Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dentro
de los líos de los próximos —tal vez demasiado próximos para los dos—, siguen los
enfrentamientos y desplantes entre Podemos y Sumar. En estos días los estamos
tratando aquí de forma atenta porque son la confirmación de un problema de
supervivencia en esta política selvática que estamos practicando: ¿qué es mejor
para la supervivencia, la unión o la diferenciación?
Esto
está empezando a convertirse en un verdadero problema, en algo que va de lo
metafísico a lo biológico, pasando por todas las etapas posibles intermedias en
función de otra variable, la local, que determina las posibilidades de cada uno
en ese nivel.
Como grupos políticos, ambos surgieron con vocación de "poder". Poder es capacidad de decisión y eso implica estar en el lugar adecuado para decidir. Un grupo político que no decide es absolutamente trivial. Podrá ser "testimonial" o "crítico" señalando lo que los otros no hacen y ellos harían, pero no va más allá. Solo uno está en el poder y puede haber cientos intentando llamar la atención desde el fondo de la oposición. Deberán competir por esa atención.
Las apreturas de la izquierda, debidas a esa
política de multiplicación basadas en el intento de acceder al poder (en el
nivel que sea) y en la irresolución de los protagonismos personales, está dando
episodios de parejas mal avenidas, de ejemplos y contraejemplos de los
problemas causados por las divisiones.
Ya
hemos analizado estos días el problema de la rentabilidad de radicalismo, una
especie de atractor para cierto tipo de electorado activo. Hoy la prensa nos trae
otro ejemplo de lo que esta situación de fondo trae. Con el titular "Las
bases de Podemos en Galicia rechazan ir con Sumar a las autonómicas con el
62,36% de los votos"*, RTVE.es nos informa del resultado de la consulta
realizada a las bases:
El 62,36% de los inscritos de Podemos Galicia
ha rechazado concurrir en coalición con Sumar a las elecciones autonómicas del
18 de febrero, frente al 36,25% que sí apostaba por concurrir en coalición a
los comicios, como se recogía en el preacuerdo alcanzado por ambas con Esquerda
Unida.
La dirección de Podemos Galicia desplegó este
jueves y viernes la consulta a las bases, en la que han participado 2.513
personas, para avalar o rechazar esa confluencia electoral con la formación que
lidera Yolanda Díaz. De esta forma, el criterio mayoritario de la militancia es
desligarse de Sumar para esta cita electoral y presentarse con su propia
candidatura, Transformar Galicia, encabezada por Isabel Faraldo.
El preacuerdo que se había fraguado reservaba
para los morados el segundo puesto de la circunscripción por A Coruña y el
primero por Lugo, así como el tercero de Orense y el cuarto por Pontevedra,
mientras que Sumar se queda con el primer puesto en Coruña y Pontevedra, con
más posibilidades de lograr escaño.*
El
hecho es un episodio más en la guerra de identidades y estrategias que se está
dando dentro del terreno de la izquierda. En resumen, podemos hablar de varias
posiciones estratégicas con objetivos distintos. La primera línea habla de
"la unidad de la izquierda para ganar a la derecha", mientras que la
segunda prioriza la "línea identitaria" intentando derribar el
obstáculo hacia el poder, que no es otro que el rival de las coaliciones.
En la
primera línea se llama a la participación común; es la línea que han
desestimado las bases de Podemos. La opción elegida, no concurrir unidos, es
una clara forma de distanciarse, lo que implicará dos cosas, según los
resultados. Si fracasan los dos grupos, las responsabilidades se reparten, pero
Sumar podrá decir que ha sido el rechazo de Podemos lo que ha permitido el
triunfo de la derecha. Se arriesga pero sabe que una parte del electorado de
Podemos hará la "fusión" por su cuenta, es decir, el voto útil.
Votarán al que vean con más probabilidades. Los resultados de los afiliados no
son los de los votantes.
Si Podemos, por el contrario, obtiene más votos, perderá también, pero habrá asestado un golpe doble, uno a Sumar, pero también otro al PSOE, que los descabalgó del poder, estableciendo a Sumar como el nuevo "socio". En la política española cada vez se actúa más en unas elecciones pensando en las siguientes. Lo que ocurra en estas habrá que tenerlo en cuenta para las siguientes; lo local es el campo de batalla de algo más amplio, lo que ocurre en los cuarteles generales, que es donde se decide realmente.
En
RTVE.es leemos las declaraciones de Ione Belarra sobre el resultado de la
votación de los militantes:
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra,
ha mostrado su respaldo a la candidata de Podemos a las elecciones, Isabel
Faraldo, y ha valorado la decisión de los inscritos, en un mensaje publicado en
la red social X, en el que asegura que en Podemos "las decisiones
importantes las toma la gente" y que "una amplia mayoría de
inscritas/os ha dicho alto y claro que el proyecto transformador de Podemos
tiene que estar presente en las próximas elecciones galegas".
Belarra ha reflexionado que esta consulta
evidencia que la gente de Podemos quiere su proyecto "sea respetado"
y está "orgullosa" de lo que es el partido morado, tanto por lo
realizado como por el futuro que tiene por delante. "Somos la única
organización en la que no mandan los dirigentes sino la gente. Sí se puede",
ha concluido.*
Como se puede apreciar con claridad, la
decisión tomada es en realidad una decisión contra Sumar y de carácter
identitario, de refuerzo de la propia imagen ante los posibles votantes del
partido rival.
Esa
insistencia en que Podemos es un "partido" diferente, en el que la
gente realmente cuenta, decide. Eso supone asignar lo contrario al verdadero
rival electoral, Sumar, al que se presenta como lo contrario, un partido
autocrático, donde solo cuentan los líderes.
La
referencia al "proyecto reformador" que supone Podemos implica,
claro, que no ven ni "proyecto" ni "transformación" en
aquellos a los que rechazan. Hay que marcar las diferencias para seguir
existiendo.
Pero
esto conlleva también un desgaste interno, un desgarro, porque habrá dirigentes
que quieran subirse a la estrategia primera, la de agrupar fuerzas para
intentar desbancar a la derecha gallega, mientras que otros, muchos de los que
han sido defenestrados previamente, piensan más en lo ocurrido que en lo que
pueda ocurrir.
Así
leemos en el cierre del texto citado:
Sin embargo, figuras históricas ligadas al partido sí marcaron opinión sobre el criterio que debía primar en la consulta. Así, el exlíder del Podemos Pablo Iglesias recomendó en una editorial de Diario Red, el medio que dirige, rechazar la coalición con Sumar y pedir el voto para el BNG.
Mientras, el cofundador del partido Juan Carlos Monedero difería de Iglesias y defendía votar sí a concurrir junto a Sumar a las elecciones gallegas para no fracturar la izquierda, pese a que su oferta a Podemos era "arrogante" y una "trampa".*
Como vemos, cada una de las posiciones nos muestra una de las dos estrategias mencionadas. Esta vez Pablo Iglesias se ha llevado el gato al agua. La escisión ya se ha producido; será algo que quedará ahí, como un canal cada vez más ancho. Las identidades pequeñas prefieren "ser cabeza de ratón a cola de león", como dice el viejo refrán castellano. Los ratones son además más pequeños y los leones se achican. La esperanza es que si otros ganan, les necesiten para gobernar con lo mucho o poco que saquen.
¿Quién tiene razón? En la política la razón la dan los hechos. Los efectos dependen de otros elementos exteriores que harán parecer más razonables unas posturas que otras. Como ocurre en muchas ocasiones, cada uno de los bandos creará su propio discurso justificativo de lo ocurrido. Todos tendrán razón y los otros la culpa.
Antes muertos que revueltos.
* "Las bases de Podemos en Galicia rechazan ir con Sumar a las autonómicas con el 62,36% de los votos" RTVE.es 30/12/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231230/bases-podemos-galicia-rechazan-coalicion-sumar-elecciones/2470152.shtml
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