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miércoles, 28 de diciembre de 2022

Tres ministerios y la violencia machista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia de la creación de un "gabinete de crisis" para analizar el "repunte" de asesinatos machistas no deja de ser una medida de cara a la galería, algo que no creo que sirva para mucho más que para hacerse la foto que trate de mostrar que se hace algo. Sin embargo, es dudoso que la reunión pare algo. La última politización de los argumentos contra la violencia solo ha servido para reducir condenas a los violentos y echar la culpa a los jueces. Es una situación que no beneficia y realmente perjudica a las mujeres.

En RTVE.es leemos sobre lo que ha llevado a la reunión de tres ministerios:

El Ministerio de Igualdad reúne este miércoles al primer comité de crisis para analizar el repunte de asesinatos machistas ocurridos durante este mes de diciembre, en el que al menos ocho mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas, lo que eleva a 46 las víctimas mortales en lo que va de año.

A este primer comité de crisis asistirán los Ministerios de Igualdad, de Justicia y del Interior, las comunidades autónomas en las que se han producido los asesinatos y las Unidades de Violencia correspondientes.

El objetivo de esta reunión es analizar la manera de dar una mejor respuesta al repunte de asesinatos machistas del último mes.

Se da también la circunstancia de que en el tercer trimestre del año han aumentado las denuncias por violencia de género un 9,73%. *


Es indudable que existe un aumento de casos, pero la cuestión sigue estando en qué es eficaz para prevenir estos casos, si es que es posible hacerlo, que es sobre lo que se debería debatir. Los casos que se nos muestran en diciembre, que es el mes —con ocho muertes— en el que se ha producido el incremento son muy variados.

Estamos a una muerte de igualar la cifra del año pasado (47 mujeres muertas ya en lo que va de año), según los datos que se nos aportan. La reducción de los datos que transcienden son siempre si había denuncia previa y la edad y, en ocasiones, la nacionalidad. Se nos dice que, sobre los datos anuales, en el 40% de los casos existían denuncias previas por maltrato. Es otro dato que se nos ofrece, pero que se puede interpretar de muchas maneras. Se nos dice, por ejemplo, que una de las parejas de los asesinatos en diciembre era británica. De los datos sobre la edad, los ocho casos de diciembre se reparten así:

69 - 52

     - 67

     - 48

40 - 34

     - 31

83 - 80

     - 32

69 - 67*

La primera cifra es, cuando se da, la de los varones y la segunda la de la pareja o ex pareja en el crimen. También se han dado asociados en estos casos muertes de menores, suicidios posteriores, etc.

No es mucho lo que se puede extraer de esto y siempre la relación queda sujeta a la discreción de los casos investigados. Quizá este esquematismo, esta simpleza de los datos nos haga ver "cifras" y "porcentajes", en vez de dramas humanos singulares, que son los que habría que sacar a la luz para que sirviera de algo la reunión de ese comité de tres ministerios. Por mi parte, soy escéptico sobre los resultados.

No sé qué puede parar un crimen de este tipo, más allá de que la víctima logre escapar, pedir ayuda y ser atendida a tiempo. El dato sobre que el 40% de las victimas hubieran realizado denuncias previas por maltrato es un indicio claro de que el sistema de protección no funciona como debiera.

A nadie se le escapa la dificultad que tienen los tres diversos momentos: prevención, detección y protección. La prevención es sobre todo informativa y formativa. Tiene que darse en las escuelas, en las propias familias, en todos los círculos sociales posibles. El maltrato, la violencia contra las mujeres, su asesinato, etc. es una situación grave que tiene que ser rechazada de forma firme. Sin embargo, según los datos entre los jóvenes parece que es cada vez más aceptada.

En el informe de septiembre de 2022 de la Fundación FAD leemos:

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG) del año 2021 muestran una tendencia: la violencia de género aparece cada vez a edades más tempranas. Las cifras del organismo, basadas en el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género del Ministerio de Justicia, reflejan un incremento del 28,6% respecto a 2020 en el número de mujeres víctimas de violencia de género menores de 18 años y una subida del 70,8% en el caso de los denunciados también menores de edad.

A esta realidad que refleja el INE se suma que cada vez son más los jóvenes (uno de cada cinco chicos entre 14 y 29 años) que niegan la violencia de género o que la consideran un “invento ideológico”, según datos del Barómetro sobre Juventud y Género del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) de 2021. Este cambio de paradigma, según las fuentes consultadas, responde a varias causas pero en él destacan algunas claves: la falta de reconocimiento de los agresores como tal y que los discursos negacionistas son más fáciles de penetrar en los adolescentes. A esto se añade que actualmente las chicas jóvenes denuncian más, ya que cada vez están más concienciadas sobre este tipo de violencia.** 


 

Más allá de los incrementos está el hecho de la aceptación. Ese "negacionismo" de la violencia de género es el causante de que se perciba de una forma laxa y, sobre todo, que se manifieste como una forma "natural" en las relaciones. Creer que se trata de un "invento ideológico" forma parte de los discursos políticos que —recordemos el caso de la fundación "antifeminista" hispana creada por Macarena Olona, ex de Vox, definida por ella misma como "una batalla ideológica del bien contra el mal"***— sirven para encubrir la naturaleza real de este tipo de violencia.

Olona dice en la misma entrevista que "su proyecto solo causará inquietud a quienes defienden un "hembrismo" que no representa, en su opinión, a muchas mujeres en la comunidad hispanoamericana."*** Causa sonrojo escuchar esto y especialmente al hacerlo en países que, como México, tienen el récord de mujeres asesinadas, a mujeres protestando en las calles por el desinterés de los poderes públicos y en la ausencia de interés en la persecución de los asesinos.

En Infobae leíamos los escalofriantes datos de México en 2022:

Aunque más de 10 mujeres son asesinadas diariamente en México, apenas el 24% de los casos son investigados como feminicidios. De acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante los primeros diez meses de 2022 se ha registrado 3 mil 155 asesinatos de mujeres, sin embargo, en su gran mayoría han sido abordados como homicidios dolosos en las indagaciones.**** 

Son los mensajes antifeministas los que acaban creando una conciencia escindida en la sociedad. El violento tiene ya un concepto ante la queja de las mujeres: "hembrismo". El machismo violento se lleva en la mente tanto como en las manos; igualmente se lleva en las palabras esparciendo los discursos que restan importancia a los diferentes casos, que los justifican o "explican" como un problema de las mujeres, etc.

Las reuniones frente a los ayuntamientos cuando se produce una muerte son una forma de visibilizar la repulsa, pero siempre a posteriori, tras la muerte. Es un gesto de rechazo, pero no impide las muertes, ni las que causan la repulsa ni las que se producirán posteriormente.

Hacen falta más análisis y menos teorizaciones sobre la violencia. Hay que comprender cada caso, el detalle, su origen. Si pensamos que no necesitamos explicaciones, caemos en nuestra propia trampa y se diluye la eficacia en la prevención, detección y protección. Pero cuanto más aumente la prevención, involucrando a toda la sociedad y no solo a una parte, mejorarán los demás casos posible.

La violencia machista viene de una forma de ver el mundo que se transmite por múltiples vías. La primera es la "cosificación" de la mujer, que pasa a ser un "objeto" de pertenencia, del que disponer a voluntad. Pero quienes lo ven así, están dentro de una visión enfermiza de la sociedad y de sus relaciones. La "posesión" es un vicio y nace con más facilidad en aquellos que viven su voluntad como una especie de ley infantil del deseo.

Es preocupante el aumento de los delitos sexuales en grupo. Implica el surgimiento de una nueva forma de conciencia grupal, que a diferencia de otros momentos anteriores implica un deseo de ser vistos, una forma de narcisismo en una sociedad de seres cada vez más vacíos y rellenados de trivialidad. Cada vez hay más gente que delinque como espectáculo, sea adelantamientos peligrosos, peleas o violaciones. Este deseo de ser visto es de una pobreza mental y social inaudita, de una increíble vaciedad. Es solo una parte.

Es importante comprender la psicología, del joven al anciano, del que mata y se suicida después, la de los jóvenes que violan en grupo como una diversión retransmitida; es importante profundizar en las víctimas, entender cada caso más allá de si había denuncias previas o no. Hay asesinatos precedidos de años de mal trato y los hay fruto de un único momento. Cada caso es una historia, una motivación. Reducirlos todos a lo mismo no es comprender nada y querer explicar todo.

Les deseo lucidez a los miembros de esos tres ministerios, comunidades autónomas y servicios dedicados a la violencia. Puede que saquen conclusiones señalando que las "navidades producen más violencia" —como ya han concluido algunos medios—, con lo cual la solución sería prohibirlas.

Pero hay que ir mucho más allá de una reunión de "gabinete de crisis" e ir directamente a la crisis, a su origen, comprender mejor los fenómenos que produce. No es fácil evitar un crimen, no es fácil detectar a un criminal, no es fácil convencer a una víctima que se resiste a comprender su situación, que se deja seducir una y otra vez, no es fácil librarse de su opresor violento. Hay que desarrollar herramientas eficaces y hacer menos política. Hay que construir discursos convincentes, argumentados, sentencias ejemplares; hay que dejar claro qué es el mal y qué el bien, incluso explicárselo a Macarena Olona, que tiene cierta confusión.

Considerar el "bien" la incuestionable figura del "jerarca familiar" es mantener los problemas de otro tiempo arrastrando el pasado y vendiéndolo hoy como una venerable tradición. La violencia no es una tradición, es una mala costumbre. Está ligada a la persona violenta, posesiva y quizá la estamos produciendo de forma intensa, tal como afirman los estudios sobre los jóvenes, que la están aceptando como una forma de vida, como un principio regulador de sus acciones.

Quizá estemos produciendo una sociedad cada vez más agresiva, donde existen muchas formas de violencia y pocas capacidad para resolver problemas, incluso los cotidianos. ¿No estamos envenenando?

 Es una pena que la hemeroteca nos muestre que ocurrió lo mismo por estas fechas del año pasado y que el ministerio pidió "alerta" y "detección precoz". Reunirse por estas fechas va a ser una costumbre, otra tradición. No dudo de su buena fe, sino de la eficacia de una medida ante una situación que se repite.

El País 20/12/2021

* "El Ministerio de Igualdad reúne al comité de crisis ante el repunte de asesinatos machistas" RTVE.es / EFE  28/12/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221228/igualdad-comite-crisis-repunte-asesinatos-machistas/2413023.shtml

** "¿Por qué aumenta la violencia de género en menores de 18 años?" FAD / Maldita.es 13/09/2022 https://fad.es/ojos-abiertos/por-que-aumenta-la-violencia-de-genero-en-menores-de-18-anos/

*** "Macarena Olona convierte el 'antifeminismo' en la bandera de su nuevo proyecto" El Confidencial EFE 4/11/2022 https://www.elconfidencial.com/espana/2022-11-04/olona-iniciativa-ideologia-genero-lobby-antifeminista_3518072/

**** "En México más de 10 mujeres son asesinadas al día, sólo el 24% de los casos es investigado como feminicidio" Infobae 6/12/2022 https://www.infobae.com/america/mexico/2022/12/06/en-mexico-mas-de-10-mujeres-son-asesinadas-al-dia-solo-el-24-de-los-casos-es-investigado-como-feminicidio/



sábado, 5 de noviembre de 2022

Macarena Olona y su fundación antifeminista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dos son los pilares populistas: las políticas del miedo ante la inmigración y las políticas anti igualdad de género. Con ellas abarcan dos campos esenciales, los miedos laborales a la pérdida del trabajo y de la "identidad nacional" y por otro la destrucción de la estructura familiar patriarcal.

Los dos miedos se combinan. La política migratoria se presenta como la "gran sustitución", como hemos tenido ocasión de ver aquí en la política norteamericana por parte de Trump, tanto en sus seguidores como en sus propulsores. En España, ha sido voz quien ha hecho este planteamiento, por boca del vicepresidente de Castilla y León, de ese partido, al plantear que la base de la lucha política está en la "demografía": los inmigrantes tienen hijos, los españoles no. Esta diferencia reproductiva hace que se vayan percibiendo las diferencias en las escuelas, que se introduzcan variables religiosas, etc. Los españoles estarían en minoría y serían "sustituidos" poco a poco. La medida correctora es la expulsión, la reducción de las entradas, etc. Estas políticas de frontera las llevó a la práctica la administración Trump, con escándalos como la separación de las familias y el encierro de los niños.

De la segunda corriente, la anti políticas igualitarias de género tenemos hoy una nueva muestra a través de la noticia de la creación de una fundación a cargo de la ex de Vox, Macarena Olona. En RTVE.es leemos:

La exdirigente de Vox Macarena Olona ha presentado este viernes su nuevo proyecto "iberoamericano", centrado en "la batalla cultural e ideológica" contra "la criminal ideología de género". Y aunque ha asegurado que ahora mismo su camino no es político, no ha rechazado la posibilidad de presentarse en unas próximas elecciones generales. La exdiputada ha criticado también a quienes han tratado de "minar" su "credibilidad" con ataques "injustos".

Olona ha dado los detalles de su nueva plataforma, Fundación Igualdad Iberoamericana, en la Casa de América de Madrid y ha anunciado que su siguiente objetivo será recabar 500.000 firmas para registrar en el Congreso una Iniciativa Legislativa Popular que revierta las actuales leyes de género. Si lo consigue, regresará al Congreso para trasladar la "voz popular" sin "corsés políticos" y defender esta iniciativa popular.

"El partido que estoy jugando no es un partido político", ha sostenido sobre su futuro más próximo. Según ha explicado, cree que "por sentido de Estado y responsabilidad lo que necesitan los españoles en este momento no es una fragmentación adicional del tablero político".* 


Los términos "batalla cultural e ideológica" y la "criminal ideología de género" ya dejan bastante claro cuál es la visión de todo esto. Olona se pone al frente de la cruzada que considera la va a mantener en candelero durante el tiempo de su "exilio" de su partido, del que dice seguir siendo parte irrenunciable.

Más allá de las jugadas políticas que Macarena Olona esté realizando respecto a su posición en el partido político, están las causas que esgrime ante la opinión pública, una batalla abierta contra lo que considera como un atentado contra "España". La ex dirigente de Vox declara que, pese a no estar en el partido, "el amor a España que me guía sigue siendo el mismo". Hay amores que nublan el entendimiento.

Desde hace tiempo, el objetivo es lo que llaman la "ideología de género", cajón en el que se meten todo aquello que consideran que va contra la política tradicional de la familia, una etiqueta en la que se entremezclan historia, religión, dominación. La llamada "familia tradicional" es una creación en la que los roles están fijados por leyes naturales y divinas (no hay distinción pues es Dios quien quiso así a los hombres). Las mujeres y los hombres son distintos porque así han sido creados, cada uno para funciones distintas y con una jerarquía establecida con claridad. No hay mucho más.

Cuando Trump llegó a la Casa Blanca impuso una forma de vestir a las mujeres, empezando por las de su propia familia, con ropa comprada en el mismo catálogo. Impuso su modelo de "identidad femenina" y lo exportó como un formato al que se sumaron rápidamente muchas otras que estaban en línea. Pero no fue tan sencillo más allá de los modelitos estándar. Las mujeres, en la mente obsesa de Trump, eran poco más que una decoración con la que rodearse para las sesiones fotográficas. Los escándalos sexuales y las filtraciones de grabaciones y denuncias dejaron pronto claro que la derecha evangélica iba poco con su personalidad y que solo le interesaba la dominación de las mujeres, exhibirlas como parte de sus propiedades. El mundo del feminismo ha sido el que más ha cercado a Trump dejándolo en evidencia y burlándose de sus rancias ideas.


En España, país machista que ha tenido que cambiar sus propias condiciones gracias a las presiones de mujeres de tres generaciones y de los que se han sumado al esfuerzo, pensaba que se habían dejado atrás muchas de estas cosas hasta que las diferencias de género se han vuelto a poner en el programa de los partidos y en su lucha. Que una ex dirigente de Vox vea en la creación de una fundación "iberoamericana" el espacio para su pequeña zona de resistencia desde la que promocionarse, por "amor a España", no deja de ser un despropósito histórico. 

El estado de la igualdad de género no es el mismo en todos los países y es muy sencillo desde la europeizada España proponer frenar la "ideología" en países donde el desarrollo de las mujeres está mucho más limitado. Es fácil hacer propuestas a un mundo con desarrollos muy distintos. ¿Cómo se lo tomarán, por ejemplo, en México, con muertes constantes de mujeres, hechas desaparecer sin más? ¿Cómo entenderán a la señora Olona allí donde desaparecen mujeres migrantes en sus recorridos de la miseria a la muerte, del maltrato al asesinato en una cuneta? Hace falta tener muy poco sentido de la realidad para no plantearse todo esto. No, no es solo una cuestión de "ideología", sino de una peligrosa y violenta realidad que forma parte de muchas vidas.

Es fácil decir todo esto desde España y con buenas condiciones personales y de seguridad.  Una visión beatífica de la familia lleva a una enorme ingenuidad sobre las causas de la violencia. Bendice Olona eso que ella llama "valores tradicionales" que han servido para cortar las alas a millones de mujeres en todo el mundo y cuya transgresión ha llevado a muchas a la muerte o al encierro entre cuatro paredes. Ella tiene suerte, simplemente. Hasta que un día deje de detenerla y se dé cuenta del mundo en que vive.

A Macarena Olona se lo ponen en bandeja los excesos de algunos contrarios que, a su vez, se apoyan en lo que dice Olona.  Es un círculo vicioso del que solo se sale con sentido común, deseo de mejora social y reconocimiento de que la historia es un movimiento hacia delante y no un retroceso. Ir hacia adelante es reconocer la igualdad de los derechos y deberes, fomentar la igualdad de oportunidades, abrir sectores, reconocer que mayoritariamente la violencia fluye en un sentido, sin que sea exclusiva la bondad o la maldad de nadie. Pero hay maldades que se disfrazan de institucionalidad y oprimen a las personas en diferentes sentidos, uno de ellos es el género, definición y clasificación social que implica límites y restricciones para unos y derechos para otros que, según las sociedades, pueden llevar a la muerte, la violación o el encierro sin problema alguno.

Tuve ocasión de ver ayer mismo un episodio de un programa en el que unas personas que recorren África en bicicleta proyectan películas entre las aldeas por las que pasan —el programa de TCM Cinecleta— donde planteaban unas reflexiones, según sus propias palabras. Mostraban imágenes de la vida de las mujeres en la zona donde habían parado: ellas trabajaban en el campo sembrando y recogiendo, preparando las tierras con las azadas, cuidándolas; ellas se encargaban de los niños; ellas se encargaban de la casa, de cocinar, de tenerla en condiciones. ¿Qué hacían los hombres? Nada, literalmente. Se sentaban a la puerta de las casas y observaban. Cuando proyectaban las películas, solo iban los hombres. Los autores del programa se negaron a proyectarlas si no había mujeres; entonces los hombres fueron a su casa y trajeron algunas mujeres. ¿Familia tradicional? Por supuesto, para ellos así es. La tradición no es más que a lo que estamos acostumbrados. Y eso siempre ha durando porque beneficiaba a unos. Donde se modifica esto es por el deseo de cambio, no por defender lo que hay porque siempre ha sido así. Olona debería ver el programa y luego hablar. Seguro que su "fundación iberoamericana" le da ocasión de ver muchos ejemplos de lo contrario de lo que predica.

Hay que defender los cambios, lo que objetivamente puede considerarse una mejora social, que pasa por el reconocimiento de la individualidad de unos y otros. En muchos países, las personas están esclavizadas, pero los hombres conservan sus privilegios de reyes en casa. Es el truco para que todo se mantenga de esta forma.

Que Macarena Olona vaya a dedicar su esfuerzo a esa "vida tradicional" produce algo más que tristeza. Se pueden decir muchas tonterías desde el "feminismo", como desde cualquier otro campo, pero eso no elimina la realidad de que quedan muchos cambios por hacer en la "familia tradicional", en la visión patriarcal que existe tras las violaciones en grupo, el aumento de la ideología machista detectada entre los jóvenes y todas esas lacras que seguimos viviendo y que hay que combatir las llames como las llames.

Pero cada uno elige el lado en el que estar. Luego la historia nos recoloca. 

* "Olona lanza un proyecto iberoamericano contra la "criminal ideología de género" sin descartar su vuelta a la política" RTVE.es 4/11/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221104/olona-proyecto-iberoamericano-criminal-ideologia-genero-vuelta-politica/2407943.shtml