Mostrando entradas con la etiqueta Joaquín Almunia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joaquín Almunia. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de noviembre de 2014

Domingo oscuro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Parece que este domingo los dos principales periódicos del país han decido dar su zapatazo sobre la mesa de la opinión pública y decir que hasta aquí hemos llegado. Los diarios El País y El Mundo, y otros diarios, como el ABC, no escatiman los reproches por lo que se ha dado en llamar el "Octubre Negro" de la vida política española. Por su parte, La Vanguardia, considerándose ya prensa extranjera, trata de los conflictos con el "gobierno de España", ese país con el que limita al oeste y al sur.
En El Mundo, su director, Casimiro García-Abadillo, escribe su artículo semanal, titulado "Hartazgo: los ciudadanos dicen ¡basta! a la vieja política". La imagen de una gigantesca rata mordisqueando una diminuta España roja, de vergüenza suponemos, ilustra su texto:

El Gobierno sigue pensando que las aguas volverán a su cauce, cuando los casos de corrupción desaparezcan de las primeras páginas de los periódicos. Moncloa se aferra a la «coherencia del voto» de los españoles en los últimos 35 años. «Incluso en las europeas, en las que se vota con la idea de que los que salgan no nos van a gobernar, el PP y el PSOE siguieron siendo, con mucho, las dos primeras fuerzas», argumentan en los aledaños del presidente.
Se quiere restar importancia a la encuesta del CIS esperada para el lunes. Se da por hecho que Podemos será primera o segunda fuerza política, pero se rebaja el dramatismo: «Hay tiempo de reaccionar», aseguran.*


Lo que ocurre es que la vieja política es la política actual. El gobierno del Partido Popular está desbordado en dos frentes, el de la corrupción, que le desgasta y el de desafío nacionalista, que avanza en su fecha como en una película de suspense del que ya intuimos algunos de los posibles finales y ninguno es bueno. Si la política española está para el arrastre, la catalana está aún peor, con sus dosis de corrupción igualmente, y poseída por una especie de desenfreno del que muchos ciudadanos catalanes no saben cómo bajarse. Cuando se desborden los cauces institucionales por los que ahora se discurre todavía, lo que queda es más complicado. Los kamikazes del secesionismo se han lanzado en picado.
La incapacidad de pensar políticamente es un hecho en este gobierno que se ha creído realmente que la reactivación económica es un bálsamo que todo lo cura y una bendición que todo lo perdona. Pero hace mucho tiempo que no es eso, no es eso. El deterioro al que se ha sometido a las instituciones, sin entrar en las personas, sin nadie que merezca un mínimo de respeto político o intelectual, una referencia, un punto de apoyo, algo..., es brutal. Y es el nihilismo el que se apodera en esta especie de Halloween, mascarada fantasmal y constante de la política española.
El País, por su parte, lanza a la arena un editorial con un título dramático, "Seísmo político". Su preocupación —así dicen haberlo constatado a través de los sondeos— es el ascenso de Podemos. Entre lo que unos suben y otros bajan, nos encontramos con aquel viejo problema escolar de los trenes en direcciones opuestas, con la diferencia de que van ambos por la misma vía. Tras señalar que los sondeos son los sondeos y que implican lo que implica, el editorialista señala:

Nada menos que 9 de cada 10 personas creen que la situación política es mala o muy mala, y eso es un dato clave para comprender la razón de que parte de la población compre el discurso de Podemos como la opción catalizadora de la ira. En todo caso, este éxito traduce el fracaso de las organizaciones principales del sistema político y delata el peligro latente de ruptura. Los graves defectos demostrados por el paso del tiempo se deberían haber corregido con altura de miras, reformas políticas de envergadura y un combate abierto contra la corrupción. Por eso es incomprensible que el PP, con mayoría absoluta en las Cortes, se haya dedicado a ningunear al Parlamento y a confiar la resolución de la mayor parte de los problemas políticos al simple paso del tiempo. Su agarrotamiento es tal que incluso se niega a debatir sobre la corrupción en un pleno monográfico del Congreso, a sabiendas de que el asunto preocupa muy seriamente a la opinión pública y que la responsabilidad de los dirigentes sobre las fechorías o los abusos de sus militantes no puede despacharse con un yo no sabía.
Todo esto no justifica dejar a la sociedad en manos de Pablo Iglesias y de Podemos, es decir, de un grupo de diagnóstico catastrofista y voluntad descalificadora, que niega ser de izquierdas ni de derechas para ocultar lo que en realidad es: simple y vulgar populismo como el que, con otras apariencias ideológicas, aparece en diversas partes de Europa.**


Todos parecen coincidir en la responsabilidad de un gobierno que tiene la obligación de tomar medidas y hacer gestos, algo que hasta el momento no ha hecho, no ha hecho ver o no ha sabido comunicar.
Aquí todos viven de esperanzas, menos la ciudadanía que vive de sobresaltos. En este estado de cosas, la actitud de ya se calmarán las aguas es realmente desastrosa para todos los que miran el panorama desde el puente, con ganas de tirarse desde lo alto.
La selección natural negativa ha desmantelado las posibilidades de renovación y los posibles sucesores que permitan quemar a los ninots políticos que la sociedad reclama como catarsis, ya están quemados antes de ser proclamados.
Realmente es tan bajo el perfil de los políticos que es difícil creer que alguno puede tomar las riendas con un mínimo de credibilidad.


La amenaza de Podemos es realmente insólita y una muestra de la baja competitividad de nuestra política con unos protagonistas de cartón piedra. Es difícil que en España surjan uno líderes que no salgan del mismo molde que los que tenemos ahora. Los que se han abierto paso incurren en los mismos defectos que aquellos a los que tratan de renovar.
El espectáculo patético de los políticos pidiendo perdón a los ciudadanos se ha convertido en parte de esta comedia trágica que estamos padeciendo en sesión ininterrumpida, sin posibilidad de levantarse a comer o ir al baño. España no se puede permitir un Podemos, pero tampoco puede aguantar tantos despropósitos acumulados por parte de sus políticos. El País señala esta imposibilidad que nos situaría en un escenario realmente insólito:

El sondeo muestra que los votantes potenciales de otros partidos, por críticos que sean hacia estos, tampoco creen en Podemos como la única opción en que se puede confiar. Una cosa es criticar y otra muy distinta ofrecer soluciones solventes y realistas a una sociedad necesitada de buena gestión. Hasta el momento, las únicas recetas que hemos escuchado en boca de los líderes de Podemos son viejas, fracasadas o delirantes.**

Pero lo preocupante es tanto que se conviertan en una alternativa a algo como el fracaso de la política de los partidos que supone, en última instancia un fracaso histórico colectivo necesitado de catarsis y reflexión crítica y medidas drásticas en manos de quienes todavía las tienen limpias, aunque sean pocos. Lo que ha salido es mucho, pero nadie sabe lo que puede quedar por salir.

La política a cara de perro que llevamos tiempo practicando es responsable en gran medida de la incapacidad de encontrar soluciones al imposibilitar pactos con los que se hubiera podido hacer cirugía dentro de los partidos en beneficio del sistema democrático en su conjunto. Pero ¿quién piensa en el sistema, quién piensa en el conjunto de la ciudadanía? Me temo que nadie. Padecemos los efectos del sectarismo del que nos han alimentado y hemos disfrutado hasta que nos tocaba a nosotros. ¿Quién encuentra ahora un par de "justos" creíbles? Dice Joaquín Almunia desde la primera página de El País digital que "el 99'9 de los políticos nunca ha tenido tarjetas opacas"***. Es cierto, pero ese argumento a los primeros que no les ha importado ha sido a los políticos para descalificar a los demás. Nosotros seguimos lo que ellos empezaron. Y ahora no hay quien lo pare.
La profesionalización de la política ha sido nefasta. En vez de incorporar a lo mejor de la sociedad a la causa común de la democracia, lo que se ha hecho es funcionar como sectas captando los acólitos más obedientes, los aprendices de la rapiña. Los que caen ahora lo hacen desde bastante alto, mientras los militantes, esos a los que se les pide pegar carteles, aplaudir en los mítines y vitorear a los líderes, se escabullen avergonzados. El 99'9% del que habla Joaquín Almunia ha sido ciego, tonto o cómplice, a elegir. Probablemente haya más ciegos que tontos y unos cuantos cómplices, pero si no pasan la aspiradora en casa, llegarán los demás con el sacudidor a limpiar el polvo.


El final del artículo de El Mundo recomienda algunas medidas. Me temo que algunas ya es tarde para aplicarlas; para llegar al futuro hay que superar el presente y la corrupción es como un chicle que no se acaba de despegar del zapato. Por su parte, el editorial de El País cierra con una advertencia de lo que puede ocurrir:

La opinión pública aparece hoy más dividida que en el último decenio. De la alta concentración de votos en torno a dos partidos estatales —más algunos nacionalistas— se ha pasado a una fragmentación de opciones. El futuro no está escrito, pero hay que prepararse para un posible escenario de Gobiernos de más de un partido, también al frente del Estado. Y una de las condiciones necesarias es evitar crispaciones gratuitas y no polarizar a la sociedad en opciones irreconciliables. Para reparar los efectos de un terremoto no basta con la táctica de jugar a Casandras anunciadoras de desgracias; al contrario, se requieren muchos esfuerzos constructivos.**

Creo que hay más sensatez en esta petición de cordura y sosiego que en el Apocalipsis de muchos. Lo hemos dicho muchas veces: las guerras en la democracia tienen el límite de la destrucción del propio sistema. Si los partidos no se apoyan en la defensa del sistema, el sistema se vendrá abajo arrastrándoles a ellos y a todos los que se pongan por delante. Si los mecanismos democráticos fallan, te crecen los enanos populistas. No hacen falta que los demás consigan muchos votos. También se ganan o pierden elecciones cuando nuestros votantes se quedan en casa hartos y escandalizados. España, que fue ejemplo en las pasadas europeas de no dejarse arrastrar por los antieuropeístas, corre ahora riesgos mayores. Puede que a los que se atacan ahora les toque compartir cama en un próximo viaje.


"Hartazgo", "hedor", "seísmo", "tsunami", "sin-ver-güen-zas" (la palabra de moda según Miguel Ángel Mellado en El Mundo)... La ciudadanía está harta, es cierto. Y lo está porque no se han solucionado los problemas básicos y se han creado otros nuevos por parte de los que deberían no crearlos. Ante este hartazgo desaparecen muchas otras cosas positivas que seguro que tenemos. 
No es un descubrimiento nuevo: la política española, como las faenas taurinas, se basa en el principio de cabrear al toro. Pero ahora lo está también al respetable. El ruedo está lleno de almohadillas.

* Casimiro García-Abadillo "Hartazgo: los ciudadanos dicen ¡basta! a la vieja política" El Mundo 2/11/2014 http://www.elmundo.es/opinion/2014/11/01/54552e34268e3e7a4d8b4583.html
** Editorial "Seísmo político" El País 2/11/2014 http://elpais.com/elpais/2014/11/01/opinion/1414871207_412263.html

*** “El euro no fue lo que nos metió en la crisis, pero nos sacará de ella” El País 2/11/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/11/02/actualidad/1414950857_143380.html





martes, 17 de diciembre de 2013

La ayudita futbolera y la doctrina Lara

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¡Ya la hemos liado! Después de lo de la "doctrina Parrot", en Europa nos salen ahora con un expediente futbolero por ayudas ilegales! Esto requiere cautela, como bien ha señalado el gobierno, porque afecta a nuestro bien más preciado, que se cristaliza en eso llamado la "Marca España" que, por más que le pese a algunos, por encima de otras cosas, se reparte entre el Barça y el Real Madrid, noticia destacada cada lunes en la prensa de los lugares más distantes.
¿Saldrá Cayo Lara estableciendo paralelismos con la presunta financiación ilegal de PP y pedirá, con el mismo razonamiento que ha planteado últimamente, que se retiren los títulos conseguidos de "forma irregular"? ¿Harán suya la "doctrina Lara" los equipos descendidos por deudas pidiendo que se apliquen sanciones a los que son "subvencionados" (y rescatados, por tanto) con el dinero de todos?
El diario El Mundo nos explica el planteamiento de Bruselas al respecto:

La Comisión Europea comunicará el próximo 18 de diciembre que ha abierto un expediente sancionador a España por conceder ayudas de estado ilegales a siete equipos de fútbol españoles -Real Madrid, Athletic de Bilbao, Barcelona, Osasuna, Valencia, Elche y Hércules-. Las infracciones son de diferente naturaleza, pero en todos los casos el departamento que dirige Joaquín Almunia ha constatado que estos clubes han recibido ayudas de Estado ilegales que distorsionan la competencia.
En concreto, Real Madrid, Athletic de Bilbao, Osasuna y Barcelona han incumplido la legislación comunitaria por no convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas ya que Bruselas entiende que al tener este régimen se benefician de una fiscalidad especial. En los casos de los tres clubes valencianos, Valencia, Elche y Hércules, el expediente sancionador se refiere a los préstamos y avales que dio la Comunidad Valenciana.
Además, el Real Madrid y el Athletic de Bilbao también serán investigados en profundidad por dos operaciones urbanísticas que han levantado las sospechas de la Comisión Europea, como son la recalificación de los terrenos de la ciudad deportiva del Madrid en Valdebebas y la construcción del nuevo estadio de San Mamés.*


"Distorsionar la competencia", en términos futbolísticos, puede ser entendido de muchas maneras, al hilo siempre de la "doctrina Lara", convertido en "comisario de la competencia política interna". La doctrina pone el acento en cómo afectan las "ayudas irregulares" a la "competencia política" —una extraña forma de considerar la actividad política impregnada de neoliberalismo y mercado— y que eso supone la consecución de más votos que los demás. "Más dinero, más votos" viene a ser la síntesis del político de la izquierda española. Hay bipartidismo en la política como lo hay en el fútbol... y mucha ayudita interesada.

Los mangoneos futbolísticos no son algo nuevo y lo extraño es que nadie tire demasiado de la manta. A lo mejor los medios temen más que les recorten las preguntas en las ruedas de prensa de Messi o Ronaldo a que lo hagan en la Moncloa o Ferraz. Aquí la política vende como exabrupto y el fútbol (y otros deportes) como adoración. La gente, nos han dicho los del CIS, no se afilia a partidos ni sindicatos, pero sí se hace socio de los clubes de fútbol.
El diario El País también recoge la información aplicando directamente la "doctrina Lara" de la competencia:
Los motivos para investigar a los equipos españoles son distintos, pero todos apuntan en la misma dirección: la sospecha de que se han beneficiado de un trato de favor que les ha permitido competir con ventaja frente a sus rivales nacionales y extranjeros. El Gobierno, que a tenor de las declaraciones de Margallo se erigirá en defensor de los clubes analizados, tiene un mes para recopilar argumentos que rebatan las sospechas de Bruselas. Si las explicaciones no convencen a Joaquín Almunia —máxima autoridad de competencia europea y, al mismo tiempo, conocido aficionado y socio del Athletic—, la Comisión forzará la devolución de las ayudas ilegales, en una factura que se adivina millonaria.
Margallo —que anunció la investigación de Bruselas por iniciativa propia, sin que ningún periodista le preguntara por el tema— ha adelantado ya cuáles serán sus argumentos: ningún equipo ha cometido alguna irregularidad. “Es obvio que el Gobierno va a dar la batalla hasta el final en defensa de los clubes españoles, que también forman parte de la marca España”, señaló el ministro.**


No sé muy bien qué es lo que el diario califica como "argumento", ya que decir que los equipos españoles no han cometido ninguna irregularidad no es ningún argumento. También es curioso que insista en la "obviedad" de que el gobierno va a dar la "batalla hasta el final" —¿el final de qué?—, aunque ahí sí se da un poderoso argumento: los equipos españoles forman parte de la "marca España". Por fin tendrá un gobierno español la oportunidad de devolverle al fútbol todo lo que le debe a nuestra proyección exterior. Debo decir —creo que lo he comentado en algún otro momento— la emoción que me suscita cuando veo que un conflicto hay gente vestida con las camisetas de nuestros equipos de bandera, aunque sean falsificadas en alguna oscura fábrica de algún apartado rincón. Me hace entender el objetivo de la "marca" y lo importante que es llegar a la gente, que te conozcan.


Pero lo que me temo que sea más controvertido es el origen del caso. Me preocupa lo que señala el diario El Mundo:

Fuentes europeas apuntan que las denuncias que han motivado estas investigaciones proceden "de varios equipos de fútbol europeos, entre ellos el Bayern de Múnich".
La Comisión también ha estado analizando presuntas irregularidades en una operación urbanística entre el Real Madrid y el ayuntamiento de la capital. Tras concluir esta investigación el departamento de Competencia concluye que sí ha podido haber una ayuda ilegal en el intercambio de terrenos que se produjo entre ambas partes y que ha derivado en ingresos millonarios para el club. El Ayuntamiento los cedió en 1998 con una valoración de 421.000 euros y posteriormente el Consistorio los recompró por 22,7 millones de euros.
No es la primera vez que la Comisión abre una investigación en profundidad a un equipo de fútbol europeo: en Holanda cinco clubes, entre ellos el PSV Eindhoven, están ya en bajo la lupa del equipo de Almunia.*


Si en la política se especula a la ligera, sin demasiadas restricciones, en el campo futbolístico se puede llegar a cualquier delirio persecutorio. ¿Estará el "bávaro" Guardiola tras la venganza del Bayern? ¿Por qué "entre ellos"? ¿Quiénes son "ellos"? ¿Cuál es el equipo de Merkel? Todas estas preguntas y miles más serán el comienzo de la guerra balompédica con Europa en la que se apelará al patriotismo pedestre, me refiero el de los pies, para acallar lo turbio: vista gorda de Hacienda con las dedudas acumuladas, recalificaciones, blanqueos... No sé cómo se puede calificar vender terrenos por menos de medio millón de euros y comprarlos por casi 23, a menos que se considere como el resultado lógico de la burbuja inmobiliaria española, en cuyo caso el ministro Margallo tendrá una fácil defensa ante Bruselas. Pero da igual, el público furibundo, el socio de toda la vida, el que lleva los colores en la sangre..., querrá culpables: Pep, Almunia... responsables del cerrojazo al fútbol español.


La doctrina Lara de Bruselas alterar la competencia es alterar la competición: a más dinero, más y mejores fichajes. La queja de los clubes europeos respecto a los españoles es que van con el talonario por delante, encareciendo el mercado —la burbuja futbolera— , pisoteando la normas de cortesía que evita que los jugadores se suban a la parra en sus pretensiones alentados por intermediarios y familiares deseosos de que acaben en los clubes españoles, en donde se vuelven expertos en ingeniería financiera, como nos mostró el caso Messi. La queja de Europa —del Bayern o de cualquier otro— es que aunque la Liga española tienda al bipartidismo —este año está más animada, como la política misma—, no están dispuestos a que ocurra lo mismo en el continente si los equipos españoles tienen unas líneas ocultas de financiación que les permiten comprar figuras cuando les viene bien. La queja se entiende.


Lo que nos faltaba ahora, con tanta marea, que comenzara otra antibruselas en los estadios, cada domingo y días de champions, por la persecución a los a los clubes y másqueclubes españoles. De poco o nada le servirán al Comisario Almunia las fotos con la camiseta de sus amores, ya que como bien señalan en El Mundo, ahora "su equipo" es de distinta naturaleza.
Por lo pronto, el senador Iñaki Anasagasti ha pedido públicamente que a Joaquín Alumnia se le retire el carnet de socio del Athletic, peor que si le echaran del PSOE. ¡Qué duro es ser europeo!


* "Bruselas expedienta a España por ayudas ilegales a siete clubes de fútbol" El Mundo 16/12/2013 http://www.elmundo.es/deportes/2013/12/16/52af2b9f61fd3de1798b4599.html 
** "Bruselas pone en jaque a la Liga" El País 16/12/2013 http://deportes.elpais.com/deportes/2013/12/16/actualidad/1387211353_097209.html






domingo, 17 de febrero de 2013

La E como conflicto o problemas con las vocales

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dice Pérez Rubalcaba, en plena tarea de pensar los problemas que tenemos, que va a ampliar el nombre del partido. Lo va a llamar PSE-PSOE, es decir, Partido Socialista Europeo-Partido Socialista Obrero Español. Ha dicho que lo va a proponer, claro, que luego esto prospera o no. El PSC, por ejemplo, tendrá que ser PSC-PSE-PSOE. Saldrán unas pancartas enormes. Estas cosas federales son siempre un lío.
Parece que hay algún malentendido entre las dos "e", la de "España" y la de "Europa", algún problema con las vocales. No acabo de entenderlo del todo bien. Lo de las siglas, sí, pero donde me he liado un poco es en lo del conflicto entre el Norte y el Sur y todo eso.
Por un lado dice que van a "ceder soberanía" a Europa, pero cuando toca echar la culpa a Europa, los políticos no tienen inconveniente en convertirla en el "eje del mal". Entonces "Europa" tiene cara de "recortes", de "Merkel", de "hombres de negro", de "conspiración capitalista", cara de "Norte" y toda esa retórica con la que se satisface a los públicos nacionales deseosos de escuchar lo malos que son los de fuera y la manía que nos tienen a los de aquí. Es el "eurocasticimo", las dos caras cuando toque cada una. Pero, claro, si haces una reunión europea no te puedes poner en ese plan porque tus compañeros socialistas españoles en Europa, los que dan la cara allí y tienen responsabilidades, se mosquean y le dicen cosas irónicas y mordaces a gente como Elena Valenciano, que normalmente se lo pasa muy bien haciendo declaraciones de este tipo y pierde la medida.


El diario El País nos lo cuenta así:

A primera hora de la mañana, la vicesecretaria general, Elena Valenciano, y el exministro y ex alto representante para la Política Exterior de la UE Javier Solana, que inauguraban el cónclave, se han enzarzado en el estrado a cuenta de las bondades y maldades de Europa. Tan inesperado ha sido el encontronazo que Solana, poco después de volver a su butaca, ha escrito en Twitter: "No he querido regañar a Elena. Era un cariño".
"Muchos ciudadanos sienten que la UE representa hoy más una pesadilla que un sueño para España", había dicho Valenciano, antes de recordar con gravedad la imagen que se vivió ayer en el Parlamento de Portugal, cuando varios asistentes a un pleno rompieron a cantar el himno de la Revolución de los Claveles de 1974, un himno que nació contra una dictadura y que ahora se dirige contra lo que muchos portugueses ven como "la dictadura de Bruselas", la "dictadura de la troika".*

¡Un cariño! ¿Ahora lo llaman así? La fea costumbre que tienen los políticos españoles de dirigir los vientos contrarios hacia otros lugares me sigue asombrando. Yo pensé que esta demagogia quedaría para mítines de pequeña agrupación, pero soltar esa sarta de tópicos con personas como Joaquín Almunia y Javier Solana delante, que tienen y han tenido importantes responsabilidades en la política de todos —en la europea— que están curtidos en tareas más productivas que las que Elena Valenciano ha realizado a lo largo de su existencia política, me parece muy osado.

Los políticos españoles siguen jugando la baza del doble discurso. Pero lo que no se puede hacer, en ese caso, es poner a ambos a dialogar en una misma mesa, porque no hay diálogo posible. La distancia entre lo que unos y otros hacen aumenta y se monta el rifirrafe. Nos cuentan:

El secretario general del PSOE ha compartido uno de los paneles de debate con el comisario europeo Joaquín Almunia y los líderes de los socialistas franceses y portugueses, Harlem Désir y Antonio José Seguro. Almunia ha aguantado la ininterrumpida lluvia de críticas -unas más duras, las de Seguro, y otras con un tono más suave, las del propio Rubalcaba- hacia la política de la Comisión Europea, su sometimiento al poder financiero y la falta de control del Parlamento Europeo sobre los comisarios. "No mandemos el mensaje de que Europa está arrodillada ante los bancos. Lo estuvo, pero ahora no lo está. Estamos de pie y haciendo cosas", ha replicado Almunia a la primera crítica. Y a la segunda: "Yo me siento mucho más controlado por el Parlamento Europeo que cuando era miembro del Gobierno con mayoría absoluta [del PSOE] por el Parlamento español"


No sé si servirá de algo el "consejo" de Joaquín Almunia. Ha dicho lo que debía decir como Comisario Europeo. Pero aquí vende más lo otro —como en Portugal—, lo de la persecución europea, lo de los burócratas de Bruselas, la autocracia, etc.. La réplica sobre el control del parlamento ha tenido que escocer entre las filas nacionales. Pero tiene razón Almunia. Y ese es el mensaje que hay que acoger positivamente y no el que transmite diariamente nuestra clase política que sigue sin entender qué se les pide.

La bonita historia del conflicto Norte-Sur se arregla haciendo que las cosas funcionen en el Sur. La que tenemos montada aquí no es por "Europa" ni por el "Sur"; es por nosotros, porque seguimos empeñados en afrontar la política nacional como una especie de reality escandaloso. No se puede montar unas jornadas para traer a sus miembros europeos y que veamos cómo les abroncan echándoles las culpas de su propia ineficacia. No es decente. Almunia y Solana hacían su trabajo allí, un trabajo fiscalizado por todos; ustedes no lo han hecho aquí, con la política española convertida en un escándalo continuo por su incapacidad de resolver problemas que ustedes mismos crean. La gente, sencillamente, ya no cree que los políticos estén más próximos a sus problemas por no llevar corbata o sostener una pancarta. Entiendan el mensaje.
No es honesto que se hable de la poca fiscalización europea cuando aquí son incapaces de dar cuentas de lo que ocurre tras las puertas del despacho de al lado. No es ético echarle la culpa a Europa de nuestros males y cada vez lo tenemos, espero, más claro todos. Es al conjunto de la clase política española —por no fiscalizar sus propios actos— y a cada persona en particular —por su específica participación en cada caso— a quienes hay que exigir responsabilidades.
"Europa" no es el problema y este no se arregla cambiando siglas. No mareen la perdiz. Cambien ustedes.

* "Rubalcaba: “Entre los socialistas también hay norte y sur de Europa”" El País 16/02/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/02/16/actualidad/1361013296_035482.html