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martes, 24 de octubre de 2017

La maqueta o empezar la secesión por el tejado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Quizá la metáfora del "salto al vacío" del secesionismo sea solo cierta en parte. Conforme las amenazas van aumentando y el desafío se intensifica, lo que se produce es el deterioro profundo de la imagen de Cataluña arrastrada por unos líderes irresponsables que han decidido sacudir a España y a Europa. Por más que se trate de separar Cataluña del secesionismo nacionalista, el secuestro de la imagen de Cataluña produce un deterioro que costará recuperar.
No es solo que hayan quedado al descubierto muchas de las mentiras del independentismo, sino que están destruyendo la posibilidad de un futuro próspero. Lo más exasperante del nacionalismo secesionista es que no se trata de un territorio explotado y empobrecido, sino una próspera región de España y de Europa. No es el deterioro lo que lleva a la contestación sino, por el contrario, como han repetido sus líderes hasta la saciedad, un futuro dorado liberados de la "parásita España". Es la piedra en la mochila de la que hablaba Artur Mas para referirse a España, "carga" insoportable. Es el secesionismo de los ricos, de los que no quieren tener que compartir una riqueza que ahora está en riesgo más que evidente de perderse.
Las palabras preparadas dichas por Carlos Puigdemont el día 1 de octubre, tras el referéndum y las actuaciones policiales una vez que los Mozos se cruzaran de brazos, se convierten hoy en un sarcasmo, en una gigantesca ironía. Puigdemont se dirigió a Europa diciendo que Cataluña "se había ganado el respeto de la Unión", que el pueblo de Cataluña debía ser respetado tras este particular "2 de mayo". Hoy puede que se acuerde de sus palabras al leer el editorial de Le Monde, similar a los que se escriben prácticamente por toda Europa denunciando su falta de democracia y haciéndolo también para todo el burdo montaje secesionista, inadmisible desde cualquier estándar comunitario. Señala el diario francés:

M. Puigdemont convoquera sans doute le Parlement régional au moment de la réunion du Sénat à Madrid. Il répliquera vraisemblablement au vote de l’article 155 en proclamant l’indépendance. C’est la stratégie de la tension. On peut avoir la plus grande sympathie pour les aspiration des Catalans à une autonomie plus aboutie. On peut dénoncer l’attentisme buté de Madrid depuis 2010. On ne peut pas ne pas relever que M. Puigdemont a bien peu de respect pour la démocratie.
Il n’y a pas que le référendum illégal du 1er octobre. Voilà des semaines que le Parlement catalan ne se réunit pas, pour la seule raison que la majorité refuse de répondre aux questions de l’opposition. Voilà des mois que la télévision publique catalane, TV3, matraque une propagande indépendantiste simpliste et mensongère. Et des mois qu’elle a recours à une rhétorique de victimisation qui veut faire croire, de façon grotesque, que la Catalogne est victime d’un retour de la dictature franquiste. Ce n’est pas le cas.
Les indépendantistes vivent dans une bulle, ils vendent de l’illusion, ils capitalisent sur la complexité de la situation catalane. Mais ils n’osent pas organiser un scrutin régional, sous contrôle de la commission électorale espagnole ; un scrutin précédé d’une campagne libre sur les vrais enjeux de « l’indépendance » ; un scrutin légal qui dirait comment se départage la population de la Catalogne. Ils préfèrent la politique du pire.*


De nuevo,  con claridad, se define el extremo al que han llevado a Cataluña. Y se le dice desde una Europa democrática horrorizada.
Pero esos sueños se han convertido en pesadilla. La imagen que va a trascender de los dirigentes de Cataluña, aquella que va a funcionar mejor que sus pseudo embajadas, es la del callejerismo amenazante de la anti sistema CUP —del que Europa ya tiene precedentes en Grecia o en los boicoteos a las reuniones de cualquiera de los Grupos "G"—, por un lado, y la de unos dirigentes cuyas formas de presión desde las instituciones de gobierno son insostenibles en Europa.
Puede que los historiadores tengan trabajo durante décadas para tratar de encontrar explicación a una locura como esta que está dividiendo en dos a la sociedad catalana, una situación que convierte el escenario secesionista en una caricatura de "estado" europeo jugando a la desobediencia civil e institucional. Los conjurados, obsesionados por crear brechas, siguen arrastrando hacia el desastre.


Hace algún tiempo, alguien, algunos decidieron poner un plan en marcha. Ese plan contemplaba ir creando un mundo paralelo, una maqueta de república que se iría construyendo acercándose cada vez más la escala al tamaño natural. La república acababa siendo un mapa batesoniano que cubría la totalidad del territorio. Los secesionistas siguieron hasta hacer, en su visión, indistinguibles su maqueta de la realidad. Como en las películas de robos, pretendían dar el cambiazo en el último momento. España se quedaría con la copia sin valor y ellos con el diamante bueno. Pero la maqueta secesionista, el mundo paralelo, no funciona; se aleja cada vez más de la realidad y no es habitable.

Aquí falla todo; es pura chapuza. El cierre de la operación maqueta era el referéndum del 1 de octubre, día al que había que llegar como fuera dando por bueno un resultado cantado. Empezaron diciendo —¡cuánta sinceridad!— que con un millón les bastaba, pero pronto les pareció poco y siguieron creciendo. Era su referéndum y lo iban a ganar para que todo encajara. Pero empezó a fallar todo. Europa cerraba las puertas que deberían estar abiertas, dando un tirón de orejas por la mala gestión del día 1. Después comenzaron a irse las grandes empresas alejándose de la rapiña de una nueva hacienda, piedra mágica de la identidad (el que paga, otorga). En vez de llorar con ellos, la gente comenzó a señalarles con el dedo y a dejar al descubierto la irracionalidad del proceso.
Nada les ha salido bien. Pero les queda la calle. Sacar a miles de personas de las que son dependientes para que su sacrificio sea histórico. La última gran queja la acabo de escuchar. Tiene tres momentos de indignación: las cargas policiales del día 1, la prisión preventiva de los "jordis", transformados en héroes, en Wilhelm Tell de la historia, y la aplicación del 155. Nada de ello ha sido una iniciativa, nadie lo quiso más que ellos; solo es respuesta a la desobediencia escandalosa, a la provocación descarada,a la falta de respeto al estado de derecho. 


Han empezado la independencia por el tejado y aunque ellos no reconozcan las leyes, los jueces sí les reconocen a ellos. Nada más patético que esas comparecencias con la bandera catalana junto a la europea, la de una Unión que ya les ha dicho que no estarán dentro sino fuera. Es un ejemplo más de ese vender la piel del oso antes de cazarlo, de haber empezado la casa por el tejado.
De todo lo dicho por Le Monde, lo peor es señalar el poco respeto que Puigdemont tiene por la democracia (On ne peut pas ne pas relever que M. Puigdemont a bien peu de respect pour la démocratie.) Es una forma sintética de descalificar todo el proceso secesionista.
La semana será un ejercicio duro de resistencia a la resistencia. Habrá que procurar no dejarse arrastrar porque su único plan ya es el caos.


 * "En Catalogne, la politique du pire" Le Monde 23/10/2017 http://www.lemonde.fr/idees/article/2017/10/23/en-catalogne-la-politique-du-pire_5204732_3232.html#JVKZ5wjiAtAzKoUd.99


domingo, 15 de octubre de 2017

El "mandato"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El País nos trae en su edición de hoy un artículo titulado "Cómo y por qué huyó el dinero de Cataluña" en el que se nos muestran las recriminaciones entre bancos y empresarios y los políticos sobre la credibilidad del proceso secesionista. La cuestión parece estar en quién avisó a quién, o en quién se lo creyó y quién pensó que nunca se llegaría hasta aquí. Todo eso está muy bien, pero no soluciona nada en un proceso que no se acabará resolviendo de manera satisfactoria para nadie. Parece que solo quedan soluciones "malas" y "peores", visto que la sensatez no es lo mismo que el miedo. ¡Váyales usted a los anticapitalistas de la CUP a hablarle de los fondos de inversión que advierten de la locura o de los banqueros que hacen lo mismo, de los intelectuales, etc.! A ellos les da igual. Son los destructores del sistema y están repartidos por toda Europa, con más o menos poder, pero con el mismo sentido de irrealidad que tratan de imponer.
El problema es cómo deshacer las enormes mentiras que pueden llevar a un conflicto gravísimo en España y en la Unión Europea. Como lo único que les ha funcionado es despertar la violencia, mucho me temo que ya la dan por descontado. Y una vez prendida la mecha, será difícil de apagar. Son los resultados del monstruo creado por el nacionalismo secesionista para tomar las calles y volver a lo que funciona, la "pena universal", provocar violencia y difundir imágenes —verdaderas o falsas, ¡qué más da!— que lleven a que los países tiren de las orejas al gobierno español, que será el que tenga que intervenir, pues es su responsabilidad. Pero esta vez no será por sorpresa.


Ceñirlo a la cuestión económica es solo una parte del debate, la más clara, del problema. Es el campo que el gobierno mueve porque es el más "civilizado", el que entienden las altas esferas de la vida catalana que se asustan ante el desastre previsible. Pero luego está el resto. Son los ciudadanos que no trasladan sedes sociales, personas que llevan años viviendo callados, por un lado, y aquellos otros que consideran que los que no son de su cuerda no son catalanes y hay que "trasladarlos". Muchos ya lo han sido haciéndoles la vida imposible en sus centros de trabajo o a sus hijos en las escuelas.
Cuando se leen las asociaciones de todo tipo con las que se ha ido creando la trama secesionista se comprende cómo han penetrado en el tejido social y cómo se han hecho con su control. La técnica es parecida a la de los islamistas en los países musulmanes: control y presión en todas las facetas de la vida social. Nada se mueve. Unos aprenden de otros las técnicas para mantener la vigilancia e irse metiendo en todos los rincones de lo cotidiano para acallar las disidencias y provocar las adhesiones según convenga. Es un entramado denso que las redes sociales ayudan a intensificar.
Las experiencias de control social ya no son privilegio de una ideología o grupo. Es el fundamento de la eficacia movilizadora. Como ocurrió en los países árabes o en  el golpe de Turquía, es esencial contar con redes bien articuladas que permitan sacar a la gente a la calles en minutos, provocar concentraciones masivas que intimiden o resistan. Es ahí donde entran las motivaciones a la movilización en forma de fotografías reales, trucadas o viejas sacadas del archivo. Una "buena" foto circulando a la velocidad instantánea de las redes controla la temperatura emocional de las masas convocadas, que llegan al grado de indignación necesario. El mensaje de la activista de los "dedos rotos" hace cundir la solidaridad; cuando se descubre que es mentira, ya es tarde. Todos tienen sus grupos a los extender su material.


Las loas al uso de las redes sociales por parte de Obama se quedaron en nada con el apoyo a Trump de las redes de la ultraderecha populista norteamericana y los hackers del exterior, de los grupos de supremacistas, de los medios controlados por Steve Bannon y los suyos, etc. Todos ellos manejados con intensidad para descabalar las racionales respuestas de los medios de comunicación tradicionales perdiendo energía en explicar mentiras. Funcionó.
El secesionismo catalán no cuenta con la mitad de los votos de Cataluña. Es su unidad lo que le dio fuerza en el Parlamento. Es interesante volver al día después de las anteriores elecciones autonómicas catalanas en 2015. El diario El País lo describía así:

Mas y el conjunto del independentismo había planteado el 27-S como un plebiscito sobre la independencia, algo que el resto de partidos acabaron por asumir no sin avisar antes de que nunca aceptarían la secesión unilateral. La candidatura de Mas ganó claramente las elecciones, pero no el plebiscito, ya que el independentismo se quedó con el 47,8% de los votos. Con todo, la victoria de los independentistas en las elecciones es inapelable. Con el l 97,8% de los votos escrutados, Junts pel Sí consiguió 62 escaños, a los que hay que sumar los diez de la CUP. Con 72 escaños el independentismo tiene la mayoría absoluta del Parlamento, situada en los 68 diputados, pero ahora tendrá que lidiar con la falta de una mayoría popular clara, con un Gobierno hostil y, desde hoy mismo, con la heterodoxa composición tanto de Junts pel Sí como de la CUP. De hecho, desde hoy estará en juego incluso la continuidad de Mas, pues la CUP aseguró que no piensa votar favorablemente su investidura, algo que los resultados de ayer hacen imprescindible. Esta situación quedó reflejada en la cara del presidente, muy tensa, que contrastaba con la algarabía de las bases soberanistas. A la misma hora, el candidato de la CUP, Antonio Baños, ya lanzó un aviso: “Mas no es imprescindible”.
El presidente catalán dijo contar con “gran legitimidad” para avanzar hacia la independencia y pidió al Gobierno “que acepte la victoria de Cataluña y del sí”. También negó que deban contarse los votos en lugar de los escaños. “Si hubiéramos hecho un referéndum como el escocés, hubiéramos contado solo votos”, dijo.
Este lunes comenzarán las negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP. Los dos partidos tienen el objetivo de alcanzar la independencia de Cataluña, pero difieren en la forma y en los tiempos de hacerlo, lo que puede complicarlo mucho todo.*

2015

Negarse a contar votos en vez de escaños es la mayor trampa en un caso de secesionismo, pues no es el parlamento quien se separa, sino la sociedad. En realidad perdieron. Todo esto no es más que la aceleración para evitar que el desastre se cierna sobre ellos en forma de pérdida de votos. En lugar de reconocer su fracaso, se lanzaron al referéndum fraudulento e ilegal, cuyos votos esta vez sí cuentan. El referéndum era la escenificación del fracaso para convertirlo en sangriento lugar de martirio del nacimiento de la república imaginaria. Cuanto más se prohibía, más se alejaba de la legalidad y más se acercaba al fraude convertido en "resistencia de la democracia" al colonialismo, un guión bien escrito que necesitaba la colaboración de los Mozos de Escuadra, dejando el cumplimiento de las órdenes de los jueces en manos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, que resolvieron como pudieron. Querían fotos para mandar al mundo y las tuvieron.
El secesionismo se ha lanzado a separar a Cataluña del resto de España con un porcentaje menor de votos que los que son claramente opuestos al separatismo. Un 47'74% era favorable mientras que otro 50'62%, claramente no lo era. ¿Es posible con esas cifras lanzarse a romper una sociedad y un país? Y todo esto tras un proceso de décadas de manipulación ideológica en todos los planos, desde la educación a los medios como TV3, al servicio descarado del independentismo.


¿Han tocado techo y de ahí todo esto? Es probable. La Generalidad catalana ha tenido en sus manos —gracias al alto grado de autonomía que permite la Constitución de todos— los recursos para la conversión de cualquier ciudadano al "catalanismo independentista". Ha tenido sobre todo el sistema educativo, que ha sido filtrado para actuar como guías espirituales de todos los que han pasado por sus manos. Durante décadas les han explicado la Historia que han querido sin que nadie pudiera frenarles en sus lavados de cerebro.
En Cataluña se ha pasado de la queja de no poder hablar en catalán a la queja de los que no pueden educar en castellano a sus hijos. Se ha pasado de un monolingüismo a otro igualmente autoritario. Las quejas y las idas a los tribunales han sido constantes por parte de aquellos que reclamaban el derecho a educar o a expresarse en castellano. Es una muestra del "talante" nacionalista. Pese a ello, no han conseguido superar la barrera social del 50%. Lo han intentado todo, hasta la inmigración selectiva. La preocupación, pues, es haber tocado techo, un movimiento de retroceso hacia Europa en las nuevas generaciones.
Debe ser uno de los pocos lugares del mundo en el que sus dirigentes hacen giras insultándolo por donde van. Pese a que nadie les hiciera mucho caso fuera, se trataba de cultivar también la imagen interior. Ellos viajaban por el mundo hablando de una inexistente Cataluña oprimida. Nadie podía oprimirla por la sencilla razón de que tenía su propio gobierno. De hecho, los grandes enfrentamientos sociales se produjeron contra el gobierno de la Generalidad.
Se comprende el empeño de fijar en las cifras del referéndum el "mandato". Cualquier dictadura tiene los mismos resultados. ¿Se ha vuelto toda la sociedad "secesionista" en menos de dos años? El empeño de todos los secesionistas es decir que tienen un "mandato", que ellos "cumplen" lo que el pueblo les dijo el día 1 de octubre. Todo pasa por él, porque las elecciones, pese a ganarlas, no les daban derecho (ni "mandato") para dividir a la sociedad y al país como lo han hecho.


Lo que está creando el gobierno de Carlos Puigdemont es un gigantesco fiasco con un resultado desastroso, una fractura histórica creando un terremoto social cuyas consecuencias son ahora mismo apenas entrevistas. Por muchos cálculos que se hagan la perspectiva de una sociedad quebrada, dividida en la convivencia y defendiendo sus "derechos" sobre la otra mitad, es una perspectiva que espanta.
La figura de Carles Puigdemont se eleva de forma grotesca en un escenario en el que queda paralizado en un absurdo discurso del "sí pero no", patético, entre la espada de sus legiones y la pared de los que se le enfrentan haciéndole responsable, como es, de lo que ocurra en la Autonomía catalana.
Entre Pirandello y Ionesco, Puigdemont ve cómo se le cierran las puertas empresariales, internacionales, las instituciones europeas. La salida hacia delante de Cataluña no sería más que un retroceso al estado de república bananera, con las huestes de la CUP en permanente estado de ocupación y atrayendo a su suelo todo tipo de personajes provenientes de los lugares más apartados del mundo a hacer el "yihadista" a la catalana.


El sueño europeo se les ha terminado. No sabemos qué más rotundidad esperan ni de quienes. La creencia en que es posible un diálogo bilateral entre "ambos países" se ha desvanecido y solo queda recular, pero ¿cómo se hace eso con lo que has creado detrás? ¿Puede un día despertarse Cataluña como si no hubiera pasado nada? Cuando más se agrave la situación, peor será para un secesionismo advertido por todos, que será el responsable histórico de lo que ocurra.
Los animosos irresponsables están felices con su "juguete republicano". Llevan jugando con él desde hace tiempo. Ahora llega el momento de empezar a distinguir el juguete de la realidad y mucho me temo que para muchos no va a ser fácil. Agarrados a su sueño, preferirán quedarse del peligroso lado de las pesadillas antes de recobrar la cordura.

The Washington Post


 * "Cómo y por qué huyó el dinero de Cataluña" EL País 15/10/2017 https://elpais.com/economia/2017/10/14/actualidad/1508004509_046894.html



viernes, 13 de octubre de 2017

Esperando el lunes o el temor a la CUP

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La extraña maniobra realizada por Puigdemont ante la Historia y las cámaras solo tiene un sentido doble: ganar tiempo y ganar apoyos mostrándose como un ente dialogante. Los dos factores juntos no tienen ningún efecto de relajación del problema o abren puerta alguna. Lo que han puesto en marcha no se para desde dentro, sino desde fuera. El nacionalismo secesionista, en estos momentos, se encuentra atrapado entre sus ficciones y la realidad que se le impone desde fuera en diversos niveles, del jurídico al económico, del político al internacional.
Al elegir sus compañeros de viaje, el nacionalismo tradicional se ha juntado con el revolucionario antisistema y a esos sí que les da igual todo porque desde su totalitarismo de trinchera tienen respuesta asamblearia para cualquier cuestión: si se van los bancos, es el capitalismo que huye; si se van las empresas, son medidas contra los trabajadores; si se les presiona con la ley, son leyes fascistas, heredadas del franquismo; ellos son pacífistas, la Policía son fuerzas de colonización,  etc. El auténtico miedo a la CUP mostrado en la reveladora conversación —servida por TV3, recogida por El País y que comentamos aquí— entre los dirigentes de las fuerzas secesionistas cuando Carlos Puigdemont preparaba su discurso del 1 de octubre, el día del referéndum bananero.
El referéndum mismo es una forma de miedo y un reflejo de la "legalidad" secesionista por llegar. Nadie en su sano juicio daría por válido lo que salió de aquel sarao secesionista que ya tenía sus resultados, sin garantías de nada y bajo todo tipo de denuncias legales. Pero el referéndum, ilegal y fraudulento, es una valiosa metáfora de lo que espera por delante.
El temor a la CUP no ha pasado y no pasará. Como antisistema, la calle es su campo de operaciones, el escenario del boicot, la intimidación, el enfrentamiento. Algunos miembros del parlamento catalán y del gobierno lo han experimentado en sus carnes, pues muchos de ellos han sido participantes en los duros enfrentamientos con los Mozos de Escuadra anteriormente. Muchas de las fotos de aquellos enfrentamientos han circulado el 1 de octubre como ocurridas ese día. Reflejaban en realidad los violentos choques con motivo de los recortes sociales del gobierno de Artur Mas, el padre en la sombra de esta criatura monstruosa. Una muestra más de cómo se las gastaban entonces con la violencia y de cómo se las gastan hoy con la propaganda y las "fake news" con las que han pretendido ofrecer al mundo un espectáculo de pueblo oprimido por una dictadura colonial.


Nada más lejos de la realidad. Ha sido el catalanismo secesionista quien ha pisoteado las leyes ignorando precisamente las demandas de las personas que se han visto atacadas en su derecho a hablar español en su propio país ignorando la cooficialidad de los idiomas, por ejemplo. Lucharon para que se normalizara el catalán para después "desnormalizar" el castellano, lengua común en todo el país. Pero se ha tratado de evitar enfrentamientos durante décadas con la esperanza de que el famoso sentido común catalán triunfara y no se pasaran las líneas rojas.
Las líneas rojas han venido precisamente de los grupos antisistema surgidos y engordados al hilo la crisis europea y de la crisis económica española, obligada a recortes sociales muy fuertes para salir del desastre económico de las burbujas creadas en lo financiero y en el endeudamiento inmobiliario creado. Cuando estalló, los estragos sociales han sido enormes, por lo que es fácil enganchar —sobre todo a los jóvenes— a las formas de populismo que han ido creciendo en este tiempo.

Manifestaciones de 2012 en Cataluña

Complicado con el deseo separatista, la estrategia de desmontar el estado surgido al hilo de 1978 como resultado de una transición —en la que estaban incluidos los nacionalismos del país— es la de varios partidos —como Podemos—. El intento de desmontar el sistema que más estabilidad, democracia y prosperidad nos ha traído en nuestra Historia solo se puede explicar desde el odio profundo a España como país común (nacionalismos sediciosos) y la monarquía (republicanismo) siguen manteniendo fuerzas políticas que no cejarán en su presión uniendo cualquier problema a sus reivindicaciones.
Lo hecho por Puigdemont el otro día en el parlamento catalán, oficialmente se llamó "explicar la situación política", forma un poco chapucera de llamar al acto de la proclamación de la "república catalana" instantánea. La suspensión de esa misma república no cambia nada por a) es ilegal; y b) "suspensión" no es "derogación" de algo que no existe legalmente más que para leyes ilegales.
La pregunta en el requerimiento, dirigido oficialmente al presidente por el presidente Puigdemont —"¿Ha proclamado la república catalana?"—, no es trivial y pone a Puigdemont contra las cuerdas. Si contesta que "no", la CUP va a por él; si contesta que "sí", será el estado de derecho el que ponga en marcha todos los mecanismo contra él y las instituciones, es decir, la batería de medidas que la Constitución española contempla para la desobediencia de los responsables de las instituciones públicas.

Manifestaciones en 2012 en Madrid

Una vez rota la legalidad, todos se pueden apropiar de la "voluntad popular". Para la CUP, el referéndum es un acto que si se celebraba ya permitía decir que el "pueblo había hablado" y levantar las banderas revolucionarias cuando les fallen los "burgueses" siempre poco fiables y sus siguientes víctimas, en clave interna. Ellos tienen su propio proceso.
¿Cuál es el resultado real de todo esto? La negación de la realidad de unos planes que ignoran la realidad de la sociedad catalana y la necesidad de las leyes que todos, incluidos los catalanes, nos dimos y la mayoría de esos políticos juraron respetar, lo que les permitió acceder a las instituciones que ahora dinamitan junto con la convivencia.
La "fantasía secesionista" tiene sus consecuencias, les guste a los separatistas o no. Sus cálculos se demuestran erróneos y sus palabras falsas en cada momento. En el diario El Mundo, hoy mismo, escribe Víctor Martínez un capítulo más sobre el recorrido secesionista:

Año 2015. Campaña para las elecciones autonómicas en Cataluña convocadas el día 27 de septiembre. Artur Mas, número 4 en la lista de la coalición Junts pel sí y presidente en funciones de la Generalitat, aprovecha los grandes mítines de la formación independentista para pedir «calma» y proclamar con rotundidad que: «Ningún banco se va a marchar» e, incluso, «se van a pelear por estar en Cataluña».
Dos años después, las dos principales entidades de la región han hecho ya las maletas para trasladar sus sedes sociales fuera de Barcelona. CaixaBank ha elegido Valencia y Sabadell ha hecho lo propio con Alicante. Tras ellos, decenas de empresas han seguido el mismo camino hacia distintos lugares de España, entre otros varios gigantes cotizados como Gas Natural, Abertis y Cellnex.
¿Qué tejido productivo quedaría en la hipotética República de Cataluña si finalmente se proclama la independencia? «Obviamente, sólo aquellas empresas que por tamaño o negocio no puedan irse, además de sectores muy concretos como el del retail o vinculados a los contratos públicos», explica Carles Rivadulla, vicepresidente de la organización Empresaris de Catalunya.
Por lo pronto, el primer paso dado por las empresas ha sido sacar su sede social de la región. Se trata de un movimiento con un fuerte componente simbólico que evidencia el temor de estas compañías a la «inseguridad jurídica» derivada de la actual situación política y la posible secesión. En la Generalitat estos anuncios han sido interpretados como simples «cambios administrativos» temporales y reversibles.
No obstante, las fuentes empresariales consultadas aseguran que «hoy por hoy» está más cerca el escenario en el que estas empresas dejen de invertir en la región que el de su posible retorno. «El deterioro irá en aumento si nadie es capaz de parar esta situación. Si se va la inversión, la competitividad se resentirá con una producción más cara y de peor calidad», explica Rivadulla.*


Es decir, el escenario que se plantea es de un mayor deterioro. Llevada al extremo, la situación se oscurece antes de aclararse. El secesionismo catalán será frenado en el terreno legal y hasta que no se aclaren los aspectos sociales y políticos, íntimamente ligados, nadie se fía de lo que pueda ocurrir allí.
Ya hay sectores que han tenido una violenta caída, como el turismo, un terreno clave para Cataluña porque afecta a muchos otros que cuentan con los llegados de fuera. Pero los secesionistas callejeros tienen —sin consultar a nadie— al turismo como enemigo. Las críticas a Ada Colau por su inactividad ante los ataques a los turistas en plena calle, dice mucho sobre cómo se va a practicar la "revolución populista catalana" en versión de estos grupos que se creen con el derecho mesiánico de declarar al "turista" como un "enemigo de Cataluña". Pueden repasarse las declaraciones del líder de este movimiento, claramente expresadas gracias a la generosidad informativa de Euronews. Los empresarios del sector clamaron ante Colau, pero ahora es cuando se entiende el gran salto dado por la señora alcaldesa, de piquetera callejera a regidora de la segunda ciudad española y una de las más importantes de Europa.
Los ataques interesados al bipartidismo han causado estos disparates —Madrid no es ajeno a los de algún edil algunos de ellos— de lo marginal ascendente. No es lo mismo hacer demagogia en una plaza asamblearia que hacerlo en un parlamento o desde la responsabilidad de las instituciones en las que se gobierna para todos y en un marco constitucional que garantiza los derechos de todos. Y esto lo que se está violando desde la propias instituciones.
El lunes será otro día clave. Con un Puigdemont acorralado entre dos fuertes presiones, el resultado no será bueno porque ya no los hay, una vez rota la confianza en las instituciones y gobernantes. Ya lo que queda es la ley y su acatamiento o sus consecuencias. La comunidad internacional ha sido clara al señalar de qué lado está. Se repudia la violencia porque cualquier persona sensata lo hace. Lo que veremos de nuevo serán insensatos intentando tomar al asalto las instituciones, el desenchufe instantáneo. En ese momento, Puigdemont y los suyos verán de qué forma se "pone como una moto" la CUP, por usar una expresión de Oriol Junqueras, el vicepresidente catalán, miembro de Esquerra Republicana de Cataluña.
Pedir sensatez ante algo que va por delante con la fuerza callejera y la desobediencia civil puede sonar a palabras vacías, pero hay que decirlas para que la responsabilidad sea siempre clara sobre quien desafía el orden constitucional y la convivencia de todos. Hay mucho irresponsable que no sabe (o no quiere) ver la diferencia.


El lunes la CUP estará previsiblemente en la calle. Los cachorros revolucionarios del secesionismo catalán han engendrado y alimentado un monstruo que les servirá de fuerza de choque y al que ahora temen porque les exigen traer a la tierra esa extraña república —descrita por la diputada Ana Gabriel el otro día— que predica la paz universal de los pueblos pero es incapaz de tratar bien a los vecinos de calle si no son de su extrema cuerda; una república más jaleada por Nicolás Maduro, los iraníes o lo hackers rusos. Una terriblemente solitaria república de la que todos se marchan.
Tras la masiva celebración de la fiesta nacional española, adquiere profundo simbolismo que en la celebración madrileña se rindiera un homenaje a las víctimas del terrorismo yihadista en Barcelona, ampliando el homenaje con la presencia de los embajadores de los países que tuvieron víctimas. Cuando las autoridades españolas fueron a Barcelona, el uso partidista de las muertes sirvió para que se viera la poca voluntad del secesionismo de convivencia. Aprovechar un acto de solidaridad para lo que hicieron muestra que les importaban poco las muertes de las personas y más el insulto y sus "causas". Pese a saber que esto ocurriría, las autoridades españolas, del Rey a la presidencia del gobierno acudieron, como era su obligación por encima de cualquier otra consideración. Ha llegado el momento de mostrar que lo que ocurre allí sí es cuestión de todos, especialmente de los catalanes que desean otra forma de vida a la que se les quiere imponer, aislándolos del mundo y lanzándolos al vacío de la aventura asamblearia. 
Las instituciones son las que nos hemos dado todos, con la Consttiución al frente, y tendrán que reaccionar como deben ante este disparate antes de que Cataluña se siga vaciando de gente, perdiendo su riqueza y alterando su convivencia.
El lunes es la siguiente casilla de este juego muy peligroso e irresponsable. Lo negociable está dentro de la Constitución y, si esta se modifica, lo será con el consenso de todos los españoles.



* Víctor Martínez "Desmontando las mentiras económicas del 'procés' (VII): El 'tejido productivo' huye de Cataluña" El Mundo 13/10/2017 http://www.elmundo.es/economia/2017/10/13/59df81b3468aeb8f0f8b45fc.html



miércoles, 11 de octubre de 2017

Así es si así os parece

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las sospechas de que lo que sucede en Cataluña es obra de indocumentados se confirman con lo ocurrido ayer, un insólito ejercicio político-fallero. Si había duda de que esto es todo una chifladura cuyos límites son tan difusos que dan una sensación óptica de infinito, Puigdemont ha conseguido disiparlas.
El señor Puigdemont ha sorprendido a todos con una declaración que los observadores, amigos y enemigos, califican como "confusa". Montserrat Domínguez, directora del Huffington Post, entrevistada por El País en directo, por ejemplo, cree, que no se ha declarado la "independencia" porque se han incumplido los procesos que la propia "ley ilegal" establecía, incluido su votación por el Parlamento. David Alandete, subdirector de El País, cree, por el contrario, que sí, marchando por la vía aristotélica, diciendo que "no se puede suspender lo que no se ha proclamado". El argumento es válido porque con esto se llega a "lo que es es" y "lo que no es no es". Puigdemont ha superado este problema y se lanza al planteamiento de otros nuevos, no aptos para todos los intelectos.
Se quejan ambos periodistas, con razón, de que "se lo han puesto muy difícil", que el hecho mismo de que los observadores no sepan a qué han asistido ya es en sí mismo preocupante. Y debe serlo. Donde Puigdemont ve solemnidad, los demás ven desobediencia y patetismo dubitativo.
¿Qué dijo el señor Puigdemont para confundir y desesperar a todos por igual? Lo siguiente son sus palabras:

Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república.
Esto es lo que hoy corresponde hacer. Por responsabilidad y por respeto.
Y con la misma solemnidad, el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada. Creemos firmemente que el momento demanda no aumentar la escalada de tensión, sino sobre todo, voluntad clara y compromiso para avanzar en las demandas del pueblo de Cataluña a partir de los resultados del 1 de octubre. Resultados que debemos tener en cuenta, de manera imprescindible, en la etapa de diálogo que estamos dispuestos a abrir.*


Es tan sorprendente el texto que —como el Ulises, de Joyce— mantendrá ocupadas a varias generaciones de críticos y cabalistas intentando entender qué significan términos como "solemnidad", por ejemplo. El argumento de Montserrat Domínguez es que nada ha sido proclamado; el de Alandete, por contra, es que no se puede suspender lo que no ha sido proclamado. Ambos son factibles porque no hay que pedir congruencia a lo que no la tiene. Pero si el señor presidente de la República suspendida por él mismo no tiene la obligación de entenderse, los demás tienen la obligación de explicárselo.
No lo han podido entender tampoco los eufóricos militantes y rabiosos inconformistas de la CUP, que ya habían dado un salto celebrando la nueva república y no había llegado a tocar el suelo en su descenso cuando ya estaba suspendida. Visto y no visto: ocho segundos, dicen los expertos en cronometrar vidas de repúblicas. ABC lo ha llamado, con sorna implacable, "gatillazo independentista". Me imagino que el temor de Carlos Puigdemont a lo que pudiera ocurrir ha tenido mucho que ver con este "enfriamiento". Las fotos que ilustran el del "infinito al cero" son merecedoras de algún premio periodístico. Es difícil entender que han pasado ocho segundos entre unas y otras. También es triste ver cómo se juega con la gente y se ha llegado a ese grado de manipulación. Pero, ¿qué otra cosa hace el independentismo?


Como compensación verbal, una señora de la CUP, la señora Gabriel, ha intervenido en el Parlamento catalán dibujando la "república" que ellos esperan que sea una realidad... cuando toque. Le ha faltado la petición de apertura de relaciones diplomáticas con Corea del Norte.

Lo más triste de todo es que ella afirmó en su intervención que habían conseguido que los ojos del mundo estuvieran pendientes de ellos. ¡Tremendo error! Hice un rápido recorrido por todos los canales de mi mando y no había uno solo que estuviera retransmitiendo aquel extraño acto. Había que llegar a los canales autonómicos españoles para encontrarse con las imágenes del Parlamento catalán. 
Solo la BBC entrevistaba a un "profesor español" al que el locutor cometió el error de preguntarle qué pensaba personalmente.  Volvió a recurrir al argumento de la "pena universal". La misma BBC tiene un pequeño vídeo en el que presenta a una idílica pareja de enamorados, "divididos por la cuestión catalana" en la que expresan al mundo sus opiniones, con las últimas palabras de que España solo quiere a Cataluña por la Economía. A ella parece darle igual que las empresas se vayan de Cataluña. Es tan absurdo que se parece a esa "realidad imaginaria" diseñada por los independentistas: solo me quieres por mi dinero. Al final se abrazan.
En realidad, es difícil que nadie entienda lo que ha pasado, aunque tiene una lógica parecida a la empleada por los analistas "lógicos": ha sucedido lo que podía suceder.


Tras las críticas rotundas de toda Europa y sus instituciones, la falacia del europeísmo catalanista se hunde; tras la huida de las empresas, representando más del 50% del PIB catalán, el mito de la prosperidad sin el lastre de la parásita España se hunde; con la salida masiva a la calle de la Cataluña condenada al silencio, se hunde el mito del pueblo sojuzgado y de una sola voz. Todos, todos estos mitos se hunden. Puigdemont ha hundido otro: el de la cordura.
Los argumentos escuchados a la señorita defraudada de la CUP, Ana Gabriel, por el presente pero firme creyente en una humanidad mejor son los de siempre: el franquismo, los medios de producción, el estado represor, una democracia de la buena, la hermandad de los pueblos del mundo, una república feminista, etc. Tras proclamar la pena universal, ahora —al igual que la televisión iraní, como veíamos ayer— se centra todo el discurso en el repuntar de unos fascistas que, brazo en alto y con bandera caducada, se han pasado de la raya en Valencia y a los que hay que parar y detener. El mayor favor que le pueden hacer a España es meterse en sus casas a darse unas duchas frías, porque están sirviendo de excusa al independentismo, que se ha quedado sin más argumentos.


Las palabras de Puigdemont han defraudado a la CUP, sí: incluso a un parlamentario que reivindicaba Occitania como parte de la idílica república. Pero hay algo más. El diario El País reproduce un vídeo**, absolutamente digno de estudio, en el que algunos de los principales políticos del proceso secesionistas hablan entre ellos. Un vídeo de 40 segundos que sacudieron al mundo; solo 40 segundos bastan para entender el marco.
Discuten sobre lo que va a decir el presidente Puigdemont. Jordi Cuixart, presidente de Ómnium Cultural, una de las asociaciones independentistas (bien subvencionada, por cierto), dice: "Él dirá que en el plazo de siete días. Hombre, si el presidente dice que en el plazo de siete días, que después nadie pueda decir: Hombre, tú no vas tanto de siete días". Oriol Junqueras, vicepresidente del gobierno catalán, señala "Ahora ha dicho en los próximos días", a lo que Cuixart advierte: "¡Ojo!, que los de la CUP se van a poner como una moto". Oriol Junqueras se las ve venir: "No quiero volver a discutir porque es que cada vez reabren el mismo debate. Ahora hemos estado discutiendo media hora el tema de si constituimos un Estado independiente, de si nos declaramos Estado independiente, de si constituimos una república independiente, media hora más". Tercia entonces Marta Rovira, de "Juntos por el Sí", quien señala, de nuevo citando a Puigdemont: "Él dice: 'nuevo Estado en forma de república'". A lo que Junqueras dice "¡Pero da igual, de verdad!". Cuixart: "Es lo que dice la pregunta [del referéndum]", "Ya" dice Rovira. "Bueno, es que se la he propuesto yo, Que coja la pregunta y la ponga literalmente", señala Junqueras. "¡Pues ya está!", concluye finalmente Marta Rovira. Así se escribe la Historia.


La conversación ha sido sacada a la luz por la TV3 catalana, con intención confusa pero claridad pasmosa. El País señala: "La conversación se produjo con motivo del discurso que preparaba Puigdemont el pasado 1 de octubre tras el referéndum que el Tribunal Constitucional había declarado ilegal."** Todavía no sabían qué iban a declarar.
En su frescura coloquial, el diálogo demuestra no ya la precipitación de todo esto sino en las manos de quiénes están los catalanes, la inmensa frivolidad y el temor a la CUP. La CUP es a quien todos temen porque es quien les controla la calle y, especialmente, porque fueron los que comenzaron a perseguirles a ellos mismos con sus asaltos al Parlamento en 2011. Son los que dieron batallas campales contra los Mozos con motivos de los recortes al presupuesto de Artur Mas.
Y la CUP tenía ya el cava en la nevera. Veremos cómo reaccionan —si se ponen como una moto realmente— ante la "traición" que han sufrido por parte de Puigdemont. Pero aquí nada se cierra, aquí nada se entiende.


Si Puigdemont piensa que solo ha dejado boquiabiertos a los del bloque secesionista, se equivoca. Si los periodistas de este país tienen dudas sobre lo ocurrido, si hasta los de la CUP tienen dudas, el mundo entero se ahogará en ellas. De todas las malas probabilidades, Puigdemont se ha quedado con lo peor, la incongruencia. Y eso es lo que refleja la prensa internacional.
Si no tenía autoridad para crear una república, menos todavía para cerrarla. Su esperanza de mostrarse complaciente ante la comunidad internacional y avanzar hacia la negociación mediada, se queda en el pozo de los deseos. Lo que ha manifestado la comunidad internacional es que no hay más interlocutor que España y una Constitución que hay que acatar.
¿Cuáles son los pasos siguientes? Vaya usted a saber en este galimatías semántico que han creado. El señor Puigdemont argumentará en su defensa que los catalanes, gracias a su ingenio, son ahora "implícito-independientes", una nueva figura jurídica de difícil explicación. Pero lo cierto es que lo único que ha hecho es confirmar el caos y añadir más incertidumbre. La diferencia es que ahora ha avanzado más hacia el abismo. No han puesto la primera piedra, sino que han lanzado la primera pedrada. Esconder la mano después es demasiado infantil. ¿Pero qué no lo es aquí?



* "Discurso íntegro en el que Puigdemont declara la independencia de Cataluña y la suspende para apelar al diálogo" El País 10/10/2017 https://politica.elpais.com/politica/2017/10/10/actualidad/1507658001_128339.html

* "Una cámara capta las tensiones en el Gobierno catalán sobre declarar la independencia" El País 10/10/2017 https://elpais.com/elpais/2017/10/09/videos/1507563367_584754.html