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miércoles, 20 de mayo de 2026

Ni un día sin titulares

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como te distraigas unos segundos, te lo pierdes. Va a por la cena y cuando regresas te encuentras otra batalla mediática montada, legal o real o una mezcla de todas ellas en un crescendo que en apenas segundos nos lleva a la cúspide. La noticia de ayer fue la de otro culebrón con la corrupción. Te das la vuelta y ¡zas! Los titulares han cambiado, los rostros han vuelto, lo que creías de una manera es de otra y se inicia un debate nacional que, con la Liga ya resuelta, mantiene nuestra orquesta en marcha.

Sí, José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente, el que ha sobrevivido a Venezuela, el que acompaña a los poderosos actuales en las fotos, "Zapatero" para los medios y audiencias en un recorte de tres cuartas partes de su nombre, estaba ahora en titulares y se iniciaba otra campaña nacional de debates, otro desfile de alfombra roja en juzgados.

Hay por medio "hijas", "empresas de hijas", "compañía aérea recatada con dinero público", "registro de despachos", "descargas de teléfonos", etc. todo lo que un buen guion de corrupciones debe tener para poner en marcha a las audiencias, por las que pasa todo.

El ejemplo de su puesta en marcha nos lo recogen en RTVE.es con la entrevista de David Broncano a Mercedes Milá, que iba por allí a hablar de su programa y consideró que la mejor forma de calentar era meterse en el "jardín" de Rodríguez Zapatero. Nos cuentan:

Mercedes Milá vuelve a RTVE, donde dio sus primeros pasos, a sus 75 años y con un programa nuevo, Me meto en un jardín. Y en su visita a La Revuelta fue fiel al título de su nuevo proyecto, defendiendo firmemente la inocencia del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, posicionándose sobre el problema del acceso a la vivienda y confesando con qué actor le gustaría tener “un empotramiento”.*

Experta en dar la nota, especialista en rebeldía programada, Milá decidió que ·el medio es el mensaje" y que hablar del ex presidente en boca de todos bien merecía la suya ante las audiencia en un perfecto "gazpacho" informativo: política, sexo y vivienda. Un poco más adelante se nos dice:

Fan del programa y de todo el equipo, Mercedes Milá quiso preguntar a David Broncano si existía censura por parte de RTVE en La Revuelta. Tras explicarle el presentador que “RTVE siempre nos ha dejado hacer lo que queramos”, la invitada aprovechó para pedirle que se mojase sobre “el montaje de Zapatero”. Una imputación sobre la que Mercedes Milá ha “leído todo, y no me creo ni una línea. Conozco a Zapatero y es un tipo de primera categoría”, aseguraba la invitada, que considera la acusación “retorcida” y manifestó que “la justicia en España es un desastre”. En su opinión, “José Luis Rodríguez Zapatero, para mí, es completamente inocente. Se verá con el paso de los días”, subrayaba. Además, expresó que, si tuviera “un programa en directo, habría salido a defender a mi presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Lo van a masacrar, no pararán hasta que lo saquen de donde está”.*

Algunos dirán que Milá estaba en su papel de estrella respondona, que aprovechó la disputa del día, como era su obligación mediática, y no les falta razón. Milá hizo de Milá, una de las múltiples madres de la situación mediática actual. En su aparición ya ha criticado a la Justicia, ha exonerado a Rodríguez Zapatero convirtiéndolo en víctima de oscuras maquinaciones. Ha estado en su papel.

Pues sí, toca "Zapatero" para rato. De nuevo el país se divide; se divide la Justicia —desastre para Milá, conspiración—, se dividen los medios, se dividen las audiencias y los votantes. Aquí no espera nadie. Ya tienen todos veredictos, ya han puesto el pulgar en la posición adecuada. No hay que esperar al siguiente escándalo, a la siguiente campaña no sea que nos despistemos y se nos pase información sobre el caso, que promete. Tiene de todo: familia, rescates, pandemias... ¿quién da más?

Cuando Milá empiece su show ya habrá calentado motores y todos estarán pendientes de lo que diga y haga. De eso se trataba. Promete batallas cruentas en cada sesión, convertirse en protectora de la verdad y, por supuesto, de "su presidente del gobierno, al que van a masacrar".

Ya se ha manifestado contra la "censura", que es una promesa de sinceridad plena en su nuevo programa, marcando las distancias con otros. Todos los medios se han hecho eco de Milá y, en segundo término, de Rodríguez Zapatero. De eso se trataba. 

 

* Carlos Villanueva (La Revuelta) "Mercedes Milá se "mete en un jardín" con la imputación de Zapatero: "No me creo nada, para mí es inocente" | La Revuelta" RTVE.es 19/05/2026 https://www.rtve.es/play/noticias/20260519/revuelta-broncano-mercedes-mila-invitada-directo-programa-completo-19-mayo/17075869.shtml

miércoles, 7 de abril de 2021

Heridas abiertas o la tortura mediática

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Antena3 acaba de abrir su noticiario de la mañana con una noticia destacada: la maniobra de hacer expulsar un trozo de bocadillo a una mujer atragantada por parte de unos miembros de la Guardia Civil que estaban en el mismo local del suceso. Tuvo suerte la mujer de que allí hubiera personas con formación en primeros auxilios, pero ¿es noticia? Lo es porque había imágenes para reproducir. La noticia no es lo que ocurre, sino lo que es captado en un universo ávido de imágenes impactantes, en donde se entremezclan las cámaras de seguridad de los bares, las callejeras o las captadas por los miles de millones de teléfonos móviles. Alguien sube esas imágenes a alguna red social e inmediatamente se produce el fenómeno de la redistribución infinita si esas imágenes atraen. El objetivo no es informar sobre lo que ocurre en el mundo e informar a los espectadores. El objetivo es mantener durante un tiempo especificado a quienes están al otro lado de la pantalla hasta que la responsabilidad pasa al siguiente programa.



Esta perspectiva atencionista, por distinguirla de la tradicionalmente informativa, se va haciendo con las audiencias y va perfilando los criterios de los profesionales, cuya eficacia se mide en términos de audiencias, de número de personas que han estado sujetos a sus butacas.

La imagen impactante pasa a ser la reina de la programación. Se le dedica más tiempo a los traspiés de un presidente al subir una escalera que a sus discursos. En el acto de la toma de posesión presidencial, el protagonismo se lo roban las manoplas escandalosas del senador Bernie Sanders. Y así funciona el mundo audiovisual prolongado al mundo de las redes sociales, competidoras en imágenes impactantes con los informativos, que encuentran en ellas su modelo en tensión constante.



La morbosidad de las imágenes ha sustituido a su carácter informativo, que pasa a un segundo lugar. Los periodistas trataban de "dar seriedad" a la "noticia de la mujer atragantada". Se le aplican los protocolos informativos: se da el lugar, la edad de la mujer, datos sobre la formación de los guardias civiles... Pero todo ello es solo la forma de evitar convertirse en un fragmento de YouTube. Otro día será otra cosa, un coche que se salta un semáforo, un patinete que atropella a una señora... Siempre hay un objetivo que capta, una voluntad que lo sube a la red, otros que lo hacen circular... y así pasa a ese mundo paralelo del que puede ser rescatado por cualquier circunstancia, en cualquier momento. La vida se acaba; las imágenes duran... y vuelven. Lo hacen en función de su carácter morboso, como ilustración de nuevos sucesos con los que se establecen conexiones o como simple recuerdo atencional, despertando nuestra memoria impactada por lo que vimos.

No siempre es así. Las imágenes de los ataques racistas contra asiático norteamericanos tomadas por cámaras de seguridad trascienden el morbo del ataque en sí y muestran algo más. Son pruebas de algo que ocurre y tiene trascendencia social. No es un atragantamiento por un trozo de bocadillo. Las imágenes grabadas desde distintos ángulos del ahogamiento policial de George Floyd han sido decisivas y se están manejando en el juicio, que ha alcanzado unas dimensiones planetarias. Han sido esenciales, pero no siempre es así.

La Vanguardia nos trae hoy, de la pluma de Domingo Marchena, un artículo titulado "Clamor contra el uso impúdico de la imagen del niño asesinado en Almería". Y nos habla del eterno retorno de los temas por su carácter morboso.


El mal, la capacidad de hacer daño, no tiene límites. A veces, de forma inconsciente o no, nos convertimos en cómplices, en aliados de los verdugos. Así lo ha denunciado en un escrito que corta la respiración Patricia Ramírez, la madre del pequeño Gabriel Cruz, el Pescaíto , el niño de ocho años asesinado por Ana Julia Quezada el 27 de febrero del 2018 en Las Hortichuelas, Almería.

El aniversario de los atentados de la Rambla de Barcelona sirve en bandeja la excusa para exhumar imágenes de cuerpos inertes. El del accidente de Angrois, en Santiago de Compostela, permite repetir mil veces la grabación del tren, descarrilando a toda velocidad. La tragedia de Germanwings resucita imágenes de hierros retorcidos. El cantante Àlex Casademunt fallece en un accidente y la familia se entera por Twitter…

Los ejemplos son infinitos. Pero lo del Pescaíto, así llamado porque siempre dibujaba pececitos, supera todo lo imaginable. Su madre, que recoge firmas para proteger la memoria de las víctimas de crímenes mediáticos, lo ha descubierto horrorizada. La imagen del niño sigue siendo utilizada hoy en día con los fines más impúdicos, incluso para remitir a páginas web de contenido gore o de una violencia atroz.*

 


La paradoja del escrito es que no puede escapar a su propia morbosidad. Denunciarlo es enunciarlo. El artículo se abre con una fotografía: la asesina abrazando al padre de la víctima. A lo largo del texto, hasta dos más nos muestran a la asesina detenida en una y durante el juicio la otra.

Si la madre se queja por el uso de la imagen de su hijo, las de su asesina no serán menos dolorosas y reavivarán los hechos y sentimientos. El derecho al "olvido" no parece existir en una sociedad que muchas veces es insensible al dolor de los que tiene delante pero hipersensible ante aquel que le muestran debidamente enmarcado.



Los que sufren por el dolor mediatizado aspiran al silencio, que es un primer paso hacia el olvido o, al menos, a intentarlo; aspiran también a la justicia, algo que no es fácil separar del ruido mediático. Las denuncias de la madre han conmovido, sí. La vimos hace unos días en una tensa intervención:

 

Antes del juicio, las filtraciones de un sumario en teoría secreto se sucedían sin fin. Aunque no es lo mismo leer un informe forense en un legajo judicial que en un periódico, Patricia Ramírez dio una lección y pidió que la morbosidad no ganara espacio a las buenas acciones y al “mar de sonrisas” que su hijo se merecía.

Pero ya no puede más. “La imagen de Gabriel se ha utilizado en exceso y a veces como reclamo para fines particulares (…) No hemos dejado de luchar por el abuso indiscriminado e inapropiado de su figura”. La herida nunca cicatrizará. Pero ¿hacía falta echarle sal? ¿Hacían falta “miles de titulares y cientos de programas de televisión y vídeos, muchos carentes de sensibilidad”*

 

Vivimos en una sociedad cada vez más extraña o, si se prefiere, una sociedad en la que los criterios morales y los valores se apartan en nombre de esas prioridades atencionales. Nosotros mismos no empaquetamos y nos ofrecemos para ser consumidos. Se pierde la percepción del alcance de nuestras acciones en algo que está al otro lado de los nuevos medios que han acabado arrastrando a los medios profesionales hacia el mismo agujero. Los profesionales de la información tienen un cierto sentido de lo que es su labor; los que simplemente juegan con lo disponible no tienen otro aliciente más que la expansión del ego, acumular relaciones, evitar la soledad entre millones. Otros aspiran a la capitalización de esa atracción morbosa, como se nos dice en la denuncia.

La madre, durante su aparición en los medios, muestra imágenes de la prensa y las redes sociales. Muestra páginas con comentarios donde la gente se libera de formas, de maneras y sentimientos, y dicen lo que le parece, sin más. ¿Es que no puedo decir lo que pienso?, dirán algunos. Probablemente sí, pero tú mismo te calificas con lo que dices. Pero tras un pseudónimo, un nombre en clave, todos se creen con derecho a la ocultación, algo que las víctimas, sobreexpuestas, no pueden hacer. Hay una injusticia en esa desproporción. Son demasiadas piedras lanzadas y manos escondidas.



Que las víctimas se tengan que proteger de los medios y sus comentaristas supone que son víctimas dobles. Padecen la violencia criminal primero y a esta se añade la violencia mediática, la de medios y micromedios, que con variables perspectivas viven de la atención.

La madre ha dado una rueda de prensa para pedir ese respeto que se le niega al manipular la imagen de su hijo. También ella necesita llamar la atención; lo hace con una camisa estampada con pescados y exhibiendo dibujos. El diario El País recogía entre las declaraciones en su comparecencia ante los medios:

 

[...] también pidió a los medios de comunicación que se centraran “en las cosas bonitas”. Sin embargo, ha roto su silencio y su intento de encontrar tranquilidad para anunciar que ha interpuesto ya dos denuncias ante la Policía Nacional y el juzgado de guardia para solicitar la retirada de las imágenes que, además, van acompañadas de una serie de comentarios de internautas.

“Siempre he intentado hacerlo desde la intimidad: solo solicito que las víctimas no tengamos que pasar por este tipo de abusos crueles e inhumanos”, ha insistido Ramírez, a punto de romper a llorar y que en los 20 minutos que ha durado su comparecencia pública se ha mostrado muy dura. “Desgraciadamente, tenemos un sistema de medios de comunicación y de redes sociales en el que son capaces de utilizar la crueldad extrema para ganar publicidad, likes y audiencia”, ha señalado.

Igualmente, la madre de Gabriel ha criticado el uso que diferentes partidos políticos y sus militantes han realizado de la imagen de su hijo “con fines partidistas”: “Una diputada de Vox compara el pequeño Gabriel con un feto abortado”. Es uno de los titulares que Ramírez ha leído con rabia para luego mencionar el uso que realizó el coordinador de Vox en el municipio almeriense de Las Salinas para criticar las protestas contra la muerte de George Floyd, algo que más tarde acabó con su expulsión del partido después de que la mujer hablara con Santiago Abascal. “Jamás me meteré con que la imagen de mi hijo represente a la buena gente de este país y a las buenas acciones. En lo que no tenga que ver con eso, esta madre va a seguir dando la lata hasta que quede aliento”, ha recalcado.**

 


No es difícil comprender su indignación. Los usos y abusos de la imagen de su hijo pueden llegar a ser infames. Cualquier dato o imagen puede ser reproducido en cualquier momento o convertido en parte de discursos extraños para despertar sentimientos manipulados en la gente.

La violencia mediática es más controlable que la micromediática, aunque se realimentan la una con la otra. Los medios tienen estructuras y criterios, aunque sean contradictorios. Pueden llegar a acuerdos internos sobre cómo actuar. En los micromedios, por el contrario, cabe todo; son decisiones personales y ahí entran desde las personas de interés genuino  y respetuoso hasta las peor intencionadas. Sin embargo, el comportamiento de los medios se parece cada vez más al de los micromedios, perdiendo en sentido de la responsabilidad y de los criterios de relevancia en favor de los atencionales.



La sociedad de la información es caótica y se rige por unos pocos principios generales y una pérdida manifiesta de ética y pudor. Puede jugar con todo y estar por encima de todo. Cabe la movilización democrática y la imposición autoritaria de lo propio a los demás. El viejo principio de "quien no quiera verlo, que no mire" es su primer mandamiento. El siguiente dice que todo lo que pueda exprimirse debe hacerse hasta la última gota, ya sea el dolor o la alegría, el orgullo o la vergüenza. Todo debe ser visto cuando quiere se mirado.

Hace dos días hablábamos de la extrañeza general sobre la desestimación de una causa por la grabación y difusión de las imágenes de mujeres orinando en un callejón durante unas fiestas de pueblo. Se nos hablaba de que algunas de las mujeres identificadas han tenido que recibir atención psicológica por lo que es claramente un ataque intencionado, una voluntad de hacer daño. Pero la trivialidad del mal es creciente. Sencillamente: importan poco lo que puedan sentir otras personas porque no se piensa en ellas, en lo que puedan sentir. Eso es un problema suyo. Las imágenes están ahí y son utilizadas una y otra vez.

“Basta ya de remover heridas y de seguir haciendo daño”*, ha señalado la madre en palabras recogidas por el texto de La Vanguardia. Pero una vez que algo entra en la red ya es incontrolable. Cualquier día, en cualquier lugar, el dolor puede reaparecer en forma de fotografía, de imágenes de vídeo. 

Dudamos que esto se pueda frenar, pero sí que es importante denunciar este uso morboso de las imágenes, esa crueldad infinita de los comentarios.

Hay hechos intrascendentes convertidos en noticias que recorren toda la prensa y pasan a las redes. Hay imágenes de las redes que pasan a ser transcendentes en los medios. Pero hay casos de uso morboso de las noticias, su prolongación infinita, su manipulación, su conversión en tópico deshumanizado que causan mucho dolor. La misma creación del concepto "crímenes mediáticos" implica una valoración desde la perspectiva atencional. Pero en todo crimen hay una víctima y una personas próximas que ven impotentes este uso perverso y rentable de aquello que les duele, siempre a disposición de quien quiera retomarlo por cualquier motivo.

  

 

* Domingo Marchena "Clamor contra el uso impúdico de la imagen del niño asesinado en Almería"  La Vanguardia 7/04/2021 https://www.lavanguardia.com/vida/20210407/6631578/clamor-impudico-imagen-nino-asesinado-almeria.html

** Nacho Sánchez "La madre del niño Gabriel denuncia el uso “cruel” de la imagen de su hijo en redes sociales" El País 22/03/2021 https://elpais.com/sociedad/2021-03-22/la-madre-del-nino-gabriel-denuncia-el-uso-cruel-de-la-imagen-de-su-hijo-en-redes-sociales.html

sábado, 4 de marzo de 2017

La máquina de las audiencias o ellos perdieron a Ryan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No hay guerra pequeña en la mente de Donald Trump. Eso le suele ocurrir a todos aquellos con personalidades como la suya, una derrota nimia es un gigantesco drama. No es, como alguno supondrá, perfeccionismo, sino un ego galáctico, el gusto por ver en las caras de los otros gestos de la derrota, es decir, su puntito sádico.
De todas las intensas guerras en las que está metido —en lo que ya muchos califican como el mejor arranque de temporada presidencial de todos los tiempos, algo que tiene a todos enganchados— se encuentra la que mantiene con Arnold Schwarzenegger, su sustituto en el programa que le ha llevado a la Casa Blanca, "El aprendiz", del que sigue apareciendo como "productor" en sus créditos.
El actor —es decir, Schwarzenegger— ha decido abandonar el programa por dos causas, la crítica constante de Trump y la caída de las audiencias. Con todas las cosas que Trump debería tener en la cabeza, además de ver la televisión y tuitear frenéticamente, puede chocar este marcaje a su sustituto en el programa. Creo, por el contrario, que se trata de un rasgo característico de su personalidad que nos confirma en el detalle lo que vemos a grandes brochazos.
El País nos cuenta el desenlace de la refriega:

El actor añadió en su entrevista que el motivo de su decisión no es el programa sino el hecho de que ‘la gente venía a mí y me decía ‘me encantaba, pero en cuanto leía el nombre de Trump tenía que apagarlo’”. La última temporada del programa terminó en el mes de febrero y se desconoce si la NBC buscará un nuevo presentador o interrumpirá su emisión de manera indefinida.
La llegada de Schwarzenegger a El Aprendiz, un concurso con dosis de telerrealidad que ha consolidado la fama de Trump en EE UU durante catorce temporadas, fue recibida con duras críticas por el mandatario. El republicano se burló del actor en Twitter al conocerse el descenso en los datos de audiencia y pidió “rezar” por Schwarzenegger durante la celebración de un evento religioso en Washington.
“Los espectadores están cayendo en picado”, afirmó Trump en un discurso con motivo del Desayuno Nacional de Oración, el pasado mes de febrero. Uno de los asistentes era Mark Burnett, productor de El Aprendiz. “Mark nunca volverá a apostar en contra de Trump. Yo solo quiero rezar por Arnold, aunque solo sea por esos datos de audiencia”. En Twitter, el presidente añadió que Schwarzenegger “hizo un trabajo realmente malo como gobernador de California y mucho peor en El Aprendiz, pero por lo menos lo intentó”.*


Que mucha gente esté empezando a huir de todo lo que huela a Trump y familia no tiene nada de particular. La bajada de las audiencias entra en lo normal, como la bajada de su aprobación como presidente. Sin embargo, Trump está ciego para cualquier cosa que le muestre negativamente, algo patológico. Su visión de sí mismo le impide ver los errores o fallos que pueda tener. Por eso cuando le llegan los resultados de las elecciones tiene que decir que ha habido fraude porque no soporta (literalmente) que alguien haya tenido más votos que él o considera "fake news" todas las encuestas que reflejan su baja aprobación.
La pérdida de audiencia del programa, en su opinión, no puede obedecer a rechazo social sino a errores de los demás. Sobre la catadura moral de Trump ya había pruebas, pero aprovechar la cita del Desayuno de Oración para hacer que todos recen por "Arnold" es poner el listón alto y, sobre todo, muestra su incapacidad para distinguir los distintos planos en los que los seres humanos nos movemos o lo que también se llama "saber estar". Los detalles que nos deja cada día nos lo muestran como una persona incapaz de establecer las diferencias entre los distintos planos en los que se mueve ni jerarquizarlos para dar prioridades. Que una persona que ocupa la Casa Blanca esté pendiente de los datos de audiencia del programa que dejó para presentarse a la presidencia nos dice algo sobre su mentalidad.


Arnold Schwarzenegger se lo ha tomado con más humor y le ha propuesto el intercambio de puestos, ya que está tan preocupado por las audiencias:

"Hey, Donald, tengo una gran idea. ¿Por qué no intercambiamos trabajos?", dijo Schwarzenegger. "Tú te haces cargo de la televisión ya que eres tan experto en índices de audiencia y así la gente puede dormir tranquila finalmente"**

No cabe duda de que el concepto de "normalidad" ha quedado en un estado difícil de definir. Desde antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, la normalidad comenzó a desvanecerse ante la omnipresencia de Trump. Su afán de protagonismo muestra la incapacidad de entender qué es la política y, peor, su incapacidad para entender qué es la presidencia de los Estados Unidos.

Trump afronta la política y sus implicaciones como una cuestión mediática, tal como afrontó la campaña electoral. A ello se han referido los que han considerado que Trump actúa como un "candidato" y no como un "presidente". Hacer electoralismo cuando ya has sido elegido puede parecer una incongruencia, pero es una forma populista de considerar el gobierno. Todo se convierte en gestos hacia el exterior. Si Trump invitó a varias mujeres que habían acusado al expresidente Bill Clinton y las sentó entre el público en su debate televisivo con Hillary Clinton, hace unos días ha usado en su discurso ante el senado otro golpe de efecto: la invitación a la esposa de un soldado fallecido en combate.
El patetismo del momento le garantizaba la emoción del auditorio y la posibilidad de subir el tono emocional del discurso en el que, como muchos han señalado, no dijo nada. El hecho ha sido criticado como mera "manipulación emocional".
The Washington Post titula "Among Gold Star families, strong feelings about whether Trump exploited the grief of a Navy widow", para resaltar la división que, una vez más, Trump crea en lo que toca. Trump es el gran divisor; se alimenta de la polémica y por ello necesita crear este tipo de conflictos que le permiten el ataque, es decir, dar salida a su agresividad, que él entiende como un rasgo competente. Muchas familias militares no pueden olvidar el insulto que Trump dirigió a los padres musulmanes de otro militar laureado caído. Entonces no tuvo reparos en el insulto. Ahora, en cambio, los usa.


En otro artículo titulado "How Carryn Owens ended up in the balcony to create the emotional high point of Trump’s speech"***, el mismo diario nos da cuenta de cómo la esposa no quiso asistir ante la invitación inicial, pero que fue finalmente convencida.

President Trump, then just 10 days in office, called Carryn Owens, the grieving widow of Navy SEAL William “Ryan” Owens, to express his condolences, according to a White House account, and to invite her and her three children to visit him at the White House.
“By the way,” Trump told Owens, according to the White House, “I’m going to be giving this speech in February. If you feel comfortable, I would love to have you as a guest.”
Owens was overcome with emotion from the past 24 hours. She told the president that she appreciated him asking, but was noncommittal. Trump directed a military aide to follow up with her until, ultimately, she accepted.
The story of how Owens made it to the balcony of the House chamber Tuesday night to create the emotional high point of Trump’s joint address to Congress was recounted Wednesday by White House press secretary Sean Spicer in his briefing with reporters.
Near the end of his 60-minute speech, Trump recounted the counterterrorism raid — his first as president — and recognized Carryn Owens, whose eyes were filling with tears. He said of her late husband, “Ryan’s legacy is etched into eternity,” as she looked to the heavens. The crowd of lawmakers, administration officials and military leaders stood to applaud her for two full minutes.
“I’ve been in this town 25 years, probably watched ‘State of the Unions’ for 30,” Spicer said. “I’ve never seen a sustained applause like that.”***


Y no esperaba menos el presidente. Cerrar su discurso con las apelaciones a la viuda presente, a sus hijos, al marido fallecido, es un recurso tan burdo como de mal gusto. Sobre todo si sabes que vas a tener un clima frío. Pones a la oposición entre la espada y la pared, en la tesitura de aplaudir o no a la viuda de un militar caído para apropiarte del aplauso. No es una genialidad, es una cobardía. También una forma de promoción de la hija, situada junto a la viuda (El Mundo la llama "La viuda de América"), como han señalado los detractores del escaparate promocional en que han convertido los actos presidenciales.
Así lo ha entendido el padre del militar fallecido:

Bill Owens said in an interview last Friday with the Miami Herald that he had reservations about the decision to launch his son’s fatal mission in Yemen and called for an investigation. He also said he was troubled by Trump’s incendiary comments during last year’s campaign about another Gold Star family.
Bill Owens also said that when Trump and daughter Ivanka visited Dover Air Force Base to pay their respects to the Owens family as Ryan’s flag-draped casket was carried off a military jet, he declined to visit with the president.
“I’m sorry, I don’t want to see him,” Bill Owens recalled telling a chaplain in his interview with the Herald. “I told them, ‘I don’t want to meet the president.’”***

El enfado del padre es el mismo de todos los que piensan que la operación en Yemen en la que falleció el militar ha sido la primera que montó Trump pocos días después de llegar a la Casa Blanca. Muchos pensaron que era precipitada y que simplemente el nuevo presidente quería más titulares. La invitación a la Casa Blanca es un intento de comprometer a la familia y alejar las responsabilidades. De ahí el rechazo del padre y su petición de una investigación.
Quizá el padre recordaba la vergonzosa entrevista del flamante Comandante en Jefe tras la precipitada intervención en Yemen, con la pérdida de su hijo:

In an interview with Fox & Friends Tuesday, President Donald Trump refused to accept responsibility for the risky special operations raid in Yemen earlier this month that resulted in the death of Navy SEAL Chief Petty Officer William “Ryan” Owens.
Never mind the fact that Trump personally approved and ordered this flawed raid; never mind the fact that he personally signaled during his campaign that he wanted to order more aggressive counterterrorism actions like this. When things went bad, it was the fault of the military — not Trump.
“This was a mission that was started before I got here. This was something they wanted to do,” Trump said. “They came to me, they explained what they wanted to do ― the generals ― who are very respected, my generals are the most respected that we’ve had in many decades, I believe. And they lost Ryan.”****


Este "ellos perdieron a Ryan" final es una afirmación vergonzosa, otra forma de rechazar los fracasos en una mente que solo se ve en el espejo del triunfo. Se hace difícil para muchos militares aceptar esto. Eran ellos los que querían hacerlo, él se limitó a complacerles. Y fallaron, se perdió a uno de ellos. Muchos militares no aceptarán a Trump.  
Trump aprobó la operación en Yemen para conseguir titulares mostrándose como el Comandante en Jefe que lleva a la victoria. El mismo Trump monta el espectáculo ante los congresistas para hacer ver que América tiene "héroes" y no "víctimas" de su narcisismo e inexperiencia.
La preocupación por las audiencias de "El aprendiz" no es casual. A Trump no le importa que bajen en el programa televisivo. Es una forma retórica de atraer la atención sobre que, no estando él, el programa ha bajado en audiencia. Esa y no otra es su atención. Responsabiliza a Schwarzenegger como responsabiliza a los militares de lo que estaba bajo su mando. Lo primero que hizo al ver el resultado de la operación fue decir que estaba montada desde antes.
El fracaso nunca está en su mente ni asumir las responsabilidades. El tuit que lanzó cuando se dieron las audiencias de Arnold Schwarzenegger no deja dudas. Lo recoge la CNN en español:

"Guau, llegaron los índices de audiencia y Arnold Schwarzenegger quedó "abrumado" (o destruido) en comparación con la máquina de ratings, DJT" , tuiteó el entonces presidente electo el mes pasado.
Schwarzenegger respondió a esos comentarios deseándole a Trump "toda la suerte del mundo" y diciéndole que espera que Trump "trabaje por TODO el pueblo estadounidense con la misma agresividad con la que ha trabajado para conseguir audiencia".**


En un segundo tuit, continuación de este, explica el fracaso porque Schwarzenegger apoyó a Hillary. Alguien que se describe a sí mismo como "una máquina de las audiencias", la DJT, no tiene mucho problema en usar lo que haga falta. No hay distinción entre la vida y el reality, en ambos se trata de sumar seguidores, tener audiencias. Todo es espectáculo.
Los datos de la CNN dicen que consiguió un 78% de aprobación por su discurso. Lo ha conseguido.



* "Schwarzenegger abandona el programa ‘El Aprendiz’ en el que sustituyó a Trump como presentador" El País 4/03/2017 http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/04/television/1488583311_602687.html
** "Schwarzenegger responde a Trump: "Intercambiemos trabajos" CNN es Español 2/02/2017 http://cnnespanol.cnn.com/2017/02/02/schwarzenegger-responde-a-trump-intercambiemos-trabajos/
*** "How Carryn Owens ended up in the balcony to create the emotional high point of Trump’s speech" The Washington Post 1/03/2017 https://www.washingtonpost.com/news/post-politics/wp/2017/03/01/how-carryn-owens-ended-up-in-the-balcony-to-create-the-emotional-high-point-of-trumps-speech/?tid=a_inl&utm_term=.c05634005663
**** "Trump just blamed the military for the botched Yemen raid. That's a disgrace" Vox 28/02/2017http://www.vox.com/policy-and-politics/2017/2/28/14766918/trump-blame-military-yemen-seal-botched-raid-pentagon-fox