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lunes, 7 de agosto de 2023

Banderas rusas y la retórica del golpe de estado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si los golpes de estado tienen algo aprovechable es permitirnos comprender su retórica específica, su género discursivo. Cada vez comprendemos mejor estas formas textuales mediante las cuales se interpreta y se busca que interpreten unos determinado sucesos, una explicación que sirva para justificar lo acontecido. Un golpe es un acto y el comienzo de una serie de discursos cuya función es buscar el apoyo necesario de la población, por un lado, y mantener a distancia a los tentados a intervenir, por otro.

Al ultimátum que le dieron y que finalizó ayer, la Junta Militar golpista de Níger contesta con sus propios argumentos, definitorios del género señalado. RTVE.es nos ofrece una síntesis de lo manifestado: 

La junta golpista en Níger ha afirmado este domingo que la Comunidad de Estados de África Occidental (Cedeao) completó "la planificación de la guerra" contra el país africano y ha subrayado que dos países de África central empezaron con un predespliegue de sus tropas.

En uno de los tres comunicados leídos por el coronel mayor, Amadou Abdramane, portavoz de la junta golpista autodenominada Consejo Nacional de Salvaguardia de la Patria (CNSP), a través de la televisión pública, la junta ha avisado que "sigue con atención los preparativos de esta guerra por delegación".

La junta golpista ha denunciado que la Cedeao planificó la acción militar "pese a la desaprobación de la población nigerina" y de los países del mismo bloque regional.

"El CNSP toma como testigo la opinión nacional e internacional y afirma que cualquier Estado desde el cual toda acción militar es dirigida contra Níger será considerado como cobeligerante", ha indicado la junta en el comunicado, número 22.

Además, la junta militar golpista en Níger ha acusado a "una potencia extranjera" de preparar "una agresión" contra su país en coordinación con la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao).

En otro de los comunicados leídos por Abdramane, la junta golpista asegura que tiene "informaciones concordantes" sobre los preparativos de "las fuerzas de una potencia extranjera" para una agresión contra el país y "contra su pueblo" en coordinación con la Cedeao y con "grupos armados terroristas". La junta no ha citado ni ha dado detalles sobre la potencia extranjera a la que se refiere.

En el mismo comunicado, número 24, los golpistas acusan a la Cedeao de "estar a sueldo" de esta potencia extranjera y advierten contra "cualquier injerencia en los asuntos internos de Níger" y de las "desastrosas consecuencias de esta aventura militar" sobre la seguridad, estabilidad y unidad de esta región.

El CNSP ha afirmado que el ejército del país "está dispuesto a defender la integridad y honor" del país africano, al tiempo que lanzó un "vibrante llamamiento" a los jóvenes del país para "estar preparados para defender a la patria".*

Las declaraciones de la Junta golpista son un muestrario de los juegos retóricos que acompañan a un golpe de estado de estas características. En estas líneas se recogen las amenazas y conspiraciones de potencias extranjeras, los mensajes de salvación, las amenazas apocalípticas contra los que intenten detenerles y, finalmente, la exaltación de los valores de defensa de la patria.

Todo este encendido patriotismo contrasta, en cambio, con algo que se señaló desde los primeros momentos: la presencia de banderas rusas al viento entre las fervorosas masas que salieron a apoyar el golpe militar. Nuevas informaciones nos cuentan que ya han sido contactados los mercenarios del Grupo Wagner.


Una parte del discurso es de definición identitaria. Se nos muestran como salvadores de la patria y representantes de una voluntad popular no consultada. Esto es característico de un golpe de este tipo. Por otro lado, están los mensajes de advertencia a los que quieran intervenir y que forman parte del género.

Llamaban la atención esas banderas rusas desperdigadas en la multitud desde el inicio. ¿Esta Rusia detrás de todo esto? Es más que probable, la gente no suele tener banderas rusas en casa en los países africanos (y en casi ningún otro sitio). No ha causado, por tanto, tanta sorpresa la llamada al Grupo Wagner para su intervención, que es como tener un as en la manga, una advertencia para los que quieran intervenir en Níger. Hoy desestabilizamos aquí, mañana allí.

Si Putin está detrás de estos movimientos en el Sahel, los objetivos, como mínimo, serían dos: sembrar conflictos en otra parte del mundo, lo que llevaría a nuevas riadas de refugiados hacia los países vecinos y, especialmente, hacia el norte, hacia Europa. Todos los conflictos en África se resuelven con oleadas migratorias hacia el norte, con esas peligrosas travesías que las organizaciones de traficantes de los países que deben recorrer aprovechan y acaban creando problemas en la frontera sur de Europa. Por otro lado y no menos importante, Putin puede tener ocupado —es decir, enriqueciéndose y ganando poder— a los Wagner. Que Putin está detrás de los proyectos de los Wagner creo que no ofrece mucha duda. Una cosa son los enfrentamientos por los errores en Ucrania, de los que el líder de Wagner responsabiliza a las autoridades militares rusas, y otra cosa el negocio de los mercenarios por África creando simultáneamente orden y caos. De esta forma, Rusia sigue aumentando sus vínculos con más países que manifiestan su rechazo a Occidente y se ponen a su sombra y disposición.

Mucho me temo que los efectos de las sanciones y frenos a la Rusia invasora de Ucrania son como carambolas a varias bandas y Putin tiene diseñado un plan en la sombra. Mientras que muchos países le plantan cara, Rusia está aprovechando el descontento y la desconfianza hacia Occidente, a la nefasta política colonial y postcolonial seguida por países como Francia, por ejemplo, en la zona. La memoria de los pueblos es mucho más duradera, especialmente cuando se incentiva como hace Rusia. La política colonial rusa —un factor esencial— tenía un sentido de continuidad, se ampliaba, dejando un país al que hubo que comprar Alaska y que tuvo bajo su dominio a parte de Europa. Rusia seguía la estrategia de poner distancia entre sus fronteras y Moscú, expandiéndose allí donde podía crecer. Eso lo pagaron con creces los países limítrofes, que eran absorbidos o le sirven de barrera, como Bielorrusia con Lukashenko actualmente. La oposición bielorrusa acaba de acusar a Lukashenko de "provocar" a sus vecinos "para ver hasta dónde puede llegar", algo que se parece a la estrategia que se sigue en Níger, es decir, ir "infectando" países como si se tratara de una epidemia. Ellos se "levantan" y los Wagner los "cubren" después.

Las banderas rusas en África no son causalidades. El colonialismo tiene sus efectos en el tiempo cerrando posibilidades. Lo que no saben los países africanos que hoy agitan las banderas rusas es que quedarán bajo gobiernos más autoritarios, sin freno a la corrupción y dependientes para todo de la madre Rusia y del padre Putin. Pero solo importa el poder.

Ya estuviera Rusia desde el principio o se haya incorporado aprovechando la necesidad de apoyos de los golpistas, será quien le saque más provecho. Para Níger se abre una época de represión en nombre de esas "intervenciones" extranjeras que planean su destrucción, según los discursos oficiales de los golpistas.

Rusia siembra distracciones por el mapa planetario, empezando por el lugar más desprotegido, África. Hay que intentar descifrar sus planes por lo que nos afectarán a todos en diferentes niveles, del económico (control de producción y exportación de materias, por ejemplo) al migratorio (huidas masivas). Pero es Putin quien juega con blancas, según parece. 

* "La junta golpista en Níger afirma que la Cedeao ha completado la "planificación de una guerra" contra el país" RTVE.es / EFE 7/08/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230807/golpistas-niger-cedeao-planificacion-guerra/2453554.shtml

lunes, 9 de enero de 2023

El mimetismo golpista brasileño

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer hablábamos de la influencia de Donald Trump y de su presencia constante en los medios, que no pueden evitar volver a él ante la provocación constante, hoy hay que dirigir la mirada hacia Brasil, donde Jair Bolsonaro, la mala copia brasileña de Trump, adquiere protagonismo ante el asalto de sus seguidores al Congreso.

Al cumplirse los dos años del asalto al Capitolio para impedir la toma de posesión de Joe Biden, ganador de las elecciones, vemos cómo el guion se repite en Brasil. Los medios lo dan a última hora de la tarde del domingo (cuando me he puesto a escribir esto) como "últimas noticias".

Hace unos días, se nos decía que Bolsonaro partía hacia Estados Unidos para no tener que asistir a la toma de posesión de Lula da Silva. Hoy entendemos que ese viaje era algo más que un cambio de aires. Se trataba, claramente, de mandar una señal por un lado a los seguidores —que Bolsonaro no acepta la presidencia— y de alejarse lo suficiente como para no verse comprometido, algo ridículo si no manda la orden de que se detengan y salgan del Congreso.


En RTVE.es nos informan de los acontecimientos:

Centenares de seguidores del expresidente brasileño Jair Bolsonaro han invadido este domingo la sede del Congreso Nacional en una manifestación que pide una intervención militar para derrocar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El grupo, que defiende tesis golpistas, superó una barrera policial y subió la rampa que da acceso al techo de los edificios de la Cámara de los Diputados y del Senado, informa Efe. La policía brasileña ha utilizado gases lacrimógenos para tratar de repeler a la multitud, ha señalado un fotógrafo de la AFP. 

El área alrededor del Congreso había sido acordonada por las autoridades, pero los bolsonaristas, que se niegan a aceptar la elección de Lula como presidente, lograron romper los cordones de seguridad y varias decenas de ellos lograron subir la rampa de este edificio de arquitectura moderna para ocupar la azotea.

Los extremistas, en su mayoría con camisetas amarillas y verdes y banderas de Brasil, también atacaron algunos vehículos de la Policía Legislativa, que brinda seguridad al Congreso. Además, destruyeron barreras de protección y armados con palos se enfrentaron a los agentes que intentaron contener, sin éxito, la entrada de los manifestantes.

Lula, que asumió la Presidencia de Brasil el pasado día 1, se encuentra este fin de semana de viaje en la ciudad de Araraquara, en Sao Paulo.* 

Si echamos una mirada al continente americano, norte, centro y sur, podemos ver que se ha convertido en un escenario de alta conflictividad, con gobiernos cuestionados y presidentes que se dan autogolpes a los que suceden otros golpes. Hay mucha conflictividad en las calles, manifestaciones con diversos grados de violencia y elevado descontento.

Pero el guion brasileño se parece demasiado al norteamericano con Trump. La misma negativa a asumir el resultado electoral que vimos en Trump la estamos viendo ahora en Jair Bolsonaro y sus seguidores. Esto se venía temiendo desde hacía tiempo, desde que los sondeos daban victorioso a Lula de Silva y los seguidores de Bolsonaro manifestaban su inquietud y su negativa a considerar la derrota como posible.


El patrón mesiánico se repite: "ellos" no pueden perder las elecciones. Si esto ocurre, se trata de un fraude, un engaño. En Bolsonaro y Trump encontramos esa respuesta negativa ante la derrota. Si la democracia supone alternancia, para estos dos ex presidentes, el poder se les ha arrebatado de las manos con malas artes y, peor, contra el deseo divino, que está de su parte. El mismo autoritarismo que vemos en Putin buscando el respaldo de la iglesia ortodoxa y del patriarca de Moscú, la encontramos en el Trump que se hacía fotografiar con la Biblia y era apoyado —incomprensiblemente con su historial— por los grupos radicales de fundamentalistas cristianos norteamericanos, los mismos que le apoyaban en sus tesis anti vacunas señalando "Dios es nuestra vacuna". 

Bolsonaro ha sido todavía más explícito en su manejo de la religión y sus asaltantes seguidores han rezado con él en sus campañas. Los oponentes son perversos ateos que quieren destruir "lo más sagrado", lo que ellos encarnan. La retórica se ha ido extendiendo por distintos países y la religión convierte en cruzada la política, con los peligros que esto conlleva.

En información urgente de RTVE.es se nos dice que los presidentes de Hispanoamérica han reaccionado apoyando a Lula da Silva ante lo que consideran un intento de golpe de estado. Lo es, sin duda. Esperemos que el intento sea rechazado por las instituciones y por el pueblo que no se deje arrastrar. La presión internacional es importante para que se vea pronto el rechazo, el aislamiento ante el intento de golpe.

Habrá que ver en qué queda este intento... y las vidas que cuesta.

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6:30 h.
Las noticias de la mañana muestran imágenes de la dimensión de las ocupaciones y del esfuerzo policial para evitar lo que se buscaba: una intervención militar, un golpe de estado que desalojara a Lula da Silva del gobierno. El bolsonarismo se confirma como una política autoritaria y antidemocrática, como ya lo fue en su mandato. Con Bolsonaro en Florida llamando a la paz, pero calificando de "patriotas" a los golpistas se repite de nuevo el modelo trumpista: los que no aceptan las reglas democráticas son "patriotas". De nuevo se han vuelto a ver personas con las biblias en la mano. Es el modelo del norte, del asalto al capitolio, pero también el modelo "ruso" de apoyo de la religión a la intervención armada y, especialmente, la plena identificación con el fundamentalismo islámico. Todo se acaba justificando fuera de las leyes de la tierra, como voluntad "divina".
Hace falta un examen profundo de la deriva política y de la unión con la religión, sea esta cual sea.  Convertirse en intérpretes de la voluntad divina es el primer paso hacia la destrucción de la democracia, que ha podido sobrevivir gracias a la separación de Iglesia y Estado. Los fundamentalistas son de diverso signo y una misma voluntad: la de imponerse, la de fijar un modelo. Parece mentira que con los ejemplos de Irán y Afganistán, la consumación del estado teocrático, los países democráticos se estén radicalizando y acaben en situaciones violentas. El mal ejemplo norteamericano con el uso del fundamentalismo se está extendiendo, como ya sabemos desde hace tiempo en Europa, donde colocaron sus peones. Ahora en Brasil se vuelven a alzar biblias contra votos.

* "Cientos de seguidores de Bolsonaro invaden el Congreso de Brasil y se enfrentan con la policía" RTVE.es 8/01/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230108/seguidores-bolsonaro-invaden-explanada-del-congreso-brasileno-manifestacion-contra-lula/2414676.shtml

 


martes, 9 de agosto de 2016

Erdogan y el plan de Dios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Finalmente la fotografía anunciada es posible. Erdogan y Putin se reúnen escenificando una vez más el rechazo hacia Occidente del presidente turco que sigue amenazando a todos. La cuestión es hasta qué punto es puro teatro para mostrar su necesidad de apoyo o si, por el contrario, se trata de una maniobra calculada de distanciamiento para lo que necesita otro "amigo" en la zona.
Rusia se ha reunido hace unos días con Irán. Putin y el "moderado" presidente iraní han hecho también su escenificación. Rusia venderá armas a Irán después del levantamiento del embargo a la república islámica. Hace unos días seguían denominado a los Estados Unidos como "El Gran Satán" en la mejor tradición de los viejos tiempos. Las buenas acciones siempre tienen su justo castigo. Una vez más, Obama agita el árbol y Putin se lleva las nueces.


¿Logrará Putin seducir al arisco Erdogan y convertirlo en un enamorado de Rusia? Putin y Erdogan tienen una necesidad de escenificar el encuentro porque uno sacará mejores condiciones para Siria por parte de Turquía y Turquía mostrará a Occidente los dientes desde Moscú. Una pareja digna de ser descrita por Chordelos de Laclos.
The New York Times comenta así la noticia:

Mr. Erdogan’s visit to Russia, his first venture outside his country after a failed coup last month, is draped in symbolism because Turkey’s relationships with the United States and the European Union have eroded significantly.
There is a deepening sense in Turkey that its Western allies have failed the solidarity test, given the threat to its existence posed by the July 15 coup attempt. Turkish officials are frustrated that Western capitals have focused on Mr. Erdogan’s purge of tens of thousands of military officers, civil servants and journalists as a worrying sign of his drift toward authoritarianism.
An anti-American campaign erupted in Turkey after Washington showed no indication that it planned to extradite Fethullah Gulen, the reclusive Turkish cleric whom Mr. Erdogan has accused of plotting the coup from his retreat in the Pocono Mountains in Pennsylvania.*


Como hemos señalado estos días, el antiamericanismo no es nuevo y ha sido sembrado por el propio gobierno. Ocurre con esto como la tomadura de pelo de la pena de muerte. Erdogan, con su hipocresía y cinismo característicos, no cesa de repetir que "si el pueblo quiere la pena de muerte, hay que ser respetuoso con el pueblo. Es difícil ver una muestra de hipocresía política mayor, pero da cuenta de la catadura moral del personaje y sus maneras.
El encuentro con Putin se produce después de haber pedido disculpas por el derribo de avión y —ya no señalamos— hacer público que los militares involucrados en el derribo del avión militar ruso habían sido detenidos como parte de la trama del golpe fallido. La bajeza de Erdogan toca fondo y no sabemos cómo el Ejército —lo que queda de él— ha asimilado esto. Después de los ataques a Rusia tras el derribo, las pruebas aportadas por Turquía de la invasión, haber involucrado a la OTAN en el incidente, etc. salir ahora con la insinuación de los militares golpistas solo se puede esperar de Erdogan.


Pecan de ingenuos los articulistas de The New York Times cuando se sorprenden del encuentro entre ambos presidentes. Cuando Abdel Fatah El-Sisi, el presidente egipcio, es presionado por Occidente, la solución es siempre la visita o visitar a Putin, como ya se hizo. Señala el diario:

The meeting in St. Petersburg is in some respects a stunning development, given that through the end of May, Moscow and Ankara were hurling unbridled insults at each other. Russia’s state-run television network attacked Mr. Erdogan as “deceitful” and “unrestrained,” while the Turkish leader accused Russia of engaging in “cheap slander.”*

Y lo seguirán pensando porque esa es la base de la escenificación. Pero no supone ningún impedimento para el cumplimiento de los objetivos de cada uno con el encuentro. Los dos tienen un objetivo común, el desafío a Estados Unidos y a la Unión Europea, y cada uno los suyos. Se centrarán en el principal y tratarán de ceder en los parciales.
La maniobra de Erdogan tiene consecuencias. Otra cuestión es saber la respuesta que se le va a dar desde Estados Unidos y la Unión Europea. La OTAN está por medio, pero la actitud de Turquía deja mucho que desear como socio fiable. En estas cuestiones, es mejor que los socios sean más claros. Erdogan juega con la necesidad exterior, es decir, con los distintos chantajes de los que ya hemos hablado aquí. Mientras le sean eficaces, lo seguirá haciendo sin pudor alguno.
The Washington Post señala de ambos presidentes:

Both leaders have built a “personalized and authoritarian style of governance,” according to Asli Aydintasbas, an expert on Turkish foreign policy at the European Council on Foreign Relations. And their shared traits probably will help boost ties.
“The personal aspect is very important,” Pavel Shlykov, an analyst with the Institute of Asian and African Studies at Moscow State University, said in an interview last month before the coup attempt.
“The political relationship between the two countries is very dependent on the basis of personalities, on Erdogan and Putin, and the initiatives start from them,” he said.**


En efecto, la mezcla es explosiva y hay que ver hasta dónde piensan llegar en su representación. Se puede llegar a un punto en el que Turquía quede fuera de los escenarios en los que ha estado y se le compliquen las cosas.
La cuestión interesante es cómo está viviendo la sociedad turca esta situación. No me refiero a los mítines multitudinarios organizados por Erdogan y su partido, que forman esa escenificación señalada. Me refiero a las ideas que se están formando en su cabeza ante esta realidad orwelliana en la que están viviendo. Los discursos triunfalistas de Erdogan no esconden la realidad de la situación turca. El golpe fallido ha sido aprovechado para silenciar el disgusto social, que era grande y —como veíamos ayer— había llevado a un 60% de la sociedad alejada de Erdogan  y su partido.


Lo previsible no es que la situación mejore en ningún sentido. Por el contrario, se producirá un empeoramiento de la situación política, más represiva y autoritaria, y económica —menos inversión y caída de las exportaciones—. No se puede mantener indefinidamente a la gente en la calle expresando su apoyo a Erdogan; en algún momento la gente percibirá que su vida ha cambiado, que las condiciones no son las mismas.

En los próximos días, se sucederán movimientos como respuesta a los de Erdogan. Por su parte seguirá acumulando desprecios para hacer ver que es incuestionable y que Turquía es un país capaz de desafiar a todos bajo su mando. Pero de las crisis no se sale con palabras. No sé si la situación rusa permite resolver la turca, pero me temo que no. Las visitas de El-Sisi a Rusia no han servido de mucho para su economía y Putin busca más hacer crecer la suya, maltrecha por las sanciones de la Unión Europea a causa de la invasión de Ucrania, que salvar las de los demás. Pero las apariencias son importantes y hay que abrir mercados y añadir socios, buscar alternativas a la cerrada Unión Europea. Como complemento, Erdogan ha subido el tono de las amenazas respecto a los refugiados que llegan de Siria.
La prensa rusa y la turca se realimentan recogiendo las acusaciones contra Occidente y poniéndole nombre al "responsable militar norteamericano" de la OTAN que estaba detrás del golpe. No dicen, solo recogen. Forma parte de la escenificación y dejan que Erdogan recite su aria. Pero Putin no se dejara engañar y sabe que lo quiere presidente turco. Le dará lo justo para molestar a los Estados Unidos y a Europa. No creo que mucho más. 
A principios de junio, Erdogan le pidió a los turcos que trajeran muchos hijos al mundo:

President Recep Tayipp Erdoğan gave a speech in Istanbul on Sunday where he announced, and not for the first time, that “no Muslim family” should engage in birth control or family planning. “I will say it clearly… We need to increase the number of our descendants,” he said, adding, “Nobody can interfere in God’s work. The first duty here belongs to mothers”.


Erdogan, siempre tan disciplinado. Le faltó recomendar la abstinencia a los no creyentes y así evitar que se propaguen, asegurándose una islamización segura del país. 
Veremos pronto los resultados de los "planes divinos", tras el encuentro con Putin. Erdogan tiene que tomar medidas en caliente antes de que el efecto hipnótico del fallido golpe se pase y llegue la dura realidad de la situación turca. Cuando se pase la euforia actual veremos el plan de Dios con más claridad. 
Como es propio de los islamistas, Dios está de su lado. Por ahora se conforman con Putin. 



* "Erdogan and Putin Seek to Put Syria Rift in Past" The New York Times 8/08/2016 http://www.nytimes.com/2016/08/09/world/europe/russia-putin-turkey-erdogan-syria.html
** "Turkey’s Erdogan pivots to Putin as tensions rise with the West" The Washington Post 9/09/2016 https://www.washingtonpost.com/world/middle_east/turkeys-erdogan-pivots-to-putin-as-tensions-rise-with-the-west/2016/08/08/43c19884-5d93-11e6-84c1-6d27287896b5_story.html?hpid=hp_hp-more-top-stories_turkeyrussia-330am%3Ahomepage%2Fstory

*** "Dutiful Mothers Or Gender Equality Mr & Mrs Erdoğan, Turkey Can’t Have Both" The Turkish Sun 1/06/2016 http://theturkishsun.com/dutiful-mothers-or-gender-equality-mr-mrs-erdogan-turkey-cant-have-both-19758/

lunes, 8 de agosto de 2016

El historiador y el analista o esta vez sí era diferente

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los baños de multitudes que Recept Tayyip Erdogan se está dando cada día son formas teatrales de reafirmación. Una vez frenado el intento de golpe y de haber aprovechado el golpe de estado para hacer la purga masiva que ha realizado, el exceso de teatralidad no significa necesariamente "fuerza" y puede llegar a dar la sensación de lo contrario, que no se encuentra a gusto en la nueva situación.
Las imágenes de la gente rindiéndole apoyo van con la personalidad de Erdogan, pero políticamente actúan como un parapeto, lo único que le queda ante el rechazo internacional a una purga de corte estalinista y poco justificada más allá de sus discursos acusadores. Los países ha defendido la legalidad pero repudian sus formas y estas no son provocadas por el golpe, sino previas y constantes en los últimos tiempos. Las denuncias le han llegado de todas partes.
Erdogan ha ido eliminando enemigos pero no problemas, que son dos cosas muy diferentes. Es más, puede que sus problemas se hayan agravado y que lo que está haciendo no sea el remedio sino una huida hacia adelante sin saber muy bien adónde se dirige. ¿Prolongar periódicamente el tiempo de excepción a lo Mubarak, treinta años?


Erdogan está tratando de convertir el intento de golpe en un momento "fundacional", en un hito histórico en el que el pueblo turco quiso un cambio. El proceso de mitificación será constante. Las emociones se reafirman mitin tras mitin como en un proceso de condicionamiento. Erdogan prescinde de intermediarios y se sumerge entre ellos. Necesita reforzar el culto y hacer sentir la fusión entre él y los que corean su nombre. Unidos son Turquía; los demás, enemigos.
Es gratificante, al rebuscar en los análisis realizados con anterioridad, encontrar predicciones de que algo estaba por ocurrir. El análisis político o social no es un arte exacto y se basa más en la intuición que en los datos. La complejidad de las situaciones hace que se produzcan cambios constantes por los pequeños sucesos, pero no necesariamente se logra frenar la inercia de los movimientos de profundidad.

Me gustaría recoger (y reconocer el acierto) de Soner Cagaptay, Beyer Family Fellow y  director del Turkish Research Program at the Washington Institute, autor de la obra The Rise of Turkey: The Twenty-First Century's First Muslim Power. Cagaptay publicó en The Atlantic el 5 de octubre de 2015 el artículo titulado "Turkey Is in Serious Trouble". Al título le acompañaba una frase destacada: "The country has seen periods of turmoil before. But this time may be different". El sentido de la frase, leído hoy, se puede percibir como una advertencia.
Una de las cosas más complejas de los analistas políticos es que el resultado de los análisis implica la forma del futuro y este es cambiante con cada nueva información disponible. No sabemos lo que va a ocurrir. Lo importante aquí es el sentido que le demos a la palabra "sabemos". Al contrario del análisis del pasado, en donde el truco reside en que ya conocemos el presente—, las predicciones de futuro tienen pocos analistas que se arriesguen. Sus análisis de la situación pueden ser brillantes, pero eso no implica saber lo que realmente puede ocurrir. No hay fórmula, solo intuición, que no es ciencia infusa ni musa generosa, sino experiencia automatizada, un salto en la explicación, que es difícil de justificar más que con grandes rasgos. No es fácil comprender la forma del futuro (no digo "acertar"). Por eso los analistas se resisten, como los oráculos, a ser demasiado explícitos por más que pueden temer la ocurrencia de los acontecimientos. Ponerlo negro sobre blanco implica el prestigio, que es el principal capital del analista y lo que se pierde si no son acertados los pronósticos.
Por eso precisamente el artículo firmado en The Atlantic por Soner Cagaptay tiene un gran valor, en los dos sentidos de la palabra, por el análisis en sí y por el riesgo de hacerlo público. Este es el comienzo del artículo:

I am usually an optimist when it comes to Turkey’s future. Indeed, I wrote a whole book about The Rise of Turkey. But these days, I’m worried. The country faces a toxic combination of political polarization, government instability, economic slowdown, and threats of violence—from both inside and outside Turkey—that could soon add up to a catastrophe. The likelihood of that outcome is increasing amid Russia’s bombing raids in Syria in support of its ally, Syrian President Bashar al-Assad, which threaten to debilitate the moderate rebels and boost the extremists in Syria’s civil war, while leaving Turkey to deal with two unruly neighbors: Assad and ISIS.
Of course, Turkey has gone through periods of political and economic crisis before. During the 1970s, the country’s economy collapsed, and the instability led to fighting among right- and left-wing militant groups and security forces that killed thousands of people. Then, in the 1990s, Turkey was pummeled by triple-digit inflation and a full-blown Kurdish insurgency that killed tens of thousands. Turkey survived both those decades. The historian in me says that Turkey will be able to withstand the coming shock this time as well.
But the analyst in me says that things look different this time.*


Es realmente interesante este comienzo. Nos revela esas dos facetas, la del historiador y la del analista, como dos principios en lucha, combatiendo. El historiador sabe que Turquía ha logrado salir de situaciones difíciles, pero hay algo... La voz del analista resuena en su interior. No puede explicarlo del todo, es... una sensación, un malestar ante lo que tiene delante. No le gusta lo que ve. Percibe la llegada de una "catástrofe", no sabe en qué forma, pero la siente.
En días anteriores hemos traído informaciones previas al golpe sobre la crisis de la economía turca y cómo podría afectar su retroceso a una política, la de Erdogan y su partido, que se ha basado en el éxito económico durante su mandato. Turquía era la aspiración de muchos de los países que se levantaron durante la Primavera Árabe. Era para ellos un modelo de modernidad, de desarrollo económico y democracia; de estado laico en un país musulmán, un país integrado mediante alianzas en Occidente, etc. Pero Recep Tayyip Erdogan ha ido cerrando los caminos para emprender un regreso enterrando todo aquello que representó la modernidad turca. 
Tras analizar el agravamiento del problema con los kurdos, considerando que se ha buscado una polarización social, Soner Cagaptay escribía:

The source of Turkey’s dangerous polarization is Erdogan himself. Erdogan has won successive elections since 2002, and built a cult of personality, as a kind of authoritarian underdog, portraying himself as a victim who is forced to crack down harshly on those whose “conspiracies” undermine his authority. On this basis, he has successfully targeted and politically brutalized the secular Turkish military, businesses, liberals, the media, Jews, left-wing voters, Alevis, and now the Kurds.
Combined with the story of Turkey’s economic success, this narrative has contributed to Erdogan’s enduring, if shrinking, popularity. And though he stepped down as prime minister and AKP leader in August 2014 due to his party’s term limits, he has continued to run Turkey as president from behind the scenes. As a result, the country is on the verge of a constitutional crisis: It is a parliamentary democracy per its charter, with the prime minister as head of government responsible for running the country, but it looks more and more like a de facto presidential system, with Erdogan at the helm. The AKP won about 40 percent of the vote in the last election, and Erdogan himself retains significant support from Turks who identify with his humble roots and social conservatism. Conversely, the nearly 60 percent of the electorate that voted for anti-AKP parties in the June 7 elections, including a demonized and alienated opposition, will not support his efforts to change the constitution and give himself more power.
And violence is increasingly part of this hazardous split. The Erdoganist camp is turning to vigilantism to “defend Erdogan.” On September 7, for example, a pro-AKP mob raided the offices of Hurriyet, Turkey’s most popular and influential daily, setting it on fire in retaliation for Hurriyet’s supposedly unsympathetic coverage of the president. Though Erdogan’s opponents are divided politically among different parties, any of them could strike back in this climate—witness the worrisome rise of formerly dormant far-left militant groups and attacks by the PKK.*


Los hechos se pueden agrupar de muchas formas. Son piezas sueltas de un puzle cuya imagen, el futuro, desconocemos. Cagaptay daba una de las formas posibles a los hechos describiendo el centro del problema: Erdogan mismo. Cuando le escuchamos defender la "democracia" y preguntar "dónde está la democracia en Alemania" porque no le han dejado dirigir un mitin por videoconferencia, no podemos sino recordar lo que Erdogan ha hecho a la democracia turca con su personalismo, megalomanía y culto de sí mismo.
Erdogan es el problema. Turquía puede superar sus problemas como lo ha hecho en el pasado, pero no puede superar a Erdogan, que es el causante del desastre con sus decisiones, una tras otra.


Cagaptay habla de "the Erdoganist camp". La existencia del erdoganismo implica que la próxima purga será dentro de las filas del AKP. El último acontecimiento turco antes del golpe fue precisamente una crisis de gobierno que llevó a Erdogan al nombramiento de un primer ministro afín. Erdogan necesita enemigos. Ya lo es medio mundo. Trata de transmitir a los turcos la idea de que todos están contra Turquía (Estados Unidos, Europa... como veíamos ayer). Los necesita para justificar lo que hace y seguirá haciendo. Su mundo comenzará a llenarse de traidores a los que perseguir.
El artículo se cierra intentando dar forma a ese futuro abierto a la incertidumbre, pero lleno de miedos:

Polls show that the AKP is unlikely to win a majority of the vote in upcoming elections on November 1. In that context, and given the country’s deep divisions, Turkey’s only way out is for Erdogan to pull back to the powers defined for his office by the Turkish constitution: a non-partisan president who is not in charge of government. There is no evidence that Erdogan will accept this, or that his doing so would heal the damage he’s done, especially when it comes to Syria. Turkey will remain exposed to the civil war there, and Russian intervention will only complicate its position. But insofar as Erdogan has polarized his country, it’s ultimately up to him to tamp down tensions before they explode.*

Como sabemos ya, Erdogan tomó la segunda posibilidad, dejar que la olla que había puesto al fuego explotara. Los resultados en sus relaciones con otros países, en la población polarizada, el recorte de las libertades, etc. marcarán la historia de Turquía en adelante. La catástrofe se produjo, pero el mal originario —el autoritarismo de Erdogan—, lo que ha causado todo, sigue ahí, creciendo.
Lo hemos dicho varias veces: Recep Tayyip Erdogan pide solidaridad para la democracia turca. La democracia turca la tiene; él no. Los mítines continuos en los que se da grandes baños de multitudes tienen como fin transmitir algo que solo sus fieles se pueden creer: que él representa las libertades en Turquía. Hay una larga lista de hechos que dicen lo contrario.


Y los movimientos de Erdogan seguirán en la misma dirección: la eliminación de cualquier oposición, crítica o resistencia a su voluntad. El erdoganismo se ha constituido en un partido único.
De nuevo ponderar el trabajo de Soner Cagaptay. Es fácil hablar de crisis. El mundo siempre lo está con diferentes intensidades y causas. No lo es tanto establecer el equilibrio entre lo que el historiador ve y el analista intuye. Y tampoco lo es plasmar esas dudar anticipando la catástrofe. La explicación suele estar delante de los ojos: el 60% de los votos no eran para Erdogan y su partido. Desde ese momento, los acontecimientos en Turquía han ido en la dirección de solucionar ese problema para que Erdogan cumpla su destino.




* "Turkey Is in Serious Trouble" The Atlantic 5/10/2015 http://www.theatlantic.com/international/archive/2015/10/turkey-isis-russia-pkk/408988/


miércoles, 3 de agosto de 2016

Intolerante e intolerable Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Erdogan sigue con la purga y el plan retórico estratégico que habíamos señalado el otro día, incluidas la líneas de chantaje con las que pretenden conseguir sus fines, que son de distinto orden. Los discursos de Erdogan tienen siempre dos destinatarios y una sola cara: los avisos al exterior y la creación de imagen interior.
En la primera perspectiva, Erdogan siempre es desafiante y amenazante, con un punto lastimero. Siempre se queja de que es él un aliado de Occidente y que este le trata mal, le traiciona y con él al pueblo turco. El segundo destinatario es el propio pueblo turco ante el que se presenta como aquel que planta cara a Occidente y que tiene su destino en sus manos, ya sea combatiendo al terrorismo o gestionando a los refugiados. Para los turcos, la estabilidad del mundo pasa por las manos de Erdogan. Le perciben —él se encarga de ello— como el nuevo sultán otomano que va desafiando a aquellos que le pretenden imponer límites. Eso forma parte de la concepción del liderazgo culturalmente hablando: el liberador de ataduras y el afianzador de identidades.
Ese doble carácter del liderazgo islámico tiene mucho que ver con el objetivo de distanciamiento de Occidente en sus discursos. La postura de Turquía en la OTAN y de cara a Europa no es cómoda para Erdogan. Las dos las ha recibido. Su carácter autoritario choca con un mundo democrático con otra forma de liderazgo.
Desde la perspectiva de la pertenencia a la OTAN también existe un problema. Turquía entra en la OTAN en plena época de la Guerra Fría, en 1952, las amenazas son entonces la Unión Soviética y China. Por poner una referencia en esos momentos se produce el golpe de estado de los militares egipcios. La Turquía que entró entonces en la OTAN no lo haría ahora de mano de Erdogan.


El enemigo principal ya no la inexistente Unión Soviética sino el fundamentalismo islámico que ve en Occidente su principal enemigo. Las dudas y oscuridades de las relaciones de Turquía con el Estado Islámico en las mismas puertas del país y con sospechas de complicidades para que le eliminaran a sus enemigos internos kurdos son muchas y variadas, como ya le han advertido los socios de la OTAN.
Su pertenencia a la Alianza Atlántica supone además un corsé para la política pretendida por Erdogan en donde juega en la zona sus propios intereses. Como líder de un partido islamista, tiene su propia política en la zona, con sus afines como Hamás o los Hermanos Musulmanes, con lo que entra en conflicto al ampararlos o apoyarlos.


Uno podría pensar que Erdogan busca ser expulsado tanto de la OTAN como de la lista de espera para la adhesión a la Europa unida, con la que cada día tiene menos que ver. Siempre maquiavélico, los analistas piensan que le puede interesar una aproximación a la Rusia de Putin, con la que tampoco serían fáciles las relaciones y constituiría otra causa de problemas con Europa.
Recep Tayyip Erdogan es el prototipo del gobernante autoritario que va configurando la sociedad para no abandonar nunca el poder. La identificación de política y religión, como hacen los islamistas, le permite trazar una línea divisoria que realmente convierte en irreconciliables a las personas, que desde ese momento pasan a ser enemigos. Erdogan legisla para la islamización de Turquía recortando cada día el carácter laico del Estado, que había sido una de sus señas de identidad y modernidad. No ha sido Erdogan quien modernizó el país, sino quien se ha aprovechado de ello para un desarrollo económico que proviene en gran parte de sus relaciones con una Europa a la que ahora denuesta.
Los discursos de Erdogan que Euronews nos mostraba ayer son intolerables desde la política internacional y deberían tener respuestas contundentes. La estrategia de Erdogan ya la habíamos anticipado hace unos días y los discursos son su concreción: Occidente (sea esto lo que sea) es responsable del intento de golpe de Turquía. Recogen en Euronews:

Occidente apoya el terrorismo y a quienes intentaron dar un golpe de Estado en Turquía el pasado 15 de julio. Es la acusación que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha lanzado durante un discurso televisado desde el palacio presidencial en Ankara.
“¿Qué clase de socios estratégicos con Estados Unidos somos si cuando, en nombre de mi país, les pido la extradición de Fethullah Gülen, involucrado en un caso de seguridad nacional, lo que hacen es mantenerlo allí?
¿Occidente apoya el terrorismo? ¿Occidente respalda la democracia o a los golpistas y el terror? Lamentablemente, este Occidente apoya el terrorismo y se alinea con los golpistas”, ha dicho Erdogan.*


No es Recep Tayyip Erdogan el más indicado para hablar de democracia cuando ha ido alejando a Turquía de ella. Erdogan no ha aportado una sola prueba de nada y, en cambio, ha aprovechado el intento de golpe ("el regalo de Dios", como lo calificaba la prensa egipcia) para hacer una purga descomunal, digna del periodo estalinista más duro. Erdogan es demócrata circunstancial, solo si le van bien las cosas. Por ello no entiende ni quiere entender que los países no le entreguen a quienes él quiere por el simple sonido de su voz.
Como buen estalinista, Erdogan explica retroactivamente sus acciones autoritarias. Justifica lo que ha hecho antes por lo que ha ocurrido ahora. Según esta forma de argumentar, todo lo que ha hecho anteriormente contra kurdos, gulenistas, laicos, izquierdistas, escritores, etc. se justifica por el intento de golpe del 15 de julio. Su argumento es ¿veis?, tenía razón. Por supuesto no se le ocurre considerar que puedan haber sido todas esas acciones contra las libertades y las personas las que hayan servido para tomar la decisión del intento de golpe.
Hay un elemento de gravedad importante. En un momento en el que el terrorismo está atacando a países como Francia, Bélgica, Alemania, etc., las acusaciones de Erdogan son intolerables porque son una incitación al terrorismo. Desde el momento en el que Erdogan, el gobernante islamista, responsabiliza a Occidente de su golpe se hace responsable por incitación de cualquier atentado que se pueda cometer. La radicalización no sale solo de las mezquitas y cárceles, sino de las insinuaciones o acusaciones directas de los políticos irresponsables. Aquí se ve su mala fe.


Los miles de turcos a los que llamó a manifestarse en su apoyo en el corazón de Alemania y a los que pretendió dirigirse por videoconferencia podrían haber escuchado esas mismas palabras que ha dicho en Turquía: Occidente es culpable. ¿Qué pretende Erdogan? Es claro, pero también de una irresponsabilidad intolerable. Erdogan quería darles su versión, la misma de un país en el que ha dejado de existir la libertad de información y expresión.
Creo que las aspiraciones de Erdogan ya no son ser una parte menor de algo mayor. La progresiva islamización del país y el recorte de libertades especialmente después de la Primavera Árabe muestran que sus aspiraciones no van hacia Occidente sino hacia Oriente. Sus miradas se dirigen hacia otros objetivos más amplios que tienen que ver con su expansión económica hacia otros países mediante las flotas empresariales que los islamistas turcos han formado para sus negocios. Pero esta clase empresarial que se ha enriquecido durante años está ahora en horas bajas y comienza a dudar de la viabilidad de los planes de Erdogan. El giro populista, la mezcla de religión y nacionalismo, para conservar el poder implica una serie de problemas, incluido el intento de golpe y la crisis económica. La respuesta de Erdogan a todo es la represión.


The New York Times titula "The Scale of Turkey’s Purge Is Nearly Unprecedented". En el artículo trata de establecer la analogía para comprender la escala de la purga que está realizando el "democrático" Erdogan:

Only rarely in modern history has a leader detained and fired as many perceived adversaries as President Recep Tayyip Erdogan of Turkey has since a failed coup attempt last month. Here is how Mr. Erdogan’s vast purge would look if Americans were targeted at a similar scale.

Almost 9,000 police officers fired
Like firing every police officer
in Philadelphia, Dallas,
Detroit, Boston and Baltimore.
The Interior Ministry fired the police officers, some of whom government officials said had supported the coup attempt. Turkish officials have acknowledged that the number of people targeted in the purge is probably much greater than the number of conspirators.

21,000 private school teachers suspended
Like revoking the licenses of every
third teacher in private elementary and
high schools across the United States.
In addition to the teachers suspended, the government intends to close more than 1,000 private schools it linked to Fethullah Gulen, a cleric who the government said was the mastermind of the coup attempt. (Mr. Gulen has denied this, and his level of involvement remains unclear.) Followers of Mr. Gulen have sought to gain power within Turkey by infiltrating state institutions, often successfully.
Education officials said they planned to convert the schools into public schools and hire 40,000 new teachers.
[...]**


Y así sigue dando datos de los sectores purgados estableciendo comparaciones espectaculares, como por ejemplo que se habría purgado a la totalidad de los rectores de universidades norteamericanas. Si tomamos en cuenta las diferencias de población entre ambos países, los resultados son todavía más espectaculares: "Like taking nearly every fourth officer in the U.S. Army into custody", "Like suspending every state judge in California, Texas, New York and Georgia", "Like firing nearly every third employee of the U.S. Department of Education", "Like forcing all American university deans to resign", "Equivalent to President Obama’s issuing arrest warrants for conservative journalists, closing television and radio stations and censoring dozens of news-related websites", "Like suspending nearly everybody at the U.S. Treasury who regulates banks and designs and prints money"**. Las dimensiones de la purga son realmente su propio golpe de estado, una limpia de opositores, sin garantías, sin acusaciones formales... una caza de brujas.
Este es el personaje que acusa a Occidente de estar detrás del golpe de estado, quien amenaza constantemente y organiza manifestaciones de apoyo en países extranjeros como muestra desafiante de fuerza.


Como hemos señalado, amenazar forma parte de su retórica del poder. Pero es también arrojar gasolina al fuego del terrorismo en un momento en el que Occidente está tomado medidas para prevenir atentados. ¿Es consciente de ello? Por supuesto. ¿Le importa? En absoluto.
Lo único que pudiera parecer chocante es precisamente que sea un miembro de la OTAN y aspirante a la Unión Europea. Pero, como hemos señalado antes, estos dos caminos pueden haber dejado de interesarle y tener las manos libres para realizar en la sociedad turca lo que una Unión Europea no va a ver nunca con buenos ojos. Estados Unidos, por su lado, ya busca bases alternativas, vista la experiencia con los ataques al Estado Islámico.
El golpe tiene algo de cierre de temporada y de espera de sorpresas en la siguiente. Queda la cuestión de los refugiados, complicada, y que está usando sin pudor alguno como chantaje para presionar. Alemania ha sido contundente en estas últimas horas. Pero Erdogan no puede manifestar debilidad ante los suyos y sigue la escalada de acusaciones. Nunca reconocerá que es su política reaccionaria la que ha ido complicando la vida turca, polarizándola y llevándola de conflicto en conflicto. De la misma forma, su política ha hecho que entre en conflicto con sus aliados anteriores y se cree nuevos enemigos por sus pretensiones y modos.

Confiar en él para la resolución de un problema es añadir una segunda vertiente al existente, pues tratará de usarlo siempre. Las consecuencias de sus palabras acusatorias difícilmente se podrán medir en términos de violencia, pero de lo que no habrá duda es de que a él se deberá una parte del odio sectario que se está generando.



* "Erdogan acusa a Occidente de apoyar el terrorismo y el intento golpista" Euronews 2/08/2016  http://es.euronews.com/2016/08/02/erdogan-acusa-a-occidente-de-apoyar-el-terrorismo-y-el-intento-golpista-en-un
** "The Scale of Turkey’s Purge Is Nearly Unprecedented" The New York Times 2/08/2016 http://www.nytimes.com/interactive/2016/08/02/world/europe/turkey-purge-erdogan-scale.html

sábado, 30 de julio de 2016

Metiendo el dedo egipcio en el ojo de Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La enemistad entre los gobiernos de Turquía y Egipto es manifiesta. Tiene su lógica, desde luego, teniendo en cuenta que Recep Tayyip Erdogan —ese liberal— acogió en su territorio a los exiliados forzosos Hermanos Musulmanes tras el "no-coup" egipcio de 2013  y se dedicó a despotricar contra el presidente, se negó a sentarse en la misma mesa que él en una cena de Naciones Unidas (¡se cubrió de gloria el del protocolo!) y le dio por hacerse fotos haciendo el signo que los islamistas usaban —copiado de Los Juegos del hambre— para representar las matanzas en las sentadas posteriores al golpe. Erdogan, al que está claro que no le gusta que le lleven la contraria, no ha desperdiciado ocasión ni foro para tirar contra el gobierno egipcio y viceversa.
El peculiar —en fondo y forma— parlamento egipcio ha decidido, tras el intento de golpe en Turquía y las purgas políticas que Erdogan está realizando, meterle un poco el dedo en el ojo, es decir, molestarlo en todo aquello que fastidie a sultán otomano.


Son dos las iniciativas que se han planteado, una en serio y la otra poco seria pero eficaz para molestar, que es de los que se trata. Estos gestos encantan a la gente y sirven para cubrir el afán de protagonismo de algunos y el trabajo relativo —por los resultados— del parlamento egipcio.
La primera de las iniciativas tiene visos de llevarse a cabo. Es la petición de reconocimiento del parlamento del genocidio armenio, tema que, como es sabido, hace irritarse profundamente a los turcos islamistas de Erdogan, que consideran que los cientos de miles de muertos armenios, por encima del millón, fueron efectos colaterales, cosas de entonces. Ahram Online señala:

Independent Egyptian MP Mostafa Bakri said that ‎he and 336 MPs have called on parliament ‎to approve a draft resolution in favour of ‎recognising the death of 1.5 ‎million Armenians at the hands of the Ottoman state in 1915 as a ‎‎"genocide."
‎"Parliament must hold a special session on ‎this subject because it was a crime of mass ‎extermination that should be ‎condemned by all world parliaments," said ‎Bakri.‎
"New historical evidence has ‎exposed the slaughter of 1.5 million ‎Armenians at the hands of Ottoman Turks ‎between 1915 and 1922," Bakri said, adding that his proposal “comes after the German ‎parliament voted last month in favour of ‎recognising the 1915 massacre as ‎a genocide, and many other countries ‎are expected to follow suit.”
Turkey does not officially recognise that the Armenian genocide took place. Following Germany's recent recognition of the genocide, Turkish President Recep Tayyip Erdogan recalled Turkey's ambassador to Germany for "consultation," with the Turkish government saying that the move by Berlin was "null and void."
Bakri concluded that "while the Ottomans ‎committed the 1915 massacre, the Erdogan regime is now moving to commit ‎another crime against his political ‎opponents and minorities that seek ‎independence."*


‎Después de los precedentes del Parlamento europeo y algunos nacionales, la excusa es perfecta. Le permite al gobierno y parlamento egipcios hacer ejercicios retóricos sobre Turquía para después condenar el genocidio e irritar más a Erdogan, que es la finalidad principal.
Más complicada es la otra intentona que ha tenido como objetivo el clérigo Fethullah Gulen, la bestia negra de Erdogan y a quien responsabiliza del intento de golpe de estado. Erdogan, con pruebas que solo él ha visto hasta el momento, ha solicitado la extradición del Gulen de forma inmediata y con muy malos modos, como suele ser característico de él. Si no le entregan al enemigo en bandeja amenaza con no se sabe muy bien qué y acusa de que son las fuerzas internacionales las que quieren destruir Turquía.


Uno de los diputados egipcios, Emad Mahrous, pidió el domingo pasado que se ofreciera asilo a Gulen. Es fácil entender lo barato que sale provocar a Erdogan después de tantos momentos en los que el turco aprovechó para atacar al régimen egipcio. La cuestión podría parecer una broma, pero Ahram Online nos cuenta que el gobierno ha declarado no haber recibido una petición formal de asilo, lo que da ciertos visos de seriedad al terma:

Egypt says it has not received any request for political asylum from Turkish cleric Fethullah Gulen, who has been accused of masterminding the failed coup attempt in Turkey earlier this month.
Egyptian Prime Minister Sherif Ismail said that if Gulen submitted any such request, Egyptian authorities would consider it.
Earlier this week, an Egyptian MP demanded that the Egyptian government grant asylum to the Turkish opposition leader, who is in self-imposed exile in the United States since 1999.
The cleric, once an ally of Turkish President Recep Tayyip Erdogan, condemned the failed coup and said that he played no role in it, suggesting that the putsch may have been orchestrated by Erdogan himself.**


No sé si Gulen finalmente se quedará en Estados Unidos, será extraditado si se asilará en Egipto, pero el material de propaganda está servido.
Turquía está presionando a los Estados Unidos para que le envíen al clérigo. Se lo manden o no, la reclamación contante y airada es la cobertura para la purga. Cuanta más gente encierre, más periódicos clausure o más jueces, funcionarios y profesores despida, más necesidad tendrá de reclamar a Gulen. Por supuesto que a Erdogan le gustaría tenerlo en sus piadosas manos, pero le resulta más importante el desmantelar todo lo que pueda en nombre del intento de golpe de Estado.
Es dudoso que Erdogan pueda aportar pruebas. No las necesita, por lo que se ve, para encarcelar a miles de personas y deshacerse de otras cuantas. Las cifras que se dan de la purga son auténticamente escandalosas. ¡Y todo se ha hechos sin una sola prueba sobre la mesa!

Se llega con ello a una conclusión obvia desde el inicio: a Erdogan le sobran las pruebas. Lo que quiere es desmantelar cualquier oposición futura. El intento de golpe  de Estado (que en Egipto la prensa entrecomilla como "regalo de Dios") le servirá para mantenerse en el poder por décadas y siempre que alguien se queje (si es que queda alguien para hacerlo) podrá sacar el "golpe" como argumento. Si no le entregan a Gulen —algo probable, excepto si es Trump el próximo presidente que puede ocurrir cualquier cosa—, podrá alimentar la idea de la conspiración internacional en sus discursos y soflamas públicas.
Gracias a una situación internacional compleja —entre otras cosas gracias a la política turca—, Erdogan ha conseguido lo que parecía que estaba a punto de ocurrir: su pérdida del poder. La sociedad turca no estaba —según las encuestas— por la reforma constitucional que le permitiera languidecer en el poder por décadas y había perdido la mayoría. Gracias al "regalo del cielo", como dicen los egipcios, Recep Tayyip Erdogan ha limpiado la sociedad turca de elemento que le perturbaban sus planes.

Se ha creado un monstruo imprevisible en Turquía. No sabemos cuánto tiempo podrá resistir la sociedad turca el autoritarismo de Erdogan, algo de lo que todo el mundo es consciente pero que nadie se atreve a desarrollar como perspectiva de futuro. Pero habrá que tener un plan B, más allá de condenas y advertencias, porque Erdogan y sus aspiraciones van a tener la zona patas arriba mientras le interese. Erdogan no es de fiar. No lo es ni para sus socios, que creen controlarle, pero que son meros instrumentos en sus planes, cuyo punto primero es la permanencia en el poder. Los siguientes puntos del programa los estamos viendo: la desaparición de la sociedad civil turca y la islamización intensa del país. Igual que acogió a los Hermanos Musulmanes, puede acoger cualquier tipo de grupos —el Estado Islámico ha estado circulando por la frontera como ha querido— para desestabilizar la zona más de lo que lo está.


Algunos analistas barajan la posibilidad de que el enfriamiento lógico de las relaciones con sus socios occidental actuales le llevara a sentar algún tipo de relación más cordial con Rusia. Uno de los detalles que muestran la capacidad de Erdogan de dar la vuelta a las situaciones sin el menor pudor se ve ahora con el grave incidente del avión ruso derribado por el Ejército. Como se recordará ha sido uno de los incidentes más graves entre Rusia y los países de la OTAN. Le sirvió a Erdogan para conseguir el respaldo de la organización y de los países integrantes, que hicieron suya la versión de que el avión ruso derribado, que atacaba al Estado islámico, había invadido el espacio aéreo turco —que fue definido, ante la irritación rusa, como "espacio aéreo de la OTAN"—.
Pero esta situación es redefinida tras el golpe con la detención de los militares turcos:

The Turkish deputy prime minister says pilots involved in the downing of a Russian jet last November had a role in the recent failed coup in Turkey. 
“I would like to make it clear for the Russian public opinion that the pilots who downed the Russian aircraft were later involved in the military coup attempt. Thus, we have faced a certain secret plan,” Mehmet Simsek said on Saturday.
The remarks suggesting that the downing of the Russian jet was part of “a secret plan” come even as the Turkish government vehemently defended the downing of the Sukhoi Su-24 bomber back in November 2015.
It insisted at the time that the Turkish military was justified in shooting down the plane because it had “violated” Turkish airspace.
Then-Turkish Prime Minister Ahmet Davutoglu said back then that the military’s downing of the Russian plane was “fully in line with Turkey’s rules of engagement.”
Simsek further said the downing of the Russian aircraft “was not political.”
“We are happy that friendly relations between Russia and Turkey are restoring. Russia is a major neighbor and trade partner. We pay special attention to all-out Russo-Turkish relations, not just trade, mutual investment and tourism,” Simsek said.***


El maquiavelismo —otra palabra frecuente cuando se habla de Erdogan— es notable. La detención de los militares le permite hacer la maniobra de acercamiento a Rusia al alejarse de la OTAN si no se le da lo que quiere: la cabeza de Gulen y el silencio ante las purgas brutales, el desmantelamiento de la prensa opositora y las torturas que ya está denunciando Amnistía Internacional. El incidente del avión derribado pasa a formar parte de la trama del golpe y Erdogan está deseando encontrarse con Putin para darse un fraternal abrazo que muestre al mundo que Turquía solo es socio fiable de Turquía, que puede hacer cuanto quiera y cuando quiera. Está por ver la respuesta de Putin, que sabe realmente todo lo que pasa en el mundo, como acaban de descubrir los demócratas norteamericanos. A lo mejor, hasta le divierte.
Lo armenios se merecen el reconocimiento del genocidio por pura justicia. Pero desde que el mundo sabe lo que le molesta a Erdogan, tiene un aliciente más. Todo el que pueda le meterá el dedo en el ojo. Los egipcios están dispuestos,



* "Egypt MPs call on parliament to ‎recognise Armenian genocide" Ahram Online 26/07/2016
** "Egypt has not received political asylum request from Turkish cleric Gulen: PM" Ahram Online 28/07/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/235117/Egypt/Politics-/Egypt-MPs-call-on-parliament-to-%E2%80%8Erecognise-Armenia.aspxhttp://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/236257/Egypt/Politics-/Egypt-has-not-received-political-asylum-request-fr.aspx

*** "Turks who shot Russia jet involved in recent coup: Turkish deputy PM" PressTV 24/7/2016 http://www.presstv.ir/Detail/2016/07/24/476644/Turkey-failed-coup-Russia-jet-downing