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jueves, 28 de septiembre de 2017

Al volante

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En mundo preocupado por misiles, huracanes y terremotos, referéndum y secesiones, migraciones y fronteras, la noticia que el embajador de Arabia Saudí en Naciones Unidas que ha hecho aplaudir con una sonrisa incontenible ha sido la aprobación por el Rey Salman de un decreto que permite a las mujeres conducir.
En este mundo tan preocupado por tantas cosas importantes, la cuestión de que Arabia Saudí fuera el único lugar del mundo en el que las mujeres no pueden conducir automóviles... o bicicletas (como nos mostraba la magnífica película La bicicleta verde -Wadja 2012- ), se ha tomado como excusa para reproducir los vídeos que las propias saudíes colgaban en YouTube para desafiar al régimen que las obligaba a depender de conductores que las recogían de sus casas para ir a hacer la compra. Más que curiosidades eran demostraciones de libertad de seres humanos condenados al encierro y a la dependencia para casi todo.

Hace mucho que se habla de una revolución lenta de las mujeres en Arabia Saudí. La película citada anteriormente, la primera realizada en Arabia Saudí y dirigida por una mujer contra viento, marea y las imprecaciones piadosas de los saudíes que consideraban contra la voluntad de Dios que una mujer trabajara y con hombres, termina con un plano de gran valor simbólico: Wadjda se lanza a la carrera con su bicicleta, sin miedo y con una alegría desbordante. La bici le permite competir con los hombres... y ganarles. En el fondo, no es la bicicleta el problema, sino la competencia.
Pero me preocupa la semántica, primero, y la pragmática después. Que las mujeres puedan conducir no significa que puedan hacerlo solas. Pese a que muchos eruditos jeques han establecido los peligros que supone conducir para el cuerpo de las mujeres, lo cierto es que el problema no es tanto la conducción (a ninguna mujer del mundo le ha pasado nada que no le haya podido pasar a un hombre), el verdadero problema es la autonomía. El automóvil pasa a ser un símbolo de la capacidad tomar decisiones. Las mujeres saudíes debían moverse bajo el control de sus esposos o responsables al volante o bajo la vigilancia de los "conductores" alquilados para recoger a las mujeres en las puertas de sus casas. Caminar no está bien visto, hace calor y, especialmente, se pueden sufrir ataques machistas.
Una mujer al volante no es lo mismo que una mujer sola al volante. La cuestión es que conducir está supeditado a una orden general de difícil revocación: el hombre es el guardián de la mujer y su responsable. Recordemos que Arabia Saudí no solo es el único país del mundo en el que una mujer no puede conducir sino también el único país del mundo en el que una mujer no puede entrar sola, es decir, necesita de un responsable, padre, marido, hermano o hijo.


La fotografía inicial de este texto muestra uno de los check point en los que se verifica que no sea una mujer quien conduce pero también que los que van son los familiares adecuados. De no serlo, puede haber un incidente o incluso una sospecha de adulterio o prostitución. Muchas explicaciones hay que dar si quien está dentro del coche, conduzca o no, no está incluido en el círculo correcto de la familia, el responsable.
Por eso, lo problemas de la conducción abrirán otros nuevos al poseer la mujer autonomía de movimientos. Habrá que ver cuál es la reacción social. Una cosa es conducir y otra tener las llaves del coche; una cosa es conducir y otra qué haces aquí. Son matices, pero así es la vida, matices. En La bicicleta verde el gran escándalo es que una de las chicas había sido recogida en coche por un amigo y habían sido detenidos por la Policía para verificar si realmente eran parientes.
Nos cuentan en Euronews que aunque el decreto del rey Salman no entrará en vigor hasta junio de 2018, muchas mujeres se han lanzado a la calle conduciendo como reflejo de su alegría. El sistema social buscará la forma de complicarles la vida de la forma más sutil que pueda. No quita para que sea un avance hacia una extraña igualdad pues en casi todo el mundo las mujeres piden los mismos derechos de los hombres, pero ¿cómo reivindicar esta forma patriarcal que les guía? Por eso la revolución de las mujeres en países como Arabia Saudí es la verdadera revolución porque es mucho más avanzada que las retrógradas que proponen la mayoría de los hombres. Las mujeres inteligentes no reclaman el derecho al abuso masculino sino derechos que los propios hombres rechazan. Es una interesante paradoja que permite decir una vez más que no habrá democracia sin mujeres autónomas, mientras la situación general sea mujeres con dependencia natural y divina de los hombres.


Ahram Online nos trae noticias de una mujer kuwaití, que no solo ha tenido el valor de ser escritora sino que ha cometido la osadía de escribir una autobiografía. El mundo árabe musulmán posee muy poco este género, especialmente en las mujeres. ¡Si las mujeres hablaran! Es mucho lo que se calla. De no ser por la fuerte presión social y familiar, muchas mujeres se enfrentarían a los retos de la autobiografía, pero en un mundo en donde el exterior virtuoso lo es todo y en donde lo que se dice de uno repercute sobre la totalidad familiar no es nada sencillo. Los hombres, con una tendencia enorme a la vanidad, convierten sus biografías en autoalabanzas y propaganda de su misión en la vida.
La escritora kuwaití, Laila Al-Othman, revela ese mundo en el que las mujeres padecen que su destino nunca sea suyo, sino que esté en manos de los hombres. Señalan en Ahram Online lo atípico de la escritura autobiográfica:

[...] Perhaps she is the only Kuwaiti female writer who dared to write her autobiography, in which she revealed much unspoken and submerged in the conservatism of Kuwaiti society.
For instance, she reveals the widespread of polygamy in Kuwait, to the extent that it is the norm. After her mother gave birth to her, her father threatened her mother with divorce if she gave birth to a fourth female child and not a boy. The mother tried to kill Laila by throwing her in the sea.
While she survived, her father divorced her mother and she was obliged to take her daughters to live in a desolate area. When her mother married for the second time, her father snatched the girls and made his other wives bring up the daughters.
In her autobiography, Al-Othman focuses on her troubled, harsh childhood and on her father, one of the richest men in Kuwait at the time, who was extremely cruel, domineering and authoritarian as a parent.
In the first two chapters, she speaks in detail on aspects of life in the 1950s, when Kuwait was just desert communities lacking every amenity before oil was discovered there. She was keen to mention the circumstances in which she starting writing, emphasising throughout the book that she started from scratch.*


Toda historia contada se vuelve excepcional. Pero es probable que lo que Laila Al-Othman cuenta se repita en muchos otros hogares. Como señaló Flaubert, hay una Emma Bovary en cada pueblo de Francia. Puede que muchas más. Toda historia tiene lo vívido de lo personal y lo vulgar de la repetición tras cada puerta cerrada. Al-Othman ha conseguido contar su historia, probablemente llena de hechos traumáticos para ella que ahora ha podido liberar en el papel. Son necesarias muchas autobiografías en el mundo árabe, especialmente femeninas porque son voces condenadas al silencio o al fingimiento.
Sí, las mujeres podrían contar muchas historias y hacer de sus autobiografías bestsellers que nos dejarían asombrados por las dificultades, por las distancias que existen entre los órdenes sociales en que vivimos y los que otros padecen.
Nos cuenta Laila Al- Othman en su autobiografía:

After finishing high school, her cruel and domineering father issued a command that she must stop learning, stay at home and wait for a husband. In this period, she started writing but she couldn’t publish because her father refused that her name appear in a newspaper or a magazine.
Her relationship with her father was complex. She was in a love-hate relationship with him, feeling that he was the shackle restraining and preventing her from living her own life, due to his fear for her, his desire to protect her and in keeping with conservative traditions. For these reasons she had no choice but to marry to escape from her father’s control. She even coined her own expression, “Marriage is the doorway to deliverance,” devoting a special chapter to it.
Al-Othman was married first to Dr Hosni Mansour, a Palestinian gynecologist and obstetrician, who was 33 years her senior. He was the family’s doctor and her father trusted him very much.
Her husband encouraged and stood by her and she began her first steps in writing and publishing. She worked in journalism and made a number of news reportages that drew attention due to their daring, such as the one she made when she visited the women prison in Kuwait. However, she realised after some time that journalism consumes the writer’s time and effort, expressing regret for working in this field. Soon she stopped and devoted herself entirely to creative writing.
After nine years of marriage and giving birth to four sons, her husband died, which was a traumatic experience. If in her first marriage she succumbed to traditions and bowed to her father’s will, her second marriage to the Palestinian critic Walid Abu-Bakr followed a love story and she gave birth to two daughters.*


¿Una vida de película? Probablemente no. Lo que cuenta la escritora kuwaití, hija de uno de los hombres más ricos del país, es una vida bastante frecuente en sus restricciones. La jaula era de oro, pero jaula al fin y al cabo. El matrimonio como huida de la casa paterna, maridos de mucha más edad, carga de hijos. La suerte le vino en forma de una educación a manos de esos profesores palestinos cuya forma de ver la vida se alejaba de la forma de ignorarla de los ricos kuwaitíes. Protegidos por las reservas inmensas reservas de petróleo, los gobernantes y propietarios de estos países han conseguido frenar el cambio histórico blindando sus prácticas culturales. El petróleo ha sido el freno reaccionario que ha hecho que unos y otros se disputen su amistad y se movilizaran cuando Sadam Hussein les invadió.

2012

La lenta marcha de los avances de las mujeres en países como Kuwait o Arabia Saudí, contrasta con el retroceso de los que habían avanzado algo. En muchos, las fuerzas retrógrado-virtuosas se rasgan las vestiduras ante los cambios y se lanzan a las calles y parlamentos a vociferar consignas, citar versículos y exponer doctrinas que muestran que las mujeres no son de fiar.
El derecho a conducir coches que se les acaba de conceder graciosamente es pensado por muchas de las que desafiaron su prohibición como una forma de libertad de movimientos. La alegría de las que conducían contra la ley patriarcal era la del desafío a la autoridad. No existe vida propia sin decisiones propias; cuando hacemos solo que otros nos dicen no somos realmente nosotros mismos. La escritora kuwaití ha tenido que deshacerse de muchas cadenas hasta poder tener la libertad de vivir su vida y así ha podido contarla con libertad. Nos ha dejado testimonio de la parte en la que era solo un títere  de su padre y también de la que logró poder escribir y describirse hasta llegar a darnos su autobiografía. Ella también está al volante.
Ahora habrá que esperar el siguiente acontecimiento, que será la primera multa puesta a una mujer o incluso la primera retirada del carnet de conducir, porque las fuerzas reaccionarias no desaparecen sino que se transforman. Hasta entonces, nuestra esperanza de que sigan firmes al volante de sus vidas y estas puedan ser contadas. Autonomía en todos los órdenes.



* "Kuwaiti Laila Al-Othman's autobiography: Writing is a profession of hardship and happiness" Ahram Online 27/09/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/18/277859/Books/Kuwaiti-Laila-AlOthmans-autobiography-Writing-is-a.aspx


viernes, 8 de septiembre de 2017

El arte de la ambigüedad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando comenzó lo que llamamos "el lío qatarí" tras la visita de Donald Trump a Oriente Medio señalamos que el desconocimiento de lo que allí ocurría, sumado a su gusto por las medias palabras y la ambigüedad habían estado en el origen del problema. Recordemos lo que ocurrió cuando le preguntaron en campaña si conocía las diferencias entre Hamas y Hezbollah. Lo recogió con especial escándalo la prensa de la zona, de Al-Jazeera a The Times of Israel. The Guardian lo expresó así:

Donald Trump has proved that a presidential candidate does not need many of the attributes conventionally thought necessary to lead the pack in the Republican race for the White House, blithely offending Latinos, women and his fellow candidates, all the while rising in the polls. Now he has proved he considers foreign policy knowledge largely optional, too.
In a discussion about Islamist extremism with the conservative talk-radio host Hugh Hewitt on Thursday, Trump was asked to identify the leaders of major militant groups, including General Qassem Suleimani of Iran’s Quds Force, Hassan Nasrallah of Hezbollah, al-Qaida leader Ayman al-Zawahiri, Nusra Front leader Abu Mohammad al-Julani, and Islamic State leader Abu Bakr al-Baghdadi.
Trump admitted he could not, and the discussion ended with Hewitt pushing the candidate on the topic, asking him: “So the difference between Hezbollah and Hamas does not matter to you yet, but it will?”
Trump replied: “It will when it’s appropriate. I will know more about it than you know, and believe me, it won’t take me long.”
Hewitt is set to co-moderate the next official Republican presidential debate on 16 September at the Ronald Reagan presidential library in California. He warned that this subject might be discussed in the debate, despite Trump’s prediction that the 16 other Republicans running for president would also be unable to explain the difference between Hezbollah and Hamas, except “maybe one who studied it”.*


La respuesta en campaña fue esa. Una vez llegado a la presidencia, Trump parece no haber hecho la tarea, pero con lo accidentado que está resultando todo, es fácil que no haya encontrado tiempo para estudiar. Para él, tan seguro de sí mismo, no hay nada que un buen discurso ambiguo no puede solucionar.
Con la "paz", el "terrorismo" y "los que financian el terrorismo" se puede construir un bonito discurso que cada cual puede interpretar como quiera. Y en gran medida eso fue lo que pasó. Vendedor nato, lo que hizo Trump fue situar en la mente de lo que les escuchaban lo que ellos quería oír. Pero eso, en este terreno, es muy complicado.
Allí donde dijo que había que ir a los que financiaban el terrorismo probablemente tenía en mente a Irán, que era el objetivo que le permitía unir a Israel con los países árabes, ya que ambos ven en él el peligro real de la zona. De esta forma, Trump salía de Oriente Medio dando la sensación de que había arreglado algo.
Sin embargo, lo que ocurrió fue muy revelador: en vez de dirigirse todos contra Irán lo hicieron contra Qatar, señalándolo como el financiador del "terrorismo", concepto nebuloso hoy día, en donde nadie tiene estados por "enemigos". Salvo alguna guerra olvidada, lo que queda son "terroristas" y "países que financian el terrorismo". Lo primero se aplica a cualquiera que interese quitar de en medio en el interior. Están los verdaderos "terroristas", que mantienen la llama, y luego están los enemigos propios: disidentes, críticos, opositores, etc. a los que se persigue como "terroristas", "simpatizantes", "apoyos", etc. Finalmente, están los "financiadores", algo tan difícil de probar, tanto que sí como que no. Dado el extraño y peculiar equilibrio (es un eufemismo) de Oriente Medio, nadie puede ir por libre, sino que realiza alianzas con los enemigos de sus enemigos. La forma de mantener su independencia Qatar es establecer alianzas de diferente tipo con los rivales de tus amigos. Qatar lo ha hecho con Turquía e Irán, frente a los países que están alrededor de Arabia Saudí. Y eso no se permite.


Pero tiene también una servidumbre, acoger a los enemigos internos de tus enemigos: Turquía y Qatar han aceptado en su territorio a los Hermanos Musulmanes, algo inaceptable para países como Egipto que los señalan como responsables de sus crisis interiores. Tampoco Arabia Saudí los acepta porque son de un radicalismo alternativo y allí no se consienten estas florituras teológicas que cuestionan las monarquías. Sin embargo, las conexiones con Estados Unidos están ahí pese a la insistencia de Egipto para que los declaren "grupo terrorista".
La ambigüedad de Trump ha creado un enorme lío en la zona, cuyo máximo beneficiario es de nuevo Vladimir Putin. La osadía política de Trump le hizo hablar pensando que las cosas eran tan simples como él las ve. Cuando arremetieron contra Qatar, se enteró de que en Qatar estaba la base norteamericana de la zona, que era un punto clave para el ataque al Estado Islámico. Pero ya era demasiado tarde. Rex Tillerson lo intentó, pero los cuatro países encabezados por Arabia Saudí y Egipto, no querían dejar la ocasión de lanzar un órdago a Qatar. Las pretensiones eran insultantes y ridículas, incluidas la del cierre de Al Jazeera, inaceptables para cualquier país soberano.
Dados cuenta del desastre que había provocado —en vez de unir, Trump había agravado la crisis de la zona—, ahora todos son intentos de encontrar un mediador que arregle lo estropeado. Y esta vez le ha tocado a Kuwait.
El diario estatal egipcio Ahram Online describe lo ocurrido:

President Donald Trump on Thursday hailed efforts by the leader of Kuwait, a staunch American ally, to mediate a festering diplomatic crisis involving Qatar and its Arab neighbors that could have implications for the U.S. military presence in the region.
However, the quartet of Arab nations now boycotting Doha issued a strongly worded statement early Friday morning dismissing some of Sheikh Sabah Al Ahmad Al Sabah's comments, signaling the diplomatic crisis roiling the Gulf is far from over.
At a White House news conference with Sheikh Sabah, Trump said he appreciated the emir's thus-far unsuccessful bid to end the dispute between Qatar and Saudi Arabia, the United Arab Emirates, Bahrain and Egypt. He applauded Kuwait's "critical contributions to regional stability" but also repeated an offer to mediate himself, particularly between Qatar and Saudi Arabia and the UAE. He suggested a deal would be "worked out very quickly" if he became personally involved.**


La sola mención de esa posibilidad habrá hecho dar vuelcos a muchos corazones en la zona, cuya máxima preocupación es que Trump regrese a "arreglar" lo que él mismo creó por falta de aplicación en el estudio. En circunstancias normales, alguien le habría explicado al presidente de los Estados Unidos la situación de la zona, pero la presidencia de Trump (el mismo Trump) se mantiene bastante alejado de lo que podría considerarse como ·circunstancias normales). Puede que incluso algunos lo hayan comprendido como una especie de amenaza para la zona, cuya recuperación tardará en producirse.
En Ahram Online intentan explicar cuál es la posición del presidente:

Trump said all the countries involved — members of the Gulf Cooperation Council — are "essential partners" with the United States in efforts to crack down on extremism, including the fight against Islamic State group. "We will be most successful with a united GCC," he said. "We will send a strong message to both terrorist organizations and regional aggressors that they cannot win."
His comments came after he sent conflicting signals about where he stands on the dispute. Trump initially appeared to side with Saudi Arabia, but then instructed Secretary of State Rex Tillerson to support the Kuwaiti mediation effort. Still, the dispute has dragged on for more than three months, even after Tillerson shuttled between the parties in July and dispatched two other U.S. envoys to bolster the 88-year-old Kuwaiti emir's initiative.**

Nadie duda de que Trump, por su propia naturaleza, siempre mande "strong mesasge",  la cuestión es que no se sabe bien a quién ni en qué consiste. Pero es una frase bonita que en algunos de esos esperpénticos mítines que organiza por tierras favorables aplauden emocionados. El "strong message" puede ser cualquier cosa, ya se verá
También la expresión del texto "after he sent conflicting signals" se las trae. Un presidente de los Estados Unidos debería ser más interpretable que la pitia del Oráculo de Delfos. El signo comunicativo de los tiempos de Trump parece ser la ambigüedad, la contradicción propia y la falta de coherencia administrativa. La expresión del secretario de Estado Rex Tillerson "el presidente habla por sí mismo" (speaks for himself) refleja parte de ese drama al que está sometido alguien bajo el mandato de Trump y que tiene que comunicar al mundo las posturas oficiales de los Estados Unidos, no de Donald Trump.


Estados Unidos necesita marcar unas posiciones estables y razonables, eficaces para alcanzar una serie de objetivos, algo que ha brillado por su ausencia hasta el momento. No solo Trump no ha arreglado nada hasta el momento, sino que casi todo ha empeorado. Eso incluye esencialmente lo que ha tocado, mencionado o insinuado, de Cuba a Irán, de Venezuela a Corea, de los Boy Scouts al cambio climático.
Tras recordar los comienzos de la crisis el 5 de junio, el articulista recuerda:

In his comments, Trump offered a pointed reminder that terrorism financing is at the heart of the crisis. At one point he said the dispute "began because of that fact that there has been massive funding of terrorism by certain countries." He did not identify those countries, but in June he had made reference to Saudi and other Arab complaints about Qatar.**

Es un pequeño olvido sin importancia y cuando se ha nacido rico siempre hay alguien para disculpar los lapsus. Osadía y descaro. Dejar caer este tipo de ambigüedades en ese nido de víboras que es Oriente Medio son muestra de su ignorancia profunda y de su desparpajo.
Viendo lo que ha hecho Donald Trump en este tiempo en la Casa Blanca, las palabras con las que abría su "The Art of The Deal" (1987) hacen estremecerse a cualquiera que las lea y piense un poco en ello:

I DON’T do it for the money. I’ve got enough, much more than I’ll ever need. I do it to do it. Deals  are  my  art  form.  Other  people  paint  beautifully  on  canvas  or  write  wonderful poetry. I like making deals, preferably big deals. That’s how I get my kicks. Most people are surprised by the way I work. I play it very loose. I don’t carry a briefcase. I try not to schedule too many meetings. I leave my door open. You can’t be imaginative or entrepreneurial if you’ve got too much structure. I prefer to come to work each day and just see what develops.

No creo que haya cambiado mucho el método. La puerta la tiene ahora cerrada por motivos de seguridad.



* "Donald Trump: I will know the difference between Hamas and Hezbollah 'when it's appropriate'" The Guardian  4/09/2015 https://www.theguardian.com/us-news/2015/sep/04/donald-trump-difference-between-hamas-hezbollah-quds-kurds

** "Trump hails Kuwait mediation on Qatar; Arab states react" Ahram Online 8/09/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/276695/World/Region/Trump-hails-Kuwait-mediation-on-Qatar;-Arab-states.aspx