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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Sanidad y mercado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dos de los pilares de la sociedad, la Sanidad y la Educación, se encuentran cuestionados en la Comunidad de Madrid. En el caso de la Sanidad, además de los médicos en la calle por toda España, tenemos el caso que se ve estos días, las muertes de personas mayores en las residencias durante la pandemia, al que hay que sumar la polémica por la dirección privada del hospital público en Torrejón. En el segundo caso, la Educación, además de dos días de huelga, los rectores de las universidades públicas se han concentrado como protesta por lo que consideran un infradotación económica y unas actuaciones que benefician a las universidades privadas de distintas formas.

Centrándonos en los casos planteados en la Sanidad madrileña, la preocupación es clara por la gravedad de los hechos y sus consecuencias. La Comunidad se defiende señalando que siempre se ha actuado de forma impecable, pero los resultados dicen otra cosa y los afectados han llegado a los tribunales.

En RTVE.es podemos leer sobre el caso, con el titular "El supuesto 'arquitecto' de los protocolos de las residencias de Madrid en la pandemia admite que eran "discriminatorios"": 

El ex director general de Coordinación Sociosanitaria de la Comunidad de Madrid, Francisco Javier Martínez Peromingo, considerado el 'arquitecto' del protocolo por el que no se derivó a usuarios de residencias de ancianos a hospitales en la primera oleada de la pandemia en 2020 ha admitido en su declaración como imputado ante el Juzgado de Instrucción número 23 de Plaza Castilla que los protocolos remitidos a los geriatras eran "discriminatorios" al excluir por patologías y que él mismo lo advirtió en varias ocasiones por escrito a Carlos Mur, el entonces responsable que firmó el protocolo.

A la citación como imputados —en la causa que investiga la querella de la familiar de un residente de Amavir Valdebernardo— no han acudido ni Mur, que entonces era director general de Coordinación Sociosanitaria del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, ni tampoco Pablo Busca, exresponsable del Servicio de Urgencia Médica (Summa 112), que gestionaba las ambulancias públicas. La defensa de las familias de los fallecidos en residencias de Madrid en la pandemia que ejerce Alejandra Jacinto, ha anunciado que pedirá la busca y captura de ambos.

Según ha asegurado Peromingo en su declaración, él se limitó a revisar borradores y la elaboración de los documentos partió de Mur —al que sucedió después en el cargo— indicando además que las residencias no estaban medicalizadas. Y ha negado haber participado en idear esa estrategia de protocolos ante el juez que investiga la causa a raíz de la querella presentada por una familiar de un residente de Amavir Valdebernardo.

Por su parte, el geriatra de enlace del Hospital Gregorio Marañón, ha dicho en su declaración también como imputado, que no tuvo constancia de ningún protocolo de exclusión hospitalaria y que únicamente aplicó criterios clínicos propios durante la pandemia. Admitió además que el paciente de este caso no fue derivado al hospital, aunque no pudo precisar detalles de diagnóstico.* 

En el caso de las actuaciones en las residencias durante la pandemia de COVID —aquí lo hemos comentado desde hace años— se impusieron una serie de intereses económicos en algo que ya era visto previamente como un "negocio" y, por ello, regirse por criterios de "marcado" o, si se prefiere, de puro beneficio. Los ancianos lo son desde el momento en que su traslado suponía la pérdida de ingresos de lo que en muchos casos eran meros lugares de almacenamiento humano.

El caso de la gestión privada del hospital público de Torrejón y la utilización también "selectiva" de criterios de mercado, por decirlo así, hacen bastante evidente, a la vista del conjunto de los casos, que hay un cierto modelo "económico" tras la concepción sanitaria.


Si caer en idealizaciones sobre el sistema de salud, lo que parece medianamente claro es que no es esta el centro de las actuaciones, sino que se ha producido un desplazamiento hacia la idea de mercado, es decir, se evita lo más costoso y se potencia lo que resulta beneficioso, no para la salud de los afectados, sino para el entramado económico del sistema.

A los muertos en las residencias hay que añadir muchos incidentes que se van produciendo y que nos intranquilizan, como la muerte hace unos días de una niña de seis años y otra en urgencias tras pasar por el dentista como efecto de una anestesia, al parecer robada de un hospital público por el que la administraba sin autorización. Un caso más de agujeros en el sistema y de la aparente impunidad de este tipo de actuaciones que pasarían desapercibidas de no ser por sus trágicas consecuencias.

No se trata de denunciar lo privado, pero sí de tomar nota de lo que ocurre en el sistema y, sobre todo, de comprender lo que supone para el país, envejecido y empobrecido, depender de este tipo de planteamientos donde unos buscan el enriquecimiento abaratando y otros pagar lo menos posible, que acaba saliendo caro.

La Sanidad, como hemos dicho, es un pilar de eso que cada vez cuesta más reconocer, el estado de bienestar, que es sencillamente un compromiso por la mejora de la situación de la ciudadanía. Pero la visión de mercado va invadiendo el sistema, lo que da lugar a esas "selecciones" de lo más rentable frente a lo más saludable.

España envejece y no nacen niños. Nos advierte de las consecuencias. Es el negocio de la vejez, donde importa poco la salud, que no es más que el resultado de un estado económico, lo que puedas pagar por encima de los mínimos. Tu "rentabilidad" es la que te situará en la zona sana o en la de riesgo.

Las residencias sin medicalizar son más baratas. Cuando ocurre algún problema, se llama a una ambulancia y te ingresan en la Seguridad Social. El gasto es común, el beneficio privado. Los casos son preocupantes, pero no podemos ignorar el cambio de sistema hacia un mercado que rentabiliza nuestra salud y prioriza el beneficio. Es lo que hay y no verlo es muy peligroso. El problema es que quien debería vigilar el funcionamiento del sistema sanitario ya ha tomado posición sobre lo rentable.

La enfermedad o los cuidados de la vejez ya no son un problema, sino una oportunidad. Son las leyes del mercado.

El País

* "El supuesto 'arquitecto' de los protocolos de las residencias de Madrid en la pandemia admite que eran "discriminatorios"" RTVE.es /AGENCIAS 9/12/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251209/excargos-ayuso-imputados-juzgado-caso-muertes-residencias-pandemia/16850020.shtml

jueves, 19 de junio de 2025

El maltrato a las maltradadas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En noticias de corrupciones y guerras, despertar y ver las noticias se va haciendo cada día más difícil. Pero cuando crees que has llegado a un límite en el que se ha visto todo, surgen nuevos ejemplos de algo que no es fácil de calificar, algo que no llegar a ser una guerra, con muertes y desplazados, pero que te abre nuevas puertas; algo que no llega a corrupción, pero que te abre también nuevas etiquetas de maldad.

Desde RTVE.es nos llega una de esas noticas que te resultan difíciles de entender desde el comportamiento. Su titular es "Denuncian maltratos y vejaciones en un centro para víctimas de violencia de género en la Comunidad de Madrid": 

La Fiscalía de Alcalá de Henares ha interpuesto en los juzgados de Arganda una denuncia por "deficiencias en funcionamiento" y "trato discriminatorio" en uno de los centros de acogida para víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid.

La denuncia parte de una acción colectiva de víctimas y de extrabajadoras del centro que han pasado por el centro durante los últimos años. Todas las mujeres y todas las quejas proceden de la misma casa que depende de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales y cuya ubicación no se puede revelar por la seguridad de las usuarias y de sus hijos. Este recurso público de la Comunidad de Madrid está externalizado y lo presta una asociación privada sin ánimo de lucro.

El portavoz de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García, ha explicado este miércoles que se han tomado "varias medidas" relacionadas con este asunto. García ha declarado que "fue la propia Consejería la que, una vez que recibió esta denuncia, abrió expediente informativo y puso el caso en manos de la Fiscalía". El portavoz también ha puntualizado que "a finales del mes de mayo, por lo que tenemos constancia, se archivó". Desde la Comunidad de Madrid aseguran que seguirán "investigando en caso de que haya habido mala praxis".

Por su parte, la asociación sin ánimo de lucro que gestiona esta vivienda de acogida para víctimas de violencia de género no ha contestado a ninguno de los mensajes de RTVE solicitando información y declaraciones sobre las acusaciones contenidas en la denuncia.* 

No resulta fácil entender esto y menos con los detalles del trato dado a estas mujeres que llegan huyendo del maltrato y se encuentran con una recepción y trato igualmente de maltrato.

Son varias las cosas inexplicables que nos transmite la información de Ana Utrilla, la autora del artículo. La primera de ellas es obviamente el trato dado a unas mujeres que vienen con sus hijos de unas circunstancias terribles: 

La denuncia, a la que ha tenido acceso TVE, incorpora algunas frases con los testimonios de las mujeres que dan una idea del trato que sufrían: "Aquí no vengas a hacerte la víctima" o "trágate lo que has vomitado". Las denunciantes se refieren al hogar de acogida como "un infierno", "un sitio hostil" o "la misma cárcel". Y muestran sus deseos frustrados: "Me hubiera gustado ser acogida por personas buenas". "Pasamos de tener miedo a unos hombres a tenérselo a quienes debían ayudarnos".*

¿Qué clase de asociación "benéfica sin ánimo de lucro" tiene y consiente este personal que da el (mal)trato señalado en el artículo, el reflejado en la denuncia? Se nos dice que es un servicio "externalizado", una palabra que con la que está cayendo habría que revisar, pues puede que el "lucro" no buscado vaya por otra vía. Nos dice Utrilla los mensajes enviados a esa anónima asociación no son contestados, lo que puede significar que nadie quiere dar la cara o que es mejor no darla, o también que nadie se hacía responsable de lo que allí ocurriera.

La denuncia ha sido realizada no solo por las mujeres acogidas con sus hijos en situación de máxima vulnerabilidad, sino también por extrabajadoras del centro, lo que complica la cuestión, ya que nos lleva a diversas instituciones, como los sindicatos o la propia Comunidad, a las que les tendría que llegar algo de lo que sucedía.

Las amenazas contra estas mujeres en esa situación de peligro se centraban, nos dicen, en "quitarles los hijos", lo que demuestra una estrategia del miedo para anular la resistencia que podrían ofrecer a este maltrato y vejaciones. Es una maldad pensada, estratégica, un torpedo a la línea de flotación de su posible resistencia. Son mujeres a las que la sola perspectiva de salir de esas paredes supone un estado de pánico. ¿Quién ejerce esta maldad? ¿Quién tiene conocimiento de ella y no actúa?

Vemos con una frecuencia cada vez mayor casos de violencia en el trato con niños en guarderías, al igual que los vemos en el otro extremo, en residencias de mayores de las que salen cada cierto tiempo grabaciones de maltrato, insultos, vejaciones, para asombro de los que no acabamos de entender estos ejercicios de maldad con los más débiles. Es algo que cualquier persona normal no puede entender y que es un signo de una forma perversa de maldad. Distingo la maldad de la perversión y las junto aquí como el salto de una barrera. Hay cierta diferencia entre robar a los ricos, a lo Robín Hood, y robar a los más pobres lo poco que tienen. A esta segunda fórmula, a veces se le llama "mercado".

Resulta finalmente insólito que entre cuidadoras que maltratan e instituciones sin ánimo de lucro que dan servicios externalizados que nadie controla, se haya archivado la denuncia nos dice la denuncia. ¿Tampoco la fiscalía, tan ocupada como suele estar, ve problemas en esto? 

11/04/2025

No es el primer caso de este tipo de abusos que se da en la Comunidad de Madrid ni en Torrejón de Ardoz. Como no voy a creer en la maldad del espacio, tendré que pensar que hay una mayor concentración de inútiles en las instituciones que permiten que esto ocurra.

Más allá de lo legal, que es importante, está lo político (quién y por qué se asignó ese servicio a esa "asociación") y, sobre todo, lo social y humanitario. No puede ser que, bajo ningún concepto, en el espacio al que llegan mujeres con sus hijos huyendo del maltrato se encuentre con esas otras mujeres que las vejan, amenazan y las hacen vivir un nuevo infierno.

La mayoría no tienen trabajo ni ayuda económica. La única salida que les quedaba era volver cerca de su agresor o a una zona de riesgo. Después de meses viviendo una pesadilla, las denunciantes intentan seguir adelante, aunque ahora con una herida abierta que no será fácil de olvidar.* 

Esto que a algunos no les parecerá grave es un indicio de un estado social, de una forma agresiva de relacionarse. Cada vez hay más violencia acumulada en los distintos niveles de interacción social, donde unos y otros reproducen lo que ven. Y lo que ven es violencia. Allí donde hay cierta jerarquía, hay un ejercicio constante de poder que se interpreta como la capacidad arbitraria de hacer daño.

La última temporada escucho quejas de este tipo de comportamiento que es cada vez más arbitrario en función de esa jerarquía. ¿Explicación?: el miedo. En una sociedad de trabajo precario y mal pagado, la mayor amenaza es perder el empleo, algo que los mediocres que sueles tener por encima aprovechan para desahogar sus frustraciones contigo.

Un ejemplo de ese miedo nos lo ofrece con claridad la situación de esas mujeres que están acogidas allí por las agresiones de sus parejas, Su debilidad, su miedo es triple; a sus parejas, a la pérdida de sus hijos y verse en la calle. Eso las vuelve triplemente vulnerables.

Hemos pasado del servicio de la protección y el amparo al "negocio de la protección". El aumento del maltrato y el envejecimiento hace que lo que antes se consideraba vocación en la protección sea ahora un negocio —otro más— que se rellena con personas que evidentemente no son las más adecuadas para prestar ese servicio de amparo ni de empatizar con las víctimas. Quien las seleccionó, se cubrió de gloria y, además , tiene una responsabilidad por ello y por no haber mantenido la supervisión adecuada. ¿Estamos ante una nueva forma de captar recursos y de montar negocios? Probablemente. Ya saben: no hay "problemas", solo "oportunidades". ¡Quién nos iba a decir que habría este segundo nivel de violencia contra los más vulnerables, niños, ancianos y mujeres maltratadas!

Hay que empezar vigilar esta nueva forma de padecimiento que encuentran donde, como nos dice, esperaban encontrar protección y compresión. Lo que han encontrado es muy distinto, la otra cara del infierno.  


* Ana Utrilla "Denuncian maltratos y vejaciones en un centro para víctimas de violencia de género en la Comunidad de Madrid" RTVE.es 18/06/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250618/denuncian-maltratos-vejaciones-centro-acogida-violencia-genero-comunidad-madrid/16629862.shtml

martes, 13 de febrero de 2024

El drama de las residencias de mayores en Madrid

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No hay como unas elecciones para que salga a flote lo que permanecía en la sombra. Por algún extraño motivo (quizá no tan extraño) los momentos electorales están llenos de vieja nuevas noticias, de asuntos que vuelven a la vida pública. Al PP le están amargando las elecciones gallegas con todo tipo de "poltergeist".

No sé si la noticia que publica hoy RTVE.es con personal de Radio Nacional sobre las residencias madrileñas para mayores es uno de esos "fenómenos extraños" que surgen del pasado o simplemente una coincidencia, pero lo cierto es que abre nuevas polémicas sobre asuntos que se pensaban estabilizados.

El escándalo de las víctimas del COVID-19 en las residencias de mayores madrileñas no se ha agotado y salta ahora. De las 20.000 muertes producidas en España en estos centro, la mitad se produjeron en Madrid, casi diez mil. ¿Mal reparto o malas prácticas? Más parece lo segundo, como ya se hizo notar. Ahora salen a la luz las actas levantadas por la Policía en sus inspecciones.

La Policía Municipal de Madrid fue testigo de las carencias en las residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid entre marzo y abril del año 2020, durante la primera ola de la pandemia de coronavirus. Las visitas a todas ellas se plasmaban en actas de inspección a las que ha tenido acceso RNE y en las que también aparecen reflejadas algunas quejas comunes de los responsables de los centros.

Los agentes registraron en prácticamente todos los informes las denuncias de falta de material adecuado, en especial de equipos de protección (EPI) y de test diagnósticos, lo que impedía diferenciar qué pacientes estaban sanos y cuáles no. Una situación que, por ejemplo, se encontraron los agentes en su visita del 6 de abril a la residencia de Nuestra Señora de Montserrat, donde había un paciente con síntomas compartiendo espacio con personas aparentemente sanas.

Si bien era habitual el aislamiento de los casos sospechosos y el cierre de zonas comunes, algunos responsables relataron a la Policía la imposibilidad de realizar un correcto cribado en los centros, e incluso hubo quejas por la orden de no derivar pacientes a los centros hospitalarios.*

De lo que se cuenta en estas actas —que la web hace visibles— ya se tenía constancia, pero estos documentos certifican la situación de unos centros que no estaban preparados para afrontar una pandemia, como nadie lo estaba. Aquí lo grave fue precisamente esa orden final de que no se derivaran a los hospitales, lo que causó, como una oscura mano del destino, la muerte de esas 10.000 personas en Madrid, la mitad de las muertes de mayores en toda España.

Como pudimos experimentar, al encerrar a las personas enfermas con las sanas, los contagios se multiplicaron, incluido el personal de atención, que fue cayendo en larga agonía.

La decisión de no trasladar a los hospitales, se puede decir que fue para "evitar colapsos", pero eso no justifica en absoluto que las personas con más debilidades de cara a la enfermedad fueran desestimadas. Algunos pensarán que la cara amable y heroica de la Medicina trata de ocultar esa decisión terrible que se plantea en ocasiones de decidir quién vive y quién muere ante la situación de recursos precarios, pero me temo que la decisión no fue tanto médica como "política" en un sentido peor que el habitual.

Este es el caso de la residencia de mayores Mirasierra. Allí fallecieron 60 personas y su responsable contó, según un acta fechada el 23 de abril, que no se aceptaron derivaciones de pacientes al Hospital de La Paz. Días antes, el 9 de abril, en la residencia Geriasa contaron a los agentes que si hubieran podido contar con esa ayuda, no habrían fallecido las 33 personas que perdieron la vida en el centro.

Las residencias inspeccionadas, obviamente, tratan de trasladar sus responsabilidades, que también las tienen, sin duda. Todos se presentan como víctimas de una situación desbordante. Pero la visión economicista que va afectando a todos los servicios, especialmente a los públicos, es un hecho.

Lo podemos apreciar en el caso que tenemos estos días en las primeras páginas, el caso de los dos guardias civiles asesinados por pasarles por encima lo que llaman una "narco lancha". La queja que sale a los medios es que todas las lanchas de que dispone la Guardia Civil capaz de competir con las de los delincuentes están estropeadas y sin reparar por falta de dinero para hacerlo. Todas las asociaciones policiales piden la dimisión del ministro Grande Marlaska, el artífice de los recortes presupuestarios que ha llevado a esta situación. Pero el ministro está acostumbrado, una vez perdida la vergüenza en los primeros casos, a decir que "no tiene pensado dimitir", su frase favorita.


El deterioro de los servicios públicos —no se trasladaban a los enfermos de las residencias a los hospitales, como se comenta de La Paz— es un hecho que los que trabajamos en las administraciones públicas percibimos cada día. Los recortes de personal y económicos son un hecho que acaba afectando a la calidad de los servicios, algo que en el campo sanitario y con una pandemia como causante puede ser una combinación mortal.

Se nos resume la situación en el artículo:

También es recurrente la mención al cansancio físico y mental de los trabajadores y la falta de rotación de las plantillas, mermadas por las bajas provocadas por la COVID-19. Es por eso que muchos centros relataron a los agentes la necesidad de contar con más personal, sobre todo de enfermería o médicos.

El 2 de abril, en la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, la responsable relató una situación muy dura: eran solo seis trabajadores para atender a los 46 internos y no daban abasto para realizar una atención adecuada. *

El encierro de los residentes, convertidos en "pacientes" sin posibilidad de atención interna o externa, por carecer de servicios de atención médica adecuados, incluidos materiales como trajes, mascarillas, etc., se convirtió en un episodio negro que necesita ser mostrado y corregido, aunque no haya elecciones.

En otras circunstancias queda la queja, los retrasos, etc. Pero aquí se trata de muertes y muertos, de personas que se arrinconaron para sencillamente dejarlas a su suerte. La responsabilidad es de muchos, incluidas familias, que ahora demandan verdad y reparación. Lo que llaman la "silver economy" mostró su lado más duro, el de un final de la vida que puedes sostener si tienes dinero para pagarlo. 


* Francisco Pérez (RNE) "Las actas policiales constatan el abandono de las residencias en Madrid durante la primera ola de la pandemia" RTVE.es /RNE 12/02/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240212/actas-policiales-abandono-residencias-madrid-pandemia/15967242.shtml


sábado, 23 de diciembre de 2023

De Madrid... a la bronca política

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Algo pasa en Madrid. Ya es el segundo incidente en el que se sobrepasa la agresión verbal, que es un hecho "normalizado" ya en todos los lugares en los que se discute de política. Esto es ir por segunda vez "más allá".

No sé si sus señorías de todos los niveles son conscientes de lo que muestran y alientan. ¿Son conscientes de que contagian y se contagian de la violencia? ¿Son conscientes que lo que es una "palmadita" en un ayuntamiento puede suponer golpes en la calle? ¿Son conscientes de que golpear con unos papeles y hacer caer en la mesa una botella de agua vacía pueden ser pedradas en las calles?

La conexión entre lo que los políticos hacen en los foros públicos y lo que ocurre en las calles, esta interacción, una doble vía, es influyente, tiene trascendencia. ¿Pierden los nervios o son estrategias de provocación para convertirse en "héroes" de sus adeptos?

El "calentamiento político" es un hecho. No hay dudas de que sube la temperatura política y que los que han sido elegidos para resolver situaciones dejan en muy mal lugar todo el sistema cuando este se demuestra inútil para lo que es su función principal: evitar la violencia. La política no es la forma de encontrar a tu enemigo, sino la de buscar la mejor comprensión posible entre todos. Si las sesiones de un ayuntamiento, de un parlamento, llegan a las manos, por suave que sea el encontronazo, el sistema fracasa en su conjunto.

Es importante incidir en esto del "conjunto" porque esto no es cosa de dos, sino que afecta a la totalidad del sistema político, incapaz de ajustarse a las normas de convivencia de las que se debe dar ejemplo. Olvidamos o no queremos reconocer el carácter ejemplar de la política. Incidimos, en cambio, en su carácter de espectáculo, en su forma de promoción.

En muchos de los titulares se habla de "tirar la botella", "lanzar una botella", incluso "una lata". He repasado las imágenes y lo que veo es que Ortega hace caer una botella que estaba sobre la mesa al agitar los papeles ante las narices del que estaba en el escaño. Tal como ha sido descrita por algunos "tirar la botella" es equivalente a "lanzar una botella", algo que no veo por ningún lado.  Puede apreciarlo en la foto que sirve de entrada a este texto: la botella caída sobre la mesa.

No sirva esto como disculpa hacia Ortega Smith, sino una crítica a los medios que juegan con "botellas lanzadas" o "latas lanzadas" aumentando el acto de la agresión. El hecho es grave en sí mismo como para acompañarlo de estas "morcillas" de los medios. Si lo hecho por Ortega es malo, se puede contar también de formas perversas envenenando los mensajes. Entre la información y la manipulación puede haber distancias cortas. Las imágenes son claras; las palabras no tanto, en este caso. Que no se contagien los medios de esta lucha en la que vale todo.

Tanto el vídeo como la fotografía desde otros ángulos muestran lo mismo: Ortega Smith agita los papeles y hace caer la botella de agua que el concejal tiene sobre la mesa. No ha "lanzamiento" alguno, ni de botella ni mucho menos de la "lata"; solo el "derribo" de la botella sobre la mesa. Querer convertir esto en algo que no vemos es malo para la credibilidad de los políticos y de los medios. Pero muchos se quedarán en titulares.

Condena absoluta de lo hecho por Ortega Smith; condena absoluta de la manipulación informativa y política. Ya recogen los titulares los ataques a Núñez Feijoo por lo ocurrido con Ortega Smith. Los hechos se reciclan.

En España se veían estas cosas en imágenes de parlamento de otros países, en los que no había asentada una verdadera democracia. Los telediarios reproducían las imágenes de peleas y tumultos en el extranjero. Aquí esto no pasaba, pensábamos. Ahora pasa y el espectáculo bochornoso por el mundo somos nosotros.

Dar el espectáculo fuera es malo, pero es peor su influencia entre nosotros. Habrá quien se sienta abochornado, pero habrá otros muchos que alienten este tipo de comportamientos e incluso les parezca poco.

Los populistas oficiales y los que van por libre gustan de esta forma de violencia que es gesto de desprecio, de mostrar lo poco que nos importa el otro, el que piensa distinto. Discute las ideas, pero respeta al menos el espacio en el que te encuentras, el de la práctica democrática, que está reñida con esta violencia.


Lo que ha hecho Ortega Smith está mal, se lo haya hecho a quien se lo haya hecho. Es él mismo el que se denigra y se pone en evidencia. Que sus oponentes le saquen provecho es algo cada vez más normal. Hace poco tiempo ocurrió el caso de los "cachetitos" al alcalde Almeida. Demasiados casos de mala educación, primero, de violencia después. Las provocaciones, los gestos insultantes, "la fruta" y demás nos van rodeando y forman ya parte del circo político. Algunos ya piensan la próxima.

Habrá que plantearse por qué están ocurriendo estas cosas en Madrid, por qué tenemos que llegar a la manos en la capital. En Madrid se juega fuerte y los excesos están al día. Las consecuencias son este mal ambiente del que disfrutamos. Los medios se fijan en los desplantes más que en las propuestas. Una grosería, dada o recibida, garantiza la atención mediática y esta es la antesala de los votos. Los propios partidos premian estas formas de popularidad dando cancha a los agresivos más vistosos. Seguro que Ortega Smith ha subido enteros entre sus seguidores que se habrán preguntado por qué la botella no estaba llena o no usó algo más contundente que unos papeles. Y es de esto en contra de lo que hay que ir.

El siguiente paso en esta escalada violenta será la agresión real, el golpe contundente. Las palmaditas nos sabrán a poco y dejarán paso a hechos más graves.

Hace unos años, en estas fechas se nos daba cuenta de los partidos de fútbol entre rivales en el congreso, entre fuerzas de seguridad y diputados, etc. Eran formas de escenificar la normalidad de las relaciones, que tras las discusiones parlamentarias había un "fair play". Recuerdo estos momentos en los que se trataba de dar buen ejemplo y ofrecer a los españoles una señal de confianza en las instituciones. No es lo que veo ahora.

martes, 5 de septiembre de 2023

El aviso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nuestra capacidad de discutir es infinita. Había una vieja película de Woody Allen en la que el personaje central afirmaba que sus padres eran capaces de discutir sobre cualquier cosa. España es ese matrimonio mal avenido que necesita quemar las energías discutiendo sin fin y, lo que es peor, sin provecho.

El tema de discusión ahora es la alerta enviada por la AEMET a los teléfonos móviles en la que se pedía no salir a la calle si era posible evitarlo ante el riesgo de esta DANA que nos ha pasado por encima. Los políticos como los padres en la película de Allen no han dejado de aprovechar la discusión para ponerse manos a la gresca.

En el diario El Mundo se nos explica:

La alerta masiva que el domingo a mediodía llegó a los móviles que se encontraban dentro del perímetro de la Comunidad de Madrid acompañada por un pitido estridente ha generado otra tormenta, en este caso política. El mensaje instaba a los ciudadanos a no utilizar sus vehículos salvo que fuera "estrictamente necesario" y a permanecer encerrados en casas atentos a posteriores actualizaciones informativas por el paso de la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA).

"En días como hoy, es necesaria la precaución y no poner vidas en riesgo. Pero también hago una llamada a la reflexión: si un organismo público alerta de 'peligro extremo' debe estar muy seguro, porque eso tiene consecuencias sociales y económicas", advirtió el domingo el presidente de Andalucía, el popular Juanma Moreno, a través de X -antiguo Twitter-. "Prudencia toda. Rigor, también", agregaba cuestionando la idoneidad de dicho mensaje.* 

Yo he recibido, como los habitantes de Madrid, el aviso en el móvil y una vez pasada la sorpresa de que se pusiera en marcha en mi bolsillo, entendía lo que se me prevenía minutos después. Salía en ese momento a comer con la familia al centro comercial que tengo frente a casa armado de un paraguas y ropa de lluvia cuando el teléfono descargó su advertencia. Las dos o tres horas siguientes fueron realmente pasadas por agua. Con enorme intensidad, descargó sobre el techo acristalado.

Estamos en un país en el que hay que repetir lo obvio. La muerte de dos barranquistas de la que se nos ha informado hay que incluirlas, una vez más, en nuestra tendencia a ignorar los avisos. El peligro es para los otros. Durante la pandemia, mucha de la gente que quedó "atrapada" en otros países había desoído las advertencias y aprovecharon los precios más bajos para hacer turismo. Lo pagaron posteriormente con creces en distintos sentidos.

La queja del presidente andaluz y la advertencia sobre los costes económicos entran dentro de esa política irresponsable que nos ha hecho estar en la calle para "mantener la economía en marcha" durante la pandemia, especialmente en sectores como el ocio. Había que salir como fuera, a cualquier precio. Las quejas del sector hostelero, del ocio "nocturno", etc. exigían a las autoridades que no pusieran trabas a los que salieran. El efecto llamada nos trajo toda una serie de jóvenes (especialmente de Francia) que venían, según sus propias confesiones, a hacer aquí lo que nos les dejaban en su propio país. Aquí, nuestras responsabilísimas autoridades preferían el riesgo a tener que enfrentarse a unos ciudadanos deseosos de salir a pasarlo bien y unos empresarios que querían que todo volviera a lo que se llamó "nueva normalidad", pero no era más que los descuidados hábitos de antaño, negando el peligro de la realidad que nos rodeaba.

A nadie se le ha impedido salir ni entrar. Yo salía cuando llegó la alerta y comí y esperé a que dejara de llover. La madrugada de hoy ha sido terrible por mi zona, diluviando entre las 5 y la 7 de la mañana. Sencillamente mandé unos mensajes y hemos podido hacer las tutorías pendientes online. No me he arriesgado a coger un tren y dos líneas de metro. Estaba avisado.

Que ahora se cuestione por motivos económicos que se mande un aviso por parte de los organismos pertinentes me parece de un "pseudo liberalismo" cutre. Pese a lo que opinen políticos y empresarios, no merece la pena arriesgar la vida cogiendo el coche para quedar como esas familias arrastradas y que no sabemos por qué estaban en ese momento en ese punto cuando los avisos, advertencia y ejemplos son claros.

Los políticos deberían ser más responsables y entender que es mejor en estos casos prevenir que curar. Es muy fácil hablar después y ser sentencioso, mostrarse como defensor de la "economía" cuando se mira poco por el coste de las personas.

No me pareció mal el aviso. Es mejor quedarse en casa ante la DANA que tener que salir a la calle con cualquier tiempo porque hay que mantener esta economía del chiringuito que nos obliga a consumir donde sea.

El diario El Mundo recoge la contestación del Ministro del Interior en funciones a presidente andaluz. También en el PP han entendido la importancia de ese aviso:

Tampoco Isabel Díaz Ayuso ha defendido a su compañero de partido en esta batalla. "Lo que hemos visto en esta zona suroeste de la Comunidad de Madrid es catastrófico (...). Ha sido devastador ver cómo están estos municipios, cómo han quedado algunos incomunicados y el destrozo de pérdidas, posibles pérdidas humanas... Esto es lo único irreparable en esta vida", ha señalado la presidenta regional en una visita al puesto de mando habilitado por la Agencia de Seguridad y Emergencias del 112 en Aldea del Fresno, una de las zonas más afectadas por el temporal.*

No es difícil prescindir de lo evidente. Pero, en la distancia, el presidente andaluz se permite la ligereza de pensar de esta forma limitada. Quizá haya que preguntar a los empresarios de las terrazas y chiringuitos si hay que enviar las alarmas o no. Una DANA es un fenómeno natural, tan apolítico, que los políticos deberían respetarlo. Es de sentido común, no que no haya que "abusar" de los avisos, sino que estos deben emitirse cuando las instituciones competentes lo consideren necesario. Coaccionarlos, intimidarles, cuestionarlos no es bueno para nadie, por más que el presidente de los andaluces lo piense. No he escuchado a nadie quejarse por el aviso. Sí sorprendidos, pero nadie ha cuestionado el recibirlo porque han entendido perfectamente su necesidad ante lo que nos ha caído en la comunidad, como señala Díaz Ayuso, que es lista y sabe que sus votantes de la comunidad no entenderían que se quejara por avisar del desastre. Pero el presidente Moreno prefiere otra estrategia.

Pedir a la AEMET que señale con precisión absoluta y todo lujo de detalles dónde llueve más o menos es desconocer cómo funciona una previsión y su trabajo sobre probabilidades. Algunos preferirían que les dijeran en qué momento lloverá en una acera para pasarse a la de enfrente. Pero esto, hoy por hoy, solo es un sueño de políticos. 

 

* "Marlaska defiende la previsión de la Aemet y el aviso en Madrid por la DANA y pide "frivolidades cero" a Juanma Moreno" El Mundo 4/09/2023 https://www.elmundo.es/espana/2023/09/04/64f5b019fc6c837b5e8b4579.html

jueves, 4 de mayo de 2023

Fotos y votos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La imagen es implacable. Hoy la política se decide con golpes de efecto en los escenarios a los que los políticos actores suben cada día. Ya no hay generales ni estrategias victoriosos, sino un toma y daca entre jefes de protocolo por quién sale en la foto, el asunto crucial.

Todo está en los medios. Sin ellos, todo es como unas cuerdas de guitarra sin la caja de resonancia. Y los medios se prestan, valoran esa participación porque les permite participar, ser parte del proceso de acceso al poder. Una entrevista, una rueda de prensa, un festejo... pueden decidir unas elecciones. Los jefes de comunicación hacen el resto. Si trabajan intensamente durante toda la legislatura, los meses antes de las elecciones suponen un crescendo frenético, de infarto, a la espera del fallo del contrario, que es explotado hasta el aburrimiento. Se trata de no cometer errores, pero la suerte, un imprevisto, una mala idea... pueden echar al traste el trabajo de años.

Se trata del arte de colar lo intrascendente, de eliminar imperfecciones y meteduras, de retocar la realidad del político hasta dejarlo limpio como una patena, bonito como un San Luis, que desees tener un hijo con él o ella, que sean el hijo o la hija que quisiste tener y no el zángano que te ha tocado.

El incidente protocolario del 2 de mayo en Madrid es digno de una película sobre novela cutre de John LeCarré adaptada por Pedro Almodóvar. Los medios lo convierten en algo épico al pie de una escalerilla, una lucha de titanes del protocolo, más duro que San Pedro pidiendo cuentas en las puertas del ese cielo electoral que es una plataforma visible. Es un duelo a muerte en OK Corral pero sin música a lo Morricone ni primeros planos de los ojos a lo Leone. Hay que imaginárselo, claro, porque sin imaginación épica de cine de barrio, todo queda en landismo electoral, la especialidad política española.

El diario El Mundo disfruta contándonos el quién es quién en el incidente del 2 de Mayo, fecha histórica en la que el episodio con los franceses queda reconvertido en lucha política nacional por la foto:

Han tenido que pasar cinco años para que en la celebración del Dos de Mayo -día de la Comunidad de Madrid- se haya registrado un momento de tensión política superior a la de 2018. En aquella ocasión, sólo un mes antes de la moción de censura contra Mariano Rajoy y con Cristina Cifuentes recién dimitida de la Presidencia regional en plena polémica por su máster y tras la difusión del vídeo antiguo robando cremas en un supermercado, las protagonistas fueron Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y la famosa silla vacía que quedó entre ambas compañeras entonces de Consejo de Ministros, que ni se miraron a la cara.


Esta vez el choque ha sido entre La Moncloa y el Gobierno de la Puerta del Sol, algo que a priori podría resultar menos chocante por tratarse de dos instituciones con dirigentes de distinto signo al frente, pero que ha dejado una imagen de crispación sin precedentes en esta acto de corte institucional: una jefa de protocolo impidiendo físicamente al ministro de la Presidencia, Relación con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, acceder a la tribuna de las autoridades de máximo nivel para presenciar el desfile cívico-militar de la ceremonia a la que no había sido invitado.*


Los marionetistas jefes —los responsables de protocolo de unos y otros— enzarzados en una bronca, tirando de su señorito uno y defensa numantina de otra impidiendo que a su seño se le cuelen en la fiesta, como en una canción de Mecano.

Es difícil convertir en momento épico algo tan cutre como un ministro intentando saltarse una barrera con la jefa de protocolo diciendo que allí está reservado el derecho de admisión y que nadie sale en la foto que no esté invitado. El ministro Bolaños, con cara de pasmado, se queda fuera ante el terrorífico argumento de que un ministro no tiene posados sin invitación. ¿Qué pasaría si vinieran todos al acto?, se preguntaban en la discusión.

El gesto electoralista de Bolaños, presentarse sin ser invitado, coinciden los comentaristas, le ha salido mal y "ha dado votos a Díaz Ayuso", señalan muchos. Los analistas de estas cosas van más lejos. En el ABC resaltan el problema que Bolaños ha creado a los promocionables, es decir, los candidatos de las próximas elecciones por Madrid:

El choque de trenes dejó atónitos a reconocidos socialistas, algunos de los cuales presenciaron in situ la situación. Más allá de la polémica de fondo, el momento del ministro Félix Bolaños saltándose el cordón de seguridad para incorporarse de rondón a la comitiva oficial que subía hacia la tribuna sorprendió incluso a los propios. No hay más que repasar las imágenes para ver la cara estupefacta de la candidata a la Alcaldía, Reyes Maroto, o la tremenda seriedad en el gesto de Juan Lobato, cabeza de lista para presidir la Comunidad de Madrid. La incomodidad de ambos era evidente.

Pero lo peor fue que el incidente desdibujó del todo su presencia en la celebración del Dos de Mayo. Sus declaraciones previas se perdieron entre la vorágine del incidente protocolario, y ellos literalmente se volvieron invisibles para los medios, algo que no se puede permitir ningún candidato a 25 días de las elecciones. Y lo peor es que no fue por un error propio, sino ajeno.

Francisco Martín critica que impidieran al ministro de Presidencia acceder a la tribuna: «Lo que se vivió en Sol no representa lo que es Madrid»

En el PSOE madrileño no disimulaban su malestar por estos hechos. Insistían en que los protagonistas, en una campaña electoral, tienen que ser los cabezas de lista: «Ni los consejeros áulicos ni los spin doctors» (asesores en comunicación política).**

 

Esta, según parece, la macro oposición por un lado y la micro competencia, por otro. Esta última es la que se establece dentro del propio grupo para salir en la foto. Nos dicen que los más molestos son los candidatos madrileños del PSOE, que ven cómo el protagonismo de Bolaño les puede restar votos al restarles fotos.

Con los problemas que tenemos los españoles tenemos encima, estas cosas siguen pareciendo chiquilladas, pero son finalmente estas las que acaban decidiendo. La teoría de un sector de la prensa es que esto le da votos a Díaz Ayuso porque muchos están deseando ver cómo se les "para los pies" al gobierno de Pedro Sánchez. Es una forma de verlo. Por encima de todas las interpretaciones, que son libres, lo que sí parece evidente a casi todos, es que si funciona el barullo, la beneficiada ha sido la presidenta madrileña.

Esto de la política y la decisión del voto está cada día más raro, más mediático. Nos mueven a decidir quién tiene razón, pero el tercer bando, el de los abochornados, aumenta.


* Marta Belver y Pablo R. Roces "Quién es quién en el asalto a la tribuna del 2-M: de la llamada de 'Chevi' Monleón al placaje de Alejandra Blázquez" El Mundo 4/05/2023 https://www.elmundo.es/espana/2023/05/04/6452a9a0fc6c8353108b4596.html

** "Malestar en el PSOE porque la treta de Bolaños invisibilizó a sus candidatos" ABC 4/05/2023 https://www.abc.es/espana/madrid/malestar-psoe-tras-rifirafe-bolanos-invisibilizo-candidatos-20230504191336-nt.html


viernes, 17 de marzo de 2023

¡Matadlos!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La política española vive un momento doble, explosivo y confuso, dos aspectos interrelacionados. Es explosivo porque la violencia verbalizada tiene necesidad de superarse a sí misma en un intento de radicalizar a los seguidores que se dejan arrastrar por esta visión necesariamente polarizada de la política. La confusión viene, como hemos tratado aquí en diversas ocasiones, de esa fragmentación que hace que todos, aliados y opositores, sean vistos como enemigos y rivales en la consecución de los votos que les permitan "estar en el poder" ("gobernar" es otra cosa). La precipitación que se causa por esa necesidad de estar permanentemente en el candelero político, es decir, ante las cámaras de cualquier medio que nos multiplique hasta llegar a hogares y teléfonos, suponiendo que esta distinción tenga hoy sentido.

El ejemplo que nos reúne estas confusiones y violencias, este clima malsano de la política lo tenemos en el cierre del mensaje de Díaz Ayuso, "¡Matadlos!". En elDiario.es se nos dice qué ha despertado los instintos depredadores de la presidenta madrileña:

“Hoy la izquierda está acabada (...). Matadlos”. Con este mensaje, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha alentado este jueves a sus diputados con consignas sobre cómo atacar a la oposición, según publica El País. El archivo de la Fiscalía Europea sobre la investigación a su hermano, el fin de la huelga de los médicos de atención primaria o el anuncio que ha hecho de ayudas a los afectados de la línea 7B de Metro son algunos de los temas que la presidenta regional ha considerado que debían ser lanzados contra la izquierda este jueves durante el pleno regional. Y así ha sido.

El mensaje de la presidenta lo reenvía a los diputados el portavoz parlamentario, Pedro Muñoz Abrines. Ayuso enumera todos los temas que deben ir utilizando los diputados, algo que se reproduce después durante la intervención de cada uno de los parlamentarios del PP que este jueves han tenido que hablar durante el pleno: “La izquierda está acabada”, empieza. Y enumera: “Anuncio de la 7B”, “se acaba la huelga sanitaria”, “lo de mi hermano queda en nada”, “Lo de Móstoles es una vergüenza” –en referencia a la reapertura del caso que afecta a la alcaldesa socialista, Noelia Posse, y a siete concejales–, “las Cercanías colapsadas”. Para terminar: “matadlos”.*


Por mucho sentido metafórico que se le quiera dar, el diccionario sigue conteniendo el sentido de las palabras y es claro al respecto. Si alguien, siguiendo las instrucciones directas, alguien afectado por la incapacidad metafórica (los hay), cumpliera sus órdenes, la presidenta se quejaría diciendo que "no la habían entendido bien".

En Estados Unidos ha habido muertos porque algunos, carentes del sentido de la metáfora, entendieron que los que les decía su presidente, Donald Trump, era literal y debían bajar al sur bien armados para matar a los "bad hombres" —todos violadores, todos narcotraficantes— que se encontraran.

La política en un país democrático es algo más que un campo de batalla. Se está produciendo, gracias a las acciones de nuestros políticos, un proceso creciente de agresividad y enfrentamiento. Todo esto no es casual, forma parte de una nueva estrategia general de acomodo a las nuevas situaciones comunicativas que hacen del enfrentamiento continuo la base de la consecución del poder. Se trata de incentivar el enfrentamiento, el miedo al otro, su estigmatización, de la creación de un constante clima bélico para rentabilizar los mensajes y recogerlos como votos. El término "partidismo" nunca ha tenido tanto sentido como hoy. Se trata de dividir a la sociedad en bandos, en hacer ver que los otros son enemigos natos y nosotros salvadores; es hacer constantemente mesianismo con los líderes, sin cuya presencia solo cabe el apocalipsis histórico. Eso es lo que hacen todos, una política de erosión del enemigo y del rival próximo. El límite está en ese descarnado "¡matadles!" puesto en el mensaje de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Si los ciudadanos no nos damos cuenta del límite teórico que se acaba de violar es que estamos demasiado metidos dentro de la olla en la que se nos cuece políticamente hablando.

El clima de deterioro político es España es demoledor. Lo es desde una política que hace de la polarización su objetivo, con el uso y abuso de la estigmatización, convirtiendo al otro en alguien que debe desaparecer. Votar hoy no es un acto civilizado, como debería ser siempre, sino un acto de guerra, una forma de canalización de la violencia. Se vota contra el otro y eso es muy destructivo desde el punto de un espacio de libertades.


Hemos visto cómo en los Estados Unidos, se asaltaba el Capitolio, se negaba la victoria del otro, que se sigue cuestionando por millones de personas, muchos de los cuales solo esperan un mensaje para volver a salir a la calle, armados, dispuestos a demostrar que ellos son los "patriotas" y sus vecinos unos monstruos que hay que extinguir. No estamos hablando de un país marginal, sin tradición democrática; por contra, lo estamos haciendo de los Estados Unidos, un país con una tradición de siglos, que se puede ver arrastrado por un demagogo que difunde la violencia con insinuaciones cada día a través de tuits o de cualquier otro procedimiento cotidiano. Hablamos de millones de personas, no de unos pocos.

El "¡matadles!" de la presidenta madrileña es una pieza más en una forma distorsionada de poder. La política, en esta visión, incluye no solo gobernar, sino la destrucción del otro, la difamación, el traslado de esa visión destructiva hacia los otros.

Lo más triste de esto es que nadie se libra de ello. Es la forma en que lo practican. Se necesita del escándalo y se amplifica. Los partidos y sus gabinetes se dedican a buscar puntos débiles (o los fabrican) para poder lanzar sus baterías de mensajes a través de los medios, de los tradicionales y de las redes, que se ven inflamadas por las repeticiones de estos mensajes.

El ejemplo del mayor ridículo lo hemos tenido en Madrid en el rifirrafe entre gobierno y oposición con el bono social, cuyo uso por parte de un vicepresidente es utilizado para atacarle, para descubrir poco después que ha sido también cobrado por quien le criticaba con tanto ardor, rasgándose las vestiduras. El caso tiene todos los ingredientes para comprender el funcionamiento hoy de esta forma de hacer política: el río revuelto, la búsqueda del poder, las excusas por los constantes errores, la negación de la realidad. Hay que redefinir la política pensando que el fin de la democracia no es el conflicto y menos cuando esos conflictos se convierten en la tapadera de la ineficiencia. Los problemas de la sociedad española son muchos y urgentes, pero vemos que la urgencia la marcan las elecciones. La simple mención de utilizar el fin de la huelga de la Sanidad en Madrid como algo que hay que "usar" contra la oposición, como se incluye en el mensaje de Díaz Ayuso, es una indecencia que hace cuestionarse si no se ha dilatado para "resolverlo" ante la proximidad electoral. Es el problema de instrumentalizar todo para el beneficio electoral; al final todo se vuelve contra ti. 

Si se trata de alejar a los ciudadanos de la política manteniendo los núcleos duros de fieles, motivados por la agresividad, deseosos de ser llamados a ese "¡matadlos!", un grito de guerra que no debería escucharse nunca en una democracia, lo cierto es que lo están consiguiendo. Pero, ¿a quién le importa? Si a Díaz Ayuso le funciona, ¿por qué no? ¿Por qué no imitarla en todos los rincones? 

 

* "Ayuso alienta a sus diputados con este mensaje a sus teléfonos: “Hoy la izquierda está acabada. Matadlos”" elDiario.es 16/03/2023 https://www.eldiario.es/madrid/ayuso-alienta-diputados-mensaje-telefonos-hoy-izquierda-acabada-matadlos_1_10040962.html