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jueves, 26 de febrero de 2026

Perfiles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El titular lo dice claramente: "No existe un perfil del agresor condenado por violencia de género".* Lo leemos en RTVE.es y sale de un telediario. Nos dicen que la mayoría son españoles y entre 30 y 44 años. Poco más.

Ser agresor, por tanto, no tiene un perfil personalizado, sino por contra una amplia base social. No es cuestión de genes, sino un resultado general, una respuesta a una serie de fenómenos variados que se pretenden "resolver" por parte del agresor de forma violenta. Si no existe un perfil definido quiere decir que esa violencia puede desatarse desde cualquier punto, de un hombre contra una mujer o en la ampliación de la llamada "violencia vicaria".

La violencia vicaria puede darnos parte de ese perfil que se busca y no se encuentra. Es el deseo de hacer daño y no hay que ir mucho más lejos. ¿Qué tienen en común? Evidentemente una imagen incorrecta de cómo deben comportarse las mujeres, una imagen que desata sus iras cuando no se cumplen su expectativas. Lo que tienen en común, ese perfil que no se encuentra, es precisamente que todos esperan que las mujeres se comporten como desean y ellas no lo hacen.

Cada uno tendrá unas expectativas propias sobre aquello que ellas deben acatar, deben cumplir. En eso serán distintos, pero su deseo de ser obedecidos, de que sus expectativas son prioritarias es un elemento común. Puede haber otras patologías, pero es la ruptura de su idea sobre cómo debe comportarse el mundo (ellas) ante sus deseos, creo que es común.

El resumen de datos que se nos ofrece es el siguiente:

Más de 39.000 hombres son condenados por violencia de género al año, según el último informe publicado por el INE. Estadísticamente se pueden sacar algunos datos para esbozar los rasgos del agresor. La mayoría son españoles y casi la mitad tienen entre 30 y 44 años, aunque las expertas tienen claro que no existe un único tipo de agresor. Ahora mismo hay 5.607 hombres en prisión preventiva o cumpliendo ya condena por un delito principal de violencia de género.

En apenas una semana, la violencia de género ha matado a cinco mujeres en nuestro país. Las expertas coinciden en que tanta concentración de casos en tan poco tiempo, debe analizarse. A esto hay que sumar que en lo que llevamos de 2026, diez mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas. Son ocho más que el año pasado.*


Las cifras son claras y buscar en ellas elementos comunes no creo que sea más que buscar principios simples a situaciones complejas. Creo que puede haber causas complejas en esas situaciones que tienen diversas posibilidades desde el entorno. Quizá una parte de esa violencia sea debida a causas externas a la propia pareja y que inciden en ellas. Luego es la parte más débil la que lo paga traducido en violencia personalizada.

A lo mejor no todo el mundo reacciona de la misma manera ante lo que nos rodea que, indudablemente, tiene un efecto sobre nosotros. El hecho de estar en grupos de edad no significa que sea una cuestión de edad la que establece la violencia, sino más bien que es en diversas franjas donde se dan esas respuestas que pueden pagar las mujeres.

Sea por el tipo de violencia que sean, la violencia de género es la concreción de una serie de factores que se transforman en violencia, en violencia vicaria y muchas veces en autodestrucción, en suicidio. De esta forma es contra las mujeres, contra sus seres queridos y, finalmente, contra ellos mismos. A veces se dan las tres, otras dos y otras uno.

El hecho de que se dé eso que se califica como "concentración" tampoco puede proceder del perfil de los sujetos, sino de un desencadenante sobre aquellos que pueden responder de alguna de las tres formas o en su conjunto.

Vivimos rodeados de violencia, de crisis que se realimentan unas a otras. Los políticos nos venden violencia cada día con la pretensión de manejar nuestras respuestas. El clima laboral no es el idóneo para vivir despreocupadamente, generando tensiones compartidas. De la vivienda al trabajo, son muchos los problemas de los que vivimos rodeados. Nuestra forma de respuesta es variada. Lo que parece claro es que la gente que vive feliz no mata ni se mata.

Sin embargo, tenemos ese aumento concentrado de la violencia contra las mujeres. Si no hay un perfil claro, sí hay en cambio una acumulación de factores que pueden acabar respondiéndose violentamente contra la parte más débil. Quizá, además de un cierto perfil personal, deberíamos buscar un perfil social, el que hace que se siga viendo el machismo que emerge cuando se dan las circunstancias y las respuestas son la violencia contra aquellos que se ven más débiles, las mujeres, los hijos o las mascotas, un modo que va creciendo. La violencia vicaria es fría, es el deseo de hacer un daño infinito, lo que nos da un aspecto común, algo que tiene tintes sociales: deseo de hacer daño incluso a los propios hijos porque revela una negrura en la que hay que profundizar más allá de las etiquetas.

Nos interesan las causas porque pensamos que así, yendo al origen, seremos capaces de prevención. Queremos evitar lo que sucede, cuando deberíamos también centrarnos en las causas diversas que llevan a actuar de esta manera violenta y selectivamente malvada. Un perfil sería demasiado simple. Pero nos cuesta mirarnos en la complejidad de nuestras sociedades.

Si repasamos los casos sonados que han poblado últimamente nuestras páginas veremos que tenemos una diversidad personal, ideológica, de edad... Tenemos políticos de todos los colores, policías, empresarios, etc. No los meteríamos en el mismo saco si no fuera por el elemento común de la violencia de género. Y esta presenta un amplio muestrario que va de lo verbal al asesinato

No hemos acabado con el machismo, con la visión patriarcal, y estas incluyen la violencia. Sigue creando sus "lógicas" cuya respuesta es la violencia y lo pagan las mujeres y los hijos. No se trata de un "perfil", sino de buscar lo que supone la respuesta desde algo más grande, más profundo, algo que no cambia..  

 

* "No existe un perfil del agresor condenado por violencia de género" RTVE.es Play Telediario 2 23/02/2026 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/perfil-agresor-condenado-violencia-genero/16950809/

viernes, 20 de junio de 2025

El maltrato a las maltratadas (2ª parte)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que cualquier caso de denuncias desemboque en un rifirrafe político, en un aprovechamiento para tirarse los trastos a la cabeza entra partidos e instituciones no es bueno para el sistema en general. Fundamentalmente porque hace que casi todos deriven hacia las sombras por el temor de que sea utilizado políticamente. Ese es el ejemplo de lo que ocurre en la mayoría de los casos. Es una forma fácil de hacer política, esperar a que tu rival meta la pata y lanzarte a fondo. Los problemas no se solucionan, se agitan, por decirlo así. Un problema activo ahorra tener que pensar

Ayer tratábamos aquí el caso de la residencia de Torrejón de Ardoz teóricamente destinada a servir de refugio a mujeres maltratadas y a sus hijos, pero convertida en un centro de nuevo maltrato, denunciado por las mujeres acogidas y por extrabajadoras.

Hoy tenemos más información en RTVE.es, que es donde se lanzaron al exterior los malos tratos en el Centro. Nos dan la cronología de los hechos, cuyo recorrido es este:

Cronología del caso de maltrato a víctimas de violencia de género

  • 23 diciembre 2024. Primera queja formal de una extrabajadora ante la Fiscalía.
  • Enero 2025. Varias de las mujeres se reúnen con la empresa adjudicataria de la gestión de la casa de acogida sin resultados.
  • Febrero 2025. La Fiscalía inicia su investigación.
  • Marzo 2025. Una extrabajadora declara ante la Fiscalía.
  • Mayo 2025. La Dirección General Mujer recibe a algunas de las denunciantes.
  • Mayo 2025. El gobierno regional de la Comunidad de Madrid asegura que mantiene abiertas dos investigaciones internas.
  • Mayo 2025. La Fiscalía interpone una denuncia ante los juzgados y la Comunidad de Madrid asegura que se ha enterado por los medios de comunicación.*

El caso nos parecía de enorme gravedad, dada la significación de las víctimas y la función que el centro debía cumplir, en las antípodas de la que parece que cumplía. Pero no solo deja al descubierto un extraño procedimiento en la selección del centro, en la forma en que este selecciona a su personal y trata a los que lo denuncian, sino también este extraño comportamiento de las instituciones, de la Fiscalía a la Comunidad.

Parece que hasta que no estalla en los medios un caso, este rebota de un lugar a otro, como una pelota que no quiere estar en el tejado de nadie.

El caso es una vergüenza institucional y personal para todas aquellas personas implicadas en los actos o en su aparcamiento a un lado. Parece que hasta que no hay un vídeo que se filtra a los medios o similar, todo permanece en un ritmo lento cuando no en silencio, metido en un cajón.

Alguien llega a una oficina blandiendo un periódico o un teléfono y entonces todo se activa. Nadie quiere aparecer inoperante o indiferente y todos juran estar en ello. ¿Cuántas denuncias dejan de tener sentido por perderse en la noche de los tiempos burocráticos?

Más allá del tema social están los efectos de la falta de contratación de personal y la poca motivación para realizar las tareas que se supone que deben cumplir. Cualquiera que esté en la administración conoce este fenómeno, el de la baja implicación con las tareas asignadas. Esto se complica cuando empiezan a existir "redes extrañas", el temor a oscuras conexiones entre los que están en un lado y otro y pueden verse afectados.

¿Este era el resultado esperado con la externalización de un servicio de protección a las mujeres maltratadas? Los primeros que deberían dar explicaciones, como señalábamos ayer, son los que seleccionaron esa empresa como idónea para prestar ese servicio; los segundos, la propia empresa al seleccionar ese nefasto personal carente de cualquier adecuación a su tarea. ¿Por qué nadie hizo nada para prevenir ni para actuar después?

Estamos llenando el país de oficinas con pomposos nombres pero de bajo funcionamiento, ya sea por poco personal, saturación o simple desmotivación hacia la tarea que realizan. 

España se nos está llenando de inútiles, de incapaces y, como en este caso, de malvados. Cuando ocurren las desgracias -de una dana a una residencia mal gestionada- descubrimos con horror que las personas que alguien colocó allí desconocen qué deben hacer o las importa poco lo que ocurra. Solo después de las desgracias, después de los escándalos, después de las denuncias que salen a la calle se produce algún tipo de reacción.

Otros casos recientes

Puede que los escándalos sean diferentes, pero gran parte de sus orígenes son los mismos, un cierto estado de indiferencia social, unas malas formas de organizarnos y relacionarnos. ¿Qué extraña mezcla de frustraciones, de maldad y de indiferencia se entremezclan en este caso en todos los niveles? ¿A qué viene esa maldad contra personas en ese estado de vulnerabilidad? Muy bien consideradas debían estar esas nuevas maltratadoras denunciadas para que todas las que las denunciaban acabaran en la calle mientras que ellas seguían.

Hoy nos daban la cantidad de mujeres muertas en casos de violencia de género, quince. Estamos a mediados de año y queda mucho por delante, con meses especialmente duros. Si hay mujeres que sacan la conclusión de que es preferible estar con su maltratador que pasar por este nuevo e inesperado calvario -como ha señalado una de ellas- el panorama pasa de malo a peor.

¿Cómo es posible un caso así? ¿Cómo es posible que crezca y nadie lo corte? ¿Cómo es posible que sean las denunciantes las que acaban en la calle? ¿Cómo es posible todo esto?

 La página web del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz está llena de propuestas de cursos, conferencias, seminarios, etc. sobre violencia contra la mujer. Carlos, el asistente virtual de la página municipal, me saluda y se ofrece amablemente a ayudarme, pero me temo que no tenga respuestas para lo que me gustaría preguntarle. 

* ANA UTRILLA y FABIA ELEJABEITIA "La Comunidad de Madrid asegura que llevó a la Fiscalía las quejas sobre el centro para víctimas de violencia de género" RTVE.es 19/05/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250619/reacciones-denuncia-hogar-maltrato-victimas-violencia-genero-comunidad-madrid/16631985.shtml

jueves, 19 de junio de 2025

El maltrato a las maltradadas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En noticias de corrupciones y guerras, despertar y ver las noticias se va haciendo cada día más difícil. Pero cuando crees que has llegado a un límite en el que se ha visto todo, surgen nuevos ejemplos de algo que no es fácil de calificar, algo que no llegar a ser una guerra, con muertes y desplazados, pero que te abre nuevas puertas; algo que no llega a corrupción, pero que te abre también nuevas etiquetas de maldad.

Desde RTVE.es nos llega una de esas noticas que te resultan difíciles de entender desde el comportamiento. Su titular es "Denuncian maltratos y vejaciones en un centro para víctimas de violencia de género en la Comunidad de Madrid": 

La Fiscalía de Alcalá de Henares ha interpuesto en los juzgados de Arganda una denuncia por "deficiencias en funcionamiento" y "trato discriminatorio" en uno de los centros de acogida para víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid.

La denuncia parte de una acción colectiva de víctimas y de extrabajadoras del centro que han pasado por el centro durante los últimos años. Todas las mujeres y todas las quejas proceden de la misma casa que depende de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales y cuya ubicación no se puede revelar por la seguridad de las usuarias y de sus hijos. Este recurso público de la Comunidad de Madrid está externalizado y lo presta una asociación privada sin ánimo de lucro.

El portavoz de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García, ha explicado este miércoles que se han tomado "varias medidas" relacionadas con este asunto. García ha declarado que "fue la propia Consejería la que, una vez que recibió esta denuncia, abrió expediente informativo y puso el caso en manos de la Fiscalía". El portavoz también ha puntualizado que "a finales del mes de mayo, por lo que tenemos constancia, se archivó". Desde la Comunidad de Madrid aseguran que seguirán "investigando en caso de que haya habido mala praxis".

Por su parte, la asociación sin ánimo de lucro que gestiona esta vivienda de acogida para víctimas de violencia de género no ha contestado a ninguno de los mensajes de RTVE solicitando información y declaraciones sobre las acusaciones contenidas en la denuncia.* 

No resulta fácil entender esto y menos con los detalles del trato dado a estas mujeres que llegan huyendo del maltrato y se encuentran con una recepción y trato igualmente de maltrato.

Son varias las cosas inexplicables que nos transmite la información de Ana Utrilla, la autora del artículo. La primera de ellas es obviamente el trato dado a unas mujeres que vienen con sus hijos de unas circunstancias terribles: 

La denuncia, a la que ha tenido acceso TVE, incorpora algunas frases con los testimonios de las mujeres que dan una idea del trato que sufrían: "Aquí no vengas a hacerte la víctima" o "trágate lo que has vomitado". Las denunciantes se refieren al hogar de acogida como "un infierno", "un sitio hostil" o "la misma cárcel". Y muestran sus deseos frustrados: "Me hubiera gustado ser acogida por personas buenas". "Pasamos de tener miedo a unos hombres a tenérselo a quienes debían ayudarnos".*

¿Qué clase de asociación "benéfica sin ánimo de lucro" tiene y consiente este personal que da el (mal)trato señalado en el artículo, el reflejado en la denuncia? Se nos dice que es un servicio "externalizado", una palabra que con la que está cayendo habría que revisar, pues puede que el "lucro" no buscado vaya por otra vía. Nos dice Utrilla los mensajes enviados a esa anónima asociación no son contestados, lo que puede significar que nadie quiere dar la cara o que es mejor no darla, o también que nadie se hacía responsable de lo que allí ocurriera.

La denuncia ha sido realizada no solo por las mujeres acogidas con sus hijos en situación de máxima vulnerabilidad, sino también por extrabajadoras del centro, lo que complica la cuestión, ya que nos lleva a diversas instituciones, como los sindicatos o la propia Comunidad, a las que les tendría que llegar algo de lo que sucedía.

Las amenazas contra estas mujeres en esa situación de peligro se centraban, nos dicen, en "quitarles los hijos", lo que demuestra una estrategia del miedo para anular la resistencia que podrían ofrecer a este maltrato y vejaciones. Es una maldad pensada, estratégica, un torpedo a la línea de flotación de su posible resistencia. Son mujeres a las que la sola perspectiva de salir de esas paredes supone un estado de pánico. ¿Quién ejerce esta maldad? ¿Quién tiene conocimiento de ella y no actúa?

Vemos con una frecuencia cada vez mayor casos de violencia en el trato con niños en guarderías, al igual que los vemos en el otro extremo, en residencias de mayores de las que salen cada cierto tiempo grabaciones de maltrato, insultos, vejaciones, para asombro de los que no acabamos de entender estos ejercicios de maldad con los más débiles. Es algo que cualquier persona normal no puede entender y que es un signo de una forma perversa de maldad. Distingo la maldad de la perversión y las junto aquí como el salto de una barrera. Hay cierta diferencia entre robar a los ricos, a lo Robín Hood, y robar a los más pobres lo poco que tienen. A esta segunda fórmula, a veces se le llama "mercado".

Resulta finalmente insólito que entre cuidadoras que maltratan e instituciones sin ánimo de lucro que dan servicios externalizados que nadie controla, se haya archivado la denuncia nos dice la denuncia. ¿Tampoco la fiscalía, tan ocupada como suele estar, ve problemas en esto? 

11/04/2025

No es el primer caso de este tipo de abusos que se da en la Comunidad de Madrid ni en Torrejón de Ardoz. Como no voy a creer en la maldad del espacio, tendré que pensar que hay una mayor concentración de inútiles en las instituciones que permiten que esto ocurra.

Más allá de lo legal, que es importante, está lo político (quién y por qué se asignó ese servicio a esa "asociación") y, sobre todo, lo social y humanitario. No puede ser que, bajo ningún concepto, en el espacio al que llegan mujeres con sus hijos huyendo del maltrato se encuentre con esas otras mujeres que las vejan, amenazan y las hacen vivir un nuevo infierno.

La mayoría no tienen trabajo ni ayuda económica. La única salida que les quedaba era volver cerca de su agresor o a una zona de riesgo. Después de meses viviendo una pesadilla, las denunciantes intentan seguir adelante, aunque ahora con una herida abierta que no será fácil de olvidar.* 

Esto que a algunos no les parecerá grave es un indicio de un estado social, de una forma agresiva de relacionarse. Cada vez hay más violencia acumulada en los distintos niveles de interacción social, donde unos y otros reproducen lo que ven. Y lo que ven es violencia. Allí donde hay cierta jerarquía, hay un ejercicio constante de poder que se interpreta como la capacidad arbitraria de hacer daño.

La última temporada escucho quejas de este tipo de comportamiento que es cada vez más arbitrario en función de esa jerarquía. ¿Explicación?: el miedo. En una sociedad de trabajo precario y mal pagado, la mayor amenaza es perder el empleo, algo que los mediocres que sueles tener por encima aprovechan para desahogar sus frustraciones contigo.

Un ejemplo de ese miedo nos lo ofrece con claridad la situación de esas mujeres que están acogidas allí por las agresiones de sus parejas, Su debilidad, su miedo es triple; a sus parejas, a la pérdida de sus hijos y verse en la calle. Eso las vuelve triplemente vulnerables.

Hemos pasado del servicio de la protección y el amparo al "negocio de la protección". El aumento del maltrato y el envejecimiento hace que lo que antes se consideraba vocación en la protección sea ahora un negocio —otro más— que se rellena con personas que evidentemente no son las más adecuadas para prestar ese servicio de amparo ni de empatizar con las víctimas. Quien las seleccionó, se cubrió de gloria y, además , tiene una responsabilidad por ello y por no haber mantenido la supervisión adecuada. ¿Estamos ante una nueva forma de captar recursos y de montar negocios? Probablemente. Ya saben: no hay "problemas", solo "oportunidades". ¡Quién nos iba a decir que habría este segundo nivel de violencia contra los más vulnerables, niños, ancianos y mujeres maltratadas!

Hay que empezar vigilar esta nueva forma de padecimiento que encuentran donde, como nos dice, esperaban encontrar protección y compresión. Lo que han encontrado es muy distinto, la otra cara del infierno.  


* Ana Utrilla "Denuncian maltratos y vejaciones en un centro para víctimas de violencia de género en la Comunidad de Madrid" RTVE.es 18/06/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250618/denuncian-maltratos-vejaciones-centro-acogida-violencia-genero-comunidad-madrid/16629862.shtml

sábado, 20 de mayo de 2023

Otro suicidio infantil, salud mental y agresividad social

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo, un trágico suceso se repite: el salto al vacío de dos mellizas, de doce años, esta vez en Oviedo. Un nuevo caso de suicidio y un fondo que se repite: el acoso escolar, el llamado bullying.

El caso lo recoge parte de la prensa de hoy y las especulaciones, comparaciones, etc. se vuelven a repetir, tal como ocurrió con el caso de las gemelas de Barcelona, de las cuales sobrevivió una de ellas al impacto tras la caída.

Si en Barcelona eran dos niñas de origen argentino, esta vez son de origen ruso. El caso se repite con sus propias variantes. Determinar lo esencial del caso frente a lo accesorio es importante.

Y lo esencial es que nadie dijo nada hasta que se producen las muertes. Entonces todo son explicaciones y detalles. Tiene que ocurrir la muerte para que el suceso se nos muestre a la luz. Lo que es silencio e indiferencia, tras las muertes se convierte en circo mediático y político. El siguiente caso asegura el olvido.

El caso que se recoge hoy, el de Oviedo, tiene un mismo detonante: el acoso escolar. El mal sigue mostrando su cara, pero preferimos desviar la mirada hacia sus efectos, las muertes, y no hacia sus causas, la violencia en los colegios.

Los dos problemas están conectados, sin duda, pero hacemos un flaco servicio cuando consideramos la salud mental el problema en estos casos. La salud mental es un problema, pero un problema que crece porque se niega su causa, el acoso y la ansiedad que produce.

En 20minutos se explica:

[...] la vecina del bloque entrevistada en el programa de Cuatro, también confirmó a la reportera que su nieto era compañero del colegio de las niñas, y que este había asegurado que sufrían bullying. También añadió que "habían dejado una nota" confirmando que sufrían acoso escolar. Esta información podría abrir una nueva hipótesis a la investigación dando lugar a una nueva pista sobre las causas del suceso. * 

Y se cierra el texto del artículo de esta forma: 

Lamentablemente, tres meses después del suceso en Barcelona, Oviedo revive la pesadilla. En aquel caos, dos hermanas gemelas, de la localidad de Sallent, también se arrojaron al vacío desde un tercer piso. Esta vez, una de ellas, Alana, falleció, mientras que Leila, su gemela, resultó herida grave, aunque finalmente sobrevivió. 

Como consecuencia de estos hechos, se señala cada vez más al aspecto de la salud mental, sobre todo a la de los más jóvenes. Por ello, la ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, ha tildado este suceso como "escalofriante". Así pues, también ha añadido que, a pesar de las herramientas que ya están en marcha para hacer frente a casos como este, "claramente, la sanidad pública ha de abordar el problema de salud mental, especialmente en las etapas más jóvenes".

En la misma línea, el presidente del Principado, Adrián Barbón, ha dicho sentirse "consternado" y, aunque ha advertido de que aún hay que esperar a que la investigación aclare las circunstancias que rodean este trágico suceso, ha reconocido que debe mejorarse aún más todo lo relacionado con la salud mental de los jóvenes y niños. * 

¿Cómo es posible señalar que el "problema" es la "salud mental"? Hacerlo así es mirar para otro lado, a la causa real, que no es "mental" sino "social". ¿Son este tipo de suicidios causados por enfermedades mentales o más bien por la situación creada por los compañeros acosadores, por la ceguera intencionada de los responsables escolares que evitan enfrentarse de continuo con las familias de los compañeros acosadores?

No son los suicidas los enfermos, que es una forma de esconder las causas. Es el acoso continuo que reciben, el maltrato directo y la indiferencia. Pero la responsabilidad parece que se evita mirando hacia otro lado primero y considerando que la responsabilidad es la salud mental de los suicidas. ¿No están enfermos los acosadores y maltratadores? Mientras no cambien las etiquetas que sirven de refugio a los responsables, no se va a intervenir de forma útil y correcta.

Lo sorprendente es que se da por bueno que es la sanidad la responsable, que los suicidas se habrían salvado de asistir a terapias. ¿Para cuándo las terapias para los maltratadores? Mientras se hable de "acoso" y no de "mal trato" los que practican conductas criminales (y el maltrato lo es) seguirán pensando que sus actos son juegos, cosas de niños que seres especialmente sensibles no entienden y se suicidan. Así, el problema está en ellos y no en una sociedad en la que la violencia se ha normalizado en diferentes niveles.

La violencia nos preside desde los representantes políticos hasta los colegios; es un flujo continuo. La agresividad se extiende como forma de relacionarse unos con otros. El diálogo es inexistente y muestra la carencia de recursos y voluntades de convivir armónicamente. La violencia es un camino más fácil, pero tiene trágicos efectos al ser difícil de controlar. La agresividad y la violencia empobrecen el discurso, por lo que es más fácil agredir que conversar.

Los populismos hacen de la agresividad una estrategia de captación. Señalan enemigos y peligros en su estrategia victimista. No es extraño que se estas víctimas sean de orígenes distintos, rusas y argentinas. Los acosadores señalan a los que se diferencian en algo, lo que sea, como las víctimas que les permiten diferenciarse y anular los derechos del otro. ¡Son de fuera, son otros, son diferentes! 

Son tiempos de violencia colectiva, de manadas, de violaciones en grupo. La brutalidad no es ya individual o vergonzosa. Se ha hecho pública a través de la promoción viral de vídeos y fotos mostrando a todos el poder que ejercen, la debilidad de otros. No investigamos suficiente sobre lo que esto realmente representan. El delito, del exceso de velocidad a la violación o la paliza, se ha convertido en mediático, en una forma de exhibicionismo narcisista del que se puede presumir ante los otros. Es poder.

Lo hemos dicho en ocasiones anteriores: en los colegios se recoge lo que se siembra socialmente. Es lo que les llega por el propio estrés familiar. Allí acaban los efectos del maltrato familiar, pero también el estrés laboral, que se acaba depositando allí donde puede liberarse. El discurso violento se acaba transformando en acción violenta. Las escuelas se han convertido en el espacio perfecto para darle salida. Es una especie de Fuenteovejuna, donde el fuerte se hace con el control de los débiles y los lanza contra los que no tienen salida. Mirar les hace cómplices; denunciar es un acto de traición que hará volverse la ira de los denunciados contra ti en cuanto que haya ocasión, que será muy pronto. Saben que es difícil que sean castigados. La ley del silencio impera. Solo el trágico resultado final anima a algunos a hablar. No, no es problema de salud mental. Puede ayudar la atención, pero solo si sirve para cambiar las situaciones; si todo se repite, si todo sigue igual, ¿para qué?

No, las dos niñas que se han suicidado no tenían problemas de salud mental; eran víctimas de los verdaderamente enfermos —de agresividad, de odio—, lo que les rodean. Hay que dejar de idealizar a los menores, hay que dejar de idealizar a las familiar, dejar de idealizar las escuelas. No son los entornos inocentes que nos gustan. Los llantos de los niños que no quieren ir cada mañana  nos avisan de que algo malo ocurre. La indiferencia del profesorado, harto probablemente de tener que enfrentarse a los padres que lo niegan todo y a los que exigen una explicación debe ser resuelta. No se trata de tener un psicólogo en los centros, que es la repuesta fácil de la administración y que vuelve a creer en una "enfermedad" de la víctima real. Mientras los psicólogos no atiendan a los verdaderos enfermos mentales, mientras se sigan mostrando como normales las relaciones agresivas en todos los niveles, difícil será que se resuelva algo y que no siga este rosario de víctimas.

Ahora se insiste en que no intervinieron "terceras personas", lo que no deja de ser una ironía y una cortina de humo para eludir la responsabilidad colectiva. ¿No son terceras personas las que hacen llegar al suicida a esa situación? Igualmente se preguntan sobre si una influyó sobre la otra. Es el mismo despropósito con intención de eludir la situación cada vez más grave. 

No es que empeore la "salud mental" por algún extraño mal. Esa es solo la segunda fase del problema. El primero son las causas, el origen. Y ese está claro en casi todos los casos: es el acoso. Si una mujer se suicida por el maltrato machista en su hogar no se nos ocurrirá decir que lo ha hecho por un problema de salud mental. Apuntaremos directamente a la causa, el maltrato recibido, la violencia contra ella.  Para que esto se produzca es esencial informar bien, no servir de distracción, de circo mediático, y sensibilizar realmente a la opinión pública sobre las causas, que las autoridades tengan que enfrentarse al problema real.

Hay que dar el salto a llamar a las cosas por su nombre, "desidealizar", como hemos señalado antes, el espacio escolar; hay que problematizarlo adecuadamente para poder cambiar esta situación trágica.


 

 * Alejandro Sánchez de la Blanca "Un sexto piso, una nota, una familia "muy normal"... Qué se sabe del dramático caso de las dos mellizas de Oviedo" 20minutos 20/05/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5129738/0/sexto-piso-nota-mellizas-muerto-oviedo/

martes, 24 de enero de 2023

La violencia no es "cosa de chavales"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El modelo de sociedad que hemos creado y en el que vivimos genera un cierto sentido de impunidad. Lo favorecen muchas cosas, pero es especialmente significativa la generación de inconsciencia, el sentido de impunidad y el arrastre del anonimato producido por el sentido grupal. Hemos producido un movimiento polarizado que lleva a una extrema individualidad, que produce una serie de fenómenos, y, a la vez, un fuerte sentido grupal que nos arrastra y en el que nos replegamos para disolvernos en el anonimato. Esto nos lleva a un extremo narcisista y de obsesión con la imagen individual (que genera enormes crisis de identidad, de sentirse poco atractivo), por un lado, y por otro a fenómenos grupales que van de las violaciones en grupo a los mensajes de acoso amparándose en el anonimato o  al bullying directo en escuelas y barrios.

Todo esto viene a cuento por un ejemplo más que nos trae el diario ABC, firmado por Miriam Villanueva desde Bilbao, que lleva por título "El joven al que todos pegan y nadie hace nada para evitarlo", ya de por sí elocuente, claro del problema. La historia que nos trae es la siguiente:

«Por favor, hablad con vuestros hijos». Es el llamamiento desesperado de una madre de la localidad vizcaína de Amorebieta. El mensaje lo ha publicado a través de las redes sociales, y también ha acudido en persona a los colegios de la zona para hablar con sus directores. Es la única manera que ha encontrado para conseguir que los jóvenes del municipio, de poco más de 19.000 habitantes, dejen de hostigar a su hijo. Su mensaje de auxilio ha provocado una reacción multitudinaria entre los vecinos, que este fin de semana no han dudado en mostrarle su solidaridad.

Haitz tiene 18 años y sufre una discapacidad intelectual. Desde hace cuatro años las cuadrillas del municipio parecen haber encontrado en burlarse de él una forma de entretenimiento. ABC se ha puesto en contacto con el entorno de la familia, que ha preferido no hacer declaraciones porque aseguran sentirse abrumados por la repercusión que ha tenido el caso, aunque la madre ha plasmado lo ocurrido en redes sociales.

Lo ha hecho precisamente después de vivir un episodio de «acoso» e «insultos» que le hizo temer por la integridad de su hijo. Según relata en un grupo de Facebook que reúne a vecinos del municipio, se encontraba «tomando algo» en un bar del pueblo cuando su hijo decidió ir «a por un kebab». «Cuando ha vuelto he visto que había una cuadrilla de por lo menos 20 chavales siguiéndole y acosándole», asegura.*


Haiz es la diversión gratuita del pueblo. La historia de Haitz no es única. Refleja los dos elementos señalados, la necesidad de sentirse superior mediante la dominación de otros a los que se percibe más débiles y demuestra, en la otra línea señalada, que la violencia sobre otros sale gratis porque aprenden rápidamente cuáles son los elementos protectores, en especial, como se señala en el artículo, la minoría de edad, convertida rápidamente en inmunidad ante cualquier agresión o violencia de cualquier tipo. El menor es irresponsable y se da cuenta pronto para ponerlo en práctica.

Nos extraña el crecimiento de la violencia de género, de las violaciones en grupo, contra los inmigrantes, racismo, etc. pero es lo que aprendemos en esa educación paralela que se produce en el interior de los grupos que pronto se organizan. No hay mucha opción: perteneces a uno de ellos o acabará siendo víctima solitaria de acoso; se reirán de ti, te zarandearán porque nadie intervendrá para frenar la diversión. Las instituciones educativas señalan a los padres y las familias lo hacen a los centros educativos.

En el mismo artículo se nos cuenta cómo las denuncias desesperadas de la madre, su llamamiento a la dirección y profesorado de las escuelas han tenido una respuesta por parte de estos, al igual que la reacción solidaria de la población. Palabras.

En el texto se nos explica:

Muchas de las familias que se acercaron hasta la céntrica plaza de Amorebieta lo hicieron alarmados tras enterarse de la situación en los centros escolares donde estudian sus hijos. «Esto se ha convertido en un juego para los chavales, pero para la familia es una situación dolorosa e insoportable que se está alargando en el tiempo», puede leerse en la carta que ha enviado la ikastola Andramari, uno de los centros educativos a los que acudió la mujer en busca de ayuda, a todas las familias.

En ella explican que ya están «trabajando» con los alumnos para «impulsar la convivencia» y piden también un esfuerzo a los padres. «Entre todos podemos evitar que situaciones como esa se repitan», añaden. Entre los asistentes a la concentración también estaba Aitor San Millán, uno de los directores del centro. En declaraciones a la radio pública vasca, se mostró especialmente preocupado por cómo la violencia se está normalizando en las relaciones entre los jóvenes.* 


Hay varias cosas en esos dos párrafos. La primera es la expresión "un juego para los chavales", que nos dice mucho más de lo que nos quiere mostrar. Los dos términos, "juego" y "chavales" son formas atenuadas del problema real: se reduce a algo que se realiza por personas que no son conscientes de lo que hacen. Esto es un tremendo error y pagamos las consecuencias.

En diversas ocasiones hemos señalado el profundo error de pensar que "niños", "jóvenes", "chavales", representan a seres distintos que, una vez llegados a un punto, se "transforman" como por arte de magia en ciudadanos ejemplares, justos, magnánimos, solidarios, etc. Pero nada más lejos de la realidad. Somos los mismos y lo que hemos aprendido a hacer —porque nos ha causado "placer", sentirnos superiores, etc.— se trasladará a otras situaciones. Somos los mismos en procesos de cambio. Para unas cosas la infancia es importante y marca; para otras, en cambio, son "juegos de chavales", algo intranscendente y que si causa dolor a otros es solo porque todavía no entienden lo que hacen.

El otro aspecto es la "normalización" de la violencia. ¿Es también un juego de chavales? Ha habido demasiadas décadas de justificación de violencia de "chavales" como para que no tenga efecto. La violencia se justifica en muchas ocasiones; todos los días tenemos ejemplos. Pero lo que te lleva a usar la violencia que se justifica no siempre necesita justificación; el violento lo es. Todos los juegos políticos, sociales, etc. que queramos hacer no pueden esconder esa evidencia. La violencia es una opción. El que la elige, puede hacerlo más veces; encontrará natural resolver violentamente lo que se le presente en su vida. Los que hablan de "juego de chavales" están atenuando la violencia y lo que representa en este caso, pero también aplicables a otros. No hay justificación, no hay juego, no hay chavales. Hay violencia, abuso, sadismo.

El acoso a Haiz es un deporte del municipio. Se ha convertido en una práctica ritual acosar al joven. El aumento de los casos de suicidio entre menores por acoso ha aumentado en sus dos cifras, las de intentos y la de realizados. De igual forma aumentan los casos de problemas mentales, con pensamientos negativos, angustia, ansiedad. Tenemos el récord en consumo de ansiolíticos. Todo forma parte del mismo sistema, nuestra sociedad. No son aspectos desconectados, sino que todo acaba en el mismo espacio. 

El que se acostumbra a maltratar, acosar, insultar, etc. impunemente recibe una educación negativa, realiza un aprendizaje perverso de lo que hará consciente o impulsivamente en el futuro. Puede que hasta se sorprenda por su propia respuesta, que saldrá de él como un automatismo. Lo que hacemos una vez lo podemos hacer dos. Las probabilidades aumentan.


Las manifestaciones de pesar de la sociedad forman parte de su intento de conservar la autoestima y de decirse que esas cosas no deben ocurrir, pero ocurren. Y ocurren con lo que permitimos y los que aprenden de nosotros. Hemos convertido el espacio de la infancia y adolescencia en un espacio crítico, en el que el acoso se normaliza porque no hay deseo, por parte de unos, ni capacidad por parte de otros para oponerse. Nos hemos convertido en unos de esos institutos que veíamos desde hace veinte o treinta años ("Hemos sobrevivido al instituto!" exclamaban aliviados los protagonistas de Buffy al término de su tercera temporada, la que cerraba su etapa en secundaria, un instituto situado simbólicamente en la "boca del infierno").

Lo malo de estos casos es que cuando se producen ya no hay remedio, el mal está hecho. Son el resultado de un proceso de esos mecanismos de "superioridad" (identificado como violencia contra otros) y de grupo, las "manadas", nuestras modernas Fuenteovejuna negativas. Las familia, como señalamos, miran a las escuelas y las escuelas a las familias. Nadie se siente responsable. Todos lo somos.

La escuela, nos dicen, está para enseñar; los valores ya se enseñan en casa, es cosa de cada uno. Este es el resultado, la incapacidad de construir algo sólido y compartido en una sociedad en la que cada vez vemos más violencia e incapacidad de diálogo porque ha hecho del conflicto su centro y motor. Hay aspectos solidarios, sí, pero esos no tapan lo que los que no lo son aprenden y realizan. Demasiados ejemplos negativos a nuestro alrededor; demasiada complacencia.

Los que hoy acosan a Haiz mañana lo harán con otros. Ejercerán su violencia sobre inmigrantes o sobre cualquier persona sobre la que se sientan capaces de organizar eso que les causa placer, una forma de violencia gratificante para su ego frustrado por tantas cosas. Ejercerán la violencia doméstica, la machista fuera de casa. Los inferiores serán inmigrantes, refugiados, mujeres... Ellos son superiores y los demás están para que ellos se diviertan. Son "juegos de chavales"; ya crecerán.

El hecho de que España encabece la lista de acoso escolar en Europa es algo más que un dato; es un destino. Es la garantía de una deformación futura, de una distorsión social, en el que la violencia se habrá normalizado porque formará parte de nuestra experiencia básica. Lo que suponga en la maleta mental de cada uno se verá con el tiempo en víctimas y acosadores.

El título del artículo —"El joven al que todos pegan y nadie hace nada para evitarlo"— es triste y en muchos sentidos verdadero. Deja en evidencia que Haiz es una víctima doble, de quienes le pegan y de los que lo contemplan pensando que es cosa de chavales, que se pasará con la edad. Hay tragedias que empiezan así. Nos hablan del repunte del acoso escolar tras la pandemia; también lo estamos viendo en la violencia machista. Es la siembra de años.

Si tenemos que explicar a alguien que está mal acosar, perseguir y golpear a un joven discapacitado hay algo que falla en el resto del programa. 

* Miriam Villamediana "El joven al que todos pegan y nadie hace nada para evitarlo" ABC 24/1/2023 https://www.abc.es/sociedad/nino-pegan-evitarlo-20230124202306-nt.html