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domingo, 1 de febrero de 2026

Los inmigrantes, culpables natos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La xenofobia vende. El odio al extranjero que algunos esparcen dentro y fuera solo se frena cuando se llega con dinero, frente al turismo que nos permite sobrevivir como economía. El extranjero que llega a trabajar es explotado en la mayoría de los casos aprovechándose de su situación. Al extranjero que llega con dinero, en cambio, todo son sonrisas.

Esto podrá parecer muy simple, pero es que la xenofobia es muy simple: "ellos" y "nosotros". Hay poco más o lo que hay detrás queda oculto por los mensajes simplistas. Todos los males vienen de fuera.

El trumpismo simplista de Vox queda reflejado en las palabras de Abascal en las elecciones aragonesas, que dan el titular de RTVE.es " Abascal apunta a la inmigración como causa de la "degradación" de los servicios públicos en Aragón"*. 

En el acto, el líder del partido de ultraderecha, Santiago Abascal, ha vuelto a cargar contra la regularización de personas extranjeras que ha aprobado el Gobierno y ha apuntado a ellas como la causa de la "degradación" de los servicios públicos.

"Cuando más impuestos se pagan es cuando los servicios públicos se degradan porque están metiendo a cientos de miles de personas, millones de personas desde hace mucho tiempo ilegalmente dentro de nuestras fronteras", ha proclamando Abascal, recibiendo un sonoro aplauso por parte de los centenares de asistentes al acto.

El líder de Vox ha seguido con su crítica a las personas inmigrantes: "Los trabajadores españoles y los españoles no pueden mantener a toda África ni a todos los que viven de subsecciones... ¡no es posible!". Según él, el anuncio de la regularización de medio millón de personas es "una traición sostenida" del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Abascal no solo ha criticado el PSOE en esta cuestión. Para él, el PP también tiene responsabilidad en esta materia porque los populares "votaron hace poco en el Congreso a favor de la regularización de estas cosas".* 

Evidentemente a Abascal le interesa tener un "enemigo" claro, señalar a un punto que no le perjudique electoralmente. Al no tener derecho a voto la mayoría de esos votantes que pide no se regularicen, son el objetivo perfecto para los ataques pues apenas pueden defenderse. Se les puede responsabilizar de todo, vender los más infames retratos, son los culpables natos.

Por contra, los que quieren que se les regularice piden su derecho al voto, que es la forma de rentabilizar la defensa. Suponen que votarán a quienes les defienden y tratan de sacarlos de la ilegalidad.

Pero esto tiene una consecuencia: las acusaciones por parte de la oposición de derechas que alimenta la teoría de la "gran sustitución" o "gran reemplazo": si votan desplazarán con su fuerza a los políticos que defienden los intereses "nacionales".

En VerificaRTVE nos advierten de estos juegos sibilinos confundiendo a la gente con lo que suponen la regularización, que no es la nacionalización:

El Gobierno tramita un Real Decreto, tras llegar a un acuerdo con Podemos, que permitirá, por primera vez en 20 años, una regularización extraordinaria de extranjeros. En redes sociales se difunde que los 500.000 migrantes que, se estima, podrán acogerse a esta medida podrán votar en las próximas elecciones generales. Es un bulo. El acuerdo no otorga la nacionalidad española a estas personas, un requisito indispensable para poder votar en los comicios generales. 

Nos habéis consultado en el correo de VerificaRTVE por publicaciones de redes sociales que alertan de fraude electoral porque los migrantes regularizados podrán votar en las elecciones generales, autonómicas y municipales. Uno de esos mensajes, compartido más de 3.000 veces en X, dice que "Sánchez sabe que no puede salir a la calle y ahora toca legalizar a todos los que ha importado para que le puedan votar en 2027". Otra publicación en esta red social pregunta: "¿Alterar el censo electoral mediante la legalización de 500.000 inmigrantes a menos de un año de las elecciones generales no sería un fraude electoral?".**

La lucha contra la inmigración se produce creando estos bulos, estos engaños, cuyas consecuencias se les puede ir de las manos. Cuando se utilizan como arma a las personas, las consecuencias pueden ser trágicas, pues cada vez hay más locos sueltos, justicieros que quieren tomarse los peligros de la patria tan en serio que salen a las calles a romper, a dar palizas o cosas peores. Lo hemos visto en Estados Unidos donde esos justicieros bajaban a la frontera con sus rifles a defender a la patria del asalto de delincuentes y terroristas.

Hoy por hoy, la inmigración se ha convertido en un campo de batalla cuyas víctimas siempre caen del mismo lado, el de los migrantes. Nos olvidamos demasiado a menudo de cómo era España, deseamos olvidar que hemos sido un país migrante hasta muy recientemente. La España cómica del "¡Vente a Alemania, Pepe!" no lograba reducir la tragedia de tener que salir del país para poder ganarse la vida. Hemos olvidado demasiado rápidamente las familias desunidas, el mandar dinero a España para que las familias pudieran subsistir. Los caminos hacia América y hacia Europa tenían color español, maletas españolas. Necesitamos recuerdos de esto para poder comprender el drama que viven miles de familias separadas o viviendo hacinadas en cuartuchos. Necesitamos novelas, películas, obras de teatro, cómics... que nos devuelvan lo que el éxito del turismo hizo olvidar. Hoy la llamada España vaciada no es más que el efecto local de la migración local de los espacios rurales a las ciudades. Pero en una generación se borran las huellas del pasado, de lo que hubo que dejar para vivir en las grandes ciudades.


Hoy Estados Unidos vive sacudido por los actos contra la inmigración demonizada y contra los que defiende los derechos y necesidad de los inmigrantes. La imagen de los dos muertos estadounidenses convertidos en "terroristas" por defender a los migrantes de ese monstruo que se llama "ICE" se junta a la del niños hispano de cinco años detenido para poder capturar al padre. Antes ya vimos la crueldad de la separación de las familias para aterrorizar al resto. No es el mejor Estados Unidos de su historia y son miles los que reaccionan volviendo a la idea de un país donde se tiene cabida no importa de dónde se proceda, donde son las personas las que importan y que los derechos son universales.

Parece que algunos aspiran a recrear un ICE español que detenga niños y mate en las calles, que haya que ir con el pasaporte sin saber dónde acabará el día.

En nuestra España descafeinada se está creando un peligroso pseudo nacionalismo, un pseudo patriotismo que pronto pasará de la xenofobia al racismo, como ha ocurrido en USA, un racismo que siempre ha estado latente y ahora aflora. Por eso insistimos en que es necesario consolidar los valores comunes, hacer prevalecer los derechos humanos, dejar de aprovechar la falta de regulación para la explotación laboral, apoyar a los que anteponen la humanidad a cualquier otro falso principio, principios que escuchamos cada vez que se convocan elecciones del nivel que sea o se reúnen nuestros parlamentos, dan sus mítines, etc.

España necesita trabajadores, como apuntan muchas fuentes. Como país, además, necesitamos construirnos con humanidad, reconociendo personas y no intrusos. Hemos creado un mundo conflictivo, insolidario; la xenofobia no es la solución a nuestros problemas. Tener un país solidario, no discriminatorio, nos hace ser un país mejor, tanto entre nosotros como con los demás.

¡Basta de sembrar odios, de echar la culpa al más débil! Solo favorece a los explotadores. Combatamos las mafias que se lucran con la inestabilidad jurídica; son el resultado de nuestra miopía. Apoyemos a los cientos de ONGs que siembran oportunidades, formación, solidaridad, comprensión. No nos acostumbremos a ver las muertes en las pateras como un destino "normalizado".

No nos importa aplaudir en nuestras canchas y estadios a personas que representan a España, personas de todos los colores y apellidos. Han llegado de fuera y se sienten orgullosos de representar a nuestro país. Sin embargo, a los trabajadores a pie de calle, camareros, dependientes, barrenderos, etc. con los que nos relacionamos cada día, acabamos mirándolos mal, marcando distancias. A ello nos incitan desde tribunas y escaños. Escuchemos mejor a nuestras conciencias y salgamos de la ignorancia que nos manipula.

Tengamos claro lo que somos y cómo queremos ser. Frente a cálculos y rentabilidades electorales, están la solidaridad y los valores humanos. No podemos ser una mejor sociedad si no nos damos cuenta de que la forma de trata a los otros es decisiva. Hacer recaer la responsabilidad de nuestras debilidades y defectos, nuestros miedos  sobre otros no es solución. Aprovechemos lo que supone su llegada y disolvamos los estrechos límites del "nosotros" ampliándolos. 


* Álex Cabrera "Abascal apunta a la inmigración como causa de la "degradación" de los servicios públicos en Aragón" RTVE.es 31/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260131/abascal-apunta-a-inmigracion-como-causa-degradacion-servicios-publicos-aragon/16918559.shtml

** Mario Pérez Galindo "Los migrantes regularizados no podrán votar en las elecciones generales: necesitan la nacionalidad" VerificaRTVE  29/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260127/bulo-migrantes-regularizados-no-votar-generales-necesitan-nacionalidad/16912377.shtml

domingo, 29 de septiembre de 2024

Muertos y desaparecidos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer hablábamos de las migraciones y de las desgracias que acompañan el proceso, de los abusos y la necesidad de comprensión apelando a nuestro propio pasado migrante. Pocas horas después se producía una estremecedora desgracia de nuevas muertes en el mar.

Los titulares lo reflejan en los medios: "La Ruta Canaria suma una nueva desgracia con 48 muertos en un cayuco que ha volcado cerca de El Hierro" (ABC), "Al menos nueve muertos y 48 desaparecidos tras volcar un cayuco frente a las costas de El Hierro" (RTVE.es), "Canarias suplica ayuda tras el naufragio en El Hierro que ya es la peor tragedia migratoria de su historia: "No podemos soportar más"" (20minutos), "Relato de una tragedia en Canarias: “Se oían los gritos en plena noche”" (El País), algunos medios importantes revisados hoy ignoran el suceso. Para ellos no ha existido o no tiene importancia informativa.

Como se puede apreciar, la valoración va desde "nueva desgracia" a "peor tragedia", mostrando distintas percepciones de esta situación dantesca de un pánico colectivo tras varios días a la deriva y sin alimentos. "No saben nadar", nos dicen como explicación de lo ocurrido. Es difícil imaginar lo que se siente en esos cayucos, hacinados, con miedo que estalla en pánico.

Pero el máximo aprovechamiento, indicábamos ayer, se logra en los que consiguen "preocupar" a la población ante la llega de inmigrantes, presentados como una especie de seres cuyo objetivo es nuestra destrucción, la de nuestro orden y cultura, Como hace Trump, que es en gran parte el modelo, presenta al que llega de fuera como un criminal, alguien de quien se deben defender para evitar esa destrucción del orden perfecto.

Se echan de menos los planes para una recepción normalizada de los que llegan y no presentarlos como causantes de desorden y peligro.

Desgraciadamente, la inmigración se ha convertido en causa de disputa política, como vemos en determinados países europeos, en los que produce una escisión social. La noticia de la victoria del partido inti migración de la ultraderecha en Austria es una más de las que nos llegan con cada elección que se produce. El discurso inti inmigración es fácil de articular y más sencillo que muchos otros políticos. Por encima del drama humano que supone, el salto al vacío, son las diferencias lo que se exponen, reales o inventadas.

No se expresa la mayoría de las veces el drama del que huyen, lo que supone que familias enteras, mujeres con bebés o embarazadas, se lancen a una aventura peligrosa de cientos o miles de kilómetros hasta llegar a una playa en las que suben hacinados a un cayuco en el que son abandonados a su suerte. Por el camino han sufrido todo tipo de abusos y vejaciones, explotaciones físicas y económicas, a manos  de mafias locales.

Más allá de la cuestión de la legalidad de la migración está el drama humano al que no podemos hacer oídos sordos que nos llevaría a nuestra propia deshumanización. La realidad de lo humano, la dignidad de toda vida está por encima de muchas cosas que se construyen sobre ella... o al margen.

Vimos los llamamientos en los Estados Unidos por parte del entonces presidente, Donald Trump,  a acudir con armas a vigilar las fronteras, a disparar los que intentan pasar al "paraíso" de los privilegiados. Lo hace recorriendo un largo camino igualmente de vejaciones, malos tratos, robos, etc.

La Vanguardia 2/10/2019

Los flujos están muchas veces creados como cadenas de abusos en los que las mafias locales, muchas veces en connivencia con las autoridades locales —indistinguible a veces— explotan a los que siguen adelante hasta llegar a ese mar tras el que nos encontramos nosotros.

El drama africano, como el americano, es el de la ruta de la pobreza a otras formas de explotación. La riqueza se ha conseguido muchas veces con el trato con dictaduras y gobiernos corruptos que hacen que proliferen esas mafias, que buscan la salida de parte de su población para el reenvío de capitales a las familias que se quedan y que contribuyen a la entrada de dinero en sus países.

Lo que vemos es la dramática punta del iceberg de una situación inhumana en sus propios países. No se les puede pedir que permanezcan en ellos si no se modifica esa situación de pobreza, de explotación y represión de cualquier intento de cambio. La gente no se va de su país a hacer turismo (a esos los recibimos bien); se va por desesperación, por ausencia de oportunidades.

Por supuesto —ya lo decíamos ayer— hay que regular la inmigración. Pero lo que hay que hacer es afrontar con realismo, inteligencia y humanidad la situación actual. Casos como los de ayer no se deberían repetir y, sin embargo, se repetirán. Las quejas entre administraciones no son más que lamentos tratando de no enfrentarse a la realidad lanzando hacia arriba los problemas. La crueldad de la situación solo es equiparable a la falta de acierto. Habrá gente comprometida, gente que se deja la piel ante el drama humano, pero no es lo general ni lo adecuado. El temor político a ser atacados por "efectos llamada", "debilidad", etc. pesa mucho a la hora de actuar y encontrar soluciones humanitarias, que deberían ser lo principal.

Somos, nos dicen los estudios, de los países europeos con un mayor porcentaje de personas nacidas fuera de España, un 18%. Con todo, nuestra España envejecida y vaciada necesita de población ante nuestro problema demográfico. Más allá de todo esto están las vidas de las personas, los que el mar se traga ante nuestros ojos.

Hace falta un plan integral, algún tipo de sistema que maneje la complejidad del conjunto. Hay que construir un sistema entre todos que nos permita mirarnos al espejo por encima de cualquier otra consideración. No podemos seguir viendo desaparecer ante nuestros ojos cincuenta personas, hundirse ante nosotros, sin ser capaces de hacer nada.