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martes, 1 de junio de 2021

El escándalo danés y los intereses norteamericanos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



En el momento más bajo de credibilidad, cuando la política norteamericana se empeña en mostrar que lo de Trump fue una mala temporada en la teleserie de la Historia, surge un nuevo escándalo que afecta a viejos hechos. Un escándalo de estas proporciones y características es malo, muy malo porque da igual que fuera hace tiempo, o importante es el efecto cuando se conoce.

La política norteamericana tiene siempre una extraña pretensión: cada vez que un nuevo presidente se hace cargo del gobierno es como si la Historia se pusiera a cero, como una especie de borrón y cuenta nueva. Esto puede estar acorde con el carácter optimista de la nación norteamericana, pero el tiempo enseña muchas cosas a los que la viven desde fuera y ven las continuidades.


El "escándalo danés" es doble. Por un lado supone espiar a los amigos y socios en la defensa; por otro lado supone usar a la "familia europea" para el espionaje. El problema es grave. Hasta el momento, los nuevos presidentes podían echar la culpa a sus antecesores o si era cosa suya ampararse en esa "oscuridad organizativa" de los servicios de Inteligencia norteamericanos que lleva a sus presidentes a decir que "van a enterarse de qué ha pasado". El escándalo danés es de la época Obama y, por ende, de si vicepresidente de entonces, hoy presidente Joe Biden.

En La Vanguardia nos explican el caso: 


Según ha publicado la televisión pública danesa DR, tras las revelaciones de Snowden el entonces jefe del servicio de inteligencia danés abrió una investigación interna secreta para averiguar si la NSA había utilizado los sistemas de vigilancia del país escandinavo para espiar a objetivos tanto en Dinamarca como en países vecinos. Esas pesquisas recibieron el nombre de operación Dunhammer y se centraron en la actividad de los años 2012 y 2014. Las conclusiones del informe, finalizado en el 2015, confirmaron las sospechas pero se mantuvieron en secreto. No fue hasta agosto del 2020, tras el soplo de un informante, que el documento llegó a la ministra de Defensa, Trine Bramsen –en el cargo desde junio del 2019–, que forzó a varios responsables de inteligencia a dejar sus cargos, aunque no se revelaron los motivos. Sin embargo, no se interrumpió la colaboración con la NSA.

La operación Dunhammer reveló que la NSA utilizó los números de teléfono de políticos para seleccionar las comunicaciones que pasan por los cables de internet hacia y desde Dinamarca. Así, pudo interceptar llamadas, mensajes de texto y uso de internet, incluidas búsquedas, chats y mensajería, según DR.

La cadena danesa ha publicado esta información tras varios meses de entrevistas con nueve fuentes conocedoras de la operación que aseguran que EE.UU. espió, entre otros, a Angela Merkel y otros políticos alemanes como el entonces ministro de Exteriores y actual presidente de la República, Frank-Walter Steinmeier, y el entonces jefe de la oposición, Peer Steinbrück, que ha tachado el asunto de “grotesco” y de “escándalo” político. La NSA también espió a políticos de Francia, Suecia y Noruega. En noviembre del 2020, DR ya publicó que EE.UU. había monitorizado las comunicaciones de varias empresas del sector de la defensa entre el 2012 y el 2015, como la sueca Saab, utilizando los sistemas daneses.*


 

¡Un momento! ¡Rebobinemos! ¿Se refieren a que los norteamericanos han hecho a los europeos lo que dicen temer que nos hagan los chinos si tienen acceso a la red 5G? ¿Es eso? ¿Significa que no solo es "vigilancia" por cuestiones de seguridad, sino que también están haciendo "espionaje industrial" a las empresas de diversos sectores, incluidos el de la Defensa, todo esto, avalado por el bueno de Barack Obama y el actual presidente?

¿Nos quieren decir que son estas mismas agencias, a las que el presidente ha dicho que investiguen los "orígenes del virus chino", las que se dedican a estas cosas del chanchullo de a ver qué páginas visitan los políticos europeos?

Pues sí. Hasta el momento, los Estados Unidos tenía su propia línea de "mejores amigos" con Reino Unido y Australia. Los británicos se ocupaban del frente europeo y los australianos del control informativo del frente asiático. Pero lo de Dinamarca es nuevo y quizá por eso se impactante y escandaloso.




No sabemos cuáles han sido las promesas hechas a Dinamarca en todo esto, pero muy raras han debido ser para que —como acabamos de leer— la recién llegada ministra pusiera en la calle a los Jefes de los Servicios Secretos daneses de la época.

Desde que se hundió el bloque soviético, la política de información norteamericana ha seguido usando las mismas excusas —la "defensa del mundo libre"— pero con distintos fines y estos se envuelven en esa expresión que aquí hemos comentado en alguna ocasión: los llamados "intereses norteamericanos", algo oscuro y cambiante, algo que sirve para bombardear con un dron, mandar un comando, abandonar un país, invadir un país, usar a otros, abandonar a otros (como a los kurdos), pactar con dictadores, espiar a países amigos, etc. Todo eso y mucho más se "explica" por la expresión los "intereses norteamericanos", cuya primera norma es no desvelarse, ya que explicar cuáles son los "intereses norteamericanos" dañaría los "intereses norteamericanos". Así que el mundo recibe destellos de lo que pueden ser mediante este tipo de situaciones traumáticas en la que descubres que el presidente que te llama por teléfono para preguntarte por algo sigue espiando tu teléfono, que ya tenía pinchado de antes.



Uno puede hacerse muchas preguntas sobre hasta qué punto los llamados "intereses norteamericanos" no están detrás de muchas de las cosas raras que pasan en el mundo. No he tenido nunca una obsesión conspiratoria, pero voy a tener que plantearme algunas situaciones desde esa perspectiva. Creíamos que estas cosas se habían acabado en los 90 tras un par de décadas de escándalos internacionales, pero parece que han regresado o, peor, que nunca se fueron. La credibilidad que Biden pretende haber recobrado choca con los hechos. Esté quien esté en la Casa Blanca, los "intereses norteamericanos", sean lo que sean, se mantienen y prevalecen sobre cualquier otra consideración. Los españoles tendremos ocasión de comprobarlo pronto con la relación USA-Marruecos entre otras causas.

Ahora la Unión Europea tendrá que replantearse qué pasa con Dinamarca, qué pasa con nuestras comunicaciones, qué pasa con el 5G, en fin, qué pasa con los "intereses norteamericanos". ¡Vaya papeleta para Europa, desinformada por los rusos y espiada por los norteamericanos!


 

* Nuria Vila "EE.UU. utilizó a Dinamarca para espiar a políticos europeos" La Vanguardia 1/06/2021 https://www.lavanguardia.com/economia/20210601/7495144/msc-cruceros-apuesta-fuerte-barcelona.html

viernes, 29 de noviembre de 2019

Miradas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El suicido de la cantante coreana Goo Hara tras el proceso judicial contra su antiguo novio, que la había grabado escenas sexuales con cámaras ocultas ocupa el espacio de la noticia preferente en la página de la BBC en estos momentos. Su exnovio fue condenado a una condena de diez meses que no ha tenido que cumplir. El verdadero castigo lo recibió ella con la publicación del vídeo, las reacciones insultantes de la sociedad y su muerte final. Unas penas excesiva par una persona que solo cometió el pecado de enamorarse de un sinvergüenza y criminal.
El caso no es aislado, solo ha tenido la popularidad de la víctima en su contra. Señala la BBC: «That spy cams are a massive problem in South Korea is far from news - there have been more than 11,200 spy camera cases reported to police in the last two years. Digital sex crime campaigners believe there may be a lot more who were too fearful to go to the police. Most of those found guilty receive a fine.»*


Pero desviar la culpa a las cámaras es una operación retórica que intenta evitarla atención al verdadero problema: la maldad, el deseo de hacer daño, de vengarse, de destruir a las personas ante los ojos de los demás.
Al trauma de ser grabada sin su consentimiento (o con él, que da igual en este caso), está de ser juzgada por toda una sociedad que ejerce su virtud cruelmente condenando a la personas. Víctima de también de la justicia, que sigue reflejando extraños criterios subyacentes en cuanto al mal que se causa a las mujeres con penas ridículas que hunden más a quienes padecen estos comportamientos.
Nos explican:

South Korea remains a conservative and patriarchal society. Attitudes are beginning to change, but slowly. This can mean that abuse against women in certain parts of society is not taken as seriously as it should be. If high profile women, including K-pop stars such as Goo Hara, are harassed on social media after becoming a victim of a crime, what message does it send others?
Lee Na-young, a sociologist at Chung-Ang University told us that victims of sexual crimes in South Korea are often "stigmatised".
"She is soiled, a slut, a rag. Once labelled as soiled, she is a slut for the rest of her life. How can an individual carry this burden?"*



Siempre se ha dicho que la cultura va por delante de nuestro cuerpo, a más velocidad. Habrá que empezar a decir que la tecnología va por delante de nuestra cultura. Tenemos herramientas que no sabemos usar más que para hacer aflorar lo peor de nuestra mentalidad retrógrada. Pero no es cuestión de la tecnología. Esta solo hace el problema más intenso al expandir la maldad más lejos y a más personas, por lo que el envilecimiento del que lo realiza es mayor y se muestra la carencia de una verdadera moralidad, que se sigue percibiendo como el derechos a decir  a los demás cómo deben comportarse y a convertirse en hipócritas perros guardianes de unos falsos valores que nos hace mostrarnos ante los otros de forma idealizada. El que juzga se siente moralmente superior y el que es más duro juzgando muestra a los demás la fuerza de su verdad o el tamaño de su propia mentira. Flaubert lo reflejó muy bien en su Homais.
El problema no es de un país como Corea del Sur, un de las primeras potencias tecnológicas mundiales. Lo hemos tratado en ocasiones en sociedades de Oriente Medio, en donde no es cuestión de tecnología, sino del "juzgar", del hundimiento machista de las mujeres a las que "estigmatiza", como se dice en el texto por el sociólogo Lee Na-young.

La muerte de la joven Goo Hara es una cadena de responsabilidades. Enfocarlo desde el Derecho no es más que una perversión, una limitación en la valoración de lo que supone. Nuestra sociedad, lo percibimos cada día, es más trivial. Los mismos valores que se predican están estandarizados y son empaquetados y decorados para convertirlos en mensajes que se distribuyen por sus canales de información. Forman parte del espectáculo.
Pero hay otro espectáculo, el sórdido espectáculo paralelo que es el que lleva a los miembros de "La Manada" y a sujetos de la misma calaña a grabar sus violaciones en grupo; a tarados a grabar sus graves incumplimientos de tráfico; a hacerse selfies en el borde de un barranco y caer, etc.
Lo ocurrido con Goo Hara es la versión tecnológica de la vieja maledicencia, la que llevaba a contar las aventuras al Don Juan de turno; a hacer copias de las cartas de amor y mandarlas a terceros; a aprovechar el mercado para esparcir maldades sobre terceros. Ha existido siempre aprovechando las formas posibles de hacer daño, pues no se trata de otra cosa que eso.


No hay mucho que cambiar en lo personal, el que es un canalla lo será por el resto de su vida; la sociedad enferma lo seguirá estando. Pero está en manos de la Justicia y los legisladores tratar de dar una visión más clara de estos fenómenos.
Fenómenos de publicación similares a los que han causado la muerte de Goo Hara ocurren todos los días, acabando igualmente muchos casos en suicidios. En las escuelas, la difusión de vídeos grabados con los teléfonos es una de las principales herramientas del acoso.


La tecnología de las cámaras espías, muchos otros aparatos, están en manos de personas sencillamente malas. Nuestra sociedad, pese a los ejemplos, sigue sin saber cómo tratar la cuestión de las "malas personas" más allá de consabidas fórmulas tópicas. No estamos preparados para enfrentarnos a personas que sencillamente buscan hacer daño. Son la basura debajo de la alfombra social. Cuando no hay más remedio, la sociedad la juzga, pero no se va más allá.
La relación entre la perversidad del ex novio que graba imágenes y la fiereza de la reacción social (muchas individuales que se arrastran unas a otras por motivos diversos) es la de la parte y el todo.
En un mundo en el que todos miran y son mirados, los dedos acusadores de la opinión adquieren un enorme poder. Del "yo acuso" a un "nosotros acusamos". Habría que hablar de "tribunales sociales" más que de redes sociales. El cambio es rápido y se pasa de ser un ídolo pop a la diana del odio. No sé que hubiera dicho J.P. Sarte sobre este tipo de mirada social, cada día más sólida,  y cómo nos afecta. En una generación se habrá olvidado la forma de ver el mundo que no sea  a través de una red y un dispositivo. El machismo se refuerza pues es a las mujeres a las que más se perjudica en este infame juego: su reputación sigue siendo prioritaria. Y esa la decide el que tiene el móvil en la mano o una cámara espía. Podo suicidios masculinos hay; muchos femeninos, en cambio.
Me llama la atención la precisión del titular de la noticia en la BBC —"Goo Hara and the trauma of South Korea's spy cam victims"— tiene demasiada precisión, una precisión que distancia, como si lo ocurrido a ella y la existencia de las otras víctimas no tuviera nada que ver con nosotros. Carece de empatía, por decirlo así. 
Sin embargo, pese a que veamos las distancias como algo lejano, algo que no tiene nada que ver con nosotros, sí tiene que ver. Probablemente mucho. Pero solo nos daremos cuenta cuando nos ocurra.



* "Goo Hara and the trauma of South Korea's spy cam victims" BBC 28/11/2019 https://www.bbc.com/news/world-asia-50582338

miércoles, 12 de junio de 2019

Usos y abusos del micrófono o el Gran Balón te vigila

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ni Rusia ni China ni USA, LaLiga. Cuando el mundo se preocupa por la posibilidad de ser o no ser espiado, en España —sí, señores— nos pasamos tres pueblos tecnológicos en esto de la cibervigilancia. Mientras  queTrump invoca amenazas de amplio espectro a la seguridad nacional, catástrofes de todo signo, aquí lo importante es LaLiga, un gigantesco negocio que es seguido con pasión dentro y fuera de España.
La Liga está actualmente en el punto de mira por dos motivos. El primero es el amaño de partidos por parte de algunos clubes que no quieren dejar de codearse con los más vistosos del mundo. Estar fuera de LaLiga ya no es fútbol, es dar patadas a un balón. Salen ahora a la luz las trampas de los que miraron para otro lado cuando el balón iba hacia su portería, del portero distraído pensando en sus cosas, de aquel que comete escandaloso penalti en el último minuto. Las trampas en los partidos son un serio revés para LaLiga y hace bajar sus puntos en el mercado internacional. Ha habido ligas nacionales que quedaron marcadas por la sospecha. Hoy no hacen falta señores con maletines, como se decía antes. Habrá formas más discretas y, lo que es peor, han desarrollado tramas paralelas a través de las tecnologías que permiten apuestas en casas internacionales a través del teléfono o del ordenador.


Pero es el segundo motivo es el que introduce cuestiones más preocupantes. Lo hace, además, en el comienzo del llamado "internet de las cosas", un mundo en el que todo está intercomunicado, intercambiando datos permanentemente. 
Vamos a la historia que nos trae El País:

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha sancionado con 250.000 euros a LaLiga por una infracción muy grave por no informar convenientemente en su aplicación oficial para móviles sobre el uso de la funcionalidad del micrófono en el momento de su activación. Y es que al encender la app se activa un acceso al micrófono y a la geolocalización de los usuarios con el fin de detectar la señal de televisión de bares y locales que emiten los partidos de fútbol de forma pirata. LaLiga ha anunciado que recurrirá la multa.
Los móviles cada vez captan más información sobre el usuario. Las aplicaciones utilizan estas funcionalidades para recabar esa información para distintos fines comerciales o de otra índole. La AEPD se muestra muy celosa de que los creadores de esas app informen puntualmente de esos usos a los dueños del móvil y recaben su consentimiento expreso.
La app de LaLiga, diseñada para ofrecer todos los resultados online y aportar información sobre los equipos de Primera y Segunda División, incorpora otras funcionalidades, como el uso del micrófono para captar el sonido de las retransmisiones y, mediante algoritmos similares a los que usa la app Shazam para detectar una canción, deducir si el cliente está viendo un partido de fútbol. Como la app también usa la geolocalización del usuario, comprueba así si el local donde se ve el partido puede ser susceptible de estar emitiendo el partido ilegalmente.*


¿Soplones involuntarios? Por analogía, recordemos esas películas en las que los malos descubren que un personaje lleva escondido un micrófono sin saberlo. "¡Traidor! Nos has descubierto". Inmediatamente suenan las sirenas y la Poli entra a saco en la guarida.
Esta vez los soplones inconscientes somos nosotros y la guarida el bar donde están viendo el partido sin pagarle el canon a LaLiga.
¿Preocupante? ¡Mucho! Primero por la futilidad del mal; segundo, por el usarnos de soplones involuntarios. El cerebro maquiavélico que ha ideado esto seguro que se ha puesto ya al servicio de causas mucho peores o le llegarán ofertas  próximamente.
Las explicaciones técnicas del asunto no convencen nada. Y aquí entra el lenguaje. Te pueden pedir el consentimiento para ciertas cosas que no entiendes. En eso llevamos ya mucha práctica en el mundo financiero. La mayor parte de los dramas de la última crisis financiera venían de no haber explicado con claridad a las personas lo que estaban haciendo con sus ahorros. Se lo explicaron, sí, pero ¿lo entendieron? Ante los dramas producidos han tenido que crearse defensas para evitar engaños.
Las explicaciones que nos dan son las siguientes:

La organización que preside Javier Tebas precisó este lunes que para que la funcionalidad del micrófono esté activa el usuario tiene que otorgar “expresa, proactivamente y en dos ocasiones su consentimiento”, para lo cual es debida y detalladamente informado, “por lo que no se puede atribuir a LaLiga falta de transparencia o información sobre esta funcionalidad”. Aquellos que no presten el consentimiento pueden igualmente seguir utilizando la app sin ninguna limitación.
En su escrito de alegaciones, LaLiga manifiesta que la tecnología utilizada está diseñada para generar exclusivamente una huella de sonido concreta (fingerprint o huella acústica). Esta huella digital solo contiene el 0,75% de la información, desechando el 99,25% restante, por lo que es técnicamente imposible interpretar o grabar la voz o conversaciones humanas.
Dicha huella se transforma en un código alfanumérico (hash) que no es reversible al sonido original. La organizadora de la Liga Santander explica que el funcionamiento de la tecnología ha sido avalado por un informe pericial independiente que, entre otros argumentos favorables a la posición de LaLiga, concluye que esta tecnología “no permite que se pueda conocer el contenido de ninguna conversación ni identificar a sus potenciales hablantes”.*

El ingenio es enorme. Pueden descartar la información que quieran, pero el hecho es que el teléfonos de las personas manda dos datos, la posición de la persona (el bar pirata) y de la actividad, de la emisión del partido. No necesitan más. Pero el que no la necesitan no significa que no pudieran usarla o que haya otros que la usen.


Si LaLiga quiere saber quién ve los partidos sin pagar lo que debe, que se busque un sistema que no implique a los usuarios en espías delatores involuntarios. La multa a LaLiga me parece pequeña y poco disuasoria. Pero me parece mal que se use este tipo de dispositivos en los que se usa, filtra o almacena en bruto información sobre las prácticas personales (donde estás, qué haces, con quién estas, etc.).
Si las reglas del juego no se dejan claras desde el principio, entramos con mal pie en el 5G en donde estas informaciones suministradas por los dispositivos son constantes. Las garantías dadas son poca cosa si las aplicaciones obligan a aceptarlas. El avisar no es suficiente si esto implica un lo tomas o lo dejas, como ya ocurre con muchas. Si no aceptas su condiciones, que normalmente avisan del uso propio y de la venta a terceros con fines publicitarios. Pero el acuerdo de venta de datos es desconocido por parte del usuario.
Hay una tendencia a pensar que el que usa los dispositivos tiene "derecho" a vender lo que podemos llamar su "intimidad". Pero en el caso de la app de LaLiga, lo que se vende es algo más que eso, ya que se le usa como "informante" del lugar en el que se encuentra y de lo que allí se hace.


La excusa de que se trata de mejorar su "experiencia" no es más que eso, una excusa con hermosas palabras, como las que camuflan unas obras frente a tu casa diciendo que se preocupan por tu futuro.
La multa está bien, pero si se multa por no informarnos y no por trabajar para LaLiga sin consentimiento (no digo contrapartida) no se está enfocando la cuestión hacia el futuro, con lo que los conflictos venideros están asegurados.
Por supuesto, no estoy en contra de que LaLiga denuncie a los bares que no pagan por convertirse en centros para ver los partidos. Pero sí en que se use a las personas como detectores de fraudes porque conlleva ciertos riesgos y no es su función. Ya somos manipulados para muchas cosas.
La aplicación de LaLiga es el uso de una tecnología que explora en dónde estás y puede detectar lo que haces en ese momento. Puede oír lo que haces durante el partido o puede grabar tus conversaciones, puede detectar si estás con personas o no. No me vale que no tiene capacidad de transmitir ciertas cosas, porque muchas son fácilmente deducibles y para eso está la Inteligencia Artificial y el Big Data, que pueden trazar un perfil o un patrón de lo que haga falta.


El teléfono es una herramienta del usuario, no de LaLiga o de cualquier otra empresa, grupo, institución. Lo que capta el micrófono de mi teléfono no es mío, puede afectar a tercero, por lo tanto no puedo recogerlo sin más. Por eso su uso está prohibido en muchos lugares. Lo que ha hecho LaLiga es convertirnos en sus oídos por toda España (ignoro si van más allá).
Mañana la app de Hacienda podría activarse al escuchar la palabra "fraude", la de "parejas engañadas" al escuchar "cariño" o la "autoritaria" al escuchar "corrupto", pongamos por caso. El mundo que se nos abre por delante con la tecnología hace que debamos ser cuidadosos con lo que hacemos, instalamos o nos instalan, como descubres alguna vez en tu pantalla del teléfono. Desgraciadamente, los que han nacido con un sentido distinto de la privacidad o de la intimidad —porque es indudable que el mundo hay ido cambiando alrededor de este concepto en respuesta a la vigilancia tecnológica— no son capaces o (peor) no les importa.
Desde hace años hay personas obsesionadas con micros y cámaras de sus móviles. Lo que antes era un temor de obsesivos hoy se está cumpliendo. La sensación (real) de que en cualquier sitio que entres te aparece un aviso advirtiendo "Nos preocupa tu privacidad" hace que estemos en guardia. Sí, a nosotros también nos preocupa. En realidad no es más que una forma de cubrirse; van a quedarse con nuestros datos y los van a vender y revender. Lo único que parece que nos queda es que no sean demasiado malignos los que los reciben y "solo" quieran vendernos algo.
Mejor haría LaLiga en controlar a directivos y jugadores para evitar los fraudes reales a través del amaño de los partidos y de las apuestas oscuras. Ese es su territorio. Si quiere ver quiénes le engañan que lo compruebe por ella misma y no usando a las personas como micrófonos abiertos y denunciantes involuntarios.



* "Multa a LaLiga porque su aplicación usaba el micrófono del móvil para cazar bares ‘piratas’" El País 11/06/2019 https://elpais.com/economia/2019/06/11/actualidad/1560264403_529943.html



sábado, 18 de mayo de 2019

Las caras de San Francisco

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En medio de nuestro agujero negro político electoral, se nos ha pasado una noticia que tiene y tendrá trascendencia, una señal en la corriente de los tiempos: la prohibición por parte de la Junta de Supervisores de la ciudad de San Francisco del uso de la tecnología de reconocimiento facial.
Una de las características de las pérdidas de libertades y derechos es lo rápidamente que nos acostumbramos a ellas. Resulta sorprendente lo duro que es conseguir un derecho y la facilidad con la que nos acostumbramos a su pérdida, casi sigilosa en nuestros días. La noticia saltó en los medios norteamericanos y no ha tenido la trascendencia que debiera. Si aquí nosotros debatimos por el gobierno, en los Estados Unidos se está debatiendo sobre las libertades y derechos frente a ellos. Es el efecto positivo que la llegada de Donald Trump ha hecho posible. La llegada de un personaje como Trump al poder ha sacudido muchas conciencias que se han vuelto sensibles a los enormes recortes de libertades y abusos de poder que les amenazan, de los ataques a la prensa al uso de privilegios presidenciales para declarar "estados de emergencia" sin que está exista en la realidad para burlar al poder del las cámaras de representantes y senadores.
Estados Unidos es un laboratorio del futuro, de lo que tendremos aquí. Antes eran años y ahora son pocos meses. Los Trump aparecen repartidos por el mundo y son aplaudidos y jaleados por masas que son cada vez más inconscientes de lo que están desencadenando en un mundo cada vez más peligroso y conflictivo. Trump usa la política exterior para distraer de la doméstica, en donde se están realizando retrocesos en los campos de la educación, la sanidad, los derechos civiles, las cuestiones igualitarias de género, la ecología, los presupuestos de ciencia, el cambio climático, etc.


El hecho de que San Francisco haya decidido desconectar las tecnologías de reconocimiento facial es porque se ha percatado del peligro que ha supuesto su intensidad y cobertura, cada vez mayores, en un universo en el que es posible la existencia real del Gran Hermano.
En su artículo sobre la noticia, titulado "San Francisco Bans Facial Recognition Technology", The New York Times describe el planteamiento de las autoridades de la ciudad:

SAN FRANCISCO — San Francisco, long at the heart of the technology revolution, took a stand against potential abuse on Tuesday by banning the use of facial recognition software by the police and other agencies.
The action, which came in an 8-to-1 vote by the Board of Supervisors, makes San Francisco the first major American city to block a tool that many police forces are turning to in the search for both small-time criminal suspects and perpetrators of mass carnage.
The authorities used the technology to help identify the suspect in the mass shooting at an Annapolis, Md., newspaper last June. But civil liberty groups have expressed unease about the technology’s potential abuse by government amid fears that it may shove the United States in the direction of an overly oppressive surveillance state.
Aaron Peskin, the city supervisor who sponsored the bill, said that it sent a particularly strong message to the nation, coming from a city transformed by tech.
“I think part of San Francisco being the real and perceived headquarters for all things tech also comes with a responsibility for its local legislators,” Mr. Peskin said. “We have an outsize responsibility to regulate the excesses of technology precisely because they are headquartered here.”*


El hecho de que sea San Francisco una de las ciudades centro de la tecnología no nos puede hacer olvidar que ha sido también una ciudad de libertades, una ciudad refugio cuando los movimientos de intolerancia asolan el país.
La cuestión se vuelve a plantear en su crudeza una vez más: el equilibrio entre libertades y derechos y seguridad. Cada vez que se produce un atentado, las cámaras nos muestran a los sospechosos y ayudan a identificarlos.  Eso no lo puede negar nadie, pero también que su eficacia no está en la prevención (la seguridad) sino en la identificación posterior a los atentados que se hayan podido cometer.
La salida de las imágenes al exterior, su publicación, son un intento de transmitir seguridad, pero también el reconocimiento explícito del objetivo de la seguridad: evitar las muertes. Cualquier experto en seguridad le reconocerá en privado que una persona con una mochila es "una persona con una mochila" y que solo después de que haya explotado es "una persona con una bomba". Lo mismo ocurre con atentados como los últimos vistos cometidos en Indonesia, en los que todos los avisos de sistemas de vigilancia fueron ignorados por las autoridades. Cesar al Ministro del Interior es un gesto político, pero nos muestra el fracaso absoluto de los sistemas de seguridad. Buscar después es un intento de salvar la cara.
Los sistemas de reconocimiento, las cámaras repartidas por las ciudades, capaces de cubrir toda su superficie, son útiles en gran medida cuando sabemos qué buscar. La otra opción es almacenar todo lo que se pueda y tratar de encontrar en ello patrones, "casualidades". Para ello necesitan del almacenamiento y de tratamiento masivo de datos. Y esos datos son la representación informacional de los ciudadanos, su "huella".


Existe un mundo duplicado del real. Es el mundo de nuestras huellas, de nuestros rastros informáticos en cada acción que realizamos, allí por donde pasamos.
Las páginas que visitamos, los "likes", las zonas por las que pasamos cada día con nuestros teléfonos encendidos, el torniquete del transporte, los pagos que realizamos, etc. Todo ello forma nuestra otra vida, la duplicada como datos. Son las huellas de nuestros registros, nuestra vida traducida y almacena, convertida en un registro procesable.
La decisión de la ciudad de San Francisco afecta a un tipo de tecnología que nos identifica y sitúa allá donde nuestra cara sea "reconocida". En realidad el "reconocimiento" es un registro, probablemente la creación de un "perfil" mediante el cual se puedan ir asociando "momentos", apariciones. Se identifica, se registra, se archiva. Los progresos de la Inteligencia Artificial hace que llegue un cuarto momento que es el que se crean o identifican patrones y se asignan posibilidades, equivalente a valores.
Las posibilidades de asignar valores a comportamientos, situaciones o lugares hacen aumentar la complejidad de la vigilancia automática. El inmenso caudal de datos que se genera obliga a la automatización, ya que no hay grupo humano capaz de manejar el conjunto, solo partes mínimas, focos locales.
Es en gran medida aquí donde se plantea un problema real: la automatización de los procesos que se alejan de nuestra capacidad de tratamiento. Cuanto mayor sea la vigilancia, en términos de producción de datos observacionales, menor es nuestra capacidad de análisis, por lo que tenemos que seguir automatizando. Es un círculo vicioso al final de los cuales se encuentran cada vez más casos, que deben ser tratados de nuevo mediante procesos de automatización, hasta que se llega a un punto de información en que entra la decisión humana. Y entonces se produce el fracaso: el error humano en la valoración. Tras el atentado surgen entonces las imágenes que nadie vio, las acciones que nadie valoró, los actos que nadie supo interpretar.


San Francisco ha decidido valorar el derecho a la privacidad ante lo que supone un peligro mayor que el del terrorismo: la pérdida de libertades. La cuestión va más allá del reconocimiento facial, ya que la recogida de datos es una constante en las grandes compañías.
La idea del Big Data ha hecho que lo que antes era un estorbo destinado a ser borrado ahora pueda ser útil de muchas maneras. Los defensores del Big Data argumentan que tiene una enorme utilidad y que repercute en beneficio de consumidores y ciudadanos. Es lo que argumentan las empresas. No hay muchas dudas de los aspectos positivos en este sentido. Pero la cuestión no es esa, sino los malos usos y quienes los manejan.
The Washington Post trae hoy mismo otro problema relacionado con el almacenamiento de datos. Esta vez Trump y la Casa Blanca están en el centro. El titular es "White House campaign to collect data on social media bias raises free speech, privacy alarms, experts say" y muestra la cuestión de los usos y los fines:

“The White House move is a major escalation of the right-wing effort to pressure tech companies to leave vile content online, instead of doing the right thing and policing their platforms,” said Democratic Sen. Ron Wyden (Ore.). He pointed to federal law that paves the way for tech companies to craft and enforce their own policies without being held liable for their decisions.
“I’ve long warned that asking the government to police free speech would have dangerous consequences,” Wyden said. “It flies in the face of the Constitution.”
Outside the Capitol, digital-rights advocates said Trump had complicated some of their work to find and study online censorship. The Electronic Frontier Foundation, for example, long has called on Facebook, Google and Twitter to be more transparent about the content they allow or block. The group’s work has focused on preventing governments from adopting laws that hamstring speech and collecting stories from activists and marginalized communities who have been affected.
“This kind of sucks all the air out of the room,” said Jillian C. York, the director for international freedom of expression at the foundation.
“Companies have become so big.... They should, and have, a moral responsibility to take human rights into account,” she said. But York said the foundation would be especially concerned if the Trump administration sought to regulate in response. “While we think companies have a moral responsibility to step up on this, seeing them regulated is not the answer."**


No es fácil encontrar respuestas. San Francisco ha dado una respuesta a parte del problema. El fondo es mucho más amplio ya que esto no es solo una "acción" sino un escenario de una nueva forma de sociedad, la de la Información, en donde los datos son materia prima, los ciudadanos son "digitalizados" para fines comerciales, seguridad o políticos, y la vigilancia se convierte en un aspecto cotidiano, no en la respuesta a la seguridad. El terrorismo es más la excusa que otra cosa.
Pese al control de vigilancia, hay atentados. Pero en el momento en que se produzca un atentado sin vigilancia se aprovechará para responsabilizar a los partidarios de restringir los métodos. No hace falta ser adivino para saber que si hay un atentado en San Francisco, se responsabilizará a su equipo de gobierno por haber prohibido el reconocimiento facial en la ciudad. Pese a que no se pueda probar su eficacia, se les hará responsable.
La velocidad con la que todo se transforma no permite demasiada reflexión y en la mayoría de los casos las reacciones se producen cuando ya los sistemas se han instalado. La decisión de San Francisco tiene gran significado porque manda un mensaje claro, una actitud, desde una de las grandes ciudades de los Estados Unidos. El mismo miedo que fortalece el negocio de las armas en los Estados Unidos no debe llegar a la seguridad cibernética. Las armas no han convertido a los Estados Unidos en el país más seguro, sino en el más inseguro.
Vigilancia, automatización, etc. no están haciendo del mundo un lugar más seguro, sino con menos privacidad, que otro de esos derechos al que hemos renunciado muy fácilmente, sin ser conscientes y cuyo sentido hay que explicar a las generaciones que lo venden por una app gratuita. La manipulación política ha hecho tomar una mayor conciencia de los riesgos de que exista ese doble informacional que revela nuestra conducta y permite manipularnos sin ser conscientes de ello, ofreciéndonos, como por arte de magia, aquello que deseamos sin saberlo o que esperamos. La tecnología permite recoger y procesar todo aquello que forma parte de nuestra vida y queda fuera del foco de la atención. Es la mayoría de nuestra vida, lo que hacemos automáticamente.
Ya sea por la vía de la seguridad o por la de la manipulación política o económica, debemos empezar a ser conscientes de lo que perdemos sin resistencia. Antes nos reíamos del que tapaba con cinta la cámara de su portátil; ahora no tanto.
Es un nuevo mundo en el que el máximo problema es que nadie te conozca. San Francisco, como decía la canción de Tony Bennett, puede quedarse con tu corazón, pero no necesita tu cara. Con todo la lucha será dura porque la cara no es el único elemento que determina la privacidad, pero sí el más significativo y, se podría decir, simbólico. Los ciudadanos de San Francisco recuperan sus rostros.


* "San Francisco Bans Facial Recognition Technology" The New York Times 14/05/2019 https://www.nytimes.com/2019/05/14/us/facial-recognition-ban-san-francisco.html 
** "White House campaign to collect data on social media bias raises free speech, privacy alarms, experts say" The Washington Post 17/05/2019 https://www.washingtonpost.com/technology/2019/05/17/white-house-campaign-collect-data-social-media-bias-raises-free-speech-privacy-alarms-experts-say/?utm_term=.24e738a3c19c



martes, 4 de diciembre de 2018

Khashoggi y el ejército de molestas abejas digitales

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El titular del diario El País "Un exiliado demanda a una empresa de ciberseguridad israelí por ayudar a Arabia Saudí a espiar a Khashoggi" crea más incertidumbres que información. Lo podemos leer con detalle y darnos cuenta que van surgiendo preguntas en cada palabra. La CNN, el medio que dio la exclusiva, en cambio es directa: "Jamal Khashoggi's private WhatsApp messages may offer new clues to killing". Lo sustancial no es la demanda ni el demandante, sino lo que ofrece en el caso respecto a la actuación de Mohamed Bin Salman, el príncipe heredero y hacia el que apuntan todas las sospechas sobre la orden dada.
Los hechos se pueden abordar desde varias perspectivas. Evidentemente, la prioritaria es lo que puede suponer de ayuda para aclarar el caso del asesinato de Khashoggi. Es la perspectiva que la CNN considera prioritaria y traslada a su titular. En esta línea, se considera todo aquello que sirva para aclarar por qué y para quién Khashoggi era un peligro que debía ser eliminado. Un segundo aspecto, más general, es el del acuerdo entre Arabia Saudí e Israel, sin el cual no sería posible la venta de un software de este tipo, del que la CNN dice algo más, que fue desarrollado a instancias de Arabia Saudí. Aquí el foco es el estado real de las relaciones entre Israel y Arabia Saudí (y con ella los países bajo su manto, como Egipto). Para Israel, la estabilidad de Arabia Saudí es una necesidad (como lo es para Estados Unidos), ya que son los islamistas los que usan a la ocupación de Palestina y el conflicto interno para acusar a las autoridades de los regímenes de connivencia con Israel y Estados Unidos. Es un indicador más de la hipocresía "antioccidental" de algunos. Pero el hecho de que una empresa israelí haya colaborado desarrollando un programa que sirva a los servicios secretos de Arabia Saudí a vigilar y eliminar a sus disidentes es un paso más, una aclaración reveladora del verdadero estado de cosas en Oriente Medio, por si alguno tenía dudas.


La tercera perspectiva es sobre el motivo que llevó a hacer desaparecer a Jamal Khashoggi, es decir, por qué pasó a ser una amenaza directa y para quién. En este sentido se confirma lo que nos permitía intuir la columna póstuma del periodista en The Washington Post, la necesidad de articular la oposición en el mundo árabe a través de algún medio no controlado, de un medio propio que permitiera articular las voces disidentes. Lo llamaron las "abejas digitales", un ejército molesto con sus aguijones informativos.
En la CNN se recogen los planes de Khashoggi y del disidente que ha formulado la denuncia a través de los mensajes de WhatsApp, los mismos que fueron interceptados por el software malicioso introducido en los teléfonos:

In almost daily exchanges between October 2017 and August 2018, Khashoggi and Abdulaziz conceived plans to form an electronic army to engage young Saudis back home and debunk state propaganda on social media, leveraging Khashoggi's establishment profile and the 27-year-old Abdulaziz's 340,000-strong Twitter following.
The digital offensive, dubbed the "cyber bees," had emerged from earlier discussions about creating a portal for documenting human rights abuses in their homeland as well an initiative to produce short films for mobile distribution. "We have no parliament; we just have Twitter," said Abdulaziz, adding that Twitter is also the Saudi government's strongest weapon. "Twitter is the only tool they're using to fight and to spread their rumors. We've been attacked, we've been insulted, we'd been threatened so many times, and we decided to do something."
The pair's scheme involved two key elements that Saudi Arabia might well have viewed as hostile acts. The first involved sending foreign SIM cards to dissidents back home so they could tweet without being traced. The second was money. According to Abdulaziz, Khashoggi pledged an initial $30,000 and promised to drum up support from rich donors under the radar.
In one exchange, dated May this year, Abdulaziz writes to Khashoggi. "I sent you some ideas about the electronic army. By email."
"Brilliant report," Khashoggi replies. "I will try to sort out the money. We have to do something."
A month later, another message sent by Abdulaziz confirms the first $5,000 transfer has arrived. Khashoggi replies with a thumbs up.
But in early August, he says he received word from Saudi Arabia that government officials were aware of the pair's online project. He passed the news to Khashoggi.
"How did they know?" asks Khashoggi in a message.
"There must have been a gap," says Abdulaziz.
Three minutes pass before Khashoggi writes back: "God help us."*


La CNN informa de que Abdulaziz fue requerido por la embajada para cumplimentar unos papeles y que fue el propio Khashoggi quien le dijo que no fuera. Él mismo incumplió la prevención, lo que le costó la vida dentro del consulado saudí en Turquía.
Lo que ocurrió después ya lo sabemos: secuestro, tortura y asesinato; desaparición del cuerpo.
El episodio se nos muestra como una batalla en el campo de la información. Jamal Khashoggi veía la necesidad de articular la disidencia a través de un gran medio de comunicación que sirviera de referencia al mundo árabe disidente. El diseño del portal estaba en marcha y la estructura de Twitter para la distribución, junto con el plan de la SIMs indetectables por el gobierno saudí enviadas a los disidentes para evitar que fueran rastreados.
El mundo árabe está bajo un estricto control, bajo vigilancia continua, como ha mostrado el caso. Las embajadas de distintos países vigilan a sus expatriados controlando sus movimientos. Cualquier persona fuera siente esa presión en el momento que son detectadas actividades contrarias a los regímenes.
La excusa del terrorismo sirve para tener bajo vigilancia a todo el país en regímenes que poseen una dimensión policial y en donde los servicios secretos son una fuerza muy poderosa.

El asesinato de Jamal Khashoggi y lo que ha revelado del funcionamiento real de Arabia Saudí, un socio y aliado occidental, ha hecho cuestionar el sentido de esta alianza. No se puede ser cómplices de regímenes así. No se puede vender armas o tecnología para la represión dentro y la agresión fuera. Los que decían no querer elegir entre "el pan y la paz" deben estar indigestos.
En la versión que El País da de la exclusiva de la CNN, se citan estos mensajes de Khashoggi y su interlocutor en Canadá:

"[Bin Salmán] es como una bestia pac-man [comecocos], cuantas más víctimas come, más quiere. No me sorprenderá que la opresión llegue incluso a los que lo vitorean", escribió el periodista disidente a su contacto canadiense. "¿Hay alguna posibilidad de que cuando sea coronado muestre clemencia?", preguntaba el joven Abdulaziz. "Esto es lo que dice la lógica", reflexionaba en voz alta Khashoggi, "pero ya no tengo fe en ella para analizar la mente de este hombre". El exiliado saudí recibió la visita de enviados de Riad en Canadá que le invitaron a regresar a su país, donde le sugirieron que recibiría grandes sumas de dinero. Antes tenía que pasar por la embajada saudí en Ottawa para solucionar los últimos trámites.**


Hoy Omar Abdulaziz sigue vivo; ha podido contarlo gracias al consejo que Khashoggi le dio, que no fuera. Es él quien presenta la de denuncia contra la empresa israelí. Sabe que no prosperará, pero ha servido para llevar a las páginas del mundo el vínculo entre Arabia Saudí e Israel. Es una obviedad que el software solo se ha vendido con la autorización expresa de las autoridades de Israel, siempre tan celosas de su seguridad.
La caza de disidentes árabes, de personas que buscan una situación diferente para sus países se camufla en muchas ocasiones como "terrorismo". Hay sin duda un terrorismo real, pero también es la excusa para deshacerse de la disidencia, de los críticos que recurren a la difusión de información denunciando la situación que viven en prácticamente toda la zona.
Como señala la CNN, los mensajes de Khashoggi dejan ver con más claridad el motivo de su asesinato, quedando evidente que no fue un "error", como el mismo gobierno saudí trata de hacer creer. La creación de un "ejército electrónico" para difundir al mundo lo que el régimen quiere impedir que se sepa les pareció una situación peligrosa. El príncipe Bin Salman no está dispuesto a consentirlo; no quieren que le amarguen su reinado.


Pese a la teatralidad amable de Vladimir Putin para con el príncipe heredero saudí, chocando manos e intercambiando amplias sonrisas durante el G20, lo cierto es que sus situación exterior es insostenible y que el retrato que de él dejó Jamal Khashoggi en los mensajes intercambiados se nos hace más realista.
La expresión "¡Que Dios nos ayude!" lo decía todo. Omar Alzahrani, otro de los disidentes participantes en el chat,  le contestó con un refrán, "aquellos que surcan el mar no deberían temer ahogarse". Poco podían imaginarse los tiburones que ya estaban rondando bajo sus aguas. 
El molesto ejército de abejas digitales que habían imaginado tendrá que esperar.



* "Un exiliado demanda a una empresa de ciberseguridad israelí por ayudar a Arabia Saudí a espiar a Khashoggi" El País 3/12/2018 https://elpais.com/internacional/2018/12/03/actualidad/1543844902_001614.html
** "Jamal Khashoggi's private WhatsApp messages may offer new clues to killing" CNN 3/12/2018 https://edition.cnn.com/2018/12/02/middleeast/jamal-khashoggi-whatsapp-messages-intl/index.html


domingo, 19 de agosto de 2018

Ciberegipto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, ratificó el sábado pasado, según nos informa la prensa, la llamada Cyberlaw o ley de control del ciberespacio. Es un paso más en el control social una vez establecido el control de los medios de comunicación a través de la vigilancia cruzada de los tres organismos creados para este fin. Este control y especialmente la falta de presencia de los propios profesionales de la prensa y la televisión han sembrado el descontento y algunos conflictos en los medios de los que ya hemos hablado aquí.


Con el control del ciberespacio se abre un campo más complejo ya que le crea problemas de opinión pública. Es además la puerta de acceso y de salida de información, algo que le pone nervioso pues sigue con la idea de que una vez controlado todo, los inversores y el turismo van a regresar de forma regular. Construye así un gigantesco castillo de naipes, ofreciendo, además, el camino a la desestabilización al indicar cuáles son sus puntos débiles. La obsesión por la "seguridad" impide la "normalidad".
Daily News Egypt nos da la siguiente información sobre la ley ratificada por el presidente:

The law is considered to be the first legislation to regulate the cyberspace, including what is published on social media, the activities of Internet Service Providers (ISPs), and regulating websites censorship, in addition to various penalties for cybercrimes, such as piracy and hacking.
Moreover, the newly approved law includes 29 penalties for cybercrimes, ranging from three months to five years in prison and with fines starting from EGP 10,000 and not exceeding EGP 20m.
Article 2 of the law requires ISPs to supply national security authorities with any information they have on users suspected of spreading “terrorist” and extremist ideologies through online platforms.
While, Article 7, which focuses on regulating censorship, gives the authority in charge of investigating cybercrimes the right to censor Egyptian-based or foreign websites spreading propaganda that may threaten national security or national economy.*


Ya desde los primeros artículos se atisban los conflictos futuros, ya que el concepto de "terrorismo" producirá pronto —a la vista de lo ocurrido hasta el momento— nuevos conflictos con los proveedores de servicios. Lo que el régimen puede considerar "ideología extremistas", con activistas sociales, reformistas religios, etc. en los tribunales o encarcelados es muy cuestionable. Es el estado quien define sus enemigos y estos son muchos y variados, tanto nacionales como internacionales. En el "extremismo" puede entrar cualquier cosa, desde feministas y los grupos LGTB hasta las ONG si lo que dicen no les gusta. Y al régimen no le gustan muchas cosas.
Los intentos de crear un "Facebook egipcio" son algo más que arrebatos patrióticos. El régimen egipcio necesita de la vigilancia extrema en dos frentes, el islamista, pero también el de los disidentes democráticos o de los simples críticos. Estamos hablando de un régimen que considera anti patriótico que te muerda un tiburón en aguas turísticas, como ya ha ocurrido, un régimen en el que te condenan los tribunales por decir que no beberías agua del Nilo, como le ocurrió a la cantante Sherine, en uno de los episodios más denigrantes del abundante historial del régimen de al-Sisi.


El control de las redes sociales es necesario para evitar que se difundan las críticas y el descontento ante los efectos de la crisis económica. Basar el desarrollo y el futuro en el control y la vigilancia sociales es un enorme error de percepción del funcionamiento de la sociedad misma. Lo único que se hace es reforzar las formas autoritarias que han llevado a Egipto a la situación actual en donde, lejos de volver el ejército a sus cuarteles, lo que se ha hecho es convertir al país en uno inmenso con cien millones de personas dentro.
Los conceptos son tan vagos que pueden ser aplicados de forma totalmente arbitraria contra los que critiquen cualquier aspecto, convirtiéndolos en culpables de "dañar" la imagen del país y su economía. Si se critica a los militares, la acusación es intentar debilitar al estado o separar a las instituciones del pueblo. El régimen egipcio tiene práctica en este tipo de acusaciones vagas, en el caso de que las necesite. Se ha detenido a gente o se les han registrado las oficinas solo para comprobar que el software era comprado y no una copia ilegal. Esto ha ocurrido con medios, editoriales y ONG, blancos frecuentes de este tipo de registros, con multas posteriores o retenciones de los responsables.

Pero lo peor de esto son sus devastadores efectos sociales. En vez de ir hacia una sociedad tolerante, los "buenos ciudadanos", los que quieren estar a bien con el poder, saben que no tienen más que facilitar información denunciando o aplaudir toda esta vigilancia como fuente de "virtud". 
El régimen está haciendo todo lo posible para cortar el acceso a las redes sociales. Con esta ley y con otras medidas que se están planteando, como impuestos, se busca alejar a la gente de las fuentes de información, siguiendo el viejo principio enunciado por el presidente: que solo le escuchen a él. Él es la única fuente fiable, él es el padre en el que todos deben confiar porque solo le guía el amor a la patria y a sus hijos. Ya los hijos se rebelaron una vez contra el paternalismo autoritario.
En el estatal Ahram Online se precisan algo más los artículos de la nueva ley publicada el sábado:

Those found guilty of creating an email, a private account or a website using the name of another person or institution can be sentenced to three months in prison and fined between EGP 10,000 and EGP 30,000.
According to artical 7 of the new law, websites that publish material posing a threat to the country's security or economy can be blocked through a judicial process.**


Como se puede apreciar en el artículo 7, la vaguedad es total. Cualquier noticia o comentario negativo puede ser considerado como una amenaza contra la economía del país. Cualquier protesta por la situación económica o política publicad en las redes sociales, correo, etc. se considerará "amenaza". Según la ley, como vimos, las empresas está obligadas a suministrar información sobre los usuarios o enfrentarse a sanciones o la ilegalización.
La orden dada por el Papa Tawadros II a los monjes coptos de que cierren todas sus cuentas en redes sociales y despreciando las redes como una fuente de males habrá gustado al régimen ya que implica una vez más la demonización de internet.
Con el borrador del lo aprobado ahora, en mayo, este era el juicio que merecía a los especialistas en Derecho, tal como aparece en las conclusiones del Global Legal Monitor, recogido en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos:


Criticism of the New Bill
Some writers voiced concerns that the draft law would impose limitations on liberties. They argue that the draft law aims to enhance state control over websites and establish a legal framework for blocking them while intimidating social media users. (Hassan, supra.) Fuad Abdelnaby, professor of constitutional law at Menoufia University, criticizes the draft law by stating that it contains loosely defined terms and vague content that make it easy to convict any person of “threatening national security,” “damaging family values,” or “affecting public morals” without giving a clear definition of these offenses. (Id.) Furthermore, Khaled al-Balshi, the former chief of the Freedoms Committee at the Press Syndicate said that the current regime believes social media poses a threat to its survival due to the absolute freedom social media provides. (Id.)***


Es algo en lo que coinciden prácticamente todos los especialistas de diversos países. Así lo denuncian las asociaciones de defensa del ciberespacio tan sólidas como la Fundación Fronteras Electrónicas. 
El régimen no ve otro horizonte que la "seguridad". El clima de intromisión y vigilancia crece. Pronto se verán, desgraciadamente los efectos.



* "Al-Sisi ratifies cybercrime law regulating web content, ISP surveillance" Daily News Egypt 18/08/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/08/18/al-sisi-ratifies-cybercrime-law-regulating-web-content-isp-surveillance/
** "Egypt's Sisi ratifies new cyber-crime law" Ahram Online 18/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/309885/Egypt/Politics-/-Egypts-Sisi-ratifies-new-cybercrime-law-.aspx
*** George Sadek "Egypt: Parliamentary Committee Approves Anti-cybercrime Draft Law" Global Legal Monitor (Library of Congress) 7/05/2018 http://www.loc.gov/law/foreign-news/article/egypt-parliamentary-committee-approves-anti-cybercrime-draft-law/