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jueves, 20 de abril de 2023

Nuevo crecimiento de los contagios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Ayer me llamó la atención ver a distintos jóvenes en el Metro con mascarillas. Yo la sigo llevando en el transporte público que utilizo cada día, metro y tren, y en lugares cerrados con mucha gente. Lo normal hasta hace unos días era ver a gente mayor con la mascarilla. Ahora vemos de nuevo a jóvenes que la llevan puesta. No muchos, pero más que antes de las vacaciones.

La explicación puede que esté en la noticia que nos trae hoy el diario 20minutos, con origen en el observatorio de mi universidad, la UCM:

Cuando el calor comienza a apretar prácticamente en todo el país y los españoles ven en la covid poco más que un mal sueño, los contagios por coronavirus han vuelto a dispararse en territorio nacional tras la Semana Santa. Los casos han aumentado de 800 a 2.000 por 100.000 habitantes en apenas quince días, y los expertos no tienen claro si se trata de una consecuencia de las vacaciones o de la aparición de una nueva variante. 

Son los resultados revelados este miércoles por el programa COVID-LOT, perteneciente al Observatorio Complutense ANTICIPA-COVID19, que podrían indicar el inicio inminente de una nueva ola. No obstante, Jesús Pérez Gil, catedrático de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Complutense (UCM) y uno de los creadores de este proyecto de la universidad, llama a la prudencia a la hora de determinar las causas de este incremento y su posible evolución.

"Después de observar una bajada continua y una posterior estabilización en torno a los 800 casos por 100.000 prácticamente desde Navidad, la semana pasada vimos que la cifra subía a 2.000, que es más del doble. Llevábamos mucho tiempo sin detectar algo así. Este viernes tendremos los datos correspondientes a los últimos siete días y dispondremos de más información para analizar qué está ocurriendo, si se sostiene o si sigue al alza", explica Pérez Gil sobre los resultados obtenidos por el programa, que mantiene un seguimiento de la infección en España a partir de análisis rutinarios entre el personal de la Universidad.*


La pregunta inicial sobre si se trata de un "efecto vacacional" o de una "nueva variante" parece muy obvia en su respuesta: las vacaciones son nuestras, mientras que la variante es cosa del coronavirus. Parece que, pese a las múltiples oleadas, seguimos sin entender el funcionamiento de esto, su carácter circular: cuantos más contagios, más probabilidades de que surjan nuevas variantes. Pueden llegar de "fuera", ya sea con turistas o cualquier otro viajero, y nosotros podemos ser el "fuera" de otros cuando las exportamos yendo de vacaciones, viajes de trabajo o cualquier otra modalidad ajena al mundo de los virus.

El problema en España es siempre el mismo. Somos una maqueta ilustrativa del funcionamiento del contagio: nuestro sistema nos obliga a viajar para mantener la economía, esta especial economía turística exterior e interior. Viajar, por el motivo que sea —da igual— hace que los que estén contagiados, sean asintomáticos o no, vayan esparciendo el contagio. Desde poco antes de las vacaciones ya se escuchan en el transporte público ciertos coros de toses. Esas toses persistentes en algunos, en ninguno de los casos que he presenciado implicaban que llevaran mascarillas.


En parte es responsabilidad político mediática. Me refiero a esa necesidad de que la gente viaje —nunca he visto tanta gente con maletas en mi vida—, que se mueva y gaste. Somos lugar de concentración debido al turismo. Nuestra sequía y el superar hoy los 30 grados en muchos lugares de España, según acaban de anunciarnos, nos saca a la calle a disfrutar de la vida, pero muchos eligen las concentraciones sociales. Nuestras olas de contagios han estado siempre relacionadas con llamadas vacacionales, por puentes y demás festivos en los que los medios, empresas y autoridades nos invitan y alientan a coger cualquier  vehículo y desplazarnos. La pregunta es superflua. Las variantes surgen de la cantidad puesto que son posibles en cada uno de los contagios que ese virus se transforme más o menos respectos al estándar, por decirlo así.

Interrogado y con muchas dudas, el experto consultado nos explica:

En el caso de confirmarse una nueva ola, esta se produce justo un año después de que comenzase una que alcanzó su pico en julio. También en torno a septiembre-octubre se inició otra que registró su máximo poco antes de las Navidades. "No digo que vaya a ocurrir lo mismo que en abril de 2022, pero parece que esto es algo que se está repitiendo cada seis meses o una cosa así. No sabemos si esta periodicidad se va a mantener durante tiempo", detalla. 

No digo que vaya a ocurrir lo mismo que en abril de 2022, pero parece que esto es algo que se está repitiendo cada seis meses o una cosa así

Otra característica llamativa de este periodo es que la línea base (la cifra de contagios registrados de manera sostenida una vez alcanzada la estabilización tras una ola) es "alta con respecto a las anteriores". Desde enero se ha situado en torno a los 800 casos por 100.000, mientras que en julio de 2022 esta cantidad eran 500 y, con anterioridad, llegó a caer hasta los 200.

"Da la impresión de que, después de cada ola, la línea base está un pelín más alta cada vez. Debe de haber un sustrato que no termina de irse y las olas sucesivas montan ahí. No sabemos si se va acumulando un mínimo de personas que se contagian porque son más vulnerables o porque van sumando todas las variantes que aparecen y quedan marginalmente en la población", reconoce Pérez Gil.*

Esa repetición cada seis meses nos deja ese crecimiento de lo que ha llamado esa "línea base", la que es un "pelín" más alta. De nuevo —con esa información termina el artículo— el dato que se mira es el de la ocupación hospitalaria. Mientras haya camas, parece que no hay problema.

Pero claro que lo hay. Los retrasos en muchos sectores de la sanidad se van acumulando porque los recursos se deben repartir y no aumentan. Parece que los políticos buscan el punto mágico en el que todo se equilibre, por decirlo así. Pero esto no es sencillo pues habría que controlar al virus, algo que ignorándolo, sacándolo de los medios, es poco probable que se produzca. Ahora lo tenemos de nuevo en los medios cuando ya se han disparado los contagios. Malas noticias, las que no nos gustan y nos devuelven a la realidad

El catedrático, profesor Pérez Gil, director del estudio, termina señalando que

...es preciso permanecer "atentos" tras la reciente aparición de una subvariante de ómicron que ha disparado los casos en la India, enfatiza. "Hay que estar pendientes de cómo evolucionan las próximas semanas", recalca. Ahora bien, es optimista: "Cono la inmunidad híbrida de vacunación y contacto con el virus existente en España, no creo que vaya a tener un impacto importante en la incidencia".

Lo preocupante, junto al coronavirus, es esta especie de creencia en que nosotros no somos los causantes del problema en lo que afecta a la transmisión. Nosotros somos el "espacio" activo de la transmisión del virus y el lugar en el que emergen las variantes. Cuando el virus muta, lo hace en nosotros. Esto no es un duelo a muerte en OK Corral, sino la labor de un virus que se multiplica una vez que está en nosotros. Se trata, pues, de evitar que entre y evitar, si lo hace, que salga. Es decir, que nos infecten e infectar. Pero eso no entra en la mente de muchos en diferentes niveles, desde el que sale de fin de semana hasta el que lleva la política turística y organización de festejos de todo tipo con los que pasan su tiempo los españoles y llegados de fuera. Tener esa forma de economía es estar condenados a tener nuestras propias oleadas con una particular periodicidad marcada por nuestros hábitos estacionales.

La India, donde han vuelto a la mascarilla según nos dicen, acaba de ser reconocido como el país más poblado de la Tierra, desbancado a China, el país de origen de esta epidemia. Nuestra especificidad no es tener grandes cantidades poblacionales, pero sí recibir muchos visitantes y especialmente mucha concentración en la vida social y mucho viaje. Recordemos nuestros primero contagios con funerales, donde los miembros de la familia llegaban de todas partes a despedir al muerto y regresaban contagiando a sus zonas. Hay variantes con todo tipo de reuniones familiares.

Ahora nos toca de nuevo el buen tiempo, el chiringuito, el fin de semana y el puente, aprovechando que los viajes están baratos. Esto no es Esparta, pero sí España.

* África Albalá "Los contagios por coronavirus se disparan en España tras la Semana Santa: "Parece que se está repitiendo cada seis meses"" 20minutos 20/04/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5120398/0/disparan-casos-covid-semana-santa-nueva-variante/

viernes, 21 de octubre de 2022

Normalidad, aparente normalidad y falsa normalidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todo es raro o, quizá, demasiado simple. Mientras en el telediario de la noche nos dan una crónica desde Alemania en la que se nos explica que los casos de COVID se han disparado estratosféricamente, según nos muestra un gráfico ilustrativo, en el mismo noticiario se nos informa de la derogación de cualquier medida anti COVID en nuestras fronteras. Ni pasaporte-covid ni test que confirme que se entra con salud en España.

Teniendo en cuenta que nuestro porvenir turístico pasa por Alemania y Reino Unido principalmente, la medida de apertura absoluta de las fronteras, sin límites de seguridad, parece un poco desproporcionada y, como ha sido característico de toda la pandemia, de negación de la realidad en favor de los intereses de los poderosos sectores económicos que suponen la vida de este país.

En RTVE.es, donde se mantiene un seguimiento de la incidencia recogiendo los datos que suministran se nos dice:

·  La incidencia en mayores de 60 años sube 27 puntos respecto al viernes pasado. De esta forma, el indicador se coloca en los 195,61 casos por cada 100.000 habitantes, en circulación controlada. Pese a los incrementos de las últimas semanas, sigue siendo uno de los datos más bajos desde la puesta en marcha de la nueva estrategia de vigilancia.

·  La Rioja es la comunidad autónoma con la tasa de contagios más alta, 452 casos, lo que hace que se encuentre en riesgo bajo. En este mismo nivel, le siguen Castilla y León (338); País Vasco (275); Aragón (264), que esta semana no ha actualizado sus datos por problemas técnicos; Asturias (252) y Castilla-La Mancha (252). El resto del territorio se mantienen en circulación controlada, por debajo de los 200 casos.*

Se añade también:

En total, en la última semana se han contabilizado 20.652 contagios y 173 muertes. Desde que comenzó la pandemia se han comunicado más de 13,4 millones de casos y 114.641 decesos.*

El problema de estos datos es que se contabilizan por un lado los mayores de 60 años, pero del resto se desconocen los datos ya que la estrategia de la "gripalización" se basaba en la ignorancia de los datos generales y solo centrarse en aquellos que corrían más riesgo de volverse contra las autoridades al desembocar en ingresos y muertes, es decir, el de las personas mayores.

¿Son muchos 20.652 contagios y 173 muertes? Depende. Si el problema se enfrenta como una "cuestión ocupacional", es decir, si hay espacio libre en las UCI y si no se colapsa la atención primaria, dependerá de si hay muchas camas libres, personal médico que te atienda, etc.

Pero si la perspectiva es de las posibilidades de contagio reales, cada aumento —esos 27 puntos en una semana que nos dicen— de los datos significa una mayor probabilidad de que aumente los contagios. Recordemos lo que hemos visto en Alemania.

La cuestión está muy clara cuando queremos verla y escuchamos a los expertos en este campo. El COVID no desaparece porque lo ignoremos, sino justo lo contrario. Desaparecerá o se reducirá en la medida en que seamos conscientes de ellos y no generemos sensaciones de falsa normalidad, que lo único que hace es que bajemos nuestras defensas.

Cuando se deja de advertir sobre la presencia del COVID, automáticamente empezamos a dejar de tomar precauciones. Esto se puede apreciar claramente en el transporte público. Pese a que el servicio del metro madrileño insiste en que las mascarillas son obligatorias en el interior de los vagones y recomendables en los andenes, el aumento de personas que no se las ponen es visible.

Tímidamente aparecen en los medios avisos sobre los indicadores de que el invierno previsiblemente nos traerá un incremento de contagios. Sin embargo, la presión sobre ellos es para que informen de esa normalidad aparente que lleve a bajar la guardia.

Mientras en Alemania se plantean volver a la mascarilla en ciertos lugares públicos, nosotros vamos en sentido contrario. Corremos el riesgo, de nuevo, de convertirnos en el "paraíso" europeo sin mascarillas ni requisitos de protección alguna. Recordemos el caso del turista italiano que en menos de una semana se contagió de "virus del mono", COVID y VIH. ¡Una visita bien aprovechada!

Leemos en el diario balear Última Hora:

El portavoz del comité autonómico de enfermedades infecciosas, Javier Arranz, asegura que en las Islas siempre se está pendiente de lo que sucede en los países de alrededor y, en estos momentos, la COVID repunta en Austria, Francia o Alemania, donde los ingresos hospitalarios han aumentado un 50 %. Sin embargo, el especialista contextualiza y asegura que puede estar relacionado con las diferentes campañas de vacunación. En este sentido, en Balears hay mucha más gente protegida y, pese al leve incremento de transmisión registrado, «no tengo claro que aquí pase lo mismo que en Alemania», asegura. «En este momento vamos notando pequeñas aceleraciones   y en los últimos 15 días, o tres semanas, ha habido repunte comparado en periodos anteriores», explica. «Hoy parece que ya le hemos dado la vuelta».**

Hay un dato, el crecimiento de los contagio en un 50% en los tres países citados; y hay una especie de disculpa o creencia en que eso, claro, no nos va a pasar a "nosotros". ¿Por qué no?

Si los alemanes, franceses y austriacos, por citar solo a los países mencionados, llegan a un país donde no se les pide nada, el panorama puede cambiar pronto a gran velocidad. ¿Por qué nosotros no íbamos a tener ascenso de contagios si ya lo tenemos? ¿Volvemos al "España es segura"? En una enfermedad contagiosa, la falsa seguridad se acaba pagando.

En las últimas semanas me avisan algunos alumnos de que se han contagiado de COVID. Fiebre, dolor de garganta, tos, fatiga... No son mayores de 60 años y no aparecen en las estadísticas. Lo han pasado en su casa y afortunadamente no ha pasado de ahí. Pero, como hemos señalado, si los contagios aumentan y no tenemos ninguna prevención en lugares estratégicos, si pensamos que el COVID ha pasado, nos podemos encontrar con un panorama complicado de nuevo y en poco tiempo. Habremos pagado la falta de medidas mínimas cuando el panorama parece claro.

El COVID-19, nos repiten los expertos, no se ha ido. ¿Nuestra estrategia es esperar a que se llenen los hospitales, que ya no quepa gente en Urgencias o las UCI? Seguimos haciendo la guerra a la mascarilla en vez de al virus. Pagamos las consecuencias. 

Los datos que hemos visto son los de la semana anterior, del viernes 14. Hoy veremos qué ha ocurrido con los contagios y muertes en este tiempo y si ese crecimiento anterior se mantiene o era solo una ilusión momentánea. Hoy viernes tendremos otra nueva foto de la evolución de esta pandemia. (1)


(1) actualización de los datos 22/10/2022 en RTVE.es: "En total, en la última semana se han contabilizado 25.422 contagios y 217muertes. Desde que comenzó la pandemia se han comunicado más de 13,4 millones de casos y 114.858 decesos." https://www.rtve.es/noticias/20221021/mapa-del-coronavirus-espana/2004681.shtml

* "Coronavirus en España: la incidencia sube 27 puntos en la última semana y se aproxima a 200 casos" RTVE.es 14/10/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221014/mapa-del-coronavirus-espana/2004681.shtml

** "Salut detecta un leve repunte de COVID pero descarta la situación de Alemania" Ultima Hora 14/10/2022 https://www.ultimahora.es/noticias/local/2022/10/14/1809627/coronavirus-baleares-salut-detecta-repunte-pero-descarta-situacion-alemania.html

jueves, 14 de julio de 2022

Los otros indicadores de la pandemia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se percibe un cierto regreso a las mascarillas en lugares públicos. Frente a los datos que no existen, la observación nos permite hace un pequeño sondeo. ¿Tiene valor? El que le queramos dar, pero una gran superficie es un punto de encuentro que puede ofrecernos información, simplemente información. En ella se puede observar ciertos cambios.

Las personas en las cajas, por ejemplo, usaban mascarillas mayoritariamente. Después empezaron a desaparecer y ahora veo que casi todas la llevan. Con la clientela está pasando algo similar. De casi desaparecer a volverla a ver en los pasos por las cajas. No hablo de porcentajes, pero sí de un aumento sensible. Dada la falta de información sobre los casos en  menores de 60 años, algo incomprensible desde muchos puntos de vista y que ha sido recriminado por la OMS ya que les deja sin datos para conocer la evolución real de la pandemia, la observación del entorno es esencial para intentar saber algo sobre lo que ocurre y así poder tomar las medidas necesarias.

Como hemos comentado varios días, la queja de los expertos crece en sus manifestaciones mediáticas. Eso del "ojos que no ven" no va con ellos y les pone nerviosos porque no saben muy bien qué sentido tiene que les pregunten cuando las instituciones no dan datos. Las advertencias nos llegan entonces de los sectores profesionales, que son los que nos avisan de su saturación, del crecimiento de los ingresos en los hospitales, del aumento de la venta de test en las farmacias, etc. Todos estos datos, que muchas veces son las impresiones sobre lo que ocurre en sus propios entornos, son las informaciones de que disponemos para crearnos una visión de conjunto.


En DatosRTVE tenemos en estos momentos cuatro titulares que son "Coronavirus en España: la ocupación UCI se estabiliza en el 5,7%, con la incidencia en mayores por encima de 1.200 casos", "Muertes COVID en las residencias de ancianos: notificadas 49 en la última semana" "Así avanza la vacunación en España: 25 millones de personas tienen la dosis de refuerzo" y un último con información mundial "La vacuna contra la COVID-19 en el mundo: se han administrado más de 12.000 millones de dosis".

Los datos son siempre relativos; hay que saber si suben o bajan, cómo se distribuyen, etc. La evolución de los datos nos permite saber si mejoramos o si por el contrario vamos en mala dirección.

En el primer titular se nos habla de estabilidad en las UCI, pero se nos da información sobre la estrategia general: 

Desde el 22 de marzo, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha la nueva Estrategia de Vigilancia y Control de la COVID, avanzando un paso más hacia el sistema de 'gripalización' que el Gobierno pretendía adoptar una vez la sexta ola se diera por superada.

Ahora la realización de pruebas y la contabilización de las mismas se centra principalmente en la población vulnerable (mayores de 60, personas embarazadas e inmunodeprimidas) y en los entornos con alta probabilidad de contagio (centros sanitarios, sociosanitarios y otras instituciones).

Dentro de la nueva estrategia del Ministerio de Sanidad, la presión hospitalaria se ha convertido en el principal indicador para realizar un seguimiento adecuado de la pandemia. A partir de la información notificada por los hospitales se puede comprobar que, aunque la situación nacional se coloca por debajo del 5% (en circulación controlada), las UCI de algunos territorios continúan tensionadas (...)

La población donde Sanidad centra ahora los esfuerzos es en la de los mayores de 60 años. La incidencia acumulada de este grupo de edad pasa a ser un indicador clave, después de que el ministerio haya decidido no ofrecer esa tasa para la población general. Los baremos se han flexibilizado y el riesgo muy alto se alcanza cuando se sobrepasan los 2.500 casos por cada 100.000 habitantes.*

 

Creo que es un buen resumen de las limitaciones de la estrategia desarrollada por el Ministerio y ante la que muchos expertos están avisando sobre la desinformación que produce por a) dejar fuera informaciones sobre el conjunto y centrarse en el grupo de más edad; y b) por haber cambiado los niveles, haciendo que cifras altas sean consideradas como zonas verdes en el nuevo semáforo COVID. Los indicadores de una enfermedad de transmisión social no pueden ser la ocupación de camas y lo que ocurre con los mayores de 60 años. Eso deja fuera a la mayoría de la población, como si no fuera con ella.

En una pandemia, es decir, en una enfermedad de alta transmisión social, la claridad de las indicaciones es tan importante como los malentendidos que se provocan, junto a un tercer factor, la desconfianza.

El aumento de mascarillas en lugares públicos quiere decir algo: mucha gente ha vuelto a coger miedo. Y si no son las informaciones (o la falta de estas) quiere decir que son sus propias experiencias las que le dicen lo contrario de lo que escucha oficialmente.

En mi propia experiencia, cada vez tengo más mensajes en donde se me dice que "lo han pillado", en muchos casos acompañados por ese "¡no me lo explico!" que comentamos hace unas semanas, es decir, por la sensación que "no han hecho nada extraordinario" respecto a lo que antes hacían. En una enfermedad "social" como es esta, es decir, que se transmite básicamente por nuestras interacciones, el simple aumento de estas la propaga. Tan sencillo como esto.

La ausencia de información, el centrarla en "solo" los mayores es un enorme error comunicativo y, lo que es peor, una forma de manipulación que hace creer que es solo "cosa de viejos", lanzando a los demás a una intensa vida social (y económica). El aumento de las mascarillas en jóvenes puede venir de una presión familiar, como ocurrió con la llegada de  las vacaciones navideñas, proclives a las reuniones familiares intergeneracionales. Entonces se dispararon las ventas de los test ante la llegada de las fiestas y reuniones. Nadie quería correr el riesgo de contagiar. El plan de muchos fue distinguir los dos tipos de fiesta: la marcha general (igualitaria) y las fiestas familiares (intergeneracionales). Tras irse de fiesta con los amigos, el test aseguraba que no se contagiaría al día siguiente a los abuelos, por decirlo así.


El aumento de mascarillas es un indicador con poca fiabilidad porque se basa en observaciones locales imprecisas y asistemáticas. Pero la elevación de las ventas de test sí representa una elevación del nivel de preocupación. Y nos dicen que se ha vuelto a disparar.

La vacunación, otro factor esencial, apenas avanza porque los que querían hacerlo han podido hacerlo y los que no es poco probable que alguien les convenza. Sí puede, en cambio, producirse un cierto hartazgo por la repetición de dosis de refuerzo. Hemos escuchado a gente, especialmente jóvenes, diciendo que "con dos ya les vale", cuando sabemos de la pérdida de eficacia, de las reinfecciones, y de las nuevas variantes.

Ninguna otra enfermedad ha desarrollado una complejidad tan enorme como esta. Su extensión es solo uno de los factores. La importancia de nuestras costumbres, hábitos, cultura, etc. son decisivos. Como hemos señalado muchas veces anteriormente, la necesidad de información fiable, de directrices claras, etc. son esenciales para la concienciación social y la eficacia de las medidas. No mostrar información de la mayor parte de la población, plantearse que solo hay que dar cuenta de la ocupación hospitalaria y de los mayores de 60 años, además de relajar las medidas es contraproducente y solo da alas a la "relajación", que es lo que se busca en realidad, al desinterés y a la aparición de bulos de todo tipo por parte de los anti vacunas.

Lo que ocurra este verano, cuyas consecuencias veremos a su regreso, serán determinantes pues nos enfrentamos a un otoño duro en muchos sentido y socialmente sí se suman peras y manzanas. Si lo que hay pasa a ser demasiado alejado de lo que se dice o reconoce, veremos las consecuencias. Los ajustes contables de la enfermedad dejarán de ser eficaces.


* "Coronavirus en España: la ocupación UCI se estabiliza en el 5,7%, con la incidencia en mayores por encima de 1.200 casos" RTVE.es / DatosRTVE 12/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220712/mapa-del-coronavirus-espana/2004681.shtml

domingo, 10 de julio de 2022

Gravedad de notable

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer un puñado de expertos en estas cosas de los virus y los contagios estaba prácticamente todos de acuerdo. Les pidieron en La Sexta que valoraran el peligro del momento  en la situación actual y coincidieron en un "7", una forma de advertir sin llegar a preocupar más que a los que ya están preocupados.

A la hora de preguntarse —una buena costumbre— porque estamos creciendo tanto a principios de verano y no al final, los expertos solo pudieron responder de una forma: mala pedagogía.

Hay muchos factores que hacen que estemos ahora como estamos y, lo que es peor, a casi nadie le importe. Es decir, nadie está dispuesto a dar un paso atrás en esto de la prevención. Se ha planteado, como me decían el otro día, como una guerra entre "la marcha" y la "enfermedad" y, si como dicen, solo se mueren algunos, ya está bien de renunciar a la marcha.

La "marcha" es el principal negocio del país, aquello por lo que se mueven miles de millones en muchos sectores relacionados directa o indirectamente. La "marcha" es incompatible con mal llamada "distancia social". Esa distancia es teórica y nada social.

Yo tengo mis propios experimentos: un aula vacía con un solo alumno, más de cien asientos libres. El segundo alumno que entre lo hará junto al que ya estaba. Eso funciona con los españoles, sociales donde los haya. Con alumnos de otros países puede variar.

Es el instinto gregario. Nos lleva a juntarnos y juntarnos por encima de cualquier otra consideración. Si además está por medio esta economía del juntarse, los resultados están claros. La gente se ha vacunado para poder seguir juntos y así lo han dicho cuando se les ha preguntado. Si la vacuna-truco falla, entonces dejan de vacunarse.


Ayer se nos decían cosas que no se nos dicen habitualmente. Específicamente algo que se evita: hablar de las reinfecciones. Mucha gente sigue sin distinguir las vacunas que son para toda la vida y las que, por las mutaciones, dejan de servir y pierden eficacia pasado un tiempo. Muchos sacan la interesada conclusión de que si tenemos que vacunarnos tanto es porque las vacunas no funcionan. Son las vacunas precisamente las que han evitado que esto haya sido una sangría continuada.

El factor edad es otro que despista: una cosa es contagiarse y otra morirse, en este último caso, pues mala suerte, como nos dijo aquel experto preguntado por la mascarilla en los ascensores. La idea de que el joven no muere es, junto con los asintomáticos, el factor de mayor negatividad en todo esto. Que solo se den datos de contagios sobre los mayores de 60 años ha sido el golpe de gracia a esta enfermedad con un fuerte componente generacional en la forma de vivirla, padecerla y sufrirla.

La insensibilidad que algunos manifiestan por la "seguridad" de que no les pasará nada es manifiesta en muchos momentos y puedo dar fe de ello. Confunden la "no obligatoriedad" de ponerse la mascarilla con la inexistencia de los contagios. De esta forma, el virus se expande.


El regreso del verano traerá una situación nueva. Los expertos recomendaban, ante las imágenes de los sanfermines, ponerse la mascarilla en interiores y considerar como "interiores" las aglomeraciones como las que estos días vemos con toda "naturalidad".

Hay una dura batalla en la que las autoridades han claudicado. Es la batalla contra la mascarilla, no contra el coronavirus. La mascarilla se ha convertido en el objetivo. No lo ven como una "protección·, sino como un "obstáculo". Esto es algo que llevamos diciendo hace mucho tiempo y que ahora se percibe mejor.

Ayer se hablaba de falta de "pedagogía", algo cierto porque los intereses de la salud han estado muy poco tiempo en primer término. Los expertos señalaban que es el personal sanitario el que ha sido dejado a su suerte tras dos años de pandemia. Sin refuerzos, sin contenciones, todo se vuelca sobre la atención primaria, que vuelve a estar desbordada. Y solo está empezando esto, está "séptima ola" que algunos, se nos decía, llaman la "silenciosa", aunque pronto pueda reventar en escándalo si no se logra contener. ¿Pero cómo hacerlo sin ningún tipo de ayuda ni de arriba, la administración, ni de abajo, la población, lanzada (incitada por los intereses tras los medios) a la calle a celebrar que "todo se ha terminado"?


La administración se limita, como decíamos el otro día, a sugerir, recomendar, etc. La queja de los expertos de diferentes sectores era clara: nadie hace nada, no hay enseñanza o comunicación. Peor: se ha reducido la información, rebajando la presión sobre la necesidad de prevención. Los enemigos (eso dicen) son los que piden prevención y quieren que la gente se retire a sus casas. Como hemos repetido muchas veces, se ha perdido la ocasión de establecer una buena comunicación preventiva, esa pedagogía que reclaman hoy, que viene a querer decir que todo lo aprendido no ha servido de nada.

Las rivalidades entre administraciones sigue siendo un problema. Como ya ocurrió antes, nadie quiere parecer aguafiestas, restrictivo o demasiado protector. Visto lo ocurrido en Madrid, con las peores cifras, los que previenen pierden votos. Es peor perder votos que vidas, según parece.

Los expertos situaban el momento actual en "gravedad 7", notable, que viene a ser un aviso, pero con algo de margen, aunque eso, como sabemos, servirá de muy poco. El verano es imparable. Ya veremos cómo llegamos al otoño, que es la época buena para el virus.

Nada ha terminado. Luego nos preguntaremos dónde se cogió y diremos ese "¡no me lo explico!! que tantas veces escuchamos. Ya no se trata de "negacionismo", sino de una suerte de "pasotismo". Los que tendrán que recibirlos dentro de poco, avisan.


sábado, 2 de julio de 2022

La ministra Darias sugiere, recomienda, pide

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Finalmente la ministra Darias ha pedido, sugerido, recomendado, etc. que nos pongamos las mascarillas. Ya los "semáforos" y demás formas de descriptores manejables al gusto son incapaces de mantener en la sombra los hechos: el coronavirus crece a pasos agigantados. Las recomendaciones de la ministra son preocupantes porque se hacen antes del verano, es decir, cuando deberíamos haber bajado la incidencia para poder mandar a la gente a contagiarse a playas y festivos varios. El hecho de que esto sea el "punto bajo" teóricamente preocupa por lo que podemos encontrarnos en septiembre, a la vuelta del verano y comienzo de las clases. Trabajo y clases son dos grandes puntos de concentración en los que escuchas a la gente decir que ya todo ha pasado y que en septiembre se "volverá a la normalidad". Es el efecto de la política de silencio, de la mala comunicación, pensando más en las consecuencias políticas y económicas —sobre todo en las primeras— que en las sanitarias.

Ahora RTVE.es nos da ya el titular "Darias recomienda usar la mascarilla ante el aumento de la incidencia de COVID-19". En él leemos:

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha recomendado este viernes usar la mascarilla y mantener otras medidas de prevención de contagios ante el aumento de la incidencia de coronavirus. Ha insistido, además, en la importancia de vacunarse con la dosis de refuerzo. 

España registra cerca de mil casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes en los mayores de 60 años, según el último informe del Ministerio publicado este viernes. La tendencia es alza: son 241 puntos más que hace una semana. 

Darias ha explicado que el incremento se debe a los nuevos sublinajes de ómicron que han aparecido, BA.4 y BA.5. "Sabemos por otros países, como Portugal, que estamos ante sublinajes de ómicron que tienen una mayor transmisibilidad, pero una menor gravedad en relación con etapas anteriores", ha detallado. "En este tiempo hemos aprendido a mantener el virus a raya".*


Es difícil que se dé un mensaje en una sola dirección. Aquí, por ejemplo, se pide que se mantengan medidas mientras se alienta en la dirección contraria quitándole gravedad a los contagios. De esta forma, el político dice una cosa y la contraria. Decir que se transmite mucho pero que es menos "grave"; decir que "mantenemos al virus a raya", pero que hace falta que todo el mundo se ponga la cuarta dosis.

Esta es la forma en la que un ministerio "político" de Sanidad manda mensajes: todo crece, pero lo mantenemos a raya. Nunca pasa nada, todo va bien. Con esto último es con lo que se queda el que no quiere tomar medidas y, peor, resta fuerza a la lucha que se da en la calle, en cada puesto de trabajo.

No sé si los ministros y demás políticos viven tan aislados de la realidad que no se han dado cuenta que cada medida que toman supone un debate real en los momentos de la convivencia, que cinco personas en una sala deben decidir si se abre una ventana o si se lleva la más carilla, que tenemos gente en los trenes que no las usan y miran desafiantes a los que le dirigen la mirada y se mantienen distantes de ellos. Quitar importancia l virus es inclinar la balanza hacia los que rechazan las medidas, a los que tienen que pasar los vigilantes del tren para que se pongan las mascarillas.

Animados por las medidas que se retiran no están dispuestos a volver a las medidas de seguridad. Por eso decíamos aquí hace unos días el peligro de usar en los medios el término "pos-pandemia" para referirse al momento actual. Es algo a lo que se agarran los que no quieren estar en condiciones de vigilancia y prevención. Es muy peligroso que ese pequeño tanto por ciento se considere autorizado en su desafío por las palabras de alegría de los políticos.

Lo cierto es lo que nos decía un experto consultado en un medio televisivo hace unos días: el virus no se ha ido nunca, siempre ha estado y está ahí, entre nosotros. Las metáforas con las que interpretamos la vida pueden ser engañosas y hacernos actuar de forma equivocada. Lo hemos repetido hasta el aburrimiento: las olas las provocamos nosotros. No es que el virus venga; es que nosotros vamos hacia él a través de nuestra propia proximidad favoreciendo su expansión.

Por lo que percibo, la vuelta del verano va a ser "negacionista"; mucha gente se ha convencido de que esto se ha terminado, por lo que el mensaje de Darias y del ministerio debería ser claro. Sin embargo, quién le pone el cascabel al gato, quién dice los datos que hoy no se nos dan, pues solo se nos habla de los mayores de 60 años.

En el artículo citado se señala respecto a la nueva dosis de vacuna para el otoño:

En su visita al Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander, Darias ha replicado que será la Ponencia de Vacunas, que se reúne periódicamente, la que decida cuándo es el mejor momento . "Estaremos, como siempre, a la espera de nuevas propuestas de la Ponencia de Vacunas, para saber cuándo proceder en ese caso a la inoculación de los mayores de 80, de mayores en las residencias o cualquier otra posición que adopte la Ponencia", ha afirmado. 

Desde la Ponencia de Vacunas han declarado a TVE que la posibilidad está abierta: todo depende del porcentaje de ocupación de las UCI. De momento, el indicador está en riesgo bajo y, si sigue así, se esperará para poner la segunda dosis de refuerzo después del verano. 

El motivo es que es en otoño, "cuando se presupone que va a haber una mayor movilidad del virus" y puede que la protección de las vacunas esté "más debilitada", según ha concretado en el Telediario Amos García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y miembro de la Ponencia.

Sin embargo, la presión en los hospitales cada vez es mayor. Hay 2.000 ingresos más que hace una semana y desde la Sociedad de Medicina Preventiva reclaman que se tomen medidas. "No podemos condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén llenas, tenemos que actuar antes", ha pedido su presidente, Rafael Ortí.*

El "actuar antes" es lo más sensato tanto por la vía de la vacunación como por la prevención. Pero si se retrasa la vacunación y se desatiende la prevención por parte de la gente que se considera "liberada" de obligaciones preventivas.

El argumento dado por Rafael Ortí — "No podemos condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén llenas, tenemos que actuar antes"— es palmario y muestra la profunda diferencia con la política seguida. La política de solo preocuparse cuando las UCI se llenan y los enfermos están por los pasillos es un tremendo error, por no decir otra cosa. Es una forma de desperdiciar recursos, de agotar al personal sanitario, harto ya; pero sobre todo es un enfoque que no va a acabar con el virus y, lo que es peor, tampoco va a desarrollar una política inteligente de convivencia con el COVID-19.

Por encima de cualquier otro tema, este es crucial porque nos está condicionando la vida a todos, incluso a los que no quieren que el coronavirus se la condicione. En vez de centrarse en cómo hacer que sea la población la que se enfrente al virus ya es la afectada, se toman "sectores" que se ven "afectados" económicamente.

El ejemplo más extremo de esto nos lo dio una fábrica de alimentos en Estados Unidos, donde se encerró a los trabajadores, forzando la convivencia de todos. Si alguien se contagiaba, se quedaba dentro. Lo importante era la fábrica y no las personas. Hemos tenido ejemplos de estos planteamientos "economicistas" frente a los sociales. Los tratamientos sociales de la enfermedad no tratan de aislar los grupos sino tratan de que los grupos aprendan a convivir cuidando la transmisión.

Toda la política que se ha seguido en estas fases últimas, aprovechando la menor gravedad por la vacunación (lo que nos ha salvado aunque no a todos), es intensificar la vida social mientras haya puestos libres en las UCI, camas libres en los hospitales. Pero este juego tiene dos límites: la debilitación del efecto protector de las vacunas y la aparición de nuevas variantes. Las dos aparecen en las razones dadas anteriormente. Las vacunas dejan de ser eficaces pasado cierto tiempo, por lo que iríamos a dosis periódicas de refuerzo; pero la aparición de variantes supone el éxito evolutivo de determinadas variantes, capaces de resistir y expandirse gracias a nuestras facilidades y confianza. Hay gente que manifiesta que no está dispuesta a más dosis, el terreno en el que siembran los antivacunas, que responsabilizan a las vacunas de cualquier circunstancia adversa

Por eso es esencial pensar en la batalla del día a día, la que se da en los sitios reales, donde personas reales se contagian de forma real. No se puede seguir pensando solo en los números y hay que empezar a pensar en cómo evitar que las personas se contagien, lo que solo se puede hacer reconociendo la realidad de la situación actual y la que espera previsiblemente en otoño cuando las alegrías veraniegas, para regocijo de los sectores involucrados, siempre exigentes, nos pasen factura.

El ejemplo de las protestas sectoriales por las suspensiones anteriores de viajes del IMSERSO, personas mayores de 65 años todas, deja claro lo que nos importa a cada uno en esto. Recurrieron a los tribunales para impedir quedarse sin "sus clientes". Tras distintos pasos por los juzgados, en Canarias7 se nos dice qué ocurrirá tras este verano en el que Darias nos ruega, recomienda o sugiere extremar las medidas y usar las mascarillas:

El Ministerio de Derechos Sociales ha decidido ampliar al máximo la oferta de los viajes subvencionados para mayores del Imserso de cara a la próxima temporada. En principio, va a poner a la venta en septiembre próximo 850.000 paquetes turísticos para este colectivo, lo que supone un crecimiento de los viajes superior al 60% con respecto a los de la temporada 2021-22. Es más, fuentes ministeriales señalaron que en el caso de que la demanda fuese superior al cupo inicial estarían dispuestos a ampliar la oferta.

El objetivo gubernamental con este fuerte impulso del programa es doble. Por un lado, satisfacer las enormes ganas de viajar de los mayores tras dos años de suspensión de los desplazamientos del Imserso, primero, y de reanudación con muchas limitaciones, después, provocadas en ambos casos por la pandemia del coronavirus. Por otro, ayudar al sector turístico y hostelero español, muy castigado por los confinamientos, y al sostenimiento del empleo en los meses de la temporada baja.

Los números que maneja el Imserso indican que su programa de viajes no solo sale del socavón de la pandemia sino que incluso superará los números de participantes previos a la plaga del coronavirus. La temporada que concluye a finales de este mes, la primera casi completa desde 2019, ha rozado ya la normalidad. Los altísimos índices de vacunación contra la covid entre los jubilados españoles y la implantación de protocolos de seguridad permitieron, sobre todo desde las navidades, que hasta medio millón de mayores viajase con el Imserso.**

La cuestión no puede estar más clara, dónde se ponen los objetivos. Que sea en el sector de edad especialmente vulnerable no parece preocupar y si hay más demanda de viajes, como se nos dice, se cubrirá. La oferta será bien recibida por clientes y por sectores que se vuelven cada vez más presionantes sobre los responsables de la organización de los viajes. No queda mucho para acabar la legislatura y todos tienen que estar contentos.

Veremos los números que el verano "pos pandémico" nos deja y cuáles son en otoño las expectativas para las personas que los viajes del IMSERSO usan para que el sector no flojee. Ese aumento de los viajes es otra señal más de lo que se quiere que se piense, que todo ha pasado. Desgraciadamente este sueño puede terminar mal para algunos; serán muchos o pocos, según lo que estime cada uno.

Hace mucho que nos vemos las campañas de recomendación, los carteles que piden extremar las medidas. No son conforme a las alegrías veraniegas que se nos presentan. Precisamente es lo que hace falta, no mandar más mensajes contradictorios y tener una línea clara con el centro en la salud de todos. Puede que no sirva para conseguir votos (lo vimos en Madrid con Díaz Ayuso, que sí los consiguió), pero es lo que debería ser la línea de un Ministerio de Sanidad, la salud de todos.

Hoy, en Canarias7

En un artículo publicado en marzo de este año en Gaceta Médica por Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, titulado "Crónica de dos años de pandemia de COF", en el cierre del texto el autor se quejaba de lo poco que hemos aprendido:

Si algo nos ha enseñado esta pandemia es que no hay que dar nada por sentado. Aunque la sexta ola, la ómicron, nos haga cuestionar hasta la efectividad de las vacunas no es el momento de ser catastrofista. No podemos asumir que se han hecho las cosas bien, pero tampoco cuestionar todas las decisiones debido a la novedad, dificultad, inexperiencia y falta de preparación y legislación para combatir la pandemia.

En este contexto, el reto para 2022 es superar las deficiencias relatadas y saber aprovechar la experiencia y el aprendizaje para realizar cambios en el sistema de salud y de cuidado de la enfermedad (atención primaria y hospitalaria). En seguridad del paciente decimos que un error o un evento adverso es una oportunidad ya que aporta información clave para corregir las deficiencias observadas, para conseguir una mejora continua de la calidad asistencial y, en nuestro caso, de la salud pública española. 

El gran desafío es no seguir navegando a demanda de las olas sino parar un momento para atender las causas latentes del problema: el rediseño de la educación sanitaria infantil y del adulto en el país; la potenciación de la investigación específica y la formación especializada en medicina preventiva, salud pública y gestión sanitaria; la actualización de la Ley General de Salud Pública que debería dar respaldo legal y armonizar la aplicación de las medidas preventivas recomendadas; la distribución de recursos con un incremento importante de la proporción destinada a la prevención de la enfermedad y a la promoción de la salud; y la creación de un Centro Estatal de Salud Pública que aglutine los recursos necesarios en el ámbito estatal a la vez que tenga capacidad de actuación transversal a nivel del ámbito autonómico, para priorizar las actuaciones preventivas y de promoción de la salud. Un organismo autónomo o agencia independiente del poder político, con prestigio y autoridad ofrecida por la evidencia científica, trasparente para la población, … con una estructura descentralizada y en red que integre nodos autonómicos, nodos temáticos y nodos centinela basados en unos servicios de Medicina Preventiva de área sanitaria rediseñados para integrar recursos hospitalarios y de salud pública.***


Ya estamos ante una séptima ola, por seguir usando esta referencia. No parece que se hayan hecho muchos cambios donde se debía. Es cierto que esto introduce una enorme novedad en cada momento, pero eso, como bien señala Ortí, no sirve para los errores que se repiten, de los que no solo no aprendemos sino que los convertimos en "costumbre".

Toda esa necesidad de formación es parte de lo que hemos señalado, una política comunicativa constante y no los mensajes contradictorios de los ministerios compitiendo muchas veces por hacerse con el favor de aquellos que dependen de ellos. Nos veamos como nos veamos, somos un sistema interrelacionado y donde las frivolidades de unos repercuten sobre la salud de los otros. La constancia en la prevención es esencial y no este ejercicio intermitente de vigilancia cada vez más relajada.

La sugerencia que hacemos aquí es la de siempre y muy sencilla; siga manteniendo el control: distancia, mascarilla, ventilación e higiene. No hay otra hasta la siguiente dosis.

 * "Darias recomienda usar la mascarilla ante el aumento de la incidencia de COVID-19" RTVE.es 1/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220701/covid-sanidad-darias-mascarilla-incidencia-vacuna/2386243.shtml

** Alfonso Torices "El Imserso ofertará un 60% más de viajes a los mayores " Canarias 7  https://www.canarias7.es/sociedad/imserso-ofertara-viajes-20220606171309-ntrc.html

*** Rafael Ortí "Crónica de dos años de pandemia de COF" Gaceta Médica 28/03/2022 https://gacetamedica.com/mas/anuario/cronica-de-dos-anos-de-pandemia-de-cof/


martes, 10 de mayo de 2022

De la caseta a la farmacia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Algunos dirigentes políticos andaluces ya han empezado a curarse en salud, como dice el refrán. Ya es difícil que algún político español, del color que sea, rectifique algo, lo que nos dará cuenta de la magnitud del "error". Creo que más bien están preparando las trincheras antes de que les comience el bombardeo por las alegrías tomadas tras la Feria, esa a ala que la gente ha ido con tantas ganas a dar palmas y lucir palmito, o sonrisa, que diría nuestra Ministra de Sanidad que, por cierto, ha encontrado otro eslogan poético con la presentación del teléfono para la prevención del suicidio, presentado ayer.

Pero volvamos a Sevilla y sus datos. RTVE.es se traslada de la caseta, "con la última sevillana" nos dicen, al centro hospitalario, donde se han disparado los datos. "La mayoría son casos leves, pero reconocen estar desbordados", señalan en el reportaje. Los datos: en Andalucía, las ventas de test han aumentado un 600%. Pues ya es aumentar. En otros puntos de España achacan el crecimiento de las ventas a que ya no se cuida nadie a menos que estés para ingresar. Otro experto señala, de forma general, que "en otras circunstancias habríamos llamado a esto "ola"", pero ahora apenas lo hacen, aunque en los medios se habla cada vez más de "la séptima ola".

Pero lo de Sevilla se da con naturalidad pasmosa, de la feria a la farmacia o al hospital. Ya todo el mundo parece tener asimilado que tras el palmoteo y el taconeo, tras el paseo por El Real, lo pillas. Pero ¡cómo vas a presumir de ello el resto de tu vida social!

Son ya muchas las voces de expertos que no quieren ser responsables del desaguisado pandémico que se está produciendo por las alegrías del quitado de las mascarillas en interiores. Hemos insistido en ello desde que se anunciaron las nuevas medidas y se quitaron los sistemas contables con la pretensión de que dando solo las cifras de los contagiados de más de 60 años, el resto del país asumiría que ya había llegado el momento "de la sonrisa" y de las celebraciones, el momento —como les gusta repetir a los medios— de "recuperar" el tiempo perdido. "¡Había ganas!", nos dicen desde las pantallas. La consecuencia es esa multiplicación de la demanda de test ante la negativa a recibirte si no vas con la fiebre por delante. La consecuencia es otra frase clásica en nuestro sistema sanitario "¡estamos desbordados!".

En Antena 3 leemos el titular "El epidemiólogo Oriol Mitjá: "Un 30% de la población española se puede contagiar de coronavirus en las próximas semanas"", señalando la especial incidencia en los que quedan a expensas de los liberados de tomar medidas, es decir, a los mayores de 60 años: 

El epidemiólogo Oriol Mitjá, asesor en materia de coronavirus del gobierno autonómico de Cataluña, ha alertado sobre una nueva ola tras los aumentos diarios de la incidencia acumulada y la relajación de las restricciones y el comportamiento de las personas.

La pandemia todavía no ha terminado, los contagios continúan aumentando y según la última actualización del Ministerio de Sanidad, la incidencia actual en mayores de 60 años no deja de crecer, estando en este momento por encima de los 790 casos. Esto supone un aumento de 114 puntos con respecto a los datos ofrecidos el último día, cuya incidencia acumulada era de 676,43. Por su parte, el 25% de los tests que se realizan dan positivo, esto significa que "la incidencia real es entre tres y cuatro veces más alta de lo que se había detectado", explica Oriol.

Las personas vulnerables preocupan especialmente al médico. "Las personas mayores de 60 años han tenido muchas menos infecciones naturales que los niños y jóvenes. Por tanto, es posible que los mayores tengan más riesgo".

La no obligatoriedad del uso de mascarillas en interiores parece ser el detonante de lo que algunos expertos advierten de la séptima ola.

Oriol ha alertado a través de su cuenta de Twitter de lo que puede pasar en las próximas semanas con la variante ómicron. "Ómicron es una variante con escape vacunal con el potencial de infectar hasta el 60-70% de la población. Un 30% se infectó en Navidad, un 30% se librará y un 30% se puede contagiar ahora", comentaba.*


Por muy equitativo que les puedan parecer esos grupos de 30% entre los que la cogieron, los que la cogerán y los que se librarán, la triste realidad es que los apaños cosméticos gubernamentales sobre el comportamiento del coronavirus y, en paralelo, la vida social española, se corresponden. Que los test se disparen antes y después de la navidades, la Semana Santa y ahora la Feria de Abril sevillana es un indicador de por dónde discurren los caminos que le abrimos al virus y cómo se traducen en contagios. El argumento gubernamental es que, como estamos vacunados, los contagios son leves y se puede seguir dando palmas para mantener la economía en pie.

Pero el aumento de la circulación del virus, con pocos o muchos síntomas, es el peligro de que llegue a personas con inmunodeficiencias —¡mala suerte, chico!— o que cualquier nueva variante se extienda a gran velocidad. Ya se vuelve a hablar de "relajación", de medidas "precipitadas", como se reconoce desde la Junta por temor a lo que está por llegar en unos días.

Nuestro drama sigue siendo que nuestra economía funciona alrededor del jolgorio, la celebración, de la caseta al chiringuito playero, de la calle corriendo detrás o delante de los toros o prendiéndole fuego a las fallas. Nuestros enemigos son los virus y las lluvias.

Muchos van de la caseta de la feria a la farmacia; otros directamente a urgencias, por lo que los sanitarios se quejan doblemente. La ilusión oficial de que todo va bien choca con la dura realidad de que la gente va a urgencias colapsando los servicios. Una cosa es camuflar los números y otra las camas. Ahora piden distinguir a los enfermos "con" COVID y los enfermos "por" COVID, una sutileza que no le sirve da nada el que acaba en la UCI o en el cementerio.

Lo más lamentable es la incapacidad de salir de este modelo de la pandereta, la castañuela y el aceite en la espalda para no quemarnos, claro causante junto a todo tipo de festejos inventados y por inventar. En el fondo, todos creen que el virus se irá en algún momento, como se fueron los dinosaurios. 


* "El epidemiólogo Oriol Mitjá: "Un 30% de la población española se puede contagiar de coronavirus en las próximas semanas"" Antena 3 9/05/2022  https://www.antena3.com/noticias/salud/epidemiologo-oriol-mitja-30-poblacion-espanola-puede-contagiar-coronavirus-proximas-semanas_202205096278d9e1b54ff300011d2a26.html