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jueves, 25 de septiembre de 2025

Las estafas del amor

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Probablemente siempre hayan existido de una forma u otra. La soledad no es un invento nuevo, aunque se creen fórmulas como la de "soledad no deseada", que se usa ahora muy a menudo. Lo que tenemos cada vez más es gente que vende el remedio y es entonces cuando se producen estas estafas de las que los medios nos informan a menudo.

En Antena3 nos cuentan un caso más: 

José Ignacio Villameriel (78 años), ha caído en una nueva estafa del amor creada por Inteligencia Artificial. Este jubilado, que solo buscaba otra oportunidad en el amor, ha perdido todos sus ahorros (8.800 euros), parte de un piso y alguna amistad. Todo esto por Ainur, una supuesta mujer de Kazajistán que quería venir a España y entablar un romance con él. La realidad es que ella no existe, es una trampa creada mediante IA.

Todo comenzó cuando José Ignacio, triste y solo tras la pérdida de su mujer, se refugió en las redes sociales y el contacto humano online. Así fue como el 29 de noviembre de 2024 recibió el primer mensaje de Ainur "me dijo que tenía 43 años, que era médico de una aldea y que buscaba hombres serios porque había tenido una mala experiencia con un hombre de su país", comentaba el jubilado.*

De nuevo aparece la IA en su doble actuación. Por un lado se nos presenta como un remedio a la soledad, incluso al amor; por otro, se convierte en la base del engaño, como ocurre en el caso citado. ¡Poderosa IA que es capaz de jugar todas las bazas en todos los bandos!

Pero el problema de estos engaños es el deseo de creer en que hay remedio a nuestra soledad, a nuestra falta de amor. Esto produce frustraciones que nos llevan al autoengaño, lo que nos hace presas fáciles. Somos los amantes del amor, como enseñaba la película de Truffaut, y con esa actitud es fácil caer en las trampas que nos fabrican en esta sociedad digital en la que todo parece posible hasta que descubrimos que era una ilusión, una ficción hecha para satisfacer nuestras frustraciones y deseos. Es un ciclo de carencias y soluciones que muchos desaprensivos aprovechan para colar los engaños


De entre todas las respuestas posibles, quizá la menos dañina sea esa fabricación del otro que hace la misma IA, sin complejos, dejándonos llevar hacia ese amor imposible, pero aparente. Mejor eso que el sufrimiento, que el engaño.

De las mascotas a la IA, los remedios para vencer a la soledad se ofrecen con la soledad misma. También es una "sociedad de consumo" para el amor.

Lo más preocupante es la sensación primero de ilusión amorosa y, tras el descubrimiento de la estafa, un doloroso sentimiento de frustración. Si vemos la construcción de la estafa comprobamos la mezcla de sentimientos que ha buscado despertar en la víctima, lo cuidadosamente preparada para vencer las posibles resistencias o sospechas.


El engaño requiere pericia y mucha psicología. Es una construcción que se basa en el detalle, en los trazos finos. Esta nueva sociedad que hemos creado fomenta la soledad y, por ello, aumentan las probabilidades de sufrir estafas que juegan con nuestros miedos y angustias respecto a la soledad.

La elección de las víctimas es mediante tanteos y perfiles. Lo masivo se va reduciendo hasta llegar a aquellas que permiten comenzar a trabajarlas con detalle. José Antonio, a sus 78 años, intenta reconstruir lo que ha perdido. Es la víctima perfecta, está en el momento perfecto para agarrarse a un sueño que se convertirá finalmente en pesadilla. Los jubilados son ahora el objetivo porque tienen ahorros, lo que han guardado a lo largo de su vida. No tienen experiencia en redes y sienten dolorosamente el tiempo que se acaba en esa soledad que les hace creer en otra vida posible, en nuevas oportunidades.

¿Qué le queda después de esto? Supongo que cada edad tiene sus tentaciones y debilidades, pero ¡qué crueldad para el final de una vida!


* Adrián Ballesteros "Nueva víctima de la 'estafa del amor', un jubilado pierde todos sus ahorros por un engaño creado con IA: "Me afectó psicológicamente"" Antena3 24/09/2025 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/nueva-victima-estafa-amor-jubilado-pierde-todos-sus-ahorros-engano-creado-afecto-psicologicamente_2025092468d3dd60f158e014f6f2bdc8.html

 

viernes, 27 de junio de 2025

Clonados, la jungla virtual

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Podría ser una simple anécdota, pero es un anticipo de problemas futuros, de problemas graves. Es un nuevo inicio de algo que estallará más allá de estos casos que a algunos hasta les parecerán divertidos y eso es parte del problema.

En 20minutos nos cuentan el caso de la falsa entrevista del periodista Manuel (Manu) Sánchez promocionando un producto. Se le han clonado imagen y voz creando un "texto audiovisual" que da el pego. Todo gracias a esa IA que a todos hace gracia y todos, según parece, saben usar, de niños de 12 años que realizan falsos vídeos sexuales con las caras de sus compañeras de clase, a publicistas y difamadores políticos. 

Manu Sánchez, presentador de Antena 3 Noticias, ha expuesto este jueves en Y ahora Sonsoles el uso fraudulento de su voz y su imagen en un vídeo creado mediante Inteligencia Artificial con fines delictivos. Los responsables de esta estafa, según ha explicado el periodista, han recurrido a esta tecnología para clonar tanto su rostro como el de la nutricionista Sandra Moñino y simular una entrevista falsa en la que ambos avalarían un supuesto producto milagroso para adelgazar.*


 Los "fines delictivos" no son otros que vender un "producto" adelgazante aprovechando la popularidad que algunos alcanzan. El producto será mejor o peor, pero necesita vincularse a algo conocido, que son las personas clonadas. En este sentido, la nueva tecnología sigue necesitando los viejos métodos, los del rostro conocido, que sirve para convencer a los que confían en aquellos que conoce. Es un sistema que parasita el prestigio que otros puedan tener para convencer de sus objetivos de venta, voto o cualquier otro.

Por todas partes —así concluye también el texto de Manu Sánchez— se pide que se regule el uso de la IA, a la que se le atribuye el origen de estos desmanes. Pero es como pedir que se regule los asaltos a los bancos o los asesinatos. ¿Cómo "regular" algo que ya nace perverso? Nos queda creer que no saben que están haciendo algo mal aquellos que las usan de esta forma perversa. No lo creo. Es demasiado ingenuo pensar que quien hace un vídeo porno poniendo la cara de una compañera de clase no sabe lo que hace. Si antes se decía que "sabía latín", ahora se "sabe de IA".

La pregunta es sencilla: ¿saben lo que hacen los que la crean y la hacen tan "asequible" los malos usos que se le pueden dar? Claro que lo saben, pero la cuestión no es esa. La respuesta sobre los usos es clara: "no es mi problema". Ellos hace la IA, otros la comercian y, finalmente, otros las usan. Es como el que utiliza un coche en un atraco, ¿es responsable la fábrica? Pues no, le dirán.

Pero las implicaciones del uso de la IA falsificando todo tipo de imágenes sonidos y lo que hay detrás son muchas y peligrosas. La primera es, evidentemente, qué se puede creer, de qué podemos fiarnos. De la publicidad a la política, de las pastillas para adelgazar a los efectos de un bombardeo, lo cierto es que nuestra capacidad para decidir se ve mermada por la posibilidad de ser engañados, seducidos o mal informados.

La expresión "ver para creer" es ya de otro siglo, de otra era. Hoy "ver" es un acto sometido a sospecha, que puede ser manipulado ante una realidad que desaparece en un mundo de pantallas.

Alfred Hitchcock dedicó algunas de sus mejores películas, como Vértigo (1958) o La ventana indiscreta (1954), a reflexionar sobre cómo el hecho de ver podía ser manipulado para hacer creer. Hoy, en un mundo repleto de cámaras fijas y movibles, observado desde todos los ángulos, nos damos cuenta de que podemos ser manipulados unos y reproducidos otros a partir de aquello que considerábamos creíble, lo que vemos y escuchamos. Es precisamente con ese desfase entre el papel de nuestros sentidos y los nuevos modos de captación y construcción de un universo virtual donde somos manipulables.

Hace un par de días comentábamos aquí la estrategia de José Luis Ábalos diciendo que no "se reconocía" en los audios grabados de sus conversaciones telefónicas; no había dicho aquello que se escuchaba. Dejaba así abierta una posibilidad de defensa, argüir que aquella voz no era la suya, sino una clonación de su voz realizada por alguien.

Lo que empezó siendo una protesta de los actores en Hollywood porque se podían usar sus voces clonadas es ahora un problema de otro orden, más abierto y complejo, entrando de lleno en lo delictivo, en la manipulación. Los más afectados no son solo aquellos que han sido clonados, sino el sistema informativo en su conjunto, que recibe un torpedo en la línea de flotación por la credibilidad.

En el artículo, Manu Sánchez se da cuenta de ello. El artículo señala que el periodista:

[...] ha lanzado un mensaje a la audiencia para que respalde del periodismo honesto y contrastado. "Que la gente siga confiando en nosotros, en los medios que debe confiar. Porque tenemos un problema los que nos dedicamos a informar de las cosas que pasan", ha subrayado.*

Efectivamente, pero el problema lo tenemos casi todos, pues lo que se hunde es la idea de confianza, base del periodismo. En un mundo en el que todos van provistos de teléfonos y cámaras, en el que se tardan segundos en que una noticia dé la vuelta al mundo, que sea reproducida por miles o millones de personas, jugar con la credibilidad y el prestigio de los informadores es un enorme peligro. ¿Cómo, una vez sembrada la duda, se recupera la credibilidad?

Una noticia falsa clonada con rostros y voces de confianza se convierte en un peligro instantáneo. No contentos con emitir noticias falsas, ahora necesitan hacerse pasar por verdaderas utilizando los rostros y voces que puedan hacer bajar las defensas. Los espectadores y oyentes confían, confían en quien les transmite una noticia y les ofrece credibilidad. Por eso, los maliciosos apuntan a esas personas y medios. La falsedad no es solo del hecho; está la falsificación de la forma, del cómo, del quién.

Muchos medios se han visto forzados a mantener sistemas de detección de falsedades porque saben que cuanto más prestigio tengan serán más falseados. La confianza en ellos les hace atractivos para ser falseados.

Es un serio problema que va más allá de la venta fraudulenta de productos para adelgazar. Vamos hacia una cultura que ha deshecho la confianza. Esto se puede traducir en indiferencia social hacia la información (¿qué me importa si todo puede ser mentira?) y en el uso constante de la falsificación.

En vez de tener una sociedad más segura, su conversión en virtual (que beneficia a las empresas que ahorran personal) nos ha abierto una nueva y peligrosa jungla en la que las estafas, las suplantaciones, las clonaciones, las falsas noticias, los falsos interlocutores, las falsas tiendas, etc. están a la orden del día. 

Todo lo que nos llega puede ser real... o no. 

 

* Rosa Chaneta "El presentador de informativos Manu Sánchez, tras el fraude con su voz e imagen: "Siento un profundo enfado"" 20minutos 26/06/2025 https://www.20minutos.es/television/presentador-informativos-manu-sanchez-tras-fraude-con-su-voz-imagen-siento-un-profundo-enfado-5725941/

martes, 17 de diciembre de 2024

¿Diga? La abuela Daisy te protege

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Debo confesar que la noticia me ha alegrado el comienzo del día, algo poco frecuente incluso en estas fechas en que los medios buscan desesperadamente noticias que nos saquen de la depresión informativa en la que nos sumen diariamente. La noticia no proviene de una buna causa, sino de una buena solución.

Una vez más, la noticia llega de fuera, de la RTP a través de la sección Una mirada Europea, de RTVE.es. Su titular es "Una empresa crea a la "abuela Daisy" con inteligencia artificial para agotar a los defraudadores telefónicos" y así nos la explican: 

Es una experta en tecnología, pero actuará como tu abuela. Daisy Harris es una anciana a la que le encantan los pájaros, tiene un gato llamado Fluffy, le gusta hacer ganchillo y, como muchas personas mayores, tiene problemas para navegar por Internet.

Una descripción que encaja con muchas personas mayores de todo el mundo. Sin embargo, la abuela Daisy es un modelo de inteligencia artificial creado por la empresa británica O2. El objetivo: hacer que los estafadores pierdan tiempo y paciencia mientras intentan robar dinero, ya que Daisy asegura que tiene todo el tiempo del mundo.

Las estafas telefónicas son cada vez más frecuentes. En Asia hay sectores laborales dedicados a esta actividad, con miles de trabajadores explotados que deben seguir guiones diseñados para ponerse en contacto con ancianos con el fin de extorsionarlos por su desconocimiento del mundo digital.* 

Las posibilidades de la IA para contestar preguntas o participar activamente  en conversaciones son amplias, según parece. ¿Por qué dar la respuesta inteligente? ¿Por qué no dar la estratégicamente más eficaz? Habrá muchas IA a las que se les exija la respuesta concreta, inmediata, sin divagaciones, pero ¿por qué ha de ser la que necesitamos? ¿Y si necesitamos que la IA se enrolle como las persianas, por usar un término coloquial?

Entre la novedad y el estereotipo, la "abuela Daisy" se mueve entre lo que se espera de una "señora de su edad" y la astucia sin piedad de la máquina volviendo locos a los estafadores que quieren seducirlas para quedarse con ahorros y lo que puedan. La "abuela Daisy" se defiende con su aparente inocencia, desconocimiento y capacidad de darle la vuelta a la conversación.

Cuando estaba asimilando el método, me empezaron a llegar sugerencias: ¿por qué no el "primo Paco", el "vicegerente Andrés", la "tía Ernestina" y un largo etcétera de personajes capaces de crear barreras, para bien o para mal, entre nosotros y el ejército de pesados que nos acosan cada día? ¿No estarán usándolos ya contra nosotros sin que hayamos caído en la cuenta que esa llamada que hemos hecho se ha respondido por una variante de la "abuela Daisy"? Por ahora la "abuela Daisy responde, pero ¿y si empieza a llamar ella?

Podemos imaginarnos un terrible mundo en el que las comunicaciones colapsen por llamadas realizadas y atendidas por las infinitas "abuelas Daisy" creadas. Interminables conversaciones que nadie puede parar en la que preguntas y respuestas se alternan entre estas entidades inagotables, inmunes al desaliento, contándose vidas no vividas aprendidas en el entrenamiento informático con millones de conversaciones reales de los que sacarán datos, opiniones, chistes malos... todo aquello que alienta las conversaciones humanas. Desde hoy me acordaré de la abuela Daisy cada vez que vea a alguien con un teléfono por la calle. Será inevitable.

La noticia de la abuela IA modifica nuestra idea del futuro, que ya no se parecerá en nada  a los mostrados por Kubrick, George Lucas o cualquier otro visionario. Con una IA de este tipo, el mundo, como dijo TS Eliot en un célebre poema, desaparecerá con un bostezo.

 

* "Una empresa crea a la "abuela Daisy" con inteligencia artificial para agotar a los defraudadores telefónicos" RTVE.es / RTP 11/12/2024  https://www.rtp.pt/noticias/mundo/inteligencia-artificial-empresa-cria-avo-para-levar-burloes-a-exaustao_n1620957

domingo, 21 de enero de 2024

El crimen de los hermanos de Morata de Tajuña

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El caso de los tres asesinados en Morata de Tajuña probablemente por unas deudas contraídas a través de una "estafa amorosa" o "emocional" debería hacernos reflexionar sobre la situación de muchas personas y aquello que las convierte en víctimas de un sistema cruel.

Estamos creando una sociedad que en mitad de una marea de comunicaciones crea enormes islas de soledad.  En una sociedad hipercomunicada, la comunicación se ha convertido en una máscara. Al principio era el sufrimiento de las personas que se sentían rechazadas porque apenas tenían "likes" en sus cuentas. Muchos se reían, pero el sufrimiento tiene siempre ese lado ridículo a la vista de los "fuertes", de los "seguros", que lo miran como debilidad.

De hecho, una de las estrategias de la comunicación es hacer sentir a la gente esa soledad para que reaccionen en sentido contrario. En lo que te ofrecen está el bálsamo que curará tus males o carencias. Esto les funciona con muchas cosas, demasiadas.

En Antena 3 le dedican al caso el análisis al caso y a la proliferación de este tipo de estafas:

Las llamadas estafas emocionales como las que presuntamente sufrieron Amelia y Ángela, las dos hermanas que fueron encontradas muertas en su domicilio de Morata de Tajuña, proliferan en las redes sociales.

La Guardia Civil advierte de que cada vez son más frecuentes. A través de las redes sociales, los estafadores contactan con personas con carencias afectivas y, utilizando técnicas de persuasión, consiguen robarles importantes cantidades de dinero a sus víctimas.

María Ramírez, psicóloga clínica, explica que muchas de las personas que son estafadas "se enamoran de la idea de ser queribles o de ser personas que puedan enamorar".*


La clave está en la detección de esas "carencias afectivas". Las estafas proliferan porque existen esas carencias, hay una gran necesidad de afecto en este mundo frío que estamos fabricando entre todos. Pero no basta con que existan; hay que detectarlas. Y es aquí donde entran toda una serie de sofisticadas formas de rastreo de perfiles que se pueden considerar susceptible de caer en el engaño

La tecnología es una parte, pues permite crear esa sensación falsa sensación de afecto que engaña y les hace aferrarse a un sueño: el de ser queridas. Las estafas amorosas han existido siempre. La simulación de amor es toda una técnica que sabe cómo manipular el deseo de ser queridas. Las víctimas no eran adolescentes, pero no es la edad el centro del asunto, sino la necesidad de amor, de ser queridas. Esto se produce cada vez más en las personas mayores, tratadas de una forma utilitaria y no afectiva.

Cuando vives en un mundo solitario, cuando mueren las personas que has conocido en tu vida que van desapareciendo; cuando en tu banco te miran como un incordio cuando preguntas, cuando tu pueblo se queda vacío; cuando tus médicos te dan unos minutos de atención y miran el reloj pasados unos minutos, cuando van quitando todos los servicios habituales y necesarios porque tu pueblo ya no es rentable porque se queda despoblado y nadie hace negocios allí, etc. es cuando comienza esa otra economía, la de las estafas, la que intenta compensar ese sentimiento de pérdida, de soledad.

Resulta patético escuchar la historia de estas tres personas, de los tres hermanos. Todos le advertían que se trataba de una estafa, pero ellas dos resistían porque era probablemente lo que les sacaba cada día de la cama con la esperanza de un cambio. Es sorprendente (e ilustrativo) que todos esos conocidos que corren a ser entrevistados para hablar de ellas no hicieran algo antes, denunciar, advertir a las autoridades para que investigaran. Pero ¿a quién le importa?

"¿A quién le importa?" es la pregunta de las sociedades modernas, egoístas y cada vez más urbanas, donde la soledad procede de la indiferencia. El éxito de las redes sociales se basa muchas veces en ese sentido da falsa comunidad, creada artificialmente para poder estandarizar los deseos, vender los productos, segmentar públicos, etc. con gente que da salida a través de ellas, con lo que muchas veces no encuentra en la realidad. En esa "realidad ficcional" es fácil introducirse y controlarla. Hay múltiples cebos, diferentes formas de engaño que son eficaces.

El creciente número de personas mayores en nuestras sociedades avanzadas ha dado lugar a eso que llaman la "Silver Economy" (lo hemos tratado previamente aquí), una forma especializada para sacar el dinero de los ahorros, el dinero inmovilizado. La estafa de Molina de Tajuña es la variante más oscura de esta "Silver Economy". Su principio básico es la soledad profunda, el sentimiento de abandono que se produce cuando avanza el tiempo. Eso lleva a desear con fuerza lo perdido o lo que nunca se tuvo.

Ya se percibe en los propios puestos de trabajo en los que las personas de más edad son mantenidas al margen o así lo sienten ellas. El olvido tras las jubilaciones en lugares en los que las personas han pasado décadas de trabajo es frecuente. Hoy el mundo es claramente generacional, las barreras se hacen insalvables por la incapacidad de compartir mundos cada vez más acelerados. Solo quedan los tuyos, los de tu edad, o gente que busque otra forma rechazando este presente continuo y trivial que se produce con los medios y redes sociales como herramientas. 

El caso de las hermanas estafadas y muertas por haber pedido dinero para ayudar a sus falsos novios es un caso trágico. Hay que entrar en esas mentes, recrear su vida para poder comprender la evolución y el contexto que les ha llevado a una muerte horrible. Un mes han tardado en descubrir sus cadáveres semiquemados, torturados. Tres hermanos en un pueblo pequeño donde ahora se permiten algunos decir que ese era su destino previsible.

Dice la psicóloga clínica citada que estas personas "se enamoran de la idea de ser queribles". Es un juego de palabras. El deseo de amor está en nosotros; necesitamos ser queridos. Las opciones son la soledad, el falso amor que se publicita a sí mismo y un amor genuino. No se trata necesariamente de un amor romántico como se nos vende con frecuencia, sino de la idea de sentir que vives en un mundo donde le importas a alguien, algo que va siendo más complicado en este mundo utilitarista y pragmático.

Quizá como acabaron pidiendo dinero a todo el mundo, se les fueron cerrando puertas. Finalmente han sido esos a los que recurrieron, prestamistas, los que parece que acabaron con sus vidas. Un triste final con una falsa esperanza.

El destino cruel de los hermanos de Morata de Tajuña debería hacernos reflexionar. Pero eso ya sería un signo de que nos importan los demás. Esta sociedad de redes quiere sustituir el afecto por su apariencia. A los que se siente abandonados, olvidados por los que les rodean, es fácil engañarlos usando su propio deseo que les ciega. Esto está empezando, es la otra cara de la silver economy, como la han etiquetado. Ellas no tenía dinero y lo pidieron. Los que se lo cobraron con sus muertes son tan criminales como los que les engañaron.

 

* Paula V. Sisó "La psicóloga María Ramírez, sobre las estafas del amor: "Las víctimas se enamoran de la idea de ser queribles"" Antena 3 20/01/2024 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/psicologa-maria-ramirez-estafas-amor-victimas-enamoran-idea-ser-queribles_2024012065abde6a014c8a0001d82233.html

jueves, 14 de abril de 2022

Pa la saca o no lo llames desastre

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo he escuchado y leído muchas veces: "no lo llames "desastre", llámalo "oportunidad". Se supone que esta frase está destinada a la superación personal, a que veas el vaso medio lleno e ignores el casi vacío que tienes delante de los ojos. Pero hay veces en que algunos se pasan de "superación" y las motivaciones les llevan demasiado lejos.

Cada vez que leo sobre una de estas estafas que nos dejan la pandemia desde su inicio, me acuerdo de la frasecita, que cambia de significado acercándose a algo mucho menos inspirador.

Aunque nos hayan llenado el mundo de este tipo de frases sacadas del mundo de la autoayuda y otros eufemismos con los que tapar la falta de recursos sanitarios o de cualquier otro tipo, la realidad tiende a ser menos resultona.

Salen a la luz conversaciones e intercambios con el trasfondo de esos seis millones de euros que se ganaron los comisionistas madrileños con un amparo que está todavía por establecer y con muy mala pinta para los implicados, incluidas las instituciones.

Es curioso cómo en estas estafas se multiplican los damnificados, los rasgados de vestiduras y demás actitudes lastimeras. La necesidad no justifica la negligencia. Las prisas son malas consejeras y el hecho de que sean estos "amigos" los que te traigan las oportunidades dice mucho sobre este tipo de amistades. Luego ya es tarde y todo son lamentaciones.

Lo más sorprendente de este caso es lo fácil que resulta pasar del desastre a la oportunidad cuando estás bien relacionado. Esto demuestra el valor de las inversiones en amigos, conocidos, familiares y que quien tiene una agenda tiene un tesoro.

Los que dicen haber sido estafados por estos dos pintas nos muestran además lo poco cuidadosos que son con el dinero ajeno, el más fácil de gastar y el que con más facilidad cambia de bolsillos. La excusa de la "necesidad" para no vigilar el gasto verificando quiénes eran estos "importadores" es de un primitivismo sofisticado, por decirlo así. Da mucho que pensar la facilidad con las que nuestras administraciones son víctimas de este tipo de situaciones, la facilidad con la que pagan altos precios y la poca atención que prestan a la baja calidad de lo que les venden. En unos casos, laberintos administrativos, burocracias interminable; en otros, la rapidez del rayo.

La tormenta perfecta son instituciones poco vigilantes, chorizos emprendedores y una necesidad extrema, como en los casos de la pandemia. Es entonces cuando se juntan el hambre y las ganas de comer, que dicen los castizos; la tormenta perfecta, que señalan los más cosmopolitas. Estos tres elementos interactúan entre sí y dan como resultado una estafa tal como la que hemos padecido. Las instituciones (los políticos en ellas, más bien) se justifican por la necesidad de satisfacer las demandas de urgencia de sus electores; los chorizos usan sus contactos y se hacen con los materiales ínfimos, que son los que, aplicando las santas leyes del mercado, les dejarán mayores beneficios. ¿Que luego nada sirve y hay que tirarlo? Es responsabilidad del que compra fijarse en lo que compra, responden con una sonrisa y un palillo entre los dientes.

En RTVE.es leemos sobre los avances en la investigación y la estimación de lo que se ganaron los "emprendedores": 

El sumario también incluye correos electrónicos entre los dos empresarios, como uno del 31 de marzo (día en que cobran la comisión, según el informe de la Agencia Tributaria), en el que Medina escribe en un correo a Luceño "Bien!!!!", a lo que este responde: "Pa la saca...".

En otro del 20 de abril aparece un desglose del contrato de las mascarillas. Según éste, las mascarillas enviadas al Ayuntamiento tenían un precio de coste de 2,4 millones de dólares y se vendieron por 6,6, dando un beneficio de 4,2 millones. De estos, un millón va a Medina, otro a Luceño, otro a alguien llamado Lin Shin, 500.000 euros aparecen como epígrafe "donación" (no especifica si es la que también se hace al Ayuntamiento) y 700.000 como beneficio de la empresa Leno.

Según la querella de Anticorrupción, el Consistorio madrileño pagó 11,9 millones de dólares por un millón de mascarillas, pero pagando un 40 % más del precio ofertado por el vendedor de China. Además, recibió 2,5 millones de guantes con una "calidad muy inferior y características distintas a las que se le habían ofrecido". Luceño había asegurado que se trataba de guantes de buena calidad que cubrían la mayor parte del brazo. Sin embargo, cuando llegaron eran de "ínfima calidad y solo llegaban hasta la muñeca".

También hubo problemas en la calidad de los tests de detección de anticuerpos, ya que una cuarta parte de los enviados no contaban con la sensibilidad suficiente como para ser útiles, como se desprende en el historial de mensajes del auto sobre el caso. De hecho, en septiembre ambos hablaban sobre la recepción de reactivos para suplir la ineficacia de los tests defectuosos. * 


Da cierto sonrojo leerlo, mucha indignación. Hay algo en ese "Pa la saca..." que nos revela que nada cambia, que los chorizos pueden pasar por las universidades o las pasarelas y que el material cárnico sigue igual o incluso va a peor; que puedes nacer en una barriada o entre los muros de la alta sociedad, que da igual.

Muchos dicen que la cantidad no es lo más relevante, que lo que verdaderamente espanta son las consecuencias en términos de enfermos, de vidas humanas que se pueden haber perdido para que los niños dieran su pelotazo y se compraran yates, Rolex, Ferraris y demás, para que se dieran esos fiestorros hoteleros en los que lucir lo que se habían comprado. Pero parece que nos impactan más los ceros de las cifras que los de enfermos y muertes producidas.

No les duraba mucho el dinero en la "saca", no... El diario ABC nos informa que en la cuenta de Medina solo quedan 247 euros, ¡pobrecito!, y que no le podrán embargar. Técnicamente es un pobre.

Algo nos falla en esta España nuestra. Falla la educación, desde luego, que es sustituida por el mal ejemplo, algo de lo que tenemos desgraciadamente mucho. La pandemia ha servido para dejar en evidencia el comportamiento individual, el colectivo y el institucional. Mientras hemos tenido comportamientos ejemplares por parte de personas que se han sacrificado por los demás, grupos y sectores que han dado más allá de lo que tenían, algunos han visto la pandemia —ya más de cien mil muertos solo en España— como una "oportunidad", como una forma de enriquecerse. Esto va desde el comportamiento de algunas residencias de mayores, que están siendo investigadas por negligencia hasta personas como estos dos "importadores". Tampoco ha sido muy ejemplar el comportamiento de algunas administraciones, que no han asignado los recursos suficientes para poder ofrecer una asistencia digna, camas suficientes o han escatimado en recursos humanos. Los problemas de la sanidad pública, del sistema educativo provienen de un desmantelamiento en favor del sector privado, una acción ideológica que se ha padecido cuando comprobamos que esta acaba derivando a la sanidad pública muchos de sus casos porque los recursos que tienen no son los suficientes.

El País 14/04

Hemos visto las consecuencias de haber estado cerrando escuelas públicas, reduciendo centros de salud o los colapsos en la atención primaria por falta de personal o recursos. Hemos vistos nuestras carencias digitales cuando ha habido que cerrar colegios, institutos y universidades, con aulas envejecidas y muchas saturadas para poder reducir el personal o cerrar otros centros. Durante casi dos décadas hemos ido para atrás en esto y de nada ha servido decirlo o protestar en las calles.

Los españoles han tenido que ir a Francia o pasarse a Portugal a comprar mascarillas o test durante el periodo del COVID-19, que no ha terminado, porque este material que se vendía allí en supermercados y en oferta, aquí era un gasto importante en las familias. El diario ABC lo llamó eufemísticamente "turismo farmacéutico".

 

Por motivos que nadie nos explica, cualquier "desastre" es, sí, una "oportunidad" escandalosa para hacerse rico y lucirlo ante los ojos del país porque, de qué sirve hacerlo si no lo puedes contar, en la mejor tradición hispana donjuanesca. El pelotazo, en una sociedad que retrocede moralmente, es una virtud nacional, admirada por los amigos de lo fácil, del ganar sin dar golpe o solo uno. Por eso se gastaron en lo que se gastaron el dinero los dos amigos de sus amigos. 

No hay que considerar esto como casos aislados, sino como una tendencia que se manifiesta como objetivo asequible, más fácil que lograr un empleo estable. Los políticos lo aprovechan para sus guerras, pero no le ponen fin, incapaces de llegar a cualquier acuerdo. El efecto es esta "ejemplaridad negativa", esta promoción de personajes, que llenan el hueco en el imaginario de los que ven el crecimiento de la desigualdad, el triunfo de los que no tienen escrúpulos y la exposición del glamur, en donde un apellido te abre más puertas que el trabajo honesto, siempre penalizado. En este escenario, hermanos, primos, amigos... son la puerta al pelotazo.

¿Cuánto tiempo hace que no escucha la expresión "pobre, pero honrado"? Probablemente mucho, algunos hasta la considerarán ridícula. Para ellos la pobreza es real, mientras que la honradez es un detalle decorativo. Se nos ha impuesto, a base de pelotazos, esta pseudo moral social, a base de mirar embelesados a estos ricos rápidos, sin esfuerzo, solo con agenda. Todo por el beneficio, pero sin el esfuerzo. "Compromiso", "responsabilidad", "esfuerzo", "honradez", etc. son los términos del diccionario para tontos.

Por eso da tanta pena la facilidad con la que dos o más chorizos son capaces de sacarle seis millones en comisiones a Ayuntamientos, ministerios, a una porquería de materiales, por debajo de la calidad mínima exigida. Desgraciadamente, su ejemplo es un camino futuro para algunos, ¿por qué no? Cada uno que se busque la vida. Y lo que saques, pa' la saca.

 
* "Uno de los comisionistas, a uno de los altos cargos de Madrid: "Ya me ha dicho Luis que le llamó Almeida"" RTVE.es 13/04/04/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220413/contrato-mascarillas-madrid-estafa/2331222.shtml 

La Vanguardia