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lunes, 8 de enero de 2024

Los antivacunas españoles y el trumpismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer mencionábamos, al hablar de los desprecios y ataques de Donald Trump al Dr. Fauci, el experto al frente del COVID en los Estados Unidos, cómo el populismo trumpista y lo que hay detrás, hicieron de la pandemia un juego político tratando de hacer ver que la vacuna era una manipulación y que el "virus chino", como lo llamaba el entonces presidente, era una tontería. Esto no era solo ignorancia (que lo era), sino una forma premeditada de hacer ver una especie de infravaloración de la Ciencia, un desprecio público. Puede que recordemos la salida a la ventana de la Casa Blanca, el gesto soberbio y despectivo de Trump al quitarse la mascarilla después de haber pasado contagiado por el hospital y sometido a un tratamiento que no tuvo ningún otro paciente.

El COVID fue un arma de Trump, un elemento más al servicio de sus políticas negacionistas que le copiaron, como comentábamos ayer, los populismos de diversas partes del mundo. El ejemplo más claro fue su imitador brasileño, Jair Bolsonaro, calificando de "gripecita" al COVID. Ni el número de muertos por todo el mundo ni las terribles consecuencias que tuvo para la salud de los Estados Unidos este negacionismo obsceno fueron suficientes para calmar ese furor contra la Ciencia y los sanitarios, vistos como activistas de las libertades.

Todo esto me ha venido de nuevo a la memoria al leer las noticias en el diario El Mundo. El titular del artículo "Risto Mejide y Miguel Lago declararán como imputados por un supuesto "delito de odio" contra los no vacunados", firmado por Sara Polo, nos explica:

Risto Mejide y Miguel Lago declararán como imputados por un presunto "delito de odio" debido a sus declaraciones contra los no vacunados contra el Covid-19 en plena pandemia en el programa de CuatroTodo es mentira. Los dos comunicadores deberán responder ante la justicia, acusados de "promover la discriminación contra una minoría".

Según ha adelantado 20 Minutos y ha podido confirmar EL MUNDO, los hechos denunciados se remontan al otoño de 2021, cuando el magacín vespertino de Cuatro seguía con especial atención los vaivenes informativos en torno a la pandemia. La juez decide así reabrir un caso que había sido sobreseido.

El detonante de la denuncia fue la siguiente manifestación de Risto Mejide, como comentario a las medidas restrictivas impuestas en algunos países contra las personas que no tuvieran en regla su pasaporte vacunal: "Son medidas que prácticamente convierten a los no vacunados en apestados, cosa que a mí me parece bien. Si decides no vacunarte, allá tú. Todo el mundo es respetable, pero no todas las ideas son respetables ni merecen un respeto".

La acusación parte de la Asociación Liberum, que igualmente presentó el pasado verano una querella contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por las "restricciones a los derechos humanos" que supusieron las medidas de control de la pandemia entre marzo de 2020 y julio de 2023, y que animaba a los ciudadanos a recopilar cualquier información referente a dichos "delitos" para unirse a su causa, entre otros procedimientos iniciados contra el reglamento del Estado de Alarma.*


Creo que nos estamos excediendo en la cuestión de los "delitos de odio" y esto es contraproducente para el propio concepto y su aplicación. Nos dicen que el caso había sido sobreseído y que ahora vuelve de nuevo.

Hay además una clara intencionalidad. Los argumentos son los trumpistas: que alguien se tenga que vacunar atenta contra las libertades y los derechos humanos. De la misma forma, según ese argumento, los activistas que no se vacunan podrían considerarse como "criminales" que buscan con su propio odio contagiar a otros.

El argumento, decimos, es claramente trumpista y proviene del deseo de aglutinar fuerzas negacionistas amparándose en una especie de anarquismo de derechas, ese mismo principio que enuncia el derecho a llevar armas o a la autodefensa, algo propio de ese liberalismo radical surgido en los Estados Unidos que parece estamos importando y dando alas.

En el texto se explica el sentido de la apertura de nuevo del caso:

Según el escrito de la juez María Ángeles Velázquez, titular del Juzgado de Instrucción número 27 de Madrid, al que ha tenido acceso EL MUNDO, el motivo de la apertura de juicio oral contra Risto Mejide y Miguel Lago sería la "reiteración de una conducta que por su gravedad, reiteración o entidad discursiva pudiera provocar, directamente o indirectamente, sentimientos de odio".

"Sus manifestaciones resultan contrarias y no se ajustan a la información oficial ofrecida por los órganos públicos competentes", subraya el escrito, que incide en la reiteración de las críticas a los no vacunados en "sucesivos programas" con "elevada audiencia", y en el efecto que tienen en "la creación de un clima de hostilidad e intolerancia hacia un determinado grupo de personas".

"Por muy procedente y conformes que estamos con la conveniencia de la vacunación y aun existiendo una mayoría social en tal sentido, una ordenada defensa de los derechos que legalmente vienen reconocidos a cualquier ciudadano conlleva la defensa también de ciudadanos que puedan conformar minorías", asegura la juez, que da como hecho probado que los dos comunicadores "dirigieron varios programas con comentarios reiterados en contra del sector de la población que, en el ejercicio de su libertad y autonomía legalmente contemplada, decidían no vacunarse por los motivos que fuere".* 

Difícilmente se puede crear violencia contra quienes no se manifiestan como anti vacunas. A nadie se le nota en la cara si está vacunado o no, algo sin embargo esencial para la convivencia saludable. De esta forma, "los que no se vacunan" son solo una categoría abstracta mientras no se le ponga cara. Y la cara se la suelen poner los que reivindican un derecho del que nadie les privó, el no vacunarse. Si en algunos entornos se exigió la vacunación no era, desde luego, por odio ni por deseo de oprimir a nadie; más bien se trataba de preservar un bien común, el de la salud.

España ha sido uno de los países con más eficacia en la vacunación y no fue necesario obligar a nadie. El avance de la enfermedad era la mejor promoción de las vacunas. No hacerlo, en cambio, puede ser considerado como una forma de violencia teniendo en cuenta un elemento esencial: los asintomáticos. Uno se puede alejar de quien tiene síntomas visibles, pero difícilmente puede defenderse de alguien que dé positivo pero no tenga síntomas. Hubo manifestaciones por parte de algunas personas sobre su despreocupación por ser asintomáticos y portadores, por ello, del virus. ¿Se puede considerar esto "violencia" contra los posibles contagiados? ¿Es discriminar mantenerse alejado del que no está vacunado? Creo que aquí también hay que precisar las palabras y su sentido contextual.


Llevar esto a una cuestión de odio, por mucho que se exagere o se diga en un programa de televisión marcado por el exceso habitualmente, me parece excesivo, máxime cuando se enarbola la bandera de la "libertad", que sinceramente creo que está para otras cosas, igual que los juzgados.

Creo que hay una enorme diferencia entre "no vacunarse" y ser "antivacunas". Esa misma diferencia es la del activismo, que ahora llevan a los tribunales para sacar rédito político. Que los tribunales caigan en este trampa política me parece preocupante. Los motivos e iniciativas de los denunciantes me parecen suficientemente claros y a la americana, una forma organizada que quiere darle le vuelta a algo. El mismo llamamiento es una forma de "reclutar" para un futuro. Estos casos son también formas de sondeo político, por decirlo así. Los nexos entre la antivacunación y el radicalismo en Estados Unidos está suficientemente demostrado sin necesidad de ir mucho más lejos. Aquí llevamos el mismo camino, el de la batalla política. Un caso mediático, como este, es una buena forma de promoción.

Un estudio publicado en julio de este año pasado en los Estados Unidos muestra el fuerte vínculo político en la mortandad. Es una muestra de hasta dónde nos puede llevar la manipulación partidista:

Registered Republicans experienced a "significantly higher" rate of excess deaths than Democrats in Florida and Ohio in the months after COVID-19 vaccines were made widely available, a new study has found.

Why it matters: The Yale researchers note in their study, published in the journal JAMA Internal Medicine Monday, the findings "suggest that well-documented differences in vaccination attitudes and reported uptake between Republican and Democratic voters may have been a factor in the severity and trajectory of the pandemic."** 


Creo que los datos son claros. Es peligroso hacer demagogia con estas cosas, que tienen una dimensión personal (enfermedad, muerte), pero también social (epidemia, contagios, etc.).  Si todavía no lo hemos entendido...

"Provocar sentimientos de odio" es una expresión cada vez más disminuida precisamente porque se juega demasiado por ella. Así tenemos el despropósito actual de que los mismos que defienden el derecho a aporrear un monigote frente a la sede socialista de Ferraz, diciendo que es Pedro Sánchez, critican  a los que no se querían vacunar. Me dirán que no son los mismos (aunque es probable que algunos coincidan).

Veremos en qué acaba este caso que, por tener caras conocidas, atraerá la atención. 

 

* Sara Polo "Risto Mejide y Miguel Lago declararán como imputados por un supuesto "delito de odio" contra los no vacunados" El Mundo 5/01/2024 https://www.elmundo.es/television/2024/01/05/6597ecf7e4d4d812378b45cc.html

** Rebecca Falconer "Study: Republican deaths in Florida, Ohio linked to COVID vaccine politics" Axios 24/07/2023 https://www.axios.com/2023/07/25/covid-vaccine-death-rates-republicans-democrats-study

sábado, 17 de julio de 2021

Inmunidad de rebaño, reinfecciones y verano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)




Fallaron los cálculos y lo que iba a ser un verano de recogida de deseos insatisfechos cuyos efectos se verían, como el año anterior, desde septiembre, está siendo un verano encogido porque lo que antes se producía a lo largo de todo el periodo vacacional, se ha producido en poco más de una semana. La alegría impostada del presidente Sánchez, anunciando como un gran logro el final del uso de las mascarillas en exteriores y demás relajación de la medidas, se ha congelado en de una manera brusca y desbordante ante una realidad que ha respondido de una forma diferente a la pensada.  Transmitir mensajes positivos puede estar muy bien para la comunicación política, pero aquí se trata de otra cosa, de una realidad irreductible en la que el mensaje social ha fallado. Menos de un mes después estamos viendo las consecuencias. No es responsabilidad solamente suya, pero sí la mayor como es lógico por ser el responsable último. El peloteo de unos a otros no ha servido de mucho.




Los políticos hacen anuncios con ganas de transmitir confianza en una ilusoria seguridad de que todo está controlado. Los especialistas, por su parte, cambian el discurso según las circunstancias. Hemos pasado, por ejemplo, de decir que se alcanzaría la "inmunidad de rebaño" con el 70% vacunado a, vistas las circunstancias, elevarlo al 90%. En RTVE.es se nos explica sobre este aumento en la previsión:

 

Ahora, epidemiólogos y vacunólogos piensan que la situación ha cambiado y que ese 70% no debe ser un número cerrado. Con un aumento de contagios y de variantes, la cobertura de vacunación para conseguir la inmunidad de grupo tendrá que ser superior: en torno al 94%, según una fórmula matemática. "La combinación de una pérdida efectiva de la vacuna y un aumento de la capacidad de transmisión hace que la inmunidad de rebaño que necesitamos sea muy superior", ha indicado el epidemiólogo Nacho de Blas. 

Y es que las evidencias científicas recabadas hasta ahora apuntan a que la variante Delta sería probablemente más transmisible que la variante Alfa, con origen en Reino Unido. Además, la eficacia de las vacunas se reduciría de forma "ligera" cuando se tiene la pauta completa, pero más acusada si solo se tiene una dosis, según ha recalcado el Ministerio de Sanidad.*

 


Llamar "inmunidad de rebaño" a la vacunación del 94% es técnicamente dudoso, ya que implica la casi totalidad de la población, es decir, que no hay cifra para estar a salvo, sino que estás vacunado o no lo estás. Ese 6% restante pueden ser simplemente personas que tengan sus propias defensas por su propia genética. Quizá dentro de un par de semanas, la fórmula matemática que nos lo determina nos diga que es el 96%, después que el 98% y así sucesivamente hasta que los datos comiencen a señalar que se siguen produciendo casos con el 100% de vacunados, es decir, un reinicio porque las vacunas dejen de ser eficaces.

El hecho determinante, por lo que estamos viendo, es la reinfección. Es decir, que las vacunas que nos estamos poniendo solo valgan para cierto tipo de variantes, probabilidad que aumenta conforme aparecen nuevas variaciones del coronavirus producidas por las mutaciones adaptadas, las resistentes a nuestras defensas, algo que está ocurriendo con más frecuencia de lo previsto.

El hecho de la reinfección tienen efectos diferentes en dos niveles: el epidemiológico y el psicológico, que puede llevar a un fatalismo que complique más las cosas. La lucha en este momento es para que los jóvenes y no jóvenes entiendan que estar vacunados no significa no contagiarse, sino dar elementos al organismo para que resista mejor.

Es un gran problema social el tratar de llegar, después de todo este tiempo, a las partes de la población, a los sectores de la economía, etc. con mensajes que no sean de "positividad" sino de responsabilidad. Durante este tiempo, los mensajes han sido de "horizonte" futuro, transmitiendo el mensaje de las etapas siguientes en las que todo mejoraría ya fuera por la próxima obtención de una vacuna, la mejora de los datos, etc. Todo esto no ha funcionado realmente.



Tenemos sectores de la población que no están dispuestos a asumir el problema tanto en su vertiente sanitaria como económica. El drama del sector turístico por el hundimiento en diez días de todas sus expectativas de recuperación en verano es enorme. Todo está metido en un círculo vicioso en el que dar confianza en la mejora solo sirve para hacer empeorar la situación real del problema. Cuando digo que todo irá bien, todo empieza a salir mal. Los mensajes optimistas del presidente solo han servido para acelerar el problema, dado que mucha gente los ha malentendido como una victoria sobre el coronavirus.  El temor político a ser responsables ante los agentes sociales, ante los sectores económicos, etc. ha sido determinante de este fallo.

Con la reinfección creciente, los mensajes sobre la vacunación se hacen más complejos y requieren de una nueva didáctica mejor que la anterior, una retórica de la responsabilidad con otro tono. Los nuevos casos pueden ayudar en esto. Antena3 nos da información sobre el nuevo contagio, con las dos dosis puestas, del popular presentador de televisión, Risto Mejide y la extensión del contagio a su entorno familiar:

 

El positivo de Mejide estando vacunado ha creado conmoción entre sus seguidores, que le han mandado mensajes de apoyo y consuelo para él y para su familia. Además, muchos han corroborado el mensaje de Risto, alegando que es bueno visibilizar que la vacuna no hace invencibles, pues, ya hay casos de hospitalización en España de pacientes ya vacunados con la pauta vacunal completa que se han contagiado de coronavirus**

 


Si resulta que la esperanza de la "inmunidad" se establece en un 94%, como hemos visto, significa que solo con los que no se quieren vacunar (que no son pocos y abren otro debate, no solo aquí) no la alcanzaremos nunca, máxime si las reinfecciones se producen por la expansión de las nuevas variantes, que se introducen desde nuestros visitantes y de nuestros regresos de los viajes de placer, estudios o profesionales.

Las noticias han variado porque el interés ha dejado de estar en las ilusiones y se ha trasladado a los efectos. La explicación de esto es sencilla: los vacunados quieren saber sus riesgos. Muchos se han vacunado pensando que con eso les cambiaba la vida, pero ahora el panorama cambia. Estar vacunado es "solo" una parte (importante) del proceso del día a día.

Esto se puede traducir en posibilidad, como se habla, de terceras dosis en ciertas marcas, de combinar tipos de vacuna, etc. Empezamos a entender que la vacuna, en general, lo que hace es reducir los efectos del contagio, evitando que entremos en urgencias y en las UCI, pero no en la atención primaria, sobre la que se ha desviado todo el peso.

La presión que tienen ahora ha llevado a que muchas personas en el sector estallen. Nervios, agotamiento físico y psicológico, bajas del personal, cancelación de vacaciones, etc. están llevando a los sanitarios hasta extremos que solo la incompetencia política es capaz de ignorar. La necesidad de más personal es un hecho, pero las políticas de contratación son insensibles a pandemias o sacrificios, por lo que parece.



Es realmente vergonzoso que no se haya avanzado en este terreno. La causa es, obviamente, que se creen sus propios mensajes políticos de provisionalidad de la pandemia, de fin a la vista. En algún momento se acabará y habrá que volver a recortar plantillas, piensan. Esto es inaceptable y es necesario el refuerzo de la asistencia primaria y del sistema sanitario en su conjunto, cuyas quejas se acumulan por años. Todos podemos entender el enorme gasto que se produce en un momento, además, de recortes de ingresos generalizados por la reducción del gasto. Subir impuestos no es popular en tiempos de crisis, pero alguna solución es necesaria a esta situación.

La inversión en Sanidad y en Ciencia es esencial; son dos campos complementarios. Lo que invirtamos en prevención, en sistemas de respuesta rápida, en previsión de posibles escenarios, etc. es una forma de evitar la intensidad de esta terrible situación, apenas imaginable hace poco más de un año y medio.

Tenemos que invertir en educación ciudadana, de las escuelas a las instituciones públicas. Parece que solo el cambio climático tiene categoría de problema, pero es más que posible que está situación pandémica esté también conectada con el propio cambio climático en la medida que la reducción de los hábitats ha cambiado nuestras relaciones con el mundo animal, incluidos virus y bacterias. Muchos especialistas están de acuerdo con esto. Los enormes cambios producidos simplemente por estar unos meses sin hacer algo nos deberían ayudar a comprender los efectos profundos de lo que llevamos décadas haciendo sin preocuparnos por sus consecuencias negativas

Los negacionistas del cambio climático —mientras asistimos a olas de calor en Canadá o Rusia, a los incendios masivos en el sur de los Estados Unidos, a la destrucción causada por lluvias y riadas en Alemania, Holanda y Bélgica, ahora camino del este de Europa, junto a otros fenómenos, como nuestras olas de frío en enero, etc.— se juntaban a los de los virus y vacunas, abonándose a hipótesis cada vez más incoherente, más conspirativas, intentando buscar responsables de aquello que lo somos todos.



El sector Educativo es esencial para el futuro. No es casual que sean niñas, como Greta y Malala, las que hayan despertado las conciencias de muchos males, del cambio climático a los techos a las mujeres. Es ahí donde se hace más campaña de los futuros problemas. Pese a la resistencia de grupos que quieren transferir su propia ignorancia y prejuicio a sus hijos, hay que insistir en la necesidad de ser conscientes de las medidas necesarias para evitar que las futuras pandemias paralicen nuestras vidas y hundan los sectores económicos más dependientes. Si España no se da cuenta de nuestra debilidad estructural ante el mundo que tenemos por delante, peor para nosotros. Hay que aprovechar para ir traspasando los sectores dependientes a otros caminos con vías de futuro. El modelo sol-turístico deja de tener sentido en este mundo de inundaciones, huracanes, incendios y demás desastres.

¿Hemos calculado por encima lo que le va a costar a Alemania, Bélgica, Holanda... —países que envían turistas cada año— recuperarse de estos destrozos ocurridos en apenas una horas? ¿Cuánto le va a costar a los alemanes, belgas y holandeses volver a levantar sus casas, negocios, etc.?



Lo dijimos hace mucho tiempo, mucho antes de la pandemia: para que el modelo español funcione hace falta que a los demás les vaya entre bien y muy bien. Vendemos descanso y fiesta. El mundo no está para mucha y nosotros tampoco, con los índices disparados porque tenemos que cubrir los huecos y porque curiosamente el único negocio al alza es el del "botellón", en playa o en secano. Todo pueblo aspira a atraer el turismo como solución a sus problemas sin darse cuenta que esto tiene un límite, que la movilidad puede verse recortada y que los demás países apuestan por retener a sus ciudadanos mediante ofertas interiores que eviten que el dinero se vaya fuera y que el virus le vaya a casa.

Hay que cambiar el modelo y para hacerlo hay que cambiar primero las mentalidades. Es la única forma de vencer a los intereses creados, dentro y fuera, que se empeñan en mantenernos en el "soleado sur". Hay que tener un proyecto diferente de país y menos discusión absurda e inacabable. Quizá nuestros problemas, al margen de la pandemia, comienzan ahí.




 * "La variante Delta aleja la inmunidad de grupo y habrá que vacunar a más del 90 % de la población, según los expertos" RTVE.es 16/07/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210716/coronavirus-variante-delta-inmunidad-grupo/2131661.shtml

** "Risto Mejide da positivo en coronavirus habiendo recibido las dos dosis de la vacuna" Antena3 16/07/2021 https://www.antena3.com/noticias/virales/risto-mejide-positivo-coronavirus-habiendo-recibido-dos-dosis-vacuna_2021071660f1c1d404153e0001af02b0.html