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sábado, 13 de julio de 2024

La tragedia electoral norteamericana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Vaya papelón electoral el que tienen en Estados Unidos! Las expectativas que se abren ante cada uno de los candidatos son tremendas. Antes la gente se preguntaba sobre lo que podrían hacer, sobre las decisiones que tomarían Ahora es bien distinto. Sobre uno se preguntan si irá a la cárcel, si se puede ser presidente desde una celda; sobre el otro, las preguntas son si se equivocará al dar las órdenes por confundir enemigos y aliados.

Conforme avanza el tiempo y se acerca el momento, las cuestiones se aclaran en un sentido y se oscurecen en otro. Trump, por ejemplo, no puede escapar de su pasado, y Biden no puede hacerlo de su futuro. Pero lo que genera incertidumbre, por definición, es el futuro. Trump se vuelve trasparente mientras que Biden tiene por delante una oscuridad variada y creciente. El confundir a Zelenski con Putin y a Trump con Kamala Harris, como acaba de hacer, no es precisamente un rayo de esperanza para los norteamericanos, que tendrán que elegir entre el riesgo y el desastre.

En RTVE.es nos lo cuentas así:

Primero, ha llamado por error "presidente Putin" a Volodímir Zelenski, al presentarlo en el evento de la cumbre de la OTAN con líderes de varios países. "Damas y caballeros, el presidente Putin", ha dicho Biden, aunque rápidamente ha rectificado y ha indicado que el error se debió a que está muy concentrado en "vencer a Putin".

Además, el presidente estadounidense ha vuelto a confundirse en la misma rueda de prensa y se ha referido a la vicepresidenta Kamala Harris como "Trump". "No habría elegido al vicepresidente Trump como vicepresidente si creyera que ella no estaba cualificada para ser presidenta", ha apuntado tras una pregunta sobre si Harris estaría lista para ocupar la presidencia en caso de que fuera necesario.

La escena con Zelenski ha ocurrido ante la estupefacción de los líderes de todos los países miembros de la OTAN y mandatarios aliados al cierre de la cumbre de dos días celebrada en Washington. Los representantes de estos 24 países presentaban una declaración conjunta que ha subrayado que la seguridad de Ucrania es "integral" a la de la "región euroatlántica y más allá", y en un momento en que los medios analizan con lupa las intervenciones de Biden después de sus titubeos en el debate presidencial del mes pasado.*


 

De poco sirve darse explicaciones de que lo de Trump es voluntario, pura maldad, mientras que lo de Trump es un efecto del paso del tiempo que nos pasará a todos. El problema está en el cargo, en si se puede permitir la llegada de un Trump con sus historial o de un Biden con sus lapsus. Me imagino que la situación merece el estudio de moralistas, filósofos políticos, historiadores, etc. No creo que se haya dado una situación así en el tiempo, con tanta amplitud de incertidumbre, por un lado, y de certeza por otro. Todos saben lo que ha hecho Trump y no dudan sobre lo que pueda hacer; también saben que las perspectivas de Biden no son precisamente de mejora, sino que esto irá a más.

Todo esto nos indica fallos en el sistema democrático partidista norteamericano. No puede usarse otro término cuando entre tantos millones de personas, muchas brillantes, se les da a elegir esto. Mucho han tenido que cambiar las ideas de "servicio público", "deber ciudadano", etc. todas aquellos relacionadas con la política y lo que supone ser presidente de un país

Mucho me temo que esto es muy general. Quedan países que todavía eligen gente bien preparada, que se renuevan las caras y las ideas para mejorar, pero son ya pocos. La tendencia mundial está en los autoritarismos y en las eternidades en el poder, en las camarillas y en los grupos de interés tras el poder visible.

Los partidos han dejado de ser centros de generación de debates e ideas para convertirse en maquinarias sumisas y clientelares. Son organizadoras de bullicio y confusión más que otra cosa. Buscan un protagonismo organizado basado en llamar la atención, en el personalismo de líder, que pasa a ser una marca de fábrica.

Hay demasiado marketing y pocas ideas sobre los problemas reales. Mucha comunicación y poco diálogo. Se buscan culpables y no soluciones; se busca dividir y menos trabajar sobre el conjunto, con mensajes que unan sin enfrentarse a nadie.

No es fácil.

Podemos hablar de "tragedia electoral" norteamericana. Y así puede ser calificada por las consecuencias de la elección misma, que al margen de sus ideas, ambos partidos han sido incapaces de encontrar candidatos mejores. Algunos argumentarán que los republicanos sí saben lo que ha hecho al elegir a Trump. No les falta razón. Han tomado su decisión sabiendo plenamente quién era Donald Trump, su historial en todos los campos. Lo de Biden es otra cosa, la incapacidad de un político para ver su propia incapacidad. Es la confirmación en la legación. Pero tampoco has sabido preparar a nadie para la sucesión porque el propio partido no se adentraba en ese territorio. La propia Kamala Harris de fue sumiendo en la oscuridad porque darle protagonismo se vería como un "traición", como un asalto a la candidatura. Cuando se ha planteado como una necesidad ha habido que llegar a un desastroso debate y a confundir a Zelenski con Putin, que ya es mucho confundir.

No es Biden el culpable por tener deslices a su edad, sino los que no se han atrevido a plantear la sucesión, los que han esperado hasta este momento. Lo que pueda pasar por su cabeza ahora para negarse es parte del problema en sí. Da argumentos a Trump para reírse y los quita a los demócratas para defender su candidatura.

El mundo, se nos dice, queda aterrorizado ante lo que ve y escucha, ante el desastre que se avecina por los dos lados.

 

* "Biden rechaza retirarse pese a confundir a Kamala Harris con Trump y a Zelenski con Putin" RTVE.es 12/07/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240712/biden-llama-error-putin-zelenski-corregirse-cumbre-otan/16183139.shtml

jueves, 3 de octubre de 2019

El ascensor político

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El titular del diario El País actualmente en su edición digital señala "Las sospechas acorralan a la candidata de Macron a comisaria europea". No es el primer caso en el que se recela de los candidatos presentados; tampoco será el último. En realidad estamos asistiendo al fenómeno del "candidato inconveniente", es decir, los propuestos se revelan como un tanto "oscuros", con trayectorias políticas más o menos claras, pero con una vida en paralelo en la que las sombras de corrupción resaltan en cuanto que se explora un poco.
Las preguntas son muchas y se centran en dos aspectos, en la promoción de las personas y, en una segunda fase, en su selección para cargos en los que pueden resultar peligrosos al conocerse sus antecedentes.
Hoy la clase política como conjunto está sometida a sospecha y parte de la crisis que vivimos proviene del recelo de los electores ante los candidatos que se les presenta y a los resultados de su gestión. Se acaba de enterrar gloriosamente a Jacques Chirac y muchos han recordado que junto al gran político había zonas muy oscuras que salpicaron de escándalos su trayectoria. Sin salir de Francia, de Macron a Chirac, que ya son unos años, Sarkozy y Hollande, tuvieron también lo suyo con temas propios o de las personas que nombraron.
El diario ABC titulaba el año pasado "La corrupción desborda Francia: Chirac, Sarkozy, los Le Pen y ministros de Hollande y Macron, señalados" y aclaraba "Sarkozy, presidente de Francia entre 2007 y 2012, ha sido detenido este martes para ser interrogado por la policía de la Oficina Central para la lucha contra la corrupción". 


La foto de Chirac junto a un imberbe Nicolás Sarkozy, nos traía algo del problema, la gente que ha hecho su carrera en la política, que están desde los 18 o 20 años entre despachos y pasillos, de las sedes a las consejerías, buscando cómo colarse en el sistema, cómo ascender a los puestos clave mediante alianzas, amistades e intereses comunes. La política, en fin, se ha convertido —a los ojos de muchos— en un gigantesco negocio, una forma empresarial de conseguir beneficios aprovechándose de las situaciones o la forma en que la honestidad desaparece ante las constantes tentaciones de enriquecimiento. Luego llegan los momentos en los que todo se destapa.
Las alianzas de los partidos para mantenerse limpios de corrupción no funcionan. Prefieren esperar al siguiente escándalo del otro lado para rentabilizarlo políticamente, electoralmente. Es como jugar a la ruleta rusa en la que cada uno aprieta el gatillo a ver si hay suerte y la bala le toca al otro. Pero al final les toca a todos y los electores, que generalmente buscan la honestidad y la confianza en quienes eligen se ven defraudados.
Los populismos surgen de esa frustración en la que la conclusión final es que nadie está limpio y deben llegar personas tan "limpias" como un Donald Trump a regenerar a la clase política desde el poder. Esto es otra perversión, porque los que llegan solo lo utilizan de forma retórica y suele haber muy pocas purgas. Los corruptos ajenos son siempre un buen argumento para conseguir votos y poder.
La candidata de Macron, de la que se nos habla en El País, ha pasado por un interrogatorio en el que se le ha hecho sudar dando explicaciones:

Sylvie Goulard vivió este miércoles tres horas interminables. La candidata del presidente francés, Emmanuel Macron, para desempeñar el cargo de comisaria en el próximo Ejecutivo europeo de Ursula von der Leyen se sometió a un examen sin tregua por parte de los eurodiputados, que le recordaron las irregularidades en el pago de sueldos a sus asistentes cuando era europarlamentaria y su bien remunerado trabajo en un think tank estadounidense. La aspirante rechazó las acusaciones, pero no obtuvo por ahora la aprobación de la Cámara.
“Estoy limpia”, proclamó a los cuatro vientos la aspirante francesa a comisaria de Mercado Interior. Enfrente, los eurodiputados pidieron a Sylvie Goulard explicaciones ante las sospechas de corrupción, por las que no ha sido condenada pero que ya provocaron un primer dolor de cabeza a Macron en junio de 2017, cuando le costaron la dimisión como ministra de Defensa solo un mes después de su nombramiento.*



Que Macron proponga para Europa a una persona que tuvo que dimitir un mes después de ser nombrada sitúa la cuestión, de forma directa, en el ascenso político, en cómo individuos dudosos (y más que dudosos) llegan a puestos muy elevados. El tema es hoy capital pues el ascenso político y las redes de intereses que llevan a personas poco adecuadas a los cargos esenciales acaba en pasando factura a las personas e instituciones, minando la confianza en el sistema.
El problema es que la aparición de nuevos escándalos a los que llegaron al poder escandalizados es solo cuestión de tiempo. No es ninguna novedad que quien grita sea poco después gritado por sus opositores encontrando en ellos los mismos vicios que denunciaron.

A mi modo de entender, la causa está en la transformación de la política misma. La corrupción, evidentemente, no es algo nuevo. Es mucho mayor en las dictaduras, que se suelen construir sobre estructuras de intereses que se apoderan del estado, de las administraciones para beneficiarse personalmente y comprar las voluntades y apoyos mediante la extensión del "negocio" a personas que van haciéndose con los beneficios y hundiendo a los países. Pero lo que es "normalidad" dictatorial debería estar alejado de las democracias, pues en algo se deben diferenciar. Una urna visitada con más o menos frecuencia no es la democracia. Es mucho más: ideas, valores, creatividad, solidaridad, justicia.
El problema está en que para muchos que llegan a la política las formas no importan y solo importa el poder. La perversión de este pensamiento ha llevado a la pérdida de la honestidad de muchos, que buscan hacer carrera y van vendiendo parcelas o acciones de su alma a los que llegan a tentarles.
Casi todos los partidos están compuestos en sus bases por personas idealistas que acaban en manos de sujetos manipuladores, ambiciosos, que los utilizan para ascender en la escala interna hasta llegar a los mejores puestos posibles. Llegados a ellos su función es acercarse a los que pueden ascender más que ellos y así seguir beneficiándose.
Que las varias propuestas hechas a los diputados europeos hayan sido rechazadas no es una buena noticia. Significa que los gobiernos mandan a Europa a personas que no deberían ser propuestas. Europa se merece los mejores candidatos; los necesita. Serán garantía para todos. Si empieza a cundir la idea entre los europeos que lo que los gobiernos proponen es a personas sospechosas de corrupción, de haberse beneficiado de puestos anteriores o de haber beneficiado a otros desde sus cargos, se resentirá la credibilidad y el entusiasmo europeísta. La gente encontrará en Europa los mismos males que condena en sus propias tierras.


El problema es en qué cubo se pescan los candidatos. Hace mucho que los méritos que llevan a la política no son los que debieran. Si en cada proceso de selección de candidatos, de los más humildes a los grandes cargos, primara la honestidad no tendríamos estos problemas constantes. A lo que asistimos, por el contrario, es a una selección negativa: conforme se asciende nos encontramos con los candidatos más oscuros porque han llegado al poder de forma oscura.
Muchas veces no son ellos, sino los que les auparon los que buscan formar parte de la cadena de decisores, de personas que actúan a su alrededor beneficiándose o beneficiando a otros.
El daño que todos hacen es enorme. Hay que recuperar la honestidad y la inteligencia, la voluntad de servicio, como valores ético políticos. Por eso lo de Trump es un muy mal ejemplo, y acabará mal, como era previsible. 
Hemos introducido durante años valores muy distintos y ahora lo pagamos en todas partes, en Francia, España o cualquier sitio. Si las dictaduras no pueden librarse o incluso fomentan la corrupción; las democracias no pueden nunca considerarla como un "mal necesario" o cuestión partidista,
Hay que vigilar el "ascensor político", revisar en qué plantas se ha ido parando en su recorrido hasta la cima. La vieja foto de Chirac y Sarkozy dice mucho sobre la vida política. 


*
 "Las sospechas acorralan a la candidata de Macron a comisaria europea" El País 02/10/2019 https://elpais.com/internacional/2019/10/02/actualidad/1570042034_475819.html

domingo, 19 de mayo de 2019

El molde roto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Todo vale, nada vale. ¿Somos conscientes de los cambios del mundo en que vivimos? Hemos cambiado, el mundo ha cambiado. Podemos verlo o no, sentir que es nuestro mundo o sentirnos desplazados. Lo notamos en la cantidad de batallas inútiles que damos por cosas que ya no son como eran y que nos arrastran. La aceleración del cambio lo hace más dramático; nunca te llegas a acostumbrar a nada. Escuchamos esta queja; repetimos esta queja.
The Washington Post se hace una pregunta desde el puesto más vistoso de su portada digital: "Obama and Trump broke the mold. Do they signal a new view of presidency?". El enlace nos lleva al interior, al texto, en el que el titular se ha modificado ligeramente: "Nos. 44 and 45 broke the mold. What does that mean for the future of the presidency?". "44" y "45" so, claro está los números de la presidencia de los dos últimos ocupantes de la Casa Blanca. Pero la idea de la "ruptura del molde" se mantiene pues es la idea central del análisis desarrollado por Dan Balz, un periodista con larga experiencia en The Post y antiguo corresponsal en la Casa Blanca
La tesis central de su análisis es que tanto Obama como Trump han roto una tradición presidencial anterior a ellos. Obama como primer presidente negro de los Estados Unidos, Trump como candidato que no provenía de la política. También el hecho de que Hillary Clinton compitiera por la presidencia formaría parte de ese cambio. Obama y Clinton habrían roto sus barreras para llegar al final de la contienda; Trump habría roto las suyas, las de un candidato exterior al mundo de los partidos. Trump ganó la nominación republicana deshaciéndose de los propios candidatos republicanos.


Dan Balz recoge algunas opiniones de gente muy distinta que expresan a su modo el cambio respecto a los modelos anteriores. La conclusión presentada, la ruptura del molde, plantea sin embargo algunas dudas: ¿no ha habido rupturas de moldes es los 43 presidentes anteriores, todo representa un mismo modelo? Las variables que se tienen en cuenta son las de "género", "raza" y "profesión", es decir, "varón", "blanco" y "político profesional". Con Obama y H. Clinton se habrían roto los modelos básicos anteriores y Trump habría roto el tercero. Quizá habría otro molde masculino roto por el presidente Dwight Eisenhower, donde su carácter militar también produjo un cambio, si bien la explicación estaría en el efecto de sus actuaciones en la II Guerra Mundial.
Tras reproducir algunas explicaciones personales, Balz de centra en las interpretaciones más técnicas:

Marc Hetherington, a political scientist at the University of North Carolina, said cultural changes in the makeup of the country have reshaped the political makeup of the parties.
“Presidential prototypes are going to be different as a result,” he wrote in an email.
That’s one reason, perhaps, why there are now 23 candidates for the Democratic nomination, including six women and six candidates of color — diversity unheard of in past elections. They range from Biden, the candidate with the longest résumé, to sitting senators to governors or ex-governors to a big group of current or former House members to a mayor of a small city, a big city or the nation’s largest city, to an entrepreneur to a spiritual activist and author.
Out of this field could emerge the oldest person ever elected as president, or the youngest. It could produce the first female president, the first woman of color as president, the first Latino president, the first Asian American president, the first gay president, the first mayor to ascend directly to the White House.*


Como se puede apreciar, el abanico es muy amplio. La ruptura del viejo molde no implica la creación de uno nuevo (que se perciba) sino del cambio. La diferencia es obvia: una vez roto, se trata de probar.
La elección para la presidencia de un cómico sin carrera política en Ucrania, uno de los países con situación más complicada en Europa, nos hace ver que algo está ocurriendo, al menos con los "moldes". Las características tipo que antes se exigían para seguir adelante en una carrera presidencial se han visto dinamitadas por las elecciones reales. Los que no parecían tener probabilidades, resultan beneficiados por la novedad de los planteamientos. El fenómeno lo estamos viendo por muchos lugares, por demasiados.

Más que un nuevo modelo, en ocasiones parece tratarse de un antimodelo. Es decir, los votantes piensan más en lo que no quieren que en plantearse lo que quieren. La diversidad de propuestas reflejaría esta apuesta. Explicaría también el predominio del discurso negativo sobre el positivo. Es mucho más fácil cebarse sobre un candidato que represente lo viejo, que construir un discurso nuevo. De hecho, la mayor parte de esos discursos lo que buscan es distanciarse de aquello que se acerca al molde.
Esto estaría produciendo otro fenómeno. Una vez detectado, los partidos podrían empezar a lanzar candidatos con perfiles atípicos para tratar de sondear el "humor" de sus electores.
La política está siguiendo un camino oscuro. La conmoción en Austria por la publicación de un vídeo en el que el vicecanciller dimitido vendía favores en Ibiza a la sobrina de un millonario ruso nos muestra (junto con las docenas de ejemplos por todo el mundo) que algo falla. Yo no tengo claro que sea el poder el que corrompa y no los corruptos los que luchan por el poder. Habrá de todo, por supuesto, pero no podemos soslayar que hoy se puede fabricar todo lo necesario para poder colocar a una persona en la presidencia de un país. Trump es el ejemplo más claro.
Un poderoso grupo decide apostar por él como candidato y lo lanza a la conquista de la Casa Blanca. No tiene experiencia ni valores, solo presencia pública. Es un personaje controvertido, despreciado por la intelectualidad, que lo considera un patán y por los políticos que solo ven en él un niño rico que no sabe tener las manos quietas, busca notoriedad en concursos de belleza y concursos televisivos. Y funciona.


Lo hace porque le apoyan unas fuerzas que le escriben los guiones, hunden a sus rivales y él no tiene líneas rojas ante una cámara. La gente le vota porque creen que Hillary representa la "vieja clase política", la élite del país, los de siempre. Hoy es posible hundir a una persona en un par de horas. Las redes sociales se encargan de difundir fotos, rumores, noticias falsas..., lo que haga falta. Ya no se trata de pedir al voto, sino de reinventar al candidato cada mañana, al mediodía y por la noche. Trump sobrevive a todo, mantiene su discurso: desacreditar a los medios, desacreditar a sus rivales los republicanos, Hillary Clinton, Barack Obama), desacreditar a los países (China, Alemania...), descreditar las instituciones (la ONU, la OTAN...), destruir tratados y convenios internacionales (comercio, cambio climático...) y así sigue. Tiene a su lado fuerzas a las que alimenta y de las que se realimenta. Ha conseguido que le sigan por Twitter, sin mediaciones. Les ha sacado del terreno de juego, del ring. Lo absorbe todo, como un agujero político. Trump es un ejemplo a lo Hemingway: para vencerle deben destruirlo totalmente. Es un Terminator, peligroso hasta el último tornillo.

Los candidatos opositores están forzados a intentar combatir con armas en la que no se han curtido. Por eso los que entran ahora llegan con lecciones aprendidas, curtidos de lides mucho más agresivas. Vienen del activismo, de los mítines callejeros, no tanto de las instituciones.
Esto es un enorme peligro porque se pide de todo menos las cualidades serenas que luego se le exigen cuando está en el poder. Queremos un energúmeno en las campañas y un buda en el asiento presidencial. No es fácil.
Lo que queremos —y es lo que tenemos— son actores capaces de representar tragedias y comedias en el mismo día, capaces de hacer reír y llorar. Eso es más fácil de encontrar gracias a la división del trabajo político. Por eso son los "equipos" los que están entre bambalinas, son los asesores con los que despachan, los que escriben, los que atienden las encuestas, los que seleccionan la ropa, los que sondean las redes y hacen correr los bulos, los que buscan apoyos y financiación para las campañas.
Se han acabado los grandes políticos. Ya no son personas de las que podamos leer con provecho sus biografías. Más bien se las escriben  a ellos, las inventan. De ahí tanto currículum vitae falsificado, comprado. Son parte del personaje, venderlo como persona con cierta capacitación. En realidad se han limitado a sobrevivir en el partido desde el momento en que entraron, que han apostado por un grupo e intentan ascender, llegar alto, ser candidatos. A ver si hay suerte...
Con unos materiales así, la política deja de ser política y es la interfaz de los grandes o pequeños intereses, de los que tienen poder o de los que quieren tener más. El candidato es la "cara", lo visible de un iceberg, cuyas partes sumergidas son técnicos y expertos en comunicación, en psicología, sociología, informática, redacción, sondeos, etc. Es una tecnocracia que solo necesita de un candidato para ponerse en marcha en la carrera. 
Lo ocurrido en Austria es parte del mal despertar. Seguirá pasando. Son los vídeos de lo que ocurre tras los decorados, entre bambalinas. Puede que se haya roto el molde. Estamos en la época del usar y tirar. Da igual.
Ya hay republicanos que empiezan a hablar del impeachment de Trump. Lo han hecho, por supuesto, a través de Twitter. Es la señal de que se ha abierto la veda electoral. Se aprende rápido.


  
* "Nos. 44 and 45 broke the mold. What does that mean for the future of the presidency?" The Washington Post 18/05/2019 https://www.washingtonpost.com/politics/nos-44-and-45-broke-the-mold-what-does-that-mean-for-the-future-of-the-presidency/2019/05/18/97d64320-77e9-11e9-bd25-c989555e7766_story.html

lunes, 4 de diciembre de 2017

El coronel detenido

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A la historia del candidato deportado, Ahmed Shafiq, que contábamos ayer con detalles, le sigue —como en Diez negritos, la novela de Agatha Christie— la caída del siguiente candidato a la presidencia en la lista de presentados, el coronel Ahmed Konsowa, que ha sido detenido.
A cada candidato el sistema responde con lo "suyo" sin contemplaciones, en donde "lo suyo" es la forma de quitarlo de en medio:

Following army Colonel Ahmed Konsowa’s recent announcement that he intends to run for Egypt’s presidency, the country’s military prosecution on Saturday ordered his detention for a period of 15 days.
According to Konsowa’s lawyer Assaed Haikal, who spoke to Egypt Independent on Sunday the prosecution requested him to be present during the criminal investigation, and said that the military considers the detention as a “remand”.
Assaed added that as saying that his client is charged with violating the military rule after his client expressed his political views through the published video footage in which he declared his intent to run for the 2018 Presidential elections, in addition to using his military uniform for purposes unrelated to military service.
The attorney added that the detention of Konsowa cannot be appealed.
Last week, Konsawa announced his intention to run in next year’s presidential elections, becoming the third consecutive candidate to declare their bid for the post, after rights lawyer Khalid Ali and former Prime Minister Ahmed Shafiq did it.*


Cada día hay una nueva sorpresa, si bien relativa. Ayer cerrábamos precisamente mencionado qué le podría ocurrir al coronel candidato a la presidencia, especulando sobre el grado de apoyo que podría tener entre sus compañeros. Es un kamikaze o una lanzadera.
Hasta el momento parece más un kamikaze, pues las dos acusaciones son bastante previsibles, por lo que ha pecado de ingenuidad. Tiene razón al menos en una cosa: el propio presidente ha utilizado su uniforme militar (el que en teoría colgó para presentarse) en actos en los que le ha interesado que se viera el Ejército en su persona. El más evidente es la inauguración del tramo del Canal de Suez. Nadie le dijo nada entonces, pero sí al coronel ahora. Se trataba de bajarle de la carrera y ha bastado una ligera andanada. Pero sigue siendo algo importante su presentación.


Hay más detalles que nos cuentan en Mada Masr que aclaran algunos aspectos:

According to Konsowa, he has attempted to resign from his military post countless times since March 2014 — a decision he said was spurred by President Abdel Fattah al-Sisi’s announcement of his candidacy in the 2014 presidential elections — but has been impeded by what he called bureaucratic red tape.
“Until this day my resignation has not been accepted,” he said.
Konsowa asserted that he has filed 11 lawsuits since 2014 against various Egyptian officials, include the president, the prime minister, the defense minister and the speaker of Parliament, among others, in an attempt to have his resignation accepted. At least two of the lawsuits are ongoing, one of which is before the State Council and the other is before the Supreme Constitutional Court.
Safwat told Mada Masr that her husband “always maintained his pride in his work in the Armed Forces. He has served for around 20 years, all of which has been honorable service, according to the testimony of his superiors.”
In his Facebook statement the colonel justified his decision to announce his intention to run while wearing his military uniform by recalling that other candidates have done so in the past. He stated that his inability to resign from the military has meant he is unable to take off his uniform, adding, “I am not a rebel, a dissident or disobedient of military commands. I am proud of my work and will continue to do it as well as I can until this unlawful legal status is changed.”**


¡Terrible dilema al que le someten por salir a competir con el presidente! Si se presenta con el uniforme, ¡le arrestan!; si se lo quita, le consideran un desertor, traidor o lo que toque y ¡le vuelven a arrestar!
Quizá el coronel explicó demasiadas cosas cuando dijo querer darse de baja y la contestación a su petición se ha perdido por los interminables pasillos.
Como puede apreciarse, competir por la presidencia egipcia no es cualquier cosa. Es difícil entrar y no es fácil salir de ella. Algunos duran poco, como Sadat —asesinado— o Morsi —golpe de Estado— y otros duran mucho, como Mubarak, pero salen por una revolución. Nasser, en cambio, llegó con una revolución y tras el fracaso militar frente a Israel pretendió dimitir, muriendo finalmente de un ataque al corazón. Lo cierto es que, visto de lejos, no es un puesto muy apetecible por las trágicas consecuencias que trae.
La presentación del coronel tiene algo de naif entre los lobos de la política, personas curtidas en la política egipcia, que es como escalar el Everest con los pies descalzos. Unos y otros han vivido la política desde puestos diferentes y durante mucho tiempo. El coronel arquitecto tiene una experiencia limitada y lo está pagando.
¿Implica su retirada como candidato? Es probable que se le inhabilite para la carrera presidencial. Con tardar un par de años más en contestarle es suficiente. Veremos qué ocurre con los otros dos, los civiles.



* "Wife of army colonel who declared bid for president confirms his detention" Egypt Independent 3/12/2017 http://www.egyptindependent.com/wife-of-army-colonel-who-declared-bid-for-president-confirms-his-detention/

** "Wife of Armed Forces officer and presidential hopeful Konsowa says he is being ‘treated well’ in detention" Mada Masr 3/12/2017 https://www.madamasr.com/en/2017/12/03/news/u/wife-of-armed-forces-officer-and-presidential-hopeful-konsowa-says-he-is-being-treated-well-in-detention/

martes, 15 de diciembre de 2015

El poder, efectos secundarios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La sección del diario El País denominada "Materia", y en su categoría "Medicina", en el día del debate electoral que conmovería al mundo, trae un provocador titular: "Ganar las elecciones acorta la vida"*. Como si fuera una advertencia a ambos contendientes en su lucha cara a cara y que muchos calificaban ayer como "lucha en el barro", el titular habrá causado preocupación. En estos momentos en los que más gente lucha por ganar, es bueno advertir de las peligrosas consecuencias que puede tener para la salud.
De lo que se trata es de la reinterpretación sensacionalista del artículo que ha aparecido ayer en The BMJThe British Medical Journal— con el título "Do heads of government age more quickly? Observational study comparing mortality between elected leaders and runners-up in national elections of 17 countries"**. El paso de una revista científica a un periódico generalista se traduce en el acortamiento del título y en su concentración impactante.
No se trata del hecho de "ganar las elecciones" evidentemente, sino de lo que ocurre después, del desgaste físico y psíquico —el estudio está hecho por investigadores médicos— que supone el ritmo de vida en las jefaturas de los gobiernos. El estudio se podría haber hecho, como es obvio, sobre cualquier otro campo que conlleve una tensión constante, como la que se presupone a los jefes de estado y de gobierno.
The BMJ señala:

Without adjustment for life expectancy at time of last election, elected leaders lived 4.4 (95% confidence interval 2.0 to 6.6) fewer years than runners-up. However, elected leaders were also on average 3.8 years older in the year of their last election compared with runners-up (59.2 v 55.4). After adjustment for life expectancy, elected leaders lived 2.7 (0.6 to 4.8) fewer years than runners-up.**


Aunque se haya hecho con datos de 17 países y dirigiéndose hacia el pasado, evidentemente, los resultados obtenidos dependen de muchas otras cosas. Si metemos datos, los que sean, siempre saldrá información por el otro lado. La cuestión es la validez que se le confiere respecto a la realidad misma y lo que pueda deparar el futuro.
Desde el otro lado, se plantearán algunos si se puede compensar ese desgaste con la vigilancia constante de la salud. Como los resultados se refieren al conjunto, pero siempre se muere uno individualmente, vaya usted a saber cuándo le toca despedirse de este mundo. Esto relajará a unos más que a otros pensando que bien vale vender unos pocos años al diablo por tener el timón del Estado.
Para España, por ejemplo, los datos aportados al estudio provienen de "14 presidentes" y "33 candidatos" que no llegaron a la presidencia, para un periodo comprendido entre 1876 y 2015. La verdad es que con esto no es fácil concluir mucho. Y, visto así, supongo que no es lo mismo el desgaste de ser presidente de los Estados Unidos que serlo de Nueva Zelanda; que no da igual que te toque gobernar durante una guerra mundial o que te toque en un periodo de paz y prosperidad, aunque haya pocos.


Lo mismo es cuestión anímica y los aspirantes que no llegan al poder tienen más enganche a la vida, a ver si suena la flauta, mientras que los que han llegado ya al poder sufren una especie de desengaño stendhaliano y se repiten ¿solo era esto? O quizá entren en el síndrome de la tristeza del segundo mandato, es decir, los que ya no se pueden presentar y pierden ilusión por la vida fuera del poder. ¿Quién sabe?


No contentos con los datos aportados por el estudio de The BMJ, el diario El País sigue tentando al diablo en esta época electoral y añade una segunda información con el título "En el Parlamento se vive más". Allí se recoge:

Otro trabajo publicado en la misma revista explora si los miembros electos de las cámaras viven más que los ciudadanos que los eligen. En este caso se ha analizado a casi 5.000 miembros del parlamento y la Cámara de los Lores de Reino Unido entre 1945 y 2011. Las conclusiones muestran que la tasa de mortalidad entre los parlamentarios es un 28% menor que la del resto de la población y la de los lores, un 37% menor. “La brecha aumentó especialmente entre 1945 y 1999, lo que sugiere que los miembros del Parlamento fueron menos representativos de la población a la que servían”, dicen los dos autores del trabajo. Los conservadores suelen vivir más, posiblemente por ser de extracto social más alto y con mejor educación, añaden. Su conclusión es que “las desigualdades sociales están vivas y coleando entre los parlamentarios británicos y, al menos en términos de mortalidad, estos nunca han estado mejor”.*


¡Caramba! La conclusión que sacamos aquí es realmente... Si ser parlamentario implica vivir un 28% más que los que votan, la cosa se pone seria. Sumando ambos datos, se concluye que lo mejor es ser "parlamentario" y no "presidente", que se vive menos; por otro lado, que trae más cuenta ser elegido que elector. Es una forma de explicar el éxito del parlamentarismo británico realmente curiosa.
La expresión en el texto de que los miembros del parlamento, es decir, los que representan a los electores, son en cambio "menos representativos" en términos de expectativas de vida, establece una extraña lectura del asunto. Una diferencia del 28% por ciento de los representantes en los Comunes con sus electores, más una diferencia de un 9% entre los Comunes y los Lores, explican que Inglaterra tenga reinas tan longevas como la reina Victoria o la actual, Isabel.
No sé si es prudente, a cinco días de las elecciones, hacer uso de esta literatura científica. Con un 40% de indecisos, es casi una provocación.



* "Ganar las elecciones acorta la vida" El País 14/12/2015

** "Do heads of government age more quickly? Observational study comparing mortality between elected leaders and runners-up in national elections of 17 countries" The BML 19/11/2015 http://www.bmj.com/content/351/bmj.h6424



martes, 22 de septiembre de 2015

Los excluidos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando dio comienzo el proceso electoral egipcio para llenar los escaños del parlamento, los candidatos tuvieron que pasar por unas pruebas médicas. Se les realizaron análisis para ver cómo estaban de salud y ya hubo algunos recelos porque de los análisis clínicos se pueden saber muchas cosas y deducir otras tantas.
El titular de Ahram online nos da ya datos sobre los resultados: "Many Egyptian parliamentary candidates test positive to drug use". El periódico nos explica:

When the High Elections Committee (HEC), the seven-member judicial body in charge of supervising Egypt's upcoming parliamentary elections, announced an initial list of candidates on 16 September, many were taken by surprise.
HEC's spokesperson Omar Marwan announced that of 5,955 individuals who between 1 and 12 September applied to run, 535 had their applications rejected. "This represents nine percent of the total number of candidates who had applied," said Marwan before adding that there were a number of reasons for the remarkably high number of rejections.
Marwan said many failed to provide necessary documents including proof of military service, proof of clean criminal records, statements about personal wealth and proof they had not received money and donations for campaigning.
The HEC spokesman, however, said the majority of the rejections were due to candidates failing obligatory medical tests by testing positive for illegal drug use.
The HEC sub-committee responsible for processing registration applications announced on 16 September that the medical tests of many hopefuls indicated heavy involvement in drug-taking .
This was confirmed by deputy health minister Nassif Al-Hefnawy who announced that medical labs conducting health tests for prospective candidates found many of them testing positive for drugs like cannabis (active in hashish), opium, opioids (active in Tramadol) and cocaine. Many were also found to be alcoholic, even though this condition is not testable in a medical lab.*


La polémica, como es  natural, está servida. Los que iban para servidores de la patria quedan en evidencia y expuestos públicamente en sus hábitos. Ya señalaron algunas voces antes de que las pruebas se realizaran que el objetivo principal no era tanto la preocupación por la salud de los candidatos, sino la detección de drogas en su organismo que pudiera dejar fuera a unos cuantos. Y ha caído ese nueve por ciento señalado.
Los mecanismos de exclusión electoral egipcios son muy peculiares. Recordemos que Morsi llegó a presidente porque se había excluido al candidato principal y que en aquella elección presidencial quedaron fueran algunas caras importantes de los partidos. El que no había sido detenido anteriormente tenía una madre con pasaporte de otro país. Se quitó del camino a unos cuantos. Ahora tenemos un nueve por ciento de candidatos que no tomarán la salida.


Los otros motivos de exclusión tienen su sentido. Puede que el que no hizo el servicio militar estuviera en el exilio por formar parte de alguna organización prohibida o que por la misma razón hubiera sido encarcelado en la época anterior (o en esta). Cada vez que se produce una detención de líderes y se les condena, se hace algo más que detenerles, se les está invalidando como futuros candidatos a cargos. De esa manera se realizan filtros muy útiles.
La normativa es nueva. Señala Ahram Online:

Under the regime of former president Hosni Mubarak, parliamentary candidates were not required to pass medical tests. But after joining parliament many were found to be drug users.
In one case in 1990 four candidates from North Sinai were found to be drug traffickers and they came to be known as "the drug deputies." They were stripped of parliamentary membership and referred to trial.*

Pero hay una gran diferencia entre tener sentados como diputados a traficantes de drogas, que evidentemente pertenecerían al partido del gobierno de Mubarak y no a la "oposición", y esta forma de filtrar a los parlamentarios tras estudiar meticulosamente su sangre y orina.


Además de ser una innovación para estas elecciones, el procedimiento, teniendo en cuenta que —previstas para marzo— fueron suspendidas por los jueces, ha sido también peculiar:

According to the law on exercising political rights (law 45/2014) and the HEC's rules, potential parliamentary candidates must undergo rigorous medical tests to check their psychological well-being and physical fitness.
When Egypt's parliamentary elections were originally scheduled to be held last March, all potential candidates were forced to undergo medical check-ups.
But after the elections were postponed until October and November, the HEC said those who had successfully applied last March and aimed to run again would not be required to take medical tests.
This, however, did not go down well with Egypt's Administrative Courts, which ruled that those who applied last February must undergo new medical check-ups if to be accepted in next month's elections.
The court said "there is a period of seven months between February and September during which the health conditions of many potential candidates could have changed". Each potential candidate was forced to pay LE2,850 to undergo a medical test.*

No es la primera vez que se manifiestan estos conflictos en la Junta Electoral y los jueces. Más allá de volver a tener que pagar los exámenes médicos, esas 2.850 libras, que no debe suponer mucho problema para algunos acaudalados pretendientes al escaño, estimar que tras siete meses había que volver a realizar los análisis clínicos es una preocupación excesiva por la salud de los candidatos. Cuando se anunciaron los precios de los análisis, ya hubo protestas sobre todo de los candidatos más jóvenes para quienes sí suponía un obstáculo.


Ahora el nuevo filtro ha pillado con la guardia baja a más de uno y eso ha servido para dejar fuera una parte importante de ese nueve por ciento excluido ahora. Dado que no es fácil que los anteriores supuestos de exclusión se hayan producido en tan breve periodo de tiempo, es de suponer que la mayor parte de las exclusiones nuevas hayan sido por motivos relacionados con las drogas y demás sustancias consideradas como tales.
Sorprende para mentalidades acostumbradas a ver de otra forma el uso de los análisis y la idea de confidencialidad, cómo se están aireando estos análisis. Señala el periódico:

"We were surprised that those who want to represent citizens in parliament are heavy drug users," said Nagy, adding that "an elected MP should be psychologically and physically fit and one with a drug addiction cannot be so and cannot be trusted for exercising his or her legislative and watchdog roles in parliament."
Figures released by the HEC show that eleven hopefuls in the Nile Delta governorate of Gharbiya, 27 in Daqahliyaa governorate, four in Damietta governorate, six in Menoufiya, one in Giza, six in the Upper Egypt governorate of Qena, one in South Sinai, seven in Alexandria and four in Luxor tested positive and were rejected.
The biggest surprise was that an Islamist candidate affiliated with the ultraconservative Nour Party in Luxor was found to be a user of Tramadol. Nour is the only Islamist force contesting the polls.
A potential candidate by the name of Sameh Salam in Giza's constituency of Al-Haram has filed an appeal with HEC after testing positive.
"This is false. I tested negative last February when the door for registration for polls scheduled for March," said Salam, insisting that "tests conducted in health ministry hospitals are not correctly conducted and cannot be validated".*

La exposición pública es una forma de manipulación, primero contra las personas afectadas. En el caso de la persona que lo niega ha tenido que salir a defenderse porque evidentemente ha sido identificado. Todos aquellos que habían sido aceptados estaban ya en las listas de candidatos. Basta con ver quien estaba y ya no está para saber quiénes son los excluidos.
El que ideó el sistema de los análisis a los candidatos sabía lo que hacía.


* "Many Egyptian parliamentary candidates test positive to drug use" Ahram Online 21/07/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/142066/Egypt/Politics-/Many-Egyptian-parliamentary-candidates-test-positi.aspx