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martes, 14 de febrero de 2023

El abrazo del oso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Un gran despliegue informativo en RTVE.es presentando los resultados de la investigación realizada por periodistas de la UER sobre un episodio de la guerra de Ucrania, el secuestro de niños ucranianos por parte de Rusia. Son niños llevados hasta allí y recogidos en adopciones aceleradas y los que se les da pasaporte ruso (se les convierte oficialmente en "rusos") y se les escolariza en el sistema de adoctrinamiento escolar.

La tradición rusa secuestrando niños la conocemos en España. Curiosamente nadie menciona (o yo no lo he visto) el caso de los llamados "niños de la guerra", sacados de España durante nuestra contienda civil. Quizá algunos no quieran recordar lo que celebraron como un "acto humanitario" y que hoy vemos como una práctica rusa habitual, una forma de operar en paralelo con la militar.

La investigación da unos resultados que muestran este tipo de prácticas que confirman, una vez más, el modo de actuación ruso, que va más allá de la intervención y plantea siempre acciones sobre las poblaciones invadidas, cuyas familias son separadas como una forma de acción que es ahora denunciada. Nos dicen que

A partir de todas las fuentes disponibles, se ha podido confirmar que, desde el comienzo de la guerra, al menos cientos de niños de las zonas ocupadas de Ucrania han sido llevados a Rusia para ser acogidos en familias o instituciones estatales o aún no han regresado de tratamientos médicos o campamentos de verano en territorio ruso que deberían haber terminado hace meses. 

Lvova-Belova y las autoridades rusas presentan estos traslados de niños como un esfuerzo caritativo para salvarlos de los horrores de la guerra y darles una vida mejor que la que tenían antes. En los vídeos de propaganda y en los reportajes de la televisión estatal pueden verse aviones y trenes llenos de niños ucranianos desconcertados a su llegada a las ciudades rusas.

Los pequeños son recibidos con cestas de regalos y abrazos de adultos a los que nunca antes habían visto. Son sus futuros tutores, deseosos de facilitar su integración en la nueva "madre patria".*

Estas acciones rusas tienen una finalidad primera, en el presente, crear una situación de pérdida en las familias ucranianas que mine su capacidad de resistencia ante la desaparición de los hijos. Pero para el futuro, se tendrán unos miles de personas, crecidas en Rusia, bajo adoctrinamiento a los que se ha convencido que se les "ha salvado", que Rusia es una potencia que buscó su bien.

Rusia siempre ha tenido una gran apetencia por los hijos de los territorios ocupados. Son una inversión para el caso de que haya que "repoblar" en el futuro. ¿Quién les negará a esos niños, educados, adoctrinados en Rusia, el derecho a volver? Pero solo lo harán aquellos de confianza para Rusia. Rusia recoge primero y luego siembra. 

A lo largo la extensa información resultado de la investigación internacional conjunta, se nos ofrecen muestras de este tipo de adoctrinamiento infantil: «Todos estos niños oirán que Ucrania es un Estado fascista. Así que se produce esta desconexión con la cultura ucraniana, desconexión con la identidad ucraniana de estos niños".»*

Lo que está haciendo Rusia, según todas las instituciones que han consultado, forma parte de un plan que puede ser considerado como mucho más que una simple tarea "humanitaria": «"En nuestra opinión, el traslado forzoso de niños es claramente un crimen de guerra, pero también un crimen contra la humanidad, porque se lleva a cabo de forma generalizada y sistemática", afirma Reed Brody, veterano fiscal internacional especializado en crímenes de guerra y miembro de la Comisión Internacional de Juristas.»*

Las imágenes que se nos ofrecen en el informativo son repugnantemente propagandísticas. Niños sonrientes que bajan de los trenes donde les esperan sonrientes autoridades rusas para ofrecerles osos de peluche, un objeto que pretenden que represente ese "amor" con el que los reciben. Pero el oso de peluche esconde simbólicamente a la propia rusa, es su animal totémico. Ese oso de peluche no es un juguete, sino la entrega a Rusia de esos niños, que podrán ser "adoptado" rápidamente gracias al proceso de concesión de la nacionalidad. De esta forma se realizan dos cosas, su asimilación alienándolos y haciendo que su pista se pierda para las familias que intenten navegar por el laberinto ruso, el país más grande del mundo. Algunos, nos dicen, han acabado en Vladivostok, en la frontera rusa con Corea del Norte y China, a más de 9.000 kilómetros de Moscú.

¿Es Rusia —sus responsables— demasiado "poderosa" como para acabar pagando por ello? Es una gran pregunta que la Historia resolverá, pero que nos es importante entender en sus dimensiones. Rusia ha hecho lo que ha querido; es la bota orwelliana pisoteando un rostro contra el suelo. La impunidad la utiliza Putin como una muestra de grandeza.


Vivimos en un mundo de instituciones internacionales que surgió en la Guerra Fría, donde las potencias ganadoras se aseguraron estar un escalón por encima de los demás. Que sean sancionadas, como ocurre con Rusia actualmente, que se muestre su barbarie y se denuncie no sirve de mucho en cierto sentido. Rusia controla su propaganda con actos como las llegadas de esos niños a las estaciones y cuyos vídeos harán derramar lágrimas conmovidas a millones de familias rusas convencidas de que sus autoridades son la bondad personificada, la bondad llevada a extremos de altruismo, de generosidad. Rusia acoge a esos pobre niños, abandonados por sus perversas familias fascistas, ¿se puede pedir más?

La burbuja rusa aleja cualquier posibilidad de explosión porque se han eliminado los opositores, las voces disidentes, la prensa crítica, se han proclamado leyes represivas con fuertes condenas... Rusia vive en esa burbuja propagandística que ahora acoge a los niños, gracias al trabajo desde el Kremlin y a través del gigantesco aparato del estado.

Los niños confiados abrazan a los osos, pero realmente es el abrazo del oso el que están sufriendo. Por el "abrazo del oso" se entiende una falsa demostración de afecto que oculta una trampa. Nada define mejor que lo que está ocurriendo a esos niños.

No será fácil vencer la resistencia a la información ni probable que se manifieste algún tipo de fuerza interna que sacara a Putin del poder, algo que impedirían las repúblicas subordinadas en la federación, controladas por afines a Putin. Para el Kremlin, el mundo es un tablero sobre el que mueven las fichas, tropas o niños.

*  Belén López Garrido, para la Red de Periodismo de Investigación de la UER "Los niños de Ucrania secuestrados por Rusia" RTVE.es / UER https://ninosdesaparecidosucrania.rtve.es/los-ni-os-robados-de-ucrania/

sábado, 3 de diciembre de 2022

Los niños ucranianos llevados a Rusia

 

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario El Mundo nos trae una información recordatorio sobre una vieja costumbre rusa, el secuestro de niños en los países en conflicto. Con el titular "Los niños huérfanos de Jersón raptados por soldados rusos"*, Javier Espinosa nos cuenta de esta costumbre estratégica y de cómo solo se llevan a los niños huérfanos, es decir, aquellos con poca probabilidad de ser reclamados y que serán llevados al interior de Rusia. Son futuros rusos o, si se prefiere, rusófonos. Se insertarán en familias rusas hasta lograrlo.

No hace mucho, en octubre en 20 minutos ya aparecía esta cuestión y cómo era respondida por los humanitarios rusos:

Rusia reconoció este jueves el traslado de niños de Ucrania a territorios que controla, pero dijo que esto tiene como único fin cuidar de ellos y no constituye bajo ningún supuesto un secuestro.

"En el caso de los niños de la guerra, que han perdido a sus padres o que están en una situación grave, nosotros tratamos de cuidar de ellos, pero algunos medios hablan de que los estamos secuestrando", declaró el embajador de Rusia ante la sede de la ONU en Ginebra, Gennady Gatilov.

"Se trata de un intento de prestar cuidados y apoyar a niños que lo necesitan, independientemente de su nacionalidad o de donde viven. Es un acto de humanidad", agregó Gatilov, quien sostuvo que "las acusaciones de que estamos robando niños son sandeces y es otro intento de culpar a Rusia".**


¿Por qué deben ser ellos los que los cuiden después de haber matado a sus padres? Es una pregunta que solo los rusos no se hacen, por lo visto. Pero el grado de cinismo e hipocresía rusa es enorme y tiene explicaciones para todo. Te invaden, te matan y se llevan a tus hijos, puro humanitarismo. Para todo tiene Rusia, a través de sus autoridades, respuesta adecuada.

Quizá se los lleva a Rusia en previsión de que mueran congelados por la dureza del invierno tras haberles destruido las infraestructuras e impedirles recibir comida y energía para calentarse. La capacidad de jugar propagandísticamente con los niños es grande y viene de esa especie de visión salvadora mesiánica que Rusia vende a sus propias gentes.

En julio, el presidente Zelenski ya denunciaba los raptos de los niños ucranianos por parte de los soldados rusos. En la Deutsche Welle aparecían sus palabras:

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, acusó este jueves (14.07.2022) a Rusia de secuestrar unos 200.000 niños ucranianos en un discurso por videoconferencia en un evento celebrado en La Haya, con motivo de la creación de un grupo de trabajo internacional para concluir si se produjeron crímenes de guerra durante la invasión rusa.

"Todavía se está estableciendo cuántos niños las fuerzas rusas secuestraron y sacaron de Ucrania. La cifra preliminar es terrible: unos 200.000 niños”, precisó Zelenski, quien también cifró en decenas de miles los asesinados, torturados y mutilados por las tropas rusas.

"El mundo vio lo que sucedió en Mariúpol y Bucha. El mundo ve el terror de los misiles rusos. Literalmente en vivo, todos pueden ver cómo la artillería rusa quema ciudades en Dombás y destruye la infraestructura civil en Járkov y en el sur de nuestro país”, dijo el mandatario.

Según Kiev, millones de ciudadanos han sido deportados a Rusia o han tenido que abandonar sus hogares por culpa de los combates, mientras que otros miles están en campamentos levantados en los territorios controlados por las tropas rusas y otras fuerzas leales al Kremlin.**

Rusia ha realizado esta estrategia siempre. Rusia es una inmensa cárcel por su tamaño, no necesita de muros y simplemente se deportaba a la gente a los lugares más alejados de los centros, a Siberia, por ejemplo. Se vaciaban ciudades y pueblos, se mandaba a sus habitantes lo suficientemente lejos y se "repoblaba" con rusófonos o simplemente rusos. Es lo que hizo que la ciudad de Königsberg, el lugar de nacimiento del filósofo Emmanuel Kant, sea hoy Kaliningrado, un islote ruso en mitad de Alemania.

La política rusa siempre ha sido imperialista por territorial, por esa necesidad de ir construyendo murallas defensivas, a la vez que creaba rechazo por invadir los territorios de otros.

Hemos hablado aquí en alguna ocasión del problema que supone defender un país con las fronteras inmensas de Rusia. La mejor manera de hacerlo es invadir los países limítrofes y colocar en ellos gobiernos títeres, como ocurre hoy con Bielorrusia y Chechenia. Los dictadores necesitan a Rusia para mantenerse y ellos se convierten en ese muro natural de defensa.

La estrategia de secuestro de población es vieja. Lo han hecho con adultos y niños, pero es en este último caso cuando más grave se hace el hecho porque para completar la operación necesita del lavado de cerebro de esos niños que serán utilizados mañana.

La propia ONU ha manifestado su preocupación al respecto. Los secuestros de niños son un hecho por lo que tiene de terror. El mismo hecho de que se pueda producir actúa como una forma de miedo hacia un lado y de propaganda buenista hacia el lado en que se controla a la población, donde se apunta que Rusia "salva" a los niños, victimas de sus propias acciones.

En The New York Times, Emma Bubola, con base en Londres de la que se nos dice que ha pasado semanas investigando el paradero de los niños con resultado del reportaje cuyo titular es claro: "Rusia usa las adopciones para convertir a los niños ucranianos en botín de guerra". En él nos explica: 

Desde que en febrero comenzó la invasión rusa de Ucrania, las autoridades rusas han anunciado con fanfarria patriótica el traslado de miles de niños ucranianos a Rusia para que sean adoptados y se conviertan en ciudadanos. En la televisión estatal, los funcionarios ofrecen osos de peluche a los recién llegados, a quienes presentan como niños abandonados, rescatados de la guerra.

En realidad, ese traslado masivo de niños es un posible crimen de guerra, sin importar que sean huérfanos o no. Y aunque muchos de los niños procedían de orfanatos y hogares grupales, las autoridades también se llevaron a niños cuyos parientes o tutores quieren recuperarlos, según entrevistas con niños y familias de ambos lados de la frontera.

A medida que los soldados rusos se adentraron en Ucrania, niños como Anya, que huían de los territorios recién ocupados, fueron recogidos. A algunos se los llevaron después de que sus padres fueran asesinados o encarcelados por los soldados rusos, según funcionarios locales ucranianos.

Este reasentamiento sistemático forma parte de una estrategia más amplia del presidente ruso, Vladimir Putin, de tratar a Ucrania como parte de Rusia y presentar su invasión ilegal como una causa noble. Su gobierno ha utilizado a los niños —incluyendo a menores enfermos, pobres y huérfanos— como parte de una campaña de propaganda que presenta a Rusia como un salvador caritativo.*** 

Si para algo ha servido la guerra de Ucrania es para dejar al descubierto todo este tipo de estrategias "salvadoras" de Rusia, con Putin al frente. Las destrucciones sistemáticas de objetivos civiles, la clara intención de infligir dolor a la población mediante carencias de alimentos, de energía, bombardeando centrales y tendidos eléctricos, atacando convoyes de civiles ucranianos que iban hacia el exilio rumbo a Europa, etc. Todo ello se ha presentado bajo unas nauseabundas palabras humanitarias, razones por las que los ucranianos deberían dar las gracias a los rusos, incluidas las del Patriarca de Moscú, que bendice a los ejércitos invasores porque va a la noble y espiritual tarea de acabar con el "lobby gay" ucraniano.

Llegará un momento en el que Rusia tenga que asumir sus crímenes de guerra y arrancarse ante su pueblo la máscara de la "Santa Rusia", mostrando el verdadero rostro del imperialismo que regresa a sus raíces decimonónicas. Putin vuelve a las tácticas del pasado en un mundo como el actual, donde parecía que muchas de estas prácticas habían desaparecido. Putin es algo más que un autócrata. Ha demostrado que para él no hay orden válido sin usar la fuerza sobre los que le rodean.

Es difícil camuflar la verdad tras los secuestros de niños para llevarlos a Rusia y darlos en adopción. Pero se intenta. 


* Javier Espinosa "Los niños huérfanos de Jersón raptados por soldados rusos" El Mundo 1/12/2022 https://www.elmundo.es/internacional/2022/12/01/638887df21efa0fd568b45d1.html

** "Rusia admite el traslado de niños ucranianos a su territorio: "No es un secuestro"" 20minutos 20/10/2022 https://www.20minutos.es/noticia/5070252/0/rusia-admite-traslado-ninos-territorio-no-secuestro/

*** "Zelenski dice que Rusia ha secuestrado unos 200.000 niños ucranianos" Deutsche Welle 14/07/2022 https://www.dw.com/es/zelenski-dice-que-rusia-ha-secuestrado-unos-200000-ni%C3%B1os-ucranianos/a-62477265

**** Emma Bubola "Rusia usa las adopciones para convertir a los niños ucranianos en botín de guerra" The New York Times 28/10/2022 https://www.nytimes.com/es/2022/10/28/espanol/guerra-rusia-ninos-ucrania.html


sábado, 2 de abril de 2016

La autoguerra psicológica o la auténtica realidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras el público egipcio intenta analizar el caso del secuestrador del selfie y de sus reacciones ante tal acontecimiento, el parlamento —al que hace unos días la prensa daba poco días de vida— se prepara para la guerra moderna, modernísima.
Cuando tuve noticia del secuestro del avión egipcio hasta la isla de Chipre no podía imaginar que la reacción de mucha gente fuera lamentar no estar en el avión. Esa fue mi segunda noticia, la enfadada respuesta en Facebook de una amiga al comprobar que se bromeaba sobre el entonces incierto destino de los pasajeros del vuelo secuestrado. Muchos chistes y comentarios surgidos a través de ese inconsciente virtual colectivo que son las redes sociales iban dirigidos en el mismo sentido: qué suerte tienen. No es una novedad. Hace tiempo expusimos aquí que los egipcios eran los que más habían solicitado la nacionalidad de un país inexistente, virtual, creado en Internet.


Después se ha podido comprobar que la realidad ha superado a la ficción y que los chistes realizados sobre el secuestro eran dejados atrás por el secuestrador egipcio y los rehenes. La circulación de los selfies que los secuestrados se hacían con el secuestrador hacían pensar más en un turismo de aventura que en otra cosa. Pronto se vio que el secuestro entraba en la categoría egipcia de situaciones insólitas.
Afortunadamente el asunto se ha resuelto sin daños, ni humanos ni comerciales. Los pasajeros han ponderado el comportamiento de la tripulación de EgyptAir y de cómo mantuvieron el ánimo y profesionalidad, según nos contaba Ahram Online, recogiendo la información de un pasajero que ha actuado como reportero dentro del avión, recogiendo las anécdotas y circunstancias. La preocupación por este asunto no era trivial, tal como están las cosas con el turismo.


Las versiones sobre los motivos del secuestro se iban cambiando hacia lo romántico hasta que la propia ex esposa los ha negado: ¡nada de romanticismo! La imagen del secuestrador haciendo el signo de la victoria llevado a las dependencias policiales cierra (por ahora) esta extraña historia a la egipcia. Lo importante es que no hubiera víctimas, primero, y después que no fuera terrorismo.
Me había comprometido conmigo mismo a no tratarlo aquí, pero hay que mencionarlo para tratar de imaginar el extraño clima de opinión pública existente en Egipto en este periodo tan peculiar. Por eso me interesa mencionar esa historia delirante. No le veo ni le he visto la parte hilarante a un secuestro. Me limito a constatar un estado receptivo peculiar.


Lo que sí, en cambio, merece ser tratado es la otra cara de la "conspiración". Si los egipcios están empezando a tomarse a chirigota mucho de lo que les ocurre, algo para lo que no necesitan mucha provocación, la noticia que nos trae Mada Masr con toda la seriedad del mundo, en cambio, se puede contemplar desde una perspectiva contraria, El titular ya nos deja asombrados: "Defense Ministry to train Parliament on combatting 'fourth-generation warfare'".
El egipcio debe ser el único parlamento del mundo que requiere una instrucción especial para entender la realidad y no caer en la tentación de creer lo que no es más que intoxicación. Para los que no tengan un estado de guerra en casa, la "4GW" o "guerra de cuarta generación" fue una interesante etiqueta que se le ocurrió en 1989 a un equipo de analista militares norteamericanos en la que describían un tipo de guerra alternativo a los medios convencionales en los que dos estados se enfrentan. 
Ahora esa guerra se hace mediante la "agitación", el "terrorismo", la "manipulación informativa", etc. Al estudiante El-Sisi le debió impresionar mucho ese tema del programa porque se dedicó a ello, en los servicios de inteligencia y como cree el ladrón que son todos de su condición, como señala el refrán español, no cesa de sembrar la duda sobre si lo que se escucha es real o forma parte de una engañifa conspiratoria para acabar con el país.
Nos cuentan en Mada Masr:

Parliament members will receive a training course on national security, the dangers that the Middle East faces and “fourth-generation warfare” at the Defense Ministry-affiliated Nasser Military Academy throughout the month of April, Parliament’s general secretariat informed MPs on Tuesday.
President Abdel Fattah al-Sisi has repeatedly warned Egyptians of fourth-generation warfare, which he has described as the use of technology, modern communication tools and psychology to destabilize the country. He has warned the danger of what he called a new kind of struggle, saying that it can destroy countries.
Hassan Hassanein, Parliament's national security committee deputy, told Mada Masr that the training is important for MPs to be able to perform their roles and protect the country.
“It will help us to know all the internal and external threats that Egypt faces and how to fight them through our legislative and supervisory role,” he explained.
The topics that will be discussed in the sessions, according to the list released by Parliament, include Egypt’s defense strategy and western plans to divide the Middle East – a conspiracy theory that has been widely propagated since 2011, which blames western states for sparking unrest across the region in order to create a new map for the Middle East consisting of smaller nations that are easier to conquer.*


No se dan cuenta los egipcios (al menos muchos de ellos) que el plan de formación de los diputados en guerras psicológicas (típica del 4GW) forma parte de la guerra misma que los propios militares les aplican —4GW en casa— haciéndoles dudar de todo lo que ocurre y achacando los problemas a los planes de los demás. La autoguerra es una guerra civil camuflada de guerra exterior, es decir, no de represión sino de defensa ante la agresión exterior. La cuestión clave está en que el exterior son los del interior. ¿Que te quejas?: Automáticamente eres un agente pagado desde el exterior. ¿Que reclamas la libertad de conciencia que proclama tu constitución?: ¡enemigo del islam y de la moralidad egipcia! Etc.
Una vez pasados por el cursillito de comprensión de la auténtica realidad de las cosas, los diputados egipcios comprenderán que el secuestro, tortura y asesinato del estudiante Giulio Regeni es una conspiración de Italia para aislar a Egipto; que los encarcelados por criticar al gobierno forman parte de una conspiración; que la gente que muere en las comisarías y cárceles se suicidan para difamar al estado; que Rusia saboteó su propio avión de pasajeros para arruinar el sector turístico; que las lluvias son maniobras islamistas para sembrar el descontento; que los libros feministas tratan de subvertir la familia para hundir la sacrosanta moralidad de los egipcios; que la película Dioses y faraones es una maniobra sionista desde Hollywood; por fin entenderán porqué Mohamed ElBaradei es un agente de los Estados Unidos o de Irán, según el día; les quedará claro que Wael Ghoneim es un agente infiltrado para sumir a Egipto en el caos de 2011; qu a Shaimaa al-Sabbagh la mataron sus compañeros de manifestación... 


Y así sucesivamente hasta llegar a la conclusión anticipada por el presidente: solo le deben escuchar a él. Siguiendo este sabio consejo, la realidad se vuelve de una claridad asombrosa.
Tras el cursillo revelador, los diputados egipcios entenderán porqué deben hacer lo que se les pide y comprenderán los peligros de la comprensión intuitiva, sin fundamento, que surge tras la lectura de los medios o la escucha de las personas.
Como decía Judi Dench en su papel de "M", la jefa de MI6, en Casino Royal: "¡Cómo echo de menos la Guerra Fría!".


Puestos a pensar, quizá el sueño que tuvo El-Sisi y en el que se le manifestó que debía ser presidente de Egipto, no fuera mandado por Dios, como él sospechaba, sino que se utilizaron las misma tácticas de la película de Christopher Nolan, "Origen" (Inception, 2010). Recordarán los que la hayan visto que el centro de la película no era cómo engañar a la gente sino cómo hacer que la gente haga lo que tú quieres y que pienses que es idea tuya. Pues hay mucho de "Inception" en esta absurda post realidad realísima en la que los egipcios creen vivir.
Convencidos de que todo lo que ven es falso, que las críticas son conspiraciones, que hay un deseo en Occidente de destruir Oriente Medio y dividir a Egipto, y demás paranoias que se viven con pasión en las calles y cafés, los egipcios se deben arrojar a los pies de la única verdad posible: la palabra del presidente, que cuenta con el aval divino. Además de creerse lo de la conspiración, los egipcios deben creer que Abdel Fattah El-Sisi está allí porque Dios lo quiere y si Dios lo quiere está bien.


La 4GW, tal como se plantea, es la conspiración universal contra Egipto. Eso es maravilloso porque da un sentido de la importancia y de la trascendencia histórica y universal que gusta mucho al pueblo egipcio, Madre de la Humanidad. Te hace sentir importante. La vanidad es siempre el sentimiento más manipulable y en esto los gobernantes les tiene cogida la medida. Cuanto más insisten en la conspiración, más importante se sienten todos.
No me atrevo ni a pensar en qué estado pueden acabar los diputados egipcios tras el cursillito. Probablemente empiecen a ver más conspiraciones a su alrededor, a enfrentarse entre ellos más de lo habitual, una táctica típica de 4GW, con lo cual la gente sacará la conclusión de que son infiltrados con la función de hundir el Parlamento convirtiéndolo en un circo, como ya titulaba la prensa el otro día. Por supuesto la prensa está en el ajo. Y así hasta llegar al que solo se fía de sus sueños, como hace el presidente.
Ellos sabrán. 



* "Defense Ministry to train Parliament on combatting 'fourth-generation warfare'" Mada Masr 30/03/2016 http://www.madamasr.com/news/defense-ministry-train-parliament-combatting-fourth-generation-warfare



 


lunes, 11 de mayo de 2015

La infamia del gobernador

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay veces en que el fondo que se toca está más cerca de lo que pensamos y quedan todavía metros para el sufrimiento. La liberación de las niñas, muchachas y mujeres que han sido secuestradas y usadas como esclavas sexuales por esos monstruos piadosos de Boko Haram no ha acabado con su dolor. Queda una vida por delante para seguir sufriendo, esta vez a manos de sus propios conciudadanos que las rechazan por haber sido las "esposas de Boko Haram". 
Ahram Online nos trae noticia de los primeros resultados sociales del encuentro de aquellas que fueron reclamadas y que hoy se convierten en presencia incómoda en sus entornos inmediatos. Secuestradas, violadas, embarazadas por sus captores, las mujeres siguen sufriendo la infamia más allá de la abominación de sus secuestro y tortura. Habíamos escuchado los casos de las violaciones de guerra como un drama mudo de miles de mujeres, pero esto excede la bajeza social. Recoge en Ahram Online:

The taunts wouldn't stop. "Boko Haram wives," the schoolgirls were called because they had been briefly held by Nigeria's Islamic extremists before escaping. The teasing was so relentless that some of the Chibok girls left their town and families.
Their plight does not bode well for hundreds of girls and women recently rescued from months of captivity by Boko Haram, including dozens who are pregnant. After enduring captivity by the militants, the females may now face stigma from their communities.
"The most important thing is to restore their dignity," the executive director of the United Nations Population Fund, Babatunde Osotimehin, told The Associated Press in a telephone interview from his office in New York.
"When you have been in captivity against your will, and God knows whatever they have done to them, some of them will have been violated, some raped, food insecure ... We need to take them, work with them and bring them back to the reality of their lives," said Osotimehin, who is Nigerian.*


La realidad de sus vidas liberadas puede no ser mucho mejor que la de su cautiverio. El tiempo de prisión es sustituido ahora por otro tipo de tortura que es la estigmatización social, que nace de una profunda hipocresía. "Restaurar su dignidad" puede parecer un objetivo difícil de conseguir por el solo hecho de plantearlo. Las niñas y mujeres secuestradas no han perdido nunca su dignidad y, si cabe, han aumentado con su martirio continuado su humanidad. Pero no es eso lo que opinan aquellos que valoran en la mujer solo la integridad con las que se intercambian entre familias. Ellas no tienen futuro social. Han quedado marcadas de por vida. ¿Quién las va a querer? ¿Quién querrá a sus hijos?


Pero la infamia puede llegar más lejos, como nos cuenta el diario egipcio:

That will be a challenge, going by comments made last week by Gov. Kashim Shettima of Borno, the home state of Boko Haram and the one most affected by the nearly 6-year-old Islamic uprising that has killed more than 12,000 people and forced more than 1.5 million from their homes.
The governor said he feared that girls and women raped and made pregnant by the extremists could be breeding a new generation of terrorists.
Shettima called for a special monitoring program of the mothers to identify paternity because he said the militants had deliberately impregnated them so they would give birth to future insurgents.
"I am seriously worried with the fact that most women tend to hate and abandon children they deliver from rape. Now, the problem is that these children could go to the streets unattended to, they then lack access to food, health care and education. The result is that they could indeed inherit their fathers' (ideology) somehow," Shettima told government officials, according to the Nigerian press.
Such statements from a man of Shettima's standing are "very unfortunate" and would reinforce the very stigma he says he wants to avoid, said Human Rights Watch researcher Mausi Segun.
Segun has interviewed many females who escaped from Boko Haram and described their experiences as "very traumatizing and horrifying."*


Es difícil leer tanta bajeza e ignorancia, tanta infamia, sin que estalle la rabia. Llamar "desafortunadas" las declaraciones del gobernador es quedarse bastante corto. Ahora se entiende mejor las acusaciones constantes de que el gobierno nigeriano no hacía nada. Encuentran a las niñas, como se ha señalado, más que buscarlas, casi sin querer.

Las reacciones de apoyo en todo el mundo para el regreso de las niñas secuestradas —las más de 200 siguen sin aparecer— salen de un sentimiento de solidaridad ante el drama y de horror por su monstruosidad. Pero esta nueva agresión, extensiva a los hijos e hijas, nos muestra que los problemas van más allá de los secuestros y violaciones, que hay mucho que hacer todavía. El problema es quién.
El mundo de Boko Haram es un mundo horrendo, pero es el resultado de muchos otros horrores del pensamiento y de la acción cotidiana en lo que afecta a las mujeres. Las brutales e inmisericordes opiniones del ignorante gobernador, que pide que se vigile a esos niños porque pueden heredar los genes terroristas, son una muestra de hipocresía social.
Las mujeres que han sido secuestradas y violadas son culpables a sus ojos, da igual cómo haya sido. Y son culpables porque ya no encajan en su visión retrógrada del mundo. Se quejan algunos por la propiedad robada, pero la mercancía deteriorada les produce rechazo al serles devuelta. No la quieren por las miradas y dedos señalando, que deberán soportar en sus familias en el futuro. El infame gobernador debería preocuparse de otra manera, pero por algo es gobernador, un miembro respetable de la comunidad. No vigilaba las escuelas y se llevaron a las niñas. Ahora vigilará a las niñas y a sus hijos no vayan a convertirse en futuros terroristas. ¡Valiente gobernador!
¡Pobre destino el de estas niñas y mujeres! ¡Terrible vida la que te saca de una cárcel para meterte en otra!



* "Trauma, stigma, face girls, women rescued from Boko Haram" AP Ahram Online 10/05/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/9/129894/World/International/Trauma,-stigma,-face-girls,-women-rescued-from-Bok.aspx