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domingo, 25 de febrero de 2024

Las fotos manipuladas contra la viuda de Navalni

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es difícil entender las acciones de la Rusia de Putin (hay otra Rusia a la que Putin también machaca y denigra) sin conocer el papel de la propaganda y la desinformación. Euronews le dedica un artículo a conocer cómo las fuerzas del Kremlin o afines a ellas se dedican a la difamación de su esposa, una vez que esta se ha comprometido a continuar el legado de su marido, la lucha por otra Rusia.

En Euronews nos ofrecen explicaciones de los que hay detrás de la circulación de dos fotografías manipuladas de la esposa de Navalni, que ha anunciado continuar la lucha de su marido: 

Tras la reciente muerte del opositor ruso Alexéi Navalni, su viuda, Yulia Navalnaya, se ha convertido en objetivo de una campaña de desinformación en Internet. Varias cuentas la acusan de mantener una nueva relación con un multimillonario ruso. Veamos cuál es la verdad detrás de este asunto.

Yulia Navalnaya publicó un vídeo el 19 de febrero en el que se comprometía a continuar la labor política de su difunto marido. En cuestión de horas, varias cuentas de la red social X, antes Twitter, empezaron a compartir masivamente imágenes de Navalnaya con otro hombre en una playa, acompañadas de la información de que la viuda del opositor ruso supuestamente había encontrado una nueva pareja.

Una foto antigua descontextualizada y otra alterada con manipulación digital

Tras una búsqueda inversa de imágenes, descubrimos que esa foto es antigua. Fue publicada en Instagram en agosto de 2021 por el empresario ruso Yevgeny Chichvarkin, el mismo que aparece junto a Navalnaya en la imagen. 

Chichvarkin huyó de Rusia al Reino Unido en 2009. Desde 2010, ha donado más de 100.000 euros a Alexéi Navalni, según un artículo publicado hace dos años por la revista Time. Chichvarkin es cofundador y antiguo propietario de Euroset, el primer distribuidor ruso de teléfonos móviles. 

Ahora vende vinos en Londres, y se ha convertido en un feroz crítico del presidente ruso, Vladímir Putin. El empresario publicó fotos tomadas con Alexéi Navalni, a quien considera un amigo íntimo, el día después de su repentina muerte en una prisión del Círculo Polar Ártico.

En una segunda foto, compartida en redes sociales, acusando a Yulia Navalnaya y Yevgeny Chichvarkin de mantener una relación, aparece ella abrazando al empresario ruso, mientras él sostiene un porro de cannabis en la mano.

Una vez más, mediante la búsqueda inversa de imágenes, comprobamos que esa foto ha sido manipulada. La foto real fue tomada en 2013 y muestra a Yulia Navalnaya abrazando a su marido Alexéi tras salir de la cárcel.* 

El papel de la propaganda es esencial para el tipo de guerra que Putin tiene planteada con medio mundo. Lo que tratan de hacer con la figura de Navalni es tratar de destruirla a través de este tipo de maniobras. Estas burdas manipulaciones sirven de refuerzo de quienes quieren verlas como auténticas. De esta forma las fuerzas de Putin atacan a través de las redes sociales, convertidas en el foco de atención de aquellos que recogen allí su alimento político. Es lo que el medio crea, un sistema de alimentación en el que se dirigen todo tipo de informaciones dedicadas a sembrar el rechazo, en este caso, contra la viuda de Navalni, Yulia. En la misma maniobra se aprovecha para crear un rechazo hacia las personas que les apoyan y que son, automáticamente, consideradas por el Kremlin como enemigos.

Fotos descontextualizadas, manipuladas, reinterpretadas para descalificar, etc. son las armas del Kremlin en un espacio externo a la propia Rusia en la que, en cambio, es dificultosa la distribución de información sobre la realidad de los manejos del Kremlin y sus filiales, repartidas ahora por todo el mundo gracias a las facilidades de instalación y distribución que se les da en los países que juegan las bazas de Putin.

Ayer comentábamos aquí la existencia de las RT Arabic y TV BRICS, dos productoras de propaganda rusa reutilizadas para adoctrinar y desinformar en amplias zonas. En estas zonas, Putin contribuye a afianzar a los dictadores afines, aquellos con los que ha establecido acuerdo de apoyo mutuo y que le sirven para crear zonas de opinión anti occidentales, norteamericanas y europeas, y contra otros países que se resisten a su influencia.

Estos son los escenarios perfectos para este tipo de manipulaciones informativas. Contribuyen a crear corrientes de opinión que son una  y otra vez repetidas dándolas por buenas. No solo se manipula sobre las causas, sino también sobre los estados reales de las situaciones. De esta forma, los enemigos de Rusia y de los países bajo su protección están siempre amenazados por fuerza pagadas por Occidente. Eso vale para Navalni en Rusia o para mujeres activistas del feminismo en los países árabes cada vez más pro rusos. Apoyándolos, Putin se asegura su respaldo y limita las respuestas que pudiera haber ante Ucrania.

La bajeza de las manipulaciones de las fotos de la viuda de Navalni, como muchas otras acciones de este tipo, están hechas especialmente para el consumo interno, que es la zona de más riesgo para Putin, ya que solo puede hacerlo mediante la fuerza, siendo la propaganda contraproducente para aquellos que se resiste. Por muchas sonrisas que el régimen pueda mostrar, lo cierto es que la contestación solo puede crecer. De las familias rusas que ven cómo se llevan a los combatientes al frente y no vuelven a los que denuncian la fuerte represión, con casos como los de Navalni, hasta la creciente colonia que ha escapado de Rusia, como se muestra en al asesinato en España de un desertor del ejército ruso.

Todo ello es muestra de debilidad del régimen, por más que intente que se interprete en sentido contrario. 


* Sophia Khatsenkova  "The Cube: La viuda de Alexéi Navalni, Yulia Navalnaya, no es pareja de un multimillonario ruso" Euronews 23/02/2024 https://es.euronews.com/my-europe/2024/02/23/the-cube-la-viuda-de-alexei-navalni-yulia-navalnaya-es-blanco-de-una-campana-de-desinforma

domingo, 18 de febrero de 2024

El zar más cruel

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las causas valen lo que estás dispuesto a ofrecer por ellas. Alexéi Navalni ha dado su vida por la causa rusa, sea esta la que sea. La Rusia de siempre, la del poder por encima de las personas, tendrá que convivir con la memoria de Navalni. El error de Putin es pensar que un Navalni muerto es mejor que un Navalni vivo. Puedes combatir a las personas, pero mucho menos a las leyendas. Pero a los villanos como Putin no les interesa más historia que la que falsifican en los libros de texto. No le será fácil hacerlo con la muerte de Navalni. Todos los dedos apuntan hacia él. "¡Putin, asesino!", gritan por todo el mundo.

Putin ha escrito la historia heroica de Navalni. Con cada exceso, con cada ataque contra el disidente le ha hecho subir peldaños y cuanto más ascendía, más descendía Putin. No hay gloria en matar a Navalni. Sí la adquiere, en cambio, el opositor muerto, que regresó libremente a Rusia tras recuperarse de un intento de asesinato.

La Rusia de Putin se parece demasiado a la Rusia de siempre, a la crueldad desde el poder, un poder dictatorial y cruel, criminal y ausente de cualquier responsabilidad. Putin es un producto ruso cien por cien y Rusia es ya el producto de Putin, con la polarización entre los aterrados y los que aplauden sus excesos. Es Rusia y nos hemos acostumbrado a esos retratos de la crueldad y de la bota aplastando un rostro, como lo hizo Orwell tras regresar de Rusia.

¿Qué tiene Rusia que no logra distanciarse de sus propios horrores, dejarlos a un lado? Lo más probable es que se haya creado una casta privilegiada que necesite de dictadores que la sostengan Putin mismo es producto de sistema anterior, salido directamente de la KGB y haciéndose con el poder absoluto poco a poco, asesinando los opositores, colocando sus piezas en los lugares adecuados. La "mafia rusa" es real, controla los negocios y las posibilidades de movimiento dentro de su territorio, compra y soborna fuera a los dirigentes externos que le interesan garantizándoles riquezas en el tejido de las grandes empresas controladas por el estado ruso y sus dirigentes. En este sentido, los escándalos de las nóminas de fichados son frecuentes.

Rusia, además, promueve el desorden y mueve todo aquellos que pueda desestabilizar a sus enemigos, que son todos los que se le enfrentan. Rusia promueve revueltas y disidencia, está del lado de todo el que se enfrenta por cualquier motivo a los estados. Rusia ha estado detrás del Brexit, como lo está de cualquier proceso que debilite a Europa.

The New York Times

Lo hemos visto aquí muchas veces: Rusia es el amigo fiel de los dictadores, siempre estará a su lado hagan lo que hagan. La amoralidad es su norma; el poder, su único faro. De esta forma, los países que se alinean con Rusia saben que nunca les discutirán lo que hagan y que pueden contar con ellos para sostener sus dictaduras. A Rusia no le importa lo que hagan. Cuando Trump llamó a Abdelfatah al-Sisi "su dictador favorito" estaba actuando como Putin, asegurándose que mirar hacia otro lado garantiza un socio. Al-Sisi, por cierto, ha jugado al equilibrio con Rusia cuando en Estados Unidos le han presionado por sus métodos. Ahora tenemos a Egipto alineado con Rusia en los renovados y ampliados BRIC. ¿Saben dónde se meten?

¿Ama Rusia a sus dictadores? Quizá se haya desarrollado en una parte de su población una especie de "síndrome de Estocolmo", un fuerte apego a sus crueldades porque piensan que no hay otro sistema, que fuera hay odio a Rusia, envidia por su "destino universal".

Rusia carece de algunos procesos que marcaron el destino de Europa. No entra en su mentalidad histórica la posibilidad de no ser un imperio, algo que han alentado todos sus dictadores, de zares a soviéticos, una mezcla de ambos como es Putin.

Estado y religión en una anacrónica fusión que les asegura el futuro y el camino hacia él, un camino que convierte en herejía la disidencia, que debe ser erradicada, exterminada, cayendo por balcones y terrazas, envenenada con polonio o con cualquier sustancia mortal. La Rusia de Putin no siente vergüenza por ello. Es su modus operandi pues está en guerra con todo aquello que no sea ella misma y sus aliados.


Navalni habrá comprendido en sus últimos momentos la inutilidad y la grandeza de su gesta. El recuerdo se mantendrá, pues solo convirtiéndose en leyenda es posible enfrentarse a la mundanidad del mal de Putin. No hemos reído de un Putin heroico fotografiado cazando osos y demás. Nos ha parecido una burda parodia de un poder que necesita de estas formas primitivas de propaganda. Pero la verdadera propaganda de Putin es la muerte de sus opositores, un dedo señalando la tumba en la que acabarás.

Hasta la guerra de Ucrania había mucha ambigüedad en las relaciones con la Rusia de Putin. El ejemplo del gas ruso para Alemania es bastante claro sobre lo que acaba costando el pragmatismo político.

Hoy desaparecen en la parte trasera de las furgonetas las personas que llevan carteles con el lema "¡Putin, asesino!". Son arrestadas y lo seguirán siendo. Se trata de borrar la memoria de Navalni. Han de ver a lo que se enfrentan los que le recuerden.

Es muy difícil, con paz o sin ella en Ucrania, mantener relaciones con esta Rusia criminal y absolutista, un anacronismo en Europa, pero una vuelta a la continuidad rusa. Rusia con Putin es lo que ha sido. El exceso nacionalista lo aprueba: somos grandes, recuperamos lo nuestro, nos temen. Esa es la visión que Putin impulsa.

El zar más cruel sigue reinando bajo el terror y la indiferencia, pero no le va a resultar fácil enterrar la memoria de Alexéi Navalni. Algún día —la historia también es pertinaz— caerán Putin o sus sustitutos. Por lo pronto, Putin ha elevado la barrera del aislamiento. Ha demostrado, dentro y fuera, quién es.