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martes, 23 de marzo de 2021

La memoria de Nawal (y los interesados en borrarla)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Fue poco después de publicar el artículo de ayer sobre la figura de la fallecida el domingo Nawal El-Saadawi cuando recibí las primeras noticias. Como de costumbre, mando directamente el enlace a través de Facebook a las personas que sé que están interesadas en el tema del día.

Esta vez apenas mandarlo tuve una primera reacción que no esperaba encontrarme. Mientras la prensa mundial consideraba a Nawal El-Saadawi como una gran figura egipcia, la "Simone de Beauvoir egipcia" como algunos medios titularon, la situación de las redes sociales egipcias era otra muy distinta.

Por haber publicado "que en paz descanse" en su página de Facebook, mi amiga egipcia había recibido una avalancha de insultos y amenazas. Esto es parte de lo que me dijo a primera hora de la mañana del lunes:

 

Muchísimas gracias por escribirlo

Madre mía la cantidad de gente q me insulta y me llama infiel por el post q compartí

Asco me da todo ya

Porque dije q se descanse en paz

Y me dicen ella es infiel

Se va al infierno

Y tú tmb por defenderla

Y por difundir semejante idea

A ella se le desea ir al infierno y alegrarse por su muerte

No me lo puedo creer q somos tan ignorantes

Tan machistas y tan prepotentes

 

Estuvimos hablando casi una hora. La vi muy baja de moral porque es duro ver las reacciones de una sociedad, la tuya, cada vez más reaccionaria, enfebrecida por la mayor herramienta de control social creada hasta la fecha, las redes sociales.



Hemos tratado esta cuestión recientemente por motivos parecidos. El pensamiento radical y, en este caso, reaccionario usa las redes sociales como forma de presión para evitar que surja cualquier brote de disidencia. Se trata de crear un miedo atroz a ser puesto en el punto de mira. Cuando ataca a la persona que lo publicó se cubría un doble objetivo: el vilipendiarla obviamente, pero sobre todo el ataque ejemplarizante, el que cualquiera comprenda a qué se arriesga cuando hace visibles ciertas ideas que no les gustan.

Mi amiga me decía: "me han mandado mensajes incluso gente que me dice 'estoy de acuerdo contigo, pero no puedo ponerlo públicamente". El miedo a recibir el mismo tratamiento es demasiado grande en una sociedad en la que esa imagen pública es moneda de intercambio.

Recordemos que ha sido una práctica de la policía egipcia, cuando "se le moría" algún detenido en comisaría amenazar a la familia con decir que había sido detenido por homosexual tratando así que, ante el riesgo de difamación, los familiares se queden con el dolor y no se arriesguen a la vergüenza social de ser señalados de esta manera. Hemos tratado algún caso de este tipo en el pasado y es lo que se intentó sin éxito en el caso del secuestro, tortura y asesinato del estudiante italiano Giulio Regeni, por citar un caso célebre y todavía sobre la mesa, con el estado egipcio como responsable en el juicio en Italia.

La sociedad egipcia, bajo Al-Sisi, se ha vuelto absolutamente reaccionaria. La hipocresía social exige una imagen oficial acorde con lo más reaccionario del pensamiento islamista que se ha convertido en la doctrina oficial pese a las apariencias. El gobierno mantiene hacia el exterior una ilusión de liberalidad, de contención del radicalismo religioso. Es todo lo contrario. A lo que se asiste es precisamente a la extensión de una forma de pensamiento ultra conservador, tradicionalista, que simplemente es dirigido doblemente desde el estado y desde las bases sociales de los bien organizados grupos salafistas e islámicos. Fuera están los Hermanos Musulmanes, pero dentro han quedado sus bases sociales islamistas, el islamismo sociológico, que actúa ejerciendo la dictadura social a través de la identificación de las fuentes de discrepancia, que identifica como fuentes de desorden.



Cualquier pensamiento de progreso ya sea en la acción política y, especialmente, en la referida a las acciones igualitarias, son frenadas mediante los ataques en las redes sociales. Recordemos que la ley egipcia se modificó para considerar "medios" a las páginas o los blogs, ejerciendo de esta forma una acción de presión de arriba abajo, a la vez que se produce la acción de presión sobre las manifestaciones virtuales mediante ataques. El gobierno es perfectamente consciente de que sus enemigos no son los ultraconservadores y retrógrados, sino los progresistas con una agenda de cambio que le afecta directamente. Es una astuta maniobra de tenaza donde puede jugar un papel liberal cuando no tiene otro remedio o le interesa hacer propaganda, pero en la que sus socios tácitos —salafistas y tradicionalistas islámicos— les hacen el trabajo de acoso social.

A las 8 de la tarde, me entraron los siguientes mensajes de mi amiga egipcia:

 

Joaquín

Desactivé mi cuenta de Facebook temporalmente

No aguanto más

Necesito relajarme y alejarme de esa sociedad enfermiza

Me están bombardeando a tope

 

El acoso era ya insoportable. Un insulto llama a otros y así sucesivamente hasta hacer desaparecer la página que les molesta.

Los mensajes, según me explicó en nuestra conversación en la mañana, celebraban la muerte de Nawal El-Saadawi, celebraban su envío al infierno por infiel, y advertían que ella iría a reunirse con la fallecida en el mismo lugar. La acusaban de "no ya ser egipcia", daban por descontado que por haber lamentado la muerte de El-Saadawi "tenía que ser una prostituta", una mujer depravada que solo merecía el desprecio. Esto solo era una parte lo que tuvo que aguantar en ese día de ayer, insoportablemente largo y que le llevó finalmente a desactivar su cuenta.

Los energúmenos radicales, los muy piadosos, habían mandado un mensaje contra su cuenta de Facebook acusándola de "incitación al odio". Los responsables de Facebook revisaron su página y se dieron cuenta del engaño dejando la página intacta.



Esto nos da una cierta idea sobre la situación del feminismo egipcio, pionero en el mundo árabe, en donde muchas mujeres tienen que luchar para intentar frenar la ola retrógrada que está sacudiendo muchas sociedades. Los argumentos en Egipto han ido contra las mujeres discrepantes responsabilizándolas de los desastres de su propio y profundo sentido patriarcal. Si el número de divorcios aumenta, es por culpa de la mujer y no de los matrimonios arreglados por las familias, en descenso de edades; la culpa no es de los matrimonios infantiles que solo se legalizan cuando han llegado a la edad permisible, por ejemplo. El velo se impone cada vez más niñas para evitar que surja en ellas la tentación de no ponérselo o quitárselo en el futuro. El modelo patriarcal no es solo "masculino", implica una estructura familiar, por lo que las mujeres juegan un rol específico en él. Una de sus funciones esenciales es la formación de las hijas en la aceptación del modelo patriarcal. Por ello no tiene nada de extraño que muchas mujeres lo defiendan. El problema es que ese modelo es intransigente y obliga a aceptarlo como una verdad divina o natural, como comentábamos ayer. "¡Muchas son mujeres!, me decía al contarme los insultos. Es una parte importante de la estrategia para hacer sentir a las mujeres que no se acomodan al modelo y exigen la igualdad, enfrentarlas a las "mujeres modélicas", las que muestran y reproducen el sistema jerarquizado patriarcal. Cuando los islamistas y salafistas ganaron las elecciones que llevaron a Mohamed Morsi al poder, entraron cuatro diputadas en el parlamento. Cuando se les preguntó sobre los ataques y violaciones a las mujeres respondieron que eso les pasaba por estar donde no debían, que una buena mujer está en casa o a cubierto con su marido.



El odio a Nawal El-Saadawi en su propia tierra, donde fue encarcelada como recordábamos ayer, es precisamente el odio de la impotencia, de no haber podido doblegar un espíritu rebelde que no separaba la política de las mujeres de la política general, la de las libertades. Egipto es uno de esos países en donde sorprende ver la adoración faraónica a sus dictadores, la "sisimanía", el besar los retratos del presidente en plena calle para que todos vean ese amor profundo que se tiene al que te pisa y humilla cada día. Nawal representa lo contrario, la denuncia de esa situación, algo que les resulta intolerable y máxime viniendo de una mujer. El-Saadawi es la demostración de una forma de cobardía colectiva que necesita enterrar a sus rebeldes, acusarlos de traidores, de infieles, de apátridas, envolverlos en los velos de la difamación para que pierdan cualquier atractivo a los ojos de los que dudan de la perfección de un sistema que les oprime y del que hay que tratar de evitar, como sea, que sean conscientes de la gran farsa en que se vive. Recordaba con mi amiga la primera salida de al-Sisi a la ONU y las peticiones babosas de muchos rogándole que no saliera de porque los demás países, envidiosos de Egipto, querrían "quedarse con el mejor presidente de la historia". ¡Hasta tal extremo de servilismo llegan muchos! Saben que es la adulación lo que abre las puertas y la sumisión lo que garantiza a los favorecidos seguir manteniendo sus privilegios.



Por eso, una mujer que hablaba tan claro como Nawal El-Saadawi, que era insobornable era intolerable en un régimen que se basa en lo contrario. Ella representa el elemento "satánico" que está en la religión monoteísta patriarcal referido a la mujer. La propia El-Saadawi lo explicaba con claridad y rotundidad: 

 

El islam heredó la antigua concepción sobre Eva y las mujeres, consideradas fieles seguidoras de Satán, en cuyos cuerpos habitaba el demonio. Un dicho árabe muy popular dice: “Siempre que se encuentran un hombre y una mujer, el tercero es Satán”. Mahoma, el Profeta, a pesar de su amor y comprensión por las mujeres advierte que: “Después de que me haya ido, no habrá mayor peligro que amenace la nación y que pueda crear un estado de anarquía que las mujeres”.

Esta actitud hacia las mujeres ha dominado todo el pensamiento islámico. Y la mujer sigue siendo un peligro potencial para el hombre y la sociedad por su poder de seducción o fitna.

El hombre, frente a esta seducción, se encontraba indefenso, sin capacidad de resistencia. Aunque estas ideas no eran nuevas, adquirieron gran relevancia en la teología islámica, y los ahadith (hechos y dichos del Profeta) las reforzaron. Así pues, la sociedad árabe concibió a la mujer como una amenaza y, en consecuencia, la única forma que tenía de combatirla era aislándola en la casa, donde no pudiera tener contacto ni con unos ni con otros. Si por alguna razón se veía obligada a salir del recinto de su prisión, había que tomar todo tipo de precauciones para que nadie pudiera ni siquiera intuir sus encantos. Por ello iba siempre envuelta en velos y largos vestidos, como si de un material explosivo y bien empaquetado se tratara. En algunas sociedades árabes, esta obsesión por ocultar el cuerpo de la mujer llegó a un punto tal que se extendió la creencia de que si, por descuido, mostraba durante un segundo un dedo de la mano o del pie, la sociedad se vería bajo una amenaza potencial de fitna que podría llevar a la anarquía, a la sublevación, a la rebelión y a la destrucción total del orden establecido.

Así es como el islam planteó a sus filósofos y teólogos dos cuestiones contradictorias y, en términos de lógica, mutuamente excluyentes: 1. El sexo es uno de los placeres y atractivos de la vida. 2. Sucumbir al placer sexual traerá consigo la crisis, la desintegración y la anarquía social (la fitna). (La cara desnuda de la mujer árabe 1977)

 


¡"El tercero es Satán"! La mujer debe ser vigilada, controlada, censurada. Esa es la base del orden patriarcal y, por ello, de la sociedad egipcia, profundamente patriarcal. Ella es la culpable de los divorcios, de la destrucción de las familias, de las guerras, de todo el mal que hay en el mundo. Niega la estabilidad, la paz, la armonía... guiada por su naturaleza perversa. El buen rollo de colegas entre Dios y el Hombre fue echado a perder por la Mujer. ¡Siempre dando la nota!

La descripción hecha por El-Saadawi tiene esa claridad que la caracteriza. Es como un escalpelo diseccionando el mundo bajo sus pies. Los insultos contra Nawal El-Saadawi y contra cualquiera que lamente su muerte están garantizados. Buscan, como señalamos anteriormente, la creación de miedo, de terror a manifestarse en favor de los derechos de las mujeres. Hemos visto el caso de la retirada de Turquía. De nuevo se les responsabiliza de los problemas sociales; es su desobediencia la que los provoca.

El "feminismo", además es una forma occidental, un veneno que se les introduce para la destrucción del islam desde dentro. Se mezcla el nacionalismo, que se reislamiza, con la mujer, que es apátrida porque nada quiere más que a sí misma. La mujer, por el contrario, tiende a hacer causa común más allá de las fronteras porque es dentro de ellas donde encuentra el sistema que la oprime. La causa de las mujeres es de todas las mujeres y eso no casa bien con algunas teorías islámico nacionalistas, que son las que florecen en países como Egipto o Turquía, rivales que comparten los mismos principios.

La causa del feminismo en los países musulmanes pasa por un momento difícil porque, como señalaba El-Saadawi, no se puede separar de la política, que está en franco retroceso en gran parte del mundo. Los nuevos populismos son los viejos reaccionarios tecnificados, dotados de sistema de presión y vigilancia, de promoción intensa de sus ideas y de acoso a los contrarios.



El gobierno egipcio tiene sus propios sistemas de vigilancia de las redes y disfruta viendo cómo aquellos que les critican por una causa u otra son atacados, insultados y, si pueden, silenciados. Es trabajo que se ahorran.

Pero hay que evitar que esto ocurra y amplificar difundiendo la lucha que se quiere reducir porque, salvo algunos casos, el mundo responde con silencio, indiferencia o trivialidad.

Todo ello es la confirmación, le decía a mi amiga, de que Nawal tenía razón, que no estaba equivocada en su diagnóstico. Ella ha fallecido con su labor hecha; llegó hasta donde pudo luchando con todas sus fuerzas, incansable, luchadora. Ahora la tarea es recargarse de fuerza y seguir actuando a la vez que se lanza al mundo su mensaje. Contra el silencio, la palabra.

Mi amiga, advierto, no salió vencida, sino con más ganas que nunca de difundir el mensaje de Nawal El-Saadawi. Así sea.



lunes, 22 de marzo de 2021

Adiós a Nawal El-Saadawi, la mujer que buscaba

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La prensa de casi todo el mundo anunciaba ayer una gran pérdida, la muerte de la egipcia Nawal El-Saadawi, una de las referencias del feminismo mundial y, en especial del mundo árabe, que pierde una de sus referencias intelectuales más destacadas.

Biografías apresuradas compuestas de unos cuantos datos es lo que los medios nos ofrecen en estas circunstancias dejando a otros la tarea de profundizar en el sentido de las figuras que desaparecen en un mundo en el que la memoria parece ser de peces.

Nawal El-Saadawi ha sido una referencia para varias generaciones que podían acceder a sus escritos y declaraciones contundentes. La retirada de Turquía del acuerdo europeo contra la violencia de género y en favor de la igualdad ha coincidido fatalmente con la muerte de El-Saadawi, una especie de pérdida doble, una doble mala noticia, pero es también una ocasión para comprender mejor la figura de una "intelectual", palabra cada vez menos usada e incluso menospreciada, que adquiere en ella pleno sentido.

Nawal El-Saadawi no se presentaba como una especialista, que lo era en diversos campos, sino como una mujer que trataba de entender los problemas desde su complejidad. Su voz era la contraria al "experto", la figura centrada en algún aspecto específico para quien el resto es una zona oscura. El-Saadawi sabía que para comprender hay que conectar, hay que buscar los lazos con los que está entretejida la cultura, el entorno en el que nos movemos. Sin comprensión no hay cambio y el cambio era el objetivo.



El pensamiento feminista de El-Saadawi era genuino y firmemente anclado en conocimientos teóricos y prácticos de la vida, otro aspecto esencial de la comprensión. Por eso sus bases para el análisis eran esenciales para su explicación o interpretación de los fenómenos en un mundo hostil para las mujeres y para todos aquellos que desearan la libertad. Nawal El-Saadawi se dirigía a la mujer buscando la mujer libre en un entorno de libertad. Este ideal es complicado en un entorno como el que le tocó vivir.

Entre las lecturas de artículos publicados ayer, me quedo con unas palabras suyas publicadas en Ahram Online, el diario estatal egipcio:

 

In 1981, she founded a feminist magazine called Al-Moawgaha (The Confrontation).

Later that year, she was imprisoned by then-President Anwar El-Sadat, who deemed her views too radical for society and the state.

El-Saadawi once stated in an interview, “I was arrested because I believed El-Sadat. He said there is democracy, and that we have a multi-party system that allows for criticism. So, I started criticizing his policy and ended up in jail.”

While in prison, she formed the Arab Women’s Solidarity Association, which was one of the first legal and independent feminist groups in Egypt.

While in prison, she decided to write her memoirs, but she was denied a pen and paper, so she used a black eyebrow pencil and a small roll of toilet paper to record her thoughts.

After her release from jail following Sadat's death, she published her memoirs under the title ‘Memoirs from the Women’s Prison’.*

 


Dos aspectos importantes en estas líneas. El primero, la pasión incansable, inagotable por hacer, por trabajar. Ni la cárcel es capaz de frenar su actividad constante. Encerrada crea grupos; sin papel ni lápiz escribe con lo que tiene a mano. Todo es experiencia, todo forma parte de ese diálogo constante con la vida.

Pero hay también un segundo aspecto: la traición de Sadat, la falsedad de su democracia, algo que no se ha terminado en la farsa egipcia, especializada en representar al exterior una normalidad de la que se carece en realidad. No nos olvidemos que fue un fantasmal Sadat el que se le apareció en sueños —según confesión propia— al actual presidente, Abdel Fattah al-Sisi, para que se presentara. El piadoso Sadat y el piadoso al-Sisi, ambos con una imagen tradicionalista de la sociedad que considera a las mujeres como parte de una estructura férrea. No dudo de la intencionalidad del redactor al seleccionar esas palabras de El-Saadawi, suele ocurrir en el diario.



No hay semana que no nos traiga la prensa egipcia el encarcelamiento de activistas feministas, algo que nos demuestra que su causa sigue en pie. El islamismo y el tradicionalismo que volvió en la época de Sadat con la vuelta a casa de muchos que había estado en el Golfo y con las reacciones ante lo que fue la expansión de la revolución islámica en Irán, empezó a crear una brecha en el pensamiento sobre las mujeres, que comenzó a reprimir el feminismo.

Es un tópico señalar el feminismo de las abuelas egipcias, decreciente en la generación de las madres, y dividido en las hijas actuales, en donde el pensamiento tradicionalista y el liberador están repartidos entre las mujeres, unas lanzadas a la Revolución en 2011 y otras en el campo de la tradición.

Los movimientos islámicos siguen un modelo patriarcal que refuerza sus propias visiones sobre cómo debe ser la sociedad, arrastrándolas hacia el pasado. La sociedad egipcia se enfrenta a un proceso neotradicionalista en el que se vigila especialmente a las mujeres, cuyo activismo se teme a la vista de sus efectos de emancipación  personal y social.

El-Saadawi supo ver bien cómo todo este proceso afecta a la mujer, pero es más amplio ya que se extiende por todo el tejido social. No es tanto cuestión de una polarización "masculino femenino", sino de un modelo patriarcal que absorbe su propia definición de lo femenino incluyéndola en el proyecto que impone.



He retomado su obra "La cara desnuda de la mujer árabe" (1977) y creo que en su introducción  explica con gran claridad cómo enfrentarse al problema que determinó su lucha durante prácticamente toda su vida. En estos párrafos podemos apreciar concentrado el objetivo de sus acciones:

 

Quizá muchos piensen que este estudio va a tratar exclusivamente sobre la mujer —su familia, hijos, marido, etcétera— y sobre las presiones emocionales y sexuales a las que se ve sometida en su vida cotidiana. Desde siempre, los estudios que han abordado el tema de la mujer han sido relegados a un puesto secundario porque se consideraba que se centraban en un tema muy específico, reducido a un grupo de población especial con unos problemas muy concretos. Porque ¿no es cierto que el mundo de las mujeres se reduce a la familia, los niños y la casa? ¿Cómo un mundo tan limitado va a poder competir con los asuntos que en la actualidad nos conmocionan y nos hacen reflexionar tanto, con los temas de gran trascendencia política y humana como pueden ser la libertad, la justicia o el futuro del socialismo?   

Pero, sin embargo, si intentáramos estudiar la condición de la mujer en la sociedad con profundidad y sin considerarla únicamente como un instrumento de reproducción, terminaríamos sin duda examinando una serie de aspectos de la vida humana mucho más amplios. De hecho, acabaríamos planteándonos problemas políticos generales o, más concretamente, el tema de la mujer se convertiría en una causa política de primer orden, estrechamente relacionada con la eterna lucha por alcanzar la libertad y la verdad.   

Porque, en cualquier país, lo que llamamos “política de alto nivel” se conforma como un edificio construido a partir de pequeños ladrillos, de detalles que componen el todo y que no son más que las necesidades, los problemas y los deseos personales de cada individuo. En la política de un país, es el análisis de la vida y de las exigencias personales de la gente lo que debe actuar como fuerza directriz y motriz de la voluntad y el quehacer político. Y parece evidente que en la vida personal de cada uno se incluyen los problemas sexuales, las relaciones hombre-mujer, y las relaciones de producción y división del trabajo. Así pues, los que menosprecian los problemas de la mujer o la sexualidad ignoran o no entienden los principios en los que se basa la política. Ya no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que la discriminación de la mujer y su atraso relativo conducen al retraso general de toda la sociedad. Y, por eso, hay que concebir la emancipación de la mujer como parte integrante de la lucha contra cualquier forma de opresión y de los esfuerzos que se han llevado a cabo para liberar, tanto desde un punto de vista político como sexual, a todas las clases y grupos sociales explotados.**

 


La claridad expositiva permite acceder a la claridad de ideas. En efecto, la cuestión de la mujer es la prueba de fuego que la sociedad debe superar para poder avanzar realmente. De no hacerlo, el atraso está garantizado por más que se pueda prosperar en algún sector. El-Saadawi parte de una concepción global y compleja de la sociedad, donde los hechos están determinados por las reglas interiores, por las concepciones que son las que limitan los movimientos definiendo lo posible para cada uno de los agentes sociales.

Vuelvo de nuevo a conectar el caso de lo ocurrido en Turquía, donde se da como explicación para dejar desprotegida y limitada a la mujer la presión de los grupos conservadores que ven en la mujer más libre un peligro para la familia (es decir, para su estructura jerarquizada), la retiran del trabajo (es decir, deja puestos libres a los hombres) y reducen los conceptos de agresión (es decir, la vuelven indefensa. Como decía una mujer turca entrevistada ayer: "¿Cómo vamos a ir a denunciar las agresiones si los policías nos dicen que "perdonemos" a nuestros maridos?"




El pensamiento de Nawal El-Saadawi no debe ser olvidado como tampoco su ejemplo de vida luchadora. Más allá de la noticia de su fallecimiento, es el momento de revivirla en un comprensión de una mujer libre en una sociedad libre y la necesidad de luchar por ambas, pues la una sin la otra es solo una ficción. Los intentos de gobiernos musulmanes de crear unas falsas democracias, como decía El-Saadawi del engaño de Anwar El Sadat cuando la encarceló, es hoy una constante. Países que se dicen democráticos aceptan, sin embargo, que la mujer es ciudadana de segunda categoría, sujeta al control de dos estados, el político y el patriarcal.



En 2017, con motivo de la publicación de su novela La mujer que buscaba, se le hizo para ZendaLibros una breve entrevista a cargo de Susana Rizo,  que transcribimos aquí:

 

—¿Quién le enseñó a luchar contra la injusticia en la sociedad? ¿Hubo algún suceso en su infancia que determinó su posterior compromiso?

—Mis padres, especialmente mi madre me influyó desde que era muy joven. No solo hubo un suceso, fueron muchos.

—¿De dónde procede su fuerza para afrontar las adversidades?¿Dónde deposita su esperanza?

—Mi fuerza interna procede de la confianza en mí misma.

—No entiendo muy bien por qué Fouada (protagonista de La mujer que buscaba) no logra avanzar. Se hace demasiadas preguntas que la llevan a deprimirse.

—Fouada era una mujer joven rebelándose contra un sistema opresivo. Ella buscaba la libertad y realizarse como persona, no estaba deprimida.

—¿Qué buscaba Fouada? ¿El amor, romper las reglas…? 

—Buscaba su verdad a través del amor y a través de la rebeldía contra todos los obstáculos que se le ponían delante.

—¿El enfado ha sido un motor para su creatividad o en su vida? ¿Por qué decidió ser escritora?

—No solo la ira. La ira por sí sola no es suficiente. Me hice escritora porque me encantaba, me producía un gran placer escribir.

—¿En qué punto nos encontramos ahora en la situación de la mujer?

—Se está avanzando, a pesar de las recaídas y retrocesos.***

 


No es difícil intuir que tras esa "mujer que buscaba" se encuentra la propia Nawal El-Saadawi. Buscar su verdad a través del amor podría ser una buena descripción de ese movimiento existencial que definió su vida negándose a aceptar aquello en lo que no creía. Frente a la comodidad que podía haber tenido mirando en otras direcciones, el genio de El-Saadawi era la confianza en ella misma y su incapacidad para aceptar lo inaceptable, garantía de la buena vida del conformista.

Su pérdida es enorme para Egipto, el mundo árabe y las mujeres de todo el mundo que tenían en ella una voz sin miedo a alzarse fueran cuales fuesen las circunstancias.

Novelista, ensayista, médico, luchadora, rebelde...  la mujer que buscaba. El-Saadawi ha dejado palabras y testimonio con sus acciones para ser inspiración futura. Ahora es tarea de todos evitar que se pierda en la débil memoria colectiva.  Sus palabras, su ejemplo, son más necesarios que nunca por causa de la ola de retrocesos que hace que muchos avances se pierdan cada día, como vemos en Turquía, en Afganistán, en el mismo Egipto.

Descanse en paz.



* Mohammed Saad  "Renowned Egyptian feminist, author, activist Nawal El-Saadawi dies at 89" Ahram Online 21/03/2021 https://english.ahram.org.eg/NewsContentP/18/407474/Books/Renowned-Egyptian-feminist,-author,-activist-Nawal.aspx

** Nawal El-Saadawi "La cara desnuda de la mujer árabe". Ed. Horas y Horas 1991. Traducción de María Luisa Fuentes.  

*** Susana Rizo "La historia de todas las mujeres" (crítica / entrevista) Zenda 24/11/2017 https://www.zendalibros.com/mujer-que-buscaba-nawal-saadawi/

 



sábado, 14 de julio de 2018

Los virtuosos implacables o ahora le toca a Nawal El-Saadawi


Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
No hace mucho tiempo informamos aquí del escándalo que sacudía Egipto, cuando un abogado clamaba desde un programa televisivo por el deber patriótico de la violación contra aquellas mujeres que salían a la calle con pantalones rasgados. La respuesta fue instantánea en las redes sociales y desde todas partes se le consideraba un loco. Sin embargo, el "loco" en cuestión había sido el que años atrás se había lanzado con la misma contundencia contra la conocida feminista egipcia Nawal El-Saadawi pidiendo su enjuiciamiento.
Hay muchos locos de este tipo en Egipto. Son "virtuosos" ciudadanos cuya ocupación en la vida es ir a los juzgados a poner denuncias  con las que dicen proteger el pueblo egipcio de las malas influencias. Atacan a intelectuales, artistas, a cualquier persona que tenga una opinión propia o haga algo que no les gusta.
Con estas acciones consiguen dos cosas, llamar la atención y crearse una reputación de "virtuosos", algo que se valora mucho en la sociedad más tradicional. Hacen el trabajo sucio de los gobiernos, pues son los que se llevan en protagonismo y los jueces aceptan sus denuncias para proteger al pueblo de las malas influencias.


Pensamos que en Egipto existe un enfrentamiento entre laicos y religiosos. No es cierto. Los laicos son el objetivo de todos. La lucha se produce entre una ultratradicionalista clase política (y social), que mezcla nacionalismo y religión en forma extrema —hacia la que ha ido derivando el régimen— y la "internacional islamista", un fruto de los Hermanos Musulmanes, lo que de forma global se llama el "islam político". Los laicos y demócratas son una minoría perseguida por unos y otros, jóvenes la mayoría de ellos que quieren un Egipto diferente al que nació en los 50. Los militares les atacan porque cuestionan sus formas autoritarias, dictatoriales, sus negocios económicos, sus censuras de los medios, las torturas y desapariciones; los islamistas, por su parte, los critican porque no creen en la democracia, en las libertades individuales y no hay más ley que la coránica. Los que están en medio de ambos grupos están más tiempo en las cárceles que fuera, viven fuera del país ante la desesperación de que nada cambia.
En una sociedad altamente conservadora y sometida a la intervención religiosa constante desde arriba (Al-Azhar) y desde abajo, los predicadores islamistas, la religión se ha convertido en una obsesión social, haciendo retroceder los mínimos estándares existentes. El gobierno actual se ha caracterizado —los datos son los datos— por la persecución de intelectuales, de ateos, de reformistas, artistas, cineastas, novelistas, editores, etc. que no han seguido las pautas religiosas.


El populismo de al-Sisi se basa en religión y nacionalismo: los egipcios son únicos y son los mejores cumplidores de la ley de Dios, los más piadosos, el faro que guía al mundo desde los tiempos faraónicos primero y desde el islam después. Ellos trajeron la civilización al mundo y expandirán la luz de la verdad. Agitando estas dos ideas, se controla fácilmente y, en especial, se evitan las acusaciones de entreguismo a Occidente, por más que se sigan manteniendo las mismas alianzas, si bien bajo una discreción elevada.
La prensa egipcia recogía con esa misma discreción un nuevo caso de puesta en marcha de la piedad, de la virtud, del azote de la incredulidad. Esta vez la víctima es la mundialmente conocida feminista Nawal El-Saadawi. Es en Daily News Egypt en donde aparece recogido este nuevo caso:

A lawsuit was filed against controversial feminist Nawal El-Saadawi accusing her of “contempt of religion” over critical opinions she voiced about religious texts.
The lawsuit was filed by pro-government and politically conservative lawyer Samir Sabry, a vigorous plaintiff who files lawsuits against famous figures and trending personnel in several fields.
He accused El-Saadawi of insulting religion and “calling for atheism,” which he described as not part of freedom of speech. He sent the lawsuit to the prosecution, demanding that El-Saadawi be referred to the Criminal Court.
El-Saadawi is very well known within the Arab world and is viewed as an “outspoken Egyptian feminist.” She immigrated to the United States in 1993. Some 50 of her published works include novels, plays, and political texts. Perhaps, she is best known for her book Memoirs from the Women’s Prison. Through her works, she addresses domestic violence against women, prostitution, and religious fundamentalism.
During her interview, she said that among the objectives of the “renewal of the religious discourse” means the renewal of several of the original religious texts. She cited an example of the Quran, Islam’s holy book, saying that several verses should have been annulled, as it contradicts with “the common benefit.” She explained that the status, situation, and needs of society change, while these texts are constant.
She extended her criticism to say that changing religious texts should not be specified to Islam, but should reach other religions as well. She also described Al-Azhar, the country’s biggest Sunni institution, as a “dangerous backward and reactionary force.”
However, the writer refused any criticism directed to the government and the political leadership of the country. When asked by the BBC presenter about the freedom of speech in Egypt under President Abdel Fattah Al-Sisi, El-Saadawi angrily accused foreign media of “applying an agenda against Egypt,” and of “trying to show that Al-Sisi is a dictator who puts civilians in jails,” adding that Al-Sisi is better than former presidents.*


El texto de la noticia nos deja entrever interesantes aspectos de la situación egipcia y confirma lo señalado anteriormente, el interés del régimen en el control religioso. Recordemos que en Egipto los sermones de los viernes son escritos desde el ministerio  del ramo y son de obligada lectura. Sirve además de para el control de la mentalidad religiosa, para detectar quiénes son los que no siguen las directrices. En un país en el que todos están pendientes unos de otros, la distinción de las mezquitas pasa a ser esencial.
La lucha en Egipto no es entre moderados e islamistas, sino entre "tradicionalistas" e "islamistas". Los primeros están amparados desde el gobierno, que no quiere como ocurrió con Hosni Mubarak (o Nasser) ser acusado de irreligioso. Es lo mismo que ha hecho Putin en Rusia: mezclar nacionalismo y religión ultraconservadora. Como suele coincidir el progresismo con la democracia y el "libre pensamiento", la religión sirve de excusa doble: marca la identidad reforzando el sentido de grupo y permite convertir en enemigos (anti patriotas, traidores) a los que quedan fuera de él. Desde el principio de su mandato, al-Sisi y sus gobiernos tuvieron (como Putin) en su punto de mira a los ateos, a los reformistas, a los homosexuales y a las feministas. Si los terroristas atacan la patria en un sentido, todos estos grupos representan el peligro intelectual, la subversión, la pérdida de la identidad, de la tradición, quieren destruir lo que une, básicamente concentrado en una idea ultratradicionalista de "familia", que sirve de metáfora de la patria. Por supuesto, es un sistema patriarcal, cuyas virtudes se centran en la figura paternalista del "militar", símbolo de entrega, pureza y disciplina. Son los valores que al-Sisi pretende que la sociedad asuma como suyos. El militar, el policía, el juez, etc. son las figuras paternales y paternalistas que tiene la responsabilidad de defender a todos de los peligros.
El segundo aspecto interesante es que la denuncia se centra en el ataque a la religión y por la propagación del ateísmo, del que se dice que no entra en el concepto de "libertad de expresión". Es otra muestra clara de la tendencia expresada anteriormente. La sociedad que al-Sisi está creando no es una sociedad liberal. Es sencillamente una sociedad construida tras el exterminio de los Hermanos, pero absorbiendo su intransigencia religiosa disfrazada de moderación relativa. Solo hay un matiz: los coptos. Aquí interviene la otra parte: la idea de unidad nacional y de "protección" de los coptos, como hermanos egipcios. Los coptos siguen, por ello, siendo objeto de doble ataque, por ser cristianos y por ponerse bajo la protección de al-Sisi.


En numerosas ocasiones el presidente al-Sisi ha clamado —incluso con enfado— por la "reforma religiosa". Pero todos los casos planteados en este tiempo muestran más bien la intransigencia demostrada desde la Universidad de Al-Azhar. No existe el "islam moderado", solo existe el "islam", le han venido a decir. Lo que Dios ha dicho está escrito. Recuérdese que la denuncia contra El-Saadawi es precisamente sobre la forma de interpretar los textos antiguos en una sociedad moderna. Es un caso parecido al escándalo causado por Nasr Hamid Abu Zayd, el profesor acusado de ir contra la religión al modificar las interpretaciones, algo grave en una religión que sostiene que no fue Mahoma quien escribió el Corán, sino Dios.
La última parte contiene una gran ironía, la acusación de una "agenda internacional" contra Egipto haciendo aparecer a al-Sisi como un dictador que "encarcela a los civiles". Esperemos que Nawal El-Saadawi, que siempre ha mantenido que es Occidente el que ataca a Egipto, pese  haber vivido refugiada en los Estados Unidos, no tenga que aceptar las campañas que en Occidente se hagan para pedir su libertad en el caso de que el abogado Sabri no se salga con la suya.
Pero, ¿quién este Samir Sabri? Hace poco supimos de él por la denuncia contra la cantante Sherine por decir que no bebería agua del Nilo por estar contaminada durante un concierto. ¿Lo recuerdan?
En 2015, dos años después del "no-coup" que sacó a Morsi del poder y envió a la cárcel a miles de detenidos, con juicios masivos en pocas horas y cientos de condenas de muerte, saltó a la palestra el tal Samir Sabri, abogado impulsivo que pedía la ejecución inmediata de todos los detenidos. MEMO (Middle East Monitor) trazaba entonces un perfil espeluznante sobre este abogado:

A senior, renowned Egyptian lawyer, Samir Sabry, has exposed the Egyptian legal system by making rather frank revelations of his beliefs, and what can well be perceived as the mind-set of the Egyptian judiciary and legal system. The judiciary has been criticised internationally by human rights organisations for its politicised rulings against those who oppose the military regime in Egypt.
The Egyptian judiciary has, since the military coup on 3 July, 2013, carried out unprecedented shambolic rulings against political opponents, demonstrating the clear mockery of justice that now exists in Egypt. The grave travesty of justice has been deplored worldwide, yet no action, or condemnation on a governmental level, has been directed at the Egyptian regime and its judicial system.
“I personally do not believe in something called human rights,” Samir Sabry told Sabah Al-Assema on the Egyptian AlAssema satellite channel, “or organisations for human rights.”
The violations taking place in Egypt since the coup demonstrate clearly how the Egyptian regime and all its institutions, including the judicial system, have no respect for, or abide by, any human rights laws.**


Sabri dice "no creer" en algo que sean los "derechos humanos". Los que pierden no tienen derechos, solo ser eliminados cuando su vencedor lo considera necesario. No es una forma atípica de entender el derecho. Más de uno la entiende y la practica de esa manera rotunda. El destino del enemigo es desaparecer.
En enero de 2018, The New York Times*** le dedicó otro artículo a este personaje, mostrándolo como el azote de los intelectuales, de los famosos, de todos aquellos que se alejan de la "virtud". Ha presentado más de 2.500 denuncias de este tipo, señalaba el diario norteamericano, aterrorizando a los que temen verse envueltos en polémicas con él. Lo interesante del personaje —muy egipcio— es su notoriedad y el público que se ha hecho. Sabri se ha construido a sí mismo como una figura virtuosa, que debe velar por la moralidad pública.


El artículo de 2015 en MEMO dejaba al descubierto a este siniestro personaje en sus móviles interiores, en su dureza extrema:

In his TV interview, Sabry attacked the calls by human rights groups for a moratorium on executions. “No, we will not end executions,” he insisted. “On the contrary, we want to intensify the punishment of the death penalty… I have demanded that we execute and burn [the bodies]. We want the hearts of the mothers, and the children, of those executed, to burn with pain.”
With such vengeance and animosity towards the defendants and their families from the legal system, it is no wonder that detainees face the most horrific forms of torture and sexual assault. These are inflicted on men, women and children. Rights organisations have reported 948 cases of children being tortured by the security forces, and 78 cases of sexual violence against minors. Horrific reports claim that “anyone who hasn’t been raped is the exception.” Meanwhile, thousands lie deteriorating in solitary confinement for many months, against all international norms and conventions.
Sabry is a perfect reflection of the mind-set of the Egyptian legal system, a system which is used as a tool by the Egyptian military government to eliminate all opponents of the regime. Today, there have been 1,666 death sentences issued and referred to the Grand Mufti, including one given to Egypt’s first democratically-elected President, Dr Mohamed Morsi; 529 of the sentences have been approved by the mufti. Over 42,000 others wait in Egypt’s notorious prisons to hear their fate; many are being held without trial in conditions best described as inhumane, with police station cells filled to 400 per cent of their capacity and prisons to 160 per cent. On top of all this, detainees face torture and sexual assault as a matter of routine.**

Para el régimen todo esto son calumnias, pero aquí es Samir Sabri el que muestra esa sed de venganza que hace que Egipto siga siendo un país en el que la violencia física e institucional siga rigiendo las vidas. Ante planteamientos como este, se puede interpretar el concepto de "seguridad" de una forma confusa, alejada de los límites admisibles en la defensa.
El caso de la denuncia contra Nawal El-Saadawi tendrá repercusiones en el momento en el que un juez lo acepte. Por mucho menos de lo que El-Saadawi ha dicho hay reformistas en la cárcel desde hace tiempo. Para la feminista egipcia, todas las religiones son perversas porque todas van contra las mujeres. No sé si eso le servirá de mucho en su caso.


Mientras el abogado Samir Sabri sigue convertido en un héroe popular. Para evitar quedar en evidencia, jueces y fiscales tienen que llevar adelante los juicios y condenar. A Sherine le cayeron seis meses de cárcel por dudar de la salubridad del Nilo. No sabemos cuánto le puede caer a Nawal El-Saadawi por dudar del Corán.
No sabemos si le servirá de algo a la veterana feminista haber señalado que Abdel Fattah al-Sisi es mejor presidente que los anteriores. Hay más ministras en el gobierno, pero también hay mucha más gente en las cárceles. No sabemos si considera a Samir Sabri como un conspirador a sueldo de Occidente y si es condenada una maniobra para acusar al régimen de al-Sisi de dictatorial y de no respetar los derechos humanos, esos en los que el abogado no cree (ni el presidente, según su propia declaración).
Por supuesto, deseamos —como a todos los egipcios— que se le reconozca su libertad de pensamiento, de ser musulmana o atea según le dicten su razón y conciencia. A nadie le debería importar, pero... en Egipto todo importa a todos.




* "Lawsuit accuses feminist Nawal El-Saadawi of ‘contempt of religion’" Daily News 10/07/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/07/10/lawsuit-accuses-feminist-nawal-el-saadawi-of-contempt-of-religion/
** "Lawyer Samir Sabry: A perfect reflection of the Egyptian legal system" MEMO Middle East Monitor 5/06/2015 https://www.middleeastmonitor.com/20150605-lawyer-samir-sabry-a-perfect-reflection-of-the-egyptian-legal-system/
*** "Protecting His Nation From Puppeteers and Belly Dancers" The New York Times 12/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/12/world/middleeast/cairo-lawyer-lawsuit.html


martes, 5 de diciembre de 2017

El abogado patriótico y un poco de historia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En el revuelto panorama egipcio de las elecciones, hay ciertos incidentes que adquieren protagonismo y que hacen mucho daño a la imagen de Egipto. Puede que a nadie le importe en el mundo lo que ocurra con el deportado Ahmed Shafiq, el arrestado coronel Ahmed Konsowa o el abogado Khaled Ali, todos ellos candidatos a la presidencia. Pero sí que recuerda mucha gente que hay un energúmeno que dijo en un programa televisivo que era un deber patriótico egipcio violar a las mujeres que vistieran con pantalones rasgados, los "ripped jeans", tan de moda por el mundo y que pueden causarte un serio disgusto allí.
Una buena noticia: le han condenado a tres años de cárcel. La justicia egipcia puede ser eternamente lenta con quien conviene dilatar los juicios, pero es terriblemente eficaz en un caso como este en el que es importante que se vea que el gobierno ha tomado medidas. Los titulares han vuelto para recordar la infamia de este abogado de "causas justas" y patrióticas, como la negación del "holocausto", por la que se ganó un bien merecido puesto en los titulares periodísticos de medio mundo.
Mada Masr nos cuenta lo ocurrido:

Lawyer Nabih al-Wahsh was sentenced in absentia to three years in prison and a LE20,000 fine by an emergency state security court in Azbakeya for inciting rape, following televised remarks in which he claimed it is a “national duty” to rape women wearing ripped jeans.
Wahsh was also convicted of sexually harassing women through media channels and disseminating news that could undermine public security and damage public interests.
Emergency state security court verdicts, operating under Egypt’s current state of emergency, cannot be appealed by defendants. Rulings by these courts have to be ratified by the president, who has the power to annul or reduce the sentence, or to order a retrial. If Wahsh pays an additional LE10,000 bail, however, the sentence may be suspended, the privately owned Al-Watan newspaper reported.
Wahsh was referred to trial by General Prosecutor Nabil Sadek on November 26, following degrading comments made during a televised interview in which he claimed it is a “national duty” to rape and harass women who wear ripped jeans.
“[I] was sentenced because I was defending moral fundamentals and being protective of the chaste and pure girls and women of my country, in fear of contagion from degenerate western mimics,” Wahsh commented on Facebook.
More than a week after Wahsh made his inflammatory statements, the National Council for Women filed an official complaint against him and the station, accusing the lawyer of inciting rape against women and undermining public safety and social peace.*


El empeño del abogado, en paradero desconocido, por convertirse en un mártir de la sacrosanta moral es un ejemplo de cómo las reformas que hay que abordar son más profundas de lo que se piensa.
Este patriarcado casposo que se considera no solo juez de la vida y maneras de los  demás, sino defensor de causas elevadas que casualmente coinciden con su punto de vista, es muy difícil de erradicar y salpican constantemente la vida egipcia con su protagonismo. Y lo es precisamente porque representan una forma autoritaria en una sociedad asimétrica que no deja ningún tipo de margen a los demás, imponiendo su punto de vista moral o de cualquier otro orden. Ellos son, se diga lo que se diga, los que tienen la última palabra, la voz cantante. Los demás son mirones que deben rendirse a sus opiniones. Ellos saben lo que está bien y está mal y lo proclaman por cafés, tertulias, medios y juzgados. Desde allí, su voz, irritada por las novedades, se alza firme.
Algunos tratan de evitar darles un micrófono, una pantalla desde la que aparecer rojos de ira ante el mundo cambiante, pero no es fácil:

Wahsh currently faces another lawsuit, filed by lawyer Samir Sabry, that seeks to prevent him from any future media appearances. The Supreme Council for Media Regulation had issued a decision on November 25, preventing Wahsh from appearing on television channels for three months.*

¡Tres meses silenciado! ¿Resistirá Egipto tanto tiempo si escuchar voz y doctrina? Lo dudamos. Pero para eso están muchos otros que dicen y hacen cosas muy similares, como los que plantaron por las calles de ciudades las pancartas pidiendo más control y vigilancia paterno.


Para acabar de tener razón, todas estas cosas llegan desde el "perverso Occidente", un discurso del que todos participan. Con este discurso, además de evitar los vaqueros con sus elegantes roturas, evitan otras formas depravadas occidentales, como el feminismo y los derechos humanos.
Curiosamente no ha salido en ningún momento que este abogado egipcio es el que encabezó la demanda contra la feminista egipcia, toda una institución, Nawal El-Saadawi, en 2001 por apostasía. El abogado entonces exigía que se le "divorciara" de oficio, marginándola de la sociedad por ir contra el islam. La BBC recogía así las acusaciones del abogado patriótico:

'Atrocious'
The lawyer who has brought this case against her, Nabih El-Wahsh, says that is going too far.
"What she said about the pilgrimage and the laws of inheritance is atrocious. She has offended the feelings of Muslims," he said.
"Whether she has to divorce her husband or not, is not important. What matters is that she should keep her opinions to herself, because they are against Islam. These opinions are poison for Muslims," he added.
Nawal El-Saadawi has been called "the new Salman Rushdie", a term she vigorously rejects. She considers herself a good Muslim, pointing out that she studied and respects Islam.
She just maintains that a person should be allowed to write what they believe. But not, it seems, in 21st century Egypt.***


¿Mala memoria? Creo que es bastante ilustrativo que el denunciante contra El-Saadawi lleve 17 años, por lo menos, dando espectáculo contra las mujeres, del juzgado al plató, en sus idas y venidas. También lo es que nadie lo recuerde. Unos días toca negar el holocausto, otros juzgar a las mujeres. Siempre tiene, claro está, la verdad de su lado. Y a mucha gente que le sigue y jalea en sus ataques y denuncias. No es un "loco" y eso es lo malo. Es un ejemplo —uno más— de cómo una sociedad conservadora reprime cualquier tipo de cambio silenciando voces y realizando demostraciones de virtud pública y de cumplimiento del deber. Él protege con sus denuncias a los buenos musulmanes y a los buenos egipcios de bichos como El-Saadawi o ahora de las jóvenes de los pantalones rasgados, grandes perversiones con las que Occidente trata de quebrar la fe y la virtud de los egipcios. Acuden a los juzgados rodeados de ciudadanos conscientes que aplauden sus actitudes retrógradas e intransigentes. No son pocos y ellos se crecen.
La voz que se queja ahora es la misma que aplaude muchas barbaridades, que pedía la cabeza de El-Saadawi. El abogado Nabih al-Wahsh no es un "personaje"; es un "tipo", como lo pudieran ser los molierescos "avaros" o "misántropos"; es la concreción de una idea que sale por muchas otras bocas con mensajes retrógrados. Los "Nabih al-Wahsh" son atascos en las cloacas de la Historia, es decir, acumulaciones de porquerías que apestan el presente e impiden llegar al futuro.
Que le condenen a tres años y no se le vea por ningún lado tiene su lógica. No se trata de que vaya realmente a la cárcel, creo yo, sino que su condena salga en los medios para tratar de contrarrestar la imagen negativa que ha creado en cualquier rincón del globo. En el fondo, es un patriota.



* "Lawyer sentenced to 3 years in prison for inciting rape, after remarks about women wearing ripped jeans" Mada Masr 2/12/2017 https://www.madamasr.com/en/2017/12/02/news/u/lawyer-sentenced-to-3-years-in-prison-for-inciting-rape-after-remarks-about-women-wearing-ripped-jeans/

 ** "Court to hear Egypt apostasy case" BBC 9/07/2001 http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/1429415.stm