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lunes, 30 de julio de 2018

La retro renovación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La llegada de Pablo Casado a la dirección del Partido Popular plantea algunos interrogantes preocupantes. Cualquier cambio en los partidos es saludado como un salto hacia el futuro, hacia una victoria que se muestra como inevitable. La victoria interna presagia la victoria exterior; quien gana, ganará. El mundo es de los jóvenes y eso ya es una garantía. Así lo afirman los tópicos recurrentes y manidos que se han producido con cada una de las varias defenestraciones reales o simbólicas en los partidos españoles en los últimos tiempos.
Que los jóvenes lleguen con ideas "nuevas" es mucho suponer, más bien un estereotipo sobre el liderazgo político. No voy a cometer el error simplista de pensar que los jóvenes carecen de experiencia y que los viejos atesoran sabiduría. No, la realidad nos dice que los jóvenes llegan con la capacidad de exigir porque no cargan con los errores del pasado del que carecen, y que los viejos cargan con el lastre de sus errores, de los que no se pueden librar. Ser "joven" puede ser un argumento, pero no una solución. Lo mismo es válido para la experiencia de la vejez.
Lo preocupante de Casado no es la falta de sabiduría del que carece de experiencia, sino los efectos de los tópicos sobre la política que ha acumulado en tan poco tiempo. Enseguida le han salido cantores que pretenden llevarle por el camino de los nacientes derechismos de Europa (el otro día le mentaban al líder austriaco) y ese no es buen camino para nadie.
La prensa de hoy recalca el discurso de Casado sobre la inmigración, teñido de "realismo político", nos dice, aunque "no sea políticamente correcto" expresarlo. Los políticos que presumen de decir lo que no es "políticamente correcto", eligen una mala senda. Los populistas se presentan como "no políticos", como "uno de los nuestros", alejados de los vicios de la "clase" en la que muchos, sin embargo, se han criado desde su más tierna adolescencia, como es el caso de Pablo Casado.


Radicalizar el mensaje del Partido Popular a costa de la inmigración me parece un inmenso error de planteamiento, más en estos tiempos en que se le va a jalear desde diferentes puntos para que lo haga. Hoy el espectro mediático lo ha interpretado como un preocupante populista antiinmigración (El País) o en un "salvapatrias" (ABC). El Mundo, por su parte, recoge informaciones de los grupos de activistas sociales que le califican como "lepenista" a la española. Hay para todos los gustos.
Una cosa es el beneficio electoral que te lleva al gobierno y otra el desvío hacia el extremismo, que tiene sus costes sociales negativos. La democracia no es una forma de asalto al poder, sino de mantenerlo abierto a la sociedad para la convivencia. Por ello las soluciones extremas solo acaban matando la democracia ya que, como vemos en Polonia o Hungría, por poner dos ejemplos cercanos, se usa el poder pare obtener más poder.
La solución que Casado daba el otro día para poder tener mayoría absoluta sin tener mayoría absoluta, regalar 50 diputados de "bono" al que ganara, además de una barbaridad, es tergiversar los resultados de las urnas que si dan mayoría pues muy bien; pero que si no la dan, hay que lidiar con ello. Eso es ser político realmente, ser capaz de manejarse con lo existente.
Preocupantes han sido las manifestaciones hechas sobre el funcionamiento interno del partido popular: una sola voz. Parece que Pablo Casado tiene algún tipo de fijación obsesiva con las mayorías o, lo que es lo mismo, la manía de quererlo todo controlado y silenciar las discrepancias. Es sana la divergencia cuando es leal.


Los partidos políticos no pueden ser monolíticos. Y deberíamos acostumbrarnos a que sean el primer escalón en los debates. Se antepone aquí el penoso argumento de la consabida unidad para alcanzar el poder. Las discrepancias, debates, críticas, etc., nos dicen, debilitan al partido y se pierde eficacia comunicativa. Aquí la "comunicación política", como tarea, ha hecho mucho daño, pues les ha convencido que lo mejor para alcanzar el poder (siempre esa es la meta, nos dicen) es la unidad sin fisuras. Las "fisuras", es decir, las variaciones dentro de los partidos, son precisamente las garantías de la diversidad.
Con partidos más abiertos y variados, por ejemplo, es más fácil detectar la corrupción y sacarla a la luz. Los intereses entrelazados dificultan que esto ocurra, como el propio Partido Popular ha experimentado en carne propia.
Que la primera (o la segunda) medida interna de Casado como presidente del Partido Popular sea decir que no quiere corrientes o grupos no es bueno. Es tratar de imponer la uniformidad allí donde debe haber riqueza de ideas y contrastes. Si los propios partidos no son capaces de diálogo interno, ¿cómo va a hacerlo en la política nacional? Se explica así la petición del bono de los 50 diputados al que gana. Es la forma —como vimos el otro día— de no tener que dialogar con nadie.


Convertir un partido político en un espacio de unanimidad no solo es negativo para los partidos, lo es para la sociedad en su conjunto, que pierde detalle en la representación. Internamente, lleva a acallar cualquier voz disidente o crítica con los postulados oficiales. También crea un problema de liderazgo, que se eterniza.
El aislamiento del que tanta veces se habla de los líderes políticos españoles tiene que ver mucho con esta falta de diferencia y de escuchar opiniones diversas. Al final, solo escuchan a los que les dicen lo que quieren escuchar. Miren lo que ocurre en democracias como la británica, la alemana o la francesa; hay divergencias y hasta conflictos. No se barre debajo de la alfombra.
Una sociedad democrática necesita partidos democráticos, capaces de basarse en el diálogo. Esa teoría, esgrimida por Pablo Casado (y muchos otros) de se discute cuando no hay más remedio y después, ¡todos a una! es de lo más pedestre, democráticamente hablando. Uno no hace política para renunciar a lo que piensa o para estar callado en su propio espacio. 
Otra cosa es la lealtad, que no debe ser nunca sumisión o abandono de lo propio.




lunes, 2 de noviembre de 2015

Túnez y los jóvenes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Esta vez el diagnóstico se hace sobre Túnez: la revolución trajo cambios, pero ha dejado fuera a la juventud. El País aborda el caso tunecino desde una entrevista al primer ministro, de visita en España, y un artículo sobre los jóvenes y su desmotivación frente a la política que les ha llegado con nuevos aires pero con los mismos olores.
Leemos en el artículo, que tiene por título "La cara oculta de la exitosa transición democrática tunecina":

“Nosotros pagamos el precio de la revolución, y otros han recogido sus frutos ... Los políticos todos son iguales, solo buscan sus intereses”, espeta Essam, mientras muestra una cicatriz en la mejilla, recuerdo de las batallas callejeras del 2010. Su frustración es compartida por buena parte de la juventud de todo el país, que padece una tasa de paro cercana al 50%. Encima, las expectativas no son halagüeñas, pues el golpe al turismo que representaron los ataques yihadistas de los últimos meses ha vuelto a situar la economía al borde de la recesión.*


La observación se podría repetir en algún otro país, como Egipto, pero al menos a los tunecinos les queda el consuelo relativo de que no se les considere en regresión hacia el modelo del que salieron. Libia, Yemen o Siria están en situación bastante peor, como se atestigua cada día.
La frustración juvenil en la zona tiene su sentido. No hay unas fuerzas de transformación económica y sociales reales capaces de dar una salida a la misma frustración que dio lugar a las revueltas de la Primavera. La juventud, como potencia y no como potencial, sigue frustrada sin más remedio que la salida de los espacios propios en los que debería aplicarse su esfuerzo. En ese sentido, la idea de transición exitosa parece excesiva. Las libertades son esenciales, pero deben tener resultados positivos o la gente comienza a hacer extrañas asociaciones responsabilizándolas de sus desgracias.
La conversión del norte de África y Medio Oriente en zonas turísticas, como se señala en el párrafo citado, implica un tipo de desarrollo bastante precario y concentrado en zonas específicas sujetas a acciones terroristas. La imagen del joven terrorista paseando por la playa con una ametralladora, que dejó 37 muertos este pasado junio, acaba con cualquier expectativa viable en mucho tiempo.


Ayer tratábamos aquí la cuestión del avión ruso caído sobre la Península del Sinaí con más de doscientos turistas rusos. Hoy, el Estado Islámico ha puesto en circulación vídeos con la explosión de un avión en el aire. El turismo en la zona es una expectativa de vida sujeta a muchas limitaciones por la sensibilidad del sector. Cualquier incidente se lleva los flujos turísticos a otros destinos. El turismo es el objetivo.
La frustración de la juventud tunecina, como la de otros países árabes, es doble: política y económica. Es política porque no tienen acceso al poder para transformar la sociedad y económica porque no pueden cambiar el modelo existente que les infravalora, por lo que quedan condenados a la frustración. El titular de la entrevista con el primer ministro tunecino no puede ser más claro: “Unos tunecinos son terroristas por ideología; otros por falta de empleo”.
La cuestión está en si esos dos extremos están conectados, es decir, si es el desempleo el que lleva a la ideología. ¿Salen los terroristas del paro juvenil? No lo sabemos exactamente, pero lo que sí podemos asegurar es que el desempleo no tiene ninguna consecuencia positiva.
En la entrevista se le pregunta al primer ministro, Habib Essid:

P. Túnez es uno de los países desde el que más milicianos han viajado a Siria o Irak para unirse al Estado Islámico. ¿Qué está haciendo su Gobierno para impedir la radicalización de los jóvenes?
R. Hay dos tipos de jóvenes que se transforman en terroristas. El primero son aquellos que tienen un problema ideológico, que creen que si cometen actos terroristas irán al paraíso. El segundo tipo son jóvenes que se convierten en terroristas porque tienen un problema económico, porque no tienen empleo. Contra los primeros, hemos aprobado una nueva ley que permite a la justicia perseguir a quienes regresan a Túnez después de haber estado en Siria o Irak luchando en las filas de Daesh [acrónimo árabe de Estado Islámico]. Para aquellos que tienen un problema económico, hemos puesto en marcha un programa de desarrollo por un periodo de seis años, para crear empleo en los lugares más pobres.
P. ¿Y para los jóvenes licenciados? El paro en este colectivo ronda el 30%.
R. Es otra de nuestras principales preocupaciones. Nuestro plan económico incluye acciones concretas para impulsar el empleo entre los jóvenes con un grado superior.**


Occidente se está preocupando mucho del terrorismo y la seguridad. Acabamos de comprender los sorprendentemente cerca que estamos de países como Túnez o Libia, que se puede llegar caminando desde Irak o Siria.
Los problemas de los jóvenes se multiplican en muchos países, incluido el nuestro. La necesidad de dar salida real a los que preparamos y no dejarlos en el vacío, subempleados o listos para emigrar es importante. Allí donde se puede dar el salto del problema económico al ideológico, este se acaba produciendo. Las tentaciones constantes y la facilidad de penetración siempre serán mayores en una población en crisis permanente o con enormes dosis de desigualdad, otro de los grandes problemas.

La queja de los jóvenes tunecinos es que los mayores hacen sus propias políticas y esas no les llegan hasta ellos. Hay zonas que se dejan olvidadas frente a otras que se privilegian. Las inversiones se concentran en sectores como el turístico frente a otros que no se desarrollan en absoluto, se señala.
No hay ningún país árabe que esté desarrollando una política joven, teniendo en cuenta la juventud y su capacidad de desarrollar nuevos modelos. En muchos lugares el joven es visto desde la perspectiva del consumo, pero no de la producción. En los países árabes, la juventud es su máximo potencial y reclama la oportunidad de hacer algo para su propio futuro, que es el de sus países. Allí está todo por desarrollar y sin embargo se produce ese colapso que evita que el joven acceda a un desarrollo real del país.


No es fácil romper las inercias culturales que hacen del joven un elemento secundario en muchos niveles. El poder sigue estando en las mismas manos por más que cambie. Las revoluciones no han sido capaces de remover el fondo social de décadas para crear las nuevas condiciones, algo que limitará el alcance real de las libertades logradas y. lo que es peor, puede llevar a la indiferencia política, que es la única vía real de transformación pacífica. Como en Egipto, la juventud comienza a dar la espalda a los políticos y a la política en un imprevisible movimiento.
Se cierra así el artículo en El País:

Karim Miri, un militante del Partido de los Trabajadores, aún cree en la política. “Nuestro problema es que los dos grandes partidos, el laico Nidaa Tunis, y el islamista Ennahda profesan una misma política neoliberal”, se queja. A pesar de su desencanto posrrevolucionario, sí admite mejoras. “Ahora hay una libertad de expresión y organización plena. Y ya no nos la podrán arrebatar”. Precisamente, ante un mundo árabe que se desangra por los cuatro costados, este es el logro que ha deslumbrado a Occidente.*

Pero el "deslumbramiento de Occidente" no sirve de nada sin unas políticas que realmente transformen la zona en algo más que lugares turísticos. Esos licenciados desaprovechados es donde hay que buscar el futuro proponiendo y dejándolos proponer nuevas soluciones a algo que las generaciones anteriores no han sabido, no han querido o no les ha importado resolver: la gran desigualdad que ha dejado zonas sumidas en la ignorancia y bajo mínimos.
Las revoluciones descolonizadoras perdieron pronto sus objetivos de transformación social y se contentaron con mantener el poder. Hoy se necesita otro tipo de políticas, una especie de autodecolonización, es decir, librarse de aquellas situaciones que impiden el desarrollo general pero favorecen el enriquecimiento de unos pocos. 
Los jóvenes siguen esperando.


* "La cara oculta de la exitosa transición democrática tunecina" El País 1/11/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/30/actualidad/1446227407_312890.html

** “Unos tunecinos son terroristas por ideología; otros por falta de empleo” El País 1/11/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/01/actualidad/1446411675_297641.html



domingo, 26 de julio de 2015

Las activistas por los derechos de las mujeres en Egipto y la democracia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Daily News Egypt publicó hace un par de semanas un artículo  titulado "Egypt: Country of remarkable, yet jailed, women" y firmado por Semanur Karaman y Sara Katrine Brandt. Karaman es una activista turca especializada en la cuestión de los derechos de las mujeres en Oriente medio; la segunda una asesora en cuestiones de derechos de las mujeres asentada en Egipto, que trabaja para el Center for Egyptian Women’s Legal Assistance (CEWLA).
El artículo tiene tres líneas temáticas. En primer lugar, los hechos. En este caso son mujeres activista encarceladas. Se citan en concreto Esraa Abdel Fattah, Yara Sallam, Sanaa Seif y Mahienour Al-Masry. De los casos de Yara Sallam y Mahienour Al-Masry nos hemos ocupado aquí en ocasiones. Escriben las autoras:

Of course, if you ask the Egyptian authorities, they will tell you that all these women have been put behind bars for distorting public order and breaking laws. However, those of us who know them and their meaningful work, and are in solidarity under the banner of human rights and political justice, know these women are simply targeted for being women human rights defenders.*


El gobierno y los jueces egipcios, en efecto, tienen explicaciones para todo en estos casos. Tras crear una restrictiva ley antiprotesta, argumenta que se limita a aplicarla, como se la ley se hubiera escrito sola. Es esa especie de cinismo constante que se justifica en el respeto de la ley cuando la ley en sí está hecha para detener a la gente e impedir las protestas.
La segunda línea del artículo se refiere al nuevo caso que se añade a los otros y que tiene una serie de agravantes añadidos:

And now, the Egyptian authorities have set their eyes on another women – Azza Soliman, of the Center for Egyptian Women’s Legal Assistance, an internationally renowned female human rights defender known for her work promoting gender equality and access to justice. She was a witness to and voluntarily reported to the police regarding the brutal murder of Shaimaa Al-Sabbagh, yet she is now being tried under the infamous Law 107, commonly known as the Anti-Protest Law.
After a series of routine postponements within the Egyptian criminal justice system, the judge decided on 4 July that her trial should be once again postponed to 26 September. In the meantime, Azza tirelessly continues her work:“I will continue my fight to ensure protection of witnesses until my next court date. I still have hope for Egypt.”*


El caso del asesinato —no se puede calificar de otra manera— de la activista Shaimaa al-Sabbagh es de los que hemos tratado aquí con frecuencia por dejar al descubierto el conjunto del sistema represivo y la justificación de la violencia policial e institucional. Como se recordará, la activista socialista recibió un disparo a corta distancia por parte de la Policía cuando iban en una marcha pacífica a dejar unas flores en la Plaza Tahrir en el aniversario de la Revolución del 25 de enero. Se intentó cargar con el crimen a los propios participantes en la marcha deteniéndoles cuando iban a declarar lo que había ocurrido. El forense fue destituido después de declarar que la culpa de la muerte la tenía la delgadez de la víctima, una de las mayores ignominias cometidas contra los manifestantes por lo que tiene de desprecio e insulto. 


Posteriormente, ante la evidencias visuales en forma de fotos y vídeos, se retiraron las acusaciones, pero pesa sobre ellos, como ocurre ahora en el caso de Azza Soleiman, la acusación de participar en las manifestaciones, cargos por los que están encerrados muchos desde hace tiempos. La Ley Anti-protestas cumple la misma función que La "Ley de Excepción" que le sirvió a Hosni Mubarak para tener controlado el país durante treinta años. Los sucesivos retrasos de los juicios son una manera más de mantener a la gente bajo control judicial e intimidados, una forma de juego psicológico con los acusados.
La tercera línea argumental es la que nos afecta a todos: la falta de apoyo occidental ante el pisoteo de los derechos humanos y, especialmente en este caso, los derechos de las mujeres:

Despite ongoing attacks and threats against human rights defenders, Egypt continues to enjoy the support of so called Western democracies. Obama’s multi-million dollar military assistance to Egypt is complemented by Germany’s $9bn trade deal and Britain’s decision to launch the largest trade delegation over a decade.
Additionally, the European Union is renegotiating its neighbourhood policy with Egypt with an emphasis on fighting terrorism instead of ensuring the human rights of Egyptian citizens are allied to that purpose. Egypt, despite clamping down on literally everyone who dares to criticise the current order, is a diplomatic rock star.
Is this legitimate? No.  And more so, Western democracies are complicit in the persecution of peaceful human rights defenders.
This has to stop. The international community must speak up, before it is too late.  If Egypt falls short of implementing internationally accepted human rights standards, and is not pressured to do so, there is no hope for a peaceful and stable Middle East and North Africa, even if we manage to eliminate the “Islamic State” (IS) terror.
We can’t fight terror with terror. Therefore, it is time to stop turning a blind eye, and start speaking out.*


Los grandes sacrificados en el altar de la seguridad occidental son los defensores de los derechos humanos en los países en los que se encuentra el centro del problema. Se está volviendo precisamente a la política que generó el poder del islamismo político: el respaldo a las dictaduras.
El diario El País trae hoy una entrevista con Jean Paul Laborde**, Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal de Casación de Francia y director ejecutivo desde 2013 del Comité de la ONU contra el terrorismo. En la entrevista se hace un rápido repaso sobre la problemática del terrorismo internacional. La primera cuestión que plantea es el de los yihadistas internacionales, para evitar la extensión del terrorismo. Las medidas son policiales y judiciales, pero no existe ninguna de prevención del origen del surgimiento del islamismo y su conversión radical. Al final, cuando se le pregunta sobre la "desradicalización" —como si fuera una desratización— responde:

Tenemos experiencias positivas, como en Irlanda [con el IRA], en España [con ETA], en Jordania y Marruecos. Pero necesitamos adoptar una perspectiva global en la desradicalización, no podemos limitarnos a una visión europea.**


No sé los ojos con los que ve el mundo el señor Laborde, que merece todos mis respetos, pero me da la impresión que no se va por el buen camino de un proceso complejo al que nadie se atrevería a poner fecha de cese ni resultados. Ni si alguien ganara la guerra en Siria o se lograr retirar de los terrenos conquistados a los miembros del Estado Islámico significaría la desaparición del terrorismo, que solo se calmará cuando consiga lo que quiere, suponiendo que lo tenga claro.
La "radicalización", como le preguntan al Magistrado Laborde es un proceso de otro orden que no está sujeto a los escenarios que se han señalado. El fenómeno es nuevo y no tiene nada que ver con el independentismo, como los casos de ETA e IRA citados, ni con su experiencia ni con sus resultados.


Sí tiene que ver, en cambio, con lo señalado por las autoras del artículo. Encerrando a los activistas de los derechos humanos, encerrando a las que defienden los derechos de las mujeres, las que las protegen de la violencia, sí se favorece la expansión del islamismo y la radicalización. Sencillamente: les estamos eliminando a sus opositores naturales, las personas que creen en la modernidad histórica, en los derechos humanos, en la Ciencia, en la convivencia, etc. Si los encarcelamos, ¿quién va a dar la batalla de las ideas?

La pregunta de sí se puede acabar con el integrismo a base de cárceles de las que salen más radicalizados, como ya sabemos, o se dedican a radicalizar a los que llegan, tiene una respuesta clara: ¡no! Seguimos engañándonos pensando que se puede estar a salvo de esto si se tiene mano dura en los países de origen. Ya sabemos que esto no es así, que 1) están repartidos por el mundo, por lo que vigilar las fronteras es inútil porque ya están dentro; y 2) la mano dura está acabando con los que tienen la capacidad de enfrentarse a ellos.

Al igual que ocurrió con los dictadores anteriores a la Primavera Árabe, se está fortaleciendo a los regímenes autoritarios y para justificar su lucha contra el "terror" se está provocando otra oleada de represión contra los que representan los valores de los derechos humanos, contra los demócratas que no pueden mirar hacia otro lado como se hace en los países que piensan que están más seguros. Los dictadores de hoy venden seguridad a Occidente como ya lo hacían antes. Fueron ellos los que con sus maneras y sus encarcelamientos eliminaron el tejido democrático de sus países, dejando que les crecieran los enanos fundamentalistas, que tuvieron el camino allanado. En vez de liberalizar sus países, los están convirtiendo en cárceles en la que se entremezclan liberales y terroristas sin distinción. Son los mismos errores que traerán los mismos problemas.


La lucha de las mujeres por sus derechos forma parte esencial de la transformación porque sobre ellas se ejerce en primera instancia la violencia de las instituciones privándolas de derechos y libertades. La lucha de las mujeres es la llave porque no existe mejor test que este, precisamente por estar su opresión justificada por el fundamentalismo radical. Son ellas las que tienen que ir ganando terreno. El artículo de las activistas de los derechos de la mujer comenzaba señalando:

No country in the world is safe for women human rights defenders, yet Egypt is particularly dangerous for women who want to contribute to democracy and assert their presence in the public-political sphere.*


Esa es la clave de la cuestión. Son las mujeres las que pueden reivindicar los derechos propios y ampliar los de todos. Cada derecho que ganan, en efecto es una contribución a la democracia, de la que se benefician todos. Eso en el caso de que realmente se trate de realizar una democracia con todas sus consecuencias. Por eso, el párrafo que cierra el artículo es una petición directa:

Women human rights defenders need your support. Act now. Every socially conscious citizen of the world should pressure their own governments to stop being complicit in the deteriorating human rights situation. It is time we start holding our own governments accountable for the death, torture, ill treatment, and imprisonment of hundreds of citizens for taking a stand and speaking for justice.*


No se puede decir más claro. Y tienen razón. El colonialismo primero y la política de las dictaduras después intenta hacernos sentir más seguros, pero eso ya no es cierto, si es que lo ha sido alguna vez. Tras la Primavera Árabe se ha conseguido asentar la creencia que han sido los intentos de democratización los que han traído las guerras y a los islamistas. Es una gigantesca mentira interesada, tanto por parte de Occidente como por parte de los gobiernos que han encarcelado a los jóvenes que pedían libertad, justicia y pan. Fueron, por el contrario, las maniobras oscuras que los gobiernos dictatoriales mantuvieron con los islamistas para asegurarse en el poder las que los hicieron crecer fortalecerse y presentarse ante los gobiernos de algunos países occidentales como la única alternativa posible al terrorismo del que ellos formaban parte o sencillamente se beneficiaban.
Acallando las voces de los que defienden y reclaman libertades, solo llegarán dictadores y dictaduras, laicas o religiosas. A veces la Historia nos da lecciones que caen en saco roto.



* "Egypt: Country of remarkable, yet jailed, women" Daily New Egypt -/07/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/07/14/egypt-country-of-remarkable-yet-jailed-women/

** "“La Justicia no se ha adaptado al fenómeno terrorista”" El País 25/07/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/25/actualidad/1437847257_479320.html





miércoles, 22 de julio de 2015

Obama y los problemas o más allá del acuerdo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno se imagina al presidente Obama llegando al Despacho Oval por la mañana y diciendo: "¿Queda algo por resolver en la Historia?" "¿El deshielo de los casquetes polares, quizá?", le dice un asistente con cierto balbuceo temeroso tras consultar sus papeles. "¡Ok! ¡Que venga Kerry!".
La segunda legislatura de Obama se está caracterizando por un principio: es más fácil cambiar el mundo que los Estados Unidos. El presidente no ha podido resolver los cuatro problemas, de distinto orden, que se le han resistido en el interior: no pudo cambiar la economía de Wall Street al llegar y muchos de sus apoyos le abandonaron; no ha podido cerrar Guantánamo, otra de sus promesas regeneradoras; y no ha podido hacer nada para reducir dos problemas que han ido saltando a lo largo de su legislatura: el control de las armas y las matanzas y el aumento de los casos de racismo unidos a la violencia policial. Obama ha considerado que era más fácil enfrentarse a los Castro en Cuba y a los iraníes del régimen de los ayatolas que convencer a sus cámaras, congreso y senado, en las que ha ido perdiendo apoyos y votos.


Es más fácil mandar a Kerry a que intente resolver situaciones exteriores o que lo parezca, que resolver los problemas domésticos. Y todo esto en una agotada política norteamericana que evidencia unas grandes carencias de liderazgo tanto en la oposición republicana, en donde un esperpento como Donald Trump sigue liderando las encuestas para las primarias republicanas, y en donde los demócratas tienen a una Hillary Clinton que le abandonó tras una legislatura para no verse comprometida o quemada haciendo de "John Kerry" y que la Historia se lo recuerde después.
Las diferencias entre la cuestión cubana y la de Irán son enormes. El problema de Cuba surge con la "guerra fría" y tiene su continuidad en la presión del exilio sobre las administraciones norteamericanas, que quieren la caída del régimen, aunque difícilmente se pueda considerar a Cuba un peligro para la seguridad del mundo. El caso iraní, por el contrario, tiene toda una serie de implicaciones cuyo alcance es imprevisible en estos momentos de complicación infinita en la zona, con una violencia que se extiende a través de guerras y atentados.
Hace dos días el diario Egypt Independent recogía una información especulativa pero altamente significativa:

Political analysts are speculating that the new nuclear deal signed with Iran and Western powers, could empower Saudi Arabia under King Salman bin Abdulaziz to form a Sunni alliance with the Muslim Brotherhood and Hamas to counter Shia influence in the Middle East.*


En un turbulento mundo en llamas, Obama ha abierto la espita de la gasolina. La mera aparición de un párrafo como este era impensable unas horas antes del acuerdo con Irán. La simple especulación tiene sentido y actúa, es decir, provoca un efecto sobre el complejo escenario de Oriente Medio.
Desde Egipto, que está bajo la influencia de Arabia Saudí y enfrentada a Qatar por las relaciones con la Hermandad Musulmana, a la que considera terrorista y persigue en su territorio, un párrafo así es como un pistoletazo en un concierto, por usar la expresión stendhaliana.
El diario recogía las opiniones de diferentes analistas respecto a los movimientos en cadena:

Dr. Tarek Fahmy, professor of political science at Cairo University, said Saudi Arabia is trying to form a Sunni alliance with Hamas, the Muslim Brotherhood, Turkey and Qatar in order to face Shia Islam. “This contradicts Egypt’s foreign policy not to join sectarian alliances,” he said. “And it would bring to light other differences between Egypt and Saudi Arabia regarding Syria, Yemen and the Palestinian issue.”
He said Egypt believes that the Muslim Brotherhood cannot play a role in resolving the crises in Yemen and Syria, while Saudi Arabia believes the contrary. As to the Palestinian issue, he said Egypt is not going to leave it for another party to tamper with. “Hamas and Fatah know so very well,” he said.
The New York Times has quoted analysts close to the Saudi royal family as saying that the king is mobilizing the Arab world against Iran, which is a major rival to Saudi Arabia.
Mustafa al-Any, an analyst at the Gulf Research Center close to Saudi officials, said the meeting is a strategic move to counter Iran’s influence.*

Además de enemistarse con Israel —recordemos que Netanyahu pidió hablar ante las cámaras de representantes para convencerle de que el acuerdo era una locura, en un acto insólito—, Obama ha conseguido perder amigos y, lo que es peor, unir enemigos.
La preocupación de Egipto ahora es que el eje de influencia de la Hermandad Musulmana se traslade de Washington a Riad, a sus financiadores principales. Ya los saudíes intentaron que Egipto se involucrara más en Yemen, algo a lo que estos se resistieron por temor a que una guerra más allá de las fronteras, teniendo una dentro, produjera un desgaste excesivo para un gobierno que se percibe como respaldado militarmente y con un militar al frente.
Pero las consecuencias sistémicas del acuerdo sobre el mundo árabe en su conjunto, como señalamos antes, pueden ser enormes. El día 19, Ahram Online publicó un interesante análisis sobre los efectos del acuerdo con Irán. Lo firmaba Nervana Mahmoud y llevaba por título "Iran Deal: A potential kiss of death for liberalism in the Middle East". Las consecuencias que se establecen son las diametralmente opuestas a las genéricas y poco explicadas por Obama del acuerdo.

After 12 years of diplomatic proposals and 20 months of tough negotiations, theocratic Iran and world powers have reached a nuclear deal that, regardless of its potential advantages, is undoubtedly a victory for smart illiberalism and a potential kiss of death for the prospect of liberal, pluralistic democracies in the Middle East.
Both illiberal Shia and Sunni Islamists and illiberal non-Islamist autocrats could receive an enormous boost from the deal.
A few years ago, against all advice, I visited the Islamic Republic of Iran. To my surprise, I found a vibrant nation, with many liberal youth yearning for freedom and democracy. Those youth may now celebrate the lifting of sanctions and the end of isolation, but it is doubtful the nuclear deal will bridge the deep divide between them and their theocratic rulers.
For the Iranian Mullahs, the nuclear deal is an indirect acknowledgment from the West that their anti-modernity model is viable and successful. US President Barack Obama may be genuine in his hopes that Iran will abandon its “path of violence and rigid ideology" following this “historic agreement,” but his hopes may turn out to be no more than wishful thinking.
The regime --now less isolated-- has less incentive to couple its agreed abandonment of its nuclear program with an abandonment of what it sees as successful ideology than ever before.**


El argumento tiene su peso. Las altivas reacciones del propio régimen iraní ante las consecuencias del acuerdo no permiten muchas esperanzas para los que están dentro. La obsesión nuclear lleva a olvidar el principio que lo peligroso son siempre los que aprietan el botón. De nada sirve vigilar la fabricación de bombas nucleares si no se frena las represiones internas y las intervenciones exteriores, algo que no aparece en la foto de Obama.
Como bien señala, Nervana Mahmoud, el régimen iraní lo exhibirá como una gran victoria confirmatoria de su éxito histórico. El mundo hipócrita en el que vivimos podrá mirar hacia otro lado ante la situación interna. Pero el argumento de Mahmoud va más allá. El principal efecto exterior —una vez más— es frenar los esfuerzos de los que intentan la liberalización y democratización de los países árabes, ahora en minoría, cuando no despreciados o perseguidos. Señala Nervana Mahmoud:

Many commentators have pointed out that the deal could not have come at a worse time for the Arab world. With open sectarian tension in many Arab countries, a strong Islamic Iran will only inspire other political Islamic groups to try to match up to the Mullahs.
Iran’s regional influence in Lebanon, Iraq, Syria, and Yemen will only prompt a counter movement by forces that share an underlying belief in Islamism, but differ in its sectarian interpretation. Since 1979, Sunni Islamism has learned one important lesson from Iran: “Yes, we can” -– a slogan the Islamists touted quietly, long before Obama uttered those words in 2008.
Arab Islamists saw theocratic Iran as a perfect model for fulfilling their dream of ruling Muslim societies. The new nuclear deal will add two more lessons, and liberal democracy is not one of them-- defiance and lobbying in Washington.**


Creo que esto es algo más que una especulación y que hay signos suficientes de que este es el camino elegido por muchos, entre ellos los Hermanos Musulmanes. Las reticencias a que se llame "Estado Islámico" al "Estado Islámico" son porque deja en evidencia que lo que se trata es de frenar un estado modernizado en el que la religión quede en el ámbito de lo personal y no sea una imposición. Egipto es el modelo de este desarrollo, como hemos analizado aquí. Se trata de hacer una religión de Estado para evitar, nos dicen, el radicalismo y la pérdida de la esencia islámica. En la práctica esto se traduce —como vemos— al encarcelamiento de "ateos" y "liberales" que se oponen a que se les diga lo que deben creer y a quién deben obedecer. La forma de luchar contra la influencia iraní, que será ahora la excusa, será eliminar cualquier intento de liberalización del sistema, el aumento de la ideología religiosa controladora y la vigilancia constante. Será, en resumen, un mundo teocrático, regido por reglas diferentes, pero con una misma consecuencia: el aumento del autoritarismo teocrático.


Que los países suníes vean una amenaza en el Irán chiita, no significa —como bien señala Nervana Mahmoud— que el modelo no les parezca perfecto en su desarrollo y control social. Ese es el ideal de los grupos teocráticos, como la Hermandad Musulmana o todos los que se inspiran en sus modelos, como el caso de Turquía, su principal aliada junto a Qatar.
Si la amenaza iraní por el cese de la presión tras el acuerdo nuclear fuerza una unión de grupos y países que hasta el momento estaban enfrentados es lo que los analistas temen en primer lugar. En segundo lugar, que ese acuerdo tenga consecuencias internas en países como Egipto que le ha declarado la guerra a grupos como la Hermandad Musulmana o Hamas.
Es evidente que Egipto no tendría fácil echarse atrás en lo relacionado con la Hermandad, lo que le situaría en una complicada situación. Si los Hermanos siguen haciendo lobby en los Estados Unidos y Arabia Saudí, su principal fuente de financiación, se acerca a ellos sellando una alianza frente a Irán, a Egipto le queda solo una puerta a la que llamar, Rusia, que es la menos clara de todas. Por si acaso, los saudíes han puesto algunos huevos en la cesta rusa.


Está por ver si la introducción de la Hermandad en la alianza anti chiita no hace que se aleje de los Estados Unidos si estos lo entienden como un enfrentamiento a su política en la zona. La pérdida de amigos por parte de Obama y los Estados Unidos es constante, pero quizá alguna pérdida le haga renovar alguna amistad perdida.
La era Obama está creando dos problemas por cada uno que soluciona. Su vuelco en la política internacional nos muestra las grandes lagunas que tiene su agenda política. La política internacional es un tejido sutil compuesto por hilos a los que no es fácil seguir la pista, por lo que se lleva uno sorpresas cuando tira de ellos.


Lo que parece absolutamente claro es que el mundo no es un lugar más seguro, tal como se afirmó, tras la firma de lo que un articulista en The Washington Post titulaba el otro día como "el peor acuerdo del mundo". Hoy el periódico, con el título "More new and ‘disturbing’ things about the Iran deal" ironiza —Jennifer Rubin, desde el ala republicana— sobre el estado post firma en el que se encuentra John Kerry tras escuchar las interpretaciones iraníes del asunto:

Secretary John Kerry finds “very disturbing” a speech by Iranian Supreme Leader Ali Khamenei “vowing to defy American policies in the region” despite Kerry’s diplomatic handiwork. “It’s very disturbing. It’s very troubling.” Yikes! One wonders if he never considered that he was taken for a ride, that the Supreme Leader — not the skilled negotiators — hold the real reins of power and intend to exploit the West’s credulity to Iran’s advantage.
In short, more than Khamenei’s speech we should be very disturbed that Kerry, who has been defending Iran at every turn, is now flummoxed when the Supreme Leader intrudes in his carefully scripted self-delusion. No wonder the Post-ABC poll shows that the public overwhelmingly distrusts the administration on Iran (2 percent disapproval to 35 percent approval). More than Kerry’s pronouncements (Anytime/anywhere inspections? Never heard of such a thing.) there is a growing list of reasons to be very troubled.***


Poco dura la dicha en casa del confiado, pero largos son los problemas causados por la ligereza. 
Los efectos domésticos de los pasos dados por Obama son claros: nadie se fía de Irán. Pero los efectos no calculados del acuerdo nuclear pueden condicionar una zona que es en estos momentos un polvorín convencional. No sabemos las prioridades de Obama, pero muchos temen que sea una agenda anticuada, que no tiene entradas sobre los problemas reales sobre el terreno hoy. Las advertencias se suceden y, como algunos se temen, el acuerdo con Irán puede haber enterrado definitivamente las aspiraciones de democratización de los países árabes, si es que quedaba alguna esperanza tras dejar morir la Primavera árabe. Esto puede llevarse por delante las pocas esperanzas que quedan.



* "Responding to the nuclear deal, Saudi Arabia forms Sunni alliance with Hamas and Brotherhood" Egypt Independent 20/07/2015 http://www.egyptindependent.com/news/responding-nuclear-deal-saudi-arabia-forms-sunni-alliance-hamas-and-brotherhood
** "Iran Deal: A potential kiss of death for liberalism in the Middle East" Ahram Online 19/07/2015

*** "More new and ‘disturbing’ things about the Iran deal" 21/07/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/135730/Opinion/Iran-Deal-A-potential-kiss-of-death-for-liberalism.aspxhttps://www.washingtonpost.com/blogs/right-turn/wp/2015/07/21/more-new-and-disturbing-things-about-the-iran-deal/?tid=pm_opinions_pop_b





miércoles, 8 de abril de 2015

La tercera hora

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El aplazamiento de las elecciones parlamentarias egipcias sigue teniendo consecuencias. Tras declararse inconstitucionales algunos artículos a partir de la denuncias de los que preferían, según se dijo, que no se celebrarán a que fuera declarado inconstitucional el parlamento resultante. Esto ya ha sucedido cuatro veces en la historia parlamentaria egipcia.
El gobierno había convocado a los partidos políticos a celebrar una reunión para ir avanzando en la revisión de la ley electoral, declarada inconstitucional. Ahram Online nos cuenta el encuentro y cómo acabó:

A meeting aimed at eliminating constitutional gridlocks standing in the way of Egypt's long-delayed parliamentary elections ended abruptly on Tuesday amid verbal clashes and acrimony.
Minister of Parliamentary Affairs Ibrahim El-Heneidy told reporters that Prime Minister Ibrahim Mahlab was forced to end the meeting with political parties and other national figures after verbal clashes erupted among the attendees.*

La descripción de lo que ocurrió en la reunión de los partidos no tiene desperdicio. El ministro de asuntos parlamentarios ha señalado que "the meeting began calmly and continued quietly for two hours, but at the third hour verbal clashes flared." En la tercera hora estalló todo. Y "todo" significa que salieron a la luz todos los conflictos subterráneos de un sistema en donde lo que se busca es la reducción del adversario para eliminarlo de la vida política. Uno pudiera pensar que excluidos los Hermanos Musulmanes, lo que quedan podrían tener una base común, aunque fuera circunstancial, una estrategia de dejar los enfrentamientos para las campañas electorales y posponer los conflictos hasta después de las elecciones. Estaríamos equivocados.
Ante las elecciones egipcias, las posturas están más o menos claras. Están los que piensan, aunque no lo digan, que el parlamento es innecesario con un presidente fuerte, que se puede gobernar un país con mano firme y firmando decretos, como se ha hecho desde el momento que se disolvió el parlamento islamista y después desde la elección de al-Sisi. Aunque lo piensen, la imagen internacional sería penosa y la "hoja de ruta" se incumpliría. El primer debate, si se puede llamar así, fue si había que celebrar primero las elecciones presidenciales o las parlamentarias. Espero que ahora se entienda el porqué.
La otra postura es la de los partidos que quieren que haya elecciones parlamentarias, pero que han entendido que la ley les reduce a la nada en un parlamento cuya mayoría está integrada por "independientes" y un buen grupo de parlamentarios designados directamente por la presidencia. En este marco, el papel de los partidos pasa a ser ridículo y, lo que es peor, su atractivo social nulo. Uso la forma "atractivo" de manera deliberada pues creo que es el concepto que describe mejor a una sociedad que carece de unos planteamientos ideológicos después de décadas de personalismos, por un lado, y de religión por otros. Entre el personalismo y la religiosidad política apenas ha quedado lugar más que para la cosmética. Pensemos que la ideología más asentada sería el "nasserismo", es decir, lo que pensaba Nasser que era adecuado. Nasser tenía atractivo y fuerza, que son dos formas no constituyen una ideología en sí, sino que están vinculadas a la persona. La "sisimanía" es una forma parecida de fuerza y atractivo en donde la dirección de lo aceptable se invierte: las cosas son aceptadas porque las hace el presidente. 


Mientras no haga nada que atente contra los límites externos de lo aceptable, lo que haga es bueno. Los límites externos son las líneas rojas cuyo traspaso la gente no aceptaría. En la forma negativa lo podemos ver en la acusaciones a Mohamed Morsi, el presidente islamista derrocado: venderse a potencias extranjeras (es de eso de lo que se le acusa) e ir contra la religión. En este segundo caso, la exclusión del islamismo del sistema político implica que usan de la religión para ir en contra del pueblo. Para que esto funcione hay que declarar su ideología como perversión religiosa, algo que se ha hecho. Si eso es lo negativo, lo que excluye al líder y su partido, lo contrario es el nacionalismo patriótico, la entrega a la patria, etc., y el orden religioso. Como sabemos, son los dos pilares del "sisismo". El régimen de al-Sisi ha equiparado —como hemos visto varias veces aquí— a "ateos" con "terroristas", considerándolos como dos formas extremas de peligros que atentan contra Egipto. De esta manera el régimen se asegura no ser atacado por los dos frentes globales más delicados: el nacionalismo identitario egipcio y el elemento piadoso.


En las peleas que se produjeron en la reunión de los partidos políticos se aprecian los conflictos horizontales y verticales. Los primeros son los que se dan entre partidos; los segundos los que se dan con el gobierno.
Un ejemplo de estos conflictos horizontales lo tenemos en los que desencadenaron la bronca de la tercera hora:

The first clash flared up when Mahmoud Farghal, chairman of the Social Justice Party, was given the floor. Instead of presenting his party's proposed amendments to the law, Farghal launched a scathing attack on "the Muslim Brotherhood and its ideological partners."
The Social Justice Party was set up under the regime of former president Hosni Mubarak.
Directing his words at Mahlab, Farghal stressed that "Egypt's coming parliament must not include any Muslim Brotherhood remnants or Salafist elements."
"We should take the utmost care in amending laws in order not to allow Muslim brothers and Salafists to infiltrate the coming parliament in any way," said Farghal.
Ashraf Thabet, the deputy chairman of the Salafist Nour Party, objected to the mention of Salafists, saying that "Farghal's words contain an unacceptable remark."
"In a national dialogue meeting, all participants must respect each other and should rather focus on presenting their proposed amendments to election laws," he said.*


Los salafistas del Nour pueden decir que no son un "partido religioso", aunque no se lo crea nadie. Estuvieron dando el apoyo al derrocamiento de Morsi y su estrategia era beneficiarse precisamente de ese "islamismo residual" que llevó a la victoria a los Hermanos Musulmanes y los dejó a ellos como segunda fuerza más votada. Los ataques del partido de la Justicia Social, de izquierdas, cuyos principios son la "lealtad nacional" y la "Sharia como fuente de la legislación" a los salafistas pretenden dejarlos fuera. Meterlos en el mismo saco junto a los Hermanos Musulmanes es considerarlos "terroristas" y entrar en la cárcel en vez de en el parlamento. Mientras no se celebren elecciones es fácil dejar fuera del sistema y mandar a la periferia. Pero cuando se celebren las elecciones, ya no será tan sencillo ni internamente ni ante la comunidad internacional. Los salafistas, lógicamente, se defiende y dicen no ser un "partido religioso", prohibidos por la constitución enmendada y exhiben su apoyo al régimen. Pero la discusión está garantizada.
Y el conflicto se extiende con la intervención de los demás partidos:

The spat heated up when Nagi El-Shehabi, chairman of Al-Geel Party (Generation Party) and a long-time parliamentarian who had served as an MP both before and after the 2011 revolution, intervened, asking Farghal to stop his "random attacks".
Farghal responded by lashing out at El-Shehabi, describing him as "a Muslim Brotherhood loyalist who should keep silent."*

No es difícil imaginarse las discusiones. Algunos pensarán que incluso la finalidad de la reunión eran que se pelearan y cuanto más mejor, ya que eso seguirá retrasando las elecciones o dará más poderes al gobierno para imponer su criterio ante la falta de acuerdo. La acusación de "leal" a la Hermandad o ser un mero apéndice de ellos es el límite pues ahora mismo representan el "eje del mal". Acusar a alguien de tener detrás a la Hermanos es lo peor que se le puede decir a alguien.
Los partidos políticos tras después del 25 de enero de 2011
 Los conflictos no son solo horizontales. También están los que no se molestan en discutir entre ellos y apuntan a las alturas:

Joining the fray, Alaa Abdel-Azim, secretary-general of the Free Republican Party, accused Mahlab and his government of doing their best to delay parliamentary elections.
"This government has never taken any serious step towards creating a powerful parliament or establishing a real multi-party system," said Abdel-Azim.*

Ibrahim Mahlab, jefe del gobierno, por supuesto, responde rápidamente: "The government is doing its best to meet an ambitious economic and political agenda". Ellos están a lo suyo, mientras que los demás se dedican a enfrentarse entre ellos. Con ello se transmite una imagen más de distanciamiento: el gobierno vela por el bienestar del país, atiende sus problemas, mientras que los políticos se dedican a discutir y a no respetarse.


Esto crea una percepción negativa de los partidos. En realidad es la que crea la misma estructura del parlamento, en donde tienen un papel minoritario. Si el sistema parlamentario que se diseña parte de este recelo, difícilmente se podrá trabajar desde ellos.
La crónica de Ahram Online se cierra con esta idea:

Margaret Azer, a former Wafd Party official, told reporters that the national dialogue meeting on Tuesday was frustrating.
"Strong differences among political parties over election laws and lack of good debate led the meeting to degenerate into bad verbal clashes that could adversely affect the image of political parties into the eyes of most Egyptians," said Azer, adding that "political parties with personal interests and foreign agendas should be excluded from such national dialogue meetings."*

El espectro egipcio es un galimatías atomizado de partidos en el que cuentan más las relaciones que las ideas, cuyas diferencias son mínimas en algunos casos y abismales en otros. Se pueden fusionar las ideas, pero difícilmente las personas o los grupos. La observación final sobre "intereses personales" o "agendas internacionales" en los partidos es la forma habitual de descalificación. Difícilmente se puede construir un sistema democrático si todo el que opina de forma diferente es un espía de otra potencia, un hereje o un corrupto que solo busca su beneficio. Esto se aplicó en las elecciones presidenciales al que se atrevió a presentarse frente a al-Sisi.
El efecto del personalismo es demoledor porque no generará nunca un verdadero sistema democrático, sino sistemas cainitas. Lo primero que hizo Sadat cuando llegó al poder fue encarcelar a los nasseristas. Luego buscó una excusa.
Las dos horas de silencio fueron las únicas de calma, suponemos que porque durante ellas solo habló el gobierno. Pero la calma duró lo que el silencio, al llegar la tercera hora.


* "Dialogue meeting to discuss Egypt parliament law reforms hampered by disagreement" Ahram Online 7/04/2015http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/127137/Egypt/Politics-/Dialogue-meeting-to-discuss-Egypt-parliament-law-r.aspx