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domingo, 15 de diciembre de 2024

El aumento de la violencia machista en las escuelas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las dos denuncias en un mismo colegio por agresiones sexuales a diferentes niñas por el mismo grupo de atacantes se pierden entre otras noticias diarias que se superponen en la lucha cotidiana por la atención. Los medios empiezan a ser como una especie de tren en el que viajamos mirando por la ventanilla. A veces para, pero cada vez nos bajamos menos, consideramos que lo que nos muestran forma parte de un paisaje que se pierde en la siguiente arrancada, algo que queda lejano.

Sin embargo, nada más lejos de la verdad. Lo que nos cuentan no está todo a la misma distancia ni tienen la misma vinculación con nosotros. Crecen los casos de violencia, de abusos, de agresiones en un entorno para el que se ha creado una etiqueta, "inimputables", como si fuera un entorno del que no debiéramos saber nada, cuando es precisamente el que más nos afecta socialmente y para el que debiéramos encontrar soluciones para evitar que se incremente y expanda. Pero, pese a ello, evitamos entrar en algo que está empezando a definirnos como sociedad, el aumento de la violencia sexual, desde edades más tempranas y en espacios que suponemos vigilados, como son las escuelas o colegios.

El pasado día 9 de diciembre, en RTVE.es leíamos el siguiente titular "Crece la violencia machista en los entornos escolares, un 11% más en el último curso"*. Es probable que este incremento hubiera puesto el grito en el cielo por parte de muchos, hubiera creado angustia social. Es probable que los que tienen hijos varones estén menos preocupados que los que tienen hijas; eso ha existido siempre, aunque apenas se comente. Las raíces del machismo son profundas y se transmiten en la familia viendo determinados comportamientos y escuchando ciertas opiniones. Hay factores externos obviamente, pero es de esos precisamente de los que hay que defenderse si los de casa son valiosos.

La violencia machista en entornos escolares aumentó en un 11% en el curso 2023-2024 respecto al anterior, el dato más alto de los últimos cuatro años. Este incremento se explica por factores como el acceso cada vez más temprano a la pornografía, la banalización de las violaciones o la carencia de educación sexual.

Es una de las conclusiones de la tercera edición del manual El trabajo invisible de los agentes tutores y tutoras, elaborado por la Asociación Nacional de Agentes Tutores (ANAT) en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el Gobierno. El estudio se ha presentado este lunes en el Congreso de los Diputados, donde ha acudido la presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol.

El dato demuestra que "la formación y los grandes esfuerzos en igualdad no están germinando" como deberían y existe un "déficit en la educación de valores", ha señalado Juan Jesús Alcántara, oficial de agentes tutores de la Policía Local de Córdoba y vocal de ANAT.

Entre los motivos esgrimidos, Alcántara también ha mencionado el consumo de alcohol y drogas a edades tempranas y ha subrayado la necesidad de "deconstruir" estos comportamientos y prevenirlos a través de la educación.

El mando policial también ha destacado el aumento de la violencia doméstica, que ha llegado a 4.400 casos detectados por los agentes tutores en el presente curso escolar, lo que puede dar una pista sobre el estado de "salud" de las familias donde crecen los niños, su "primera referencia" conductual.* 

Antes unos datos de crecimiento en los términos expresados en el estudio, los dedos acusadores van en diferentes direcciones, del entorno familiar al escolar, ida y vuelta. Se trata de esquivar responsabilidades ante un caso complejo de menores que son dejados en un entorno, el escolar, que se supone "seguro" pero que no lo es, a la vista de los casos denunciados.

De nuevo insistimos que no se trata de un "momento", sino de un "inicio", algo que se continuará con muchas probabilidades en la adolescencia y en la etapa adulta, que es lo que detectan los diferentes estudios y casos.

Pero el estudio insiste en algo clave: el sistema no funciona. Mientras que como sociedad hablamos de valores de igualdad, de feminismo, de retroceso del machismo, de reducción de los valores patriarcales, etc. etc., la realidad nos muestra lo contrario. No por gritar más fuerte o más veces, no por repetir lo que nos gusta, cambia lo que no nos gusta, máxime cuando se han transformado los "problemas" en "valores".

Los Estados Unidos han elegido por millones de votos a una persona con un largo historial de acciones y declaraciones machistas. Lo han hecho a golpe de Biblia que el susodicho ha tenido la humorada de usar como parapeto. El caso del político español que ha tenido que renunciar por las múltiples acusaciones de este tipo no es un caso lejano.

"La violencia se está normalizando", ha advertido el mando policial, que también ha puesto el foco en la violencia filioparental, es decir, la que profieren los niños hacia sus padres debido al consumo de sustancias y alcohol y la "reacción" cuando les imponen normas.

"Vemos a niños muy pequeños usando pantallas y se nos olvida que, cuando se les retira, se le hace a un niño que tiene una adicción", ha añadido, antes de manifestar que la mayoría de estas agresiones las sufren las madres que viven solas.

El agente ha abogado por abordar todas estas problemáticas, también el acoso escolar, desde el ámbito educativo. "Debemos dejar el derecho penal para cosas muy graves", ha opinado.

"Pese a todo, la buena noticia es que estas conductas son aprendidas. Todo se puede desaprender y deconstruir y volver a construir, especialmente a edades tempranas", ha resumido.*

No estamos tan convencidos de lo que señala Juan Jesús Alcántara, el mando policial, que sea tan sencillo "desaprender", aunque es la única opción que nos queda. Las noticias sobre personas ya adultas que salen de la cárcel y lo primero que hacen es agredir a las mujeres por las que les encerraron, hace que dudemos de los valores del "deshacer". No digo que no pueda haber casos en los que se pueda deshacer, pero otros seguirán esperando nuevas ocasiones y aprenderán el sigilo necesario, a borrar las huellas de los ataques y acosos.

Un caso que aparece hoy mismo es el de la pareja de raperos gemelos granadinos:

"La primera vez que P* me pegó, llevábamos cinco meses saliendo (...) (Meses después), fuimos a Venecia, me pegó delante de todo el mundo, me dejó el brazo destrozado. No se cortaba porque no le reconocían por la calle y le gustaba sembrar el terror en mí. Ya no sabía cómo salir de esta relación. Infidelidad tras infidelidad que me dejaban rota, indefensión aprendida y disonancia cognitiva (...) Aguanté otros tres meses más con mucha violencia, muchas mentiras y mucho maltrato psicológico…", es uno de los testimonios anónimos que recoge el perfil de Instagram @denunciasgranada. Una cuenta creada para "dar voz a las víctimas de dos raperos muy conocidos (gemelos de Granada)".

La cuenta ha publicado ya casi un centenar de denuncias anónimas sobre presuntos casos de abusos, sumisión química, violación, agresiones y acoso hacia muchas mujeres, entre ellas menores. Se trata de los raperos, Ayax y Prok, que, como publican las gestoras de este perfil, "sabemos que esto ya se ha intentado en varias ocasiones, pero por distintos motivos (miedo, dinámicas de poder, encubrimiento, etc), finalmente han quedado IMPUNES, y ellas, SILENCIADAS y DESACREDITADAS"

Este perfil de instagram —con más de 38 mil seguidores—, se creó a finales de octubre tras la publicación de la periodista y escritora, Cristina Fallarás (que recogió la primera denuncia contra Íñigo Errejón), en su perfil. La agresión habría sido perpetrada por, según indicaba ella en el mensaje, "un cantante muy famoso de aquí (Granada) que por aquel entonces era solo conocido aquí, ahora mismo ha hecho hasta series y películas para Netflix".

A partir de ahí, muchas otras supuestas víctimas se han ido poniendo en contacto con @denunciasgranada para compartir testimonios parecidos, algunos mucho más graves, y que señalan directamente a Ayax, Prok (Adrián) y su entorno.**

No parece esto una actitud propicia para "desaprender", para ir un rato a la escuela de buenas costumbres y principios loables. Más bien parece el resultado de una manifestación de poder, de percepción de que en ciertas circunstancias el "macho" tiene derecho a "coger" lo que esté a su alcance. ¿Se ha convertido la sexualidad en una forma de "poder"? Siempre lo ha sido y es por eso por lo que se resiste a perder sus ámbitos de aplicación, del colegio a la política, pasando por la música. 

El negacionismo de la violencia contra las mujeres no dice que no exista, sino que es necesaria, que forma parte del proceso de defensa del sistema expresando que es la mujer la que necesita ser "corregida", "reeducada", no el varón "tradicional", que sigue el mandato de Dios, la Naturaleza o de ambos. El enganche que tienen estas peregrinas teorías es grande porque justifican el dominio y el castigo. Esas palizas e insultos que se nos cuenta de las acusaciones contra los raperos se "justifican" en la propia necesidad de tener controlada a la mujer, ya sea porque no obedece o no se pliega a los deseos del varón.

Debemos comprender que la base de la organización social, de los valores, está precisamente en la definición de la igualdad de derechos de hombres y mujeres, una novedad histórica contra la que la propia historia, marcada por los varones, se rebela.

Esto tiene hoy una cara social en la violencia y otra política en la teorización y justificación del origen de este dominio.

Es el dominio "natural" que se ejerce en la escuela o en la vida adulta ante la inhibición de muchos que consideran primero que son "cosas de niños" y más adelante que "ellas provocan", etc.

Como sociedad, deberíamos estar alarmados por esos incrementos de la violencia sexual en los entornos escolares de más de un 11%. No se trata solo de la escuela, sino de lo que se aprende y refuerza en ese espacio de socialización. Hace falta mayor vigilancia y mejor educación contra el acoso, pero sobre todo contra esos principios subyacentes en los que se fundamentan. Es una guerra con un enemigo en diferentes frentes. Su mayor aliado es la inacción.

En otros años, floreció en las escuelas la negativa de ciertas familias a la educación sexual a sus hijos. Eso, decían, era cosa de las familias. Terrible error ya que las víctimas también lo serán de fuera de las mismas. Como sociedad estamos fracasando en esto y es algo esencial para la convivencia en el presente y en el futuro.

Hay que erradicar esa mentalidad que considera el "éxito" como una licencia para tomar lo que que se quiera, como algunos parecen creer. Es propio de los que creen que vivimos en la jungla donde los fuertes se imponen a los débiles, los hombres a las mujeres.  

* "Crece la violencia machista en los entornos escolares, un 11% más en el último curso" RTVE.es / Agencias https://www.rtve.es/noticias/20241209/crece-violencia-machista-entornos-escolares/16364783.shtml

** Andrés Simón (RNE) "Más de 80 mujeres alzan su voz contra los raperos Ayax y Prok: "Fui acosada y abusada"" RTVE.es 12/12/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241214/raperos-ayax-prok-acusados-abuso-sexual/16329455.shtml

jueves, 5 de octubre de 2023

La pertinaz estupidez

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Negar que exista una violencia de género es una forma de favorecer, encubrir, dejar de explicar..., escoja cada uno el término que quiera, la violencia de género. Como evidentemente no se pueden negar los hechos, sino solo su enmarcado, la situación sigue creciendo porque el violento encuentra en el sistema la negación.

Hay países islámicos en donde se considera a las/los feministas como agentes extranjeros cuyo objetivo es destruir el país empezando por la familia tradicional, la única que consideran posible. De esta forma se "inmoviliza" un modelo de familia que es un modelo de poder y un modelo de economía. Podemos pensar que una familia es solo eso, una familia. Cuando se dice que es la célula social no se tiene en cuenta realmente lo que eso significa, en las dos direcciones, lo que supone el reflejo del estado en la familia y los efectos del modelo familiar sobre el conjunto.

Leo en el diario El Mundo el siguiente titular "Vox vota en contra de la renovación del Pacto valenciano contra la violencia de género y machista". En el texto del artículo se nos explican las razones y se da espacio a sus propias explicaciones: 

La formación ultraconservadora considera, en palabras de su portavoz parlamentaria, Ana Vega, que su posición "ha sido clara siempre" y que no han participado en los pactos contra la violencia de género nacionales, autonómicos ni locales porque "la violencia no tiene género". "La dignidad humana se tiene simplemente por ser humano y que hay que proteger a todas las víctimas por igual. Votaremos que no", sentenció.

La diputada Miriam Turiel precisó, además, que el pacto "ha sido un absoluto fracaso" ya que, desde que se firmó, "el número de víctimas año tras año, desgraciadamente, no ha parado de crecer". "Ni sirvió aquel pacto, ni servirá otro, no ha protegido a las mujeres ni les ha dado ninguna seguridad. No ha sido útil a las mujeres", sentenció antes de puntualizar que para "defender a las mujeres no se hace con pactos vacíos y medidas políticas" sino con "educación, prevención y sanciones".* 


Los argumentos se dan en dos líneas: una es ya simplemente un eslogan, "la violencia no tiene género", un ejemplo de la simplificación dirigida a los receptores más allá de los que tiene delante; es un reduccionismo hasta mínimos. La segunda línea busca deshacerse de las responsabilidades de no participar en los pactos señalando que son un fracaso porque ha aumentado la violencia. No voy a cometer la simpleza de decir que Vox es el responsable del aumento de la violencia por negarla como tal y no sumarse al conjunto, pero sí hay que decir que entre sus explicaciones se esconden muchos que siguen el negacionismo porque les parece que crea una visión negativa del reparto desigual que supone lo que llaman "familia tradicional", que es el modelo que se proyecta socialmente.

Sería absurdo estar contra las familias. Muchas son felices a su manera, que diría Tolstoi. Pero hay muchas otras en las que ese reparto de poder que suponen no es la base de la dignidad de todas las personas que la integran. La sociedad ha evolucionado más allá del modelo de dependencia de la mujer de familias y esposos. En muchos lugares del mundo las familias deciden con quién se han de casar sus hijas. Es una forma de conexión y mejora social y la hija es un instrumento. Es cierto que en alguna cultura el hijo también debe obedecer, pero mayoritariamente se dan los casos con las hijas. Dirán si el hijo no está también obligado. Claro, pero para eso la sociedad masculina ha generado diversas soluciones: poligamia, harenes y concubinas, adulterios admitidos y otras fórmulas que ven con buenos ojos que el marido tenga separadas las fuentes de reproducción de las de diversión, de las que puede incluso presumir ante las amistades. Conocemos casos de hombres que tienen varias familias a la vez, mucho menos de mujeres que tengan otras, entre otras cosas porque muchas veces no salen de sus casas.

Aquí entra otro factor, la dependencia económica. Durante siglos las mujeres eran solo educadas en servir a su marido y atender el hogar y los hijos. No había otra función generalmente, aunque hay sociedades en las que las mujeres atendían, por ejemplo, el campo en épocas de siembre y cosecha.

Hoy la mujer tiene estudios y aspira al trabajo que le permita independencia, es decir, no depender para vivir de los ingresos del marido. El hombre se emancipa mediante el trabajo. La mujer, en cambio sigue luchando por el trabajo. Ya tiene el derecho a él en muchos sitios, pero incluso en los más avanzados tiene que luchar por la igualdad laboral y la de ingresos.  La mujer se incorporó masivamente al trabajo en Occidente porque los hombres fueron masivamente a la guerra y había que cubrir el vacío en la producción. En la célebre película Un día en Nueva York (1949) hay una mujer taxista. Uno de los protagonistas exclama al verla "—¡Una mujer taxista" ¡Pero si ya ha terminado la guerra!" El comentario es revelador de las causas y de cómo se percibió. Como reacción tras la guerra surgen movimientos para que la mujer no retroceda en lo avanzado. Las ideas de las pioneras se cristalizan en diversos movimientos por los países más avanzados, pero incapaces de dar salida a las aspiraciones de las mujeres.

Eso es también "violencia". La violencia no son solo los golpes, los asesinatos, etc. es toda forma que impida a la mujer un estado paritario al del hombre. Y el tiempo corre a su favor gracias a los avances tecnológicos y sociales. Pero esto hace que la resistencia, la violencia y el negacionismo aumenten.

¿Cómo se puede justificar el negacionismo con el crecimiento de la violencia, como hace el texto leído? Pues convirtiendo en "políticos" a los otros y en "natural" su propia actitud. La familia tradicional es una realidad y las demás fórmulas (del tipo que la mujer trabaje, por ejemplo) en distorsiones de esas leyes "naturales" que hacen que el hombre gane más, que mande, que sea la cabeza del mundo exterior (gobiernos, empresas, etc.) y lo sea lógicamente en casa.

Es la resistencia al avance en la autonomía de las mujeres lo que determina la mayor parte de los casos de violencia. Aquel que ve a la mujer, porque así se le ha educado, como una propiedad se resiste a que ella sea autónoma y decida, por ejemplo, romper una relación. Es una forma de propiedad asentada en una especie de derecho natural, divino o ambas cosas, que destino queda en manos del varón. Vox ve las ideas de los otros como "ideología" y las suyas propias como algo "natural", Obvio y transparente. Pero solo la ignorancia puede dar por buena semejante estupidez.

Los intereses del populismo de derechas en este caso es que siguen idealizando el control sobre la mujer porque es algo que simbólicamente transfieren a otros ámbitos, como la misma idea feminizada de "madre patria": su concepción autoritaria y jerárquica de la vida. 

El sistema natural es el de dependencia y control, un modelo no igualitario en la que el destino queda marcado por el sexo. El género es el despliegue cultural del sexo, su materialización en roles. La creación de bloques de género —lo que se considera en cada cultura como propio de cada sexo— es una forma de levantar muros excluyentes. Y esto es también "violencia" porque limita las posibilidades de las personas en su desarrollo, deseos, etc. No solo los limita, sino que los mal reparte, acumulando privilegios y limitaciones.

Negar que exista una violencia de género es como negar que exista una violencia religiosa. Habrá gente que viva con libertad y respeto sus creencias religiosas y las de los demás. Pero los habrá fanáticos capaces de poner bombas en iglesias, mezquitas o sinagogas; los habrá que quemen biblias y coranes; los habrá que asesinen en el nombre de su dios particular y se consideren ellos mismos como elegidos y mártires. Decir que no hay violencia religiosa y decir que todo es violencia es un absurdo interesado y, sobre todo, es la forma de no poder proponer soluciones reales y eficaces.

Otra cosa son los errores políticos de bulto cometidos por hacer demagogia. Pero eso no afecta a la existencia de la violencia de género, cosa que Vox niega como causa. De esta forma contribuye a invisibilizarla como tal violencia y confundirla con otros tipos de violencia. Así se avanza poco. Al error ideológico y retrógrado de Vox se suma el aumento de la resistencia a la autonomía de la mujer que se traduce en la violencia que se niega. En el fondo, lo que se está defendiendo es que la mujer debe vivir dentro de un modelo en el que es secundaria. Aunque se niegue esto,  es la realidad que se está apoyando indirectamente. Si nos negamos a ver las causas reales de esa violencia no lo solucionaremos. Es como desvincular los robos de la pobreza y la desigualdad. Habrá cleptómanos, por supuesto y otro tipo de causas; pero no se podrá negar que la pobreza impulsa al robo si no se tiene nada que comer.

Creo que Vox no se puede creer sus propios argumentos,, claramente contradictorios. El problema es aquellos que están deseando escuchar ese mensaje que les justifica o que ellos entienden que lo hacen. No hay así una "violencia" sobre la mujer, sino un acto de "corrección". Da igual los casos de abusos que ligan al poder económico con las mujeres y que se reproduce desde los ministerios y grandes empresas hasta los pequeños. Es la misma violencia que ejemplifica el uso del poder en cada peldaño.

La negación de la efectividad de los pactos es una forma cínica de actuar. Es su negativa la que contribuye a que se envalentonen aquellos que ven a las mujeres como amenaza global o particular, que interpretan sus deseos de autonomía como actos contra natura de rebeldía.

Pero esta forma de actuación y sus efectos queda clara con un ejemplo. En julio de este año, elDiario.es titulaba en sus sección de noticias de la Comunidad Valenciana  "El candidato de Vox condenado por violencia machista: “Las españolas no necesitan puntos violetas, sino fronteras bien guardadas”"**. Allí se nos explicaba el caso: 

El candidato de Vox al Congreso por Valencia condenado por violencia de género en 2002, Carlos Flores, defiende que en materia de violencia machista “lo que las españolas necesitan son unas fronteras bien guardadas” y unas “condenas contundentes”.**

No solo es el caso del condenado negando la existencia de la violencia de género, sino la afirmación de que la mejor forma de proteger a la mujer es cerrando las fronteras, lo que introduce de forma canallesca el otro tema populista: el ataque a la inmigración. Proteger las fronteras como remedio contra la violencia es acusar a los inmigrantes de violadores. Viniendo de quien viene, un condenado, es un auténtico insulto a la inteligencia y una muestra de cómo funciona el asilo ideológico. Se trata de escoger los muros protectores de los que niegan tu propio delito.

La violencia de género sí existe, diga lo que diga Vox. Vox dice que no existe el "género", con lo que demuestra una ignorancia interesada supina; dice que todas las violencias son iguales, una tontería solo igualada por la anterior.

* Inma Lidón "Vox vota en contra de la renovación del Pacto valenciano contra la violencia de género y machista" El mundo 4/10/2023 https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2023/10/04/651d7397e85ecef4648b45ba.html?intcmp=masnoticiasportada

viernes, 30 de diciembre de 2022

La lacra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como era previsible, la reunión ministerial, los llamamientos "a la ciudadanía", etc. no han frenado los asesinatos machistas producidos en paralelo. Lo sabían perfectamente los que los hacían. Así resultaba patética la declaración del Ministro del Interior en un intento de desmarcarse de responsabilidades. Es el problema de intentar mostrar un control del que se carece sobre casos que se desconocen en muchos casos. Pero ese 40% de mujeres que han denunciado previamente maltrato y bajo protección no resulta demasiado tranquilizador.

Volvemos a la idea de que es necesario crear una mentalidad defensiva frente a las ideas que perciben el "feminismo" como una forma de agresión a la identidad familiar tradicional, por llamarlo de alguna manera.

Los crímenes producido en tan solo unas horas aparecen alineados en la sección "Sociedad" junto a una cuarta, las fiestas de Nochevieja que se van a celebrar. Son las dos caras de una España que se preocupa por las fiestas a la vez que se horroriza por los crímenes cometidos con pocas horas de diferencia.

Estos son los tres titulares de esas noticias y la primera línea que las introduce: (1) "Asesinada en Madrid una joven de 20 años a manos de la expareja de su madre" (se señala "El hombre tenía una orden de alejamiento sobre madre e hija y ya había sido detenido previamente por otra agresión"); (2) "Asesinada una mujer embarazada en el municipio toledano de Escalona en un nuevo crimen machista" ("De confirmarse, el número de mujeres asesinadas por violencia de género ascendería a 47 en 2022"); y (3) "Asesinada una mujer en el bar que regentaba en Bilbao en un nuevo posible caso de violencia machista" ("Un hombre ha sido detenido tras confesar el crimen y se investiga la relación que mantenía con la mujer").

Los crímenes como los señalados anteriormente tienen su proceso. Aplicar principios teóricos generales que apenas sirven para prevenirlos es un error que se paga caro. No preocupa en ocasiones más cómo "etiquetarlos" que cómo evitarlos. Es medianamente fácil lo primero, pero mucho más difícil lo segundo, por eso la existencia de denuncias previas es importante, aunque no lo único si después no existe la protección adecuada o simplemente protección.

En el diario El Mundo, Rebeca R. Sanmartín titula su artículo "Sólo cuatro de las víctimas mortales por violencia de género de 2022 tenían medidas de protección en vigor pese a que denunció el 40%" y se añade "Expertos alertan de que "están fallando" los mecanismos de detección precoz y la valoración del riesgo".

Ninguna de las dos cosas son fáciles, ni la detección ni la valoración. Hay un porcentaje de riesgo siempre en la toma de decisiones al respecto. El concepto de "detección precoz" es casi de ciencia-ficción en un terreno tan complejo, muchas veces lejos de la luz y lleno de condicionantes psicológicos. En estos casos y con la información disponible no es fácil hacer "detecciones" si no existen "perfiles" claros que permitan establecer ciertas pautas de conducta.


¿Cómo evaluar el caso en el que una pareja divorciada que sigue habitando en un mismo chalet, como se nos ha indicado en uno de los crímenes recientes? ¿Cómo evaluar eso?

Por eso, el aumento de información directa, en puntos sociales de confluencia, es esencial para llegar a las personas en riesgo. Existe el miedo a la denuncia, pero hay más miedos y autoengaños, la falsa esperanza de cambio.

Como dijimos hace un par de días, esto requiere menos teoría y más intensidad en la vigilancia y en la protección. La cuestión no está solo en que las personas con denuncias no hayan estado protegidas (un aspecto esencial), sino en por qué muchas de ellas no lo hicieron. Hay que comprender las mentalidades para vencer las resistencias a la denuncia, ya sea por miedo o autoengaño. Después se trata de hacerse la pregunta sobre lo que está fallando de forma permanente.

Hace mal el PP en convertir esta cuestión en un acto más de enfrentamiento con los ministerios. Los ministerios son los más alejados de la vida cotidiana. Están mucho más cerca de los ciudadanos y, por ello, de los problemas, los ayuntamientos y las consejerías autonómicas. Desde esos lugares es más fácil mirar y ver, acceder más rápido a los problemas. En esto no debe haber enfrentamiento ni rendimiento en las críticas constructivas. Lo que se haga mal debe ser dicho para solucionarlo, no para encrespar más la vida política.

El papel de los ministerios es, sobre todo, centralizar análisis de los casos y ofrecer personal suficiente, incluidas las fuerzas de seguridad del Estado, para que quien lo necesite pueda ser protegida. El personal de apoyo es fundamental en un momento en el que se ha detectado un incremento de problemas en la salud mental de la población. Las actitudes violentas se cargan con los problemas sociales que llevan tensiones obvias que acaban estallando contra los más débiles.

En las ciudades grandes se puede descender hasta crear infraestructuras de detección y apoyo hasta en los barrios. Los teléfonos son importantes, pero tienen también su foco psicológico en las víctimas, no es los agresores, de los que nos seguimos contentando con echar la culpa al "patriarcado" y no profundizando es la psicología que lleva al crimen machista, alimentada desde dentro y desde fuera, es decir, por una tradición/entorno familiar y su asimilación/apropiación, y desde fuera, con el impacto de medios de información y de costumbres sociales que cosifican a la mujer y la asimilan a una "propiedad" masculina.

La forma en que los medios informan sobre la violencia es también importante. No basta con dar los números de teléfono en pantalla, sino que hay que desarrollar mejores narrativas que eviten el morbo en los crímenes, algo que se percibe en el tratamiento. No se pueden incluir estos crímenes bajo la etiqueta de "Sociedad", como hacen varios medios. Los medios tienen que desarrollar una autocrítica sobre cómo informan de esta lacra.

No creo decir nada nuevo. Lo importante es que quienes tienen responsabilidad en todo esto, la asuman con la voluntad de evitar que se produzca un solo crimen y no estar pendiente de si suben o bajan los casos para criticar o ser criticados. Hay evidentes fallos, especialmente, en la protección pues se supone que esta debe evitar las muertes, acosos y ataques. Sin embargo, todas las cifras están al alza, signo de que algo no va bien, de que algo no se hace bien. Hace falta la colaboración de todos; es un problema de todos.

Es hora de reunir la documentación, las innumerables investigaciones que se realizan y que quedan muchas en los cajones; es la hora de realizar congresos, jornadas, encuentros, debates... en los que se viertan opiniones fundadas, ampliar los "expertos" hacia campos más abiertos, como la educación, un elemento esencial, pero también muchos otros que sirvan para contrarrestar las influencias negativas que se esparcen sin duda por la red que es la sociedad. Son actitudes, expresiones, etc. que hay que cambiar para poder ser otros, mejores, dejar atrás esta lacra.


miércoles, 28 de diciembre de 2022

Tres ministerios y la violencia machista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia de la creación de un "gabinete de crisis" para analizar el "repunte" de asesinatos machistas no deja de ser una medida de cara a la galería, algo que no creo que sirva para mucho más que para hacerse la foto que trate de mostrar que se hace algo. Sin embargo, es dudoso que la reunión pare algo. La última politización de los argumentos contra la violencia solo ha servido para reducir condenas a los violentos y echar la culpa a los jueces. Es una situación que no beneficia y realmente perjudica a las mujeres.

En RTVE.es leemos sobre lo que ha llevado a la reunión de tres ministerios:

El Ministerio de Igualdad reúne este miércoles al primer comité de crisis para analizar el repunte de asesinatos machistas ocurridos durante este mes de diciembre, en el que al menos ocho mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas, lo que eleva a 46 las víctimas mortales en lo que va de año.

A este primer comité de crisis asistirán los Ministerios de Igualdad, de Justicia y del Interior, las comunidades autónomas en las que se han producido los asesinatos y las Unidades de Violencia correspondientes.

El objetivo de esta reunión es analizar la manera de dar una mejor respuesta al repunte de asesinatos machistas del último mes.

Se da también la circunstancia de que en el tercer trimestre del año han aumentado las denuncias por violencia de género un 9,73%. *


Es indudable que existe un aumento de casos, pero la cuestión sigue estando en qué es eficaz para prevenir estos casos, si es que es posible hacerlo, que es sobre lo que se debería debatir. Los casos que se nos muestran en diciembre, que es el mes —con ocho muertes— en el que se ha producido el incremento son muy variados.

Estamos a una muerte de igualar la cifra del año pasado (47 mujeres muertas ya en lo que va de año), según los datos que se nos aportan. La reducción de los datos que transcienden son siempre si había denuncia previa y la edad y, en ocasiones, la nacionalidad. Se nos dice que, sobre los datos anuales, en el 40% de los casos existían denuncias previas por maltrato. Es otro dato que se nos ofrece, pero que se puede interpretar de muchas maneras. Se nos dice, por ejemplo, que una de las parejas de los asesinatos en diciembre era británica. De los datos sobre la edad, los ocho casos de diciembre se reparten así:

69 - 52

     - 67

     - 48

40 - 34

     - 31

83 - 80

     - 32

69 - 67*

La primera cifra es, cuando se da, la de los varones y la segunda la de la pareja o ex pareja en el crimen. También se han dado asociados en estos casos muertes de menores, suicidios posteriores, etc.

No es mucho lo que se puede extraer de esto y siempre la relación queda sujeta a la discreción de los casos investigados. Quizá este esquematismo, esta simpleza de los datos nos haga ver "cifras" y "porcentajes", en vez de dramas humanos singulares, que son los que habría que sacar a la luz para que sirviera de algo la reunión de ese comité de tres ministerios. Por mi parte, soy escéptico sobre los resultados.

No sé qué puede parar un crimen de este tipo, más allá de que la víctima logre escapar, pedir ayuda y ser atendida a tiempo. El dato sobre que el 40% de las victimas hubieran realizado denuncias previas por maltrato es un indicio claro de que el sistema de protección no funciona como debiera.

A nadie se le escapa la dificultad que tienen los tres diversos momentos: prevención, detección y protección. La prevención es sobre todo informativa y formativa. Tiene que darse en las escuelas, en las propias familias, en todos los círculos sociales posibles. El maltrato, la violencia contra las mujeres, su asesinato, etc. es una situación grave que tiene que ser rechazada de forma firme. Sin embargo, según los datos entre los jóvenes parece que es cada vez más aceptada.

En el informe de septiembre de 2022 de la Fundación FAD leemos:

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG) del año 2021 muestran una tendencia: la violencia de género aparece cada vez a edades más tempranas. Las cifras del organismo, basadas en el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género del Ministerio de Justicia, reflejan un incremento del 28,6% respecto a 2020 en el número de mujeres víctimas de violencia de género menores de 18 años y una subida del 70,8% en el caso de los denunciados también menores de edad.

A esta realidad que refleja el INE se suma que cada vez son más los jóvenes (uno de cada cinco chicos entre 14 y 29 años) que niegan la violencia de género o que la consideran un “invento ideológico”, según datos del Barómetro sobre Juventud y Género del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) de 2021. Este cambio de paradigma, según las fuentes consultadas, responde a varias causas pero en él destacan algunas claves: la falta de reconocimiento de los agresores como tal y que los discursos negacionistas son más fáciles de penetrar en los adolescentes. A esto se añade que actualmente las chicas jóvenes denuncian más, ya que cada vez están más concienciadas sobre este tipo de violencia.** 


 

Más allá de los incrementos está el hecho de la aceptación. Ese "negacionismo" de la violencia de género es el causante de que se perciba de una forma laxa y, sobre todo, que se manifieste como una forma "natural" en las relaciones. Creer que se trata de un "invento ideológico" forma parte de los discursos políticos que —recordemos el caso de la fundación "antifeminista" hispana creada por Macarena Olona, ex de Vox, definida por ella misma como "una batalla ideológica del bien contra el mal"***— sirven para encubrir la naturaleza real de este tipo de violencia.

Olona dice en la misma entrevista que "su proyecto solo causará inquietud a quienes defienden un "hembrismo" que no representa, en su opinión, a muchas mujeres en la comunidad hispanoamericana."*** Causa sonrojo escuchar esto y especialmente al hacerlo en países que, como México, tienen el récord de mujeres asesinadas, a mujeres protestando en las calles por el desinterés de los poderes públicos y en la ausencia de interés en la persecución de los asesinos.

En Infobae leíamos los escalofriantes datos de México en 2022:

Aunque más de 10 mujeres son asesinadas diariamente en México, apenas el 24% de los casos son investigados como feminicidios. De acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante los primeros diez meses de 2022 se ha registrado 3 mil 155 asesinatos de mujeres, sin embargo, en su gran mayoría han sido abordados como homicidios dolosos en las indagaciones.**** 

Son los mensajes antifeministas los que acaban creando una conciencia escindida en la sociedad. El violento tiene ya un concepto ante la queja de las mujeres: "hembrismo". El machismo violento se lleva en la mente tanto como en las manos; igualmente se lleva en las palabras esparciendo los discursos que restan importancia a los diferentes casos, que los justifican o "explican" como un problema de las mujeres, etc.

Las reuniones frente a los ayuntamientos cuando se produce una muerte son una forma de visibilizar la repulsa, pero siempre a posteriori, tras la muerte. Es un gesto de rechazo, pero no impide las muertes, ni las que causan la repulsa ni las que se producirán posteriormente.

Hacen falta más análisis y menos teorizaciones sobre la violencia. Hay que comprender cada caso, el detalle, su origen. Si pensamos que no necesitamos explicaciones, caemos en nuestra propia trampa y se diluye la eficacia en la prevención, detección y protección. Pero cuanto más aumente la prevención, involucrando a toda la sociedad y no solo a una parte, mejorarán los demás casos posible.

La violencia machista viene de una forma de ver el mundo que se transmite por múltiples vías. La primera es la "cosificación" de la mujer, que pasa a ser un "objeto" de pertenencia, del que disponer a voluntad. Pero quienes lo ven así, están dentro de una visión enfermiza de la sociedad y de sus relaciones. La "posesión" es un vicio y nace con más facilidad en aquellos que viven su voluntad como una especie de ley infantil del deseo.

Es preocupante el aumento de los delitos sexuales en grupo. Implica el surgimiento de una nueva forma de conciencia grupal, que a diferencia de otros momentos anteriores implica un deseo de ser vistos, una forma de narcisismo en una sociedad de seres cada vez más vacíos y rellenados de trivialidad. Cada vez hay más gente que delinque como espectáculo, sea adelantamientos peligrosos, peleas o violaciones. Este deseo de ser visto es de una pobreza mental y social inaudita, de una increíble vaciedad. Es solo una parte.

Es importante comprender la psicología, del joven al anciano, del que mata y se suicida después, la de los jóvenes que violan en grupo como una diversión retransmitida; es importante profundizar en las víctimas, entender cada caso más allá de si había denuncias previas o no. Hay asesinatos precedidos de años de mal trato y los hay fruto de un único momento. Cada caso es una historia, una motivación. Reducirlos todos a lo mismo no es comprender nada y querer explicar todo.

Les deseo lucidez a los miembros de esos tres ministerios, comunidades autónomas y servicios dedicados a la violencia. Puede que saquen conclusiones señalando que las "navidades producen más violencia" —como ya han concluido algunos medios—, con lo cual la solución sería prohibirlas.

Pero hay que ir mucho más allá de una reunión de "gabinete de crisis" e ir directamente a la crisis, a su origen, comprender mejor los fenómenos que produce. No es fácil evitar un crimen, no es fácil detectar a un criminal, no es fácil convencer a una víctima que se resiste a comprender su situación, que se deja seducir una y otra vez, no es fácil librarse de su opresor violento. Hay que desarrollar herramientas eficaces y hacer menos política. Hay que construir discursos convincentes, argumentados, sentencias ejemplares; hay que dejar claro qué es el mal y qué el bien, incluso explicárselo a Macarena Olona, que tiene cierta confusión.

Considerar el "bien" la incuestionable figura del "jerarca familiar" es mantener los problemas de otro tiempo arrastrando el pasado y vendiéndolo hoy como una venerable tradición. La violencia no es una tradición, es una mala costumbre. Está ligada a la persona violenta, posesiva y quizá la estamos produciendo de forma intensa, tal como afirman los estudios sobre los jóvenes, que la están aceptando como una forma de vida, como un principio regulador de sus acciones.

Quizá estemos produciendo una sociedad cada vez más agresiva, donde existen muchas formas de violencia y pocas capacidad para resolver problemas, incluso los cotidianos. ¿No estamos envenenando?

 Es una pena que la hemeroteca nos muestre que ocurrió lo mismo por estas fechas del año pasado y que el ministerio pidió "alerta" y "detección precoz". Reunirse por estas fechas va a ser una costumbre, otra tradición. No dudo de su buena fe, sino de la eficacia de una medida ante una situación que se repite.

El País 20/12/2021

* "El Ministerio de Igualdad reúne al comité de crisis ante el repunte de asesinatos machistas" RTVE.es / EFE  28/12/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221228/igualdad-comite-crisis-repunte-asesinatos-machistas/2413023.shtml

** "¿Por qué aumenta la violencia de género en menores de 18 años?" FAD / Maldita.es 13/09/2022 https://fad.es/ojos-abiertos/por-que-aumenta-la-violencia-de-genero-en-menores-de-18-anos/

*** "Macarena Olona convierte el 'antifeminismo' en la bandera de su nuevo proyecto" El Confidencial EFE 4/11/2022 https://www.elconfidencial.com/espana/2022-11-04/olona-iniciativa-ideologia-genero-lobby-antifeminista_3518072/

**** "En México más de 10 mujeres son asesinadas al día, sólo el 24% de los casos es investigado como feminicidio" Infobae 6/12/2022 https://www.infobae.com/america/mexico/2022/12/06/en-mexico-mas-de-10-mujeres-son-asesinadas-al-dia-solo-el-24-de-los-casos-es-investigado-como-feminicidio/



miércoles, 26 de mayo de 2021

El infame incidente del minuto de silencio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La incapacidad para entenderse de la clase política de este país va camino de ser legendaria. ¡Si solo fuera eso! Pero lo terrible del asunto es que la función de la discordancia es arrastrar a seguirles a los que tienen alguna simpatía. De esta forma, cada punto se convierte en enfrentamiento porque cada enfrentamiento es como un banderín de enganche y una seña de identidad en el que la estrategia es gritar más para estar mejor identificado. De esta forma el acuerdo no solo es imposible por definición, sino indeseable, convirtiendo la política en el arte de lo que intenta superar, la guerra.

El (pen)último incidente se ha producido en el Congreso cuando Pilar Cancela, presidenta de la Comisión de Igualdad, solicita que se realice un minuto de silencio por las últimas víctimas de la violencia machista producidas en el alto número en apenas una semana. A la petición de la presidenta le sigue una intervención de la portavoz de Vox en la Comisión, Lourdes Méndez. La señora Méndez hace una contrapropuesta, que el minuto sea por las víctimas de todos los homicidios cometidos en España en esas fechas, es decir, evitando que se centre en los asesinatos de mujeres. La presidenta responde con un "Pues lo siento mucho, pero el objetivo de este minuto de silencio es el que es". La respuesta de Vox es que ellos lo harán por lo que han propuesto. Cada uno, sí, es dueño de su silencio. Y responsable también.


Creo que, de todos los debates absurdos que he visto en estos años, este se lleva la palma por parte de Vox, como el más perverso. ¿A dónde va con esta negativa? Hace unos días, de paso por un zapping sobre los programas de noticias me saltó a la cara desde una cadena la expresión "supremacismo feminista". Me pilló por sorpresa porque era la primera vez que la escuchaba.

A los diversos tipos de negacionismo, ahora le toca a Vox la defensa encubierta del machismo retrógrado negando el feminismo al que califican como "ideología" primero y ahora de "supremacismo".



De todas las disputas que se pueden hacer (y en España se disputa ya por todo), la más innoble es la que niega un minuto de silencio a los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas, los asesinatos de los hijos, víctimas muchas veces. Negar la especificidad de estos crímenes sobre otro tipo (todas las víctimas son lamentables) es algo más que irresponsable. En el mundo se cometen cada día muchos asesinatos, pero el asesinato de mujeres tiene una especificidad clara: es el resultado de una mentalidad, de una forma de pensar sobre lo que es la familia, lo que es la pareja y lo que es el papel de cada uno en ese conjunto. Es el resultado de una educación familiar y social cuyos flecos duran generaciones porque se transmiten de forma sutil a través del aprendizaje en la infancia, de los malos ejemplos y de los mensajes erróneos, como el transmitido hoy por Vox con sus planteamientos negacionistas.



Igualar es negar la especificidad de las causas y de las consecuencias; igualar es negar todas las políticas que se siguen para tratar de transformar las mentes. Hay muchas clases de feminismo, desde luego, con los que se puede compartir mucho, poco o casi nada. Pero al margen de cualquier teoría explicativa están los hechos, cada una de las muertes que se producen. Eso es innegable y tratar de no diferenciarlas es realmente una maniobra de ocultación y, sobre todo, de desviar la atención de las causas profundas que existen.

Con su actuación en la Comisión de Igualdad, Vox ha dado el paso definitivo en su perversa interpretación de la realidad, en su retorcimiento para ajustarla a un propósito retrógrado. Lo es por propia elección, por tratar de mostrarse como azote del gobierno, cuando en realidad es azote del sentido común y de las víctimas.



La estrategia de Vox es negar los problemas que existen y desfigurar los que existen en nombre no se sabe muy bien de qué principios, pero claramente fuera de la realidad y de las aspiraciones a mejorar una sociedad.

Lo más parecido que he visto es la participación en el parlamente islamista egipcio, el del derrocado Morsi, en el que entraron cuatro mujeres diputadas. Cuando se les preguntaba por la violencia machista y el acoso, su respuesta era que las mujeres que estaban donde no debían se merecían lo que les pasaba.

Para Vox, como para los fanáticos islamistas, la familia es un ente ideal bendecido por Dios y tutelado por el varón, auténtico patriarca. Es la "defensa" de una familia que no existe, una contradicción temporal que esclaviza a muchas mujeres y que les lleva a la muerte cuando tratan de salir. Hay asesinatos que se producen en estallido, pero hay otros de personas que llevan años resistiéndose a la idea de que la mujer que era "su pertenencia" ha cometido la osadía de salir del círculo, ha escapado a la posesión, ha dejado de ser una propiedad.



Los crímenes contra la pareja o las hijas son reflejo de esa forma enfermiza de ver el vínculo entre hombres y mujeres y los "derechos" que ellos tienen sobre ellas. Esos derechos, para los violentos, son sagrados, más allá de la propia religión. Esa es la base por la que todo pasa y romperlos es la máxima transgresión.

Negar, como se ha hecho, el carácter específico de las víctimas de una violencia machista sobre personas a las que se considera propiedades es ser cómplices por ocultación. Vox lo ha sido en su petición porque ha tratado de diluir su especificidad, que está en un pensamiento profundo que aflora en momentos.

Equiparar la muerte de una mujer a manos de su pareja o ex pareja con las de un atraco o una disputa callejera es realmente un insulto a la inteligencia y a todas las víctimas. Es un insulto además a todas las personas que cada día tratan de luchar contra este tipo de situaciones a través de la educación o de las campañas de concienciación. 

Vox protesta cuando en las escuelas se trata de asentar la igualdad de sexos, el respeto a las diferencias y la dignidad humana de todos. Para ellos, todo forma parte de una "ideología invasora", una "ideología de género", una forma de "supremacismo". Son ellos mismos los que se retratan al tratar de evitar las acciones que puedan paliar este tipo de mentalidades profundamente patriarcales. Lo peor es que esto se hace de cara a la galería, se pretende presentar como un gesto combativo contra lo que nos invade; es un gesto "racial", "hispano", "castizo". También en Oriente Medio se ataca a las defensoras de las mujeres como "occidentales", como enemigas de la religión y de la familia, institución sagrada presidida por el varón porque Dios lo quiso. No es casual la coincidencia fundamentalista agresiva. No es casual que los populismos, de Estados Unidos a Turquía, de Hungría a Polonia, estén haciendo movimientos retrógrados en el mismo sentido. Tienen sus raíces patriarcales.



Los partidos pueden discutir sobre lo que quieran, pero solo hay un tema en el que hay que estar necesaria y profundamente unidos, este de la violencia machista. No se puede negar desde ninguna perspectiva porque su negación es el principio de todo; es el reflejo de la existencia profunda del problema, de la mentalidad negacionista sobre el que se cimenta el propio machismo agresivo que oculta sus víctimas.

La estrategia diferencial de negar todo lo que el otro afirma, puede llevarte a la pura estupidez perversa. Un mal ejemplo, una idea impresentable. Si es por llevar la contraria, malo; pero si lo creen realmente, es mucho peor.

 


* "Rifirrafe con Vox por el minuto de silencio en honor a las víctimas de violencia machista en la Comisión de Igualdad" RTVE.es 25/05/2021 https://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/minuto-silencio-violencia-genero-comision-igualdad-vox/5916207/