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viernes, 2 de noviembre de 2018

El falso patriotismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En el mismo número en el que el diario El País no informa de que se han encontrado algunas posible evidencias de la posible sucesión de universos, de posibles principios y fines encadenados, se publica un artículo de Javier Solana, el que fuera ministro español de Educación y Ciencia, Cultura y Exteriores, Secretario General de la OTAN, Alto Representante de  Exteriores y Seguridad de la Unión Europea, Comandante en Jefe de la EUROFORCE y profesor de Física del Estado Sólido en la Universidad Complutense. No se trata de una simple enumeración, sino de la constatación de quién es Javier Solana, de lo informado de su visión y del conocimiento  que posee de la situación internacional desde esas perspectivas que van más allá de España y Europa, una percepción realmente global de las situación internacional.
El artículo que publica en el diario El País refleja, pues, una visión fundamentada en el conocimiento de la situación global de la relaciones internacionales pasadas, presentes y las perspectivas de futuro. Esto no garantiza su certeza, pero sí al menos lo cualificado de su visión sobre los problemas actuales
En el inicio de su escrito, titulado "", Javier Solana señala:

En la última semana de septiembre tuvo lugar uno de los acontecimientos más señalados en el calendario diplomático internacional: el debate anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Como es habitual, este debate reunió a una amplia nómina de líderes mundiales, aunque en los tiempos que corren el término “líder mundial” tal vez no deba utilizarse con tanta ligereza. Sin ir más lejos, el presidente de la primera potencia global ha dejado bien claro que no alberga ninguna ambición de implicarse en la resolución de nuestros problemas comunes y, desgraciadamente, no es el único que exhibe este tipo de inclinaciones.
Para quienes confiamos en la cooperación internacional como herramienta de progreso por su capacidad de ejercer de necesario complemento de la globalización económica, el debate de la Asamblea General dibujó un panorama desalentador. Salta a la vista que el interés cortoplacista de ciertos dirigentes, a menudo revestido de “interés nacional”, es uno de los factores que están sumiendo a las relaciones internacionales en su período más convulso desde la Guerra Fría. Pero el auge de los populismos nacionalistas no es tanto la causa, sino más bien la consecuencia, de las fracturas que llevan tiempo gestándose.*



Se puede analizar desde muchas perspectivas la situación actual del mundo, pero las conclusiones son las mismas, dependiendo del natural de quien lo percibe el considerarlo un desastre a corto, medio o largo plazo. En un mundo cada vez más complejo e interrelacionado (por las propias interacciones), una visión tan simplista, por un lado, y egoísta, por otro, no puede llevar a casi nada bueno.
Los Estados Unidos de Donald Trump muestran el triunfo de una visión del mundo contra la Historia misma, que —lejos de cualquier esencialismo o "destino manifiesto"— es la que se ha ido construyendo entre todos para precisamente poder convivir de la forma menos conflictiva, vivir de forma solidaria en lo posible.
Hemos pasado de las "guerras mundiales" a la globalización buscando evitar conflictos directos y tratar de concebir el mundo no en términos coloniales o imperialistas, no en términos de dominación y explotación, sino en términos de desarrollo conjunto tratando de reducir distancias en lo que había sido hasta el momento una Historia parcial, interesada y focalizada en los aspectos propios, que servían de interpretación del conjunto.
El retroceso a posiciones de aislacionismo interpretativo, basadas en la fuerza de las potencias, vuelve a traernos los peores escenarios porque se implanta de nuevo el unilateralismo para la toma de decisiones y para el análisis de las situaciones.

El desprecio mostrado por Donald Trump hacia cualquier tipo de foro internacional que no coincida con su visión unilateral del mundo es un enorme retroceso para todos. Es la vuelta a un mundo parcial, propio, cerrado, desde el que se toman las decisiones que afectan al conjunto.
El "panorama desalentador", al que se refiere Solana, en la ONU es la constatación de que ese unilateralismo se está dando como una especie de alternativa válida en la que todos pueden hacer lo mismo. Pero deshacer la idea de cooperación volviendo a la idea de visión unilateral conlleva el peligro de la dominación. Es decir, los que imitan las políticas de Donald Trump se olvidan de un importante detalle: el uso de la fuerza está en función de la propia fuerza. No tiene las mismas posibilidades de imposición Estados Unidos que Polonia o Hungría o Brasil, por poner tres países en la misma senda.
Los que imitan las políticas norteamericanas olvidan que su peso global puede ser muy reducido cuando se desgajan de las políticas comunes, armonizadas, y empiezan guerras comerciales por su cuenta.
De hecho, lo primero que ha traído la salida de los Estados Unidos de Donald Trump son las reorganizaciones de los que se pueden ver afectados. El primer efecto, por ejemplo, de sus amenazas de usar la OTAN para "cobrar protección" a los hasta el momento aliados europeos, ha sido la puesta en marcha de un programa de Defensa europeo, con un aumento del gasto militar de los países para hacer frente a su propia defensa, al dejar de ser los Estados Unidos.


No se toman medidas más drásticas respecto a la política de Trump porque probablemente todos alberguen la esperanza de que el actual presidente sea solo un paréntesis que se debe cerrar en cualquier momento si se logra la sensatez en los Estados Unidos. Sin embargo, esto es una interpretación de los acontecimientos muy arriesgada. No sé si es la mejor en todos los ámbitos, pero corre el peligro de provocar retrasos. Es mejor pensar que igual que Trump se puede ir, puede seguir o volver su política a través de otro candidato que siga la misma (o peor) política. No se ha logrado superar todavía el hecho de que Donald Trump esté realmente ahí, que no sea un mal sueño. Parecía imposible, pero solo era improbable.
La fuerza de un país en el contexto internacional no depende solo de él, sino de los demás. Los movimientos de corte nacionalista o ultranacionalista no buscan solo seguir una política propia, sino también la debilidad de sus oponentes. Es lo que hace Trump apoyando el Brexit o Putin apoyando los movimientos separatistas (incluido el secesionismo catalán), ultranacionalistas como Brasil o lo que ocurre en Polonia y Hungría.
No se trata solo de ser fuerte, sino de debilitar a los demás favoreciendo este tipo de situaciones en las que se alienta la división interna (separatismos) y la exterior nacionalismos. La lucha que se ha dado en el Brexit ha sido muy reveladora del papel de los Estados Unidos de Trump o de Rusia en la creación de las condiciones que lleven a la debilidad.


Lo que se está es favoreciendo una nueva política de superpotencias y de países atomizados con grandes egos, haciendo alianzas no con sus vecinos sino con países alejados a los que les puedan vender de forma más ventajosa. La Unión Europea se encuentra en el punto de mira de unos y de otros ya que tiene la fuerza suficiente, como productora y como mercado, como para competir y negociar de forma más sólida.
La llegada de los nacionalismos no es solo un efecto negativo de la globalización; es algo más que eso. Es una forma de debilitamiento de la fuerza de los que se han configurado en nuevas entidades. Estas resistencias nacionalistas habían existido, pero eran residuales en muchos países. El mantenimiento prolongado de dos crisis, la económica y la migratoria, ha tenido este efecto social: recelo ante los movimientos económicos y miedo ante la migración. Ha servido para que muchos propongan con posibilidades el cierre de fronteras y mercados. Son estos dos elementos los que están siendo utilizados por las políticas ultranacionalistas que estamos viendo.
Sorprendentemente, la percepción de la globalización que se impone no es la que responsabiliza a los propios inversionistas, que son los grandes beneficiados al deslocalizar los puestos de trabajo y reducir los costes aumentando los beneficios. Se acusa a los países que han producido de forma más barata y tragando los efectos nocivos de la producción. Es ahora, cuando estos países han alcanzado un nivel de desarrollo y pueden producir y competir con sus propios productos (el caso de China) y con una tecnología de desarrollo propio, cuando se cierran las fronteras de los mercados.
Como advierten muchos economistas, se puede producir un aumento de la producción local, pero también un encarecimiento que lleve a que la inflación se trague los beneficios y tenga un efecto reductor en los salarios, lo que también afectaría al consumo. Pero los Estados Unidos de Trump parten del principio de imposición de reglas como superpotencia. Los más débiles quedarán bajo su "protección", es decir, como obligados a aceptar sus condiciones. En el caso de Europa, se eleva el grado de conflicto con Rusia, lo que hace que se tenga que depender más de los Estados Unidos y aceptar sus condiciones. Lo mismo se puede decir de los aliados asiáticos (Japón, Corea del Sur) frente a China.


Lo ocurrido con la economía turca cuando el ego de Trump chocó con el de Recep Tayyip Erdogan es una muestra leve de lo que puede ocurrirte en los mercados y divisas. La posición en que ha quedado Reino Unido, flotando entre la Unión Europea, y los Estados Unidos es peligrosa para los británicos, que pueden perder las ventajas que han tenido por estar entre dos aguas. El tipo de economía desarrollado les ha beneficiado en un sentido, pero sus propias estrategias son ahora negativas. Han perdido ventajas y muchos se han dado cuenta de que han quedado en un vacío peligroso y demasiado expuestos a los vaivenes americanos, que simplemente los utilizarán. Trump pidió que le llamaran "Mr Brexit" por algo, pero desde luego no porque quisiera beneficiar a Reino Unido sino porque buscaba debilitar a la Unión Europea.
La cuestión que se plantea ahora es cómo va a resolver Trump su crisis abierta interna y sus conflictos exteriores, que abre y cierra para crear tensiones que le beneficien a sabiendas que es la superpotencia. Trump puede amenazarte con un bombardeo, crear una crisis, y a la semana siguiente abrazarte, llamarte "good guy" entre abrazos para mostrar al mundo que ha resuelto la crisis que él mismo creó.
Pero ¿cuánto tiempo puede ir el cántaro a la fuente crítica sin romperse? Sabe que solo los locos buscarían un conflicto abierto con los Estados Unidos, por lo que se tensa la cuerda al máximo. Sin embargo, esto crea un clima constante de incertidumbre que afecta a la estabilidad general.


No se trata de razonar, como hace finalmente Javier Solana, sobre el concepto de "patriotismo". El patriotismo es la retórica usada, el tono con el que se realizan y justifican las acciones uniltareales hacia el exterior y se divide en el interior, como vemos cada día.
La política de Trump no es "patriótica"; es agresiva y egoísta, basada en la fuerza y en el miedo a las consecuencias que los demás han de tener, ya que quien la pone en marcha no lo tiene en cuenta. Es esta incapacidad de ponerse en el lugar del otro para percibir las consecuencias de los actos, es ese encerramiento en la propia visión lo que da miedo de Trump. Es la ausencia de sentido de la responsabilidad ante lo que ocurra lo que asusta. No es patriotismo, en absoluto. Es solo torpeza e incapacidad de asumir responsabilidades en un mundo interconectado.  Trump ha modificado la política norteamericana a su imagen y semejanza, con todo lo terrible que eso implica para todos, empezando por los propios norteamericanos.


"America First" no es patriotismo; es solo satisfacer las carencias o frustraciones de una parte de la población a la que se le ha dicho que hay que temer a los Estados Unidos, mejor que respetarlos. La consecuencia es la pérdida del liderazgo moral y político. Alguna prensa norteamericana dio la noticia de la retirada política de Angela Merkel hablando de ella como "la líder del mundo occidental". Era una forma de abofetear a Donald Trump.
La esperanza está puesta en un cambio en los Estados Unidos. Son ellos los que han llevado a Trump, por los medios conocidos, hasta un poder que va más allá de los Estados Unidos. 
Trump cuenta con una ventaja, jugar con blancas y con más fichas que el resto. Sobre el tablero —es su objetivo— solo deben quedar peones, las piezas de menos valor. Cuanto más débil sea Europa, los otros, más fácil le será conseguir sus objetivos de imposición. No es patriotismo hacer sentir a los norteamericanos cómo se humilla a países pequeños o se les obliga aceptar las condiciones del matón que amenaza.
En junio de este año, la prensa nos informó de que a Javier Solana, ex Secretario General de la OTAN, Alto Representante de la Unión Europea, etc. se le prohibía la entrada en los Estados Unidos. El motivo: haber visitado Irán. Así funciona el patriotismo. A Solana le cabe el honor de ser otra persona para la que se ha elevado un muro. Nada de esto hace a América más grande ni le devuelve gloria alguna.


* Javier Solana "La impotencia de la primera potencia mundial" El País 2/11/2018 https://elpais.com/elpais/2018/11/01/opinion/1541093231_640886.html

sábado, 31 de agosto de 2013

El problema del pastor

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El severo revés que ha supuesto para la administración Obama que el Parlamento británico votara en contra de la propuesta de David Cameron de sumarse a la  intervención militar en Siria debería hacer reflexionar a los Estados Unidos sobre los serios problemas que tiene su política exterior en todo el mundo. El parlamento de su principal y tradicional socio en el mundo ha dicho "no". La cuestión va más allá de Siria y debería ser estudiada con detenimiento, pues afecta a la superpotencia que ha asumido (para algunos, desganadamente, para otros de forma gozosa) su "destino" histórico de gendarme mundial.
En estos momentos Estados Unidos tiene en contra a media América Latina, que se ha unido usando como una de sus principales banderas de enganche la "resistencia" anti estadounidense; también va perdiendo aliados en el mundo árabe por sus errores de percepción en la valoración de los islamistas como opción favorable a los intereses de los Estados Unidos; y conserva sus enemigos tradicionales, que crecen al unirse entre sí, alrededor de tres focos principales: Rusia, Irán y China. La Siria de al-Asad, por ejemplo, tiene el amparo de las tres; otros lo tendrán de dos y otros solo de alguno de ellos. Los que no quieren estar bajo la presión estadounidense tienen padrinos en donde elegir y cuantos más son más seguros se sienten.

Las tres, por motivos distintos, tienen en común un enemigo natural e histórico. Cada uno de ellos recoge a su manera los efectos del rechazo que los Estados Unidos han ido cosechando como efecto de sus políticas durante décadas.
Los "bolivarianos" de América Latina, por ejemplo, mantienen relaciones con China y Rusia, que sacan buen provecho de que sus socios no quieran tener relaciones con el poderoso patrón del Norte. Alguno, como Chávez, presumía de ello, como lo hace ahora su heredero, de que siempre podrían hacer negocios con China o Rusia, ante la presión estadounidense. Los medios rusos recogían el informe del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) señalando que Rusia es la segunda potencia mundial —tras Estados Unidos— en la venta de armas:

El informe difundido por el SIPRI revela que a partir de 1999, año en que asumió la presidencia Hugo Chávez, Venezuela se situó entre los países del mundo que más armas importan. La compra de armas por el estado bolivariano creció de manera espectacular en los años 2002-2006, cuando se incrementó un 555% en comparación con el período anterior.
Justo en ese período (2002-2006) el país se erigió como el primer importador de armas convencionales del continente (el segundo lugar lo ocupaba el gigantesco Brasil) y decimotercero en el mundo.
El SIPRI añade que un 66% de las armas adquiridas por Venezuela durante el período 2008-2012 provenía de Rusia y que este porcentaje muestra una clara tendencia al aumento tras la concesión por parte de Moscú de una línea de crédito de 4.000 millones de dólares.*


Moscú es generoso con las armas. Otro ejemplo lo tenemos en Egipto. Con la amenaza de cancelar la ayuda americana a Egipto y la resolución de la Unión Europea de suspender las ventas de armamento que pueda ser usado para la represión interna, surgió inmediatamente el ofrecimiento de Rusia para compensar el armamento que fuera bloqueado. Según los datos del SIPRI, de los 400 millones de euros que Egipto gastó en 2011 —el año de la Revolución, con Mubarak en el poder y después con la SCAF—, tres cuartas partes de esa cantidad fueron a parar a Rusia.** Con Rusia no hay embargos; es el amigo fiel. Lo que los demás quieran dejar de venderles, Rusia lo cubre.


China también se ha ido introduciendo en África y América aprovechando el deseo de los demás de no hacer negocios con Estados Unidos. Hasta un régimen delirante como el de Corea del Norte tiene el amparo chino para subsistir. A China le viene bien porque cuando los coreanos entran en fase de delirio, les llaman a ellos para que presionen y los calmen.


Con una Rusia de capitalismo salvaje y una China de capitalismo exterior y medio pensionista en el interior ("dos sistemas, un solo país"), el título de "líder del mundo libre" identificado con el "capitalismo", ha quedado como algo retórico y hueco. El relativismo moral apoyando dictadores si eran beneficiosos para los intereses tampoco ha ayudado a confiar mucho. El capitalismo, piensan, no trae libertad, sino dependencia de una sola potencia, que impone sus intereses si no se remedia. Sin el "comunismo", todos se han vuelto capitalistas y pragmáticos en sus relaciones. Rusia ya no arma a sus compañeros de ideología sino a sus clientes, a los que garantiza el suministro aunque exista presión norteamericana. Siria tiene las armas que quiere.
El golpe parlamentario de ayer es muy doloroso pues se da con un aliado permanente y fiel en todas las aventuras previas. Las palabras de David Cameron —no sabemos si abatido o aliviado— fueron especialmente solemnes: “Está claro que el Parlamento no quiere una acción [militar] y el Gobierno actuará en consecuencia”. Cameron lo expresa con esas solemnidad institucional que le caracteriza, pero el líder de la oposición laborista fue más directo: "Tenemos el recuerdo de la Guerra de Irak". Y lo tiene todo el mundo, en un sentido o en otro. Dejarse arrastrar a la aventura de Irak tuvo un coste para los Estados Unidos —y aliados— que ahora está pagando.


¿Puede ser la pérdida de liderazgo la que haya decidido a Washington a lanzarse precipitadamente a una aventura de este calibre? Tras la contundencia inicial, Obama ha reculado ya dos veces. Lo que iba a ser una acción militar relámpago antes del regreso de los inspectores era un ninguneo de la ONU que no paliaba el bloqueo a que están sometidos sus órganos, sino que la humillaba más al declararla ineficaz. Lo que unos hacen con Israel, otros lo hacen con Siria. Lamentarse no deja de ser una jeremiada. Las manifestaciones posteriores señalando que no está decidida la respuesta después de estar la maquinaria en marcha manifiestan indecisión. Hasta se han levantado voces militares "recomendando" a los portavoces de la Casa Blanca  que no "hablen tanto", que no den tantas pistas sobre lo que se quieren o no hacer.
El debate de parte de la comunidad internacional —dando por hecha la repulsa y condena por lo hecho por el régimen de Basar a-Asad—  es qué tipo de medidas tomar, mientras que el que plantea Estados Unidos es cuándo y dónde actuar. La sombra de Irak sigue planeando en muchos lugares. No solo las consecuencias y costes, sino su origen mismo.


La negativa de Reino Unido tendrá una gran influencia en otros parlamentos y gobiernos, que se lo pensarán dos veces. Los que no lo ven claro podrán hablar con más argumentos y los que puedan apoyarlo con menos. La unanimidad necesaria con la que convencer a la opinión pública ya no existe y no se ve el beneficio de la acción más allá de un dudoso castigo. El intento de David Cameron de tomar decisiones antes de los informes de la ONU se ha vuelto contra él. Ha pagado su ansia de liderazgo y ya le pasarán la factura.
Cuanto más solitaria sea la intervención militar norteamericana, aumenta el riesgo de la respuesta, que sin duda la habrá. Estados Unidos no es el único en cumplir sus amenazas. El planteamiento de "golpeo y regreso" es de una ingenuidad tal que resulta incomprensible en la ignorancia de las consecuencias que puede acarrear a los Estados Unidos. Los problemas mundiales no pueden ser ocasión para demostrar el liderazgo. El liderazgo se demuestra evitando los problemas, no creando nuevos. Como ha señalado Javier Solana en su artículo publicado ayer, "Tarde y mal":

"Tarde y mal se quiere dar una sensación de liderazgo, del que se carece. Y no está claro que las posibles acciones que se barajan no vayan a convertir un problema ya de por sí largo y dramático en otro aún más difícil de resolver."***


La fábula del pastor que avisaba sobre la llegada del lobo y al que ya no creen, se queda corta aquí. Una cosa es que el lobo no venga y otra que tú lo llames. Si lo llamas, acabará viniendo. La fábula tampoco contemplaba que las ovejas se plantaran o que decidieran algunas, incluso, cambiar de pastor. Se puede querer ser el buen pastor evangélico, pero que los demás te vean, como en la fábula, un pastor poco creíble por experiencias anteriores. Las ovejas pueden ser lobos con piel de cordero y los lobos pueden ser lobas romanas protectoras que amamantan bien a los que les interesa cuidar. Los pastores esquilan a sus ovejas y, de vez en cuando, hacen asados con ellas.
Es necesario reescribir las fábulas para actualizarlas.


ANEXO: Apartado del informe SIPRI 2013 sobre las armas en Siria.
Arms transfers to Syria
As the conict in Syria intensied in 2012, the international community remained at an impasse on how to respond. It could not agree on how to deal with the conict in general or with supplying arms to the parties in the conict in particular. Whereas the European Union, the League of Arab States, Turkey and the United States maintained arms embargoes against the Syrian Government, Iran and Russia continued to supply it with arms. Rebel forces called for foreign military aid and neighbouring countries appeared to supply them with arms or provide funds for arms acquisitions.
Since the start of the conict in 2011 there has been a sharp division between states that oppose the imposition of United Nations sanctions on Syria and that continue to supply arms to the Syrian Government, and states that have imposed arms embargoes on Syria and called for a UN embargo. Russian officials have been most vocal with regard to the former position and made clear statements that arms supplies were continuing in 2011–12.
The main source of weapons for Syrian rebel groups appears to have been the capture of arms from government troops and arsenals. Small arms and light weapons were also obtained on the black market in Iraq and Lebanon. Nevertheless, rebel forces repeatedly called in 2012 for governments supporting their cause to supply them with weapons and other military equipment. (p.11)

http://www.sipri.org/yearbook/2013/files/SIPRIYB13Summary.pdf



* "Venezuela, primer importador de armas de Latinoamérica"  RT (Rusia) 19/03/2013 http://actualidad.rt.com/actualidad/view/89427-venezuela-armas-sipri
** "Los envíos de armas la UE a Egipto" El Mundo 18/08/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/18/internacional/1376830712.html

*** Javier Solana "Tarde y mal" El País 28/08/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/08/28/actualidad/1377706287_131489.html






domingo, 17 de febrero de 2013

La E como conflicto o problemas con las vocales

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dice Pérez Rubalcaba, en plena tarea de pensar los problemas que tenemos, que va a ampliar el nombre del partido. Lo va a llamar PSE-PSOE, es decir, Partido Socialista Europeo-Partido Socialista Obrero Español. Ha dicho que lo va a proponer, claro, que luego esto prospera o no. El PSC, por ejemplo, tendrá que ser PSC-PSE-PSOE. Saldrán unas pancartas enormes. Estas cosas federales son siempre un lío.
Parece que hay algún malentendido entre las dos "e", la de "España" y la de "Europa", algún problema con las vocales. No acabo de entenderlo del todo bien. Lo de las siglas, sí, pero donde me he liado un poco es en lo del conflicto entre el Norte y el Sur y todo eso.
Por un lado dice que van a "ceder soberanía" a Europa, pero cuando toca echar la culpa a Europa, los políticos no tienen inconveniente en convertirla en el "eje del mal". Entonces "Europa" tiene cara de "recortes", de "Merkel", de "hombres de negro", de "conspiración capitalista", cara de "Norte" y toda esa retórica con la que se satisface a los públicos nacionales deseosos de escuchar lo malos que son los de fuera y la manía que nos tienen a los de aquí. Es el "eurocasticimo", las dos caras cuando toque cada una. Pero, claro, si haces una reunión europea no te puedes poner en ese plan porque tus compañeros socialistas españoles en Europa, los que dan la cara allí y tienen responsabilidades, se mosquean y le dicen cosas irónicas y mordaces a gente como Elena Valenciano, que normalmente se lo pasa muy bien haciendo declaraciones de este tipo y pierde la medida.


El diario El País nos lo cuenta así:

A primera hora de la mañana, la vicesecretaria general, Elena Valenciano, y el exministro y ex alto representante para la Política Exterior de la UE Javier Solana, que inauguraban el cónclave, se han enzarzado en el estrado a cuenta de las bondades y maldades de Europa. Tan inesperado ha sido el encontronazo que Solana, poco después de volver a su butaca, ha escrito en Twitter: "No he querido regañar a Elena. Era un cariño".
"Muchos ciudadanos sienten que la UE representa hoy más una pesadilla que un sueño para España", había dicho Valenciano, antes de recordar con gravedad la imagen que se vivió ayer en el Parlamento de Portugal, cuando varios asistentes a un pleno rompieron a cantar el himno de la Revolución de los Claveles de 1974, un himno que nació contra una dictadura y que ahora se dirige contra lo que muchos portugueses ven como "la dictadura de Bruselas", la "dictadura de la troika".*

¡Un cariño! ¿Ahora lo llaman así? La fea costumbre que tienen los políticos españoles de dirigir los vientos contrarios hacia otros lugares me sigue asombrando. Yo pensé que esta demagogia quedaría para mítines de pequeña agrupación, pero soltar esa sarta de tópicos con personas como Joaquín Almunia y Javier Solana delante, que tienen y han tenido importantes responsabilidades en la política de todos —en la europea— que están curtidos en tareas más productivas que las que Elena Valenciano ha realizado a lo largo de su existencia política, me parece muy osado.

Los políticos españoles siguen jugando la baza del doble discurso. Pero lo que no se puede hacer, en ese caso, es poner a ambos a dialogar en una misma mesa, porque no hay diálogo posible. La distancia entre lo que unos y otros hacen aumenta y se monta el rifirrafe. Nos cuentan:

El secretario general del PSOE ha compartido uno de los paneles de debate con el comisario europeo Joaquín Almunia y los líderes de los socialistas franceses y portugueses, Harlem Désir y Antonio José Seguro. Almunia ha aguantado la ininterrumpida lluvia de críticas -unas más duras, las de Seguro, y otras con un tono más suave, las del propio Rubalcaba- hacia la política de la Comisión Europea, su sometimiento al poder financiero y la falta de control del Parlamento Europeo sobre los comisarios. "No mandemos el mensaje de que Europa está arrodillada ante los bancos. Lo estuvo, pero ahora no lo está. Estamos de pie y haciendo cosas", ha replicado Almunia a la primera crítica. Y a la segunda: "Yo me siento mucho más controlado por el Parlamento Europeo que cuando era miembro del Gobierno con mayoría absoluta [del PSOE] por el Parlamento español"


No sé si servirá de algo el "consejo" de Joaquín Almunia. Ha dicho lo que debía decir como Comisario Europeo. Pero aquí vende más lo otro —como en Portugal—, lo de la persecución europea, lo de los burócratas de Bruselas, la autocracia, etc.. La réplica sobre el control del parlamento ha tenido que escocer entre las filas nacionales. Pero tiene razón Almunia. Y ese es el mensaje que hay que acoger positivamente y no el que transmite diariamente nuestra clase política que sigue sin entender qué se les pide.

La bonita historia del conflicto Norte-Sur se arregla haciendo que las cosas funcionen en el Sur. La que tenemos montada aquí no es por "Europa" ni por el "Sur"; es por nosotros, porque seguimos empeñados en afrontar la política nacional como una especie de reality escandaloso. No se puede montar unas jornadas para traer a sus miembros europeos y que veamos cómo les abroncan echándoles las culpas de su propia ineficacia. No es decente. Almunia y Solana hacían su trabajo allí, un trabajo fiscalizado por todos; ustedes no lo han hecho aquí, con la política española convertida en un escándalo continuo por su incapacidad de resolver problemas que ustedes mismos crean. La gente, sencillamente, ya no cree que los políticos estén más próximos a sus problemas por no llevar corbata o sostener una pancarta. Entiendan el mensaje.
No es honesto que se hable de la poca fiscalización europea cuando aquí son incapaces de dar cuentas de lo que ocurre tras las puertas del despacho de al lado. No es ético echarle la culpa a Europa de nuestros males y cada vez lo tenemos, espero, más claro todos. Es al conjunto de la clase política española —por no fiscalizar sus propios actos— y a cada persona en particular —por su específica participación en cada caso— a quienes hay que exigir responsabilidades.
"Europa" no es el problema y este no se arregla cambiando siglas. No mareen la perdiz. Cambien ustedes.

* "Rubalcaba: “Entre los socialistas también hay norte y sur de Europa”" El País 16/02/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/02/16/actualidad/1361013296_035482.html