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sábado, 18 de junio de 2022

A vueltas con el nuevo repunte

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El aviso de la ministra Carolina Darias de que habrá cuarta dosis de vacunación anti covid-19 ha sido un anticipo de la noticia que nos llega el paralelo: la subida de la incidencia en los mayores de 60 años, la subida de los ingresos y la subida de las muertes. Lo acabamos de escuchar en RTVE.es y era de esperar tras el aviso de la ministra optimista. La dosis de refuerzo (tercer refuerzo) de la vacunación es la confirmación, por si hacía falta algo más que lo que se nos ha dicho responde más a las intenciones que a la realidad.

Los cambios en los datos, haciendo desaparecer a los menos de 60, renombrando situaciones, recalificando la gravedad, etc. no logran tapar la realidad: el virus sigue entre nosotros y hay que seguir tomando medidas y, sobre todo, tratar de mantener la conciencia en la gente para tratar de evitar lo que ha sido el rasgo definitorio de España, la subidas y bajadas para acomodarnos a nuestros calendarios nutricios del turismo, los festejos, el ocio (nocturno y diurno).

Las televisiones y la prensa se llenan de estallidos emocionados de júbilo cada vez que los costaleros del Rocío, los corredores de San Fermín, los cantaores de saetas, los celebradores de ligas, etc., es decir, todos los españoles, salen de nuevo a las calles con nuestro jolgorio habitual. ¡Por fin!, claman todos. Los rostros emocionados, las voces quebradas cantan el regreso a una ficticia normalidad, a una normalidad aparente que el acto mismo de la celebración crea. "¡Si podemos celebrarlo es que no hay bicho!! Es el razonamiento invertido. Creemos lo que queremos creer y lo que una industria del fuera de casa quiere que creamos. ¡Celebremos!

Pero la realidad nos vuelve a lo que se niega: siguen los contagios y con ellos nuevas variantes que hacen menos útil las vacunas recibidas. Aquello de la "inmunidad de rebaño" pasó a mejor vida cuando el rebaño veía que una persona vacunada y contagiada volvía a tener síntomas "compatibles con la enfermedad" (todo antes de decir que se ha vuelto a contagiar).

La novedad importante para nuestra economía festiva es que si te contagias los síntomas son menos graves gracias a la vacunación, lo cual es un detalle. Bueno, te puedes morir, pero eso es "mala suerte" como decía aquel especialista sobre entrar con mascarilla o no en el ascensor. Groso modo, las personas se pueden clasificar en 1) los que suben varios en el ascensor sin mascarilla; 2) los que suben con otros y se ponen la mascarillas; 3) los que esperan para subir solos; 4) los que se ponen la mascarilla incluso para subir solos; y 5) los que sube por la escalera con o sin mascarillas. Cada uno de ellos representa una forma de ver el mundo muy diferente y de pensar, por ello, en la pandemia de forma distinta.

En RTVE.es entrevistan a varios expertos con opiniones distintas porque se ha trasladado la diversidad política a la diversidad de opiniones sanitarias. Nadie quiere tener un experto, sino varios en pantalla. De esta forma, ante la duda, tenemos un amplio abanico de expertos. Cada uno que elija el que le parezca más simpático o le convenzan los razonamientos expresados. Nos señalan en la página de la cadena: 

España experimenta un nuevo repunte de COVID por dos subvariantes de ómicron: BA4 Y BA5. Son más transmisibles que las anteriores, que ya eran muy contagiosas. Se están imponiendo porque son capaces de saltarse la inmunidad. Sonia Zúñiga, viróloga del CSIC, ha señalado que "todo el mundo vacunado y que haya pasado la enfermedad va a estar bien protegido frente a la enfermedad severa pero no frente al contagio". En Madrid o Cataluña las dos subvariantes ya superan el 40% de los nuevos casos. Las autoridades sanitarias creen que van a ser dominantes en toda Europa.* 

Es en este contexto en el que Carolina Darias avisa que habrá que vacunarse. Siguiendo la pauta de la diversidad, se nos muestran a varias personas opinando: "Si hay que vacunarse, habrá que hacerlo" dice una fatalista buena ciudadana; "¡Con tres ya es suficiente, no hace falta una cuarta!", sentencia una díscola joven. Las rutinas informativas siguen preguntando al primero que pasa, a unos cuantos y luego se seleccionan tres o cuatro variados.

Para que la ministra del "ha llegado el tiempo de las sonrisas" que acabó volviendo todos a ponernos las mascarillas por el brutal repunte, diga que tendrá que vacunarse todo el mundo, las perspectivas deben ser muy malas. Una cosas es sonreír en pantalla y otra cosa encontrarte con un otoño desbordante, con los padres exigiendo medidas en los colegios ya en agosto, a los rectores preguntando qué hacen, con los empresarios que no viven del ocio quejándose de las bajas, la sanidad en pie de guerra por colapso, etc. y todo ello en un otoño de nervios a punto de estallar por la creciente inflación, los costes de la energía —la luz, el gas y la gasolina— que no logran hacer bajar, la amenaza de una huelga del transporte y la cercanía de unas elecciones en la que los socios se dirán finalmente que se odian responsabilizándose unos a otros de todo lo que ha fallado.

Si no gobernáramos a golpe de campaña mediática, las autoridades deberían haber establecido medidas prácticas y no convencer que ir sin mascarillas es un "logro", un triunfo político. Seguimos transmitiendo que cualquier medida es negativa y que se trata de evitarlas, cuando la realidad es que la modesta mascarilla (excepto las que permitieron que se ganara "pa' la saca" 6 millones de euros) es el enemigo y no la herramienta para evitar los contagios.

Nuestras olas son el resultado de jugar con los contagios y con la economía sin reconocerlo en una falsa dicotomía debido al peso del ocio en nuestro país. Hay una economía posible, una economía responsable de las vidas de las personas que junta.

El argumento de que como son más leves se puede "ignorar" y "asumir" el porcentaje de enfermos y muertes es realmente perverso. La obligación de proteger la salud pública es una prioridad de las autoridades.

El aviso de la variantes llega tras un periodo de silenciamiento de los casos que solo ha hecho creer (de nuevo) que solo es cosa de los mayores de 60 años. Esto hace que la incidencia acumulada esté por encima de 700 y que se haya producido el repunte de muertes e ingresos. Y estamos a principios de verano, de un verano en el que se nos anima a "recuperar lo perdido".

Seguimos sin saber los datos del resto de la población. Pero, por el anuncio de vacunas después del verano para todos, no deben ser demasiado buenos. Recordemos que en estos momentos nadie tiene obligación de hacer cuarentena, salvo que tengas síntomas fuertes puedes ir al trabajo, etc. La propia OMS ha señalado que la falta de datos es un problema para poder saber el estado real de la enfermedad en el mundo.

Afortunadamente, por motivos no siempre claros, somos uno de los países con mejores cifras de vacunación. Lo que está claro es que el virus muta, que se vuelve uno a contagiar una o varias veces, pese a estar vacunado. De ese porcentaje, los que fallecen empiezan a crecer de nuevo. Que las cifras sean diferentes a las de la primera ola, no debe hacernos olvidar que la mayor circulación del virus hace que mute y puedan llegar variantes muy peligrosas para las que las vacunas puedan no hacer nada.

Vivir con el virus no es olvidarse de que el virus está entre nosotros. Es más bien lo contrario, ser conscientes del peligro y no bajar las medidas, convivir con ellas en vez de ignorarlas. El "son más contagiosas pero menos graves" es un signo claro de las medidas para evitarlo. Lo de la mayor o menor gravedad dependerá de su organismo, de su estado de salud, de su resistencia; pero lo que es el contagio, depende de todos.

Antena 3 18/06/2022

* "Nuevo repunte de COVID por dos subvariantes de ómicron" RTVE.es 17/06/2022 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/repunte-covid-subvariantes-omicron/6629233/

domingo, 28 de noviembre de 2021

Alarmas y alegrías

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Indudablemente, lo que ocurra fuera tiene efectos dentro. Más allá de nuestros contagios, cuya reducción era un aliciente para la atracción del turismo y la celebración de cualquier cosa, lo que ocurra fuera afecta nos directamente, tanto para las llegadas como para las salidas. Es decir, cancelar nuestros vuelos con Sudáfrica es una pequeña parte del problema. Los que piensan que lo sucede en el extremo sur de África no nos debería afectar se equivocan de pleno. En este mundo intercomunicado e interdependiente, global aunque nos pese, todo está a un tiro de contagio, a un cruce de vuelos en un aeropuerto. Todo está ya cerca, muy cerca.

La falta de información sobre lo que ocurre en África no significa que no pase nada. En Europa hay más casos porque nos movemos más, sí, pero también porque tenemos más información. De muchos países africanos apenas sabemos nada. A esta variante Ómicron se le llama ya la "sudafricana", justa o injustamente, porque es de allí de donde llegan aviones cargados de infectados.


La detección de la variante Ómicron abre un nuevo capítulo en la lucha contra el coronavirus y deja ver claramente que esto no acaba por lo que se ha explicado una y mil veces pero no hemos acabado de entender o simplemente querido hacerlo. En RTVE.es leemos sobre los primeros casos detectados, que son los que

 

La preocupación ante la nueva variante del COVID persiste y este sábado Alemania, Reino Unido, Italia y República Checa han notificado sus primeros contagios, seis en total que se suman al confirmado este viernes en Bélgica (el primero de Europa).

El Gobierno británico ha registrados dos, los mismos que la región alemana de Baviera, mientras que Italia y República Checa tienen uno cada uno.

Asimismo, se investigan los contagios de 61 pasajeros de dos vuelos procedentes de Sudáfrica que han dado positivo en coronavirus después de aterrizar en Ámsterdam, donde se les sometió a una PCR al llegar a Países Bajos cuando ya entró en vigor la prohibición de vuelos desde países del sur de África.

Y en Dinamarca, el Ministerio de Sanidad ha emitido un comunicado en el que reconoce que tiene una "sospecha razonable" de los que podrían ser los dos primeros casos de la nueva cepa, algo que se confirmará en los próximos días. "Las dos personas que han sido infectadas han estado en Sudáfrica y ahora está aisladas y las autoridades están en el proceso de rastrear un tercer vínculo (...) y están trabajando arduamente para hacer llegar este mismo aviso a todos los que estaban en el mismo avión"*

 


En fin, los que se han detectado son los primeros; antes están los casos no detectados, los que se han colado antes de que hubiera alarmas. ¿Se ha detectado pronto? Quizá el crecimiento de nuestros propios contagios en Europa haya actuado a nuestro favor y las alarmas hayan sonado pronto. Eso si hemos tenido suerte.

El proceso ahora en la reacción rápida de los controles y la detección aislante de los casos antes de que sigan contagiando. Hay que dar tiempo a que los científicos puedan tener disponible esa vacuna contra Ómicron, tiempo calculado en cien días. Pero cien días en estos tiempos de pandemia son muy largos, incluso dando lugar a la aparición de alguna otra variante.

El caso vuelve a traer a primer término la cuestión de las diferencias de vacunación entre muchos países. De poco sirve tener a la mayoría de la población vacunada si la variante que aparece tienes tantas mutaciones como Ómicron y las vacunas existentes no lo frenan. En los lugares en donde hay poca vacunación es más probable que surjan variantes nuevas por una sencilla cuestión estadística. Los científicos que han analizado la variante Ómicron se han mostrado sorprendidos por las 50 mutaciones que el virus acumula respecto a lo que conocemos. Esto significa que ha tenido relativa tranquilidad para expandirse y eso es muy malo para el futuro.


Cada vacuna que se envía a países que no disponen de ellas es un seguro para el planeta en su totalidad. No solo evita las muertes, sino que debilita la expansión del virus. Allí donde no se hace nada, el virus se diversifica en nuevas variantes que pueden ser contenidas con las vacunas existes o dar lugar a variantes con muchas mutaciones como este Ómicron que me temo no va a complicar bastante tiempo conforme empiecen a aparecer contagiados y focos.

Es la misma historia que hemos visto anteriormente. Las variantes se detectan y pronto se han extendido por el planeta. La cuestión está en la mortandad que produzcan y la rapidez con la que se expandan.


Las medidas, una vez más, son las mismas de siempre: mascarillas y distancia, higiene y ventilación. Seguimos tomándonos esto de forma poco adecuada, como una lucha entre placeres permitidos y prohibiciones, casi algo freudiano entre placer y autocontrol. En una sociedad de ocio y diversiones, de caprichos, como es la nuestra, no es fácil mentalizar a la gente sobre controles y restricciones. Hay demasiados intereses, como demuestran las caídas de las bolsas en todo el mundo. Nuestro mundo se ha construido sobre esos placeres para sostener una economía del dinero en movimiento, del gasto repartido. Y eso no funciona bien con la situación si no se redirigen los placeres a lo posible.

Nos hemos llenado la cabeza de temas como la "fatiga de zoom" y otros tópicos con los que se nos incita a salir a la calle y gastar, salir del país y gastar, salir de nosotros mismos y gastar. Por supuesto, todo esto estará muy bien para quien se lo pueda permitir. Ahora los virus nos llegan desde países con enorme pobreza del que regresan cansados turistas contagiados. Como ocurrió desde el inicio de la pandemia, la forma de vencer el miedo son las irresistibles tarifas turísticas, de hoteles, de vuelos, comidas, etc. La ley de la oferta y la demanda se convierte en una carrera entre el riesgo de contagio/muerte y ahorro/placer. Así nos va.

Las imágenes de las celebraciones estudiantiles en Salamanca, del patrón de la fiesta de Farmacia,  nos muestran que sigue fallando la comprensión del problema o que le importa a pocos. Mucha bata blanca y muy poca mascarilla. Es el futuro del sector, sí. Todo un ejemplo. Las alegrías de la celebración tienen que dejar de taparse como reacciones de hartazgo o aburrimiento y decir claramente lo que son y suponen, irresponsabilidad.

La foto que acompaña a la noticia en la CNN, con la que abrimos este post, nos muestra un grupo de africanos  manifestándose; uno de ellos sostiene un cartel: "we want a vaccine".  Algo muy distinto a los estudiantes que celebran  su patrón. Aquí no hay alegría, aquí no piden, como los turistas vallisoletanos que nos muestra el diario ABC,  que les saquen de Sudáfrica y les devuelvan a sus países del Primer Mundo. Allí, en Sudáfrica, los que piden vacunas es para sobrevivir y no para salir de marcha.

Las prioridades de unos no son las de otros.

 


* "Reino Unido, Alemania, Italia y República Checa confirman sus primeros casos de la nueva variante" RTVE.es 28/11/2021 https://www.rtve.es/noticias/20211128/reino-unido-alemania-italia-confirman-primeros-casos-nueva-variante-regresan-restricciones/2234486.shtml

sábado, 27 de noviembre de 2021

La llegada de Ómicron

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Lo temíamos. Si ayer era solo una variante sin nombre, una de esas conjunciones de letras y números, hoy ya lo tiene: «The World Health Organization announced Friday it has designated the newly identified coronavirus variant, B.1.1.529, as a variant of concern, named Omicron», explica la CNN. Si ayer mismo los expertos por estos lares decían que no había que preocuparse mientras las bolsas se desplomaban (era nuestro post de ayer), hoy la preocupación es gran, con detecciones de casos en Sudáfrica, Botsuana, Hong-Kong y Bélgica. Y si está en esos sitios, quiere decir que está ya en muchos otros. Cuando un caso se detecta quiere decir que se han contagiado otros antes que, ya están circulando.

Esta nueva variante, Ómicron, plantea una serie de problemas serios respecto a los casos anteriores. Tiene una serie de mutaciones mucho más elevada respecto a los anteriores. Eso quiere decir que es muy distinto, por lo que el sistema de defensa de nuestras vacunas actuales, diseñadas para cubrir una serie de elementos, puede dejar sin atender un conjunto mayor de elementos dañinos o peligrosos. En pocas palabras, las vacunas serán mucho menos eficaces, si esto se confirma. Lo que hay que ver es si esas mutaciones son peligrosas para nosotros o no. 

Lawrence Young, a virologist and a professor of molecular oncology at Warwick Medical School in the United Kingdom, said the Omicron variant was "very worrying."

"It is the most heavily mutated version of the virus we have seen to date. This variant carries some changes we've seen previously in other variants but never all together in one virus. It also has novel mutations," Young said in a statement.

The variant has a high number of mutations, about 50 overall. Crucially, South African genomic scientists said Thursday more than 30 of the mutations were found in the spike protein -- the structure the virus uses to get into the cells they attack.

Neil Ferguson, the director of the MRC Centre for Global Infectious Disease Analysis at Imperial College London, said in a statement the number of mutations on the spike protein was "unprecedented."

"The spike protein gene [is] the protein which is the target of most vaccines. There is therefore a concern that this variant may have a greater potential to escape prior immunity than previous variants," Ferguson said.

 


Lo preocupante, además de esta nueva variante del coronavirus, es este ambiente prenavideño a la española que nuestro gobierno y otros políticos mantienen, como suele decirse, para no arruinar la "campaña navideña".

Desde el principio nos ha fallado la pedagogía. No hemos sabido o querido enfrentarnos a este insólito problema de salud colectiva. Las luchas políticas a su alrededor se han hecho claras: todos quieren apuntarse los éxitos y cargar a los demás con las restricciones. Se ha enfocado, como hemos repetido en varias ocasiones, que el problema eran las "restricciones" y no el virus. Las restricciones cuestan votos; el virus, vidas. Y lo primero es lo que cuenta en las cuentas de algunos.

El tratamiento miserable dado a una Sanidad Pública a la que se le exige todo y se le da con cuentagotas muestra que los políticos han visto esto siempre como una carrera en la que ellos debían ganar tiempo, manteniendo un equilibrio, hasta que la Ciencia encontrara una vacuna. Con la vacuna, pensaban, todo desaparecería.

Pero a lo que estamos asistiendo es a otra cosa. Las vacunas llegaron y el coronavirus sigue. La idea de que vacunados todo es más llevadero es cierta, pero ¿qué ocurre en el momento en que entre otra variante para cuyas mutaciones no tengamos defensas? ¿Cuántas veces ocurrirá esto?

Podemos crear una fábula evolucionista en la que los coronavirus han estado permitiendo al ser humano desarrollar una forma de vida lo suficientemente favorable como para difundirse ampliamente por el mundo y ganar la carrera evolutiva. Sus estrategias contra las nuestras, podríamos decir; el azar de las mutaciones contra el orden programado de los humanos, lleno de errores e intereses, de estimaciones fallidas, pero también de aciertos en los avances, cuyo tiempo se ha reducido espectacularmente pero con los problemas que se crean debidos a esta misma velocidad.


La duración de esto no nos hace ver que es un problema de dimensiones planetarias. La política sigue pendiente de las elecciones siguientes, su medida del tiempo y de la vida. La Ciencia vive otro tiempo. La gente, finalmente, vive el que se corresponde con su forma de ver el mundo, ya sea responsable o irresponsable.

Lo visto estos días atrás en España, con unos políticos jugando con el "semáforo covid", con el tipo de restricciones aplicable y echando luces navideñas al fuego, complicando la situación deja mucho margen para la reflexión. El político cree que por repetir tres veces la palabra "vacuna", como hacen aquí y fuera de aquí, el coronavirus desaparecerá como por arte de magia. Con estas cosas gana tiempo y ya se acumula la tercera dosis bajando en edad, primero eran 70, luego 60 y después todo el mundo, como es obvio ante la pérdida de eficacia con el paso del tiempo —ocurre con muchas otras vacunas, las que se repiten cada año— o la llegada de nuevas variaciones, algo que no se contempla en el "programa político". La estrategia de dilación de los problemas está destinada al fracaso, ya que estos nos pasarán por encima.

A estas alturas no podemos estar sin una "Ley de Pandemias". No la tenemos porque nadie quiere asumir el riesgo de las limitaciones, de las restricciones que habría que aplicar. Por contra, asistimos al juego surrealista de que sean los jueces los que determinen las aplicaciones. Esto es una aberración que sin embargo tiene su juego claro: se hace a los jueces responsables en cuanto que en cada Autonomía se produce un rechazo. Los políticos necesitan de un "culpable", un responsable que asuma lo que ellos mismos imposibilitan, las leyes acordes a estas necesidades. Aquí cualquier patronal puede mandar a sus abogados a impugnar medidas de control porque no hay una ley marco que acoja estos supuestos. Los argumentos de los tribunales han sido realmente penosos para los políticos: falta de argumentación, mal documentado, excesivo, etc. en las solicitudes. Creo que algunos gobiernos autonómicos hasta habrán respirado más tranquilos: ellos lo intentaron, pero los jueces echaron abajo sus propuestas de restricción. Que dos años después estemos así no solo es sorprendente sino además deprimente.

elDiario.es

Ahora, ante la llegada de una variante con muchas mutaciones, con una alta capacidad de contagio, etc. nuestras preguntas son locales: cómo compartir la mesa navideña con la familia o los compañeros de las empresas, qué pasa con los mercadillos y las cabalgatas...  Deberíamos haber asumido que somos nosotros los que debemos plantear las medidas de seguridad.

Ha bastado solo un día entre escuchar que no debemos preocuparnos a que debemos estar preocupados, que es un estado de ánimo, cuando deberíamos decir "preparados", que implica además una serie de acciones. Sin embargo, para los políticos españoles esto es casi imposible. Mientras toda Europa intenta aplicar restricciones para poder pasar la llegada del invierno y en España perdemos los buenos datos en dos semanas, queda mucho por hacer lo que presenta como una mala temporada.

Nos dicen que en 100 días puede haber ya vacunas contra Omicron. Tenemos y tendremos nuevas armas para combatir el coronavirus; lo que no tenemos son herramientas para combatir nuestra desidia o los intereses ocultos. Todos nos podemos contagiar, sí, pero la cuestión es la facilidad con la que podamos hacerlo. Si no ponemos más de nuestra parte, malo. Ese "más" significa prudencia, inteligencia, vigilancia y contención.

Omicron, desgraciadamente, parece que estará pronto en nuestro día a día. Va a llegar en un mal momento, un tiempo de expansión de la variable anterior y el choque puede ser brutal. Pero eso no parece preocupar a nuestros políticos, que ya se daban por satisfechos cuando la incidencia estaba hace unos días en 140. Ahora, por mucho que se maquille, estamos ya por encima de 170, dejando poco margen de celebración.


* David McKenzie, Ghazi Balkiz, Ivana Kottasová y Laura Smith-Spark "Omicron, a new Covid-19 variant with high number of mutations, sparks travel bans and worries scientists" CNN 27/11/2021 https://edition.cnn.com/2021/11/26/africa/new-covid-variant-discovered-south-africa-b11529-intl/index.html

viernes, 26 de noviembre de 2021

¿En qué quedamos?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La noticia de la aparición de una nueva variante del coronavirus provoca reacciones muy distintas según los campos que escuchemos. Nos empeñamos en considerar esto como un campo cerrado y controlado en el que todo se reduce por nuestros esfuerzos. Preferimos ignorar la situación real, que esto está abierto a una serie de variables inciertas que lo convierten en mucho más complejo e interminable. Por ejemplo, se toma la vacunación como un sistema de sumas y restas; hoy ya se nos dice que las vacunas pierden eficacia a los seis meses y que el proceso vuelve a empezar. A esto se le añade que lo que "vuelve a comenzar" puede estar agravado, como ahora nos dicen, con una nueva variante cuyos efectos y velocidad de contagio pueden ser mucho más graves.

Siguen saliendo en las cadenas de televisión españoles —como he visto hace unos minutos— que salen diciendo que se vacunan para poder "salir de marcha", un loable objetivo vital al que le empujan nuestras patronales del ocio/negocio y los medios. Pese a los avisos, como el sorprendente positivo del joven tenista Carlos Alcaraz, dado que viven en una "burbuja" para la Copa Davis. La burbuja se ha pinchado por algún lado y escuchamos compungido al médico del equipo, que ve cómo se le escapa un jugador y gana un paciente. Afortunadamente, el resto —por ahora— está bien, en condiciones de jugar. Teniendo en cuenta el sistema de control y pruebas, solo se puedo haber contagiado allí, donde se suponía que estaba todo controlado. Como no se puede preguntar, desconocemos si además de las pruebas están vacunados los jugadores. Alcaraz ha estado moviéndose por medio mundo y es ahora cuando da positivo. Le deseamos una pronta recuperación y ausencia de secuelas por su bien y el del tenis español.

Lo que preocupa a unos y menos a otros es la noticia de la aparición de esa nueva estrella del contagio, una variante aparecida en lugares distantes, lo que es un mal síntoma. Antena 3 nos cuenta:

"Tomará unos días ver qué impacto puede tener y el potencial de las vacunas ante la variante", subrayó la experta, quien también indicó que un grupo de asesores de la OMS celebrará un encuentro para analizarla.

"No hay motivo para la alarma, pero hay que ver qué significa", ha afirmado Van Kerkhove, quien también ha recordado que la variante Delta, actualmente causante de prácticamente todos los nuevos contagios de COVID-19 en el planeta, presenta asimismo diferentes mutaciones.

Científicos y autoridades sanitarias de Sudáfrica confirmaron hoy la existencia de la nueva variante del coronavirus, denominada B.1.1.529, que posee una treintena de mutaciones. La nueva variante presenta "una constelación muy inusual de mutaciones", pero su "significado aún es incierto", ha explicado por su parte el profesor Tulio de Oliveira, de la Plataforma de Innovación en Investigación y Secuenciación de KwaZulu-Natal (KRISP).

Hasta ahora se han confirmado casos de esta nueva variante en Sudáfrica, en la vecina Botsuana y en Hong Kong (China).*

 

Pero cada vez que un experto dice "no hay motivo de alarma", el resto del mundo se sacude y entra en pánico. Han escuchado demasiadas veces este mantra como quedarse tranquilos.

Los movimientos se desatan en aquellos otros campos afectados por la pandemia, es decir, todos. Es extraña la simbiosis que se está produciendo entre los llamados expertos y los políticos. Muchos expertos se han transformado en "políticos" y muchos políticos se transforman en "expertos". La misión del experto se ha convertido en la de un intermediario fiable de los políticos poco fiables. Sin embargo, es difícil ser expertos en algo nuevo, en algo que desconocemos.

Si la misión del político es decir que no cunda el pánico, la expresión "No hay motivo para la alarma, pero hay que ver qué significa" suena sospechosa a los oídos de gente que lleva dos años escuchando frases similares. Si además va acompañada de expresiones como "inusual" o "incierto", la gente comienza a ponerse nerviosa y lo que se quería evitar, se produce.

En ABC leemos el siguiente titular poco tranquilizador "Las Bolsas se hunden por el temor a la nueva variante del Covid-19 detectada en Sudáfrica", que evidencia los peligros de que se tranquilice antes de tener informaciones, afirmando que "hay que ver". En algo tan sensible como la bolsa escaldada, los efectos son terribles:

El pánico regresa a los parqués de todo el mundo por la nueva variante del coronavirus y la vuelta de las restricciones ante el repunte generalizado de los contagios. El Ibex 35 se desploma este viernes más de un 4% en los primeros compases de la sesión por el temor de los inversores tras la detección de una nueva variante del virus en Sudáfrica y en un contexto de nuevas restricciones en Europa para hacer frente a la pandemia. El principal selectivo español perdía la cota psicológica de los 8.500 puntos a primera hora de la mañana, mientras que las ganancias del año se reducen por encima del 6%. El resto de Bolsas europeas cotizaban también con pérdidas superiores al 3%.

En la apertura, París retrocede el 3,57%; Milán, el 3,45%; Londres, el 3,25%, y Fráncfort, el 3,12%.

Científicos sudafricanos anunciaron el jueves la detección de una nueva variante de covid-19, potencialmente más contagiosa y con múltiples mutaciones. Ante el temor a una reactivación de la pandemia, todos los grandes valores del Ibex 35 registraban caídas con las compañías turísticas y aéreas a la cabeza de las pérdidas. En concreto, IAG sufría un fuerte retroceso del 11,02%, Amadeus se dejaba un 10,5% y Aena perdía 7,07% pasadas las 10.00 horas.**

 


Para no tener mucha información y ser todo "incierto", los efectos son muy contundentes en todas las plazas y sectores. Hace ya muchos años que dejó de considerarse la Economía como una ciencia racional y pasó a contemplar la irracionalidad de los pánicos y miedos como su centro. El "homo aeconomicus" es terriblemente irracional a diferencia de lo que la Economía clásica consideraba. Hace mucho que los Premios Nobel se los llevan los que estudian cómo miedos y emociones nos perturban el raciocinio y retuercen nuestros criterios de decisión.

Los expertos de la Economía lo saben; los que tienen que invertir, comprar y vender saben que el miedo conoce la fuerza del miedo. Y aquí ya vivimos en medio de pura sugestión, sobresaltados, con futuros que no van a mucho más allá de puentes, fines de semana, festividades y celebraciones familiares.


Con el miedo a 700.000 muertes anunciadas por la OMS para Europa en los próximos meses, con nuestros políticos lanzándonos a cruzar los nuevos semáforos del COVID, diciéndonos que mientras haya UCI hay esperanza, es fácil que los pánicos se desaten y que ese joven que salía en el noticiario tema por no poder quedar con los amigos el finde para ir de marcha, ¡terrible situación, inimaginable desastre!

Las bolsas, eufóricas con las subidas de la energía, se hunden por el amago de aparición de un virus en Botsuana, Sudáfrica y Hong-Kong, todo lejano, pero ya a un golpe de avión con oferta incluida y descuentos de pareja.

Ya no queda resquicio para la duda de la maldad de la nueva variante que llega de fuera. Esos persistentes negacionistas, esos reacios al pinchazo esporádico o continuo, de "dosis sobre dosis" (como un villancico pandémico), llenarán las UCI, mientras nuestras defensas decaen y se nos impulsa a la fraternidad universal, con gasto incluido. Cuando los expertos piden que no nos alarmemos, no sé porqué, cunde el pánico bursátil. Un extraño efecto, desde luego.



Puede que el virus varíe, mute o se camufle, pero lo que sigue siendo verdad —ahora y antes, también después— es que mantengas las distancias, las mascarillas puestas, una buena higiene de manos (también del resto) y una ventilación adecuada. Los enemigos de estos cuatro puntos son los afectos e intereses sectoriales, el gel poco eficaz, la mascarilla bajada mientras fumas con los amigos, y las corrientes para los frioleros.

Ahora hay que ir a por la tercera dosis, a vacunar a los niños y a ver si entre todos convencemos a algunos antivacunas para que se pinchen. También habrá que decirle al que iba a salir de marcha que no pasa nada si se controla un poco y que hay vida más allá del finde, aunque le cueste creerlo.

No sabemos si tranquilizarnos, como nos dicen los expertos sanitarios, o lanzarnos a la vías, como hacen los expertos bursátiles. Aquí cada uno ve el mundo a su manera y el techo de unos es el suelo de otros. ¿Qué hacer? 

Nuestra vida va muy rápida y agitada. La Naturaleza nos mira moviendo ligeramente la cabeza, con ese gesto de "no tienen remedio". ¡Cuídense!

 



* "La OMS estudia una nueva variante del coronavirus con múltiples mutaciones" Antena3 25/11/2021 https://www.antena3.com/noticias/salud/oms-estudia-nueva-variante-coronavirus-multiples-mutaciones_20211125619fde285db1d6000107a623.html

** "Las Bolsas se hunden por el temor a la nueva variante del Covid-19 detectada en Sudáfrica" ABC 26/11/2021 https://www.abc.es/economia/abci-ibex-35-hunde-temor-nueva-variante-covid-19-sudafrica-202111260924_noticia.html