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martes, 20 de enero de 2026

La pendiente lógica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los actos realizados por Donald Trump van llegando al punto temido, aquel al que no se pensaba llegar, pero al que se va llegar tras recorrer la pendiente lógica. Trump ha iniciado tantos punto de fricción simultáneamente que parece inevitable que alguno de ellos acabe desencadenando algún tipo de reacción que se le escape de las manos. Esto puede ocurrir en un caso abierto o en varios que estallen en cadena. El aumento de la complejidad aumenta la posibilidad de que se den estos estallidos que se vuelven imparables.

La peculiar personalidad de Trump hace, además, que estos órdagos que lanza acaben considerándose como desafíos personales, algo que minaría su credibilidad en los otros sucesos abiertos y los posibles por abrir en el futuro. Es el híper desafío, la necesidad de demostrar de forma continua su "grandeza", su carácter excepcional, único, que pierde a Trump.

Mientras muchos políticos repartidos por todo el mundo apuestan por la discreción eficaz, Trump ha elegido por su personalidad el extremo contrario, ser el llamativo y exagerado centro de todas las miradas, lo que surge de su propia personalidad narcisista.

Ahora son varios frentes los abiertos y en su límite. En 20minutos, Emilio Ordiz escribe desde Bruselas lo que podemos considerar la paradoja del frente OTAN, las consecuencias del deseo de apropiarse Groenlandia: 

Estados Unidos y Europa parecen acercarse al choque total por la amenaza arancelaria de Donald Trump contra ocho países aliados a cuenta de Groenlandia. Además, este lunes el presidente estadounidense descubrió todas sus cartas. "Querido Jonas: Teniendo en cuenta que tu país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber parado ocho guerras, y más, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos", le escribió Trump al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.

Esto llega después de un fin de semana en el que anunció más leña al fuego con aranceles a los países (Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido) que han enviado tropas a la isla más grande del mundo para reforzar el apoyo de Dinamarca -que también lanzó ya un contingente-, país del que depende el territorio. Ya este lunes, Trump no quiso entrar a valorar la opción de una intervención militar estadounidense en Groenlandia. "Sin comentarios", aseguró.*

 


La situación llega a un punto en el que hacer "más" comentarios, después de lo expresado en el párrafo anterior, es realmente difícil. ¿Qué comentar después de ese exceso de sinceridad en valoración y propósitos? Las declaraciones de la primera parte nos confirman que Trump se encuentra en ese punto en el apenas queda margen para desdecirse y no actuar. Eso iría directamente contra él; sería dinamitar su propia imagen incluso ante sus propios ojos.

Incluso, no tomarlo en serio podría ser contraproducente, ya que le llevaría a aumentar la presión de los acontecimientos tomando decisiones irreversibles y peligrosas.

Otro punto de fricción es el que ha abierto sobre la ya complicada situación de Gaza. Si en el norte es Groenlandia y la OTAN, en el sur ha vuelto a remover Gaza, donde la propuesta de la Junta de control de los territorios ha provocado la respuesta indignada de Israel, que creía tener controlado a Trump hasta el momento.

En RTVE.es nos dan cuenta de la reacción de Netanyahu:


El sábado pasado, Netanyahu, mostró su rechazo a la composición de la Junta Ejecutiva y pidió explicaciones a EE.UU.

"El anuncio de la composición de la Junta Ejecutiva de Gaza, subordinado a la Conferencia de Paz, no se coordinó con Israel y contradice su política", señaló la oficina del mandatario en un comunicado. El primer ministro ordenó a su ministro de Exteriores, Gideon Saar, contactar con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para abordar la situación.

Además, los ministros ultranacionalistas Itamar Ben Gvir (Seguridad Nacional) y Bezalel Smotrich (Finanzas) pidieron a Netanyahu retomar la ofensiva en Gaza, donde, tras dos años de guerra y ofensiva militar israelí, que dejaron más de 68.000 muertos gazatíes, rige un alto el fuego desde octubre pasado, pese a que más de 440 personas han muerto en ataques israelíes, incluidos un centenar de niños, desde entonces.

"La Franja de Gaza no necesita ningún 'comité de gestión' que supervise su 'reconstrucción', necesita ser depurada de terroristas de Hamás, quienes deben ser destruidos, además de fomentar la inmigración voluntaria masiva, de acuerdo con el plan original del presidente Trump", escribió Ben Gvir en su cuenta de la red social X.

Y pidió al primer ministro que ordene a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI, el ejército) que se preparen para "volver a la guerra con una fuerza tremenda en la Franja de Gaza, a fin de lograr el objetivo principal de la guerra: la destrucción de Hamás".**



Como puede apreciarse, también lo que Trump creía atado se le convierte en motivo de conflicto. Si ya calificar como "paz" lo que ocurre en Gaza es complicado, lo que puede suponer la reapertura del conflicto directo y el rechazo de la mediación abre nuevas y dramáticas posibilidades.

De nuevo son los "aliados" los que se siente afectados por las decisiones de Trump. Si bien ambos casos son  muy distintos, los efectos son los de cuestionar el "orden" trumpista. Las posibilidades de que estallen por ambos lados de forma simultánea no es descabellada, pues los interesados en que estalle cualquiera de ellos verán como un momento apropiado cuando la atención este puesta en el otro frente.

¿A quién le interesa que la OTAN se disuelva? Evidentemente a Rusia por su situación en Ucrania, en donde aprovechará para avanzar y consolidar sus posiciones. Serán los radicales de Israel lo que aprovechen, como ya hacen, para arrasar lo poco que queda en la Franja, consolidar sus asentamientos ilegales y exterminar a los que palestinos que se queden por la zona. Otros frentes aparecen insinuados, como un amago de conflicto, como ocurre con México o Cuba. Dejamos de lado por ahora las amenazas a Canadá.

Hace unos días hablábamos del "cántaro y la fuente", del riesgo creciente de que estallen conflictos. El de Gaza está en relativa "pausa", es decir, siguen matando palestino y apropiándose de territorios. Otros parecen más remotos, pero hay fuerzas interesadas en que estallen, en que se llegue a ese punto en que ya es difícil retroceder, cuando rueden imparables por la pendiente lógica. 

 


* Emilio Ordiz "Dinamarca y Groenlandia exigen a Rutte una misión de la OTAN en el ártico y Europa se declara "preparada para responder" a Trump" 20minutos 19/01/2026 https://www.20minutos.es/internacional/europa-avisa-que-esta-preparada-para-responder-las-amenazas-trump-replica-ya-no-voy-pensar-solo-paz_6923062_0.html

** "Trump avanza en su Junta de la Paz para Gaza, a la que invita a Putin y que cuestiona Netanyahu" RTVE.es 19/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260119/trump-avanza-su-junta-paz-para-gaza-a-invita-a-putin-cuestiona-netanyahu/16899963.shtml

lunes, 1 de diciembre de 2025

Odios, silencios y un indulto para Netanyahu

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es nos ofrecen una interesante entrevista con Pankaj Mishra sobre la cuestión Palestina, sobre el genocidio cometido y que sigue. Todo lo que sea hacer tomar conciencia de esta barbarie, sobre la serie de confluencias que se han debido dar para que esto triunfara ante la inoperancia de las instituciones internacionales y los gobiernos de ciertos países poderosos, los intereses económicos y empresariales detrás, etc. debe ser leído con interés.

Una sociedad mediática como la actual acaba manifestando en las calles lo que no es fácil decir en esos mismos medios. La calle ha vuelto a ser el destino de la protesta. Se nos dice en el inicio del texto de la entrevista: 

El escritor y ensayista indio Pankaj Mishra, miembro de la Real Sociedad Británica de Literatura y colaborador en The Guardian y The New Yorker, analiza en su libro El mundo después de Gaza. Una breve historia (Galaxia Gutenberg) las consecuencias políticas y morales de la guerra en Gaza.

Un ensayo cancelado en una conferencia en Oxford, en el que hay referencias a la filósofa Hannah Arend y al escritor Primo Levi, deportado de Auschwitz. Ambos, señala Mishra, fueron censurados en Israel por sus ideas críticas. De Primo Levi señala también que fue capaz de revertir las ideas fáciles y complacientes sobre el victimismo, sobre el derecho eterno de las víctimas a justificarse y hacer lo que quieran.

De Trump, Netanyahu y la extrema derecha, europea y americana, subraya el peligro del odio como captador de votos: "Si le das a la gente algo o alguien a quien odiar, te apoyarán", asegura. Pankaj Mishra hace un diagnóstico de nuestra sociedad a través de la guerra en Palestina. Un genocidio, dice, apoyado por grupos poderosos para quienes no existe la opinión pública. Advierte que solo una sociedad que salga a la calle y se haga escuchar, puede frenar este genocidio.*


Son dos los principios: el odio y el silencio. La polarización busca el odio y el silencio rodea la sociedad para evitar que sea consciente de las dimensiones reales de lo que se está haciendo. Estos mecanismos son cada vez más frecuentes en la política y las fuerzas que están tras Netanyahu no los desaprovechan.

El filtrado de imágenes de la realidad de lo que hay detrás nos sacude presentándonos el horror. Un reportaje en The New York Times explica en su titular que sus fotógrafos no pueden olvidar lo que han visto.

Las recientes imágenes del asesinato a sangre fría de dos palestinos desarmados nos muestran a qué llama el Israel de Benjamín Netanyahu "paz".

Son cientos de palestinos, con mujeres y niños, los que mueren desde que se firmó la "paz" con un plan que deja a los palestinos en manos de soldados como los que acabamos de ver en las crueles imágenes. 

Para todas esas muertes Israel tiene excusas de todo tipo. Los que les critican, sabemos que es por "anti semitismo", algo que ya ha dejado de funcionar y que ha causado un grave daño a la identidad de Israel y a su propia memoria histórica, como el mismo entrevistado señala.

Es el propio Netanyahu, acusado de múltiples delitos, quien solicita ahora el indulto presidencial, señalando sus "méritos" para preservar Israel de sus enemigos:

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha enviado, a través de su abogado, la petición al presidente, Isaac Herzog, del indulto en el juicio en el que se enfrenta a tres causas por corrupción, fraude, abuso de confianza y soborno.

"La Oficina del Presidente está al tanto de que esta es una petición extraordinaria que conlleva implicaciones importantes. Tras recibir todas las opiniones relevantes, el presidente considerará la petición con sinceridad y responsabilidad", recoge el texto difundido por la presidencia israelí.

La jefatura del Estado ha detallado que la petición ha sido transferida al Departamento de Indultos del Ministerio de Justicia, que recogerá las opiniones de las autoridades relevantes en esta cartera, en manos de Yariv Levin, del Likud (el partido de Netanyahu). Estas opiniones se enviarán al asesor legal de Herzog para que este pueda formular su opinión.**


Hace tiempo que no se recordaban los delitos de Netanyahu, pese a ser una de las motivaciones importantes de la situación. Se especuló que el montaje de esta guerra era un intento de borrar esos delitos, de hacerse un auto lavado de imagen y evitar así la cárcel.

Que el destino de Israel y de otros millones de personas sea lavar los delitos de Netanyahu; que cientos de miles queden sin hogar, sin escuelas u hospitales para que el primer ministro sea el "héroe" de estas matanzas es un indicador claro de que algo está fallando en el sistema.

La cuestión de Palestina deja al descubierto toda una serie de intereses y manipulaciones en las políticas nacionales e internacionales, de intereses económicos sin escrúpulos, de una manipulación constante de la opinión pública a la que se controla y dirige en una gran guerra mediática abastecida de esos odios y silencios. 

Es importante que vayan apareciendo testimonios y reflexiones sobre algo que es más que una guerra. Como señala el autor de la entrevista en su presentación, se trata de una dimensión moral añadida a las que de por sí suponen las guerras. Gaza marca una nueva frontera.

Puede que el presidente de Israel conceda el indulto a Benjamín Netanyahu, pero creo que la Historia no será tan generosa. 


* Yolanda Villaluenga "Entrevista Pankaj Mishra, ensayista: "El Estado de Israel ha contaminado la memoria del Holocausto"" RTVE.es 30/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251130/pankaj-mishra-ensayista-estado-israel-contaminado-memoria-del-holocausto/16838527.shtml

** "Netanyahu solicita formalmente al presidente de Israel el indulto en su juicio por corrupción" RTVE.es / AGENCIAS 30/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251130/netanyahu-solicita-formalmente-presidente-israel-indulto-su-juicio-por-corrupcion/16838251.shtml

miércoles, 29 de octubre de 2025

Ni acuerdo ni paz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Interesa a alguien la paz en Palestina? ¿Les interesa a Netanyahu y a Hamás, como responsables de lo que allí ocurra? Hemos tenido nuestras dudas de que a alguien le interese realmente. Los objetivos parecen ser otros y la "paz" se ha convertido en un proceso de "prestigio" de un tercero, Donald Trump, que se encuentra atrapado con su alianza con Israel.

El objetivo real de Israel no es la paz, sino hacerse con el territorio y borrar del mapa no solo la resistencia, sino la existencia palestina. Las guerras acaban en la paz o en la aniquilación absoluta del adversario, es decir, en la llamada "solución final", una estrategia que tiene fuertes resonancias por experiencia en Israel.

Por su parte, Hamás tiene un interés político y militar en seguir conservando el liderazgo por necesidad. La paz le obliga a disolverse, a desaparecer de la Franja, pues no se trata solo de "ganar", un imposible, sino de rentabilizar dentro y fuera de Gaza el sufrimiento del dolor palestino. La paz le hace perder su esencia, la de grupo terrorista que consigue más con las muertes de inocentes que con las de sus adversarios.

Israel ha hecho más por la causa palestina, logrando el apoyo internacional masivo, que todos los terroristas de Hamás. Eso es incuestionable. Su esperanza es que finalmente sea la comunidad internacional la que pare a Israel y le ponga en bandeja un liderazgo consolidado dentro y fuera de Palestina, dentro del peculiar sistema ideológico, bélico y religioso de los grupos radicales del islamismo. Luchan entre ellos por conseguir ese liderazgo religioso.

El tercer elemento, los Estados Unidos de Donald Trump, tienen intereses políticos, económicos y personales. Es indudable que Trump no puede hacer un giro brusco de su política de apoyo a Netanyahu. Trump es una especie de "hombre de las mil paces", según su propia contabilidad. Cree que controla a Netanyahu, pero es el primer ministro israelí quien le controla a él a sabiendas de que no puede hacer un giro brusco. A Trump no le interesa la paz en sí, sino su figura de "pacificador". La ironía es que ha sido él quien le dio alas (y financiación) para la guerra.

Independent en Español

La fragilidad del acuerdo para la "paz" era obvia desde su primera formulación, ya que a ninguno le interesa realmente. Trump, ilusionado con ese posible Nobel de la Paz, ha quedado en evidencia con los nuevos ataques de Israel y los incumplimientos de Hamás. Una "paz" que no entregue el territorio a la colonización y explotación de los territorios palestinos, no será admisible para Israel. De igual forma, para Hamás no hay paz en su disolución dejando libre a Israel para controlar.

En RTVE.es podemos leer sobre la situación en este momento:

La frágil tregua entre Israel y Hamás se tambalea y parece que el acuerdo de paz impulsado por Donald Trump y firmado por las partes en Egipto el pasado 8 de octubre puede que se rompa en cualquier momento. Los bombardeos del Ejército israelí han asesinado a al menos 31 personas en toda la Franja.

Este martes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha ordenado atacar de forma "contundente" e "inmediata" el sur de Gaza después de acusar a Hamás de violar el acuerdo de alto el fuego tras entregar los restos de un cadáver que no correspondía a ninguno de los cuerpos de los 13 rehenes que aún quedan en la Franja y de que el grupo atacase presuntamente a tropas israelíes en Ráfah, al sur de la Franja.*


No parece, desde luego, un buen camino para alcanzar la paz. La cuestión queda en manos de unos Estados Unidos a lo que se mira con curiosidad por ver hasta dónde puede llegar en su defensa y justificación de Israel. Por lo pronto, Donald Trump ya ha señalado el derecho de Israel a defenderse si es atacado.

Se dan por buenas las razones de un lado mientras que se ignoran las del otro. No es algo que podamos llamar "justo" o "equilibrado".

En 20minutos leemos su respuesta a lo ocurrido:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho este miércoles que Israel "debería responder" a lo que el Gobierno de Benjamín Netanyahu califica de violaciones del alto el fuego de Hamás, tras los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza en los que murieron al menos 31 personas.

"Acabo de enterarme, mataron a un soldado israelí y los israelíes respondieron, y deberían responder cuando eso ocurre", ha dicho el mandatario estadounidense a la prensa a bordo del Air Force One de camino a Corea del Sur desde Japón.


Trump ha añadido que "nada va a poner en peligro el alto el fuego", y afirmó que Hamás "es una parte muy pequeña de la paz en Oriente Medio" y "si se porta bien serán felices, y si no se portan bien serán eliminados".**


La respuesta de Trump es clara respecto a lo que va a apoyar en el conflicto. Su peculiar forma de ver las cosas le hace en unos momentos apoyar a Israel dando por buenas su reacciones bélicas y, por otro, mantener la idea de que el acuerdo se mantiene. ¿Es posible hablar de paz cuando los contendientes se están matando? En la mente de Trump estas cosas son posibles, pues no desea renunciar a nada, por muy incompatible que sea. Un acuerdo de paz respaldando a Israel y dando por buenas sus versiones no es "acuerdo" ni es de "paz", pero eso no le importa a Trump.

La estrategia del castigo indiscriminado busca que la población palestina abandone el apoyo a Hamás, pero está consiguiendo que los palestinos queden sin alternativa. Solo les queda la muerte o la desesperación.

Ahora la cuestión es cuánto tiempo puede sostenerse este discurso de paz sin paz. La situación ha cambiado, pero las palabras se mantienen. 

* "Israel bombardea de forma "contundente" el sur de Gaza tras las "violaciones" del acuerdo por parte de Hamás" RTVE.es 28/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251028/israel-mata-a-tres-supuestos-milicianos-cisjordania-mientras-netanyahu-convoca-reunion-emergencia/16789560.shtml

** "Trump dice que Israel "debería responder" a lo que considera violaciones del alto el fuego" 20minutos 29/10/2025 https://www.20minutos.es/internacional/trump-dice-que-israel-deberia-responder-que-considera-violaciones-alto-fuego_6662236_0.html

viernes, 3 de octubre de 2025

Los hechos y las palabras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Qué fácil es decirlo! Ante el sufrimiento, la teoría conspirativa; ante los hechos, las manipulaciones. Una parte del espectro político y del mediático sostienen que todo esto de Gaza, lo de la flotilla, etc. no es más que un montaje, una forma de publicitarse y tapar de paso los escándalos propios. ¡Todo por Begoña! ¡Begoña es el camino para derribar a Sánchez! ¿Lo de la "Vuelta"? ¡Más de lo mismo! De repente el mundo se ha dividido en manipuladores y encubridores, por un lado, y tontos útiles mediáticos por otro. Las causas se diluyen en estrategias.

Apoyar al pueblo palestino, pedir el cese de su sufrimiento, no es más que parte de un juego torticero donde todo se deriva a estrategia y cálculo. No hay hueco para la humanidad o la solidaridad. Todo esto se expresa ya en discursos y artículos en la prensa.

¿De verdad lo creen?

Por otra parte, no deja de ser cierto que hay usos y abusos de estrategias para arrimar el ascua a las sardinas propias. La política ya no sabe funcionar sin este tipo de maldades comunicativas, de sobreentendidos y descalificaciones, diluyendo los motivos reales. Si para Netanyahu todo lo que no sea justificar sus actos es "anti semitismo", que es una forma absolutista de decir "¡Israel soy yo!", para algunos que no temen ya firmar sus declaraciones (¡ellos sabrán ante quién hacen méritos!) todo es fingimiento y manipulación.

Aquí hemos dicho en varias ocasiones que los dos peores enemigos del pueblo palestino son Netanyahu y Hamás, puestos en el orden que quieran. Ambos utilizan el sufrimiento como arma y las acciones de ambos se combinan. Netanyahu ha conseguido para Hamás lo que estos no habían conseguido antes, por lo que no tiene un interés excesivo en lograr lo que sabe no van a darle, pero sí beneficiarse de los efectos colaterales y del sufrimiento directo. Netanyahu se lo pone en bandeja.

Pero esto no significa en absoluto que el sufrimiento o la injusticia sean falsos. Significa que unos y otros manipulan el sufrimiento de rehenes y del pueblo que está sufriendo el indudable genocidio en sus carnes,

A Netanyahu le interesa que haya rehenes y a Hamás que sigan saliendo imágenes de la crueldad de las acciones israelíes. Para ambos es cosa de estrategia y para todos los demás de dolor.

Por eso, cuando se lee algún artículo o se escuchan comentarios, con tono de burla, señalando que lo de Palestina está justificado porque fue Hamás quien comenzó todo nos removemos en los asientos y nos surge cierta rabia contenida. Peor todavía cuando se trata de justificar con que "Israel es una democracia" y se ironiza sobre "velos" y demás de los palestinos. ¡Flaco servicio a la democracia si lo que hace Netanyahu se considera democrático o, peor, la superioridad democrática supone el exterminio de los que no lo son! ¿Es que ser "democrático" justifica hacer lo que no lo es?

Ayer, en un programa televisivo, un tertuliano intervino para señalar que "no fue Hamás la que comenzó todo esto", que era algo que llevaba décadas por parte de Israel". Los medios constituyen el nivel 2 tras el nivel 1 de los políticos, vemos que cada vez juegan un papel menos crítico frente a ellos.

Los medios españoles —algunas personas en ellos— han caído en la trampa de ser arrastrados por el cálculo de los políticos. Ahora se transmite en clave nacional, de conflicto entre gobierno y oposición, sin que estos dos grupos, en su seno, estén exentos de conflictos entre socios. Hemos normalizado que lo importante no es lo que sucede, sino cómo referirnos a ello (de propaganda a genocidio, pasando por masacre), lo que hace insufrible la situación y produce auténtico y visceral rechazo. "Guerra defensiva" frente a "holocausto" reduce el conflicto a los términos con los que se expresa. La negación de la realidad de los hechos en beneficio de la discusión terminología pasa a ser básica en un mundo de manipulación como es el mediático.

Estamos llegando a un nivel peligroso en el que algunos se permiten jugar con la ironía de las cifras de muertes, con el caótico final de La Vuelta en Madrid, etc. Se antepone la polarización partidista a un sentido real de las dimensiones del problema. Todo es ahora un invento de los "otros". Si los otros asumen una posición, yo asumo la contraria.

¿No es posible distanciarse de ambos, tratar de mantener cierto sentido de la realidad que no implique ser títeres de unos y otros?

El sufrimiento del pueblo palestino es real; la crueldad del gobierno de Netanyahu es evidente, al igual que lo es su voluntad de exterminio, de destrucción de las ciudades. Es real el terrorismo de Hamás. Son décadas de ignorar un problema, de construir excusas que lo han mantenido hasta que la brutal reacción ha llevado a lo intolerable, a cotas muy altas.

Quizá la cuestión palestina ha llegado a un cierto nivel en la política internacional que está demasiado enredado: el apoyo de la Casa Blanca, el blanqueo que realiza sobre Israel, la polarización creciente, el auge de la extrema derecha y su radical xenofobia que ve en los palestinos "islamismo" y en Israel "democracia", los negocios de las armas, etc. Ninguna guerra se libra ya solo en el campo de batalla; el campo mediático ha pasado a ser decisivo porque el verdadero escenario paralelo es el de la opinión pública. Sobre un fondo económico internacional, la imagen de un país es una parte necesaria de su activo. Los que tienen negocios con Israel lo saben y los ven peligrar con la corriente negativa creada por Netanyahu, que algunos sin pudor intentan presentar como "guerra defensiva" porque hay quien quiere escucharlo así.

Ahora vemos en los medios comentarios que no se veían hace pocas semanas, ¿Es el resultado de la politización en clave interna/nacional de las acciones de Netanyahu? ¿Hemos vuelto a perder el sentido de la realidad de lo que ocurre en beneficio de lo que nos gustaría que ocurriera? ¿Se ha vuelto la manipulación algo consustancial al mundo mediático? ¿El uso común de la polarización política implica que nunca se pondrán de acuerdo en nada condenándonos a vivir en un mundo maniqueo? No son preguntas sencillas y sus respuestas suponen un futuro de diversos colores. 

Dicen que la primera víctima de las guerras es la verdad. En un mundo de manipulación, de bulos, de fake news puede que no sepamos o que no nos importe mucho una víctima más. Pero sí tiene consecuencias.

jueves, 21 de agosto de 2025

Raras paces

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias sobre unas hipotéticas paces logradas por Donald Trump no son nada buenas. Pese a su propia retórica, ni Ucrania ni Gaza tienen buenas perspectivas, es decir, algo que se pueda llamar sin sonrojo "paz".

Lo que Putin propone a Trump como "paz" no es más que la consolidación de la conquista de territorios ucranianos y asegurarse que Ucrania quede lejos de la OTAN y de Europa. La guerra es un poderoso instrumento de propaganda interna ante la que cabe poca resistencia. El control de los medios por parte del Kremlin garantiza que la resistencia a Putin se tenga que producir lejos del territorio, Muchos rusos se han creído lo de las necesidades defensivas y ven normal su comportamiento que, por otra parte, ha sido una constante rusa, hacerse con todo el territorio. La cita en Alaska con Trump sirvió para recordar a los rusos que antes fue "suya", pero que son un "país generoso". Los que opinan de otra manera mantienen silencio ante las perspectivas de la represión, ya sea por caídas de ventanas y puentes o ser mandados a la otra punta del país, en la mejor tradición del uso de Siberia.

Lo que ocurren en Gaza tampoco puede ser llamado "paz", aunque sea también una forma de manipular el lenguaje por parte de Benjamín Netanyahu. Aquí el caso es muy diferente porque no se trata de un "enemigo" tradicional, como es el caso de Rusia, sino de un "amigo tradicional", Israel. La "paz" de Netanyahu consiste en la destrucción del otro. La excusa es esa "necesidad existencial" que presenta la destrucción absoluta del otro como objetivo final. Tampoco evidentemente es paz o al menos lo que se entiende en el resto del planeta.

La frustración de Trump aquí es relativa porque cree que Israel hace lo que debe, aunque se trate de un "genocidio" en toda regla. La hipocresía de Netanyahu al pedir el Premio Nobel de la Paz para Trump es uno de los actos más descarados que hemos visto en décadas. Nos muestra la "simpleza" ególatra de Trump y cómo Netanyahu le tiene tomada la medida.

Rusia acaba de decir que lo del encuentro con Zelenski requiere "mucha preparación" mientras intensifica los ataques sobre Ucrania en un intento de conquistar más territorio y que este se consolide como "ruso" en el caso de que la paz de Trump llegue en cualquier momento.

La visita de líderes europeos a Trump apoyando a Zelenski en su defensa del territorio ucraniano anexionado —también el anexionado en diversos episodios anteriores— muestra al presidente norteamericano que Ucrania no está sola. No sería inteligente dejarla sola porque la experiencia europea sabe hasta dónde puede llegar Rusia en su proceso de expansión, algo comprobado tras la II Guerra Mundial y la creación de repúblicas títeres de Moscú.

Las guerras de Ucrania y en Gaza son guerras imperialistas, territoriales, lo que afecta a cualquier proceso de paz o similar. Las condiciones de Putin son inaceptables para los ucranianos que luchan por liberar su territorio invadido y rusificado, que es la estrategia que siempre ha mantenido. La paz rusa incluye desplazamientos de población y su sustitución por emigrados rusos. La paz de Netanyahu incluye la anexión de territorios y su repoblación por colonos israelíes.

Las dos guerras desembocan en conceptos diferentes de lo que se entiende por "paz". Por eso se suele hablar de "paz justa" y en este caso no lo son ninguna de las dos. Para Donald Trump, la "paz" es la posibilidad de hacerse una foto estrechando manos mientras sonríe a la cámara.

Hemos visto el proceso seguido en Ucrania en lo que Putin y él han llamado la "guerra de Biden" en un intento de desmarcarse de sus propias acciones. En el caso de Putin está claro; en el de Trump, incluyen chantajes sobre defensa e información y el cobro de servicios usando los depósitos de "tierras raras" ucranianos como garantía. Con Trump, la paz tiene un precio. Los testimonios de los ucranianos señalan que no han muerto miles de personas para que luego se regalen sus tierras en un proceso llamado de "paz".

En el caso de Israel, ya sea por la interpretación peculiar de promesas bíblicas o el simple fanatismo político, la "paz" incluye el exterminio, al final del cual no habrá enemigo, una absurda idea que garantiza justo lo contrario.

Puede que Donald Trump sea un genio de la retórica, pero desde luego no lo es de la política y menos de la política internacional. Pese a lo que crea de sí mismo y su misión, no hay paz verdadera a la vista. Lo malo de esto es que a los conflictos existentes se les suman los nuevos, que son imprevisibles.

jueves, 31 de julio de 2025

El reconocimiento de Palestina

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La situación en Gaza es tan brutal que lo que pretendía Israel se ha dado la vuelta y ahora actúa en su contra. La excusa de Hamás y la recuperación de los rehenes judíos han dejado de funcionar ante la evidencia de lo poco que le importan al propio Netanyahu y su gobierno de radicales.

Cada vez es más evidente —si alguna vez no lo ha sido— que el fallo de la casi siempre eficiente inteligencia judía que posibilitó la entrada en territorio israelí de los terroristas de Hamás ha sido una excusa que ha permitido el genocidio palestino y los ataques a los países de la zona que Israel decidía que comprometían su "existencia". Lo que vemos cada día, en cambio, es un cruel ejercicio de exterminio masivo, que cuenta ya más de 60.000 muertos, la gran mayoría civiles, con mujeres y niños. A las bombas hay que sumar el hambre como instrumento de muerte.

Creo que ha quedado claro que el objetivo de Israel no es Hamás, que no es más que la excusa. El objetivo real es la población civil, que es la que habita el territorio, un espacio que Israel necesita para crecer, para instalar a sus colonos, ávidos de tierras que se convierten en "israelíes" mediante el método doble de devastación primero y ocupación después.

No hay muertes accidentales en Gaza; solo un sádico plan de crecimiento, de expansión, cuya imagen más cruel es ese vídeo generado por IA que nos muestra la Franja convertida en una "Riviera" de Oriente Medio en la que disfrutan de sus bebidas frías unos tostados Trump y Netanyahu. El propio Trump, incapaz de diplomacia o prudencia, colgó en sus páginas de redes sociales. No, no creo que el destino de su rostro sea precisamente el Monte Rushmore. La Historia lo podrá en su sitio, pero en uno muy diferente al que espera.

La crueldad e indiferencia ante el dolor y la muerte está haciendo que muchos países empiecen a notar la fuerza de la presión popular sobre sus gobiernos. El temor a los Estados Unidos de Trump y su arbitrariedad está que se vaya creando una clara respuesta. Solo la ultraderecha internacional está interesada en sostener las políticas destructivas de Trump y Netanyahu, además de crearle un problema a los países árabes que han estado manteniendo un apoyo casi invisible a Israel por los beneficios que les reportaba el apoyo americano a través del armamento y el respaldo a sus regímenes frente a los movimientos islamistas que buscan sus derrocamientos.

A mediados de mayo se conocía la noticia de la "conversión" de Arabia Saudí en "potencia" militar gracias a las compras de armas realizadas a los Estados Unidos. Armando al estado, se garantiza la permanencia de un régimen como el saudí y además el apoyo de "proveedor" de las armas en caso de conflicto.


Al reciente anuncio de Francia del reconocimiento de Palestina y su apoyo a la llamada "solución de los dos estados", hay que sumar el que la prensa de hoy nos trae de Canadá, un país en una posición peculiar dadas las manifestaciones de "anexión" y amenazas de más aranceles por parte del "zar" Trump´.

En RTVE.es podemos leer que

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha anunciado este miércoles que Canadá tiene la intención de reconocer en la Asamblea General de la ONU de septiembre a Palestina como Estado, sumándose así a medidas similares tomadas recientemente por otros países occidentales.

"Esta intención se basa en el compromiso de la Autoridad Palestina con las reformas tan necesarias, incluyendo los compromisos del presidente (Mahmud) Abbas de reformar profundamente su gobernanza, celebrar elecciones generales en 2026 en las que Hamás no pueda participar, y desmilitarizar el Estado palestino", ha declarado en un comunicado.*



Evidentemente, todo esto no puede ocurrir si no se obtiene un compromiso claro por parte de Israel de aceptarlo también, algo que es poco probable con Benjamín Netanyahu en el poder.

Lo que Benjamín Netanyahu ha conseguido hasta el momento es destrozar la imagen del Israel "víctima", fomentar el sentimiento anti Israel —que prefieren llamar "antisemitismo"— e intensificar el "antisemitismo" real en aquellos que ya lo eran; además está consiguiendo lanzar a Hamás hacia el liderazgo del islamismo por el que compiten varias grupos y facciones desde diversos frentes.

Junto a lo señalado, se están consiguiendo varias cosas destacables y peligrosas: se está fomentando el "anti occidentalismo", ya que se aprovecha tanto el apoyo norteamericano como la falta de medidas de eficacia real por parte de Europa. Los negocios de Israel con Europa son importantes y se guarda un cuidadoso silencio hasta que saltan, como ha ocurrido en España con los contratos de compra de armas.


Trump está fusionando los ataques económicos en la guerra arancelaria con el suministro principal de armas y apoyo logístico a Israel. Para Trump, como sabemos, Netanyahu ha pedido públicamente el Premio Nobel, un chiste macabro que quedará en la antología del disparate histórico. Si Trump empieza a sancionar económicamente por la falta de apoyo a Israel, la cuestión se hará más abierta y complicada, algo que empezarán a experimentar los norteamericanos, que se están condenando ellos mismo al ostracismo.

La medida de Canadá debe entenderse como medida doble: contra la política de Israel y como un desafío / rechazo contra las políticas económicas imperialistas de Trump.



En el mundo internacional global, no existen piezas sueltas y todo tiene repercusiones, de ahí su complejidad. Netanyahu no podría haber hecho lo que hace sin el apoyo de los Estados Unidos de Trump. La apertura continua de frentes de conflictos es el resultado de abrir primero unos de los que se aprovechan para abrir otros. Cada vez hay más señales de guerra o de aumento de la compra de armamento, una señal de peligro.

Como señalamos en el inicio, lo que ha conseguido Israel es pasar de ser la "victima" a ser el "agresor" desproporcionado. Israel ha perdido cualquier resto de razón al dejar al descubierto su forma de proceder y el poco interés real en recuperar los rehenes que falta, algo que se le recrimina desde los mismos familiares. Lo que queda al descubierto, además de la crueldad, su intención colonial después de hacer desaparecer a, por ahora, 60.000 palestinos, un hueco humano que "necesita" para expandirse y debilitar a los residentes, a los que niega el derecho al espacio y a existir.


Cada vez se hace más difícil "aceptar" lo que ocurre con las acciones de Israel, su falta de sentido de diálogo, de busca de soluciones. Esto ya le está pasando factura por todo el mundo, desde la ciudadanía y la presión sobre los gobiernos, empresas, etc. Lo hemos podido ver desde cosas aparentemente fútiles, como el Festival de Eurovisión, a las relaciones comerciales y políticas.

Canadá ha señalado que es el "sufrimiento de los ciudadanos" lo que le mueve a su reconocimiento como Estado. Es un duro camino fruto de múltiples errores por parte de unos y otros a lo largo de la Historia pasada y reciente. Según nos informan, Trump ya está amenazando a Canadá por el reconocimiento de Palestina. No ha tardado mucho.

¿El gran beneficiado? Hamás, que presenta como "victoria" cualquier paso humanitario o crítico contra la política de Israel.  En realidad, Israel se está derrotando a sí mismo.


* "Canadá reconocerá en septiembre el Estado palestino por el "sufrimiento" de sus ciudadanos" RTVE.es / Agencias 331/07/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250730/canada-reconocera-septiembre-estado-palestino-por-sufrimiento-ciudadanos/16682833.shtml

jueves, 12 de junio de 2025

Con Almudena Ariza, por la ética periodística

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La guerra de Gaza intenta cobrarse otras víctimas. El Israel de Netanyahu no tiene bastante con las muertes de niños, de civiles de todas las edades, cuyo único delito es tratar de llegar la comida que se usa como cebo para bombardearles. El Israel de Netanyahu no tiene suficiente con que las redes sociales filtren las noticias "políticas" tratado de reducir su alcance limitando los muros en los que puedan aparecer o censurando directamente (lo hemos comentado aquí por experiencia propia).

Ahora van a por los periodistas que cuentan lo que ven. Sabedores que están perdiendo la batalla esencial de la opinión pública que exige a los gobiernos medidas para sancionar la conducta criminal y genocida del Israel bajo su mando, ahora tratan de silenciar a la prensa. Ya las muertes de periodistas en la zona desbordan cualquier otro suceso bélico. Israel sabe que mientras cuente con el apoyo cerrado de los Estados Unidos de Trump y de algunos innobles visitantes, como Javier Milei (Argentina cuenta con una gran colonia hebrea que ha premiado al presidente argentino por su apoyo a Israel), podrá seguir con su inmisericorde tarea de extinción y limpieza, como ya muchos no dudan en calificarla. Pero para esto necesita limpiar piezas del tablero.

En RTVE tienen una valiosa profesional de la información, la periodista Almudena Ariza, una veterana curtida en todo tipo de conflictos y escenarios. Ahora no gusta, nos dicen, porque cuenta lo que tiene delante, por lo que han pedido su retirada.

Hace menos de un mes, Almudena Ariza recibía un importante premio por su labor periodística:

La corresponsal de TVE Almudena Ariza ha recibido de manos de la reina Letizia la Medalla de Oro de la Cruz Roja en la gala celebrada en el Teatro Romea de Murcia, donde también han sido galardonados el profesor César Bona, la activista Emilia Lozano, y las ONG Nasco Feeding Minds y Cruz Roja de Burkina Faso.

"Los términos verdad y destrucción adquieren su dimensión exacta", ha dicho la reina sobre la labor de la periodista en los países donde ha estado y sigue informando sobre catástrofes o conflictos bélicos. "Cuando aparece en Ucrania o en Haití o donde le toque, ahora en Gaza y en Israel", ha recordado la reina sobre la profesional de RTVE en su intervención para cerrar la entrega de premios.*


La Reina Letizia es periodista; sabe de lo que está hablando y lo dice desde su admiración y respeto hacia Almudena Ariza. No son palabras protocolarias, sino que recogen el aprecio que la periodista se ha ganado guerra tras guerra, acercándonos al dolor de las víctimas y a la destrucción de sus espacios.

Curiosamente (quizá no tanto) a Almudena Ariza le han salido críticas tuiteras desde el independentismo catalán, con una curiosa teoría sobre la "neutralidad". La teoría viene a decir que se vea lo que se vea lo importante es "no tomar partido". Es decir, que si se dice que Israel bombardea eso es la verdad; pero que si se dice que Israel masacra como efecto de esos bombardeos, se está tomando partido. ¿Existe una perversión mayor de lo que es la actuación de los periodistas, de su función?

En un tuit la periodista escribió:

Yo no puedo ser neutral ante la masacre de civiles.

Ningún periodista honesto debería serlo.

Eso no es activismo, es ética profesional.

Informar sobre crímenes y sufrimiento civil es una obligación, no una opción.

Y eso es precisamente lo que debe hacer un periodista de servicio público.**

Esto es fácilmente entendible, si se quiere entender. La crítica por lo contrario, evidentemente, solo podía venir de un político que trata de evitar la valoración de los actos que se realizan políticamente. No deja de ser una ironía que un político exija objetividad.

No solo es una absurda teoría periodística, sino peligrosa en unos tiempos en los que las noticias falsas pululan por todas partes, en la que los mensajes son engañosos. Ariza habla de lo que tiene delante y ante lo que no puede ser indiferente, pues dejaría de ser humana. La deshumanización, la supuesta objetividad, las lógicas perversas son los mayores peligros en un mundo necesitado de testimonios ante lo que se hace a distancia, en gabinetes de comunicación  y, por lo que se ve, mucha IA y poca "I" a secas.

Esta supuestas verdades que se ocultan tras el silencio, por la que le piden el cese, no es más que una forma peligrosa de seguir distorsionando la opinión pública, que sobre la que se pretende influir en diversos sentidos. El silenciar a los profesionales honestos es parte ya de esta práctica cada vez más generalizada. Los que les piden silencio o neutralidad practican lo contrario

Ariza no está con Hamás, una organización sectaria y a la que le importa poco el sufrimiento causado a su propio pueblo dentro de los esquemas fatalistas del fundamentalismo. A Ariza le importa el dolor y la destrucción precisamente porque es lo humano y lo inhumano sería ignorarlo. Y peor; crear una especie de equidad que sitúa a todos igual.

No, no nos interesa seguir deshumanizando la información o vendiéndola a las causas poderosas que mejor paguen. Estamos rodeados de trivialidad, de frivolidades, de dramas televisivos y culebrones, de éxitos y debacles deportivas, de bodas, embarazos y divorcios (no necesariamente en este orden). ¿Queda algún hueco para lo que no nos gusta, para lo molesto?

A Almudena Ariza le toca la poco agradable pero necesaria labor de mostrarnos el dolor en un mundo de puentes y vacaciones, de festivales y conmemoraciones. Sí, hay un mundo desagradable, violento, injusto; un mundo en el que se masacra en nombre de bonitos principios de tiempos pasados.

Si Hamás quiere hacerse con la "causa árabe", Israel con Netanyahu al frente quiere rentabilizar siglos de persecuciones e injusticias. Pero a Almudena Ariza, que busca poner imagen y sonido al dolor, se le critica por ello. Ese dolor es real, está ahí e ignorarlo no lo convierte en objetivo.


La idea de que los periodistas son simples portadores de cámaras y micrófonos solo puede salir y ser defendida por manipuladores y censores. Convertir al periodista en simple herramienta es un despropósito que se paga caro en una sociedad llamada de la información donde la independencia es molesta porque no se puede controlar. La parte de la "teoría" contra Ariza que dice que como se le paga con dinero público está obligada a ser "neutral" no deja de ser un chiste viniendo de un político, más de la esfera de Puigdemont. La idea que en los medios públicos se debe ser neutral y en los privados seguir las directrices de quien manda y paga busca la instrumentalización y reducción de profesional a la nada. Y hay que evitarlo.

¿Recuerdan el caso del periodista que se manchaba la ropa de barro para informar sobre la dana? Ariza es el otro extremo de una profesión que necesita de mucha ética para sobrevivir a ataques y tentaciones. Su ética personal y profesional le lleva a decir lo que a lo mejor otros no tienen el valor. Tomar posición ante el sufrimiento no es perder objetividad, es confirmar lo que desgraciadamente ocurre y se trata de encubrir con discursos supuestamente verdaderos y neutrales.

No, no se puede ser "neutral" ante el sufrimiento. ¿Hubieran exigido no tomar posiciones ante los campos de exterminio nazis? ¿Habrían descalificado la labor informativa por entrar en ellos y mostrar el dolor y la destrucción? No sé lo que hubieran dicho entonces algunos.

Todo nuestro apoyo y reconocimiento a la labor de Almudena Ariza. Es valiosa y valiente, algo que necesitamos como ejemplo de futuras generaciones de periodistas; no todos están dispuestos a serlo pues conlleva riesgos, los de que te maten, te silencien o difamen. 

Gracias por tu trabajo honesto. 

* "La corresponsal de TVE Almudena Ariza recibe la Medalla de Oro de Cruz Roja" RTVE.es 14/05/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250514/reina-cruz-roja-corresponsal-tve-almudena-ariza/16580070.shtml

** [https://x.com/almuariza/status/1931982774686151151]

viernes, 23 de mayo de 2025

El miedo al antisemitismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La mirada horrorizada del mundo es como la del asistente a un partido de tenis, moviendo la cabeza de un lado a otro siguiendo esa cruel pelota que los contendientes golpean con saña. Es algo que los contendientes buscaban. De vez en cuando se dirigen a sus rincones para tomar nuevas fuerzas y seguir con sus encarnizados golpes. No hay piedad.

Las dos guerras que nos hacen mover nuestras cabezas de un punto a otro tiene curiosos paralelismos, ciertas sincronías; ambas son la demostración sangrienta de una forma de actuar y de reaccionar por parte de los espectadores.

¿Por qué no se actúa igual en ambas, por qué estas diferencias antes el sufrimiento? ¿Son estas guerras una demostración del funcionamiento desigual de la comunidad internacional? En ambas se esgrime la excusa de la "seguridad" para no detenerse, pero las dos esconden sus verdaderos motivos tras esa palabra.

¿Cuántos miles de muertos más, cuántos miles de niños y civiles muertos son necesarios para que esa entidad extraña llamada la "comunidad internacional" se enfrente a una realidad que la hace cómplice? ¿Cuánto encubrimiento, medias verdades, economía subterránea, etc. hay que realizar hasta el momento en que se diga ¡basta! y se actúe en consecuencia?

¿Por qué ese sentido el peligro por lo que ocurre en Ucrania, una invasión imperialista en toda regla y por qué ese consentimiento implícito, ese retardo de las acciones, ese continuo "avisar", "advertir", "amenazar", etc. hechas más de cara a la galería interna que hacia la realidad insufrible de lo que vemos? ¿Es real esa infame argucia de Netanyahu de llamar "antisemita" a los que critican o se oponen a sus acciones genocidas, a su crueldad calculada? ¿Son responsables de lo que ocurre en los Estados Unidos de Trump en su intento de convertirse en el centro del planeta y amparando a Israel a la vez que compra y vende con los millonarios estados del Golfo?

Las jugadas propagandísticas, por repetidas una y otra vez, han dejado de ser eficaces para las opiniones públicas que exigen a sus representantes electos que paren, sancionen o, al menos, no sean cómplices del exterminio sistemático, programado, que Benjamín Netanyahu califica ya como el objetivo de Trump. Lo ocurrido en Eurovisión no es una anécdota, sino un ejemplo más del descaro israelí y de la sumisión institucional por miedo a "ofender" a Israel, por denunciar con acciones reales el exterminio y sus planes posteriores de desplazamiento de un pueblo entero donde Hamás es la excusa en bandeja.

Forma parte de ese fatalismo fundamentalista islámico contar con el sacrificio de los que pueden controlar. La "solución de los dos estados" no interesa a Israel porque está poseído por la misma enfermedad que la Rusia de Putin, la incapacidad para relacionarse con sus vecinos sin absorberlos y eliminarlos. Las deportaciones de población y su sustitución por rusos se llevan practicando cientos de años y es una de las lecciones aprendidas por los judíos, que las padecieron en sus carnes cuando eran desplazados de sus zonas y se les encerraba en los guetos. Lo malo es contagioso y se aprende rápido.

Entre el fundamentalismo islámico y el sionismo que se alimenta desde el poder israelí, ¿puede haber un espacio posible para la convivencia, un futuro? Todos los indicios señalan lo contrario: unos y otros esgrimen las amenazas que justifican sus acciones. Los muertos son números aprovechados. Poco más hay.

Como hemos repetido aquí en ocasiones, no hay que ver las dos guerras como fenómenos independientes, sino como partes de ese partido tenístico simbólico que mencionábamos al principio. Hay que buscar en ellas esos puntos de acción sincronizada e invertida, amenaza vs defensa que se esgrimen en cada uno de los casos. Detrás de ambas están los Estados Unidos de Trump vendiendo soluciones distintas, pero con un mismo protagonismo. Con una quiere apoyar al Israel de Netanyahu, que ve en la guerra la excusa para su plan imperialista de hacerse con un territorio "limpio", sin palestinos, expulsados o masacrados, aburridos de ir de un lado para otro con sus pocas posesiones. 

Por el lado ucraniano, los Estados Unidos de Trump se han ido haciendo con un  papel superior supeditando a Europa a su defensa, algo que fortalece a su industria de defensa, un sector poderoso; ha conseguido que le paguen por la protección, es decir, cobrar por los peligros que él mismo genera, algo que ha sabido aprovechar el imperialismo de Putin, también financiado por la corrupción política y económica de los llamados "oligarcas", el poder en la sombra creado por Putin, que le sirve de apoyo.

La invocación de Netanyahu de estar realizando los planes de Trump para la Franja tiene su punto de descaro y desvergüenza, pero también su punto de verdad. ¿Estamos en un mundo distinto al previo a Trump? Sin duda. El cambio de fines y de actitud es muy evidente. Esto afecta a los países árabes, cómplices ante la destrucción palestina, porque les garantiza la "destrucción" del islamismo que forma parte de su guerra interna y, no menos importante, refuerza económicamente a una jerarquía milmillonaria que tiene su sustento en el petróleo, cuya reducción hace bajar su valor de mercado, pero que pueden vender influencia y estrategia.

Hamás ha conseguido la rentabilidad del sufrimiento palestino. Netanyahu e Israel han conseguido lo inesperado, convertirlos en héroes y mártires "justificando" sus actos terroristas y de control del pueblo como "heroicos". Eso pone nerviosos a muchos estados árabes que no quieren tenerlos por allí sabedores de su verdadera naturaleza y objetivos. Israel se lo ha puesto en bandeja.

Si la guerra de Ucrania se explica en gran parte por los intereses rusos y su forma de aglutinar el poder, la de Gaza tiene muchas aristas y sombras, muchos intereses y participantes. El grito de Trump —"¡perforad, perforad, perforad!"— resuena en muchas partes. Las ventas de armamento son más fáciles en un mundo en peligro que en uno en paz.  En un mundo polarizado es más fácil aislar el desarrollo económico de países emergentes que en uno globalizado en armonía o equilibrio.

Si a esto le sumamos el cerco a Netanyahu desde la justicia internacional y desde la propia, la israelí, podemos apreciar que el caso no es sencillo de resolver. Pero llegará un momento en que la cuestión no se pueda resolver comprando votos para la canción de Eurovisión. Habrá un momento en el que no se pueda vivir ante la vergüenza de la inacción, del consentimiento implícito, de ver las imágenes insoportables del dolor, la muerte y la destrucción.

Nadie ha hecho más que Netanyahu contra el pueblo de Israel, pasando de la simpatía al horror.

Hay sanciones a Rusia; hay medidas para desarrollar formas de defensa que eviten la dependencia y el control. Las medidas contra Israel, en cambio, son tibias por temor a ser llamados "antisemitas", pero sobre todo a enfadar al habitante de la Casa Blanca, convertido en Juez Universal, en Patrón de todo, una máquina de intereses y de cometer errores que la Historia y decenas de miles de muertos y desplazados no le perdonarán.

Hoy son ya los israelíes repartidos por el mundo los que, obligados a dar una explicación, se vuelven contra Netanyahu entendiendo que, de una forma u otra, acabarán pagando las consecuencias. Netanyahu ha cambiado la estrategia de la defensa por la de lo inevitable, por hacer ver que no hay forma de que se le pare. Ya no hay medias tintas, solo el aviso de que no parará. Esto se expresa con una serie de fórmulas ambiguas sobre la "seguridad" que solo se pueden entender como "exterminio", desaparición total de los gazatís. Es lo que favorece a Hamás, a los que les importan poco las vidas que queden por el camino, solo preocupados por atraer indignados, por arrastrar contra los gobiernos árabes existentes.

Los crímenes, asesinatos, que están empezando a cometerse contra israelíes repartidos por el mundo hay que apuntarlos a Netanyahu, sin librar a sus autores de responsabilidad. Pero es Netanyahu el que está creando el clima propicio, lo queramos ver como rebrote del "antisemitismo" o como creación del "anti Netanyahu". El efecto en las víctimas es el mismo, la muerte, y la causa solo le importa ya a los vivos. El hacer ver que es imparable lo pagan otros.