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viernes, 31 de agosto de 2018

Tres calas en el malestar egipcio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay tres temas que están debatiéndose en los medios y la sociedad egipcia, de diversa naturaleza, pero que conectan entre sí al crear un malestar. Son desafíos sociales y políticos distantes pero que suponen retos en función de su resolución en un sentido u otro. De los tres hemos hablado con anterioridad. Puede que los libros de Historia recojan los grandes momentos y los grandes nombres, pero la vida social cambia mediante este tipo de desafíos.
Del primero de ellos nos hemos ocupado en días pasados: la muerte de un matrimonio británico con unos minutos de diferencia, el marido en el hotel y la esposa en el trayecto al hospital, en donde nada se puedo hacer por ella. La respuesta inmediata del gobierno egipcio fue "responsabilizar" del hecho a causas "naturales". Incluso, el gobernador salió inmediatamente diciendo que habían encontrado "pastillas" en la habitación, por lo que ya se deducía que eran personas enfermas. Esto no hacía sino agravar más la situación y arruinar más la credibilidad del régimen egipcio, que tiende a negarlo todo.
La probabilidad de que dos personas fallezcan en estas condiciones debe ser difícil de calcular, pero deduzco que debe ser muy reducida. La compañía de turismo responsable, Thomas Cook, sacó del hotel a más de 300 viajeros como medida de seguridad. A raíz del caso, han ido saliendo quejas y denuncias de turistas sobre el estado de las comidas en el hotel. La prensa británica resaltó que el hotel —un hotel de lujo— no debería estar en su oferta, haciendo responsable a la compañía. El daño que esto ha hecho al turismo egipcio, en vías de ligera recuperación, ha sido grande pues la noticia ha salido en prácticamente todo el mundo.


El diario estatal Ahram Online nos trae hoy una noticia que intenta cambiar la mala imagen creada por la respuesta habitual del gobierno egipcio, negarlo todo y dejar que se pudra informativamente. Con el titular "Egypt's PM Madbouly discusses tragic death of two British tourists with Thomas Cook CEO: Minister of tourism", el diario señala:

Egypt's Prime Minister Mostafa Madbouly and Minister of Tourism Rania Al-Mashat discussed on Thursday in Cairo the deaths of two British tourists in Hurghada last week with Thomas Cook's CEO Peter Fankhauser, the minister of tourism said in a statement.
Minister Al-Mashat said that both PM Madbouly and herself assured the CEO of the British holiday company, which organized the John and Susan Cooper's trip to the Red Sea resort city, that the Egyptian authorities would leave "no stone unturned" in determining the actual cause of the death of John and Susan Cooper.
The statement added that "the same assurances have been given to Mr and Mrs Cooper's daughter Kelly Ormerod and the British ambassador to Egypt, John Cassen."
The prime minister reaffirmed to Mr Fankhauser the Egyptian government's commitment to total transparency in its undertakings, Al- Mashat added.*


Recordemos que las primeras declaraciones, apenas unas horas, del ministro de Turismo era asegurando que habían fallecido de "muerte natural". ¿Es un cambio? Evidentemente, sí lo es. Lo que queda por ver es si este cambio es solo el inicio de otra maniobra eterna de distracción para calmar el rechazo a lo ocurrido y a la falta de reacción positiva. El otro día comentábamos que lo que se espera de un gobierno en estas situaciones es la transparencia. Ahora se promete, pero no sería la primera vez que todo queda en una maniobra de distracción. El turismo británico es importante para Egipto y lo peor que puede ocurrir es que existan dudas sobre la causa de la muerte del matrimonio, del que la hija —presente en las dos muertes— dice que gozaba de buena salud.

Egipto sigue metido en contenciosos de este tipo en los que mantiene posiciones insostenibles, como el caso de Giulio Regeni, los turistas mejicanos ametrallados o el avión de turistas rusos. Se mantiene la esperanza de que, negándolo todo, el tiempo pasa a su favor, pero desgraciadamente nuevos casos sacan a la luz los anteriores y la carga se hace insostenible. Por otro lado, la buena fe del primer ministro puede no verse respaldada por el "aparato" del estado, un ente autónomo e incontrolado en muchas ocasiones.
Los cadáveres regresarán pronto a Reino Unido, según el mismo artículo, en cuanto que los forenses egipcios terminen las autopsias. Entonces será el momento decisivo, cuando los forenses británicos se pongan a hacer su tarea. Se verá entonces en qué queda la cuestión.
Es un caso que pone a prueba tanto la transparencia del estado como el control que tiene el gobierno sobre su propio aparato.
El segundo de los casos que está en los medios ha sido tratado también aquí. Me refiero al caso del vídeo del acoso sexual a una mujer que ha dividido a la sociedad poniendo a prueba su propio sentido de lo tolerable. Recordemos que una mujer grabó el acoso de un hombre que la seguía proponiéndola tomar café con él. Los insultos y ataques a la mujer por las redes sociales y, especialmente, la conversión en campaña publicitaria de la frase del acosador ha supuesto un punto de inflexión en la cuestión del acoso, un mal endémico de la sociedad egipcia.
En este sentido, Egyptian Streets recoge el comunicado de la Universidad de Al-Azhar condenando el acoso en términos más contundentes:

In a gesture that garnered support from countless social media users, Egypt’s Al-Azhar condemned sexual harassment, its justification and victim blaming on Monday.
Egypt’s oldest and biggest Islamic religious institution stated that harassment, physical or verbal, was a ”’deviant behaviour” and was forbidden. Al-Azhar recurred to the teachings of Prophet Mohamed and the Quran to condemn the crime.
It also called upon media to stop broadcasting any material that promotes harassment and for an increase of informative media programs that can educate citizens on actions to take in the event of one.
”Al-Azhar affirms that the criminalization of harassment must be absolute and devoid of any condition or context,” read the statement which also addressed common arguments harassers have used against women.
Although sexual harassment in Egypt is rampant, many choose to believe that harassment occurs due to women’s ‘revealing’ clothing despite the fact that veiled women and women who wear the face-veil (niqab) also experience harassment.**


La cuestión puede parecer obvia, pero la creencia en que son las mujeres las que provocan a los hombres, están donde no deben, etc. está asumido dentro del tartufismo piadoso al respecto. Que el acosadores se presenten como virtuosos, como una especie de "correctores" a la brava de los desmanes de vestuario de las mujeres no debe pillarnos desprevenidos. Recordemos el caso de abogado que pedía desde la televisión que se violara como un deber patriótico a las mujeres que vestían vaqueros rasgados. No debemos desconectar aquel caso de esto. Reflejan que por mucho que se condene, es la mentalidad existente en muchos sectores mayoritarios de la sociedad, como han reflejado las redes sociales ante el acosador. Recordemos que a la mujer no solo se le atacó, sino que se le quitaron fotos de su muro de Facebook para hacer ver que vestía impropiamente.
La condena de Al-Azhar deja fuera, al menos oficialmente, la excusa de la vestimenta cuando se responsabiliza a las mujeres de las agresiones. Podríamos traer aquí muchos casos públicos en los que se ha invocado la vestimenta de las mujeres para juzgarlas, empezando por el propio parlamento egipcio, cuyos diputados recibieron a sus compañeras de escaño diciéndoles cómo debían vestir. O el caso reciente de la profesora Mona Prince, despedida por haber bailado en la terraza de su casa o haber estado en una playa y tener fotografías bañándose, algo que, según su antigua universidad, es incompatible con el cargo y dignidad de una profesora. Los casos son múltiples y constantes, por lo que la condena de Al-Azhar, aunque en la práctica no servirá de mucho, deja al menos clara la situación.

La sociedad piadosa considerará que es un signo de decadencia de la Universidad, que también aprovecha para un cierto lavado de cara, después que trasciendan periódicamente críticas a sus programas y enseñanzas, ancladas en el pasado o vinculada con corrientes salafistas.
Este caso muestra la situación de las mujeres y el deseo institucional de enfrentarse a la mala imagen producida por la falta de contundencia ante el acoso. Los titulares tras la fiesta del Ramadán, del Eid, eran que no se había producido ningún caso de acoso. La realidad es otra. No es lo mismo que no haya denuncias o que no prosperen a que no haya acoso en el momento en el que más se produce en el año.
El caso de la joven ha dejado claro que una parte de la sociedad egipcia sigue anclada en un estado retrógrado en cuanto a las mujeres y sus movimientos en la sociedad. El escrito de Al-Azhar condena, desde dentro del pensamiento islámico, estas prácticas sociales que responden a un espíritu de violencia patriarcal que busca mantener a las mujeres encerradas, que disfraza de chistes el acoso y ríe con los acosadores a través de un coro social que sanciona a las víctimas.


Queda por ver ese aspecto de la condena a los medios como inductores, que —sabiendo el funcionamiento del sistemaؙ— puede traducirse en una nueva forma de "moralidad" impuesta que acaba en censuras. Los medios que acosan a las propias mujeres, que las responsabilizan por los ataques de los hombres se identifican fácilmente porque lo hacen a cara descubierta, predicando desde las tertulias y los monólogos de sus presentadores, convertido en jueces morales.
También habrá que ver en que queda el gesto. No creo que tenga mucha trascendencia en la realidad, en términos de reducir el enorme acoso. Los que lo hacen saben sobradamente qué hacen. Pero está bien que haya condenas desde las instituciones y que no se deje en mano de los islamistas moldear la base social. La trascendencia del caso y su visibilidad polémica ha hecho que ya no sea el silencio la vía.
El tercer caso tiene trascendencia en otro sentido: el enfrentamiento del futbolista Mo Salah contra su federación deportiva. Este caso tiene más cobertura que los otros dos juntos, dado las pasiones que levanta y el escozor que todavía se mantiene por el papel de Egipto en el Mundial de Rusia.


El enfrentamiento está haciendo salir el comportamiento característico de las instituciones burocráticas egipcias, en donde los directivos se creen con un poder absoluto de hacer y deshacer. Pero la figura de Salah, contra la que arremetieron, es la más prestigiosa en estos momentos en Egipto, representa el sueño del orgullo y del éxito nacional, algo que se les escapa por los agujeros de la realidad.
Recordemos la odisea de Salah antes, durante y después del Mundial, con una Federación tratando de usar su imagen sin el consentimiento de los patrocinadores del jugador, una situación común en todas las grandes estrellas que tienen sus propios compromisos de imagen. Los enfrentamientos por los desaires al jugador comenzaron mucho antes del campeonato.
Tras la debacle de la competición, con Egipto perdiendo todos los partidos, se habló de que el jugador abandonaría la selección. Pero todavía colean los escándalos, con el filtrado de fotos, de informaciones sobre cómo viajaron, de cómo les llevaron al mismo hotel un cargamento de "famosos" para promocionarse, que les molestaron en la concentración. Tras el caso de la manipulación del líder checheno, un dictador bajo terribles sospechas de violencia personal, con el que le hicieron fotografiarse y aceptar una nacionalidad honorífica de sus manos, las responsabilidades siguen pidiéndose en cada nueva noticia sobre lo ocurrido.
El gran error, de nuevo, cometido esta vez por la federación, ha sido recurrir a la vieja estrategia, la que se usa habitualmente, acusar a Mo Salah de dañar la imagen de Egipto. No deja de ser curioso que se acuse de ello a la personalidad que más ha hecho por la imagen internacional. Pero es la estrategia de los que quieren silenciar las críticas y seguir haciendo lo que quieren con total impunidad. Esta táctica, todo hay que decirlo, no es exclusiva de la Federación Egipcia de Fútbol sino la que el Estado mismo usa ante cualquier crítica. Es un mero eco de la estrategia para acabar con las críticas.


Las peticiones de Salah y su agente han sido ignoradas por la Federación, lo que le ha hecho volver a la carga, dejando al descubierto los defectos de la administración y ha sembrado, sobre todo, el temor al desastre: que abandone el equipo nacional.
The Independent británico —las relaciones de Egipto con Reino Unido son constantes para bien y para mal— recoge este malestar del jugador por todo lo ocurrido y cierra la información con lo siguiente:

Egyptian billionaire Naguib Sawiris is leading the calls for members of the Egyptian board to resign over Salah’s treatment. “Treating an Egyptian figure like Mohamed Salah who raised his country’s name in an unprecedented way should not have been like that. Resign and relieve us after the abject failure,” Sawiris tweeted.***


Ir contra Mo Salah es una especie de suicidio político. La Federación se encuentra en la picota porque sin unos resultados exitosos que compensen los traumas nacionales, como se había planteado, salen a la luz todas las cosas raras hechas por sus directivos. Egipto es especialmente sensible al fútbol y ya tiene bastante con tener cerrados sus estadios al público desde hace varios años por la violencia, como para ahora asistir a un ataque contra Salah, al que consideran un héroe nacional.
El enfrentamiento con el jugador obligará a intervenir en la Federación, algo con lo que contarán con el beneplácito social. E régimen no se puede permitir perder la baza de Salah. Sería una enorme ironía que el deleznable líder checheno fuera el único en sacarle provecho político al éxito de Mo Salah.
Los tres casos son distintos, pero muestran un cierto estado de tensión. El acoso sexual, la crisis del turismo y la del fútbol son tres aspectos de la vida cotidiana que se entienden bien por todos. El silencio ante los problemas planteados por Salah es un silencio muy egipcio, como lo ha sido la respuesta acusándolo injustamente de "perjudicar" al país con sus quejas. Al-Azhar ha roto su silencio, aunque no sirva de demasiado y los acosadores egipcios, que son muchos, no vayan a sentirse iluminados, pero algo es algo. Igual que ocurre con las promesas a la empresa Tomas Cook sobre lo ocurrido con los turistas en el hotel del Mar Rojo.
Los tres casos están abiertos y producen conflictos y malestar. De su capacidad de resolver dos de ellos dependerá la imagen deteriorada del régimen. En cuanto a Al-Azhar, es  positiva la condena del acoso, pero está por ver la reacción y el efecto social; es mucho lo que hay que corregir y no está clara la forma de hacerlo.



* "Egypt's PM Madbouly discusses tragic death of two British tourists with Thomas Cook CEO: Minister of tourism" Ahram Online 30/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/310577/Egypt/Politics-/Egypts-PM-Madbouly-discusses-tragic-death-of-two-B.aspx
** "Sexual Harassment ‘Haram’ and Unrelated to Clothing: Al-Azhar" Egyptian Streets 28/08/2018 https://egyptianstreets.com/2018/08/28/harassment-haram-and-unrelated-to-clothing-al-azhar/
*** "Mohamed Salah reignites long standing row with Egyptian Football Association after having complaints ‘ignored’" The Independent 29/08/2018 https://www.independent.co.uk/sport/football/international/mohamed-salah-tweet-egypt-fa-liverpool-latest-news-a8509846.html

sábado, 25 de agosto de 2018

Las muertes sincrónicas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El gobierno egipcio tiene de nuevo un serio problema de credibilidad, esta vez relacionado con un caso en un sector clave, el turístico. La obsesión por el control de la imagen le hace cometer errores que se vuelven contra él. Sigue sin ser consciente de que su palabra no es la última y que con cada caso en que falta a la transparencia su imagen se oscurece, lo que supone un grave deterioro para el país.
La muerte de un matrimonio de turistas británicos en un lujoso hotel de Hurgada, en el Mar Rojo le vuelve a complicar la vida. El tema es importante, como lo refleja el hecho de que sea la noticia de cabecera de la prensa egipcia. Ya desde los titulares tenemos la situación clara. El estatal Ahram Online titula "British couple in Red Sea hotel died of natural causes: Egypt's Ministry of Tourism", dando la versión oficial hasta el momento. Por su parte, entre los periódicos independientes, Egyptian Streets titula "Two British Tourists Die, Thomas Cook Evacuates 301 Hurghada Holiday Makers from Hotel" y Egypt Independent "UPDATE: faulty AC may have killed hotel couple, all guests evacuated". Las diferencias entre la versión oficial y las ofrecidas por los medios independientes son grandes dadas las circunstancias.


Por su parte, en la prensa británica los titulares van del interrogante de The Sun,  "POISONED? Brit Thomas Cook couple ‘died of respiratory failure’ in Egypt hotel as daughter says deaths are ‘suspicious’" al escueto de la BBC, "Thomas Cook hotel guests to be removed after Egypt deaths", que se ciñe a las medidas tomadas por la compañía de turismo. Otros titulares: "British couple 'fit and healthy' before deaths on Thomas Cook holiday as 300 evacuated from Egyptian hotel" (The Telegraph), "Thomas Cook denies couple at Egypt hotel died from carbon monoxide poisoning" (Metro). Como puede apreciarse por la muestra, las versiones difieren en tres posibilidades: la oficial, muerte natural; el envenenamiento por monóxido de carbono y otras posibilidades, ya que se deniega. De todas, la única absurda es la del gobierno egipcio: que un matrimonio fallezca a la vez de muerte natural. No hay reloj biológico que se sincronice a esos extremos.  


Una vez más, el gobierno egipcio opta por lo peor, negarlo todo. Es la costumbre de décadas de no ser contestado en sus visiones del mundo, por absurdas que estas fueran. El poder siempre dice la verdad por más que esta sea imposible. Los ejemplos son múltiples, pero no sirven de lección: el avión ruso de pasajeros, que la propia Rusia admitió el atentado y el gobierno egipcio dice todavía no tener claro; el secuestro, tortura y asesinato de Giulio Regeni, el ametrallamiento de los turistas mexicanos en mitad del desierto, etc. La táctica, la de siempre: dejar pasar el tiempo, años si hace falta. Sin respuesta oficial, todo es posible.
Lo sucedido es lo siguiente, tal como lo cuentan en la BBC:

Thomas Cook is removing all its customers from a hotel in Egypt after the death of a British couple.
John Cooper, 69, and his wife Susan, 63, from Burnley, died while staying at the Steigenberger Aqua Magic in the Red Sea resort of Hurghada.
Egyptian authorities said Mr Cooper was taken ill with heart problems, but the couple's daughter said the cause of their deaths was unclear.
Kelly Ormerod said her parents had been "fit and healthy".
'Died in front of me'
Mrs Ormerod, who was also at the hotel with her three children, said in a statement to Lancashire-based radio station 2BR: "They had no health problems at all.
"We have no cause of death, a post-mortem is under way.
"Dad never went to hospital, he died in the hotel room in front of me. I went to hospital in the ambulance with Mum, where she passed away."
Mrs Ormerod praised the support from Thomas Cook, which said it had received "further reports of a raised level of illness among guests".*


El hecho de que ocurra un incidente de este tipo en plenas noticias de la recuperación del turismo, supone para el gobierno egipcio un golpe que trata de neutralizar convirtiendo el suceso en "normal", es decir, en fallecimientos por muerte natural.
Esta es la versión dada por Ahram Online:

Egypt's Ministry of Tourism said in a statement on Friday morning that a preliminary medical examination report shows that the British couple who died on Tuesday in the Hurghada in the Red Sea governorate died of natural causes and that there was no evidence of criminal foul play.
The ministry explained that it was coordinating with the local authorities from the governorate, tourism police, and Thomas Cook, the holiday company that organized the trip for the deceased couple, to follow up on the case.
In the evening, Egypt's Minister of Tourism Rania Al-Mashat issued a statement saying: “Everyone in Egypt is extremely saddened at the deaths of British holidaymakers John and Susan Cooper in Hurghada and our thoughts and prayers are with their family at this extremely difficult time.”
On Tuesday, John Cooper, 69 died at his hotel room at the Steigenberger Aqua Magic Hotel in Hurghada and the preliminary medical examination shows that the cause was respiratory heart failure, and there was no evidence of criminal foul play, the statement said.
According to the ministry's statement, shortly thereafter, his wife Susan Cooper, 64, was transferred to the local Aseel hospital after she suffered loss of consciousness, but the efforts to resuscitate her failed. Preliminary medical report shows she died of respiratory failure, and there was no evidence of criminal foul play.
Meanwhile, Egypt's prosecutor general Nabil Sadek issued a statement on Friday saying that the medical examiner assigned by the prosecution in the case of investigating the death of the two British tourists,  who had arrived in Hurghada on 14 August as part of a tour group, found no signs of criminal violence or defensive wounds on the two bodies during the preliminary, visual autopsy.**


La obsesión con que no se ha producido por una acción criminal aparece en las declaraciones recogidas en el texto hasta tres veces. De hecho, parece que el gobierno egipcio solo evalúa esa condición.
El texto recoge las declaraciones de la compañía Thomas Cook en donde se habla de una posible intoxicación por monóxido de carbono por el aire acondicionado, la segunda de las hipótesis, que permitiría una causa común a ambas muertes:

"We are aware of the speculation in some of today’s media that their deaths may have been caused by carbon monoxide poisoning. Currently we have no evidence to support this," Thomas Cook said.**

El hecho de que se recoja la hipótesis, señalando que no hay actualmente evidencias en este sentido, sirve como exculpación del hotel. Si se teme a la posibilidad de una acción violenta, ya sea por delincuentes o por terrorismo, la posibilidad de una responsabilidad del hotel es igualmente conflictiva.
La idea del Egipto "seguro" es esencial en la narrativa gubernamental, y no lo es menos la "confianza" turística. En este sentido amplio, la ocurrencia de un accidente por mal estado del hotel no ayuda nada. Por eso la versión oficial sigue siendo la de las muertes, ambas, por causas naturales. Sin embargo, la información de Egypt Independent ya recoge en su actualización esa posibilidad, la de que las muertes se hayan debido a un problema del aire acondicionado. El diario recoge además información de las autoridades:

At first, Governor Abdullah suggested to the Telegraph that the couple died of natural causes. “They were two elderly Britons travelling with their daughter,” said Abdullah. “We found in their room a case of pills that showed both of them suffered chronic illnesses.”
However, today the governorate of Hurghada released a statement saying that John Cooper died of a heart attack as well as a sudden drop of blood pressure, as did Susan Cooper.***


Lo dicho muestra que la hipótesis de la muerte natural sincronizada seguirá siendo la oficial aunque se demuestre lo contrario. De hecho, la hija del matrimonio fallecido, que vio morir a su padre y a su madre, insiste en todo momento en que estaban perfectamente de salud. Todas las informaciones lo recogen así.
El gobierno egipcio se enfrenta de nuevo a un caso de credibilidad. El hecho de que la compañía Thomas Cook (en la que el fallecido había trabajado) haya sacado a sus clientes del hotel ya es indicativo de que tiene sus sospechas, todavía expresadas como "confusas circunstancias", o de que al menos no le convence demasiado la hipótesis de las muertes naturales de ambos.
El gobierno egipcio incurre en los mismos errores una y otra vez. Los gobiernos deberían saber que la falta de transparencia se acaba volviendo contra ellos y más en los casos internacionales. Acostumbrado a ser obligatoriamente creído de forma interna, las contradicciones o el absurdo le son reprochados desde el exterior. La amenaza de ser detenidos por divulgar "noticias falsas", entendiendo por estas todo lo que se oponga a la verdad oficial no pesa fuera de los límites de sus fronteras.


Difundir información sobre este caso, por ejemplo, puede significar una acusación de dañar la economía del país, como ya ha sucedido en otros casos. La nueva ley que afecta a las redes sociales se puede aplicar igualmente, ya que se consideraría como un "cibercrimen".
Es sorprendente la prisa que se da el gobierno egipcio para ciertas cosas, mientras que otras se pueden eternizar. La ligereza de señalar inmediatamente que son causas naturales las muertes de los dos turistas británicos se puede volver contra ellos. Por lo pronto, las noticias en la prensa británica y los comentarios de los lectores no crean el clima más propicio. Los ataques al hotel son muy variados en la prensa británica, que también responsabiliza a la compañía turística por no hacer caso de quejas anteriores. Los medios piden información a los turistas sobre las experiencias. No es un panorama muy favorable y la falta de transparencia o intentar aparcar el asunto no ayuda nada.


Veremos en los próximos días cómo acaba esto, si es que lo hace. La prensa británica tiene un contencioso con Egipto, que este ha escenificado en los ataques a la BBC y a plantear parlamentariamente si puede ejercer en Egipto o se la invita a hacerlo desde fuera. De no solucionarse de forma creíble para todos y rápida, el daño a Egipto estará hecho. Hasta la prensa de Qatar se ha hecho eco del incidente, como no podía ser menos. The Daily Star, de Líbano, usa una imagen del presidente al-Sisi para ilustrar la noticia.


La noticia hoy en muchos medios es que la compañía Thomas Cook ha retirado a sus clientes del hotel donde murieron dos de sus viajeros. Muchos titulan irónicamente sobre las explicaciones dadas por el gobierno egipcio. La publicidad no puede ser más negativa para la imagen del país. La noticia que esperarían ver, si el hotel es responsable, es que se penaliza en la medida que corresponda a los responsables, sean quienes sean. Es la garantía, al menos hipotéticamente, de que se toman medidas para evitar otro caso similar. Ese es el mensaje que se debe enviar y no el de que la gente se muere sincronizadamente de forma natural.
Es lamentable que a la desgracia de los fallecimientos, le sigan las penalidades de intentar saber qué ha ocurrido realmente. Esperemos que se sepa pronto. De todas las hipótesis barajadas, la menos creíble es la que necesita más pruebas. Es es todavía más importante cuando el historial de credibilidad no es bueno. 


* "Thomas Cook hotel guests to be removed after Egypt deaths" BBC 24/08/2018 https://www.bbc.co.uk/news/uk-england-45292083
** "British couple in Red Sea hotel died of natural causes: Egypt's Ministry of Tourism" Ahram Online 24/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/310165/Egypt/Politics-/British-couple-in-Red-Sea-hotel-died-of-natural-ca.aspx
*** "UPDATE: faulty AC may have killed hotel couple, all guests evacuated" Egypt Independent  24/08/2018 https://www.egyptindependent.com/update-faulty-ac-may-have-killed-hotel-couple-all-guests-evacuated/