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jueves, 21 de noviembre de 2024

Trump y la exitosa irracionalidad política

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los Estados Unidos de Donald Trump son una combinación de los despropósitos políticos y del paraíso comunicativo del semiótico. Mientras los nombramientos siguen sorprendiendo al mundo por ser un proceso selectivo inverso, es decir, la persona seleccionada para un cargo es la menos adecuada para el mismo, los elementos seleccionados o surgidos de forma aparentemente espontánea en la comunicación (¡¿qué es espontáneo en la comunicación política hoy en día?!) siguen siendo eficaces en sus términos al ser asumidos simbólicamente.

Cada día los medios nos dan cuenta de nuevos nombramientos que alegran a unos y hacen levantar las cejas y buscar refugio a otros ante lo que puede pasar. De la pregunta concreta sobre un nombramiento se pasa a la pregunta global, ¿cuánto tiempo se podrá soportar esto, qué efectos tendrá para el país esta concentración de despropósitos? Nombrar a antivacunas para la Sanidad, ahora complementado con un médico televisivo, el Dr. Oz, un partidario de terapias alternativas más que dudosas, de curaciones por la fe, tal como se nos cuenta en RTVE.es:

Trump también ha anunciado el nombramiento del doctor Mehmet Oz, conocido como Dr. Oz en sus programas televisivos, como administrador de los centros de servicios de Medicare y Medicaid, los programas de asistencia social de salud destinados a personas mayores y de bajos recursos.

"Estados Unidos se enfrenta a una crisis de atención sanitaria y es posible que no haya un médico más calificado y capaz que el Dr. Oz para hacer que Estados Unidos vuelva a ser saludable", ha afirmado el expresidente en un comunicado el expresidente (2017-2021) sobre el polémico cirujano, quien a lo largo de su carrera ha abogado por varias pseudociencias.

Oz es defensor de la medicina alternativa, la curación por la fe y diversas creencias paranormales, una situación que le ha traído críticas de numerosas publicaciones médicas.

Trump ha descrito a Oz como "un médico eminente, cirujano cardíaco, inventor y comunicador de primera clase, que ha estado a la vanguardia de la vida saludable durante décadas".

Oz trabajará en estrecha colaboración con Robert F. Kennedy Jr, el excandidato presidencial conocido por sus teorías de la conspiración sobre las vacunas, que ha sido nominado como futuro secretario de Salud.*


En el Dr. Oz se juntan varios de los requisitos que Trump busca, es lo suficientemente controvertido  como para liberarla de tener que ser activo en ese terreno. Recordemos lo que ocurrió durante la epidemia de la COVID, en la que los responsables se tuvieron que enfrentar públicamente a las excentricidades y observaciones del entonces presidente. El Dr. Anthony Fauci, un especialista, sigue, se nos dice en la Cadena SER, bajo la atenta vigilancia de seis guardaespaldas; es el resultado de haber dejado a Trump, el arreglador mágico, en evidencia. Lo mismo puede decirse de aquellos que trataron de frenar sus disparates. Trump aprendió de lo ocurrido entonces y hoy se rodea de la extravagancia, de los excéntricos y alternativos, alejándose de todos aquellos que le puedan desautorizar en público o en privado. Creo que esa es la "estrategia" que se revela tras la pauta de los nombramientos. Trump está más cómodo con esta fauna política y mediática.

Cadena SER

El otro nombramiento que se comenta junto al del Dr. Oz es el de una empresaria del Wrestling, la lucha libre americana, para Secretaria de Educación:

Trump ha confirmado a través de un comunicado que McMahon, de 76 años, será la encargada de dirigir el departamento, a pesar de que solo tiene experiencia en educación a nivel local, como miembro de la Junta de Educación del estado de Connecticut.

"Linda utilizará sus décadas de experiencia en liderazgo y su profundo conocimiento tanto en educación como en negocios para empoderar a la próxima generación de estudiantes y trabajadores estadounidenses y convertir Estados Unidos en el número uno en educación en el mundo", ha afirmado el próximo inquilino de la Casa Blanca.

Como secretaria de Educación, Trump ha apuntado que McMahon "luchará incansablemente para expandir la elección escolar a todos los estados del país y empoderar a los padres para que tomen las mejores decisiones educativas para sus familias".*

Como puede intuirse, es de nuevo el mismo patrón, la elección de personas de nula experiencia en el campo o de trayectorias contrarias a las políticas que deben desarrollar en los cargos. La elección del menos idóneo es la pauta.

Pero el fascinante problema que revela todo esto es el de la aceptación. Los Estados Unidos no en están estado de shock ante este aquelarre de nombramientos políticos, por algo que repercutirá necesariamente, antes o después, en su vida diaria, en su calidad de vida futura. Están fascinados, en un sentido absolutamente literal.

No se trata de una mayoría política en las urnas, es algo más parecido a una abducción, por usar un término coloquial, de una "comedura de tarro" sin paragón. Es algo más que una cuestión de mayorías o minorías. Es más bien un alegre descenso, un retroceso entre cantos y alegrías hacia la barbarie pre-racional, una gloria del desastre.

La pregunta, más allá de los desastres posibles, que sigue en pie es sobre esa extraña fascinación que hace que Trump se haya convertido en alguien por encima de la Historia (a la que anula), de la Ciencia (de la que se ríe) o de la Política (que convierte en espectáculo puro y manipulación).

Cuando Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca se buscaron explicaciones de cómo un multimillonario tramposo y mujeriego, que se presentaba como antisistema y mesiánico milagroso, había derrotado en las urnas —con menos votos que Hillary Clinton֫— a una política con experiencia y capaz. Las explicaciones fueron "lógicas", pero ya revelaban algunos efectos sobre esa América profunda, machista y racista que ahora se muestra con claridad y poder, sin tapujos y orgullosa de mostrarse.


Trump es un fenómeno político porque la política misma se ha transformado, porque la sociedad misma se ha transformado, buscando otro tipo de liderazgo identificativo. La sociedad norteamericana, una gran mayoría revelada en el voto, empatiza con la muestra que Trump les ha dado. Uso el verbo "empatizar" en un sentido emocional que va más allá de la comprensión racional. Trump no convence, seduce, libera; es algo más cercano a los deseos reprimidos que a los racionales. Trump es una terapia liberadora que ha conectado con los deseos liberándolos.

Con Trump el mundo deja de funcionar racionalmente, deja de tener explicación ajustada a las lógicas de la política tradicional y se construye sobre lo políticamente "incorrecto", que puede ser "construir un muro", "deportar a millones", "hacer pagar a los europeos", etc. Lo que antes se podía hacer, pero no se podía decir, ahora se dice aunque no se haga. Decirlo libera.

En un universo así, los símbolos, la sintonía, son importantes. Ahí es donde encaja el histrionismo de Trump con ese deseo simbólico de imitarle. Cualquier elemento que permita vincularse simbólicamente se reproduce al instante, como sucedió con las tiritas en las orejas tras el atentado. Miles de personas le imitaron poniéndose tiritas en sus orejas. Lo ocurrido con la bandera doblada por el viento en el atentado. Decenas de miles de camisetas reproducían al supuesto "ángel" que le había salvado la vida para que pudiera "sanar" a la América enferma.

Las filas comunicativas de Trump han sabido comprender el fenómeno. Lejos de ocultar su capacidad mesiánica auto complaciente, esa se ha explotado al máximo al comprender que no se percibía como negativa, sino todo lo contrario. Era el vínculo simbólico, el compartir signos. No se trataba de ocultar esa parte de Trump, sino de crear una sintonía entre todos.

En 20minutos se nos habla de un fenómeno de este tipo por medio de algo que es posible reproducir y, por ello, compartir: los bailes de Trump al ritmo de una vieja canción —YMCA— de los Village People,  un grupo de temática musical y visual abiertamente gay: 

Trump empezó a utilizar la canción ese mismo año tras recuperarse de su diagnóstico de Covid-19. Fue en actos con un público repleto de miembros homófobos de iglesias evangélicas. En la campaña de 2024, el YMCA ya era un elemento más de los mítines MAGA (Make America Great Again) en todo el país.

Por eso todo el fenómeno resulta en alguna medida irónico. No puede olvidarse que el movimiento MAGA es públicamente homófobo y se opone frontalmente al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero como ha demostrado el consumo y la publicidad de la sociedad en que vivimos, nada como una insistente repetición en un nuevo contexto para vaciar una canción de su significado.** 

La forma es estable; el significado es modificable mediante la nueva atribución que le da el uso. Es un principio básico semiótico comunicativo. A final, la cosas solo significan lo que queremos que signifiquen. Donde había un himno gay, ahora se puede representar como parte de la homofobia.

En el artículo, Chema Lizarralde nos cuenta cómo el baile de Trump se ha ido manifestando en diversos campos:

Hemos visto desde novios que se casan moviéndose a lo Trump hasta deportistas que celebran así un gol o una jugada. Está ese video ya viral de un novio chino que llega a la ceremonia de su boda con la música del YMCA y ejecutando el famoso baile:

Entre los deportistas, lo más reciente, el pasado domingo, en la Liga Nacional de Fútbol Americano, donde se está poniendo de moda entre los jugadores. El pasado domingo, los defensas del San Francisco 49ers festejaron una jugada frente a los Tampa Bay Buccaneers con el movimiento de baile visto en los mítines del republicano:

También tras liarse a mamporros. En el UFC 309, Jon Jones noqueó a Stipe Miocic en el tercer asalto y lo celebró con algo parecido al baile de Trump. Luego, el púgil señaló con el dedo al político, que asistía a la pelea en Nueva York y estaba sentado junto al ring. Hasta le ofreció una réplica del cinturón del título de los pesos pesados de la UFC:

Este lunes, el futbolista Christian Pulisic, de la selección masculina de EEUU, celebró un gol con su propia versión del meneo trumpiano. "Obviamente es el baile de Trump... Simplemente es un baile que todo el mundo está haciendo. Él es el que lo creó. Sólo pensé que era gracioso", dijo Pulisic a los periodistas cuando le preguntaron por la celebración:

Para que un fenómeno así funcione se necesitan dos fuerzas, repetición y olvido. En unas sociedades en las que unos pocos años se convierten en pasado remoto, en olvido, y por ello en novedad, se pueden producir fenómenos de "novedad" en lo viejo, que queda separado de sus raíces y sentido original. Da igual que la canción tuviera un sentido abiertamente gay; se parte del nuevo sentido y se olvida el viejo. De ahí la paradoja que manifiesta el autor del artículo.

Trump lo actualiza y lo convierte en suyo. La repetición convierte la canción pegadiza en un nuevo símbolo —nuevo sentido— al servicio de quien lo lanza de nuevo. Es un fenómeno de apropiación simbólica en un mundo de presentes continuos. El sistema envolvente mediático refuerza los sentidos y nos lo muestra repetido en miles de gestos que refuerzan el nuevo significado.

Trump está ahí tanto por un giro político como por un giro comunicativo. La relación entre ambos es lo que está por dilucidar en los detalles y proporciones. Luego llegarán los efectos. 

* "Los últimos nombramientos polémicos de Trump: una exdirectiva de la WWE y un médico televisivo" RTVE.es/Agencias 20/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241120/polemicos-nombramientos-trump-exejecutiva-lucha-libre-medico-televisivo/16338590.shtml

** Chema Lizarralde "Deportistas, presentadores de la tele y hasta novios en las bodas: el 'shimmy' de Trump al son de Village People se viraliza en el mundo" 20minutos 21/11/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5656177/0/el-baile-de-trump-al-ritmo-de-ymca-se-viraliza/?autoplay

sábado, 16 de noviembre de 2024

La troupe de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


 Conforme avanzan las designaciones de candidatos a los grandes cargos, aumenta un sentimiento que se mueve entre el asombro, el miedo y la irritación. Ni el peor enemigo de los Estados Unidos habría diseñado un aparato del estado con estos personajes al frente, de Musk desmantelando a Robert Kennedy cuidando de la salud general, pasando por todo tipo de radicales y negacionistas. ¡Es la troupe de Trump!  

Inmediatamente surgen hipótesis sobre lo sabido de los futuros nombramientos, siempre que las cámaras los acepten. Algunos de los nombres conocidos, nos dice, siembran serias dudas entre los representantes republicanos en las cámaras. En RTVE.es, Anna Bosch comenta:

Lo anunció el hoy presidente electo en la campaña electoral y lo mismo hizo su entorno más cercano: Donald Trump ya ha sido presidente y ya conoce cómo funcionan el Gobierno y la Administración. De modo que, y ese fue el anuncio, en esta segunda presidencia no se rodeará de cargos que puedan decirle que conocen mejor esos mecanismos que él, el criterio de selección será que sean fieles a él. Su pretensión es gobernar con cargos que ya le ha demostrado lealtad.*

Es un argumento que implica que Trump conoce ya lo que puede y no hacer (algo dudoso) y, esto es lo relevante, que se rodea de "protagonistas", es decir, de personas que han practicado el dogmatismo y el bulo para atraer la atención. Es decir, lo que Trump ha seleccionado son "mini-yoes", reproducciones de sí mismo en cada territorio transitado, de la salud a la seguridad o el ejército, por citar solo algunos campos.

El "criterio de la fidelidad" es un argumento precario a menos que se entienda que Trump los ha elegido con la intención de no tener que hacer él lo más criticable. En eses sentido, Trump tiene a quien responsabilizar de las decisiones que no funcionen. Sería una maniobra de distracción multiplicando los frentes.

Si el primer mandato consistió en cómo rodear a un loco de personas sensatas, en este segundo mandato la estrategia sería la contraria: rodear a un loco de otros más locos para parecer cuerdo. De esta forma, Trump diversificaría los ataques contra él al hacer responsables a los demás.

Para esto hay que partir de un principio claro: a Trump le importa poco el presente y futuro de los Estados Unidos. A Trump solo le importa Trump y el poder que pueda tener. Es un narcisista patológico al que solo le importa él. Todo lo demás es un medio para él mismo; solo le importa él y su gloria. Si alguien cree que le importa la salud del norteamericano, la guerra de Ucrania o el futuro del pueblo palestino, es que no conoce a Trump.

El gran misterio sigue siendo —lo repetimos una y otra vez— cómo esta persona ha logrado volver a la presidencia con un programa "vacío", basado solo en el desmantelamiento y en una promesa vacía de "hacer grande América de nuevo" sin especificar cuándo "fue grande" por primera o última vez (suponemos que se refiere a su anterior mandato).

Solo un gran deterioro del estado general de los norteamericanos, traducido en una enorme "credulidad" puede hacerles confiar en este millonario que se presentaba como "alternativa" al sistema, que ha logrado convertir en un erial al partido republicano, donde ya solo sobresalen esos "mini-yoes" que cifran su éxito en radicalizarse a imagen de su jefe, a cuyo carro se subieron para alcanzar cargos. Muchos de ellos cargaron contra él diciéndole de todo en las primarias, pero todo se perdona en nombre del éxito electoral. Y eso es lo que han logrado.

¿Hay dos Américas? ¿Cómo se ha producido esta terrible escisión, este sentido de revancha contra el mundo que hoy sienten muchos norteamericanos? Creo que es una suma de factores, internos y externos. La sociedad norteamericana es incapaz de discernir entre los bulos y la desinformación. Está claro que las fuentes de información ya no se basan en los medios tradicionales y que muchos prefieren la información de refuerzo de sus actitudes a salir de su propio marco de referencia. Las oscuras nubes activas de la desinformación son constantes y repartidas. Trump ha sabido crear puntos fijos de información controlada, como ha ocurrido con Fox News, una referencia de desinformación y promoción.

Frente a esto, las informaciones de medios que habían sido rectores de la opinión pública quedan tapadas en el nuevo escenario mediático en el que se utiliza una combinación de automatismos activos y borrados de las noticias relevantes. Hoy asuste ver qué tipo de noticias llegan a mucha gente, envuelta en flujos cuidadosamente planeados para la desinformación. En estas turbulencias emerge la figura del "arreglador", de un Trump que se presenta como un elegido de Dios para salvarles.

El atentado que le hiere la oreja se convierte en un ángel en forma de bandera norteamericana y, viceversa, en una bandera que se convierte en ángel. Pronto, todo adquiere sentido: Dios ha salvado a Trump para que este salve (sane) a los Estados Unidos.

La repetición de este tipo de mesianismo cala en una parte del pueblo norteamericano al que se lleva siglos convenciendo de ser el "nuevo pueblo prometido". Sectas y grupos evangélicos apoyan a un personas amoral como Trump en su deseo de atacar todo aquello que es antiamericano: la inmigración, el feminismo (que rechaza, dicen tener hijos) o el sagrado individualismo mediante el que Dios reparte según los méritos.

Trump y sus equipos han conseguido convencer a millones de personas de que Dios está con ellos y que deben enfrentarse a los antiamericanos infiltrados en el país, a los traidores de dentro.

Hace unos días comentábamos aquí la urgente necesidad que tienen los estadounidenses de leer a Alexis de Tocqueville, su La democracia en América, para poder comprobar lo que se han distanciado de sus propios logros. La América de Trump es la tierra del dogmatismo mesiánico, del autoritarismo, de la negación de la ciencia. Es un pensamiento agresivo y contra la razón y lo razonable.

Al mundo nos queda esperar y tratar de defendernos del crecimiento de este mesianismo dogmático que tiende a extenderse en forma de nacionalismo ultraliberal y solo favorecerá a las grandes compañías apuntadas a este cambio para obtener más beneficios. Para ello, el desmantelamiento del llamado "estado de bienestar" es decisivo. El crecimiento de la desigualdad, la falta de cobertura a los más débiles y el aislacionismo cultural son algunas de las consecuencias. Lo es también una nueva forma de agresividad internacional haciendo ver que la "grandeza de América" consiste en doblegar a terceros países, en abandonar acuerdos internacionales que les limiten, cobrar por la "protección", como con la OTAN, u obligar a comprar sus productos (de armas a coches) sancionando a los que no lo hacen. 

No confío demasiado en lo que pueda ocurrir en los nombramientos por las cámaras. Es difícil oponerse a Trump tras el poder acumulado. La troupe saldrá adelante y tendremos que esperar los efectos.


* Anna Bosch "Estados Unidos: trumpismo sin frenos" 16/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241116/trump-nombramientos-eeuu-cargos-gobierno/16332095.shtml

miércoles, 13 de noviembre de 2024

La que se avecina USA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Antivacunas para Sanidad, un presentador de la Fox para Defensa, Elon Musk para recortar el gobierno... La amplia mayoría lograda le permitirá a Donald Trump hacer casi lo que quiera. Las perspectivas no son buenas y los principales titulares de la prensa norteamericana están dedicados a los nombramientos y a especular lo que puedan suponer para el país en los próximos años.

En The Washington Post leemos el titular "Trump pledged to close the Education Department. What would that mean?". Otros, como The New York Times, se preguntan qué significa ese nuevo departamento de "Eficiencia Gubernamental", al frente del cual el presidente electo ha dicho que pondrá a Elon Musk y a Vivek Ramaswamy, este último un conocido negacionista del cambio climático, antivacunas y otras lindezas que le definen como "anti woke". Pensar que estos dos personajes se van a dedicar a los recortes (volvemos a "el gobierno es el problema") gubernamentales para hacerlo "eficiente" es realmente escalofriante.

La era Trump, con su masivo apoyo popular, siembra muchas dudas sobre el futuro norteamericano o, si se prefiere, sobre el futuro a secas, puesto que el efecto de lo que se avecina nos llegara a todos.

Con las manos libres, la nueva "grandeza" de Estados Unidos tiene visos de afectar a todos en muchas dimensiones. La dependencia económica, militar, tecnológica, etc. de USA hace que lo que se haga allí, las medidas que se tomen nos afecten de dos formas principalmente, La primera de ellas son las consecuencias directas e indirectas de las medidas. La segunda se refiere al efecto imitación que pueda haber en sus seguidores repartidos por el mundo.

No es de extrañar la rápida insistencia del presidente francés Macron en la necesidad de que Europa organice su propio sistema de Defensa, algo que se relajó durante el gobierno de Joe Biden. Los avisos anteriores de Trump sobre su particular visión de la OTAN y las perspectivas de una nueva sintonía con Putin, ya en pie de guerra con Ucrania, hacen que una defensa europea sea de gran urgencia. Si la idea de Trump en su mandato anterior era "construyamos un muro y que lo paguen ellos", en el caso de la OTAN el modelo puede ser muy similar en sus intenciones. De ser potencia que protege, los Estados Unidos de Trump serán la "potencia que cobra" por proteger y expande su propia tecnología militar para hacerlo. Ya se enfado en su primer mandato cuando se buscó material militar fuera del mercado norteamericano. Estados Unidos posee la capacidad de crear tensiones fuera de casa, por lo que tiene garantizado el mercado bélico militar.

Vamos a asistir, según lo previsto, a un recorte y desmantelamiento del estado, de los que sabemos que se encargará esa otra figura exótica y excéntrica que es Elon Musk, junto al "anti woke" Vivek Ramaswamy. Los efectos de los recortes pueden hacer retroceder a los Estados Unidos muchas décadas presentándolo como una "virtud" americana.

Los analistas ya prevén un gobierno duro, tan duro como le permite su amplia victoria. Pero ha llegado el momento de separar lo demagógico de lo real, pasar de las palabras a las acciones y sus efectos. Ya no será posible centrarse en un eslogan que permita a cada cual imaginarse un futuro perfecto de "nueva grandeza", sino que serán los elegidos por Trump para formar su gobierno los que decidan qué es grande y qué no lo es. El cierre de un departamento de Educación, como se señala, tendrá consecuencias para una generación al menos. Las deportaciones masivas anunciadas tendrán igualmente enormes efectos en el país y en toda la región fronteriza, además de en los países de origen. La imposición de aranceles más elevados a los productos procedentes de Europa (a nosotros nos afecta en nuestras exportaciones de aceite, por ejemplo) o de China tendrá efectos sobre la economía mundial generando inflación y desempleo a lo que se unirá una previsible presión para imponer sus productos además de una trato diferenciado según la "amistad" con los países.

Lo que se sabe de la composición del gobierno de Trump es suficiente para temer sus efectos. Se añade además un tercer factor: el colocarse en posición favorable para la sucesión. Puede parecer prematuro, pero a nadie se le escapa que Trump no puede ser Biden, no puede llegar a unas próximas elecciones como candidato, por más que lo desee. Los que se perciben con posibilidades tratarán de lucirse, de ser más trumpistas que Trump.

¿Cuánto durará esta euforia con Trump? El éxito apabullante en las urnas obedece a muchos aspectos de corte socio cultural, quizá no tanto a elementos reales de la economía u otros aspectos concretos, sino a una sensación de fatiga y a la capacidad de creer en lo que se les prometía. Los resultados obtenidos por alguien que ha sido condenado por múltiples delitos (y los juicios pendientes), que se sabe que ha desarrollado sin pudor embustes y falsedades de forma continua no deja de sorprender y es motivo de reflexión una vez visto que es posible.

El gran demagogo ha mentido y ha convencido, ha ganado votos y apoyos. Ahora la demagogia se traduce en hechos que nos afectarán. La elección de un embajador en Israel que ha dicho previamente que no existe algo así como Palestina ni los palestinos es solo un ejemplo de lo que se avecina.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Trump y el plan divino

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En las democracias uno gana porque le votan. Atrás quedan los designios divinos, los derechos de cuna y cualquier otro método de sustracción del derecho a decir quién te gobierna.

Ha sido un tópico durante mucho tiempo decir que "Hitler fue elegido democráticamente". Con esto se hacía referencia a que la democracia es algo más que lo que pasa en las urnas el día de votación, que las cosas se pueden torcer, que puede llegar, como decíamos el otro día, el "gran demagogo" que los clásicos temían, el seductor masivo que nos convenza de que las cosas no son como las vemos o, incluso, pedirnos que dejemos de ver.

Leo en RTVE.es  las declaraciones de un Trump eufórico:

"Dios me salvó la vida por una razón. Esa razón era salvar a nuestro país y devolverle la grandeza a Estados Unidos. Ahora vamos a cumplir esa misión juntos", ha dicho en referencia al disparo que recibió en julio en un acto de campaña.*

Esto es mesianismo en estado puro, volver a la "voluntad divina", con una falta de pudor obscena. Desde el punto de vista político, es un retroceso de siglos. Algunos podrán pensar que todo es "retórica", pero el problema con Trump es que lo cree sinceramente. Quizá sea el único aspecto divino en el que cree, aunque venda biblias si lo cree conveniente para sus fines.

El problema —una vez más— es la eficacia del discurso, el hecho de que nos haga ver las pulgas del circo (véase ayer), es decir, el problema son los que viven realmente la fantasía del "destino manifiesto", por un lado, y de la "elección divina" de Trump como salvador iluminado. Así pueblo y mesías se complementar en un mismo destino que el resto del mundo ve asombrado porque sabe que le afectará directa o indirectamente.

Mientras algunos echan las culpas a los demócratas y a la tardanza de Biden en dejar paso a Kamala Harris —algo de cierto hay—, otros ponen el foco en el retroceso social y cultural de la democracia, algo que apunta más allá de los Estados Unidos, pero que puede que tenga su foco allí por motivos obvios. No es fácil influir en un país tan cerrado a otras culturas como son los Estados Unidos. Es más fácil para ellos influir que ser influidos. La cobertura a la extrema derecha populista en un hecho.

Lo que era considerado una "nación de naciones" ha dado el salto del "país de las oportunidades" a declarar el inmigración como una epidemia dañina de criminales. Al proteccionismo extremo se le añade una segunda consideración mesiánica: los Estados Unidos reinan. De nuevo la pregunta de Trump: ¿de qué sirve el poder si no se utiliza?

La época anterior de Trump fue la del deshacer de alianzas internacionales. Se consideraban como trampas limitadoras de un poder americano. ¿Por qué dejar que otros puedan decidir lo que se puede o no hacer cuando tú puedes imponer a los otros tu poderosa voluntad? Este ha sido uno de los mensajes que han calado hondo. Es lo que significa realmente "hacer grande a América otra vez", sacudirse el yugo de los débiles.

Parte de eso es lo que Europa teme. Las declaraciones ayer mismo de Macron sobre que Europa tiene que defenderse por ella misma y no depender de los Estados Unidos va por ese camino. Ya lo vivimos y no queremos volverlo a vivir. Europa no puede depender de una charla entre Trump y Putin.

Pero la selección divina de Trump tiene muchos más problemas. Los tiene para la democracia misma en Norteamérica. Es un retroceso. Trump no es un político al uso, es sobre todo un ideólogo antidemocrático, subversivo en su intención. Alguien que dice que "no puede perder" o que "Dios le salvó para salvar a América" no transmite los valores de la democracia sino del mesianismo autoritario.

La degradación del estado democrático es manifiesta. Estados Unidos, cuyas doctrinas sobre su carácter de "pueblo elegido", con teorías sobre la inspiración divina de su constitución, etc. no necesitaba para agravar esto unas dosis mayores de "profetismo" como las que supone Trump. El reelegido presidente es "solo" la cumbre de una pirámide construida con ideas retrógradas desde su base, ideas expansivas y que han transformado la forma de pensar creando los cimientos de la aceptación de lo que Trump verbaliza y representa.

The New York Times

Trump habla de salvar al pueblo, que es algo que va mas allá de "salvar la economía" u otras fórmulas habituales en la política. Habla de "salvar al pueblo". Lo salvará de los inmigrantes, de la dependencia parasitaria de otros países, del crecimiento industrial y tecnológico de China, etc. por lo que sus medidas serán vistas como parte de ese destino que Dios les ha marcado.

Los datos de esta década pasada alertaban de un retroceso de la Ciencia y un avance de los mitos religiosos. Es un mundo de "elegidos", de "designios divinos", de "resistencias a los planes de Dios", etc. El retroceso ha pillado a los demócratas a siglos de los republicanos, en una América en retroceso acelerado. Trump no avanza hacia una modernidad, sino a un especio mental de prejuicios, donde el paraíso intuido se enfrenta a ese infierno agresivo que hace peligrar su estado. "Hacer grande a América" es retomar es extraño paraíso dibujado por seres grotescos como Elon Musk o el antivacunas Kennedy, que será puesto al frente de la Sanidad, según nos dicen.

Durante el primer mandato, ya hubo dimisiones continuas de asesores que intentaban evitar los destrozos de Trump. Esta vez el plan es otro y nos dicen que el futuro presidente se está rodeando de un núcleo más duro, dispuesto a "arreglar" el país, a "sanarlo".

La euforia de Trump es un peligro para el mundo y, en especial, para los propios Estados Unidos que pierde su referencia democrática y se adentra en un peligroso misticismo personalista. El pueblo elegido y su mesías están en marcha. 

Ya hay otro fundamentalismo sobre el planeta. 

* Laura Gómez Díaz "Trump promete "sanar al país" y celebra su victoria con sus partidarios: "¡Mirad lo que hemos hecho!"" RTVE.es 6/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241106/trump-celebra-victoria-elecciones-eeuu-estados-unidos/16318068.shtml

jueves, 7 de noviembre de 2024

La llegada del gran demagogo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En este blog hay actualmente 626 entradas que hablan de Donald Trump. Esta será la 627. Hay entradas sobre Trump antes de que llegara a la presidencia, durante la presidencia de los Estados Unidos, de su periodo fuera de la presidencia. Mucho me temo que la que tenemos hoy, la 627, no será la última. Son ya muchas páginas dedicadas a un peligro público, a un criminal convicto, a un político anti-política (según su propia visión y definición), a un rico por familia que convenció a todos de que se había hecho a sí mismo, a un putero que vende biblias, a un incitador al asalto a las instituciones, a alguien que define a los asaltantes como patriotas.

Siempre piensas que Trump ha llegado al límite, pero solo el cielo lo es. Cada vez que supera una línea roja piensas que ha escrito su fin, pero descubres que es aplaudido por ello. No tiene idea brillantes, pero si un verbo incendiario.

Hace mucho tiempo que cambié la pregunta. No se trata de saber cómo es Trump, pues es difícil ser más trasparente en su teatralidad. La gran pregunta es cómo podía conseguir que decenas de millones de personas le votaran. Las estadísticas dicen que puede aparecer un tipo así, pero se suponía que debía ser filtrado por esa "inteligencia colectiva" que supone la democracia. Con Trump se cumple el viejo temor y crítica a la democracia: que el voto no solo no filtre, sino que se elija lo peor, la llegada del demagogo.

Si la teoría optimista dice que la verdad es perceptible, que elegimos lo mejor para todos, el demagogo demuestra lo contrario, que no somos tan racionales como pensamos y que es más fácil seducirnos que convencernos. La democracia parte del principio de la racionalidad humana; el demagogo demuestra que no queremos escuchar más que aquello que nos halaga, sea cierto o no.

El Mundo

Crecidos en un mundo de seducción, el del consumo, para el que se han desarrollado todo tipo de técnicas y lenguajes, la política es ahora una carretera de dos direcciones. Una lleva hacia lo que debe ser; la otra hacia lo que me satisface sin pudores, como deseo materializado, como extracción de lo más oscuro, de lo más tenebroso, de aquello que me satisface de forma egoísta. Trump es un vendedor de sí mismo, un vendedor que hace ver que tus sueños de poder, de exclusión, tus fobias... son posibles y que si hay que cambiar o pisotear las leyes, ¿por qué no hacerlo? Y será él quien lo haga.

En Trump el populismo adquiere un tinte extraño. El "pueblo" es él. Él no escucha al pueblo, sino que es el pueblo quien debe escucharle a él, comprender el destino que les espera y qué el intuye en sí mismo como elegido.

Por una curiosa coincidencia, el diario El País nos ofrece un gran titular que se asocia en mi mente: ""Jean-Dominique Kerignard (el Gran Panzani), domador de pulgas: “El secreto de la fantasía es hacer ver lo que no existe”". Nos dice el texto que en este circo imaginario, de minúscula pista, las pulgas solo son invivibles para los escépticos, lo que nos quiere decir que es la imaginación crédula la que ve lo que la voz y movimientos del Gran Panzani nos hace creer.

¿Estamos en un mundo político de fantasía, un mundo en el que se nos induce a creer aquello que esperamos ver? La simbología del circo de pulgas, en el que pagamos por ver lo que no existe más que como envoltorio de la nada, es poderosa y sugerente. ¿Es Trump como el "gran Panzani" y su circo de pulgas? La meten vuela en busca de analogías, de paralelismos.

Pero nada de esto nos debe alejar de las preguntas centrales: ¿qué lleva a la gente al circo, qué fantasías desea ver, por qué y cómo desea ser seducido? Las promesas de Trump son grandes atractores del deseo. ¿Desean muros, deportaciones masivas, más armas en las calles, más autoritarismo, mostrar al mundo quién manda, hacerle pagar por "protección" en la mejor tradición gansteril; desean seguir contando con un club de amigos dictadores? ¿Es esta la nueva América?

Los próximos años van a ser difíciles, una prueba en muchos sentidos y niveles. Lo que ocurren en América no se queda en América. Los dictadores y aspirantes a dictadores de medio mundo aplauden lo que espera que les beneficie. Tras Trump hay toda una red definida desde la ultraderecha populista de "amigos" que se han apresurado a sacar sus fotos con Trump y a refrescar sus políticas racistas y anti inmigratorias, ultra conservadoras.

El País

Trump ha regresado con fuerza. Ha convencido a los estadounidenses de la verdad de lo que querían escuchar y ahora, quieren que el mundo "sienta" su poder. Como Trump respondió a una encuesta "¿de qué sirve ser millonario y poderoso si no puedes hacer lo que quieres"? Esa es la visión del poder que Trump ha trasferido a los que le han votado. Esa es la que tratará de hacer sentir al mundo, que es él quien manda.

Esta es ya la entrada 627 y me temo que habrá muchas más. El temido demagogo ha llegado, reivindicativo y seguro de sí mismo y de su destino. El problema no es un mal presidente; eso es solo el resultado.

Habrá quien busque en razones técnicas la explicación, en la economía- Sin embargo, creo que hay algo más profundo, algo que tiene que ver con ese circo de pulgas y el deseo de ver. Es el regreso del gran demagogo.

 

* "Jean-Dominique Kerignard (el Gran Panzani), domador de pulgas: “El secreto de la fantasía es hacer ver lo que no existe”" El País 7/11/2024 https://elpais.com/cultura/2024-11-07/jean-dominique-kerignard-el-gran-panzani-domador-de-pulgas-el-secreto-de-la-fantasia-es-hacer-ver-lo-que-no-existe.html

jueves, 24 de octubre de 2024

Los rusos también votan para la Casa Blanca

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia cubre el frente de The Washington Post, etiquetada como "exclusiva": "American creating deepfakes targeting Harris works with Russian intel, documents show". En la noticia, firmada por Catherine Belton, se nos cuenta lo siguiente: 

A former deputy Palm Beach County sheriff who fled to Moscow and became one of the Kremlin’s most prolific propagandists is working directly with Russian military intelligence to pump out deepfakes and circulate misinformation that targets Vice President Kamala Harris’s campaign, according to Russian documents obtained by a European intelligence service and reviewed by The Washington Post.*

La existencia de personajes de este tipo, trabajadores para el Kremlin, nos confirma dos cosas que quedan suficientemente claras: 1) existe una campaña política global, es decir, una participación "activa" por parte de Rusia en las elecciones en los lugares clave de cualquier parte del mundo; y 2) Rusia tiene "activos" por todo el mundo que trabaja desde dentro para evitar así los posibles bloqueos que se le pudieran aplicar.

Hay también un tercer elemento, el de sembrar la duda, un elemento también relevante. El sembrado del desconcierto es uno de los hechos más eficaces. Ya no se trata solo de "engañar", sino de algo más destructivo, hacer dudar de la realidad que te rodea, de cada información que te pueda llegar. Esa situación genera reacciones diversas que acaban generando una tensión que puede resolverse en apatía o en una defensa furiosa de la mentira convincente o simplemente de aquella que nos gustaría que fuera "verdad".

En The Washington Post, Matt Bei introduce en su columna de opinión el interesante concepto de "Cold Civil War", la "guerra fría civil", que creo recoge acertadamente una parte importante del problema al entremezcla lo que antes se vivía entre súper potencias y ahora se vive internamente debido a la polarización. En momentos anteriores muchos han hablado de "guerra civil" sin más como una posibilidad.

Los llamamientos de Trump a la intervención de la Guardia Nacional en las próximas elecciones forma parte de esos efectos condicionantes del electorado, de esa presión que Trump usa desde siempre, el poder de la insinuación, destinado a hacerle reaccionar violentamente, como ocurrió con el asalto al Capitolio del 6 de enero.

La exclusiva de The Washington Post sacando a la luz el entramado interior-ruso es la confirmación de esos tres elementos, el interés del Kremlin en hacer que Trump llegue a la Casa Blanca, el apoyo de los grupos más ultras de los Estados Unidos a la "causa rusa" y la manipulación tecnológica.

Esos "deep fakes" son las herramientas que permiten la manipulación del electorado a través de las conexiones de las redes. Como ya anticipaban desde el campo literario y cinematográfico, más que el triunfo de la mentira se produce la victoria de la duda, la disolución de cualquier estabilidad creando un fondo de duda. La realidad o entorno se convierte en un espacio de confusión en el que se te propone una especie de test, un "¿qué ve usted aquí?", en el que el deseo perfila lo percibido.

Esa "guerra fría civil" es un nuevo estado en el que la democracia deja de ser diálogo y solo es manifestación creciente de la irracionalidad contenida, de la adhesión emocional rodeada de los fantasmas de las obsesiones. Trump es un provocador de instintos, de reacciones básicas. Solo así logra la adhesión que supone el voto.

El creciente número de ex colaboradores que le retratan como un "fascista", un personaje autoritario, no debe hacernos olvidar el atractivo que estos personajes pueden llegar a tener en un mundo de miedos y falsedades, en el que se llega a creer todo lo que se desea creer.

De nuevo: al peligro de Trump en el poder ser suma el peligro del poder que lo lleva hasta la Casa Blanca. Que millones de norteamericanos puedan elevar a la presidencia a un personaje como Trump, después de su paso durante cuatro años anteriores —el hombre que saludaba amablemente a los dictadores, el que hablaba de inyecciones de lejía para frenar el coronavirus, etc.— significa que los Estados Unidos han dejado de ser una referencia democrática para el mundo, que los viejos tópicos, como el del "mundo libre", ha dejado de funcionar.

La exclusiva de diario norteamericano es la constatación de un entramado que busca favorecer a Trump. Que sea la Rusia de Putin la que lo favorezca es preocupante, aunque no sorprendente. Trump es el candidato ruso. Las visitas al Kremlin de los líderes de la ultraderecha anticipaban los deseos de Putin de ganar la batalla de la confusión internacional. 

De una forma u otra, los rusos también votan. Han conseguido tener voz en cada elección relevante para su expansión y la consolidación de sus intereses.

 

* Catherine Belton "American creating deepfakes targeting Harris works with Russian intel, documents show" The Washington Post  23/10/2024 https://www.washingtonpost.com/world/2024/10/23/dougan-russian-disinformation-harris/

jueves, 10 de octubre de 2024

La politización de las tormentas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todo lo que ocurra en periodo electoral, por ajeno que sea, se convierte en material electoralista. Dado que unos están en el gobierno y otros en la oposición, siempre es posible responsabilizar de cualquier cosa que ocurra en ese tiempo. Eso incluye los huracanes, terremotos y cualquier otro desastre natural.

Con la manipulación de los desastres —su origen, efectos, responsabilidades...— estos se convierten en otro tipo de desastres que son usados sin pudor en este otro clima, el político-electoral. ¿Recuerdan aquello de que "la primera víctima es la verdad"? Lo que no pensábamos es en el tipo de muerte que le estaba destinada.

En la CNN el asunto es llevado a titulares por las respuestas sobre manipulación, desinformación o directamente mentiras elaboradas por la campaña republicana. En la CNN podemos leer sobre esto:

“It is dangerous – it is unconscionable, frankly, that anyone who would consider themselves a leader would mislead desperate people to the point that those desperate people would not receive the aid to which they are entitled, and that’s why I call it dangerous,” Harris told Bash about comments from former President Donald Trump and his allies suggesting that federal assistance has run out. “And we all know it’s dangerous, and the gamesmanship has to stop at some point, the politics have to end, especially in a moment of crisis.”

She went on to praise local officials. “And I’m talking about sheriffs, I’m talking about mayors, I’m talking about local officials – I don’t even know their party affiliation, by the way – but leaders on the ground who know that it is not in the best interest of the people living in those areas to not know their rights, not to know what they entitled to, and to be afraid of seeking help.”

[...] During Wednesday’s hurricane briefing – usually a nonpolitical affair – Biden also took the opportunity to call out Trump for what he said was “an onslaught of lies” and Rep. Marjorie Taylor Greene of Georgia for spreading misinformation.

“Assertions have been made of properties being confiscated. That’s simply not true. They’re saying people impacted by these storms will receive $750 in cash and no more. That’s simply not true. Saying the money needed for this crisis is being diverted to migrants – what a ridiculous thing to say – it’s not true,” Biden said, adding that Greene’s assertion that the government can control the weather is “beyond ridiculous.”*


Los inventos republicanos sobre los desastres naturales van, como se puede apreciar en el texto, desde un origen "humano" insinuando que han sido los demócratas a otro muy extendido entretejido con las líneas principales republicanas. Es la inmigración el punto final al que deriva todo.

En este caso, la manipulación asegura que el dinero de las ayudas estatales, esos 750 dólares mencionados, llegan a los inmigrantes y no a los nacionales. De esta forma se generan una sensación de agravio que lleva a la indignación en aquellos que han visto sus propiedades destruidas y a los que se les dice que están siendo favorecidos.

La ultraderecha populista usa esa línea de ataque también en países como España. Cuanto mayor sea una crisis, más fácilmente se creen esas trampas que buscan una reacción indignada —que se puede traducir en violencia— y favorable a los que expanden las falsedades. A unos se les presenta como causantes del problema y a otros como solución al problema.

La intensidad de la crisis provocada, en este caso por el clima violento, es aprovechada por los opositores. Muchos creerán las mentiras.

Con el coronavirus, el COVID-19, se jugó de manera similar. Era el "virus chino", en expresión de Trump, y se aprovechaba para apoyar las políticas económicas y sanciones a China. ¿Cuántas vidas costó el negacionismo de Trump? Trump pensaba que cada víctima eran votos para él. Cada negacionista de las vacunas se fundamentaba en esas falsedades. Todavía hoy, hay países en los que siguen negando las vacunas, como el caso de la polio en Afganistán, que vimos recientemente aquí.

Esta vez es de nuevo la inmigración la víctima final, la que ha de pagar los desastres volviendo a las próximos votantes en agraviados comparativos. Para que mucha gente reacciones, los desastres deben ser brutales, altamente destructivos.

En otro de los artículos en la CNN se señala:

“We have a massive misinformation problem, and this is something that actively harms the ability of responders to do their job,” Transportation Secretary Pete Buttigieg told CNN’s John Berman on Wednesday. “I think a lot of it’s driven by politics. Some of it’s just the internet doing what it seems to do lately and amplify the loudest or strangest thing that is being said.”**

La pregunta que nos queda es ¿qué podemos esperar de políticos que actúan de esta manera, que consiguen votos con mentiras constantes y sobre el dolor? ¿Qué no harán para mantenerse en el poder, si es que vuelven a él? Si la política se maneja a través de las mentiras —¿puede alguien creer que son los demócratas los que crean los huracanes y manipulan el clima?—, requerirá de mentirosos eficaces en sus filas. Si se miente para conseguir el poder, ¿no se seguirá mintiendo para conservarlo? 

* "Biden and Harris step up public engagement about the dangers of Hurricane Milton" CNN 9/10/2024 https://edition.cnn.com/2024/10/09/politics/biden-harris-hurricane-milton-response/index.html 

** "Inside the White House’s desperate scramble to swat down hurricane misinformation" CNN 9/10/2024 https://edition.cnn.com/2024/10/09/politics/white-house-hurricane-helene-misinformation/index.html