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jueves, 20 de agosto de 2026

Las vacaciones de los políticos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay signos que se pueden interpretar peligrosamente de dos formas distintas. Irte de vacaciones, como ha hecho Pedro Sánchez, se puede volver contra ti si en lugar de intentar transmitir "tranquilidad", que "todo está controlado", los demás lo interpretan como "desidia", "incapacidad", "abandono", etc. Es la batalla de las vacaciones.

Antes en verano pasaba poco o muy poco. Ahora pasa de todo, de incendios y terremotos a crisis migratorias masivas y olas de calor extremo. Lo dicho, de todo. El término "vacaciones" ya no solo resulta ofensivo y agraviante para los que no se los pueden permitir, incluso para los que tienen que irse de vacaciones fuera porque España es ya demasiado cara para nosotros. ¡Por lo menos vemos mundo!

La oposición tiene que tener cuidado. No está bien criticar las vacaciones de Sánchez con un moreno vacacional escandaloso, como algunos lucen. Forma parte de esos signos que mencionábamos en el inicio.

Todas las polémicas políticas y sociales acaban confluyendo en un punto: las vacaciones. Y ahí se centran las críticas al gobierno central: "¿qué tiene que pasar en España para que Sánchez vuelva de sus vacaciones?", le criticaban ayer. Y Sánchez sigue al pie de su ordenador convocando ministros (urgencia) y siguiendo en su residencia canaria (tranquilidad). ¿Para qué están las nuevas tecnologías?, parecen preguntarse. Pero eso no es bastante para la oposición ni para los que se están quemando o tienen miedo de caminar por las calles de su población invadida.

Solo falta que ese león que dicen haber visto por tierras de Toledo ataque a alguien. Sí, un león, ha leído bien:

El servicio de protección de la naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha desplegado este miércoles un operativo de búsqueda por tierra y aire en El Real de San Vicente, en la provincia de Toledo, ante la posibilidad de que haya un león deambulando por la zona, según han confirmado fuentes del instituto armado a RNE.

Dichas fuentes han informado que el servicio de emergencias 112 recibió el aviso de un león suelto cerca de las ruinas del Convento del Piélago, en la carretera 1375, a la altura del kilómetro 9, por lo que seguidamente han movilizado medios del Seprona, el equipo Pegaso (Policía Especialista en Gestión Aeronáutica y de Seguridad Operacional) y Seguridad Ciudadana, incluidos un helicóptero y varios drones. Además, se ha dado aviso a los ayuntamientos y las patrullas cercanas.*


 Cuando algunos auguraban que este iba a ser un verano "complejo", pero no se imaginaban cuanto. Tenemos de todo. Muchos esperan que con la llegada del otoño se vuelva a cierta normalidad o algo, al menos, distinto a esto que tenemos, se supone, para descansar. Algunos descansarán cuando puedan.

Los que no dan abasto son los cuerpos de seguridad, los sanitarios, los bomberos, la UME, etc. que no pueden librarse y están para todo con pocos medios. El pago, según parece, es mala comida y sarna, turnos eternos. No sé cuándo se cogerán vacaciones ellos.

Algunos titulares de ayer decían que el gobierno tendrá que estar preparado para un "otoño judicial intenso". Algunos estarán deseando que llegue y no precisamente la oposición. Este es el riesgo de convertir España en el campo total de batalla. No sé cuántas guerras caben todavía, pero no hay espacio para mucho Ceuta ha resultado algo sorprendentemente inesperado, con ramificaciones dentro y fuera, con crisis en la ciudad y más allá. Hemos llegado hasta tener conflicto con la Italia de de Giorgia Meloni, que ya es llegar lejos.

¡Y estamos en vacaciones!, que claro está ya no son lo que eran. El signo de tranquilidad que Sánchez quería transmitir va siendo cada vez más ridículo, un empecinamiento absurdo. Me imagino que en unos días se cambiará al extremo dinamismo de estar por las mañanas en un sitio y por las tardes en otro, o algo por el estilo. Está claro, que como para el resto de los españoles, las vacaciones son cada vez más cortas, cuando las hay.

Volver "morenos" se va a convertir en un problema en un verano lleno de ellos. Los que antes rivalizaban con sus vacaciones y pieles morenas entienden que estar blancuchos es síntoma de actividad, de haber estado en los focos problemáticos, allí donde se les necesitaba. ¡Qué curioso esto de la semiótica política!

Esperemos que el león aparezca y no muerda a nadie. Antes se hablaba de "serpientes de verano" como formas de romper las rutinas veraniegas. Hoy no se puede hablar de rutinas, sino de sobresaltos.

 

* "La Guardia Civil despliega un operativo de búsqueda en la provincia de Toledo ante el posible avistamiento de un león" RTVE.es 10/08/2026   https://www.rtve.es/noticias/20260819/guardia-civil-operativo-busqueda-toledo-posible-avistamiento-leon/17196162.shtml


sábado, 23 de agosto de 2025

El mito de la desconexión

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando llegan las vacaciones de verano (o cualquier otra) uno de los tópicos que se repiten es el del "mito de la desconexión", por llamarlo de alguna manera. Como se habrán imaginado los hipotéticos lectores al otro lado de la pantalla, se llama "desconexión" a un estado idealizado en que si alguien te pregunta en qué trabajas, tardarías un poco en reaccionar. Es el equivalente al sueño profundo, ese que cuando te despiertas no sabes dónde estás y a veces ni quién eres. Estar "desconectado del trabajo" es un peculiar estado ideal que todos dan por hecho se debe cumplir en las vacaciones. "Las vacaciones son sagradas" se decía antes con frecuencia. Ahora, ya sea por el exceso de sentido laboral o por defecto de nuestra idea de lo "sacro", parece que se reprocha a los españoles ese sentido del trabajo. no conseguir "desconectar".

En RTVE.es nos hablan del estudio que toca cada año (ya casi tocan los artículos sobre el llamado "síndrome post-vacacional" de final de verano):

Las vacaciones de verano son las más esperadas por estudiantes y trabajadores, pero según revela un estudio, el 65% de los profesionales en España no cumplen con la desconexión laboral.

Da igual si los empleados están en la playa o en cualquier otro lugar de vacaciones. Una llamada urgente o inesperada, una respuesta rápida a un cliente o un vistazo al correo del trabajo sirve para romper con el descanso.

Según el estudio realizado por Edenred, empresa de soluciones transaccionales, destaca que seis de cada diez trabajadores sucumben en verano a la tentación debido a la cultura de trabajo y responsabilidad que existe en ciertas empresas y sectores.

Desde Edenred explican que "si tienes claro que tu empresa no te exige nada de esto, si reconoce que tú desconectas, en la primera instancia que se te cruza por la cabeza, se te olvida porque sabes que nadie lo espera por ti". *

Un vistazo al móvil, al correo electrónico, una llamada, etc. son causas de "re-conexión", que sería lo contrario de la "desconexión", la otra cara. La expresión "no cumplen con la desconexión" o lo del "sucumben" lo presentan como una especie de épica vacacional, una defensa del castillo.

Si te gusta tu trabajo (sí, hay gente a la que le gusta su trabajo aunque no lo diga), que piense en ello no debería ser objeto de esta especie de investigación orwelliana sobre si estás desconectado o has "sucumbido" al vicio laboral. En realidad, en vacaciones trabajamos de otra manera, la del consumo vacacional que cada vez es más intenso. 

No sé cómo será en otros países, pero no me parece una noticia tan mala que pienses en tu trabajo de vez en cuando. Quizá yo me vea condicionado porque me gusta mi profesión, la educación, y lo que me molesta realmente son los "desconectados" durante el año, lo que incluye a muchos alumnos y  a muchos docentes, carentes de motivación por aprender o por enseñar, que aquí se dan las dos caras.

Como me gusta, no considero que muchas cosas que hago sean traición vacacional ni a la patria ni a la humanidad ni a la universidad. La educación consiste en entusiasmarse uno para luego, si va bien, contagiar a los demás. Es una receta sencilla y se entusiasma con lo que te gusta. Y si te gusta, estás deseando que lleguen las vacaciones para poder dedicarle tiempo y atención.

Hay profesiones en las que pensar implica no desconectar, sino, por contra, poder disfrutar de la paz intensiva. Eso sí, es una conexión sin burocracia, que es el verdadero enemigo de cualquier cosa que te guste. Desgraciadamente, las cifras del tiempo dedicado a la burocracia están sobrepasando lo razonable en el campo educativo (y en otros). Es una verdadera tortura en muchos sectores.

La fotografía que acompaña al breve reportaje es la de un teléfono móvil en una silla playera. Echarle la culpa al móvil cuando la gente está conectada durante todo el año al teléfono, con motivo, mecánicamente o por puro aburrimiento, no deja de ser un poco osado. Se crea primero una dependencia y luego se pretende alejar el teléfono. Puede que se use para otra cosa, pero será difícil mantenerse alejado. El estrés puede ser tremendo, como ya sabemos. ¿Desconexión a este coste? Más bien conectarte con otros fines.

En mi caso, al menos, desconectar es no tener que rellenar papeles absurdos y dedicar mi tiempo a los buenos "papeles", los de los libros (sí, eso que tiene páginas impresas). ¿Es desconexión o conexión?

El mito de la desconexión se recupera cada año; es la forma de recordarnos que en vacaciones debemos "trabajar" de otra manera. A cada uno lo suyo. 

2023

* GERMÁN FERNÁNDEZ / NACHO CAÑIZARES "El 65% de los trabajadores españoles son incapaces de desconectar del trabajo durante sus vacaciones" RTVE 22/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250822/65-trabajadores-espanoles-incapaces-desconectar-trabajo-vacaciones/16704243.shtml

sábado, 31 de agosto de 2024

El síndrome postvacacional

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El verdadero signo de que el verano se acaba es la aparición de artículos sobre el llamado "síndrome postvacacional". No falla. Hay otros indicadores, claro, pero este no falla. Se puede dar por clausurado el "verano", que no hay que confundir con el verano.

El "verano" es un conjunto de tópicos que se repiten año tras año y que podemos leer en los medios rodeados de noticias de todo tipo, de las económicas a las bélicas, de las políticas al famoseo. Las noticias de "verano" son indicadores, marcadores de una "estación social". Las del "síndrome postvacacional" son unas de su cierre y hay otras de su apertura.

En 20minutos nos encontramos con uno de esos textos sobre el síndrome:

Con la llegada de septiembre, muchas personas se enfrentan a la vuelta a la rutina laboral tras disfrutar de sus merecidas vacaciones de verano dentro o fuera de España. Es en este momento cuando suele aparecer el popular síndrome postvacacional, un conjunto de síntomas físicos y emocionales temporales que dificultan la readaptación a las obligaciones y al ritmo habitual.

Aunque se suele hablar de "depresión postvacacional", los expertos aclaran que en realidad no se trata de una depresión como tal. "Bajo mi punto de vista, no se debería llamar depresión. Depresión es una enfermedad mental, y el desajuste emocional que la mayoría de las personas padece después de sus vacaciones no cumple los criterios suficientes para considerarse una depresión", explica Júlia Pascual, psicóloga y directora del Centro de Terapia Breve Estratégica para 20minutos. Por ello, se considera más adecuado el término síndrome postvacacional.*


Uno de los hechos más curiosos y específicos sobre el síndrome es que los artículos suelen dedicar un espacio amplio a mostrar cómo muchos expertos niegan su existencia o difieren en su denominación, clasificación, etc. Esto, además de ocupar espacio informativo, permite mostrar el síndrome sin complejos, ¡allá los expertos con sus disputas!

Las recomendaciones suelen ser muy parecidas: tómeselo con calma, no se deje llevar de golpe por las tareas con las que se encuentra, esto dura poco, hasta que le coges el ritmo, el verano es ya pasado...

Los artículos que nos hablan del síndrome postvacacional nos acompañarán en las próximas semanas. Lo harán junto a otros sobre el coste de la "vuelta al cole", las rupturas de los ligues de verano de los famosos, cómo perder esos kilitos cogidos en el verano, etc.

El síndrome postvacacional es uno de esos ejes temáticos estacionales, los verdaderos marcadores del verano. Es el cierre de un paréntesis que se abre a mediados de junio con los textos con consejos sobre cómo evitar quemarse al sol, los bañadores de moda y dónde encontrarlos, las playas más prometedoras e "inexploradas", el número de banderas verdes, etc. Son los que marcan que "informativamente" ya estamos es ese momento cultural llamado "verano", que tiene incluso "himno", la denominada "canción del verano", algo que convertía al francés Georgie Dann en "rey" temporada tras temporada.

Pero lo de la "canción" necesitaba sus "templos" y sus "devotos" y en eso, me temo, sí que han cambiado los tiempos. Creo que parte de culpa la tienen los medios, empeñados en ridiculizar y reírse del pasado, un deporte con muchos adeptos dada las distancias generacionales cada vez más amplias en esto y muchas otras cosas. ¿No es motivo de risa ver a cientos de personas bailando "Los pajaritos" en una pista playera? Por supuesto, lo era antes y ahora, con la diferencia que antes también se reían los que bailaban y ahora solo se ríen de ellos. ¿Qué decir de la "Macarena" o del "aserejé", que han quedado como infranqueables himnos veraniegos generacionales? Toda buena canción de verano de antaño tenía que estar acompañada por un baile que permitiera saltar a la pista y hacer el ridículo en bloque. El verano nunca era individual, sino de pandillas, de gentes que esperaban doce meses para volver a encontrarse y hacer las mismas o nuevas tonterías.

Tras leer diversas definiciones, me asalta una duda: ¿el síndrome se produce por lo que dejamos de hacer, por el pasado veraniego, o por el contrario por lo que tenemos por delante, el trabajo que nos espera? ¿Echamos de menos playas, música, barbacoas, risas y cervecitas o nos asusta y disgusta lo que tenemos por delante: jefes, horas extra, malos sueldos, clientes groseros...?

Leí hace tiempo que en Japón ocurre al contrario, había que obligar a la gente a irse de vacaciones. Más de uno habrá levantado su ceja escéptica. Los japoneses sufrían de algo que podríamos llamar el "síndrome post laboral", el que produce al salir de sus fábricas y oficinas y dirigirse al abismal mundo del levantarse sin saber qué hacer. ¿Serviría esta diferencia para clasificar a los países?

España añade una peculiaridad: no se pasa del "trabajo" al "descanso", sino del "trabajo" al "descanso frenético". Muchos vuelven al ambiente apacible del trabajo después de una vacaciones ninja. Puede que se acorten, pero algunos las intensifican hasta extremos peligrosos. Algunos, desgraciadamente, no vuelven.

Veo estos días a jóvenes y mayores luciendo moreno y pasándose el teléfono para mostrar las fotos del verano, testimonios de lugares y personas, de risas y despedidas. No sé si se lo han pasado bien o solo disfrutan contándolo. ¡Hacemos tantas cosas —como Don Juan— solo para poder contarlas después! ¡Seguro que muchos dicen tener el "síndrome postvacacional" solo para que se note que han estado de vacaciones! 

 


* "Cómo superar el síndrome postvacacional según los expertos: trucos para adaptarse a la vuelta a la rutina" 20minutos 30/08/2024 https://www.20minutos.es/salud/actualidad/depresion-postvacacional-trucos-expertos-afrontarla-4790277/





lunes, 17 de junio de 2024

¿Vacaciones?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se veía venir. Con la llegada de las vacaciones, los españoles descubrimos que nuestro espacio idílico o ruidoso y festivo, que nuestras banderas verdes, nuestras primeras líneas de playa, que nuestros museos y monumentos, es decir, todo aquello de lo que presumimos y deseamos, no está hecho para nosotros, que es una ilusión óptica, que existe una gran distancia entre lo que veo y lo que el bolsillo me permite. Mirar pero o tocar, se decía antes.

Se acabó la España del veraneo nacional y hay que apartarse ante este producto diseñado para el que se lo puede permitir. Una gran parte de ese muestrario vacacional no está hecho para nuestros paladares, que se han de contentar con lo que se pueden permitir, cada vez menos.

Desde 20minutos nos advierten de este suceso: 

Millones de españoles empiezan a contar los días para hacer las maletas y marcharse de vacaciones tras un largo año de trabajo. El verano ya se siente cerca —arrancará oficialmente el próximo viernes—y las ganas de tomarse una caña en un chiringuito o de tostarse al sol van in crescendo. Pero este año habrá que rascarse el bolsillo para disfrutar de unas vacaciones que se antojan prohibitivas. Gastos como reservar alojamiento, cenar en un restaurante o contratar un paquete turístico están disparados en comparación con el año pasado. Y todavía no ha empezado la temporada alta. 

La inflación no coge vacaciones. Aunque los precios del consumo se han reducido considerablemente en los últimos meses, todavía queda un núcleo de bienes y servicios que se resiste a bajar. Y buena parte de ellos, los consumimos habitualmente en vacaciones. Los últimos datos que proporciona el INE, correspondientes a mayo, apuntan a que los restaurantes y hoteles (un 5,2% más caros que en 2023) son el grupo del IPC que más ha subido de precio junto a la vivienda. Por encima incluso de los alimentos, que se anotaban un alza del 4,4%.*


Hemos hecho una España que saca el dinero de sí misma, que se auto explota y nos margina. Los pisos son prohibitivos para los nativos. Lo son en precios de venta y en alquileres. Nadie ha resuelto el problema de pagar poco y de cobrar muy caro por todo. Así los precios de todo aumentan, disparándose en la "temporada alta", a la espera de que llegue ese maná humano de piel blancucha, que se torra al sol, que bebe todo lo que pueda, duerme lo menos posible, menea el esqueleto y regresa a sus lugares de origen a recuperarse del verano español. Todo es un tópico, lo sé. Pero la España que hemos construido no es mucho más,

Aquella España de la casa en la ciudad y un chalecito en el pueblo o en la playa para pasarse el verano, de junio a septiembre con los niños, aquellos veranos en el apartamento en Benidorm, etc. se fue reduciendo, desapareciendo, ante la búsqueda del "turista" bien cobrado, que se ha ido haciendo con un espacio creado a su medida.

Se empezó rechazando el llamado turismo de mochila, el que venía con lo puesto y no dejaba apenas beneficio. Compraba pan y agua en el supermercado y se apañaba a la sombra de cualquier esquina. Nos atraía más hacerle un hueco al yate del jeque o al  del oligarca ruso en Puerto Banús, disfrutar con el cotilleo de las fiestas de Gunilla y Don Jaime.

Hoy son los españoles los que se manifiestan contra es híper turismo que todo lo encarece, que nos echa de playas y centro de ciudades, que sube alquileres y encarece todo lo que nos rodea. No es país para nosotros.

El veraneo se fue reduciendo en el tiempo, quedando alguna que otra semana en viajes a sitios más baratos, a las ofertas a países. Ahora una parte del turismo va a los países de riesgo. El turismo de riesgo es aquel mediante el cual una señora española de 80 años puede morir tiroteada en un mercado en Afganistán, un paraíso, como todo el mundo sabe.

Los españolitos vemos cómo se nos van reduciendo las posibilidades vacacionales. Utilizamos a los ancianos para cubrir los espacios turísticos y les vendemos las oportunidades de vivir como en las fotos. En un país de viejos es una materia aprovechable. Ahora, el gobierno abre la posibilidad de que los jóvenes puedan "viajar", a ver si encuentran sitios baratos a los que llevarse a través del transporte. En RTVE.es nos explican los fines de la campaña de descuentos destinada a mover la economía es decir, llevar a  los jóvenes de un sitio a otro:

El objetivo del Programa Verano Joven es promover el uso de un medios de transporte públicos para los viajes estivales de ocio, y está dotado de un presupuesto de de unos 130 millones de euros: 55 millones de ellos irán destinados al autobús y 75 millones, al ferrocarril. En 2023, cerró su primera edición con gran éxito, al registrarse más de 1,13 millones de jóvenes.

 "Estamos convencidos de que el Verano Joven 2024 superará las cifras del año pasado y contribuirá a ampliar el conocimiento que nuestros jóvenes tienen de su país, potenciando al mismo tiempo su autonomía y sus relaciones personales", aseguró la semana pasada el ministro de Transportes, Oscar Puente, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que ha vuelto a hacerse eco este domingo de la noticia en redes sociales. **


 Los objetivos son de risa. ¿"Autonomía" financiando hasta el 90% del transporte? No entro a comentar lo de las "relaciones personales" ni lo del "conocimiento".

Si los jóvenes y los mayores están financiados, movido de un lado a otro por el Verano Joven y con el Imserso, ¿qué pasa con los del medio, con los demás? Pues... usted mismo. Vaya a la estación a despedir a hijos y padres. Usted seguirá trabajando, como es su obligación.

Cada vez veo a gente de más edad con la bicicleta saliendo del centro comercial a repartir paquetes de comida preparada, de hamburguesas. Ya no son solo los jóvenes que se hacen con unos ahorrillos para el verano. No, son adultos de más de cuarenta años que han hecho del pedaleo su forma de vida, probablemente porque no han tenido más remedio.

Estamos cometiendo demasiados errores. Los vendemos además como logros mientras la distancia entre la España idílica y la real va aumentando cada día. Eso se paga.

Siempre nos quedarán las piscinas y el abanico... por ahora. 

 

* Jorge Millán "Vacaciones prohibitivas: España encara el verano con precios de alojamiento y restauración disparados" 20minutos 17/06/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5518906/0/vacaciones-prohibitivas-espana-encara-verano-con-precios-alojamiento-restauracion-disparados/

** El Ministerio de Transportes abre este lunes la web para que los jóvenes viajen con descuentos en verano" RTVE.es / Agencias 16/06/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240616/ministerio-transportes-web-jovenes-viajen-descuentos-verano/16149509.shtml

martes, 30 de mayo de 2023

El regreso (instantáneo) de los estrategas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Con algunas mesas todavía al 99'99% del recuento, con las urnas calientes, el presidente del gobierno español sale a la puerta de La Moncloa a decirle al mundo que convoca elecciones. Los medios resaltan que muy poca gente en Moncloa sabía lo que se iba a decir en la comparecencia ante los micrófonos de los medios. De esta manera, Pedro Sánchez roba los titulares y trata de aguar la fiesta a los partidos que le han dejado en evidencia electoral.

¿Estrategia, enfado o, simplemente, intentar salvar el cuello ante los suyos? No parece que estos pocos días para empezar la campaña produzcan muchos cambios en las intenciones de los electores, pues parece que el cambio es claro y el mensaje rotundo. Escribíamos ayer y parece que fue hace un siglo: "El interés, una  vez visto el ascenso del PP en todas las áreas, se centra ahora en las reacciones del PSOE y sus alianzas ante el fuerte retroceso que han supuesto estas elecciones." Pues el interés ya lo tenemos aquí. La discusión se centra ahora en si el interés es realmente el de PSOE o solo de Pedro Sánchez, como señalan directamente algunos. Antes de que le corten la cabeza, se lanza al ruedo. Si falla, lo ha intentado; si mejora los resultados, maquillaría los malos resultados de ayer. Un clavo saca otro clavo.

La legislatura anterior dejó muchos cadáveres por el camino, de la eliminación fulgurante de la cabeza del PP a la de Pablo Iglesias, actuando en la sombra. El poder es un poderoso analgésico, hace más llevaderas las penas. Pero cuando se pierde poder, los dolores vuelven.

En el caso de Podemos, otro de los fiascos electorales, la agresividad hacia todos le pasa factura ahora. ¿Qué tendrá más peso, el practicismo o la experiencia? Quien no se ha mostrado como un socio leal, como ha ocurrido con ellos en el poder, difícilmente podrá convencer a otros de sus bondades. Sin embargo, los naufragios hacen curiosos aliados de bote salvavidas. No parece que haya mucho que sumar. La decisión está ahora en Susana Díaz.

Parece que hay coincidencia en que la jugada de distracción de Sánchez trata de amargarle los pactos con Vox al PP. El argumento sería hacer coincidir los pactos con la campaña electoral, lo que daría al PSOE la estrategia clara: nosotros o el diablo. El diablo, claro está, es Vox, que podría sentarse en el gobierno del país y como lo estará en diversas autonomías y ayuntamientos gracias a la necesidad de pactos.


El voto del miedo, el voto del apocalipsis, se ha convertido en el gran argumento de todas las fuerzas políticas. Nadie pide el voto por sí mismo, explicando sus argumentos; todos los hacen esgrimiendo la llegada del lobo. Esto da a la política española un tono lastimero en el que todo el mundo da mítines con chaleco salvavidas y lanzando flotadores al agua ante la previsión continua de DANAS por delante. Desgraciadamente, este tipo de planteamiento acaba resolviéndose en un mal clima permanente, en el cultivo de la desgracia como futuro.

Esta legislatura ha tenido las suficientes desgracias como para no necesitar invocar más. Sin embargo, la estrategia —todos han ido a los mismos cursillos sobre comunicación política— no cesa. No lo hace porque, sencillamente, es la más fácil, la que menos necesita de personas hábiles para el diálogo y la resolución de problemas. Cuando se prefiere responsabilizar de los problemas antes que solucionarlos, la política comienza a fallar. Chapuzas como la ley del "solo sí es sí" demuestran lo difícil que se hace rectificar cuando se han vendido milagros.

La priorización de los problemas se hace en función de su rendimiento electoral y el énfasis puesto en proyectos llamativos ha hecho olvidar otros de mayor enjundia, los que afectan a la sociedad, por encima de las ideologías que nos segmentan a la fuerza para mantenernos en esas divisiones oportunistas de las que salen los discursos de los candidatos. Por ejemplo, la caída de la comprensión lectora de nuestra población infantil es un grave problema por lo que supone de presente y de futuro para la sociedad española, pero ¿le importa a alguien? No lo parece.

La mayor preocupación, en cambio, tras el anuncio electoral es si te van a devolver el dinero de tus vacaciones pagadas si te toca en una mesa. Los medios han centrado la convocatoria de las elecciones en este aspecto veraniego del asunto: Democracia versus Vacaciones. Los expertos en devoluciones y anulaciones de paquetes turísticos se multiplican en las cadenas para explicar qué argumentos hay que exponer para "escaquearse" de la convocatoria para participar en una mesa electoral si te toca o, si no puedes librarte, exponerlo como causa mayor y que te devuelvan el dinero. Votaciones contra vacaciones; que unas votaciones no te arruinen unos buenos días de sol y cervecita. 

El verdadero destino de los españoles es el bronceado playero, para beneficio de la salud y del sector del turismo y hostelería, el verdadero "partido" español, el de todos los españoles.

La mayor preocupación mostrada por el destino de las vacaciones nos deja claras las prioridades reales. Los propios políticos se enfrentan a la constitución de las nuevas cortes a mediados de agosto. ¿Pero, qué has hecho, Pedro? Las primeras elecciones españolas en pleno verano (español). Otro hito para la historia. Sobrevive a una pandemia, a un volcán desatado, a una guerra en los confines europeos... para esto.

Puede que sus estrategas hayan calculado que la derecha hedonista no renunciará a sus vacaciones, mientras que la izquierda proletaria no tiene destino vacacional al alcance de su mano y se quedará en casa votando. Los expertos consultados por los medios señalan que dos de cada diez españoles se van de vacaciones en julio. ¿Y si los dos son de derechas?

No contento con enfrentarse a sus enemigos, no contento con enfrentarse a sus amigos, Pedro Sánchez se lanza contra el gran poder español, las vacaciones y la patronal del sector turístico. ¿Para cuándo un "Partido Vacacional" encargado de proteger el derecho de todos los españoles? ¿Le informaron bien sus estrategas de los riesgos?

 

jueves, 20 de abril de 2023

Nuevo crecimiento de los contagios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Ayer me llamó la atención ver a distintos jóvenes en el Metro con mascarillas. Yo la sigo llevando en el transporte público que utilizo cada día, metro y tren, y en lugares cerrados con mucha gente. Lo normal hasta hace unos días era ver a gente mayor con la mascarilla. Ahora vemos de nuevo a jóvenes que la llevan puesta. No muchos, pero más que antes de las vacaciones.

La explicación puede que esté en la noticia que nos trae hoy el diario 20minutos, con origen en el observatorio de mi universidad, la UCM:

Cuando el calor comienza a apretar prácticamente en todo el país y los españoles ven en la covid poco más que un mal sueño, los contagios por coronavirus han vuelto a dispararse en territorio nacional tras la Semana Santa. Los casos han aumentado de 800 a 2.000 por 100.000 habitantes en apenas quince días, y los expertos no tienen claro si se trata de una consecuencia de las vacaciones o de la aparición de una nueva variante. 

Son los resultados revelados este miércoles por el programa COVID-LOT, perteneciente al Observatorio Complutense ANTICIPA-COVID19, que podrían indicar el inicio inminente de una nueva ola. No obstante, Jesús Pérez Gil, catedrático de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Complutense (UCM) y uno de los creadores de este proyecto de la universidad, llama a la prudencia a la hora de determinar las causas de este incremento y su posible evolución.

"Después de observar una bajada continua y una posterior estabilización en torno a los 800 casos por 100.000 prácticamente desde Navidad, la semana pasada vimos que la cifra subía a 2.000, que es más del doble. Llevábamos mucho tiempo sin detectar algo así. Este viernes tendremos los datos correspondientes a los últimos siete días y dispondremos de más información para analizar qué está ocurriendo, si se sostiene o si sigue al alza", explica Pérez Gil sobre los resultados obtenidos por el programa, que mantiene un seguimiento de la infección en España a partir de análisis rutinarios entre el personal de la Universidad.*


La pregunta inicial sobre si se trata de un "efecto vacacional" o de una "nueva variante" parece muy obvia en su respuesta: las vacaciones son nuestras, mientras que la variante es cosa del coronavirus. Parece que, pese a las múltiples oleadas, seguimos sin entender el funcionamiento de esto, su carácter circular: cuantos más contagios, más probabilidades de que surjan nuevas variantes. Pueden llegar de "fuera", ya sea con turistas o cualquier otro viajero, y nosotros podemos ser el "fuera" de otros cuando las exportamos yendo de vacaciones, viajes de trabajo o cualquier otra modalidad ajena al mundo de los virus.

El problema en España es siempre el mismo. Somos una maqueta ilustrativa del funcionamiento del contagio: nuestro sistema nos obliga a viajar para mantener la economía, esta especial economía turística exterior e interior. Viajar, por el motivo que sea —da igual— hace que los que estén contagiados, sean asintomáticos o no, vayan esparciendo el contagio. Desde poco antes de las vacaciones ya se escuchan en el transporte público ciertos coros de toses. Esas toses persistentes en algunos, en ninguno de los casos que he presenciado implicaban que llevaran mascarillas.


En parte es responsabilidad político mediática. Me refiero a esa necesidad de que la gente viaje —nunca he visto tanta gente con maletas en mi vida—, que se mueva y gaste. Somos lugar de concentración debido al turismo. Nuestra sequía y el superar hoy los 30 grados en muchos lugares de España, según acaban de anunciarnos, nos saca a la calle a disfrutar de la vida, pero muchos eligen las concentraciones sociales. Nuestras olas de contagios han estado siempre relacionadas con llamadas vacacionales, por puentes y demás festivos en los que los medios, empresas y autoridades nos invitan y alientan a coger cualquier  vehículo y desplazarnos. La pregunta es superflua. Las variantes surgen de la cantidad puesto que son posibles en cada uno de los contagios que ese virus se transforme más o menos respectos al estándar, por decirlo así.

Interrogado y con muchas dudas, el experto consultado nos explica:

En el caso de confirmarse una nueva ola, esta se produce justo un año después de que comenzase una que alcanzó su pico en julio. También en torno a septiembre-octubre se inició otra que registró su máximo poco antes de las Navidades. "No digo que vaya a ocurrir lo mismo que en abril de 2022, pero parece que esto es algo que se está repitiendo cada seis meses o una cosa así. No sabemos si esta periodicidad se va a mantener durante tiempo", detalla. 

No digo que vaya a ocurrir lo mismo que en abril de 2022, pero parece que esto es algo que se está repitiendo cada seis meses o una cosa así

Otra característica llamativa de este periodo es que la línea base (la cifra de contagios registrados de manera sostenida una vez alcanzada la estabilización tras una ola) es "alta con respecto a las anteriores". Desde enero se ha situado en torno a los 800 casos por 100.000, mientras que en julio de 2022 esta cantidad eran 500 y, con anterioridad, llegó a caer hasta los 200.

"Da la impresión de que, después de cada ola, la línea base está un pelín más alta cada vez. Debe de haber un sustrato que no termina de irse y las olas sucesivas montan ahí. No sabemos si se va acumulando un mínimo de personas que se contagian porque son más vulnerables o porque van sumando todas las variantes que aparecen y quedan marginalmente en la población", reconoce Pérez Gil.*

Esa repetición cada seis meses nos deja ese crecimiento de lo que ha llamado esa "línea base", la que es un "pelín" más alta. De nuevo —con esa información termina el artículo— el dato que se mira es el de la ocupación hospitalaria. Mientras haya camas, parece que no hay problema.

Pero claro que lo hay. Los retrasos en muchos sectores de la sanidad se van acumulando porque los recursos se deben repartir y no aumentan. Parece que los políticos buscan el punto mágico en el que todo se equilibre, por decirlo así. Pero esto no es sencillo pues habría que controlar al virus, algo que ignorándolo, sacándolo de los medios, es poco probable que se produzca. Ahora lo tenemos de nuevo en los medios cuando ya se han disparado los contagios. Malas noticias, las que no nos gustan y nos devuelven a la realidad

El catedrático, profesor Pérez Gil, director del estudio, termina señalando que

...es preciso permanecer "atentos" tras la reciente aparición de una subvariante de ómicron que ha disparado los casos en la India, enfatiza. "Hay que estar pendientes de cómo evolucionan las próximas semanas", recalca. Ahora bien, es optimista: "Cono la inmunidad híbrida de vacunación y contacto con el virus existente en España, no creo que vaya a tener un impacto importante en la incidencia".

Lo preocupante, junto al coronavirus, es esta especie de creencia en que nosotros no somos los causantes del problema en lo que afecta a la transmisión. Nosotros somos el "espacio" activo de la transmisión del virus y el lugar en el que emergen las variantes. Cuando el virus muta, lo hace en nosotros. Esto no es un duelo a muerte en OK Corral, sino la labor de un virus que se multiplica una vez que está en nosotros. Se trata, pues, de evitar que entre y evitar, si lo hace, que salga. Es decir, que nos infecten e infectar. Pero eso no entra en la mente de muchos en diferentes niveles, desde el que sale de fin de semana hasta el que lleva la política turística y organización de festejos de todo tipo con los que pasan su tiempo los españoles y llegados de fuera. Tener esa forma de economía es estar condenados a tener nuestras propias oleadas con una particular periodicidad marcada por nuestros hábitos estacionales.

La India, donde han vuelto a la mascarilla según nos dicen, acaba de ser reconocido como el país más poblado de la Tierra, desbancado a China, el país de origen de esta epidemia. Nuestra especificidad no es tener grandes cantidades poblacionales, pero sí recibir muchos visitantes y especialmente mucha concentración en la vida social y mucho viaje. Recordemos nuestros primero contagios con funerales, donde los miembros de la familia llegaban de todas partes a despedir al muerto y regresaban contagiando a sus zonas. Hay variantes con todo tipo de reuniones familiares.

Ahora nos toca de nuevo el buen tiempo, el chiringuito, el fin de semana y el puente, aprovechando que los viajes están baratos. Esto no es Esparta, pero sí España.

* África Albalá "Los contagios por coronavirus se disparan en España tras la Semana Santa: "Parece que se está repitiendo cada seis meses"" 20minutos 20/04/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5120398/0/disparan-casos-covid-semana-santa-nueva-variante/

jueves, 12 de agosto de 2021

Virus playeros

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El titular de Antena3 no se anda por las ramas, "Los contagios por coronavirus aumentan a gran velocidad en las zonas más turísticas de España". La noticia se sucede a otras de días anteriores, del tipo "crecen los ingresos en los hospitales de las zonas turísticas", "desbordados los centros asistenciales de las zonas costeras", etc.

Como es lógico, los desplazamientos de las personas pasean turísticamente a los virus, en unos casos, y en otros están allí esperando a que lleguemos. Con buen criterio, se ha ido eliminando la expresión "variante india" por "variante Delta" y  —la  nueva— "variante Lambda" en lugar de "variante peruana".

Mi mentalidad positiva quiere creer que es para evitar discriminaciones o acusaciones a las personas, pero no descarto que alguien aluda a que se siente perjudicado por ser agencia de viajes o cualquier otro negocio relacionado. Hace unos días, una joven manifestaba ante las cámaras sus deseos de vacunarse para poder hacer un viaje a la India, que sería como salir de Málaga y entrar en Malagón, según el dicho.



¡Lo que costó convencer a algunos (a otros no se les convenció) que dejaran de usar el término "virus chino" o incluso "¡maldito virus chino!", al que supongo que veía agitando el Libro Rojo de Mao en su interior! ¿No hemos aprendido el efecto de términos como "gripe española", sin comerlo ni beberlo? O quizá sí y por eso lo usamos de esa manera estigmatizadora. 

El artículo de Antena3 comienza con este párrafo:

 

En las zonas costeras es donde más están aumentando los contagios por coronavirus este verano. La incidencia acumulada sube en los municipios más turísticos en comparación con aquellos que reciben menos visitantes. El resultado es una tasa que roza los 1.000 positivos por cada 100.000 habitantes a 14 días.*

 


¿Dónde está la "noticia", en sentido informativo la "novedad? Yo no sé muy bien las fabricaciones mentales que nos hacemos. Los contagios aumentan no por ser "turísticos", sino porque van "turistas" o, simplemente, porque aumenta el tamaño de la población y las interacciones entre sus habitantes. Lo raro, lo excepcional sería lo contrario, que aumentando población y actividades, disminuyeran los contagios.

Los ayuntamientos dirán que ellos vigilan las playas e imponen separaciones, pero eso es solo una parte. En realidad, da igual en qué tipo de actividad turística te contagies, ya sea tomando el vermú al medio día, charlando al borde de la playa con un antiguo conocido o moviendo el esqueleto por la noche. Aplique el lector la actividad "turística" que desee a esos "lugares turísticos".



Seguimos sin poner los bueyes en el lugar correcto y todo porque no queremos reconocer que —insisto— somos nosotros los que esparcimos los virus por donde vamos y allí donde nos paramos sin mantener las medidas. Y es de eso de lo que nadie quiere hablar.

Tras contarnos cómo han subido las cifras de contagiados en los lugares turísticos, el artículo se cierra con este otro párrafo igualmente significativo:

 

Ante esta situación, el sector turístico y la restauración temen que con el avance de la pandemia y la implantación de nuevas restricciones no puedan salvar el verano. Recientemente, la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC) recurrió ante los tribunales, que dieron la razón al sector, la resolución emitida por la Consejería de Sanidad regional por la cual se obligaba a cerrar los interiores de los establecimientos en 19 municipios, al considerarlas medidas "desproporcionadas".*

 

Uno se imagina al "verano" desmayado al borde de la playa, donde alguien le ha rescatado del naufragio y le está practicando un "boca a boca", en contra de todas las recomendaciones, sin distancia y, claro, sin mascarilla.



Las noticias sobre el aumento de casos en las zonas turísticas y el colapso de sus hospitales forman parte de lo mismo. El lío se completa con eso —también inexplicable— llamado "restricciones", que no son más que las consecuencias lógicas del aumento. No quejamos primero por que no vienen; cuando vienen, se contagian y luego se vuelve a protestar porque nos llenan los hospitales y saturan las urgencias. Aquí no hay nadie que no se vea afectado por una cosa o su contraria. Si las medidas fueran eficaces, no sería necesario tomarlas; pero se toman precisamente como una respuesta tardía a lo inevitable. Los jueces lo acaban de arreglar con su dudoso concepto de "proporción". Esto es preventivo o no es. Si es "proporcionado", ya no tiene sentido, el mal está hecho. La mentalidad jurídica, en esto, no es la más adecuada.

Por cierto, vuelvo a observar cierta tendencia a mostrar planos selectivos de mujeres con velo en las urgencias, algo que no deja de ser llamativo y un tanto tendencioso. O, si se prefiere, algo que algunos populistas harán suyo en las próximas campañas electorales locales, como ya se hizo en Madrid con el famoso cartel de los "MENA". Estos de las urgencias reaparecen después que hayan vuelto otros también con mujeres veladas caminando por las calles. En su momento, eran "asiáticos", lo que nos permite retratar cierta tendencia.



No podemos estar a todo. Si nos vamos a la playa, lo llevamos, lo cogemos o lo despistamos a base de normas de seguridad que, desgraciadamente, tienden a ser poco sociables o veraniegas. Los líos de los toques de queda no son eficaces, porque no es la hora, sino lo que hacemos. Podemos irnos a las once a la cama perfectamente contagiados. El toque de queda es para reducir nuestro tiempo juntos y es ahí donde debemos ver si es eficaz o no. Si hace que la gente se reúna en lugares con peores circunstancias, el efecto desde luego no será positivo. Todo depende de nosotros.

Cuando terminó el curso la gente se reunió masivamente para recuperarse de los exámenes. Unos se fueron de viaje juntos después, como el macro brote de Mallorca y otros similares. Volvieron y se reunieron de nuevo para preguntarse dónde se iban de vacaciones. En los lugares de vacaciones se reencuentran los viejos amigos para contarse qué tal les fue el año y cómo se libraron. Cuando regresan —ahora o en septiembre— se llaman para reunirse y contarse qué tal ha ido el verano.... Y así hasta que empiece el curso y volvamos a reunirnos con los compañeros de clase a los que contaremos lo que hemos hecho durante el verano y si no me he enterado que X y Z están en la UCI. ¡Qué mala suerte!

Y cada vez hay más de qué hablar, porque con cada reunión para ponernos al día aumenta el número de personas que se han contagiado y de las que hablaremos al siguiente contertulio.

Sigo sin entender dónde está la sorpresa, la verdad. 

 

 

* Rosa María Salcedo "Los contagios por coronavirus aumentan a gran velocidad en las zonas más turísticas de España" Antena3 Noticias 11/08/2021 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/contagios-coronavirus-aumentan-gran-velocidad-zonas-mas-turisticas-espana_202108116113e5a051c7e30001434881.html