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domingo, 26 de julio de 2026

La cena y la gorra 2028

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Trump necesitaba la llamada "cena de corresponsales", un evento tradicional que se suspendió por el intento de atentado contra el presidente. Siguen sorprendiendo las imágenes de la facilidad con la que se produjo el intento se realizó, simplemente corriendo hasta que le frenaron. Pudo registrarse con las armas en el hotel en el que iba a realizar la cena. Pero eso es ya historia.

Nuevo es, en cambio, el segundo acto, la celebración de la nueva "cena de corresponsales" y lo que le ha rodeado, básicamente dos hechos: 1) los insultos a la prensa; y 2) lo que algunos medios califican como un "chiste", el anuncio de su próxima candidatura presidencial, algo que va contra la Constitución de los Estados Unidos. Una columnista de The Washington Post, Maura Judkis, la califica como "la segunda cena de corresponsales más rara" a la que ha asistido.

Pero Trump la necesitaba. No creo que nadie se la haya reclamado. Es cosa suya. Los dos puntos señalados son claros: se trata de responsabilizar a la prensa de sus "problemas" —nacionales e internacionales— y de seguir insistiendo en lo de su candidatura. El argumento es que ya "ha ganado tres elecciones" y esta sería la "cuarta", que América le necesita y él es muy patriota, un devoto patriota. Como se puede apreciar, en las "tres elecciones ganadas" hasta el momento Trump sigue incluyendo su derrota ante Joe Biden. Sigue afirmando que fue el ganador por dos motivos.

El primero es su ego, que le impide aceptar una derrota. No tiene pruebas, pero tiene a Dios y la voluntad divina, la Historia, etc. a su incuestionable favor. Trump lo cree y trata de que los demás lo crean; es su forma de movilizar a su retrógrado electorado, al que motivan estas cosas.

El segundo es ir poco a poco haciendo que se acepte es tercer o cuarto mandato, según se cuente. Trump lleva tiempo, mucho tiempo, planteando su presentación a la presidencia. Lo primero es que lo desea; a la vez, está introduciendo cada vez con más frecuencia el tema convirtiéndolo en normalidad e inevitable. 

Como es poco probable que trate de cambiar la Constitución, es más fácil recurrir a lo excepcional, es decir, a algo que le impida "salir" de la Casa Blanca. Habrá tiempo de verlo, si se decide por esta vía de permanencia.

Es sorprendente que estemos hablando en estos términos de algo que ocurre en los Estados Unidos, en la Casa Blanca, hasta no hace mucho modelo de democracias para muchos países. Pero lo mandatos de Trump, se cuenten como se cuenten, han sido un ataque directo a la credibilidad democrática del país, mostrando más bien los excesos del autoritarismo, el imperialismo, y la conversión del resto del mundo en piezas con las que jugar abusando del poder económico y militar estadounidense.

Ahora mismo, Trump juega con el destino del mundo como si este fuera un tablero de ajedrez en el que un único jugador ensayara sus propias jugadas. Hemos comprendido que lo que ocurre o hacen en los Estados Unidos puede ser un juego peligroso en el que somos piezas decorativas para que el inquilino de la Casa Blanca nos mueva a su capricho, ya sea con aranceles o con cualquier otra herramienta. Nos mueven y nuestra capacidad de respuesta es limitada, ya sea por inevitable o por miedo a consecuencias peores. El mundo es ya blanco o negro a los ojos de un tipo con pocos escrúpulos y conocimientos limitados que se ha rodeado de personas que no le lleven la contraria en cualquier terreno, de los antivacunas a la guerra en Oriente Medio.

Los efectos son terribles, como ocurre con la expansión —apoyados desde la Casa Blanca— del trumpismo o simpatizantes, una ultraderecha rampante por toda América. Han descubierto los beneficios políticos y económicos de ser amigos del poderoso Trump, al que doran la píldora asegurándose el apoyo estadounidense y un trato de favor económico o militar. Lo ocurrido en Venezuela ha marcado las posibles respuestas y la línea que seguir. Los efectos, cada vez más ultraderechistas en el poder en Latino América apoyándose unos a otros.

Pero todo tiene unos límites que, una vez desbordados, suponen dificultades de control; más dura será la caída, decimos. La expansión simultánea a diferentes campos es un riesgo, como vemos en la guerra de Irán y la dificultad de controlar a Israel. Ahora se da un paso más con el uso del uranio por parte de Arabia Saudí, otro aliado.

Estados Unidos, con Trump, ha dejado de ser un referente positivo y nos muestras los peligros de las alianzas que se vuelven contra ti. Europa necesita entenderlo bien y tomar medidas.

Trump en la cena de corresponsales ha realizado un pequeño avance sobre las direcciones que toma. Atacarle en los medios no es un ejercicio de crítica, sino "un peligro para la democracia y la libertad de expresión"; la democracia, en cambio, consiste en permitirle seguir ocupando la Casa Blanca de forma indefinida para "salvarla" de sus enemigos, los del bando demócrata.

La gorra con el lema "Trump 2028" no es un chiste; es algo más. Trump la ha lanzado al aire y a los medios. Pronto veremos las gorras circulando por los Estados Unidos en un movimiento creciente.

viernes, 17 de julio de 2026

Trump y la duda electoral

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La fiabilidad de los sistemas electorales de cada país es un elemento clave. Cuestionarlos solo siembra dudas y crea inestabilidad. Este cuestionamiento, la posibilidad de fraudes electorales que pongan en duda los resultados y, por lo tanto, a los electos es de enorme gravedad.

Donald Trump ha jugado con esas insinuaciones (afirmaciones, realmente) desde  que tuvo que salir de la Casa Blanca tras su primer mandato. El asalto armado al Capitolio tenía ahí su "fundamento": Joe Biden habría cometido fraude en las elecciones presidenciales y eso "justificaba" el asalto a manos de sus seguidores.

Ahora, con unas elecciones de medio mandato próximas y con su popularidad en declive, Trump vuelve a la carga. En 20minutos nos describen la nueva situación: 

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha vuelto a colocar sus acusaciones de fraude electoral en el centro de la política estadounidense. En un inusual mensaje a la nación desde la Casa Blanca, el presidente ha cuestionado la integridad del sistema de votación de Estados Unidos, ha comparado su funcionamiento con el de países del "tercer mundo" y ha acusado a China de haber interferido en los procesos electorales desde 2020. El discurso ha llegado a pocos meses de unas elecciones de medio mandato en las que estará en juego el control del Congreso.

Trump ha anunciado la desclasificación y publicación inmediata de información de inteligencia que, según ha sostenido, ha revelado "vulnerabilidades alarmantes" en la infraestructura electoral del país. El mandatario ha presentado la divulgación como una prueba de que el sistema ha estado expuesto a ataques informáticos, explotación de datos e injerencias extranjeras a una escala hasta ahora desconocida. Sin embargo, los documentos publicados, parcialmente censurados, no han respaldado con la misma contundencia las conclusiones que ha extraído el presidente.

La principal acusación ha apuntado a China. Trump ha asegurado que Pekín ha llevado a cabo "la mayor filtración de datos electorales de la historia" y se ha apropiado ilícitamente de unos 220 millones de registros de votantes estadounidenses. El presidente ha descrito esa supuesta operación como "una pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral", pero no ha aportado pruebas de que las autoridades chinas hayan modificado votos, alterado el recuento o determinado el resultado de las presidenciales de 2020.* 


Lo indicado por Trump tiene esencialmente tres niveles: 1º) lo que sería la "debilidad" del sistema electoral norteamericano, sus agujeros, por decirlo así; 2) quiénes serían los que intencionalmente se han beneficiado mediante determinadas acciones; y) el papel de China en todo esto y cómo reaccionar.

La primera cuestión, los defectos del sistema, se pueden producir y subsanar. No hay sistema perfecto y estos requieren revisiones y parcheos. Es en los dos siguientes puntos donde se plantean problemas de distinto orden. Está claro que si alguien logra aprovecharse de los fallos del sistema, este queda cuestionado en sus resultados.

Donald Trump parte de un principio que ya señalamos desde hace años: nadie puede ganarle "honestamente"; si alguien la gana las elecciones es que ha hecho trampas. Simple y directo, como lo es todo en Trump.

Él es "perfecto", lo demás viene por añadidura. Todo encaja en su lógica: él es la mejor opción  y si alguien no la elige es porque están enfermos, son antiamericanos o lo que es la conjunción de ambas posibilidades, son peligrosos izquierdistas, terroristas. Todo esto, dicho en otro contexto, se consideraría "infantil", quizá porque lo es. Pero es Donald Trump en estado puro. El problema es que son muchos los millones de norteamericanos que se mueven por esta "lógica". Cómo han llegado a ese estado, cómo han llegado a elegir a un personaje como Trump para presidente, comprarle biblias y creerse lo que les diga es algo más complejo, pero a lo que habrá que llegar porque el mal se extiende en forma de imitadores, defensores del autoritarismo, negadores de las libertades, tipos que han comprendido que es en la estupidez donde está el futuro.

El tercer elemento, el papel de China, es enormemente complejo en sus consecuencias y tiene que ver con la obsesión norteamericana por verse superada como primera potencia, vencida en los campos en los que se creía invencible.

Estados Unidos, el país de la competencia, del libre mercado, etc. ya ve a los competidores como "enemigos". Ese es el papel que Trump les ha ofrecido; el reconocimiento de que el capitalismo puro es una forma de guerra o, dicho de otra manera, que cualquier recurso o medio puede ser utilizado para hundir al que cuestiona nuestro liderazgo de mercado; que —como repite Trump— la fuerza se justifica por sí misma y es absurdo que no se use. ¡Está para algo!, razona Trump; ¿de qué sirve si no se usa?

El papel de China en los discursos es el del "enemigo total", la amenaza. Le resulta útil agitar la bandera del miedo a China frente al electorado norteamericano. Muchas de sus acciones se explican desde este miedo. La industria y el capital le apoyan en este miedo que les abre campos y elimina competidores, que le permite destruir (ganancia de unos) y reconstruir (ganancia de otros).

En 20minutos se cierra el texto comentando la forma elegida para lanzar su mensaje:

La puesta en escena también ha reflejado el carácter controvertido de la intervención. Fox News y la cadena Fox han retransmitido el mensaje en directo, pero otras grandes televisiones han optado por emitirlo a través de sus plataformas digitales o analizarlo una vez concluido, ante el riesgo de amplificar acusaciones sin verificar. Trump ha convertido así un discurso presentado como una advertencia sobre ciberseguridad en una nueva ofensiva contra la confianza electoral, una institución que él mismo ha vuelto a poner bajo sospecha antes de que los estadounidenses hayan acudido a las urnas.*

El intento de negar el valor del sistema electoral solo es el anticipo de lo que llegará cuando sean las elecciones. Si gana, todo ha ido bien, ha funcionado. Pero si pierde la mayoría, veremos lo que ocurre desde esa premisa de que nadie le gana honestamente.

Para Trump el mundo no es más que un campo de batalla con enemigos constante y otros circunstanciales. Se pasa de aliado (nunca amigo) a enemigo en un instante, con una simple respuesta que no le guste. Tiene "dictadores favoritos" (como llamó al egipcio al-Sisi) y demócratas a los que denigra. Trump solo defiende el valor del dominio y la fuerza.

Veremos cómo acaba este episodio de la duda electoral. Las dudas sobre si abandonará el poder por las buenas reaparecen. 

* Soraya Constante "Trump reabre la batalla por las elecciones de 2020 y siembra dudas sobre las legislativas" 20minutos 17/07/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-reabre-batalla-por-las-elecciones-2020-siembra-dudas-sobre-las-legislativas_7015680_0.html


sábado, 20 de diciembre de 2025

Pedro Sánchez, sancionado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si a Pedro Sánchez le hicieron la carta astral, si le leyeron la mano, los posos del café o cualquier otra manifestación de su futuro. Si le hicieron cualquiera de estas fórmulas y fueron lo suficientemente claras y aproximadas a lo que le está pasando, no entiendo cómo siguió por la senda política del "sangre, sudor y lágrimas". Más le habría haber seguido cualquier otra "senda" porque no creo que haya habido político que lo haya pasado así.

A Sánchez le ha pillado de todo. Es cierto que en muchas de las situaciones por las que ha pasado y pasa se ha metido él solito, pese a las advertencias. No sé qué más le pueda pasar a Sánchez, pero seguro que le quedan nuevas penalidades, seguir sudando la camiseta política bajo ese épico destino que le ha tocado.

La última, según lo que nos cuentan en 20minutos y en todos los medios, es la siguiente:

La Junta Electoral Central (JEC) ha decidido abrir un expediente sancionador al presidente Pedro Sánchez por saltarse la obligación legal de neutralidad de los poderes públicos en periodo electoral al criticar al PP en su rueda de prensa oficial de balance celebrada en el Palacio de la Moncloa.

Sánchez había sido denunciado por el PP al entender que en esa rueda de prensa del día 15 de diciembre, en plena campaña electoral en Extremadura, el presidente del Gobierno había utilizado una comparecencia institucional para difundir "mensajes políticos partidistas, incumpliendo los principios de objetividad, transparencia e igualdad entre los actores electorales que consagra la legislación electoral y la doctrina de la Junta Electoral Central".

En su reunión de este viernes, la JEC ha admitido la denuncia del PP considerando que "las manifestaciones denunciadas podrían entrar dentro del ámbito de aplicación del artículo 50.2 de la LOREG", que exige la neutralidad de los poderes públicos en periodo electoral, desde que se convocan unos comicios hasta su celebración.

"Cabe apreciar que estas manifestaciones podrían incurrir en la prohibición establecida en el referido precepto en la medida en que el Presidente del Gobierno no se limitó a comunicar extremos relativos a la rendición de cuentas prevista para el acto convocado, sino que realizó también una serie de apreciaciones críticas de la actuación de los líderes destacados de otros partidos políticos, así como de la política seguida por las comunidades autónomas gobernadas por los partidos de la oposición", concluye la JEC.*


Sí, no cabe duda, el destino de Pedro Sánchez está marcado por la fatalidad. Lo del expediente sancionador es otra medalla negativa prendida en su pecho dolorido. Ya no le dejan ni cantar sus hitos, que se vuelven contra él por contarlos cuando no debe, con unas elecciones próximas.

¿No tenía a nadie para avisarle de las consecuencias? A veces los males empiezan en la elección de los asesores, en rodearte de personas poco adecuadas. En esto, Sánchez lidera el grupo de los rodeados por los menos adecuados. Muchas de las personas seleccionadas por Sánchez en el partido, en La Moncloa, etc. forman un selecto grupo que acaba en la alfombra roja de los juzgados.

Ya sea por lo que él hace o por lo que hacen sus elegidos, Pedro Sánchez acumula desastres que le acaban señalando como responsable último. Lo de Extremadura es un caso típico de desesperación, de tratar de que no se le hundan más barcos de su "armada invencible", de la que queda ya muy poco, sobre todo si se cumple su deseo de acabar la legislatura infernal que está viviendo.

La única pregunta que queda es sobre cuánto durará, si tirará la toalla o si seguirá hasta el final, dándole a esta palabra —final— un sentido dramático y ansioso, que solo Sánchez puede experimentar.

Con sus sombras familiares, con sus sombras en el partido —unos en los juzgados por corrupción, otros acusados de machismo y acoso—, Sánchez se asemeja a un ejército de un solo hombre empeñado en una Reconquista imposible, en una batalla en la que el ejército que le seguía se ha retirado y nadie le ha avisado.

Sánchez no necesita "oposición", los casos negativos le salen solos. En esto es una máquina de cometer errores valorativos que acaban en los juzgados. La oposición no tiene más que sentarse a esperar el siguiente escándalo sabiendo que es cuestión de tiempo. Los corruptos llegaron muy arriba, los acosadores están muy distribuidos a lo ancho. Sánchez está pagando el no haberse dado cuenta de lo que le rodeaba.

Ahora que quería cantar los logros conseguidos, le abren expediente por hacerlo cuando no debe. ¿Se le olvido que es el presidente del gobierno o se le olvidó que había elecciones en Extremadura? No se puede estar a todo. 


* "La Junta Electoral expedienta a Sánchez por realizar su balance del año del Gobierno en plena campaña de las elecciones extremeñas" 20minutos 18/12/2025 https://www.20minutos.es/nacional/junta-electoral-expedienta-sanchez-por-rueda-prensa-balance-gobierno_6912874_0.html



lunes, 15 de diciembre de 2025

Las teorías de Pedro Sánchez

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Las situaciones por las que está pasando Pedro Sánchez no son nada fáciles., como todos le reconocen. Otra cuestión es su forma de reaccionar ante ellas y dar explicaciones. Ante las peticiones de dimisión de la oposición, las críticas desesperadas de los socios de gobierno, que tratan de evitar ser arrastrado y los saltos al cuello de los que viven en los márgenes, Pedro Sánchez protagoniza su monólogo de resistencia mientras trata de distraer los casos abiertos y tiene pesadillas con los temores a los próximos. ¿Hasta dónde, hasta cuándo seguirá Pedro Sánchez en La Moncloa? Él jura que durará la legislatura, pero lo cierto es que ya no le quedan muchos dedos para taponar los agujeros del casco del gobierno y la línea de flotación está cada vez más baja. 
Los escándalos son cada vez más difíciles de explicar y Sánchez empieza a establecer teorías e interpretaciones con las que intenta salvar la cara. Leemos en RTVE.es sobre lo dicho en sus últimas intervenciones en Extremadura:

En una de las semanas más convulsas en el PSOE desde que Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno en 2018, el jefe del Ejecutivo se pronuncia por primera vez por los casos de acoso que cercan las filas de su partido y conocidos en los últimos días. Y reconoce haber cometido errores. Todo ello después de que desde el propio PSOE voces críticas hayan señalado a la dirección de Ferraz por no actuar contundentemente con su exasesor en Moncloa, Paco Salazar, y haya habido un goteo de otros casos denunciados a través del canal interno del partido.

"Gobernar no es imponer la ley del silencio y mirar hacia otro lado, es optar por la verdad, aunque duela, y a nosotros eso cada día nos hace mejores", ha expresado en un acto de campaña en Cáceres, donde ha acompañado al candidato del PSOE a la Junta de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo.*



La estrategia del reconocimiento de "errores" ya sabe a poco, dada la intensidad de las críticas. A Sánchez no le queda el recurso de la "derecha" porque los desastres son internos, de dentro del partido, a lo que se añade el motivo: corrupción (casos Ávalos, Cerdán y Koldo y los que siguen saliendo de mordidas) y el machismo (uno detrás de otro, Salazar, etc.). Una vez perdido el miedo a causar "daño" al partido con las denuncias y que estas salen a borbotones, las explicaciones de Sánchez se quedan en nada y, lo que es peor, son inútiles.

La teoría de Sánchez, una vez que ya no se puede tapar nada (a expensas de lo que quede por salir), es que la verdad engrandece. El grueso de su teoría es que no se impone la ley del silencio, nos dice, cuando esa es la raíz del mal, el silenciamiento de los casos de acoso. Apostar por la verdad cuando ya no tienes más por lo que apostar es un tanto osado. Pero a Sánchez no le queda mucho donde elegir, especialmente cuando tiene ya una parte del partido en contra, la parte que sabe que Sánchez caerá y que arrastrará tras de sí al partido de los "cien años de honradez".



Que Sánchez esté en el poder es una cuestión meramente matemática, para la que necesita que aquellos que le apoyan no pierdan nada con hacerlo. ¿Durante cuántas décadas pueden estarles recordando que "apoyaron a Sánchez"? Indudablemente esto tiene un coste y los más listos saben que ya no está en condiciones de ofrecer mucho. La estrategia de ponerse al frente de lo que él mismo, como responsable máximo del partido, ha causado o permitido o ignorado o todo a la vez, ya no le funciona. ¿Qué le queda?

Ha jurado que estará hasta el fin de la legislatura, lo que no depende de él, sino de los que le apoyan dentro y fuera, que tienen un límite pasado el cual se hacen corresponsables.


Para el líder del PSOE, su partido "actúa con contundencia". "Aprobamos una ley que hacía obligatorio a todos los partidos incorporar protocolos de lucha contra el abuso y acoso a las mujeres. El PSOE puso en pie ese protocolo, otras formaciones no lo sabemos", ha expresado señalando al PP. "Nosotros actuamos en consecuencia [....] Habremos cometido errores, como todos, pero siempre tenemos que recordar lo importante, y es que todos los derechos de las mujeres han venido de la mano del PSOE", ha defendido.

"Me decían lo difícil que está siendo todo, pero ¿cuándo lo hemos tenido fácil los socialistas?", ha preguntado ante los asistentes del mitin en Cáceres. "Nunca olvidar que el socialista no es el que nunca cae, es el que siempre se levanta. ¡Nunca lo tuvimos fácil!", ha arengado levantando en aplausos a los militantes.*


¿Difícil? ¿Fácil? La intención de convertir en "heroico" lo que ha sido el desastre de que ese partido que siempre ha estado del lado de las mujeres se haya convertido en un foco de machismo tapado por el poder y por muchos de esos que aplauden fervientemente las palabras del líder es un fracaso. Decir que han sido los primeros en hablar de feminismo ha servido de poco si salen casos de machismo todos los días.

En 20minutos nos dan cuenta de algunos cambios en la valoración de los candidatos y en la intención del voto socialista en Extremadura:


Los electores del PSOE en Extremadura otorgan mejor puntuación a Irene de Miguel, la candidata de la coalición Unidas por Extremadura —integrada por Podemos, IU y Alianza Verde—, que a su líder autonómico, Miguel Ángel Gallardo. Así lo desvela una encuesta del Instituto DYM para 20minutos, que concluye que los votantes socialistas dan un 5 justo a su candidato, mientras que la aspirante de la izquierda a la izquierda del PSOE obtiene una nota de 5,3.**


Según parece, las explicaciones del líder ya no convencen tanto al electorado. Quizá Pedro Sánchez trata de convencerse a sí mismo, ya que no logra, entre escándalo y escándalo, convencer a los demás.

Es difícil convencer a los demás que eres la solución cuando los demás te ven como el problema. Pero la cuestión le sobrepasa. Ya sea porque no ha elegido bien o porque le han engañado (que viene a ser muy parecido), lo cierto es que muchos no saben hasta dónde llegan los tentáculos de la corrupción ni los del sexismo. Todo crecido, lo buscara o no, bajo su sombra.

España, nuestra democracia, necesita un PSOE limpio, un sistema con políticos de cualquier partido que sean garantía para los ciudadanos de que se ocuparán de los problemas nacionales, que son muchos.  Hay que reconstruir los partidos, algo que no será fácil.



 

* Félix Doñate Mazcuñán "Sánchez defiende "optar por la verdad, aunque duela" tras los casos de acoso en el PSOE y cree que su Gobierno "renta"" RTVE.es

** Ana Moreno "Encuesta DYM Los votantes del PSOE puntúan mejor a la candidata de Unidas por Extremadura que a Gallardo" 20minutos  15/12/2025 https://www.20minutos.es/nacional/los-votantes-psoe-puntuan-mejor-candidata-unidas-por-extremadura-que-gallardo_6909778_0.html

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Trump y la batalla perdida en Nueva York

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No le han sentado nada bien a Donald Trump los resultados de este martes electoral en Estado Unidos. Si las encuestas mostraban su momento de popularidad más bajo, los resultados de las urnas han ido en el mismo sentido. 

En RTVE.es nos dan en lugar preferente la noticia de la gran batalla por Nueva York, un lugar en el que el enfrentamiento adquiría tintes especiales ya que los demócratas habían presentado a un joven musulmán y representante de una versión más "de izquierdas" de los demócratas.

El titular de RTVE.es anuncia que "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York", dejando para el interior las otras importantes victorias que se han producido en otros puntos del país. La atención estaba en Nueva York, pero los demócratas se han hecho con cargos importantes en diferentes lugares 

El demócrata Zohran Mamdani ha ganado las elecciones a la alcaldía de Nueva York y ha hecho historia al convertirse en el primer musulmán y socialista al frente de la mayor ciudad de Estados Unidos. A sus 34 años será el edil más joven en gobernar la Gran Manzana desde 1892.

Este firme opositor de Donald Trump, ha pasado de ser un legislador prácticamente desconocido para la mayoría de la ciudad a convertirse en una de las figuras más visibles dentro de su partido. Este martes ha culminado su despegue tras derrotar con el 50% de los votos al republicano Curtis Silwa y al exgobernador Andrew Cuomo, antes demócrata, ahora candidato independiente para el que Donald Trump había pedido el voto.

[...] Durante su campaña, Mamdani defendió con firmeza la congelación de los alquileres, en una ciudad donde compartir piso puede costar más de 1.000 dólares al mes. Conquistó a los neoyorquinos prometiendo transporte y cuidados infantiles gratuitos, viviendas asequibles y una red de tiendas municipales con precios bajos para aliviar el alto coste de la vida en la Gran Manzana.*


Lo que los demócratas consideraban el "ala socialista" del partido, Trump lo ha extremado considerando a Mamdani como "comunista". Esto forma parte de la estrategia de mostrar al rival como un enemigo de la democracia, un infiltrado extranjero y anti americano. Por supuesto, el futuro alcalde de Nueva York tenía todo aquello que Trump creía poder utilizar en su contra: musulmán y comunista. ¿Se puede pedir más a un contrincante? Sin embargo, no les ha funcionado, lo que hace la derrota en la batalla de Nueva York doblemente dolorosa.

Más allá de la importante victoria, un desafío directo a Trump porque así se lo tomó él mismo por sus vínculos obvios con la ciudad —allí se encuentra la Trump Tower—, ha habido otras victorias que harán sacudirse el ego y mirar más el conjunto, la deriva del voto. El autobombo de Trump es una cosa y el estado general del país es otra. El texto nos explica:

Este martes, los demócratas suman nuevas victorias. En Virginia, la demócrata Abigail Spanberger ha sido elegida gobernadora y se convertirá en la primera mujer en dirigir el estado tras superar por más de un 10% a su principal contrincante. En Nueva Jersey, la victoria ha sido similar porque Mikie Sherrill también se ha hecho con la gobernación del estado. Más al sur, los californianos han aprobado una medida de redistribución de distritos electorales, que otorgaría cinco escaños adicionales a los demócratas.*

Si Trump lo ve desde su ego, los estrategas republicanos contemplarán el problema desde otra perspectiva, la de las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán en 2026. Ahí ya puede ser donde se produzca un giro en la situación política, con cambios importantes en las cámaras.

CNN

La estrategia de Trump es personalista; los estrategas republicanos lo son mientras les funcione Trump. Pero en el momento en el que la desconfianza en Trump se apodere de sus análisis, veremos qué ocurre.

Trump no es un hombre de partido, mientras que los republicanos en la sombra están obligados a satisfacer los intereses económicos y de orden ideológico (religiosos, negacionistas...) tras el partido. El control de Trump sobre el partido está en función de sus resultados. ¿Pueden asumir una debacle electoral inducida por la caída libre en la confianza en el presidente?

Trump ha entrevisto rápidamente esta posibilidad y ha dado su propia interpretación:

Tras conocerse los resultados electorales, Trump ha reconocido que su Partido Republicano ha perdido todas contiendas clave de esta jornada, pero ha considerado que la razón fue porque su nombre no estaba en las papeletas. No le falta razón, porque a lo largo de su trayectoria política, el magnate ha demostrado una capacidad limitada para transferir su popularidad a otros candidatos republicanos.*

Creo que la estrategia de Trump se plantea de forma un tanto simple. En realidad, creo que esta "capacidad limitada", tal como se dice en el texto, forma parte de la estrategia personalista de Trump. Se trata de ver que "él puede", tiene apoyo mayoritario, mientras que los demás sufren para intentar ganar el apoyo en las urnas. ¿No es esto "puro" Trump? Alguien que tiene esa idea mesiánica de sí mismo no se compromete apoyando a otros que podrían perder. Trump no es persona de partido; es persona de sí mismo. Por eso en estos años, ganando los republicanos, Trump se apunta él mismo las victorias mientras que apunta a los demás sus derrotas.

A Trump, como hemos podido ver anteriormente, nadie le puede ganar si no es con fraudes, según su propia versión. Es lo que le sirvió para justificar el asalto al Senado y tratar de impedir la toma de posesión de Joe Biden. Eso es lo que hace temer a los norteamericanos en su insistencia en un tercer mandato o, como señalamos el otro día, mi preocupación que pudiera pensar "un segundo mandato ampliado" alegando algún tipo de fraude o causa de fuerza mayor.

Trump se ha rodeado en esta legislatura de halcones republicanos. Ha preferido tenerlos cerca, bajo control y que se maten entre ellos por la sucesión... sea esta cuando sea. Una vez fuera del poder, no creo que a Trump le interese el resultado. Es más probable que se dedique a que le den el Nobel de la Paz (si no se lo han dado) o a ver esculpido su rostro en el Monte Rushmore, que son las cosas que le interesan realmente.

 

 

* Uxía Pérez "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York" RTVE.es 4/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251104/elecciones-nueva-york-zohran-mamdani-estados-unidos-trump/16801176.shtml

miércoles, 9 de julio de 2025

Los del amor inmenso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las cuentas y declaraciones de Vox sobre la inmigración y sobre lo que habría que hacer con ella han dado lugar a réplicas y explicaciones. En un momento "complejo" de la política española, por usar un eufemismo, Vox quiere rentabilizar sus discursos y los demás alguien a quien señalar horrorizados con el dedo. Pero esta vez (puede que otras) han sido tan rotundos con su tema estrella, que han creado titulares estrella en un mundo mediático muy disputado.

Vox hace trumpismo puro y duro. El problema es que Trump lo hace desde el poder, con decenas de millones de votantes, mientras que Vox quiere ver crecer sus votos e influencias, que dependen en gran medida en poner en apuros al Partido Popular. Este se ve pillado en medio de tener que rechazar estos postulados por presentarse como "de centro" y rechazar los postulados extremistas de Vox o el terrible futuro de verse necesitado de sus votos para poder gobernar.

Lo dicho oficialmente y lo dicho fuera de cámara difieren y exige explicación convincente, especialmente si los postulados de Vox aumentan en radicalidad, algo planificado para meter presión y arrancar votos en un panorama cada vez más atractivo para la extrema derecha del corte de Vox.

La lista de personas y los tipos que deben ser expulsados de España, según Vox, depende de sus propias rectificaciones, de la voluntad de protagonismo y de las expectativas electorales. No hace mucho en España, los partidos daban un giro hacia el centro para asegurarse más apoyo electoral. Hoy las cosas no están ya tan claras y algunos apuestan por lo contrario, por la radicalidad.

En RTVE.es se recogen las divergencias en Vox sobre la estrategia, en este caso, sobre a quién expulsar y los "motivos" para hacerlo:

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha negado que su intención sea deportar a ocho millones de inmigrantes, incluidos sus hijos, y ha subrayado que su partido no ha dicho el número de los que deberían ser expulsados: "Simplemente porque no lo sabemos".

Abascal ha hecho estas afirmaciones en un mensaje en la red social X en respuesta a las "mentiras" que, según el líder de Vox, se han publicado sobre la política migratoria del partido tras una rueda de prensa de su portavoz de Asuntos de Interior, Samuel Vázquez, y la diputada Rocío de Meer este lunes en la sede del partido.

Vázquez apuntó a las repatriaciones "masivas" y la "remigración" como la solución "menos mala" al aumento de la inmigración y De Meer se refirió a ocho millones de personas, ("más de siete millones, porque tenemos que tener en cuenta a la segunda generación"), que han llegado en un muy corto periodo de tiempo y de diferentes orígenes.*


Se extraña Abascal de que se sume la lógica a lo que sus portavoces han dicho en la sede del partido. Las aclaraciones van en el sentido de proteger a Vox (y a él mismo) de la avalancha de críticas que le han llovido y de una demostración racista y xenófoba sin paliativos.

Abascal no es Trump, pero quiere serlo. Es una cuestión de cantidades de votos, como decíamos. Trump está en el poder y ellos no. La retórica anti inmigración de unos y otros se basa en elementos "emocionales", en presuntos "valores" y "peligros" que nos acechan. Pero cuando eso se expresa directamente, como han hecho, la cosa cambia y quedan al descubierto su profunda vena autoritaria.

Cuando Abascal ha querido "arreglar" las afirmaciones rotundas de sus acólitos, no ha arreglado nada y sí lo ha vuelto más turbio:

Abascal ha señalado que Vox pretende expulsar a todos los que hayan venido" a delinquir" o "vivir del esfuerzo de los demás", pretendan imponer una religión "extraña", "maltraten o menosprecien a las mujeres" y todos los menores mirantes no acompañados, porque "tienen que estar con sus padres".

"No sabemos cuántos son. Cuando lleguemos al Gobierno lo sabremos. Y se irán todos", ha subrayado el líder de Vox, convencido de que los primeros en celebrarlo, junto a los españoles, serán los inmigrantes legales que cumplen las normas y respetan al país que les acoge.*


Las explicaciones de Abascal van más allá del ridículo: es una especie de desmentido ratificante, pero otra cuestión es que le funcionen como le funcionan a Trump las suyas diciendo que todo lo que el llega de fuera es crimen organizado, enviado expresamente para hundir a los Estados Unidos, a los que todo el planeta envidia.

Las tesis de la ultraderecha son simples y simplistas: somos tan buenos que todos quieren venir por envidia. En qué consistan esas "bondades" variará según los momentos y lo que se necesite en cada uno de ellos.



Es sorprendente que en países avanzados (presuntamente avanzados, hay que añadir) estos argumento simples y emocionales puedan funcionar de la forma en la que lo hacen. Unas veces se dirigen contra la inmigración extracomunitaria, pero también en algunos países el "exceso de identidad" se dirige contra la Unión Europea como esa otra forma de "intervención" y de pérdida de nacionalidad. En España, donde afortunadamente el europeísmo se sostiene con firmeza (quizá debido a nuestros aislamientos de décadas), los "enemigos" vienen de otras fronteras y es hacia ellos que se dirigen los ataques y discursos, sin duda, xenófobos y racistas. Los argumentos "defensivos" solo funcionan si se define a un enemigo, una amenaza:

"¡Mentira! Yo no he dicho que había que expulsar 8 millones. Hay que expulsar los que haga falta para que ni una sola familia española más tenga que llorar el no haberlo hecho", ha asegurado también la propia De Meer en otro mensaje en X.*

La explicación es reveladora porque ya no se trata de amenazas a elementos abstractos, como la "economía" ni individuales, sino algo intermedio y emocional, la "familia española", que pasa a ser la amenazada. ¿Qué significa que la "familia española" vaya a "llorar"? Pues vaya usted a saber, porque aquí se trata de jugar con los miedos y fobias de cada uno. Ya se les ocurrirá algo a cada uno de sus atemorizados votantes.

La explicación más divertida para tratar de arreglar el desaguisado causado por los declaraciones iniciales son las del  portavoz José Antonio Fúster: ""No odiamos a nadie, lo que tenemos es un amor inmenso hacia los españoles. Tenemos que poder elegir quién vive con nosotros", ha explicado."* Es un ejemplo de convertir el odio en amor, que siempre es más fácil de vender.

No hace mucho escribíamos aquí que no se debía abandonar el verdadero patriotismo en manos de estos que se autoproclaman "patriotas", los únicos patriotas posibles. Todos los que no aceptan sus ideas y formas son anti patriotas, enemigos de la patria. Para Trump son "anti americanos" los que no le siguen la corriente.

El Partido Popular, si desea volver al centro de forma creíble, tiene que desmarcarse y condenar este tipo de planteamientos. Ya se han producido fisuras al plantear qué es preferible si pactar con Vox o la repetición electoral. A Díaz Ayuso casi le da un infarto al escuchar la segunda posibilidad. ¡Con lo que cuesta llegar al poder!

Hace pocos días, en Murcia, donde está Vox en el gobierno, han hecho cambiar unos fondos para la construcción de casas de acogida para menores inmigrantes no acompañados. La respuesta del propio PP ha sido, literalmente, "¡rectificar es de sabios!". Permítanme que lo dude.

¡Y no me quieran tanto, por favor! 


* "Vox aclara que quiere deportar a los migrantes "ilegales", los que delincan o "pretendan imponer una religión extraña"" RTVE.es  8/07/2025  https://www.rtve.es/noticias/20250708/abascal-niega-quiera-deportar-a-ocho-millones-inmigrantes-no-sabemos-cuantos-son/16655913.shtml

lunes, 28 de abril de 2025

La amenaza de Trump a Canadá

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es difícil, muy difícil reconocer a los Estados Unidos en los Estados Unidos de Trump. No es fácil comprender la evolución de una sociedad que respalda sus formas imperialistas y totalitarias, xenófobas y racistas en un país "hecho" por inmigrantes y que se proclamaba a diario la "tierra de la libertad" ("...Land of the Free, Home of the Brave"), que ha lanzado discursos al mundo sobre todo esto.

Sí, no es fácil entender lo que nos llega cada día. Tampoco es fácil entender las contemplaciones —más allá del miedo político—, silencios y palabras cargadas de ambigüedades con las que se tratan sus acciones e intenciones. A veces da la impresión de que no acabamos de creernos lo que escuchamos, que lo que escuchamos forma parte de una pesadilla de la que en cualquier momento despertaremos. Pero la triste realidad es que la pesadilla se extiende y la escuchamos repetida en muchas voces. Ha prendido su mensaje y surgen apoyos y silencios cómplices buscando aprovecharse del tirón.

Hemos escrito mucho sobre Trump desde su primer mandato, antes incluso porque hubo etapas en las que se le consideró un payaso pasajero, un tipo con tirón mediático, pero poco peligroso para una clase política que controlaba el poder y se las sabía todas. Los medios se reían de él cuando ya estaba en la Casa Blanca, donde se estaba seguro que se lo podría controlar desde los poderes. Pero la ceguera de unos y el aprendizaje de otros lo devolvieron a la Casa Blanca con un "plan rápido" cuyos primeros cien días han arrasado para evitar vueltas atrás. Hoy nadie duda de que Trump haga lo que tiene en mente sin atender a consecuencias ni escuchar razones.

Hoy se celebran elecciones en Canadá y los medios atienden principalmente a un trágico atropello provocado con 11 muertos y decenas de heridos. La tragedia hace pasar a segundo término la amenaza trumpista de anexión. 

Es difícil entender el papel de los medios en la situación de los Estados Unidos de Trump. ¿Temen a Trump y lo que hay detrás? ¿Temen perder lectores ante el apoyo masivo en las urnas? ¿No creen en sus amenazas, creen que son faroles?

Sea por el motivo que sea, las reacciones ante lo que Trump dice que va a hacer no deja de ser tibia, con la excepción de algunos medios que plantean la crítica como línea dominante. En estos momentos, el debate se debe producir en la opinión pública, con un partido demócrata perdido en las sombras y sin voz visible. De hecho, las noticias las protagonizan personajes aislados que deciden enfrentarse al poder de Trump, como esa jueza que se ha opuesto a su política de deportaciones o algún congresista o senador que enarbola algún cartel en su contra.

CNN

Sin embargo, las líneas principales, las más agresivas contra otros países, quedan en suspenso ante un incrédulo "¿puede?". Ese principio de incredulidad el que evita a muchos decir los riesgos que se corren ante el temor de que sea palabrería. Ese es el mayor riesgo ante Trump, creer que no es posible hacer lo que dice, pensar que Trump es un perro ladrador. Esa es también su mejor baza.

Trump está consiguiendo muchas cosas ante el temor de que pudiera conseguir muchas otras. Ya solo con mencionarlo tiene efectos, como el vuelco en las elecciones canadienses que se celebrarán hoy, que presumiblemente devolverá a los liberales el poder que temían perder ante las "simpatías" conservadoras hacia Trump.

No sabemos cómo se van a desarrollar realmente las elecciones canadienses, aunque sí sabemos que Trump y sus amenazas estarán presentes en la mente de los votantes. De igual forma estarán en las mentes de gentes de muchos otros países cuyas políticas se dividirán por la actitud ante lo que Trump representa.

Como hemos repetido en este tiempo, Trump ha cambiado la percepción de los Estados Unidos en el mundo. Donde antes había en muchos una imagen de aliado, esta se ha derrumbado dejando paso a otra amenazante, altanera, imperialista. Dice que se hará con lo que necesite, sin miramientos, algo que va de Canadá a Groenlandia o los canales de Panamá o Suez.

Con sus palabras estará condicionando la voluntad de cientos de millones de personas y de decenas de países, que temen verse mencionados por Trump. Ocurra lo que ocurra, no se ve a los Estados Unidos de la misma forma. Ellos tampoco se ven ahora de la misma forma condicionados por la imagen que se les crea. 

De verdad ¿puede?

lunes, 24 de febrero de 2025

Alemania y la ultraderecha

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un mundo global e interconectado, cualquier lectura de lo que ocurre en un país con peso en el contexto internacional debe ir más allá de sus fronteras. Debemos pensar en términos de sistema y ver cómo nos afectan. Los resultados de las elecciones en Alemania nos afectan en Europa como lo han hecho las celebradas en los Estados Unidos. Lo hacen de distinto modo, pero sí existe interconexión —una tendencia— entre ambas.

Este es el primer párrafo con el que se analizan los resultados en RTV.es:

Alemania se escora a la derecha, abraza los extremos y se ve abocada a una nueva gran coalición entre los principales partidos para asegurar la estabilidad política. Las elecciones generales celebradas este domingo han vuelto a situar a los conservadores de la CDU/CSU como la formación dominante, aunque con menos solvencia de la que solían exhibir, mientras la ultraderecha alcanza sus mejores resultados desde el nazismo y el tripartito saliente se derrumba sin remisión: los socialdemócratas han sufrido la peor derrota de su historia y los liberales incluso se quedan fuera del Parlamento.*


Es sucinto pero muy claro. La ultraderecha está sabiendo inclinar la interpretación de los problemas en su favor. Hoy la lucha política se da especialmente en los medios; es la lucha por imponer en el debate las interpretaciones de lo que sucede, muchas veces "crear" lo que no existe o retorcerlo hasta que se vuelva irreconocible,

En esta guerra de relatos, la simplificación es esencial, pues cada vez más la gente desea que le ofrezcan la pieza que completa el puzle de sus mentes, algo que es laboriosamente creado.

La idea de que las dictaduras "no fueron tan malas" como se dice, que "se ha exagerado mucho", que se "ha tergiversado", etc. se va introduciendo mediante repeticiones, insertándola en los discursos con frecuencia hasta que se convierte en "normalización".

El aumento de la extrema derecha en Europa viene también de la mano de su autoproclamación victoriosa y de vivir del éxito ajeno. Así, lo ocurrido con Trump en los Estados Unidos se ven a través de esas constantes reuniones en las que unos celebran los éxitos de los otros, mostrándose como un mismo equipo con unos mismos objetivos.

La demagogia siempre sale adelante frente a los discursos dialogantes y calmados. Estos resultan "aburridos" frente al espectáculo que da gente como Trump, Musk o Milei. Han absorbido el culto a la personalidad como exhibición del éxito, ya sea político o empresarial. El espectáculo de Javier Milei haciendo entrega a Musk de una moto sierra para simbolizar ante los ojos del público los recortes en el Estados es un ejemplo claro de esta forma de actuar. Los políticos "serios" como garantía de estabilidad, de mesura, etc. (pensemos, por ejemplo, en François Mitterrand o Giscard d'Estaing en Francia) han pasado a mejor vida. Hoy se lleva más el político "espectáculo", aquel que es canalizable a través de los medios incluso de forma negativa. Los cientos de miles de caricaturas y chistes sobre Donald Trump no han impedido su ascenso, quizá lo contrario ya que implica una focalización con un porcentaje de atracción positiva. Cuanto más se critica, ridiculiza, etc. crecen sus seguidores, que se fijan al igual que sus detractores.

Lo que ocurra en Alemania incluye el ascenso de la ultraderecha, algo que se ponderará por nuestros propios ultraderechistas, que lo verán como un éxito de todos, pero también el miedo a seguir perdiendo votos por parte de la derecha, además de la crisis de la izquierda, del SPD, que ve perdido una parte de su electorado en beneficio de Die Linke, más a su izquierda. Los verdes, en este momento de negacionismo climático de la extrema derecha ascienden.

Pero es la extrema derecha, los neonazis de AfD los que doblan sus porcentajes de votos. Por eso, la urgencia de una clarificación política a cómo va a ser el nuevo gobierno es grande. El mensaje que se transmite será usado por AfD: se tiene que unir para frenarnos. Son apenas ocho puntos los que separan a la CDU/CSU, la ganadora, de la extrema derecha, sin embargo, el clima que se percibe es de la "victoria" del mensaje de esta al alcanzar los mejores resultados de su historia.

El desastre de la política electoral de Joe Biden puso en bandeja la victoria masiva de Trump. Es difícil cometer más errores dejando a Kamala Harris en la estacada en el último momento. Las elecciones en Europa son muy distintas, pero lo que se transmita puede ser útil si aprendemos de ello.

Nuestros partidos españoles siguen enzarzados en batallas dialécticas absurdas y autodestructivas. Realmente no saben hacer otra cosa, algo de lo que se aprovecha la ultraderecha para seguir creciendo. Si siguen vendiendo una idea de victoria, puede ser que los votantes se harten de estar todo el día escuchando cosas de "Begoñas", de "novios" y demás elevadas a cuestiones de estado mientras que las preocupaciones sociales se dejan en manos de los demagogos.

La ultraderecha ya no es solo unos pintorescos grupos. Sus distintas formas de negacionismo van contra todo lo avanzado en medio siglo, de lo social a lo científico, de los derechos de las mujeres a la negación de las vacunas o del cambio climático.

El rumbo lo marcan los Estados Unidos de Trump, con las grandes empresas manejando los hilos en la sombra y marcando estrategias de dominación por todo el mundo. Los avances de la ultraderecha española en los centros autonómicos y municipales han permitido comprender hacia dónde van. Por eso es esencial analizar los errores que posibilitan su avance en distintos campos. Vivimos un momento de cuestiones que debían resolverse en días estiradas hasta el infinito. Quizá sea parte de la estrategia de cortinas de humos tras la cuales avanzan tomando posiciones.

Leamos las elecciones alemanas como lo que son, un test de lo que puede ocurrirnos mañana. No podemos dejar que se marquen las interpretaciones, que se gane la batalla de los relatos, especialmente los que afectan a los jóvenes, que están desprovistos de referencias y a los que se puede convencer fácilmente. Hay que observar con detalle las franjas por las que gana votos y dirigirse a ellas.

Basta con ver los mapas con las distribuciones de votos para intuir que el voto a la ultraderecha coincide con la antigua RDA, que se ha utilizado la brecha no resuelta de las "dos alemanias". Son los antiguos "comunistas" lo que votan hoy masivamente a los neonazis, que han sabido usar el problema real que nadie soluciona.

 

* Daniel Flores / datosRTVE "Claves de los resultados en Alemania: los conservadores ganan, la ultraderecha se dispara y el tripartito se hunde" RTVE.es 24/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250224/claves-resultados-alemania-2025/16460992.shtml