Mostrando entradas con la etiqueta guerra de Líbano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerra de Líbano. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2026

La Virgen del cigarrillo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los humanos rodeamos nuestros actos de significado. También lo hacemos con las guerras, con la violencia, a la que tratamos de dotar de un sentido. Hace poco leíamos sobre la costumbre de firmar las bombas, de ponerle dedicatorias, algo que no va a percibir el que las sufre, pero que provoca una sádica satisfacción a quien las envía. El arma mortal se convierte en un texto que comprende el autor.

Las guerras de Gaza e Irán no escapan a estos momentos y actos simbólicos que en tiempos globales y mediáticos se convierten en vehículos de significación. Cualquier objeto, cualquier acto, cualquier espacio... se convierte en signo y nos dice algo dentro del macro texto que es una guerra.

Si antes los ministerios de la Guerra, los de la Propaganda controlaban las campañas y el discurso, hoy en día con millones y millones de teléfonos móviles transformados en cámaras e individuos deseosos de salir del anonimato mediante actos comunicables, pasto de redes, se hace más difícil de controlar.

Hay un discurso oficial por parte de Israel y Estados Unidos, que se empeñan en imponer como verdad. Eso afecta a actos y motivos, que intentan explicarse unos a otros. Pero esta guerra es compleja y no es fácil ocultar sus motivaciones profundas que puede convertir los discursos oficiales en problemáticos ante los hechos incontrolados, es decir, cuando algo real pone en problemas a los discursos oficiales.

Hace unos días era una imagen de un Cristo golpeado por un soldado israelí. Esta imagen creaba una distorsión respecto a los discursos oficiales que sostienen que esto es un conflicto entre los derechos de Israel y los actos terroristas islámicos. Esto dejaba fuera a los cristianos, abundantes en la zona, especialmente en Líbano. Ahora, la foto nos mostraba un acto de odio contra los símbolos cristianos. Golpeando al Cristo se representa el odio hacia los cristianos.

Esto suscitó una serie de reacciones en contra de la violencia israelí y la condena del propio Netanyahu, que se dio cuenta del pastel que se había abierto, máxime si se combinaba en un momento de ataques contra el Papa por parte de Trump, señalando que el Pontífice era "partidario" de que Irán tuviera la "bomba atómica". Las reacciones combinadas ante estos dos hechos significativos fueron rotundas, del rechazo de la fiel Meloni a las de los católicos y demás cristianos en Estados Unidos.

Ahora, RTVE.es nos muestra un nuevo caso que nos representa el conflicto religioso, con Israel contra las dos religiones, la musulmana y la cristiana: 

Un soldado israelí ha sido fotografiado mientras colocaba un cigarrillo en la boca de una estatua de la Virgen María en una localidad del sur del Líbano, en unas imágenes que han provocado polémica y condenas en redes sociales y entre organizaciones cristianas.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguran, en un comunicado de prensa enviado a RTVE Noticias, que la fotografía fue tomada semanas atrás, y han anunciado la apertura de una investigación interna sobre lo ocurrido. Las mismas fuentes han calificado la actuación del militar como "grave" y han afirmado que ese comportamiento "contradice completamente los valores esperados de los soldados israelíes". Una vez concluida la investigación, señalan, se adoptarán medidas disciplinarias en función de sus conclusiones.

Por su parte, la Custodia de Tierra Santa, institución católica encargada históricamente de velar por los lugares santos en la región, ha condenado el incidente y ha pedido a Israel y a las FDI que envíen "un mensaje claro" de que este tipo de conductas son inaceptables y no deben repetirse.*

El nuevo caso complica de nuevo los discursos de Netanyahu sobre con quién se está en guerra. Se trata de restar importancia a la imagen señalando que fue tomada "semanas atrás", con lo que se intenta decir que fue algo antes de las medidas disciplinarias contra los soldados israelíes en el caso del Cristo.

Mucho me temo que le sirva de poco y calentará de nuevo las relaciones y apoyos, ya que como ocurre en Italia estos se debilitan ante el temor de las reacciones en las urnas propias. Lo que pasa en Gaza, Líbano o Irán se vuelve complicado, difícil de explicar cuando afecta a los cristianos, que parecen sentir más las vejaciones simbólicas que las muertes reales, al menos según temen sus líderes.

The Times of India

Pero este carácter simbólico hace más daño a Israel y a Estados Unidos porque provoca reacciones, que a algunos les pueden parecer hipócritas. Pero en esta guerra hay mucho de hipocresía por parte de los que defienden su carácter "existencial", "defensivo" o selectivo.

Vemos que existe una "guerra religiosa" y que la idea de convivencia no existe realmente, que Israel sigue pensado que aquello es una tierra prometida y que no hay religión posterior que les arrebate esa posesión. Los demás sobran y eso es lo que revelan realmente estas imágenes que muestran esas vejaciones simbólicas.

¿Son anecdóticas, personales, esas fotos que salen a la luz de las redes y medios? Muestran lo que muestran; nadie les ha obligado a hacer esos actos y a reflejarlos en esas fotos; nadie les ha obligado a compartirlas. Qué les haya llevado a hacerlo puede ser motivo de especulación, pero eso no oculta su gravedad simbólica y reveladora. Nos muestra una actitud pasada, presente y futura respecto a los cristianos por parte de Israel y sus soldados, algo de lo que les será difícil librarse mediante desmentidos y disculpas o sanciones. Esos soldados manifiestan lo que sienten y lo que sienten está claro.

Si la Virgen es un símbolo, el cigarrillo también lo es y lo es en manos de un soldado que lo es del estado de Israel, en eso consiste un "uniforme". La foto los une en una totalidad explosiva.

Lo del "mensaje claro" a los soldados suena casi a broma. 

 

* Ana Garralda "Investigado un soldado israelí por colocar un cigarrillo en una estatua de la Virgen María en el sur del Líbano" RTVE.es 07/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260507/investigado-soldado-israeli-por-colocar-cigarrillo-estatua-virgen-maria-sur-del-libano/17057951.shtml

viernes, 10 de abril de 2026

Cosas de socios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si toda muerte en una guerra es absurda, los más de doscientos cincuenta muertos de ayer en el Líbano para demostrar que no se estaba de acuerdo con el alto el fuego establecido entre Estados Unidos e Irán, lo son en grado doble. En realidad la guerra con Irán es una mortal tapadera de la guerra "real", la que busca la expansión de Israel y el aniquilamiento de los ocupantes de los territorios vecinos, en este caso el Líbano.

La perspectiva de que su guerra se viera detenida por los problemas de Trump para sostenerla generó una brutal reacción por parte del Israel de Netanyahu, soberbio y cruel en su papel creado y creído del "pueblo elegido", con el que se trata de justificar la muertes y el imperialismo.

Durante décadas Israel se justifica ante sí mismo y ante el mundo señalando que se defendía en algo que Occidente le debía por el antisemitismo centenario, por no decir milenario. Todos se lo debían, había que cumplir la promesa. Pero hace tiempo que se cambiaron las tornas y el sufrimiento histórico fue sustituido por el sufrimiento en el presente de los desplazados, muertos, cautivos, a los que se aplicaba el mismo tratamiento cruel recibido. Los que habían perdido el derecho a la vida, a la residencia, a llamar a la tierra "su tierra" eran los palestinos, tratados como terroristas y sin derecho a reclamar. Solo Israel tiene derechos; los demás son usurpadores, amenazas existenciales, etc.

La brutal reacción ante la posibilidad de un acuerdo de paz que les ignore y trate de frenar su expansión, con el consiguiente genocidio que se ha denunciado y convertido a Benjamín Netanyahu en criminal de guerra reclamado por la justicia internacional y repudiado por la mayor parte de los gobiernos del mundo con alguna deshonrosa excepción, más por trumpista que por otra cosa, ha sido lo suficientemente clara como comentábamos ayer en este mismo espacio.

El intento de "separar" la guerra contra el Líbano de la guerra grande con Irán es una de las mayores infamias en los últimos años en política internacional y nos ha mostrado hasta qué punto los Estados Unidos son una herramienta de Israel para conseguir sus propios objetivos.

El grado de maquiavelismo y el desprecio por las vidas humanas, la destrucción de barrios enteros con la excusa de ser "barrios de Hizbulá" y por ello justificada su destrucción absoluta no se sostiene en ninguna parte más que en ese doblete internacional, el de los USA de Trump y el Israel de Netanyahu, controladores además de la información y su forma de ver el mundo desde su perspectiva. Las denuncias por las muertes de periodistas son constantes, como lo es la manipulación de la información a través de una redes mundial con hábiles formas de evitar la difusión mediante la aplicación de algoritmos y bloqueos de las zonas de recepción para reducir su efecto. Pueden y lo hacen.

El requisito del desarme de Hizbulá, exigido por Israel para la paz es un brindis al sol pues es claro que en el momento en que sean desarmados dejará de ser posible la resistencia ante lo que acaban de mostrarnos, el mapa del "gran Israel", el mito sionista hacia el que se camina eliminando poblaciones enteras y "plantando colonos". La paz para Israel significa extermino, borrar del mapa cualquier obstáculo.

En RTVE.es encontramos eco de las huellas que nos permiten ir al origen de esta locura bélica:

La decisión de Donald Trump de llevar a Estados Unidos a la guerra contra Irán no fue un gesto impulsivo ni una reacción de última hora, sino el resultado de un proceso que combinó intuición política —fallida, según los resultados de la Operación Furia Épica— presión de su principal aliado en Oriente Próximo, el israelí Benjamín Netanyahu, y advertencias internas que, en última instancia, no lograron frenar la intervención.

Según una reconstrucción publicada por The New York Times basada en los testimonios recogidos para un libro de próxima publicación, el punto de inflexión se produjo en febrero, cuando Netanyahu viajó a Washington con un mensaje claro: Irán estaba en una posición vulnerable y existía una oportunidad real para golpear su estructura militar e incluso precipitar un cambio de régimen.

La presentación, realizada durante una hora por el israelí ante el presidente norteamericano, su secretario de Defensa, el de Estado, el director de la CIA o el jefe del Ejército, dibujaba una operación rápida y eficaz, con riesgos contenidos. Su promesa era clara: la acción sería lo suficientemente contundente como para alterar el equilibrio regional, pero sin arrastrar a Estados Unidos a un conflicto prolongado.

Un planteamiento que encontró eco en Trump —quien, según el rotativo estadounidense, dijo: "A mí me suena bien"— y que coincidía con su visión de larga data sobre Irán como una amenaza singular para los intereses norteamericanos.*


La respuesta airada de Netanyahu boicoteando la propuesta de un plan que deja fuera sus objetivos, la destrucción de Hizbulá y el adentramiento en Líbano (en una expansión progresiva hacia otras zonas) es una confirmación de dónde está el origen, en los intereses de Israel. Las vidas que cuesten no importan, porque sus baja son mucho menores, tanto por la tecnología como por la información aportada por los Estados Unidos, del escudo anti misiles a los ataques a puntos estratégicos.

La reacción de Israel proponiendo un diálogo con Líbano es un intento de tapar la estrategia descubierta y que le puede producir un rechazo generalizado en los Estados Unidos, un respaldo que le es necesario en todos los frentes y aspectos.

Israel ha jugado con la distracción que suponía el enfrentamiento USA-Irán, mientras que presentaba la guerra propia como "operaciones" existenciales (¿quién inventa esta maldita terminología?

La idea de unos ilimitados "intereses norteamericanos" es potencialmente peligrosa porque se pueden traducir en una ampliación ilimitada de intereses y un crecimiento de los "deseos", algo que incluye, por ejemplo, querer Groenlandia e inmediatamente apropiarse de ella, lo que no es más que una forma de deseo infantil malsano. La madurez de un niño, como de un país, consiste precisamente en comprender que no se puede tener todo lo que se desea.

Desconfío de la solicitud de conversaciones, desconfío de que sea un acto de buena fe. Puede ser una imposición desde los Estados Unidos para evitar el desastre mundial de la economía o puede ser una estrategia de camuflaje de los intereses. Un Netanyahu pacifista es poco creíble. Como hemos señalado, es más probable que trate de disfrazarse con una piel de cordero a sabiendas de que nadie se fiará de sus nuevas intenciones y que cumplir con el desarme sería adentrarse en un peligroso y oscuro túnel.

Netanyahu ha jugado con la idea que Trump tiene de sí mismo. Le ha convencido, adulando el ego, de que la guerra con Irán era necesaria y otra ocasión de "llevar la paz" al mundo, su "novena paz". Si embargo, no han salido las cosas como quería. Se han abierto demasiados frentes diversos y no es posible abarcarlos todos, por lo que las alarmas internas han saltado en previsión de un desastre en cadena.

Cuando las cosas van bien, todo es firmeza. Pero en el momento que no salen como se esperaba, las relaciones se tensan y los objetivos difieren. Trump se ha metido en un problema con sus apoyos internos que pueden dejar de apoyarle y dejarle como responsable del un desastre en diferentes términos. Netanyahu se encuentra con un pacto que le deja frente a Hizbulá y con unos apoyos de Irán que queda liberado del frente americano. Lo que beneficia a unos perjudica a otros y al final son todos los perjudicados.

Veremos cómo resuelven esto los dos socios. Las señales no son buenas.

El País 10/04/2026

* Ana Garralda "La alianza contra Irán para derrocar el régimen: una visita de Netanyahu decantó una operación sin consenso en EE.UU." 10/04/20226 RTVE.es https://www.rtve.es/noticias/20260410/asi-se-fraguo-alianza-empujo-trump-hacia-guerra-netanyahu-iran/17016743.shtml

domingo, 20 de octubre de 2024

La promesa de Netanyahu

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las declaraciones de Benjamín Netanyahu tras los tres drones lanzados hacia su casa han servido para "aclarar" algo el futuro de la guerra y de todos los envueltos en ella. Mientras en Estados Unidos y Europa se presentaba la muerte del líder de Hamás —esas patéticas imágenes de su muerte— como una aproximación al final de la guerra, como una oportunidad, Netanyahu se ha encargado de disipar dudas y esperanzas con sus declaraciones. En RTVE.es se recogen sus palabras: 

"Los agentes de Irán que hoy intentaron asesinarme a mí y a mi esposa cometieron un amargo error", ha advertido Netanyahu. "Esto no nos disuadirá a mí ni al Estado de Israel de continuar la guerra de resurgimiento contra nuestros enemigos para garantizar nuestra seguridad durante generaciones", recoge en un comunicado. "Cualquiera que dañe a los ciudadanos del Estado de Israel pagará un alto precio por ello. Seguiremos eliminando a sus terroristas", ha asegurado.

Netanyahu en su mensaje ha reiterado que se alcanzarán "todos los objetivos de guerra que nos fijamos, y cambiaremos la realidad de seguridad en nuestra región para generaciones". El primer ministro ha justificado el inicio de la incursión terrestre en el sur del Líbano la madrugada del 1 de octubre para permitir el regreso "seguro" de los más de 80.000 evacuados de las comunidades del norte de Israel.*


 

Llaman la atención los términos utilizados para describir la situación. En primer lugar el uso del término "guerra de resurgimiento", que se distancia del simple derecho a la "defensa" hasta ahora empleado. "Resurgir" implica que el objeto de la guerra para Israel es hacer un "país" más grande. La grandeza, evidentemente, no se trata solo de una idea de éxito, sino de una expansión del país. La política de tierra quemada israelí busca la destrucción sistemática de tierras y de población. Sabemos que, a día de hoy, habrá más 42.000 habitantes menos para poblar esa tierra destruida. Cuando Israel considera que ya hay suficientes muertos, reclamará en territorio ampliando sus fronteras con asentamientos de colonos que, a su vez, deberán ser defendidos por el ejército; esto justificará la estancia de ambos, de colonos y ejército.

La idea de "resurgimiento" es la de un "nuevo Israel", más grande y con barreras defensivas. No puede ser otro el sentido de la siguiente frase de las declaraciones: "cambiaremos la realidad de seguridad en nuestra región para generaciones". No son estas las palabras del que se vuelve a sus líneas anteriores. Son más bien las del que promete destrucción para asegurarse las nuevas fronteras resultantes, que no solo incluirán los asentamientos, sino zonas militarizadas para asegurarlas. Israel barrerá de su territorio todo aquello que pueda suponer un peligro futuro. Es lo que hay tras las palabras de Netanyahu.

Los que apuntaban a la expulsión de población e invasión de los territorios parecen haber acertado en las motivaciones y fines. Queda en el aire si realmente, como apuntan algunos, los israelíes bajaron la guardia en lo que se consideró un "fallo" del sistema. La cantidad de información precisa sobre tantas cosas hace que aquel fallo resulte cada vez más complicado de aceptar. La historia acabarán dejando al descubierto los hechos en un momento u otro.



No, la guerra, tras un año, ha cambiado de objetivos para desesperación de las familias de los rehenes, que ven que el objetivo ya no es recuperarlos, sino que Netanyahu utilizará cada muerte como un estímulo para convencer de lo acertado de su visión. Eso significa que es él quien tiene la capacidad de decidir cuándo acaba la guerra, es decir, cuándo se cumplen los objetivos visibles y los invisibles.

Netanyahu ya no tiene en cuenta advertencias, consejos o amenazas, lo que preocupa mucho en su principal valedor, los Estados Unidos que se ven en manos de un chantajista que va descubriendo poco a poco sus cartas. Cada vez está más cerca la posible extensión  de la guerra a toda la zona o la desestabilización de aquellos gobiernos que no intervienen porque Irán es su enemigo real. Esto puede causarles desestabilización interna si desde abajo movilizan contra Israel y responsabilizan a sus gobiernos de apoyarles o de no defender Palestina.

Hoy por hoy no se ve salida al conflicto. La falta de objetivos claros, una vez olvidados los rehenes, con los que Hamás esperaba poder negociar, todo se vuelve confuso en un sentido, pero más claro en otro: Israel no va a parar hasta que el avance militar se traduzca en espacios seguros. Las palabras de Netanyahu no dan otra perspectiva. La palabra "seguridad" adquiere un tinte siniestro en la situación actual.

 

La Vanguardia 


* "Hizbulá lanza un dron contra la residencia de Netanyahu mientras Israel prosigue su ofensiva en Líbano y Gaza" RTVE.es 19/10/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241019/hizbula-lanza-dron-contra-residencia-netnayahu-mientras-israel-prosigue-su-ofensiva-contra-libano-gaza/16295181.shtml

martes, 15 de octubre de 2024

Para nada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias sobre el drama de Gaza y Líbano siguen aumentando la tensión. El bombardeo de zonas nuevas, con muertos en zonas cristianas, y los ataques a las tropas de las Naciones Unidas dejan ver que Netanyahu no tiene más plan que el ya comentado de tierra quemada.

¿Puede parar en algún momento? Cuanto más avance sin más plan que el exterminio y la devastación, más difícil le será detener esta locura. Lo que queda de la violencia solo es la destrucción al convertirse en un objetivo en sí misma. ¿Cuánto hace que no se oye hablar de los rehenes? ¿Importaron en algún momento o fueron solo la excusa para esa brutal intervención? De hecho, la mayor resistencia en Israel es precisamente la de los familiares de los secuestrados por Hamás?

De todas las imágenes que esta guerra ha generado la que no se me borra es aquella que nos muestra, durante la intervención inicial de Hamás —el ataque terrorista que lo desencadenó todo—, a un joven haciéndose selfies frente a los estragos causados. Era el inicio, pero ya se intuía qué tipo de guerra se estaba creando. Poco podía imaginarse el orgulloso joven que aquella "alegría" por haber burlado las defensas israelíes y a sus servicios de información, iba a costar más de 40.000 muertos solo hasta el momento.

Un año después, nada se ha solucionado, aunque este término resulta equívoco y hasta absurdo. ¿Qué hay que solucionar? ¿Qué ha obtenido Israel, qué ha obtenido Hamás, qué ha obtenido Irán? En lo único que han ganado es el incremento del odio y del sufrimiento.

Cada día que pasa, ambos frentes se alejan de soluciones. A los primeros alto el fuego humanitarios, ya muy lejanos, les siguen solo negativas, incumplimientos y amenazas. Una guerra sin objetivos —lo hemos señalado con anterioridad— no tiene nada que poder sobre la mesa. Por eso, los objetivos de Israel solo aumentan: de Gaza y Hamás, a Líbano y Hizbulá, Irán y ahora aldeas cristianas y cuarteles de la ONU.

Los ataques a las tropas de Naciones Unidas han creado una línea roja desde el exterior. Pocos países podrán aceptar esos ataques especialmente lo que, como España, tienen destacamentos allí. Su función era garantizar la paz y ahora se ven en la situación de ser objetivos sin poder responder cuando son atacados.

Es el efecto directo de ignorar a los organismos internacionales que buscaban la paz. Hoy la siguen buscando, pero si falta el respeto a lo que representan, de poco sirven.

El activo real de Israel se basa en la capacidad de veto de los Estados Unidos y en el suministro de armamento y logística. Netanyahu confía en el apoyo del lobby judío en los Estados Unidos, la verdadera retaguardia de su ejército. Evidentemente, esta no flojeará, pero puede que llegue a un punto límite en el que ya no sea posible ir más allá.

El Mundo

Lo que resulta dramático es la ausencia de un punto hacia el que acercarse para que decrezca la tensión. La guerra, por decirlo así, está condenada a seguir adelante.

¿Serán eficaces las condenas europeas a las últimas intervenciones israelíes? Europa ha pasado de la defensa del derecho de Israel a defenderse y la condena al inicio de Hamás a la condena las acciones de Israel y el respaldo al pueblo palestino.

La intervención de Irán y la respuesta israelí es altamente preocupante para Europa que se ve con un conflicto imparable a sus puertas, Es precisamente ese carácter de imparable el que asusta a todos.

El sistema destructivo de Israel nos muestra que son dos sus objetivo: el primero la destrucción de Hamás y Hizbulá, pero el segundo es la merma del pueblo palestino, que se ve llevado de un lado para otro sin tregua. Los civiles son ordenados a desplazarse a sitios que se acaban convirtiendo en lugares de bombardeo poco después. Esos 42.000 muertos, decenas de miles de heridos y ese millón y medio de desplazados vagando a la espera de que caigan las bombas, con sus casas destruidas y llevando lo poco que les queda encima, son el resultado de aquella primera acción de Hamás, la que permitió que el joven se hiciera el selfie del que se sentía tan orgulloso.

Sigue siendo de interés para la Historia el porqué de aquel ataque en aquel momento. Ambas circunstancias son esenciales para comprender sus posibilidades de que pare este despropósito cruento y cruel. Es de suponer que tanto la provocación como la respuesta tienen sus propios planes y objetivos. No sabemos lo que pretendían más allá de lo obvio, que quizá no lo sea tanto.

Nada parece acabar en esta guerra; todo es un paso intermedio a no se sabe bien dónde. Solo que causará más daño y dolor sin conseguir nada. ¿Reaccionará la sociedad israelí cuando aumente el dolor exigiendo una solución?

sábado, 12 de octubre de 2024

Sin testigos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Podríamos clasificar la violencia, ya sea en guerras o en atentados, con su deseo de ser visibles o invisibles. Hoy, en un mundo mediático, plagado de teléfonos y cámaras de todo tipo es difícil que algo no se vea. En ocasiones, como en los actos terroristas, se busca la notoriedad, el acto tiene una clara intención de lograr el máximo de visibilidad.

Las actuaciones de Israel, por el contrario, buscan una imposible invisibilidad. El hecho más evidente de esto es la muerte masiva de periodistas, eliminados con claridad del campo de batalla.

En este mismo sentido trabajan los ataques "accidentales" a los observadores internacionales. Israel, claramente, no quiere testigos molestos de su brutal forma de actuar. Sí, en cambio, permite las imágenes del "éxito" relativo de su escudo antimisiles, una pieza disuasoria.

Todas las guerras de hoy se acompañan de una estrategia comunicativa. Las viejas propagandas del pasado se quedan muy cortas ante la necesidad de estar en el espacio informativo peleando por la influencia, por la construcción de la imagen positiva.

Israel sabe que está perdiendo la guerra mundial por la imagen, que cada noticiario se abre con las imágenes de la barbarie sobre civiles, de edificios destruidos. En la sinrazón en que esta guerra ha entrado, Israel ha ido quemando apoyos por una razón sencilla: nadie puede estar del lado visionario del uso brutal de la fuerza contra civiles.

Hoy nos dicen que la destrucción de un edificio, con el añadido de 20 muertes, tenía por objetivo un líder enemigo, que consiguió escapar con vida. Esta forma de seleccionar objetivos llevándose por delante a miles de personas civiles —hombres, mujeres y niños— solo lleva a seguir perpetrando masacres con la ya absurda idea de su "derecho a defenderse". Por eso Israel necesita eliminar testigos, tanto periodistas como observadores.

El ataque al cuartel de las fuerzas de Naciones Unidas en Líbano, del que nos informa hoy los noticiarios es un avance más en la eliminación de testigos. Las fuerzas de las Naciones Unidas están para mantener una paz que hoy se hace imposible. Están como un indicador de la voluntad de mantener distancias, algo que Israel sigue rompiendo cada día en una alocada carrera hacia adelante eliminando todo aquello que se supone que atenta contra "su seguridad". Si ese es el objetivo, Israel fracasa con cada acción, pues condena al estado a convertirse en una prisión invertida, es decir, a ser ellos los que están encerrados dentro de su propio espacio. Israel no será ni más libre ni más seguro. Solo está creando las condiciones para tener que pasar su historia futura con la obsesión de tener que matar para sentir una falsa seguridad.

La comunidad internacional se siente cada vez más manipulada por Israel, que lo que fue el apoyo inicial ante un ataque terrorista de Hamás se ha convertido en una trampa para sus políticas de apoyo. Los países que rompen relaciones con Israel son pocos todavía (hoy lo ha hecho Nicaragua), pero pueden ir a más porque nadie quiere ser cómplice de estos crímenes de guerra, de estas violaciones de lo humanitario en todas sus facetas.

Los crímenes contra periodistas, además, crean una solidaridad informativa internacional. Las grandes agrupaciones informativas hacen frente común contra Israel y condenan los crímenes, por más que Israel hable de "accidentes". Se han perdido todas las formas de la guerra. Los apoyos a Israel decrecen. Francia ha congelado el armamento destinado a Israel. No quiere ser cómplice de tanta muerte de civiles inocentes.

Kamala Harris ya habla de freno, de desescalada de la guerra. Nadie quiere que se le identifique con esa guerra... ni con lo que puede llegar. El temor de un enfrentamiento directo con Irán, que abra nuevos niveles de guerra, es ya general.

Los país occidentales, incluido los Estados Unidos, han tenido la esperanza de que Israel parara en algún momento, que se diera por satisfecho con las acciones realizadas, con el dolor provocado, pero no ha sido así. Un Netanyahu enloquecido, ya reclamado por la Corte Penal Internacional, condenado en la Asamblea General, solo amparado por los vetos, no tiene intención de detener una guerra en la que muestra un poder ciego, irreflexivo, sin futuro.

El ataque al cuartel de las Naciones Unidas es un nuevo exceso. Esta vez no puede señalar que dentro había un objetivo. La disculpa por el "error" es una más dentro de una cadena de ataques con el fin de que se vayan los testigos. Las víctimas van de un sitio a otro de Gaza o Líbano a las espera de ser alcanzadas en alguno de esos lugares a los que se les envía por "seguridad". Dejan sus casas destruidas para seguir vagando a la espera de la muerte.

De todo esto, Israel no quiere testigos. Pero es imposible tapar tanta barbarie, tanta vulneración de lo más elemental-

viernes, 11 de octubre de 2024

Juegos de guerra y odio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Estamos volviendo a las "guerras de religión" aunque no lo sepamos, aunque no seamos conscientes de ello?  Percibimos los dos elementos de la fórmula como separados, como "guerras" y como "religión", sacando de cada uno de los términos sus derivados, que se siguen manteniendo separados. ¿Pero y si la realidad los junta? ¿Somos conscientes de que volvemos a la Edad Media si esto ocurre? ¿Somos capaces de comprender el alcance real de lo que está ocurriendo?

En un canal televisivo, en un zapping, me muestra algo que hace pensar. Una voz me habla de los niños jugando que me muestran en pantalla: "En Israel, un niño —nos dice la voz en off— dice 'de mayor quiero ser ingeniero". Tras un cambio en la imagen nos dice "En Palestina los niños dicen 'de mayor quiero formar parte del ejército que luche por liberar mi tierra". La cita está cogida al vuelo, pero esa era la idea. Los juegos son distintos, la sueños de futuro distintos,

Es, convertido en hechos del presente, por lo que hemos repetido que Netanyahu no trabaja por la paz o por la tierra, sino por el odio hacia Israel, creando el deseo generacional e intergeneracional de destrucción de ese enemigo elevado al absoluto. Cada casa arrasada, cada familiar muerto, cada herido, cada desaparecido es un paso hacia la destrucción de Israel, hacia su condena.

En 20minutos, con información de Europa Press, se nos ofrece un breve texto firmado por Emilio Ordiz, cuyo titular es "Bruselas avisa del auge del antisemitismo en Europa: "Los judíos vuelven a esconderse"". En él se nos dice: 

"En Europa, por trágico que suene, los judíos han empezado a esconderse otra vez. Esto es inaceptable y no puede suceder". Ese es el aviso que ha lanzado este jueves la Comisión Europea en boca de su vicepresidente Margaritis Schinas. Lo ha hecho en un debate en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo relativo al auge de las ofensas por motivos religiosos. En el caso de los judíos, dice Bruselas, esas situaciones han aumentado tras los ataques de Hamás sobre Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior respuesta de Tel Aviv sobre Gaza.

Según los datos que maneja el Ejecutivo comunitario, el 96% de los judíos en la Unión Europea han sufrido incidentes antisemitas, sobre todo en las redes sociales, pero también en la vida real. "Estamos comprometidos a asegurar la protección del derecho de todo el mundo de practicar pacíficamente su fe. Es uno de los derechos más europeos", expuso Schinas, que habló de los "mayores ataques por antisemitismo" desde la fundación del Estado de Israel.* 

Cada imagen del genocidio que se está cometiendo en Palestina —son ya más de 42.000 los muertos en Gaza, la gran mayoría civiles— y ahora en Líbano, es un paso más en el crecimiento del antisemitismo en el mundo, no solo en Europa. Es un motivo más para que los niños palestinos jueguen a los juegos de guerra, como se nos mostraba. Los palos eran las armas imaginarias a la espera de que sean verdaderos fusiles capaces de matar. ¿Es posible predicar la paz de la convivencia religiosa en un espacio y practicar la guerra entre ellas en otro? ¿Si se usa la religión como arma es posible considerarla a la vez herramienta de paz? En un mundo globalizados, interconectado, ¿dónde están ahora las fronteras especialmente cuando no se respetan y se saltan?

Los esfuerzos de Benjamín Netanyahu para convencer a los judíos y al mundo de que fue Dios quien le dio esa "tierra prometida" como "pueblo elegido" convierte en guerra de religión el caso, Él se ha esforzado en hacerlo. De igual forma, por el otro lado, los combatientes de Hamás, Hizbulá, hutíes y demás fuerzas manejadas desde Irán, realizan su propia "guerra de religión" alabando el martirio y el designio de Dios, que está, realmente de su lado.

Es la maldición de las religiones abrahámicas. Su disputa por poseer a Dios en sus vertientes étnicas (ligadas a un pueblo) o proféticas (lo prometido). Nada separa más que un pasado común.

25/06/2024

La consecuencia del antisemitismo es solo una parte. La islamofobia es otra, pues así se separan las tendencias. Estás contra Israel o estás contra los musulmanes extendiendo así el absurdo generalista y convirtiéndolo en tendencia y hecho. En Oriente Medio, por su parte, se presenta la variante anti cristiana por los mismos motivos. La idea es general, sus consecuencias afectan a personas que quedan marcadas, que son señaladas como los "otros", tengan culpa o no. ¿Qué es la "culpa" en este mundo de santos y mártires, a feligreses, de bombas y bendiciones?

Esto no es nuevo. Aquí hemos tenido la desgraciada ocasión de tratar los ataques en Egipto contra los cristianos coptos, con atentados y ataques a edificios religiosos y personas. Para los Hermanos Musulmanes y demás extremistas, los coptos suponen una "aberración" que hay que erradicar. Hoy esto se hace común, el exterminio.

La situación de caos o de convivencia imposible tiene en Líbano una clara muestra. Hoy volvemos a ver el efecto de estas luchas por la "tierra" pero que surgen realmente del fondo de las religiones llevados al extremo. No se pueden desligar todos estos antecedentes de lo que sucede ahora ni de lo que sucederá en el futuro, ya que esto irá a más. Cualquier intento de cierre lo será en falso, ya que será impuesto y no por convicción de los combatientes, alimentados por el odio y la venganza.

Que los niños jueguen a matar es el aprendizaje del futuro, pero ¿quién les va a habla de "paz", de "convivencia", de "compartir" una tierra cubierta de sangre y odio? Que los niños deseen crecer para poder matar o morir o matar hasta morir, recibidos en el paraíso por las huríes con los brazos abiertos, es una situación de retroceso medieval.

Tuvo que llegar un periodo de "ilustración", de racionalización, para que se frenaran las guerras de religión, aunque comenzaran otras después, pero al menos esas otras guerras eran negociables, tenían algo que poner encima de la mesa y alcanzar algún acuerdo. Pero ¿qué acuerdo es posible sobre una guerra de religión? Incluso las llamadas "soluciones de los dos estados" serán ineficaces porque no contendrán el odio criminal de unos contra otros. ¿Vivir en paz... unos junto a otros?

Europa nos advierte del crecimiento del antisemitismo. ¿Qué tiene de extraño? Judíos, musulmanes y cristianos conviven en muchas partes del mundo en donde los niños sueñan en sus juegos estar matando a otros de signo contrario. Quizá nuestra "civilizada vida" no sea más que una fina capa de auto ficción, de identidad creada ante un espejo en el que nos maquillamos diariamente. En cualquier caso, las advertencias están bien; pero hay que ir más lejos.

Lo que hoy vivimos no es más que el derrumbe de una realidad prendida con alfileres, bajo la que se esconden los fieros instintos que no se han eliminado. Nuestras civilizadas actuaciones europeas crearon estas situaciones de años de antisemitismo, latente o activado según las épocas. Del exterminio a la sonrisa culpable, permitiendo finalmente que Israel se convirtiera en una herramienta armada para asegurarnos nuestra propia defensa. Eso es lo que han fabricado los Estados Unidos y los países de la Unión Europea, algunos países árabes, como discreto freno a Irán, son los que diseñaron el mapa que iba contra la historia pero se correspondía con el deseo bíblico de Israel. 

El resultado es que esa construcción hoy es incontrolable, está desatada bajo la locura del iluminado Netanyahu, por un lado, y por otros iluminados deseosos de entrar en el paraíso mientras el islam chií se hace con el suní, alentado por fuerzas externas que desean complicar el mundo occidental, como la Rusia de Putin. Una maraña de intereses.


Todo este ejercicio de cinismo, de hipocresía infame, solo llevará a que esos niños sigan jugando a matar a la espera de poderlo hacer realmente; llevará a qué los soldados israelíes se sigan "equivocando" al matar a periodistas o a soldados de las Naciones Unidas, a que los colonos se sigan haciendo con las tierras devastadas, a que millones de personas, familias en las que cada vez hay menos miembros, sigan moviéndose de un lugar a otro, rodeadas de países en los que no les dejan entrar más que para beneficio de las mafias.

Los niños acabarán haciendo lo que ven, matar. Desearán ser héroes y aplaudidos por sus comunidades respectivas.

Servirá para hacer crecer el fanatismo basado en el odio y el deseo de poder, hacer crecer grupos cuyos líderes viven bien en terceros países mientras los que están a pie de trinchera no tiene comida y pagan con sus vidas, mientras los aplauden como "mártires". Servirá para hacer crecer el antisemitismo y la islamofobia. Lo pagarán los que estén alejados, que en vano dirán no tener nada que ver, incluso no estar de acuerdo con la violencia. Lo pagarán, porque no se trata de lo que haces, sino de lo que eres, algo que no elegiste.

Sí, creo que hemos vuelto a las guerras de religión, hemos vuelto a épocas en las que la violencia y la muerte se disfrazan de santidad.

 

* Emilio Ordaz "Bruselas avisa del auge del antisemitismo en Europa: "Los judíos vuelven a esconderse"" 20minutos / Europa Press 10/10/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5642571/0/bruselas-avisa-auge-antisemitismo-europa-los-judios-vuelven-esconderse/

viernes, 27 de septiembre de 2024

La guerra sin futuro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Aumenta el rechazo a las acciones y política de Israel, que parece imparable y sordo ante las peticiones de que pare. El sentido de lo que está haciendo bajo el mandato de Netanyahu y su gobierno escapa a toda lógica porque lo que está haciendo es aislándolo y sembrando una futura contestación. Lo hemos dicho ya y sigue en aumento: Netanyahu está construyendo el nuevo anti semitismo, uno no basado en la "raza" o la "religión", sino en los métodos brutales de contestación, en la ausencia de límites. Quizá haya que encontrarle un nombre nuevo para evitar confusiones y dar alas a los racistas de siempre, pero lo que es cierto es que el Israel de Netanyahu está creando un rechazo mundial que se ha escenificado en la Asamblea de Naciones Unidas.

En RTVE.es se nos da cuenta de las intervenciones, la más esperada la de los palestinos: 

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, ha pedido este jueves ante la Asamblea General de la ONU detener la guerra en Gaza, de la que, asegura, "el mundo entero es responsable" por vender armas a Israel.

"Detengan el genocidio. Dejen de vender armas a Israel. Esta locura no puede continuar", ha dicho Abás, cuando se cumple casi un año de la guerra en Gaza, que ha dejado ya más de 41.000 muertos, una gran parte de ellos civiles.

Israel "no merece ser miembro" de Naciones Unidas, ha señalado el presidente palestino, que en su discurso ha abogado por la plena adhesión de Palestina a la organización. "Israel, que se niega a aplicar las resoluciones de Naciones Unidas, no merece ser miembro de esta organización internacional", ha declarado, lamentando que Estados Unidos haya bloqueado la adhesión de los palestinos, de la que ahora disfrutan como Estado observador.* 


Hay una delicada línea que el Israel de Netanyahu ha ido cruzando, la que separa al "país víctima" del "país agresor". Israel se ha construido bajo la sombra de la victima de la segregación y del intento de destrucción del pueblo entero, a la sombra del holocausto. Ha tenido el apoyo de una gran mayoría de países que le han protegido y justificado en muchas acciones y momentos. La creación de un estado en mitad de un territorio no se hizo de la manera adecuada, más ocupados en su protección que en su integración. Las barreras religiosas, la idea de "pueblo" en el que se unifica "raza" y "religión", no ha sido de ayuda, sino, por contra, la fuente de enfrentamientos constantes, de incompatibilidad, y una nueva forma de segregación.

En vez de caminar hacia un estado moderno basado en la idea de ciudadanía, el estado de Israel se ha estado basando en la idea de "pueblo elegido", la fusión de raza y religión. Con ello, el mundo se divide en dos, "ellos" —los elegidos— y los "otros", el resto del mundo.

La idea de "superioridad" etno-religiosa está en la médula del estado de Israel porque lo está en la idea de "pueblo elegido". Las citas de "profetas" por parte de Netanyahu han sido ilustrativas: Dios lo quiere, No hay más que hablar.

Bajo este principio es difícil la convivencia. Las condenas a las acciones del Israel de Netanyahu y la corresponsabilidad a los que protegen, financian y respaldan se suceden por todo el mundo. La idea "protectora" de Estados Unidos y otros países se convierte en problemática cuando es el atacante destructivo que invoca sin pudor "acciones preventivas" para justificar las masacres de civiles, que destruye edificios enteros porque, nos dice, allí vive un dirigente de alguna organización, destruye escuelas y hospitales porque hay debajo milicianos, etc.


La pregunta que se hacen todos, de forma implícita o explícita, es quién puede detener la locura orgullosa y violenta del Israel de Benjamín Netanyahu. Abás ha sido claro: todo el que vende o dona armas a Israel se hace responsable de lo que se haga con ellas. Son esas armas y toda esa avanzada tecnología militar, enviada desde los Estados Unidos, como el escudo defensivo antimisiles, lo que mantiene a ese "pueblo elegido", no la acción divina. No son los únicos.

Israel está construyendo, cadáver a cadáver, ruina a ruina, su inestabilidad futura, una guerra constante, naturalizada como normalidad y no como excepción. La pretensión de Netanyahu de lograr la paz del exterminio es imposible y dará alas a los más violentos y vengativos. Siembra violencia y recogerá violencia.

Tampoco se despierta simpatía alguna por Hamás o Hizbulá, títeres provocadores de un Irán beligerante con el entorno y que trata de exportar el poder chií a la zona para afianzarse, mientras se debilita interiormente. Su alianza con Rusia, a la que suministra armas frente a Ucrania, les permite sacar tajada de una situación sangrienta. El momento de la incursión de Hamás ha servido para dividir los recursos bélicos norteamericanos en dos frentes, Oriente Medio y Ucrania. La maquinaria de guerra no para en ambos campos.

Ha quedado claro —y así se lo reprochan los propios israelís— que los rehenes no le importan nada a Netanyahu, que han sido la excusa perfecta para la acción devastadora que acumula más de 41.000 muertos, la gran mayoría víctimas civiles, niños muchos de ellos. Lo que Netanyahu pueda vender con estos actos son solo ilusiones de seguridad, no paz, y de un poder que le van a tener que cortar ante las protestas de los ciudadanos de la mayor parte de los países que les apoyaban. ¿Quién puede apoyar a Israel abiertamente ante sus acciones destructivas indiscriminadas?

Cuando ha quedado en evidencia la inutilidad manipulada del Consejo de Seguridad, la petición ahora de Abás de dejar fuera de Naciones Unidas a quien ignora sus manifestaciones de paz, a quien desprecia el sistema, convierte en inútil también a la institución. Es la constatación sangrienta de la inutilidad del orden internacional, una falaz figura que esconde los intereses frente a la vidas de decenas de miles de personas.

Nadie en su sano juicio puede apoyar esta forma de destrucción total de Netanyahu sobre miles de civiles. Ha aprovechado el paréntesis de la campaña electoral estadounidense, unos meses en los que los candidatos no se atreven a hacer movimientos radicales por temor a sus electorados. Pero esto no durará siempre. No hay guerra sin posguerra. La guerra no puede durar eternamente y el único fin que Netanyahu considera es la extinción del enemigo y la ocupación de territorio. 

No se puede crear futuro con eso. Netanyahu está condenando a Israel.  Este choque de elegidos y mártires no tiene futuro, solo muerte y sufrimiento.

 

* "Abás pide a la ONU detener la guerra en Gaza y afirma que "el mundo entero es responsable" por vender armas a Israel" RTVE.es / Agencias 26/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240926/abbas-pide-onu-detener-guerra-gaza/16264118.shtml