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lunes, 28 de febrero de 2022

Solo la firmeza va a parar a Putin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La activación de protocolos nucleares por parte de Putin es una muestra más de la locura a la que este ha llegado, el síntoma final. Es además, la evidencia de que tendrá que ser el pueblo ruso quien le pare. Putin ha logrado convertirlo en la segunda víctima, en la más duradera. Mientras Ucrania recibe la solidaridad del mundo, la Rusia de Vladimir Putin solo recibe rechazo y condenas. Ha dejado a la vista esas parodias de países que son Bielorrusia y Chechenia, dictaduras ahijadas de la Gran Madre Rusia. Ellas son el espejo caricaturesco del destino de Ucrania si se rinde a Putin. No hay otro destino a la vista. De ahí que la resistencia sea máxima y Putin se haya topado con ella.

Putin ha dibujado y firmado el futuro de las relaciones con Rusia por décadas. No será la súper potencia que espera ser, sino simplemente un monstruo marginal que verá cómo se hunde su economía arrastrando a su pueblo a una pobreza creciente ante el aislamiento mientras él y sus sucesores se encuentren en el poder. De ahí que tengan que ser ellos los que lo frenen en algún momento. Las imágenes de disidencia y de brutalidad contra ella son cada vez más frecuentes y crece el número de detenidos por manifestarse.

Los efectos en Europa ya se están comenzando a producir. El más significativo es el tremendo aumento del presupuesto militar alemán, anunciado ya por el presidente Olaf Scholz. Como era previsible, Putin ha logrado lo contrario de lo que quería. Si su objetivo era la "seguridad" rusa, lo que ha conseguido es que todos los países europeos tengan que aumentar su inversión en seguridad en una nueva fase de la llamada carrera armamentística provocada por la amenaza de Rusia.


Ya la inseguridad que Donald Trump creó hizo plantearse a Europa la creación de un sistema de defensa no basado exclusivamente en la OTAN. Las exigencias del presidente Trump creaban la necesidad de organizar un ejército propio en la Unión Europea. Esta necesidad era obvia y aquí la hemos tratado en varias ocasiones, pues planteaba escapar de la dinámica peligrosa que el gobierno norteamericano planteaba con la creación de zonas de conflicto próximas para exigir a los defendidos una mayor participación y compra de armamento norteamericano. Cuando Europa decidió invertir en las compras de su propio armamento producido aquí, Trump montó en cólera. Ahora Trump no está, pero hemos heredado el sistema de la creación de conflictos. Espero que se haya aprendido algo del funcionamiento de este peligroso juego de los amagos que finalmente acaban produciéndose.

Alemania anuncia un enorme presupuesto en la modernización de su defensa. Hasta el momento, Europa se ha mantenido bajo el paraguas norteamericano, lo que nos crea una dependencia que se traduce en inseguridad ante la amenaza rusa, que puede engullir Ucrania y seguir amenazando a demás países europeos con la relativa seguridad de que no habrá una intervención norteamericana directa por temor a una guerra a "gran escala". Eso significa que a Putin le convendrá espaciar sus invasiones y siempre tendrá la excusa fronteriza para actuar contra otros países, como ya ha señalado. Lo que se juega en Ucrania es mucho y los ucranianos tendrán que realizar una resistencia heroica ante la mirada impotente de una Europa que no significa nada para Putin.

En Antena 3 se entrevista al general retirado del Ejército del Aire español Juan Antonio Moliner, al que se le pregunta sobre el riesgo de que Putin use realmente las armas nucleares en este conflicto como respuesta a las amenazas verbales de Occidente y la OTAN: 

¿Alguien cree que vaya a hacer uso de esas armas?

Nos ha querido meter miedo y yo creo que lo ha conseguido. Occidente, temeroso, tiene una gran fortaleza, que es el deseo y la búsqueda de la paz, pero cuando viene un conflicto esa fortaleza se convierte en una debilidad y eso Putin los sabe y lo está utilizando. *

 


No se trata ya de que Putin sepa que el objetivo de Europa es la paz, algo que está en su propia genética, pues la Unión tenía como objetivo evitar nuevas guerras como las ocurridas en el siglo XX. La realidad de Europa se basaba en una paz vigilada durante la Guerra Fría. La vigilancia, claro está, era la OTAN y su sistema de defensa aliada. Hoy es la OTAN precisamente el argumento de Putin para sentirse amenazado, pero es una amenaza que responde a su política de invasión y anexiones previas.

Como muchos temían al hilo de la Historia, Rusia no tiene tradición democrática alguna en su historia. Su tradición es la de la fuerza y la expansión anexionándose territorios hasta convertirse en el país más extenso del planeta y que solo entiende la seguridad como hija de la invasión de los países limítrofes que acababa "repoblando" de campesinos rusos, que son los que hoy se consideran hermanos y justifican la invasión porque, según la falsa versión de Putin, estaban siendo masacrados por los ucranianos. En Ucrania hay "prorrusos" porque los rusos los plantaron allí; ha sido durante siglos su sistema más barato de defensa, una garantía de que las gentes que allí vivieran tenían lazos con la Madre Rusia. En Rusia no se suprime la "servidumbre de la gleba" hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XIX, lo que implicaba que los señores eran "amos" de los campesinos de sus tierras y decidían sobre sus vidas. Turgéniev nos dejó en su magnífica "Padres e hijos" testimonios sobre aquella forma de ver el mundo. Ya entonces existía la división entre los eslavófilos y los occidentalistas. Muchos rusos abandonaron una Rusia cerrada sobre sí misma, con su mística de destinos, y se instalaron, como el propio Iván Turgéniev, fuera de su país.

La ausencia de tradición democrática ha hecho que Rusia vea el mundo desde la perspectiva de la fuerza bruta. No entiende de políticas de buena vecindad más que la que se pueda mantener con países como Bielorrusa o Chechenia o cualquiera de las dictaduras títere que mantiene como satélites a su alrededor, a las que arma y anima a practicar a sus tiranos la brutalidad contra cualquier disidencia.

El error europeo ha sido creer que Putin era un vecino confiable. Esto le ha permitido en estas dos décadas ejercer una política subversiva sobre Europa, a la que considera una pieza fácil. Rusia ha extendido sus mafias por medio mundo, invirtiendo en la rentable Europa el producto de sus rapiñas. Nos hemos acostumbrado a usar el término "oligarcas" como parte de una peligrosa normalidad; hablamos de la corrupción que viven, pero es cosa de ellos. Nosotros nos conformamos con venderles tranquilas villas de lujo en nuestras discretas urbanizaciones de la Costa del Sol. ¡Mientras paguen!

Ahora les vemos la otra cara, las de los criminales que sustentan un régimen dictatorial y corrupto, mientras juegan con la demagogia de responsabilizar a Occidente de todos sus males. Putin se ha asegurado teniendo a muchos dirigentes europeos con sueldo; eran los conseguidores, lo que reciben financiación directa o indirecta desde el Kremlin y le eliminan obstáculos. Las listas han ido saliendo y contienen nombres ilustres de la política europea. Aquí hemos comentado en estos años los vínculos de Putin con el "Brexit" o sus conexiones con el independentismo catalán, por ejemplo, y con los ultraderechistas de todo el continente, fomentando los populismos a los que ha subvencionado. Todo lo que perjudicaba a la Unión Europea ha sido favorecido por Putin sembrando la desunión y el caos. Las redes de desinformación creadas por Rusia no son novedad, pero no íbamos a crear problemas con estas cosas nimias. Ahora se comienza a cortar la difusión de canales como Rusia Today, al que hemos señalado desde hace años como foco de desinformación en todo el mundo de habla hispana, especialmente en toda América.

Finalmente, no acabábamos de creer que Rusia haría lo que finalmente ha hecho. La "debilidad" europea, como señalaba el analista militar, es que es difícil negociar con alguien a quien no le importa la guerra. Intentará llevara al límite y finalmente tendrás un chantaje permanente, una amenaza constante a tu seguridad. Es lo que ha mostrado y demostrado Putin.

La reacción alemana no se ha hecho esperar y tendrán que seguirle otros países para que Putin respete a alguien. El problema es que él sabe hasta dónde podemos llegar y nosotros también hasta dónde puede llegar él. Eso distorsiona las posibilidades de que negociar sirva de algo. Putin ha mentido en todas y cada una de sus declaraciones sobre los límites. Le basta con cambiar los nombres, pero da igual a cómo llame a la caída de misiles o a que un tanque te pase por encima, es "guerra".

La jugada de mezclar a los bielorrusos y a los chechenos es una forma de mostrar su poder al jugar con los peones a su servicio y de hacer caer sobre ellos la responsabilidad de los momentos que se avecinan. Es, además, una manera de internacionalizar de forma directa el conflicto.

La solidaridad con los ucranianos es algo más que un gesto empático. Es un gesto necesario que muestre a Putin firmeza. Ya se escuchan voces de "afectados" por cosas que no les llegan o se les encarecen. Desgraciadamente para algunos no hay más frontera que las del bolsillo.

La guerra en Ucrania no es una fantasía, ni película o un videojuego. Es real, nos guste o no. Condicionará nuestra vida tranquila, tendrá efectos sobre nosotros. Pero todos ellos son muy inferiores a los que tendría no responder, mirar hacia otro lado. Solo la firmeza va a parar a Putin.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!



* Alba Gómez "El análisis del general del Ejército del Aire Juan Antonio Moliner sobre Rusia: "El deseo de paz de Occidente es una debilidad"" Antena3 27/02/2022  https://www.antena3.com/noticias/mundo/analisis-general-ejercito-aire-juan-antonio-moliner-rusia-deseo-paz-occidente-debilidad_20220227621be3075bbac90001029cc9.html


martes, 15 de febrero de 2022

El día señalado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios norteamericanos están empezando a pedir "pruebas" sobre las afirmaciones de la Inteligencia respecto a que mañana sea la invasión de Ucrania por parte de Rusia. El hecho es significativo porque no es la primera vez que los medios son utilizados para crear un clima determinado. Mientras, Rusia y Bielorrusia se dedican a hacer sus maniobras cada vez más cerca y a decir que lo de Occidente puede ser descrito como "histeria". Según ellos, todo son fruto de la imaginación occidental y ellos no tienen ninguna intención de invadir Ucrania. Eso repiten. Pero los norteamericanos le han puesto fecha a la invasión, algo bastante inusual. ¿Se trata de un órdago? Quedan pocas horas para saberlo.

Los conflictos hoy son algo más que guerra, que choques armados. Cuando Rusia invadió las zonas limítrofes de Ucrania lo hizo sobre seguro. Invadió una zona que era "prorrusa" dentro de la estrategia histórica general de sembrar el ruso primero y recoger la cosecha después. Pero invadir Ucrania le plantea unos serios problemas en muchos órdenes. ¿Le compensan? Esa es la gran cuestión de una situación compleja y complicada para todos.


Está claro que el objetivo ruso es no tener las tropas de la OTAN en su misma frontera. Está claro, por otro lado, que el pasado ruso hace que no estén tranquilos aquellos que escaparon de sus garras soviéticas, por lo que intentan meterse dentro de la OTAN para evitar peligros posibles. Ahora bien, ¿evita el problema la invasión de Ucrania? Eso es lo dudoso, porque a) le obligaría a ocupar el país y b) atraería nuevas tropas al límite con los otros países. El problema de la frontera rusa podría llegar hasta el Canal de la Mancha, un absurdo. La opción de colocar un gobierno títere tampoco parece muy factible, pues no parece que el pueblo ucraniano esté por la labor de aceptar rusificarse o de estar bajo una dictadura sostenida desde Moscú. No sería sostenible. A esto hay que añadir todos los efectos negativos que Rusia tendría que sufrir por parte de Europa. Sanciones de todo tipo, especialmente económicas, que crearían un conflicto en su interior. No creo que el pueblo ruso esté por las invasiones y la guerra, por más que puedan quedar algunos nostálgicos del imperio soviético.

Todo esto nos lleva a la misma pregunta ¿qué gana Rusia con esta situación? ¿Es un juego de intimidación, de hacerse ver como "potencia" después de haber sido relegada a potencia de segunda? Si este juego lleva a que se realice una mayor vigilancia en las fronteras, ¿qué tipo de seguridad —la palabra más invocada— consigue? ¿Es más seguro invadir un país vecino que llevar una política de buena vecindad?


Conforme se consumen las horas que los norteamericanos han señalado para una invasión, bombardeos, etc. las preguntas se hacen cada vez más absurdas, Creo que por eso los periodistas norteamericanos, que todavía se acuerdan de aquello de las inexistentes "armas de destrucción masiva", exigen pruebas de lo que se les pide que transmitan.

Los ucranianos, que estaban tranquilos, empezaron a poner nerviosos por lo que les llegaba del exterior. Hasta el presidente Zelensky tuvo que pedir un poco de calma a Occidente, que no elevaran más la tensión. Ahora las noticias van en cadena, con miedo a cruzar el espacio aéreo, con eliminación de los seguros con negocios ucranianos por parte de las compañías internacionales, etc. Ya el presidente se quejó (lo tratamos aquí) del daño económico que se le estaba haciendo a Ucrania. ¿Pretende Putin que con estos movimientos en sus mismas fronteras los ucranianos mismos se manifiesten contra la entrada en la OTAN? Es difícil entrar en la mente de Putin, pero haciéndolo en la mente de cualquier otro, veríamos que no tienen sentido producir una guerra en el nombre de la seguridad, algo que la va a reducir drásticamente.

Con Trump tendríamos la seguridad de que se trataba de un gesto para luego hacerse la fotografía del arreglo, pero con Joe Biden —en horas muy bajas— la cuestión no está tan clara. El nuevo presidente ha mantenido las políticas agresivas de Trump, especialmente en el caso de China, con lo que ha empujado a un frente común. Como ya hemos señalado en ocasiones anteriores, así se refuerza el poder norteamericano, que pasa a ser esencial como forma de defensa ante los peligros que amenazan la seguridad europea. Hemos pasado de las retiradas de Estados Unidos, como el desastre afgano, a otro tipo de política. Si Trump pretendía alquilar la protección norteamericana a Europa, tras retirar tropas. Biden no hace otra cosa que reforzar la presencia exterior y mandar armas y más armas, lo que tampoco es aumentar la seguridad en estas circunstancias.

¿Puede Putin asumir el desgaste interior, el gasto bélico y las sanciones? ¿Hasta dónde va a acompañarle China, que se ve obligada a apoyarle porque sufre también la estrategia del cerco que Trump comenzó e intensifica Biden con sus colegas británicos y australianos, además del apoyo a los países con conflictos, como ocurre con la India?

Rusia es un país inmenso, con miles y miles de kilómetros de fronteras de diferente seguridad. La debilidad es la extensión, la imposibilidad de un ejército que cubra todo el territorio y el gasto terrible de sostenerlo, lo que lleva a la ruina y a no poder invertir en otros sectores. Los países europeos de los que no se retiró tras la II Guerra Mundial, le crearon un colchón defensivo que se mantuvo a base de gobiernos títeres, con levantamientos como en Hungría, Checoeslovaquia o Polonia, reprimidos con el envío de tropas y tanques. ¿No aprendió Rusia la lección? ¿Quiere volver a repetir un modelo de países "neutrales" o bajo su tutela, como Bielorrusia, como "cinturón"? ¿Es esto viable hoy en día?

En otras zonas, Rusia ha establecido alianzas o ha colocado gobiernos, pero en Europa el panorama es muy distinto. ¿Puede afrontar realmente Rusia lo que está haciendo, aunque según ellos solo están de maniobras? ¿Es "seguro" este juego absurdo entre palabras y hechos? En cualquier caso es muy peligroso y los efectos se notan en muchos ámbitos sensibles a la incertidumbre. De las bolsas a los seguros, pasando por compañías aéreas, la simple amenaza de esas imágenes que nos regalan cada día es ya una forma de agresión.

Según la Inteligencia norteamericana, mañana es un día especial, el día señalado. Quedan pocas horas para comprobarlo. 



jueves, 3 de septiembre de 2020

La mano rusa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La canciller Merkel ha salido a decir que el opositor ruso Alexéi Navalni ha sido envenenado, que sí, que no hay dudas. Y el señor de Moscú, al que se señala con el dedo acusador, se encoge como siempre de hombros y dice que son fantasías.

Hace mucho tiempo que el mundo de Putin es una fantasía, más bien una película de terror para todos los que se le cruzan en su camino o le molestan en su reinado. Putin ha conseguido algo que parecía difícil, aunar lo peor del zarismo con lo peor del comunismo soviético. Hoy Putin es un zar que reivindica en silencio los métodos de la guerra fría o de la caliente, si se tercia, como ocurrió y ocurre en Ucrania.

La lista de disidentes rusos envenenados empieza a dar para una serie televisiva de varias temporadas, que es como se mida ya el tiempo en nuestros tiempos. Te envenenan en Rusia o fuera de Rusia. Hay que reconocer que el envenenamiento antes de tomar un vuelo es de un rebuscamiento sádico solo superado por los saudíes con el asesinato en su consulado en Turquía del disidente Kamal Khashoggi, citado para darle los documentos que había solicitado para poder casarse con la novia que le esperaba a la salida, que nunca se produjo, del recinto oficial. Khashoggi, como sabemos gracias al espionaje turco, fue torturado y descuartizado allí mismo, sacado el cuerpo en trocitos de los que nunca se volvió a saber y es probable que nunca se sepa.


Envenenarte camino de un vuelo aéreo es asegurarse que no vas a llegar a ningún centro médico cuando el veneno comience a hacer efecto y un intento de camuflaje del hecho. Los médicos rusos, como buenos médicos y buenos rusos, no encontraron sustancia alguna en su organismo que no tuviera que estar allí. Sin embargo, los alemanes lo han encontrado con rapidez, lo que te indica dónde es mejor enfermar, si te dan a elegir, algo que no suele ocurrir en Rusia.

En Rusia tienen el detalle de asesinarte frente al Kremlin, porque seguro que habrá alguien mirando por la ventana. Es lo que le pasó al opositor Boris Nemtosov, al que le dieron cuatro tiros frente a los muros tras los que se encuentra el poder sobre todo lo que ocurre en el país y en unos cuantos que Rusia considera propiedad suya o, al menos, ser dueño de su destino. Es lo que está ocurriendo ya con la Bielorrusia del impresentable Lukashenko. Moscú acaba de advertir que no dejará que le quiten un amigo entrañable, el último nostálgico soviético.



Ese sentido de la propiedad hace que los países cuyos pueblos están hartos de ser gobernados por sicarios de Moscú se conviertan en dueños de sus destinos. Y son muchos. ¿Se han dado cuenta que Rusia es el único país que sale por la derecha del mapa y entra por la izquierda? ¡Impresionante! Es un territorio que se extendía por tres continentes —Europa, Asia y América—. Estados Unidos le compró Alaska. De no ser así, a saber hasta dónde hubieran seguido bajando. Rusia es el Imperio, así, con mayúsculas. Ha sido imperio zarista y ha sido imperio soviético: ahora es el imperio de Putin, el populista postsoviético, ex jefe de la KGB, atleta, caza osos, jinete, homófobo declarado, devoto portador de iconos y velas ceremoniales, y judoca irresistible porque nadie se atreve a tumbarlo, entre otros muchos atributos.

La posición internacional de Rusia en estos momentos es la de ser vista como un peligro internacional de diverso tipo. Se va haciendo con los restos de los errores múltiples norteamericanos en Oriente Medio, como es su control de Siria al lado de Al-Assad. Tiene sus baluartes en Asia y en la Europa próxima a sus fronteras y sus puntales en América Latina. La crisis de Ucrania sigue abierta y, con ella, el frente europeo.



En diversas ocasiones hemos tratado de expresar el interés de los Estados Unidos de Trump en Rusia, un movimiento estratégico de volver al reparto del mundo por las superpotencias. La mentalidad comercial de Trump le hace creer en el reparto de mercados, es decir, la tensión hace depender a muchos países, que se encuentran cerca de las zonas amenazadas, de la protección norteamericana.

La creación de un foco de peligro con Corea del Norte tuvo como resultado el frenazo de las iniciativas de crecimiento de relaciones comerciales entre China y los países de la zona, que iban a establecer una zona de intercambio comercial fructífera y pacificadora y eliminar tensiones y recelo. La crisis de Corea del Norte obligó al aumento de la presencia norteamericana en la zona con el consiguiente refuerzo de sus relaciones.

Lo mismo ha ocurrido en Oriente Medio. La ruptura de los acuerdos con Irán trajo nueva inestabilidad en la zona que se ha resuelto con la compra masiva de armamento a los Estados Unidos por parte de los países de la zona. El descubrimiento del acuerdo para vender súper tecnología militar, aviones de última generación, etc. a Emiratos Árabes Unidos, saltándose todos los filtros institucionales sobre seguridad, ha sido motivo de titulares en estos últimos días.



La extraña sintonía denunciada desde el inicio entre Putin y Donald Trump es algo más que amor a primera vista. El juego "win-win" con Rusia ha sido una constante. Una Rusia fuerte y agresiva hace más necesario a los Estados Unidos para la Unión Europea, que se ve amenazada por situaciones como la de Crimea en Ucrania. Ha sido la agresiva presencia rusa la que ha llevado a Trump a apretar las clavijas militares a la Unión Europea y lo que ha hecho que esta comience a desligarse de la interesada protección. Las manifestaciones sobre la necesidad de ser autosuficientes en protección militar de Europa muestran claramente que se ha entendido el peligro de estar en manos de gente como Trump. Rusia lo aprovecha para ser más desafiante.




Junto a todo esto, se encuentra las evidencias, más que fundadas, de las intervenciones rusas con campañas de desinformación a lo largo del planeta, especialmente allí donde tienen la capacidad de intervención en los procesos electorales, fomentando desde el Brexit hasta el "procés" o la ultraderecha en España, como han denunciado los medios. No hay país que no haya detectado el uso de la desinformación a través de las redes desde la Rusia de Putin. Hackers y legiones de bots se dedican a difundir todo aquello que se crear conflictos y confusión generalizada. La cizaña rusa se ha convertido en su arma más potente. Allí donde antes existía el aparato de propaganda soviética, Putin ha fomentado el caos como mensaje global, un caos personalizado, a la carta, aprovechando lo que pueda para hacer llegar al poder a los peores, a los más nefastos o debilitar a los más capaces, fomentar la fragmentación, etc. Todas las maniobras van en el mismo sentido.



Rusia ha apoyado a Trump no porque sea el mejor candidato, sino precisamente por lo contrario: es el peor presidente de los Estados Unidos y para el mundo. Lo mismo hace en muchos países. Es mucho más barato que invertir en carrera armamentística y los efectos son mucho mejores. Putin sabe qué llevó a la ruina a era soviética, en su competición con los norteamericanos. Ya no cae en ese truco del prestigio, como en la carrera espacial, y se dedica a segar la hierba bajo los pies de los demás. Usa los mecanismos creados por Occidente, como las redes sociales, que iban a ser (según Al Gore) formas de distribución del poder norteamericano por el mundo, y que Putin utiliza como forma barata y efectiva de intoxicación mundial.

Veremos cómo acaba el asunto de Bielorrusia, pero seguramente muy mal. La protección contra la mano rusa no es fácil. Ya sea con asesinatos o con desinformación, a Rusia le interesa esa posición ya que le permite debilitar a sus contrarios, cada vez más divididos y confusos, caóticos. Él, en cambio, usa ese valor del orden de la mano de hierro para controlar los dominios rusos, en sus fronteras y fuera de ellas. La ordenada Rusia sigue ganado terreno con sus manejos.



jueves, 2 de agosto de 2012

Ositos, colgados y rockeros militantes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Bajo el titular de «"Invasión" aérea con osos de peluche le cuesta el puesto a militares de Bielorrusia», la BBC nos cuenta el sorprendente caso del lanzamiento de ositos de juguete sobre el país y las consecuencias políticas internas:

Un comunicado oficial de la oficina del presidente señaló el pasado martes que el director de Fronteras del Estado, Mayor General Igor Rachovsky, y el comandante de la defensa aérea fueron destituidos por no cumplir con su deber en el cargo.
El avión, fletado por una firma de relaciones públicas sueca llamada Studio Total, lanzó cientos de ositos de peluche cerca de la localidad de Ivenets y en las afueras de la capital, Minsk. El aparato entró en espacio aéreo bielorruso desde Lituania.
Los osos llevaban paracaídas y etiquetas demandando libertad de expresión y derechos humanos.*


Esta especie de Toy Story no le ha hecho ninguna gracia al irritable presidente Alexander Lukashenko —el hombre que echaba de menos la URSS**, según sus declaraciones en una visita a Moscú— por varios motivos. El primero y más evidente es que el lanzamiento de ositos iba contra él o contra su forma de entender la política. El segundo se refiere al agujero en las líneas de la defensa nacional que han permitido que se les cuele hasta el mismo corazón del país el avión repartidor de ositos. 
La cuestión no es ninguna broma y los pilotos encargados del lanzamiento se la jugaron. El diario El Mundo nos cuenta la sabrosa e indigesta biografía del ex director de granjas estatales Lukashenko:

En septiembre de 1995, ordenó abatir un globo aerostático pilotado por norteamericanos que había rebasado por error la frontera bielorrusa durante una competición deportiva. Ambos pilotos murieron.**

Alexander Lukashenko lleva en el poder (y cuando decimos "poder" queremos decir "poder") desde el año 1994. Primero planteó un referéndum para ampliar los mandatos de cuatro a siete años, y cuando se le acabaron los dos mandatos reglamentarios tiró por la vía de en medio y eliminó los mandatos. Muerto el perro, se acabó la rabia. Y es que este sentimental eslavo soviético, nostálgico de Stalin, amigo de Putin y de todos aquellos de los que nadie quiere ser amigo y menos presumir, es un hombre sencillo: lo que le molesta, desaparece. Para qué darle más vueltas. Lo que hubiera sido una simple campaña publicitaria en cualquier país, en Bielorrusia se convierte en un acto peligroso y delictivo.

El lanzamiento de los ositos sobre Minsk

Como la política se trata cada vez más de llamar la atención, de las protestas se encargan ahora las empresas de relaciones públicas, como nos decía la BBC. ¡Qué tiempos aquellos en los que las protestas se cocían en la clandestinidad, en la oscuridad de los sótanos, en las noche más negras, lejos de las farolas. Ahora llamas a la agencia y te montan la protesta inmediatamente. Te diseñan la estrategia, realizan la acción (o performance) y te evalúan los resultados.
También debió ser alguna agencia de relaciones públicas la que recomendó al alcalde de Londres, Boris Johnson, que descendiera por un cable, junto a una noria y otras atracciones feriales en Londres. Hubiera sido un acto más de la "política farándula" de no ser porque fallaron los mecanismos y Johnson se quedó colgado durante más de cinco minutos de los cables. Armado con un casco y dos banderitas británicas, una en cada mano, el alcalde se suma a la lista de los políticos que, por querer llamar  la atención, quedan en evidencia. El descenso de los cielos de Johnson quedó en suspenso (nunca mejor dicho) durante cinco minutos en un purgatorio mediático antes de tocar tierra. Durante cinco eternos minutos, el alcalde pudo ser fotografiado en tan ridícula situación, sin control alguno sobre su imagen, lo que más teme un político,


La política ya es otra cosa y se recurre a lo que sea. En Argentina hay cierto escándalo con el hecho de que presos condenados por delitos graves —con asesinatos en su haber— y con cadenas perpetuas salgan a dar conciertos con murgas y agrupaciones musicales en los llamados "actos K", dedicados al proselitismo kirschnerista. El llamado "Vatayón Militante", que tiene su propia página de Facebook, explica en ella su populista decálogo. Para no andarse con metáforas, explican en dos de sus puntos programáticos:

3-         El Vatayón Militante pretende encarnar lo plural de la Patria, lo popular del Peronismo y lo mejor de todos y todas. El Vatayón Militante es PERONISTA y por añadidura, KIRCHNERISTA.
[...]
7-         El Vatayón Militante pretende (tanto como muchísimas otras agrupaciones y bajo ningún concepto arrogándose ningún otro título) darle un marco por fuera de las estructuras a la Candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, y luego de Octubre continuar apoyando al modelo de pie, sea donde sea y en cualquier escenario.***

Y es que hay que ponerle pasión a todo, ¡qué caramba! El mensaje debe llegar. A los que no les ha hecho ninguna gracia ha sido a los familiares de las víctimas y a la oposición, que entienden que hay otras formas de rehabilitación, aunque nada hay que regenere tanto como hacer música y proselitismo para los gobernantes. 
La oposición ha calificado de escandaloso el hecho y plantea investigaciones sobre los trámites seguidos para los permisos. Algunos cuestionan quién manda realmente en las cárceles:

"Es un agravio a las víctimas que detenidos que deberían cumplir sus condenas participen de actividades que no están previstas en la Ley", sostuvo [Carlos] Comi en un comunicado en el que anticipó su denuncia.
"Una cosa es una política estratégica de reinserción en la sociedad de los condenados, con salidas temporarias debidamente autorizadas por el juez y otra muy diferente es la arbitrariedad manifiesta de utilizar un cargo público para trasladar detenidos con el único fin de animar actos políticos".
En tanto, el diputado de la CC pidió la interpelación del Ministro de Justicia, Julio Alak, para que brinde explicaciones. "El ministro de Justicia deberá venir al Congreso de la Nación a explicar este escándalo", sostuvo Comi quien pedirá la interpelación del funcionario mañana en el Congreso.
El legislador cuestionó "los niveles de impunidad de los funcionarios públicos que ponen por delante de sus responsabilidades su ambición política".***

La militancia fervorosa todo lo arregla y, al final, se ve la luz. Especialmente si te dejan salir a los "actos K", actos de propaganda y proselitismo gubernamentales. La política obra milagros y es agradecida.


Por encima de las grandes diferencias y matices entre estos tres casos, nos revelan en su conjunto que, la política se hace hoy, más que nunca, a golpe de efecto. Ya sea lanzando osos sobre Bielorrusia o lanzándote tú sobre Londres, sacando a los presos de las cárceles para que toquen música en tus mítines o, siguiendo el proceso inverso, como Putin, metiendo en la cárcel al grupo de rock Pussy Riot por cantar contra ti dando un mitin en la catedral, las ideas se quedan en casi nada sin espectáculo.

* "'Invasión' aérea con osos de peluche le cuesta el puesto a militares de Bielorrusia BBC 02/08/2012 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/08/120801_bielorrusia_avioneta_osos_peluche_ar.shtml
** "Lukashenko, el 'granjero' populista, solitario y nostálgico de la Unión Soviética" El Mundo 19/12/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2006/03/20/internacional/1142852289.html
**** "Denunciarán al director del Servicio Penitenciario por la supuesta asistencia de presos a actos K" La Nación 29/07/2012 http://www.lanacion.com.ar/1494458-denunciaran-al-director-del-servicio-penitenciario-por-la-supuesta-asistencia-de-presos-a-ac