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martes, 14 de octubre de 2025

El CIS de Tezanos y la felicidad económica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Resulta incomprensible que el gobierno no convoque elecciones generales con unas ventajas tan notables, junto al hundimiento de sus rivales, como las señaladas por la reciente encuesta del llamado "CIS de Tezanos". Lo que antes era el CIS a secas ha pasado ser llamado "de Tezanos" estableciendo una especie de marcador poco creíble para la institución. Que dudemos de los resultados del CIS, de los que suben y bajan en términos absolutos o en términos relativos, no es bueno para el CIS y su credibilidad. Y sin eso no es nada.

Yo creo que ni el propio gobierno se cree los datos que nos ofrecen y de ahí que esas elecciones no se convoquen pese a la petición de aquellos de los que se nos dice que están hundidos en la miseria electoral.


Los medios ofrecen sus propios datos de las encuestas que encargan a empresas independientes y que casi nunca coinciden con los que ofrece el "CIS de Tezanos",

En cuanto a las preocupaciones de los españoles, tampoco reflejan esa salud de hierro que dicen que tiene la economía española. En RTVE.es se nos dice al final qué nos preocupa:

La vivienda continúa siendo el primer problema nacional y marca un nuevo récord de menciones como uno de los tres principales problemas que existen actualmente en España, y lo mismo ocurre con la preocupación por la mala calidad del empleo, que figura como tercer problema del país.

En concreto, las alusiones a la vivienda alcanzan el 37,1%, más de siete puntos por encima de su resultado del barómetro anterior. La inmigración se mantiene como segunda inquietud, aunque cae notablemente, del 27,3% al 20,5%. La tercera posición es para la calidad del empleo, que se anota un 18,3%, superando el récord que se había anotado en el sondeo de septiembre.

También se refleja una subida de las menciones a los problemas de índole económica (sube ocho décimas, hasta el 15,7%), la sanidad (13,4%, 2,6 puntos más que en septiembre) y a la corrupción y el fraude, que crecen del 10,9 al 12,5%, aunque esta cuestión haya caído en la lista.*

Desde luego, si estamos ante una economía "sana", "robusta", etc. que venga Dios y lo vea, como se suele decir, Nadie entiende cómo con estos tres "problemas nacionales" punteros, siguen saliendo nuestros gobernantes a presumir de economía.

Quizá las cuentas que se hacen no se hacen de forma adecuada. Nos dicen otras fuentes que la distancia entre los que más ganan y los que menos no solo crece sino que crece mucho. A lo mejor con lo de que la Economía va bien se refiere a los que les va bien con este tipo de extraño reparto que hace más pobres a los pobres, a los que tampoco se puede llamar así, sino que se les han creado nuevos y pintorescos nombres que enmascaran su situación real: no tienen para comprar una vivienda, que está por las nubes y por las que muchos animan a pedir préstamos para estar toda la vida pagando una hipoteca.

Vemos crecer profesiones especulativas y negocios que las posibilitan, cuya función es sacarnos el poco dinero que podamos tener con los bajos sueldos que se dan. En España hemos aceptado como "normalidad" firmar 40 contratos al año, porque es mejor  contratos míseros y provisionales que no tener ninguno. Lo que te dan por trabajar, te lo quitan con la vivienda, ya sea alquilada o hipotecada. Gracias a estas leyes de vivienda en alquiler tan compresivas, estamos padeciendo que miles de personas se vean en la calle alegando "necesidad" cuando en la mayoría de los casos simplemente te echan para subir el alquiler al siguiente que llegue. ¿Es esto ir bien en Economía?

Se podrían multiplicar los ejemplos de prácticas de este tipo. Pero lo peor de todo es tener que escuchar eso de que la "economía va bien" y que "toda Europa nos envidia". Digo que es malo porque si se trata de esta manera significa que se hace muy poco para remediarlo, dado que beneficia a los que están bien instalados en el sistema. A esos, la economía no les falla.

¿Cuánto tiempo llevamos escuchando lo del problema de la vivienda y del subempleo, lo de la imposibilidad de emancipación de los jóvenes y de la precariedad de sus empleos? Demasiados años. Muchos para que las encuestas electorales den subidas espectaculares a los responsables de que todo siga igual. ¿Qué premian?

Peor todavía, se intensifica las campañas para hacer ver que el problema es que los jóvenes eligen mal sus estudios, por un lado, y por otro se distorsionan los propios estudios diciendo que no son los que quiere el mercado. La realidad es que lo que quiere el mercado es gente que no proteste y a la que pagar lo menos posible, siendo el sector turístico y hostelero el destino de los jóvenes aunque hayan estudiado cosas tan impresentables como "Humanidades", ¿para qué sirve eso?, o ingenierías (ya tenemos uno y no hacen falta más). Lo que hace falta son más "puentes" y festivos, más gasto en chiringuitos, que no falte la cervecita. Y si tienes que pedir un préstamo, lo pides.

La sensación de chapuza nacional se extiende precisamente porque no se contrata a quien se debe ni en la cantidad necesaria. Cuando algo así ocurre, por subcontrata de subcontrata, las casas se caen, los bosques se incendian, las luces se apagan, y los resultados de las mamografías se quedan en un cajón. Pocos y mal pagados.

Pero, sí, la economía va bien y la gente es feliz. Sin casa, mal pagados y firmando el mismo contrato una y otra vez. Sí, la gente es feliz. Somos la envidia de Europa y más allá. 

* José A. Carpio "El CIS dispara a 15 puntos la ventaja del PSOE con el PP, una brecha que no se veía desde hace seis años" RTVE.es 13/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251013/cis-dispara-a-15-puntos-ventaja-psoe-pp/16767887.shtml

viernes, 2 de febrero de 2024

La economía del día después

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


No sé porqué pero desde hace años ya nos hemos acostumbrado a la estacionalidad laboral. El fenómeno se repite cada vez que se nos dan los datos del paro. Los titulares de los medios señalan "Enero cierra con 231.250 afiliados menos y 60.404 parados más tras el fin de la campaña de Navidad" (RTVE.es), "España destruye 231.249 empleos tras el fin de la campaña navideña en el peor enero en cuatro años" (20minutos).

Quizás no hemos "acostumbrado" por aburrimiento, por no llorar. Hay veces en que nuestros políticos tan voluntariosos y prometedores (en solo un sentido de la expresión) prefieren no hacer comentarios ante esta situación. Es más, en los artículos que aparecen sobre esta cuestión, es decir, sobre estas idas y venidas del empleo al paro, se desarrollan ingeniosas teorías explicativas. Según algunas, deberíamos estar hasta contentos por no sé qué extrañas cuentas. Pero ya saben lo que se dice (injustamente, claro) de las estadísticas.

Voy a ser simple: toda cifran que me diga que ha aumentado el número de "parados" es negativa por mucho que me juren que es una cifra "mejor que las anteriores" con cualquier explicación. Me dan igual las cuentas y matices.

Ya sabemos que eso del "pleno empleo" es una utopía, pero no deja de sonarme mal cualquier cifra negativa que me den pese a los apaños posteriores. Esto se empieza a parecer demasiado a los discursos de los políticos que dicen haber ganado aunque hayan perdido. Pero siempre tienen explicación.


No dudo que la haya. Pero voy al origen: la estacionalidad como modelo. ¿Es aceptable una economía que echa a la gente a la calle después de las navidades, después de la semana santa, después de los puentes, después del verano? Es la economía del día después.

¿No hay otro modelo? Parece ser que no, que esa es la España del turismo, de la post fiesta, del fin de semana contratado y el lunes a la calle. Es la España del "si hace sol" o de "a la calle porque no hay nieve", según donde toque.

Cada vez pienso más en lo que va a ser de las jubilaciones de una generación que solo acumula días, semanas o meses según toque antes de que vaya a la calle y lego la contraten para el siguiente puente.

Entiendo que es eso que nos llega desde fuera, sin intervención propia, y a la que llaman "realidad", "destino", "imperativo" o "esto es lo que hay, lo tomas o lo dejas". Hace muchos años hablábamos aquí de la España que batía récords de "micro empresas", que ya no son ni las pequeñas ni las medianas, sino las del trabajador y su sombra. Pero, claro, entonces presentamos España como el paraíso del "emprendimiento", que en estos términos significa estar harto de tanto entra y salir, de firmar contratos y finiquitos, y buscarte la vida.

Entre los datos macroeconómicos que nos dicen que "crecemos más que la media europea" y los apaños estadísticos que nos dicen que tenemos más despidos pero menos parados o al contrario, que te acaban liando; entre unos empresarios a los que hay que dar las gracias no por contratar, sino por no despedir, para los que "nunca es momento" de subir salarios y amenazan con crisis apocalípticas si les quitan becarios o suben el salario mínimo... lo cierto es que se nos ha quedad para la eternidad esta precariedad que frena el crecimiento en diversos sentidos.

Nos dicen, por otro lado, que nuestros ejecutivos ganan mucho más que antes, que están por encima de otros países; nos dicen también que bancos y otras grandes empresas hacen sus agostos (¡qué bonita expresión estacional!) rompiendo los techos de beneficios, a la vez que anuncian grandes despidos de sus plantillas, que es su forma de mantener a raya a los gobiernos y sindicatos que invocan aquello del "¡virgencita, que me quede como estoy!". Y para colmo nos llega ahora lo de la Inteligencia Artificial, otra excusa para poner a la gente en la calle.

En este último caso, también nos dicen siempre lo mismo, que en ese sector crecerá el empleo. Ya sabemos que eso es una tontería porque con una buena IA no harán falta muchos desarrolladores porque se desarrolla ella sola.

Lo que sí está creciendo, y es una pena que no coticen, es el número de estafadores, que es un tipo de autónomos que saca el poco dinero que tenga la gente, que acaba endeudada y, si se descuida, como los tres hermanos de Morata de Tajuña.


Entre tanta disputa política, no acabo de ver propuestas claras sobre acabar con la temporalidad, la precariedad, estacionalidad, etc. del empleo en España. No acabo de entender tampoco, a qué le llaman los políticos "ir bien", cuando existen varios millones de parados y otros cuantos que entran y salen del empleo como el que va en el metro y se baja en Sol a hacer trasbordo.

He leído varios de los artículos y entrevistas con motivo de estos nuevos datos y confieso que no me convencen los argumentos por los que se supone que debería estar contento con el aumento de despidos. Quizá debamos proponer soluciones como las Navidades de 12 meses o ahora que estamos con calor, el verano único anual, es decir, de diciembre a diciembre, que dejemos de decir que tenemos un tiempo primaveral y que digamos que lo nuestro es el verano continuo. Eso casaría con la noticia de que hemos desbancado a Francia del primer puesto de turistas extranjeros visitantes. ¡Dan ganas de cambiarse de nacionalidad y vivir en esta España peculiar como un turista!, algo que saldría muy caro. Como nos pregonan desde la "silver economy", de mayores debíamos ser turistas, aunque sea con el IMSERSO.

Algunas regiones exquisitas se dedicaban en el pasado a despotricar contra lo que llamaban el "turismo de mochila" o "mochileros". Les parecía indecente, una provocación ver a alguien tomándose un bocata en un barco teniendo enfrente toda una oferta de restaurantes y demás esperando a que entre a gastar.  En las fronteras españolas deberían poner carteles como en los cines, "prohibido entrar con comida" o algo así.

Tenemos una importante proporción de economía sumergida, en negro, etc. Es la que permite a unos sobrevivir y a otros vivir mucho mejor que el resto. Así de mal repartido está el mundo. Pero son estos últimos los que dan consejitos en la oreja al mundo político.


Creo que es una indecencia que se dé por bueno este sistema, que no se establezcan unas prioridades para hacer una España mejor, más justa, mejor repartida, menos chirriante y gritona. Pero el modelo económico no se cuestiona apenas porque cada vez que se hace sale algún directivo, algún alto ejecutivo, alguien de la patronal diciendo que "no es el momento" y augurando despidos, pese a los beneficios que se anuncian cada año. Son "advertencia", por decirlo finamente.

Una vez más comprendemos el sentido de este viaje a ninguna parte, un viaje amenizado musicalmente con las disputas políticas a las que mucha gente ya no hace caso. Huérfanos de inteligencia, viajamos a la deriva, guiados por los vientos de los intereses, a los que algunos llaman destino, como quería el mago de Oz para no ser descubierto.

En la vida se puede ser inmensamente rico y querer siempre más; también cada día un poco más pobre aunque no lo desees. Es ley de vida.


miércoles, 4 de octubre de 2023

El drama sin solución

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El rasgo principal del paro en España es que forma parte del propio modelo de sistema económico. Desde hace muchos años estamos estancados que es el modelo que elegimos para nuestro pobre desarrollo, el modelo turístico que trabaja sobre la idea de temporadas, es decir, de intermitencia. El que quiere algún tipo de contrato estable se tiene que ir fuera. No tenemos mucho más que ofrecer y los poderes económicos siguen tirando del mismo modelo porque es el que les favorece.

Ese modelo se basa en trabajo barato y eso se consigue con una gran cantidad de parados, esencialmente parados jóvenes, que son retomados en las fechas adecuadas. Los gobiernos españoles han favorecido este modelo y no lo ocultan. Los empresarios de estos sectores, implacables, siguen pidiendo "flexibilidad" que no es otra cosa que seguir abaratando el empleo mediante la capacidad de despedir. De esta forma la normalidad no es trabajar, sino seguir el ritmo de empleo y despido que el sector turístico y del ocio requieren.

En Antena 3 Noticias nos vuelven a informar de lo que ya sabemos, pero debemos fingir que desconocemos, lo que el propio modelo produce y que se acepta sin más. Con el titular "El desempleo castiga a los jóvenes: el 86% de los nuevos parados tiene menos de 25 años" se nos cuenta que 

Después de las vacaciones de verano, el paro subió en el mes de septiembre en 19.768 personas. Un aumento que deja una cifra total de parados que llega a los 2.722.468.

El desempleo ha castigado sobre todo a los más jóvenes. El 86% de los nuevos parados tiene menos de 25 años, lo que supone 17.043 personas más respecto al mes anterior. Sin embargo, el total de parados jóvenes es de 205.000 personas, una buena noticia, ya que es la cifra más baja de los últimos quince años.

El sector servicios es el más afectado

Como es costumbre al final de las vacaciones y de la temporada de verano, el sector más afectado es el sector servicios. De hecho, el 90% de los nuevos parados se concentra en este grupo.

El perfil del nuevo parado es un hombre o una mujer de menos de 25 años que pertenece al sector servicios y que ha trabajado durante la temporada con un contrato temporal.

De los que han perdido su trabajo, ocho de cada diez se concentran en

Andalucía. Sevilla y Cádiz son las ciudades más afectadas entre los jóvenes.* 

El que no se consuela es porque no quiere. Cada vez tenemos menos jóvenes, pues somos uno de los países más viejos del mundo y lógicamente los parados jóvenes son menos porque no hay. Los despedidos lo son de sus contratos temporales y ya recordamos las recientes declaraciones de la patronal hostelera por la que después se pidió disculpas.

Llevamos tiempo intentando hacer comprender (sin esperanza) que toda esa angustia, depresión, hartazgo, ira, etc., que todas esas depresiones, ataques de ansiedad, suicidios de jóvenes tienen mucho que ver con todo este panorama, del que lo mejor que se puede decir es que es "deprimente".

Las esperanzas de los más jóvenes para labrarse un futuro que no sean estar tras una barra de bar y estar entrando y saliendo de contratos temporales, son cada vez más débiles. No se ofrecen soluciones, año tras año, a algo que se considera ya una forma de "normalidad" y para el que los políticos carecen de respuestas, es decir, de un modelo alternativo para hacer cambiar esta situación. ¿Por qué cambiarla?

Nuestros políticos son incapaces de forjar otro modelo al que se puedan incorporar jóvenes con distintos perfiles, deseos más ambiciosos y mejor formados en diferentes niveles. Permanentemente se insiste en que no hay jóvenes formados para lo que solicita el mercado. Pero la función de la educación no solo es crear perfiles laborales, sino atender también al desarrollo de las personas. Lograr un equilibrio entre ambas necesidades es importante para una sociedad. Pero solo una de estas tendencias es exigente. La juventud es contemplada como mano de obra barata, por un lado, y como consumidora del un sector del ocio, manteniendo el desequilibrio.

Como sociedad hemos dejado de aspirar a lo mejor y solo buscamos sobrevivir unos y enriquecerse otros. Desde las administraciones lo que se busca es la forma de manejar las cifras para que sean lo menos escandalosas posibles, mientras que para las patronales lo que se busca es el empleo más barato posible y su "flexibilidad".

Esas cifras de entradas y salidas del empleo nos dan cuenta constante de lo que ciertos sectores consideran como situación "ideal" para un modelo estacional y cada vez más precario. No hay perspectiva de que esto mejore porque ya es una enfermedad "consolidada" que contemplamos con cierta naturalidad. 

Hay demasiadas cosas dejadas a su suerte en España. Una de las más dramáticas es la que afecta al desempleo juvenil. Europa lo ve de otra manera, por eso les duplicamos los parados jóvenes.

 

* María Rodríguez "El desempleo castiga a los jóvenes: el 86% de los nuevos parados tiene menos de 25 años" Antena 3 Noticias 3/10/2023 https://www.antena3.com/noticias/economia/desempleo-castiga-jovenes-86-nuevos-parados-tiene-menos-25-anos_20231003651c104390d39d0001e8b2d4.html



jueves, 21 de septiembre de 2023

Agradece los latigazos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El gran titular que ocupa en estos momentos la web de noticias de RTVE.es es "El 'mobbing' laboral, un maltrato "oculto": "Llegan a normalizar el ambiente tóxico de trabajo""*. Las etiquetas normalizan lo que es una realidad: "mobbing", "ambiente tóxico" y otras se han convertido en las que se utilizan para describir lo que sucede en algo a lo que dedicamos una gran parte de nuestra vida y que puede resultar un infierno diario.

La BBC Mundo se hace eco de las declaraciones de uno de los hombres más ricos de Australia, Tim Gurner. El multimillonario había declarado "Necesitamos ver dolor en la economía"**. La teoría del súper rico es que había que enseñar a los trabajadores quién manda mediante un crecimiento del paro. El titular sintetiza bien las ideas del magnate: ""Necesitamos recordarle a la gente que trabaja para un empleador, no al revés": el discurso de un millonario australiano sobre la "arrogancia de los trabajadores" que se volvió viral"** Se ha retractado, pero no puede ocultarse ese impulso de quien tiene la sartén por el mango.

Un titular de RTVE.es de ayer reza: "El presidente de los hosteleros se disculpa tras asegurar que la media jornada ha sido "toda la vida de 12 a 12"". En el texto se nos explica la intención del patrono:

El presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España, José Luis Yzuel, se ha disculpado por sus polémicas declaraciones en unas jornadas organizadas por la CEPYME, 'El reto de las vacantes en España', este pasado martes.

En su intervención, Yzuel ha considerado que trabajar 10 horas es algo factible: "Que un camarero diga que trabaja 10 horas no sé si es grave (...) qué más da. Pues luego que se las compensen, que se las paguen, que les den más vacaciones...".

Una de las frases que más malestar ha provocado en redes sociales ha sido la que aludía a la duración de la jornada. "Toda la vida en hostelería hemos hecho media jornada, de 12 a 12", ha dicho, al tiempo que ha apuntado a que "hay mucha gente dispuesta a trabajar de sobresueldo". Eso, afirma, "se llama flexibilidad". 

Sobre esto, ha aseverado que "en este país trabajar en temporada alta, que es cuando hay que aprovechar, parece que esté denostado", subrayando que "¡bendito sea que trabaje (un empleado) 10 horas!".* 

El hecho se repite en distintos ambientes y no parece que sea casual. Primero se lanza la piedra y luego se piden disculpas. El mensaje queda lanzado y a buen entendedor... Las disculpas en absoluto anulan lo dicho previamente, sino que tratan de limitar los efectos sobre la imagen pública, si es que les importan algo.

La vida contemplada desde el que "manda" se ve de otra manera. El mundo está lleno de vagos e ignorantes que se quejan de que les hacen trabajar. Ellos son los que se preocupan por la marcha de la economía, los que tienen sentido cívico y si a ellos les va bien, a todos les irá bien. No entran en que la media del ir bien está muy mal repartida, como ocurre con el multimillonario australiano que reclama "más dolor" para que la gente aprenda. Tampoco el patrono de la hostelería menciona la cantidad de gente explotada con sueldos infames, sin contratos o en pruebas que circulan por la hostelería, que son despedidos y contratados para un fin de semana de puente o unas vacaciones. Deben besar el suelo del bar en que trabajan y besar la mano que les contrata y luego les despide.

Desde hace tiempo el sentido social del trabajo, su dignidad, etc. se ha convertido en un discurso vacío. Nadie es responsable más que de su bolsillo y el que manda dispone a su libre albedrío de los empleos de los demás.

Salvo en los casos en que se exceden (como los señalados) los empresarios se muestran como héroes que mantienen viva la economía, por más que dejen cadáveres por el camino. Cada vez que se le pregunta al presidente de la Patronal sobre subidas salariales, su respuesta suele ser la misma: no es el momento.

Es un hecho la degradación del empleo, algo a lo que los gobiernos no han sabido o querido frenar ante la constante amenaza de que eso produciría más desempleo, más paro. Es una especie de chantaje que funciona siempre.

Un buen empresario no es el que gana mucho dinero. Eso es cosa de Hollywood y el capitalismo norteamericano. Un buen empresario gana dinero, sí, pero también crea empleo de calidad, estable y bien pagado; se preocupa por el entorno y por la mejora social en su conjunto. Algunos dirán que eso no es un patrón, sino un santo. Pues bienvenidos sean.


Lo que no es aceptable es que la gente viva mal, angustiada y acosada; que viva con la inquietud constante del día de mañana, sin poder planificar un futuro a corto plazo, firmando contrato tras contrato, sin poder acceder a vivienda ni a tener hijos porque ambos son lujos que no se pueden permitir. Mientras, nos dicen, algunos sectores —los bancos especialmente— hace los mejores números de su historia acumulando ganancias. No es el modelo ideal de sociedad para la mayoría ni para el futuro.

Con una economía mejor repartida, más justa, más equilibrada y fundamentada, no lo que tenemos en España, habría algo que nos parece muy lejano: algo de felicidad, una palabra que aparece en películas antiguas.

Cada vez que nuestros políticos practican el autobombo, salen diciendo que nuestra economía va de maravilla, mejor que el resto. Es falso, los números no son la realidad, sino una forma más o menos ajustada de describirla. El mobbing, los suicidios por depresión, por angustia, la violencia social, la familiar etc. sí son reales y causan dolor a muchos.

Una sociedad que no se preocupa por el dolor, por la angustia que genera y solo ve cifras es una sociedad ciega y egoísta, insensible. Una mala sociedad es una sociedad a la que vienen los que viven en lugares más pobres y de la que los habitantes propios emigran hacia donde tienen más esperanza y obtienen algo más de respeto. Nos estamos quedando a mitad de camino entre los sueños y los dramas reales que simplemente se camuflan.

Hace tiempo que vivimos una ilusión de prosperidad que se resuelve en bares y chiringuitos, lugares en los que pagas y te diviertes, pero en los que trabajar no es una panacea. Quizá necesitemos, como dice el australiano más "sufrimiento", dar las gracias por esas diez o doce horas de trabajo mal pagado y efímero. Pero lo peor es la amenaza de aquellos que se erigen en explotadores salvadores de la patria.

Cada vez son más las patologías asociadas al trabajo, tanto a los que les falta como a los que les sobra; ya sea por no tenerlo o por ser difícil de sostenerse en ambientes de mal trato, de mal pago o todo a la vez. Escuchas cada vez más frecuentemente los malos ratos que supone estar el mundo laboral aguantando condiciones cada vez peores. El argumento que se da es que hace falta más sufrimiento y que debemos dar las gracias por él.

No sé por qué nos extrañan muchas de las cosas que pasan. En estos tiempos que corren, los explotadores quieren tener buena imagen y que se les dé las gracias por los latigazos. 

* Laura Gómez Sánchez "El 'mobbing' laboral, un maltrato "oculto": "Llegan a normalizar el ambiente tóxico de trabajo" RTVE.es 21/09/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230921/mobbing-acoso-laboral-adultos/2452192.shtml

** Tiffanie Turnbull y Natalie Sherman ""Necesitamos recordarle a la gente que trabaja para un empleador, no al revés": el discurso de un millonario australiano sobre la "arrogancia de los trabajadores" que se volvió viral" BBC Mundo 14/09/2023 https://www.bbc.com/mundo/articles/cxxd1z457pdo

** "El presidente de los hosteleros se disculpa tras asegurar que la media jornada ha sido "toda la vida de 12 a 12"" RTVE.es 20/09/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230920/disculpa-polemica-palabras-presidente-hosteleros/2456453.shtml

viernes, 4 de agosto de 2023

La IA y su influencia en el empleo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En la web de RTVE.es se recoge un artículo de procedencia francesa sobre los temores ante el desarrollo de la Inteligencia Artificial y los efectos sobre el empleo, es decir, sobre el conjunto de la sociedad, pues funcionamos como un todo.

Ayer hablábamos aquí de la llamada "ventana de Overton", es decir de las maniobras para que lo que es inicialmente inaceptable sea poco a poco aceptado. Se trata de poner los medios para que la percepción se modifique. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en el tratamiento de la Inteligencia Artificial para que despierte el menor recelo posible y evitar así encontrarse con una variante más violenta del luddismo, el rechazo a las máquinas, algo que habría que las propias máquinas fueran utilizadas para sabotearse.

El artículo recogido por RTVE.es nos llega de la AFP, la Agence France Press, con el siguiente titular "Ansiedad por la IA: los trabajadores se inquietan ante un futuro incierto": 

El maremoto de inteligencia artificial (IA) que se abalanza sobre muchas profesiones ha generado una profunda ansiedad entre los trabajadores, temerosos de que sus puestos de trabajo sean barridos, y el impacto sobre la salud mental va en aumento. El lanzamiento en noviembre de 2022 de ChatGPT, la plataforma de IA generativa capaz de gestionar tareas complejas por encargo, marcó un hito tecnológico, ya que la IA empezó a transformar el lugar de trabajo. "Cualquier cosa nueva y desconocida produce ansiedad", explica a AFP Clare Gustavsson, una terapeuta neoyorquina cuyos pacientes han compartido su preocupación por la IA. "La tecnología crece tan rápido que es difícil afianzarse".

Asistentes jurídicos, programadores, contables y asesores financieros son algunas de las profesiones que se sienten amenazadas por la IA generativa, capaz de crear rápidamente prosa, código informático, artículos u opiniones de expertos similares a los humanos. Según un estudio publicado en marzo, los analistas de Goldman Sachs prevén que la IA generativa afecte a, o incluso elimine, unos 300 millones de puestos de trabajo. "Preveo que mi trabajo quedará obsoleto en los próximos 10 años", declaró a la AFP Eric, cajero de un banco, que no quiso dar su segundo nombre. "Pienso cambiar de carrera. El banco para el que trabajo está ampliando la investigación en IA".*

 

Los dos ámbitos en los que se percibe el temor son la economía en sí y la salud mental. Salud económica y salud mental están vinculadas. Tendemos a hablar (no es casual) de la inestabilidad provocada en los mercados por la inseguridad, por el qué va a ocurrir mañana, pero valoramos mucho menos la vida estresada de las personas, de las familias, las que ven cada día un futuro oscuro por delante. Todos los indicadores muestran lo mismo: miedo, inseguridad. La gente se siente amenazada.

Han crecido los suicidios y las tendencias suicidas. Los jóvenes temen más por un futuro en el que no hay nada, pero sí hay explotación, que es el fin de todo esto. Ante la llegada de nuevas formas de producción, el trabajo se valora a la baja y va disminuyendo el empleo.

Las máquinas ahora "piensan" y controlan no solo a otras máquinas, sino el trabajo de los humanos. Es una inversión que tiene sus consecuencias en muchos órdenes, social, cultural y psicológico.


El punto de vista que se ofrece es siempre el mismo: traerá más empleos de "calidad". Esto es absurdo porque no se trata de "calidad", que se ha ido perdiendo de forma continuada y no ha importando más que a los afectados; se trata de "estabilidad" de los empleos, lo que permita desarrollos a su vez estables. Se trata de desarrollarse a través del trabajo y no ser una mera herramienta. Se trata de avanzar en el desarrollo y no en la alienación. "Desarrollo" significa mejor vida, mejor formación como personas, más seguridad, más independencia.

El modelo "neoliberal" que se nos está imponiendo no busca más que una rentabilidad si fin. No hay equilibrio alguno: se reduce el empleo, por un lado, y ante el temor del despido o la precariedad, se van aceptando condiciones cada vez peores. Lo vemos todos los días y seguirá creciendo si no se limita. Al haberse mundializado la economía, los grupos rapaces son cada vez más difíciles de contener, tienen menos responsabilidad social y siguen aprovechando las condiciones precarias para sembrar el miedo al empeoramiento. A la vez, el crecimiento de su poder, los convierte en intocables, pues pueden presionar a las economías nacionales, que quedan a su merced y no son capaces de enfrentarse a ellas.

Esto conlleva un aumento de los radicalismos, que usan el miedo y la angustia para expandirse hasta llegar a un punto crítico en el que deben decidir si resisten o si se suman para mantener el poder suficiente que les haga necesarios ante los temores de lo que pueda ocurrir. Cuando hay una intervención para frenar esto, los grupos de presión empiezan a decir que los "mercados no confían y que se retirarán del país, que se ha vuelto inseguro para los inversores, que hay inseguridad jurídica y económica". Si es posible, forzarán situaciones, incluyendo golpes de estado en países aprovechables.

La inseguridad laboral, social y psicológica que el uso indiscriminado de la IA creará tendrá consecuencias. Los mercados están financiándola precisamente por lo que supone de inversión para el futuro. Los centros de investigación, públicos y privados, viven de ofrecer esos tentadores proyectos capaces de aumentar el contenido de los bolsillos de las empresas que hay a ambos lados. El sistema de dependencia de la investigación lo hace muy fácil. Siempre se nos dice los "grandes logros", pero la mayoría de ellos se traducen en beneficios de las empresas (sus inversores) a costa de los trabajadores, que ven empeorar sus condiciones de trabajo. Desgraciadamente el capital no tiene memoria ni, muchos menos, un sentido social del conjunto, de dónde puede llegarse en el beneficio empobreciendo a enormes sectores.

La respuesta es siempre la misma: búsquese la vida. Vaya a otros sectores donde no se vea afectado por el desarrollo de la automatización. Pero esto es cada vez más improbable. El mismo sistema educativo, los medios, etc. fomentan esa imagen de un futuro en desarrollo que no afecta más que para bien. La realidad es otra.

Tras varias opiniones diversas, el cierre del artículo de la AFP señala: 

Peter Vukovic, que ha sido director de tecnología de varias startups, espera que sólo el uno por ciento o menos de la población se beneficie de la IA. "Para el resto, es una zona gris", dijo Vukovic, que vive en Bosnia. "Hay muchos motivos para que el 99% de la gente esté preocupada". La IA se centra en la eficiencia y en ganar dinero, pero podría canalizarse para servir a otros fines, dijo Vukovic. "¿Cuál es la mejor manera de utilizar esto?", preguntó. "¿Realmente se trata sólo de automatizar un montón de puestos de trabajo?".* 

Esa es la gran pregunta que los inversores anónimos no van a contestar nunca. No es su función. Mientras tanto, todo lo que "no iba a afectar", "afecta" en gran medida. Esta sociedad del entretenimiento, del espectáculo, nos distrae del avance específico, de los cambios que se producen, fomentado la ausencia me memoria histórica que permita comparar. Solo el beneficio es lo que se debe tener en cuenta y este, como se ha señalado, es solo de unos pocos.

Ya tenemos una generación al límite, con unas peores condiciones de trabajo y una mayor inestabilidad en el empleo. Esto no va a mejorar por mucho que se diga si se sigue con estas políticas. Ansiedad y desconcierto.

Los millonarios se aburren y viajan a la Luna en compañías llevadas por otros millonarios. Otros, en cambio, deciden bajar a ver los restos del Titanic, pero —como sabemos— las cosas no siempre salen como se espera. 


* "Ansiedad por la IA: los trabajadores se inquietan ante un futuro incierto" RTVE.es / AFP 3/08/2023  https://www.rtve.es/noticias/20230803/estado-islamico-anuncia-muerte-lider/2453411.shtml

lunes, 15 de mayo de 2023

Los efectos de la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El problema de la aplicación y consecuencias de la Inteligencia Artificial se hace cada vez más presente en los medios. Probablemente tenga que ver con la preocupación de los propios medios y de sus profesionales por la aplicación en su propio campo. ¿Cómo quedará configurado un campo en el que la producción de noticias (contenidos) es posible en manos de la IA, capaz de seleccionar y redactar, de dar forma a las noticias, que es capaz de configurar "noticias a la carta" para cada lector? Muchos ya ven la situación complicada, solo con dos puntos claros: el que recoge la noticia inicial y el lector al que llega mediante procesos que pueden ser configurados de múltiples maneras con una gradual y variable tendencia a la automatización de los procesos.

Es obvio que alguien tiene que establecer el inicio, el punto de partida. Esto no quiere decir que ese punto primero quede en manos de los periodistas. Su tarea ha ido siendo sustituida por los productores de información, las entidades que disponen ya de una fuente propia con la que dar salida a los comunicados.

No necesariamente el comienzo está en los medios. Pero las consecuencias de esto sí son previsibles: un aumento de la información sesgada y de la desinformación. Es obvio que quien pone información sobre el tablero lo hace buscando un beneficio, que puede ser la propia promoción o la puesta en marcha de desinformación que perjudique a terceros beneficiándole a ellos.

Los ejemplos más claros los estamos viendo ya. Una parte de la información que los medios nos ofrecen ya en sus páginas está elaborada por bancos, empresas, etc. que tratan de ponderar la importancia de la IA en sus campos. Las propias empresas de IA son las primeras interesadas en hacerlo, como es lógico. En estos tiempos en que muchas voces lo hacen críticamente, el propio sector pone en circulación informaciones sobre sus beneficios. Casi siempre se apela a los efectos sobre la salud, un campo en el que siempre se investiga con "generosidad" por el bien de todos. Otras veces se nos cuenta sobre la creación de nuevos puestos de trabajo en el sector, sin contarnos, claro, los que puedan ser destruidos.

En la BBC, Kate Morgan firma el artículo titulado "The jobs AI won't take yet". En su comienzo se señala: «Amid the talk of artificial intelligence replacing workers, experts say there are some jobs computers aren’t taking – at least for a while.»* No son muchas las esperanzas dadas con ese "yet", que viene a indicar que no falta mucho para ese desembarco final que se espera en los diferentes sectores.

Hay diversos campos en los que se señala que hay "resistencia" por su propia naturaleza. Consultados los "expertos" —los oráculos de hoy—, concretamente a Martin Ford, autor de libros Rule of the Robots: How Artificial Intelligence Will Transform Everything, este identifica estos tres; 

“I think there are generally three categories that are going to be relatively insulated in the foreseeable future,” says Ford. “The first would be jobs that are genuinely creative: you’re not doing formulaic work or just rearranging things, but you're genuinely coming up with new ideas and building something new.”

[...]

The second insulated category, he continues, is jobs that require sophisticated interpersonal relationships. He points to nurses, business consultants and investigative journalists. These are jobs, he says, “where you need a very deep understanding of people. I think it’ll be a long time before AI has the ability to interact in the kinds of ways that really build relationships”.

The third safe zone, says Ford, “are jobs that really require lots of mobility and dexterity and problem-solving ability in unpredictable environments”. Many trade jobs – think electricians, plumbers, welders and the like – fall under this umbrella. “These are the kinds of jobs where you're dealing with a new situation all the time,” he adds. “They are probably the hardest of anything to automate. In order to automate jobs like this, you would need a science fiction robot. You’d need Star Wars’s C-3PO.”* 

En resumen: a) lo genuinamente creativo; b) aquello que requiera de interacción humana sofisticada; y c) la resolución de problemas muy específicos in situ. Las preguntas son: a) hasta dónde llegará la necesidad de creatividad (el que quiera que la pague); b) si se hará una unidad especial de trato humano (el que lo quiera que lo pague); y c) cuánto tiempo puede esperar mi problema. De estos tres casos, el más resistente es el tercero. ¿Se va a desplazar la IA a mi casa a resolver un problema de un grifo, de una gotera, etc.?

Lo de la creatividad es relativo; no hablemos ya de la interacción humana. Le darán a elegir entre ser atendido por una máquina humanizada o por un humano artificiosamente amable. Pagará la diferencia, por supuesto.

En el diario El mundo tenemos varios artículos: "Llega la 'ciborgdocencia' o robots capaces de enseñar a leer y escribir a los alumnos con inteligencia artificial", que se introduce señalando "Profesores explican cómo usan la inteligencia artificial en sus clases y piden regulación para evitar el mal uso". En otro reportaje (esta vez pagado) se nos habla de un sistema de monitoreo con GPS para el ganado. El ganadero o pastor puede controlar desde la distancia las constantes y movimientos de las reses. Una buena aplicación.

Es indudable que todos los sectores se van a ver afectados por las automatizaciones y los controles de la IA, de la docencia a la ganadería pasando por todo tipo de actividades. La cuestión es: ¿justifica el abaratamiento todo? Indudablemente, desde una perspectiva de la empresa, se contestará que sí. Pero esto es algo más, es un cambio de modelo de sociedad con consecuencias imprevisibles (o quizá lo contrario).

En un país de camareros donde los jóvenes ya no quieren serlo por la explotación y la ausencia de promoción que supone, habría que empezar a pensar en las consecuencias. Pero las consecuencias no suelen tener mucho espacio mediático, mientras que sí hay abundante apoyo económico para promocionar la automatización creciente de los sectores.

Desarrollar una sociedad a enorme velocidad sin tener en cuenta los efectos sociales de las transformaciones es, en el mejor de los casos, irresponsable. ¿Pero quién define la responsabilidad social? Este ritmo de limitar el empleo y redirigirlo en una pequeña parte al sector innovador y una mayoría a sectores como la fontanería y ocupaciones similares, a la hostelería y poco más es un serio reto. Digo "reto" porque mantengo la esperanza en que alguien, en alguna parte, esté pensando en cómo se puede realizar el cambio afectando al menor número posible de personas, algo difícil y que requiere personas del caso primero, la creatividad. Y va a hacer falta mucha creatividad para frenar lo que viene.

Hablamos de la IA, pero parece que renunciamos a nuestra inteligencia histórica, por llamarla así, y no calculamos los efectos de los cambios que provocamos con la esperanza de que no nos afecten. Pero nos afectan. Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.

La Inteligencia Artificial es uno de los grandes logros humanos. El problema, como en cualquier otro sector, es cómo afecta a nuestro entorno, actividades y relaciones. En un momento crítico, debido a las crisis energéticas y al cambio climático, la entrada de un elemento tan poderoso y a tal velocidad de desarrollo, puede provocar efectos masivos que sea difícil detener o evitar sus consecuencias.

* Kate Morgan "The jobs AI won't take yet" BBC 8/05/2023 https://www.bbc.com/worklife/article/20230507-the-jobs-ai-wont-take-yet

jueves, 26 de mayo de 2022

El futuro se prepara hoy o sin relevos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se anuncia para hoy y RTVE.es lo (pre)estrena esta misma tarde en RTVE Play y, para la noche, en La 1, en el programa "Comando actualidad". Se trata de un reportaje titulado "Sin relevo" que pone el dedo en el problema real que España tiene desde hace mucho y que los problemas artificiales creados por la clase política para vivir del conflicto oculta. Es el gran problema, el origen de los demás. "Sin relevo" es un título claro y que con solo dos palabras plantea la realidad de una situación que ha modificado nuestras condiciones de vida, un sistema complejo resultante de una serie de variables que se relacionan y que nadie ha querido o sabido enfrentar para darle un horizonte menos sombrío a este país.

En los dos primeros párrafos se nos da cuenta de la paradoja española:

En el campo, en la industria, en el transporte, en la medicina, en las aulas… la falta de relevo generacional oprime a sectores clave de la economía. Salarios que no compensan el esfuerzo, familias que prefieren que sus hijos tengan estudios universitarios, nuevas generaciones menos numerosas: hemos pasado de una natalidad de 700.000 niños al año a finales de los 70 a los 400.000 de 2005.

Estas son, según los expertos, algunas de las claves por las que escasea mano de obra en sectores decisivos para la economía española. Y todo en un país donde hay tres millones de parados y solo el 38 % de los jóvenes tiene empleo a los 24 años, según datos de la OCDE.*

A lo largo de los más de 10 años que tiene de vida este blog, hemos repetido una triste situación, cómo una generación explota a la siguiente convirtiéndola en mano de obra barata y repitiendo que el futuro de los hijos será peor que el de los padres. Cosa que no ha ocurrido con los abuelos y anteriores. Las generaciones de la posguerra se sacrificaron para hacer un destino mejor para los hijos, les dieron lo que ellos no habían tenido. Se extendió la enseñanza en los 60 y a las universidades llegaron los hijos de los analfabetos. En la España de los 70 y 80 todavía quedaban, según las zonas, analfabetos. Yo mismo, durante mi servicio militar en los primeros años de democracia, dedicaba unas horas diarias, a enseñar a leer o a ayudar a mejorar a jóvenes de mi edad que habían trabajado desde casi niños y apenas habían acudido a las escuelas. Las universidades laborales que se habían creado unos años antes acogían todo tipo de profesiones. España se expandía, recibía a millones de turistas, éramos una potencia industrial que fabricaba muchas cosas que se exportaban o se consumían, empezando por los SEAT que nuestros padres esperaban que les sirvieran durante meses por la elevada demanda.

Tras nuestra entrada en Europa se produjo una enorme expansión. Cualquiera que recuerde los años 70 y 80 tiene en mente, con claridad, la diferencia. España se transformó. Lo hizo con ilusión, con democracia y expansión. Nos ajustamos a los criterios europeos y entramos en la Unión, fue un sacrificio de muchos sectores. Pero ocurrió también algo muy raro. Empezamos a tener menos controles sobre nuestro destino y, sobre todo, sueños comunes. Dejamos de tener ilusión común y empezó a llenarse nuestro mundo de palabrería y con muy poco sentido del conjunto, poco acuerdo para resolver problemas generales. Cada uno se buscó la vida en detrimento de los demás.

Hace años empezó a utilizarse el término "mileurista". Trataba de describir de forma despectiva a los jóvenes que cobraban "mil euros". Hoy, tras muchos años y mucha inflación, muchos se consideran felices por cobrar esos mil euros que antes nos parecían ridículos.

Se ha producido una extraña desvalorización del trabajo en donde trabajar más no significa ganar más, sino tener posibilidades de sobrevivir. Los sueldos descienden y el trabajo aumenta. No sé si en el resto del mundo se da estas situaciones de personas que no entierran a sus padres y abuelos, que los esconden en las casas para seguir cobrando sus pensiones. No lo sé, pero es un ejemplo macabro de una situación real.

Dejamos de tener el compromiso tradicional de trabajar para mejorar a la siguiente generación y nos dedicamos a explotar, en sentido literal, a los jóvenes pagándoles poco y creando un mundo de ocio organizado al que se les lanza como una burbuja ante el desastroso presente y el más oscuro futuro.

Aquí lo hemos aceptado todo como "natural", aceptando que el "mercado" es un azaroso destino contra el que no se puede luchar, cuando el mercado es todo menos un destino, ya que sobre él actúan todo tipo de fuerzas manipuladoras, como nos está demostrando Vladimir Putin controlando países enteros con un corte de energía, cerrándoles puertos de exportación o bloqueando las ventas de grano.

Las noticias que se nos dan es que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, que para algunos teóricos es la demostración de que el que tiene la sartén por el mango siempre tiene razón. Les hemos aplaudido y admirado; ellos simplemente nos han explotado ante la apatía o la complicidad de una clase política perdida y a su aire.

Los modelos reales los estamos viendo estos días gracias a la pandemia: el parasitismo. Son los comisionistas, jóvenes en este caso, "bien conectados", con acceso privilegiado a ofertas. Lo que ganan "pa' la saca" no los ganan en decenas de años las personas de su generación. La inmoralidad de este tipo de procedimientos no acalla el desastre, la desmoralización, que causan en las personas que enlazan contrato tras contrato para intentar vivir con una miseria que se les paga.

Estos días vemos cómo no se cubren plazas de médicos de familia. No compensa el esfuerzo hecho, la inversión en tiempo y dinero, para especialidades mal pagadas y peor consideradas en el ranking social que ya solo se fija en cuánto ganas.

Si en algo insiste el reportaje de RTVE.es es en la idea del relevo. Se recogen testimonios de profesiones, de conductor de camión a pastor, de electricista a albañil, de maestro a pecador, a cualquier tipo de operario. La salvación está en la mano de obra extranjera, que viene de países donde los sueldos son inferiores. Los jóvenes españoles no están dispuestos a encerrarse en pueblos semi abandonados, donde les cierran las escuelas a sus hijos, donde no tienen centros de atención médica y donde los trenes ya no paran. Todo porque no son "rentables", es un círculo vicioso.

Los testimonios por sectores se acumulan:

Galicia es la comunidad con más marineros de España. Hay casi 20.000, pero el 65 % ronda la edad de jubilación. Manolo es patrón de barco en el puerto de Burela, en Lugo. Lleva 41 años saliendo a la mar. Busca tripulantes, pero no encuentra: “Los extranjeros nos están salvando. Indonesios, africanos, marroquíes, peruanos… y eso que la vida es menos dura ahora que antes, que los barcos son mejores, que hay duchas, baños, internet…”, cuenta.  “Si mi hijo no quisiera seguir con la profesión, tendría que desguazar el barco”, apostilla.

Raúl, que también es patrón, cuenta con 15 tripulantes de los que sólo cuatro son españoles. “Antes salíamos al mar cien barcos a por bonito, ahora solo tres. Los aprendices se van a la marina mercante y a la pesca de recreo”, subraya.*

Pero ¿quién quiere vivir de una profesión dura, arriesgada y con salarios bajos, con empleo inestable, con producción por debajo de costes? La ganadería muestra un panorama similar:

[...] El relevo generacional es mínimo. Según cifras del Ministerio de agricultura, los menores de 35 años que gestionan el campo no llegan al 5 %. En la huerta la situación no es más halagüeña: sólo el 0,23 % de la tierra en España está gestionado por menores de 25 años.*

Pese a que muchos han regresado a las tierras y han creado pequeñas empresas con las que mantener su vida, lo cierto es que el entorno sigue siendo el problema. La España que se ha despoblado en beneficio de unas pocas ciudades en las que se concentra la población.

Pero no creamos que esto es solo cuestión de jóvenes. La falta de relevo es importante, pero el hecho de que las provincias envejecen de forma intensa tiene sus consecuencias terribles. Lo ocurrido con la pandemia, los miles de muertes de ancianos en residencia, nos muestra que igual que se ha montando un negocio de explotación de los jóvenes, otro gigantesco se ha creado para los ancianos. Es un mundo en el que se han convertido a los ancianos en una industria para los que se lo pueden pagar. Se les cobra y cuando tienen algún problema se les manda en una ambulancia a la Seguridad Social, que será quien corra con los gastos. Solo quieren beneficio, el gasto se cobra al pensionista, otra figura clave.

En los pueblos quedan a su suerte los ancianos, sin asistencia médica, alejados de todo. Sin bancos, que en el mejor de los casos, hacen que se acerque alguna oficina móvil para intentar paliar el cierre de oficinas para hacer más rentables las que quedan en uso. Despidos, cierre de oficinas y, finalmente, campaña como las que hemos visto de las personas mayores reclamando una asistencia "humana" de sus propios bancos. Las personas ancianas han hecho ver que ya son la mayoría social, que aunque no haya mucho dinero en sus cuentas, sí pueden crear movimiento social de protesta y hacer daño a la imagen de los bancos que cantan cada año el crecimiento de los beneficios mientras reducen gastos y servicios. Los ancianos son, además, los que deben sostener el sistema turístico con los viajes del IMSERSO, pensados para sector cuando los extranjeros no vienen, en las temporadas bajas.

Queda la generación intermedia, la obligada a sostener a hijos y abuelos, a la que ahora se castiga con la elevación del precio de la energía, la inflación galopante y unos sueldos cada vez menores, con aportaciones mínimas al sistema de pensiones del futuro, pues apenas han cotizado.

Carecemos de la iniciativa que frene la explotación juvenil, el éxodo de los pueblos, la discontinuidad de los sectores, que solo se salvan por la inmigración, a la que además algunos consideran culpable de lo que ocurre, cuando la realidad, como se menciona en el artículo y los expertos llevan años señalando, es la salvación del conjunto del sistema, los jóvenes que trabajan en los huecos que los demás no cubren o dejan.

Se buscan albañiles, fresadores, yeseros, escayolistas… Isidro es empresario de la construcción. “Nos cuesta mucho conseguir personal. Todo lo que tenemos es gente en edad a punto de jubilarse. Ni nuestros propios hijos quieren venir. Algunos han venido y no quieren saber nada del yeso ni ladrillo ni nada… “, asegura. “Podemos seguir trabajando porque hay mucha mano de obra extranjera”, remarca.*

Y más adelante, respecto al sector del transporte:

“Por 18.000 euros vendería todo…”, dice tocando la carrocería del vehículo con el que ha hecho un millón y medio de kilómetros. “Los camiones ya no valen nada. Cada día se exige más, se trabaja más, se echan más horas… nadie quiere esta vida, sólo los extranjeros. Yo hace 30 años ganaba 3.000 euros. Hoy en día eso no lo sueña nadie… los precios del transporte están por los suelos y el precio del gasoil por las nubes. Al final malvenderé el camión”, asegura.*

Hay una tendencia desde hace años a responsabilizar a los jóvenes porque se han vuelto demasiado "finos", prefieren estudiar huyendo del trabajo duro, dejan colgados los negocios familiares, etc. Es profundamente injusto porque se debería haber acoplado el desarrollo económico español a la formación, es decir, haber transformado nuestros sectores y hábitats. No se puede mejorar la formación sin transformar el mundo que han de habitar. Sin embargo, la experiencia que tenemos es precisamente la contraria, que la se señala hoy con el abandono de los espacios en beneficio de las concentraciones, donde es el consumo lo que se busca deforma prioritaria. No se puede pretender formar a las personas, hacerles viajar de Erasmus, enseñarles idiomas, etc.  y luego dejar abandonada la mitad del país, sin conexiones al mundo, ya sean cables y banda ancha o transportes; sin servicios, de los bancos a los médicos, por citar solo algunos casos comentados diariamente.

Cuando una sociedad evoluciona económica y culturalmente, pero solo viven bien los que se dedican al "boom inmobiliario" o al "turístico", y solo se necesitan albañiles, vendedores y camareros, está comienza un proceso de descomposición. Es muy fácil decir que los jóvenes españoles no quieren ser albañiles, que esos puestos mal pagados son ocupados por la inmigración. Pero el fenómeno ya no produce solo en el campo, en los oficios más duros. Lo que nos acaban de decir es que ese proceso llega ya a los médicos, donde determinadas especialidades nadie las quiere porque suponen una forma de vida muy diferente (vivir en un pueblo, por ejemplo) y unos ingresos menores que otras especialidades que permite vivir mejor y montarse negocios florecientes, como clínicas y consultas privadas. Otro tanto ocurre en sectores como la enseñanza. ¿Se ha hecho rico algún maestro?

En un mundo mal pagado, los sectores débiles son los que no abren expectativas de mejora. Ser comisionista es el futuro, tener agenda, contactos, buenos amigos en los sitios adecuados. Vale más invertir en eso, en contactos, que en una formación que te lleve a una profesión con contratos temporales enlazados, malos sueldos y horarios extensos ante los que nos puedes quejarte y te piden que des las gracias.

Algo falla en una sociedad que acepta que la siguiente generación viva peor. Estamos devorando los recursos del futuro y nuestra economía —lo repetimos a menudo— es la más débil de Europa, la que tiene niveles de paro que doblan la media europea y el mayor paro juvenil. Sin embargo, los parásitos se enriquecen cada día más. Ellos no producen, cobran por mediar.

Tenemos una inmigración que acepta nuestros puestos de trabajos y a la que no tratamos demasiado bien. Habrá que recordar aquí los casos de contagios de temporeros en el inició de la pandemia, por ejemplo, o aquel trabajador hispano abandonado, muerto, a las puertas de un centro de salud murciano. Incluso algún partido populista les acusa de ser los culpables de ocupar los puestos de trabajo que no queremos ocupar.

Hemos creado un laberinto de empresas subsidiarias que menguan los sueldos porque compiten, de forma desgarrada, por quedarse con los mayores márgenes en detrimento de los trabajadores. El lujo pasa a ser escándalo en una sociedad empobrecida y, sin embargo, se nos mete por los ojos cada día en los medios de comunicación donde esa fábrica de parásitos que se llaman "famosos" nos ofrecen ya su tercera generación de "personajes profesionales", ahora convertidos en "influencers", la palabra que hace soñar a cientos de miles de pre adolescentes y adolescente con un futuro maquillado y vistoso, donde el dinero les llegue a base de "likes". No hay vocaciones en su vida, algo que les obligue a aceptar trabajos mal pagados. Es lo que se dice de los que aceptan ser "médicos de familia", que son vocacionales por aceptar un trabajo que no les va a enriquecer.

Algo nos falla. El "sin relevo" es también un "sin ilusiones", "sin confianza" y sin muchas otras cosas que deberíamos crear como perspectivas de trabajo y vida. Lo único que nos ha preocupado en los medios en esta pandemia es la hostelería, el ocio nocturno, el cafelito en la terraza, la falta de camareros según se queja el sector.

Si no entendemos que el futuro no se hace solo, que es necesario crear las condiciones para sembrar lo que queremos que crezca, difícilmente este será un país habitable. Se nos llenará de parásitos como los que vemos cada día en los escándalos de las comisiones, intermediarios, apoyos a las empresas de amigos, creadas para sacar dinero público. Seguiremos teniendo gente que acude a la política financiados por sectores para asegurarse buen trato posterior; gente sin vocación de servicio, que viven de la política y para ellos mismos. Prosperarán todos ellos, ahogando a los demás, tragándose los recursos.

La alternativa de los pueblos para atraer gente son las fiestas y el turismo en sus diversas versiones. No hay otra iniciativa que veamos productiva y pensada en la vida en el propio pueblo. ¿Qué tiene de extraño que se huya de esto? Nadie quiere encerrarse en los pueblos que han sido abandonados de todo, en donde solo quedan los que no tienen más remedio que quedarse. La vida a los pueblos la dan las conexiones, las carreteras, los servicios disponibles, de la sanidad a la educación. No es esa la política seguida. El "relevo" no es solo una cuestión generacional; no se ha preparado el espacio para las transformaciones culturales. Otros países han conseguido modernizar sus sectores más tradicionales. Nosotros no. Los necesitamos, pero no hemos previsto la llegada de la siguiente generación a la que explotamos descaradamente en nuestras ciudades y sus lugares de ocio. 

El reportaje de RTVE.es se anticipa como un baño de realidad en la que se muestra el cuadro de forma distante. No el que nos ofrecen los programas del "corazón", sino lo que nos dejan descorazonadoramente preocupados por la situación y por la falta de remedios que deberían salir de las administraciones e instituciones y de una organizaciones empresariales, los sindicatos, los grupos profesionales, etc., en suma, de todo el tejido social sobre el que hay que plantar esperanzas y regar con recursos que aseguren que este país, en su conjunto, le importa a alguien, que invertir en su futuro no es solo en el beneficio propio, sino crear un sentido ciudadano, responsable, comunitario. Lo demás es palabrería.

La paradoja del titular de RTVE.es solo es aparente. La situación se sigue ignorando o se quiere mostrar como propia de algunos sectores. Lo cierto es que afecta a todos en este mundo de becarios y precarios expandidos.

Las generaciones anteriores sufrieron el pluriempleo para poder dar un mejor futuro a las familias y a la generación siguiente. La actual sufre el subempleo y el desempleo, la precariedad, los contratos seguido, los becarios que deben dar las gracias, las horas no contabilizadas, la agresividad acumulada en los trabajos... Los mejores se van y los que se quedan denuncian su situación, de los médicos y maestros a los investigadores o científicos. Solo unos pocos se benefician de su talento para explotar al resto. 

Hemos dicho que el futuro se prepara hoy, lo que es bastante optimista. Quizá habría que decir que el futuro empezó ayer, que vamos con retraso y que cada día sin actuar supone años de prolongación del problema. Los comisionistas, en cualquier caso, viven mejor de los problemas y carencias.


* SILVIA SÁNCHEZ y MÓNICA HERNÁNDEZ "España: un país sin mano de obra pero con tres millones de parados y un 40 % de desempleo juvenil" RTVE.es 26/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220526/comando-actualidad-sin-relevo-falta-mano-obra-tres-millones-parados/2351223.shtml