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viernes, 15 de febrero de 2019

Comida, agua y compañía

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No es fácil acertar en Egipto. Me refiero a que no es fácil ni para un egipcio hacerlo bien ante una comunidad que rápidamente se revuelve ante cualquier desvío o salida del ámbito controlado por el conjunto. 
Al que se va fuera no se le perdona y si tiene éxito, menos todavía. Eso sí, se le usa como propaganda, soslayando que se han tenido que ir para poder triunfar o simplemente vivir.
Cuando fue el Mundial de Fútbol el verano pasado, toda mi preocupación era qué iba a ocurrir con Mo Salah, cuánto tiempo iba a poder sobrevivir al éxito y a la más que previsible derrota, cuyo punto final fue el desastre ante los saudís. De hecho, solo Mo Salah estuvo a la altura, aunque se celebró mucho que el portero egipcio fuera el más veterano de la competición y pusiera un nuevo récord en esto de la veteranía.


Como sabemos, el fútbol en Egipto es un reflejo más del radicalismo y de la intransigencia generales. En sus campos ha habido matanzas de la Policía y matanzas  entre los aficionados, por lo que ha habido temporadas que se han celebrado a puerta cerrada. El motivo no es otro que evitar que la gente se mate. Esto no es tan obvio pues ha habido matanzas inducidas para hacer que se produjeran los conflictos y arremeter contra ellos. Las hinchadas tenían frecuentes enfrentamientos con las fuerzas de la Policía en la época de Mubarak y no se lo perdonaron. También durante el régimen de al-Sisi, el fútbol ha tenido sus muertos y sus matanzas. En estas páginas virtuales (que ya peinan canas) podemos encontrar su historia.
Pero la historia de hoy nos trae otras enseñanzas sobre el fútbol, Mo Salah y algunos personajillos que ya conocemos por andanzas anteriores. Me refiero al Jesús Gil egipcio, Mortada Mansour, político mandón y deportista sin nobleza.
La historia la traen en Egypt Independent, donde nos explican lo ocurrido:
Zamalek Club President Mortada Mansour criticized Liverpool star Mohamed Salah over the latter’s tweet in which he criticized the fans of Al-Ahly and Zamalek over the ongoing trade of insults between them.“I tell Mohamed Salah: mind Liverpool. Stay away from us. Stay away from this issue. You do not live with us, eat our food or drink our drink,” Mansour said in televised comments.Salah posted on his official Twitter account on February 11, expressing his disbelief. “I just can’t believe how fans of Egypt’s two biggest football teams are cursing each other all the time on social media,”Shocked by the continuous trading of insults on Twitter, Salah criticized the non-stop frustration between Al-Ahly and Zamalek supporters, which is clearly reflected in social media posts.There is unconfirmed news that the eighth round of the Egyptian League may get canceled due to other ongoing conflicts between the administrations of the Al-Ahly and Pyramids clubs.The international football star previously played for the Egyptian football club Al Mokaweloon Al-Arab between 2006 and 2010.*

El pobre Mo Salah, que ha conseguido ser admirado por algo más que por su juego no tenía más pretensión que la de evitar la guerra entre aficionados, frenar la escalada de insultos que puede dar al traste con el partido al elevar el riesgo de violencia que, como hemos dicho, no se para en los insultos sino que acaba con muertos, como ya ha ocurrido.
Convertido en figura e ídolo, Salah ha tratado de encauzar esa energía hacia causas más dignas e ideas más sensata. Pero el gusto por la polarización parece no tener límites y hasta que el adversario o rival no desaparece, no se frena nadie.
Pero fijémonos en el tono de lo dicho por Mansour, que es donde radica la verdadera esencia de la historia. Mansour se permite licencias poéticas y folclóricas: ”You do not live with us, eat our food or drink our drink”. Algo debe tener entonces el agua, la comida y la compañía que incita a la violencia hasta convertirla en patrimonio nacional, según un padre de la patria como Mansour. 
En vez de agradecerle su intervención para asegurarse la paz ante la gran escalada de la violencia a través de los medios, el presidente del club Zamalek considera que Salah haría mejor en ocuparse del Liverpool.
Esperemos que no ocurra ninguna desgracia porque Mansour quedaría en tal evidencia que, si estuviera en otro escenario, se tendría que retirar discretamente. ¿Lo haría? Es poco probable. La escalada de violencia forma parte no del fútbol, sino del conjunto, del ambiente, es una válvula de escape de la violencia reprimida, como ocurrió en la época de Mubarak.


Lo que Mortada Mansour le ha dicho a Mo Salaah es muy serio. Le ha dicho que ya no es egipcio, que es lo peor que se le puede decir a un egipcio, según el listado de ofensas. ¿”No es egipcio” por tratar de poner paz entre las dos aficiones cuyo conflicto se acrecienta? Pues no.
No son muchas las voces sensatas en el panorama egipcio. El enorme reconocimiento social concedido a Mo Salah se vuelve contra él desde el momento que supone cuestionar a estos individuos manipuladores y creadores de conflictos. No es el único que vive de azuzar el odio y la violencia.
No es fácil salir de Egipto y regresar a él. Siempre habrá reproches. Te usarán, te manipularán, pero no admitirán nunca que les digas lo que pueden o no hacer. Salah ha sido ingenuo al pretender tratar de calmar la situación peligrosa. Solo eso,  pedir calma, pero ya es mucho cuando la costumbre es la contraria.



* "Zamalek Club President fires back at Mo Salah’s critical tweet" Egypt Independent, 14/02/2019  https://ww.egyptindependent.com/zamalek-club-president-fires-back-at-mo-salahs-critical-tweet/

domingo, 28 de enero de 2018

Sorpresas, rutinas y medios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los sucesos de la precampaña electoral egipcia se suceden con novedades y previsiones. Entre estas últimas, por ejemplo, se encuentran las quejas del gobierno por la forma en que la prensa extranjera interpreta y valora lo que ocurre allí. El titular del estatal Ahram Online, "Egypt's SIS criticises foreign media coverage of Sami Anan case"*, por empezar por lo previsto, es una nueva versión del eterno lamento sobre la "incomprensión" que Egipto padece. El hecho de que nadie comparta su visión no les preocupa mucho, la verdad. No es fácil cambiar la visión y ajustarla al resto de la humanidad. Como tampoco entiende nadie demasiado bien las notas de protesta por no ser entendidos, la reproducimos:

Egypt's State Information Service (SIS) issued a press release on Thursday criticising the coverage of some foreign media outlets of Lt. General Sami Anan's recent exclusion from the country’s upcoming presidential race.
Anan was removed on Tuesday from the voter registry for the elections because he is still a member of the Armed Forces, whose personnel are barred from political activity. Anan is also currently under investigation by the military for breaching the laws of military service by running for office before ending his service and without seeking the army's permission.
The SIS accused the unnamed foreign media outlets of failing to cite official sources, namely the National Elections Authority (NEA), in their coverage.
"The coverage was marked by absolute disregard for relevant facts, the most significant of which is the legal characterisation of the status of recalled Lieutenant General Sami Anan in accordance with the laws and decisions regulating the affairs of the Armed Forces," the SIS statement said.
The SIS also criticised the use of the word “detention” in reference to Anan’s case, asserting that "detention is non-existent in Egyptian legislation and was abolished by the Supreme Constitutional Court in 2011.”
"In such cases, procedural matters are always governed by the criminal procedures laws," the SIS statement said.
The SIS also slammed the foreign media outlets for "jumping to political conclusions regarding the conduct of the presidential elections," as well as fabricating and exaggerating some incidents.*


Todo el mundo puede entender que un militar no pueda participar directamente en la política, por más que el presidente al-Sisi inaugure vestido con el uniforme militar. Lo que no se puede entender es que un ex militar no sepa que todavía continúa en el Ejército. Sami Anan es presidente de un partido político desde hace años, lo que quiere decir que realizaba actividades políticas, obviamente, aunque solo fuera la fundación. No fue molestado por ello. Sí, sin embargo, cuando decide presentarse a las elecciones presidenciales.
Más increíble es la explicación de que en Egipto no existe la "detención" porque fue abolida por la Constitución. Tampoco existe la tortura o las desapariciones. Tampoco es un crimen la homosexualidad, que no está penalizada, pero se detienen a homosexuales. También está garantizada la libertad religiosa por la constitución y se detiene a los ateos. También está garantizada la libertad de expresión y se cierran o bloquean decenas y decenas de periódicos o medios. El respeto a la ley en Egipto pasa siempre por el juego con la semántica. Lo malo es que se pierde mucho en la "traducción" y la gente no debe entenderlo. Egipto es el país del malentendido.
Es sorprendente lo que se señala en el último párrafo citado. ¿Les extraña que la gente salte a la política con todo esto? Resulta que las campañas presidenciales, las candidaturas no son políticas. Egipto tiene siempre el mayor número de casualidades política cuando hay elecciones. La excusa de la intervención de los jueces es la más manida en un país donde los jueces se complican poco la vida y pertenecen al sistema gracias a los mecanismos de selección férreos. 


Ayer dábamos cuenta de la noticia en la que Hisham Geneina, que había sido anunciado como vicepresidente por Sami Anan, había sido atacado por un grupo de hombres. Puede que sea "casual" y que no sea "político", a cualquiera le pueden dar una paliza en estos tiempos. Lo que no fue casual es que Hisham Geneina, antiguo Auditor General del Estado, fuera "detenido" y enviado a los jueces por difundir mentiras sobre Egipto al poner en su informe el tamaño económico estimado de la corrupción. Tampoco fue casual que su hija, Shorouk Geneina, fuera despedida de su puesto en la Administración sin explicación alguna después de haberse deshecho de su padre. Siempre habrá una explicación, claro, porque en Egipto siempre hay una explicación para estas cosas, o para las desapariciones o para las apariciones en las cunetas de cuerpos torturados, como el de Giulio Regeni, o para morir en una comisaría, como el joven conocido por "Afroto", que entró y en un par de horas salió cadáver hace unos días. Tampoco esto, desgraciadamente, es novedad.


Tampoco entra en las sorpresas el anuncio de restirada de Mortada Mansour, el apodado "perro del régimen", ya que es la segunda vez que lo hace. Mansour ha hecho la misma prueba de músculo en dos ocasiones: se presenta y después se retira. Es una forma como otra de llamar la atención y que te deban un favor. Mansour ha hecho muchos favores. Se cree que es quien pago a los infames jinetes de la llamada "batalla del camello", en la que se lanzaron contra los que protestaban en la Plaza de Tahrir. Profesa un odio profundo a la revolución de 2011 y lo exhibe cuando tiene ocasión. Mansour ha reunido a los medios en su casa para anunciarles que se retira, dando gracias a los diputados que le apoyaron. Tras señalar que lo hace en su casa porque lleva enfermo una semana y no en los locales del Club de Fútbol Zamalek que preside, ha señalado según se recoge en Egypt Independent:

“The details will be announced in full later, and I will announce the candidate I will support in the next election at the time,” he said.
[...] Mansour, considered one of the most controversial public figures in Egypt, has asserted that if elected as the president, his first decision would have been the suspension of Facebook.**


No sabemos si esta vez ha tenido otra visión indicándole que se retirara en beneficio del presidente al-Sisi. Pero tampoco sería extraño que haya recibido otra revelación. Como puede imaginarse, muchos se habrán alegrado de la retirada, aunque solo sean los hinchas del Zamalek, que le odian, y los internautas. Mansour es otro ejemplo del Egipto retrógrado, de esa clase empresarial brutal y autoritaria que ha prosperado. Es otro adulador del poder. Presentarse es para que le deban el favor de retirarse y para que vean que ha tenido el apoyo de los 20 parlamentarios, que tiene conexiones.
Hace dos días, en cambio, teníamos la sorpresa de un "alta" en la carrera presidencial. Era la de al-Sayed al-Badawy, líder del partido Wafd, el liberal, el más antiguo de Egipto, creado hace más de cien años. "Wafd Party chairman Badawy to run for president", nos anunciaba desde los titulares Egypt Independent mientras otros nos contaban que ya se estaba realizando la pruebas médicas preceptivas.

The Wafd Party’s supreme body held a meeting at the headquarters of a pharmaceutical company belonging to party Chairman al-Sayed al-Badawy in 6 October City, and chose Badawy as the party’s presidential candidate to run against Abdel Fattah al-Sisi, Wafd Party sources said on Thursday evening.
Sources who wished to remain anonymous told Al-Masry Al-Youm that the party had been choosing between Badawy and party leader Hany Sarrey Eddin. Sources added that a senior security official attended the meeting.
In the end, the sources revealed, the party stabilized on Badawy and will officially announce him as presidential candidate on Saturday.
The move comes just two weeks after the Wafd Party endorsed Sisi for a second term as president.***


Puede que a todo el mundo le parezca normal en Egipto que a la reunión de la junta del partido asiste un "senior security official", pero no suele ser lo habitual por el mundo, al menos en países democráticos. El partido Wafd, laico y liberal, cerrado en 1952, ha tenido una vida intermitente y tumultuosa, reapareciendo tras la muerte de Sadat. Formó alianza frente al régimen junto a los islamistas, siendo el tercer partido más votado, tras los Hermanos Musulmanes y los Salafistas, con un poco más del 9 por ciento de los votos.
El cambio de apoyar a al-Sisi a dejar de hacerlo y presentar un candidato puede parecer brusco, pero esto es así. La sorpresa viene ante los nuevos titulares un día después: "Wafd Party members outraged over Badawy’s presidential bid". Es el mismo diario que recogía la entrada en la carrera presidencial la que nos trae información sorprendente:

Leaders of Wafd Party sub-committees in different governorates on Saturday criticized the decision of the party chairman al-Sayed al-Badawy to run in the upcoming presidential elections, dubbing his decision as hasty and unstudied.
The Wafd Party said on Friday that Badawy would run for president out of national concern, after President Abdel Fattah al-Sisi was the only runner left in the race. The Supreme Body of the Wafd will vote on Badawy’s decision on Saturday.
The move comes just two weeks after the Wafd Party officially endorsed Sisi for a second term as president.
Former Prime Minister Ahmed Shafiq, rights lawyer Khaled Ali, Former MP Mohamed Anwar Sadat, and the former chief of staff of the Armed Forces Sami Anan, have either pulled out of their bid or been disqualified.
In Port Said, Badawy’s candidacy for the presidential elections caused a state of anger among the leaders and members of the Wafd Party.
Mohamed Gad, head of a committee of the Wafd in the governorate, said that in response to the anger of the party members, the committee issued a statement criticizing his candidacy as a trial to save face and play a role inappropriate for Egypt’s oldest 100-year-old party.
He added: The candidacy must be announced and prepared months before announcing according to the party’s bylaws and not by the decision of the moment if we want a real competition and a political program.
In Kafr El-Sheikh, Ahmed Younis, a party member and former member of the party’s Supreme Body, criticized Badawy’s candidacy, which will lead to political confusion. He said that he will vote for President Sisi, especially since the party has already announced its support for Sisi.
“In my opinion, Badawy is not fit to be president of Egypt. He did not succeed in running the affairs of the party, how will he succeed in managing a country as big as the size of Egypt?” Younis wondered.
The head of the General Committee of Wafd Party in Alexandria, Hosni Hafez, said that Badawy’s candidacy for the elections put the party members in a big dilemma. “Unfortunately there is a state of confusion, instability in the decision making within the party,” he said.
In Suez, Ali Amin, the head of Wafd committee, stressed the refusal of all members to the party to nomination of Badawy, explaining that it harms the party and its credibility and makes it a fragile party.****


¿Normal? Puede que sí, si lo que tiene tan preocupados a los miembros del Wafd es que sea más rentable alquilar los apoyos al presidente que lanzarse de cabeza a una piscina de la que han sacado el agua pero han dejado los cocodrilos. En estas elecciones da cierta aprensión presentarse, por lo que se ve.
No es fácil ser un partido político en un mundo en el que nadie cree en ellos, empezando por los votantes. Mucho menos lo es ser líder y todavía más candidato. Eso si quieres llegar al poder. La historia egipcia dice que solo se llega al poder a través de los cuarteles. El ejemplo de lo contrario, la llegada de Morsi a la presidencia, es la excepción que confirma la regla. Pero los Hermanos Musulmanes no son un partido, ni les gustan; tuvieron que crear uno para presentarse y decir que no pretendían ganar. Y ganaron. La ley electoral aprobada bajo al-Sisi es una garantía de que no volverá a ocurrir. Y a ello ayuda un poquito controlar los resortes mediante una concentración de poder nunca vista.
Cualquiera que se presente contra al-Sisi perderá, como mínimo las elecciones. Puede perder igualmente su nombre (difamación, como a El-Sadat), perder su libertad (como lo "detenidos") o su salud (como el atacado ayer, Hisham Geneina).


En este contexto, resulta casi un sarcasmo el titular del estatal Ahram Online: "Interview: Press must maintain objectivity in covering presidential elections, says head of Egypt's NPA Karam Gabr"*****. "Objetividad" es otra de esas palabras que gustan al régimen. En la entrevista, el responsable de la Autoridad Nacional de Prensa, se señala que se realizará una "guía" para explicar a los informadores cómo deben informar. Adelanta algo:

Gabr said that news media should not rely on anonymous sources, whose information can be difficult to verify.
"These are open elections that hold no secrets," Gabr said.
Gabr also underscored the necessity of maintaining objectivity, saying that the media should give all candidates equal opportunity to present their programme.
On covering President Abdel-Fattah El-Sisi's candidacy, Gabr said that this should be handled with adherence to two main points.
The first is highlighting El-Sisi's accomplishments during his tenure as president, "which do not belong to President El-Sisi alone, but to the Egyptian state and the Egyptian people."
"These accomplishments should be given their due in promotion before the public," Gabr said.
The second point is that El-Sisi's candidacy should be covered with the same respect shown to all other candidates.*****


Con lo que está ocurriendo, esto puede parecer una broma, pero expresa esa idea de la unidad del presidente con el estado y el pueblo. Lo ha hecho el presidente, sí, pero gracias a su conexión con el pueblo y el Estado. ¡Faltaría más! Lo que se hace así es no poder cuestionar lo hecho, que ya se considera un logro. ¿Son los errores gubernamentales también responsabilidad del presidente o de eso no se puede hablar? Para Karam Gabr los medios estatales representan, según dice, la "conscience of the press", algo que no siempre se cumple.
Los medios estatales llevan varios meses cubriendo inauguraciones y presencias del presidente con una intensidad digna de un programa electoral. Todo tipo de noticias de éxito, reales o imaginarias, son lanzadas para tapar una crisis económica de enorme calado sobre la población. La ley de emergencia se ha prolongado por lo que nadie puede protestar o cuando ocurre algo malo, inmediatamente se decreta un secreto informativo, como ha ocurrido hace unos días con el arresto del candidato Sami Anan. En este contexto, la información sin crítica se convierte en propaganda.


El mismo medio estatal que desde el que Karam Gabr aboga por la objetividad, la ecuanimidad y la libertad "bajo el imperio de la ley", publicaba el día 25 de enero, el mismo día de la revolución un artículo titulado "Conscience of the citizen"****** y firmado por Galal Nassar, Editor Jefe de la también estatal Al-Ahram Weekly. Nassar comienza contando sus discusiones sobre una "teoría de la historia" del pueblo egipcio que había planteado en una conferencia titulada "The Story of a Nation". Según su idea se centra en la carga soportada por los ciudadanos egipcios durante años por la falta de justicia, igualdad, etc. Señala Nassar: "Suffering was made worse during the mayhem and instability following the revolution, followed by harsh economic and security conditions that almost destroyed the country and its people ".
Es interesante observar cómo estos teóricos excluyen el sufrimiento que el propio estado, a través de la represión, ha causado al pueblo egipcio. Parecen dibujarlo siempre como una especie de masa romantizada a la que se le arroja lo suficiente para que esté tranquila. Estas son las palabras siempre de los que han nacido en la mejor parte de la sociedad, que hacen poco por aliviar a los demás, pero teorizan sobre su miseria y cómo hacer que den las gracias.
Por supuesto, la teoría final de la Historia es que ese pueblo sufriente fue salvado gracias a la intervención providencial de los enviados:

These fractures in society made their way to the citizen’s conscience, which grasped at the notions of change and revolution, and their condition and circumstances fuelled a massive revolution on 25 January 2011, after years of internal conflict and derailing of social and ideological values. Despite sophisticated scenes inside Tahrir Square that were admired around the world, on the fringes of the square anarchist groups led some of their militias and followers in confrontations to bring the state to its knees. Their aim was to topple the national state for the sake of a caliphate, supreme guide and emir, through battles with the remnants of state institutions, most notably the military.
But the conscience of the citizen awoke and resolved the conflict quickly in favour of a system of principles, values, heritage, moderation, after realising this reservoir is being depleted and stolen to be replaced by an alien plan. Citizens came out in November 2012, enraged about the puppet of the supreme guide who was sitting in the presidential palace; they chanted “Down with the rule of the Guide” and “Down with the Muslim Brotherhood”. This battle continued for months until it was finally crowned with a popular revolution on 30 June 2013, the largest in human history.
Looking back in 2018, we see how Egyptians are rebuilding their country, gathering their strength and memories to overcome all obstacles. It is a tale of a nation and its people who are rebuilding their personality and heritage, which remain under threat, before they can build mega material projects. The people need someone to sponsor a real ideological and cultural project of renovation to stamp out this constant threat. The state must also break its silence about repeated failures of some institutions that are passive and not sounding the alarm about this threat, which can become the alternative if we drop the ball.
Wake up. Be alert.******


La alusión a las instituciones pasivas se referirá a la sordera de Al-Azhar sobre esa renovación del discurso religioso. Todo el escrito es la glorificación paternalista de un pueblo al que se le enseña el caudillismo como fórmula para asegurarse la continuidad de una institución, el Ejército, el mayor entramado económico y de poder de país, a través de asegurarse que esa parte no se vea tocada por la indiscreción.
Desgraciadamente, si este es un ejemplo de la objetividad que los medios estatales deben tener, está muy lejos de los que los demás entienden por "objetividad". Todo lo que se hace es la glorificación de un golpe de estado con una pretenciosidad ridícula ("a popular revolution on 30 June 2013, the largest in human history"). Con todo, el escrito cumple con los requisitos señalados: identifica al presidente, al pueblo y al Estado. La conclusión es que el "golpe" era el deseo del pueblo (que había pedido nuevas elecciones a través de la carta de Tamarod, firmada por millones de personas). Parece que hay ciertas evidencias de que ese movimiento no fue tan popular como aparentaba.
En julio de 2017, The Washington Post titulaba "How Egypt’s generals used street protests to stage a coup" y señalaba:

Initially portrayed as a grass-roots movement, the Tamarod, or “rebellion,” petition campaign led the calls to oust Morsi on June 30. Only later would the role of Egypt’s military and Interior Ministry stimulating the movement become apparent. Leaked audio recordings reveal that Tamarod’s leadership was drawing on a bank account administered by Egypt’s generals and replenished by the United Arab Emirates. Interviews with Interior Ministry officials and former Tamarod members highlight how the security apparatus fomented street protests against the Morsi government. These revelations quickly discredited Tamarod after the coup. In October 2013, secular activists and revolutionaries attacked one of the movement’s founders, who they denounced as a “pimp of the intelligence services.”*******


Esto no es descubrir ningún secreto, pero está bien recordarlo. Es una de las especialidades de la política egipcia este tipo de maniobras de manipulación y fomento interesado de revueltas cuando toca.
El texto del diario norteamericano se cerraba así:

Of course, the military’s instrumentalization of large crowds June 30 does not detract from the significant popular opposition to Morsi’s divisive and frequently incompetent presidency. But as I have argued elsewhere, appreciating the role of Egypt’s generals and security services in creating the conditions for Morsi’s removal does call into question a pervasive and politically expedient portrayal of the events of June-July 2013: that a majority of Egyptians spontaneously rose up, unaided, to embrace a full-blown return to military rule.*******

Mientras todos los levantamientos contra el régimen, como el 25 de enero de 2011, se manejan como hacía nuestro teórico como conspiraciones extranjeras, las conspiraciones internas, las fomentadas desde el poder profundo, son siempre fruto del destino, del dedo divino o del flujo de la Historia (elija la que más le guste). En el Egipto de al-Sisi se entra en una comisaría y se muere uno solo, los aviones explotan y caen por leyes exclusivamente físicas, la gente olvida que ya no es militar, la gente se suicida torturándose, etc.
Sorpresas y rutinas componen el escenario electoral egipcio, por llamarlo así. No se parecen a las elecciones de ningún otro país, aunque estas cosas pasan en muchos sitios. Las diferencias esenciales son precisamente las teorías y argumentaciones, las explicaciones, etc. que se dan para justificar que el presidente debe seguir siendo el presidente y que habrá que ir pensando ya en remodelar la constitución para un tercer mandato. Salvo que haya muchas más sorpresas en el futuro.
Sigue la obsesión por el control de la imagen exterior —se anuncia nueva página en francés de Ahram Online— algo imposible de realizar. Rutina es ya la queja de las instituciones sobre cómo son percibidas todas esta peculiaridades políticas y electorales que se tratan de pasar por normalidad. No lo es.
El mayor problema de al-Sisi no son sus oponentes, sino la abstención, que puede ser grande y difícil de camuflar. Se teme especialmente la de los jóvenes, como ocurrió la vez anterior. Es el rechazo por la frustración de una revolución en la que muchos habían depositado sus esperanzas de futuro y por la que dieron la vida o se la jugaron. Algo más complejo e intenso que ir a aplaudir al presidente a las conferencias de jóvenes en Sharm el-Sheik, en donde los jóvenes del régimen muestran su satisfacción.

The New Yorker

* "Egypt's SIS criticises foreign media coverage of Sami Anan case" Ahram Online 25/01/2018 
http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/1187/288798/Egypt/-Presidential-Elections--/Egypts-SIS-criticises-foreign-media-coverage-of-Sa.aspx
** "Mortada Mansour backtracks on presidential bid" Egypt Independent 27/01/2018
http://www.egyptindependent.com/mortada-mansour-backtracks-presidential-bid/
*** "Wafd Party chairman Badawy to run for president" Egypt Independent 26/01/2018 http://www.egyptindependent.com/wafd-party-chairman-badawy-to-run-for-president/
**** "Wafd Party members outraged over Badawy’s presidential bid" Egypt Independent 27/01/2018 http://www.egyptindependent.com/wafd-party-members-outraged-badawys-presidential-bid/
***** "Interview: Press must maintain objectivity in covering presidential elections, says head of Egypt's NPA Karam Gabr" Ahram Online 27/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/1187/288905/Egypt/-Presidential-Elections--/Interview-Press-must-maintain-objectivity-in-cover.aspx
****** Galal Nassar "In-Focus: Conscience of the citizen" Ahram Online 25/01/2018  http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/288787/Opinion/InFocus-Conscience-of-the-citizen.aspx

******* "How Egypt’s generals used street protests to stage a coup" The Washington Post 03/07/2017 https://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2017/07/03/how-egypts-generals-used-street-protests-to-stage-a-coup/?utm_term=.dd5df40f3564




viernes, 26 de enero de 2018

El corredor aburrido

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Más de uno podrá preguntarse ¿por qué se complica Abdel Fattah al-Sisi la vida eliminando a los candidatos en unas elecciones que todo el mundo da por supuesto que va a ganar? ¿No es absurdo, teniendo controlado todo, minar la poca credibilidad de las elecciones? ¿Qué sentido tiene hacer algo así y por qué no dejarlo correr? Son preguntas que cualquier observador se hace cuando ve cayendo, uno tras otro, a todos los candidatos a la presidencia.
Egypt Independent se pregunta abiertamente desde los titulares "What if Sisi becomes sole presidential candidate?"*. La preocupación ha pasado del posible resultado a la desaparición de la competencia política en cualquier dirección. El presidente corre el riesgo de correr solo la carrera y ser reelegido.
Mada Masr nos ofrece los datos actuales del presidente, en cuanto a los requisitos para ser proclamado candidato:

To file for candidacy, those aiming to run in Egypt’s presidential elections must obtain the endorsement of 20 members of Parliament, or have 25,000 civilians from 15 different governorates submit endorsement forms, with at least 1,000 endorsements coming from each governorate. Sisi has garnered the support of 546 MPs so far. However, the NEA has not yet announced how many civilian endorsements he has acquired.
The total number of endorsement forms submitted at offices of the Authority of Real Estate Proclamation and Notarization around the country currently exceeds 917,000, NEA spokesperson Mahmoud al-Sherif announced in statements to the press on Tuesday. The NEA will continue receiving candidacy forms until 2 pm on January 29.**


Los datos no hacen sino confirmar el absurdo, en términos exteriores, de la eliminación de candidatos, que es sin duda contraproducente en el plano internacional ya que destruye cualquier posibilidad de considerar un mínimo democrático al régimen, ya bastante vapuleado por cuestiones relacionadas con las violaciones constantes de los derechos humanos.
En este sentido, Egypt Independent se hace eco de las declaraciones del senador republicano, John McCain, sobre lo que está ocurriendo en Egipto en estas elecciones. El artículo comienza señalando el rechazo del gobierno egipcio a las declaraciones, para cerrar con las palabras de McCain:

On Wednesday, Senator John McCain condemned what he described as the “repression” by Egyptian President Abdel Fattah al-Sisi against political opponents such as the arrest of candidates, expressing doubt about the possibility of holding “free and fair” elections.
In a statement marking the 7th anniversary of the 2011 January 25 revolution in Egypt, McCain called for respect of the “spirit of revolution” and the democratic aspirations of the Egyptians.
“Seven years ago, the Egyptians inspired the world with their peaceful revolution that demanded freedom and social justice, in a move that encouraged those who seek democracy and freedom,” he said.
McCain added that over the past seven years, Egypt witnessed a serious fall as Sisi has launched a crackdown on political activism and human rights that has led to the imprisonment of tens of thousands of dissidents, including 19 US citizens and about 3,500 young people.***


La enemistad de John McCain con Donald Trump no es ajena a estas críticas, pero no le quita un ápice de razón en lo dicho. Pero recordar la revolución —ayer fue su aniversario— en estos momentos solo es un acto retórico de absorción de discursos por parte del poder para tratar de anularlos. Solo el poder puede "celebrar" la revolución, pues cualquier otra celebración se volvería sobre el poder.
Es triste y desolador que sea un senador norteamericano quien recuerde lo que muchos egipcios quieren olvidar, el levantamiento contra el poder represivo que inundaba las calles de Egipto, que vigilaba sus rincones y arrestaba sin dar cuentas a nadie haciendo desaparecer a quien molestaba. Eso es lo que supuso la tortura y muerte del joven Khaled Saeed, arrojado su cuerpo destrozado en medio de la calle en Alejandría y que hizo saltar la paciencia.
Les guste o no a muchos, la revolución se produjo, pero muchos prefirieron la servidumbre. El desastroso y represivo año de Morsi mostró que hay muy pocas ganas de convivencia y libertad y si mucho de maníaca obsesión por el control de las vidas ajenas. No se quería "democracia"; muchos solo reclamaban "poder". Es más que probable que los propios militares, temerosos ante la pérdida de la jefatura del estado, alentaran el caos de los islamistas, de la mano de un megalómano Morsi y de un parlamento con un 70% de Hermanos Musulmanes y salafistas. Al caos del periodo de la SCAF, la Junta militar, siguió el de los islamistas. El lema era convencer que era la revolución la que había traído el caos y a los islamistas. La revolución dejó de celebrarse y se convirtió en una conspiración occidental para destruir Egipto, un regalo de dios al mundo. Unos pedían nuevas elecciones, pero muchos otros lo que querían era el regreso del Ejército al poder, como finalmente ocurrió. Los barcos se quemaron mediante las matanzas que habrían una brecha en la sociedad y servía para justificar los excesos represivos: encarcelamientos, desapariciones, exilios. etc.


El régimen egipcio ha intentado anular la revolución equiparándola con un golpe de estado militar posterior. De esto tiene la culpa el comportamiento de una parte importante del pueblo egipcio que recibió besando a los militares cuando estos, tras 18 días en sus cuarteles, aceptaron sacrificar a Hosni Mubarak para mantener el control del Estado y seguir en el poder.
Los que se contentaron con la salida de Mubarak y celebraron a los militares como "salvadores" no querían ver que el presidente saliente no era más que la cabeza del entramado político, económico y militar que sigue controlando Egipto en estos momentos. La revelación del poder del voto islamista que respaldó a Morsi trajo algo más: el creciente poder de Al-Azhar, necesario para poder controlar al pueblo y a los islamistas.
Egipto es víctima de sus propios discursos. La intensa identificación de un candidato presidencial con el estado crea una retórica especial junto a un tercer elemento, el "pueblo". El poder se basa en la identificación de esos tres elementos —presidencia, poder y pueblo—, con el intenso añadido religioso, para poder funcionar. De esta forma cualquier crítica contra uno se extiende a los demás. La presidencia es carismática e implacable; el estado es monolítico y propietario; el pueblo es, finalmente, la encarnación excepcional de la Historia, tal como se les cuenta. 
Hay una institución que cubre esos tres elementos: el Ejército. El Ejército se nutre de los hijos del pueblo, permite el discurso nacionalista y ofrece desde su interior la cabeza visible, el presidente, un militar carismático en quien confiar. Si el Estado es una abstracción moderna, el Ejército es un ente orgánico, vivo. Si Egipto es un regalo divino, ¿qué de particular tiene que sea Dios mismo quien intervenga en su elección? Lo mismo puede castigar al impío Nasser que mandar sueños proféticos a al-Sisi para que se presente. La muerte de Sadat a mano de islamistas fue el resultado de su traición al firmar la paz con Israel. Todo tiene "explicación".


La idea de "ejercito y pueblo, una sola mano" es la que permite de forma práctica que  la institución militar se considere como la encarnación de todos los valores y virtudes que definen Egipto. El Ejército "cumple los deseos del pueblo", asegurándose de esta forma la obediencia. Por eso no es admisible que se presenten candidatos con uniforme militar, activo, en la reserva o fuera de la institución. La acusación que han hecho contra Sami Anan, detenido, no es solo por estar en la reserva y presentarse, sino básicamente porque siembra confusión con la idea de un Ejército divido. El mito requiere que el Ejército, igual que su presidente, obedezca una única y clara llamada. Dos sería romper esa ilusión. La acusación, según se ha señalado, es la que nos parece más absurda, pero que es la que más fuerza tiene en el contexto: "The Egyptian Armed Forces ordered the summoning of former chief of staff Sami Anan on charges of incitement between the military and the Egyptian people."****



La acusación de intentar separar al Ejército y al pueblo es ridícula y absurda para cualquier observador desde un sistema democrático. No lo es, en cambio, en un sistema como el egipcio, en donde todo se basa en la idea de mandato. El militar recibe el mandato (histórico, divino) de presentarse, es algo por encima de él mismo. Esto es lo que hizo al-Sisi cuando se presentó. Tras asegurar decenas de veces que no tenía aspiración alguna al poder, que no se trataba de tener otra vez a los militares en el poder, se produce el sueño profético en el que recibe la orden del asesinado Anwar El-Sadat de presentarse. Dios se lo pide. Y ¿cómo se le va a llevar la contraria?
Luego se encadena: si el presidente es un enviado (recuérdese la sisimanía) el pueblo debe aceptarlo. Montara Mansour, que se presentó como candidato a las elecciones presidenciales, dijo haber tenido un sueño en el que se le pedía que renunciara. El absurdo reclama el absurdo. Demasiados sueños proféticos.
Para que esto funcione es necesario el respaldo religioso de Al-Azhar y del ministro de Dotaciones religiosas que respalde esta estructura de sueños en serie. Las recientes declaraciones en el intento parlamentario de hacer una ley criminal contra el ateísmo, aseguraban que "los egipcios son religiosos por naturaleza" (la cursiva es nuestra). Eso implica también una obediencia por naturaleza. De ahí que el control religioso sea esencial en el régimen de al-Sisi. Hace un par de años, el ministro de Dotaciones Religiosas dijo cosas como que las "huelgas" iban contra el islam y, algo importante, también la celebración de la revolución del 25 de enero. Es un perfecto ejemplo foucaultiano de cómo se controla la sociedad a través del manejo de los discursos, de la historia a la religión, de la orden judicial a la fatwa.


El discurso central es el unitario: pueblo, ejército, estado, religión. Mientras todo esto permanezca unido, sin fisuras o enfrentamientos, se mantendrá el orden. La alternativa lógica es el caos y la disolución.
Por eso la aparición de otros uniformados produce una separación, un "enfrentamiento" por la gestión del centro, espacialmente hablando, de todo. Allí donde la democracia pide la separación de poderes, la estrategia egipcia es la concentración que hace que todo esté unido. Y esto tiene un poderoso efecto y, sobre todo, permite las coartadas absolutas: cualquier disidencia supone traición, amenaza, etc. para el conjunto. La religión interviene en la política y en la vida del pueblo; el Ejército interviene en todos los órdenes de la vida y no es solo el guardián de la integridad nacional, sino de la cohesión social alrededor del poder.
Exteriormente, el régimen de Abdel Fattah al-Sisi ha intensificado estas relaciones de cohesión borrando los límites y separaciones. Si otros trastan de separar poders, el ejemplo egipcio es la sumisión de todos ellos al poder, del parlamento a los jueces.
A todo ello se le junta un "excepcionalismo" que justifica las diferencias con los demás. Los otros son diferentes y los egipcios únicos, excepcionales. Por tanto, no se les puede medir ni juzgar por los mismos raseros. Su destino es propio y reciben un trato especial para cumplirlo: para ello ha de llegar su líder, el que conseguirá cumplirlo. La sisimanía no era una operación de marketing sino la constatación de una fiebre por la llegada del héroe. Los que lo hicieron, sabían que era necesaria como forma de entrega.


La respuesta a las críticas de John McCain insistían en lo que se ha convertido en la gran excusa, el terrorismo. Lo ha sido desde el principio, cuando Egipto decidió no sumarse a la fuerza contra el estado Islámico, señalando que ellos tenían su propia guerra. El gobierno ha fallado en intentar convencer al mundo que luchar contra el terrorismo es perseguir homosexuales, ateos, disidentes, artistas, libreros, editores, periodistas, activistas, etc. No ha convencido a nadie.
Lo que se muestra con ello, en cambio, es su voluntad totalitaria. Al-Sisi no busca los votos, para lo que necesitaría un rival al que ganar. No necesita barniz democrático. Él va buscando otra cosa: presentar una figura inatacable, omnipotente, que no pueda ser atacada por "faraónica" (impía) en su interior. Para ello necesita presentarse como una fuerza de unión, no partidista. Todo así se convierte en enemigo, todo lo que divide lo es. Como tantas veces ha señalado: una sola voz es la que debe escuchar el pueblo egipcio, la suya.
La detención de Sami Anan se ha producido por haber pedido al Ejército neutralidad en las elecciones, lo que fue una gran ingenuidad por su parte. Al-Sisi representa lo contrario: es el fruto del árbol del Ejército, cuya sombra ampara a los hijos de Egipto.

2014 L.A. Times

El régimen está haciendo volver a los que salieron tras la revolución, pero asegura mantener a la propia revolución secuestrada por los discursos oficiales. El golpe de estado se presenta como el segundo acto revolucionario, cuando fue precisamente el inicio de su muerte. También el entonces ministro de Defensa asumió el poder y pidió autorización al pueblo egipcio para hacer lo que tenía que hacer; todos asintieron, era el salvador de los demonios islamistas que habían votado un año antes. Y el pueblo salió a la calles a darle su apoyo, por lo que fue su mano también la que se cubrió de sangre. El pueblo respaldaba al presidente y al Ejército. Las matanzas y la represión podían empezar sin riesgo. Muchos se fueron porque no querían ser cómplices de aquel retorcido juego.
Los que se quedaron han tenido que ir desapareciendo del mapa conforme disentían públicamente. No hay término medio. Siempre encontrarán una manera de eliminarte. El gran problema de este sistema es que solo puede funcionar hacia adelante, es decir, creando mayor autoritarismo y obligará a que se modifique la constitución para un nuevo mandato del presidente que, precisamente por estar ahí por voluntad de Dios y ofrecido al pueblo, no puede ser sustituido más que por fracaso histórico (Nasser), por revolución popular (Mubarak), por muerte/asesinato (Sadat) o por golpe de estado (Mohamed Morsi).


La imposibilidad de una modernidad venidera por este camino, que obliga como se puede observar cada día a un discurso más retrogrado, es un hecho. Habrá quienes teoricen que es posible mantener un régimen con mano de hierro si se consigue producir riqueza. Hasta el momento solo hay sacrificios y recortes de un estado paternalista que no funciona y trata de crearse una imagen imposible de "normalidad". El aumento del control religioso sobre la vida pública tampoco es el camino sino otra correa para evitar correr hacia un futuro en que se cuestione. Prohibir huelgas con fatwas no funcionará demasiado tiempo.
Hoy, en los días del aniversario de la revolución, todo les parece lejano y confuso. Pero no deben equivocarse porque la juventud se ha retirado de sus posiciones pero sigue manteniendo sus ilusiones en la sombra. El problemas es que si es imposible cambiar al país por las urnas y es imposible hacerlo igualmente mediante golpes militares, la probabilidad se reducen a cero o al azar que, por definición, es inesperado.
El presidente al-Sisi intenta cubrir la falta de democracia con los avales de casi la totalidad del parlamento y casi un millón de avales populares. Con ello ha mostrado claramente las cartas marcadas con las que se juega en la política egipcia.



* "What if Sisi becomes sole presidential candidate?" Egypt Independent 25/01/2018 http://www.egyptindependent.com/what-if-sisi-becomes-sole-presidential-candidate/
** "Sisi submits candidacy forms to NEA, reveals 2018 campaign leadership" Mada Masr 24/01/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/01/24/news/u/sisi-submits-candidacy-forms-for-2018-presidential-election/

*** "Egypt renounces US senator comments on presidential race" Egypt Independent 25/01/2018 http://www.egyptindependent.com/egypt-renounces-us-senator-comments-presidential-race/
**** "Military summons presidential hopeful Sami Anan over charges of incitement" Daily News Egypt 23/01/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/01/23/military-summons-presidential-hopeful-sami-anan-charges-incitement/

Anexo:

Texto completo del senador John McCain:

Jan 23 2018
SASC CHAIRMAN JOHN McCAIN ON THE 7TH ANNIVERSARY OF THE JANUARY 25TH REVOLUTION IN EGYPT
Washington, D.C. ­– U.S. Senator John McCain (R-AZ), Chairman on the Senate Armed Services Committee, released the following statement today on the 7th anniversary of the January 25th revolution in Egypt, and the crackdown on human rights and democracy under President Abdel Fattah al-Sisi:

“Seven years ago this week, the Egyptian people inspired the world with their nonviolent revolution that famously called for bread, freedom, and social equality. The movement encouraged all those who seek democracy and freedom.

“Yet over the past few years, we have witnessed Egypt lurch dangerously backwards. President Sisi’s unprecedented crackdown on political activism and fundamental human rights has led to the imprisonment of tens of thousands of dissidents, including 19 American citizens and nearly 3,500 young people. Egyptian and nongovernmental organization workers – including individuals from the International Republican Institute, which I chair – have been prosecuted and harshly sentenced for peacefully working on behalf of democratic reform. At the same time, credible reports from international human rights organizations describe inhumane conditions in Egyptian prisons, where abuse and torture are rampant. Government censorship of the media and a draconian law governing NGOs have suffocated the country’s once promising civil society. And in the last month alone, the Government of Egypt has executed more than 20 prisoners sentenced to death in sham trials that lacked basic norms of due process. Hundreds more are on death row. Such grave human rights abuses have fueled radicalization in the past, and I fear they will do so again.

“The 2018 presidential elections offer an important opportunity for the Government of Egypt to include citizens in the political process and reopen the public sphere for real discussion and debate. All candidates for public office should have equal opportunity, including access to media and public space for campaigning. Instead, a growing number of presidential candidates have been arrested and forced to withdraw, citing a repressive climate and fear of further retribution. Without genuine competition, it is difficult to see how these elections could be free or fair.

“It is critical that the Government of Egypt embrace the spirit of the January 25th revolution and respect the democratic aspirations of the Egyptian people. I strongly urge President Sisi and his government to fulfill their commitment to genuine political reform and respect for human rights. The only way to achieve lasting peace and security in Egypt is to create accountable, democratic institutions that give all Egyptian citizens a stake in the future of their nation.”

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https://www.mccain.senate.gov/public/index.cfm/press-releases?ContentRecord_id=BC673C75-838F-4067-80C2-779782718BA3




jueves, 25 de enero de 2018

El domador se queda solo o triste aniversario

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Convertido en un ¡más difícil todavía! el circo electoral egipcio se ha quedado sin atracciones, dejando prácticamente solo al domador que restallar su látigo ante los ojos del asombrado público que no ve leones por ninguna parte. ¿Unas elecciones con un solo candidato?
En la misma línea de extinción de las atracciones, el candidato Khaled Ali, el amenazado por su dedo díscolo que los expertos en retoque fotográfico de una y otra parte analizaban para ver si era anormalmente largo y dado al insulto, el abogado de los derechos humanos y defensor de las islas regaladas de Tiran y Sanafir, ese Ali, también ha anunciado su retirada.
Con el titular "Breaking: Khaled Ali withdraws from presidential race" lo anunciaba ayer Egypt Independent:

Prominent rights lawyer Khaled Ali, who recently declared his intention to run in the 2018 Egyptian presidential election, announced on Wednesday that he has withdrawn from the race.
In a press conference held at his campaign’s headquarters in Cairo, Ali explained that he had agreed with his campaign staff to withdraw his candidacy after the circumstances had changed in the country, following the arrest of former chief of staff of the Egyptian Armed Forces and presidential hopeful Sami Anan.
On Tuesday, Ali told Egypt Independent that he and his campaign staff were in discussion regarding their stance on his presidential bid, following election developments.*


La retirada de Khaled Ali se presenta como una consecuencia del arresto y eliminación de Sami Anan el día anterior. Eso supone descalificar las elecciones en sí y decidir no sumarse a la farsa, que es lo que todos han pensado pero solo algunos han dicho.
Lo sorprendente de lo que ocurre en Egipto, donde ya nada es novedad. Lo sorprendente es que alguien lo diga frente a las retiradas silenciosas por las que algunos optan. Con el silencio se está santificando al régimen. Los que se van en silencio son pronto olvidados.
¿Qué circunstancias son las que han "cambiado" después de la detención del ex militar Sami Anan? Probablemente ninguna. El régimen es el mismo y sigue haciendo lo que lleva haciendo desde sus inicios: represión y propaganda. Lo que ocurre es que es imposible presentarse a unas elecciones si cualquier discrepancia se considera una traición, como hemos señalado continuamente. Es imposible llamar "elecciones" o calificar como "democrático" un sistema en el que si te presentas te acusan de dividir al país. Es tan ridículo que en algún momento la baraja se rompe porque el juego es imposible.
Hace mucho tiempo que advertimos que el estado de perfección de al-Sisi era el del cuartel silencioso, es decir, una estructura jerárquica en la que no se discuten las decisiones, en donde toda orden es una verdad incuestionable y en donde aquel que la cuestiona es eliminado de una forma u otra. Egipto no es una democracia y se trata de impedir que pueda serlo mediante un parlamento elaborado mediante una ley que buscaba eliminar a los opositores y convertirse en mera corte vocinglera muchas de cuyas propuestas han hecho sonrojarse al propio país. Todo es teatralidad, con la finalidad de mantener un simulacro de democracia.
Se nos ha hablado estos días de la compra de avales mediante reparto de paquetes de arroz y pasta, del pago por cada documento a 30 o 50 libras mientras se impedía la recogida de avales para los demás candidatos, cuyos recolectores han sido detenidos u obstaculizada su labor, como han denunciado. Lo denuncia el otro día Mada Masr, cuyas informaciones nos traían los comentarios desde las colas formadas para el apoyo al presidente.


Hemos visto la retirada de Mohamed Anwar El-Sadat preguntando quién ha financiado el libro en el que se le ataca y difama; hemos visto al condenado a seis años coronel Qonsawa preguntando por qué no se aceptó su constante petición de salida del Ejército para presentarse a las elecciones.
Todo esto es demasiado sistemático y hasta enfermizo en una persona que tiene atados todos los cabos de las elecciones y de quien no se duda que vaya a ganarlas. ¿A qué teme Abdel Fattah al-Sisi para haber provocado esta paranoia? Podemos pensar en algún tipo de mentalidad enfermiza incapaz de asumir que alguien le lleve la contraria. Podemos pensar incluso que se ha creído sus propias palabras sobre los sueños en los que se le animaba a presentarse, considerándose un enviado. Podemos pensar, finalmente, que se siente inseguro pese a todas las garantías del que tiene la sartén por el mango y no ha dejado de usarla dando los sartenazos que le han parecido convenientes.
Las campañas de despellejado de los rivales, la furia desatada de los medios sicarios contra todos los que amenazan su cómodo futuro a la sombra del poder, apenas tiene precedente más que en duras dictaduras que no les molesta que se las considere como tales. Al presidente egipcio, por el contrario, le preocupa mucho mantener una imagen impoluta. ¿Se creyó la sisimanía, se le subió a la cabeza, considera natural la constante adulación de su séquito? A diferencia de su amigo Donald Trump, la psicología no ha entrado en el análisis del comportamiento presidencial.
La detención de Sami Anan puede haber abierto brechas y ojos sobre el comportamiento de un sistema que no está dispuesto a ceder un mínimo que pueda implicar una merma en su poder. El viejo régimen de Mubarak ha vuelto rejuvenecido ante la espantada de todos los que han tenido un mínimo de dignidad y han decidido callar o marchar discretamente para evitar las represalias y las descalificaciones. Cualquiera que ha intentado hacer despertar a los egipcios de su letargo ha sido objeto de ataques, llevado ante la Justicia (¿?), encerrado, difamado, acusado de conspiración para extender una imagen negativa de Egipto. Eso vale para la cantante Sherine, la que dijo que no bebería agua del Nilo,  al Auditor General del Estado, encarcelado por poner una cifra a la corrupción galopante. El rey no quiere espejos.
Daily New Egypt se hace eco de la detención de Anan y señala:

According to the video statement by the military, Anan is accused of running for an election without the approval of the armed forces. The statement said that Anan is considered to be a reservist, hence cannot be engaged in civilian practices such as running for president in an election. In Egypt, military personnel cannot participate in electoral procedures.
It also accused the would-be candidate of inciting against the armed forces with the aim of creating disputes between the military and the great people of Egypt.” In the video in which he announced his intention to run for the presidency, Anan called upon the armed forces to remain unbiased.
The general was forced into retirement by Islamist former president Mohamed Morsi in 2012. He was chief of staff of the Egyptian Armed Forces from 2005 until Morsi dismissed him, along with then-head of the military Mohamed Hussein Tantawi, on 12 August 2012.
Anan’s candidacy had drawn criticism from pro-state figures and media, accusing him of being the candidate of the now-banned Muslim Brotherhood group.
The official page of his campaign said that Anan was arrested, to be sent to military prosecution for interrogation. His campaign also said that it will halt all activities for the safety of its members.**


¿Cómo se puede sin pudor admitir esa romántica idea de la unidad de un Ejército autoritario con un pueblo que lo padece? ¿Cómo se puede, sin sonrojo, acusar a un candidato de "creating disputes between the military and the great people of Egypt "? ¿Cabe mayor absurdo y demagogia? Sin embargo son estas las falacias que con más gusto se asumen dentro de una sociedad en la que el miedo es un motor frecuente, por lo que el Ejército siempre encarna la figura de padre protector en esta "patriarcado político". Lo creen porque quieren creerlo, porque les favorece y porque les es rentable. Es la minoría social que ve cómo su estatus y privilegios se mantienen de padres a hijos, presidencia tras presidencia mientras todo esté a la sombra del Ejército.
Hoy es 25 de enero, el aniversario de la revolución de 2011, la que sacó a mucha gente a las calles a protestar por la brutalidad e inoperancia del poder. Pasado los años, repaso las portadas de los diarios de hoy y no encuentro referencias a un hecho histórico que muchos egipcios se empeñan en olvidar. A unos les han convencido de que fue una conjura internacional; a otros de que fue una maniobra islamista. Están los que creen que fue un tiempo de caos que hay que evitar. Y están los que recuerdan en silencio discreto las horas pasadas y sufrimientos en Tahrir durante 18 días que les trajeron las simpatías del mundo. Eran los que luchaban por la dignidad, el pan y las libertades, algo que el régimen militar de Hosni Mubarak no les había traído tras el asesinato de Sadat.
Han sido los enormes errores de los intocables militares los que han torcido la historia del país llevándolo a la situación actual. Pero la percepción del secuestrado no es nunca la normal y Egipto padece un interesado síndrome de Estocolmo que le hace bendecir a sus dominadores, cuyas fotos se besan en infantil gesto de dependencia.
Los mártires fueron entonces los muertos por la Policía; con sus rostros se decoraban las calles en una muestra de sentido homenaje. Hoy la palabra "mártir" se reserva para los policías que caen en atentados terroristas.
Así nos cuenta el diario estatal Ahram Online la ceremonia con las familias de los policías muertos:

President Abdel-Fattah El-Sisi honoured the families of Egypt's martyrs, including some officers, in a ceremony held at the Police Academy on Wednesday on the occasion of the 66th National Police Day, which also coincides the 7th anniversary of 25 January revolution.
Alongside Interior Ministery Magdy Abdel-Ghaffar and senior state officials, the Egyptian president saluted the sacrifices of policemen who lost their lives to terrorism, laying a wreath of flowers at the police martyrs' memorial.
EL-Sisi affirmed that the Egyptian police, along with the army, have spared Egypt from the dangers which have driven many other countries in the region to destruction.
"Evil forces are still waging their war of destruction with utmost effort but nobody can prevail over the will the Egyptian people," El-Sisi added, calling on Egyptians to remain alert.
"Some people want to divert our attention from the goals we have been working to achieve. I say to the Egyptian people: Do not listen to their nonsense talk, and stay committed to achieving construction, development and prosperity," the Egyptian president added.
"We should not allow anybody to take us onto a path that we do not want to go through. Egypt will never become a base for terrorism and evil," El-Sisi said.
"The sons we lost during our war on terrorism are not just the sons of the police and army, but the sons of the whole Egyptian nation," the president said, affirming that Egypt will avenge "every drop of Egyptian blood."
President El-Sisi also saluted Egyptians on the anniversary of 25 January revolution, saying it represented the impetus for the nation to embark upon a new path of development.
"The noble blood that was shed for the sake of freedom, dignity and decent standard of living for the Egyptian citizens gave us the cause to create another reality that Egypt deserves," President El-Sisi said.
The president highlighted enforcing the rule of law as a significant factor to achieve stability and development, expressing appreciation to the role of the Police to maintain and preserve the country's safety.***


No es coincidencia. Los egipcios eligieron bien el día para protestar, el Día Nacional de la Policía, una institución que secuestraba, torturaba y asesinaba. Y lo sigue haciendo. Los asaltos a comisarías donde han muerto personas ingresadas es frecuente, el último hace poco más de diez días.
Intentar reunir en un mismo acto la Revolución y la Policía que la reprimió es uno de esos disparates que salpican la historia egipcia, llena de este tipo de ironías e incongruencias. Es una lástima que el presidente no incluyera —desde aquí nuestro recuerdo y  homenaje— a Shaimaa al-Sabbagh, la activista socialista y poeta, muerta de disparos de la Policía cuando llevaba una corona de flores a Tahrir para homenajear a los caídos en 2011. O que no se acordara tampoco del estudiante de doctorado Giulio Regeni, desaparecido un 25 de enero y aparecido en una cuneta torturado y asesinado, del que todavía se espera una aclaración. Son muchos jóvenes los que están o han estado encarcelados desde entonces. Otros se han retirado e intentan hacer labores sociales para intentar paliar las carencias sociales.


Hablar del "imperio de la ley" es realmente un ejercicio de cinismo cuando la ley se utiliza para eliminar candidatos o para absolver a los criminales y corruptos de entonces, que ven repetidos sus juicios y salir absueltos. Es puro cinismo cuando se le repite el juicio al oficial condenado por matar a sangre fría, por la espalda, a Shaimaa al-Sabbagh.
La retirada, voluntaria o forzada, de más candidatos a la presidencia es un acto que nos hace recordar las palabras de al-Sisi cuando se convocaron las elecciones generales: se ha concluido la "hoja de ruta". Era la establecida tras el golpe de estado con la excusa de restablecer la democracia. Desgraciadamente esa democracia no había existido ni antes ni ahora, solamente una farsa orquestada desde el poder en la sombra, desde ese "estado profundo" que quiere seguir controlando Egipto.


La fotografía que abre ahora Ahram Online nos muestra a un voluntario (según  lo califica el diario) cargando tres cajas repletas de avales para al-Sisi. ¿Quién nos queda en la "carrera electoral"? Pues creo que Mortada Mansour, el "jesusgil" egipcio —apodado el "perro del régimen", organizador de la "batalla del camello" contra los manifestantes en Tahrir— y la vitalista profesora Mona Prince, vilipendiada por hacer bellydance en la terraza de su casa, y reivindicadora de vivir su vida sin que nadie se meta en ella.
Cuando al-Sisi se quede solo, se nos dirá que es una gran victoria que demuestra la unidad del país y el Ejército.



* "Breaking: Khaled Ali withdraws from presidential race" Egypt Independent 24/01/2018 http://www.egyptindependent.com/breaking-khaled-ali-withdraws-presidential-race/
** "Military summons presidential hopeful Sami Anan over charges of incitement " Daily New Egypt  23/01/2018 https://dailynewsegypt.com/2018/01/23/military-summons-presidential-hopeful-sami-anan-charges-incitement/

*** "President Sisi honors martyrs' families on National Police Day" Ahram Online 24/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/288718/Egypt/Politics-/President-Sisi-honors-martyrs-families-on-National.aspx