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miércoles, 5 de noviembre de 2025

Trump y la batalla perdida en Nueva York

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No le han sentado nada bien a Donald Trump los resultados de este martes electoral en Estado Unidos. Si las encuestas mostraban su momento de popularidad más bajo, los resultados de las urnas han ido en el mismo sentido. 

En RTVE.es nos dan en lugar preferente la noticia de la gran batalla por Nueva York, un lugar en el que el enfrentamiento adquiría tintes especiales ya que los demócratas habían presentado a un joven musulmán y representante de una versión más "de izquierdas" de los demócratas.

El titular de RTVE.es anuncia que "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York", dejando para el interior las otras importantes victorias que se han producido en otros puntos del país. La atención estaba en Nueva York, pero los demócratas se han hecho con cargos importantes en diferentes lugares 

El demócrata Zohran Mamdani ha ganado las elecciones a la alcaldía de Nueva York y ha hecho historia al convertirse en el primer musulmán y socialista al frente de la mayor ciudad de Estados Unidos. A sus 34 años será el edil más joven en gobernar la Gran Manzana desde 1892.

Este firme opositor de Donald Trump, ha pasado de ser un legislador prácticamente desconocido para la mayoría de la ciudad a convertirse en una de las figuras más visibles dentro de su partido. Este martes ha culminado su despegue tras derrotar con el 50% de los votos al republicano Curtis Silwa y al exgobernador Andrew Cuomo, antes demócrata, ahora candidato independiente para el que Donald Trump había pedido el voto.

[...] Durante su campaña, Mamdani defendió con firmeza la congelación de los alquileres, en una ciudad donde compartir piso puede costar más de 1.000 dólares al mes. Conquistó a los neoyorquinos prometiendo transporte y cuidados infantiles gratuitos, viviendas asequibles y una red de tiendas municipales con precios bajos para aliviar el alto coste de la vida en la Gran Manzana.*


Lo que los demócratas consideraban el "ala socialista" del partido, Trump lo ha extremado considerando a Mamdani como "comunista". Esto forma parte de la estrategia de mostrar al rival como un enemigo de la democracia, un infiltrado extranjero y anti americano. Por supuesto, el futuro alcalde de Nueva York tenía todo aquello que Trump creía poder utilizar en su contra: musulmán y comunista. ¿Se puede pedir más a un contrincante? Sin embargo, no les ha funcionado, lo que hace la derrota en la batalla de Nueva York doblemente dolorosa.

Más allá de la importante victoria, un desafío directo a Trump porque así se lo tomó él mismo por sus vínculos obvios con la ciudad —allí se encuentra la Trump Tower—, ha habido otras victorias que harán sacudirse el ego y mirar más el conjunto, la deriva del voto. El autobombo de Trump es una cosa y el estado general del país es otra. El texto nos explica:

Este martes, los demócratas suman nuevas victorias. En Virginia, la demócrata Abigail Spanberger ha sido elegida gobernadora y se convertirá en la primera mujer en dirigir el estado tras superar por más de un 10% a su principal contrincante. En Nueva Jersey, la victoria ha sido similar porque Mikie Sherrill también se ha hecho con la gobernación del estado. Más al sur, los californianos han aprobado una medida de redistribución de distritos electorales, que otorgaría cinco escaños adicionales a los demócratas.*

Si Trump lo ve desde su ego, los estrategas republicanos contemplarán el problema desde otra perspectiva, la de las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán en 2026. Ahí ya puede ser donde se produzca un giro en la situación política, con cambios importantes en las cámaras.

CNN

La estrategia de Trump es personalista; los estrategas republicanos lo son mientras les funcione Trump. Pero en el momento en el que la desconfianza en Trump se apodere de sus análisis, veremos qué ocurre.

Trump no es un hombre de partido, mientras que los republicanos en la sombra están obligados a satisfacer los intereses económicos y de orden ideológico (religiosos, negacionistas...) tras el partido. El control de Trump sobre el partido está en función de sus resultados. ¿Pueden asumir una debacle electoral inducida por la caída libre en la confianza en el presidente?

Trump ha entrevisto rápidamente esta posibilidad y ha dado su propia interpretación:

Tras conocerse los resultados electorales, Trump ha reconocido que su Partido Republicano ha perdido todas contiendas clave de esta jornada, pero ha considerado que la razón fue porque su nombre no estaba en las papeletas. No le falta razón, porque a lo largo de su trayectoria política, el magnate ha demostrado una capacidad limitada para transferir su popularidad a otros candidatos republicanos.*

Creo que la estrategia de Trump se plantea de forma un tanto simple. En realidad, creo que esta "capacidad limitada", tal como se dice en el texto, forma parte de la estrategia personalista de Trump. Se trata de ver que "él puede", tiene apoyo mayoritario, mientras que los demás sufren para intentar ganar el apoyo en las urnas. ¿No es esto "puro" Trump? Alguien que tiene esa idea mesiánica de sí mismo no se compromete apoyando a otros que podrían perder. Trump no es persona de partido; es persona de sí mismo. Por eso en estos años, ganando los republicanos, Trump se apunta él mismo las victorias mientras que apunta a los demás sus derrotas.

A Trump, como hemos podido ver anteriormente, nadie le puede ganar si no es con fraudes, según su propia versión. Es lo que le sirvió para justificar el asalto al Senado y tratar de impedir la toma de posesión de Joe Biden. Eso es lo que hace temer a los norteamericanos en su insistencia en un tercer mandato o, como señalamos el otro día, mi preocupación que pudiera pensar "un segundo mandato ampliado" alegando algún tipo de fraude o causa de fuerza mayor.

Trump se ha rodeado en esta legislatura de halcones republicanos. Ha preferido tenerlos cerca, bajo control y que se maten entre ellos por la sucesión... sea esta cuando sea. Una vez fuera del poder, no creo que a Trump le interese el resultado. Es más probable que se dedique a que le den el Nobel de la Paz (si no se lo han dado) o a ver esculpido su rostro en el Monte Rushmore, que son las cosas que le interesan realmente.

 

 

* Uxía Pérez "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York" RTVE.es 4/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251104/elecciones-nueva-york-zohran-mamdani-estados-unidos-trump/16801176.shtml

jueves, 7 de noviembre de 2024

La llegada del gran demagogo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En este blog hay actualmente 626 entradas que hablan de Donald Trump. Esta será la 627. Hay entradas sobre Trump antes de que llegara a la presidencia, durante la presidencia de los Estados Unidos, de su periodo fuera de la presidencia. Mucho me temo que la que tenemos hoy, la 627, no será la última. Son ya muchas páginas dedicadas a un peligro público, a un criminal convicto, a un político anti-política (según su propia visión y definición), a un rico por familia que convenció a todos de que se había hecho a sí mismo, a un putero que vende biblias, a un incitador al asalto a las instituciones, a alguien que define a los asaltantes como patriotas.

Siempre piensas que Trump ha llegado al límite, pero solo el cielo lo es. Cada vez que supera una línea roja piensas que ha escrito su fin, pero descubres que es aplaudido por ello. No tiene idea brillantes, pero si un verbo incendiario.

Hace mucho tiempo que cambié la pregunta. No se trata de saber cómo es Trump, pues es difícil ser más trasparente en su teatralidad. La gran pregunta es cómo podía conseguir que decenas de millones de personas le votaran. Las estadísticas dicen que puede aparecer un tipo así, pero se suponía que debía ser filtrado por esa "inteligencia colectiva" que supone la democracia. Con Trump se cumple el viejo temor y crítica a la democracia: que el voto no solo no filtre, sino que se elija lo peor, la llegada del demagogo.

Si la teoría optimista dice que la verdad es perceptible, que elegimos lo mejor para todos, el demagogo demuestra lo contrario, que no somos tan racionales como pensamos y que es más fácil seducirnos que convencernos. La democracia parte del principio de la racionalidad humana; el demagogo demuestra que no queremos escuchar más que aquello que nos halaga, sea cierto o no.

El Mundo

Crecidos en un mundo de seducción, el del consumo, para el que se han desarrollado todo tipo de técnicas y lenguajes, la política es ahora una carretera de dos direcciones. Una lleva hacia lo que debe ser; la otra hacia lo que me satisface sin pudores, como deseo materializado, como extracción de lo más oscuro, de lo más tenebroso, de aquello que me satisface de forma egoísta. Trump es un vendedor de sí mismo, un vendedor que hace ver que tus sueños de poder, de exclusión, tus fobias... son posibles y que si hay que cambiar o pisotear las leyes, ¿por qué no hacerlo? Y será él quien lo haga.

En Trump el populismo adquiere un tinte extraño. El "pueblo" es él. Él no escucha al pueblo, sino que es el pueblo quien debe escucharle a él, comprender el destino que les espera y qué el intuye en sí mismo como elegido.

Por una curiosa coincidencia, el diario El País nos ofrece un gran titular que se asocia en mi mente: ""Jean-Dominique Kerignard (el Gran Panzani), domador de pulgas: “El secreto de la fantasía es hacer ver lo que no existe”". Nos dice el texto que en este circo imaginario, de minúscula pista, las pulgas solo son invivibles para los escépticos, lo que nos quiere decir que es la imaginación crédula la que ve lo que la voz y movimientos del Gran Panzani nos hace creer.

¿Estamos en un mundo político de fantasía, un mundo en el que se nos induce a creer aquello que esperamos ver? La simbología del circo de pulgas, en el que pagamos por ver lo que no existe más que como envoltorio de la nada, es poderosa y sugerente. ¿Es Trump como el "gran Panzani" y su circo de pulgas? La meten vuela en busca de analogías, de paralelismos.

Pero nada de esto nos debe alejar de las preguntas centrales: ¿qué lleva a la gente al circo, qué fantasías desea ver, por qué y cómo desea ser seducido? Las promesas de Trump son grandes atractores del deseo. ¿Desean muros, deportaciones masivas, más armas en las calles, más autoritarismo, mostrar al mundo quién manda, hacerle pagar por "protección" en la mejor tradición gansteril; desean seguir contando con un club de amigos dictadores? ¿Es esta la nueva América?

Los próximos años van a ser difíciles, una prueba en muchos sentidos y niveles. Lo que ocurren en América no se queda en América. Los dictadores y aspirantes a dictadores de medio mundo aplauden lo que espera que les beneficie. Tras Trump hay toda una red definida desde la ultraderecha populista de "amigos" que se han apresurado a sacar sus fotos con Trump y a refrescar sus políticas racistas y anti inmigratorias, ultra conservadoras.

El País

Trump ha regresado con fuerza. Ha convencido a los estadounidenses de la verdad de lo que querían escuchar y ahora, quieren que el mundo "sienta" su poder. Como Trump respondió a una encuesta "¿de qué sirve ser millonario y poderoso si no puedes hacer lo que quieres"? Esa es la visión del poder que Trump ha trasferido a los que le han votado. Esa es la que tratará de hacer sentir al mundo, que es él quien manda.

Esta es ya la entrada 627 y me temo que habrá muchas más. El temido demagogo ha llegado, reivindicativo y seguro de sí mismo y de su destino. El problema no es un mal presidente; eso es solo el resultado.

Habrá quien busque en razones técnicas la explicación, en la economía- Sin embargo, creo que hay algo más profundo, algo que tiene que ver con ese circo de pulgas y el deseo de ver. Es el regreso del gran demagogo.

 

* "Jean-Dominique Kerignard (el Gran Panzani), domador de pulgas: “El secreto de la fantasía es hacer ver lo que no existe”" El País 7/11/2024 https://elpais.com/cultura/2024-11-07/jean-dominique-kerignard-el-gran-panzani-domador-de-pulgas-el-secreto-de-la-fantasia-es-hacer-ver-lo-que-no-existe.html

miércoles, 30 de octubre de 2024

Trump, Tocqueville y la democracia en América

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Queda poco tiempo para que se decida en las urnas (o fuera de ellas, según algunos) quién gobernará Estados Unidos. Los mensajes de Donald Trump giran alrededor de una afirmación vacía, "hacer América grande otra vez". Desde el punto de vista de la comunicación, es una sentencia que permite a sus seguidores imaginarse dos cosas, la "grandeza pasada" y la "grandeza futura", dos formas indefinidas que han de rellenar.

Todo lo que Trump señala que va a hacer, si los jueces lo permiten, va en contra de lo que hizo a América "grande", que no fue su poder militar o económico, sino ser lo que se llamó "tierra de oportunidades" en un país creado por colonos, un país abierto en el que la nacionalidad de llegada no tenía importancia porque lo importante es la salida, la americanización.

Releo en estos días la obra de Alexis de Tocqueville (1805-1849), La democracia en América. Tocqueville la publicó en dos partes, la primera en la década de los treinta del siglo XIX. ¡Qué lejos está aquella América que el viajero francés contempló y plasmó en su libro! ¡Qué lejos y distinta! Aquel proyecto modélico para la conflictiva Europa, la Europa de guerras y absolutismo, decadente, se basaba en el imparable progreso hacia la igualdad que había roto las barreras y alentado la convivencia. Lo que a Europa proponía Tocqueville no era la perfección, sino la buena voluntad, por decirlo así, el deseo de convivencia y de superación de las distancias de todo tipo existentes en el resto del mundo. ¡Qué lejos!

Guardo especial simpatía, admiración y recuerdo de la obra de Tocqueville porque fue el objeto de la primera conferencia de mi vida, en un momento convulso de la vida política española, en la que muchas voces llamaban a la divergencia, al conflicto.

La América que Tocqueville vio se situaba en el extremo opuesto. La pregunta que me surge con la relectura es si hemos terminado el ciclo de la convivencia como objetivo y se está produciendo un retroceso.

Que "hacer grande América" —un país de inmigrantes, construido por emigrantes— signifique deportaciones masivas, como Trump ha prometido, construir muros tras los que esperan gentes prestas a disparar para defenderse de los "criminales y violadores, narcotraficantes", etc., lo peor del mundo; que se convierta "América" en una forma de racismo pseudocristiano, en una copia del peor puritanismo del que muchos huían, etc. no deja de sorprendernos tras leer cada una de sus páginas y lo que se describe en ellas.

América, la tierra donde cumplir los sueños, ha construido su nuevo ideal bajo el trumpismo, en la esencia de lo contrario a lo que América representaba para el mundo. Los Estados Unidos no son ya tierra de sueños, sino una pesadilla claustrofóbica que se mira el ombligo y quiere golpear al mundo desde una nueva prepotencia llamada eufemísticamente "grandeza". El política también hay límites en el diccionario aunque a veces no lo parezca.

Más allá de su propio espacio, imitamos las tendencias norteamericanas que enganchan a los electorados radicalizándolos y llevándolos hacia los extremos en los que aumentan, convencidos de que son víctimas, que el planeta entero les envidia y quieren aprovecharse de ellos. Esto en un país que se ha caracterizado por llevarse a golpe de talonario a los mejores cerebros de cada país, fomentando la llamada "fuga de cerebros". Esa puerta, en cambio, nunca está cerrada, pare el genio no se levantan muros ni se le criminaliza, aunque haya construido bombas volantes, como las V2, por von Braun.

Kamala Harris llama a los votantes norteamericanos a "pasar página", a desprenderse de Trump, a no repetir. Pero tengo serías dudas sobre que Trump pueda ser un "final" y no un "principio", lo que sería terrible no solo para Estados Unidos sino para el mundo, un conjunto en el que se ve crecer el autoritarismo. El "árbol Trump" no nos deja ver el "bosque del autoritarismo" en el que hunde sus raíces. Hay más Trump en la recámara.

Releo La democracia en América y no deja de asaltarme la duda. Escribía Tocqueville en el prefacio:

Concibo una sociedad en la que todos, contemplando la ley como obra suya, la amen y se sometan a ella sin esfuerzo; en la que la autoridad del gobierno, sea respetada como necesaria y no como divina; mientras el respeto que se tributa al jefe del Estado no es hijo de la pasión, sino de un sentimiento razonado y tranquilo. Gozando cada uno de sus derechos, y estando seguro de conservarlos, así es como se establece entre todas las clases sociales una viril confianza y un sentimiento de condescendencia recíproca, tan distante del orgullo como de la bajeza.   

Conocedor de sus verdaderos intereses, el pueblo comprenderá que, para aprovechar los bienes de la sociedad, es necesario someterse a sus cargas. La asociación libre de los ciudadanos podría reemplazar entonces al poder individual de los nobles, y el Estado se hallaría a cubierto contra la tiranía y contra el libertinaje.

En un mundo de redes y pantallas, los ideales son sustituidos por los intereses, que son alentados de forma continua. Lo que se dilucida en las lecciones norteamericanas es más que una presidencia. La gente ya conoce a Donald Trump y sabe lo que vota. Él sabe que ellos lo saben, por lo que los límites son difusos y van a ser movidos hacia lugares insospechados.

La idea de que los Estados Unidos exporta la democracia hace tiempo que perdió su sentido y lo que Trump promete es la defensa de las dictaduras afines y un mundo bajo los intereses de grandes corporaciones con el peso de las armas y la vigilancia en un mundo controlado de las comunicaciones, con aumento general de las censuras.

La política en las democracias ha dejado de actuar como Tocqueville consideraba propio de ellas, con América como modelo. La "grandeza" se busca hoy por otros medios, significa otra cosa. Kamala Harris es una esperanza de que Trump no gane; no sabemos si esto será suficiente para frenar lo que se nos viene encima en un futuro.

sábado, 5 de octubre de 2024

Trump, el martillo y la guitarra de Taylor Swift

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo, los Estados Unidos se convierten en ejemplo negativo para la democracia. Uno más. Esta vez se le puede poner precio al odio, pues es hacia este sentimiento negativo el que se mueven los actos. Con alguien que odia al contrario no es necesario tener ideas brillantes, tan solo darle objetivos que odiar y momentos en los que darle salida.

Eso es de lo que nos habla Independent en Español a través de la noticia titulada "Hombre destroza guitarra autografiada de Taylor Swift subastada en $4.000 dólares"* y firmada por Kevin EG Perry. El hecho ha ocurrido en Texas y ante los ojos y móviles de los asistentes a la subasta.

Las imágenes del incidente que ocurrió durante una subasta benéfica en el condado de Ellis, en Waxahachie (Texas), se volvieron virales.

La guitarra fue solo uno de los numerosos objetos subastados, que también incluían boletos para ver a George Strait y Chris Stapleton, un safari en África, una expedición de caza de palomas y un recorrido por el Bourbon Trail en Kentucky.

En declaraciones a The Independent, uno de los organizadores afirmó que la guitarra de Taylor Swift era una “guitarra auténticamente autografiada” y que se vendió por USD 4.000.

En el vídeo se ve al hombre aproximarse al escenario, donde lo espera un miembro del equipo de la subasta con la guitarra, decorada con imágenes de Taylor Swift de su exitosa gira Eras Tour, y un martillo.

Acto seguido, el hombre toma ambos objetos y golpea la parte frontal de la guitarra con el martillo, mientras el público lo ovaciona con entusiasmo.*


El hecho es sencillo: pago 4.000 dólares por la guitarra de Swift y luego la destruyo a martillazos. Sencillo.

Ese es el punto en el que se concentra el odio, los martillazos, y su objeto simbólico, la figura de la cantante Taylor Swift, que ha manifestado, como otros famosos, que votará por Kamala Harris y no por Donald Trump.

Son varios los incidentes electorales que se han generado entre ellos. El origen es la manipulación de imágenes de la cantante por la campaña republicana asegurando que Swift y los "swifties" estaban con Trump y votarían por él, algo que ella desmintió rápidamente. Luego ella anunció que votaría por Kamal Harris tras el debate entre los dos candidatos, Harris y Trump. Después vino el episodio de los gatos, también mencionado aquí. Las fotos de Taylor Swift con su gato era una contestación a las ideas del vicepresidente sobre lo nada patriótico comportamiento de las mujeres que no tienen hijos a mayor gloria de las Estados Unidos y tiene, en cambio, gatos. Para la campaña republicana, no tener hijos es favorecer la invasión de la inmigración, que sí tienen hijos como parte de su "plan de invasión" del país. A largo plazo, los Estados Unidos estarán llenos, opinan, de traficantes e  hijos de traficantes con derecho a voto. Esa es su visión.

Taylor Swift lució su gato con orgullo, tal como hicieron decenas de miles de mujeres que entendían que tener o no tener hijos no las hacía más o menos norteamericanas. Era su decisión, no la de Trump o Vance.

Pagar 4.000 dólares para poder darse el gustazo de destruir a martillazos una guitarra firmada por Taylor Swift nos dice mucho del lo que está siendo la campaña electoral presidencial y de lo que se le pasa por la cabeza a algunos.

A nadie se le escapa que el generoso comprador de la guitarra y destructor de la misma estaba realizando un acto simbólico, que aquellos martillazos destructores de la guitarra estaban destruyendo otra cosa. Se empieza por lo simbólico y pronto todo te parece poco.  No sabemos cuántos objetos necesitará destruir para calmar su odio el generoso comprador de la guitarra, pero seguro que se puede convertir en una mala costumbre.

Según Rob Bartley, uno de los asistentes, la subasta de una guitarra de Taylor Swift “no fue una sorpresa”, ya que un artículo similar se había vendido en otro evento anterior a principios de año.

Sin embargo, cuando el hombre anunció que planeaba “destruirla”, muchos de los presentes comenzaron a sacar sus móviles para grabar.

Bartley añadió: “Fue inesperado, pero no sorprendente”. Explicó que esta región de Texas tiende a ser muy “conservadora” y la administración Biden/Harris “no cuenta con mucha popularidad”.

En sus palabras, muchos trabajadores locales sienten que, en lugar de apoyarlos, el gobierno comenzó a “actuar en su contra”.*

La normalización y trivialización del odio es siempre peligrosa porque mañana alguien lo ve "lógico" y se sube a un tejado con un rifle automático, como bien sabe la oreja de Donald Trump.

La campaña norteamericana es una desvirtualización de la democracia. Es un paso más en lo que es lucha por el poder sin más. Los temores —que hemos comentado varias veces aquí— sobre una "guerra civil" son un temor real. Especialmente desde el asalto violento al Capitolio y los intentos de evitar que Biden llegara al poder revirtiendo los votos conseguidos en las urnas en determinados estados. Eso está ahora sobre la mesa de los jueces.

Si los candidatos republicanos, Trump y su acompañante como vicepresidente, siguen sembrando el odio entre los votantes, las elecciones se convierten en otra cosa, en ocasión de violencia. Aquello de la "fiesta de la democracia" pasó a mejor vida en favor de un escenario bélico cada vez menos simbólico y más real en su violencia.

Si Trump ya lo hizo una vez antes de traspasar el poder, ¿puede hacerlo de nuevo? Lo que pueda haber en la mente de Trump se acerca a los peores escenarios posibles, si los precedentes son como estos, los de la siembra del odio, que es una forma de señalar con el dedo a los que puedan ser víctimas en un conflicto con las urnas como centro. ¿El martillo que destrozó la guitarra de Taylor Swift romperá las urnas con los votos si estos no se prevén favorables? ¿Alguna cabeza por el camino? 

 

* Kevin EG Perry "Hombre destroza guitarra autografiada de Taylor Swift subastada en $4.000 dólares" 4/10/2024 https://www.independentespanol.com/entretenimiento/musica/taylor-swift-guitarra-destrozada-subasta-texas-b2624221.html

viernes, 13 de septiembre de 2024

Trump, perros gatos y otros comestibles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Podemos creernos cualquier cosa? Pues parece que sí. Los teóricos de la mentira pasan a ser mayoritarios frente a los viejos y anticuados amantes de la verdad, reducida a probabilidad. Me llevo para el viaje diario un libro, La función política de la mentira, de Alexandre Koyré (Pasos Perdidos, Madrid 2015), un librito, apenas un artículo encuadernado con un prólogo, un trabajo publicado en 1943, en plenos conflictos bélicos y totalitarios, que dieron buena cuenta de la verdad.

Sí, la mentira da mucho más de sí, el doble de trabajo. Hay que construirla con esmero y después hay que deconstruirla explicando cómo la han hecho y cómo nos la hemos creído.

Escribe Koyré algo muy preocupantemente actual:

[...] las filosofías oficiales de los regímenes totalitarios proclaman unánimemente que carece de sentido el concepto de verdad objetiva, de la verdad que sea igual para todos; y que el criterio de «Verdad» no radica en su valor universal, sino en su conformidad con el espíritu de la raza, de la nación o de la clase social, es decir, depende de su utilidad racial, nacional o social. (39-40)

La idea es que esto ha pasado de los regímenes totalitarios  a las democracias, que se desentienden de la verdad y se lanzan a la consecución del poder sin más. Ya no hay ideas en disputa, sino mentiras confrontadas a la busca de hacerse verdad oficial, no solo lo creíble sino lo creído.


Hoy vemos la mentira racial a través del racismo y la xenofobia, que están presentes cada día; lo vemos en el auge del nacionalismo como fuerza de atracción, en el uso de la ultraderecha en Alemania, en Francia, en España. Las mentiras de clase también se expanden. En el fondo de estas mentiras señaladas por Koyré está nuestro deseo de creer, nuestro ponérselo en bandeja para que nos rindamos a lo que estamos deseando escuchar y que nos repiten cada día.

Solo así es posible entender cómo en las elecciones norteamericanas surge cosas tan increíblemente creíbles como la acusación de Trump y su colega a la presidencia sobre el hecho de que los inmigrantes se coman los perros y gatos (y gansos, según añadió el aspirante a la vicepresidencia). ¿Hay gente que desea creerlo? Por supuesto.

La prueba la tenemos en la noticia recogida en 20minutos:

Una amenaza de bomba provocó este jueves la evacuación de la sede del Ayuntamiento de Springfield, en Ohio, la ciudad en la que el expresidente Donald Trump acusó durante el pasado debate presidencial que los inmigrantes que residen allí se comen a los perros y gatos

La ciudad informó en un comunicado que la amenaza de bomba fue contra múltiples instalaciones en todo Springfield y por ello se habían evacuado varias oficinas, entre ellas la alcaldía, y se puso en marcha un operativo policial. La amenaza se envió por correo electrónico en la mañana de este jueves "a varias agencias y medios de comunicación".**


¿Puede Trump decir cualquier cosa? Sí. ¿Puede ser creída cualquier cosa que diga? Sí.

La cuestión es cuántos se lo creen. ¿Han sido sustituidas las ideologías por las mentiras preferenciales? Sí. Eso de las ideologías ha quedado para la sombra de los partidos, pero la gente se mueve ya por esas traducciones de "ideas" a "mentiras" prácticas, como la del comerse los perros y gatos, ser violadores, etc. atribuido a los inmigrantes. Eso se entiende, las ideas, en cambio, son ya para nota, solo afectan a algunos niveles. Se trata de captar tus públicos y darles lo que quieren, lo que desean escuchar.

Cada vez más vemos afirmaciones que no necesitan ser probadas, solo contestadas con otras. Manejarse solo con la verdad es cansado y cada vez más complicado, pues las mentiras son con un alud, como una avalancha.

Vemos cada vez más que les sale rentable. Para ello es necesario el embrutecimiento, la polarización y unas intensas campañas que lo normalicen. No es casual que Trump haya abierto su propia red y que tenga una serie de apoyos mediáticos fijos, caldo de cultivo de estas cosas.

Sí, la mayor democracia planetaria es escenario de luchas por imponer esas mentiras sobre raza, nación y clase, los tres ejes sobre los que trabajaba el totalitarismo. Parece que se vuelve a trabajar sobre ellos.

Las redes sociales, era de esperar, se han llenado de imágenes trucadas de este Trump, defensor de perros, gatos y gansos. Él, por su parte, dice, que no habrá más debates, que ya ha ganado los dos anteriores, el que tuvo con Joe Biden y el que acaba de tener con Kamala Harris. Si por Trump fuera, no habría que realizar votaciones, él ya es el ganador incontestable.

* "Amenaza de bombas en la ciudad donde Trump acusa a los inmigrantes de comer perros y gatos" 20minutos / EFE 12/09/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5633213/0/amenaza-bomba-ayuntamiento-ciudad-donde-trump-acusa-inmigrantes-comer-perros-gatos/

miércoles, 28 de agosto de 2024

El victorioso y rentable traje de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando uno cree que lo ha visto todo, Trump nos sorprende de nuevo. Le hemos visto vender biblias, una especie de cromos de superhéroes en los que el superhéroe es, por supuesto, él... Un sinfín de objetos en los que no solo es el elemento material o virtual, sino aquello que le rodea, un plus añadido que, además de su propia figura,  una visión del mundo con una historia que le da sentido.

El titular de 20minutos"Trump vende por pedazos el traje con el que "noqueó" a Biden en el debate presidencial"—  nos adentra en otra aventura de ventas: 

El expresidente y candidato republicano a la presidencia de EEUU, Donald Trump, ha anunciado este martes la puesta en venta del traje con el que, asegura, "noqueó" al presidente Joe Biden en el debate del 27 de junio, tras el que la imagen del demócrata inició un declive que acabó con su retirada de la carrera a la Casa Blanca.

"Realmente es algo extraordinario. Cada tarjeta coleccionable física tiene una pieza auténtica de mi traje que usé para el debate presidencial y la gente lo llama el traje 'knockout' (...) y es un pedazo de la historia estadounidense", ha apuntado el expresidente (2017-2021) a través de un video publicado en redes sociales.* 

Con la venta de esos trocitos de traje, Trump no solo vende un material, sino que siembra una idea, la de que él ya ganó las elecciones presidenciales a Biden y que ahora afronta una "injusta segunda elección". Ya lo ha dicho y repetido: el ganó a Biden. Por eso la futura derrota será un fraude a los norteamericanos. Con llamada a las armas o sin ella, Trump se mostrará como vencedor. Su ego no admite otra versión.

Esa idea de que la gente llama al traje que llevaba el de "knockout" es una ocurrencia suya, algo que le permite decir "lo que la gente siente". Trump siembra y después recoge, aunque parezca lo contrario. Siempre recoge dinero, eso sí. Puede que no sea elegido, pero tendrán su trocito de ex presidente, su talismán Trump.

Si Estados Unidos y el mundo (una parte) logra librarse de la pesadilla trumpista, será recordado como un tiempo en el que se produjeron acontecimientos que cada vez parecerán más inverosímiles. ¿Podrá creer alguien sin sonrojo que los estadounidenses compraron esas piezas de "coleccionista"? ¿Podrán explicarles a sus hijos o nietos qué influencia, qué magnetismo les hizo adquirirlas? Tendrán que explicarles quién fue el expresidente... y no será fácil. Puede que muchos, por el contrario, las adquieran como "inversión" a la espera de lo que puedan valer en el futuro. 

No sé si Trump logra ingresar las cantidades que se calculan para cada una de esas colecciones de objetos. En el diario hacen el cálculo de lo que supone: 

En total saldrán a la venta 2.024 piezas del traje, que serán engastadas en tarjetas coleccionables físicas, que podrán adquirirse comprando tarjetas coleccionables digitales.

Una tarjeta digital, una especie de postal virtual con una imagen del expresidente, cuesta 99 dólares y sólo se tiene derecho a recibir la tarjeta física si se compran al menos 15 tarjetas digitales.

Es decir, tener un trozo del traje del expresidente, de poco más de cuatro centímetros cuadrados, cuesta la friolera de 1.485 dólares.* 

El trocito del "traje del knockout", del "traje de la casi victoria", el traje que asustó a Biden y los demócratas pasa a ser un hito de la moda de todos los tiempos. Multipliquen el precio de las 15 tarjetas por los 2.024 fragmentos y les dará un precio exorbitante, siempre por debajo del privilegio de haber rozado la piel ex presidencial.

Trump vende presencia e historia; a su manera, pero historia. Nunca se ha visto un caso, similar y esperemos que no haya otro.

* "Trump vende por pedazos el traje con el que "noqueó" a Biden en el debate presidencial" 20minutos / EFE 28/08/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5628334/0/eeuu-elecciones-trump-vende-por-pedazos-traje-con-que-noqueo-biden-debate-presidencial/

martes, 27 de agosto de 2024

Los republicanos espantados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si lo que pueda decir Donald Trump ante una cámara, en público, puede ser escandaloso e imprevisible, lo que diga tras ellas puede ser cualquier cosa terrible. No es la continencia precisamente lo que caracteriza al expresidente y de nuevo candidato. Esa ligereza de lengua combinada con su forma narcisista de ver el mundo, con él como centro, ha ido dejando un rastro de expresiones que ahora se pueden volver contra él.

En la reciente celebración del partido Demócrata han podido "disfrutar" de algunas "perlas" del expresidente cuando se encontraba en estado de gracia y en su salsa. Es conocida la desesperación de asesores republicanos ante las ideas del ex presidente, tanto las que se llevaban a la práctica como las que quedaban en el interior y no salían a la luz. Ahora, asustados ante el posible regreso de Trump a la Casa Blanca, algunos eminentes republicanos ha decidido pasarse al bando demócrata y contar algunas historias que dejan al descubierto la forma de actuar y pensar del expresidente.

En Independent en español se recogen las palabras de la intervención de Stephanie Grisham que "ocupó el cargo de secretaria de prensa de Trump desde julio de 2019 hasta abril de 2020 y también fue jefa de gabinete de Melania Trump"*. Grisham ha contado la realidad de Trump desde las bambalinas: 

Durante su intervención, compartió a los asistentes que el expresidente se burla de sus partidarios a puerta cerrada y les llama “trogloditas de sótano”.

También contó una anécdota sobre Trump durante una visita a un hospital: “Cuando la gente se estaba muriendo en la UCI, se enfadó porque las cámaras no lo estaban mirando. No tiene empatía, ni moral, ni fidelidad a la verdad”.

“Solía decirme: ‘No importa lo que digas, Stephanie, dilo lo suficiente y la gente te creerá’”, reveló la exsecretaria de prensa.

Añadió que dimitió el 6 de enero de 2021 porque “no podía seguir formando parte de esta locura”.

“Kamala Harris dice la verdad, respeta al pueblo estadounidense y tiene mi voto”, afirmó.

En una declaración a NBC News, Grisham mencionó que nunca pensó que hablaría en una convención demócrata: “Pero, después de ver de primera mano quién es Donald Trump en realidad y la amenaza que representa para nuestro país, me siento muy decidida a hablar”.

Luego, agregó: “Aunque no estoy de acuerdo con la vicepresidenta Harris en todo, me enorgullece apoyarla porque sé que defenderá nuestras libertades y representará a nuestra nación con honestidad e integridad”.*

 

Habrá quien se sorprenda por las palabras de desprecio de Trump hacia todo, incluidos sus propios votantes. En realidad, Stephanie Grisham no ha hecho más que poner las palabras de Trump en contexto. Cualquiera que se acerque a la personalidad de Trump, que le haya seguido y lo haya querido ver, no tiene espacio para la sorpresa: las palabras son el reflejo de Trump en estado puro.

La visión de Trump no es "política" en el sentido de preocupación por la "polis". Para Trump la democracia no es más que un camino en el que se puede hacer trampa para conseguir el único objetivo, el "poder personal". Se trata de estar en la cima y el mundo es medio y obstáculo, según el momento. Todo está sujeto al momento y busca el beneficio en los términos personales.

La corrupción de Trump no es la tradicional; es la especifica del que necesita satisfacer el ego, sentirse el centro de todo y cuya mirada desde lo alto desprecia el mundo, a los que no le votan y a los que le votan.

Trump está convencido de que debería ser el "rey". Su admiración hacia muchos dictadores (dijo de Al-Sisi que era su "dictador favorito") es sencillamente porque no hay forma de desalojarlos del poder. En eso les envidia y percibe la democracia como un molesto obstáculo que le puede sacer del poder. Lo ocurrido el 6 de enero con el asalto armado al Capitolio nos muestra que no es un exceso pensarlo. De no ser por algunos republicanos, como el vicepresidente Mike Pence, que se arriesgaron a parar lo que Trump y sus seguidores acérrimos intentaban hacer —evitar el relevo de la presidencia—, la tantas veces mencionada, ante el asombro del mundo, "guerra civil" podría haberse librado.

En el mismo medio, se informa de la retirada de Trump de una entrevista cuando lo periodistas le pidieron que justificara el origen de sus informaciones sobre el aumento de la delincuencia bajo la presidencia de Joe Biden, cuando las estadísticas dicen lo contrario:

“En un principio, el equipo de campaña de Trump había acordado que le brindaría una entrevista a The Detroit News el martes”, escribió al respecto el periodista de política estatal Craig Mauger. Y agregó: “Sin embargo, después de que le hicieran preguntas sobre las estadísticas de delincuencia en Michigan antes del evento, un asesor de la campaña informó que el candidato presidencial ya no disponía de tiempo para una entrevista tras el discurso”.

Durante el acto de campaña en Howell (Michigan), Trump afirmó que, actualmente, se estaba produciendo una “ola de delitos” a niveles “nunca antes vistos”.

“La cantidad de delitos que hay es increíble”, afirmó el expresidente. Luego, hizo referencia a que este aumento estaba relacionado con la candidatura de su rival demócrata, Kamala Harris.

No es la primera vez que el magnate realiza este tipo de declaraciones. De hecho, en abril, cuando estaba de visita en el mismo estado, afirmó que la tasa de delincuencia no hacía más que aumentar.

Como han señalado desde The Detroit News y otros medios, los porcentajes de las tasas nacionales de delitos violentos y contra la propiedad han caído desde que Trump dejó el cargo. **

 

A Trump se le está poniendo un poco cuesta arriba el tiempo de la campaña. Los medios ya no están dispuestos a aceptar cualquier cosa que diga, especialmente si contradice todos los datos existentes. El ideal de Trump es decir lo que se le pase por la cabeza y que los demás tomen nota, pero si hay preguntas, le piden datos, verificaciones, etc. la cuestión cambia y cancela la entrevista. Los medios no están dispuestos a seguir aceptando discursos, como se señala en The Independent, sobre que otros países solo les mandan delincuentes. Los datos hablan del crecimiento de los delitos en la época de su mandato. Pero eso no lo quiere escuchar, La regla suya de repite las cosas porque se acabaran dando por buenas, le está fallando.

Lo que ha retratado Stephanie Grisham es a Trump en estado puro. Las grandes preguntas que surgen son sobre el ánimo para intentar llevar a la Casa Blanca a una persona como Trump. ¿Qué fuerza anima a los 80 millones de personas que le votaron?  Grisham se ha dado cuenta del horror por encima de los partidismos. Stephanie Grisham ha estado en unos puestos privilegiados para ver las dobles caras de Donald y Melania, lo que dicen en privado y lo que dicen hacia el exterior. Eso no es fácil de asimilar.

Es necesaria una profunda reflexión sobre lo que está pasando en las democracias. 

* Mike Bedigan "Convención Demócrata: Stephanie Grisham expone el mensaje de Melania que la hizo renunciar tras el 6 de enero" Independent en español 21/08/2024 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/stephanie-grisham-melania-trump-discurso-convencion-democrata-b2599768.html

** Katie Hawkinson "Trump cancela una entrevista luego de que cuestionaran sus afirmaciones sobre la delincuencia" The Independent en español 21/08/2024 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/donald-trump-entrevista-michigan-tasa-de-criminalidad-b2600441.html