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sábado, 28 de marzo de 2026

Menos pan y más circo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las crisis mediáticas se pueden intentar resolver de diferentes formas, unas mejores y otras peores. Una de ellas —una vieja estrategia— es el sensacionalismo, una distorsión informativa de la realidad. Mientras unos tratan de movilizar la curiosidad, otros eligen el camino contrario, el del exceso y alentar lo peor de los receptores mediante el abuso de las emociones enfocando la información desde el exceso.

El sensacionalismo no tiene límites, debe superarse en cada acción informativa, ya que trabaja con la atracción del exceso, con el enfoque capaz de llevarnos en cada momento un poco más allá.

En un mundo lleno de cámaras, de redes sociales, de programas personales, etc. no es difícil sentarse a elegir situaciones de morbo, conflictivas, personales y alentar así el espíritu voyeur de las audiencias. Se trata de escoger algo que conmueva y llevarlo más allá, otra vuelta de tuerca.

Estos días, con las noticias de la guerra, los medios compiten por sacar a los receptores de las preocupaciones bélicas, de sus consecuencias económicas y humanas, y llevarlos a sus terrenos.

Esto es lo que ha ocurrido con un caso que tenía solo el límite ético para ser explotado mediáticamente, algo que finalmente ha ocurrido. Me refiero a un caso trágico de conflicto entre unos padres que trataban de impedir la eutanasia solicitada por la hija, un caso triste, muy triste, pasado por los tribunales y finalmente en el foco mediático.

En 20minutos tenemos el titular "Oleada de críticas a 'Y ahora Sonsoles' por su cobertura del caso de Noelia Castillo: "No se puede consentir"", en el artículo firmado por María del Mar López Barrionuevo. En el texto se señala el malestar y las críticas por el tratamiento dado al hecho: 

Esta última semana, la joven Noelia Castillo ha ocupado el foco mediático a la espera de que este jueves recibiera la eutanasia por la que llevaba luchando dos años. A raíz de este caso, Y ahora Sonsoles está recibiendo una oleada de críticas por el tratamiento que han dado al caso, que muchos han calificado de sensacionalista. 

Una de las personas que se han pronunciado en contra del formato de Sonsoles Ónega ha sido Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz: "Espectáculo, dolor, horror, falta de análisis y profundidad… Se puede ofrecer un testimonio pero explotarlo y espectacularizarlo, por todos, es un horror". 

"¿Hacia dónde vamos? ¿Todo se vende? ¿Opinamos de todo? ¿Es ético? Es inaudito. Creo que no soy de este planeta", ha añadido la madre del pequeño Gabriel en su perfil de X. Pero ella no ha sido la única en cargar contra el programa de Antena 3. 

"Esto es vomitivo. No se puede consentir semejante circo mediático cuando estamos hablando de una vida humana y una familia rota por el dolor. Es un acto de decencia moral apagar la televisión", ha expresado un usuario de la red social. "Morbo y sensacionalismo disfrazados de información y periodismo", ha escrito otro. * 

Convertir el mundo en una pista de circo, en un escaparate malsano, es uno de los peligros que el mundo de la información ha corrido siempre. Vivimos ahora en un sistema mediático que necesita ser alimentado constantemente. Los hechos no le bastan. Se desarrolló la idea de "economía de la atención" como una forma de explicar este funcionamiento. Se trata de conseguir a cualquier precio la atención continuada de los que reciben las informaciones, de los que alimentan su mundo vacio con estos golpes emocionales, con estos impactos que nos hacen cambiar de canal, pasar a otra página o emisora.

Existen dos grandes problemas en el mundo informativo: el efecto de las noticias falsas, de los rumores, de las fotografías y vídeos trucados, que subvierten nuestra capacidad de discernir lo verdadero de lo falso; y, en segundo lugar, la adicción emocional a los medios, que fuerza el qué y el cómo de la información.

Contra el primero, los medios honestos se defienden mediante los chequeos de las noticias, de las fotos, etc. para saber si son reales o falsas, si son una forma de manipular a la opinión. Muchos tienen consciencia de este problema y saben que va en ello su credibilidad, que son objetivo de los manipuladores, que les usan para divulgar noticias falsas.

Pero contra el segundo, producido desde los mismos medios, es más difícil luchar pues, presionados por la necesidad de audiencias elevadas, son ellos los que dan ese tratamiento sensacionalista, los que eligen el tono y el enfoque llamativo.

Es importante conocer que muchos medios tienen en cuenta de forma prioritaria los efectos atractivos de las noticias, su carácter emocional, y no su carácter noticioso, su importancia. La atracción no es ya un elemento positivo, sino numérico; es la cantidad como se mide. La calidad es un elemento que queda indefinido frente a la cantidad.

Es evidente que el caso del que se habla pertenece al ámbito de lo privado, de un dolor familiar. No tiene trascendencia más allá... hasta que se decide convertirlo en un día a día emocional, en un culebrón efectista al que le importa muy poco el dolor que pueda estar causando a una familia, sino cómo explotar ese dolor para conseguir más espectadores.

El problema es que esto ya no se considera una práctica negativa, sino que se enseña y teoriza en nuestras facultades y escuelas de Comunicación o Periodismo. Jugar con las emociones, intensificarlas, explotarlas, etc. forma parte de nuestra "nueva normalidad" informativa.

Es tal la competencia por la atención de los receptores que se considera bueno cualquier método empleado. Las quejas de los afectados, de muchos espectadores que se ven dentro de unos casos mediante los cuales se manipulan sentimientos y principios crecen. Pero siempre serán más los que se dejan arrastrar que los que se resisten. A ello contribuyen los baños diarios de trivialidad, el descenso de la cultura y el cultivo del impulso en vez de la reflexión que nos invaden. Van rompiendo las fronteras en la información, el "infotainment" y la trivialidad descarada y manipuladora.

Han hecho daño a las personas, sí, pero también contribuyen a dañar al sistema mediático y al concepto básico de informar e información, básicos en una democracia.

A lo mejor hay que preguntarse sobre cómo ha llegado a presidente de los Estados Unidos su actual presidente, cuál ha sido el papel de los medios afectos a su persona, y qué papel juega la manipulación informativa.

El caso señalado es importante para los que se han visto expuesto a la luz lo que era un doloroso conflicto dentro de una familia. Lo hemos convertido en parte del show que necesitamos todos los días para conseguir las audiencias necesarias para sobrevivir. Esto tiene consecuencias socio culturales importantes y nos va degradando, embruteciendo. Es nuestro circo romano.

Cada vez hay más personas en puestos mediáticos clave a los que se les elige por ser capaces de elevar el listón del sensacionalismo un poco más alto. Poco pan y mucho circo.

 

* María del Mar López Barrionuevo "Oleada de críticas a 'Y ahora Sonsoles' por su cobertura del caso de Noelia Castillo: "No se puede consentir"" 20minutos 27/03/2026 https://www.20minutos.es/television/oleada-criticas-ahora-sonsoles-por-su-cobertura-caso-noelia-castillo-no-se-puede-consentir_6951850_0.html

miércoles, 7 de mayo de 2025

La basura mediática

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Desde el inicio de lo que podríamos considerar medios y la generación de un universo mediático creado por la información difundida han existido dos tendencias, una hacia tratar de que ese universo sea útil, lo más objetivo posible, selectivo de lo relevante, por un lado, y otro que ha fabricado un mundo trivial, sesgado y manipulador, un mundo sensacionalista guiado por el sexo, el crimen y demás factores de atracción.

El primero subsiste a duras penas en este universo de pantallas, de gente que camina pagada a un teléfono, el depósito universal de todo. El segundo florece y compite cada día para superar su listón previo. Se construye con los ladrillos del escándalo y no tiene más filosofía que la del beneficio.

En estas semanas pasadas hemos tenido el escándalo del libro sobre el asesino de dos niños por hacer daño a la madre. Las reacciones de la sociedad han dado miedo a la propia editorial que, con el libro ya hecho, tuvo que elegir entre el beneficio momentáneo y el boicot, entre el dinero entrante y el despilfarro de su prestigio construido a lo largo de décadas de publicaciones.

Ahora nos salta a los medios otro caso, el de la reclusa, convicta del asesinato de un menor, que compra con sexo un teléfono para poder atender las entrevista para un programa que sería vendido después a las cadenas.

Tras contarnos los detalles de la adquisición del teléfono que le sirvió además para poder grabar a los que la visitaban en su celda para poder chantajear a los funcionario implicados y un cocinero, en RTVE.es se cierra el texto con las repercusiones en la familia del niño asesinado: 

La madre del menor llevó este asunto al Senado en junio de 2024, donde compareció de forma inédita ante la comisión de Interior y reclamó un pacto de Estado para regular los contenidos de tipo 'true crime', especialmente aquellos que afectan a víctimas de delitos graves y sus familias.

"Me da miedo salir a la calle", expresó meses después en una entrevista con la televisión pública suiza, donde advirtió del daño que causan las especulaciones mediáticas y la posibilidad de que se genere "otro juicio paralelo".

Ramírez ha denunciado en reiteradas ocasiones el dolor añadido que le ha supuesto conocer que la asesina de su hijo habría intentado justificar su participación en dicho documental para obtener ingresos con los que pagar la responsabilidad civil impuesta por la condena o ayudar a su familia. Además, recientemente se ha pronunciado contra la publicación de libros o productos culturales basados en entrevistas con autores de crímenes especialmente graves, como en el caso de José Bretón, condenado por el asesinato de sus hijos en Córdoba. En la convocatoria de este miércoles, Ramírez solicita expresamente a los medios de comunicación que eviten difundir detalles escabrosos sobre el crimen de su hijo.*


Nunca se sabe bien dónde están los límites éticos en ciertos medios que atiborran de basura sus espacios para deleite de los consumidores cada día más embrutecidos. Mientras en unas páginas se preguntan sobre los orígenes del mal, de la violencia de todo tipo, de las crecientes "manadas", etc., en otras lo difunden creando una especie de Doctor Jekyll y Míster Hyde mediático.

Convertir los crímenes más horrendos en mediáticos no es nuevo, pero lo que no es de recibo es que sirva para reproducir el dolor de las familias que tratan de no revivirlo, mientras que los criminales no dudan en mantenerlo en un presente escandaloso que atraiga el morbo de los espectadores.

Los detalles sobre la forma de actuar la presa ya nos informan del personaje, de su falta de escrúpulos; al asesinato se le suman otros detalles, del sexo con los funcionarios al chantaje, al suministro de la información a los medios que se lo habían pedido para crear su serie "true crime". Si esto se produce no tiene nada que ver con la "libertad", como han aceptado en la editorial del libro sobre José Bretón. Tiene que ver con la "salud" de una sociedad en la que cada día se producen más casos de violencia infame, muchas veces para poder contarlo, para ser protagonistas ante los medios, la puerta abierta a un tipo de narcisismo que necesita de la mirada cómplice de los otros.

La naturaleza humana es la que es, pero los medios son lo que hacemos con ellos y lo que ellos hacen con nosotros. La competencia mediática feroz da protagonismo a lo trivial y a lo morboso, fomenta ese tipo de excitación que solo la visión del mal logra. Es el triunfo de un feísmo moral que atrae por encima de la belleza o de la verdad. Cada día carecemos más de referentes morales, de personas o hechos que supongan el impacto de lo positivo en beneficio de la facilidad y atracción del mal.

No se trata de evitar la verdad de lo que ocurre, sino de que quien recibe la información tenga claro qué zona está. Los efectos sobre infancia y juventud, sobreexpuestas a la información, atraídas por lo que no entienden, son claros, aunque se escondan con juegos retóricos. 

Necesitamos definir con claridad los límites éticos para poder ser más libres; la falsa libertad de la falta de límites no nos hace sino más dependientes, más manipulables, más difusos. Nuestras carencias son cada vez más claras por más que no seamos capaces de reconocerlas, que es precisamente una de sus consecuencias. 

* "Investigan a dos empleados de la prisión de Brieva por trato de favor a Ana Julia Quezada" RTVE.es / Agencias 6(05/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250506/investigados-dos-empleados-prision-brieva-por-trato-favor-a-ana-julia-quezada/16567933.shtml

sábado, 23 de noviembre de 2024

Apocalipsis informativo (y cómo contarlo)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La pregunta no es un ejercicio retórico: ¿interesa la información o la atención? No tenemos un Marshall McLuhan a mano en este cambiante y omnipresente mundo mediático que nos explique aquello que queda atrás sin reflexión, alejándose a gran velocidad. La pregunta, repetimos, no es baladí. Esto está cambiando a gran velocidad y nos dirigimos raudos a no se sabe dónde.

La diferencia entre "información" y "atención" creo que es básica porque es lo que determina la preferencia noticiosa. ¿Nos ofrecen lo más llamativo o nos dan lo que realmente necesitamos para poder movernos por el mundo tomando decisiones, evaluando las posibilidades ante nosotros?

Algunos dirán por lo bajo (quizá no tanto) que la "información" es un negocio como otro cualquiera, un negocio que necesita del reclamo. Esto llevado al extremo lo vemos hoy de forma clara en muchos sectores informativos, creados ex profeso para atraernos. Otra cosa sucede cuando los sectores son trascendentales y pueden producir reacciones sociales de envergadura, crisis.

Con el titular ""'Mano Muerta', el sistema automático de Rusia para provocar el apocalipsis nuclear si Putin y su cúpula militar mueren", Jacobo Alcutén escribe en 20minutos:

Morir matando. Esa es la razón de ser del sistema Dead Hand (mano muerta), un mecanismo semiautomático capaz de disparar todo el arsenal nuclear de Rusia para lanzar un ataque masivo contra sus enemigos como último recurso. Conocido en Rusia como Perimeter, este sistema fue creado en la Unión Soviética durante la Guerra Fría y estaba diseñado para lanzar contra EEUU de forma automática los misiles balísticos intercontinentales de la URSS, en caso de que el presidente soviético y su cúpula militar hubieran muerto a consecuencia de un primer ataque nuclear norteamericano.

Tras la caída de la URSS en 1990, Rusia heredó todo el arsenal nuclear soviético y también el sistema Dead Hand. Aunque Moscú nunca ha admitido oficialmente su existencia, muchos analistas militares creen que Vladimir Putin lo ha seguido desarrollando a lo largo de los años y que podría estar operativo en la actualidad. 

De hecho, el comandante de las Fuerzas de Misiles Estratégicos rusos, Serguéi Karakaev, admitió su existencia en el año 2011, en el periódico Komsomolskaya Pravda. "Sí, el sistema Perimeter existe y está en servicio de combate", afirmó, recalcando que Rusia tenía la capacidad para destruir a EEUU en menos de 30 minutos.*


 Ciertamente, la situación internacional es delicada, pero ¿qué conseguimos con escribir "apocalipsis nuclear" en el titular de la noticia? Es precisamente en las situaciones delicadas cuando hay que tener en cuenta los efectos de la información. Esto vale para la información política, bélica, económica, sanitaria o meteorológica, por citar algunos sectores sensibles.

Si ayer criticábamos la "rumia" sistemática de la información política bajo la batuta de los partidos y sus intereses, hoy ampliamos. Ya no se trata solo de "informar", sino de atraer con diversas técnicas hacia las noticias.

Ya no se trata de que sea verdad o mentira, sino del tratamiento. ¿Qué supone que un militar ruso afirma que se tiene un arma que Occidente cree que tiene? Poco inteligente sería si negara su existencia ya que se trata precisamente de "disuadir", de que el oponente te crea más fuerte de lo que eres realmente. Así tendrá menos deseos de molestar.

En RTVE.es vemos un enfoque distinto del mismo hecho, analizado por Adrián Romero con el titular "La "línea roja" de Putin: posibilidades y límites de un ataque nuclear ruso contra Ucrania y la OTAN"": 

La decisión de Putin no es inesperada: ya la esgrimió en septiembre. Tampoco lo es el uso de la "jugada" nuclear en el conflicto con Ucrania y en su cruzada personal hacia la OTAN. Estriba de su necesidad de reivindicar su principal medio coercitivo contra Europa y Washington.

"Los cambios en la doctrina nuclear no son relevantes en términos de riesgo atómico, sino algo que Rusia hace para enviar señales a Occidente de que las cosas están intensificándose y podrían salirse de control", argumenta a RTVE.es el investigador en el Proyecto Nuclear de Oslo en la Universidad de la capital noruega, Fabian Rene Hoffmann.

"Si observamos con sobriedad las posibles preparaciones para el uso nuclear por parte de Rusia, vemos que las ojivas siguen en almacenamiento; no parece haber ningún esfuerzo real para preparar sistemas nucleares para el lanzamiento", agrega.

Debemos entender que el Estado mayor militar ruso considera el arma nuclear como un arma política

La realidad es que han sido demasiadas las veces que Putin ha amenazado a Occidente con "líneas rojas" que jamás ha ejecutado. Asimismo, la situación nuclear rusa pone en duda sus capacidades para llevar a cabo una acción controlada sin evitar una represalia internacional que no socave su estabilidad política.*


Pasamos del imparable "apocalipsis nuclear" al "arma política" disuasoria, a la advertencia reiterada. Es cierto que no podemos esperar que todos valoren lo mismo de la misma forma, pero sí que hay un sentido del foco, de qué es lo importante, especialmente cuando se habla de lo que puede ocurrir. En estos días proliferan las imágenes de la construcción de "refugios anti nucleares" y demás. Todo se realimenta en las mentes receptivas.

Evidentemente hay que estar informado de lo que ocurre, Mi crítica va más a la forma, al hecho de convertirlo en foco de atracción a través de líneas llamativas o, si se prefiere, más alarmantes de lo debido. Es una forma de sembrar interés a través de la angustia o el miedo. Desgraciadamente, estamos desarrollando en demasía el efectismo del dolor o del peligro.

El saber periodístico no radica solo en contar, sino en la forma de contar. Los hechos, por mucha base real que tengan, necesitan de una forma de presentación ajustada. Es ahí donde se ve esa otra cualidad que el buen periodista debe tener. La escuela que preconiza la "atracción" mediante el sensacionalismo, la dramatización, etc. se convierte en más peligrosa cuanto más posible / creíble es aquello de lo que se habla. Es entonces cuando hay que extremar el cuidado al contar. Las avalanchas de desinformación, bulos, etc. que padecemos nos hacen vulnerables, especialmente vulnerables, en estas circunstancias críticas. Es entonces cuando debemos estar mejor informados.

De no hacerlo así, el Periodismo pierde mucho de lo que lo hace valioso, socialmente pertinente y necesario. No comencemos exagerando porque dejamos poco margen a lo que venga mañana. 

 

* Jacobo Alcutén "'Mano Muerta', el sistema automático de Rusia para provocar el apocalipsis nuclear si Putin y su cúpula militar mueren" 20minutos 23/11/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5656851/0/mano-muerta-dead-hand-perimeter-sistema-automatico-rusia-misiles-nucleares/

** Adrián Romero "La "línea roja" de Putin: posibilidades y límites de un ataque nuclear ruso contra Ucrania y la OTAN" RTVE.es 23/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241123/linea-roja-putin-posibilidades-limites-ataque-nuclear-ruso/16339664.shtml

viernes, 4 de noviembre de 2022

¡Uf, ya pasó! o el cohete chino descontrolado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno se duerme tranquilamente y se despierta con los canales televisivos debatiendo sobre la posible caída de un cohete chino descontrolado sobre nosotros. Hay que empezar a desayunar con tila, tal como está el panorama informativo. Es el momento perfecto, aquel en el que España entera queda paralizada (me refiero a la respiración) ante la perspectiva de ser borrados del mapa en un momento apocalíptico digno de las mejores películas de catástrofes de los 70.

De cadena en cadena, pasabas del horror al humor nervioso por ser quizás el último programa si les caía encima el cohete. Pero el pico más alto lo han dado en RTVE donde la presentadora habla de la entrada de un "cohete nuclear", corregida rápidamente por un compañero de mesa que la desdice en directo. ¡Nuclear! ¿Hay algo demasiado importante para dejárselo a periodistas acostumbrados a hablar de otro tipo de desastres, como los del parlamento, el Poder Judicial o una mala tarde en la Champions? Menos mal que había un meteorólogo en el estudio, lo más cercano al tema, aunque fuera para hablar de las trayectorias y se usara un mapa.


Durante el tiempo que se suponía que el cohete descontrolado, de 20 toneladas (daba igual que se fuera haciendo pedacitos) estaría rondándonos, sobrevolándonos, las televisiones nos han mantenido en vilo en uno de los ejercicios competitivos de información más deplorables vistos en los últimos tiempos, incluida las muchas veces cuestionable información sobre la pandemia, que situó el listón alto. Los medios digitales de la web no han escatimado también las posiciones privilegiadas de sus páginas para contarnos el peligro al que estábamos sometidos a la hora del café.

Ha sido la confirmación del sensacionalismo desinformado, improvisado. Se ha contactado con personas expertas de todo tipo, desde el meteorólogo hasta el controlador de vuelos en aeropuertos para decirnos qué suponía para los retraso esos 30 minutos en los que estaríamos en riesgo. Da igual que se nos dijera que el único precedente fue el de un fragmento pequeñito que cayó sobre una granja en Australia.

Un "cohete incontrolado" es un cohete que no se va a recuperar, frente a otros de los que algo se aprovecha a la vuelta para futuras misiones. La improvisación hace posible que se les escape lo del "cohete nuclear". ¡Menos mal que no tenemos el "botón rojo" en nuestra manos! Todo esto en mitad de una guerra en Ucrania barajando todos los días el peligro nuclear ruso.

Lo que se nos cuenta en titulares en la prensa se diluye después en el interior, siguiendo esa tendencia informativa que te lleva del infarto del titular a la tranquilidad del último párrafo, en donde, si no te ha dado un infarto, puedes recuperar el pulso.

Las expresiones como "cohete sin control" evocan en la mente de quien la escucha todos los pánicos posibles y el hecho de que por precaución se haya suspendido el tráfico aéreo durante media hora (con un margen generoso) se toma casi como un bombardeo de Londres por la Luftwaffe.


El "cohete chino" (se suma al ya famoso "virus chino" de Trump) le da un tono político al asunto, poniendo nombre a la amenaza que llega del espacio. Si los norcoreanos lanzan misiles cada día, ahora los "chinos" nos lanzan cohetes (nucleares, según la presentadora). De esta forma, en la mente de algunos se forman esas asociaciones con los misiles que sobrevuelan Japón o Corea del Sur. La imaginación es libre y solo se le dan algunas piezas para que juegue. ¡Total!, se trata de tener entretenida durante media hora a la audiencia española, cambiarle un poco el programa del dúo Sánchez-Feijoo, con unos toques de deporte.

Es una pena que en muchas clases de Periodismo se estudie cómo llamar la atención por delante de lo que es informar con responsabilidad. Da igual lo que pase; lo importante es cómo lo cuentas y esto está dirigido a mantener al lector o espectador fijado a la pantalla de su televisor, ordenador o teléfono móvil. Lo que importa es transformar el acontecimiento en espectáculo. ¿Hay otro mejor? El titular de ABC, "Un cohete chino de 23 toneladas fuera de control se dirige a la Tierra y España está en su trayectoria", no desmerece a Orson Welles y su Guerra de los Mundos, solo que allí se pasó de la ficción a la ficción mediática y aquí pasamos de una realidad a un discurso mediático retórico para convertirse en foco de atención. Para muchos un éxito que celebrarán el lunes en las aulas. ¡Así se informa, así se suben las audiencias!

Hoy le tocaba al cohete chino tener a media España mirando al cielo, angustiada. Pasado el peligro, podemos seguir con nuestras celebraciones y demás, afrontar el fin de semana mirando al cielo solo para saber qué tiempo va a hacer y qué ropa debemos meter en la maleta. Es decir, la normalidad, aburrida y recurrente.

En su largo artículo aclarando el asunto y que, pese a tener 20 toneladas, casi todo él se deshará en pequeños fragmentos al entrar en la atmósfera, el diario El Mundo termina así:

Según ha informado el director general de Transporte Marítimo y Aéreo del Govern, Xavier Ramis, en declaraciones a IB3 Ràdio recogidas por Europa Press, el cohete ya ha pasado la zona de control de España y ya se han levantado las restricciones, aunque este punto no se ha notificado de forma oficial.

Sí se sabe ya que las dificultades del tráfico aéreo en España por la reentrada de un cohete chino en la atmósfera no han alterado los planes de la cumbre hispano-lusa que se celebra en Portugal, y el avión en el que se han desplazado el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el resto de su delegación aterrizó a primera hora en Oporto.*



¡Menos mal! ¡Todo por la patria! No hay cohete que frene a nuestros dirigentes en el cumplimiento de sus deberes. ¡Como debe ser! 

* "Un cohete chino descontrolado provoca el cierre de los aeropuertos de Cataluña y Baleares y problemas en el tráfico aéreo español" El Mundo 4/11/2022 https://www.elmundo.es/economia/2022/11/04/6364d20ae4d4d8e14e8b45d9.html

 


miércoles, 12 de octubre de 2022

Atracción informativa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando uno lee en la web de noticias de una cadena televisiva "¿Cuándo será el fin del mundo? La Agencia Espacial Europea ya ha puesto fecha" y una vez en el interior comprueba que la foto del planeta usada es casi más grande que el propio texto que nos da cuenta del "notición", hay que hacerse preguntas sobre qué significa "informar" y los límites de la profesión en la forma de hacerlo.

Tras leer la noticia, con cierto suspense por si llegamos al fin de semana próximo en el que hay un estreno que no quiero perderme, me relajo cuando leo: "No sería por tanto hasta sus 10.000 u 11.000 millones de años cuando el sol llegase "hasta el final de su vida"."* He respetado la negrita porque alguien ha querido que no se expanda el pánico y que queda rato para que llegue el "fin del mundo". ¡Menos mal!

Me acabo de relajar cuando leo en otro medio que la NASA ha conseguido desviar un asteroide dentro de un plan de protección del planeta. "Esta misión muestra que la NASA está tratando de estar lista para lo que sea que el universo nos arroje", se recoge por boca de uno de los responsables del programa.

La pregunta es: ¿podemos informar sin necesidad de sumar preocupaciones, angustias, ansiedades, etc. a la gente? ¿Hasta dónde nos lleva esta técnica del sobresalto, de la atracción fatal del titular? No sé si se ha hecho el sencillo experimento de tomar la presión arterial y el ritmo cardiaco durante la exposición a las noticias del día en cualquiera de sus formatos y medios.

Si los problemas de la trivialidad (informar sobre cosas sin transcendencia, fabricadas la mayor parte de ellas para cubrir las páginas o las horas), los de las fake news y la desinformación (la manipulación política y comercial a través de la información), le sumamos el de la taquicardia informativa, el del sobresalto apocalíptico continuo, me parece que el futuro de la información, el de los medios que viven de ella es más oscuro que ese mundo sin sol que se nos promete para dentro de diez mil millones de años.

La información siempre ha sido un negocio, claro, pero esto es distinto. Los negocios se pueden hacer de muchas formas, pero lo esencial es que no pierdan de vista su principal función, informar. Si se considera que su principal función es ganar dinero como cualquier otro tipo de empresa, estamos condenándonos al fracaso y a sus consecuencias.

La cuestión se complica primero por el exceso de información que tenemos, lo que lleva a una despiadada competencia. Hay muchos medios o, si queremos ser más precisos, cualquiera se convierte en una fuente información. Cualquiera con un teléfono se convierte en "informador" simplemente con encender su teléfono. Basta con ver cualquier situación para comprobar cómo salen miles de teléfonos móviles a grabar lo que tengan delante; basta hacer unos cuantos pasos de baile para rivalizar con los profesionales de la danza; basta una mascota que haga una gracia para arruinar los elaborados documentales de las grandes productoras. 

Esta es la tristeza del mundo, la de la trivialidad competitiva e inagotable con la que tienen que competir los profesionales. La sorpresa, el ingenio, etc. ofrecen esos segundos de gloria en el que se acumulan millones de "visitas", "likes" o cualquier otra medida de esta sociedad de la información. Los tratadistas de estética del XVIII lo habrían llamado "la tiranía del gusto", algo que se ha desbordado con las posibilidades de manifestarlo. Estas manifestaciones pueden llegar a ser tan agresivas que ha empezado a salir los efectos sobre la salud mental de actores, escritores, deportistas, etc. Cualquiera que esté conectado puede ser objeto de campañas de comentarios o sufrir ataques de ansiedad y, desgraciadamente, optar por el suicidio como está ocurriendo en muchos casos con niños y adolescentes que son incapaces de enfrentarse a esas duchas a presión que son los comentarios negativos. El mundo se ha convertido en juez, jurado y verdugo implacable, desahoga su ira anónima sobre los que se exponen, sobre aquellos que se muestran en su deseo de salir de su propio anonimato, un terrible ciclo que está destruyendo a muchos.

El exceso de información ejerce la presión para intentar convertir cada noticia en un boom, en algo que supere la barrera doble de la indiferencia y de la cantidad. Cuando se compraba un periódico se llevaba uno toda la información. Hoy, en cambio, cada noticia compite con las mismas noticias del medio para seguir compitiendo con las que llenan el espacio virtual. Demasiada competencia que obliga a escándalo para poder ser vistos. La necesidad de titulares escandalosos, sorprendentes, intimidantes, etc. para atraer la atención lleva a una forma de Periodismo bastante degradada. Muchas veces no son los autores de la información quienes titulan sino "expertos" en el sobresalto, en el terror, en la metáfora ambigua, en despertar la curiosidad, muchas veces enfermiza, de la gente. Eso hace que cualquier titular realmente informativo parezca gris, débil, sin capacidad de atraer. Y llega la tentación del sensacionalismo.

El terrible descubrimiento es el ascenso de la trivialidad, algo que se comprueba al darse cuenta de cuáles son "las noticias más vistas", que viven también de su propia circularidad por ese efecto imitativo que nos lleva a ver lo que otros han visto. El mundo vive en una situación crítica en muchos sentidos, de guerras, hambrunas, colapsos económicos,  retos científicos, etc. Es un mundo que necesita ordenarse y explicarse de la forma más clara posible. Jugar con titulares equívocos, con presentaciones incendiarias, con ambigüedades de todo tipo no es el mejor camino para que la verdadera información —absolutamente necesaria— sobreviva a su propio exceso.

Los propios medios tratan de defenderse de la competencia de las noticias falsas desarrollando sus propios sistemas de detección y verificación, intentando que los receptores finales valores el trabajo positivo de los medios, su trabajo. Pero la mentira es demasiado atractiva, demasiado tentadora como para no concederle esos segundos de maldad que conlleva como herramienta de descrédito, de desinformación, de ataque.

No sé cómo se puede superar lo del fin del mundo, pero seguro que algo se les ocurrirá. 

* Juan A. Vargas "¿Cuándo será el fin del mundo? La Agencia Espacial Europea ya ha puesto fecha " Antena 3 11/10/2022 https://www.antena3.com/noticias/ciencia/cuando-sera-fin-mundo-agencia-espacial-europea-puesto-fecha_202210116345a4ad7cf26200015c4bd8.html

** Patricia Biosca "NASA confirma el éxito de la misión DART: la nave consiguió desviar al asteroide Dimorphos de su órbita" ABC 11/10/2022 https://www.abc.es/ciencia/nasa-confirma-exito-mision-dart-dimorphos-desviado-20221011201851-nt.html

domingo, 5 de junio de 2022

El peligroso juego mediático del alarmismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los lectores y espectadores son movidos hoy por una serie de recursos retóricos, algunos nuevos y otros más viejos, que tratan de captar su atención mediante alguna forma ingeniosa o llamativa. Las más usadas son la "forma interrogante", que hace que el lector tenga que entrar en la noticia para descubrir realmente de qué se trata, con lo que se consigue una "visita" más, un clic con función publicitaria y contable, por más que luego la "noticia" se que en nada; y la otra es el sensacionalismo, una vieja fórmula que sigue funcionando.

En la web de Antena 3 Noticias leemos el titular "La viruela del mono, ¿ataque bioterrorista?" que combina las dos, sensacionalismo e interrogante. Lo hace acompañado de una retórica visual redundante, una imagen de cuatro casos reunidos en los que se ven los efectos de la viruela del mono sobre la piel. En el interior, comprobamos que esa fotografía forma parte de un vídeo.

Un titular como "La viruela del mono, ¿ataque bioterrorista?" atrae lo suficiente la atención, que es lo que se busca, pero ¿de dónde sale para llegar a la página principal y ser destacado por su tamaño y posición, un tercer factor retórico? La cuestión importante es si la pregunta responde a algún fundamento, si tiene un origen en quien se la puede hacer o es simplemente un preguntarse retórico. En el texto leemos:

Primero la pandemia mundial de Covid-19, luego un brote de una extraña hepatitis aguda en niños cuyo origen todavía se desconoce y el último virus en aparecer, la viruela del mono o "monkeypox", que hasta ahora era una enfermedad endémica de África que solo se transmitía de animales a humanos. La irrupción de estas nuevas enfermedades extendidas por todo el mundo genera muchos interrogantes. Aprovechando que se celebra el XXV Congreso Nacional de la SEIMC (la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica) que reúne en Granada a los mayores expertos de este campo, les preguntamos las siguientes dudas.

VIRUELA DEL MONO: ¿Podría estar relacionada con un ataque bioterrorista?

El portavoz de la SEIMC, Javier Membrillo de Novales, reconoce que es lógica la preocupación que puede haber habido "al oír hablar de la reemergencia de la viruela cuando la viruela clásica es una enfermedad cuya reaparición solo podría ser posible en el contexto de un ataque bioterrorista. Pero estamos hablando de otra enfermedad". Sobre el riesgo real que existe de amenazas bioterroristas en nuestra sociedad asegura que "es muy bajo pero muy bajo no es cero y como sociedad tenemos que estar preparados para todo". De hecho, ya hemos visto cómo situaciones que no concebíamos han ocurrido. "El riesgo de que un país invada al país de al lado era muy bajo. El riesgo de que apareciese una pandemia por una enfermedad inectocontagiosa en lo que parecía unos casos localizados en una ciudad de China era muy bajo. Frente a todo eso, tranquilidad pero además preparación a nivel gubernamental, científico y de respuesta de todas las capas de nuestra sociedad y Administración", añade Membrillo.*

En los primeros párrafos se introducen tres recursos retóricos para hacer aumentar los recelos de los lectores. El primero es la secuencia: se hace una enumeración de las tres enfermedades —a la que se podrían haber sumado alguna otra—; por el simple hecho de enumerarlas pasan a constituir una unidad, una entidad conectada, donde lo que la frase une también lo conecta la realidad. La frase crea un efecto de conexión entre ellas. El segundo elemento es el desconocimiento y la inquietud: "extraña hepatitis", "todavía se desconoce", "hasta ahora", "interrogantes", "dudas" (solo en el primer párrafo). Todo esto lleva a la propia pregunta realizada, "VIRUELA DEL MONO: ¿Podría estar relacionada con un ataque bioterrorista?". Las dudas no surgen de los expertos, sino del periodista, es decir, están basadas en las suposiciones que este se ha fabricado anteriormente.

En todo el tiempo que llevamos con esta enfermedad circulando no he escuchado a ningún especialista hablar de "bioterrorismo". A nadie. Es una vieja enfermedad que, sencillamente, no nos había llegado y contra la que la gente que no está vacunada puede contagiarse. Es precisamente su localización la que había hecho que no desapareciera, sino que quede como un elemento endémico. Hay brotes importantes en diferentes países africanos, así que era cuestión de tiempo. Pero eso no interesa a quien "se hace las preguntas" y a quien luego las traslada al especialista.

De nuevo se aplica la retórica ambigua que crea el ambiente deseado de inquietud. Se comienza con un "podría" y se sigue con "lógica preocupación" aumentando la inquietud del receptor.

Pero el auténtico juego de prestidigitación se hace cuando el especialista señala" la viruela clásica es una enfermedad cuya reaparición solo podría ser posible en el contexto de un ataque bioterrorista." Aquí la negrita entra en contradicción con lo dicho por el especialista: se resalta precisamente lo que el especialista niega. Si fuera un brote de viruela clásica, este tendría que haber salido de algún laboratorio puesto que está erradicado. De nada sirve que añada "Pero estamos hablando de otra enfermedad". Ya se ha creado la ilusión que permite pasar de la inquietud a la pregunta y de la pregunta al interrogante directo en el titular.

Lo que el especialista entrevistado apunta es la necesidad de estar prevenidos ante la emergencia frecuente de casos improbables. Se habla de la probabilidad de "ataques bioterroristas", no de la probabilidad de que el brote de viruela del mono sea resultado de un ataque bioterrorista. La diferencia es enorme, pero es a esa identidad confusa a la que se quiere llevar al lector.

Como resultado, las palabras "De hecho, ya hemos visto cómo situaciones que no concebíamos han ocurrido. "El riesgo de que un país invada al país de al lado era muy bajo. El riesgo de que apareciese una pandemia por una enfermedad inectocontagiosa [sic] en lo que parecía unos casos localizados en una ciudad de China era muy bajo", suenan más como una conformación que otra cosa. Si todo lo anterior era improbable, pero sucedió ¿por qué no un ataque terrorista? La manipulación de las palabras nos sigue llevando a lo que se había sembrado en el primer párrafo y desde el titular mismo. El especialista interrogado entra en un bucle contradictorio en el que cuanto más afirma que eso no es más parece sugerir que lo es. No es su culpa; el que escribía colocaba sus palabras en el lugar adecuado.

Volvemos a sembrar miedo y desconfianza; podemos erradicar una enfermedad pero ¿cómo erradicamos a los terroristas? Si detrás de cada epidemia hay un grupo terrorista, un país hostil, etc., no va a ser fácil vivir con ello. Se volverán a desencadenar ataques xenófobos, como ocurrió al inicio. De nuevo se vuelve a los "orígenes", al mercado de Wuhan, a levantar sospechas sobre una forma estúpida de terrorismo que consistiría en empezar en tu propio territorio, en atacar a tus propios ciudadanos.

Este tipo de juegos periodísticos son muy peligrosos. Una tontería como esta puede desencadenar efectos diversos sembrando desconcierto y manipulando a las audiencias en un sentido u otro. El texto evidencia lo que viene a ser una práctica de muchos otros medios: especular con lo que no se sabe orientando hacia lo posible, formulado como interrogante. De esta forma parece diluirse la responsabilidad del medio o del profesional que realiza los textos. También se siembra indignación entre los profesionales, una queja habitual de que son manipuladas sus palabras, que se juega con ellas, como hemos podido apreciar en el caso. El especialista ve cómo su petición de que se invierta en prevención se transforma en otra cosa muy distinta y alarmista.

Desgraciadamente, los criterios periodísticos van cambiando hacia las guerras de competencia entre medios y dentro de los propios medios, rivalizando para atraer más la atención de los lectores o espectadores. Esto no es inicuo, tiene consecuencias. En la medida en que los propios medios faltan al rigor, buscan el sensacionalismo o, en estos tiempos, el alarmismo como reclamo, se perjudican ellos mismos. Como consecuencia, las noticias más vistas en los medios muestran una enorme falta de interés por la actualidad relevante y una atención desmedida a la trivialidad o a noticias fabricadas para simplemente atraer. 

La metamorfosis de los medios se produce cuando su función ya no es informarnos sobre lo que ocurre en el mundo, sino llenar unos espacios con textos atrayentes. La noticia trivial suele ser barata de producir, las más de las veces porque tiene un carácter incluso promocional. Pero cuando se juega con noticas como las relacionadas con la salud pública y, en este caso, con las posibilidades de terrorismo se están cruzando algunas líneas con las especulaciones sin fundamento. La utilización de especialista entrevistado no es más que la coartada para crear un titular inquietante que atraiga lectores. No es más que un señuelo, pero puede tener consecuencias entre lectores carentes de sentido crítico, fácilmente influenciables o, sencillamente, que desean creer lo que se les cuenta por motivos diversos.

Estamos asistiendo en estas últimas semanas a reportajes sobre cómo sobrevivir en caso de ataque nuclear, cómo purificar el agua contaminada, cómo almacenar alimentos, etc. que se han convertido en un fondo informativo de alarma. Detrás hay sensacionalismo y muchas veces especulaciones económicas. 

En unos momentos interesa vender la "calma" a efectos turísticos, mientras que en otros se nos habla de peligros nucleares, conspiraciones, desabastecimientos, encierros, etc. para comprar sin medida, agotando stocks y subiendo precios. Es un juego peligroso. El miedo vende armas en los Estados Unidos; puede que aquí venda muchas otras cosas.

El uso de la palabra "bioterrorismo" en un titular, aunque sea en forma interrogativa y en contra de lo que se ha contestado a la pregunta, es una forma peligrosa de actuar desde los medios. Ahora más que nunca es necesario informar bien y llevar conocimiento a la gente, no miedos. Hacen falta rigor y medida de los efectos de la información. 

* "La viruela del mono, ¿ataque bioterrorista?" Antena 3 Noticias 4/06/2022 https://www.antena3.com/noticias/salud/viruela-mono-ataque-bioterrorista_20220604629b420ed7b96e0001fccf6d.html

sábado, 19 de marzo de 2022

Por si acaso o miedos en cadena

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


No suele ser aconsejable jugar con el miedo, con los temores al futuro de las personas. Jugamos con el miedo a través de titulares excitantes y pretendemos que la gente los lea con un cierto aire británico, sosteniendo su taza de té sin que apenas se derrame una gota.

El diario El País titula "Los consumidores vacían las estanterías de leche y aceite por el miedo al desabastecimiento" es un titular al que hay que sumar los causados por otros miedos en cadena. Las escenas de los piquetes de transportistas, las imágenes de los estantes vacíos, las de ayer derramando leche porque no les cabe y los depósitos, las de los cerdos sin pienso que llevarse a los morros, las de vacas intentando encontrar una brizna de hierba a falta del pienso que no llega... Todo se junta en un efecto realimentador del miedo.


Hablo mucho con mi quiosquera del centro comercial. No damos unas instructiva charlas cada vez que voy a preguntar por si ha salido alguna de las publicaciones que colecciono. Su amplio quiosco es un observatorio privilegiado porque queda frente a las cajas del hipermercado. Por delante de ella pasan los carritos y bolsas, las cestas de la compra.

—¡Hemos vuelto a lo del papel higiénico del principio de la pandemia!—me dice.

—Veo dentro muchas parejas mayores haciendo la compra con carros—le digo. La empresa ha desarrollado un programa de descuentos especiales a las personas de más de 65 años. No es mucho, pero algo hace en las maltrechas economías.

—Sí, parece que fuera a acabarse el mundo.

Hablamos finalmente de la obsesión desatada por el aceite de girasol.

Miramos hacia las cajas y vemos salir sobre todo a gente mayor. Uno empuja el carro mientras el otro mira con detenimiento la cuenta que les han entregado.

Los mensajes que se reciben cada día van en sentido contradictorio. Muchos medidos de comunicación juegan con los miedos; otros tratan de calmarlos. Mientras el presidente de una gran cadena de supermercados sale a las tres de la tarde diciendo que no hay ningún problema de abastecimiento, los medios se empeñan en enfocar estantes vacíos de leche. A las nueva, los informativos se centran en las granjas a las que no llegan los piensos y por las que nadie pasa a recoger la leche. Esta vez la voz se les da a los agricultores, que se quejan de los bajos precios que les pagan y de los altos costes que asumen para mantener sus negocios. Todo les ha subido en espiral creciente y dicen estar vendiendo por debajo de los costes.

Pero ¿cómo mantener la calma con titulares como los del diario ABC, "Estas son las pastillas de yodo recomendadas ante un ataque nuclear"? Sus titulares de portada hoy son para el campo y su guerra contra Sánchez. Todo debe ser descrito en términos de "guerras", es lo que la actualidad manda y se recomienda por las teorías comunicativas para mantener la inquietud y captar la atención de los lectores. Con una guerra real en pantalla, todas las demás guerras metafóricas se viven con más intensidad. Ya estaba bastante caldeado el ambiente político, casi prebélico, para que pasara por el filtro de la guerra de fondo. Repasen cuántos titulares hablan de "guerra" o similares, aunque no venga a cuento. Del "Guerra en Reino Unido por el foie grass" (Antena 3) al "Golpe a los dulces industriales por la guerra de Ucrania" (El País), todo se contagia de la jerga belicista, golpista, un puro sobresalto. ¿Debemos hacer también acopio de chuches antes de que se agoten?


La noticia más leída de la web de Antena 3 a estas horas lleva por titular "La Policía recupera en una calle de Madrid el maletín radioactivo robado el martes en Humanes", más peligro nuclear para tiempos de guerra. La noticia comienza así:

Fin a tres días de angustia, temor e incertidumbre. Agentes de la Policía Nacional han recuperado este jueves en la calle de Francisco Ruiz del distrito madrileño de Usera el maletín radioactivo cuya sustracción en Humanes (Madrid) fue denunciada el martes por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Se acaba el misterio sobre el paradero del famoso maletín, que de haber sido abierto o manipulado podría haber causado un desastre de proporciones incalculables.*

Tras contarnos el proceso de cómo fue cercado el perímetro y desalojado un edificio próximo por las autoridades, el final del artículo señala:

Se trata de un equipo de medición de densidad y humedad de suelos que contiene fuentes radiactivas de categoría cuatro que es improbable que sean peligrosas para las personas siempre que no se abra o se destruya el maletín.

Según comunicó el CSN el pasado martes, el robo del equipo se produjo tras la manipulación de la cerradura del portón lateral de la furgoneta en la que se transportaba.

Hace cinco años, en Barcelona, ocurrió un hecho similar. Un maletín con material radioactivo del mismo tipo que el encontrado hoy en Madrid, fue sustraído y apareció, días después y en buen estado, en Santa Coloma de Gramanet.*



¿En qué quedamos? ¿En el "desastre de proporciones incalculables" de la primera parte o en el "es improbable que sean peligrosas para las personas siempre que no se abra o se destruya el maletín" de la segunda? Da igual, se comienza con un sobresalto y se cierra con un suspiro de alivio.

Y así estamos cada día. Con una guerra real, con imágenes terribles, con situaciones trágicas, a las que añadimos todo este fondo de conflictos con origen en el transporte y las carencias que provoca, entre asociaciones "minoritarias" (esto se ha repetido desde el inicio) a las que miembros del gobierno califican de "ultraderecha", infiltradas por activistas y "que le hacen el juego a Putin", según otros, como se dice ya abiertamente.

Y así nos toca vivir cada día, entre maletines radioactivos perdidos, la falta de leche aceite y pronto de las pastillas para la radicación nuclear, por si acaso. Son estas tres palabras las que lo explican todo, "por si acaso". En ellas se unen acción y temor, los dos componentes de esta guerra psicológica, económica, política, mediática que vivimos cada día en nuestra condición de españoles. "Por si acaso" lo resume todo: me llevo más aceite, acabo con la leche, me tomo una pastilla antinuclear y construyo un bunker. Todo por si acaso.


"Por ello" (lo contrario del "por si acaso") suben nuestros temores y con ellos la inflación y la escasez, que son los "mejores amigos". ¿Hay forma de parar esto? Sí, claro, pero entonces reducen sus beneficios los muchos negocios que se basan en el "por si acaso". Para que la pérdida de un maletín de mediciones se convierta en la noticia más leída del momento en el medio que la ofrece se tiene que hablar de un "maletín nuclear" (¡Dios mío, si hasta James Bond intervino en algo así!) capaz de destruir ya no solo un edificio sino medio planeta y dejar secuelas durante generaciones.



El miedo vende y el miedo exagerado, amplificado vende mucho más. El problema es que estamos en un delicado equilibrio entre diferentes problemas y tragedias (hay que saber distinguirlos), en el que es fácil insuflar oxígeno con el fuelle del sensacionalismo. En Antena3, por ejemplo, no dejan de advertirnos de la crudeza de las imágenes que vamos a ver, lo cual les agradezco. No encuentro el sentido informativo de la mayoría de ellas, pero les agradezco que me adviertan para cambiar de canal.

El mundo se está complicando mucho como para jugar con él. Jugar con los riesgos reales o imaginarios es demasiado arriesgado. Hoy muchos medios juegan a ser el "aprendiz de brujo" y se nos puede escapar de las manos. 


Hace falta más que nunca una opinión ponderada, de personas capaces de entender lo que tienen delante de una cámara o de la pantalla de un ordenador. Hay que mirar el mundo, pero también ayudar a reflexionar sobre él. De no hacerse, a los problemas reales se les añaden los múltiples "por si acaso" nacidos de temores que acaban creando nuevos problemas reales. Son muchos los que aprovechan los tiempos revueltos para hacer sus negocios y el del miedo es uno de los más poderosos y fáciles de emprendimiento.

¿Qué se le pasa por la cabeza a una pareja de jubilados que entran a comprar en un supermercado? ¿Qué tiene ante sí aquel que ha estado expuesto a horas diarias de explosiones, muertos, conflictos, carencias, amenazas nucleares o químicas...? El mundo es complicado y violento, sí, pero no lo agrandemos introduciendo nuevos conflictos metafóricos. La amenaza imaginada puede hacer más daño que la real. ¿Cuándo una se convierte en otra? No lo sabemos, pero el miedo ha provocado muchas catástrofes como para no tenerle miedo al miedo. No se trata de ser indiferente a los problemas reales, sino de ser informados de ellos con la inteligencia suficiente como para que el resultado sea la comprensión y no el sobresalto. Si la noticia del posible desabastecimiento provoca un desabastecimiento real, hágalo de otra manera. "Sí, pero es el miedo el que vende, los desastres los que atraen lectores", me dirá algún editor.  

Nadie ha dicho que haya solución.


* Jorge Martínez "La Policía recupera en una calle de Madrid el maletín radioactivo robado el martes en Humanes" Antena 3 17/03/2022 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/policia-recupera-calle-madrid-maletin-radioactivo-robado-martes-humanes_2022031762330eaff5e39e0001fa4403.html