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sábado, 15 de abril de 2017

La batalla más larga

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay una pregunta que reaparece según se encuentren las relaciones entre el gobierno egipcio y la Universidad de Al-Azhar. La ha hecho suya en un titular el diario Egypt Independent y es muy clara y directa: "Why does Egypt's largest Muslim beacon, Al-Azhar, refuse to declare IS 'apostate'?", firmado por Taha Saker.
No es casual que esta pregunta surja después de la masacre del Domingo de Ramos, con las muertes de casi cincuenta personas en dos atentados con bombas contra iglesias en Alejandría y Tanta. No es casual.
Y no lo es porque es porque ya no son tiempos de enmascaramientos y dobles juegos, sino de confrontación con un hecho incontrovertible: la necesidad urgente de reforma del mundo islámico. La crítica del artículo no se dirige esta vez a un grupo, sino a la institución islámica que ejerce de vigilante de la ortodoxia, que centraliza gran parte de los problemas interpretativos que la aplicación del Corán a la vida moderna plantea.
Esta es la primera parte del artículo:

After the Islamic State (IS) militant group declared its responsibility for Palm Sunday's deadly attacks that targeted two Coptic churches in Egypt's Delta and Alexandria city, several media figures and organizations launched severe attack against Egypt's largest religious institution, Al-Azhar University, considering its teachings as fostering religious extremism.
Through these outlets, Al-Azhar is now facing the backlash of taking part in supporting the IS-affiliated members through its insistance to refuse considering the IS group as 'apostates' and through maintaining some extremist teachings in the program that are taught to its students.
The backlash criticized the educational syllabuses that are being currently taught in Al-Azhar institution that include teachings from some prominent clerics. These teachings directly incite the brutal killing of anyone who does not follow Islam or who had been deemed to be an 'infidel'.
The criticism, released from those figures and other media outlets, accused the aforementioned teachings of Al-Azhar by increasingly contributing to generate numerous members affiliated to IS.
Moreover, Al-Azhar’s teaching are perceived by some as the main platform that legitimizes the killing and slaughtering which are currently being practiced by IS group in different parts of the world, in the name of Islamic (Sharia) law.  
In several speeches, President Abdel Fatal Al-Sisi called on Al-Azhar officials  to rapidly launch a campaign that aims to renew the religious rhetoric in Egypt for the sake of providing the right explanation to the Islamic religion.*


La cuestión es mucho más grave que la situación en Egipto, si bien es en Egipto donde se está dando una parte importante de un conflicto en el límite. En ocasiones hemos traído aquí la idea de la tensión que supuso la Primavera Árabe como intento de introducir la modernidad. La revolución no se hizo solo contra los dictadores por parte de los que pedía democracia. También se hizo contra (y en paralelo) los que traían un deseo de apertura.
En las dictaduras árabes había dos oposiciones: la democrática (socialistas, liberales) partidarios de un estado laico, y la islámica, que se había enfrentado a los dictadores pero se había hecho con una parte importante de las poblaciones, usando su abandono e ignorancia para hacer ver que "el islam es la solución", la vieja fórmula repetida por los islamistas. La complejidad de lo que ocurre en Siria, por ejemplo, está reflejando esta lucha en dos direcciones: una hacia un futuro moderno y otra hacia un pasado teocrático.
El papel jugado por los clérigos de Al-Azhar siempre ha sido oscuro y se resistieron al papel que Nasser les quiso dar: el respaldo religioso del Estado, al que debían supeditarse. De esta forma, la labor de contención se realizaba a través de la religión. En vez de "socializar" al país, Nasser hizo "funcionarios" a los clérigos pensando así que tendría controlado a ambos. Pero no fue así.
El artículo pone el dedo en la herida actual: ¿por qué una institución que está constantemente acusando de "apostasía" a los intelectuales es incapaz de condenar los principios del Estado Islámico declarándoles apóstatas, algo que les haría perder parte del atractivo del que gozan? La respuesta es muy sencilla: el Estado Islámico cumple los estándares; no hay "apostasía".
Las críticas a los que llaman "Estado Islámico" a los que se autoproclaman "Estado Islámico" es que qué hay de malo en que un estado se rija por la Sharia? Un estado islámico es lo deseable, no uno laico. ¿No se introdujo en la Constitución egipcia de 1971 el papel de la Sharia? ¿No siguen estando sus leyes bajo su inspiración, según señala la Constitución enmendada de 2014? ¿No hay que consultar a los clérigos de diferentes consejos del estado en ciertas decisiones, incluidas las penas de muerte? Por eso han conseguido que se imponga un término como "Daesh", para evitar el respetable de "estado islámico", que es el los iraníes, por ejemplo.


Lo mismo ocurre con el término "yihadista". Los expertos señalan que de las veces que se menciona en el Corán, solo tres o cuatro veces lo hace en el sentido de la "guerra". Es suficiente, no hacen falta más para que queden dentro de la ortodoxia.
La Universidad de Al-Azhar condena los atentados, pero no pueden condenar los principios que los guían y declararlos apóstatas. Son puristas, no apóstatas. No se apartan del Corán. Por eso dice el articulista: «Al-Azhar’s teaching are perceived by some as the main platform that legitimizes the killing and slaughtering which are currently being practiced by IS group in different parts of the world, in the name of Islamic (Sharia) law.»
Las luchas del presidente al-Sisi con Al-Azhar son constantes y públicas. Les ha pedido una y otra vez que lancen mensajes que permitan dar el salto, a sabiendas de que si no se hace, el semillero de los terroristas serán los voluntariosos "buenos musulmanes" a los que no se les muestra el peligro doctrinal sino que se van al otro mundo convencidos de que tienen sitio en el Paraíso.
Los planes iniciales del presidente al-Sisi eran meridianamente claros: una maniobra conjunta de reeducación popular para deshacerse del islamismo. En esta maniobra, actuarían juntos Al-Azhar y el Estado y todo iría sobre ruedas. Hasta se tuvo la ilusión de tener controlados a los salafistas para evitar más sublevaciones de las necesarias. Pero no funcionó nada.


En primer lugar, la sociedad estaba mucho más penetrada por los islamistas de lo que creían. También las instituciones, del propio Al-Azhar a la Judicatura o los sindicatos. La lucha represiva de al-Sisi no puede tener fin porque los simpatizantes y activistas son más de los que pensaban.
En segundo lugar, no contó con los intelectuales laicos para no ser acusado de gobernante "impío". Las ideas debían de salir de Al-Azhar, que era la forma de certificación oficial de la pureza de las reformas. Pero los clérigos se han opuesto a este procedimiento. Son ellos los que deciden, los que quieren el control.
El motivo es sencillo: en la medida en que la sociedad se modere, se haga menos radical, su influencia será menor. El protagonismo que el presidente les ha dado es para hacerse ellos con la dirección espiritual. De ahí la acusación directa por parte del articulista de estar sirviendo de trasfondo al terrorismo, acusación muy grave. Pero es la realidad, a la vista del aumento de actos sectarios cuyos efectos acabamos de ver en las explosiones del Domingo de Ramos y en todos los actos anteriores contra los coptos.
El aumento enorme de las penas por blasfemia y apostasía en Egipto, muy superiores a las etapas anteriores, muestran que no se ha ido hacia una democratización y liberalización, sino que se ha ido hacia el aumento de la intransigencia. No es solo el terrorismo, como ya hemos señalado, es la presión vecinal alentada por los salafistas y demás islamistas contra los coptos para echarlos de las tierras acusándolos de actuar contra el islam. Tienen versículos para todo; no hay problema con la ortodoxia.
El articulista, Taha Saker, señala la interpretación dada desde la Universidad de Al-Azhar:

Earlier in December 2015, Egypt's Al-Azhar Grand Sheikh Ahmed al-Tayyeb publicly announced that he does not have the right to announce IS an 'apostate' group, noting that since IS members believe in God and doomsday, Al-Azhar will not be able to consider them as such.
His statements have stirred massive controversy and criticism among social media users, as well as political and intellectual figures.
In 2015, he further asserted through a footage that documented his visit to Cairo University that Al-Azhar considers IS members as 'Khawarij' (some sects that adopted rebellion against Islam's leaders following Prophet Muhammad's era and committed sins).
According to Al-Tayyeb's explanation, the Khawarij people are Muslims who committed unprecedented sins, however they still believing in [Allah] God, therefore they cannot be considered as 'apostates'.
Regarding the punishment the Khawarij people are receiving  according to the Islamic law, Al-Tayyeb said that Islam orders the killing and slaughtering of them as they are practicing corruption in Earth, adding the IS members should receive similar punishment.*

No deja de ser ilustrativo que el remedio que Al-Tayyeb encuentre para enfrentarse al Estado Islámico no sea la descalificación teológica sino más matanzas, tal como prescribe su interpretación de Corán. Todo se resuelve finalmente en quién mata a quién, ya que el que obtenga el máximo poder será quien considere al otro como "Khawarij", miembro de una secta con problemas de interpretación que comete horrendos pecados. Matanza es la solución. Los puristas del Estado Islámico, por ejemplo, como ya han hecho los Hermanos Musulmanes, consideran a Al-Azhar como una institución corrupta. Solo el posible efecto negativo que tendría atentar contra ellos les impide hacerlo. No han tenido mucho problema, en cambio, cuando se ha tratado de algún clérigo más liberal. En las paredes de El Cairo quedó el retrato de alguno de ellos.


Las explicaciones de Al-Tayyeb pertenecen a su mundo, tienen su lógica interna. Y dentro de esa lógica encaja el Estado Islámico, aunque no le guste cómo llevan a cabo sus tareas. Los militantes del Estado Islámico, por ejemplo, justificaban cortar manos a los ladrones porque todavía la sociedad no había llegado a su perfección. Cuando la sociedad fuera perfectamente islámica —la edad de oro— no sería necesario utilizarlo simplemente porque no existirían ladrones. Es su razonamiento y tiene su lógica. Pero el mundo entero no está dispuesto a comprobarlo.
El equivalente al ladrón en el ámbito del pensamiento es el intelectual independiente. La sola mención de "independencia intelectual" es ya una aberración ya que supone  el engreimiento del que va contra la verdad revelada y que no admite dudas. El que piensa diferente es el enemigo al que hay que eliminar; son ellos los que representan el verdadero peligro.
Tras recoger en el artículo otras opiniones similares en sentido a las de Al-Tayyed, Taha Saker acude a los críticos:

On the other hand, the Islamic affairs researcher Ahmed Maher asserted that extremist teachings do still exist in Al-Azhar institution’s syllabuses, giving as examples the books that include such teachings.
"Extremist teachings are heavily taught at Al-Azhar institution; among these teachings a book entitled 'El Eqenaa fe Hal Alafaz Abu Shogaaa.’  
This book includes teachings of one prominent Islamic cleric who calls on Muslims to eat meat of any 'apostate' or ‘infidel', Maher asserted to Egypt Independent.  
In response to Maher's views, the head of the Islamic Research Complex noted that this book had been taught to the secondary stage at Al-Azhar earlier; but that nowadays this book has been removed.
"These teachings were indeed taught in order to give historical information to the students at Al-Azhar institution, not to instill such teachings in their minds,” Abdel-Aziz said.
On a different note, Maher wondered about the reasons that prevent Al-Azhar institution from considering members affiliated to IS group 'apostates'. He considered the statements issued by Al-Azhar 's officials regarding not having authority to consider someone as 'apostate' is not “persuasive”.
"They [Al-Azhar clerics] have previously considered many public figures who have different views as 'apostates', such as the Egyptian prominent intellectual Taha Hussein and Farag Fouda. Al-Azhar does not want to consider IS members as apostates as they both are one entity,” he pointed out.*

El problema no es que se sigan enseñando, desde una "perspectiva histórica" doctrina aberrantes, que puedan ser reivindicadas por los puristas del Estados Islámico o de cualquier otra corriente de regreso a la edad de oro. Como se recoge al final, las razones para no declarar apóstatas a los terroristas del Estado Islámico no se aplican a intelectuales pacíficos a los que se acusa, como a los citados, de "apostasía" o como a muchos actuales reformistas de blasfemia.


La cuestión es que definiendo quiénes son los enemigos del islam y quiénes solo los "equivocados" pecadores que ya pagarán en el otro mundo, si Dios lo quiere, la institución tiene un enorme poder. No se trata más que de una nueva versión de la lucha histórica entre el reparto del poder entre califas, poder político, y ulemas, los eruditos coránicos.

El ulema (árabe 'alim, pl. 'ulama,) es el especialista en el saber religioso islámico, es decir, es aquél que conoce y estudia el Corán y la Tradición del Profeta, las dos fuentes de la Revelación Divina, y lleva a cabo también una labor de interpretación de esas fuentes con el objeto de asegurar a la comunidad de creyentes una correcta comprensión  de  las  normas  que  Dios  ha  impuesto  a  los  hombres.  Esto  vale  para la  versión  sunní  del  Islam,  es  decir,  para  aquellos  que  piensan  que  la  sucesión  de Muhammad en tanto que profeta y hombre de estado quedó tras su muerte repartida entre dos figuras de autoridad. Por un lado, está el califa que es vicario del Profeta de Dios y no vicario directo de Dios como piensan los si'íes. Por otro lado, están los ulemas, los encargados de preservar, transmitir y —de hecho— conformar el 'ilm o conocimiento  religioso.  En  este  sentido,  los  ulemas  son  herederos  de  los  Profetas, herencia que los eleva por encima de los demás creyentes y les hace merecedores del respeto y amor de estos, así como merecedores de otras prerrogativas y responsabilidades sobre las que los ulemas nunca dejan de insistir en sus escritos. En efecto, los ulemas —“hombres de cálamo”— han dedicado muchos pasajes a hablar de la importancia crucial del saber religioso para los musulmanes3 y, en consecuencia, de la  importancia  crucial  de  la  existencia  de  ellos  mismos,  los  ulemas,  en  un  esfuerzo de auto-promoción de dimensiones considerables y con consecuencias de largo alcance  para  las  sociedades  islámicas  pre-modernas  que  aun  deben  seguir  siendo estudiadas en profundidad.**


Es importante la apreciación sobre el "esfuerzo de autopromoción" porque, en efecto, son ellos mismos los que han creado su propia dependencia, es decir, los que se proclaman necesarios. Esto ha causado verdaderos problemas y los sigue causando a los que desde el margen de las instituciones intentan cambiar algo, incluido el presidente de Egipto.
El temor es siempre el mismo: la obediencia al líder político se justifica desde la religión. Puede equivocarse y habrá que soportarlo. Solo cuando se aparte de la verdadera religión podrán rebelarse en el nombre de Dios. Y quien lo decide son los ulemas o aquellos que tengan el reconocimiento de estar cerca de la verdad por su erudición teológica o, lo que es lo mismo, jurídica, ya que todo emana de lo mismo.
La Universidad de Al-Azhar ha tenido muchos contenciosos con el presidente. El último, tratado aquí, sobre la cuestión de los divorcios orales en donde le dijeron a al-Sisi que era acorde con la Ley islámica y que no había nada que hacer.
El presidente por su parte le ha acusado de oponerse a las reformas. Hoy desde la prensa se ha lanzado este explosivo artículo contra el inmovilismo de Al-Azhar y los efectos en la guerra contra el radicalismo.
Lo que más teme Al-Azhar —y hace bien en temerlo— es la apertura de la sociedad, es decir, que las personas cuyos caminos no vayan por la religión o los intentos de adecuarla a los tiempos actuales. Eso supondría, en el mejor de los casos, la pérdida de la influencia y poder que ahora mismo tienen.
Lo que vimos en la Primavera Árabe fue un intento de construir una democracia tolerante. Han sido los islamistas, en gran medida, los que la han truncado. La democracia no entra en sus planes más que como una forma de maquillaje para el acceso al poder, pero les repugna intelectualmente. Como estamos viendo en Turquía, se trata de un retroceso hacia figuras de caudillaje religioso con las bendiciones de las instituciones que glorifican al líder considerándolo como un poderoso enviado para lavar afrentas históricas.


Desde aquí hemos insistido en que se debe apoyar a la gente que trata de vivir en una sociedad más abierta, más humana y menos vigilantista. La mayoría de los musulmanes no tiene que ver con este radicalismo, pero el miedo avanza en estas sociedades mediante la vigilancia. Los que tratan de ser diferentes en cualquier aspecto pronto son objeto de ataques que sirven para eliminar sus pretensiones, pero también de advertencia a muchos que pudieran tener la tentación de seguirles.
Mi despertar esta mañana fue con unas imágenes terribles que Euronews decidió no ahorrarnos: la del linchamiento brutal de un estudiante de Periodismo en Pakistán. Lo mataron sus propios compañeros, una muchedumbre inhumana que lo pateó hasta matarlo. Todos los que lo hicieron se sentían especialmente piadosos. Estaban eliminando el mal de la Tierra siguiendo las enseñanzas que cualquiera les ha transmitido retorcidamente para convertirlos en un ejército dormido que despierta al grito de "blasfemia" o señala con el dedo al apóstata.
El Daily Pakistan recoge la noticia y las reacciones oficiales:

ISLAMABAD – As brutal killing of a student in Mardan on blasphemy has provoked outrage across country, religious scholars have also come forward condemning the violent behaviour of people on unproven allegations.
Reacting over the murder of a Mashal at Abdul Wali Khan University in Mardan, renowned Islamic scholar Mufti Taqi Usmani highlighted that no individual has the right to kill anyone in the wake of blasphemy as Pakistan has proper law to handle such matters.
He added that state is responsible to award punishment to people in the blasphemy case that is a sensitive issue.
“Legislation and implementation of laws are the sole responsibility of the state,” he said while talking to Samaa news.
On the other hand, Minister for Religious Affairs and Interfaith Harmony Sardar Mohammad Yousaf has said that blasphemy by anyone cannot be pardoned but no one will be allowed to interfere in state affairs.
On Thursday, Mashal Khan, a journalism student, was stripped, lynched and thrown from the second floor of his hostel to death at the university.***


Es difícil encontrar una situación que muestre mejor el caso del que hablamos. Euronews nos mostró la habitación del joven estudiante. Tenía en su pared un póster del Che Guevara y otro de Carlos Marx. Saló lanzado por la ventana y lo que quedó abajo no era más que un amasijo de huesos, pateado con furia por aquellos candidatos al paraíso.
El papel de los "ulemas" pakistaníes no dista mucho del que juegan los de Al-Azhar: dicen que está mal tomarse la justicia por su mano, pero que la blasfemia no debe quedar sin castigo. Si no lo elimina la turba, lo hará el estado, que no es más que la turba regulada delegando su funciones.
Imágenes como esas, disidentes linchados, hemos visto muchas en estos años en Oriente Medio, en Afganistán, en Pakistán... Las condenas van más a los que piensan de otra manera que contra los que matan en nombre de la ortodoxia más retrógrada.
El presidente al-Sisi quería ir a ver a Trump con un limpio expediente de defensor de las libertades religiosas frente a los radicales. Mientras no se entienda que no hay una línea de separación, como ha dicho el artículo de Egypt Independent, sino que las enseñanzas, los libros, etc. son combustible para la base de ese terrorismo del que se niega que tenga que ver con las religiones pero al que se evita condenar como apostasía.


Está claro que al presidente al-Sisi no le ha funcionado el método ni la estrategia usados. La esquizofrenia de creer un día que el Estado Islámico es una creación de Obama para desprestigiar al islam y el otro en que son los representantes más puros del islam parece ser preferible para muchos.
Lo malo es que por esta vía no hay salida ni para Egipto ni para la zona. Mientras no se enfrente directamente el problema de la sociedad y la cultura de la intolerancia que se ha creado, todos los demás seguirán creciendo. Hoy por hoy, es la demostración de incompatibilidad con un mundo que no puede ignorar lo que ocurre.
Como profesor de Periodismo, la muerte del joven estudiante me ha afectado especialmente. Lo que tenía enfrente da muestras de su valor. El joven estudiante de Periodismo pakistaní es una muestra de lo que espera a los reformistas o a las personas que no renuncian a la su razón e inteligencia. Si nadie les apoya y solo nos fijamos en nosotros mismos, el problema lo tendremos (ya lo tenemos) dentro e irá a mucho peor.
En la guerra entre la presidencia egipcia y la Universidad de Al-Azhar se debería cambiar de estrategia y el presidente al-Sisi abrir posibilidades, las que están en la Constitución, que garantizan la libertad de religión y pensamiento. No hay otro camino. Será la batalla más larga.


* "Why does Egypt's largest Muslim beacon, Al-Azhar, refuse to declare IS 'apostate'?" Egypt Independent 14/04/2017 http://www.egyptindependent.com//news/why-does-egypt-s-largest-muslim-beacon-al-azhar-refuse-declare-apostate
** Fierro, Maribel "Ulemas en las ciudades andalusíes: religión, política y prácticas sociales" Proyecto de investigación “Knowledge, heresy and political culture in the Islamic West (eighth-fifteenth centuries)” (KOHEPOCU), Centro de Ciencias Humanas y Sociales. Proyecto financiado por el European Research Council (Advanced Research Grant 2009-2014).

*** "“No individual has the right to kill anyone for blasphemy”, major Islamic scholars stand up against brutal vigilantism" Daily Pakistan 15/04/2017 https://en.dailypakistan.com.pk/pakistan/no-individual-has-right-to-kill-anyone-for-blasphemy-scholars/




domingo, 7 de febrero de 2016

John Kerry y los amigos teócratas o cuidado con la semántica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los conflictos en el mundo musulmán están haciendo que haya que medir mucho las diferencias entre las palabras y en los múltiples sentidos que puedan tener para unos y otros. Las guerras se dan también a través de los conceptos y el control del lenguaje es esencial desde el principio de los conflictos, pues muchas veces son la traducción a actos violentos de lo que anteriormente han sido debates y críticas. Las palabras importan. Y las palabras y sus sentidos son en gran medida el resultado de las interpretaciones interesadas que hacemos de ellas. A veces, los grupos en conflictos no luchan tanto por un territorio como por imponer un determinado sentido ante los demás.
Kerry se ha metido él solo en un asunto muy delicado cuando ha usado una de las palabras claves desde hace siglos en el mundo musulmán: "apostasía". La publicación Alwababa titula " Kerry called Daesh apostates: Here's what real ex-Muslims had to say about that" y así nos los contaba:

The US secretary of state, John Kerry, sparked controversy on Tuesday after referring to Daesh as “apostates” while speaking in Rome. His unusual word choice did not go unnoticed, and it was not long before both Muslims and non-Muslim scholars, journalists and political commentators were voicing their opinions on why it was problematic.
“Daesh is in fact nothing more than a mixture of killers, of kidnappers, of criminals, of thugs, of adventurers, of smugglers and thieves,”  Kerry said. “And they are also above all apostates, people who have hijacked a great religion and lie about its real meaning and lie about its purpose and deceive people in order to fight for their purposes.”
A senior US official accusing a group of people of being “apostates” is pretty much unheard of. An apostate, according to the Merriam-Webster dictionary, is “someone whose beliefs have changed and who no longer belongs to a religious or political group.”
Leaving one’s faith can be a very difficult and dangerous decision, especially in the Islamic world where laws concerning apostasy can be particularly harsh, with some countries imposing the death penalty as punishment for the crime.
Charges of apostasy are often used by Daesh—the very group Kerry was referring to in his comments—to justify the killing of those who disagree with them.
Some have argued that Kerry ought to stay away from the word as it is used often by extremists, while others have suggested that he may have called them “apostates” in order to justify US military action against them—so as not to be accused of killing Muslims.
However there is another group of people very critical of Kerry for calling the extremist group apostates: Real ex-Muslims.*


John Kerry es víctima de lo que podríamos llamar la "teoría excluyente de Estado Islámico". Dicha teoría sostiene que el Estado Islámico no tiene nada que ver con la "religión musulmana" y, por ello, aplicar el calificativo de "apóstatas" a sus militantes tiene su lógica. Esta teoría es completamente absurda; no tiene nada que ver con la realidad, sino con el deseo y la diplomacia. Por desgracia las cosas no son como nos gustaría que fueran, sino como son dentro de nuestros límites y condicionamientos interpretativos. Pero lo cierto es que ningún conflicto se ha solucionado de esta manera.
Desgraciadamente y por poco que le guste a John Kerry, el Estado Islámico es una consecuencia religiosa de una doctrina llevada al extremo. Un apóstata es otra cosa, alguien que abandona una religión y no alguien que acusa a los otros de pervertirla. El Estado Islámico es un hecho cien por cien religioso. Perverso, si se quiere, pero religioso.


Es una consecuencia de la "evolución hacia atrás", de la involución hacia posturas "puristas" que rechazan la vida moderna, la convivencia con otras religiones y tratan de vivir como en los primeros siglos del Islam. La base de estos movimientos involucionista es el pensamiento "salafistas", que significa "antepasados", a los que se tiene por modelos a los que se debe imitar y seguir. Esto no es apostasía, que es lo que se ha considerado siempre el mayor peligro y a los que se ha perseguido con saña por unos y otros, por las doctrinas oficiales imperantes.
El Estado Islámico, Boko Haram, Al-Sabaabh (los "jóvenes muyahidines"), etc. no son apóstatas, sino todo lo contrario. Precisamente son ellos los que consideran fuera de la religión verdadera a los que no siguen la vida tal como ellos la entienden. El estado Islámico hace lo mismo que los románticos europeos que idealizaron la edad media o los neoclásico que lo hicieron con el periodo greco-latino. Pero mientras que en Occidente fueron movimientos estéticos, aunque con bastantes connotaciones políticas, no pasaron de ser fenómenos temporales y, especialmente, terrenales. Sí hubo movimientos cristianos integristas, bastante retrógrados en los político, que se rebelaron contra el modernismo y la laicidad que se iba imponiendo. Cada periodo de apertura ha traído en las iglesias movimientos integristas que han tratado de recuperar las formas antiguas, como intentaron los integristas de Monseñor Lefebvre en los años setenta se rebeló contras las modernidades del Concilio Vaticano II, desobedeció a la jerarquía católica de entonces, acabó nombrando obispos y fue finalmente excomulgado, que no es lo mismo que ser "apóstata". Lefebvre reivindicaba la "autenticidad" sus posturas considerándose el depositario de la "verdadera" forma de entender la religión cristiana frente a los otros, que la distorsionaban y llevaban al desastre. También tenía una serie de connotaciones políticas que surgieron cuando fue la extrema derecha reaccionaria la que acogió las propuestas de Monseñor Lefebvre, que casaban bien con sus propuestas anti modernas. Lefebvre y sus seguidores acabaron siendo una secta marginal y diciendo misas privadas en latín.


A nadie se le ocurriría calificar a Lefebvre y a sus seguidores como "apóstatas" y, menos aún, considerarlo como un fenómeno al margen de la religión. El Estado Islámico es el intento de fundar un "estado" —en un espacio físico, real— que siga las enseñanzas básicas del Corán, incluidas la "letra pequeña" y en sentido literal, por decirlo de esta manera.
La "Teoría excluyente" no se sostiene en ningún sentido. Trata de no ofender a los que tienen "otra" visión del islam, que para cada uno los otros son formas heréticas que deben ser combatidas. El islam aspira a una unidad completa por lo que el aspecto interpretativo es crucial. Las escuelas interpretativas legales están contadas y la aparición de nuevos conflictos hermenéuticos no se acepta fácilmente porque es un reprochar continuo a los otros que están equivocados frente a la interpretación verdadera propia. Se trata de que se siga a los verdaderos creyentes y se abandone a los falsos. Esto, como es obvio, es un semillero de conflictos en los que cualquier acercamiento hace surgir grupos de fanáticos e intransigentes que consideran que para los otros no hay más salida que conversión o la muerte.
¿Qué tienen que ver los "apóstatas" en esto? La verdad es que nada. La apostasía es el no estar ni con unos ni con otros, sino fuera de la religión, aunque no necesariamente fuera de la cultura. La apostasía es la del que renuncia, la del que deja de ser "musulmán" y pasa por definición a ser el enemigo de todos simultáneamente. Por eso es lo más temido y lo más difícil de sobrellevar en unas sociedades en donde se miran unos a otros de forma constante.


El mundo islámico tiene dos cuentas pendientes: la convivencia entre grupos sin verse como enemigos históricos y el tratamiento de los apóstatas. Por esos se señala en el artículo que la condena puede ser a muerte en muchos países que se rigen por leyes islámicas. No se concibe que se pueda abandonar la religión musulmana. Es el acto de traición mayor. Por eso es posible que en un país como Egipto el gobierno diga es casi una cuestión salomónica perseguir a los enemigos terroristas y a los ateos, porque ambos quieren destruir el islam. El asunto lo hemos tratado aquí cada vez que se producen las detenciones de personas acusadas de apóstatas por manifestar su libertad de conciencia. Pero eso no existe en la tradición musulmana.
El flaco servicio que ha hecho el ¿error? de John Kerry es permitir que países de gobiernos intransigentes metan en el mismo saco al que abandona la religión y al terrorista del Estado islámico. Y esto tiene sus consecuencias graves.


La queja de los que son perseguidos, encarcelados o ajusticiados por abandonar la religión (y los millones que no se atreven a ello) es justa.

We reached out to some of those former Muslims to see what they had to say about John Kerry’s controversial word choice.
Maryam Namazie is an Iranian-born former Muslim. She is an author, campaigner for human rights and secularism, and spokesperson for the Council of Ex-Muslims of Britain.
“The use of the term [...] legitimises the concept of apostasy that leads to the murder and imprisonment of so many freethinkers (ex-Muslim, Muslim and non-Muslim) not just in Syria and Iraq but also Saudi Arabia, Iran, Afghanistan and elsewhere,” she told Al Bawaba, via email.
“Apostasy from Islam is a “crime” punishable by death in more than ten countries; in many more it’s a prosecutable offence. Even in the west, where apostasy is not deemed a crime, many face threats and intimidation.
“Kerry and western governments would do well to concern themselves with challenging Islamism rather than using the Islamist narrative to defend Islam and their many theocratic friends.”*

Los Estados Unidos no mantienen relaciones con personas o países, sino con gobiernos ("gobiernos amigos" o "enemigos"). Y esto está empezando a ser profundamente preocupante para la propia democratización de estos países de igual forma que para su convivencia interna. El párrafo final encierra la clave de la cuestión. Estados Unidos (no solo ellos) ha dejado fuera a millones de personas que reivindican algo que los norteamericanos y los occidentales disfrutan: la libertad de conciencia y de religión. Se saltan su propia doctrina interna de que creer o no creer es un derecho de la persona y aceptan por sus propios intereses estratégicos la visión de esos regímenes  sus "amigos teocráticos". Eso significa que los que están fuera de esa visión teocrática no tienen a nadie que les defienda y sí sin embargo que todos les persigan.


Llamando "apóstatas" a los terroristas religiosos del Estado Islámico, Kerry ha metido en el mismo saco teocrático a las personas que son perseguidas porque no desean o no tienen la fe musulmana. Estados Unidos ha tenido que alienarse de su propio pensamiento liberal, asumiendo su propio integrismo religioso (que lo tiene), para tener amigos como Arabia Saudí, un régimen oscurantista y retrógrado pero que tiene sus posaderas sobre inmensas bolsas de petróleo. Tiene toda la razón Maryam Namazie al quejarse de error terrible de Kerry y sus efectos.
Hay más quejas:

Imad Iddine Habib is the founder of the Council of Ex-Muslims of Morocco.
“Al-Azhar, the well-known Sunni religious authority, refused to consider them Kuffars/Apostates and for once I agree with them,” he said.
“Calling DEASH (sic) apostates is absurd. We, real apostates, believe in Universal Human Rights, secular democracy and stand up for enlightenment values against the religious-right. Many of us have been jailed and even killed for merely advocating and expressing our views.
“Considering DEASH (sec) as an isolated ideology from other mainstream Islamist ideologies is the elephant in the room. DAESH is part of larger right-wing political movement that instrumentalises violence, Human Rights, Democracy, wars, politics, education and anything else for their own agenda."*

Es realmente peligroso. Gran parte de los excesos que se están viendo en países que persiguen a los que reclaman la democratización de los países árabes se basan en el uso de la doctrina puesta en marcha por George Bush en su momento para justificar la invasión de Iraq y otras medidas que han ido recortando en nombre de la seguridad las libertades. Han hecho bien en Francia en poner límites a los estados de excepción tras los atentados para evitar que se conviertan en recortes de libertades. Lo dicho por John Kerry es un paso más y peor en un mundo que está usando la excusa del Estado Islámico y de la seguridad antiterrorista para hacer limpieza de demócratas dentro de sus países. Los ejemplos son muchos y aquí vemos muchos de ellos en nuestros escritos.


Los regímenes teocráticos usan de la religión para mantener su poder de forma absoluta y alejadas de los mínimos exigibles desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Como bien señala Imad Iddine Habib, son ellos, los "apóstatas", los que están del lado de los derechos y las libertades individuales y generales, no los reaccionarios amigos saudíes o los enemigos del Estado Islámico.
Decir que el Estado Islámico no tiene nada que ver con la religión (la "teoría excluyente") y decir que los del estado Islámico son "apóstatas" son dos teorías complementarias y explosivas. Estamos asistiendo, provocado por el Estado Islámico, a un resurgir de la ortodoxia religiosa que aprovecha el fenómeno para deshacerse de sus críticos y usar la religión como forma de control social. Con la excusa de enseñar las verdaderas caras de la religión, se está avanzando en el totalitarismo. Aquí consideramos a menudo los ejemplos de Egipto, con el uso que el gobierno está haciendo de la religión a través de la universidad de Al-Azhar (que cita Imad Iddine Habib). La creación de unidades de psicólogos para combatir el ateísmo en Egipto es una muestra de esa consideración como enfermedad o delito de las personas que se salen de la religión para vivir su propia vida al margen.


Cuando tratan de explicar cuáles son sus posturas, en cambio, son atacados y censurados dentro y fuera. Está ocurriendo un caso similar al que ocurrió con los intelectuales que escapaban de los países bajo el régimen soviético. Cuando llegaban a Occidente eran acosados y muchas veces silenciados por los que estaba a este lado de las fronteras Es lo que le ha ocurrido a la propia Maryam Namazie cuando intentó dar una conferencia en la Universidad de Warwick, en Reino Unido. Rápidamente se movilizaron las fuerzas contra ella:

A high-profile secularist has been banned from speaking at a university for fears she will offend Muslims.
Activist Maryam Namazie was due to make a presentation to Warwick University's Student Union on October 28, having been by the Warwick Atheists, Secularists and Humanists (WASH) group.
The group was contacted by the union to be told that her speech had been cancelled after 'a number of flags' were raised.
[...]
She was stunned that her talk was cancelled by the student union.
'They're basically labelling me a racist and an extremist for speaking out against Islam and Islamism,' she said.
'If people like me who fled an Islamist regime can't speak out about my opposition to the far-right Islamic movement, if I can't criticise Islam, that leaves very [few] options for me as a dissenter because the only thing I have is my freedom of expression.
'If anyone is inciting hatred, it's the Islamists who are threatening people like me just for deciding we want to be atheist, just because we don't want to toe the line.'
'To try to censor me, does a double disservice to those people who are dissenting by denying people like me the only opportunity we have to speak.'**


La maniobra se repite y se podrían citar muchos ejemplos de personas que han tenido que esconderse una vez que abandonan el Islam como religión y sus países. Que los islamistas les persigan, entra dentro de lo lógico, pero que lo hagan fuera de sus países con la complicidad de los gobiernos occidentales es lo que no tiene más lógica que la del miedo y la hipocresía.

Los países que son insensibles a las queja sobre sus violaciones de los derechos humanos, como Arabia Saudí o Irán, son extremadamente sensibles en cambio a las críticas de aquellos que desde dentro pueden dar una visión diferente a la que los gobiernos como los de Kerry o el Reino Unido se niegan a dar para no enfadar a los amigos y socios petroleros. Si Italia ha sido capaz de tapar su patrimonio histórico, sus señas de identidad, para no molestar los pudorosos ojos del piadoso visitante iraní, qué no ocurrirá con aquellos que llegan hasta nosotros con el único equipaje del dolor de abandonar sus países y la libertad de conciencia.
Mejor haría John Kerry en exigir a los países el ejercicio de la convivencia entre religiones y entre creyentes y no creyentes, reivindicar el fin de las teocracias y las persecuciones religiosas y de ateos. Cuando se habla de la protección de las minorías, se piensa más en las minorías cristianas —que siempre encuentran defensores lógicamente fuera— que en unos desprotegidos apóstatas, palabra que sigue despertando connotaciones negativas aunque en muchos países sean la mayoría. Solo que ya nadie les llama así.
Las personas que han dejado de creer no sienten la necesidad de unirse más que cuando se encuentran en entornos agresivos para su descreimiento. En el caso del islam, la cuestión tiene hondas consecuencias no solo para las personas, sino para legitimación usada por el propio poder y las instituciones para el control social. Cuestionar la religión es cuestionar el poder y a quien lo detenta. No es solo una cuestión de creer o no, sino del efecto dominó que se produce.
Estamos completamente de acuerdo con el consejo que The Washington Post le da a John Kerry desde sus titulares: debería callarse. O saber lo que dice y sus efectos.





* "Kerry called Daesh apostates: Here's what real ex-Muslims had to say about that"  Albawaba 5/02/2016 http://www.albawaba.com/news/kerry-called-daesh-apostates-heres-what-real-ex-muslims-had-say-about-801688
** "Secular activist who fled Iran’s repressive regime banned from speaking at university in case she ‘incites hatred against Muslims’"  Daily Mail 26/09/2015  http://www.dailymail.co.uk/news/article-3250216/Maryam-Namazie-banned-university-talk-case-offends-Muslims.html