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martes, 28 de julio de 2026

Prevención, prevención

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace apenas unos días los informativos de una cadena televisiva nos informaban de un conflicto con el ruinoso acceso a una playa. El conflicto, que había dejado sin arreglar el problema, era la discusión entre el ayuntamiento y la administración de costas que alegaban ambas que la responsabilidad era del otro. Los vecinos se jugaban la vida cada día para ir a la playa y alguno había apuntalado el acceso por su cuenta para evitar mayores males.

Si pasamos de la playa a los bosques tenemos casos similares: ¿de quién es la responsabilidad? Pero el caso de los incendios tiene un matiz importante. Hay una clara distinción entre "prevención" y "apagado". Para que se llegue el segundo, el incendio, han debido fallar los mecanismos de prevención. Y es aquí donde comienzan los problemas: ¿de quién son los bosques, quién debe evitar que el bosque crezca incontrolado...?

Es obvio que algo (o mucho) está fallando para que esto se esté produciendo con la virulencia actual, con fuegos que baten todos los records en cuanto a expansión e intensidad.

Una foto de unos bomberos en un medio nos los mostraba con hierbajos secos hasta la cintura tratando de evitar la expansión de fuego. Solo les faltaría usar gasolina para apagar el fuego en vez de agua. Cuando intervienen las fuerzas de emergencias ya es demasiado tarde.

En los fuego podemos hablar del viento, de las olas de calor con más intensidad y frecuencia, etc. Pero todo esto no nos libra de preguntarnos por los mecanismos de prevención del fuego y de sus desastres. Es sorprendente que con los casos previos, no hay forma de proteger las casas, rodeadas de árboles y follajes secos que nadie limpia; es igualmente sorprendente la indefensión de los pueblos que podrían realizan zonas seguras alrededor de sus zonas edificadas; es sorprendente también la ausencia de zonas seguras para el desalojo y que ocurra como sucedió con los muertos extranjeros recientes, caso todavía no explicado. ¿No entendieron lo que se les dijo?

Pese a la cantidad e intensidad de los incendios que padecemos, da la impresión que seguimos sin mecanismos adecuados de prevención y que será la UME  la que se encargue de todo al final. Pero eso no es una solución, sino evasión de los problemas.

¿No lo consideran un problema "real" ni ayuntamientos ni comunidades autónomas, que es como se divide el territorio? ¿Dónde están sus planes de prevención, sus planes de evacuaciones, sus medios destinados a todo esto?

Sin duda estamos experimentando el significado de la "España vaciada", su verdadero sentido. Las tierras quedan abandonadas y los pueblos ven reducidas sus poblaciones, que se convierte en pequeños grupos de personas mayores que ya no se ocupan de ganado o de terrenos. Los hijos, los nietos han optado por las ciudades, que les ofrece más comodidades, un mundo menos duro que el del campo y los bosques.

Nos repiten una y otra vez que antes era el ganado el que limpiaba los bosques de vegetación. Ya ese ganado no está donde antes estaba, quedando zonas llenas de materiales que arden.

Los pueblos invierten en fiestas patronales para que regresen a gastar los antiguos vecinos y los nuevos veraneantes, cada vez más escasos con estas nuevas situaciones. ¿Pueden afrontar los pueblos los gastos de prevención? ¿Hay planes de actuación para evitar seguros desastres posteriores? ¿Hay acciones que se puedan realizar?

Nos dicen que la gran mayoría de esos terrenos abandonados lo son de particulares. ¿No hay forma de obligarles a mantener su limpieza para evitar desastres? ¿Hay alguna ley o proyecto en este sentido o se prefiere contemporizar y evitar conflictos con los propietarios?

El origen de estos incendios tampoco acaba de estar claro en muchas ocasiones. Un coche incendiado en un arcén; una chispa que salta desde un local abandonado hace una veintena de años y que no debería tener corriente; una chispa que salta desde una maquinaria que tiene prohibido trabajar en estas fechas; presunta autoría humana... Son causas muy diferentes sobre los inicios.

¿Hay intereses detrás de que el campo arda? No es una pregunta trivial. No sabemos casi nunca quiénes son esos incendiarios. Ayer nos daban las penas, de multas por imprudencia a 20 o 25 años si hay intención y víctimas. ¿No va siendo hora de tipificar más casos y aumentar las penas para que esos que conscientemente provocan grandes incendios? ¿Qué hacer con esos que están trabajando con maquinaria prohibida en esa época? ¿No les importa perder sus campos?

Ahora los partidos, ante la que está cayendo, hablan de "emergencia climática" y de "pactos". Esto es realmente vergonzoso pues es una especie de manera de pedir un "alto el fuego" político y poco sobre el fuego real.

Lo que hay detrás es matemática electoral. ¿Qué sentido tiene invertir en la España sin apenas votantes? Nos dice que la población se concentra en el 10% del suelo español, es decir, que es ahí donde se realizan las acciones con rendimiento electoral. La España que se quema es la España sin votantes, apenas algunos repartidos por pueblos semi abandonados. Es ahora cuando se acercan a las poblaciones con más censo cuando empieza a preocupar electoralmente. Las proximidades peligrosas a las capitales de provincia y a Madrid marcan el peligro de que los incendios tengan efectos electorales, que se exijan responsabilidades.


ABC


No son los políticos los que deben realizar "pactos" de no agresión. Hay que crear mecanismos institucionales que actúen sobre la prevención; este primer paso es el que garantizara los efectos menores de los fuegos. Hay sitios en España donde ha funcionado, como apuntan en la prensa: cortafuegos, zonas limpias, mantenimiento constante, etc. Pero para eso hay que seleccionar no "políticos" sino técnicos capacitados al frente de las secciones, darles autonomía decisoria en su competencia. Pero los políticos actúan de forma contraria a esto: amiguismo, compras dudosas, falta de eficiencia y justificación, etc.

Tenemos en las instituciones —ayuntamientos, consejerías autonómicas— negacionistas activos del cambio climático que acusan a los ecologistas de ser los responsables de los fuegos. Sospecho que, pese a las evidencias, seguirán con sus demagógicos discursos ya que hay una parte del electorados a la que, nos guste o no, les atraen esos discursos por motivos diversos.

Tenemos un serio problema, un problema en dos tiempos. Es en el primero donde hay que volcarse para no tener que ocuparse de forma dramática y desesperada del segundo.

sábado, 25 de julio de 2026

La España que arde

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La intensidad de las buenas noticias sobre el Mundial ha sido sustituida por las malas noticias de los incendios que se reparten por el país. Evacuaciones, hectáreas quemadas, medios empleados, muertes incluso componen el repertorio de elementos destacados para describir un enorme desastre que afecta a la práctica totalidad del país. Sencillamente, "cuando España se quema, algo tuyo se quema", decía el viejo eslogan que trataba de sensibilizar a todos para evitarlos. Hoy, se sigue quemando algo de todos, pero nadie asume la responsabilidad de evitarlos. El protagonismo está ya las llamas; parece que no hay nada antes y que no queda nada después. De un incendio se pasa al siguiente.

Algún detenido por imprudencia increíble con el uso de maquinaria donde estaba prohibido, la detención de algunos autores de los que apenas nada se sabe, la chispa que saltó de un cable que no debía tener corriente, el rayo que cae, el cambio climático... y poco más, solo los evacuados, los campos quemados, las casas arrasadas por el fuego. Y pasamos al siguiente foco de atención.

Ayer nos mostraban en un reportaje televisivo que hay zonas en las que "alguien" ha trabajado el campo creando corta fuegos, zonas sin vegetación para interrumpir el avance de un posible fuego. Son los menos, pero es posible.

A todas las causas señaladas, hay que añadir la principal: el abandono, tras el que está la incapacidad de las personas que elegimos para hacer frente a las causas físicas y climáticas. No podemos evitar que un rayo caiga, pero sí prevenir en las zonas donde caiga.

Las protestas empiezan a ser ya denuncias:

En plena emergencia nacional por los incendios forestales declarados en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, que este viernes obligaron a evacuar a 20.000 personas, desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), su secretario de Ganadería, José Ramón González, ha señalado a 20minutos que la prevención es "esencial" en la lucha contra el fuego, al tiempo que ha reclamado un "plan estratégico para cortar la continuidad del combustible", una medida que defienden que podrían llevar a cabo los trabajadores del campo durante los meses de invierno.

"En el mundo rural estamos o quedamos los que quedamos y es fundamental la prevención. En esa prevención han de contar con los agricultores y ganaderos, que somos los que estamos en el medio rural, y tiene que haber un plan estratégico para cortar la continuidad del combustible, que al final es el problema. Hay un cambio climático evidente, pero a corto plazo poco se puede hacer frente a esto, y hay también un abandono en el monte y contra ello se puede luchar con un plan estratégico para cortar la continuidad del combustible, que es algo que podemos hacer los agricultores y ganaderos durante el invierno. Cada vez somos menos ganaderos y agricultores y cada vez tenemos menos capacidad de gestionar. 

Asimismo, González pide "empezar a suprimir la división artificial entre lo agrario y lo forestal porque al final todo es suelo rural y porque los más eficientes en la gestión somos nosotros". En cualquier caso, defiende que "la clave es la coordinación" entre los diferentes agentes que gestionan el monte y trabajan en la extinción de los fuegos.* 

Es claro. Hay una frase que se repite: la continuidad del combustible, es decir, la continuidad del arbolado, de montes y superficies de diverso tipo por las que el fugo puede correr sin impedimentos. Eso es lo que hay que cortar, romper su continuidad para que el fuego no avance. No hace falta ser un experto para entenderlo, pero sí hay que tener voluntad de hacerlo, implicación y sentido de futuro. Hay que pensar que esto va a más con un cambio que no aceptamos como país turístico. Somos negacionistas de facto si no ponemos los medios necesarios.

Tampoco se nos dan explicaciones de esos incendios que pueden ser intencionados. ¿Quién está detrás de ellos? ¿A quién benefician? ¿Cómo se resuelven finalmente? No vemos que en los medios se mencionen las penas ni su aumento como forma disuasoria. No escuchamos a los políticos locales hablar de ello ni a los nacionales mencionarlo.


Se ha tratado de dar cierta idea de colaboración entre administraciones ante el temor de la reacción ciudadana, que se acabe como en la dana valenciana, que se vuelvan contra unos y otros. Ya tenemos un rifirrafe entre Isabel Díaz Ayuso y Óscar Puente, algo insensato que se puede volver contra Puente que es quien lo inició. Pero, según parece, es difícil escapar a la tentación de la politización de los incendios.

De poco sirve la idea de unión para apagar fuegos. Más útil sería la unión para evitarlos, destacar las políticas y acciones adecuadas para evitarlos. Algunos respiran aliviados ante la sustitución de los titulares mediáticos. Pero son sustituidos por las responsabilidades políticas de los incendios, que tampoco es agradable.

Los incendios continuos, por mucho que se hable del viento, del abandono, de las distinciones entre "campo" y "monte", son una lacra que nos arrastra a todos y a todas las administraciones, del ayuntamiento más pequeño al ministerio y Consejo de Ministros.

Es una vieja herencia de la España campesina que se fue haciendo ciudadana y luego turística. Nadie quiere asumir la gestión y el gasto de los espacios incendiables, que son fácilmente detectables. Cuando arden, todo son excusas y lamentos, reproches de unos a otros. El gasto en prevención es uno de estos que se consideran poco visibles y poco rentables políticamente. Son espacios con poca gente y gente mayor. Lo vemos en las entrevistas de evacuados; son pueblos llenos de gente mayor, vacíos de brazos activos muchos de ellos. Es la zona en que la España envejecida se convierte en abandonada. Entre viejos nacionales y jubilados internacionales que encontraron sus lugares de residencia en esa España distante, tranquila, rodeada de árboles que acabarán prendiendo. Las muertes recientes de residentes extranjeros deberían aclarar las cosas.

Las administraciones locales apenas funcionan y no asumen prácticas preventivas, que les parece peligroso mencionar siquiera.

Hectáreas quemadas, muertes, edificios calcinados son nuestra triste realidad. El verano no llega a su mitad y los incendios se suceden. Los que salen se dicen satisfechos por mantener sus vidas, aunque lo demás haya quedado destruido.

Hay que concentrarse en la prevención para no tener que llegar a la extinción, con los riesgos y daños que supone. Pero de lo local a lo nacional, el otro clima, el político, no lo permite. 

¿Quién se ocupará? Lo vemos en otros campos: mantenimiento y prevención no forman parte del vocabulario político.

 

* Lolita Belenguer "Los agricultores critican el abandono rural y reclaman contra los incendios "un plan para cortar el combustible en invierno"" 20minutos 25/07/2026 https://www.20minutos.es/nacional/los-agricultores-critican-abandono-rural-reclaman-contra-los-incendios-un-plan-para-cortar-combustible-invierno_7018659_0.html

martes, 14 de julio de 2026

¿Qué es un verano "complejo"?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Pese a todo, sigue habiendo negacionistas del cambio climático. El PP se ha metido en un buen lío al establecer alianzas de gobierno con los negacionistas de Vox y se lo están haciendo pagar.

Los juegos de palabras no sirven para cubrir esa forma de demagogia de la ultraderecha que se basa en negaciones, del cambio climático a la igualdad de género, y en afirmaciones, del creacionismo al nacionalismo diferencial.

La tontería de Rajoy ya se la están haciendo pagar. Las "explicaciones" oficiales (a falta de algo mejor) sobre el columnismo sin importancia y un tanto sarcástico fueron patéticas y reflejaban más que la idea en sí la incapacidad de criticar sus propios errores, los de exdirigentes con poco seso y decididos a llamar la atención mediática.

Con Vox formando parte de los gobiernos autonómicos, el PP se ve obligado a asumir parte de sus postulados y tratar de hacer juegos de palabras con los que intentar desmarcarse de su propio socio. ¡Dura tarea! Si a ello se suman los propios ex dirigentes, como es el caso de Mariano Rajoy, el lío ya está montado.

Ahora tocan los juegos de palabras con los incendios, la cara activa y dolorosa, del cambio climático, una idea que pone nerviosos a muchos que temen que se resientan los negocios turísticos e inmobiliarios. Entre danas e incendios, las inversiones en un sector que depende del clima que hace aquí y del clima que hace allí, se tambalean.

Para la extrema derecha el "cambio climático" es un invento de los ecologistas. Para los que han muerto en los incendios, para los que han visto quemadas casas y tierras, arrasados los montes que les rodean, es en cambio una dura realidad que no remite sino que crece en daño cada nueva temporada. Si el año pasado fue malo, este lleva camino de ser peor.

Lo que pasa un año apenas sirve para tomar medidas, temerosos de enfrentarse a las fuerzas económicas tras el turismo y la idea idílica de la España climática, llena de reclamos como la "costa del sol" y otros términos que tratan de ignorar que ese sol es ya abrasador, que causa muertes, incendios, etc.

Las muertes de extranjeros nos penalizan hacia el exterior que no entienden esa extraña coincidencia. Todos esos jubilados que vivían en una España tranquila, empiezan a recelar.

Ante estos desastres innegables, los acuerdos de las administraciones se vuelven una necesidad imperiosa. Pero más allá de las palabras están las medidas que llamen a las cosas por su nombre y sean eficaces. Con eufemismos y negaciones no se salvan tierras ni vidas.

Tras el desastre, se impone mostrar una imagen de unión y presunta eficacia. En RTVE.es leemos:

Durante una comparecencia conjunta, sin preguntas, de ambos presidentes, Sánchez ha propuesto un gran acuerdo de país frente la emergencia climática, cuyas consecuencias son devastadoras: "El cambio climático mata", ha insistido el presidente del Gobierno.

"Lo estamos viendo en toda Europa, en toda España", ha dicho Sánchez, que ha insistido en que "tenemos que estar todas las administraciones a la altura del desafío que tenemos por delante" y "concienciarnos de que el clima está cambiando". "Los efectos de la emergencia climática se están agravando", ha dicho, por lo que "tenemos que ser conscientes de que todos tenemos que poner de nuestra parte".

Por delante, han coincidido ambos presidentes, un verano que será "complejo" en lo que a incendios se refiere, por lo que el líder del Ejecutivo "tendremos que estar alertas para responder con la máxima celeridad". Una de las claves, ha dicho Sánchez, será la prevención y que todo el mundo, desde las instituciones hasta la sociedad civil, "sepa cómo reaccionar ante estas emergencias".*

¿Cuántos muertos, hectáreas quemadas, etc. han sido necesarios para que empecemos a llamar a las cosas por su nombre? La siguiente pregunta es: ¿cuántas inversiones, ajustes de competencias, reparto de responsabilidades, etc. serán necesarias para que los riesgos y destrozos se reduzcan?

No se han creado sistemas de avisos y se nos cuenta de alcaldes que han ido puerta por puerta avisando a los vecinos; no se ha previsto el número de extranjeros residentes en las zonas, lo que resulta claro por las muertes producidas. Creo que es el miedo a "asustar" a los residentes con demasiadas alertas lo que hace que esto no funciones. Sin embargo, solo es la prevención la que puede evitarlo.

Tenemos una causas externas, el aumento de la temperatura, pero también humanas, como es la falta de cuidado de los montes y de los valles. Los lugares turísticos idílicos se vuelven trampas mortales.

Entre el negacionismo y la dejadez, la falta de cuidado, la falta de personal suficiente y de medios, etc. nos adentramos en eso que las autoridades califican como "verano complejo" para evitar llamarlo de otra forma más clara. Son muchos los sabios y expertos que nos ha dicho que el primer paso para solucionar un problema es reconocerlo como tal, identificarlo.

La petición de un "pacto nacional" es casi cómica con lo que nos enfrentamos cada día. Los negacionistas que se declaren como tales y los que quieran contar con sus apoyos, que lo digan. Hace falta claridad, contundencia y eficacia. No hay "fatalidad" en los incendios y muertes; son el resultado de la conjunción de intereses que impiden tomar las medidas necesarias, de las limpiezas del campo a los cortafuegos.

Dejen a Vox y a los que les apoyan al margen. Los partidos con responsabilidad y responsabilidades son los que deben de dejar de jugar con las palabras y ponerse en marcha ante lo innegable, que no es precisamente "complejo". 

 

* Noemí San Juan "Sánchez y Moreno agradecen la labor de las instituciones en el fuego de Los Gallardos: "La emergencia climática mata"" RTVE.es 13/07/2026  https://www.rtve.es/noticias/20260713/sanchez-visita-zonas-afectadas-por-incendio-gallardos-almeria/17153685.shtml

sábado, 30 de agosto de 2025

Política y catástrofes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las catástrofes ocurridas en España en este curso 2024-2025 están cambiando muchas cosas en España. Están los efectos naturales causados por danas e incendios, pero también están los que vemos producirse en la gente, en sus reacciones crecientes contra los que consideran responsables por su mala gestión. La naturaleza no es "culpable", sino que refleja los errores y omisiones de los responsables de atenuar su impacto, los políticos.

Empeñados en una lucha política sin cuartel en la que se repite el mismo modelo en unos y otros, donde el eje comunicativo es la descalificación del otro, el enfrentamiento a sus imprevisiones, a la mala gestión quieren resolverlo de una forma que no hace sino indignar más a los afectados.

El desaire y recriminación a Fernández Mañueco, que tratábamos ayer, por parte de los bomberos en el acto de saludo de los Reyes; las continuas manifestaciones contra Mazón tras la dana en la Comunidad Valenciana son muestras de ese cambio, que va más allá de la lucha partidista a la que nos tienen acostumbrados.

En RTVE.es podemos leer sobre lo ocurrido en Valencia, la décima manifestación contra el presidente de la Comunidad:

La concentración ha comenzado con la formación de un círculo en mitad de la céntrica plaza por los familiares de las víctimas, que han mostrado carteles con los nombres de sus fallecidos, entre aplausos del público asistente, gritos de "Mazón dimisión" y "Mazón a la prisión" y la interpretación por dolçainers y tabaleters de la melodía La processó de la memòria.

A continuación, se ha guardado silencio mientras se leían los 231 nombres, tras lo que se ha vuelto a corear en la plaza el lema de la protesta y otros como "no son muertos, son asesinados" o "el president a Picassent", en alusión a la cárcel valenciana.

La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales 29-O, Rosa Álvarez, ha insistido en que sus familiares no fallecieron de muerte natural, sino por "un homicidio imprudente", y ha afirmado que la dimisión de Mazón se les "queda corta, debe ir a prisión", y también deben dimitir el conseller de Educación, José Antonio Rovira, y la consellera de Servicios Sociales, Susana Camarero, por su actuación ese día.*


La afectación masiva de las catástrofes introduce un nuevo clima de conflictividad y una forma intensa de protesta. Los que han perdido parientes y bienes, los que han visto destrozado su pasado, quemado o arrastrado por el agua, sus lugares de residencia y sus entornos, no parecen dispuestos a callar ni a aceptar las explicaciones de los políticos, Y en España no existe el error, "todo el mundo lo que tenía que hacer", aunque los resultados digan otra cosa.

Podemos pensar que es una nueva variante de la lucha de los partidos, que se manipula para atacar a los partidos contrarios. Esa suele ser la tesis de los criticados, No es incompatible con el proceso de indignación ciudadana creciente. Lo que sí se hace visible es que las catástrofes están cambiando algo, aunque sea pronto para hacer previsiones. Hemos reducido la vida política a lo que ocurrirán en las siguientes elecciones, en cómo responderá el "electorado".

Ser elector es un momento puntual del ser ciudadano. Las catástrofes han sacado, han intensificado la dimensión ciudadana. Nos han hecho, por la vía más traumática, ser conscientes de nuestra situación real; nos han alejado de la clase política, nos han mostrado alguna virtud y, sobre todo, muchos defectos. Los defectos de los políticos son los problemas de la ciudadanía.

La mala gestión queda en primer término. La idea de "despilfarro" en la prevención de los incendios, que se le ha recriminado a Fernández Mañueco por parte de los que se juegan la vida en ellos, su precariedad en el empleo, sus bajos sueldos, etc. ha calado en la ciudadanía, que se ha visto reflejada en ellos. Por eso el concepto de despilfarro ha indignado tanto.

Incendios e inundaciones han dejado en evidencia a esa España que no previene, que no corta las especulaciones, ni el lucro de unos pocos en detrimento de la mayoría. Es la España que construye donde no debe; es la España urbanita que se desentiende del campo; es la España que se vacía porque no hay vida en ella, porque no hay hospitales, escuelas, farmacias, bancos... porque es un "despilfarro".

Todos somos responsables, pero unos más que otros. Las catástrofes están ahí y se seguirán produciendo mientras se niegue su prevención, mientras se considere "despilfarro" invertir en ello.

No es posible silenciar las catástrofes. Los efectos visibles son claros, pero también están los que quedan en el tiempo, los de las respuestas. Los políticos prometen inmediatamente remedios y soluciones, pero estas se eternizan en la administración, que se ha visto reducida en su tamaño y eficacia. Las promesas a los afectados se van dilatando en el tiempo. Lo vimos en la crisis de los volcanes canarios y los veremos ahora, cuando el estado deba afrontar las reclamaciones de los miles de afectados en diferentes niveles. Prometer es fácil; es la respuesta política. Pero cumplir lo prometido puede ser muy complicado y echar por tierra las expectativas. Entonces se volverá a mirar a los políticos.

La confluencia de catástrofes ha dejado en evidencia a esa España que crece a su suerte, a golpe de intereses, de incentivos mediáticos para gastar. Ha dejado especialmente en evidencia la debilidad y vaciedad de los discursos políticos, su cortedad de miras y su falta de evaluación de la realidad. Importa más el poder que su buen uso. La España que se inunda o quema es la real, la del día a día. Creo que mucha gente ha comenzado a vislumbrar la distancia entre lo que se dice y la dura realidad.

Se ha comenzado a responder, a reclamar. No es cosa de un día. Llamar "asesinos" a los políticos responsables no es cuestión baladí; muestra una indignación que busca la dimisión y, más allá, el procesamiento. Hay algo más que las luchas entre partidos. Indudablemente, los partidos lo usarán unos contra otros. Y lo usarán los más ultras, que son los que crecen más ante estas muestras de inoperancia.

Ese es un peligro real que nos está afectando ya. Cuando los políticos fallan. los riesgos aumentan. Por eso es importante que los partidos cambien su actitud y estrategias. Necesitamos eficacia y compromiso. No es precisamente el modelo que se ha ido pidiendo a los políticos. Quizá las personas que ponemos en los puestos no son las adecuadas o no piensan adecuadamente. Entendemos por adecuadamente aquellas que se plantean solucionar los problemas presentes y futuros como su objetivo. No basta con prometer. España necesita algo más.

 

* "La décima protesta contra Mazón por la dana homenajea a las 228 víctimas: "Detrás de los 10 meses hay 334 días de dolor"" RTVE.es 29/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250829/dana-valencia-cumple-diez-meses-con-homenaje-a-victimas-otra-protesta-contra-gestion-mazon/16710489.shtml

viernes, 29 de agosto de 2025

El despilfarro era él

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El incidente de la negativa del saludo al presidente de Castilla y León, Fernández Mañueco, es recogido por todos los medios. Las diferencias se reducen a la expresión utilizada, que se cita como "despilfarro" o como "puto despilfarro", algo que en un acto protocolario pasa a ser significativo. Si Fernández Mañueco iba a hacerse la foto junto a los Reyes —algo que los políticos intentan tras los desastres recientes de todo tipo, le ha costado caro a su imagen.

En Antena3, Paula Hidalgo nos lo sintetizan así;

Durante el saludo, uno de los brigadistas ha estrechado la mano a los Reyes y a la ministra, pero se ha negado a hacerlo con Mañueco. A continuación, mirándole directamente, le ha reprochado la falta de inversión de la Junta en materia de prevención y gestión de incendios con una frase contundente: "¿Somos un puto despilfarro?".

El presidente autonómico ha optado por no contestar y ha evitado acercarse a dar la mano al resto de bomberos, limitándose a un saludo con la mirada y un escueto reconocimiento a su labor: "buen trabajo".*



Tras los hechos, los comentarios que, obviamente, se han disparado. A Fernández Mañueco no solo le han sacado los colores —no es fácil a un político—, sino que le han sacado hechos y palabras mostrando que no son en balde y que se pueden volver en tu contra en el momento adecuado. Y ese era el momento adecuado.

Los políticos son víctimas de sus propias palabras. El término "despilfarro" ha cambiado no de sentido, sino de lado.  Los hechos son contundentes y esta vez dan la razón a todos los que han hablado durante estos años de los peligros del abandono, es decir, del cálculo de rentabilidad de las inversiones en prevención de incendios, Por todas partes salen técnicos, especialistas, expertos, etc. que llevan pidiendo otra política. Pero, visto lo visto, no les han hecho mucho caso. Invertir en gestión de montes y en prevención de incendios era "un despilfarro". Como dijimos ya hace días, los bosques no votan.

Sin embargo, lo que los hechos están poniendo sobre la mesa es ese "¿quién es el despilfarro?", por utilizar el término que se ha vuelto contra Fernández Mañueco como un bumerán.



La política española se ha vuelto efectista, centrada en la promoción de los líderes, en esa lucha donde se trata de pasar al otro (el que sea) la pelota de la responsabilidad, algo en lo que siguen enzarzados. Pero el atractivo de este circo romano se ha reducido y los problemas, de enorme gravedad, ya no se solucionan tapándolos jugando con las palabras y esperando que se olviden.

La gravedad de los incendios en España nos sitúa en el centro de un enorme problema que no se disuelve con fiestas veraniegas. Dejan un futuro muy oscuro que necesita de soluciones inteligentes y de un cambio en la mentalidad de los que gestionan nuestro día a día. El fuego ha venido para quedarse.



Una política del fuego, dentro de la lucha política, siempre será complicada porque en nuestro ambiente político, si no hay incendios no se sabrá si es por efecto de las políticas seguidas o, simplemente porque no los hubo. Nuestra mezquindad política llega a esos extremos. Es más efectista un incendio extinguido (es decir, que se ha producido) que un incendio inexistente. Somos así, la tranquilidad convertida en normalidad aburre. Da impresión de más "eficacia" uno helicópteros echando agua que un buen sistema prevención que evite tener que usarlos. Y la política vive de esas "fotos".

Acumulamos demasiadas contradicciones en la política española. Por eso esta vez la polémica no ha sido entre ellos, sino en el acto del saludo, el negarse a dar la mano al presidente y decirle a la cara lo que no tienen ocasión de decir. Ha sido el momento perfecto para mostrar la indignación sincera del que se está jugando la vida cada día por culpa de la ausencia de políticas de prevención, cobrando un mísero sueldo unos meses al año y que te llamen "despilfarro".

Por toda España —y está empezando— se suceden manifestaciones pidiendo a los políticos "soluciones" a los problemas, algo que olvidan y para lo  que son elegidos. Hay que cambiar el guion del show político. Todos.



 

* Paula Hidalgo "Bomberos forestales plantan cara a Mañueco durante la visita de los Reyes a Zamora: "¿Somos un puto despilfarro?"" Antena3 27/08/2025 https://www.antena3.com/noticias/espana/bomberos-forestales-plantan-cara-manueco-visita-reyes-zamora-somos-puto-despilfarro_2025082768af4b2c506ef67d06e30d62.html

domingo, 24 de agosto de 2025

La España que no aprende

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que se ha quemado y se sigue quemando no tiene arreglo ya. Lo importante es lo que hemos aprendido y, sobre todo, lo que ha aprendido cada uno según su responsabilidad, del gobierno hasta el dueño de campos o rebaños, de los ministerios a los ayuntamientos pasando por las comunidades autónomas. Y aquí es donde vemos que el conocimiento no se ha repartido por igual.

Dos son tres obstáculos principales: a) las luchas políticas, que consideran el acuerdo como una imposibilidad metafísica, que son incapaces de un giro de guion en el serial que protagonizan cada día; b) la creación de un sistema económico que se basa en la explotación laboral, en inversiones de mínimos en lo que no es "rentable" a primera vista; y c) la improvisación debida a la falta de previsión.

Si combinamos ambos factores nos dan un retrato de esta España de imprevisiones, de malas gestiones políticas porque los que están en los puestos ejecutivos han sido seleccionados por sus méritos políticos, sus amistades y grado de fidelidad a los líderes. Son expertos aplaudidores, descarados en sus puyas al contrario, ingeniosos, pero poco adecuados para la gestión cuando algo ocurre. Lo vimos en cadena con la dana valenciana y los hemos vuelto a ver con estos efectos en la España calcinada actual.

El debate sobre la asignación o el uso de los recursos contra los incendios una etapa más en esta vuelta ciclista que es la política española, con los insultos impresentables, que era lo que esperaban los ineptos ingeniosos. No, en ellos nada ha cambiado.

En RTVE.es nos ofrecen un mosaico de perspectivas, cinco, que tratan de mostrar las opiniones desde gente diferente, afectados en sus campos. Las opiniones van de un bombero a un ecologista, de una voluntaria a un ganadero pasando por una evacuada. El conjunto resulta interesante y revelador.

Quizá el más contundente por detallado, donde se conjuntan los problemas de la explotación, la imprevisión y la mala gestión, sea el del bombero:

"Era insultante la cantidad de medios de extinción que faltaban durante estos días", reflexiona Simón, profesional de apagar fuegos. También, apunta a la descoordinación: "Había unidades paradas mientras hacían falta".

Este bombero se encuadra en las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) del Ministerio de Transición Ecológica. Y su base se encuentra en Tabuyo del Monte, en la comarca de la Valduerna (León). Desde ese punto ha participado en la extinción de muchas de las más de 40.000 hectáreas en llamas en las comarcas cercanas.

En su opinión, en el despliegue en Castilla y León está "a años luz" de muchas comunidades autónomas. Ni a nivel de medios ni de gestión ni de mandos, la región "tiene capacidad para afrontar" el fuego, argumenta. Por otra parte, apunta al clima que ha habido durante la extinción, que se va a repetir en los próximos veranos: "Olas de calor muy largas y vientos inestables".*

La foto nos muestra los rostros de todos los entrevistados menos el del bombero. Eso le permite ser contundente y claro.

Creo que la visión de quienes han estado luchando cuerpo a cuerpo con el fuego, jugándose la vida por sueldos ridículos (poco más de mil euros) es esencial. Los jóvenes no repiten por lo que algo esencial, la experiencia, se va perdiendo cada verano.

Entre negacionistas por intereses económicos, políticos demagogos, falta de inversión en prevención (que se considera un gasto inútil si no hay fuego) y medios insuficientes cuando se desata una oleada de fuegos, el destino queda fijado en lo que ha sido, un desastre, que como bien se señala, amenaza con ser más frecuentes y extremos.

La contrapartida es sencilla: al fuego responden muchos municipios con las fiestas veraniegas, donde nunca falta la inversión. Los lamentos se tapan con música, bailes y demás. Es la fácil política española.

Esto ha sido un enorme drama humano y natural, pero también un drama político que siembra el descontento entre la población y hace repensarse sobre el papel de la política. Y esto es malo, muy malo para el futuro. 

* Daniel Rivas "España ante el fuego (XI): Desde los rescoldos y la ceniza: cinco personas reflexionan sobre los incendios forestales de León y Zamora " RTVE.es 23/08/2025  https://www.rtve.es/noticias/20250823/rescoldos-ceniza-personas-reflexionan-incendios-leon-zamora/16703593.shtml

miércoles, 20 de agosto de 2025

La España de los reproches

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras España arde los políticos buscan la forma de responsabilizar al otro en juegos sobre este país multinivel que hemos construido y que va de Europa al más pequeño pueblecito semiabandonado (o completamente abandonado) en cualquier zona del territorio. En este amplio espacio dividido y jerarquizado, España se debate entre echar balones fuera de unos y la exigencia de acciones reales, de sentido común o técnicas.

Los fuegos no salen de nuestras primeras planas, ya sea por superar tristes récords, por muertos y heridos o por el cabreo de los ciudadanos que ven destruido lo que les rodeaba, posesiones y una vida de recuerdos, que reviven la sordera ante sus avisos.

En RTVE.es nos dan un titular de la quinta entrega de la serie "España se quema", de Daniel Rivas desde Sanabria (Zamora), ""¡Se me quema la casa!": el grito de los frustrados vecinos del Parque Natural de Sanabria que "nadie cuida""*.

Hemos pasado de las autoridades a los técnicos y, especialmente, al pueblo que sufre estos incendios y que ya pide cabezas de los que no les atendieron, de los que no hicieron caso de las advertencias:

El cielo es naranja y flotan virutas de ceniza. El viento aparece, remueve el polvo del suelo y, sin dar más explicaciones, se ausenta. Él y el calor van a marcar la supervivencia de las poblaciones. Censi, la hija de Elena, califica el incendio de "predecible".

En su opinión, los ganaderos ya avisaban este domingo de la evolución de las llamas de un fuego cercano y sus consecuencias si se acercaba a los núcleos de población. "Conocen el monte mejor que nadie, pero ninguna autoridad les pregunta por su opinión". Cristian y su familia tienen caballos en la zona y, hace dos días, los bajó al río para rodearlos de agua e intentar salvarles. Desde entonces, ayuda a otros ganaderos a poner a resguardo a sus animales.

"Estamos muy enfadados", recoge Censi. Y explica que en su localidad hay tractores y, si alguien les hubiera coordinado, hubieran podido hacer cortafuegos: "Antes los incendios los apagábamos todos juntos, ahora no nos dejan".* 

Las quejas de este tipo se multiplican en todas partes: no se ha hecho caso a los que conocían la zona, a los que advertían de lo que podía ocurrir.

La conversión de los montes en zonas "controladas", donde "control" significa que nadie puede tocarlas y, a la vez, que quedan a expensas del abandono, una muy mala forma de entender la naturaleza y su protección.

La idea ahorrativa de una naturaleza que se cuida a sí misma y de la que hay que mantener alejados a los seres humanos, se encuentra con la terrible constatación que eso que algunos llaman "protección" no es más que "abandono". Una naturaleza sin control es una naturaleza abocada su destrucción a la más mínima incidencia o, como sucede ahora, a la "tormenta perfecta" de todas las coincidencias: olas de calor, vientos fortísimos, grandes cantidades de lluvia en las estaciones anteriores, etc. Un rayo, una chispa, un incendiario... hacen el resto.

Ese "antes los incendios los apagábamos todos juntos, ahora no nos dejan" con que se cierra los párrafos del texto citado está lleno de una queja muy común: que nadie escucha a los que viven allí, que ya sea por la lentitud burocrática, por el desconocimiento de muchos de los que ocupan desde la política responsabilidades en la prevención de catástrofes, por la mala gestión de recursos o por la contratación temporal mínima al periodo de incendios del personal-

La paradoja es que cuanto más se controla la naturaleza más graves son las consecuencias. Quizá deberíamos revisar los dos conceptos, el de "vigilancia" y el de "naturaleza" para ver dónde nos estamos equivocando porque es seguro que lo estamos haciendo a la vista de los resultados.

Hay que desechar un concepto naif y romántico de la "sabia naturaleza" pensando que quizá es precisamente el origen, que dejar a su aire el crecimiento es un error y que lo que llamamos "proteger" tiene un efecto contrario, el de la acumulación de elementos peligrosos de difícil control.

Quizá habría que revisar a la vez la idea de "vigilancia" y centrarnos en la "prevención", que es mucho más un concepto "activo" que exige más tiempo, todo el año, y no solo algo que se aplica en el periodo veraniego.

Como se hartan de repetir, "los incendios se previenen en invierno", que es cuando se desarrollan los problemas. Hay que empezar a pensar que cada árbol, cada bosque, cada zona protegida o no, es causa de incendio si no se controla cuando se puede.

Hoy, que aplicamos tecnologías de última generación a la mayor tontería, podemos aplicarla a la prevención de muchas maneras, comprendiendo su funcionamiento y midiendo los grados de peligro y probabilidad. Podemos saber qué debemos cortar o recortar ante la posibilidad que chispa o rayo hagan de las suyas.

En la España vaciada hay que vigilar lo que no queda tan vacío como se pensaba. Declarar "patrimonio" enormes zonas no significa dejarlas a su suerte, sino justamente lo contrario, una mayor responsabilidad.

Los destrozos están dejando una España calcinada en lo que es tomado de una forma fatalista: los incendios ocurren el verano. Pero los veranos, cuando los pueblos atraen a sus fiestas, tenemos esos otros invitados. El fatalismo viene de la falta de prevención, es decir, de inversión y buena gestión técnica de los recursos.

Me gustaría que se convocaran más congresos, grupos de investigación, ediciones científicas, para proponer soluciones, formas de estudio, análisis de las circunstancias, etc. Me gustaría que se escuchara a la gente que tiene experiencias de cómo se controlaban anteriormente estos desastres.

Me gustaría que los incendios fueran una emergencia que dejara de un lado laos reproches entre unos y otros, que fuera un factor de unión para evitar que este desastre, que afecta a los ciudadanos de cualquier  color político, no se volviera a producir. Sería una señal de responsabilidad que muchos desean ver. No es lo que estamos viendo. 

 

* Daniel Rivas  "¡Se me quema la casa!": el grito de los frustrados vecinos del Parque Natural de Sanabria que "nadie cuida" RTVE.es 19/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250819/incendio-forestal-sanabria-frustracion-vecinos-nadie-cuida-arda/16700349.shtml

sábado, 16 de agosto de 2025

El caso de los burros abandonados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La actualidad de la España ardiente apenas deja espacio para otro tipo de cuestiones o, para ser más preciso, refleja otro tipo de cuestiones que pasan por la "eficacia" o por la falta de ella.

Que los medios de comunicación nos traigan ahora las disputas de los partidos y gobiernos so0bre los fuegos que asolan España se lee ahora en un contexto nuevo y nos muestra la incapacidad de la clase política de enfrentarse a una situación extrema, como es la destrucción de masiva recursos y de las vidas que se le van sumando por su causa.

La España del momento se debate entre la realidad —los incendios— y la fantasía de las fiestas desplegadas por todo el país; entre los desplazados por los incendios y los turistas dispuestos a vivir la "postal" española, cada vez más distante de la realidad.

Cada vez es más sólido el consenso que no se trata de una cuestión de medios sino de su gestión. La consideración de los incendios como cuestión "veraniega" hace que no se entre en que lo que arde se acumula el resto del año.

Cadena SER

Ayer hablábamos aquí de la utilización de medios naturales para la limpieza de materia inflamable del monte. Se hablaba de animales a los que se llevaba a pastar. Hay muchos lugares en los que se introdujo esta práctica, sin embargo apenas hay información sobre los resultados. ¿Ha funcionado en los lugares donde se practicó? ¿Ha servido de algo?

El rastreo de información me llevó hasta una noticia que adquiere hoy una siniestra actualidad. Ocurrió en 2021 y con secuelas en 2023. Lo leemos en la página web de Telemadrid con el titular "La polémica muerte de un grupo de burros antiincendios en Castellón":

El revuelo político que ha provocado la polémica muerte de una decena de burros antiincendios en el Desierto de Las Palmas, en Castellón, ha precipitado la dimisión del director general de Medio Natural de la Generalitat Valenciana, Benjamín Pérez.

La Generalitat abrió un expediente informativo la semana pasada para esclarecer los hechos y presentará además una denuncia ante la Guardia Civil por el fallecimiento de los animales, que formaban parte de un grupo más amplio introducido en este espacio para prevenir incendios.

La consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, Mireia Mollà, ha dicho en una comparecencia ante los medios que no ha habido una "tutela adecuada" y que la investigación apunta a indicios de "una acción humana".

Según los informes veterinarios, los animales presentaban estrés, pérdida de peso y mordiscos.

Por otro lado, la investigación concluye que hay "indicios" de que la "acción humana" ha podido intervenir en la muerte de los animales, dado que por ejemplo se ha cortado varias veces la valla que los cercaba y también se ha tenido constancia de una denuncia de "amenaza de muerte" a burros de una finca situada a un kilómetro de la de este grupo.*


Las imágenes de los burros muertos nos hacen preguntarnos sobre los intereses o falta de interés que había detrás.

La noticia nos da cuenta de cómo fue un ganadero quien pidió que se habilitara una parcela dentro del parque natural para que los burros pastaran allí y, de paso limpiarían el monte. En qué momento lo burros fueron una molestia, se les dejó de atender y empezaron a presentarse los síntomas de abandono y de crueldad no se nos explica. Fueron los jueces los que tuvieron que intervenir en un caso claro de maltrato animal.

En 2023 se investigó al responsable del Parque natural por no haber vigilado el trato que se daba a los animales y su abandono de todo cuidado. Lo que parece claro es que no había ningún sentido de "programa", lo que hubiera supuesto algún tipo de seguimiento. 

Se autorizó a los burros en una parcela del parque. Por lo demás, quedaron a su suerte y esta es la que les determinaban los humanos. En El Español se explicaba en 2023 "Los équidos murieron de hambre, ya que la Generalitat Valenciana no realizó un informe sobre la vegetación disponible para alimentarlos."**

Hace unos pocos días los medios no mostraron otro cruel abandono en una finca, esta vez de perros dejados morir. Ni el más mínimo asomo de piedad hacia los animales.

Pero volvamos a la cuestión. La responsabilidad de la administración, que llevó a la dimisión del director general de Medio Natural de la Generalitat Valenciana, Benjamín Pérez. ¿Qué sentido tenía el pseudo "proyecto", qué seguimiento se le hacía para ver su eficacia? Según parece, ninguno. Alguien pidió que se le dejara una zona para los burros; se le dio con la excusa del "plan antiincendios" y los burros murieron. Los veterinarios consultados explican que los burros, como otros animales acostumbrados a vivir en cautividad, se defiendan mal dejados a su suerte en la naturaleza. No es proceso de un día, así que el abandono fue claro. No era un plan de incendios; era un plan de ahorro y una demostración de cruel inoperancia de unos y otros.

Es un ejemplo claro de lo que debe cambiar. No basta con lo que se hace o se deja de hacer. Esta España que ha pasado del campo a la ciudad, de los animales de trabajo a las mascotas de compañía sustituyendo a los hijos necesita otros planteamientos. Se nos dice que de los 675.000 burros censados a mediados del siglo pasado, quedan ahora apenas 30.000, muchos de ellos en parques, como atracción turística, para que los niños y adultos se den un paseo. Y eso los que tienen suerte.

El campo requiere vigilancia y atención; inversión y decisión basada en planes reales. La cuestión es ¿están preparadas nuestras administraciones para realizarlo? Las quejas son constantes. Hemos conseguido una administración que  está cogida entre burocracia y alfileres. Son los dos peores efectos, los de la tardanza infinita en todo por falta de recursos y la perentoriedad de esos recursos, que no se ajustan a la realidad. Cuando los políticos se defienden diciendo que hay bastantes recursos y que dan lo que les piden es solo una media verdad. Hay que emplearlos por los que saben y en el momento necesario. Esto es mucho más necesario en este tipo de situaciones catastróficas.

Las personas en los servicios antiincendios se quejan con razón por ser contratados cuando los fuegos están ya en el horizonte; serlo además de forma provisional, por los cuatro meses de verano, que es cuando se piensa que se darán los fuegos. En absoluto cuando se están gestando creando las condiciones para que se produzcan. El resto lo estamos viendo cada día.

Volvemos a decirlo: es necesaria otra perspectiva ante los incendios. Es necesaria otra forma de verlos en su totalidad, como un proceso que no comienza con el fuego en sí, sino mucho antes. Es importante porque esto va a más con el cambio climático; hay que dejar de lados a los negacionistas y a sus intereses oscuros, ya sean ideológicos o económicos. Y hay que pedirle a la clase política unidad y dedicación, aunque sea lo que más les cueste.

Los incendios que padecemos son señal de ineficacia, de desinterés y de abandono. No se ha hecho bien el tránsito de la España rural a la España urbanita y turística. No ha habido guía o control. Esto es el resultado en una España vaciada de personas, pero no de árboles que ahora el cambio climático, junto a la desidia, convierte en llamas.

No, no es solo cuestión de medios. Es sobre todo "gestión" y valoración de los riesgos reales. El caso de los burros muertos es solo un ejemplo más de cómo (no) se gestiona. 

 

* "La polémica muerte de un grupo de burros antiincendios en Castellón" Telemadrid / Europa Press 28/10/2021 Actualizado: 10/8/2023 https://www.telemadrid.es/programas/madrid-directo-om/burros-muertos-Castellon-9-2391150882--20211028071122.html

** "La instructora del caso de los burros antiincendios propone juzgar al pastor jefe del parque natural" El Español 6/10/2023 https://www.elespanol.com/espana/comunidad-valenciana/20231006/instructora-caso-burros-antiincendios-propone-juzgar-pastor-jefe-parque-natural/799920326_0.html