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lunes, 7 de agosto de 2023

Banderas rusas y la retórica del golpe de estado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si los golpes de estado tienen algo aprovechable es permitirnos comprender su retórica específica, su género discursivo. Cada vez comprendemos mejor estas formas textuales mediante las cuales se interpreta y se busca que interpreten unos determinado sucesos, una explicación que sirva para justificar lo acontecido. Un golpe es un acto y el comienzo de una serie de discursos cuya función es buscar el apoyo necesario de la población, por un lado, y mantener a distancia a los tentados a intervenir, por otro.

Al ultimátum que le dieron y que finalizó ayer, la Junta Militar golpista de Níger contesta con sus propios argumentos, definitorios del género señalado. RTVE.es nos ofrece una síntesis de lo manifestado: 

La junta golpista en Níger ha afirmado este domingo que la Comunidad de Estados de África Occidental (Cedeao) completó "la planificación de la guerra" contra el país africano y ha subrayado que dos países de África central empezaron con un predespliegue de sus tropas.

En uno de los tres comunicados leídos por el coronel mayor, Amadou Abdramane, portavoz de la junta golpista autodenominada Consejo Nacional de Salvaguardia de la Patria (CNSP), a través de la televisión pública, la junta ha avisado que "sigue con atención los preparativos de esta guerra por delegación".

La junta golpista ha denunciado que la Cedeao planificó la acción militar "pese a la desaprobación de la población nigerina" y de los países del mismo bloque regional.

"El CNSP toma como testigo la opinión nacional e internacional y afirma que cualquier Estado desde el cual toda acción militar es dirigida contra Níger será considerado como cobeligerante", ha indicado la junta en el comunicado, número 22.

Además, la junta militar golpista en Níger ha acusado a "una potencia extranjera" de preparar "una agresión" contra su país en coordinación con la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao).

En otro de los comunicados leídos por Abdramane, la junta golpista asegura que tiene "informaciones concordantes" sobre los preparativos de "las fuerzas de una potencia extranjera" para una agresión contra el país y "contra su pueblo" en coordinación con la Cedeao y con "grupos armados terroristas". La junta no ha citado ni ha dado detalles sobre la potencia extranjera a la que se refiere.

En el mismo comunicado, número 24, los golpistas acusan a la Cedeao de "estar a sueldo" de esta potencia extranjera y advierten contra "cualquier injerencia en los asuntos internos de Níger" y de las "desastrosas consecuencias de esta aventura militar" sobre la seguridad, estabilidad y unidad de esta región.

El CNSP ha afirmado que el ejército del país "está dispuesto a defender la integridad y honor" del país africano, al tiempo que lanzó un "vibrante llamamiento" a los jóvenes del país para "estar preparados para defender a la patria".*

Las declaraciones de la Junta golpista son un muestrario de los juegos retóricos que acompañan a un golpe de estado de estas características. En estas líneas se recogen las amenazas y conspiraciones de potencias extranjeras, los mensajes de salvación, las amenazas apocalípticas contra los que intenten detenerles y, finalmente, la exaltación de los valores de defensa de la patria.

Todo este encendido patriotismo contrasta, en cambio, con algo que se señaló desde los primeros momentos: la presencia de banderas rusas al viento entre las fervorosas masas que salieron a apoyar el golpe militar. Nuevas informaciones nos cuentan que ya han sido contactados los mercenarios del Grupo Wagner.


Una parte del discurso es de definición identitaria. Se nos muestran como salvadores de la patria y representantes de una voluntad popular no consultada. Esto es característico de un golpe de este tipo. Por otro lado, están los mensajes de advertencia a los que quieran intervenir y que forman parte del género.

Llamaban la atención esas banderas rusas desperdigadas en la multitud desde el inicio. ¿Esta Rusia detrás de todo esto? Es más que probable, la gente no suele tener banderas rusas en casa en los países africanos (y en casi ningún otro sitio). No ha causado, por tanto, tanta sorpresa la llamada al Grupo Wagner para su intervención, que es como tener un as en la manga, una advertencia para los que quieran intervenir en Níger. Hoy desestabilizamos aquí, mañana allí.

Si Putin está detrás de estos movimientos en el Sahel, los objetivos, como mínimo, serían dos: sembrar conflictos en otra parte del mundo, lo que llevaría a nuevas riadas de refugiados hacia los países vecinos y, especialmente, hacia el norte, hacia Europa. Todos los conflictos en África se resuelven con oleadas migratorias hacia el norte, con esas peligrosas travesías que las organizaciones de traficantes de los países que deben recorrer aprovechan y acaban creando problemas en la frontera sur de Europa. Por otro lado y no menos importante, Putin puede tener ocupado —es decir, enriqueciéndose y ganando poder— a los Wagner. Que Putin está detrás de los proyectos de los Wagner creo que no ofrece mucha duda. Una cosa son los enfrentamientos por los errores en Ucrania, de los que el líder de Wagner responsabiliza a las autoridades militares rusas, y otra cosa el negocio de los mercenarios por África creando simultáneamente orden y caos. De esta forma, Rusia sigue aumentando sus vínculos con más países que manifiestan su rechazo a Occidente y se ponen a su sombra y disposición.

Mucho me temo que los efectos de las sanciones y frenos a la Rusia invasora de Ucrania son como carambolas a varias bandas y Putin tiene diseñado un plan en la sombra. Mientras que muchos países le plantan cara, Rusia está aprovechando el descontento y la desconfianza hacia Occidente, a la nefasta política colonial y postcolonial seguida por países como Francia, por ejemplo, en la zona. La memoria de los pueblos es mucho más duradera, especialmente cuando se incentiva como hace Rusia. La política colonial rusa —un factor esencial— tenía un sentido de continuidad, se ampliaba, dejando un país al que hubo que comprar Alaska y que tuvo bajo su dominio a parte de Europa. Rusia seguía la estrategia de poner distancia entre sus fronteras y Moscú, expandiéndose allí donde podía crecer. Eso lo pagaron con creces los países limítrofes, que eran absorbidos o le sirven de barrera, como Bielorrusia con Lukashenko actualmente. La oposición bielorrusa acaba de acusar a Lukashenko de "provocar" a sus vecinos "para ver hasta dónde puede llegar", algo que se parece a la estrategia que se sigue en Níger, es decir, ir "infectando" países como si se tratara de una epidemia. Ellos se "levantan" y los Wagner los "cubren" después.

Las banderas rusas en África no son causalidades. El colonialismo tiene sus efectos en el tiempo cerrando posibilidades. Lo que no saben los países africanos que hoy agitan las banderas rusas es que quedarán bajo gobiernos más autoritarios, sin freno a la corrupción y dependientes para todo de la madre Rusia y del padre Putin. Pero solo importa el poder.

Ya estuviera Rusia desde el principio o se haya incorporado aprovechando la necesidad de apoyos de los golpistas, será quien le saque más provecho. Para Níger se abre una época de represión en nombre de esas "intervenciones" extranjeras que planean su destrucción, según los discursos oficiales de los golpistas.

Rusia siembra distracciones por el mapa planetario, empezando por el lugar más desprotegido, África. Hay que intentar descifrar sus planes por lo que nos afectarán a todos en diferentes niveles, del económico (control de producción y exportación de materias, por ejemplo) al migratorio (huidas masivas). Pero es Putin quien juega con blancas, según parece. 

* "La junta golpista en Níger afirma que la Cedeao ha completado la "planificación de una guerra" contra el país" RTVE.es / EFE 7/08/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230807/golpistas-niger-cedeao-planificacion-guerra/2453554.shtml

miércoles, 10 de agosto de 2016

La visita psicológica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa norteamericana está tan metida en la locura de la campaña electoral norteamericana, con un  Trump en descenso, que ha dejado un poco de lado el encuentro entre Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin. Los norteamericanos se han dado cuenta del peligro potencial que representa Trump para los Estados Unidos y muchos republicanos se van descolgando de los apoyos en su propio bando, el republicano. Si Trump pierde arrastra al partido; si gana, arrastra al mundo. Esta perspectiva, nada exagerada después de las críticas recibidas por su plan económico, está pesando lógicamente en la atención norteamericana. Las campañas en Rusia, en cambio, apenas distraen la atención de nadie.
Hay que rebuscar entra las secciones de The New York Times para encontrar la noticia de ayer, el encuentro entre ambos presidentes. A la prensa le interesaba sobre todo las reacciones oficiales en la medida en que oficialmente, Turquía es miembro de la OTAN y las relaciones con la Unión Europea. La respuesta dada por los portavoces, según recoge el diario, ha sido esta:

If the White House was uneasy about the potential warming of relations between Turkey and Russia, nobody was saying so publicly. At the State Department on Tuesday, officials referred questions about the meeting to the Turkish government, and argued that the meeting itself had not changed the American calculus on the Middle East or Europe.
“We don’t view this as a zero-sum game,” said Elizabeth Trudeau, a State Department spokeswoman. She noted that Turkey and Russia were both members of the United States-led coalition fighting the Islamic State, and had both been involved in the effort to end Syria’s civil war. “There’s a lot of common goals, common interests there.”
“I don’t think it’s a question at all that our relationship with Turkey would be weakened at all by this,” Ms. Trudeau added.
She said she had no update on Turkey’s request for the United States to extradite Mr. Gulen, a “legal, technical process” about which American officials have been in direct contact with the Turkish authorities. The administration, Ms. Trudeau said, feels anti-American rhetoric is “unhelpful” to the United States’ relationship with Turkey. “We believe our relations and our partnership and our friendship with Turkey is strong,” she said.*


Pocas veces la diplomacia ha sido tan diplomática. Esperemos que sean solo sus palabras y no sus ideas porque de ser así de nuevo los errores de cálculo serían grandes.
El intento de golpe de estado militar en Turquía es uno de los hechos más importantes de los ocurridos en un año clave, lleno de acontecimientos. La situación de Turquía y el papel que juega es importante. Pero más importante todavía es lo que está suponiendo el proceso de de transformación, es decir, el contragolpe de Erdogan. La purga tiene como finalidad librarse de opositores, pero también dibujar un nuevo escenario de futuro.
El intento de golpe de estado se produce por una transformación en Turquía no por una cuestión personal. No se ha vuelto a repetir que, según se señaló en las primeras y pocas comunicaciones, los golpistas hablaron de defender la democracia, de la traición de Erdogan y de cumplir los compromisos internacionales. Eran los tres aspectos que resaltaron. 
El primero hacía referencia a la degradación de la democracia turca, con cierres de periódicos, detenciones de periodistas y opositores, cambios legislativos, etc. A Erdogan se le llenó la boca de la palabra "democracia" después de no haberla respetado para poder mantenerse en el poder y no tener el respaldo de la mayoría de los turcos, pese a ganar su partido las elecciones. Lo evidente era la pérdida de poder del AKP y, por ello, del propio Erdogan, que hizo de todo para evitar que la oposición se uniera frente a él y accediera al gobierno. También quedaron en evidencia las desavenencias dentro del partido, con la dimisión del primer ministro y su sustitución por otro más afín y menos discutidor. Erdogan no admite disidencias y es probable que cuando se sienta seguro comience con sus propias purgas dentro del partido.

Percepción un mes antes del golpe

El segundo aspecto, la traición, ha quedado en el aire pendiente de más explicación. Los escándalos de Erdogan y su familia han sido constantes. Los ha frenado acusando a los demás de conspiraciones contra él o contra Turquía, que en su mente es lo mismo, como ha hecho con el proceso abierto en Italia contra su hijo por blanqueo de dinero. Las filtraciones de conversaciones o documentos son temas turbios relacionados con los negocios han llevado a prohibiciones y estigmatizaciones de las redes sociales y de Internet en su conjunto. Los analistas han señalado la paradoja de que la odiada internet ha sido la que le ha salvado del golpe al coordinarse a través de ellas las acciones para frenar el golpe con la salida a la calle.
El tercer aspecto suele ser una constante en los golpes de estado de este tipo. Se anuncia que se mantendrán los compromisos internacionales con lo que se trata de tranquilizar a los diferentes socios y aliados. Este aspecto suele ser importante, pero en este caso lo es más: Turquía es miembro de la OTAN. Lo es desde 1952, tres antes antes que Alemania y treinta antes que España (1982). Las siguientes oleadas de incorporaciones se dieron diez años después la caída de la Unión Soviética, en 1999 y finalmente en 2004. La OTAN se creó con la Guerra Fría en mente y se desarrolló después como forma de defensa de Europa y como distanciamiento frente a la Rusia tras la disolución de la Unión Soviética. Turquía no ha sido Europa —aspira a ser parte de la Unión Europea— y no ha sido miembro de la ex Unión Soviética. Y la deriva desarrollada por Erdogan hace cada vez más complicada su situación.


Antes del acercamiento a Rusia también trató de arreglar las relaciones conflictivas con Israel y, más complicado, con Egipto. En este último caso, el apoyo dado por Erdogan a los Hermanos Musulmanes, a los que ha acogido, no deja demasiadas puertas abiertas. Para asegurarse que le quedaba claro a Erdogan, el parlamento egipcio comenzó a hablar de la posibilidad de aprobar una resolución sobre el genocidio armenio y la de dar asilo político, si así lo solicitaba, al clérigo Fethullah Gulen, al que Erdogan considera responsable del intento de golpe de estado en Turquía. El mensaje está claro.
La afirmación de la portavoz norteamericana de que las relaciones y amistad con Turquía son "fuertes" es una fórmula diplomática vacía. Lo que hay que ver es hasta dónde llegan las amenazas de Erdogan. El otro frente es el europeo, en donde Erdogan amenaza también con un clima antieuropeísta.
El diario estatal egipcio Ahram Online recoge la información de Reuters con las declaraciones gubernamentales turcas sobre la Unión Europea:

The European Union is making serious mistakes in its response to Turkey's failed coup and is losing support for EU membership from Turks as a result, Turkey's foreign minister said on Wednesday.
In an interview with the state-run Anadolu agency, Mevlut Cavusoglu said Turkey's rapprochement with Russia was not meant as a message to the West. However, he said if the West "loses" Turkey it will be because of its own mistakes, not Ankara's good ties with Russia, China or the Islamic world.
His comments reflect the deep frustration in Turkey over the perception that Europe and the United States have given lukewarm support to Ankara after the failed July 15 coup, when a faction of the military commandeered tanks and warplanes in an attempt to topple the government.
"Unfortunately the EU is making some serious mistakes. They have failed the test following the coup attempt," he said in the interview, which was broadcast live.
"Support for EU membership used to be around 50 percent of the population, I assume it is around 20 percent now," he said.**


El gobierno turco sigue con la teoría del país feliz y evitando sus propias responsabilidades. Las tensiones con Europa son anteriores al golpe. Y lo que es evidente es que el golpe no las va a curar porque no tienen nada que ver con él sino con los recortes de libertades anteriores y los chantajes permanentes a Europa, que es el estilo de Erdogan. El presidente turco sigue confundiendo Turquía con él mismo.
Lo dicho por el ministro de Exteriores equivale a decir que seguirán intoxicando a la opinión pública contra Estados Unidos y la Unión Europea hasta conseguir lo deseado. No significa otra cosa; es el estilo de Erdogan y no tiene otro. Es lo que ha hecho en todas las ocasiones.


El argumento europeo —de no mediar el chantaje de los refugiados, para los que habría que buscar otra solución que no esclavice a los refugiados ni a la Unión— debería ser que en estos momentos la resistencia de los países europeos a la adhesión de Turquía se encuentra bajo mínimos .
Está claro que el futuro de Turquía, desde el lado de Erdogan y el AKP, no está en Europa. Se quejaba Erdogan el otro día de que "Europa no nos quiere porque somos musulmanes", falseando y retorciendo una vez más los argumentos. El rechazo europeo es por el creciente islamismo que está desmontando el estado que se creó para poder modernizarse. 


Erdogan recoge la herencia de un estado laico, con libertad de creencias, y lo convierte en un estado en el que las mujeres pierden derechos y se las pide que se dediquen a tener hijos por el bien del país, se cree que Darwin es un peligro social, se transmite que había mezquitas en América cuando llegó Colón (como recogimos aquí),  se encierra a periodistas y cierran periódicos, emisoras y sitios web, hay ya un sustancial exilio de personas que no pueden pisar el país por amenazas de distinto tipo, etc. Todo es anterior a la intentona golpista. Y, previsiblemente, será el camino que intensifique Erdogan aprovechando el apoyo actual y deshaciéndose de los opositores, que serán acusados de "golpistas" en cuanto abran la boca.


No, el camino de Turquía no le lleva a Europa ni como aspiración de libertades ni como conducta. La retórica de Erdogan no logra tapar sus vicios y defectos islamistas, como no se pudieron ocultar los de Morsi en Egipto, que llevaron a un golpe, el "no-coup", con resultado muy diferente. Ambos países representan las dos caras de un mismo problema. Morsi quiso hacer más en un año que Erdogan en 15 y asustó a la mayoría, que se movilizó para que abandonara el poder. En Turquía, por el contrario, los 15 años de islamismo le han permitido que sea la gente la que frene el golpe, no quien lo refrende. Hay muchas otras circunstancias, pero es importante ese factor.


El escenario del mundo islámico ha cambiado mucho tras la Primavera Árabe. Por mucho que se digan los cimientos se movieron y eso ha hecho cambiar las estrategias de los países implicados y que se resientan las alianzas anteriores, basadas en situaciones muy distintas. Eso afecta igualmente a Turquía, que se ha orientado más hacia el mundo islámico que hacia Europa en los últimos tiempos.
El tercer elemento es el papel de Rusia, que está reconstruyendo su imperio y sus alianzas, basándose precisamente en la recogida del antiamericanismo y fomentándolo allí donde puede a través de la especial recepción de los problemas ajenos. Todo el que se sienta presionado por los Estados Unidos o la Unión Europea tendrá asiento y cubierto en la mesa de Putin. Allí les espera un menú hecho a medida en el que Putin busca el afianzamiento de sus posiciones. Todavía debe recordar aquellas despectivas palabras de Barack Obama llamando a Rusia una "potencia local". Pues evidentemente está ejerciendo de tal: primero en Ucrania, a la que desgarró de un zarpazo en Crimea para asegurarse sus bases en la zona; después manejando la situación siria, donde se ha hecho lo que él ha querido; ha abierto lazos con Egipto, también enfadado con los Estados Unidos y la Unión Europea por sus denuncias de la situación de los derechos humanos y casos específicos como el Giulio Regeni, etc.


Putin se hace la foto y vende barato, compra lo justo. Cumple sus acuerdos, algo importante para los países que se ven presionados con sanciones. El chantaje es mucho más eficaz, como sabe Erdogan. Los conflictos entre Turquía y la Unión Europea y los Estados Unidos son para él música celestial.
El caso turco es importante porque decidirá mucho de lo que ocurra en la zona. El papel oscuro de Erdogan en la lucha contra el Estado islámico, la cuestión de los refugiados —convertidos en rehenes y moneda de cambio— la seguridad de las fronteras, etc. hacen que haya que observarlo con detenimiento.
Esperemos que la tranquilidad que muestra Elizabeth Trudeau, la portavoz del Departamento de Estado norteamericano, no signifique indiferencia ante lo que allí ocurra. El ejemplo de lo mal que se hizo en Egipto debería servir para comprender que los cambios en la zona ya no se deciden solo en los despachos gubernamentales, que existe movimientos más profundos. Esos movimientos son sociológicos, mediáticos y bélicos. El antiamericanismo, como vimos el otro día, no es fruto de estos acontecimientos, sino que situaba a tres países, aliados, al frente del antiamericanismo: Egipto, Jordania y Turquía. Gran parte de ese antiamericanismo del aliado es porque esas alianzas se han hecho desde las cúpulas. 


La Primavera Árabe marcó lo que podía ocurrir si se deja de mirar hacia abajo mucho tiempo. También permitió comprobar los efectos de la doble política de recibir por arriba y azuzar por abajo. "Aliados" significa algo que no necesariamente comparte la población y que se puede usar cuando conviene.
Reproduce la prensa las palabras de Erdogan diciendo que la llamada solidaria de Putin le hizo mucho bien psicológicamente. No hay como tener amigos. No sabemos si Erdogan ha rehecho su ego tras la visita psicológica a Rusia. Están por ver las secuelas y los traumas. La pelota está ahora en los tejados occidentales, que no deberían precipitarse en sus atenciones a Erdogan, pues es lo que espera. Putin lo sabe y no se engaña; sabe que nadie puede fiarse de Erdogan. Él ha conseguido poner nerviosos a muchos y no tiene nada que perder.
Queda mucho por ver todavía en el caso turco. Las aguas turbulentas son demasiado oscuras todavía.



* "Putin and Erdogan Vow to Repair Ties as West Watches Nervously" The New York Times 9/08/2016 http://www.nytimes.com/2016/08/10/world/europe/putin-erdogan-russia-turkey.html?ref=world&_r=0

** "EU making "serious mistakes" over failed Turkish coup: Turkish minister" Ahram Online / Reuters http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/238388/World/Region/EU-making-serious-mistakes-over-failed-Turkish-cou.aspx




sábado, 6 de agosto de 2016

Los lamentos de Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Escuchar al ministro de Exteriores turco hablar de "islamofobia" porque se critica la purga política que Erdogan está haciendo con los ciudadanos que le molestan al pensar de forma diferente es un mal chiste político. Pero, por otro lado, es verdaderamente revelador de la falta de argumentos del gobierno turco para defender lo que está haciendo: una limpieza política que atenta contra la democracia que dice defender. Es enternecedor escuchar de labios de Erdogan la encendida defensa de la democracia después de haber estado pisoteándola en los últimos años. Las detenciones de periodistas, de activistas, los cierres de medios, los intentos de perpetuarse en el poder mediante cambios constitucionales, etc. han sido los titulares de Turquía en estos últimos años y basta con mirar la hemeroteca para comprobarlo. Las denuncias contra la situación de los derechos humanos y las amenazas constantes a la oposición han sido la cara de Recep Tayyip Erdogan y sus gobiernos. La salida de laicos que no tienen nada que ver con su bestia negra, Fethullah Gulen, denunciando la situación turca es fácilmente comprobable.
Por ello hablar de "islamofobia" de Occidente es realmente, como señalamos hace unos días, una forma de calentar los ánimos contra los que condenan su falta de democracia. Las advertencias de la Unión Europea no van contra el Islam, sino contra Erdogan y sus acciones antidemocráticas, como lo iban antes el golpe y en el mismo sentido e intención: la defensa de los derechos de los turcos. A Erdogan se le advierte que no tiene el visto bueno para hacer lo que está haciendo. ¿Significa eso apoyar el intento de golpe turco? En absoluto. Esa es otra de las falacias del Erdogan y su gobierno. Pero aquí no existe maniqueísmo. El intento de golpe de Estado no hace bueno ni democrático a Erdogan: por el contrario, le permite manifestar con más contundencia y claridad su voluntad autoritaria y poco democrática. Tras el golpe, Erdogan es más Erdogan que nunca. Y es de eso de lo que se le advierte.


Al presidente turco le hubiera gustado tener cola de presidentes y jefes del estado de toda Europa, de todo el mundo, para hacerse la foto con ellos y enseñarles las instituciones bombardeadas. Así el pueblo turco vería claramente que el mundo le apoya a él y a su forma de entender la democracia de forma tan poco democrática.
En este blog hemos traído en estos años decenas de casos en los que Erdogan ha ido dando sus propios "golpes" fustigando a la oposición o imponiendo sus visiones mesiánicas e imperiales a la sociedad turca. No vamos a repetirlas. Pero es bueno saber que existen, que están ahí como parte del historial de Erdogan, que no es precisamente limpio en el sentido democrático del término. Ha ido acabando con la democracia arrinconando a sus opositores y haciendo purgas sucesivas hasta llegar a la gran purga final, de la que están dando cuenta escandalizados todos los medios internacionales. Todos coinciden en que esa purga empezada horas después del golpe fallido solo es posible teniendo fichados previamente a decenas de miles de personas. Es decir: el señor Erdogan ha tenido las instituciones turcas a su servicio y el de su partido para desmontar el país en pocas horas.

En los últimos días, se suceden distintas manifestaciones de políticos advirtiendo a Erdogan. Le llegan mensajes variados: unos intentan no romper la cuerda tirando demasiado con Turquía; otros, en cambio, son duros y le advierten del riesgo de desandar lo andado hacia Europa.
Euronews recoge los lamentos de Erdogan:

La tensión marca las relaciones actuales entre Ankara y Bruselas. Desde el golpe de Estado, la Unión Europea demanda a diario que Turquía se mantenga dentro de la legalidad. El presidente Recep Tayip Erdogan acusa a Europa de tener un doble rasero. Lo dijo el martes en la televisión italiana Rainews 24:
“Cuando en París ocurre algo similar y mueren cinco o seis personas, todo el mundo acude y pregunta qué ha pasado y quién lo ha hecho. Hemos tenido un golpe contra la democracia en Turquía que ha causado 238 mártires. Por desgracia, hasta ahora nadie ha venido a visitarnos. Ni la Unión Europea ni el Consejo de Europa. Que vengan y vean el parlamento turco, que vean en qué estado está. Nuestro parlamento ha sido bombardeado y ¿dónde están todos?”*


¿"Algo similar"? ¿Lo dice en serio realmente? La retórica de la analogía se ha usado por algunos hasta el retorcimiento, pero creo que Erdogan ha sido el que más lejos la ha llevado. Según este principio, cualquier "opositor" es "terrorista"; una vez etiquetado se debe aplaudir la purga. No sabemos qué han hecho los profesores de escuela, los decanos de facultades, los funcionarios, etc. que han sido depurados por Erdogan, pero no creo que nadie los haya podido considerar "terroristas".


Erdogan ya se empeñaba en estas odiosas comparaciones cuando equiparaba el Estado de Emergencia en Francia con su purga. En Francia hay un sistema democrático, con garantías judiciales y procesales. En Turquía, Erdogan y su partido se han encargado de purgar la administración para que esté a sus órdenes, con legalidad o sin ella.
Desde el punto de vista de los discursos, el tono sigue subiendo. Las declaraciones austriacas dando por finalizada cualquier conversación para la adhesión turca han sido usadas para contestar contundentemente por Turquía:

La tensión diplomática entre Austria y Turquía ha alcanzado el rango de guerra dialéctica entre los ministros de Exteriores de ambos países. Un día después de que el jefe de la diplomacia austríaca pidiera el cese de las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea, su homólogo turco ha devuelto la andanada, calificando a Austria de “capital del racismo radical”. “El canciller austríaco haría mejor en mirar hacia su propio país. Una muestra de que es enemigo de los derechos humanos es el racismo y hoy día Austria es la capital del racismo radical”, afirmó Mevlut Cavusoglu en una entrevista televisada.
El cruce de acusaciones ha dado después el salto a las redes sociales. Desde Twitter, el ministro austríaco de Exteriores ha recomendado a Turquía que “modere su lenguaje y sus actos”. Así las cosas el pacto entre Ankara y la Unión Europea firmado en marzo para frenar el flujo masivo de inmigrantes se parece cada vez más a papel mojado.**


La estrategia turca parece clara y, desde luego, muestra claramente que su preocupación por la adhesión europea está muy alejada de sus preocupaciones actuales. Erdogan sabe de sobra que los límites de los derechos humanos no le permiten hacer lo que ha estado haciendo y, sobre todo, lo que tiene pensado hacer, eliminar cualquier oposición: los kurdos porque son kurdos, los liberales porque están vendidos a occidente y los gullenistas porque son terroristas. 
Turquía está cambiando de actitud, por lo que sus ataques a Europa tienen como función el sembrar el rechazo en la sociedad turca. Eso es lo que muestra la orientación de sus discursos.
Como ocurre en otros casos, la aspiración europea tiene que ver con el mantenimiento de los estándares democráticos y saber que las instituciones comunes velan por los derechos de todos. En cambio, puede estar produciéndose un giro por parte de los partidarios del partido islamista, que tiende a imponer cambios al conjunto de la sociedad respetando cada vez menos a los que no comparten sus principios. Como miembro de Europa, Erdogan tiene límites y puede ser presionado. En la posición actual, sabiendo que Turquía está en el enclave crítico de la zona y una barrera natural antes el caos de Oriente Medio, le puede interesar jugar al distanciamiento mediante el conflicto.


La figura de Erdogan, su personalismo absoluto, no admite sometimiento porque forma parte de las cualidades que debe exhibir en su liderazgo ante los suyos. Estar en la Unión significa tener que aceptar una serie de reglas que, hoy por hoy, no le interesan. Prefiere, por lo que se aprecia, la queja lastimera.
El uso de la "islamofobia" como argumento es realmente vergonzoso viniendo de un país que va rompiendo los lazos con Occidente por su propia conducta autoritarias desde hace unos años y al que se le está consintiendo casi todo para evitar la ruptura.
Sería de gran interés estudiar por qué y cómo se ha ido produciendo el cambio en la actitud de Erdogan, que nunca ha sido persona fácil. Creo que sería interesante ver los momentos en los que fue cambiando sus estrategias y pasar al victimismo diversificando sus aspiraciones. Quizá ahí se encuentren las claves de su comportamiento futuro.


Como acaba de señalar el presidente Obama, no hay duda de que se ganará la guerra al Estado Islámico un día u otro, pero quedará abierta la del terrorismo. Esa tendrá difícil cierre y será con la que jueguen algunos para obtener el apoyo occidental sin tener que cubrir unos estándares democráticos. Erdogan ya ha jugado con esto. Escucharle hablar de la democracia y lamentarse porque no le preocupe a nadie en el mundo es realmente un espectáculo de un fariseísmo extremo.
El argumento de la "islamofobia" —ya le hemos dicho— es un arma de doble filo pues hay muchos que están deseando escucharlo. Unos para aislar a sus países, sembrado el rechazo hacia Occidente; otros para alentar el terrorismo. Turquía era el país más integrado por su pertenencia a la OTAN y aspirante a la Unión Europea. Solo tendría sentido jugar al antioccidentalismo como una excusa para el distanciamiento (y la aproximación a Asia) o como una forma de presión para que le dejen seguir con sus purgas.
Resulta interesante leer hoy el editorial con el que el diario El País comentaba la situación turca tras el juicio contra la denominada "red Ergenekon ", una trama golpista de militares y políticos, llevada hasta los tribunales:

Después de cinco años de un proceso que ha ido extendiéndose y ramificándose hasta lo rocambolesco, los tribunales turcos han dicho la última palabra sobre el denominado caso Ergenekon, según la sentencia una conspiración tentacular con el objetivo de sembrar el caos en Turquía y derrocar al Gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan. Se ha dictado una cascada de condenas (17 a cadena perpetua) para militares prominentes (entre ellos el exjefe de las Fuerzas Armadas), políticos, abogados o periodistas, entre los casi 300 acusados en un juicio cuya limpieza ha merecido severas críticas internacionales.
Ergenekon ha cambiado profundamente la escena política en Turquía. Su comienzo fue visto como un paso imprescindible del Gobierno para meter en cintura a unos militares golpistas, que han condicionado absolutamente la vida política del país; el desafío de Erdogan al denominado Estado profundo —una imprecisa amalgama castrense y ultranacionalista con vocación de poder—, cuya cristalización actual sería la organización clandestina juzgada. Pero con la evolución del proceso y el conocimiento de sus detalles, esa percepción ha ido cambiando en muchos, que miran ahora el caso básicamente como una caza de brujas destinada a aplastar la oposición al creciente autoritarismo y confesionalidad de Erdogan y su partido Justicia y Desarrollo (AKP). A este giro han contribuido lo inverosímil de muchas acusaciones o su incremento exponencial. Y, en aspectos más técnicos, elementos como la vaguedad de las leyes antiterroristas aplicadas o las manifiestas violaciones del derecho de defensa o a un juicio justo.
El final de Ergenekon, pendiente de apelación, liquida definitivamente en Turquía medio siglo de dominación castrense y afianza aparentemente el poder de Erdogan. Pero suscita graves interrogantes sobre la libertad de expresión y de prensa o la independencia judicial de un aspirante a la UE bajo un Gobierno alérgico a la crítica y que, tras más de 10 años, ha ido ocupando cada espacio político hasta hacer saltar en la práctica muchos de los mecanismos de control democrático.***


Esto se escribió en 2013, tras cinco años de juicios y una serie de purgas y condenas entre los militares. Esta vez le ha tocado al clérigo rival, otro islamista, por el que ha entonado otro dolido "mea culpa", según lo calificaba Euronews hace unos días. Erdogan se disculpaba ante los turcos por haberse apoyado en Gulen para llegar al poder y "no haber sabido ver" de quién se trataba. ¡Enternecedor! Ahora son los islamistas rivales, los que atraer a los que quieran escapar de su autoritarismo pueden escapar por su autoritarismo y estén preocupados por la situación crítica de la economía, en parte debido al propio Erdogan.


The Turkish Sun titulaba el 23 de junio —tres semanas antes del intento golpe— un artículo citando al presidente: "Erdoğan: “Europe, You Don’t Want Us Because We’re Muslim”". Ya entonces se jugaba claramente con la islamofobia y se dejaban al descubierto las cartas turcas:

Warnings from populist leaders around Europe of creeping Islamisation and from campaigners for a British exit from the EU of dire consequences if Turkey, a Muslim nation of 78 million, ever joins, have led Turkish leaders to complain increasingly openly about what they see as European Islamophobia.
“Europe, you don’t want us because the majority of our population are Muslim … We knew it but we tried to show our sincerity,” Erdoğan said at a graduation ceremony in Istanbul on Wednesday, the eve of Britain’s “Brexit” vote, quipping that Turkey too could hold such a referendum.
“We will go and ask the public whether we should continue negotiations with the EU,” he said.****


La mezcla de lamentos y amenazas caracterizan siempre los discursos de Erdogan. Es su discurso característico; las dos facetas contribuyen a la manipulación de la sociedad turca. No es islamofobia, sino fobia al autoritarismo que Erdogan representa y sigue practicando contra la parte del pueblo turco que rechaza su doctrina y sus actos. Pero Erdogan practica esa identificación de sus acciones con el destino de Turquía. Él les guía.
El hijo de Erdogan está siendo investigado en Italia por lavado de dinero. Erdogan también ha amenazado con que se resentirán las relaciones bilaterales con Italia si en vez de dedicarse a la Mafia se ocupan de su hijo. Mateo Renzi ha contestado con un twuit: “In this country, judges respond to the law and the Italian constitution, not to the Turkish president.”*****


Antes y después de cada golpe, los discursos son los mismos. Los patrones de quejas, lamentos y amenazas se van formando en el tiempo y muestran que Erdogan tiene su propio camino. En el fondo le da igual lo que diga Europa. Él sabe lo que quiere y los demás lo van descubriendo.
No. Nadie va a visitar al pobre Erdogan tras el fallido golpe y la eficaz purga.

* "Europa muestra su división ante la respuesta a la represión en Turquía" Euronews 3/08/2016 http://es.euronews.com/2016/08/03/europa-muestra-su-division-ante-la-respuesta-a-la-represion-en-turquia
** "El jefe de la diplomacia turca califica a Austria de "capital del racismo radical"" Euronews 5/08/2016 http://es.euronews.com/2016/08/05/el-jefe-de-la-diplomacia-turca-califica-a-austria-de-capital-del-racismo-radical
*** Editorial "Turquía y Ergenekon" El País 7/08/2013 http://elpais.com/elpais/2013/08/06/opinion/1375815992_397464.html

**** "Erdoğan: “Europe, You Don’t Want Us Because We’re Muslim”" The Turkish Sun 23/06/2016 http://theturkishsun.com/erdogan-europe-you-dont-want-us-because-were-muslim-20616/
***** "Erdoğan Lashes Out At Italy For Money Laundering Probe Against Son Bilal" The Turkish Sun 3/08/2016 http://theturkishsun.com/erdogan-lashes-out-at-italy-for-money-laundering-probe-against-son-bilal-21602/



jueves, 21 de julio de 2016

Los sultanes o la política del "nosotros contra ellos"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El daño que Donald Trump ha hecho a Estados Unidos es inmenso no solo en el ámbito doméstico, sacando lo peor de la pesadilla americana a la luz del día —racismo, xenofobia, armamentismo, machismo, aislacionismo, imperialismo, integrismo...—, sino que ha creado una serie de recelos e incertidumbres importantes en el plano internacional. La idea de abandonar la OTAN, expuesta por Trump en su campaña, solo tendría un ganador, la Rusia de Vladimir Putin, y un perdedor, Europa, que se seguiría debilitando en todos los sentidos.
Sin embargo, lo más preocupante en estos momentos es la situación turca por lo que tiene de convergencia de problemas en la zona y porque es un miembro de la OTAN, del que ya se ha advertido que podría quedar fuera.
Lo que ha realizado Recep Tayyip Erdogan es su propio golpe de estado sobre el golpe de estado fallido de los militares. La neutralización de los golpistas y las detenciones de decenas de miles de personas no habría sido posible de no existir una infraestructura informativa —detección previa de los "sospechosos"— y otra parapolicial —detención por las milicias del AKP—. Las personas a las que hemos visto golpeando a los detenidos no son policías.
En The New York Times, el columnista Thomas L. Friedman establece un paralelismo entre la figura de Trump, en la convención republicana en Cleveland, y la del turco Erdogan:

Turkey is a long way from Cleveland, where the Republicans are holding their presidential convention. But I’d urge you to study the recent failed military coup against Turkey’s President Recep Tayyip Erdogan. America is not Turkey — but in terms of personality and political strategy, Erdogan and Donald Trump were separated at birth.
And the drama playing out in Turkey today is the story of just how off track a once successful country can get when a leader who demonizes all his rivals and dabbles in crazy conspiracy theories comes to believe that he alone is The Man — the only one who can make his country great again — and ensconces himself in power.*


La observación de Friedman no es una trivialidad; es solo un ensayo de personalidades paralelas y un aviso de cómo este tipo de personajes políticos pueden destruir un país con sus pretensiones megalómanas y paranoicas. Turquía era un estado modélico en muchos aspectos hasta que Erdogan lo ha hecho saltar por los aires con sus ansias de poder, su intransigencia política y sus juegos sucios en la zona. También, como Trump, Erdogan quiere "hacer de nuevo una Turquía grande". Lo peligroso es su concepto de la "grandeza", que no encubre más que una vocación fascista y totalitaria de control de la sociedad. Sí, uno y otro encarnan esa figura —"The Man"— señalada sin tapujos por el comentarista de The New York Times.
En este blog hemos seguido estos años la deriva autoritaria de Erdogan. El ahora presidente turco ha sido objeto frecuente de comentario y de aviso de lo que escondía en sus mangas como pretensión de futuro. El fenómeno Erdogan no es nuevo y sus choques con gran parte del mundo han sido constantes. 


En Occidente incomodaba su autoritarismo creciente; en el mundo islámico preocupan sus manipulaciones constantes y su deseo de restablecer el imperio otomano a través de la internacional islamista, que ahora tiene su sede en Turquía tras la caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Para Occidente, Erdogan es un socio incómodo en una necesaria Turquía; para el mundo árabe islámico, Erdogan es un agresivo ideólogo turco que tiene acogidos a los Hermanos Musulmanes a la espera de momentos mejores y que ve sus países como mercados en los que entrar colonizándolos de nuevo.
Las amenazas —Erdogan no conoce otro lenguaje— se disparan contra los países a los que ya señala como responsables. No ha tardado mucho en señalar —uno de los argumentos islamistas favoritos— que hay "países involucrados" en el golpe, que es su forma de defenderse con el mismo ataque de siempre. Es el argumento constante para justificar las purgas: él defiende Turquía —Turquía es él— de los que la quieren entregar a los países conspiradores que buscan su destrucción.


En este tiempo Erdogan ha demostrado su locura sectaria: desde decir que Colón vio mezquitas cuando llegó por primera vez a América hasta condenar la evolución. Ha cerrado periódicos y amenazado a cadenas de televisión porque no le gustaban las series, incluso ha protestado porque a los turcos les gustan las series griegas, que están menos manipuladas. Esto es lo anecdótico, pero no por ello menos revelador. Por la vía seria, Erdogan ha arremetido contra aquellos que han filtrado informaciones y conversaciones en las que se exponía su participación y la de su familia en casos de corrupción. Sus relaciones con el estado Islámico todavía están en la sombra y sus aliados —a los que ataca— probablemente no hayan sacado más acusaciones para no poner en peligro la guerra contra los islamistas del EI. Los kilómetros de frontera abiertos para el paso del EI tuvo que ser denunciado por los aliados señalándole que la frontera no estaba sellada como Erdogan decía. Los escándalos de la compra de carburante al Estado Islámico todavía siguen sin cerrarse; han servido de enriquecimiento a los corruptos hombres de negocios vinculados al AKP y para el sostenimiento de los terroristas. El derribo del avión ruso ha sido otra provocación, un ataque a los acuerdos con la OTAN y una alegría para el Estado Islámico. La retención de los que intentaban pasar la frontera para salvar a los suyos mientras el Estado Islámico los masacraba frente a sus ojos, a pocos kilómetros, ha sido otro escándalo que Erdogan —como un niño caprichoso y consentido— ha sabido ignorar. Podríamos continuar la lista, pero basta con repasar sus entradas en el blog para hacerse una idea de su trayectoria.
La pregunta que se hace muchos es ¿por qué? Thomas L. Friedman escribe:

Here’s the real tragedy: Erdogan was an outstanding leader his first five years and truly lifted the country’s economy and middle class. But since then it’s all gone to his head, and he has gotten away with increasingly bad behavior by creating an us-versus-them divide between his loyal, more religious followers, and the more secular communities in Turkey.
Because his followers see their dignity wrapped up in his remaining in power, he can say and do anything and never pay a political price. His base will always rally to his us-versus-them dog whistles. But Turkey in the long run suffers.*

Friedman identifica esta política de división del "nosotros-contra-ellos" en la actuación de Trump. En cierto sentido, es así. Los primeros enemigos de "América" son los que no votan a Trump. Hay un asesor de Trump que está siendo investigado después de decir que Hillary Clinton debería ser ejecutada. Vivimos en un mundo cada vez más violento en el que se acepta cada vez mejor la violencia verbal o física. Ideas simples y acciones contundentes parece ser la fórmula.


El "nosotros-contra-ellos" de Trump tiene un sentido distinto en Turquía y se ha ido concretando durante el mandato de Erdogan. Lo ha hecho de una forma contradictoria con su propia política oficial. El "ellos" de Erdogan es cambiante y circunstancial. Es un "ellos" que una veces es "Estados Unidos", del que es aliado por la OTAN; otras es "Europa", de la que es aspirante a la Unión Europea; otras son los "kurdos", con los que rompe la tregua de dos años en una de las maniobras más vergonzosas de la historia de política para evitar que la oposición se una contra él; otras son simplemente los laicos. El "ellos" de Erdogan es todo aquel que desafíe (o a él le parezca): un periódico, un periodista, una serie de televisión, Grecia, Facebook o YouTube, etc. Su estrategia de enfrentamiento y división es constante  y cansina. Finalmente el "ellos" son todos los que se oponen a la islamización del país y al entronamiento del sultán.
Erdogan, como señalan Friedman y casi todos los comentaristas, es quien ha llevado a Turquía a esta situación golpista haciendo que finalmente triunfe su propio golpe, el que elimina de la sociedad turca a todos los rivales, competidores, críticos, etc. que pueda tener ahora y en el futuro. Lo que ha sido ya calificado por muchos como "caza de brujas" empezará pronto a conocer sus episodios más siniestros. Los gobiernos de los países occidentales le han "recomendado" que no "se exceda" y modere su ímpetu. Erdogan ya ha dicho que el parlamento verá la aprobación de la pena de muerte.
En este contexto, Wikileaks ha "liberado" más de 300.000 correos del gobierno turco. Dicen no querer favorecer a nadie, solo a la "verdad". Turquía ha bloqueado el acceso a los servidores, pero animan a los turcos a romper el bloqueo y mirar en los correos. Informan de ello en The Independent:

The Anonymous hacktivist group released a statement of support for the latest Wikileaks exposure of AKP files, saying that it “suspect[ed]” the Turkish government to be behind the latest Wikileaks Ddos attacks.
“Opposition should always have a voice and the free flow of information should be encouraged. Wikileaks has sustained DDos attacks after announcing they will release e-mails (300,000), docs (500,000) of the Turkish government, and we suspect the Turkish government will try to censor any information Wikileaks will release.”
“We ask of the people in Turkey to take interest in the material Wikileaks is about to release and to not dismiss it because a leader tells them. We advocate the use of anti-censorship tools as Tor, I2P or VPN.
"We will do our best to translate those e-mails and documents for the international community to read and to provide a better understanding of the ongoing situation in Turkey."**


La situación turca abre una serie de enormes incógnitas, pero confirma algo: el ascenso del autoritarismo, del sectarismo como justificación del ataque a la democracia misma allí donde la ha habido. El problema es que "funciona" y el mundo camina hacia un mayor número de problemas derivados de la intransigencia y la violencia sectaria, del dogmatismo y la reducción de la convivencia y la tolerancia al plano de "debilidades". Turquía era propuesta de modelo de sociedad violentada por los golpes militares constantes y que había entrado en la estabilidad democrática. Erdogan ha acabado con ella y la consecuencia es un golpe militar y un contragolpe.


Para algunos analistas, guiados por el pragmatismo de las relaciones internacionales, el fracaso del golpe es una buena noticia porque, dicen algunos, "Turquía es un aliado". No se trata de cantar las bondades de los golpes de estado, siempre discutibles, sino de la categoría real de "aliado" y qué significa esto a estas alturas de la película. ¿Se le debe consentir todo a Erdogan como se le consiente a otros? 
La política de selección de aliados debe hacerse desde los principios y no desde los intereses porque estos se acaban volviendo contra quien practica esta política. La experiencia norteamericana en Oriente Medio debía haber hecho recapacitar sobre lo que es un "aliado" y lo que la gente espera de Occidente, una política clara de defensa de los Derechos Humanos, una firmeza mayor con los que la pisotean, como ha hecho Recep Tayyip Erdogan con Turquía en los últimos tiempos. Todos lo criticaban para nadie tomó medidas. 
Ahora Erdogan tiene excusas para seguir haciendo lo que hacia y además acusar a sus aliados de amparar a los enemigos, que son todos los que le llevan la contraria. No hacen falta enemigos con aliados como Erdogan.


La frase con la que cierra Friedman su artículo en The New York Times es clara: "If you like what’s going on in Turkey today, you’ll love Trump’s America"*. El ascenso de los demagogos, los autoritarios y los violentos sigue, arrastrando allí donde triunfan a la gente al sectarismo y a la división del "nosotros-contra-ellos".
La política del miedo y de la amenaza está presente, con diferentes grados, en cada vez más lugares y puede provocar el hundimiento de los valores democráticos. En unos sitios se traducirá en guerras, en otros en la práctica del odio, el dogmatismo y la discriminación.
Puede que a Erdogan y Trump los separaran al nacer, como dice irónicamente Friedman, pero esperemos que la Historia no los junte. Está empezando a ser peligro el número de sultanes sueltos.



* Thomas L. Friedman "Trump and the Sultan" The New York Times 21/07/2017 http://www.nytimes.com/2016/07/20/opinion/trump-and-the-sultan.html
** "Erdogan emails: Turkey blocks access to WikiLeaks after release of 300,000 secret government emails" The Independent 20/07/2016 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/wikileaks-emails-release-government-turkey-erdogan-block-a7145671.html



miércoles, 20 de julio de 2016

La purga final

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El intento de golpe de Estado en Turquía está revelando las maneras de Erdogan, por si había alguna duda. El golpe está siendo la excusa para la purga absoluta del estado, para su desmantelamiento. Miles de personas, nos cuentan, son despedidos de sus puestos de trabajo en la administración y empleos privados, como en las escuelas y colegios. Tras los jueces, Erdogan y los suyos han ido a por los maestros y profesores de todos los niveles, de los colegios a las cátedras universitarias. Ha fracasado el golpe, pero ha triunfado el fascismo de Erdogan, que finalmente tiene la excusa para hacer la limpieza final. El drama es que lo que se ha terminado realmente en Turquía es la posibilidad de una democracia.
Y este es un camino que no comenzó el viernes, con el levantamiento militar. Es un camino que el propio Erdogan, responsable último del fracaso de la democracia turca, había comenzado hace tiempo y del que aquí hemos ido dando cuenta en estos años, paso a paso. Solo el golpe ha acelerado la transformación de Erdogan y la destrucción de lo que quede de libertades en Turquía.
La prudencia de países como los Estados Unidos se está volviendo problemática ante las dimensiones de lo que está ocurriendo en Turquía. Para Erdogan siempre el ataque ha sido la mejor defensa. Estados Unidos se encuentra, en vez de condenando las acciones de Recep Tayyip Erdogan, defendiéndose de sus acusaciones de estar tras el golpe y de proteger al "cabecilla del golpe", el clérigo Gulen, que exige le sea entregado. El portavoz del gobierno norteamericano estaba realmente asustado en la intervención que hemos podido ver, realmente descompuesto, dando explicaciones de que los Estados Unidos no tienen nada que ver y que "estudiarán las pruebas que les envíen".


Estados Unidos debería reservar sus temores para lo que se avecina. También Europa debería irse preparando mentalmente para las exigencias de Erdogan. No es la primera vez que esto ocurre y Erdogan siempre ha arremetido contra aquellos que no le secundan sus pretensiones.
La purga de profesores a cuenta del golpe de Estado es una maniobra claramente fascista para eliminar a sus opositores. Erdogan ha sentenciado estableciendo el origen del golpe, algo que ya tenía decidido incluso antes de que se produjera. Era su forma de ir preparando el momento y tener suficientemente mentalizada a la población y a la comunidad internacional como para que aceptara la purga.
La amenaza de la restitución de la pena de muerte —Erdogan no propone nada que no pueda ganar— puede convertir Turquía en una carnicería o en un país con la mitad como rehenes a la espera de la muerte.


Que se haya apartado sin ningún proceso a los profesores de sus puestos y cátedras despidiéndoles por miles es el enterramiento definitivo de las libertades en Turquía a manos del fascismo religioso del partido de Erdogan. Más allá de los militares y los jueces —la primera oleada— ahora destierra de Turquía a todos los que sostengan valores diferentes a los del partido del gobierno. Erdogan está dispuesto a que no haya marcha atrás.
Por ello, Occidente debe empezar a considerar escenarios en los cuales el papel de Turquía se reduzca para evitar que se presente, de forma doble, como aliado y enemigo. Las dos caras que Erdogan esgrime según sus intereses.
La cara general que Erdogan usa internamente en sus discursos es la del Occidente enemigo. La usa para tratar de asegurarse un liderazgo religioso que da esa premisa como natural. Mantiene así la fisura cultural y la agranda en cuanto tiene ocasión con su demagogia constante. Han pasado los tiempos de la "alianza de civilizaciones" con Rodríguez Zapatero, aquel gigantesco golpe de efecto con el que sorprendíamos al mundo.


Lo que vende internamente es que Turquía está constantemente amenazada por sus poco leales aliados que forman equipo con sus enemigos, los terroristas kurdos, contra el Estado Islámico. Ha vendido que gracias a él, la Unión Europea puede descansar y la llama inútil cuando se produce un atentado.
Erdogan siempre está rodeado de "enemigos": los kurdos, los gulenistas, el Estado Islámico... Occidente con sus críticas sobre la situación de los Derechos Humanos. Contra todos ellos Erdogan dirige sus furias según le interese en cada momento. La cuestión es tener bajo presión a su electorado para que le siga respondiendo y no vea amenaza en su desmontado del estado laico turco en beneficio de una república autoritaria en la que todos son traidores con la excepción de su partido.
En este sentido, Al-Monitor señalaba ayer:

In its 14-year rule under Erdogan’s leadership, the AKP has relied heavily on a policy of polarization, centered around an omnipresent “enemy” to be constantly fought and shown as a target to the party base. The “enemies” have varied. Today, chief among them are the followers of US-based cleric Fethullah Gulen, held responsible for the coup attempt and branded a terrorist organization after a 12-year comradeship with the AKP. At other times, they have been the Gezi Park protesters or Kurdish militants and politicians who were once the government’s partners in a “settlement process.” Opposition parties and critical media outlets have also taken their share of the onslaughts. This strategy has kept producing electoral victories for the AKP at the expense of alienating large segments of Turkish society, which remain highly demoralized, exasperated and gloomy over their future. In this context, the coup attempt has added to their gloom, exacerbating worries over democracy and the direction Turkey is heading.
Yet even those alienated quarters, including opposition parties and the press, stood up against the coup attempt. The AKP found its “enemies” standing by its side, despite all the repression they have suffered at government hands.*


La estrategia de los enemigos no es nueva. Se practica en la zona de Oriente Medio con profusión, pero se supone que Turquía estaba en otro nivel.
Desde hace casi un año, los avisos sobre los problemas de la economía turca han sido constantes. Como señalan los analistas, gran parte del éxito del AKP proviene del crecimiento económico. Sin embargo los expertos se siguen preguntando si su economía no es una bomba de relojería. Los conflictos políticos, advierten los expertos, ha minado la credibilidad turca y a los inversores no les gustaban las políticas autoritarias de Erdogan y la inestabilidad creada por sus enfrentamientos con los manifestantes, la prensa, los kurdos, etc. Los economistas se preguntan desde hace un año sobre el "final del milagro económico turco" y todos lo dan por hecho. En gran medida responsabilizan a Erdogan y su uso populista de la economía para seguir vendiendo "eficacia" y "poder", pero esto no funciona fuera, en donde se analizan los datos y no los discursos demagógicos de Erdogan.
La página de información FocusEconomics, con los datos en la mano, señalaba:

While decisive government support is boosting economic growth, there are some clouds on the horizon. Terrorist attacks in the country and Erdogan’s intention to establish a presidential system have the potential to fan political unrest, while a disordered Brexit could unnerve financial markets. FocusEconomics Consensus Forecast panelists forecast that the economy will grow 3.4% in 2016, which is unchanged from last month's projection. In 2017, the panel sees growth remaining unchanged at 3.4%.**


Las perspectivas no incluyen los efectos del intento de golpe de Estado y de la purga consiguiente que Erdogan está realizando. La crisis a la que ha llevado con su autoritarismo a la sociedad turca no tiene precedente en un país de este peso. Cómo es posible transformar un país democrático en un estado autoritario por la intransigencia de una persona. Nadie ha podido hacer entrar en razón a Erdogan y los que lo intentan tienen que salir por la puerta de atrás. Sus principales asesores económicos —y artífices en gran medida del milagro económico turco hoy desaparecido— le han dejado ante la falta de resultados en sus advertencias.


Es interesante revisar la prensa económica anterior al golpe de estado. Las advertencias de que la actitud autoritaria de Erdogan se estaba extendiendo hacia el interior de su propio partido, con un presidente que solo se plantea cómo tener más poder quedan claras.
En mayo, se analizaba así la situación de la economía turca y el peso de las decisiones políticas sobre ella:

As Turkish markets shook after the May 5 announcement of Ahmet Davutoglu's resignation as prime minister, President Recep Tayyip Erdogan came out with his typical defiant tone when he said, "There are those who pray for an economic crisis. Those who dream of adding to their wealth [in an economic crisis] won't be able to do so."
Markets received news of Davutoglu's departure as yet another political uncertainty; the Istanbul stock market lost 8% of its value in one week. The dollar exchange rate, which was $1 to 2.80 Turkish liras on May 4, climbed to 2.97 Turkish lira in one day. It was the first time since 2001 that the markets were so negatively affected by an apparent rift between the president and the prime minister.
Tim Ash, an economist for Nomura, said in an email, "Turkey is transforming to an Asian-style development model of a strong leader where decisions are made by the president and a small, unelected group of consultants. The danger is the weakening of the control-balance mechanism and quality of state governance." Ash added, "The result will be weaker policies. Misguided policy choices could damage the long-term growth perspective."
With Davutoglu's departure, Erdogan, who has been pursuing a presidential system, is expected to intensify his efforts in that direction. This could mean a constitutional referendum for a presidential system or early elections to assemble a parliament with enough seats held by Justice and Development Party (AKP) members to amend the constitution.
Economic policies will be affected by Davutoglu's departure and Erdogan's full control over the ruling AKP. Davutoglu and his deputy prime minister for economic affairs, Mehmet Simsek, had defended traditional economic policies emphasizing budgetary discipline and structural reform aimed at gaining the confidence of stock markets. On the other hand, Erdogan and his economic aides, contrary to conventional wisdom, claimed lower interest rates would mean lower inflation and contribute to economic growth. This economic concept, dubbed "Erdoganomics," focuses on growth through infrastructure, investments in construction and domestic consumption.
"Erdogan and his partisans could attribute the 14 years of success to Erdogan's political wisdom. Looking at election results, that may well be true. But the economic miracle in the AKP era has very little to do with Erdogan. Actually the trend for non-traditional policies has negatively affected the economy and market confidence," Ash wrote.***


Finalmente, lo que los analistas no contemplaban —un golpe de estado— se ha producido, por lo que las expectativas económicas deberían empeorar respecto a las previsiones que "solo" contemplaban un referéndum presidencial con el control absoluto del partido y del estado por parte de Erdogan.
Es interesante la descripción realizada en el texto del futuro de Turquía, realizada por Tim Ash, en el texto anterior: «Turkey is transforming to an Asian-style development model of a strong leader where decisions are made by the president and a small, unelected group of consultants.» No es, desde luego, la descripción de una democracia o de algo que se le parezca.


Con las medidas que Erdogan está tomando, la desaparición de la oposición está garantizada. Con los kurdos estigmatizados y arrastrados a salir de la tregua de dos años rota por Erdogan para satisfacer sus intereses evitando un pacto que le desplazara del poder, con los críticos acusados de formar parte de tramas golpistas, la salida que le queda a Erdogan es solo hacia delante: la creación de esa república islámica autoritaria amparada por sus milicias del partido y el control de jueces, policía, ejército, escuelas, universidades y ministerios. El destino de Turquía es el fascismo.
Desde lo ocurrido, Erdogan considera que tiene las manos libres para deshacerse de cualquier rival en cualquier campo, interno o externo. Previsiblemente, la debilitada economía turca se resentirá más de lo esperado, por lo que tendrá que ejercer una represión mayor, acusando de golpistas a todos los que protesten por la situación.


Con los medios de la oposición cerrados por decreto, solo queda la voz de Erdogan sobre Turquía. Hasta que todo estalle o desaparezca.
Cuando se eleven las críticas contra Erdogan, veremos de nuevo cómo usa los tres mecanismos de chantaje que comentamos ayer: la OTAN, los refugiados y el terrorismo. Por ahora ha sido advertido desde distintas instancias, de la Unión Europea a los Estados Unidos:

EU foreign policy chief Federica Mogherini said at a news conference with US Secretary of State John Kerry that the coup "is no excuse to take the country away from fundamental rights and the rule of law, and we will be extremely vigilant on that."
Mr Kerry said Turkey must "uphold the highest standards for the country's democratic institutions and the rule of law."
While he recognized the need to apprehend the coup plotters, he added: "We caution against a reach that goes beyond that."
Mostafa Minawi, director of the Ottoman and Turkish Studies Initiative at Cornell University, called the failed coup "a gift for President Erdogan, given him all the justification he needs to implement further clamp down measures against any dissenters, in the process sinking Turkey deeper into authoritarianism."****


Son muchas las voces que comienzan a recelar del golpe, tan coreado desde hace meses por Erdogan. "Os avisé que se preparaba un golpe y no me creísteis", les dijo Erdogan a sus seguidores. El hecho de que las listas de la purga estuvieran hechas antes del golpe dice poco en favor de Erdogan, por el que nadie manifiesta ninguna simpatía internacional.
Calificar de "regalo" para él el golpe frustrado es algo que muchos piensan desde el primer momento. No sé si Erdogan se merece este "regalo", pero Turquía desde luego no. Lo que allí ocurre es la máxima gravedad y con enormes consecuencias internacionales. La complejidad aumenta y con ella la incertidumbre. La megalomanía de Erdogan, su autoritarismo sin límite es el responsable de que la inestabilidad haya llegado a estos niveles.
Con los islamistas es cuestión de tiempo y Erdogan, el modelo de democracia, finalmente ha desvelado su programa. Mientras la economía turca funcionaba, Erdogan podía apuntarse el éxito. Tras un año de hundimiento y pocas perspectivas de éxito económico y político, el panorama es otro. Ahora Erdogan busca otros caminos.





* Sukru Kucuksahin "How long can Turkey's post-coup unity last?" Al-Monitor 19707/2016 http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/07/turkey-coup-attempt-can-political-unity-last.html
** "Turkey Economic Outlook" FocusEconomic 5/07/2016  http://www.focus-economics.com/countries/turkey
*** Kerim Karakaya "After political shake-up, is Turkey heading for economic crisis?" Al-Monitor 12/05/2016  http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/05/turkey-ambiguity-around-economy-creates-concern.html#ixzz4EwusoaD5
**** "Turkish navy ships still missing since coup attempt as it remains unclear which side admirals are on" The Independent 20/07/2016 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/turkey-coup-attempt-turkish-navy-ships-admirals-military-president-erdogan-a7144141.html