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miércoles, 4 de diciembre de 2024

La pregunta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay preguntas "interesantes". También las hay "capciosas", "retóricas", "impertinentes", "molestas", "maliciosas", "indiscretas", "personales", "polémicas"... un largo etcétera de posibilidades. Por supuesto, las preguntas se le hacen a alguien, en público o en privado, y, en ocasiones, ante un auditorio, los periodistas hacen preguntas.

La pregunta busca una respuesta, pero también es un indicador claro de la intención del preguntador. Con nuestras preguntas nos mostramos ante el preguntado y ante el auditorio que puede estar atento a las respuestas.

El Periodismo tiene una relación amplia con las preguntas. Debe seleccionar las que puedan interesar a los lectores y espectadores. El concepto de "interés" puede ser muy variable porque también ha variado el interés del público. Surge entonces el dilema de si es el periodista el que modela a su público llevándoles hacia zonas que le permitan conocer mejor el mundo o si, por el contrario, las preguntas deben recoger la curiosidad de los que atienden.

En 20minutos tenemos las reacciones a una pregunta. El titular ""Pablo Iglesias carga contra Xabier Fortes por una pregunta "personal" a Irene Montero: "Jamás me la hicieron a mí"" nos explica —aunque poco— lo que hay detrás, en los hechos. ¿Qué hace que una pregunta sea noticia y no la respuesta? Veamos ambas:

Durante la entrevista a la política, el periodista ha querido hacerle la siguiente pregunta: "En el tono personal, lleva uno meses siendo eurodiputada, tres hijos, pareja... ¿Cómo hace la convivencia, cómo se lleva?", cuestionó Fortes.

"Una etapa diferente, con mucha organización. En un país, donde hay una emergencia de conciliación como tenemos, y donde se delega en las escuelas y en las abuelas y abuelos quienes pueden, no estamos nosotras para quejarnos sino para hacer políticas públicas que garanticen el derecho a la conciliación y a los permisos retribuidos", respondió Montero.*


¿A qué viene la irritación de Pablo Iglesias ante la pregunta?

En estos tiempos de "minería intencional", la pregunta ha sido vista como parcial, como prejuiciosa, es decir, dando por hecho que es la mujer la que debe "conciliar", la que debe repartir tiempo y vida ocupándose de esas cosas. La irritación de Iglesias es porque a él no le han preguntado, como señala el titular, dando por descontado que "no es cosa suya" la conciliación.

La queja de Pablo Iglesias se recoge también:

Una pregunta que ha sido muy criticada por muchos espectadores, entre ellos Pablo Iglesias. "Esta pregunta jamás me la hicieron a mí", ha denunciado públicamente el expolítico. "Por el contrario, me preguntaban por qué me cogía la baja de paternidad siendo jefe. Y jamás se la hacen a ningún hombre con responsabilidades políticas". 

"El machismo es un problema serio en el periodismo, no solamente en el de derechas", reflexiona Iglesias en su queja.*

Quizá a algunos les parezca demasiado sutil, pero creo que no le falta razón. La pregunta de Xabier Fortes, como decía, sirve para mostrarnos cómo hay un fondo más arraigado de lo que pensamos en nuestra forma de percibir el mundo, ese marco ideológico que puede sorprender al que hace la pregunta cuando se le señala. Así ha ocurrido con el propio Fortes que se ha disculpado por si su pregunta ha "molestado" y ha sido "malinterpretada" su intención.

El titular 20minutos habla de "pregunta personal", mostrando que no se ha acabado de comprender el sentido de la queja. No, no ha sido por lo "personal" la queja, sino por todo lo contrario, por lo que revela de "cultural".

La cuestión está en que no es necesaria una intención "expresa" por parte del autor, sino que existe una especia de inercia en la pregunta, un elemento subyacente contra el que hay que estar prevenido, especialmente cuando se hacen en un medio en directo, sin posibilidad de rectificación. La pregunta sale así y ya no se puede parar.

Decía Umberto Eco cuando leía las interpretaciones que su primera novela, El nombre de la rosa, suscitaba que había interpretaciones que coincidían con su intención; que había otras con cosas que él no quiso decir pero que el texto permitía y, finalmente, las aberrantes, las que no se explicaba de dónde salían. Que podamos interpretar un texto por encima de la intención del que lo elabora es frecuente, sea justo o no para el que habla.

La pregunta de Xabier Fortes es machista, da por supuesto lo que es "propio" de la mujer. Desde ahí, consciente o no de sus implicaciones, se ha realizado y, como dice Iglesias, a él no se la han realizado nunca, lo que también revela en su ausencia el machismo de fondo: nadie ha pensado que él tuviera que "conciliar".

Un Periodismo más autoconsciente es necesario para evitar estereotipos y demás restos y rastros de una forma de pensar que debe ir a favor del cambio de perspectiva. Mientras queden las preguntas viejas, no se habrá cambiado mucho.  

 

* "Pablo Iglesias carga contra Xabier Fortes por una pregunta "personal" a Irene Montero: "Jamás me la hicieron a mí"" 20minutos 3/12/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5660199/0/pablo-iglesias-carga-contra-xabier-fortes-por-una-pregunta-personal-irene-montero-nunca-me-haria-mi/

domingo, 22 de octubre de 2017

Juego de trolas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Que los partidos independentistas catalanes hagan lo que hace tiene su lógica, pero asombra hasta cierto punto la actitud del Podemos de Pablo Iglesias por su irresponsabilidad. Digo "hasta cierto" punto porque el tono medido y calculado de Iglesias de estos días, un recitado cuidadoso y teatral, cínico y calculador no deja demasiadas dudas de qué es lo que busca.
En estos momentos están los que buscan la independencia, los que buscan el caos y los que buscan ambas cosas. Por supuesto, al otro lado están los que han apartado sus diferencias en beneficio de la superación de un desafío que afecta a la totalidad de España y de igual forma a Europa en su conjunto, como bien han expresado, de forma rotunda, todas las autoridades e instituciones de la Unión.
Desde hace mucho tiempo está claro que el juego de los dirigentes de Podemos es dinamitar el Estado. Es un grupo que canalizó las fuerzas emergentes del 15-M y posteriormente se alió con todas las fuerzas antieuropeas del continente producidas desde la izquierda radical. El ejemplo de sus "amistades griegas" es revelador, aunque finalmente en Grecia el sentido común se impuso y el sacrificio se vio mejor que el suicidio. Incluso el coqueteo griego con Putin, como amenaza a las instituciones europeas, se tuvo que replegar porque no era más que un salto al vacío.
Pero Podemos ha pasado a través de la crisis económica, su principal argumentario político, sin conseguir lo que quería. Su intención ha estado perfectamente marcada en sus pasos. Dio un primero salto a Europa para adquirir protagonismo y hacer desde allí antieuropeísmo. Posteriormente dio el salto a los ayuntamientos con alianzas de grupos que habían perdido relevancia o locales y consiguió mediante pactos llegar a las ciudades más importantes. Su idea era utilizarlas como plataformas para sus operaciones locales, ir creando—como se ha hecho en Cataluña— un entramado subvencionado para ir introduciéndose en las zonas clave y creando sus recursos futuros. Poco a poco, se prepara el salto.


El objetivo siguiente era dinamitar la izquierda del bipartidismo para deshacer el estado que para ellos se identifica con la monarquía. Consiguieron arrinconar al PSOE con sus campañas de alta presión acusándolos, como hacen ahora, de alianza con el PP, sobre el que todos han ido tejiendo a su vez un estigma, casi una técnica conductista de nausea.
La traca final es su adhesión al independentismo y el nuevo ataque a las instituciones. Con ello se confirma que su objetivo no ha sido nunca la gobernación del estado sino la destrucción de las instituciones que garantizan la convivencia. Su obsesión con desmantelar la "transición" es constante y agresiva contra todos. Su estilo es ese. Lo mismo en Europa; no participan en su futuro sino en su desmantelamiento. No es casual que Iglesias desarrollara su voz en una televisión iraní, Hispan-TV, en donde fue acogido para sembrar sus mensajes atacando a todos. Desde allí fue creciendo. Ahora sus ataques siguen siendo contra todos (PP, Ciudadanos, PSOE) lo que considera obstáculos. Su labor, además, es la de encizañar a todos con sus ataques ingeniosos (decir que Pedro Sánchez es un "vicepresidente de Rajoy", por ejemplo).
El diario El País incluye una columna firmada por Teodoro León Gross con el título "Las mentiras de Podemos" en la que se explica:

Cuando ayer Echenique proclamó que “se ha suspendido la democracia”, descargaba la primera de las balas diseñadas ad hoc para el momento crítico del 155. Ese mantra atravesó las redes sociales como si fuera la tamborrada de Calanda. Sería inútil detenerse a razonar, como en el estudio de Swire-Thompson, que en una democracia suspendida Podemos no daría esas ruedas incendiarias, o que por la tarde no se habría convocado una manifestación de organizaciones lideradas por dos acusados de sedición, o que Puigdemont no tendría una comparecencia a su gusto en televisión, o no se respetarían escrupulosamente los plazos del 155 a riesgo de perder la iniciativa... Todo esto es sencillamente obvio. Podemos ha desplegado una batería de mentiras deliberadas, eslóganes de laboratorio perfectamente medidos, sin escrúpulos, para alcanzar sus objetivos. Irene Montero:: “PP-PSOE-Cs usan la C78 para romper los puentes”. Ramón Espinar: “Rajoy quiere humillar a Cataluña”. Echenique: “Felipe VI ha reiterado que se posiciona políticamente con el PP”. Es inútil perder el tiempo. Ellos saben que mienten, y a los suyos les vale así.
Podemos ha encontrado, en el procés, el combustible para volver a hacer carburar sus planes cada vez más gripados. Tras la trayectoria excitante desde las elecciones europeas de 2014 a las generales de 2016 sin sorpasso, la perspectiva de alcanzar sus objetivos en las urnas ha continuado desfalleciendo. De ahí su apuesta en Cataluña. Tiene sentido: si tu objetivo pasa por desacreditar el Régimen del 78, el procés es una oportunidad de oro. El 155 efectivamente puede ser el final del statu quo de los consensos del 78. Por eso se han lanzado a proclamar ese mensaje. En Podemos no sólo especulan con un Govern junto a ERC, sobre todo han entendido las oportunidades en este río revuelto. Y el fin justifica los medios., como dicta el leninismo elemental. Ellos no ocultan su objetivo, y de ahí su contribución decidida al nacionalpopulismo. No son idiotas. Los estudios de Yeling Yang o de Nobuhito Abe ya mostraban el alto nivel de conectividad cerebral en los mentirosos. Esto es una estrategia calculada que va más allá de mantras sectarios.*


En España sigue alentando el descrédito institucional y la presión callejero asamblearia de una política de diseminación de consignas para dinamitar el sistema. Se entiende claramente que para ellos está representado en la Constitución de 1978, nuestra vigente carta magna.
Se pueden escuchar muchas ideas diversas y contrarias, pero esa no es la definición de mentira. Una idea contraria no es una mentira. Sin embargo hay quien confunde una cosa con la otra. Con las ideas de otro signo se puede llegar a debatir; con las mentiras solo cabe rechazarlas. Es imposible discutir con un mentiroso, de la misma forma que no es fácil negociar con un tramposo. Y están empezando a abundar ambos.
A las mentiras del secesionismo se suman ahora las de Podemos. No era de esperar otra cosa, pero cabía un átomo de esperanza de que tuvieran un poco de respeto ante la gravedad de los hechos, de sentido del momento histórico. No ha sido posible, por lo que queda en evidencia su objetivo principal. Todo vale y de forma absolutamente irresponsable. Serán cómplices del caos que se está formando y de las terribles consecuencias que van a tener para todos.
El desafío no es al gobierno, es a la sociedad española en su conjunto, especialmente a los catalanes que han visto saboteada su convivencia y sus derechos. Es sorprendente el rasgado de vestiduras de algunos que han ignorado durante años los abusos cometidos contra las personas que no aceptaban el discurso único del nacionalismo secesionista catalán. Las quejas están ahí para recordar que los españoles no recibían el mismo trato según donde les tocara vivir.
La pregunta ahora es "¿dónde se supone que van?", con la ilegalidad por delante y las puertas cerradas en todas partes. ¿Hacia la "utopía"? Este salto al vacío solo llevará al desastre.


La estrategia que el otro día comentamos, la que se desprendía de las declaraciones de Raúl Romeva, es la amenaza a Europa con el contagio intencionado del secesionismo hacia una inexistente unión de repúblicas etno-socialistas, en la que se resuelva la contradicción entre los elementos románticos de distinción basados en lengua y raza y aquellos otros de carácter social asambleario.
El gobierno catalán ha estado actuando durante años preparando esto, como se ha hecho público. Es la señal más evidente de su mala fe. No ha querido nunca negociar nada a sabiendas de lo inaceptable de la sedición. Ha ido a hechos consumados. Dando un paso más hacia adelante cada vez para decir después que quería "negociar". Todo lo que ha ido saliendo a la luz evidencia que sus planes estaban trazados y sus objetivos claros.
Les han fallado los presupuestos falsos sobre los que habían convencido a los suyos: Europa les apoyaba, la desconexión legal estaba garantizada tras el referéndum, ellos son el "pueblo". Ahora Cataluña, al margen de cualquier otra circunstancia, va a sufrir un estigma internacional del que tardará mucho en recuperarse. Es el resultado de lo hecho por el mesianismo de Puigdemont, Forcadell y compañía.
A todos ellos hay que sumar a Podemos, cuyo escenario de río revuelto y de destruir la unidad de España y traer una república asamblearia y callejera, sienten más cerca. El desafío es a la democracia, a la sociedad española en su conjunto, a la propia Cataluña.


El origen de todo esto es la facilidad de crear discursos falaces como consecuencia de una crisis social y económica mal digerida y mal explicada. Se ha dejado durante este tiempo que reinaran los tópicos políticos más interesados sin contestarlos. Se ha atacado en este tiempo todo lo que de alguna forma sostenía el conjunto: la estabilidad del bipartidismo, el espíritu de acuerdo de la Transición, el respeto constitucional, la solidaridad social, etc. Todo ello se ha ido minando intencionadamente.
Ahora vemos las consecuencias de ello y la necesidad de partidos fuertes que permitan la estabilidad, con la posibilidad de llegar a acuerdos sin complejos, tanto nacionales como locales para superar el cáncer del secesionismo o cualquier otro desafío.
Hoy vemos los peligros de muy diferentes tipos por toda Europa. Alguien tiene apuntado en su agenda que debe ser así. Al igual que otros tenían apuntada dinamitar España y sus instituciones. Es el momento de contestar las mentiras y la demagogia antes de que crezcan y hagan más daño. Es la parte positiva la defensa firme de los valores que nos han permitido durante cuarenta años disfrutar de la convivencia y la transformación económica y cultural de España.
Hoy somos una democracia, digan lo que digan Iglesias, Echenique y los suyos, digan lo que diga Puigdemont o Junqueras, quienes han mentido constantemente a catalanes, españoles y europeos. Los insultos a la historia y a la inteligencia tienen que ser contestados con firmeza y serenidad en todo momento. Explicar cada mentira, contrarrestar la demagogia es tarea necesaria. No pueden seguir jugando a las mentiras de forma continuada.




* Teodoro León Gross "Las mentiras deliberadas de Podemos" El País 22/10/2017 https://elpais.com/elpais/2017/10/21/opinion/1508608410_870485.html

domingo, 28 de junio de 2015

Broncas y estrategias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En un mapa políticamente tan confuso, tras pactos sobre pactos, absorción homeostática de votantes, abducción de dirigentes, y antropofagia de líderes, lo del poder se está poniendo muy complicado.
Algunos quieren sustituir el "bipartidismo" por el "frentismo" que viene a ser lo mismo pero todavía más prensado. La primera fase fue "todos juntos y revueltos" contra el poder, en este caso, el PP. El PSOE se apuntó porque pensaba ser el canalizador natural del descontento. Izquierda Unida pensaba que por la bronca contra los grandes partidos, iba a recoger algo del descontento sembrado. Los nacionalistas catalanes, por su parte, también albergaban la esperanza que la baza emocional independentista iba a pesar más que la bronca nacional. Pero la mezcla de descontento y aburrimiento ha llevado a los votantes por otros derroteros, haciendo que el "frentismo" no sea la solución más valorada para los emergentes. Mejor solos que mal acompañados.
El País nos traía hace un par de días una especie de "artículo-antología" titulado «"La bronca IU-Podemos, frase a frase"», forma sencilla pero eficaz de plantear el asunto. La cuestión española es que seguimos pensando en términos genealógicos y no en términos pragmático políticos. Con términos genealógicos me refiero a esa idea de que existen partidos que son como de la "familia" por aquello de que son de "izquierdas" y otros de "derechas". Eso hace que —como en las mejores familias— se peleen primero para reconciliarse después. O a eso aspiran algunos.


Tanto Izquierda Unida como el PSOE ha tenido unos terribles resultados en las urnas. Sus peores resultados históricos. También la debacle del Partido Popular está sobre la mesa en pérdida de votos y pérdida de poder eficiente. Los que se han llevado el gato al agua municipal y autonómico han sido los emergentes y, en especial, Podemos, dejando a los otros con cara de pasmados mientras les adelantaba por el carril de la derecha.
Esta extraña política del "somos y no somos" ha hecho que se les facilitara el acceso a alcaldías tan importantes como Madrid y Barcelona, las dos ciudades más importantes. Han sido listos y no se han lanzado a las autonomías, cuyo poder es otro —más administrativo—, para ir a lo concreto, al contacto directo con los ciudadanos y hacer una política de proximidad y de aproximación. Por eso comenzaron inmediatamente los gestos en las alcaldías. Ya estamos aquí.
Ahora viene lo de acordarse de la familia, lo del chantaje emocional por parte de Izquierda Unida y el rechazo de Podemos a dejarse arrastrar o a que les desembarquen. Así lo presenta El País:

Las críticas de Pablo Iglesias a Izquierda Unida no son nuevas, aunque el líder de Podemos ha ido subiendo el tono. Las dos formaciones se disputan los votos de la izquierda. Un año después de su nacimiento, la formación emergente ya se había colocado como segunda o tercera opción del tablero, según distintas encuestas, relegando a IU a la cola.*


El País ha recogido algunas expresiones por parte de Iglesias y Garzón que hacen ver en toda su crudeza esta pelea de familia en la que los perdedores de la izquierda española se quieren subir al carro.
Esta es la parte de Iglesias dirigida a Izquierda Unida:

"Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros".

"Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta reconoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado... La lucidez del pesimismo".
"Se vive muy cómodo en el 12% siendo un partido bisagra del PSOE, siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario. Nosotros queremos ganar, y eso implica un estilo de hacer política".*


Parece que en el trato familiar no hace falta andarse sutilezas. Puede que no le falte razón a Iglesias en lo que dice. Aunque no se esté de acuerdo con él, hay reconocerle el valor de estratega y analista. Dejar entrar a Izquierda Unida después de haber sido abandonados en las urnas sería suicida y Podemos duraría unas cuantas semanas. La cuestión es si IU será enterrada de esta o si le interesa a Iglesias que siga viviendo porque mientras exista le servirá para marcar diferencias y adquirir una identidad propia.
La gran incógnita de Podemos es cómo evolucionará con el poder en las manos, que ha sido el objetivo y la estrategia predominante. Habrá que ver cómo reacciona ante el paso al otro lado del banquillo, en donde el que gana siempre está bajo escrutinio y bombardeo. Lo ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid es una muestra rápida. Iglesias sabe que la supervivencia futura pasa por consolidarse, algo complicado cuando no se ha tenido el perfil de "partido" sino de un "movimiento". Él no puede controlarlo todo, ya ha habido disidencias, y cuando aparezcan problemas habrá que ver cuál es la reacción.
Las palabras de Alberto Garzón son también recogidas en esta antología de la distancia de las declaraciones:

"Yo no me voy a ir a Podemos, es evidente, pero tengo que decirlo una y otra vez. Mi proyecto político es IU, y tengo diferencias con Podemos".
"A mí me llevan ofreciendo que me meta en Podemos desde el día cero, desde el día que se funda. Es cierto que las palabras de Pablo Iglesias con las que presenta a Podemos son unas palabras que nosotros firmaríamos ahora mismo con absoluta seguridad, que son las de unir a las fuerzas de transformación social, en las que por cierto, él citaba también a IU. Podemos fue un proyecto rupturista que despertó una ilusión y fue un motor de cambio que nadie puede poner en duda, pero la estrategia de Pablo no la compartimos".
"No ha inventado nada nuevo, ha cogido muchos elementos programáticos que tenían IU y otros partidos, y eso es una buena noticia. Tienen también una estrategia de calculada ambigüedad ideológica, muy medida, que no puedo compartir porque creo que hay que defender los principios por encima de todo".*


Me imagino que a todo esto, Pablo Iglesias habrá contestado para sus adentros "¿y qué?". La cuestión que Iglesias plantea es de orden pragmático: ha aprovechado el momento para conseguir un poder que IU nunca consiguió ni en sus mejores momentos. Y sobre todo ha hecho reposicionarse a todos los demás. La cuestión central de todo esto es si durará, que es la pregunta fatídica porque dependiendo de la respuesta, se toman las decisiones.
Al PP y al PSOE el creer que el 15-M era un movimiento de perro-flautas les ha costado unas cifras de votos y cotas de poder que difícilmente. Este blog comenzó con la Primavera árabe y poco después el 15-M. Cuando terminó 2011, hicimos un resumen que titulamos "El año demo" y señalamos entonces que sería el año en que "se protestó", sino el que "se empezó a protestar".
La ineficacia aburrida y la soberbia de unos dirigentes que creen que toda la Historia es orégano, ha llevado a que hayan temblado los cimientos de nuestro sistema político. Pero la apuesta sobre la duración de un fenómeno que muchos siguen considerando circunstancial depende de la respuesta que los partidos históricos den frente al ascenso de los emergentes, Podemos y Ciudadanos.


Puede que los viejos partidos cambien, pero ¿y si también lo hace Podemos? Es decir si se adapta a las nuevas circunstancias y emerge transformado. ¿Cómo? No lo sabemos, pero lo cierto es que han llegado mucho más lejos de lo que muchos pensábamos al conseguir dar forma a lo que parecía un monumental enfado y descontento. Hasta el momento eso ha sido posible gracias a un liderazgo centralizado, que ya se ha visto en diferentes tesituras internas y ha salido airoso.

Ese "veremos cuánto dura" empieza a ser una muestra de incapacidad de transformación para adaptarse a la nueva situación. Hasta el momento solo ha habido cambios de caras y decoración, pero no sabemos cuánta credibilidad necesitarán los partidos para recuperar confianza y si esa recuperación se traducirá en recuperación de votos.
La bronca entre Garzón e Iglesias revela los deseos de uno y otro con claridad. IU quiere ganar con pactos el espacio político que ha desperdiciado de forma acomodaticia en estas décadas, que es lo que le reprocha Iglesias, su conformismo como bisagra. Podemos supo dirigir el rechazo al conjunto y no hacer frente común con nadie a sabiendas que era más productivo hablar de "castas" genéricas y que cada cual incluyera a quien quisiera en esa categoría.
¿Ha sido ambiguo Iglesias con Podemos? Por supuesto. Han sabido canalizar un sentimiento negativo hacia las frustraciones de cada votante desengañado. Ese desengaño tiene raíces múltiples, pero sobre todo es el resultado de la sordera política, de creer que el bipartidismo seguiría funcionando por encima de la frustración.  Los que apuestan por el futuro de Podemos piensan que funcionará amoldándose para hacerse un hueco estable. Para que eso ocurra deben tomar posiciones para los próximos debates. Ejercer el poder es tener puntos flojos. En las próximas elecciones —ya se ha hecho en estas tras el primer día— se mirará con lupa todas y cada una de las palabras, todas las acciones, que no pueden ser las mismas en el poder que en la oposición.


Una vez rechazada Izquierda Unida para las próximas elecciones, está por ver el destino de la formación. Y está por ver la estrategia ofensiva y defensiva que se verá obligada a mantener para recuperar el voto que se le fue. Complicado lo tiene también el PSOE que ha intentado apuntarse como éxito personal la salida del PP del poder.
Las próximas elecciones generales serán distintas a todas las anteriores, sin duda. Lo que salga de allí tendrá consecuencias en mucho tiempo, son solo por el reparto de poder sino por el mapa que de allí saldrá. De allí saldrá algún herido con pocas posibilidades de supervivencia. Las estrategias serán fundamentales tanto para recuperar lo perdido como para consolidar lo ganado. No les será a fácil a ninguno, previsiblemente.




* "La bronca IU-Podemos, frase a frase" El País 26/06/2015 http://politica.elpais.com/politica/2015/06/26/actualidad/1435308445_551771.html

domingo, 1 de marzo de 2015

El muro de la realidad y la fantasía política

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Regresaba del cine, de ver una estupenda película de ciencia-ficción, Ex Machina, y lo que me encontré en los titulares de la prensa no pasaba de mediocre fantasía. La diferencia entre la Ciencia-Ficción y la Fantasía es que la primera se basa en principios tomados de la Ciencia, posibilidades especulativas que desarrollan una teoría y la llevan a su extremo, mientras que la segunda se dirige hacia el fondo de los mitos, que entroncan con los miedos primarios y los deseos nocturnos. Resaltaba El País en su edición digital "Tsipras acusa al Gobierno de Rajoy de querer derribarlo" y El Mundo insistía en los suyos, "El Gobierno griego acusa a España de intentar 'derribarle' para evitar un 'riesgo político interno'": hasta el ABC anunciaba "Tsipras acusa a España de intentar «derribar su gobierno»", añadiendo un comentario " Samarás, sobre las críticas de Tsipras: «Debería darle vergüenza»". ¿No había terminado mi película? En un mundo de pantallas es difícil saberlo y algunos viven su realidad virtual como si fuera realidad a secas, van por el mundo con las gafas 3D puestas sin saber si son el centro de su propio videojuego.


Después de haberse paseado por Europa sin corbata, Alexis Tsipras y su ministro decidieron que ya estaba bien de euroturismo y regresar, como Ulises, a casa. Euronews, tras los acuerdos alcanzados, titulaba el día 21: "Le queda lo peor, convencer a la opinión pública griega que han obtenido algo de Europa". Y tenía razón. Cuando volvió a casa diciendo "Hemos ganado una batalla, pero no la guerra", según otro titular de Euronews, lo que no esperaba es que sus ilusionados ciudadanos y recién recuperada dignidad, le iban a estar esperando ya con los cócteles molotov, acusándolo de traidor. La sana costumbre de dar cien días antes de lanzarse al cuello se ha perdido, como tantas otras buenas costumbres. La respuesta de Tsipras es la introducción, como en las tragedias griegas de un deus ex machina, un agente exterior que le explique los sucesos que no le cuadran. Y le ha tocado a Mariano Rajoy.


Hasta el momento, la política europea de buena vecindad ha hecho que los frenazos y rapapolvos que se han dado mancomunadamente a los socios, siempre estuvieran envuelto en palabras amigables y sonrisas. No se trataba casi nunca de hacer daño, porque al fin y al cabo todos somos Europa. Pero el señor Tsipras tenía el papelón de regresar a casa a contarle a los griegos su videojuego y una cosa son las campañas electorales, en las que se promete de todo, y otra salir a Europa, donde la gente también ha ganado sus elecciones respectivas y no se dejan impresionar por superhéroes sin corbata.
Decía ayer The New York Times, que ve las cosas desde la distancia:

Mr. Tsipras, 40, is maintaining solidarity among his party’s 149 members of Parliament, yet he is facing pockets of rebellion among disillusioned supporters. Yiannis Milios, an economic policy strategist for Syriza, co-wrote a critique of the bailout deal, posted Thursday on his Facebook page, in which he blamed the prime minister for surrendering too much. On Thursday night, a crowd of far-left, anti-establishment protesters held a demonstration against the deal that turned violent, with some cars burned and stores vandalized.
“They are full of ideological obsessions that derive from the fact that they have historically been a left-protest party,” said Mr. Lygeros, describing the different blocs of Syriza supporters. “Now reality has hit them like a truck. They will be forced to grow up, rapidly. The question is whether they can do it in time.”*


Y creo que tiene razón el señor Lygeros en su observación. La realidad se ha encontrado con Tsipras como un camión contra un muro. La pared no se ha movido, pero él, héroe de su videojuego, ha quedado estampado. Es lo que suele ocurrir cuando planteas mal un problema y calculas mal tus fuerzas. La realidad no se mueve y sus gafas 3D han saltado hechas añicos.
Tsipras es responsable —y no es el único— de vender recetas globales cuando su poder es simplemente local. Y además el "local" se encuentra en penosas condiciones. Lo que queda por determinar es de dónde sacas Tsipras esas ideas tan peregrinas, aunque no es difícil de imaginar. La manía de algunos por estos lares de equiparar a España con Grecia tienes estos patinazos de realidad que hacen estrellarse contra el muro. Lo volvemos a repetir: la situación de Grecia no tiene nada que ver con la española, afortunadamente. Y da vergüenza que haya que decirlo porque es síntoma de que se prefiere vivir en un mundo de fantasías, de dragones y mazmorras.


Parte del trabajo político consiste en entender la realidad para poder controlarla. El realismo es una cualidad necesaria en un político. No se deben confundir los ideales con las fantasías. El problema es cuando generas, como Tsipras, una expectativas fantasiosas sobre la realidad y arrastras a todos seductoramente hacia un vívido mundo irreal en el que te interesa que los demás crean. Lo que acabas generando es una alucinación, no una ilusión colectiva. Los griegos han creído que con elegir a Tsipras su mundo fantasioso se iba a hacer realidad. La alucinación ha durado poco y el despertar ha sido violento.
The New York Time introduce una variable interesante sobre lo que se dice a los griegos:

“If we cannot change economic policy through elections, then elections are irrelevant,” said Georgos Katrougalos, the administrative reform minister in the newly elected Greek government. “Elections are irrelevant and it is useless to vote.”*


El señor Katrougalos, recién llegado al gobierno, se equivoca. Las elecciones son irrelevantes cuando, gobierno tras gobierno, Grecia no ha conseguido plantar cara a sus auténticos problemas, que derivan precisamente de la inoperancia política griega. Las elecciones en Grecia han dado como resultado el triunfo de la demagogia populista, xenófoba y nacionalista, que son los partidos que han acaparado sus votos. Los populistas, los xenófobos-racistas y los nacionalistas tienen una cosa en común: le suelen echar la culpa a otros, ya sea porque el pueblo es bueno o porque los extranjeros son malos. Han decidido que la culpa de todo la tiene Europa y no los errores acumulados y en los que los políticos no se atreven a entrar. Mientras sea más rentable para conseguir los votos actuar así, Europa tendrá problemas porque se hará difícil la convivencia.


Pero ahora el señor Tsipras, cuyas jugadas llegado al gobierno han sido coquetear con la Rusia de Putin, exigir el pago de la deuda nazi a Grecia y echar una mano a Pablo Iglesias, se encuentra no entre la espada y la pared, sino, como dicen en The New York Times, estampado contra ella. Y la solución, no deseando enfadar más a Alemania, ni desamigarse con Italia y Francia, es arremeter contra España y Portugal, conspiradoras contra su gobierno.
Por si tuviéramos que aguantar pocas tonterías locales, poca demagogia, el señor Alexis Tsipras se nos cuela en la campaña española acusando a Mariano Rajoy (supongo que habrá sido él personalmente o a lo mejor fue Soraya) de intentar derribar al gobierno griego. La película fantástica de Tsipras es la siguiente, según el diario El Mundo:

En la primera reunión del Comité Central de Syriza tras el triunfo electoral del pasado 25 de enero, Tsipras aseguró que aún antes de empezar las negociaciones las "fuerzas conservadoras en Europa, en cooperación con el Gobierno de Samarás, nos habían tendido una trampa", con el fin de que la izquierda fracasara nada más asumir el gobierno.
Con ello aludió a que el conservador Andonis Samarás había firmado una prórroga de tan solo dos meses del rescate para lograr que un Gobierno de Syriza fracasara.
Según Tsipras, el objetivo era causar una crisis financiera y el colapso inmediato del Gobierno.
Lo que no habían previsto estas fuerzas, añadió, era que Syriza acabaría logrando casi la mayoría absoluta en las elecciones, que se iba a formar un Gobierno en tiempo récord y que iba a obtener semejante respaldo ciudadano en las negociaciones.
El líder de Syriza sostuvo que el temor manifestado por Francia, China y Estados Unidos ante la inestabilidad política que podría haber generado una caída del nuevo Gobierno sirvió de ayuda para sacar adelante unas negociaciones.
Según el primer ministro, en las negociaciones España y Portugal, "por razones políticas obvias, trataron de llevar a Grecia al abismo, asumiendo el riesgo de una evolución incontrolada, con el fin de evitar un riesgo político interno".**


Y esto es demasiada película, incluso para un Comité Central. Las tonterías de Tsipras hacen dudar de que realmente alguien con una imaginación como la suya sea la persona más adecuada para sacar a Grecia del desastre en el que se encuentra. A los anteriores gobiernos griegos, incapaces de afrontar sus problemas, se suma ahora el de Tsipras que esparce su demagogia más allá de las fronteras, hasta los confines ibéricos de Europa. La hipótesis de Tsipras se basa en que si él triunfa en Grecia (sí, he querido decir "él"), Mariano Rajoy caería del gobierno; si fracasa, en cambio, Mariano Rajoy tendría más oportunidades de sobrevivir al hermano gemelo de Tsipras, Pablo Iglesias. Esta especie de entrelazamiento cuántico entre Iglesias y Tsipras es un extraño fenómeno de la naturaleza. Si los griegos se quejan de que lo que ocurre en Grecia se cuece fuera, nosotros, los españolitos, deberíamos quejarnos de que nuestro destino está ligado al de un señor como Tsipras. Yo, al menos, me niego. Por mí, como si se tira de la Acrópolis. Si a los aburridos discursos de por aquí hay que incluir ahora al señor Tsipras, apañados estamos.


A diferencia de la fantasía de dragones y mazmorras, los que parten de la Historia o de la Ciencia para sus interpretaciones de la realidad tienen más posibilidades de hacer diagnósticos realistas. El columnista de The Financial Times, Gideon Rachman titulaba su artículo del día 29 de enero, hace hoy un mes, "Syriza and woodoo economics", en el que tras explicar que los economistas de Syriza son una versión izquierdista de los economistas de Reagan con sus creencias sobre la inversión y vaticinar su fracaso por la debilidad griega, cerraba su artículo así:

Unfortunately, much of the European left seems to have temporarily lost the ability to reason – amidst the excitement of seeing the radical left take power in Athens. (Read this article, by Owen Jones, for example) Alexis Tsipras, the new Greek prime minister, is being written about as if he is a cross between Salvador Allende and Rosa Luxemburg. If and when the Syriza experiment fails, the left will be ready with a new “stab-in-the-back” theory. It will be the fault of the Germans, or the bankers, or (inevitably) the CIA. Nothing to do with the “rat-a-tat efficiency” with which Syriza has set off down the path of financial ruin.***


Según parece nos ha tocado a nosotros, los españoles, ser los autores de la puñalada, actuar como sacerdotes voodoo y clavar alfileres en el muñecote de Tsipras. Somos su deus ex machina mal que nos pese. Tsipras no tiene intención de sacarse los ojos como Edipo; prefiere sacárselos a los demás, tengan culpa o no.
A la división norte-sur, católica-protestante, soleada-fría, etc. habrá que añadir otra relevante: la fantasiosa-realista. Europa se debe fundamentar en la solidaridad, pero también en la inteligencia. Solo la inteligencia y el sentido común pueden hacer que vivir juntos sea una meta y una posibilidad. Pero señores como Tsipras y unos cuantos más, empeñados en hacernos saltar por los aires a todos, nos lo ponen difícil.
Mientras, en una sórdida y oscura cueva, rodeado de frascos, pócimas y agujas alguien se ríe.


* "Lawmakers (Just Not Greece’s) Approve a Bailout Extension" The New York Times 27/02/2015 http://www.nytimes.com/2015/02/28/world/lawmakers-just-not-greeces-approve-a-bailout-extension.html?ref=world&_r=0
** "El Gobierno griego acusa a España de intentar 'derribarle' para evitar un 'riesgo político interno'" El Mundo 28/02/2015 http://www.elmundo.es/internacional/2015/02/28/54f1b8cc22601d9e778b457b.html
*** Gideon Rachman "Syriza and voodoo economics" Financial Times - Blog The World  http://blogs.ft.com/the-world/2015/01/syriza-and-voodoo-economics/





jueves, 19 de febrero de 2015

Aulas y restaurantes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La contestación dada por Arturo Fernández al ser preguntado por qué usaba las tarjetas "negras" (¡qué manía con lo del "black"!, que es un cursilería más), es para que la graben en una placa en las entradas de los parlamentos autonómicos, ayuntamientos y cortes y senado. Deben entrar allí como si fuera una frase digna de un Dante en las puertas del infierno.
El País nos lo cuenta dentro de las escenas del costumbrismo judicial, que es una modalidad que ya empieza a ser muy nuestra:

Arturo Fernández, presidente de la Cámara de Comercio de Madrid y antiguo responsable de la patronal madrileña CEIM, ha reconocido este miércoles ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu haber utilizado la tarjeta opaca de Caja Madrid, entidad de la que era consejero, para cuadrar las cuentas de su grupo de restaurantes Cantoblanco. En concreto, Fernández gastó en sus establecimientos 10.495 de los 37.200 euros que figuran en los extractos de su tarjeta black. “Lo hice porque [los restaurantes Cantoblanco] son más baratos y porque son míos”, se jactó el empresario. El magistrado, con cierta sorna, le replicó: “¿Y esto le redondea las cuentas de su empresa?”. “Pues sí”, respondió Fernández sin dudar.*


Es difícil encontrar más descaro ante un juez. Estos señores que se gastan esa calderilla de lo que no es suyo están cada día más descarados. Debe ser que están ya aburridos de tanto paseíllo y se les suelta la lengua demasiado. Cuando les dejen caer las sentencias veremos si son tan chistosos. Eso es lo que esperamos todos por el bien del conjunto y la confianza en el sistema.
La escena política española —en la que hay que incluir patronal y sindicatos— empieza a parecerse a la famosa novela de Agatha Christie "Diez negritos", aquella en que los sospechosos iban desapareciendo o, según se mire, apareciendo asesinados. Entre imputados y defenestrados, esto empieza a ser una profesión de alto riesgo, aunque con sus compensaciones, claro.


No sé si de aquí a las elecciones quedará alguien a quien se pueda votar a este paso. En el PSOE no ganan para sustos. Cuando no es una encuesta es una imputación y si no una flojera electoral. Lo de Izquierda Unida, ni se puede contar. El abandono de la lideresa estrella de las primarias madrileñas pasándose al otro bando, aunque no se sabe a cuál, o simplemente pasando, ha dejado tocada a la formación. Lo de "unida" ha quedado como un sarcasmo, tal como están las cosas.
Mientras tanto, por lo bajo, envidian la pasmosa reserva del dedo de Mariano Rajoy dejando todo en el aire hasta el último momento. El presidente del gobierno ha dicho que hay tiempo. Es otra forma de suspense, pero suspense al fin y al cabo. ¡Quién sabe cuántos candidatos de los demás quedarán por el camino mientras él se decide! Lo peor es que los demás creen que ya lo tiene decidido, pero que no lo dirán hasta el último momento por aquello de despistar y que no lleguen machacados a la recta final de las elecciones. Me parece que esto acaba como "La venganza de Don Mendo", cayendo uno de detrás de otro hasta formar un montón en el centro del escenario. El último puñal es el bueno.
La última modalidad de puñalada es la que está desarrollando el ABC: la venganza académica. A los candidatos de Podemos, se les están buscando las vueltas académicas a unos por las cuentas poco claras, como becarios o como asesores, y a otros por los rastros que han ido dejando en las aulas curso a curso.


Para algunos, las aulas son un poco como los restaurantes para Arturo Fernández. Creo que nada nos permite conocer mejor las maneras de la gente que ponerla en un aula; sale de todo. Algunos entran en las aulas y se transforman en ministros o mariscales, en dictadores o en evangelistas.
Así, los antiguos alumnos de estos dirigentes populistas envían sus recuerdos de los días de pupitres ante a estos actuales políticos activos. Uno de ellos nos recordaba hace unos días que el profesor Monedero relacionaba las películas de Peter Pan con el capitalismo y establecía extrañas asociaciones entre el garfio del Capitán ídem y la hoz comunista. También —debía ser una fijación— hacía extrañas interpretaciones del Rey León, que al fin y al cabo es una obra sobre el poder y sus entresijos. Se aprende mucho en las películas de Disney, por lo que se ve. Lo de Máximo Gorki quedó para otra generación.


Y hoy le toca recordar en ABC los días de clase a la alcaldesa del pueblecito madrileño de Redueña**, que pasó por la tutela de Pablo Iglesias y a la que el líder de Podemos se refería en clase como "la de las perlas", se supone que por algún collar que llevara y no por las cosas que decía, algo que no se aclara en el texto. Dice la joven alcaldesa (se ve claro que fue a estudiar Políticas con vocación), que lo que aprendió de Pablo Iglesias era lo que no quería ser, que ya es ser clara, algo que también se agradece en la política. Por supuesto, Pablo Iglesias la suspendió porque pudo, suponemos que justamente, según su criterio, sin que las perlas tuvieran nada que ver.
Aquí a cada uno le sacan las miserias o los colores, a algunos los dos. No está mal conocer la catadura de las personas que aspiran a representarnos como ciudadanos, empresarios o trabajadores. Pero no deja de ser un poco descorazonador ver tanta miseria junta. Unos dejan colgados a los partidos y otros son colgados por ellos. Y entre ellos, les faltan cuerdas.
Si el cariño nace del roce, según el refrán, aquí se pasan de fricción, hasta que se ve el hueso. Dicen que este es el año con más elecciones juntas, entre nacionales, municipales y autonómicas. Espero que algún candidato a algo sobreviva. Y nosotros también.



* "Arturo Fernández: “Usé la ‘black’ en mis restaurantes porque eran míos”" 18/02/2014 http://politica.elpais.com/politica/2015/02/18/actualidad/1424262276_104175.html
** "La alcaldesa del PP que suspendió Iglesias "He sacado notables y sobresalientes"" ABC 18/02/2015 http://www.abc.es/madrid/20150218/abci-alcaldesa-notables-sobresalientes-201502172104.html







viernes, 4 de julio de 2014

Una llamada de atención o los medios controlados siempre por una buena causa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Habitualmente es difícil poner de acuerdo, incluso en lo deportivo, a los diarios El País y El Mundo, y me encuentro que —una vez más— coinciden en recoger las declaraciones del señor Pablo Iglesias, esta vez respecto a lo señalado sobre los medios de comunicación, que ambos recogen en términos similares. El lector pensará que tras esa última frase se esconde una intención de hacer ver una "conspiración" del "biperiodismo", pero no —¡para nada!—, no es esa mi intención. Otros medios se han hecho eco también de lo mismo y tiene su sentido que lo hagan sin necesidad de recurrir a teorías conspiratorias. Simplemente es lo que se buscaba.
Los titulares de El País, "Iglesias: “Los medios de comunicación tienen que tener control público”"*, y los de El Mundo "Pablo Iglesias propone el control público de los medios"**, son casi un calco. Ambos recogen las palabras sobre los medios y su control publicadas en un "libro entrevista" en el que Iglesias lanza al mundo su mensaje, una vez más. Y su mensaje —al menos, en lo que se refiere, a los medios— es este:

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, es partidario de una regulación de los medios de comunicación desde el poder público con el fin de "garantizar la libertad de prensa". "Los medios de comunicación, por lo menos una parte, tienen que tener mecanismos de control público", asegura el eurodiputado en el libro Conversación con Pablo Iglesias, del periodista Jacobo Rivero, elaborado después de las elecciones europeas y publicado ahora por la editorial Turpial.
"Si el derecho a la información es un derecho democrático, la concentración de la propiedad es incompatible con ese derecho", sostiene Iglesias, que cree que "no puede ser que algo tan importante, y de interés público, imprescindible para la democracia, como son los medios de comunicación, esté solo en manos de multimillonarios".*

Por su parte, el diario El Mundo coincide con lo expuesto por El País:

"¿Por qué no va a existir una regulación que garantice la libertad de prensa en el mejor sentido del término, sin condicionantes de empresas privadas o de la voluntad de partidos políticos? ¿La sociedad civil tiene que verse reflejada con independencia y veracidad en los medios de comunicación?", reflexiona Iglesias en el texto. Según el líder de Podemos, dicha regulación no significa que todos los medios deban estar bajo el control del Gobierno, sino que se garantice mediante la regulación del sector de la comunicación la independencia y la veracidad de los medios.
"¿Eso quiere decir que todos los medios tengan que estar bajo el control del Gobierno? Claro que no, eso quiere decir que los medios de comunicación, por lo menos una parte, tienen que tener mecanismos de control público. Y lo público no tiene que ser necesariamente institucional, en el sentido de ser corriente de transmisión de las estructuras que gestionan la Administración", argumenta.
En este sentido, al ser preguntado sobre la Ley Orgánica de Comunicación de Ecuador aprobada por el Gobierno de Rafael Correa y sobre si él sería partidario de una regulación de la comunicación desde los poderes públicos, Iglesias responde contundente: "Absolutamente... Si el derecho a la información es un derecho democrático, la concentración de la propiedad es incompatible con ese derecho", sentencia.**


El gran debate político existente en nuestro país en estos momentos es si estas tonterías le quitan votos o se los dan, si estos exabruptos totalitarios —con telarañas ya de puro gastadas, viejas arengas de asambleas de facultad de los años 70— le favorecen en las urnas o hacen huir espantada a la gente. Es un test para nuestra vida política. La cuestión es sesuda y está en los cenáculos políticos, mediáticos y hasta académicos. La cuestión es, en última instancia, si todas estas cosas que el señor Iglesias se encarga de distribuir con gran trompeteo no es una estrategia para que le ataquen de continuo y así lograr una repercusión mediática mayor que la que previsiblemente tendría.
Esto no es una cuestión trivial y tiene que ver con ese lío retórico que anunciábamos al principio y que tiene que ver con cosas tan complicadas como la intención, la estrategia y la sinceridad de lo que se propone.
El diario El París sintetiza la parte del libro entrevista dedicada a los medios de comunicación:

El libro contiene un capítulo dedicado a la comunicación —"La disputa de la comunicación", se titula—  y en él Pablo Iglesias desgrana parte de la estrategia comunicativa de Podemos, uno de los mayores éxitos de la marca electoral que logró en tiempo récord cinco escaños en el Parlamento Europeo. Empezando por la participación del profesor de Ciencias Políticas en las tertulias televisivas: "Lo que mucha gente no imaginaba es que nuestra intervención en los medios era una cosa muy reflexionada, no dependía de nosotros, pero llevábamos años preparándonos para eso", cuenta.
Iglesias opina que la gente "no milita en partidos políticos, la gente milita en los medios de comunicación. Una persona es de La Razón, de EL PAÍS, de la COPE o de la Cadena SER", arguye. Por eso, entre otras cosas, entiende que su presencia en los medios es más relevante que aparecer en otros foros. "Son mucho más importantes las tertulias en televisión que los debates en el Parlamento. Los debates en el Parlamento ya no los sigue nadie; además, son debates que son mentira, no debaten realmente, está todo pactado", defiende en el libro.*


Las opiniones expresadas sobre el papel de los medios en las democracias —por lo que hemos visto— se centran en dos polos: la negación y la utilidad. En la primera parte se les sataniza como alienadores de la voluntad popular y de las libertades, mientras que en la segunda se aprovecha estratégicamente la cretinización lograda por ellos para conseguir el "voto-audiencia". Entra aquí la doctrina del mal al servicio de una buena causa excluyente, es decir, la suya frente a las perversas de los demás.

Lo penoso de todo esto es que —camino ya de los cuarenta años de democracia— hayamos retrocedido retóricamente a las asambleas universitarias y fabriles del final del franquismo, a la misma retórica y hasta estética de entonces. Es una señal inequívoca de ese distanciamiento real de la vida política de una parte importante de este país. Esto ocurre en otros, pero nuestra diferencia es que la vida política se ha ido complicando por la inoperancia y los problemas creados por los mismos políticos. Esto no significa en absoluto, en mi opinión, que la gente comulgue con las cosas tan tremendas que dice el señor Iglesias y con las que no estoy en absoluto de acuerdo. Simplemente se aprovecha del malestar crítico de una gran parte de la población. Lo que hay al otro lado de la moneda es lo que está por decidir. Habrá que ver si los votos de Podemos son un voto de castigo (contra alguien) o son simplemente un voto de confianza (de apoyo a sus ideas). La premeditación comunicativa señalada por Iglesias, es decir, la estrategia perfectamente definida de actuación a través de los medios hace sospechar que las acciones futuras tratarán de pasar de uno a otro, del voto "en contra" al "voto de apoyo" y que se buscará la ampliación del efecto mediático a través de la captación de la atención, como ha hecho, con el libro entrevista.
La estrategia explica, además, el culto absoluto a la personalidad necesario para poder rentabilizar primero mediáticamente y electoralmente después la figura de Iglesias. Eso le da fuerza en el aspecto de la concentración mediática, pero genera también una serie de debilidades lógicas al ofrecer un flanco constante para el ataque. A esto se añade la estrategia de que cada vez que se ataca a Iglesias por lo que dice o hace, se utiliza el argumento de que es porque se le teme.


Cuando Pablo Iglesias dice que la gente ya no es de los partidos, sino de los medios y que los parlamentos son inutilidades a las que nadie hace caso, que son las tertulias las que reinan, ¿está ignorando que él es un hijo de tertulia, un producto de los mismos medios a los que ha favorecido en la lucha por las audiencias? ¿Le importa? En absoluto, por supuesto. Él tiene sus objetivos, que ha logrado con creces. Y si para eso tiene que favorecer a los mismos que denigra, da igual. Ya se resolverá en el "futuro": lo primero es el poder; después, ya se verá. La gente que reclama el "control público" de los medios de comunicación suele preferir esperar a estar ellos en el poder.
El artículo de El País se cierra con unas ilustrativas frases de Iglesias:

Su cargo de eurodiputado no le ha impedido seguir apareciendo en televisión, y se sorprende de que no se haya intentado limitar su presencia en algunos medios. "La atención mediática, además, es algo que adquiere vida propia, pero no me extrañaría que Rubalcaba o Rajoy hayan pensado en algún momento en un plan para quitarnos de las televisiones. Por eso no quieren discutir cara a cara conmigo, porque saben que pueden perder". "Tampoco hay que subestimar la necedad del adversario", concluye.*


Esa idea de que la atención mediática adquiere vida propia es parte de lo que venimos señalando. Iglesias es una combinación de la demagogia de toda la vida con la aplicación de las reflexiones sobre el papel de los medios, no en la política, sino en la sociedad. En una sociedad mediática, los líderes son mediáticos. Iglesias es hijo predilecto de lo que critica, un niño rollizo. Es el pragmatismo que usa las armas que denuncia porque la gente no maneja realidades sino representaciones que pueden ser presentadas de formas distintas, que tienen sus destinatarios naturales, es decir, personas que desean ser persuadidas con unos discursos y no con otros. La vida política es share.
Como una persona que vive en este país, no me gusta el modelo crítico ni el político de Pablo Iglesias. El modelo crítico se exhibe a través de los medios y dice a la gente lo que quiere escuchar, canaliza empáticamente la frustración causada por una crisis debida a la inoperancia política y a la falta de imaginación (y vergüenza) de muchos políticos, cuyas imputaciones por corrupción son la anti lista electoral. La incapacidad de los partidos políticos para regenerarse es el principal apoyo que tiene Iglesias y sus teóricos en la sombra. Los votos de Podemos surge de los "no podemos" y de los "no aguantamos" de la política tradicional. Las propuestas son demagógicas en su mayoría, totalitarias muchas de ellas, y no son consistentes más allá de charlas de café. Pero eso no importa porque no entra en sus objetivos, al menos en esta fase, lo posible, sino lo que pueda captar muchos clientes votantes en el mercado del descontento. Captar la "atención mediática", como señala, es lo esencial; sin ella no hay votantes que te den la fuerza y la atención para acceder el siguiente nivel. La política es un videojuego de plataformas; hay que ir pasando pantallas.

La estrategia de los opositores de Podemos será el ataque frontal. No hay que extrañarse, porque es la misma que él practica con "la casta". No siempre se juega con blancas; a veces te tocan las negras. Pero no debemos confundir a Iglesias y su Podemos, con el descontento que canaliza. Iglesias en un estratega político con sus planes para conseguir más poder del que tiene; es un profesional de la política, un académico del ramo, disfrazado de pastorcilla con coleta. No hay nada de amateur en él; el toque naif va en el guión. No hay nada reprochable en esto; es el papel que ha elegido en el escenario mediático, de la misma forma que otros escogen sus corbatas por sus asesores de imagen.
Pero el descontento social es real y justificado, tanto por lo que ocurre cada día como por la erosión provocada en las instituciones por la propia acción política, que ha metido en su lucha elementos que deberían ser respetados por todos más allá de la retórica. Es de ahí de donde sale el descontento que es fácil de captar y sumar a causas dudosas. El señor Iglesias no debe estar libre de crítica —¡faltaría más!—, sobre todo si le viene bien. Pero vendría bien unas mayores dosis de autocrítica por parte de los que le han puesto en bandeja el voto del descontento. Hagan que el país funcione y luego hablaremos.
Los votantes de cualquier partido me merecen el máximo respeto porque ejercen su derecho a escoger libremente sus opciones. Pero las acciones o discursos que llegan o salen de los dirigentes deben ser revisados y criticados por todos honesta y libremente, no sea que salgamos de Málaga para entrar en Malagón. 
La atención mediática implica que este diálogo inconcluso —como señalaba Blanchot— esté permanentemente abierto. Iglesias traslada el debate de un parlamento que desprecia y en el que no está, a los medios en donde sí está y desde los que ejerce su discurso crítico. Me parece muy bien. Es más: debería estar constantemente explicando sus ideas, opiniones y qué haría él en cada caso en España, Europa o cualquier otro continente que le reclame. Por eso está bien saber que:

[...] advierte a los principales partidos de que si siguen con su "estrategia" contra Podemos de "mantener el mantra sobre Venezuela, perroflauta o la Complutense como nido de antisistemas", la formación que lidera les pasará "por encima".**

Pues habrá que tener cuidado.

* "Iglesias: “Los medios de comunicación tienen que tener control público”" El País 3/07/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/07/03/actualidad/1404411245_142299.html
** "Pablo Iglesias propone el control público de los medios" El Mundo 3/07/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/07/03/53b5d1c022601d6e558b456b.html