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martes, 2 de abril de 2013

El experimento viciado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dicen en el diario El Mundo: «Si algo le faltaba a Chipre para igualar su crisis a la de los países del sur de Europa era la corrupción de sus políticos. Dicho y hecho: en los últimos días la prensa local e internacional ha ido publicando un posible caso tras otro.»*
Creo que a estas alturas es de ingenuos pensar que ciertas crisis se deben solo a "problemas económicos". La cuestión es otra: ¿qué parte de la crisis se debe precisamente a la corrupción? Las crisis económicas admiten varias lecturas.; mientras las expliquen los economistas, serán económicas. Corrupción no es solo embolsarse dinero vaciando las arcas. Algunos dirán que esto es el capitalismo sin más. 
La corrupción tiene un papel esencial en las crisis que vivimos y afecta al nivel de defensas existente para su prevención. No es la crisis la que provoca la corrupción, sino la que la desvela. Sí, en cambio, la agrava porque ha minado las reservas de valores que son las que hacen que una sociedad se mantenga a flote en la dirección correcta, la de la extensión del bienestar al conjunto y no solo el enriquecimiento de unos pocos. Si se siembra la idea libertina de que los valores son para tontos, se crea el clima expreso para que crezca la corrupción generalizada. La moralidad se acaba sustituyendo por una simple legalidad concebida como límite que se puede rozar y saltar si lo haces bien. No necesitas "conciencia", solo asesores fiscales y legales.

El hecho de que exista en Chipre la sospecha —más que fundada, según parece— de que se dio el aviso a las familias y amigos de que se iba a producir el corralito, lo que les permitió sacar millones de sus bancos, no es más que una muestra más de la desvergüenza que se acumula en un poder que se vuelve atractivo no por lo que puedas hacer por tu pueblo, sino por lo que puedas sacar de él, exprimiéndole al máximo.
La corrupción no es una banda de atracadores enmascarados, de butroneros nocturnos, que un día dan un golpe; requiere de la aceptación de muchos, de cierto clima de indolencia social e institucional, de pérdida de valores. Mientras no se asuma que se tiene un problema moral, que cada día se destapa una nueva historia pero que en el fondo es la misma, no se remontan los problemas.


El presidente de Chipre acaba de señalar que una de las soluciones para la crisis es dar más facilidades para la implantación de casinos. ¿Nos suena? Se puede salir de la crisis económica y seguir hundidos en la crisis moral que es el caldo de cultivo para que se produzca la próxima. A Chipre, como a otros lugares, no le "faltaban" los escándalos; estaban ahí, acumulados por el silencio cómplice, la inercia y la desidia. Como turbio paraíso fiscal, Chipre es la consecuencia lógica de la corrupción europea y rusa, que esconden y blanquean allí sus capitales.


La corrupción trae crisis y las crisis, si no se afrontan con honestidad, traen repartos injustos de las cargas, que es otra forma de corrupción. Es corrupción de las decisiones. El corralito chipriota acaba siendo otra forma corrupta porque ha dejado a los peores con sus fortunas fuera, sin tocar. Difícilmente se puede arreglar algo si quien lo arregla no tiene intenciones honestas, voluntad de cambio, más que de apaños. Y eso es aplicable más allá de la isla. Dicen en el diario El Mundo:

Los familiares de Anastasiadis no habrían sido, además, los únicos en sacar los fondos antes del cierre del sector financiero isleño: según el Banco Central del país, hasta el 18% de los depósitos en Chipre pertenecientes a ciudadanos del resto de países de la zona euro salieron de los bancos de la isla en febrero, unas semanas antes del 'corralito'. Unos 830 millones de euros se 'evaporaron' durante esos días. No ocurrió lo mismo con las cuentas en manos de ciudadanos rusos: los fondos de esos depósitos crecieron un 1% según la autoridad bancaria.*

Quizás cuando los nuevos casinos estén en marcha, la familia del presidente regrese a jugarse los 21 millones de euros que, según la información recogida por el enviado del diario, piensan que pueden haber sacado de Chipre antes de que se produjera el corralito. Será algo patriótico, por supuesto.
Llamar a lo de Chipre un "experimento" tiene su guasa.


* "Chipre pasa del 'shock' a los escándalos por corrupción" El Mundo 1/04/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/01/internacional/1364774718.html


jueves, 21 de marzo de 2013

Chipre y Europa o cuánto dinero cabe en un país pequeño

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La gente está empezando a no entender nada de "Europa". Lo entrecomillo porque quiero distinguirlo, precisamente, de lo que entiendo o entendía por Europa. Para los españoles, Europa era la disociación del tiempo y el espacio, la negación del cronotopo. Habíamos estado en el espacio, pero no en el tiempo. La expresión española que surgió de la experiencia cotidiana era que "España perdió el tren de Europa". Ahora, olvidados los trenes, parece que estamos todos con el vuelo retrasado y las maletas perdidas en un aeropuerto fantasma.
Lo de Chipre es complicado de entender y lo que se entiende es complicado de ignorar.  Un entramado complejo, oscuro de difícil explicación. Queda en evidencia que el problema de "Europa" no es solo la gobernanza, sino la muy diferente naturaleza de los países que la integran, aunque sean pequeños, como es el caso de Chipre. País pequeño, mínimo, sin embargo, concentra intereses económicos y energéticos enormes. Nos explican en el diario El Mundo:

Chipre ha estado atada a Rusia por grandes lazos económicos y políticos desde hace décadas. Miles de particulares y empresas rusas mantienen unos 24.000 millones de euros en los bancos de la isla según Moodys.
El núcleo europeo recela de la limpieza de ese dinero, presuntamente en manos de oligarcas rusos. Esa fue una de las causas de la decisión comunitaria de infligir pérdidas a los depósitos de la isla. Anastasiadis ha parecido proteger de alguna manera esas cuentas negándose a que pagasen más de un 9,9% por el "impuesto extraordinario" decretado en Bruselas y finalmente paralizado. Según la prensa chipriota, Chipre habría buscado también vender a Moscú parte de Banco Popular del país, entidad al borde de la quiebra.*


Los intereses europeos, rusos y turcos, junto a los de otros implicados, que llegan hasta Egipto incluso, en torno a las gigantescas bolsas de gas bajo la isla, suponen un conflicto del que la cuestión de sus crisis actual es solo la punta. Chipre no se ha hecho en un día; ninguno de los problemas de "Europa" se ha hecho en un día. Son el resultado de la falta de concordia y objetivos en el crecimiento de "Europa" durante décadas de agregar mecánicamente sin fijar otro tipo movimientos hacia el futuro. No se ha hecho, por tanto, una "Europa" más unida, sino un agregado de problemas con riesgo de contagio por falta de atención, de una atención real, destinada a la mejora del conjunto.
La idea de atención aparece reservada entonces a los problemas de Alemania, que mientras sea la economía más sólida seguirá imponiendo sus criterios, porque los únicos que tienen que tener obligatoriamente criterios son los que van en la locomotora de cabeza. ¿Que se va al desastre con las políticas que marca Alemania? Puede ser, pero hay que ser Alemania para poder estar en el puesto del maquinista.


Cuanto más dure la crisis europea, mayor será el deterioro de la "idea de Europa", que sufrirá tanto por el aumento del "euroescepticismo" como del aumento del radicalismo nacionalista, que se alimentará del descontento provocado por las decisiones tomadas.

El economista francés Jean-Claude Fitoussi es entrevistado por la cadena Euronews sobre la aparición de su nuevo libro sobre la crisis europea:

—Euronews: Una lección evidente de estos últimos años es que la Unión Europea, tal y como está concebida en estos momentos no funciona, es como estar perdidos en medio del camino. Si no llegamos a resolver esto avanzando hacia la Unión Política ¿habrá que renunciar al proyecto europeo?
—J-P Fitoussi: “No lo sé. Mire, este es un interrogante que me genera mucho desasosiego porque veo cómo están sufriendo los ciudadanos por todos lados. En Italia, por supuesto en Grecia, en España, en Francia, en Alemania en dónde la pobreza ha aumentado de forma considerable, en Inglaterra… y añadiría: los pueblos que van camino hacia la autodestrucción, querrán cambiar y no podremos seguir diciendo durante mucho tiempo que ningún cambio es posible. O sea que o Europa cambia o, quizás, sean los mismos pueblos los que se retiren. A pesar de que sea muy complicado porque eso significa interrumpir una carrera justo antes de llegar a la meta. Empezamos para construir un pueblo único y nos habremos detenido por razones dogmáticas”.**

La metáforas se acumulan sobre esa pérdida de "sentido", palabra que concentra las ideas de "lógica" y "dirección". Parece evidente que lo realizado en Chipre ha sido un error que ha sembrado el desconcierto en el resto de la Unión Europea, que la existencia de un "corralito" en un espacio de moneda única es una especie de contrasentido evidenciado por los británicos que, como si fuera una comedia de los estudios Ealing, con sir Alec Guinnes en su mejor forma, han fletado un avión con un millón de euros para satisfacer las necesidades de sus soldados en la isla. A sir Alec, como después lo haría su discípulo Peter Sellers, le gustaba transformarse en distintos personajes y algunos se preguntan si no estará ocurriendo algo así con nuestros dirigentes políticos europeos, bajo cuyos diversos ropajes acaban estando las políticas de Alemania, representada por Angela Merkel.

La creencia en que cada decisión "europea" no es más que una decisión de "Alemania" no ayuda al conjunto de la idea europea. Lo ocurrido con Chipre es un mal precedente que ha sembrado dudas sobre si los países están en pie de igualdad en la Unión o no, en cuyo caso estaríamos en una versión de los "países satélites" de la época soviética con una Alemania como centro.
El parlamento chipriota no ha realizado ninguna heroicidad. Sencillamente se ha negado a hacerse el harakiri en público después de haber llevado a su pueblo a la situación en que se encuentra. El negarse a votar el "impuesto al ahorro" viene precisamente de su propia debilidad, de su escisión entre el pueblo que les espera a la salida y los oligarcas y mafiosos rusos, que les esperan en sus despachos. Puestos a elegir entre que les partan la cara o que les partan las piernas, han hecho lo que hace cualquier político con experiencia: echarle las culpas a otros y ponerse al frente de la manifestación.
El desastre chipriota no oculta los problemas europeos, por el contrario, los deja en evidencia. Es algo más que el "contagio" de unos a otros; es la constatación de que estos años de Unión Europea han sido desperdiciados como "unión" y que han sido aprovechados por especuladores para hacer sus diabluras en los espacios liberados correspondientes. La moneda única ha creado la ilusión de que no pasaba nada y que no habría que tener que aplicar medidas. Pero ha habido que hacerlo cuando les ha interesado y en la forma más adecuada para los intereses de quien manda, que es el que menos problemas tenga en términos relativos.


Cuando Jean-Paul Fitoussi habla de los problemas "europeos" hace bien en señalar el aumento de la pobreza en Alemania, que no es el "empobrecimiento de Alemania". Como en otros tantos lugares, se ha entendido el desarrollo como el enriquecimiento de cada vez menos personas, que son las que han aprovechado la "unidad" y la moneda única para hacer sus negocios mientras se producía el empobrecimiento de sus ciudadanos, convertidos en piezas móviles laborales en busca de patrón misericordioso.


Si de algo hay que responsabilizar a los políticos europeos es de este juego malabar económico, de este ejercicio de prestidigitación en el cual los problemas, como las monedas del mago, pasan de un vaso a otro sobre la mesa. 
El problema de los ricos no es que sean ricos, sino que se convierten en intocables y se acaba legislando para ellos. Y cuando les molestas, se van; a Chipre o a las Caimán. El problema nuevo es cómo salvar el sistema bancario de un paraíso fiscal europeo lleno de defraudadores extracomunitarios. Como decía una ciudadana rusa residente en Chipre, con su lógica de a pie, "este dinero no lo ganamos aquí, es injusto que nos lo quieran quitar". 
Mientras, en el Kremlin, para variar se divierten. Medvedev ya les acaba de decir a los evasores rusos que les espera con los brazos abiertos. La Santa Rusia de Putin añoraba el regreso de sus hijos. Y se ha permitido la humorada de comparar "Europa" con la Rusia soviética para delicia del ciudadano Depardieu.



* "Chipre y Rusia: una estrecha relación con el gas de la isla en el horizonte" El Mundo 20/03/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/20/economia/1363782820.html
** "Jean-Paul Fitoussi: “Única Europa, deuda única”" (entrevista) Euronews 20/03/2013 http://es.euronews.com/2013/03/20/jean-paul-fitoussi-unica-europa-deuda-unica/