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domingo, 13 de octubre de 2019

Máscaras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Debo confesar que me ha perturbado la imagen que aparece en Ahram Online. No es por su crudeza, sino más bien por su irrealidad. La fotografía está tomada de una de las múltiples batallas callejeras que se están desarrollando en alguna parte del mundo. Esa parte es Ecuador, pero podría estar tomada en casi cualquier, allí donde haya protestas. Es más fácil encontrar un lugar donde no las haya.
La imagen nos muestra un primer plano de la máscara de Pennywise, el payaso diabólico salido de la mente de Stephen King en su obra "It", recuperada desde los 70 en dos partes, recientemente estrenada la segunda parte como "It Chapter 2".
No es la primera vez que saltan las máscaras de la ficción a las manifestaciones reales. La más conocida es la que se extendió desde los ochenta, la máscara de Guy Fawkes, quien intentó dinamitar el parlamento británico y a la que se dio forma fijándola por parte de la novela gráfica y posteriormente la película V de Vendetta. Con ella, la rebelión pasaba a tener "cara" más allá del grupo de haktivistas Anonymus. La ficción contribuyó a dar forma a la realidad exterior.


La aparición de Pennywise entre las figuras de una manifestación supone un paso más en esta interacción política entre la realidad y ficción. La máscara ha tenido una doble función: ocultar y mostrar. Hace desaparecer la individualidad y hace nacer una personalidad colectiva, la de aquellos que eligen un rostro, el de Pennywise, en este caso.
Han coincidido "casualmente" dos películas con la máscara deformada del payaso en estos meses, la del Joker y la de payaso alienígena Pennywise. Los dos son deformaciones grotescas de un circo que ya ha desaparecido en todo el mundo, sustituido, precisamente por los personajes de la ficción. 
Aquellos rostros antiguos, aquellas más caras del "augusto", del "clown", ya no tienen sentido en un mundo en el que los trapecistas se tenían que disfrazar de Spiderman para que los niños los admiraran. Eso ya ocurrió hace muchos años y hoy los niños interpretan las máscaras de los payasos como de grupos de atracadores, como ocurría en El Caballero oscuro. La máscara es otra y otro su sentido.
Los 70 y 80 fueron pródigos en máscaras de villanos, de Scream a Jason, pero no creo que llegaran al nivel profundo que estas de payaso llegado. Al final no había que crear nuevas, sino llenar de dolor, de resentimiento, de ira las viejas.


Ha muerto su comicidad. Son ahora un elemento intimidador en la realidad de las calles en las que se ponen al frente del caos. Parece que han saltado desde la pantalla.

Han triunfado las máscaras del mal, las de Joker y Pennywise, frente a su tradición cómica.  Esto se llegó a escenificar en un cortometraje presentado en el programa de James Corden donde se representaba el encuentro de ambos villanos con unos apesadumbrados clowns tradicionales porque dejaban de tener atractivo para los niños en sus fiestas. 
Ahora, un par de años después, un Pennywise corona el vaso del menú infantil en las salas de cine. Los niños lo quieren. Se olvidan de Georgie.
Hemos escuchado y visto en decenas de películas ese miedo de los niños a los payasos, algo sorprendente si tenemos en cuenta el muestrario de horrores al que son sometidos los niños actualmente dentro de una estética feísta que constituye nuestro entorno. 
El rostro del payaso tiene un atractivo profundo cuyo sentido es necesario explorar por nuestra salud mental. Es peligroso hacer de estos enloquecidos personajes el centro de nada. Pero nos enganchan y actúan como mediadores entre la furia interior y la violencia exterior, a la que se suman.


Cada época es distinta. La nuestra no solo es distinta, sino que es cambiante a enorme velocidad, por lo que los elementos que quedan permanentes en el cambio son de interés. Dicen mucho de nosotros cuando sobreviven a la moda.
Estamos empezando a vivir en un mundo en el que algunos ya no saben distinguir lo real de lo ficticio. Las propias imágenes se vuelven equívocas, como las fakes news que nos marcan un presente irreal. La violencia que habita en nosotros busca excusas y máscaras para salir.
Vista así, como parte de una manifestación en Ecuador, se me ha hecho presente como una imagen a la vez real e irreal. Es la presentación del estado intermedio en que vivimos. 
He intentado ponerme en la mente de quien la eligió para lanzarse a la calle intentado encontrar sus motivos más allá del anonimato. No lo he conseguido.



jueves, 23 de noviembre de 2017

El refugiado locuaz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A Julian Assange le han llamado la atención desde Ecuador. Lo han hecho con razón porque Assange parece no haber entendido cuál es su situación y cómo debe comportarse un invitado. El no comprender cuál es su situación y lo que Ecuador está haciendo por él, nos dice bastante de su personalidad y de su propia actividad.
En La Vanguardia se recoge la nota dada por Ecuador sobre sus actividades desde la embajada londinense:

La Cancillería ecuatoriana ha pedido hoy a Julian Assange que se abstenga de pronunciarse sobre la situación en Catalunya y le ha advertido de su “obligación” de no dañar las relaciones internacionales de Ecuador con países como España, con el que Ecuador mantiene “lazos históricos y culturales”.
En una nota oficial emitida hoy, el Ministerio de Exteriores ecuatoriano ha subrayado además que las declaraciones del líder de Wikileaks no representan la posición de Ecuador, ha respaldado la “integridad territorial” de España y ha reiterado su posición de no intervenir en asuntos internos de otros países.
“En referencia a los últimos acontecimientos suscitados en España en torno a la independencia de Catalunya y a las expresiones del señor Julian Assange sobre este asunto, considera importante señalar que las mismas no representan la posición del Estado ecuatoriano”, reza el comunicado oficial del Gobierno de Ecuador divulgado por su Cancillería.
El fundador de Wikileaks, refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres desde hace más de cinco años, dictó recientemente una videoconferencia en la que se pronunció a favor de la independencia de Catalunya, que justificó como respuesta a la necesidad de cambiar el “orden mundial”.*


Las más elementales normas de cortesía de alguien que está viviendo acogido en una embajada durante los cinco años señalados marcan no crear problemas o tensiones con terceros países, en este caso, con España. Sin embargo, Assange parece considerar la embajada ecuatoriana como un centro de operaciones desde el que mantener una política propia.
Y esa política, según nos cuentan, es "cambiar el orden mundial". La política para cambiar el orden supone pasar antes por el desorden, que es la etapa por la que estamos pasando. Es el "método Mabuse": primero el caos; luego llegamos con el nuevo orden. En otros términos: es necesaria la desestabilización para poder alcanzar un cambio que se produzca con menor resistencia.
A Julian Assange no le importa lo más mínimo Cataluña. Le importa el desorden, las situaciones caóticas que permitan la llegada de los que traen el nuevo orden o, en su defecto, el debilitamiento del orden existente, que es directamente malo por el simple hecho de ser el que hay. Assange es el que sube a la azotea a animar al suicida a que se arroje al vacío.
Estamos volviendo a una situación propia del siglo XIX, llena de anarquistas visionarios, de nihilistas como los que nos pintaban Conrad o Turgéniev. El personaje Bazárov, el nihilista de la novela Padres e hijos del escritor ruso, insistía en que primero "había que limpiar el solar" antes de construir nada. Cuando le preguntan qué piensan construir en aquel solar del que se limpiado todo, responde: "Esa ya no es nuestra tarea" (cap. X).


La función de Julian Assange crear el desorden necesario para la limpieza del solar, para que vayan desapareciendo las señas de identidad, la confianza institucional, etc. No se siente tampoco obligado a informar sobre ese orden que busca porque tampoco es su tarea. Eso le permite quedar al margen de las explicaciones sobre el futuro y limitarse a la negación, que es lo que hace de él un nihilista interesado.
Su tarea no es la información sobre el futuro, sino la desinformación en el presente. Él crea o alienta conflictos que desestabilicen, que hagan que se invierta energía que debilite a los intervinientes en el desgaste de las heridas abiertas.
El diario El País también recoge información sobre el aviso del gobierno ecuatoriano a Assange y señala la reunión en la embajada con el considerado "diseñador intelectual" del "procés" secesionista:

Ecuador ya ha solicitado al Reino Unido que emita un salvoconducto para que el australiano pueda salir de la Embajada y viajar a territorio ecuatoriano, pero este se ha negado hasta ahora a moverse por miedo a ser detenido a petición de Estados Unidos. El año pasado, el Gobierno ecuatoriano tuvo que cortar la conexión de Internet a la que tenía acceso Assange para evitar que también se inmiscuyera en las elecciones presidenciales entre el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton.**


Todos recordamos el "I love Wikileaks" de Donald Trump en plena campaña. Lo que nos hace más evidente cuál es el papel de Assange en la política mundial y cuál es su idea del "nuevo orden". ¿Convencido por las ideas de Trump? No es necesario; basta con pensar que era la opción más caótica, la que más iba a contribuir a acelerar la confusión, la que produciría mayor desgaste.



* "Ecuador pide a Assange que no se inmiscuya en la situación de Catalunya" La Vanguardia 22/11/2017 http://www.lavanguardia.com/politica/20171122/433088673282/ecuador-julian-assange-catalunya-espana.html
** "Ecuador pide a Assange que no se inmiscuya en la crisis catalana" El País 23/11/2017 https://politica.elpais.com/politica/2017/11/22/actualidad/1511386032_114199.html


viernes, 30 de noviembre de 2012

Espacios pequeños, egos grandes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Deformado por análisis de realidades que son un poema y de poemas que son realidades, no sé cómo interpretar las declaraciones de Anna Albán, la embajadora de Ecuador en el Reino Unido:

"[...] dijo en una rueda de prensa que Assange sufre de una afección pulmonar crónica, y que el Estado ecuatoriano está corriendo con los gastos. Assange, en la misma entrevista, no quiso confirmar la noticia. La embajadora alertó de que las condiciones de salud del hacker podrían empeorar ya que se encuentra en un espacio reducido donde puede faltarle aire.*

Lo maravilloso del lenguaje es su capacidad de decir muchas cosas con una misma frase. Lo que vincula al lenguaje diplomático con el literario es la cantidad de recursos retóricos que acumula para insinuar lo que no dice y no decir lo que entendemos. En ocasiones, los embajadores son maestros del eufemismo y miden sus palabras con el mismo fervor y cuidado con el que los poetas cuentan sus sílabas.


Según parece, Julian Assange ha tenido unas palabras poco amables —vamos a decirlo así— para con el país que le acoge, que debe pensar que es la Posada del Peine. Quizá tenga la pretensión de que Ecuador ha aparecido en el mapa mundial gracias a su presencia en el reducido espacio de la embajada londinense. La cuestión y ofensa ha venido precisamente de lo opuesto a lo que ha hecho la embajadora ecuatoriana, no ha medido sus palabras y las palabras son muy traicioneras. Assange debería tomar lecciones de la representante diplomática.


Nos cuenta el ABC en otra noticia el origen del problema:

[...] Julian Assange, quien se encuentra refugiado en la embajada ecuatoriana de Londres ha aseverado que «Ecuador es insignificante», cuando la presentadora de la CNN, Erin Burnett, le dijo que por qué no contestaba sus preguntas sobre el Gobierno de Rafael Correa.
«Es muy importante para mí, y su gente ha sido muy generosa conmigo, pero no es un actor mundial importante», prosiguió.
«Sudamérica y los acontecimientos que ocurren en Sudamérica son interesantes y significativos, pero no son el tema ahora. El tema es lo que nos pasa a todos, lo que cuenta este libro», indicó blandiendo una copia de su recién publicada obra "Cypherpunks: La libertad y el futuro de Internet".
Assange evitó así pronunciarse sobre un informe del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) citado por Burnett y según el cual Ecuador es «uno de los países más restrictivos» con la libertad de prensa.**


Cuando Julian Assange se refugió en la embajada de Ecuador escribimos sobre el caso e imaginábamos a sus asesores desplegando el mapa para ver qué países podían ser favorables a aceptar el asilo. Por eliminación de aquellos que estaban ya en contenciosos, los que no se comprometerían y la consideración de los que tenían dirigentes con necesidad de lavado de imagen, quedaba Ecuador como candidato más favorable a las intenciones de Assange y su equipo. Señalamos entonces que era un ironía que el presidente que tenía más conflictos y contenciosos abiertos con la prensa y con la libertad de información, Rafael Correa, el hombre que rompía periódicos en público para deleite de sus seguidores, y que se permitía la humorada hace unos días de llegar a la cumbre de Cádiz preguntando por "Anita Pastor", fuera quien aceptara finalmente acoger al hacker emprendedor. Pero todo tenía su lógica y las piezas acaban encajando y las manzanas cayendo.



El punto flaco de alguien que va por el mundo justificando todo lo que hace por ser el paladín de la libertad de información es no poder defender esa incongruencia en directo, frente a un medio de información —la CNN— que necesita para mantener su caso caliente—frente a la tendencia a enfriarlo de Reino Unido—, y que además está aprovechando su entrevista para promocionar su libro. Y se perdió él solo. Ante la presión de la entrevistadora, Assange escogió el peor de los caminos, ningunear a Ecuador. No podía defender al indefendible Correa, no podía evitar las preguntas sobre los ataques a la libertad de expresión sin resultar un demagogo y habló finalmente. Su libro, él mismo, es lo realmente importante; Ecuador no es nadie. Tiene razón la embajadora cuando dice que Assange se encuentra en un lugar muy pequeño y que le cuesta respirar, que necesitaría espacios más grandes. Suecia, tal vez.


Lo importante es cómo se lo han tomado en Ecuador, claro; cómo les ha sentado ese regalo envenenado —que ya dijimos que no se merecían— que su locuaz presidente le coló sin comerlo ni beberlo. El diario El Comercio ya muestra las reacciones:

Esas expresiones del ‘hacker’ australiano han desatado revuelo dentro y fuera del país, ya que Ecuador le brinda asilo desde hace cinco meses. Gracias a esa protección, Assange no ha sido extraditado a Suecia, donde la Justicia lo requiere para procesarlo por dos supuestos delitos sexuales.
[...] Assange lució una de las camisas bordadas que utiliza el presidente Rafael Correa y quería básicamente hablar de su último libro, ‘Cypherpunks: La libertad y el futuro de Internet’.
[...] Esas palabras no cayeron bien entre analistas y ex diplomáticos, que las consideraron desafortunadas. Sobre todo, porque el Gobierno ecuatoriano creyó en sus argumentos, de que supuestamente Estados Unidos lo quiere juzgar por haber filtrados miles de cables diplomáticos secretos. “La palabra insignificante, quiere decir que no tiene ninguna importancia en el mundo, que no es un jugador que importa. El Gobierno ecuatoriano es el ofendido”, señala Mauricio Gándara, ex embajador en Reino Unido. A su juicio, las declaraciones del fundador de Wikileaks evidencian el pobre concepto que tiene del Ecuador y las gestiones que ha hecho para ayudarlo. Y, por lo tanto, cree que el Régimen debiera retirarle el asilo político y entregarlo a las autoridades británicas.***


El detalle aportado por El Comercio —que puede apreciarse en la foto de la entrevista de la CNN— sobre la camisa que lucía Assange, regalo de Rafael Correa —nos dicen—, resulta casi conmovedor. Casi tanto como el desmentido de que el hacker padezca ninguna enfermedad crónica, ni que su estado revista gravedad. "Assange no está malito", titula con sorna el diario de Quito "Últimas noticias". Me imagino que si hay alguien deseando que su "espacio" recupere la normalidad es la embajadora de Ecuador, que tiene la sede convertida en plató, enfermería o lugar de paso de celebridades que acuden, como Lady Gaga, a apoyar al aburrido, según confesión propia, Assange en su retiro.
Previsiblemente, la prensa atacada por Correa aproveche para devolverle la pelota y convertir a Assange no en un vehículo promocional como él quería — de la "marca Correa", no de la "marca Ecuador", por usar la terminología española— sino en un grano al final de su espalda. Dentro de poco será muy probable ver las mismas manifestaciones que se dieron a su favor en la calles, delante de la residencia presidencial, luciendo grandes carteles con un "¡Assange vete, go home!". Será interesante ver las reacciones de esos miles de ciudadanos ecuatorianos que salieron este verano a las calles a manifestarse en favor de Assange, saber qué se les pasa ahora por la cabeza. ¿Qué pensarán ahora después de que Correa les convenciera de que se habían enfrentado al "imperio" —eso pone en algunos carteles— y que Ecuador "frenaba" a los Estados Unidos, Reino Unido y Suecia juntos en nombre de la "libertad de expresión", la misma que ha utilizado Julian Assange para ofenderles innecesariamente en la entrevista de la CNN. Al final, la culpa la tendrá la periodista por preguntar; será una conspiración para hacerle decir lo que no quería decir y que ha sido descontextualizado*. No es lo que opina la práctica totalidad de la prensa de Ecuador.

Quizá algunos estén esperando a que se publique el libro de Assange en Ecuador para comprobar qué es eso tan importante ante lo que su país es "insignificante". ¿Será un bestseller en Ecuador? ¿Quizá done parte de los beneficios a causas benéficas en el país? ¿Irá algún día a firmar ejemplares a Ecuador?
Al final, después del desmentido sobre su salud y el silencio del Ministerios de Asuntos Exteriores ecuatoriano —que dice estar estudiando las declaraciones de Assange—, nos quedamos con la interpretación metafórica de las declaraciones de la embajadora Ana Albán. Necesita más espacio para ventilar su ego.
Lo dijimos en su momento y lo repetimos ahora: Ecuador es un gran país que no se merece esto.

* "Garzón asegura que las palabras de Assange se han sacado de contexto" ABC 30/11/2012 http://www.abc.es/internacional/20121130/abci-garzon-defiende-assange-201211292029.html
** "Ecuador dice que Assange sufre problemas respiratorios" ABC 29/11/2012 http://www.abc.es/internacional/20121129/abci-assange-ecuador-infeccion-pulmonar-201211290936.html
*** "Assange no mide sus palabras y dice ‘insignificante’ a Ecuador" El Comercio (Quito) 30/11/2012 http://www.elcomercio.com/politica/Assange-mide-palabras-insignificante-Ecuador_0_819518213.html







viernes, 9 de marzo de 2012

El nuevo “¡China go Home!”

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La fotografía que nos muestra el diario El País de un grupo de mujeres manifestándose en Quito rodeadas de policías y con la pancarta “Fuera empresas chinas del Ecuador”* puede ser el inicio de algo, un primer síntoma. Mientras otros acuden a solicitar a China mayor implicación en las crisis del euro e inversiones, otros plantean otras cuestiones muy diferentes.
El conflicto permanente entre manifestantes y contramanifestantes en que el presidente Correa tiene convertido al país, se traduce ahora en un conflicto de gran calado: el de la minería. Correa se enfrenta ahora con la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) que en otro tiempo fue uno de sus apoyos, quienes denuncian los terribles efectos que tendrá sobre la zona la extracción de cobre, además del incumplimiento de todos los procedimientos establecidos. El 5 de marzo la embajada de China fue ocupada por los manifestantes que protestaban contra firma del acuerdo minero entre la empresa china Ecuacorrientes y el Estado.


El conflicto puede ser el primer episodio de un largo serial sobre los efectos sociales y medioambientales de la búsqueda exterior de materias primas por parte del gobierno chino. El crecimiento de algunos países, su mejora durante la crisis mundial, puede empezar a pasar la factura por lo que se ha recibido y que ahora se reclama. El movimiento de rechazo hacia Europa y Estados Unidos, encabezado por países como la Venezuela de Chávez y el Ecuador de Correa, que les ha llevado a convertirse en socios de China empieza a mostrar su otro lado. La exportación de materias primas a China y la importación de productos pueden crear unas dependencias y condicionamientos para el crecimiento.

Ecuador no es el único caso ya que China ha inyectado dinero a otros países a cambio de materias primas. En Brasil, los expertos comenzaron a avisar ya en 2010:

El intercambio con China es "un retroceso" para este país, opinó José Augusto de Castro, vicepresidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB). Cuando se trata de materias primas "el importador decide, controla cantidad y precios", por lo que se genera un "mercado inestable", al contrario de lo que sucede con los bienes manufacturados, explicó.
Además, los productos básicos generan trabajos de pésima calidad, mientras los manufacturados utilizan mano de obra calificada y de mejor nivel salarial, tienen un efecto multiplicador en el empleo al alargar la cadena productiva, y expanden el mercado interno, acotó a IPS.**

China acaba imponiendo sus exportaciones en unos mercados que cada vez producen menos. La alternativa es el proteccionismo, algo difícil de realizar con quien está comprando tus materias primas.
Mientras China va mejorando su producción, que requiere cada vez más especialistas y mano de obra formada —algo que están realizando a gran velocidad—, la importación de materias primas de otros países condena a estos a ser suministradores y a un desarrollo limitado ya que decaen sus exportaciones. Los que distinguen entre crecimiento y desarrollo, hacen bien.
El conflicto que se está produciendo en Ecuador es el resultado de la forma de trabajo de Rafael Correa y de la letra pequeña de los acuerdos. En agosto de 2011, Rafael Correa decía lo siguiente:

Los préstamos de China “son buenas noticias” para Ecuador porque son a largo plazo y solo exigen a cambio “petróleo y no los sacrificios horrendos que impone el FMI”, dijo el presidente Rafael Correa, al responder a los analistas que critican el elevado monto y las altas tasas de interés de esas operaciones.
Hay quienes “ponen el grito en el cielo porque 52 por ciento de nuestro petróleo está comprometido para ser entregado a China”, como pago de los préstamos recibidos, pero “antes más de 75 por ciento iba a Estados Unidos, a cambio de nada, y nadie criticaba”, dijo Correa en su primer encuentro con la prensa extranjera en 10 meses.[...]
Ante la pregunta de IPS sobre el secreto con que se manejan los contratos de crédito con China desde 2009, [Patricio] Rivera [ministro de Finanzas]  respondió que se debía a un pedido de ese país, porque “las condiciones dadas a Ecuador son mejores que las concedidas a otros estados. El gobierno del gigante asiático no desea que se divulguen, justificó.
Rivera confirmó que los vencimientos de deuda a pagar a China entre este año y 2012 suman 3.000 millones de dólares.***


La explicación dada por el ministro de Finanzas Rivera es realmente interesante sobre las formas de actuación de unos y otros. Si el gobierno de Ecuador no se preocupa de los efectos sobre su país, desde luego, no son los chinos los que lo harán. China sigue su política y sus objetivos. Que se preocupen los demás de defender los suyos. Los efectos son que hemos pasado del “USA go Home” al “China go home”, a tenor de lo que nos muestra el cartel de las manifestantes en Quito. Y no es el único lugar donde están apareciendo. El pasar a ser la segunda economía mundial tiene sus consecuencias y a los poderosos no siempre les mira bien.
El Instituto Internacional de Finanzas (IIF) acaba de hacer público un informe sobre la situación de la zona y los efectos de sus relaciones con China:

"A pesar de que el aumento del comercio entre América Latina y China ayudó a la región a obtener estabilidad, diversificando sus socios comerciales (...) la creciente dependencia del mercado chino y de (la exportación de) materias primas requiere que se mejoren las defensas contra pérdidas comerciales agudas y prolongadas", expresa el informe.****


Las complejidades de la economía mundial son grandes. El debate sobre si la Economía es un juego en el que todos pueden ganar o siempre pierde alguien, nunca está cerrado. El concepto de “avance regresivo” —tal como titula IPS su noticia sobre los efectos en Brasil— es una de esas paradojas en las que muchas veces los avances quedan relativizados cuando intentas definir “avance”. Que crecer es mejor que no hacerlo, parece obvio a algunos, aunque no tanto a otros. Lo que no está nada claro es si crecer de ciertas maneras no es contraproducente. España crecía por encima de la media europea hace muy poco. Hoy tenemos lo que tenemos. La ilusión del crecimiento puede ser muy peligrosa si no se acompaña de una realidad más allá de las cifras.

* "La mayor organización indígena de Ecuador se moviliza contra Correa". El País 8/03/2012 http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/08/actualidad/1331190707_452752.html
** "China, un avance regresivo" IPS 17/02/2010 http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=94701
*** "Ecuador: Correa defiende créditos de China". Observatorio Petrolero Sur 24/08/2011 http://www.opsur.org.ar/blog/2011/08/24/ecuador-correa-defiende-creditos-de-china/
**** "Cautela latina ante desaceleración china". Expreso 9/03/2012 http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=3054690&idcat=19308&tipo=2



Anexo: la carta presentada ante la embajada china

Quito, 5 de Marzo de 2012
Sr. Yuan Guisen
Embajador de China en el Ecuador
Av. Atahualpa y Amazonas
Quito

Las organizaciones, colectivos y personas que suscribimos esta Petición manifestamos a Usted que la Cordillera del Cóndor, territorio entregado como concesión a la empresa ECSA (Ecuacorriente) para la ejecución del proyecto Mirador es una de las zonas de más rica biodiversidad y culturas del Ecuador, lo que afectará para siempre territorios de los pueblos indígenas y a la naturaleza
Rechazamos la firma del contrato anunciado y por ello nos declaramos en ocupación no violenta de la Embajada China.

INFORMAMOS QUE
La Constitución del Ecuador garantiza los Derechos de la Naturaleza, los Derechos Colectivos y de Pueblos Indígenas, los que están siendo violentados con la firma del contrato.
La firma del contrato significa una interferencia en la política nacional debido a que existe un conflicto entre los pueblos y comunidades de los territorios concesionados y el gobierno nacional.

DENUNCIAMOS a los pueblos de Ecuador y China los actos ilegales e ilegítimos que pretenden consagrarse con la firma de este contrato:
Que el gobierno ecuatoriano ha decidido firmar el contrato minero sin que se haya aprobado el Estudio de Impacto Ambiental ni la Licencia Ambiental y sin el Consentimiento de las Comunidades y Pueblos Indígenas, requisitos indispensables para toda empresa minera.
El incumplimiento del Mandato Minero emitido por la Constituyente, que establece la reversión de las concesiones mineras por falta de consulta, por encontrarse en áreas protegidas, por afectar fuentes y nacientes de agua, entre otras.

DEMANDAMOS:
Comunicar a las autoridades del Ecuador de este rechazo.
Instar a la empresa Ecuacorriente S.A abstenerse de firmar el contrato.
Que el gobierno Chino investigue a sus empresas por la criminalización que propician, desconociendo los derechos de las comunidades y pueblos del Ecuador e incumpliendo los procedimientos legales establecidos en el país.
Que se abstenga de utilizar cualquier tipo de arbitraje o mecanismos de presión, pretendiendo argucias legales para afectar la soberanía del país.
Resaltamos que después de esta acción no se podrá argumentar el desconocimiento del conflicto, las ilegalidades e irregularidades en relación a la suscripción de este contrato.

Por organizaciones ecologistas, de derechos humanos, de mujeres.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Bad boy nº 1

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Gadafi no aparece. La huida de su palacio no es más que un “repliegue estratégico”, según ha señalado.  Dice que ha estado paseando por la ciudad y que no ha sacado la impresión, así por encima, de que pase nada especial. Se ha ido porque ha querido y no porque le hayan echado. Gadafi no se cae; Gadafi se tira. Algo así parece desprenderse de las declaraciones realizadas por su voz desde algún lugar del universo que él se empeña en señalar como alguna céntrica calle de Trípoli, por donde dice pasearse de incógnito para escarnio de sus perseguidores.
Hay una anécdota sobre Gadafi que ha circulado de nuevo, una historia relacionada con una entrevista para The New York Times. Acababa Saddam Hussein de invadir Kuwait y se le preguntó a Muamar el Gadafi si el dictador iraquí había pasado a ser el “bad boy nº 1”. Gadafi se indignó:

"Saddam No. 1 Bad Boy?" he asked incredulously, seated outside his tent in his Tripoli command compound. "No! No! Gadhafi is No. 1. Only Gadhafi!"*

Saddam Hussein y Gadafi
La historia es muy reveladora de la personalidad de Gadafi como es revelador también el hecho de que se invoque en estos momentos. Uno de los temores que desde el principio se planteó Occidente ante su intervención de apoyo en Libia fue la conversión del escenario en un nuevo Irak. La posibilidad de entrar en un conflicto largo, sangriento y de desgaste frente a un enemigo camuflado, infiltrado, que aparece y reaparece, un ejército de suicidas que utiliza a mujeres y niños cargados de bombas para mandar al paraíso a los transeúntes de mercados, a los paseantes de calles y plazas o a los que se pille, espantaba a todos.
Como siempre se prometen guerras rápidas, pero el concepto de lo que es una “guerra” ha cambiado mucho y no se decide sobre una mesa de negociaciones, sino que lo impone el más depravado.
Muamar el Gadafi estuvo en ese puesto de “chico malo nº 1” durante mucho tiempo por sus acciones terroristas directas y de apoyo a otros terroristas del mundo. Solo Hugo Chávez lo considera un “héroe”, lo cual ya es bastante significativo.
Pero lo peor de Gadafi es ese deseo malsano, teatral, egocéntrico y narcisista, de ser el centro del universo. Lo peor que puede ocurrir en que en su reinvención personal, Gadafi decida asumir el personaje de chico malo que ha quedado libre no hace mucho: Osama Bin Laden. Si algo se aprende de todos estos dictadores es la facilidad con la que se transforman en sus amores y la persistencia de sus odios jerarquizados. Los más descreídos y perseguidores de los islamistas pueden convertirse en devotos proclamadores de guerras santas y reconquistas si es necesario. Para la personalidad teatral de Gadafi no es más que añadir un nuevo papel a su repertorio para la gira.
Creo que es igual de preocupante para todos la existencia de un escenario “a la iraquí” que un escenario “a lo Bin Laden”. La consolidación libia tiene que ser clara porque se corre el riesgo de crear un nuevo foco de sangre e inestabilidad. El historial terrorista de Gadafi no es el mejor aval para pensar que pueda tener escrúpulos en mantener un conflicto. La sangre no es un impedimento para el coronel.
Hay muchos interesados en que Libia no se estabilice. Los primeros, los dictadores cuestionados en otros espacios del mundo árabe. Mientras Libia no esté cerrada saben que no se abrirán nuevos frentes contra ellos, que los recursos son finitos y los acuerdos costosos. Un Gadafi burlón, apareciendo y desapareciendo, es más edificante que un Mubarak enfermo tumbado en una camilla dentro de una jaula en El Cairo.



Los dictadores no son fáciles de sacar de sus poltronas sangrientas. Siempre tienen amigos. China acaba de hacer un tímido gesto, a toro pasado, hacia el pueblo libio tras tratar de evitar condenas anteriores.  La condena reciente en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas al régimen sirio de Bashar Al Asad ha tenido el voto en contra de Rusia, Cuba, China y el Ecuador del presidente Correa, que ya ha decidió a qué mundo quiere pertenecer y con qué amigos convivir. China está penetrando en toda Latinoamérica a través de sus inversiones en economías que ven su salvación en la exportación a Asia. Es el secreto de que la crisis económica no haya sido en la zona tan grave. China importa de países en los que puede tener un control más efectivo. El voto de Ecuador al lado de China es un primer ejemplo de este efecto de política de “buena clientela”, ya que no de buena vecindad.
Si Gadafi no aparece pronto, se corre el riesgo de tener que estar rastreando medio universo, como ocurrió con Osama Bin Laden, durante años. Esto es un riesgo que se desplazaría del escenario libio a cualquier otro punto del globo. Podemos prepararnos a ver sus próximos vídeos o mensajes telefónicos si no lo localizan pronto. El coronel no va a renunciar a los micrófonos. No es su estilo.

* http://www.allvoices.com/contributed-news/10099526-saddam-hussein-and-gaddafi

Saddam Hussein y Muamar el Gadafi