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martes, 9 de septiembre de 2025

El dolor invisible

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo el drama de la misoginia afgana  amplifica sus efectos sobre las mujeres, sus víctimas permanentes. Es tal la diferencia que el régimen talibán establece para las mujeres que cualquier acontecimiento negativo se experimenta de una forma distinta por hombres y por mujeres. No hay un régimen igual en el mundo; no hay una misoginia de tal calibre por radicales que puedan parecernos otros.

En RTVE.es se nos incluye una pieza audiovisual de uno de sus telediarios. con el titular  "Las mujeres invisibilizadas en la tragedia del terremoto de Afganistán", mostrando las repercusiones sobre las mujeres del terremoto que ha sacudido el país , en cuya sinopsis se nos dice:

En medio de la devastación provocada por el último terremoto ocurrido en Afganistán, las imágenes han mostrado a militares, rescatistas, médicos y heridos, pero apenas a mujeres. Cuando aparecen, están de espaldas, completamente cubiertas o son niñas. La ley talibán, que prohíbe el contacto entre hombres y mujeres que no sean familiares, incluso en emergencias, impide que sean atendidas en igualdad de condiciones.

A la prohibición de estudiar Medicina o Enfermería se suma ahora la falta de profesionales mujeres para asistirlas. Incluso si están enterradas bajo los escombros, no pueden ser tocadas por hombres. Nadie sabe con certeza cuántas han muerto o cómo están siendo atendidas: un silencio impuesto que la activista y presidenta de Esperanza de Libertad, Khadija Amin, define como un "apartheid de género".*



El drama es consecuencia de la circularidad radical del régimen talibán: a) los hombres y mujeres no se pueden rozar siquiera sin ser familiares; b) las mujeres no pueden estudiar ni trabajar desde los doce años; y c) como consecuencia, no hay doctoras ni enfermeras que puedan atenderlas, pues son hombres quienes ocupan estos puestos. Esa "invisibilidad" de la que se nos habla en el reportaje no es más que la radical consecuencia del sistema misógino talibán. Las mujeres no pueden ser sacadas ni de los escombros por los hombres.

En un mundo cada vez más cruel, más violento, el régimen de los talibanes es un monumento a esa violencia institucional que deja fuera de la vida y de la muerte a las mujeres. Ser mujer en Afganistán es un delito o una maldición de lo que nadie las puede librar. Se nace mujer y se sufre por ello.

A esas injusticias se añade un tercer castigo, esta vez desde Occidente que las dejó a su suerte abandonando el país, dejándolas en manos de los talibanes, cuya primera misión al llegar al poder era patrullar por las calles para evitar que salieran mujeres solas o que fueran sin velo.



Hoy entendemos que invadir, colonizar implica una responsabilidad cívica y moral para con el país al que se ha sometido. Occidente invadió Afganistán y lo dejó después a su suerte sabiendo de sobra lo que ocurriría. Cambió la vida del país, especialmente de las mujeres, y todo se derrumbó por la indiferencia hacia lo que había cambiado, por la falta de responsabilidad. Los intereses políticos y económicos se tragaron las bonitas palabras que habían "justificado" la invasión. Los que dejaron en el país tras su salida fueron barridos por la llegada de los radicales y dogmaticos, obsesionados con las mujeres, que constituyen su eje del mal, las que les sirven para afirmar su visión retrógrada y violenta.

Hoy, un terremoto vuelve a dejar en evidencia los efectos de aquella huida del país sobre las mujeres. La pieza de RTVE es demoledora, pero es solo un tímido apunte frente a otras desgracias narcisistas que sacuden el mundo. La noticia debe, al menos, parecer algo "novedoso", pero lo que ocurre en Afganistán está condenado a  ser normalidad y esta solo se rompe en ocasiones como la de un terremoto.



Sí, las mujeres son invisibles prácticamente. No se las ve ni en la destrucción natural de un terremoto. No deben ser vistas ni escuchadas, lo que no significa que no sientan el doble dolor de la invisibilidad y de los estragos del terremoto.

En estos tiempos en los que algunos se dedican al negacionismo de la violencia de género o de la existencia del patriarcado, deberían darse una vuelta por Afganistán para despejar dudas.

No en todos los países se vive en el mismo año; es solo una suposición que los hechos contradicen.

¡No olvidemos a las mujeres afganas!

 

* RTVE Play Telediario 2 "Las mujeres invisibilizadas en la tragedia del terremoto de Afganistán" RTVE.es 5/09/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/mujeres-invisibilizadas-tragedia-del-terremoto-afganistan/16719002/ 

domingo, 9 de marzo de 2025

No olvidemos a las mujeres afganas 2025

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo repetimos un grito "¡no olvidemos a las mujeres afganas!". La situación en que se las dejó tras el abandono del país ha sido uno de los mayores crímenes de irresponsabilidad cometidos hasta el momento, un anticipo de lo que están siendo las actuales políticas norteamericanas.

Tenemos las terribles imágenes de los aviones despegando con miles de personas intentando agarrarse, subirse al fuselaje, caer... por la desesperación de quedar en manos de los talibanes, tal como ocurrió. Recuerdo el caso de los traductores, de los que habían servido como tales a los ejércitos, incluido el español, que imploraban por ser llevados a otros países ante el temor cierto de ser asesinados. Algunos lo lograron, pero muchos otros quedaron a su suerte, su destino en manos de los talibanes. Pero lo que era un riesgo para los hombres, se convirtió en prisión y castigo para todas las mujeres afganas, solo por el hecho de serlo.

Entre las múltiples quejas, reclamaciones de derechos, datos, etc. que el 8-M nos ha dejado en los medios, me quedo con la carta de una joven afgana intentando que su voz sea escuchada, que este monumental drama llegue a los oídos de las más personas posibles, que no sean olvidadas.

La carta la firma Qahira Faquiri y se publica en RTVE.es el 9-M porque para este drama no hay día especial, sino que cualquiera de ellos es bueno para tratar de romper el silencio avergonzado por la situación de abandono de un país en manos de fundamentalistas que tienen en la mujer el objeto central de su obsesión.

En la carta, que lleva por título  "Un grito desde mi tierra silenciada: la voz de las mujeres de Afganistán ", se nos dice la terrible verdad de su situación:

En esta tierra, las niñas no son castigadas por los crímenes que han cometido, sino por lo que otros consideran "pecado". Aquí, las niñas son tratadas como mercancía antes de saber lo que significa ser niña. A una edad en la que aún no comprenden el sentido de la vida, sus nombres son escritos en un papel y entregados a manos que no les brindan refugio, sino prisión.

Son vendidas, intercambiadas, marcadas, sin que siquiera sepan cuál es su crimen, salvo el haber nacido niña. Matrimonios forzados, tradiciones que se han encadenado y un trato que se llama "destino". Y si alguna de ellas se levanta, dice que no quiere este destino y lucha, ¿qué sucede entonces? Entonces la llaman rebelde, desafiante y no solo no escuchan sus lágrimas y súplicas, sino que las callan con azotes.*


Los regímenes fundamentalistas, como es el de Afganistán, tienen una especial animadversión hacia la mujer. La explicación es religiosa inicialmente —la mujer es el origen de la desobediencia, de todo pecado, tienta al hombre, etc.— pero también porque es un elemento asequible, fácil de controlar. Sin más objetivos en la vida, el control de las mujeres permite hacer creer que "todo" funciona y hace sentir "poder"

Sobre este control, como bien señala la carta de la joven afgana, es posible construir una estructura social que deja las cosas claras: la mujer es el elemento que permite las operaciones que aseguran las relaciones sociales mediante el matrimonio. Para ello es preciso entregar una "mujer producto" inculta, sumisa y virgen. Por esto la vigilancia debe ser constante antes y después, solo se cambia de vigilantes.

El silencio es la faceta exterior que asegura la incomunicación absoluta. La mujer no debe tener más fuentes de relación que las que se le establecen para garantizar la ausencia de influencia. Introducirla en un burka es convertirla en un ser anónimo, no diferenciable, una portadora de su propia cárcel oscura.

¿Qué clase de ser humano resulta de estas operaciones de anulación?

En esta tierra, las mujeres tienen derecho a vivir, pero no a vivir plenamente. Tienen derecho a respirar, pero no a soñar. Las quieren, pero no por sus sueños, ni por sus pensamientos, sino para que se sienten en un rincón, en una sombra, y nunca se levanten.

Aquí, las heridas que se infligen en el alma de las mujeres son tan profundas que no pueden verse y son tan pesadas que no deberían ignorarse.

Nosotras somos esas chicas a quienes les cerraron las puertas de la escuela, pero nunca se cerrarán las puertas de nuestros corazones al futuro.* 

Es esa capacidad de resistencia lo que convierte a la mujer afgana en admirable. Saben que es una lucha por anularlas y que la respuesta debe ser salir del silencio y la oscuridad en la que se les obliga a vivir. Por eso es importante la solidaridad que les dé visibilidad fuera porque la de dentro se les niega. Hay que hacerlas visibles, que se sientan con aliento, que sufrimiento importa.

Con su represión, las mujeres afganas crecen con ilusiones, con sueños. No las están venciendo, sino, por contra, hacer que sean ellas las que saquen fuerza de su represión.

En la carta podemos leer al final:

El mundo puede habernos olvidado, pero en nuestros corazones siempre hay una llama de esperanza que nunca se apaga.

Somos mujeres que, lejos de debilitarnos, nos hacemos más fuertes con las dificultades. Hemos soportado dolores que ninguna palabra puede describir, pero sabemos que llegará el día en que el mundo conocerá nuestro sufrimiento.

El día en que tomaremos lo que es nuestro, no con súplicas, sino con la fuerza de nuestra resistencia. No tememos a nada, porque creemos que llegaremos a lo que merecemos.

El mundo de hoy puede habernos cerrado los ojos, pero nuestro mañana estará lleno de luz; porque somos mujeres que nunca dejaremos de luchar y, al final, alcanzaremos todos nuestros sueños.*

 Por eso es importante, esencial no olvidar, recoger sus palabras, las únicas posibilidades que tienen de manifestar sus sueños e ilusiones, la verbalización de un futuro que pueda ser llamado así.

¡No olvidemos a las mujeres afganas! Desde aquí nuestro apoyo y admiración.

* QAHIRA FAQIRI "Carta de una afgana Un grito desde mi tierra silenciada: la voz de las mujeres de Afganistán" RTVE.es 9/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250309/grito-desde-tierra-silenciada-voz-mujeres-afganistan/16481980.shtml

martes, 17 de septiembre de 2024

El integrismo contra las vacunas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Leemos en Independent en Español la noticia de los problemas en Afganistán para vacunar a los niños contra la polio. Los integrismos recelan de los remedios que puedan suponer una merma de su influencia sobre la población. Es parte de su estrategia no solo el control y la dependencia sino establecer una "explicación coherente" con su propio plan y visión del mundo.

La Ciencia y lo que esta pueda aportar como explicación y acción es vista como un obstáculo. Esto no es nuevo y forma parte del rechazo en favor de las explicaciones teológicas. Esto es especialmente intenso para el establecimiento de "recompensas" y "castigos" o simplemente como forma de "destino" contra el que la medicina propone luchar.

El titular de la noticia es "El Talibán suspende las vacunaciones contra la polio en Afganistán, según la ONU" y se nos explica el crecimiento de la polio ante la falta de una política de vacunación eficaz:

El Talibán ha suspendido las campañas de vacunación contra la polio en Afganistán, según dijo el lunes Naciones Unidas.

Afganistán es uno de los dos países en los que nunca se han detenido la expansión de la enfermedad, que puede causar parálisis o la muerte. El otro es Pakistán.

Las agencias de la ONU recibieron la noticia de la suspensión antes de que comenzara la campaña de inmunización de septiembre. No se dieron motivos para la decisión y en un primer momento no había nadie disponible para hacer comentarios en el gobierno controlado por el Talibán.

Un miembro destacado de la Organización Mundial de la Salud dijo que estaba al tanto de conversaciones para abandonar la estrategia de vacunaciones puerta a puerta y sustituirlo por vacunaciones en lugares como mezquitas.

La OMS ha confirmado 18 casos de polio en Afganistán este año, todos salvo dos en el sur del país. En 2023 se detectaron seis.*


 

Cuesta asimilar esto, que el gobierno de un país pueda abandonar una política eficaz de vacunaciones. La visión de las epidemias como algo que Dios envía no es nueva y está en la idea de las "plagas" como castigos. Tiene algo que ver con un concepto retrógrado en el que el destino está en manos de Dios y oponerse es un tipo de "rebelión" orgullosa, de soberbia.

Pero hay algo más. Un pueblo que va contra la Ciencia y es incapaz de abandonar esa idea retrógrada, está condenado a la dependencia exterior: el remedio viene de fuera. Eso supone que se reconoce el problema real, la enfermedad y sus causas, así como la propia incompetencia. No tiene sentido aceptar la Ciencia como remedio y no aplicarlo; no tiene sentido proclamar la superioridad religiosa si luego hay que aplicar vacunas.

Ya ocurrió con la pandemia y seguirá ocurriendo con cada nuevo caso de enfermedad que necesite de vacunación para frenarla. Un sistema como el de los talibanes no puede permitirse el lujo de mostrar que las vacunas funcionan.

Tampoco pueden permitirse, por ejemplo, mostrar que las mujeres pueden ejercer profesiones, realizar estudios, etc. No se puede proclamar que los hombres son superiores y deben vigilar a las mujeres y luego encontrarse con una realidad que muestra lo contrario. Por eso se las silencia y oculta.

La cuestión de las vacunas, nos informan, no solo se da en el Afganistán de los talibanes:

Las campañas contra la polio en la vecina Pakistán se ven empañadas a menudo por la violencia. Grupos armados atacan a los equipos de vacunación y a los policías que les escoltan, con afirmaciones falsas de que las campañas son una conspiración occidental para esterilizar a los niños.*

La "explicación" es un ejemplo de "bulo" cuya función es evitar que pueda surgir cualquier grado de "simpatía" provocada por la efectividad de las vacunas. Los integristas no tienen sentido del valor de la vida humana. Por eso pueden sacrificar a miles de personas con tal de que su imagen de mediadores con la divinidad no quede deteriorada ante el pueblo.

Los ataques contra los equipos médicos es otra vez una variante de lo dicho. El totalitarismo religioso necesita de la "enfermedad" para hacer ver que es Dios quien está detrás de lo que sucede, que todo es su decisión. Mientras esta imagen se mantenga, ellos podrán controlar el mundo que les rodea.

También en Occidente tenemos nuestros "antivacunas". No lo olvidemos.

* "El Talibán suspende las vacunaciones contra la polio en Afganistán, según la ONU" Independent en Español /Asocciated Press 16/09/2024 https://www.independentespanol.com/estilo/salud/el-taliban-suspende-las-vacunaciones-contra-la-polio-en-afganistan-segun-la-onu-b2613577.html

domingo, 25 de agosto de 2024

Silenciosas e invisibles, las mujeres afganas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se quejaba hace unos días la periodista Almudena Ariza en un tuit del silencio e indiferencia que rodea a la situación de la mujer en Afganistán. Desde que se les dio el poder a los talibanes, las decisiones de estos retrógrados terroristas oficiales no han dejado de escandalizar por su rotundidad. Los talibanes son una puerta abierta al horror con un objetivo preciso: las mujeres. Son la encarnación de algo que no debería existir, que no representa religión sino cárcel moral y real, una condena absoluta.

Los talibanes son la demostración de los orígenes patriarcales de las religiones, de su terror disfrazado de virtud. Mientras otras han conseguido espiritualizarse y humanizarse, el islam de los talibanes es un anacronismo contra el tiempo y la historia, es una gigantesca farsa autoritaria que no merece ser respetada ni por las personas que dentro del islam han entendido que la virtud y el pecado son otra cosa.

En RTVE.es leemos las nuevas medidas desarrolladas en su carrera por lograr el paraíso en la Tierra:

"De acuerdo con esta ley, el Ministerio -para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio- está obligado a ordenar el bien y prohibir el mal (...) y también es responsable de la paz y la fraternidad entre la gente", ha indicado el portavoz del Ministerio de Justicia, Barkatullah Rasooli, en una declaración publicada este viernes por el canal afgano Tolo News.

En el artículo que se refiere al hiyab, la norma establece como necesario que las mujeres se cubran el rostro y el cuerpo para evitar "causar tentación", y evitar el sonido en público o de la voz en alto de mujeres, incluyendo cantar, recitar, o hablar frente a micrófonos, ya que se considera falta de "modestia". Asimismo prohíbe a los conductores transportar mujeres adultas sin un tutor masculino legal.

"La implementación de la sharia y el hiyab es nuestra línea roja. No podemos negociar con nadie sobre estos asuntos", ha dicho en una reunión con las autoridades el ministro de la Virtud y el Vicio, Mohammad Khalid Hanafi, según Tolo.*


 

Ni vista ni escuchada, las mujeres afganas se "esfuman" de la mente de los únicos que cuentan, los varones. Si hay algo que preguntarse sobre este "machismo místico" es por qué al paraíso se accede a través del "martirio" del terrorismo y no es entra en él por la presencia de las mujeres. ¡Extraña visión del mundo! Es un radicalismo que aplaude el matar y aplaude encerrar a las mujeres en el silencio por su perversidad congénita.

No hay mujeres que sean "buenas". Solo la mujer invisibilizada, silenciada, encerrada... es factible porque, de otra manera, invade la mente del hombre, del varón, que en su debilidad congénita, se deja arrastrar hacia el vicio por su sola visión o sonido.

La mujer no debe salir sola; debe estar sometida a la vigilancia constante de un guardián. Sola es un peligro, porque en su naturaleza está causar el mal, lo quiera o no, simplemente con que se la contemple. No es necesaria su voluntad; es simplemente su existencia. Su voz, su olor, la visión de cualquier parte de su cuerpo... su recuerdo son causas del mal, de la perdición del varón, el gran desastre, el paraíso se quedaría sin guerreros. ¿Y que se haría entonces con las "huríes" de premio? Terrible paradoja sean mujeres el premio a haberlas aborrecido, denigrado, encerrado. Eso sí, vírgenes y bellas, las cheerleaders de la otra vida.

De esta forma quedan establecidos los dos polos: la debilidad del varón y la maldad intrínseca de la mujer. El varón olvida sus obligaciones y la mujer le hace olvidarlas. El recuerdo de "Eva" está muy presente. Con ella nos echaron del paraíso. ¡Ya ha llovido!

La queja de Almudena Ariza es cierta. Aunque los medios sí dan noticias, solo profundizan en lo que esto supone en contadas ocasiones. Es el peligro de haber normalizado un comportamiento que algunos irresponsables llaman tradiciones. No hay que confundir las "tradiciones" con las "malas costumbres". Esto no es "diversidad cultural", sino barbarie a secas. Todo lo que hace daño al otro de esta forma selectiva es simplemente malo.

Ahora se condena su voz, su caminar sola, su sola visión en una calle. El mundo (masculino) debe olvidar su existencia pública y doblegarlas en privado. Es un muy mal ejemplo en esa competencia por la virtud que se establece entre países y grupos fundamentalistas.

Con estos escritos llamamos a que no olvidemos a las mujeres afganas y en especial a que acojamos a las que escapan. Hay que ayudar a que existan esas mujeres rebeldes y a que su rebeldía tenga sentido, que obtengan la mejor formación para cuando regresen y tengan que sacar ellas al país de la oscuridad y la ruina. Serán ellas, sin duda, las únicas capaces de hacerlo. Son mujeres como esas atletas que ha participado en los Juegos Olímpicos repudiadas por su propio país y de las que apenas hemos escuchado nada entre tanta fanfarria. ¿Qué ha sido de ellas? Sus medallas son de otro orden.


Tenemos, en cambio, el ejemplo de la deportista afgana descalificada por llevar en su ropa la frase "Free afghan women". No dudo que las reglas sean las reglas, pero estas parten del equívoco principio de que todos son iguales y por ello deben cumplirlas. ¡Feo mensaje sobre lo que es importante se ha mandado al mundo y en especial a las mujeres afganas! Demasiadas razones para ser razonable. No quiero imaginarme cómo se sintió esa mujer que se jugaba la vida por practicar break dance, algo que es solo un divertimento deportivo para el resto del planeta. ¡Triste! Para mí, la actuación por encima de cualquier récord del mundo, la que da sentido al deporte.

¡No olvidemos a las mujeres afganas, no las convirtamos en rutina informativa, en "tradición" cultural o en rareza exótica!  

The Conversation 2023

* "Los talibanes prohíben el sonido de la voz de mujer en público y marcan el hiyab como obligatorio en Afganistán" RTVE.es / EFE 23/08/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240823/talibanes-prohiben-sonido-voz-mujer-publico-marcan-hiyab-como-obligatorio/16225200.shtml

jueves, 15 de agosto de 2024

Los derechos de las mujeres afganas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que ocurre en Afganistán desde que los talibanes volvieron al poder no tiene parangón. Y no puede ser olvidado pese a su "normalización institucional". Oficialmente, en Afganistán lo único que ocurre es que se cumple la "ley de Dios"- Y este dejó dicho a alguien que las mujeres debían ser ignorantes y sumisas. La ignorancia se logra impidiendo su acceso a las escuelas, por lo que hay que mantenerlas alejadas de ellas. La sumisión se logra vigilando y castigando, matando si es necesario. No ha crimen al matar a una mujer insumisa, solo cumplimiento de la "ley de dios". Cada muerte de una mujer insumisa es un paso hacia el paraíso.

Hoy se vuelve por partida doble a abrir la ventana hacia ese país (al que van a hacer turismo y a morir los españoles de 80 años). RTVE.es lo hace mediante la publicación de una carta, bajo nombre falso, que se ha titulado "Mi amado Afganistán, convertido en una prisión a cielo abierto":

En las sombras de un país olvidado, me despierto cada día con el corazón pesado y los ojos húmedos. Soy una mujer afgana, una vez llena de sueños, ahora prisionera en mi propia tierra. Mis manos, que alguna vez sostuvieron libros de literatura española en la Universidad de Kabul, ahora tiemblan al correr las cortinas para mirar furtivamente el mundo exterior.

He intentado escapar tantas veces que he perdido la cuenta. Cada intento es una herida más en mi alma. Recuerdo la última vez: estaba en el aeropuerto de Kabul, con mi pequeña hija en brazos y mi hijo aferrado a mi falda. Podía ver los aviones, tan cerca y a la vez tan inalcanzables. Los gritos, el caos, el miedo palpable en el aire. Un talibán me empujó, mi hijo lloró y, una vez más, la esperanza se desvaneció como humo en el viento.

Desde que los talibanes tomaron el control, mi amado Afganistán se ha convertido en una prisión a cielo abierto. Las calles que una vez resonaban con las risas de las niñas camino a la escuela ahora están silenciosas y sombrías. Mi alma se marchita cada vez que paso frente a la universidad cerrada, recordando mis sueños de una maestría en Literatura Española, ahora tan lejanos como las estrellas.*


La carta desvela el dolor de la pérdida de los sueños ante una realidad inhóspita, cruel e injusta. Es un mundo que no te deja salir y en el que no se puede vivir. Solo cabe refugiarse, olvidadas, bajo los burkas y en el interior de las casas, ese mundo que no es metáfora llamar "prisión", como la autora hace, "prisión a cielo abierto".

Mientras escribo, me llegan a la memoria las imágenes de la gente intentando agarrarse a los fuselajes de los aviones que despegaban, las pistas llenas miles de personas desesperadas intentando huir de la entrada de los talibanes. No fue posible hacerlo peor, con mayor irresponsabilidad. Recuerdo los dramas de los traductores españoles intentando explicar que si se quedaban los mataban los primeros.

Ahora entendemos con toda profundidad aquel drama a la vista del actual, igual de cruento, igual de cruel. Esta vez son las mujeres las víctimas del sistema; las mujeres las que mueren por rebelarse en la única guerra que los talibanes sienten que ganan. Es más fácil reprimir, encerrar, matar mujeres... que enfrentarse a guerras exteriores que saben que perderán.

La carta de la mujer afgana debe ser leída y entendida en lo que representa, en lo que supone para el país. Muchas han logrado salir del esa cárcel bendita, luchan en sus países de destino por sobrevivir y con la memoria del desastre dejado atrás.

Los datos que nos llegan del informe de la ONU-UNESCO sobre el drama educativo, el de la represión escolar son terribles y nos hacen preguntarnos sobre ese destino que ha de llegarles, el de educación cero, la sola voz de "dios" en su versión más misógina, dentro de un discurso que ve todos los problemas del universo en la mujer. Nadie responde de un país obsesionado con la vigilancia y que vive paradójicamente de la caridad del mundo y del cultivo de plantas que acabarán siendo drogas.


En 2023, la BBC escribía: "Afganistán es la capital mundial de la drogadicción. Se calcula que 3,5 millones de personas son adictas, en un país de unos 40 millones de habitantes, según la Oficina Internacional de Estupefacientes y Fuerzas de Seguridad."** El consumo de heroína en las calles es un espectáculo que poco tiene que ver con la promoción turística artificial antes señala, donde unos inexistentes afganos sonríen tendiendo la mano a los incautos turistas que caen en las fantasías generadas para el exterior.

La droga fue un negocio mucho tiempo para financiarse con la producción de opio. Hoy, pese al combate contra la droga, los efectos, como señala la BBC, se siguen notando en las cifras terribles de drogadicción. Luego, el mercado hace de las suyas con los precios que se disparan,

Pero es la educación la que genera la cárcel invisible de las mentes, la producción de incultura, de pasividad, de ocultación de la existencia de un mundo de posibilidades para las mujeres que les aleja de esa masculinidad tóxico-religiosa que les convierte en necesarios carceleros. La vigilancia y represión de las mujeres da sentido a sus inútiles vidas, las barniza de santidad orgullosa. Una mano castiga, la otra se usa para recibir el sustento que la inutilidad no cubre.

El informe de UNESCO es claro y terrible en su exposición de la situación, tal como se recoge de Independent en español: 

El Talibán ha impedido deliberadamente la escolarización de 1,4 millones de niñas afganas mediante sus prohibiciones, dijo una agencia de Naciones Unidas el jueves. Afganistán es el único país del mundo que prohíbe que las mujeres cursen educación secundaria o estudios superiores.

Tras su llegada al poder en 2021, los talibanes vetaron la presencia de niñas en las aulas más allá de primaria porque sostenían que no cumplía con su interpretación de la sharia, o ley islámica. Estas prohibiciones no afectan a los niños y no han dado signos de tomar las medidas necesarias para reabrir las aulas y campus para mujeres y niñas.

Según la UNESCO, al menos 1,4 millones de niñas han sido deliberadamente privadas del acceso a la educación secundaria desde la llegada del grupo al poder, lo que supone un aumento de 300.000 desde su último recuento en abril de 2023, a medida que cada vez más niñas llegan a la edad límite de 12 años.

“Si sumamos las niñas que ya estaban fuera de la escuela antes de que se introdujesen las prohibiciones, ahora hay casi 2,5 millones de niñas en el país privadas de su derecho a la educación, lo que representa el 80% de las niñas afganas en edad escolar", indicó la agencia de la ONU.

No se pudo contactar de inmediato con el Talibán para realizar comentarios.***


No sé si entrarán en el paraíso, pero sí que han convertido el país en un infierno. Algunos están satisfechos por esta transformación, otros se van cuando pueden y las mujeres que se quedan sufren sin límite.

No, no debemos olvidarnos de las mujeres afganas (ni de algún otro lugar), no debemos olvidarnos por mucho que la situación se "normalice". Esto —un escándalo universal— no puede dejar de ser "noticia". 

El tiempo que los talibanes estuvieron alejados del gobierno se generaron expectativas para las mujeres, que empezaron a estudiar, a trabajar, a ser independientes. La salida precipitada y sin garantías para lo que se dejaba atrás ha sido uno de esos hechos que nunca se condenarán bastante por sus efectos desastrosos y su insensibilidad irresponsable. 

No es solo la lucha por el derecho a la educación, a poder salir del círculo cerrado del conocimiento limitado. A este le siguen los derechos al trabajo y a la autonomía. Todos van encadenados en una serie que marca la vida de las mujeres. 

¡No nos olvidemos de las mujeres afganas!

* HILA "Mi amado Afganistán, convertido en una prisión a cielo abierto" RTVE.es 15/08/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240815/amado-afganistan-convertido-prision-a-cielo-abierto/16210757.shtml

** Yalda Hakim "El duro operativo del Talibán para sacar a los drogadictos de las calles" BBC News Mundo  11/04/2023 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65189933

*** Riazat Butt "El Talibán impidió deliberadamente la escolarización de 1,4 millones de niñas afganas, según UNESCO" Independent en español 15/08/2024 https://www.independentespanol.com/noticias/mundo/asia/el-taliban-impidio-deliberadamente-la-escolarizacion-de-1-4-millones-de-ninas-afganas-segun-unesco-b2596676.html

domingo, 9 de julio de 2023

La misoginia talibán aumenta

  Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los talibanes han dado un paso más en su cerco a las mujeres. A la prohibición de estudiar (¿para qué?) o de trabajar en ONG extranjeras que intentan ayudar a superar esta miseria económica y moral institucionalizada que es el régimen virtuoso de los talibanes, se suma ahora una nueva prohibición, la de los salones de belleza (¿para qué?)

Me viene a la memoria el momento en el que los islamistas ganaron las elecciones en Egipto, como Mohamed Morsi al frente. Grupos de Hermanos Musulmanes y salafistas fueron lanzados a las peluquerías y salones de belleza a intentar cerrarlos.  Las mujeres los sacaron a golpes de las peluquerías y salones; aquello era su territorio y no se iban a dejar amedrentar.

La obsesión islamista con las mujeres es fruto de sus propias raíces, de su forma de ver el mundo y, en él, la posición de la mujer. Desde sus razonamientos, nada hay más justificado que cerrar esos lugares en los que las mujeres se dedican a poner sus "armas" a punto para poder doblegar a los hombres.

La mujer es el peligro. Lo es desde el origen. Dios dejó el encargo claro de que los varones las vigilaran y controlaran para evitar los males mayores. Estos males no son solo para los hombres que caen en sus infames redes, sino para toda la sociedad, que acaba desintegrándose. Los grandes males han venido siempre se las mujeres, es u mantra.

El hombre es siempre inocente. Es la mujer la que le arrastra hacia el mal. Debe estar vigilante, ejercer el control de las hembras que estén a su cargo sin bajar la guardia.

Impidiendo que estudie y se forme se controla su perversa mente; se controla igualmente que no tenga recursos económicos para poder independizarse de la tutela. Impidiendo que salga, que trabaje fuera, se evita que ponga en contacto con otros, que transmita sus planes y mañas a otras mujeres. Si trabaja en un lugar con hombres, estos pierden su concentración y acaban cayendo en sus garras.

Con la prohibición de los salones de salones y peluquerías se está controlando su principal arma, la belleza, con la que seduce  a los hombres que inician un declive, perdiendo la capacidad de razonar.

Este es el montaje ideológico que los islamistas de todos los países musulmanes han hecho suyo. El grado de implantación depende del poder que puedan desplegar en cada caso. Lo que hemos señalado de Egipto es solo una pequeña muestra, una forma de manifestar los planes demasiado deprisa. Hay que ir poco a poco, como Erdogan en Turquía, desmontando la sociedad pieza a pieza. Ya llegará el momento.

En RTVE.es señalan:

Este veto, otro más que se añade a la lista de prohibiciones impuestas a las afganas desde la llegada al poder de los talibanes en agosto de 2021, supone también una pérdida importante de las pocas fuentes de ingresos.

"Miles de familias encabezadas por mujeres perderán fuentes de ingresos. Esto es realmente difícil para nosotras para sobrevivir y es una especie de tortura para nosotras", ha dicho una maquilladora en un centro de estética de Kabul.* 

La realidad es que pese a la doctrina, hay muchas mujeres que son el sustento de sus familias, mientras los maridos charlan con un té en la calle asegurando que el mundo va mal y a ellos les va bien. Con las crisis, muchas veces son las mujeres las que sostienen la economía familiar, las que se encargan de trabajos básicos pero necesarios, muchas veces desde sus propias casas. Eso, por supuesto, debe quedar oculto a la vista no sea que vean al marido, que se encarga de mantener la "imagen". Recuerdo un caso en que una mujer fue "castigada" por comprar a crédito en la tienda del barrio. Da igual que no hubiera dinero; lo que importaba era el "honor" del marido, que quedaba en evidencia al no llegar el dinero.

Eso salones y peluquerías son espacios de trabajo de mujeres y para mujeres. Como se señala en la información, es parte de esa peculiar economía que los talibanes manejan con férrea mano machista y patriarcal. No quieren que haya espacios que no puedan ser controlados y los desmantelan.

Cuando se leen noticias como estas, cuando cada día estamos teniendo la muerte de alguna mujer en España a manos de un marido, novio o pareja, o de desconocidos que realizan violaciones en grupo ,no podemos dejar de pensar en esa violencia, ese pensamiento que hay detrás, que la niega como violencia. Es sorprendente cómo puede cegarnos la ideología, acabando en negacionismo vergonzoso.


La violencia machista es la misma. Es violencia de género y ese género construido culturalmente es la de una cultura que niega la igualdad, base del problema, y proclama la superioridad del varón, amo, dueño del destino según esa "ley natural" que algunos genios proclaman.

Es la misma que proclaman los talibanes y demás grupos del fundamentalismo de cualquier género. El mundo es de los hombres, proclaman; Dios se lo entregó a ellos para que lo vigilaran y vigilaran a las mujeres que podían destruirlo. No hay otra.

Los que intentan enmascararla deberían ser conscientes de que eso es un atraso cultural con complejas ramificaciones y manifestaciones. Por eso es esencial profundizar en la igualdad de los derechos, en eliminar limitaciones y trabas que son vistas como "naturales", "divinas" o de cualquier otro origen inmutable.

Hay mucho "talibán" suelto. No son un privilegio del mundo islámico, que tiene las mismas raíces pero has sido incapaz de evolucionar. Por el contrario, todos estos grupos niegan la posibilidad de evolución; hay que llegar a la "perfección" de los tiempos del profeta, imitarle en todo. Da igual los siglos que pasen; ese es el punto perfecto de la Historia en su devenir. Hay que retroceder hasta él. Los talibanes y salafistas son los ejemplos más claros de esta forma de ver el mundo. Pero no hay que perder de vista los retrocesos en el mundo occidental de mano de otros fundamentalistas, los nuestros, que esperan agazapados para teorizar. Después están los casos prácticos, las consecuencias de esta visión negativa y retrógrada del mundo. La violencia estalla porque se justifica, porque no se corrige.

No olvidemos a las mujeres afganas, dejadas a su suerte por una jugada electoral, por una absoluta desidia, por una mentalidad colonial irresponsable, por un silencio vergonzoso. 

* "Los talibanes prohíben los salones de belleza para mujeres en Afganistán" RTVE.es AGENCIAS 4/07/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230704/talibanes-prohiben-salones-belleza-para-mujeres-afganistan/2451155.shtml

miércoles, 25 de enero de 2023

Las escuelas afganas escondidas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando he leído la noticia lo primero que me ha llegado a la mente es un viejo libro de triste actualidad, "Leer Lolita en Teherán". En él se nos contaba cómo las mujeres se tenían que esconder de los teócratas iranís que impedían acceder a la enseñanza a las mujeres. Leer la novela de Vladimir Nabokov simbolizaba la resistencia a los censores del régimen, por un lado, pero también el cierre de un espacio. Sabemos que las mujeres de Irán siguen resistiendo, que no han conseguido, pasado los años, acabar con su inquietud, con su deseo de liberarse del yugo de la ignorancia con el que se pretende controlarlas.

La noticia me llegaba desde RTVE.es y esta vez es similar, la ocultación de las mujeres en escuelas clandestinas para poder seguir adelante, lo mismo que ocurrió en Teherán con las estudiantes que se escondían bajo sus velos para ir a las casas en las que se impartían enseñanzas, en las que se leía Lolita como alternativa al silencio y al encierro. La noticia nos cuenta la resistencia de las mujeres afganas, además de en la calle, en las escuelas escondidas:

Marzia estaba a punto de terminar la carrera de Farmacia en la Universidad de Kabul cuando los talibanes anunciaron la prohibición del acceso de las mujeres a la educación superior. A esta joven afgana, que vive junto a sus seis hermanas, su hermano y su madre en la capital de Afganistán, tan solo le quedaban seis meses para poder convertirse en farmacéutica, pero las autoridades de Kabul decidieron arrebatarle este derecho.

Antes de vetar a las mujeres el acceso a la universidad, los talibanes también prohibieron el acceso de las niñas a la educación secundaria. Según la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), actualmente el 80% de las niñas y mujeres afganas en edad escolar no recibe ningún tipo de educación.

Para lograr que estas niñas y adolescentes puedan continuar con su derecho a ser educadas, Marzia junto a otras 10 mujeres dan clase en una escuela clandestina a alrededor de 1.500 chicas.

"Son chicas que tienen entre 12 y 23 años. Estudiantes que no pueden ir a la escuela desde el año pasado", explica en declaraciones a RTVE.es desde Kabul. "En nuestra escuela estudian Informática, Lengua y también clases de inglés, para que puedan comunicarse en otros países, ya que no pueden continuar su educación dentro de Afganistán", detalla.*


Los talibanes son un anacronismo interesado, con muchos respaldos en el mundo islámico, siempre en competencia por ver quién sigue más fielmente los deseos del profeta. La competición por esta extraña virtud es el motor por el que muchos regímenes autoritarios saben que no serán tocados mientras se cumplan estas exigencias coránicas interpretadas con el rigor que vemos. Para que todo se cumpla, hay que cerrar los países y, sobre todo, cerrar las mentes. Las mujeres saben que el objetivo es reducirlas espacial y mentalmente hasta quedar reducidas a una sombra sumisa, con finalidad de atender al varón, hacer que se sienta esa copia del profeta llamada a la perfección. Pero no es fácil encerrar el mundo ni las mentes, hay demasiadas puertas y ventanas, demasiadas conexiones.

Leía en esto días la novela "Debo todo a tu olvido" (Alianza 2010) de la argelina asentada en Francia Malika Mokkadem. La novela apareció en francés en 2008 y contiene algunas precisiones sobre el papel de la ignorancia como estrategia de los islamistas, como forma de hundir a las mujeres para que no puedan emerger, salir a la luz:

En realidad, todo el país, Argelia, encaja en el papel de Medea. Ella fomentó la violencia, los abusos de poder con esa suerte de placer destructor. Quien ha asesinado a unos y exiliado a otros incinera en hornos a recién nacidos y abandona a otros niños con heridas insoportables. Sigue mutilándose al relegar a la mitad de su población, a las mujeres, al rango de individuos de segunda clase en sus leyes. «¡Argelia sólo saldrá adelante gracias a las mujeres!» Ese tópico, repetido en Francia y en otras partes hasta la saciedad, exaspera a

Selma. Hace ya mucho tiempo, Chija Rimitti, la gran dama del rai, cantaba con su sarcasmo habitual: «El bien es mujer y el mal es mujer». Celebraba con un júbilo desatado, canalla, aquello de lo que las mujeres siempre se avergonzaban: el sexo, el amor, la embriaguez... Nunca el parir ni todo lo que puede provocar. ¿Cuántas tórridas Rimitti harán falta para arrancar a las mujeres de sus arcaísmos? Y de sus pesos muertos?

Selma podría responder a Rimitti como a ese discurso políticamente correcto: Argelia sólo saldrá adelante cuando sea un país laico y se dote de leyes igualitarias. Cuando acabe con el oscurantismo. Cuando las escuelas de la república dejen de ser el lugar donde se sumerge a los niños en las tinieblas.

¿Pero cómo creer que para acabar con la parte oscura de los seres humanos bastaría con una democracia de verdad, una enseñanza de calidad que desarrollara el espíritu crítico, las libertades y la responsabilidad derivados de ella? Se han cometido aquí tantos actos de violencia sin que nunca se haya impartido justicia... tantos traumas siempre negados, siempre encubiertos...

¿Salen indemnes las civilizaciones más importantes de la parte tenebrosa oculta en los seres humanos? (75-76)

Las preguntas de la protagonista, Selma, la mujer que ha podido desarrollarse fuera de Argelia, en Francia, se las hacen probablemente muchas otras mujeres en diferentes partes del mundo islámico: ¿es suficiente una democracia para cambiar esa parte oscura del ser humano que las ha oprimido? ¿Esos "arcaísmos" dominantes en la sociedad construida como una cárcel física y mental, pueden desaparecer?

Lo que sí resulta evidente es que las acciones posibles son necesarias, es decir, hacer todo lo que se pueda hacer. El retroceso en muchos de estos países lo hemos visto en Afganistán, donde tras años de ocupación, la oscuridad regresó con toda la fuerza y violencia necesaria para encerrar de nuevo a las mujeres en la oscuridad. La creación de esas escuelas clandestinas en Afganistán son un síntoma del deseo de libertad, pero también un indicador del conflicto y del enorme riesgo que asumen. Esas mujeres tienen en ellas las semillas de la libertad, no se doblegan, pero la lucha es desigual. Los talibanes, con el Corán en la mano, son implacables, no se detienen. Cada crimen es para ellos un paso más hacia su sentido de la santidad, están más cerca del paraíso.

Afortunadamente y por ahora, una parte de la población prefiere ayudarlas: 

Para evitar que las autoridades de Kabul descubran este lugar, los vecinos de la zona ayudan a estas profesoras y alumnas que desafían las normas impuestas por el régimen extremista islámico. "Les hemos pedido que si viene alguien de los talibanes y les preguntan si hay alguna escuela por aquí, digan que no", indica esta joven afgana. "Si hay algún problema nos avisan para que cerremos las puertas de la escuela ese mismo día o el siguiente", añade.

Pero además de la ayuda de los vecinos, las propias alumnas deben cumplir una serie de normas para poder mantener la escuela oculta de los talibanes. "Pedimos que si no confían en alguien, no le cuenten que van a la escuela. Que digan que van a aprender a coser, cualquier cosa excepto ir a la escuela", detalla la profesora.

Marzia se esfuerza cada día por cuidar a sus alumnas y evitar ser descubierta. Sin embargo, afirma que "la mayor parte del tiempo nos sentimos amenazadas". "Nos amenazan por teléfono, a través de WhatsApp y Facebook. Nos envían cartas amenazantes diciendo que estamos ayudando al enemigo", señala. Además, denuncia que los talibanes también la han atacado directamente. "Me hicieron una herida en la mano y en la cara cuando iba a la escuela", recalca.* 

La herida son esas marcas que la identifican. Así será más fácil encontrarlas y sacarlas de sus escondites. Es difícil entender el sentido arcaico de todo esto; en comparación, que nos contaba la novelista argelina se queda corto, pero el objetivo es el mismo, un mundo masculino en el que las mujeres son solo sombras complacientes, sombras que se disuelven en la oscuridad de la que se habla en la novela de Malika Makkedem.

Todavía no se ha comprendido el efecto terrible de la apresurada retirada occidental de Afganistán. Solo ahora, a la vista de lo que ocurre, podemos empezar a comprender la desesperación de los que se agarraban a un tren de aterrizaje para intentar huir del país. La muerte era preferible a lo que estaba por llegar. Solo ahora comprendemos la acumulación de errores e intereses que mantuvieron a una clase dirigente cobarde al frente de un país mientras tenían tropas extranjeras en sus territorios, los que abandonaron rápidamente en cuanto tuvieron ocasión. Solo unos pocos resistieron en algunas zonas.

 ¡Qué razón tenían aquellas mujeres que denunciaron que el gobierno afgano estaba negociando con los talibanes el destino de las mujeres, con sus derechos! Muchas quedaron en ruta hacia su independencia, su autonomía, algo que los talibanes no pueden aceptar como sistema retrógrado que son, como forma retrógrada y autoritaria de ver el mundo.

En el Día Internacional de la Educación es justo dedicar este texto a aquellas —entre muchas— que padecen por querer alcanzar una educación que las libere. Un país que prohíbe estudiar a sus mujeres, que las encierra, que les impide acceder a libros y escuelas... es solo un tipo de cárcel; no es un país ni debe reconocerse como tal, tengan lo que tengan bajo el suelo o en el cielo. Nada justifica este terror.

Los que desperdician o desprecian la educación deberían mirar hacia otros lugares donde abrir un libro puede significar la vida o la muerte.  


* Laura Gómez Díaz "La mujer que desafía el veto talibán con clases clandestinas: "Temo por mi vida, pero irme sería la última solución" " RTVE.es 24/01/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230124/mujer-desafia-veto-taliban-clases-clandestinas-afganistan/2416674.shtml