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miércoles, 29 de abril de 2026

Malos datos jóvenes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Desde hace tiempo es preocupante la deriva de la juventud española en medio del caos social y de valores provocado por la mala imagen de los que deberían ser ejemplares y no lo son, especialmente por los casos de corrupción y la demostración de que el único valor seguro es el de sacar lo más posible antes que otros lo agoten. Esto va de una ejemplaridad muy negativa que va de los que se hacen de oro en tiempos de enfermedad vendiendo mascarillas, a los médicos que violan a sus pacientes en el quirófanos, a los políticos de todos los partidos permanentes en los tribunales, guarderías en las que se maltrata a los niños o un sin fin de casos que nos muestran cada día que no vamos en el mejor camino- Cada día aparecen casos en los que se evidencia una enorme falta de solidaridad.

Puede argüirse que estos son los casos excepcionales y que son muchos más los que cumplen. Pero la idea de ejemplaridad negativa se basa precisamente en el deseo de emular a los que trasgreden las normas para saltarse lo que afecta al común de los mortales. Otros países tienen unos principios más firmes y asentados. Nosotros, en cambio, somos más volubles ante lo negativo que vemos y nos convencemos que seguir las normas y cumplir acaba siendo de tontos, mientras que los listos son los que se salen con la suya.

Por mucho que la propaganda nos haga ver que estamos al frente de Europa y somos la envidia del mundo, la realidad es muy otra porque es más fácil camuflarla que enmendarla. Problemas como la estabilidad en el empleo o el acceso a la vivienda siguen creciendo pese a las noticias propagandísticas de que todo va bien, que nos repiten los gobiernos en todos sus niveles y colores.

Esto queda en evidencia cuando se realizan encuestas de satisfacción, especialmente cuando son los jóvenes los interrogados. En 20minutos nos dan los resultados de uno de estos estudios: 

El 68% de la juventud española declara poca o ninguna satisfacción con el funcionamiento de la democracia. Esta es una de las principales conclusiones del informe Jóvenes Españoles 2026, que este martes ha presentado la Fundación SM, y que apunta a un "desplazamiento hacia valores más individualistas y hedonistas", junto a una "clara disminución de los valores idealistas" como el compromiso con el medio ambiente, la igualdad social o de género. 

Según el estudio, realizado en la primavera del año pasado a partir de casi 1.700 entrevistas con jóvenes de 15 a 29 años, la espiritualidad gana terreno en la vida de los jóvenes: para el 38% es importante o muy importante la religión, el nivel más alto desde que comenzó a realizarse este informe, en 1984. "Además, el porcentaje de jóvenes que se identifica como católicos —incluidos los no practicantes— pasa del 31,6% en 2020 al 45% en 2025. * 

No se entiende muy bien qué forma es esta de entender la religión cuando aumentan los valores "hedonistas" e "individualistas", qué tipo de combinación hacen estos tipos de valores religiosos con otros claramente poco cristianos. Se nos explica en el texto algo de las incongruencias que se detectan:

Sin embargo, este repunte religioso no supone un retorno al paradigma tradicional. El trabajo recoge que "las identidades religiosas se vuelven más flexibles y combinan elementos de distintas tradiciones espirituales. Entre los jóvenes que se identifican como católicos practicantes, una proporción significativa afirma creer también en el karma (60,7%), la reencarnación (48,5%), las artes mágicas (44,1%), la predicción del futuro (37,1%) y las energías curativas (40,3%)".*

Lo que esto muestra no es el ascenso del sentimiento religioso sino el caos mental producido por la falta de recursos humanísticos, religiosos, etc. Es una mezcla caótica que responde precisamente a la falta de entidad y a la mezcla caótica producida por las presiones sobre la juventud.

Por muchas vueltas que le demos, solo se percibe un sistema en el que la religión, entre otros aspectos, se traduce como venta de discos de Rosalía y conciertos que revelan este caos. Poco más hay.

Preocupante es la ausencia de sentido democrático ante el mal ejemplo de los políticos:

[...] González-Anleo ha destacado que, además, el 55,8% de los encuestados está de acuerdo con que "a veces hace falta mano dura, aunque se sacrifiquen libertades" y que el 73,8% piensa que "todos los políticos son iguales". El informe recoge que "el descontento generalizado hacia la clase política refuerza el apoyo hacia soluciones tecnocráticas". De esta forma, el 75% opina que "la democracia mejoraría con más expertos elegidos por méritos y menos políticos elegidos en las urnas".*

Lo del "mano dura" se pide desde los sectores juveniles que lejos de proclamarse en rebeldía democrática, recurren a soluciones de fuerza, violentas si son necesarias. Aquí destaca la influencia de la extrema derecha de corte evangélico que proviene de los Estados Unidos y que gente como S. Bannon trajeron para Europa. Es una extraña mezcla de misticismo, autoritarismo y tecnocracia que está creciendo en muchas partes del mundo. Aquí también.

La clara ausencia de valores humanísticos ante una sociedad con la que no se sienten identificado ni amparados hace que se produzca un aumento de la violencia entre jóvenes junto a un descenso en las edades. Es una suerte de "tradicionalismo" perverso ante la carencia de modelos saludables, con valores. Frente a esto los negacionismos de la igualdad, de la ciencia, de la violencia, etc. Los datos siguen siendo preocupantes en muchos otros sectores y no auguran un futuro mejor, sino más radicalizado y con un sentido del "orden social" complicado.

Tenemos un problema o, peor aún, nuestros problemas han dejado de importarnos ya que algunos los ven como "oportunidades". Es triste que los jóvenes hayan dejado de confiar en nosotros y se lancen a un mundo alternativo en el que se entremezcla todo sin criterios. Los que viven de ríos revueltos quieren que se rebaje la edad del voto a los 16. Ellos sabrán por qué.

Preocupante la forma de enmarcar la inmigración:

Estos datos vienen a decir, según ha expuesto la también autora del informe, Ariana Pérez, que "se está asentando en una parte significativa de la juventud un discurso que interpreta la migración como una amenaza hacia la identidad cultural española" y que considera que "para integrarse en España han de dejar de lado todo su origen cultural". 

De ahí a justificar los ataques contra inmigrantes no va mucho. Copiamos lo peor de fuera y no tenemos ya recursos para enfrentarnos a ello.

Debemos leer estos informes y sacar conclusiones sobre lo más adecuado para evitar estas derivas. Lo primero es ser ejemplares en la condena y sanción de lo negativo. ¿Pero cómo hacerlo, desde qué institución que no esté ya contaminada por esta normalización perversa de lo irregular? Las instituciones en las que debíamos confiar —de jueces a Policía, de médicos a educadores, por no hablar de los políticos— ocupan negativamente nuestros titulares cada día. ¡Muchos malos ejemplos! ¡Pocas esperanzas de futuro!

 

* Lolita Belenguer "Casi el 70% de la juventud española no está satisfecha con la democracia y más de la mitad cree que "hace falta mano dura"" 20minutos 28/04/2026 https://www.20minutos.es/nacional/casi-70-juventud-espanola-no-esta-satisfecha-con-democracia-mas-mitad-cree-que-hace-falta-mano-dura_6963681_0.html

sábado, 15 de febrero de 2025

Vance en el infierno europeo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El discurso del enviado de Trump a Europa, su vicepresidente J.D. Vance ha conseguido lo que parecía imposible, superar a su maestro y jefe único. Los comentarios de estupefacción ante lo escuchado dejan pocos márgenes de interpretación y urgen a Europa a empezar a tomar medidas preventivas ante lo que está por llegar. Creo que ya no vale eso de que amaga y no pega, porque los mensajes que se están enviando, los apoyos que se buscan dentro de Europa, cada día son más evidentes y en la misma dirección.

En RTVE.es nos dan esta panorámica de lo dicho por Vance en la conferencia en Múnich: 

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha arremetido contra los Gobiernos europeos, por lo que ha calificado como "censura a la libertad de expresión" y "persecución de oponentes políticos". Unas declaraciones que han eclipsado parte de las discusiones sobre la guerra en Ucrania.

Se esperaba que la perspectiva de las conversaciones de paz dominara la cumbre, pero Vance apenas mencionó a Rusia o Ucrania en su discurso. De hecho, ha señalado que la amenaza a Europa que más le preocupaba no era Rusia o China, sino lo que llamó un retroceso de la protección de la libertad de expresión, así como la inmigración que, señaló, estaba "fuera de control".

"La amenaza que más me preocupa respecto a Europa no es ningún otro actor externo, sino la retirada de algunos de sus valores fundamentales; valores compartidos con Estados Unidos", ha declarado Vance.

En lugar de hablar sobre la interferencia rusa, el vicepresidente se ha limitado a atacar a Bruselas por cerrar redes sociales debido a la difusión contenido de odio; a Alemania por redadas contra ciudadanos que publicaron comentarios antifeministas; a Suecia por condenar a un activista cristiano; y al Reino Unido por retroceder en derechos religiosos.

Vance también ha criticado la anulación de las elecciones en Rumanía tras acusaciones de interferencia rusa, calificándolas de "palabras feas de la era soviética". Ha asegurado que si una democracia puede ser destruida con publicidad digital extranjera de bajo costo, entonces no era sólida desde el principio.*


Desde ahora Vance no solo debe ser tratado como "vicepresidente USA", sino como embajador ruso, como defensor de sus causas. Europa, por contra, es objeto de críticas que han causado indignación general en todos los países. ¿Es el trumpismo el que viene a dar lecciones de democracia, de libertad de expresión? ¿Son los que asaltaron el Capitolio, ahora indultados los que vendrán a explicarnos la democracia ante nuestra incomprensión? ¿Es el alcalde de Nueva York al que se le retiran sus cargos por corrupción para que se dedique plenamente a la deportación, como ha dicho la Justicia en manos del trumpismo?

El plan trumpista de expansión de la ultraderecha por Europa está claro. Ya vino en su momento Steve Bannon a crear las vías europeas, el camino al totalitarismo, que no es más que el nombre verdadero de este populismo reaccionario que se disfraza con grandes palabras.

Si hace unos días hablamos aquí de proteger la palabra "patriotismo" de su apropiación por parte de la ultraderecha, ahora hay que hacerlo de otras ideas grandes, en especial "libertad de expresión" y "democracia" que son sobre las que Vance trata de ejercer un derecho de propiedad en exclusiva.


Las palabras dichas por Vance en el centro de Europa no están destinadas realmente a Europa. Forman parte de la escenificación interna para hacer ver a los norteamericanos que ellos se preocupan por la salvación del mundo, que ellos defienden los "valores americanos". De esta forma, se crea ese principio heroico que quiere que marque sus actuaciones. Vance ha sido enviado al centro del infierno europeo a decir la "verdad".

Conforme avanzan las amenazas y provocaciones de todo tipo por parte de Trump y sus acólitos, se va haciendo más clara la necesidad de hacer frente a todo esto. Cómo se haga es la cuestión. Lo que es evidente es que todas estas iniciativas trumpistas para mostrar lo mal que está el mundo que no tiene la suerte de estar bajo su mano tienen que tener respuesta y freno.

La otra opción es la que busca, la rendición paulatina ante el poder estadounidense, algo que no debe producirse por el bien de la mayoría. Trump está tratando de dar la impresión, dentro y fuera, de que puede conseguir lo que quiere solo con amenazas, por lo que es esencial mostrarle lo contrario.

Trump ha enviado a Vance a Europa para que haga méritos y dé la cara por él. La técnica del subalterno es conocida. De esta forma él puede presentarse como un último recurso en el caso de que vaya mal todo. Sin embargo, nadie se atreve a decir lo que Vance ha dicho sin el permiso del jefe. El diario ABC habla de "discurso chulesco" al referirse a lo dicho por Vance en la Conferencia de Seguridad.


Las palabras de Vance son además la confirmación de la "internacional ultraderechista", una demostración de apoyo que ayude a los grupos europeos a seguir en su línea de acceso al poder. Grandes palabras y decisiones autoritarias es el plan.  Como es evidente, coincide con los deseos de Putin de desmembrar a la Unión Europea.  La RT de Putin habla de que Vance "ha aleccionado a Europa sobre la democracia".

No es cuestión solo de sentirse ofendidos por lo dicho por Vance, sino de prepararse frente a lo que nos va a llegar. Es momento de empezar a buscar soluciones europeas conjuntas. 

* "Las críticas a Europa del vicepresidente estadounidense eclipsan las conversaciones sobre Ucrania en Múnich" RTVE.es / Agencias 14/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250214/criticas-a-europa-del-vicepresidente-estadounidense-eclipsan-conversaciones-sobre-ucrania-munich/16451326.shtml 

 

domingo, 13 de octubre de 2024

Democracia y valores democráticos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dice el titular de la entrevista con Adela Cortina en el diario El Mundo que si no importa que un político robe o mienta, "entonces la democracia está perdida". ¿Se nos han muerto los valores de la sociedad y no tiene sentido la democracia más que como una lucha sucia para alcanzar el poder? Puede ser. Solo nuestra retórica buenista nos hace ver las cosas por encima de la realidad.

Hay que hablar de una "selección invertida", Los mecanismos para la selección política no eligen según los valores que se citan positivamente, sino conforme a criterios negativos. De esta forma, los mejores se alejan de la política y los que quedan son el resultado de esos factores de selección, que tienden a ser negativos.


Prácticamente todos los medios nos hablan hoy de lo que llaman la "caída en picado", tras cien días en el poder, del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer. No son muchos días, pero los hundimientos se los fabrica uno mismo. La propia forma de hacer política no perdona un error y Starmer parece haber cometido muchos en esos poco más de tres meses en el poder.

Que en todas partes aparezcan noticias sacando los colores a los políticos es indicativo de este arma de doble filo que han pasado a ser los medios, devoradores de este tipo de casos para unas audiencias cada vez más radicalizadas y, a la vez, aburridas.

Hoy son los medios los que te elevan y te hunden en un pispás. Saben que les necesitas para conseguir una imagen sólida que te eleve y mantenga en el poder y saben que caer en desgracia tiene consecuencias.

La idea de Adela Cortina no es trivial y nos afecta a todos, aunque no lo pensemos. ¿Qué nos queda de la idea de democracia? Por lo pronto hemos perdido la idea de "valores democráticos" y nos hemos quedado con su mecánica. La mecánica es todo aquello que hace sumar, son también los pactos para llegar y repartirse el poder. La mecánica, privada de valores, solo mira al poder y a la permanencia.

Los valores democráticos hacen de la convivencia el eje del sistema. La mecánica, en cambio, opone la polarización y el enfrentamiento como centro de su actuación. De esta forma extrae los peores deseos dividiendo a la gente y haciendo ver que los objetivos son irreconciliables, que una democracia es una forma de enfrentamiento no sangriento, un sustituto de la violencia. Esta se traduce en su verbalización y en calentar a unos frente a los otros, usando la constante mención de agravios para que veas en los otros el freno para tus deseos y objetivos. El líder pasa a ser un "general" al frente de un ejército.

Los valores democráticos tratan de fomentar la convivencia a través de la disminución de las desigualdades, creando una identidad común que se va ampliando hacia el concepto de ciudadano.

Cuando los miembros de una sociedad no se respetan y consideran que son los más listos los que tienen mayores oportunidades, que son las conexiones con el poder las que permiten hacer fortuna y que esa fortuna puede surgir del engaño y el robo, el sistema democrático se resiente.

La mala ejemplaridad política es una de las causas de mayor destrucción de los valores, Cuando uno ve que hacia la política solo van los desaprensivos y que se agrupan para tener más poder y conseguir mayor fortuna, la democracia se resiente aumentado su degradación. Caso absolutamente destructivos de los valores democráticos son, por ejemplo, todos aquellos que salen cada día con respecto a las carencias durante la pandemia. Me refiero a ladrones y comisionistas que, a las puertas del poder, consiguieron hacerse con millones de euros bajo la mirada cómplice o cándida de los responsables en el poder e instituciones. Poco ejemplares son los casos que están llevando a la calle a protestar a la gente por situaciones que afectan a lo básico, como ocurre con la vivienda y toda la especulación tras ella, amparada por las autoridades locales y autonómicas. Todo aquello que atenta contra esos aspectos que afectan a la vida diaria, no recibe el adecuado tratamiento para resolverlo. Los ciudadanos se preguntan sobre el sentido de la política. Las noticias hablando sobre el enriquecimiento indebido, fruto de corrupción, no ayudan a dar sentido a los valores de la democracia.

Una democracia plagada de políticos que sirven de puentes a los familiares, próximos y lejanos, a los amigos, para el enriquecimiento, para el abuso y el privilegio, deja de serlo rápido. Pasa a ser un país en el que vale todo. Si ellos lo hacen, ¿por qué no yo? La imitación de los ejemplos negativos se convierte en el verdadero eje de actuaciones.

Que alguien se haya hecho rico con mascarillas en la época de pandemia, además de otros negocios oscuros, con miles de muertos por medio, nos dice mucho sobre lo que se llama "oportunidades".

Creo que está claro que una democracia es más que una aritmética del poder; son unos valores que se deben hacer propios y exigir que se cumplan por todos.

La democracia no es la urna. Eso es el método de elección. La democracia es lo que se hace con esos votos, las transformaciones sociales, las mejoras, la convivencia, la justicia social, etc. A diario escuchamos a gobernantes de todo el mundo presumir de "demócratas" y ejercer de lo contrario.


* Entrevista "Adela Cortina: "Si no importa que un político mienta o robe, entonces la democracia está en peligro"" El Mundo 11/10/2024 https://www.elmundo.es/papel/historias/2024/10/11/6707c27cfc6c83d2378b4584.html 

jueves, 8 de agosto de 2024

Los peligros de la desinformación

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se extienden los temores sobre el impacto de la desinformación en todas sus variantes sobre la política y, en definitiva, sobre la sociedad. La política sin ella no es nada. La imposibilidad de decidir qué es verdadero y qué no lo es tienes unos efectos destructivos sobre el propio sistema, especialmente en las democracias, que son sistemas basados en la decisión y esta solo se puede tomar desde la información disponible.

La calidad de la información pasa a ser un aspecto fundamental para la propia calidad del sistema político. Sin una información de calidad —fiable, actualizada, crítica, contrastada...— es difícil que las decisiones que tomemos sean las más adecuadas.

A esto hay que añadir un factor selectivo esencial: aquellos que falsifican, ocultan, manipulan, etc. la información para ser elegidos o mantenerse en el poder ya suponen un deterioro del sistema. Es decir, la fiabilidad de aquellos que resultan elegidos pasa a ser cada vez más reducida en medio de un entorno negativo. No podemos esperar nada positivo de políticos que han sido elegidos desde la manipulación de la información.

Los intentos de "separar" la comunicación del resto de la acción política es un intento de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. De esta manera, el político intenta desligarse de la responsabilidad. En otras ocasiones se invoca el extraño principio de que en la política todo está permitido y restarle importancia a las afirmaciones engañosas. Este extraño "principio" trata de separar cuando le conviene la estrategia de la desinformación. 

La agencia francesa de noticias, la AFP, titula "Las mentiras inundan los 'feeds': la falsificación con inteligencia artificial hace temer la manipulación del voto en EE.UU.",  que se reproduce en la sección Una mirada europea en RTVE.es. El artículo se centra en el término de moda, el uso de la Inteligencia Artificial: 

Los observadores advierten de que este tipo de falsificaciones a gran escala pueden provocar la ira de los ciudadanos contra el proceso electoral. Según una encuesta publicada el año pasado por el grupo de comunicación Axios y la empresa de inteligencia empresarial Morning Consult, más del 50% de los estadounidenses esperan que las falsificaciones posibilitadas por la IA influyan en quién gane las elecciones de 2024. Alrededor de un tercio de los estadounidenses dijeron que confiarían menos en los resultados debido a la IA, según la encuesta. Varios gigantes tecnológicos han declarado que están trabajando en sistemas para etiquetar los contenidos generados por IA.

En una carta enviada a los directores ejecutivos de las empresas tecnológicas en abril, más de 200 grupos de defensa exigieron esfuerzos urgentes para reforzar la lucha contra las falsedades de la IA, incluida la prohibición del uso de deepfakes en anuncios políticos y el uso de algoritmos para promover contenido electoral objetivo. La organización sin ánimo de lucro Free Press, uno de los grupos que firmaron la carta, dijo que "escucharon poca sustancia" en los compromisos que las plataformas estarían haciendo este ciclo electoral. "Lo que tenemos ahora es un entorno en línea tóxico en el que las mentiras inundan nuestros feeds y confunden a los votantes", dijo a AFP Nora Benavidez, asesora principal de la organización. "Este es un punto de inflexión en nuestras elecciones", añadió. "Los ejecutivos de las plataformas deberían apresurarse a reforzar y hacer cumplir sus políticas contra los deepfakes y otros problemas". 

A mi entender, se está produciendo un error al responsabilizar directamente a la IA. Esta no es más que una herramienta en manos de desaprensivos. Su programación y mal uso son deliberados. No es la IA, sino los que la programan para distorsionar la información o intensificar su expansión. Esta no es más que una herramienta que facilita la labor. No es la IA la que miente, sino los que están detrás.

Responsabilizar a la IA en sí es absurdo. Indudablemente, las grandes plataformas y empresas que intervienen tienen su grado de responsabilidad pues saben sobradamente cuáles son los usos posibles y el atractivo negativo que puede tener. Pero los responsables últimos son los partidos visibles o sus secciones invisibles programadas para desinformar, sean del tipo que sean, pagados o altruistas.

Pero hay un elemento preocupante por creciente: la intervención de terceros países en la política mediante la desinformación, con la creación de crisis, manipulación electoral, etc. Este fenómeno es hoy imprescindible para comprender las situaciones políticas de muchos países. Las fronteras de la información han desaparecido gracias a las nuevas tecnologías y a la globalización de la información. Esto ha diversificado las acciones, creando nuevas formas de intervención.

Hoy Rusia puede intervenir, por ejemplo, del lado del nacionalismo catalán, del populismo extremista en Francia o actuar en el Brexit. Las intervenciones a distancia, informativas, llevan a tener que prohibir los centros de desinformación, como las cadenas rusas tras el inicio de la guerra de Ucrania. Muchos países han tenido que desarrollar leyes para protegerse de la manipulación informativa desde el exterior durante sus campañas electorales. La IA, como se denuncia con frecuencia, está sirviendo para automatizar e intensificar estos ataques, lo que los hace más rentables en todos los sentidos.

Implantar en nuestras democracias los sistemas de manipulación de las dictaduras no es un buen camino. Como señala la AFP, tiende a reducir la confianza en el sistema y hace dudar de los resultados. Lo que ocurre en Venezuela no ha necesitados de la IA, suponemos. Llegar a un punto en el que la democracia sea una falacia que esconde las dictaduras es jugar con puntos de no retorno. Pronto se recurre a todo para no salir del poder y al final la violencia salta a las calles.

Cada vez son más los procesos electorales bajo sospecha por todo el mundo. La desinformación juega un papel esencial en esto. Los partidos democráticos deberían hacer exhibición de unidad en la transparencia, deberían marcar líneas reales sobre los límites que la democracia exige. Deberían distanciarse, no dejarse arrastrar, rechazar las tentaciones de usar la desinformación en la lucha política. Puede que no sirva de mucho, pero al menos dejará clara la voluntad de lucha y denuncia por la mejora del sistema. Si este acepta la corrupción y la distorsión entonces está acabado.

Que la duda se extienda sobre las elecciones que se realizan en Estados Unidos, un país de tradición democrática, que hayan lanzado a la gente a la calle como ocurrió con el asalto al Capitolio, no es bueno. La desconfianza se está extendiendo cada vez más y, sin duda, retrocede la democracia y, con ella, la convivencia pacífica. 

Habría que preguntarse porqué —como señalan distintos medios— son los hispanohablantes el sector más débil a la desinformación en la elecciones a la vista. Nos ayudaría a entender el mapa político y lo que hay detrás.

 

* Una mirada europea "Las mentiras inundan los 'feeds': la falsificación con inteligencia artificial hace temer la manipulación del voto en EE.UU." RTVE.es / AFP 5/08/2024 https://www.rtve.es/noticias/


sábado, 2 de abril de 2022

Mejores democracias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La democracia es una forma de articular la diversidad. Parte del principio de que somos diferentes, pero también de que somos capaces de ponernos de acuerdo, porque tenemos elementos comunes, fines compartidos que nos unen. Sobre esta base de construye un edificio institucional que marca las reglas del juego con una finalidad, la de avanzar todos. Leyes, partidos, instituciones son las piezas en que confiamos para poner nuestros destinos en sus manos. Confianza es la clave. Frente a esto, el caos o un orden autoritario que no escucha ni dialoga, monológico.

Cada vez más los partidos van a remolque de la calle; cada vez son menos referencia y más se dejan arrastrar por las fuerzas que se están agrupando al margen. Lo ocurrido con la huelga del transporte es muy claro en esto: una pequeña fuerza es capaz de silenciar a sindicatos y patronal, a partidos políticos y gobiernos. El discurso televisivo escuchado a su líder fue muy claro: hay que acabar con unos sindicatos vendidos y que no representan a nadie; hay que presionar hasta el final. Toda esta música nos suena de algo. Es música dinamitera en un sector estratégico que ha conseguido, con muy poquito, un daño espectacular a todo el país y, además, ha marcado una peligrosa senda futura.

Se trata, en fin, de crear una imagen inoperante de los gobiernos y la idea clave de que son los ciudadanos los que deben tomar en sus manos la vida social frente a los partidos. Esta es la base del populismo y del deterioro de los partidos. Donald Trump se presentó como un "antisistema", como un "no-político"; él era el que iba a arreglar los desaguisados creados por los políticos. Le funcionó y llegó hasta donde llegó, a la presidencia del país más poderoso del mundo, de una democracia consolidada. El final lo sabemos: el asalto del 6 de enero al Capitolio, el signo de la negación de las instituciones, del valor de los votos y del triunfo de la mentira (él había ganado las elecciones) para arrastrar a la gente a la violencia. Lo había hecho ya anteriormente con la cuestión de la pandemia, dividiendo al país, convirtiendo el llevar una mascarilla o vacunarse posteriormente en un acto político, en una forma de enfrentamiento que llegó a las calles de las ciudades norteamericanas, a veces con violencia. Una gran parte de los problemas que tenemos hoy los hemos heredado de su presidencia.

Parece que no entendemos la fragilidad de la democracia y el avance, dentro y fuera de los países democráticos, de la doctrina de la fuerza, de la creación del caos para hacer emerger nuevas formas de poder manipuladoras que acaban con las instituciones, personalizándose.

Lo estamos viendo en diversos escenarios. Vemos cómo la Unión Europea tiene que sancionar a ciertos países —Hungría y Polonia— por sus retrocesos democráticos, por sus acciones limitadoras sobre las instituciones, a las que anulan en favor de un mayor control gubernamental, todo ello salteado con discursos patrióticos y nacionalistas, en los que el mundo es su enemigo y busca su destrucción. Todo esto, además, se da en un contexto internacional que ha desembocado en otro acto de fuerza, la invasión destructiva de Ucrania que es el final de un medido proceso de acciones previas tendentes a buscar y crear conflictos, fomentando casos como el del Brexit y de los separatismos europeos, fomentando la creación de grupos antieuropeos en el seno de las instituciones para dinamitar la Unión desde dentro. Esto no es nuevo, está todo en las hemerotecas.

El club de los dictadores está aumentando porque avanzan y se protegen entre ellos, como hemos visto en Siria con Rusia y viceversa. Hay ejemplos crecientes repartidos por todo el planeta, de Egipto a Brasil pasando por la Bielorrusia de Lukashenko, Chechenia, etc. Es como un mapa en el que se reparten estos espacios dictatoriales en los que cualquier insumisión se ve reprimida con el apoyo exterior de los dictadores amigos, prestos a intervenir. Hoy por ti, mañana por mí. Cada vez más países cambian sus constituciones para ampliar el número de mandatos posibles, un indicador claro de cómo se instalan en un poder que no abandonan.

Al tradicional aislamiento de los dictadores, les sigue ahora una preocupante solidaridad entre ellos. Junto a esto, la globalización ha hecho que sus intereses confluyan creando conexiones con otros países en los que apoyan facciones que les aseguran "buenas relaciones" futuras. La democracia apenas se contagia a otros; las dictaduras, en cambio, son altamente contagiosas. Cada vez son más países los que presentan la democracia como una forma débil en un mundo donde se valora más la fuerza en cualquier sentido, de militar a económica. La admiración de Trump por Putin es un ejemplo claro de esto. Trump llegó a tener un "dictador favorito", el egipcio Abdel Fattah al-Sisi. Lo malo es que el dictador favorito de al-Sisi es ahora Vladimir Putin, un valor estable frente a las veleidades de las democracias.

La democracia, tal como la entendemos, tiene sus limitaciones, pero también es cierto que en sus imperfecciones podemos desarrollarnos con márgenes más amplios que en los modelos de pensamiento único y autoritarismo controlador. Las dictaduras e híbridos autoritarios, en cambio, nos marcan un camino fuera del cual solo existe la disidencia, la marginación o el exilio.  El control de los medios, de las redes sociales, etc. son los síntomas de esta forma autoritaria de controlar los estados. Que en Rusia no se pueda decir la palabra "guerra" ya nos explica bastante el comportamiento autoritario.

Necesitamos urgentemente entender que las disputas dentro de un sistema democrático no pueden llevarse a un plano destructivo que lo erosione. Es lo que está pasando en muchos estados democráticos, incluido España.

La democracia es diálogo y por ello necesita de los agentes sociales en sus diversas capas. Pero también es cierto que necesitamos de una buena voluntad que es cada vez más infrecuente, sustituida por un ánimo bélico. Los populismos ya no son los únicos que manejan discursos excluyentes y apocalípticos. El tono de los discursos sube cada vez más y, con ello, la imposibilidad de llegar a lo que es su máximo logro: el acuerdo.

Convertir a los dirigentes de los partidos políticos en mesías no es el camino. Hay que poner el foco en las instituciones, en que los líderes son circunstanciales y al servicio del conjunto de la sociedad. Desgraciadamente, lo que ocurre es lo contrario, que muchas instituciones se contagian del espíritu de la confrontación. Necesitamos mejores democracias y eso solo se consigue con mejores hábitos democráticos. Pero no es lo que vemos. Por el contrario, el avance de las malas formas, de los discursos agresivos y apocalípticos se está convirtiendo en una realidad palpable.

Si las grandes democracias, como la norteamericana, son capaces de llegar hasta donde Trump llegó, el peligro para el resto es claro. Hay que buscar mejorar nuestras democracias o puede que tengamos que lamentar sus deterioros y pérdidas.


miércoles, 21 de octubre de 2020

Samuel Paty y la indiferencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El titular del diario ABC es como un latigazo, "Varios alumnos señalaron al profesor francés a su asesino a cambio de dinero", complicando la perspectiva binaria del horrendo asesinato del profesor francés Samuel Paty, decapitado por un loco inducido de 18 años deseoso de llegar al Paraíso por la puerta grande.

A la perspectiva del blanco o negro, con la república y sus valores o contra ella, se añade otra inédita que es la del colaboracionismo, a la que Francia —y muchos otros países— no es ajena. ¿Por dinero?, se preguntarán horrorizados algunos. Parece que el asesino, que desconocía la cara de su víctima, pidió a algunos alumnos que se lo marcaran a cambio de dinero. ¿Ingenuidad? Quizá la simpleza de la vida, en la que consigues lo que pagas.

En ABC nos dicen:

Los investigadores creen que varios alumnos señalaron a cambio de dinero al profesor Samuel Paty, asesinado el pasado viernes junto a la escuela en la que trabajaba en la región de París, al yihadista que lo decapitó.

El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, indicó este martes que «hay elementos que dejan pensar eso», horas después de que se confirmara que también habían sido detenidos cuatro estudiantes y que un quinto quedó rápidamente en libertad sin cargos, por las sospechas de su implicación en el desarrollo del atentado.

En una entrevista al canal «BFMTV», Blanquer subrayó que si se verifica esa versión «sería de una extrema gravedad» y vendría a demostrar «la penetración entre los más jóvenes de una cierta visión del mundo», la del «islamismo fundamentalista», a través de las redes sociales y de ciertos organismos.* 

No sabemos quiénes han sido esos delatores, esos chicos de los que sí sabemos, en cambio, dos cosas con claridad: saben el valor del dinero y no conocen el valor de la vida humana.

La cruzada de Macron contra el radicalismo islamista debería ampliarse más allá pues son los valores de la escuela republicana los que han sido heridos en esa doble vertiente, tanto por la violencia directa contra Samuel Paty, como la de los jóvenes que vendieron su vida por probablemente menos de treinta monedas.

Con estas informaciones, la conclusión del tercer párrafo del artículo de ABC entra en la contradicción reduccionista de, si son "radicales", ¿por qué necesitaban pedir dinero? y nos enfrenta al hecho crítico: si no eran, ¿fueron colaboracionistas por el dinero? La hipótesis más benévola es la que les aleja del radicalismo para centrarlos en una mezcla de ingenuidad, codicia y estupidez, que no son precisamente los valores de la escuela republicana o no.

La conclusión es que el asesinato, ejecución sumaria, del ciudadano Samuel Paty deja al descubierto las grietas de nuestra educación. Es un ejemplo del radicalismo, sí, pero también una demostración de que nuestros sistemas educativos están fallando en valores precisamente porque son los valores lo que nos están fallando en una sociedad cuyas fuerzas institucionales están siendo sustituidas por esos laberintos de opinión que constituyen las redes sociales, una forma de interacción incontrolada que afecta en muchas dimensiones y que, sin duda, está formando la visión del mundo de una generación que crece con ellas como una referencia.


Las redes son espacios interactivos, espacios en los que se intercambia información, canales de influencia. Eso lo sabemos sin demasiado camino por recorrer. Lo que no somos capaces de establecer es el papel que juegan frente a los mecanismos institucionales tradicionales, como ocurre con la escuela.

El concepto de aprendizaje o formación es más amplio de lo que nos gustaría. No solo aprendemos en los espacios destinados a la enseñanza, como la escuela. Aprendemos de todo lo que nos rodea y de todo lo que recibimos. Se suele plantear —y así lo tenemos desde el siglo XVIII en que surgió la Pedagogía ante la necesidad, precisamente, de formar "ciudadanos" con valores comunes— la relación "familia-escuela" y lo que ocurre con las divergencias.

El asesino de 18 años procede de un entorno en el que la familia lo es todo —han sido detenidos— y en el que la verdadera escuela es la combinación de la mezquita y la escuela coránica, cuyos efectos radicales han desembocado en su acción criminal, para él heroica. Se ha cerrado una mezquita radical y se ha detenido a un imán radical que lanzó a los que quisieran seguirle el mensaje apuntando a Samuel Paty. Se ha detenido al padre radical que lanzó vídeos contra el profesor. Es fácil actuar contra el radicalismo... cuando ya ha actuado.

Pero el problema que nos presenta el pago por la delación, por apuntar al profesor al que todos sabían que estaban buscando, pues el incidente llevaba ya algún tiempo, abre otras dimensiones, hacia el otro lado de la moneda. La indiferencia que se deja comprar.

El caso de la muerte de Samuel Paty abre una percepción nueva del problema más allá del radicalismo. Si este último plantea el problema del fanatismo, en el otro extremo está un mal muy peligroso, la indiferencia.

Los homenajes sentidos por parte de alumnos, padres, vecinos, autoridades, grandes manifestaciones, flores, etc. encubren también un problema más general, el de la facilidad de conseguir que fuera señalado con un poco de dinero.

Macron ha citado en la residencia a los responsables de las redes sociales para exigirles más dureza con los grupos que las usan para expandir los mensajes de odio, pero ¿qué pasa con esa indiferencia, ese cálculo económico que hace que se señale a la víctima por pertenecientes a la comunidad que ahora le llora?

Necesitamos la pluma magistral de alguien que haga el mismo examen del colaboracionismo. Necesitamos la pluma de un nuevo Moravia para reescribirnos "El conformista", los mecanismos psicológicos y sociales mediante los cuales convivimos con la barbarie; necesitamos volver a plantearnos la indiferencia del Mersault camusiano en El extranjero. Necesitamos... sí, precisamente eso que nos falta, un rearme moral, una cultura que nos defienda ante la indiferencia, el gran problema de una sociedad que se mueve por lo trivial —algo que la pandemia está dejando en evidencia—, con las prioridades basadas en el consumismo, que ve el mundo desde la plácida atalaya de un bar, sin ver más lejos. Y solo el interés nos saca de lo trivial, no los principios o valores. ¿Por qué no dejó la escuela clara su actitud cuando comenzaron los ataques? ¿Por qué siempre las manifestaciones son post mortem?

La lucha de la sociedad francesa, como todas nuestras sociedades, es precisamente que esa indiferencia interesada, movida a golpe de atención, de griterío, de insultos en las instituciones que debería promover el respeto, la dignidad y los valores comunes, promueven lo contrario. Frente a esta indiferencia controlada, dirigida por el consumo, tenemos un creciente  movimiento de radicalización, dogmático y con vocación de martirio, alentado por furibundos teóricos que lanzan sus fatwas —como ahora sabemos que se hizo contra Samuel Paty— pidiendo "cabezas" a sabiendas que les traerán cabezas. 

Si no exportamos democracia, importaremos radicalismo. Por eso es tan importante abrazar menos dictadores y apoyar más a los que creen en las libertades. Lo que vemos en el mundo es el aumento del radicalismo, del autoritarismo, de los populismos que usan la religión como arma y argumento para cimentar la identidad y asegurarse el control del dogma, que es la puerta de la obediencia ciega.

El problema francés, como el de todos, es la erosión de la institución, de la convivencia, de los valores, creando un mundo laxo, que se mueve a golpe mediático, sin liderazgo claro, sustituido por esa figura del "influencer" parlanchín y resultón, aspiración de millones de jóvenes, deseosos de ser pagados por ser ellos mismos, por más que sea detrás de una necesaria máscara social.

Los radicales del mundo se ríen de las democracias; se ríen de su debilidad, de sus disputas, de su falta de acuerdo interno. Frente  a esto, ellos plantean el valor del dogma, la sanción de la disidencia y la reunión de todos los poderes en una sola mano. Y no les va mal: controlan lo suyo y desbaratan lo ajeno aprovechando esta indiferencia generalizada, que solo actúa a golpe de emoción tras un atentado. Ganan terreno. Saben que hoy los franceses están en las calles, pero que mañana estarán en su casa y será volver a empezar. La intimidación, las condenas de Al-Azhar, las fatwas lanzadas al viento para ver quién las recoge, etc. Va su prestigio en ello; no pueden manifestar debilidad y surge el doble lenguaje: la condena previa y el lamento posterior. Los radicales son siempre los otros.

Los países radicales, anti democráticos, son tolerados porque tienen dinero para comprar voluntades o para comprar armamento a quienes los producen. Los intereses por delante de los principios. Un presidente de una democracia como los Estados Unidos abraza sin sonrojo al príncipe heredero al que todos responsabilizan del asesinato y desmembramiento de un periodista opositor. Que los principios no te hagan perder un buen negocio. ¿Nos extrañará luego que se pueda comprar la colaboración en un crimen anunciado por unos pocos euros en el patio de una escuela, orgullo de la República?


Algo falla. No estamos suficientemente comprometidos con los valores con los que vivimos. Los damos por hecho, que son inamovibles. Pero los valores se debilitan cuando se dan por hechos. Samuel Paty enseñaba sobre el valor de la libertad de expresión. La realidad, desgraciadamente, nos ha mostrado lo que ocurre cuando se ejerce esa libertad en un espacio como una escuela. Hay que repensar muchas cosas.

La muerte cruel y bárbara de Samuel Paty es un aviso. Para los radicales es un aviso de lo que le puede pasar a otros que le imiten sembrando el miedo, algo que han conseguido. Para todos nosotros, un aviso también de que falla la escuela contra la que se atenta en la figura del profesor comprometido. ¿Luchar contra las redes, contra las familias, contra el bochornoso espectáculo político del día a día? Mejor ser indiferente, no mezclarse, mirar para otro lado. Y si se puede sacar algún beneficio, ¿por qué no?

* "Varios alumnos señalaron al profesor francés a su asesino a cambio de dinero" ABC / EFE 20/10/2020 https://www.abc.es/internacional/abci-varios-alumnos-senalaron-profesor-frances-asesino-cambio-dinero-202010201617_noticia.html

viernes, 7 de febrero de 2020

Discurso rasgado o de Pelosi a Rubio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La imagen ha dado la vuelta al mundo: el vicepresidente Pence aplaude; Trump recibe el aplauso de la cámara, mientras Nancy Pelosi hace trizas el discurso presidencial. Nada mejor que esta imagen del discurso de la Nación para representar la profunda división y enfrentamiento de los Estados Unidos de estos años y lo que queda por delante. Ha dado la vuelta al mundo informativo y ya es meme eterno. Pelosi, de provocativo blanco, centrando la atención del mundo, haciendo algo imposible, robarle la cámara al presidente Trump.
Una vez liberado del peso del impeachment, Trump ha confundido una vez más lo que ha sucedido. En su mente narcisista, lo ocurrido es una "gran victoria". Nada más lejos de la realidad. Todo el mundo ha reconocido que lo que ha hecho Trump es impresentable y delictivo, un abuso de poder; lo que han salvado es sus propias cabezas incapaces de reconocer que ha pisoteado la imagen de los Estados Unidos, que ha dado un salto en el deterioro de la democracia al hacer de la inmoralidad una forma de gobierno amparada por las mayorías suficientes.
Lo que ha hecho Trump es poner en evidencia lo que falla en el sistema democrático cuando este no se basa en las conciencias sino en los aparatos de las mayorías y minorías, convertidos en mecanismos colectivos para satisfacer intereses.

La democracia se construye sobre la conciencia. La primera la del votante, que ejerce su derecho no solo pensando en él mismo sino también pensando en el bien común, en lo mejor para todos. Convertir el voto en una cuestión de egoísmo es el principio del declive, porque deja de ser un voto para la comunidad y pasa a ser el voto para uno mismo y contra otros. Es un problema que está en su origen y marca el conflicto esencial entre la persona y la comunidad inherente al gobierno y la política. Con Trump se manifiesta que la política ha derivado definitivamente a una mecánica numérica sin ningún sentido de la comunidad, carente de ética y moral. Todo queda entonces pervertido.
Uno de los mayores escándalos explicativos del voto a Trump ha sido el del senador Marco Rubio. En su sección The Point, el analista de la CNN Chris Cillizza se mostraba asombrado por los juegos mentales de Rubio. El artículo llevaba el expresivo titular "Marco Rubio's mind-blowing explanation of his impeachment vote"* y refleja el absurdo y la inconsistencia en la que se han adentrado los políticos republicanos al tratar de justificar su voto en favor del presidente. Escribe Cillizza:

Here are the key lines from Rubio's statement:
"Just because actions meet a standard of impeachment does not mean it is in the best interest of the country to remove a President from office. ...
"... I will not vote to remove the President because doing so would inflict extraordinary and potentially irreparable damage to our already divided nation."
So. What Rubio is saying is this:
1) Trump did the things in regard to Ukraine that have been alleged. ("New witnesses that would testify to the truth of the allegations are not needed for my threshold analysis, which already assumed that all the allegations made are true," Rubio wrote.)
2) Partisan impeachment is bad.
3) He is voting against removing the President.
So, and just hear me out on this, what if Rubio, who says he takes as true the allegations against Trump, voted to remove Trump. Wouldn't that make the impeachment bipartisan? And therefore nullify -- or at least mitigate -- the core of his argument that the country would see all of this as nothing more than a partisan affair?
And, more broadly, how can anyone read -- much less write -- this sentence and think that it all makes sense: "Just because actions meet a standard of impeachment does not mean it is in the best interest of the country to remove a President from office."*


Tiene toda la razón Cillizza al mostrar el desvarío y la desfachatez de Marco Rubio. Sin embargo, es el mecanismo de racionalización para no actuar contra Trump. Pese a saber que son ciertas las acusaciones, pese a haber impedido el acceso de testigos directamente con vetos y censuras, etc. los republicanos siguen defendiendo... ¿qué, realmente? No hay defensa más que de ellos mismos, pues Trump ha perdido por más que haya sido exonerado. No se ha demostrado que fuera "inocente", sino que sus jueces son "culpables".
Toda su teatralidad contra los demócratas no es más que una nueva maniobra histriónica para ocultar la realidad. Una vez más hay que insistir en el hundimiento moral del partido republicano, que es lo que Trump se llevará a su tumba política. No se mal interprete. Trump puede ganar las elecciones. Ha sembrado el suficiente odio como para que este aumente.
El envilecimiento del sistema logrado por Trump se fundamenta precisamente en hacer vivir lo negativo como positivo. El argumento de los republicanos de que "es mejor" que Trump no salga de la Casa Blanca es una forma de encubrir sus propios intereses políticos. Pero lo que anteriormente era una sospecha sobre el comportamiento de Trump, por lo que pudo pillar el voto de inocentes e incautos, ahora no tiene ese velo. Ahora es una cruda realidad de tener un candidato mentiroso compulsivo, narcisista, manipulador, insultante, machista, zafio e ignorante. Eso ha quedado en evidencia y los que le voten lo saben. El envilecimiento viene precisamente votarle a sabiendas, de hacerlo con pleno conocimiento.

A Trump solo le quedan dos argumentos: la economía y el victimismo heroico. Unos le votarán por uno u otro; otros los harán por los dos. El test al que se enfrentan los Estados Unidos es grave y lo ocurrido con el impeachment es solo la primera serie de preguntas. Trump consiguió en su lección cerca de tres millones de votos menos que Hillary Clinton. Incapaz de aceptarlo, siempre acusó a fraude de votos y le sirvió para cargar contra los hispanos. Su narcisismo le impide perder; son siempre los demás los que hacen trampas.
Las próximas elecciones pueden ser las más decisivas en los Estados Unidos porque serán en las que quede reflejado el estado de las conciencias y, por ello, el de la democracia. Trump no es solo un presidente; es un desafío, un reto de las sociedades democráticas que acaban eligiendo figuras autocráticas mientras miran para otro lado. Los argumentos dados por los republicanos —como en el caso de Marco  Rubio— no hacen sino pisotear los principios democráticos pervirtiendo el razonamiento. El problema es cuando los demás los hacen suyos y les valen para perpetuar este estado negativo.
La estrategia es la misma en todas partes: divide profundamente y da argumentos para mantener el odio y la intransigencia. Son los males de nuestras sociedades que se dejan seducir y arrastrar por estos personajes cuyos efectos, más allá de los votos, son preocupantes por lo que tienen de desintegradores de valores. Una democracia de intereses está condenada a ir a peor, a ser más conflictiva; una democracia de valores tiende a la convivencia y a reunir bajo esos principios que tienden a fortalecer a las comunidades.
Nancy Pelosi ha hecho un gesto arriesgado, pero muy claro. Marco Rubio, en cambio, se ha sumado a la incongruencia para tratar de salvar lo que no se puede salvar: una democracia que se basa en el engaño y el abuso. Son los actos, más que las palabras, las que reflejan el estado real de la política. es lo que ha hecho Pelosi al rasgar en público, ante el presidente, ante todos, el discurso. 



* Chris Cillizza "Marco Rubio's mind-blowing explanation of his impeachment vote" CNN The Point 1/02/2020 https://edition.cnn.com/2020/01/31/politics/marco-rubio-donald-trump-senate-impeachment-trial/index.html