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lunes, 2 de enero de 2023

Pulseras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No acabamos de entender a los políticos ¡y mira que ellos se empeñan! Llevamos varios días alterados por las noticias de la violencia machista y otros casos colaterales, con resultados de muerte o de intentos de asesinato. Las noticias que nos llegan no son muy alentadoras sobre las ideas que tienen algunos sobre cómo parar las muertes de mujeres, incluso de hijos a manos de parejas y ex-parejas o de otras personas, como ocurre en violaciones, donde puede no haber una relación más que circunstancial con la víctima.

Leo con cierto escepticismo las declaraciones de la ministra Pilar Llop sobre el uso de pulseras telemáticas impuestas a los probables agresores en los casos en que haya orden de alejamiento.

Como sabemos, desgraciadamente, la inexistencia de denuncias en muchos casos dentro de las parejas o de ex parejas es una de las causas que se señalan en los casos que se producen. Por lo tanto, la medida de las pulseras queda reducida a una menor cantidad de casos. El otro aspecto que se señala es el de la advertencia a las mujeres sobre sus parejas, señalando si han tenido denuncias anteriores por maltrato. Esto tiene muchos problemas de orden jurídico, muy evidentes, pues supone la intromisión en la vida de ambas personas y presuponer el maltrato antes de que ocurra. Se podría incluso crear un cierto tipo de víctimas ante la situación creada por las advertencias sobre la vida anterior.

Las declaraciones de la ministra Llop las recoge RTVE.es han sido las siguientes: 

La ministra de Justicia, Pilar Llop, ha pedido a las administraciones de Justicia y a la Fiscalía que fomenten el uso de pulseras telemáticas para los casos de violencia de género en que se dicte una orden de alejamiento puesto que son "altamente eficaces": "Desde que se implantaron en 2009, ninguna mujer portadora de estos dispositivos ha sido asesinada". Pero ha advertido a las mujeres de que solo la denuncia contra su agresor "garantiza" que se pueda interponer una orden de alejamiento, que es la herramienta que puede “romper el primer eslabón de la cadena de maltrato”. Por eso es “tan importante” que las mujeres “confíen” en la Justicia, ha añadido. Mientras, Interior trabaja en un sistema para alertar a nuevas parejas de agresores "persistentes".

La ministra se ha pronunciado así ante el repunte de asesinatos machistas, con al menos 11 mujeres que han perdido la vida este mes (y se investiga la muerte de otra como posible violencia de género). La mitad de estas mujeres había denunciado a su agresor.* 

No se nos dice cuántas mujeres lo llevan y en qué casos se hace, ya que quien lleva la pulsera para el alejamiento es el varón y no la mujer. Con los datos que se nos han dado estos días sobre el número de agentes policiales con la responsabilidad de vigilar los alejamientos, parece complicado que la medida sirva para mucho más y que, por contra, si se amplían las situaciones, empiecen a aparecer las agresiones.

Ya lo han señalado en los medios: de poco sirve avisar si luego no se puede vigilar los cumplimientos de las órdenes.

En un artículo en El Periódico de España (EPE), de mayo de 2022,  firmado por Violeta Molina Gallardo, se nos hablaba de la ausencia de las pulseras, pero se nos daba alguna información útil sobre las pulseras:

Las pulseras de control telemático son una herramienta eficaz para impedir que los maltratadores quebranten las órdenes de alejamiento y se acerquen a las víctimas de violencia de género. En la actualidad hay más de 2.600 agresores controlados por estos dispositivos de geolocalización, pero no pueden utilizarse en casos de violencia sexual fuera del ámbito de la pareja, lo que da lugar a "disfunciones" y deja a algunas mujeres en una grave situación de riesgo.

El Código Penal permite a la justicia decretar el uso de los brazaletes telemáticos para controlar la medida de alejamiento cuando sea necesario; sin embargo, un protocolo de 2013 restringe su implantación a los casos de violencia de género, como la define la ley de 2004: la ejercida por la pareja o la expareja de una mujer. La ley del sólo sí es sí está llamada a solucionar este problema.

Ha sido la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) la que ha llamado la atención sobre cómo "se viene limitando el uso de estos brazaletes localizadores a los casos estrictos de violencia de género regulados por la ley orgánica 1/2004 y negándose de manera absolutamente injusta a las víctimas de violencia sexual, algunas de las cuales corren exactamente el mismo peligro que cualquier víctima de violencia de género".

La AMJE ha solicitado que la ley orgánica de garantía integral de la libertad sexual, que actualmente se tramita en el Congreso de los Diputados, supere "esta práctica incomprensible e injustificada" que deja coja la protección real de estas víctimas.

Esta asociación de juezas alertó ante la Comisión de Igualdad de la Cámara Baja de que el Protocolo de actuación del sistema de seguimiento por medios telemáticos del cumplimiento de las medidas y penas de alejamiento en materia de violencia de género, que regula la implantación de estas pulseras, se traduce en la "imposibilidad de facto" de establecer seguimiento a través de estos positivos de las penas y medidas cautelares de alejamiento en casos de violencia sexual.**

EPE 5/05/2022

Creo que las opiniones fundamentadas de las juezas deja bastante claro el problema. Las pulseras solo son posibles en ciertos casos. Lo son además, en casos con precedentes y dentro de la pareja. ¿Pero qué ocurre con la diversidad de casos que no entran en la delimitación que la ley crea?

Como sabemos ahora, la consecuencia de la salida de la "Ley del solo el sí es sí" no ha sido la que se esperaba. Por muy buen voluntad que tuviera, lo cierto es que ha reducido las condenas, con lo que pronto tendremos en la calle a maltratadores anteriores, de los que no sabemos cómo se van a comportar. ¿Hay posibilidades de "cambio"?

Por muchas pulseras que se pretenda poner (algo que no está tan claro), si no aumentan los servicios de protección, de poco servirán para tratar de evitar lo esencial, las muertes y ataques de parejas y exparejas.

Como bien decía una entrevistada en un canal televisivo, "de muy poco sirve pedir a las mujeres que denuncien si luego no hay nada ni nadie para protegerlas". Es algo muy evidente. La denuncia hace cambiar la situación, pero no protege. Solo sirve para avisar de una posibilidad de que algo ocurra basándose en lo ocurrido anteriormente. Pero si ha sido un hecho grave, estará encarcelado; y de no ser así solo está valorando una "posibilidad", ni más ni menos. Lo mismo que cuando se le dice a una mujer que su actual pareja tiene antecedentes de maltrato. ¿Qué debe hacer, "alejarse", "romper", "solicitar medidas de protección"...?

4/11/2017

Los problemas se van acumulando, pues hacer leyes que después son inaplicables ya sea porque vulneran derechos o sencillamente porque no hay recursos para ponerlas en marcha, no es el camino más adecuado.

En el texto de RTVE.es se da entrada a otras voces importantes, como es la del Ministro del Interior: 

El jueves, Marlaska avanzó que Interior trabaja en un sistema para avisar a las nuevas parejas de agresores "persistentes" que tengan antecedentes de que podrían estar en riesgo. En este sentido, Llop ha dicho que esperarán al criterio de la Fiscalía, pues podrían vulnerarse otros derechos fundamentales con un sistema así.*

Está claro que esas vulneraciones se producirán en esa vía y que será complicado de aplicar, por no decir otra cosa.

En realidad, nos estamos enfrentando a dos problemas superpuestos: a) la violencia contra las mujeres, y b) la violencia en la familia. Es importante entender las diferencias y los espacios sociales de los que estamos hablando en cada caso.

La violencia de las "manadas", acosando, violando, golpeando a las mujeres que se encuentran en una fiesta, calle, etc. no es una violencia familiar, no hay nadie a quien avisar, por decirlo así. Suele ser imprevisible, en el sentido de a qué personas les puede afectar. Puede existir cierta efectividad por el aumento de la vigilancia en espacios precisos y en momentos determinados (fiestas, fines de semana, etc.), pero es difícil obtener recursos para cubrirlos. Es muchas veces esa aparente distancia la que hace que no se evalúen correctamente las situaciones y de eso se aprovechan este especie de "cazadores" en manada. Se mueven de un territorio a otro jugando con la fuerza física, el grupo y ese carácter de "celebración" obscena que exhiben a través de las redes sociales.

La violencia dentro de la unidad familiar, actual o previa, en pareja o con hijos, funciona de otra manera,  y es difícil de detectar por diversas causas. Es mucha la distancia que va de la fiesta del fin de semana de las manadas o lobos solitarios  a la violencia dentro de una familia, de personas que han convivido y han generado lazos negativos en el tiempo. La mentalidad es otra y los resultados también: el asesinato y muchas veces el suicidio del agresor. Lo que sí es evidente es que un agresor de manada no será un "compañero fácil" en su vida familiar, que quien ha salido a violar tiene un sentido de sí mismo y de las mujeres muy especial, por decirlo así.

Estamos de acuerdo con lo dicho con la ministra Llop, aunque le falte claridad:

La ministra ha incidido en que la violencia que se da en el ámbito de la pareja o la expareja debe tener un tratamiento especial, diferente incluso a otras violencias machistas, porque es una violencia muy "específica". En este sentido, ha advertido de que hay factores de riesgo en momentos como cuando una mujer anuncia una separación, cuando queda embarazada o cuando tiene niños pequeños.*


Y añade:

Los agresores “no actúan contra la inteligencia” de la mujer sino contra sus sentimientos: “Por eso cualquiera de nosotras puede ser víctima”. No hay "un perfil" de agresores y víctimas, ha sentenciado.*


Sin embargo, esta última observación plantea problemas. Da igual si vas contra la inteligencia o los sentimientos: lo importante es que golpeas, matas a una persona. Si no existen "perfiles", como señala la ministra, hay poco que hacer en la prevención porque siempre habrá que distinguir los casos. 

Creo que sí hay perfiles y es ahí donde hay que investigar, porque es necesario comprender las pautas. No por ello se van a evitar muchos crímenes, pero sí es importante hacer comprender las situaciones a las víctimas que puedan rehacer sus vidas lejos de sus agresores desmontando miedos y vergüenzas, sentidos de culpa. La violencia no es racional, pero sí sistemática; va de la explosión a la obsesión duradera, a la idea fija. También hay que trabajar sobre ella porque es la que permitirá hacer mejores evaluaciones del riesgo que sufre la mujer.

Y, de nuevo, tenemos que preguntarnos desde múltiples ángulos de la sociedad sobre las causas de este crecimiento de la violencia machista, sobre la proliferación de las "manadas", violaciones en grupos, sobre la aceptación del maltrato como inevitable, sobre el crecimiento del "negacionismo" de la violencia sobre las mujeres, sobre la teorización positiva de la jerarquía familiar frente a la igualdad de sus miembros. Todo esto se absorbe en las familias, se transmite a través de la híper sexualización mediática, no se corrige en el sistema educativo, donde comienza como bullying; se transmite a través de los refuerzos de los grupos en las redes sociales. Nadie le pone freno en ninguno de esos estadios o momentos. El problema se va pasando hasta que llega a un final dramático en el que con la muerte, con la violencia, se trata de acabar con las propias carencias acumuladas en el camino.

Hipertextual

Nos debería quedar claro que esto no se combate con dispositivos o convirtiendo la sociedad en un sistema automatizado de vigilancia, en un panóptico de género. Hay violencia porque somos una sociedad en la que la violencia crece bajo nuestra mirada distraída, cómplice o indiferente.  Son otros los métodos que se deben privilegiar, sin descartar ninguno que sirva para salvar una vida. Pero si no se atienden los dos extremos, el social y el caso individual, difícilmente se frenará esta 

Coincido plenamente con las palabras de la ministra Llop al referirse a los pactos anteriores de estado: "...ha recordado que dicho pacto fue acordado en 2017 con el apoyo de todas las formaciones, pero se revalidó después sin Vox, que se mantuvo al margen. Por ello, ha alertado contra el “negacionismo”: “Negar que existe la violencia de género (...) contribuye a que no se luche eficazmente contra esta lacra”.

Pero los pactos no deben ser solo "treguas" en la lucha política, sino abrirse a las iniciativas sociales, científicas, académicas, etc. Para mitigar los efectos de esta lacra hay que actuar sobre las mentes, pero también sobre el cuerpo social. Hace falta refuerzo en todos niveles, más claridad y manifestaciones que no se conviertan en rutinas. Está bien la repulsa, pero hace falta acción.

El tema es enormemente complejo y preocupante. Son defectos que acumulamos como sociedad y disfunciones de las instituciones en todos los órdenes. Esto no es una cuestión de tecnología, sino de salud social. 

 

* "Llop pide fomentar las pulseras electrónicas para la violencia de género: "Ninguna mujer portadora ha sido asesinada"" RTVE.es 30/12/2022  https://www.rtve.es/noticias/20221230/justicia-reforzara-pulseras-electronicas-violencia-genero/2413261.shtml

** Violeta Molina Gallardo  "Sin pulseras telemáticas para controlar a los agresores sexuales" El Periódico de España (EPE) 5/05/2022 https://www.epe.es/es/igualdad/20220505/pulseras-control-telematico-agresores-sexuales-13603238



martes, 2 de agosto de 2022

Luz y termómetros

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un país en el que todo se discute y se discute de todo acabamos de introducir dos nuevos elementos de discordia: luz y temperatura. Es cierto que esta vez nos llega de fuera, un "imperativo europeo", algo en segunda línea tras el imperativo categórico kantiano. Con declaraciones como la de la Presidenta madrileña, especializada en llevar la contraria y desfilar con ella al frente, Bruselas solo tiene que tomarse unos días de vacaciones.

Como polémica del verano, entre ola y ola (en realidad es la misma, que no cesa) estos rifirrafes sobre luz y temperaturas son unos buenos mecanismos para vivir de las polémicas. Estrella de lo que podríamos calificar como "neoliberalismo verbenero" (de La Paloma, por supuesto), Díaz Ayuso se frota las manos con la perspectiva de otra subida de votos gracias en cubrir con su mantón de Manila blindado al pueblo madrileño, en continuo Dos de Mayo.

El País 2/08/2022

En RTVE.es tenemos ya los primeros escarceos con fuego real entre el gobierno y Díaz Ayuso:

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ha criticado la "visión egoísta e insolidaria" de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que el lunes rechazó aplicar en la Comunidad de Madrid algunas de las medidas del plan de ahorro energético del Gobierno, como apagar la iluminación de escaparates o de edificios públicos por la noche.

"Las declaraciones de Ayuso son desafortunadas, tiene una visión egoísta e insolidaria, muy lejos de la realidad que estamos viviendo", ha afirmado Maroto en una entrevista en La hora de la 1. Ha reivindicado que "España tiene que ser solidaria" ante los problemas de suministro energético "que están ahí y que ya están viviendo los países europeos".

La titular de Industria ha defendido el plan aprobado el lunes en Consejo de Ministros, que entre otras medidas limita la temperatura del aire acondicionado a 27 grados como mínimo y de la calefacción a 19 grados como máximo. Es una norma "muy acotada" y que contempla excepciones "necesarias para mantener una climatización adecuada" en hospitales, centros educativos, peluquerías o las cocinas de los restaurantes.*

 

Lo de la luz es, por definición, "visible". Al que incumpla con el encendido de los escaparates, de los monumentos, de los edificios, etc., se le ve rápido. En un incumplimiento muy claro. Sin embargo, también es excesivamente simplista. No todos los encendidos tienen el mismo coste. ¿No sería mejor tener en cuenta las posibilidades de usar otro tipo de focos, los que gasten menos? En las casas se hace. Podemos tener, por ejemplo, dos casas con igual número de puntos de luz encendidos las mismas horas, que tengan consumos muy diferentes, con costes energéticos distintos en función de qué tipo de bombillas tengan en cada lugar. Las diferencias pueden ser enormes.

Por otro lado, no se trata de "luz" sino de gasto de energía. Puedo apagar las luces y, sin embargo, tener elementos que consuman muchísima energía. Las casas están llenas de viejos aparatos que consumen muchísima energía, con mucha pérdida. ¿No sería más lógico proponer un plan "renove" de productos como neveras, televisores, ordenadores,  lavadoras, etc. de bajo consumo, que los hay? De esta forma, no solo se ahorraría energía sino que se estimularían fabricación y compras de estos aparatos en los que se ha avanzado mucho.

Es muy sencillo salir un día y decir que los termómetros no deben bajar o subir de unas temperaturas determinadas. Es también muy sencillo salir a decir lo contrario, como ha hecho Díaz Ayuso, alegando motivos de seguridad en las calles. Las calles apagadas es, efectivamente, volver al siglo XIX y a Jack El Destripador, buen aprovechador de las sombras nocturnas. ¿No sería más razonable, por ejemplo, establecer horarios aleatorios de tal forma que unos están encendidos unos días y horas mientras que otros lo harán en otras? ¿No sería más razonable, como se ha señalado antes, cambiar el tipo de iluminación para evitar el gasto de las viejas luces? Por Madrid, por ejemplo, hay muchas farolas que tienen placa solar y acumuladores. Durante el día cargan y por la noche permanecen encendidas. De igual forma, se encienden conforme a la luz real existente y no según esos maximalistas horarios de invierno o verano.

Si pasamos a lo de las temperaturas, la cosa se complica. El calor ha hecho instalar muchos aires acondicionados en estas fechas. Eso consume mucho y el que ha hecho el gasto no se va a quedar en 27 grados, algo que por la noche lo convierte en inútil.

¿Quién va a ir con un termómetro de espacio en espacio, comprobando la temperatura que hace? Lo único que puede estar sujeto a inspección son los espacios públicos, básicamente los institucionales y los comerciales. Podemos hacer una inspección en un hotel, pero ¿podemos hacerlo en cada habitación? ¿Tendremos que manipular los termostatos para que no bajen de determinada temperatura?

Hablar de luz y de temperatura es absurdo. Hay que hablar de gasto y ahorro energético, que es lo que se consume y paga. ¿De qué sirve, como decíamos, apagar las luces durante la noche si las enciendo durante el día?

En estos días de tanto calor se han producido apagones en mi pueblo. No ha salido tanta gente como se esperaba de vacaciones y los que se han quedado salen de los centros y tiendas, como es costumbre en estas fechas, cargados con ventiladores, aparatos de ventilación y grandes televisores. Es su forma compensatoria de no irse de vacaciones. Durante el día salen las horas de más fresco. Aguantan en casa  como pueden el calor y cuando llega la noche salen a las terrazas, que si están a oscuras no tienen mucho futuro. Los que se pasan el día fuera, en piscinas, por ejemplo, regresan a casa al final del día. Las piscinas también tienen su gasto energético, por supuesto. Por la noche, igualmente, salen a divertirse.

La Comunidad de Madrid se ha caracterizado por atraer a todos aquellos que viven limitaciones en sus zonas de origen, en España o fuera de ella. Cuanto más restrictivos se vuelven los otros, más liberal se vuelve la Comunidad madrileña. Es el éxito de Díaz Ayuso. Mucho vienen y dicen claramente por qué: porque aquí pueden hacer lo que no les dejan en sus lugares. Lo decían claramente durante la etapa más restrictiva de la COVID. Recuerdo aquellos jóvenes franceses que venían a pasar el fin de semana a Madrid, a disfrutar de que nadie les dijera lo que tenían que hacer. Los resultados son claros; mucho dinero y muchos contagios, ya sea del COVID o, como ocurre ahora, de la Viruela del Mono, en donde estamos al frente de los contagios en España y España de Europa. Es la visión neoliberal, cada uno cuida de sí y cada uno busca su provecho, como bien sabía Adam Smith y su mano invisible. Con Díaz Ayuso todo es negocio., la seguridad y la inseguridad.

En plena crisis sanitaria y económica se requieren buenos estímulos para renovar los parques de aparatos por su consumo energético. Es más lógico y eficaz que estas órdenes faraónicas del "¡hágase!", que se quedan en brindis al sol.

Este plan de cortes, horarios, etc. es bastante cutre y efectista, una apuesta por la discusión. No creo que sea muy eficaz porque no se va a cumplir o va a desplazar el gasto energético, con lo que el objetivo, bajar el consumo, no se va a cumplir realmente.

Es una medida que parece eficaz y manda un mensaje de autoridad a Europa, de que eso de la excepción ibérica tiene justificación. La reacción del Madrid de Díaz Ayuso era esperable y no ofrece un horizonte de peleas en algo en lo que todos deberíamos estar juntos.

Seguimos sin mandar mensajes comunes, de estado. Los partidos prefieren este folclore de la discusión. ¿Es tan difícil en algo que tiene un gran componente técnico alcanzar unas medidas o nos dejamos vencer por esta España ingobernable, de lucha goyesca a palos, que es el espectáculo diario nacional?

Por mi parte, hace mucho que comencé a tomar medidas caseras que han sido eficaces en la contención del gasto energético y en el ahorro. Lo he intentado —como he comentado aquí— en los espacios públicos e instituciones en los que tengo voz. No ha servido de nada (quizá aumentar mi fama de excéntrico). Pero no hay excentricidad en lo previsible, solo ceguera en los que no ven o no quieren ver. Hay que diseñar formas de ahorro, protocolos, horarios, adquirir materiales y aparatos adecuados.

En educación, por ejemplo, habrá que ver cómo se puede jugar con horarios y calendarios, ahorro energético con el transporte, el aislamiento de aulas, etc. Esto debería, además, ser un estímulo para la innovación en materiales, en diseño, etc. todo enfocado al ahorro energético. Por lo pronto, los cambios en los calendarios nos meten de lleno en el calor, junio, julio y septiembre. Algo habrá que hacer, aunque mucho me temo que no se haga.

Esta especie de toques de queda, de café para todos, etc. no es lo mejor porque no todos son iguales ni en actitudes ni en situaciones. Es mejor mirar el cómputo general, el ahorro real, de estas medidas muchas de las cuales solo servirán para discutir y conseguir votos por incumplirlas. Si, como se dice, las crisis son oportunidades, está no lo está siendo por ceguera, conflictos y dejadez. Hay que innovar y estimular soluciones imaginativas y posibles y no solo controlar.

Aragondigital.es 2/08/2022

* Entrevista "Maroto defiende las medidas de ahorro energético y tacha a Ayuso de "egoísta" por no apagar los edificios públicos"  RTVE.es 2/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220802/maroto-defiende-ahorro-energetico-ayuso-egoista/2393601.shtml


jueves, 30 de junio de 2022

¡No me lo explico!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El lenguaje intenta dar cuenta de algo sin llegar a expresarlo directamente. "Es recomendable que...", "sería mejor...", "por seguridad...", todo un repertorio eufemístico para evitar hablar de lo que alguno se ha atrevido a titular: la séptima ola. Sinceramente, he perdido la cuenta de las olas, pero en algunos países las cifras que se usan están por debajo de las nuestras. Lo que sí parece claro es que tenemos un nuevo oleaje.

El problema es que tras la anterior se decretó una especie de silencio parcelado sobre la realidad, una especie de "lo que no se dice no existe", algo que llevó a pensar que solo los mayores de sesenta años tenían algo que ver con el coronavirus (¿coronavirus, qué coronavirus?), que una especie de valla impedía su acceso a los privilegiados jóvenes, inmunes a recibir al bicho e incapaces de transmitirlo. Sin embargo, el problema, al ignorarlo, no ha hecho sino crecer, expandirse. Y está por llegar oficialmente el verano, esa estación social por excelencia, el mundo del viaje y la reunión, de la búsqueda del jolgorio y la cervecita.

"¡No sé cómo ha sido!" escucho a una proporción elevada de mis alumnos en nuestras tutorías online. Se refieren a los contagios, por supuesto. Una tos persistente, varios días de fiebre, ingreso hospitalario en algunos casos por vía de urgencias, algún reingreso pasados unos días. Especialmente en el caso de los jóvenes, que es la franja más atacada, la sorpresa se manifiesta en sus caras. "No lo entiendo", expresan sinceramente.

Afrontar la pandemia como una cuestión de "ingresos" y no de "contagios" es un error que vamos a pagar cuando nos llegue una mutación, una variante que sí sea grave. No cortar la circulación es permitir que de la cantidad salga la peligrosidad, por decirlo así. Cuanto más circule el virus, más probabilidad de nuevas variantes y, por ello, más probabilidades de que algunas sean más peligrosas.

Hace un par de días, en Antena 3 nos decían: 

La séptima ola del coronavirus sigue entre la población. Las comunidades autónomas han notificado a Sanidad 52.218 nuevos casos de Covid-19. El pasado viernes se notificaron 68.186 nuevos casos. Son más de 12,7 millones de contagios en España desde el inicio de la pandemia.

La incidencia en mayores de 60 años se sitúa en 841,27 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días frente a los 755 del pasado viernes. La incidencia acumulada a siete días se sitúa en los 468,37 casos por cada 100.000 habitantes.

La Comunidad de Madrid y La Rioja son las comunidades autónomas que registran una mayor incidencia acumulada, de 1.450 y 1.371, respectivamente. Le siguen Extremadura con 1.129 y Canarias con 1.131 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días.

El Ministerio de Sanidad registra también un 7,79% de las camas ocupadas en hospitales por casos de Covid-19 y un 4,93% de casos en la UCI.* 


Los datos de Madrid y La Rioja son más que preocupantes, sin que —al parecer— preocupen a nadie. En algún medio se habla incluso de este momento como de "pospandemia", lo que no deja de ser sorprendente, por un lado, e ilustrativo, por otro.

Mientras sean los políticos los que traduzcan la realidad a "semáforos", mientras se consideren los datos de contagio, muertes, etc. como arma arrojadiza, cuando cada comunidad, con su correspondiente gobierno del color que sea, será difícil frenar los hechos, aunque se frenen los datos. El mayor interés es evitar que estos salten a las primeras páginas, mientras que se trata de enviarlos lo más lejos posible de los grandes titulares. ¿Cómo se puede hablar de "pospandemia"?

Esta forma de tratar los hechos contribuye al aumento de los contagios porque camufla la realidad, por no decir que la falsifica. Ya algunos expertos, pocos, son requeridos para que nos digan qué hacer. Ellos, con distintos tonos, nos dicen que lo de siempre: lugares abiertos, distancia e higiene. Mascarillas allí donde no sea posible mantener distancias ni ventilación. Se nos habla de que los que no tengan la tercera dosis, que se la pongan, cuando ya estamos —incluso la ministra Darias— pendientes de cuándo será la cuarta en el otoño.

La información se da por separado para tratar de evitar que conectemos los números que nos ofrezcan la figura final de una pandemia que no se ha ido y que no se irá de esta forma. Una vez comprobado que las reinfecciones son posibles, que hay personas que se han contagiado varias veces; que los asintomáticos contagian tanto como las personas con síntomas, etc. la estrategia de considerar que el peligro no está en el virus, sino en la capacidad hospitalaria, las posibilidades de acabar con él se reducen a cero porque se sigue transmitiendo.

"No lo entiendo", me decían hace unos días, "me he hecho tres test que han dado negativos, pero he perdido el sentido del olfato y del gusto". Como es persona sensata decidió fiarse de la naturaleza antes que del test, por lo que va con la mascarilla a todas partes. Sabe que puede contagiar. No sabe dónde lo ha cogido, pero sí es consciente de dónde lo puede soltar.

Los que se contagiaron antes piensan que todo es pasado. Tengo una amiga que presenta una intensa vida social en las redes. La próxima vez que me diga que "no se explica cómo se contagió", le diré "mira tus fotos y recuerdos en Facebook y lo entenderás". No es un caso único. La gente olvida pronto lo que no le gusta y se deja tentar por lo que le gusta. Luego, todo es mala suerte.

En Datos de RTVE.es se nos da el siguiente resumen de la situación:

  • La presión asistencial en los hospitales por pacientes con COVID-19 sigue aumentando. La ocupación ha crecido casi un punto en la última semana y este viernes roza el 5%, umbral que marca el cambio de nivel de circulación controlada a riesgo bajo, según los umbrales de Sanidad. El riesgo ya es bajo en seis comunidades autónomas -Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, País Vasco y La Rioja-, mientras que Cataluña y Melilla están en riesgo medio, al superar el 10%.  
  • La incidencia acumulada en los mayores de 60 años sube 86 puntos respecto al último informe y 188 en una semana. Ahora es de 841 casos por cada 100.000 habitantes y continúa en riesgo medio, según el semáforo de Sanidad. Por regiones, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid y La rioja superan los 1.000 casos. De entre la población con más de 60 años, los mayores de 80 años son los que presentan una incidencia más alta, por encima de los 1.000 casos.
  • En la última semana, se han contabilizado 120.404 contagios y 302 muertes.  Desde que comenzó la pandemia se han comunicado más de 12,7 millones de casos y 107.906 decesos.
  • La campaña de vacunación avanza lentamente. 25 millones de personas, el 53,5% de la población española, tienen ya la dosis de refuerzo, según el último informe publicado por Sanidad.**


En cuanto a lo que hemos señalado sobre los riesgos de la circulación, da igual que sea leve o no, se señala: «Otro de los indicadores que pueden hacer saltar las alarmas en esta nueva fase de la pandemia es la detección de nuevas variantes que sean más peligrosas o contagiosas. Tanto el Ministerio de Sanidad como el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) monitorizan la presencia de variantes a través de la secuenciación de muestras aleatorias.»**

Hay muchos intereses, sobre todo económicos y políticos, en ignorar los efectos reales del coronavirus. Tras el fracaso práctico de la idea, aplaudida por Boris Johnson, de la "inmunidad de rebaño", lo único que nos salva de desastres mayores es que somos uno de los países con mejores cifras de vacunación. En esto la población ha sido coherente, aunque se haya vacunado para poder irse después de marcha, como confesaban algunos jóvenes entrevistados. También han funcionado los maltratados servicios sanitarios que hacen lo que pueden con los que son y con lo que tienen. El consejero madrileño de Sanidad comentaba ayer ante las cámara y como respuesta a las demandas del sector, que "no había falta de personal", una respuesta que puede ser considerada casi "esclavista", pues se basa en los sacrificios de personas que están al límite desde hace mucho tiempo. Pero esa es la mentalidad de los responsables de la comunidad madrileña.

Muchos no se han dado cuenta que esto no es algo individual ni del azar; que es global y fruto de las políticas que tratan de evitar que pensemos en las consecuencias. No se trata de limitar la vida, sino de tomar la precauciones mínimas que vemos que no se toman, que, por el contrario, se presiona para que se olviden porque perjudican a los negocios del turismo, el ocio y la hostelería, motores del empleo y la economía. Este es nuestro problema, como hemos señalado muchas veces, nuestra economía se basa en el movimiento y en la concentración. Entre la seguridad y la economía se apostó por concentrarlo todo en la vacuna —lo que nos ha salvado de desastres mayores— pero nos condena a unas olas tras otras pues las vacunas, como se dice con la boca pequeña no evita que nos contagiemos sino que las consecuencias sean más graves. Y esto funcionará mientras no llegue una variante contra la que las vacunas tengan poco efecto.

Hay que reducir los contagios, que son el centro de todo lo demás. No mirando solo cómo de ocupadas están las unidades hospitalarias para entonces tomar medidas. Se ha decidido normalizar la enfermedad antes que normalizar las medidas contra ella. Los juegos de palabras ("gripalización", "nueva normalidad", "inmunidad de rebaño", etc.) esconden la realidad más que ayudarnos a comprenderla.

Son muchas las personas que celebran que tras el verano todo vuelva a la "normalidad". Es el síntoma más peligroso del estado en que vivimos, ya que implica la ignorancia de la situación real, es "séptima ola" de la que hablan unos y otros temen hacerlo. Lo que es peligroso es usar términos como "pospandemia", ya que lanzan a la gente a la calle. La presión mediática para sacarnos a todos a las calles, a consumir y a "recuperar" el tiempo perdido son movimientos publicitarios para recuperar sectores. Pero el riesgo de sembrar estos mensajes es alto. Ya sea de forma directa o de forma subliminal, lo cierto es que se incita a olvidarnos de todo. Las consecuencias son previsibles. De nuevo son los jóvenes —más vida social— los más afectados y lo que se coja en verano se llevará a las aulas con el consiguiente efecto multiplicador. Y así una y otra vez. Mala suerte para los que se queden por el camino.

Las medidas preventivas siguen siendo las mismas que al inicio para evitar el contagio. Pero se nos dice que contagiarnos no debe impedirnos ir a trabajar, hacer vida social, viajar, etc. Las cifras y las olas seguirán agitando nuestro espacio, aunque miremos para otro lado o las llamemos de otra forma. ¡Tozuda realidad!

 


* "Sanidad notifica un aumento de la incidencia acumulada de Covid-19 hasta los 841 casos" Antena 3 28/06/2022 https://www.antena3.com/noticias/salud/sanidad-notifica-aumento-incidencia-acumulada-covid19-841-casos_2022062862bb192af6f84d0001d57346.html

** "Coronavirus en España: la presión hospitalaria roza el 5% y la incidencia supera los 800 casos" RTVE.es  https://www.rtve.es/noticias/20220628/mapa-del-coronavirus-espana/2004681.shtml