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lunes, 26 de febrero de 2024

La guerra rusa de la dependencia europea

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando Rusia atacó e invadió Ucrania, cuya guerra acaba de cumplir 2 años y comienza el tercero, sabía perfectamente el momento adecuado. La estrategia de la dependencia estaba en sus horizontes. El planteamiento es sencillo: convierte a tu enemigo en tu cliente y se lo pensará dos veces.

Es difícil entrar no ya en guerra sino mantener un enfrentamiento con un país del que dependes en algún aspecto básico. Durante años, la estrategia rusa ha sido esa, establecer lazos, especialmente los energéticos, con países del entorno. Caer en la trampa es fácil: Rusia te ofrece el mejor precio de lo que más necesitas. ¿Quién se resiste a eso? Pronto dependes de ellos y te das cuenta de lo que te juegas.

Son conocidos los efectos de la dependencia del gas ruso en Alemania. En Euronews nos muestran los efectos de esta estrategia en un país de la zona, Austria:

Ha comenzado la prospección para la búsqueda de un pozo de gas en el valle de Jaidhaus, en la Alta Austria, pese a las protestas populares. El país está buscando fuentes alternativas al gas ruso, del que depende energéticamente en un 98%.

En el valle de Jaidhaus, en Molln, Alta Austria, comenzó el domingo 25 de febrero la primera perforación de los pozos de gas de la empresa energética ADX, muy cerca del Parque Nacional Kalkalpen. De hecho fueron muy críticos con la decisión de la UE tras empezar la guerra de Rusia contra Ucrania.

Los opositores al proyecto lograron retrasar la perforación durante meses. Ahora la perforación continuará durante seis semanas sin interrupción. Alrededor de diez personas trabajan en la planta las 24 horas del día.

Austria depende, casi en su totalidad, del gas ruso

Austria necesita nuevas fuentes de gas: en los últimos dos años, el país no ha disminuido, sino que ha aumentado su dependencia del gas ruso, hasta el 98% de su dependencia del gas ruso

El gobierno de Viena está considerando la liquidación anticipada del contrato con Moscú, pero para ello es necesario encontrar fuentes alternativas confiables.* 

Resulta interesante la información de que la dependencia del gas ruso creció durante este periodo de la guerra con Ucrania. No es nada extraño. El hecho de que otros países dejaran el gas ruso tuvo un efecto de mercado: primero subió los precios del gas que no proceda de Rusia por el aumento de la demanda; en segundo lugar, por el mismo efecto de mercado, bajó el precio del gas ruso, algo que algunos —como el Kremlin habría supuesto— no iban a dejar pasar.

Una dependencia energética del 98% no es una menudencia. Significa que te pueden paralizar el país con cerrar el grifo; significa que te pueden subir los precios y dejarte en bancarrota, arruinarte la economía dejando unos costes inasumibles.

Rusia ha jugado a la guerra durante la paz. Se ha hecho dominante de muchas economías industrializadas que dependían de los inmensos recursos energéticos naturales de los que disponía. Rusia es un gigantesco depósito de energía que apenas utiliza. Solo la ofrece y crea las dependencias que vemos con países que pronto no pueden sobrevivir sin esa energía.

Pero hay otro factor más. En este tiempo insistimos en él, el de la propaganda y la desinformación destinada a promover desorden y contestación a las medidas que se tomen para frenar la dependencia. Las protestas en Austria son significativas. Unos días serán los ecologistas, otros los agricultores, pero cualquier proyecto que afecte a Rusia se verá contestado desde la redes sociales que animarán a la protesta en cualquier país.

En España acabamos de sufrir una serie de ataques de hackers rusos en "solidaridad" con las protestas agrarias españolas, algo que se está produciendo por toda Europa, especialmente de Francia y Alemania, además de en nuestro país. Uno de los elementos sobre la mesa es precisamente el "grano ucraniano", cuya venta Rusia trata de evitar para así restar recursos al país invadido y crear un conflicto con la exportación. De esta forma, no solo se aísla a Ucrania, sino que se crea una animadversión europea hacia uno de los pocos recursos que les quedan. Alguien dirige hacia Ucrania el dedo acusador poniéndola en el punto de mira de las protestas. Así ocurre en Polonia, que considera el gano ucraniano un "rival" que le perjudica.

En France 24 podemos leer sobre las manifestaciones de los agricultores polacos contra el grano de Ucrania:

La jornada de este domingo se suma a una lista de medidas de hecho que han tomado los agricultores polacos. Además de las quejas por el Pacto Verde, reclaman que Bruselas haya permitido el ingreso de los productos agrícolas ucranianos que, según ellos, no respetan las normas del bloque. 

Aunque Polonia ha expresado estar en contra de la invasión rusa en Ucrania, el ingreso de sus cereales ha significado una molestia para sus agricultores. En varias ocasiones, los manifestantes han bloqueado los pasos fronterizos con Ucrania.

Incluso, hace dos días lanzaron 160 toneladas de maíz, supuestamente exportado de Ucrania, sobre las vías del tren, en Kotomierz, a unos 300 km al noroeste de Varsovia. Explicaron que el precio bajo del grano ucraniano pone en peligro el sector agrícola polaco.**

 

Las posibilidades de una Rusia comiéndose poco a poco Europa no es de su preocupación. Son países que ya estuvieron invadidos y, por lo que se ve, algunos los echan de menos. Putin juega con esas bazas; solo tiene que prometer, decir que antes las cosas estaban bien... hasta que Ucrania las torció. Ese mensaje va avanzando, infiltrándose, con ayuda o sin ella, en mentes y organismos, y finalmente acaba llegando a donde el Kremlin quiere, causando los efectos perturbadores deseados. Las protestas acaban llegando a los gobiernos que, temerosos de los efectos electorales, acaban claudicando.

La dependencia se ha mostrado una política eficaz especialmente si es de un país que, como Rusia, no tiene democracia alguna y puede manejar a pérdidas los recursos sin que nadie se atreva a denunciarlo. Pero esto sobrepasa ya los efectos tradicionales de tratar con dictaduras, el conseguir buenos precios. La dependencia energética de un 98% como se nos dice de Austria es mucho depender, solo que el precio se paga en otra moneda.

Con las medidas económicas con la dependencia creada, el malestar antioccidental a causa de la guerra desencadenada por Hamás en el momento justo y con los hutíes hundiendo barcos en el Mar Rojo, la complicación va creciendo. Muchos discuten si a Putin le viene bien una guerra larga o corta. Con todo esto en marcha, espera que la división del armamento (son dos guerras a la vez, Ucrania y Palestina), la división de los recursos de apoyo, y los efectos económicos sobre las poblaciones obliguen a los gobiernos a dar marcha atrás.

En Rusia esto se resuelve encarcelando o haciendo desaparecer a los disidentes; en Europa, por el contrario, se sale a la calle a protestar y a hundir gobiernos y apoyos. Rusia contaba con ello. 

* "Austria en busca de un pozo de gas para dejar de depender de Rusia " Euronews 25/02/2024 https://es.euronews.com/2024/02/25/austria-en-busca-de-un-pozo-de-gas-para-dejar-de-depender-de-rusia

** "Agricultores polacos intensifican su protesta contra el Pacto Verde y el grano ucraniano" France 24 25/02/2024 https://www.france24.com/es/europa/20240225-agricultores-polacos-intensifican-las-protestas-contra-la-ue-y-el-grano-ucraniano


lunes, 9 de mayo de 2022

Enfrentados y dependientes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Esta es una guerra extraña, con poca explicación del fondo por un lado, pero también con un complicado comportamiento más allá del campo de batalla. Rusia invade Ucrania y Occidente no interviene directamente, pero suministra armas y apoyo logístico a los invadidos. Por su parte, muchos de estos países dependen del petróleo y del gas rusos, con cuyo pago se financia la guerra que hay que frenar, Enfrentados y dependientes, una situación rara. Mientras se debaten las sanciones, algunos países se resisten a cortar los lazos, a complicarse la vida. Pero se la están complicando, les guste o no. Y lo están haciendo con sus socios europeos, más que con Rusia.

¿Contaba Putin con todo este lío? ¿Había ido tejiendo la dependencia europea de la energía rusa? Lo más probable. La más beneficiada por la energía rusa ha sido Alemania. Hoy se critican los años Merkel, de buen desarrollo, pero con una enorme factura política y económica que se está pagando ahora.

La factura del desacuerdo es mayor. Hay una factura económica, que es el coste del petróleo y gas, pero hay otra que es la desunión europea.

En RTVE.es el asunto es llevado a lugar preferente:

Los países europeos del G7 no han podido anunciar sus propias sanciones debido a que la Unión Europea (UE) ha sido incapaz de llegar a un acuerdo para prohibir las importaciones de petróleo de Rusia debido a la dependencia de algunos socios del crudo de Moscú.

No obstante, en un comunicado conjunto distribuido por la Casa Blanca, los líderes del G7 han reiterado su compromiso para reducir la dependencia de la energía rusa y han afirmado que incrementarán su campaña para aislar aún más a la economía rusa con nuevas medidas contra su sector financiero.* 


Las medidas que se puedan tomar ahora y los nuevos "compromisos" de futuro tienen una gran significación porque no sabemos cuánto va a durar esto. Sabemos que ya ha durado mucho más de lo que Putin pensaba y quería, pero no sabemos mucho más. Hoy, día 9 de mayo, Rusia celebra su victoria en la II Guerra Mundial. Recordemos que Rusia se tragó media Europa, quedándose con todo lo que había entre Moscú y Berlín, por decirlo así. Costó décadas que les devolvieran la soberanía. Es la diferencia de Rusia con el resto de Europa, una mentalidad peculiar y expansiva, que es una caja de sorpresas contra el tiempo histórico. Rusia solo admite un modelo "imperial" basado en la fuerza y no en los acuerdos.

La gran cuestión ahora es el grado de incidencia que sobre los rusos de a pie está teniendo todo esto, guerra y sanciones. Están bajo un sistema de represión y propaganda combinados, pero —como señalaban ayer en un medio televisivo— a Rusia ya están llegando cadáveres, las familias rusas van perdiendo a miles de jóvenes, cuyos cuerpos son repatriados... si se encuentran en condiciones. Ya pasó con las dos anteriores invasiones rusas, en las que soldados rusos, sin llevar signos indicativos, avanzaban y morían en Ucrania. Alguien tenía que dar explicaciones a las familias que, sin embargo, no las recibían. Estaba el tema crucial de las pensiones de madres y viudas por los hijos, muertos sin participar oficialmente en ninguna guerra. ¿Cuántas se puede permitir el Kremlin?


Resulta demoniacamente absurdo que se hable estos días de la declaración rusa de Guerra. ¿Qué queda para una guerra, qué les queda por destruir? ¿Qué restos quedan por los que justificar una declaración así?

Hablamos mucho de los oligarcas en la Rusia de Putin, un sistema de poder repartido que tiene mucho de señores feudales alrededor del señor absoluto. Pero hablamos menos de los que están padeciendo y de los que aplauden a rabiar, que son los beneficiarios del régimen, por un lado, y los más engañados, por otro.

Rusia se ha criado siempre bajo la sombra de un zar, se llamara como se llamara. No hay margen para mucho más. ¿Recuerdan los tiempos en que Putin se alternaba en la presidencia para burlar las normas? Ha sido un entrenamiento durante estos veinte años en los que la gente ya no piensa en una Rusia sin Putin; es algo que no entra en sus mentes como posibilidad.

Se ha especulado en estas últimas semanas sobre la salud de Vladimir Putin, se ha pasado del Parkinson al cáncer y a la conjunción de ambas enfermedades. Los expertos analizan síntomas, buscan movimientos anómalos de sus manos y brazos; rigidez en cuello y brazos; especulan sobre los efectos mentales de la medicación que podría estar recibiendo. Solo queda el temor a que Putin esté en una carrera contra sí mismo cuyo final incierto afectara a todos.

Me vienen a la mente las explicaciones dadas sobre los efectos de la medicación que se pudiera estar suministrando a Donald Trump en periodos en la Casa Blanca, especialmente con su contagio de COVID-19.

Putin ha hecho siempre exhibición de su fuerza, de su físico en todo tipo de demostraciones, desde la caza al yudo. Forma parte de su leyenda construida poco a poco. ¿Asumirá su decadencia?

La guerra contra Ucrania, declarada o no, es una locura para la que ha tenido un entrenamiento en las zonas del mundo que se le dejaron. Rusia ha hecho ostentación de la fuerza, la ha empleado sin rubor en Siria, convirtiéndose en sostén de dictadores, creando un club de apoyos.


Son muchos los errores cometidos en la comprensión de Rusia y los efectos de sus acciones sobre Europa. La astucia y firmeza que admiraban muchos se han convertido en un arma peligros tras comprender el tejido de intereses trenzado por Europa, ya sea por acuerdos con países, como por la colocación de peones a su servicio en compañías y gobiernos.

Putin ha jugado siempre a la división sintiendo que su fuerza estaba precisamente en lo contrario, en la eliminación fulminante de cualquier oposición o crítica a su figura y decisiones.

La dependencia europea va a seguir. La tentación rusa será constante y habrá que aceptar que hay que tenerlo en cuenta. En cada país hay células de Putin, conexiones de algún tipo cuya función es asegurarse que sigue funcionando la división. Lo hemos visto en las elecciones francesas recientes, con un programa de la candidata Le Pen para el hundimiento de la Europa actual y la conexión fuerte con Rusia. Lo vemos en Hungría con claridad, oponiéndose al bloqueo europeo al petróleo ruso. Lo seguiremos viendo en el futuro.

Sí, es una guerra extraña esta. Puede destruir la unidad de la Unión. Lo que vemos en Ucrania es solo la punta del iceberg sumergido, parte en la que se encuentra lo evidente: las dependencias mutuas, creadas en años, que están siendo dinamitadas por las acciones de Putin y las correspondientes sanciones. Lo hemos dicho anteriormente: lo que se rompa ahora tardará años en restablecerse si es que lo hace en algún momento. Puede levantar una enorme barrera dividiendo un continente. Ha sido la decisión de Putin, sano o enfermo.

 

* Daniel Flores DatosRTVE "Las alternativas de la Unión Europea al petróleo ruso: cómo desengancharse sin disparar la inflación" RTVE.es 7/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220507/alternativas-ue-petroleo-ruso-como-desengancharse-sin-disparar-inflacion/2346904.shtml

domingo, 27 de marzo de 2022

Dependencias múltiples

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer comentábamos que existe una geografía de la paz, la que está construida por las relaciones culturales y comerciales, lo que incluye del deporte a la energía, de una gira operística a los productos alimenticios, de las series de TV al turismo. Estas relaciones crean contactos y establecen lazos con dependencias. Sobre la base de esa paz, explicábamos, ha sido construir un mundo con un enorme desarrollo del que se han beneficiado —en muchos sentidos— los participantes buscando el equilibrio de las relaciones.

Pero también es cierto que ese escenario no siempre se ha desarrollado con la inteligencia ni la buena fe como para asegurar un camino seguro. Muchas veces esos lazos han creado dependencias tóxicas, como estamos experimentando ahora con la energía que nos llega de países como Rusia, que la utilizan como arma de guerra. Serán los historiadores los que nos deban explicar desde qué momento la estrategia rusa ha sido crear una dependencia europea para así asegurarse (o al menos intentarlo) la impunidad de sus acciones con el chantaje energético, que provoca una serie de desórdenes en cadena, como vemos en España. "Lo barato sale caro", suele decirse y ahora tenemos un ejemplo de esta gran verdad.

En RTVE.es se nos intenta explicar porqué la dependencia del gas ruso es una trampa que, además, divide a Europa por encima de las circunstancias destructivas de cada país, lo que solo puede significar una mala noticia, que unos se están beneficiando y no quieren que la situación cambie mientras otros se asfixian. En el artículo, uno de los expertos consultados señala:

"Esto es una lección para toda Europa, que lleva una década luchando por la sustitución del carbón por el gas, pero eso nos ha hecho más vulnerables", dice Jorge Sanz. El experto considera que a la UE le ha faltado "visión estratégica para darnos cuenta de que los países suministradores de gas no son muchos y, además, son inestables desde el punto de vista político".*


Esto significa que tenemos que mirar una serie de factores antes que el precio. En Estados Unidos se usaba antes una expresión para establecer el grado de confianza que nos suscitaba un candidato a la presidencia. Se hacían la pregunta de si a ese candidato "se le compraría un coche usado", es decir, si te suscitaba la confianza suficiente como para creerle y hacerle una compra importante. Nosotros le hemos comprado el coche a Putin y ahora ya está empezando a fallar, la rueda de repuesto está pinchada y descubrimos que el cuentakilómetros está trucado. Es ahora cuando nos damos cuenta los riesgos de todas nuestras decisiones hechas sobre unos supuestos erróneos: que Putin es fiable, que Rusia y la Unión Europea tienen unos objetivos comunes.

Es ya muy tarde para rectificar algunas cosas. Hay aspectos que se podrán resolver a medio o largo plazo, siempre que se encuentren alternativas más fiables. Estados Unidos ha aumentado su exportación de gas a Europa, lo que no nos hace menos dependientes, sino solo menos dependientes del gas ruso. Estados Unidos antes importaba gas, pero gracias a una serie de decisiones y estrategias de inversión y desarrollo ahora se puede permitir exportar, teniendo un nuevo mercado. Los europeos solo cambiamos de dependencia y rogamos ya que nos vaya mejor. Hoy tenemos a Biden, pero mañana puede volver Trump u otro del mismo corte, que nos quiera cobrar con creces del gas a la defensa a precio de oro, un Trump que juegue como hizo el ex presidente a darse abrazos con Putin, al que sabemos que admira. Fue con Trump cuando empezó la política de crear conflictos y luego "arreglarlos" además de la política comercial vinculada con estrategia política con series de baterías de sanciones o de aranceles. Un Estados Unidos agresivo con sus socios y necesitados de protección ante el empeoramiento de las relaciones entre Europa y Rusia y un distanciamiento de China, a la que veía como la gran rival y a la que había que separar a todo trance del mercado mundial, especialmente del europeo para recuperar protagonismo.

Todo esto es ya conocido y aquí lo hemos desarrollado a lo largo del mandato de Trump y los peligros que traía. La dependencia de la energía es un mal para Europa porque significa, lo estamos viendo, que es Rusia quien puede controlar nuestro futuro en muchos campos.


1/11/2021

La independencia absoluta puede que no exista, pero tampoco debería existir la dependencia absoluta. La estrategia rusa dura el tiempo que nosotros seamos capaces de superarla mediante estrategias que, hoy por hoy, no están ya sobre el tablero más que de forma imprecisa. Elegir de quién se va a depender en las próximas décadas no es una tarea sencilla. Necesitamos una cuidadosa elección para no vernos en las mismas con otros agentes que se aprovechen de nuestra situación. Nos ponemos muchos límites cerrando nuestras energías disponibles o creando condiciones que nos atan.

Las dictaduras como las de Putin o las de los países árabes tienen muchos menos escrúpulos en de dónde sacan la energía, a qué coste. Eso ha permitido que esas dictaduras hagan comer en su mano a las democracias, donde —como vemos en España— unas presiones hacen salir a medio país a protestar a las calles, con sectores enteros pidiendo ayudas y los cláxones sonando por todo el país pidiendo dimisiones.

No es bueno depender de nadie y mucho menos de gobiernos de autócratas que se acaban protegiendo tras nuestra dependencia o, como la Rusia de Putin, atacando a las democracias colindantes o jugando a distancia con ellas a través de toda una serie de turbias maniobras de agitación, desinformación e intervencionismo desestabilizador.

Hay que elegir muy bien de quién se depende, mirar menos el precio y más la letra pequeña. De lo contrario nos encontramos en una situación como la actual, con terribles efectos sobre la economía europea y especialmente graves en los países más frágiles y dependientes.


Es el caso de España, un país construido a golpe de dependencia (70% de dependencia energética), que ha ido sacrificando muchos de sus sectores en beneficio de un mayoritario: el turismo y aledaños. Lo hemos tratado aquí muchas veces en estos años: España necesita que Europa vaya bien, que esté en paz y enriquecida, con excedente económico para gastar en lo que les ofrecemos. Con la inflación comiéndose el dinero para otros gastos, con una Europa a la defensiva ante las amenazas rusas, necesitada de inversiones en defensa y aumentando sus reservas, lo que quedará disponible para venir a gastárselo en España será menos de lo que requerimos para que nuestro chiringuito nacional se mantenga abierto y productivo.

No solo dependemos de la energía exterior —afortunadamente, no de la rusa—, sino que dependemos de tener el mismo número de turistas por temporada que el número de población. Necesitamos de 30 a 40 millones de turistas extranjeros para mantenernos medianamente en marcha. Con una Europa con la guerra en su interior, el turismo va a ser un nuevo factor de riesgo, como nos ha demostrado la pandemia. Ya quedó claro el desastre de una economía con pinzas y un empleo con alfileres.


23/06/2020

Para complicarnos la vida, nos enfrentamos a nuestro suministrador de gas más próximo, Argelia, con un tema como Marruecos. Afortunadamente nos han dado un balón de oxígeno energético con declararnos una "isla", una excepción. Esperemos que esto nos permita liberarnos de otra dependencia interna, los transportistas, que ha demostrado que les importa poco el resto y que cada uno se busque la vida por su lado. Las pérdidas causadas a todos los sectores superan ya lo "razonable". Otro problema que la demagogia ha dejado pudrirse y con difícil solución con un sector atomizado y sin demasiadas alternativas con una España vaciada en la que ya no paran los trenes. Lo cierto es que no se ha tenido mucha capacidad de reacción y, lo más evidente, existe una nula previsión estratégica. España camina a golpe de dependencia, a golpe de reacciones airadas y no por sendas planificadas e integradoras de los intereses sectoriales, que es lo que se debería intentar, armonizar intereses y no dejar que los problemas crezcan para prestarles atención cuando ya no hay solución fácil.

Es imprescindible comprender nuestras carencias y dependencias, tratar de encontrar un equilibrio que evite secuestros futuros. Hay que analizar las dependencias dentro de programas globales, con estudios estratégicos centrados en el futuro a diferentes plazos, tratando de resolver los más acuciantes. Hay que dibujar un mapa de dependencias por sectores y geografía buscando crear un país sólido. hay que salir del modelo de debilidad extrema que supone el turismo y tratar de repoblar los espacios disponibles con alternativas productivas que nos permitan resistir estos ataques fomentados por nuestra propia debilidad, claramente patente desde fuera. Y sobre todo, debemos evitar dispararnos en el mismo pie con la frecuencia que los hacemos.

La prensa está llena de avisos sobre todo esto en fechas muy anteriores a la guerra en Ucrania y a las subidas energéticas. Todo estaba escrito, pero la mirada estaba puesta en otros sitios. Parece que solo avanzamos con los desastres en las puertas, que  prevención es una palabra que no existe en nuestro vocabulario ni el desarrollo estratégico en nuestras mentes.

 

21/05/2021

* Alberto León "Las claves de la 'excepción ibérica', el acuerdo europeo que permite a España rebajar la presión energética" RTVE.es https://www.rtve.es/noticias/20220326/claves-excepcion-iberica-acuerdo-europeo-presion-energetica/2323416.shtml