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viernes, 11 de julio de 2025

Trump necesita un Chaplin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Quizás a algunos les pareciera exagerada la idea de pensar que Donald Trump se había sentido atraído por su identificación como Papa gracias a la inteligencia artificial; quizá su imagen de la entrevista no programada con Zelenski en los espacios del Vaticano les pareció como un mero aprovechamiento del tiempo y el espacio en un presidente con una agenda complicada.

En 20minutos nos traen, con material de EFE, una nueva transformación de la figura de Trump. Esta vez no viene de fuera, no es una caricatura, sino un autorretrato, es decir, es la Casa Blanca quien la promueve desde su página oficial: 

La Casa Blanca publicó este jueves en su cuenta de Instagram una imagen del presidente estadounidense, Donald Trump, vestido como Superman y acompañado de las palabras Truth (Verdad), Justice (Justicia) y la frase The American Way (A la manera estadounidense).

La publicación, que acumula más de 55.000 'me gusta' y 10.000 comentarios, muestra a Trump ataviado con el disfraz del mítico superhéroe y una descripción que dice "El símbolo de la esperanza".*

 

Con Trump no se sabe muy bien cuando las cosas van en serio o si son parte de su sentido del humor. Creo que ya tenemos suficientes pruebas de su forma de entender la vida, de entenderse a sí mismo y de cómo quiere que el vean los demás, tres dimensiones que se van haciendo más coherentes.

En el primer mandato de Trump, hoy podemos apreciarlo mejor, había un cierto "cinturón de seguridad", una serie de elementos —asesores militares, económicos, etc.— que mantenían una cierta lucha con él para evitar que el hombre en la Casa Blanca pudiera crear más conflictos de los posibles. Esto se traducía en constantes dimisiones de personas que tiraban la toalla y eran sustituidos. Ya intentaba introducir entonces sus propios asesores extravagantes, llenos de teorías conspirativas y extravagantes, algo que atrae al presidente.

Pero Trump aprendió y tras destrozar al propio partido republicano ahora se encuentra con centuriones que aspiran a ser sus sucesores y que le flanquean en todo momento. De esta forma, Trump queda en su salta y los Estados Unidos y el mundo en manos de este personaje que ya tiene asegurado su puesto (negativo) en la Historia a falta de las barbaridades que siga realizando.

Colocar a una persona como Trump en un puesto que puede afectar y afecta a todo el planeta con las decisiones que pueda tomar es una responsabilidad que se le va a exigir a Estados Unidos en cuanto que se encadenen los desastres.

Su idea constante de ser un enviado divino, va ahora por lo laico y extraterrestre: se ve y presenta como Superman, donde le parece confluyen esas virtudes con las que se percibe y representa. Se confirma con esta forma de comunicarse con los que le rodean y siguen que no se trata de una broma sino de la forma "natural" con un pueblo que ha perdido el sentido de la realidad, de su lugar planetario y ha decidido vivir sus propias fantasías, la de los cómics y películas, a través de este "personaje" real, una fantasía que actúa como si viviera en un escenario.

La anécdota de Trump tras escuchar hablar inglés al presidente de Liberia solo es entendible en un profundo ignorante. Pero un "ignorante poderoso". El poder es la capacidad de cambiar la situación de los otros y eso, en el caso de Trump, se lo da la presidencia de los Estados Unidos. En la medida en que está allí por el voto masivo de los ciudadanos norteamericanos, estos son responsables de todos los destrozos y crisis mundiales que quedan por llegar visto lo visto.

Los estragos en los mercados son una muestra de lo que puede hacer. Los guían unas fantasías sobre unos Estados Unidos parasitados por el universo entero  que han sabido captar personajes como Benjamín Netanyahu, un sádico genocida que huyen de su encarcelamiento intentado convertirse en el héroe que consiguió exterminar a una población indefensa, con una mayoría de mujeres y niños muertos para su mayor gloria. La gloria de Netanyahu y la gloria propia.

Algún día alguien tendrá que explicar cómo, en pleno siglo XXI, una superpotencia como los Estados Unidos, pudo consentir comportarse así a su presidente, un personaje que deja en ridículo a las figuras totalitarias del siglo XX.

Chaplin consiguió a través de la sátira dejar en evidencia al "gran dictador". La escena de un Hitler y un Mussolini jugando con los balones del mundo es uno de los grandes momentos satíricos contra el fascismo. Hoy, Trump silencia a los que se le oponen. No solo a él, sino a los dictadores y genocidas a los que apoya y defiende. Lo hecho con Netanyahu se traduce en otra noticia de ayer: la prohibición de la entrada en los Estados Unidos a la relatora de Naciones Unidas para los derechos humanos que ha tenido la osadía de contar el genocidio. Desde ese momento ha sido reducida al rango de criminal indeseable, de "antisemita", como todo el que critique las acciones de Netanyahu amparadas por el propio Trump.

BBC

Pero va más allá. Ha aumentado los aranceles (guerra económica) a Brasil porque dice que está persiguiendo a su amigo Jair Bolsonaro, el ex presidente que intentó dar un golpe de estado para no salir del poder cuando fue rechazado en las urnas.

Es difícil no ver en ello un mensaje de lo que puede ser el propio futuro norteamericano. ¿No es un calco de lo que Trump y sus huestes armadas intentaron con el asalto al Capitolio?

Hemos tratado aquí en varias ocasiones el temor de muchos en los Estados Unidos sobre una posible guerra civil. No es una fantasía, sino una probabilidad creciente a la vista de los acontecimientos que se van produciendo y su proyección hacia el futuro.

En Estados Unidos, durante el primer mandato de Trump, las asociaciones de psiquiatras prohibieron a sus miembros hacer evaluaciones de Trump en los medios apoyándose en la idea de que no había una evaluación con el paciente presente, que todo se basaba en informaciones exteriores. Fue una forma de silenciar lo que muchos ya se temían y que hoy confirman los datos.

En el artículo de 20minutos se disipan las dudas sobre el personaje de la Casa Blanca:

"Me gustaría ser papa. Esa sería mi opción número uno. Creo que sería un gran papa. Nadie lo haría mejor que yo”, dijo en ese momento el mandatario estadounidense.

La publicación sale justo un día antes del estreno de la más reciente película del superhéroe de DC Comics, protagonizada por David Corenswet, que interpreta a Superman, y Rachel Brosnahan, que da vida a Lois Lane.*

No, no había broma. Si se instalara en su cerebro un medidor del placer que le produce verse como Papa o Superman nos quedaríamos sorprendidos de lo que pasa en la cabeza de este hombre. Lo de "sueños de grandeza" se queda corto para estas patologías. No es fácil indagar en la otra, la patología social, esos miles a los que les gusta compartir los delirios de Trump, algo que las redes permiten. Si Trump es el cerebro enfermo, esas masas que disfrutan verle pisoteando a países, a personas o a instituciones (como ocurre con la universidades o las de ayuda social que cierra o deja morir sin fondos), que aplauden desde la ignorancia el negacionismo de la Ciencia, del cambio climático, de los derechos de las mujeres, etc. son el "cuerpo" al que llegan esas acciones, ideas, imágenes produciendo sacudidas de malsano placer.

No sé lo que pasó por la mente del presidente de Liberia al ser felicitado por Trump por su "buen inglés"**. Le diría "señor presidente mi "buen inglés" se debe a que somos los descendientes de los esclavos africanos que ustedes liberaron y echaron de vuelta a África porque no querían tener "iguales" negros entre ustedes".

Chaplin hubiera sacado una buena escena de ello, No habría tenido que tocar una sola línea, pues Trump es una sátira de sí mismo. La realidad se vuelve comprensible por el arte. En el futuro muchos lamentarán sus miedos y silencios ante lo que estaba previsto y nadie se atrevió a parar.

Quizá es el momento de que, silenciados los psicólogos, empiecen a aparecer —como hizo Chaplin— otras manifestaciones que desmonten los fuegos artificiales que Trump ha lanzado sobre su persona. Aunque quizás él sentiría halagado. Creo que somos nosotros los que lo necesitamos. Pero el miedo a represalias, cierre de financiación, incluso ataques personales es hoy una constante. La muerte tiroteados de políticos demócratas es un ejemplo de cómo puedes acabar.

Trump ha hundido a los Estados Unidos, sacando lo peor de ellos. Ha sembrado el recelo entre los anteriores aliados que pensaban era fiable y ha despertado el odio a as minorías y hacia los países de todo el mundo. Ha mostrado cómo una democracia se transforma en una dictadura. 

https://www.behavioralpsycho.com/wp-content/uploads/2018/10/13.Caballo_25-1.pdf  Behavioral Psychology / Psicología Conductual, Vol. 25, Nº 1, 2017, pp. 227-249

* "La Casa Blanca publica una imagen de Trump transformado en Superman y lo describe como "símbolo de esperanza"" 20minutos / EFE 11/07/2025 https://www.20minutos.es/internacional/casa-blanca-publica-una-imagen-trump-transformado-superman-describe-como-simbolo-esperanza-5730454/

** "Trump elogia al presidente de Liberia por su "buen inglés", lengua oficial del país: "¿Dónde aprendió a hablar tan bien?"" RTVE.es / Agencias 10/07/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250710/trump-elogia-presidente-liberia-su-ingles-lengua-oficial-pais/16658992.shtml

domingo, 4 de abril de 2021

Superman contra el racismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La web de RTVE.es nos trae hoy un artículo de Jesús Jiménez, en la sección "Cómic" con el titular "'Superman contra el Klan', un cómic en el que el superhéroe se enfrenta al racismo". A veces, la necesidad de crear supervillanos  nos hace olvidar que los villanos de a pie suelen ser más preocupantes porque, lejos de las páginas coloreadas, suelen realizar sus maldades ante nosotros, demasiado ensimismados en la lectura. Sí, está bien que los superhéroes se enfrente a los males cotidianos porque los extraordinarios son espectaculares, pero poco probables.

La lucha contra el racismo o la xenofobia tiene muchos escenarios, pero sobre todo es una gran lucha en el interior de la sociedad, una lucha cultural por captar las mentes y ganar la lectura del mundo.

Las cosas no son de una manera u otra; las interpretamos en función de nuestras condiciones sociales, que es de donde sacamos nuestros valores. Las personas interpretan el mundo con las herramientas valores que el entorno nos otorga. Hay valores que ayudan a ser más independientes, es decir, a ser capaces de encontrar los resquicios por los que irnos formando un criterio propio. Por el contrario, otros sistemas son implacables con la disidencia o la discrepancia, obligando a la aceptación. Lo que suele ocurrir es la sumisión o la hipocresía social y personal absoluta, que es una forma de burlar la sanción o de encontrar fácil reconocimiento público mostrando la máscara que todos quieren o esperan ver.

El cómic que se nos presenta viene de antiguo:

 

Hay enemigos a los que los ni superhéroes pueden vencer, porque son intangibles, como el racismo o la xenofobia. Pero eso no quiere decir que se muestren impasibles ante ellos. Y el primer superhéroe en enfrentarse a esos enemigos fue Superman, en el serial radiofónico El Clan de la Cruz Ígnea (1946) en el que luchaba contra el mismísimo Ku Klux Klan. Un programa mítico de la radio norteamericana que ha servido de inspiración al cómic Superman contra el Klan (Editorial Hidra). Una estupenda historia de Gene Luen Yang y Gurihiru galardonado con el premio Harvey al mejor libro para jóvenes y jóvenes adultos.

Al final de este artículo también os recomendamos Green Lantern: Legado (Hidra) otro cómic de la exitosa línea de Novela Gráfica Juvenil de DC. Curiosamente ambos títulos inciden en el racismo contra los asiáticos y no contra los afroamericanos (algo tendrá que ver que sus autores sean asiáticos). Pero es que uno de los grandes atractivos de esta línea es que sus autores son de todas las etnias.*

 


Hay varios aspectos que se pueden resaltar de lo señalado. Que se recupere el espíritu de una emisión radiofónica de 1946 tiene una explicación. Un año después de terminarse la II Guerra Mundial, se veía con claridad como los adeptos del KKK estaban conectados con el nazismo, que consideraba igualmente como "inferiores" a los negros y judíos, especialmente (también a los gitanos). No se ha indagado mucho en este aspecto que es, sin embargo, crucial para entender las conexiones de la ultraderecha norteamericana con nazis y fascistas a través del racismo precisamente.

No se han indagado tampoco las conexiones de la Alemania nazi con una parte empresarial y financiera de la Norteamérica de la época. Apenas se trata de esta situación y de las resistencias a participar en la guerra contra Alemania.



Hay dos películas de estos últimos años en las que se trata de la parte oscura de las élites norteamericana y británica en su relación con la Alemania nazi. Tenemos "El héroe de Berlín" (Stephen Hopkins 2016), sobre el gran atleta afroamericano Jesse Owen, y mostrando el racismo no solo de los nazis sino también de una parte de la sociedad norteamericana que no veía con malos ojos lo que ocurría en Alemania. La otra, "El instante más oscuro" (Joe Wright 2017), con la figura de Winston Churchill en el centro, nos muestra, desde el lado británico, cómo determinados políticos no veían mal que Alemania se hiciera con Europa y llevarse bien con ella. Estos dos filmes rompen la dinámica maniquea y nos muestran que el "mal" no se vía con tanta claridad.



La lucha de Superman contra el KKK es una prolongación del nazismo y su aspecto racista. El racismo contra la minoría afroamericana forma parte del racismo contra los judíos. Ambos han tenido sus momentos de denuncia, quedan el antisemitismo como una lacra menos visible, lo que no significa que se haya eliminado en absoluto; solo que está más oculta. El retroceso en los derechos civiles afecta gravemente —lo vemos cada día— a los afronorteamericanos. El juicio que se está celebrando en estos días por la muerte/ejecución sumaria de George Floyd nos trae noticias cada vez más escandalosas sobre el retroceso que ha supuesto la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y cómo, desde el primer día de su mandato, muchos se quitaron las máscaras pensando que ya había llegado el momento de sacar la bilis acumulada por haber vivido dos legislaturas bajo el mandato de un negro, Barack Obama. Los signos de desprecio por el matrimonio Obama se hicieron manifiestos y se extendieron a los hispanos. Aquí recogimos diferentes incidentes a lo largo del "reinado" de Trump en este sentido. 



El racismo contra los asiáticos ha estado ahí, quizá como uno de los más constantes. Tuvo su momento contra los norteamericanos de origen japonés, que fueron encerrados en campos de concentración mientras duró la guerra. Después ha habido oleadas conforme Japón se convertía en una potencia económica, algo que sirve para azuzar el racismo contra ellos y que posteriormente se aplicó a los de ascendencia China, llegando a su momento culminante con la fusión de la guerra económica con la pandemia, definida por Trump como el "virus chino" o "kung flu", que ha permitido la actual oleada de ataques brutales contra personas asiáticas por Estados Unidos y ha sacado a la gente a la calle a manifestarse contra este racismo que estalla violentamente.

El racismo contra los ciudadanos chinos se produjo desde que en el siglo XIX fueron llevados para la construcción del ferrocarril que atravesó los Estados Unidos de costa a costa. Se crearon leyes específicas contra ellos y para controlarlos y evitar que pudieran expandirse por el país creando familias.

La BBC, en 2017, antes que se desatará el frenético movimiento anti China, recogía las investigaciones realizadas sobre la discriminación de orden racista practicada contra los inmigrantes chinos:

 

"Al tiempo que luchaban por encontrar trabajo, los inmigrantes chinos también peleaban por sus vidas. Durante las primeras décadas en Estados Unidos, los chinos sufrieron una epidemia de ataques racistas violentos, una campaña de persecución y asesinatos que hoy en día se ven con estremecimiento", señala el reportaje "Inmigration" del sitio en internet de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

"Desde Seattle hasta Los Ángeles, desde Wyoming hasta los pequeños pueblos de California, los inmigrantes chinos fueron obligados a dejar negocios, abandonar ciudades, fueron golpeados, torturados, linchados y masacrados, generalmente con la mínima esperanza de recibir ayuda de la ley".

Se puede afirmar que los inmigrantes chinos sufrieron el peor tratamiento que haya tenido cualquier otro grupo que vino voluntariamente a EE.UU."

Biblioteca del Congreso de EE.UU.

"El odio racial, una economía incierta y un gobierno débil en los nuevos territorios contribuyeron a este clima de terror y derramamiento de sangre", indica la institución.

Y es que para muchos historiadores, los chinos fueron el chivo expiatorio de la clase política estadounidense de la época.**

 


Como vemos, no es una novedad. Trump hizo lo mismo, convertir a China en el objeto de todos los odios. Y esto es difícil de controlar una vez puesto en marcha, como vemos en esos vídeos callejeros sobre ataques brutales a mujeres mayores que aparecen con frecuencia en la propia prensa norteamericana.

Es peligroso jugar con el racismo. El hecho de que se ponga en marcha un cómic con Superman atacando el racismo y que sean autores asiáticos quienes lo estén realizando poniendo énfasis, como dice el autor del reportaje de RTVE.es, en las víctimas asiáticas no tiene nada de particular. La persona que atacó brutalmente a la mujer de 65 años pateándola en Nueva York era afroamericana, lo que motiva cierta reflexión sobre las jerarquías raciales en Estados Unidos. Es fácil convertir el racismo en "nacionalismo" de hecho, eso lo que se hace y lo que hizo Trump señalando los "enemigos de Norteamérica". Una vez que has marcado el objetivo, se convierte en un deber patriótico atacarlo. No tiene demasiada complicación dar el salto de una categoría a la otra. El racismo sabe disfrazarse bien hasta que sale desde detrás de la máscara bajo la que se camufla.



Ahora Superman sale contra el KKK. Ya es tiempo que lo haga. Si sirve para sembrar un mensaje de rechazo al racismo, bienvenido sea. Se ha retrocedido mucho en estos años. Ha sido demasiado fácil ir saltando de un objetivo racista a otro; afroamericanos, hispanos y después asiáticos han sido las dianas contra las que el racismo ha disparado su odio, con sus prejuicios y complejos.

Hay que extender a la educación los principios básicos porque las fuerzas que sostienen el odio racista permanecen ahí, aprovechando cualquier resquicio para colarse en nuestras vidas. Cuando no es la economía, es la sanidad; todo vale para camuflar el odio y extenderlo.

No hay país que se libre si no se tiene la prevención necesaria. Hoy tenemos grandes ventiladores de esparcir odio en un mundo interconectado. No hay que bajar la guardia. En la vida real, no va a ser Superman quien nos libere de nuestros prejuicios. 

 

 

* Jesús Jiménez "'Superman contra el Klan', un cómic en el que el superhéroe se enfrenta al racismo" RTVE.es 4/04/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210404/comic-superman-contra-klan-comic-superheroe-se-enfrenta-racismo/2084234.shtml 

** Margarita Rodríguez "Cómo fue la primera gran ley para prohibir la inmigración a EE.UU. 130 años antes de la llegada de Donald Trump al poder" BBC 26/02/2017 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38911348