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miércoles, 30 de septiembre de 2026

El heroísmo de la maternidad

 Joaquín Mª Aguirre

Lo decíamos hace unos días: los datos separan lo que la realidad ha unido. Lo que esto provoca es desconexión, la falta de relación de unas cosas con otras. Nos acostumbramos a las estadísticas parciales sin ver que todos esos elementos dispersos están unidos en las personas, determinando su comportamiento y forma de vida.

Nos traen unos datos más que debemos entender en el conjunto para apreciar su sentido real. Se refiere a "otro problema español" que nos condiciona, el de la natalidad, algo que viene marcando nuestro desarrollo conjunto. Pasamos de las familia "normales" con tres hijos y familias numerosas de cinco y seis hijos de hace unos años a la situación actual.

En RTVE.es se nos dan los datos de la encuesta realizada en 2025 sobre la natalidad: 

El 25,6% de las mujeres de 30 a 39 años que no tienen hijos asegura que el motivo principal son las razones económicas (13,7%) y las razones laborales o de conciliación (11,9%) frente al 16,3% que responde que es porque no quieren tener hijos, según los datos elaborados a partir de la Encuesta de Fecundidad de 2025 que el INE ha publicado este martes. Los problemas económicos, laborales y de conciliación son, de hecho, más determinantes para decidir no ser madre en la primera mitad de la treintena (27,6%) que en la segunda mitad (22,9%).

No tener trabajo, tener un salario insuficiente o tener un empleo pero no poder conciliar es también aducido por una de cada cinco mujeres de entre 25 a 29 años cuando se les pregunta por el principal motivo por el que no tienen hijos. Pasados los 40 años, estas razones siguen teniendo un peso importante. En total, sin tener en cuenta las franjas de edad, hay un 15,2% de mujeres de entre 18 a 55 años que en 2025 no tenían familias por alguna de estas dos causas.*


 

Motivos "económicos" engloban muchas cosas, como lo hacen los "laborales" o los de "conciliación". Están entrelazados y obedecen al empobrecimiento generalizado de la sociedad española. Es indudable que los hijos cuestan de muchas maneras y que esos tres factores pesan en la decisión de tener o no tenerlos. No es fácil tener hijos si se produce una emancipación tan tardía como nos dicen otros datos, si los empleos están mal pagados y son inestables.

Recogíamos aquí hace unos días otros datos, los que criticaban el "bajo compromiso laboral" de los jóvenes españoles. Se entendía por tal el "amor" y "entusiasmo" de los jóvenes hacia las empresas en las que trabajan. La encuesta los encontraba "poco comprometidos" con sus empresas. Poco "amor".

El absurdo es tan grande que dudábamos que estuvieran hablando en serio. Es un intento más de responsabilizar a los jóvenes de la situación actual: no aman a sus empresas, estudian demasiado en vez de especializarse en lo que las empresas necesitan, ¡que se matriculen en la FP y se dejen de tanta Universidad!

España se construye sobre falacias de este tipo. Forman parte de una distorsión en la que se invierte la responsabilidad, al igual que los culpables son los inquilinos que no pueden pagar lo que los emprendedores caseros les piden por el alquiler. Los pisos turísticos traen riqueza y debemos bendecirlos, los especuladores son emprendedores mal interpretados, etc. etc.

Todo ello forma una capa de propaganda sobre la sociedad española. La gente no tiene empleo porque no la emplean o por la baja calidad de los empleos ofrecidos; la temporalidad se extiende y se ve como normal que te echen a la calle y te contraten un mes después para repetir el ciclo al año siguiente. La especulación se ve como normal e injustamente comprendida. Hay que atraer a los inversores y  esto solo se puede hacer multiplicando sus ganancias en detrimento del trabajador. ¡Menos mal que la IA permitirá más despidos de personal ahora innecesario!

Me imagino que la explicación oficial de porqué no se tienen más hijos estará en la comodidad, en guardar la línea, etc. El sacrificio de tener hijos es perder un sueldo miserable, dejar de gastar en otras cosas, olvidarse de viajar un tiempo... todo ello males para la economía nacional.

La red está llena de servicios legales que te prometen cuidarte si tu empresa te despide por estar embarazada o durante el permiso de maternidad. Por algo será; muchos casos debe haber de empresas que se deshacen de las madres o les recortan más de la cuenta para que prolifere tanto la oferta de este tipo de servicios.

Tenemos ahora el caso de Ortega Smith, ex deVox, criticado por despedir a una trabajadora tras ser madre. Dice que su "admiración" por las mujeres "es intachable". Las admira tanto que las quiere en casa. ¡Eso sí es devoción!

Los que se lo pueden permitir mandan a sus hijos a escuelas y universidades privadas para ofrecerles una "mejor educación". Hace unos días había discusión en los medios por otros datos: los educados en sitios más caros no tenían tantos problemas como se señalaban en el Informe PISA. La duda sobre ello habría bajado el nivel de matriculaciones, me imagino, en los sitios más caros.

Todo es un gigantesco negocio que muchos no se atreven a llamar por su nombre. Las mujeres españolas no se pueden permitir tener hijos, como no se pueden permitir casas, o tantas otras cosas.  Lo "natural" es que la vida suba y los sueldos bajen, nos dicen. Los hijos son caros y las casas pequeñas. Te cambian la vida y ya no estás tanto tiempo de chiringuitos o viajando, que es como se hace patria.

Tener hijos es ya un acto heroico y de rebeldía. España camina hacia un futuro incierto entre cantos triunfalistas y duras realidades.

* "Una de cada cuatro mujeres de 30 a 39 años sin hijos no los tiene por motivos económicos, laborales o de conciliación" RTVE.es 29/09/2026   https://www.rtve.es/noticias/20260929/mujeres-renuncian-madres-aumenta-ine/17245379.shtml

lunes, 6 de mayo de 2024

Madrastras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La sola palabra nos lleva ya a viejas historias infantiles. En 20 minutos, Lolita Belenguer firma un interesante artículo titulado "Madrastras, las madres de las que nadie habla, alzan la voz: "Te enfrentas al estigma de ser 'la mala'"*. Se nos cuenta en él cómo las madrastras reales se tienen que enfrentar al estigma de las madrastras ficticias, las "malas de los cuentos". No, no es una tontería periodística, sino un ejemplo más de cómo las ficciones condicionan nuestra forma de ver el mundo o, si se prefiere, lo difícil que es librarse de estas etiquetas que componen nuestro mapa de relaciones.

En el artículo se nos cuentan las investigaciones sobre esta cuestión y también los sentimientos de personas, esas madrastras que son miradas con recelo, esas "falsas madres", las que carecen de lazos de sangre, otro mito —el de la sangre— del que tampoco es fácil librarse.

Leemos en el artículo, por voz de la investigadora doctoral Elvira Mondragón, de la Universidad de Valencia:

En cuanto a las madrastas, la investigadora, tras realizar múltiples entrevistas, maneja la hipótesis -que le falta contrastar- de que "tienen una mayor dificultad para encontrar su sitio en el hogar que los padrastros". Y lo argumenta: "Como tradicionalmente a las mujeres se les ha atribuido el papel de los cuidados en el hogar, las madrastras sienten la exigencia moral de amparar a los hijastros y se implican en el cuidado de los hijos de sus parejas. Sin embargo, socialmente, aún hay prejuicios en contra de las madrastras por la representación de los cuentos infantiles".*


¡Una dura competencia! Las viejas historias trasmiten unas visiones en las que las madrastras son incapaces de establecer esos lazos afectivos, surgidos únicamente de la "sangre". El mito se impone y las personas reales comienzan las nuevas vidas con desventaja. Parecen ser una "competencia desleal" con las madres biológicas. Ellas son las "malas" de la película o, si se prefiere, del cuento.

El caso de las madrastras nos ofrece un ejemplo de lo complicado que es moverse en una sociedad llena de referencias valorativas en la que hay que empezar demostrando que no se es algo ya prefijado. Y quizá nunca se llegue a terminar de demostrarlo, siempre con nuevos retos.

A lo largo del artículo, con voces diferentes, de las investigadoras a las propias afectadas, va surgiendo ese sentimiento de estar sometidas a juicio de forma constante. En unos tiempos en los que vemos todo tipo de barbaridades, de crímenes familiares a denuncias de todo tipo, no es fácil acudir a los estereotipos familiares como garantes de nada. Sin embargo, nada resiste más que un estereotipo, que un prejuicio. Es difícil este enfrentamiento con la cultura, donde se dan por buenas las ficciones. Creo que es interesante indagar en este tipo de conflictos culturales en los que se lucha con las visiones tradicionales.

Actualmente tenemos en cartel una obra, Madres, nos cuentan en RTVE.es. Allí leemos:

Sobre las tablas del Teatro Lara, cinco mujeres se quedan encerradas en un colegio, una embarazada, una ejecutiva con dos niños, una madre soltera, un ama de casa con familia numerosa y una periodista que no quiere ser madre, pero le toca matricular a los hijos de su pareja. Cinco formas de ver y vivir la maternidad.**

La última propuesta ¿es una madrastra? Hoy se nos cuenta en la prensa la historia de un niño de dos años vagando por las calles. Sus padres estaban en una discoteca. ¿Malos padres? Sin duda. Cada cierto tiempo, aparecen noticias de este tipo. Pero las noticias fabrican casos; los cuentos crean, en cambio, mitos.

En diversos focos intentan luchas contra el negativismo que la palabra "madrastra" transmite, incluido el DRAE. Pero el diccionario, recoge más que impone. La "realidad cultural" es difícil de modificar. Un cuento puede tener más poder que muchos tratados científicos o filosóficos.

Las madrastras no tienen porqué ser "malas", como las madres no tienen porqué ser "buenas". El mito de la sangre como garantía no es suficiente, pero como "mito" resiste. Como también resiste el de la malvada madrastra, con el que crecemos desde la infancia. 

 

* Lolita Belenguer "Madrastras, las madres de las que nadie habla, alzan la voz: "Te enfrentas al estigma de ser 'la mala'" 20minutos 5/5/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5239201/0/madrastras-madres-nadie-habla-alzan-voz-te-enfrentas-estigma-ser-mala/

** Cristina Pérez "'Madres' dinamita con humor la maternidad en el Teatro Lara" RTVE.es 5/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240505/madres-dinamita-humor-maternidad-teatro-lara/16078100.shtml



lunes, 16 de diciembre de 2019

Maternidades

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La lectura del artículo del diario El País "La España de la maternidad tardía" deja un profundo sabor a tristeza, a frustración. Son los datos del país con los nacimientos más tardíos de Europa.
La lista de explicaciones variadas de porque se produce este fenómeno, según el artículo, se orientan en dos direcciones, las de no encontrar "la pareja adecuada" y las de "la precariedad en el empleo". Son dos cosas muy diferentes pero ambas pesan porque no son excluyentes, es decir, es posible que haya quien padezca las dos. Un once por ciento no quiere tener hijos, nos dicen, que es una opción más con el futuro que guarda sus motivos en el pasado. No necesariamente se produce por elementos negativos. No todo el mundo tiene vocación en la maternidad.
Hay demasiadas cosas que hay que mirar, que hay que considerar al traer hijos al mundo. Los datos solos no nos dicen mucho, pero si apuntan las maneras sociales, que no siempre son las mejores. Los hijos se tienen con ilusión, pero si lo que tienes delante te la quita es difícil dar el salto hacia algo que es un cambio radical en la forma de vida, en las prioridades. Se lucha mucho para llegar algo y abandonarlo.
El diario nos señala en sus dos primeros párrafos los datos:

El problema es la brecha entre el deseo y la realidad. En España más del 70% de las mujeres quieren al menos dos hijos y, sin embargo, las que tienen el segundo no llegan al 30%. Los nacimientos se han ido reduciendo año a año durante la última década, de los cerca de 520.000 de 2008 a los casi 373.000 del año pasado, cuando se alcanzó el mínimo desde 1998. Pero los demógrafos se alejan del tono alarmista. Si el número de mujeres de 25 a 40 años ha bajado en más de un millón con respecto a hace una década, será normal que nazcan menos niños. Lo grave es que las familias tengan cada vez menos hijos. Que no se subsane la diferencia entre las expectativas y los partos reales.
Los seis primeros meses de 2019 también apuntan maneras. Los 170.000 recién nacidos coronaron este periodo como el primer semestre con las peores cifras de toda la serie histórica, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a elaborar en 1941. Y en este desplome de la natalidad, que copa titulares cada vez que el INE confirma la caída, confluyen múltiples factores, según las expertas consultadas. “Las jóvenes ahora tienen más libertad para estudiar, para decidir sobre su vida, han accedido al mercado laboral...”, apunta Isabel Pujadas, catedrática de Geografía Humana de la Universidad de Barcelona. La demógrafa Teresa Castro, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, incide en la precariedad: “Influye la edad de emancipación, cada vez más tardía, la edad en que se encuentra empleo, en que se tiene un salario decente y una cierta estabilidad laboral. Además, se medita mucho más si hemos encontrado a la pareja adecuada. Y tenemos aspiraciones profesionales”.*



Como nos muestran las dos expertas mencionadas, podemos ir por la vía de la "liberación de la maternidad", justificando en que ahora hay más libertad, por lo que se ve en esta solo servidumbre y, la otra vía, que es la de los "obstáculos a la maternidad". Cada vía explicativa escoge un camino, sin excluir la posibilidad de las dos, de ser más libres (menos presión) y tener menos obstáculos (más ayudas).
Creo que es un asunto complejo y doloroso, con muchos recovecos de todo tipo, individuales y sociales. Respetando las decisiones de cada uno, lo cierto es que no me convence, por no decir otra cosa, la sociedad que hemos creado entre todos en estas décadas.
La maternidad, más allá de las estadísticas, revela un deseo, un optimismo hacia el futuro, que no se ha sabido crear. Hemos generado un tipo de explotación en estas décadas que ha caído directamente sobre los más jóvenes. La precariedad es solo uno de los síntomas con una incidencia clara sobre el número de hijos que se puedan tener.


La España de los 90 en adelante, sobre todo la que entró en el milenio, perdió algo por el camino, su solidaridad. Fue la España egoísta del búscate la vida, sin sentido del conjunto, sin sentido de la responsabilidad. Lo digo con dolor y lo he dicho muchas veces. Algo se rompió y a los que había que haber arropado se quedaron al pairo, vistos como fuerza explotada por el propio sistema.
Hoy estamos con los resultados de aquel egoísmo generacional, aquella insolidaridad institucional, que se dedicaron a lo suyo, el poder, en vez de atender los crecientes problemas que se han ido acumulando. Y seguimos igual, sin atender a los problemas reales. Preocupados solo por quién manda y qué provecho puede sacar cuando le toca.
La zafiedad que nos rodea no es la mejor para formarse, para madurar, por lo que no es fácil encontrar estabilidades ni en lo emocional, ni en lo económico ni en lo laboral.


Me parece muy interesante que los expertos hablen. Es lo que hacen. Pero la decisión de la maternidad es una decisión viva, existencial, marcada por las carencias y los miedos, por lo que se ha visto en el camino. Y ahí las experiencias son las de cada uno. Ponerlas en barras o tartas no soluciona casi nada. Es ya demasiado tarde. Enterarnos del "problema" no es solucionar el "problema".
La frase "caen los nacimientos" es demasiado fría, demasiado distante de lo que es la realidad de las personas y el futuro de todos. Toda decisión de las personas con sus vidas es respetable. No lo es tanto la falta de condiciones para que se puedan tomar libremente. Cuando se dice "las españolas", estamos haciendo un perverso juego retórico. La decisión de tener los hijos está condicionada a poder tener los hijos. Sin las condiciones adecuadas, da igual lo que quieras.
Seguimos sin pensar en la España que hacemos entre todos.


* "La España de la maternidad tardía" El País 15/12/2019 https://elpais.com/sociedad/2019/12/14/actualidad/1576278557_524336.html

sábado, 17 de diciembre de 2016

La niñas, víctimas triples de la guerra

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La condición de los que huyen —el refugiado es diferente del que busca refugio— está llena de elecciones difíciles sobre los males menores, una opción que le queda al que ha dejado atrás bienes, familia y vida, el que ha dejado de ser "ciudadano" de algún sitio y tiene que ir mendigando un espacio en el que vivir su dolor y una condición jurídica que le permita ser alguien a los ojos de alguien.
Entre los diferentes dramas que se viven los hay que pueden ser olvidados, destrozos que pueden ser reconstruidos, pero hay muchos que no tienen recuperación posible y marcan la vida fraccionándola en un antes y un después.
Ahram Online, con información de Reuters, publicaba hace dos días el artículo "Syrian girls flee war only to become mothers in Jordan camp: Reuters feature". En ocasiones hemos tratado aquí la cuestión de la "compra" de niñas para matrimonios en los países que acogen grandes flujos de refugiados. "Piadosos" varones acuden, aprovechando la situación de necesidad absoluta, buscando familias que quieran desprenderse de sus hijas ofreciéndoles dotes y, especialmente, asegurándoles que tendrán un futuro mejor que en los campamentos en donde pueden verse sometidas a acoso y abusos.

El estado de refugiado no purga los problemas sociales de donde se proviene, simplemente los desplaza de sitio añadiendo nuevos problemas. Muchas veces los intensifica, como ocurre el caso de todo lo relacionado con la violencia de género, como en el caso de los matrimonios infantiles, complicando más la situación terrible. No son solo las bombas las que destruyen. Los más débiles se vuelven más vulnerables por la situación y, especialmente, por la falta de protección en que se encuentran.
El texto de Ahram Online comienza describiendo el parto de una muchacha siria en Jordania, una chica de 17 años, otro parto más de los muchos que tienen que atender los médicos que intentan ayudar en estas situaciones. Tras el caso concreto, los datos:

Despite efforts to reduce early marriage in Zaatari camp since its opening in 2012, maternal health workers from the United Nations Population Fund (UNFPA) say the number of babies born to adolescent girls remains stubbornly high.
More than 15 million girls worldwide are married before they turn 18, according to campaign group Girls Not Brides.
Child marriage deprives girls of education and opportunities, and puts them at risk of serious injury or death if they have children before their bodies are ready.
In Jordan, Zaatari sprouted in an area that had been an empty desert, transforming in just a few short years into a sprawling slum city currently housing nearly 80,000 Syrians.
Since UNFPA began its operations in Zaatari in mid-2013, doctors have delivered more than 6,500 babies in the camp - 5 percent of them born to mothers younger than 18.
Girls Not Brides estimates about 13 percent of girls in Syria are married before their 18th birthday, and 3 percent become brides before they turn 15.
But the child marriage rate among Syrian refugees in neighbouring Jordan is far higher - more than doubling to 25 percent in 2013, from 12 percent in 2011 when the war began, said the U.N. children's agency UNICEF.
The charity Save the Children says many Syrian refugee families marry off their daughters to provide them financial security or protect them from sexual violence perpetrated by other men in refugee camps.*


La violencia es doble contra las mujeres, triple en el caso de las niñas y adolescentes. Padecen la violencia de la guerra, la de ser mujeres y la de ser niñas a las que se les destruye el futuro posible.
La guerra de Siria (o las varias guerras que hay en Siria) es un vergonzoso ejemplo de la poca importancia de las personas frente a las estrategias y al equilibrio de poder en la zona. No se entiende muy bien qué tipo de final tendrá una guerra que se supone que es "civil" e "internacional", "religiosa" para unos y "sectaria" para otros. Es difícil poder parar una guerra que ya no entiende nadie. Pero sí es más fácil ver las imágenes de la destrucción y proyectar hacia el futuro lo que supone lo que está ocurriendo allí y en los espacios que se han generado alrededor de los desplazados.
En octubre de este año, Gabriella Nassif, del Centro de Estudios de la Mujer en el Mundo Árabe, escribía en The Conversation sobre la cuestión del matrimonio infantil en los campos de refugiados:

Rates of child marriage have increased dramatically as a result of mass migration worldwide.
Humanitarian crises greatly exacerbate gender inequality and gender-based discrimination. Women and adolescent girl refugees face increased risks of gender-based violence, including unwanted pregnancy, HIV infection, maternal death, early and forced marriage, rape, trafficking, and sexual exploitation.
The vulnerable position of migrant women and adolescent girls is nowhere more evident than in the Syrian crisis. Estimates suggest that 13.5 million people in Syria need humanitarian assistance; 6.6 million are displaced within Syria; 4.8 million Syrian refugees have fled to Turkey, Lebanon, Jordan, Egypt and Iraq.**


Nassif se centra especialmente en los datos de Líbano, donde el fenómeno es similar al que ocurre en los campos de Jordania. En otros lugares ocurre lo mismo.
La cuestión tiene dos dimensiones: la exterior, que abarca a la recepción de las personas en el país de llegada, en donde se pueden producir esas "adquisiciones" de las niñas con la promesa de las mejoras de la situación de ella o del conjunto de la familia a través del matrimonio; y la "interna", la que tiene como escenario la comunidad siria y que busca el liberarse de las niñas transfiriendo la responsabilidad a los maridos y sus familias.
En el primer tipo de caso, las niñas sufren la violencia de la entrega a los que vienen buscando. Recordemos que hay países, de los que aquí hemos hablado, en los que estas circunstancias se dan incluso sin las circunstancias de la huida. Aquí tratamos varias veces la cuestión de los llamados "matrimonios de verano", mediante los cuales los hombres ricos del Golfo se dirigían a las familias humildes y necesitadas egipcias para ofrecer hacerse con sus hijas, muchas de las cuales eran devueltas a las familias pasadas algún tiempo. El entonces ministro egipcio de Justicia, al-Zind, de infausta memoria, estableció una fianza de 50.000 libras egipcias cuando las diferencias de edad excedieran entre el hombre y la niña cierta cantidad. El dinero se debía abonar en un banco egipcio y el comprador lo perdía si la niña era devuelta a la familia. Las organizaciones humanitarias y de defensa de la mujer protestaron contra esa vergonzosa norma que no solo no arreglaba el problema sino que le ponía precio. Afortunadamente, al menos el ministro ya no está, pero el problema sigue. También en Egipto se han denunciado las visitas a los campos a adquirir esposas disfrazándolo de "honesta" proposición para aliviar las cargas de la familia, como un acto de caridad de piadosa intención. Eso es la fachada del tartufismo para conseguir su objetivo, obtener niñas.


Desde el otro lado, del de las víctimas de la guerra y de los abusos, Gabriella Nassif nos advierte de no entender el fenómeno como una cuestión intensificación de la "tradición", sino entenderlo como un incremento de la "necesidad":

This growth should not be interpreted as an extrapolation of an earlier “cultural” practice. Instead, activists are urging aid agencies to analyse the practice of early marriage as a last resort; a desperate response to the extreme circumstances of refugee livelihoods.
Among Syrian refugees, marriage is often thought of as a way for families to protect their daughters against the cycle of poverty and sexual exploitation that affects women and girls disproportionately in conflict settings.
As a Save the Children report notes, refugee families have very limited access to resources, financial or otherwise, leaving them with limited options for protecting their children.
Many families see marriage as a way to get young girls out of their current refugee status: marriage to Lebanese men affords them the right to claim Lebanese citizenship, effectively allowing these girls to leave refugee camps and settlements.
Marriage is also used to obtain entry visas to other neighbouring Middle Eastern countries. It is common knowledge among refugee communities that border guards and agencies are much more lenient towards allowing refugee families to enter, versus the sole male or female refugee.
Financially, unmarried girls are often considered both a burden and a source of worry. Married, these responsibilities are transferred directly to the husband. In interviews conducted with Syrian refugees in the Bekaa Valley, a CARE International report found that unmarried girls noted feeling “rejection from their families” as they are seen “as an added burden to protect and a source of worry regarding their so-called ‘honour’.”
Girls sometimes find themselves desiring marriage as a way to avoid the overwhelming sense of being a burden for their families, especially when this burden concerns whether or not families will be able to feed all members equally.**


Sin embargo, no es sencillo separar ambos factores. Evidentemente son la "necesidad"  y la "preocupación" las que hacen desprenderse de las hijas, pero es indudable que se hace en el marco de la "tradición". Los que ven a las hijas como una carga en la situación, ya las consideraban así. Si antes eran una "carga" soportable y ahora lo son "insoportables" es una cuestión de grado.
La forma en que las niñas ven el matrimonio como una salida a la propia situación solo obedece a la extrema vulnerabilidad en que se encuentran. La frase de Nissef, "married, these responsibilities are transferred directly to the husband", lo dice todo. No se trata tanto de la seguridad, sino de la responsabilidad. Esta pasa a manos del marido, que será quien deba vigilarla para evitar los males mayores.

Pero esos males de los que pueda protegerla (o no) no anulan el propio mal del matrimonio infantil en sí. El reportaje de Ahram Online-Reuters en los campos jordanos recogía ejemplos de esta cuestión doble, el peligro de los campos y el peligro del matrimonio infantil. De los campos se puede salir, como la guerra terminará, pero el matrimonio infantil es otra cuestión:

When Elhem fled her hometown of Daraa in Syria, she did not imagine that two years later in 2014, she would get married at age 13 to her older cousin in Zaatari camp.
She said it was not a decision borne out of love or romance, but did not elaborate further.
Elhem said she has never been to school, which UNFPA says is a key risk factor for child marriage.
With no schooling or sexual education, generations of girls and women are not aware of the physical, mental and sexual health risks associated with early marriage.
"It's very challenging, it's very hard to convince them not to marry young," said Samah Al-Quaran, a UNFPA health worker in Zaatari camp.
Girls who marry young are more vulnerable to domestic and sexual violence, said Al-Quaran.*

No es fácil evaluar los daños reales de una guerra más allá de lo visible. Ni los muertos, ni la destrucción pueden dar una idea aproximada de los daños que quedan en las personas, marcadas para toda la vida y marcando a los que les rodean. Si reuniéramos todos los parámetros que se miden de forma separada y pudiéramos hacer una evaluación conjunta, nos asombraríamos.


Lo que se destruye en una guerra de este tipo es lo que menos valoramos: lo cotidiano, la normalidad, la seguridad de las rutinas. Si el punto de partida ya era malo, lo que se hace es incrementar todos los problemas que se reparten de forma desigual. Esas niñas y sus hijos son la próxima generación. Entre ellos habrá solo una quincena de años de diferencia. Los problemas a los que se enfrentan son inmensos. Solo la reconstrucción física de Siria necesitará décadas. Las ayudas que estas jóvenes necesitarían se destinarán a otras muchas cosas. Sin estudios, sin preparación para la vida, con familias perdidas o desaparecidas, entregadas a matrimonios en circunstancias terribles..., su futuro es muy oscuro. Una chica de 15 años que se case ahora, lleva viviendo desde los diez años en un mundo lleno de peligros, de destrucción, de muerte. Puede decirse que solo ha conocido ese mundo, que ha vivido inmersa en el miedo.
Cuando salgan de esta guerra, de esta situación terrible, se enfrentarán durante el resto de su vida a lo que señala el artículo, a la violencia doméstica y sexual, a la que son más vulnerables porque carecen de preparación alguna. Cargadas de hijos, sin estudios, totalmente dependientes, con el sentimiento de que les han salvado la vida al casarse con ellas, carecerán de recursos para enfrentarse a lo que les espera.


La maternidad en mitad del caos, a edad temprana, es la gota que hace desbordarse la situación, pues a la preocupación por ella misma se añade la de la preocupación por los hijos que nazcan en el campo o por el camino.
Ahram Online terminaba el artículo con una observación sobre otra dificultad añadida: la falta de control de las mujeres sobre la natalidad. A la situación precaria, al matrimonio temprano, se une la maternidad:

Al-Quaran said she has seen many cases of husbands determining the use of birth control. She said many men opt for short-term solutions, such as condoms or contraceptive pills, so he can control exactly when his young wife becomes pregnant.
"The decision for family planning within this culture is with the man. The man decides if he wants children or not. It's not up to the mother," she said. "This control is a sort of violence."
In June, the U.N. Human Rights Council adopted a resolution calling for an end to child, early and forced marriage, and recognising child marriage as a violation of human rights.
Ending child marriage by 2030 is one of the targets within the new Sustainable Development Goals adopted by world leaders at a U.N. summit last year.
At Zaatari, Elhem says her only hopes and dreams are for the sleeping baby she is holding.
" The most important thing for me now is to raise my child and to give him a decent life with a good education. All I care about is the future of my son."*

La desigualdad, de nuevo, hace que su destino no esté en sus manos. El artículo se cierra como empezó, en la sala de partos, con la joven Eham con un niño en sus brazos. Su hijo le da un centro psíquico al que agarrarse frente al caos y el horror que le rodea. Es alguien a quien cuidar, con quien dar salida a la extraña soledad de estar rodeados de miles personas en lugares precarios, en los que se sustituyen muchas veces unas formas de violencia por otras.
La violencia de la guerra y el desplazamiento, la violencia de género que sustrae el destino de sus manos arrojándola en manos de aquellos que dicen protegerla, y finalmente la violencia que supone destruir la infancia o la adolescencia con una maternidad que marcará su futuro de dependencia.
La guerra es absurda, pero la lógica de su violencia no lo es. Sigue la lógica de la violencia de género. Los matrimonios infantiles solo se pueden considerar como una forma de "protección" si se entiende que existe primero la "agresión". Tanto una como otra van contra la mujer.




* "Syrian girls flee war only to become mothers in Jordan camp: Reuters feature" Ahram Online 15/12/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/253141/World/Region/-Syrian-girls-flee-war-only-to-become-mothers-in-J.aspx

** "Syrian girls are being pushed into child marriage in Lebanese refugee camps" The Conversation 17/10/2016 http://theconversation.com/syrian-girls-are-being-pushed-into-child-marriage-in-lebanese-refugee-camps-66967



viernes, 17 de octubre de 2014

Parir no es un error de diseño

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Unos se pasan y otros no llegan. En un país en el que descubrimos con frecuencia que el que teníamos por modelo es un corrupto y que el que parecía muy eficaz es un piernas, se está empezando a imponer el modelo del súper eficaz, el hombre-máquina —como el de Marinetti, pero pasado por la Escuela de Chicago—, los idólatras del funcionamiento, los adoradores del siempre puedes dar un poco más.
Después de la última entrega de doña Mónica de Oriol sobre el papel negativo de las madres en el desarrollo de las empresas (al menos en las suyas), de la que de nuevo se ha vuelto a arrepentir confesándose víctima de sí misma, nos llega desde la administración otro caso. Se trata de la destitución de una funcionaria de su puesto en el distrito de Hortaleza, en Madrid, por decisión del concejal Ángel Donesteve, guiado por ese furor eficaz con el que algunos políticos pretenden decir que ellos no son como el resto. La explicación que dio fue esta: “Ella prefiere conciliar su vida personal y familiar, pero yo necesito el máximo rendimiento y el máximo número de horas de trabajo que se puedan prestar”*

Resulta revelador el sentido del tiempo y su uso que expresa el término "prestar" para el señor Donesteve. Y sobre todo ese "yo", que es sinónimo del "distrito", a quien se deben ambos. Hubiera quedado igual de impresentable, pero más elegante, decir "el distrito necesita" o un "nosotros necesitamos", pero no lo hizo. Pero cuando se vende eficacia de hombre-máquina, todos están al servicio del "yo", que va delante.
Afortunadamente la alcaldesa le ha enmendado la plana y ha hecho que la funcionaria que cometió el imperdonable error de tener un hijo y pensó que eso era compatible no solo con su trabajo, sino con su jefe.
Una sociedad puede ser rica y muy poco avanzada, incluso retrógrada. Una sociedad avanzada intenta conciliar los valores de la maternidad porque entiende que son de justicia para el desarrollo de las personas y hace lo posible para estimular la igualdad como un valor esencial e irrenunciable e incluye los elementos de conciliación de la vida familiar. Una sociedad se vuelve retrógrada si piensa que en su camino a la riqueza tiene a las mujeres como obstáculo o que las mujeres deben renunciar a tener hijos en beneficio de las empresas (de sus accionistas o propietarios) o, como ahora, de los ciudadanos de Hortaleza. Señor Concejal: no en mi nombre.


La "crisis" está sirviendo para justificar ciertas actitudes en las que el machismo se disfraza de eficiencia. Tenemos a un alcalde ginecólogo que considera que es arriesgado subir en ascensor con una mujer porque te puede arruinar la carrera política; tenemos una presidenta de empresarios que dice que es mejor no contratar a mujeres en edad fértil porque cualquier día llegan y te piden la baja; y, finalmente, nos aparece un concejal que, en nombre de todos nosotros, despide a una eficaz funcionaria de su puesto alegando que necesita todo el tiempo que se pueda prestar. Puede que salgamos de la crisis económica, pero así nos adentramos en la crisis moral. Y esta, a la larga, sale mucho más cara, porque es lo que está tras los fraudes, corrupciones y despilfarros que nos asustan cada día.
Por eso es muy preocupante que se siga dando ese discurso sobre la repercusión de las maternidades en la vida laboral; está generando una corriente justificadora de muchas situaciones injustas. Cualquier vía que ignore que las mujeres tienen hijos es irreal; cualquier opción que les haga ver que tener hijos es arruinar su futuro profesional es injusta, demagógica y retrógrada. Es un arma explotadora y machista, aunque reaparezca en la boca de mujeres que se nos presentan como "triunfadoras".


La ideología del hombre o mujer máquina, es decir, la que admira su abandono de las especificaciones biológicas es perversa. Olvida que debemos hacer una sociedad habitable y que el objetivo es mejorar nuestra vida en lo que nos dure, en todas sus etapas, infancia, juventud, madurez y senectud; no solo en las productivas.

La ideología maquinista de la eficacia olvida que somos seres humanos, que tenemos derecho al descanso, a la vida familiar, a buscar cada uno una forma de felicidad que nos satisfaga. Para esa ideología todo el tiempo que uses en ti o los tuyos es tiempo que les robas. Solo quieren de ti tu trabajo y este ha de ser eficiente en función de objetivos cada vez más exigentes. Si mueres en el intento de superarte frenéticamente a ti mismo y a los demás, siempre habrá otro en la cola. Esa es la lección final: solo eres lo que rindes. Lo demás es lastre orgánico. Como decían en el comienzo de un video juego futurista: "La carne es un error de diseño". Y la carne pare. Ni por casualidad ni por fastidiar. Parir no es tampoco un error de diseño o de planificación.
A lo que hay que resistirse es a que esta perversa ideología se siga adueñando de la vida de todos. Y lo está haciendo. A veces se camufla de modernidad progresista, igual que lo ha hecho de servicio público eficaz.
De Estados Unidos nos llega una noticia ambigua que muestra cómo funciona esto. Las empresas tecnológicas —Appel, Google, Twitter...— son mayoritariamente masculinas y tratan de captar mujeres, pero en ciertas condiciones. Algunas han lanzado un plan de ayudas económicas para la congelación de óvulos y así retrasar el momento de la maternidad. También ofrecen ayudas para adopciones. Las empresas lo han presentado como una política progresista, sin embargo hay sus dudas. El problema no es tanto dar facilidades para que las mujeres retrasen su maternidad, sino qué ocurre con las que no lo hacen. El diario El País señala:

Estas prácticas por las que las empresas intentan retrasar la edad de maternidad abren un debate de doble moral. Por un lado, se invita a ser madre y se dan facilidad. Por otro, se invita a aplazarlo y la empresa corre con el gasto. Glenn Cohen, experto en bioética en la Universidad de Harvard, publicó un post en su blog hace más de un año donde explica que el mensaje enviado por estas corporaciones queda bastante difuso: “De alguna manera les pueden estar haciendo ver que su labor actual no es compatible con la maternidad”.**


No creo que el mensaje sea difuso. Más bien lo contrario. Cuantas más alternativas se ofrezcan para hacer desaparecer la maternidad y sus consecuencias de las empresas, más nocivo se considerará y tendrá un efecto disuasorio. El diario argentino Infobae señala:

La iniciativa levantó polémica en el rubro tecnológico, ya que si bien algunos opinaron que sería una forma para que las mujeres puedan enfocarse en su carrera laboral, sin tener tanta presión por tener hijos antes de que finalice su momento pico de fertilidad, otros consideran que es una manera de hacer que las empleadas se mantengan más tiempo en el trabajo y de evitar licencias por maternidad, señaló el diario The New York Times.
Las noticias han generado debates en las redes sociales. Algunos comentaristas dicen que estas compañías deberían concentrar sus esfuerzos en crear una cultura más equilibrada, con más flexibilidad para los nuevos padres.***


La ideología de la máquina —seres unidimensionales centrados en la eficiencia económica para beneficio de sus empresas o instituciones— se extiende de forma silenciosa y salta a través de estas voces o manifestaciones que hoy nos llaman la atención pero que mañana pueden parecernos lógicas. No somos máquinas. Somos seres orgánicos; tenemos deseos y voluntad. No somos mano de obra ni piezas sustituibles de máquinas que avanzan ciegas por la historia. Confundir lo que somos y podemos ser con lo que hacemos o podemos hacer, es un error terrible en el que muchos están ya inmersos.
Hemos pasado de admirar a las máquinas a tomarlas como modelo. La eficiencia con la que los ingenieros diseñan es copiada por estos ingenieros sociales que aplican a personas e instituciones las reglas del funcionamiento maquinal. Una sociedad avanzada no olvida que es humana; no piensa que tener hijos sea un problema o algo retrógrado. Trata de encontrar las mejores soluciones a lo que es natural. Curiosamente, el maquinismo eficiente ha superado la política del "hijo único". Además te dice cuándo.


* "Botella riñe pero mantiene al edil que echó a una alto cargo por ser madre" El País 16/10/2014 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/10/16/madrid/1413457769_942435.html
** "Facebook y Apple ofrecen congelar los óvulos a sus empleadas" El País 15/10/2014 http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/10/15/actualidad/1413333970_087854.html
*** "Apple y Facebook ofrecen a sus empleadas cubrir el costo de la congelación de óvulos" Infobae (Argentina) 15/10/2014 http://www.infobae.com/2014/10/15/1601839-apple-y-facebook-ofrecen-sus-empleadas-cubrir-el-costo-la-congelacion-ovulos