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jueves, 12 de marzo de 2020

Hora de modificar la comunicación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nuestra última película en el cinefórum fue Philadelphia, la película de Jonathan Demme, que en 1993 nos acercó a otra epidemia, el SIDA. No era una casualidad, claro; estaba pensada precisamente para hacer comprender que ciertas situaciones se repiten en lo que a miedo, prejuicios y estigmatizaciones se refiere. Todos nos emocionamos mucho en la escena de la ópera que Tom Hanks, enfermo, disfruta decidiéndose por la belleza que puede disfrutar antes de entrar en fase terminal y rompiendo las barreras homófobas del que aceptó finalmente ser su abogado, el personaje interpretado por Denzel Washington, sobre el que cae el papel del cambio, del giro moral, de la empatía con el enfermo que ha sido discriminado y estigmatizado.
No es lo mismo, pero sí una muestra de la irracionalidad y de los mecanismos mentales de negación de aquello que no nos conviene, de lo firme de los prejuicios, etc.


Hoy los medios nos hablan del positivo en COVID-19 del actor Tom Hanks. La situación es muy diferente, pero marca —a diferencia de las epidemias que hemos visto como exóticas, como el ébola— una nueva percepción y una nueva forma de estar en el mundo, en la vida cotidiana, alterada por algo que se nos representa mediante imágenes extrañas y muchas fotos de personas, casi siempre orientales, con mascarillas. No se ha observado la iconografía adecuada, pero ¿cómo representar un "virus" más allá de lo que nos muestran los científicos? Las imágenes pueden ser armas de doble filo, mandando mensajes en paralelo a lo que se dice verbalmente.
Me llegan como recuerdos los ecos de las palabras de "papá" Le Pen, cuando dijo que el problema de la inmigración en Francia se solucionaba con un "buen ébola". Hasta su hija Marine se asustó ante el gusto por la "solución final" que su padre, el fundador, mostraba.
El mensaje de Tom Hanks y familia es un sencillo Tuit desde Australia. La CNN lo reproduce:

In a statement posted to Instagram, Hanks said he and his wife were traveling in Australia when they were tested after exhibiting symptoms like tiredness, body aches, chills and "slight fevers."
"Well, now. What to do next? The Medical Officials have protocols that must be followed. We Hanks' will be tested, observed, and isolated for as long as public health and safety requires. Not much more to it than a one-day-at-a-time approach, no?" he wrote.*


La sencillez de Hanks es un ejemplo de calma y de comportamiento adecuado. "Bien, ¿qué debo hacer?". Transmite tranquilidad, confianza y una forma de actuación claras.
Quizá ha llegado la "hora de los famosos" a la nueva (declarada oficialmente) pandemia. Quizá deban ejercer de traductores a lo cotidiano de lo que los expertos y políticos tratan de hacer llegar con más o menos fortuna. Creo que ellos están llegando a un límite más allá del que la información puede tener un grado de penetración insuficiente.
Deberíamos partir del principio de que eso que llamamos "ciudadanía", "opinión pública", "sociedad", etc. no es homogéneo. Es algo que sabemos pero que olvidamos con frecuencia. Esa totalidad en realidad está compuesta por una serie de "segmentos" a los que hay que dirigirse de forma diferente porque su reacción es diferente. Ya he comentado los sorprendentes comentarios que he podido escuchar entre gente joven, a esos a los que se ha liberado de asistir a clase para... juntarse muchos de ellos más allá. Hemos hablado de gente que aprovecha la bajada de los viajes para ir a las zonas más peligrosas porque son las más baratas. Los turistas españoles que se han quedado "atrapados" en Italia y que ahora se han metido en un ferry a Barcelona son otro ejemplo. No hablemos de los miles de aficionados que se han juntado a las puertas del Estadio del Atlético de Madrid en donde se jugaba un encuentro a puerta cerrada por prevención y prohibición de público. Los niños atrapados en Sicilia en viaje escolar son otro ejemplo y podríamos seguir con las manifestaciones de 8-M, los mítines de VOX, etc. Son todos distintos ejemplos de un mismo problema: el del "peor sordo", el que no quiere entender, como señala el dicho. El mundo va con todos menos con ellos.


El caso del mitin de VOX y de Ortega Smith es especialmente sangrante porque ya tenía todos los síntomas, como han mostrado las imágenes, pero... cuando se quiere demostrar que se es invencible pasan estas cosas. En días seguirán apareciendo casos de positivos entre sus filas.
El extraño perdón solicitado a sus militantes por VOX convertido en ataque al gobierno por dejarles hacer el mitin, no deja de ser un documento para la historia del desparpajo político, por no decir otra cosa.
Todo el mundo ha ponderado el carácter comunicativo del doctor Fernando Simón, su capacidad de hacer comprensibles ciertas cuestiones y de transmitir confianza. Pero, como en todo proceso comunicativo, Simón tiene sus límites. Él está hablando a los medios, que son emisores variables, que han elegido un tono en función de los criterios de atracción (entre la información rigurosa y el sensacionalismo extremo) del público que tienen, que a su vez tiene unos perfiles determinados. Lo mismo puede decirse de los informativos de televisión o de los periodistas que actúan desde las tertulias. Vemos debates entre ellos que muestran que no es muchas veces su campo.


Se está echando de menos ya una campaña que llegue más allá de lo que está llegando. Especialmente a mucha gente joven que se han quedado con dos cosas: esto es menos que una gripe (falso) y los jóvenes somos inmunes y solo afecta a los viejos (falso). La comunicación con grupos de edad es esencial porque poseen lenguajes, criterios y vías diferentes al resto.
No sería mala idea ir preparando ya una campaña con figuras de diferentes campos que, como Hanks tienen el sentido de la responsabilidad y prestigio. Hanks llegará donde llegue, pero hay más personas que pueden mandar mensajes a través de las diferentes vías para llegar a diferentes destinatarios.
Todo el mundo insiste en que es la hora ciudadana, pero es la hora de la ciudadanía responsable, que deje de pensar que es cosa de otros, no suya. Solo así se conseguirá bajar el nivel del crecimiento, de la expansión.


Aquella pareja a la que escuché en el metro hablando de irse a las Fallas, estará muy contrariada al ver que no va a ir, al menos ahora. Es una medida drástica, pero así deben ser, por más que esto afecte a las economías. También los mercados deberían reaccionar de otra manera, pero son entidades extrañas y cuya última virtud sería la solidaridad o la responsabilidad. Habrá que diseñar algún tipo de estrategia, igualmente, que frene las especulaciones y los hundimientos.
No es tiempo de recetas conocidas; es tiempo de innovación y de decisiones sobre algo que es el futuro. Las viejas fórmulas del mundo que hemos conocido se han mostrado ineficaces; habrá que liberarse de las correas y corsés de lo que se puede y pasar a lo que se debe hacer.


La noticia que ha saltado hace poco a las primeras planas es el positivo de la ministra Irene Montero y la puesta en cuarentena de su marido, el vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias. Eso, nos dice La Vanguardia, obliga a realizar pruebas a todos los ministros del gobierno y a todos aquellos que hayan tenido contacto con ellos. Sí, un problema a la vista en un lenguaje que probablemente entiendan todos, aunque eso sigue sin ser garantía de que todos se comporten como Tom Hanks.
Es la hora de cambiar los mensajes, de añadir emisores sociales y perfilar los destinatarios para obtener resultados más eficaces. Mejorar la comunicación sobre lo que hay que hacer, sobre lo que no debemos hacer y mentalizarnos a que no son unas vacaciones ni un el fin del mundo. Cuanto antes nos acostumbremos a la nueva situación, menos dañinos serán los efectos.
Mientras tanto, Trump ha cerrado los Estados Unidos prohibiendo los vuelos desde Europa. El enfado es monumental porque no ha contado con nadie ni ha consultado a los gobiernos europeos. ¿Pero qué se puede esperar de Donald Trump a estas alturas? Su principal preocupación sigue siendo cómo dañar a China en vez de cómo resolver una pandemia global.


* "Tom Hanks and Rita Wilson diagnosed with coronavirus" CNN 12/03/2020 https://edition.cnn.com/2020/03/11/entertainment/tom-hanks-rita-wilson-coronavirus/index.html



martes, 10 de marzo de 2020

La hora de la responsabilidad ciudadana o no es no

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay días en los que cometo el imperdonable error de no ir escuchando música en el transporte público camino de la Universidad. Te permite un conocimiento no solicitado del ser humano. Estos días ha sido especialmente preocupante al escuchar conversaciones especialmente absurdas sobre la cuestión del COVID-19. Sigues escuchando, por ejemplo, que ha sido creado para vender vacunas después con distintas variantes sobre quién lo ha creado y quién se beneficiará. Es ya un clásico de la desinformación tóxica, junto a las teorías sobre las Torres Gemelas o la creación del Estado Islámico.
Pero, con todo, lo más preocupante es el tono que escuchas en personas, especialmente jóvenes (no son los únicos), que creen que las medidas no van con ellos, que es el momento de aprovechar. Hace un par de días escuchaba a una pareja de chicas contarse una a otra sus viajes programados a Logroño y después la preparación para irse con su padre a las Fallas, porque ¡cómo se lo iban a perder! Ayer, ya de regreso, un grupo de cinco o seis estudiantes comentaban muy divertidos que si se cerraba la universidad, ¡cómo iban a estar sin verse los colegas!, que se llamarían para quedar todos.

  
Podría citar muchos otros comentarios de este tipo. Mucho me temo —lo he insinuado en alguna ocasión— que el hecho de tratar de transmitir cierta "tranquilidad" diciendo que la mayor parte de las muertes producidas hasta el momento son de personas por encima de los 65 con patologías previas estaban transmitiendo la sensación de que todos los que no se encontraran en ese grupo son invulnerables. Al dar solo las edades de las muertes, se olvida mostrar los grupos de edad. Sería útil empezar a dar esa información de esos miles de personas que están en cuarentena, las de los contagiados, para que entiendan que esto también va con ellos. Especialmente con ellos.
Si se cierran las escuelas y Facultades no es para aprovechar e irse de viaje, ahora que están más baratos. No hemos escarmentado de lo que supuso irse a un simple partido a Italia.
¿Puede entender todo el mundo el concepto de aislamiento y lo que se trata de hacer con ello?


Mucho me temo que no. Creo que hay que empezar a cambiar la estrategia de comunicación hacia los grupos más reacios a entender lo que pasa. Hasta el momento la idea de comunicación ha sido ceñirse a la institucional y dar imagen de responsabilidad. Pero creo que esto no funciona con total efectividad para todos y que ha de redirigirse a los grupos más reacios a este tipo de información. Habrá que adaptarse a los medios y destinatarios. Mandar a la gente a casa, sin más, es darles tiempo libre, algo que algunos aprovecharán para viajar, irse a ver a los colegas, etc. Justo lo contrario de lo que se espera. Se acabarán reuniendo en otra parte.
Me limito a lo que escucho.
Por el contrario, mis alumnos chinos han saludado la medida con un "¡por fin!". Les resultaba incomprensible que no se tomaran medidas, que aquí todo siguiera igual. Esta cuestión la tratamos hace unos días en el texto "El miedo inverso". Ayer les mande a mis doctorandos un aviso sobre la supresión de las clases en la Universidad. Nosotros suspendimos actividades hace una semana. No era tanto nuestro seminario, sino el hecho del transporte público y moverse por la universidad lo que les intranquilizaba más. Hace tiempo que —¡gracias!— empezaron a traerme geles desinfectantes y hasta una caja de mascarillas. Algunos habían llegado de China y habían pasado dos semanas en sus residencias, encerrados voluntariamente, pese a haber pasado todo tipo de controles y medidas cautelares cuando salieron de su país. Se llama "responsabilidad" y para mí representa lo contrario de lo que escucho en el metro cuando dicen que aprovecharán el cierre para viajar o reunirse con los amigos.
Transmitir "tranquilidad" no es garantizar que podemos hacer lo que queramos. Significa que hay que tomar ciertas medidas personales y grupales para evitar la propagación. No todos lo entienden así.



Hay un miedo. Pero también hay un miedo a llamar a ciertas cosas por su nombre y a decir que hay riesgos en una concentración o en una manifestación callejera. Lo vimos aquí al hablar de la respuesta de Fernando Simón a las preguntas sobre la manifestación del domingo en Madrid.
¿Cómo se van a afrontar las próximas elecciones autonómicas? Espero que el miedo a perder a sus votantes por las cuarentenas haga que la campaña se haga a distancia. Más barato y más sano. Los peligros de los mítines, manifestaciones son obvios,
Hay que preservar la vida diaria todo lo que se pueda con medidas de protección eficaces, pero hay cosas que no se deben realizar, para lo que es importante la ciudadanía. Pero también es importante saber que hay una parte de esa ciudadanía que es la del "yo paso". Solo esa explicación se encuentra ante que la Policía tenga que estar rondando los barrios en cuarentena para evitar que la gente salga. Cuarentena es cuarentena. El cierre de las instituciones educativas no es una cuarentena, pero tampoco unas vacaciones, como algunos piensan.
Habrá que llegar a ellos con las medidas, con las voces necesarias, con el lenguaje adecuado... si no acaban de entender que esto no es una broma, que no es cuestión de me apetece o de no va conmigo, que es una cuestión de algo un tanto olvidado: responsabilidad social, sentido comunitario responsable.
El gran aumento de casos en solo un día en Madrid -el domingo- es un signo claro de que no se estaba haciendo todo lo que se debía hacer. Hemos pasado del terror informativo cuando la situación tenía carácter chino y nos hemos hartado de reproducir imágenes olvidándonos de que los virus no tienen fronteras y que nuestro mundo global está lleno de atajos de un lugar a otro en cuestión de horas.


El titular que preside la página de la CNN dice: "Total lockdown in Italy, but hope rising in China". ¡Terrible ironía! Conte, el presidente italiano, ha dejado claro que no tomar las medidas que se han tomado habría sido una irresponsabilidad "criminal".
Madrid ha cerrado sus centros educativos y algunas autonomías lo están haciendo. Un par de semanas, en principio, deberían servir para cortar el desarrollo del COVID-19, al que se lo hemos puesto muy fácil con nuestra negativa a ir más allá de la información.  Este tiempo debería haberse empleado en desarrollar elementos de ayuda para esta lucha. 
La información no puede ser la misma porque la ciudadanía se ha segmentado y hay grupos que han tomado sus propias respuestas. Pero es la hora de combatir al coronavirus y a la irresponsabilidad por partes iguales, a cada una con sus armas más eficaces. Si la información era importante antes, lo es más ahora.
Lo decíamos el otros día: es el momento de que las autoridades tomen las decisiones que saben que van a molestar, que van crear problemas de otro orden. Pero es esencial que lo hagan y que nos demos cuenta que es necesario hacerlo y no aprovechar que la universidad ha cerrado para irse a las Fallas. El concepto de "viaje innecesario" no entre las mismas categorías según las personas y su responsabilidad.
La reducción de la expansión del COVID-19 está, sobre todo, en las acciones individuales, en la reducción de los riesgos de exposición. Eso es una evidencia que solo los irresponsables niegan. La cuestión ahora es saber cuánto irresponsable hay.
Se creó miedo cuando el COVID-19 estaba lejos. Se trataba de atacar a China en plena guerra comercial con estados Unidos. Cuando está cerca se el tono cambia a la confianza, a la gripe, a los casos con patologías previas, etc. Ya no se puede disfrazar porque está aquí. Hay que evitar un caso a la italiana, sí o sí.
Se trata ahora de ver si el laberinto político español es capaz de responder con la unidad necesaria no solo para  transmitir confianza sino también para llevar la idea de responsabilidad a la ciudadanía. Eso se hace dando ejemplo, suprimiendo lo innecesario, haciendo pedagogía a pie de calle, más allá de los discursos oficiales, predicando con el ejemplo.


Llega la noticia del positivo de Javier Ortega Smith. La imágenes nos los muestran tosiendo con un pañuelo en el acto masivo del domingo en Madrid. Vox, su partido, ya ha pedido perdón. Un poco tarde y no son los únicos que deberían hacerlo. A veces, como decimos, cometemos irresponsabilidades.
El "perdón" pedido por VOX es muy peculiar y es una acusación porque les han dejado celebrar el mitin. El despropósito es enorme porque la responsabilidad es suya más allá de los permisos administrativos. Nadie dijo "no" a VOX como tampoco se lo dijeron a la manifestación. No deja de ser cierta hipocresía esa forma de razonamiento. ¿Qué hubieran dicho si se les hubiera dicho, a unos y a otros, que no podían celebrar sus actos? Sin embargo, el mensaje de Fernando Simón era claro para quien quisiera entenderlo.


No es no. No a las manifestaciones, a los mítines, a los centros de mayores, a los funerales, a los festejos... No es no a todo aquello que atente contra la seguridad de las personas, que aumente innecesariamente el riesgo de propagación del COVID-19 y las vidas de las personas. Sea un funeral o un aquelarre, un congreso científico o un partido de Liga. Llegados a este punto No es no... para que no haya que pedir perdón a nadie por las irresponsabilidades de concentrar gente. Todos tendremos que renunciar a muchas cosas, aunque nos duela, perjudique o fastidie.
Pero el no es no debe ir seguido de alternativas, de medidas,  a lo que ahora no se puede hacer. Ahí es donde está gran parte de la eficacia de las medidas. De otra forma son brindis al sol. Es la vida cotidiana lo que se ve alterada, la vida laboral. Habrá que dar soluciones. Es ahí donde hay que ir más allá de las medidas sanitarias y empezar las sociales inmediatas, a pie de calle.
No estamos acostumbrados a una crisis de este tipo, que hemos visto como lejana, como en el caso del ébola. Hoy nos preguntamos si la avanzada Europa será también la responsable Europa.



jueves, 28 de noviembre de 2019

Un bledo y al cielo pongo por testigo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las alianzas forzadas por la fragmentación electoral obligan a la realización de alianzas que te acaban poniendo en situaciones de compromiso y te pueden sacar los colores si no estás muy atento a lo que pueda ocurrir. Como no lo puedes controlar todo, te puede pasar que te encuentres con un acto, con una declaración incómoda sobre la que te pedirán explicaciones. Esto no ha hecho más que empezar y tendrán conclusiones, porque la presión de unos sobre otros será inmediata y bien aprovechada. No hay que exigir a unos responsabilidades por lo que hacen otros para que la cosa funcione.
Eso es lo que ha pasado en Madrid con las "desafortunadas" declaraciones del portavoz de Vox, Javier Ortega Smith, y su reacción indiferente ante la reprimenda de una de una mujer víctima de violencia machista.
La estrategia del PP y Ciudadanos para el "sí pero no", es decir, estar favor de la denuncia de la violencia contra la mujeres, pero evitar castigar a un negacionista de la violencia machista no les va a valer muchas veces porque no es fácil tapar una y otra vez un despropósito total, como es no condenar la violencia por considerarla como una "ideología de izquierda", algo "identitario" como pudimos leer en ABC en boca de Pablo Casado ante el Partido Popular europeo. Esto lo vimos con enorme sorpresa y preocupación hace unos días (ver "Las viejas ideas del joven Casado") porque supone dejarse arrastrar ideológicamente por Vox, que no es precisamente lo que se necesita en el país ni en el mapa de las ideologías que lo representa.



Finalmente, Ciudadanos ha tenido que tomar la senda del sentido común para evitar su propia extinción por la contradicción que supone dejarse arrastrar por Vox y no sancionar sus palabras. Si eres de centro, eres de centro, y si quieres mantenerte en el tablero asegúrate de que los demás lo vean.
La estrategia de Vox es sumamente clara. El problema es para todos aquellos que ven el futuro de sus gobiernos en el aire debido a los pactos. A la inestabilidad política se le suma entonces la inestabilidad mental que supone estar defendiendo cosas distintas según los días y, lo que es peor, tener que sacar las castañas del fuego a aquellos que esperan devorarte entre tus contradicciones quedándose con tus votos.
Leemos en ABC los argumentos de Vox y los compañeros de viaje hacia la nada del poder:

«Ustedes no han venido a reprobarme a mí, sino a amordazar a los que no seguimos a pies juntillas lo que dicen ustedes. En ese acto al que no dejaron a hablar, al que silenciaron es a mí», se defendió el ya reprobado Ortega Smith, que al término de la votación dijo, sin tapujos, que la reprobación le importa «un bledo».
En esta línea también basó sus argumentaciones el alcalde, que se reiteró en que la actitud y el discurso de Ortega Smith el 25-N fueron desafortunadas, pero rechazó que iniciativas como esta supusiesen un precedente para coartar la libertad de expresión. «Me ratifico de cada una de las palabras que le dije a Javier Ortega Smith, fue desafortunado. Ustedes traen aquí una reprobación que sentaría un precedente para coartar la libertad de expresión. Lo que está en juego es la libertad de expresión. Con esto, con el PSOE de Pedro Sánchez, ni a la vuelta de la esquina. En eso consiste la hipocresía de la izquierda. Cuentan con nosotros para decirles que esa actuación fue desafortunada, pero no para limitar el derecho de expresión», arguyó.



No sabemos cuánto va a durar este argumento. Con él puede que gane la "libertad de expresión", pero desde luego no va a ganar nada el PP, que quedará siempre como el socio débil y entreguista, incapaz de enfrentarse a unos o a otros.
Criticar el contenido pero alabar la estupidez como fórmula de la libertad es muy británico y de libro, pero la ciudadanía es cada vez menos leída y, como diría Ortega Smith, emulando a Rhett Butler, le "importa un bledo", mientras que sus oponentes "ponen al cielo por testigo" de que no se lo seguirán aguantando.

Una vez abierta la senda de la contradicción, los únicos que tienen que perder son Ciudadanos (más todavía) y PP, que tendrán que estar justificándose cada vez que haya un acto contra la violencia si no condenan la actitud desafiante de VOX. La oposición le exigirá que repruebe y ellos tendrán que mantenerse en la idea de la "libertad de expresión".
La libertad de expresión es un principio maravilloso del que se suele beneficiar tu opositor cuando dices tonterías. Es decir, a las fuerzas opositoras del Ayuntamiento le parecerá maravilloso que Ortega Smith haga uso de ella porque todos quedarán en evidencia. Una vez más, un principio que busca asegurar que la verdad resplandecerá, se usa para mantener las tonterías y contradicciones a flote.
El PSOE no se las debe prometer tampoco muy felices cuando las pulgas de sus compañeros de cama empiecen a picarle. Comenzará el mismo juego de las contradicciones, por lo que nos convertiremos en uno de los países donde más se valorará la libertad de expresión, un principio que nada tiene que ver con la "impunidad de la expresión". 



* "Ciudadanos se suma a PSOE y Más Madrid y reprueban a Javier Ortega Smith" ABC 27/11/2019 https://www.abc.es/espana/madrid/abci-psoe-y-mas-madrid-para-reprobar-javier-ortega-smith-201911271418_noticia.html