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sábado, 16 de noviembre de 2013

Alemania y sus sabios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La crisis es una escuela en la que todos los días aprendemos algo; es una especie de asignatura en la que se fusionan teoría y práctica y en la que los apuntes te los tatúan en la piel. ¡Qué razón tenían con aquello de la letra y la sangre!
Lo que estamos comprendiendo bien es la forma del sistema, cómo está todo interrelacionado. Hemos aprendido — al menos, me gustaría que esa lección la hubiéramos aprendido, si bien no estoy seguro de ello— que un país para funcionar bien no debe hacerlo a tirones y de forma desarticulada, que la política, en realidad, es el arte de la armonía, del crecimiento armónico. España no lo hace y tampoco lo hace demasiado Europa.
Se está hablando mucho estos días de las observaciones que se han hecho a Alemania sobre su superávit, algo que ofrece un ejemplo de la diferencia entre "ir bien" y crecimiento armonioso al estar integrada en una unidad superior, Europa. La situación se describe en los siguientes términos, según la resume RTVE:

Alemania, por primera vez, se incluye entre los países cuya economía es sometida a un análisis detallado por parte de la CE, debido al superávit comercial que ha mantenido por encima del 6% de su Producto Interior Bruto (PIB) desde 2007, uno de los indicadores que se tienen en cuenta en este proceso.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, apunta que la situación alemana "no es un desequilibrio, pero es necesario analizarla en profundidad para ver si tiene efectos negativos en el resto de la eurozona". Añade que hay que estudiar si "Alemania, la potencia europea, puede hacer más por Europa".
Barroso ha valorado que Alemania "es la gran ganadora del mercado interno europeo, por su industria y su tecnología" pero que ahora tiene que "abrir su mercado de servicios, porque será bueno para la competencia, los consumidores y el mercado único".
El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha subrayado que Alemania debe impulsar la demanda interna para ayudar a los países de su entorno, pero que si no se produce un aumento de la competitividad y se sigue por el camino de las reformas, el aumento del consumo alemán no beneficiará a Europa sino a terceros países como China.*


Podemos pensar que el hecho de que se beneficie a terceros países, como ha indicado Rehn, sea una maniobra doble y que a Alemania no le preocupe demasiado beneficiar a China y sí en cambio que le surjan competidores en el seno de la Unión Europea que cuestionen su liderazgo y maneras. O podemos pensar, en el otro extremo, que simplemente va a lo suyo y que los demás deben amoldarse a sus ritmos sin que le preocupe más que en la medida en que deba financiar los desequilibrios de los demás. El crecimiento antieuropeísta en Alemania a través de partidos que piden su salida del euro para dejar de financiar vagos periféricos va en este sentido de que a Alemania le iría mejor fuera del euro. Quizá sea el equilibrio necesario para compensar las ideas de que a Europa le iría mejor con una Alemania fuera del euro, como algunos también sostienen, señalando que la economía alemana es demasiado poderosa y específica como para que nadie la armonice, condenando a los demás a plegarse a sus designios.

Hay dos datos que no aparecen en la información que completan el cuadro alemán en el marco europeo: Alemania es el único país de la eurozona que no tiene salario mínimo y, en segundo lugar, invierte más dinero fuera de la UE que dentro.
Cuando se acusa a Alemania de no estar haciendo más por el equilibrio europeo se está cuestionando, por ejemplo, que los salarios no se hayan movido, por lo que el consumo alemán está estancado en vez de ser un elemento de dinamización de la producción de los países de la zona que verían salida a sus productos en un mercado tan poderoso como el alemán.
La obsesión de Alemania por la inflación es proverbial y está marcando el desarrollo de toda Europa ya que frena el consumo. Los sueldos alemanes son escandalosamente a la baja aunque su economía pueda ir mejor que la del resto o simplemente bien. Muchos trabajadores alemanes, como señalan muchos indicadores, están instalados en la pobreza de los minijobs. En el mes de agosto podíamos leer un ejemplo claro de esto en el diario El Mundo, que se preguntaba cuánto deben bajar los salarios cuando los alemanes nos "recomiendan" hacerlo:

[...] para ello debemos acudir a los Job Center, lo que serían en Alemania las oficinas del antiguo Inem y que, en un país donde no hay legislado salario mínimo, es donde se cuecen los denominados 'salarios bajos', en las negociaciones directas entre empresas y parados.
Una agencia de viajes del barrio berlinés de Reinickendorf ofrecía la semana pasada un puesto de secretaria a tiempo completo con una remuneración de entre 700 y 800 euros mensuales.
Olaf Möller, el presidente de la Agencia Regional de Trabajo, que hace de conector e intermediario público entre la oferta y la demanda, consideró semejante oferta "ofensiva e inmoral" y ordenó retirarla del sistema informático, aunque para entonces el Job Center había enviado ya cartas a una docena de parados sugiriendo que se presentasen a la convocatoria de la plaza, uno de esos consejos que, en caso de ser desoídos, le puede costar a uno la prestación del paro en Alemania.
Este caso ilustra la línea roja que los alemanes no parecen estar dispuestos a cruzar en cuestión de salarios bajos y también el nivel salarial que Alemania ha mantenido inamovible en los últimos 10 ó 15 años.**


Los sueldos bajos mantienen lógicamente un nivel bajo de consumo interno, por lo que la inflación se mantiene controlada o puede llegar a ser negativa, como está ocurriendo en algunos países como España. Sin un límite que suponga el "salario mínimo" que pueda ser regulado, los sueldos se estancan y caen formando —como ya ha ocurrido— unas inmensas desigualdades que van creciendo: unos reciben cada vez más y otros cada vez menos. Es un juego peligroso que va en contra de la armonía y que se puede volver contra Alemania en cuanto que se llegue a un nivel en el que no pueda controlarlo. Pero Alemania ata también otras piezas a través de sus inversiones fuera de la UE, con lo que no corre el riesgo de que sea adelantada por sus posibles competidores en la UE.
Se da aquí la frecuente paradoja de que "Alemania" y los "alemanes" pasan a ser cosas distintas y que los economistas, según su color e intereses, se decantan por una o por los otros. En este sentido, los "sabios" de los que Merkel se ha rodeado para que la asesoren en política económica no hacen sino reforzar sus políticas anteriores dándolas por buenas:

Los 'cinco sabios' rechazan frontalmente propuestas como la introducción de un salario mínimo interprofesional, principal condición a la que ha supeditado el Partido Socialdemócrata (SPD) su participación en una gran coalición con Merkel.
Bajo el título de "Contra una política económica retrógrada", los sabios lanzan asimismo duras críticas hacia todo propósito de subir impuestos -como también defiende, aunque con menor fervor, el SPD- y rechaza incluso que se intente limitar reglamentariamente el aumento de alquileres, otro de los puntos que negocian los dos grandes partidos. Apartarse de la línea emprendida con las reformas estructurales de la Agenda 2010 implicará nuevas cargas para las generaciones venideras, concluye el informe. Los esfuerzos del nuevo gobierno deben orientarse a lograr una "arquitectura estable para la zona euro", lo que implica mantener el ritmo de las reformas emprendidas y el rumbo de la consolidación.***


Es una pena que los cinco sabios alemanes sean alemanes. A lo mejor si solo fueran sabios sin más, opinarían de otra forma, incluso más sabia. Esto de la "sabiduría", ya sabemos, va por barrios y hay barrios ricos y barrios pobres. Pensar tanto en la "generaciones venideras" puede tener el pernicioso efecto de que no "lleguen" nunca, algo posible con el envejecimiento de la población alemana, que no tiene dónde vivir por los altos alquileres ni hijos que mantener por los bajos salarios, auténticos inhibidores de la procreación cuando no de la simple sexualidad por estrés. Los "sabios chinos", por ejemplo, se han preocupado de que vengan las generaciones venideras autorizando un segundo hijo; nosotros practicamos la política del hijo único a base de recortes de metros cuadrados en las casas y de ceros en las nóminas. Se puede ser sabio de muchas maneras.


Cuando los sacrificios de hacen crónicos —como los minijobs o, mejor, los minisueldos—se convierten en cargas de las que unos se benefician y otros las padecen. En el fondo es la destrucción de un edificio social que ya sea porque no gustara a unos, porque otros no supieron gestionar o porque era inviable —escoja lo que menos le irrite— tardará varias generaciones en reconstruirse. 
Es una pena que los sabios estén para estas cosas, para mal arreglar desastres y no para prevenirlos. Cabe también dudar sobre si su sabiduría no estará trucada y que pinten el futuro con una mano mientras lo desvelan con la otra. Tampoco nos queda claro si son los sabios los que hacen poderosos a los países o si solo los países poderosos se pueden permitir el lujo de tener sabios dignos de entregar sus conclusiones a cara descubierta. Ser sabio en España, por ejemplo, es más arriesgado; especialmente si tus vaticinios no coinciden con los alemanes.



* "España recibe el tercer aviso de Bruselas por sus desequilibrios y Alemania el primero por superávit" RTVE 13/11/2013 http://www.rtve.es/noticias/20131113/espana-recibe-tercer-aviso-bruselas-desequilibrios-macro-alemania-primero-superavit/790902.shtml
** "¿A qué llaman los alemanes 'salarios bajos'?" El Mundo 08/08/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/08/economia/1375949706.html

*** "Los 'cinco sabios' recomiendan a Merkel no subir impuestos y no establecer un salario mínimo" 20 minutos http://www.20minutos.es/noticia/1975259/0/cinco-sabios-alemania/angela-merkel/subir-impuestos-salario-minimo/#xtor=AD-15&xts=467263




martes, 29 de enero de 2013

El crédito y el sentido común ampliado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Están muy preocupados los dirigentes europeos por la tasa de desempleo en España, especialmente por el nivel de paro juvenil. Hacen bien en estarlo y ya era hora, aunque no sé si servirá de mucho. Los que han venido a la reunión del 40 aniversario de la Confederación Sindical Europea repiten el mismo mensaje: el paro es un problema español. ¡Noticias frescas! Ya solo los datos españoles les estropean las cifras a ellos, al resto de los europeos.
Comienzan a criticar a la Banca que su rescate no se traduzca en empleo mediante la activación del crédito a aquellos que pueden crearlo. El diario El País nos informa de los señalado por el Comisario europeo Rehn:

Rehn destacó ante los periodistas: “Para el crecimiento de la economía española es esencial el acceso de las pymes a la financiación, sobre todo las exportadoras, que son las que están creciendo. Pero el cuello de botella de España es que el crédito es excesivamente restrictivo y a un precio elevado, lo que hace que sea de escasa disponibilidad”. El comisario de Bruselas reclamó reformas para “complementar” esta situación.
“No se ayuda al sistema financiero para rescatar a los banqueros sino para impulsar el crédito”, repitió en varias ocasiones durante su comparecencia en el Ministerio de Economía, donde compareció junto con Luis de Guindos. Éste coincidió en que el gran objetivo de la reforma bancaria es “la disponibilidad de crédito. No para el sector promotor y constructor, sino para otros que tienen niveles bajos de crédito, como pymes y familias”.


La sospecha de que la Banca se esté saneando "egoístamente" es cada vez más visible. En diciembre recogíamos las declaraciones del presidente del Banco Popular, Ángel Ron, tituladas por el diario El Mundo de forma clara: "No habrá crédito si no mejora la economía" [ver entrada]. Las cuestiones claves pasan a ser entonces: a) quién decide que la "economía va bien"; b) para qué te ayudan; y c) cómo puedo ir yo bien si los demás van mal.
Son esas tres cuestiones las que están encima de la mesa. Podríamos también sacar la consecuencia de que existen instituciones que ayudan para intentar sacar un bien general y otras que reciben para su propio y exclusivo provecho. Lo escandaloso del argumento de Ángel Ron es que la economía no puede ir bien sin crédito y que se les está ayudando para que lo den, cosa que no hacen. Hemos desarrollado un concepto egoísta y particular de la economía, pero su funcionamiento es siempre sistémico y global. Tiene razón Rehn cuando dice que “No se ayuda al sistema financiero para rescatar a los banqueros sino para impulsar el crédito”. Pero eso es algo que no les importa a los banqueros, según parece.


Nuestro problema más grave es el desempleo que es un síntoma de una serie de fallos encadenados a los que no se ha puesto remedio en décadas. Quizá se creían sinceramente que el mercado tiene esa capacidad de autorregulación que los teóricos le dan. El concepto mismo de mercado se ha modificado como fruto de las transformaciones acumuladas que lo definen actualmente. Lo primero de lo que se han dado cuenta aquellos que quieren verlo es de la necesidad de relocalizar la producción para la creación de empleo. Sin empleo, los estados aumentan su nivel de gasto y disminuyen el de ingresos. Incapaces de frenar las deslocalización de fábricas y las salidas de capital, que buscan mayores rentabilidades en otros lugares gracias a la facilidad que se les concede para esto, el desempleo crece y el empleo se deteriora. La única forma de sobrevivir que queda ante esta situación es la bajada del nivel del gasto del estado —recortes económicos y de prestaciones sociales— y ofrecer unas condiciones ínfimas para los asalariados y beneficiosas para los empleadores para que regrese la inversión y se vuelva a crear empleo. Esto es lo que estamos viendo todos los días.
En un escrito titulado significativamente "Es la hora de la relocalización industrial", Juan Canals, Presidente de la Agrupación Española del Género de Punto, señalaba:

¿Qué deberíamos hacer con los excesos cometido en los procesos de deslocalización y  outsourcing? Relocalizar dichas producciones de nuevo en nuestro país, para lo cual se debería facilitar el retorno [de] dichas actividades a España, lo que requiere disponer de una nueva y proactiva Política Industrial por parte de las Administraciones Central y Autonómicas.
Se requiere, si no queremos perder la posibilidad de recapitalizar nuestro exhausto tejido industrial, facilitar las nuevas implantaciones industriales y la dotación de suelo para ello y fomentar de forma incansable la formación y aprendizaje en todos sus niveles. Por supuesto que la actividad industrial debe de ser revalorizada en nuestra Sociedad, como instrumento efectivo para generar riqueza y empleo.**


Esto es de sentido común. El "sentido común" exclusivamente aplicado al beneficio no resuelve todos los problemas. El "sentido común ampliado", más político, requiere incluir en él el alcance social de las medidas, integrar intereses, no defender solo los de unos. Durante dos décadas se han discutido sobre las "ayudas a los parados" y no sobre las causas del paro. Ese es el gran error que la política española ha cometido. Indagar en las causas implicaba actuar contra el mito de mercado —y contra quienes se beneficiaban de él—, contra el "integrismo de mercado" que no tiene fundamento social ninguno y que se basa en la mera rentabilidad económica y desatiende los efectos sociales, con los que carga un estado cada vez más debilitado. El resultado ha sido ese escandaloso nivel de desempleo, el raquitismo industrial y la presencia de los grandes bancos como entidades rectoras del país, dirigiendo con el crédito hacia las burbujas. Es a ellos a quienes benefició la burbuja inmobiliaria y quienes se beneficiaron de la burbuja financiera. Sus excesos los pagamos ahora todos.
La industria, entre el océano de las microempresas y el autoempleo, se ha reducido y es la que determina realmente el nivel de un país, la que puede exportar. Es el verdadero motor de la investigación y del empleo. Necesitamos grandes industrias. Nuestros científicos e ingenieros se van no solo porque no haya fondos (que cada vez hay menos), sino porque no hay industria suficiente para la que investigar. Fondos sin industria, investigación sin plasmar los resultados en la economía, es un mero encubrimiento de la pérdida de tejido social industrial al que transferir los resultados.
La baja calidad del empleo acaba llevando a la disminución del empleo, cada vez peor pagado y precario, y esto al hundimiento del consumo interno y a la morosidad. Un ciclo del que es difícil escapar. Solo un aumento de la producción y el empleo lo puede romper. Y el crédito es esencial; para eso se ha recapitalizado a la banca. Ollie Reh habla de "cuello de botella" del crédito. Y es cierto.
A la misma conferencia que vino el comisario Rehn, ha venido otras autoridades europeas. El diario El Mundo informa:

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha asegurado que es una "vergüenza" y "totalmente inaceptable" que en países europeos, como España, la tasa de paro juvenil supere el 50% y ante este situación ha demandado más presencia de los sindicatos en la Unión Europea.
Asimismo, Schulz ha denunciado que las políticas de recortes no han sido sino "un trasvase" de recursos de los ciudadanos a los bancos.
Durante la conferencia de alto nivel para conmemorar el 40 aniversario de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), Schulz ha indicado que las cifras de paro hacen que su reducción deba ser el "primer objetivo" de las políticas comunitarias.***


Los efectos sociales del paro van más allá de las cifras escandalosas, "vergonzosas", en palabras de Martin Schulz. Aquí se habla de pérdida de una generación como del que no encuentra las llaves al salir de casa. Por eso es escandalosa la actitud de la Banca, cuyos problemas son de todos, pero para la que los demás no suponemos un problema. Esta "ley del embudo", este recibir y no dar, está falta de compromiso con la sociedad en la que se instala y de la que se aprovecha es escandalosa.
Es lo que han venido a decirle las autoridades europeas. Están recibiendo pero no están dando. Lo reciben para reactivar la economía, no para tener más ganancias. Pero están muy mal acostumbrados. Según ellos, solo "darán" cuando la economía vaya bien. ¿La de quién?
Todos los que han venido a la Conferencia señalan la responsabilidad (y la irresponsabilidad) de la Banca tras el rescate. Si el crédito no fluye para la creación de empresas, estaremos a expensas de esos inversores buitres que esperan a que la situación se deteriore más para conseguir mayores beneficios, sin ningún compromiso social con el país en el que se encuentran. Estaremos vendidos a los casinos y mafias, a los blanqueadores de dinero. Nos veremos convertidos en un gigantesco Lloret, aceptando el peor inversor y los peores clientes.

* "Rehn: “El cuello de botella de España es el crédito caro y escaso”" El País 28/01/2013 http://economia.elpais.com/economia/2013/01/28/actualidad/1359395170_763761.html
 ** Juan Canals: "Es la hora de la relocalización industrial" ASINTEC http://www.asintec.org/cambios/c10.pdf
*** "El presidente del Parlamento Europeo: los recortes se han hecho para ayudar a la banca" El Mundo / Europa Press 28/01/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/28/economia/1359377336.html






lunes, 11 de junio de 2012

Invertir en otra realidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El Comisario Europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, señaló en entrevista al diario El Mundo cuál era el sentido de la “ayuda”, “crédito” “intervención” (elija lo que proceda) a los bancos españoles.

Bruselas —nos dice El Mundo— recuerda también que la deuda de España es más baja que en otros muchos países de la zona del euro e incide en que "España está tomando acciones decisivas para asegurar la sostenibilidad de sus finanzas públicas, incluida la reducción del gasto excesivo de las Comunidades Autónomas (regiones), que ha sido un problema importante".
Rehn confió en que con estas medidas el país logre reforzar su potencial de crecimiento y asegurar el regreso a una senda de crecimiento sostenible y creación de empleo.*

Olli Rehn
Es necesario, absolutamente necesario que la inversión en España se traduzca en la creación de puestos de trabajo. Es de ahí de donde tiene que partir la producción por activación del consumo y la activación del consumo por el aumento de la producción. Somos productores y consumidores. Se olvida con demasiada frecuencia que el tejido económico de la sociedad se basa en que el dinero se mueva al máximo para poner en marcha el mayor número posible de sectores. Con unos bancos, obligados a cubrirse las espaldas por la normativa más estricta y tapar sus agujeros, que no hacen llegar el crédito a las familias ni a las empresas, es difícil que se ponga en marcha nada.
El problema de España tiene dimensiones y naturaleza diferente al de otros países y eso es parte de la reacción europea en la solución dada. No hace mucho, desde Bruselas se recogía que España tenía un “problema especial” añadido. Ese problema es nuestro paro crónico y sus consecuencias cancerígenas sobre la economía. Nuestro elevado y constante desempleo ha ido minando nuestro sistema produciendo una distorsión de la que solo es posible salir modificando el modelo de producción, ampliándolo a nuevos sectores que permitan una demanda mayor y una mayor exportación.



La solución —que algunos dan— de la movilidad es de libro, no real. Pensar que todo el que no encuentre trabajo debe emigrar, no deja de ser una estupidez teórica y un fracaso político y social de tal calibre que ninguna sociedad que se pretenda avanzada puede asumir.
Está claro que el modelo actual solo puede absorber una parte de la población y en unas condiciones muy precarias. Ha dado de sí todo lo que podía dar. Ha llegado el momento de afrontar que el problema ya no está en el empleo sino en el empresariado. El empleo ha sido reducido a una situación escandalosa en cuanto al número de parados y su duración. Pero peor que el desempleo es el empleo, con unas características de baja calidad que ha ido deteriorando el poder adquisitivo y ha repercutido finalmente en el resto de la economía. Si se llega a la conclusión de que es el consumo el que orienta la economía, como señalan los expertos, nuestra capacidad de consumo se ha reducido notablemente. De esa forma nuestra economía acaba orientándose de forma masiva hacia los “visitantes”, hacia el que llega con dinero de fuera, lo que desencadena, además una feroz competencia interna por captarles. Nuestra competencia por lo mismo nos desgasta, explicación de los gastos faraónicos autonómicos, incluidos aeropuertos absurdos u ofertas para que vengan los casinos de Las Vegas a nuestro suelo. Hemos extendido el "modelo costero" al resto del país. Cuando esos visitantes gastan menos o no vienen porque existe una crisis internacional, todo se resiente. Los promotores han sacado su tajada, pero nos quedan obras inútiles y ruinosas, como una geografía llena de parques temáticos absurdos.


Lo que realmente está en crisis no es el empleo; es la imaginación empresarial y política. La primera no ha sabido salir del modelo repetitivo en que se ha asentado; la segunda ha sido incapaz de prever y orientar al empresariado. La única preocupación política estos años ha sido la “moderación salarial”, respuesta dada cada vez que se producía un conflicto. La preocupación empresarial, en igual sentido, ha sido la “flexibilidad laboral”. Esas han sido las únicas líneas de propuestas que hemos escuchado ante nuestros problemas. Todo se ha arreglado siempre bajando sueldos y despidiendo. ¡Vaya imaginación!

Sueldos bajos y despidos son un síntoma de la especificidad de nuestros males económicos. Cuando una economía potente —la cuarta de la zona euro, como nos gusta repetir— no consigue salir del agujero en el que se va enterrando ella misma con sus decisiones erróneas, es que se está haciendo muy mal. Y terriblemente mal se ha hecho, sin duda.
Las grandes cifras esconden la realidad. El problema de la Economía que solo contempla cifras es que es incapaz de ver la sociedad que hay tras ellas. La solución de que se emigre porque no hay trabajo es una de esas estupideces que hace que la gente desprecie a políticos y economistas cuando las plantean. Tampoco se libran los medios que, en la misma onda, recomiendan aprender chino o alemán con gran alegría y poco sentido crítico.
Es el momento de ver si efectivamente tenemos los políticos y empresarios que este país necesita, capaces de entender la raíz de los problemas y comprometerse para solucionarlos. La senda fácil se ha terminado. Hay que invertir en la realidad para cambiarla; hay que invertir en otra realidad.

* "Rehn cree que la ayuda a España da una 'señal clara' a los mercados" El Mundo 10/06/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/10/economia/1339345831.html



sábado, 2 de julio de 2011

Del centro a la periferia: las seis recomendaciones económicas de la UE a España

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El Comisario Olli Rehn
Decía hace unos pocos días el Comisario de la Comisión económica, en la exposición pública de las recomendaciones a los países miembros, que no le gusta la forma de referirse a ciertos miembros como “países periféricos”. Y tiene razón porque suena a “subdesarrollados”, a “norte y sur”, etc. Las denominaciones basadas en la posición geográfica relativa tienen además un problema: no cambian nunca. Por más que mejore su situación, Grecia, Portugal, Irlanda, y España estarán siempre en la “periferia”. Puedes dejar de ser un país “subdesarrollado”, pero nunca dejarás de ser “periférico”.
En cualquier caso, la incomodidad de Olli Rehn durante la explicación está plenamente justificada. Los economistas nos están contagiando su jerga y perspectivas y a las dictaduras las acabamos llamamos “economías emergentes” y a los países rescatados o al borde del abismo “periféricos”. Hay que decir que hablar de “recomendaciones” es ya un cierro eufemismo porque es una radiografía exterior de los incumplimientos de los países
Independientemente de cualquiera de estos elementos retóricos, lo preocupante son las recomendaciones y las posteriores manifestaciones de algunos de nuestros políticos. Recomendamos acceder a ellas directamente [ver documentocompleto en pdf]. Hay toda una serie de observaciones previas, la descripción de los males y la crítica a lo hecho o previsto para el futuro, y, desde ellas, seis “recomendaciones” de aplicación inmediata.
Podríamos resumir que los males de la economía española que la Comisión Europea “recomienda” controlar provienen de nuestras Comunidades autónomas, del sistema bancario, en especial las Cajas de Ahorros, de las relaciones entre Administración central y autonómica, y los problemas derivados del sistema laboral en diversas vertientes (jubilaciones, mercado, contratación, paro y paro juvenil, etc.). Las Comunidades tienen un endeudamiento excesivo que lastra la recuperación de la economía española y se les pide que hagan algo al respecto estableciendo una “norma de gasto”. Ya se está discutiendo en estos días si se habla de “techo” o de “norma” de gasto. El documento habla claramente de “norma”, pero tiene claramente un sentido de “techo” porque señala que esta norma deberá mantener “la expansión del gasto público por debajo de la tasa de crecimiento del PIB a medio plazo”. Esto es claramente un “techo” puesto que es un valor dependiente.
Critican abiertamente que todavía no se ha abordado de forma contundente y realista el problema de la dependencia política de las Cajas de Ahorro, por más que se diga. Y en el aspecto laboral, reparten una serie de medidas para abordar los problemas del mercado laboral que afectan a la edad de las jubilaciones, las prejubilaciones, los años para el cálculo de las pensiones, por un lado, y lo referido al mercado de trabajo  desde la perspectiva de la cualificación y la contratación. Se aborda como un problema de urgencia la cuestión del abandono escolar y el nivel educativo, si bien como un problema de cualificación laboral.

Cuando España y Alemania eran los "motores" del crecimiento europeo, 2006. ¿Se acuerdan?
 
La conclusión que se saca de todo esto es que España tiene margen de actuación amplio si es capaz de tener una voluntad política que involucre a todos los sectores, si son capaces de actuar con el equilibrio social necesario y no desde la ineptitud o el egoísmo. Lo que necesitamos es abrirnos a un nuevo modelo social y productivo que busque sendas de cualificación, con capacidad de exportar productos y tecnología y no trabajadores, con capacidad de absorber su propia formación, es decir, que lo que invertimos en educación se devuelva en eficacia productiva, e ir abandonando un modelo agotado y peligroso, como se ha podido demostrar.
Los políticos han de abandonar la consideración de la Administración como un espacio clientelar y convertirla en el servicio eficaz que la ciudadanía reclama y merece. Teniendo un gran nivel de endeudamiento, tenemos una administración que se ha ido formando de manera ineficaz a tenor de las quejas desde Educación, Sanidad y Justicia, tres sectores básicos que llevan años denunciando la mala inversión y gestión. Igual que pasamos de un ejército de reclutas a un ejército profesional y aquello supuso inversión y formación para tener una mejor defensa, con la Administración, en cualquiera de sus niveles, debería ocurrir lo mismo. Son las Autonómicas las que se llevan la peor parte de la recriminación porque son las que más han crecido dentro de esta megalomanía característica de nuestros políticos locales. Si se frena el gasto inútil, no hará falta recortar demasiado el necesario.
El mal gasto suele ser propio de la ineficacia de los mecanismos de control público. Hay que esforzarse en detectar el mal gasto, una fuente de problemas siempre. El mal gasto suele estar vinculado con el carácter clientelar de las administraciones, especialmente la locales. La mayor parte de los escándalos económicos de corrupción se producen en el ámbito autonómico y local. Hay que cortar los lazos empresariales con la administración y aplicar estrictamente los mecanismos de los concursos públicos. Desaparecerán así muchos que han montado buenos negocios a costa de la administración pública. El mejor amigo del político es siempre el ciudadano.

Los diferentes endeudamientos españoles
Existen los malos empresarios, los malos trabajadores, los malos políticos, los malos funcionarios. Todos ellos son posibles cuando los gobiernos y los ciudadanos asumen que la ineficacia, la corrupción o el despilfarro son un mal endémico y no se puede erradicar. Los ciudadanos han empezado a hablar ya al respecto. A ver si los políticos se ponen a ello también. Creo que los políticos honestos, que los hay, se han empezado a dar cuenta de que son los malos por los que los que se les juzga y que les toca a todos aguantar.
El día en que haya una sentada delante del Parlamento de políticos honestos con pancartas quejándose de que los malos políticos “no los representan”, se habrá dado un gran salto. No será fácil.

* Recomendaciones: http://ec.europa.eu/europe2020/pdf/recommendations_2011/csr_spain_es.pdf

El crecimiento de la deuda autonómica española entre 2006 y 2009
Apéndice: Las seis recomendaciones de la Comisión

RECOMIENDA que España tome medidas en el periodo 2011-2012 a fin de:

(1) Aplicar la estrategia presupuestaria en 2011 y 2012, garantizando el logro de los objetivos de déficit a todos los niveles de la Administración, en particular aplicando estrictamente los mecanismos existentes de control del déficit y de la deuda para los gobiernos de las Comunidades Autónomas; adoptar nuevas medidas en caso de que los resultados presupuestarios y económicos no se ajusten a lo previsto; aprovechar cualquier oportunidad que se presente, por ejemplo, la que se derivaría de unas mejores condiciones económicas, para acelerar la reducción del déficit; establecer medidas concretas a fin de apoyar completamente los objetivos establecidos para 2013 y 2014. Mantener la expansión del gasto público por debajo de la tasa de crecimiento del PIB a medio plazo, introduciendo una norma de gasto para todos los niveles de la Administración en la Ley de Estabilidad Presupuestaria, según lo previsto.
(2) Adoptar la reforma del sistema de pensiones propuesta con el fin de retrasar la edad de jubilación y aumentar el número de años de trabajo para el cálculo de las pensiones, según lo planeado; revisar periódicamente los parámetros de las pensiones a la luz de la evolución de la esperanza de vida, según lo previsto, y adoptar nuevas medidas para aumentar la edad efectiva de jubilación, tales como el aprendizaje permanente para los trabajadores de más edad.
(3) Reforzar la reestructuración que está teniendo lugar en el sector de las cajas de ahorros abordando los puntos débiles que persisten en su estructura de gobernanza.
(4) Estudiar el ámbito para reducir el nivel de las cotizaciones a la seguridad social con
objeto de reducir los costes laborales no salariales de forma neutra para el presupuesto, por ejemplo modificando la estructura y los tipos del IVA y los impuestos sobre la energía. Adoptar y aplicar, previa consulta a los interlocutores sociales de conformidad con la práctica nacional, una reforma del proceso de negociación colectiva de los salarios y del sistema de indización salarial para garantizar que las subidas salariales reflejen mejor la evolución de la productividad y las condiciones imperantes a nivel local y a nivel de empresa.
(5) Evaluar para finales de 2011 los efectos de las reformas del mercado laboral de septiembre de 2010 y de la reforma de las políticas activas del mercado laboral de febrero de 2011, y presentar, en caso necesario, propuestas de nuevas reformas para reducir la segmentación del mercado de trabajo, y mejorar las oportunidades de empleo para los jóvenes y garantizar un estrecho seguimiento de la eficacia de las medidas contempladas en el programa nacional de reforma, con vistas a reducir el nivel de abandono escolar prematuro, especialmente mediante políticas preventivas, y facilitar la transición a la educación y formación profesional.
(6) Liberalizar más los servicios profesionales y promulgar la legislación prevista con objeto de redefinir el marco reglamentario y eliminar las restricciones actuales a la competencia, la eficiencia y la innovación; aplicar, a todos los niveles de la Administración, la Ley de Economía Sostenible, y, en particular, medidas encaminadas a mejorar el entorno empresarial y fomentar la competencia en los mercados de productos y de servicios; mejorar la coordinación entre la Administración central y las administraciones de las Comunidades Autónomas para reducir la cargas administrativas que soportan las empresas.