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sábado, 25 de octubre de 2025

El acoso y los inútiles protocolos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme aumentan los casos del acoso escolar y su gravedad comenzamos a descubrir los fallos del sistema en su conjunto. Empieza a surgir por todas partes la palabra "protocolo" y los expertos que hablan de ellos. Pero hablar no es hacer y hacer no es prevenir.

Cada caso que se produce es "presunto" y queda opacado por el siguiente bajo el foco de los medios. Llegamos a conocer los protocolos incumplidos, los que se debían haber puesto en marcha, precisamente porque no lo han sido.

Mucho me temo que nos estamos quedando en el hecho y nos adentramos en las causas rodeados por una serie de ideas preconcebidas sobre lo que es la infancia y hasta dónde puede llegarse en los centros escolares, sobre el papel de las familias y la responsabilidad. Por muchos titulares que acumulemos, hay algo que falla, mucho que se desconoce y demasiados sitios en los que no se mira.

En RTVE.es, en su sección VerificaRTVE, Laura Huwyler se atreve a meterse en este laberinto de protocolos ignorados con un artículo que titula "Los puntos débiles de los protocolos contra el acoso escolar: el análisis de los expertos"*. En él se señala:

"El protocolo es algo reactivo, es lo que hacemos cuando ya se ha quemado la casa y usamos un extintor", declara el presidente de la Asociación Nacional contra el Acoso Escolar (AEPAE), Enrique Pérez. Asegura que "lo que está fallando es la prevención, la sensibilización y la detección". Así lo explica también Carmen Cabestany, presidenta de la Asociación No Al Acoso Escolar: "Tener que implementar un protocolo quiere decir que hemos fracasado porque no hemos previsto lo que podía pasar y no hemos puesto los medios adecuados, no hemos trabajado desde la prevención". La presidenta de Fedecae, Carmen Guillén, asegura que "lo fundamental es meter en esos protocolos la prevención y protección" porque "cuando intervenimos es tarde para alguien generalmente".

Los expertos también señalan la falta de información y formación sobre el acoso escolar. Así lo declara Lourdes Verdeja: "Sus propios profesores que están en el centro, no saben abrir un protocolo. No están formados, no saben identificar qué es acoso escolar". Carmen Cabestany incide en que hay que "aprender a detectar en los centros escolares, hay que enseñar a los profesores cómo detectar un caso de acoso escolar, que a lo mejor lo tienes delante pero no lo estás viendo". También coincide en esta idea Enrique Pérez, que afirma que "el principal problema es que como no hay una buena formación, como no hay una detección temprana, el riesgo va a estar siempre". Para este experto, "hay un gran desconocimiento de lo que es el acoso escolar incluso por una gran parte de la sociedad. Y por supuesto, y eso es lo más grave, por los responsables educativos". Además, aclara que debería implementarse "una herramienta de medición psicométrica precisa" como la de AEPAE, un test de incidencia de acoso. *


Decir que lo que falla es "la prevención, la sensibilización y la detección" es decir que lo que falla realmente es la sociedad, incapaz de actuar frente a lo que tiene delante. En realidad el "acoso" es un indicador negativo de nuestro sistema, de nuestros valores. Si no somos capaces de transmitir lo que está mal en el acoso, ese ejercicio de violencia contra los más débiles, esa forma de sentirse poderoso haciendo daño, ridiculizando, atacando y buscando la complicidad cobarde del grupo, ¿de qué estamos hablando entonces?

El acoso no es cosa de "protocolos" y "expertos", que señalan su propia ineficacia, pues solo son invocados cuando ya es demasiado tarde. Eso es el humo con el que se trata de cubrir la responsabilidad.

En el caso del maltrato de género (con el que creo que está ligado el bullying), una "experta" consultada consideraba positivo que hubiera más denuncias, aunque poco después reconsideraba sus propias palabras, ya que no podía saber si había más denuncias porque había más casos o los mismos casos pero con más denuncias. Me pareció un caso claro de cómo se marea un asunto que no se resuelve y ante el que se buscan estas explicaciones para evitar reacciones en contra.

Todo lo que se ha generado tras el suicidio de Sevilla es una forma de tapar las ineptitudes. Se crean auténticas tapaderas de bonitos nombres que no funcionan nunca en esa confluencia familiar, institucional y empresarial que son los centros escolares.

En el artículo se señala:

Para Carmen Cabestany, presidenta de la Asociación No Al Acoso Escolar, otro problema es que "el protocolo lo implementa el centro escolar y este no quiere en general, salvo honrosas excepciones, que se sepa que tienen casos de bullying. De la misma manera que en justicia, el juez no puede ser juez y parte, pues aquí el centro tampoco debería serlo". Para esta experta, "tiene que haber intervención de un agente externo, de alguien totalmente neutral, aséptico que compruebe la transparencia de ese procedimiento". Añade que "por eso la mayoría de los protocolos salen negativos", es decir, que concluyen que no ha habido acoso. Lo ejemplifica con el dato de Córdoba, donde asegura que "el 95% de los protocolos salen negativos". Esto, a su juicio, significaría que "presumiblemente, se ha manipulado por acción o por omisión". El presidente de la AEPAE, Enrique Pérez, se manifiesta en la misma línea: "El protocolo se envía a Inspección Educativa, pero llega sesgado y se desestiman 9 de cada 10 casos".

Pérez también critica la opacidad del proceso. Tal y como explica, el protocolo dice que tiene que ser confidencial, por lo que cuando un familiar denuncia la situación al centro o aporta pruebas del acoso "la familia no sabe si realmente se ha abierto el protocolo" y "tampoco tiene constancia de que se incluyen esas pruebas". Para el presidente de AEPAE "es un fraude de ley" porque, según argumenta, "cualquier persona que está dentro de un proceso, por ley, tiene derecho a estar informado". La presidenta de Tolerancia 0 al Bullying, Lourdes Verdeja, explica que "Inspección Educativa tapa, al igual que los centros educativos, porque se cree más a lo que dicen los centros que a lo que dicen las familias". La experta también denuncia que "muchos profesores que dan la voz de alarma de que puede haber un posible caso de acoso me dicen que, o se callan, o tienen sanciones".*

No hay mayor ceguera que la del que no quiere ver. El fenómeno del acoso escolar es un reflejo de la sociedad que hemos construido, una sociedad en la que los problemas se apartan, no se solucionan. La "solución", como en muchas otras situaciones, es comunicativa, tener las respuestas adecuadas para eludir responsabilidades. Es evidente que no funcionan los remedios, si es que estos existen más allá de los protocolos a posteriori. Las quejas son que el profesorado está a otra cosa, que no recibe la formación adecuada, que no hay apoyo psicológico en los centros, etc. Nada de todo esto devuelve la vida a las víctimas, cuando se llega a ese extremo fatal. Pero quedan los miles de casos en los que el acoso es "simplemente" una tortura diaria, un ejercicio sistemático de violencia de unos futuros líderes sociales que se ejercitan en las escuelas e institutos formando su ego en la agresión. Es una visión de la sociedad como jungla en la que devoras o te devoran, algo de lo que muchos padres se sienten orgullosos al ver que sus hijos están en la cima de la pirámide animal.

Hay que partir del principio de que el acoso escolar no es algo exclusivo de los centros, sino el comienzo de una actitud violenta que se traducirá en otras "especialidades", de la explotación laboral a la violencia de género pasando por el racismo y la xenofobia. Todo esto se muestra en germen en nuestras escuelas con mayor o menor intensidad. El acoso en las escuelas es la punta del iceberg de la violencia social.

Si queremos tener una imagen buenista de nuestros problemas, solo conseguiremos que crezcan los problemas. Falta sentido crítico y comprensión de los que son nuestros verdaderos males y su origen. 


* Laura Huwyler "Los puntos débiles de los protocolos contra el acoso escolar: el análisis de los expertos RTVE.es / VerificaRTVE 23/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251023/puntos-debiles-protocolos-contra-acoso-escolar-analisis-expertos/16783657.shtml

jueves, 16 de octubre de 2025

Otro suicidio de adolescente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que una niña de catorce años regrese del colegio, suba a la azotea y se tire ya es bastante llamativo y refleja ciertos ambientes agresivos en los que vivimos. Los adultos los viven de una forma y los niños y adolescentes de otra. Pero lo que está claro es que vivimos malos tiempos para mostrar debilidad ante los demás. No es solo nuestro, pero sí está bajo nuestra responsabilidad.

Vivimos en un clima de violencia normalizada, de malos ejemplos constantes y de irresponsabilidad general en esta España del "¡no es mi problema!", frase que habría que poner junto al águila de nuestro escudo nacional.

En el diario El Mundo se nos informa de lo ocurrido y, especialmente de esa ya habitual forma de navegar por los hechos y responsabilidades. Lo hacen bajo el título  "La Junta investiga si la menor que se suicidó en Sevilla era acosada en su colegio"  y explican que  

La Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía ha abierto una investigación para determinar si la niña de 14 años que este martes se suicidó en Sevilla sufría acoso en su centro escolar, el Colegio las Irlandesas, donde inspectores de la Junta han estado toda la mañana de este miércoles.

Fuentes de Educación han confirmado que se está investigando si la menor, que se suicidó nada más volver del colegio arrojándose desde la azotea de su casa, estaba siendo acosada por otras compañeras, y si el colegio activó el protocolo existente en estos casos.

La Consejería ha concretado que se desconoce si la familia de la menor había presentado una denuncia por 'bullying', pero ante la sospecha de que se presentase se ha decidido recabar toda la información en el centro educativo.

La intención de la Junta es elaborar un informe con todos los datos recabados, que serán entregados, además de a la familia, a la Policía Nacional, que investiga todo lo relacionado con este suceso.*


Hemos conseguido crear un mundo de excusas donde lo importante de si te muerda un perro es si sus amos habían cumplido con los protocolos de vacunación. Hemos llenado el mundo de protocolos que nadie cumple o le interesa que otros cumplan. En un mundo aburrido, el bullying puede ser incluso muy divertido hasta que te pasas y entonces ocurre aquello que nadie pensaba que fuera a ocurrir.

Sea este caso, en los anteriores o los que quedan por llegar, los suicidios de adolescentes o niños tienen una gran probabilidad de producirse por causas relacionadas con los centros y lo que ocurre allí bajo la "atenta mirada" de los responsables.

Habría que empezar a replantearse qué es un centro educativo, lo que ocurre en él. Solo tras un sincero análisis de errores y problemas es posible frenar este goteo de muertes y lo que supone el acoso escolar como una realidad contra la que no se lucha adecuadamente ni dentro ni fuera de los centros. Hay que deshacerse de tópicos sobre la infancia y adolescencia y empezar a afrontar que tenemos un serio problema social. Al acoso le siguen otros males, como el mal trato, problemas que se generan en los centros, pero que continúan en la vida. Pero esa especie de barrera del olvido existente impide estudiar y comprender la continuidad de la maldad o su origen.

La prensa sevillana da por hecho que la familia había denunciado acoso. La idea de que la Junta "investiga" llega un poco tarde si ya les pueden decir que sí, que lo hubo, tanto por las consecuencias como por el origen. Y ahora viene lo incómodo, el reconocimiento o no de que no se actuó. Hablar de "prioridades" no deja de ser absurdo tras el suicidio, que ya es un fracaso de todos los protocolos.


El texto de El Mundo se cierra con unos párrafos que no sabemos cómo debemos tomarnos:

"Desde el colegio Irlandesas Loreto transmitimos nuestro más sentido pésame a la familia. Desde el día de ayer, nuestra preocupación principal y todos nuestros esfuerzos están puestos en acompañar a nuestro alumnado y a la familia de nuestra alumna", ha expresado a través de un comunicado.

"Estamos trabajando en coordinación con la administración educativa y los organismos correspondientes, contando con la ayuda del equipo de Bienestar Emocional de la Delegación Territorial de Sevilla".

"A lo largo del día de hoy, nuestro profesorado, el equipo de Orientación y el equipo de Bienestar Emocional han atendido especialmente a nuestro alumnado, que ha terminado la jornada orando en la capilla por nuestra alumna". El centro ha anunciado que, en los próximos días, celebrará una misa escolar en su memoria.*

Parece como si la niña que se ha suicidado tras regresar del colegio llevara un par de días en el centro, un centro profundamente piadoso, en el que la oración está presente de forma continuada.

Algo falla en el sistema educativo, pero sobre todo, los centros se han convertido en reinos violentos en los que la supervivencia forma parte del día a día. Lo del "Bienestar Emocional" de la Junta suena a broma. Da la impresión de que se crean pequeños grupos, infradotados, que solo llegan a certificar muertes y ver si se han cumplido los protocolos de turno.

La vigilancia es nula. No se trata ya de evitar nada, sino de cubrir el expediente, de que no te acusen, que no reclamen falta de atención. Pero en Andalucía está cayendo una buena en otra pieza esencial, el sistema sanitario.

Sanidad y Educación son sectores masivos. Se ocupan de la mayor parte de la población de una forma u otra, por lo que requieren personal y financiación. Es fácil prometer aumentos cuando ya se ha producido la debacle.

Lo del suicido de una niña de 14 años es una enorme desgracia, pero también un signo de lo que afecta a las familias de todos en el centro y al centro mismo. Cada vez que salta un caso de este tipo, se produce una lucha por el relato, por librarse de dedos acusadores. Los casos siempre son un conflicto entre lo que nunca podía ocurrir y la desgracia que finalmente se produce. Entre ambos momentos todo un historial de cosas a las que nadie hacia caso.

Descanse en paz la muchacha y que la investigación sirva al menos para sacar algo en claro, una situación poco probable.

 

* "La Junta investiga si la menor que se suicidó en Sevilla era acosada en su colegio" El Mundo / EFE 15/10/2025 https://www.elmundo.es/andalucia/2025/10/15/68efb57cfdddff88548b4588.html

sábado, 6 de septiembre de 2025

El preocupante deterioro entre los menores

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las líneas que marcan los delitos de una sociedad trazan un ajustado retrato de ella. La imagen ideal que se suele construir a su alrededor contrasta con una realidad en hechos y datos sobre ellos.

El informe anual de la Fiscalía —más allá de las polémicas este año sobre su presentación— es una forma de dibujar ese retrato oscuro. Los datos y la interpretación de sus causas nos ofrecen información sobre cómo se está edificando nuestra sociedad, sobre sus carencias y problemas. Ignorarlos es un problema de ceguera que tiene sus riesgos sociales.

En 20minutos se nos ofrece un detallado informe sobre la situación en 2024 en España, en especial la referida a menores. El titular es "La Fiscalía alerta del "auge" de conductas "cada vez más violentas" de menores y la "alarmante espiral" de delitos sexuales"* y en sus primeros párrafos se nos dice:

La Memoria anual de la Fiscalía General del Estado recoge un descenso de la criminalidad vinculada a infracciones cometidas por menores en 2024. No obstante, refleja "la seria preocupación y alarma" casi unánime de las secciones de territorios como Tenerife, Madrid, Alicante, Sevilla, Baleares, Ourense, Valladolid o Barcelona, por el "incremento y auge de conductas cada vez más violentas realizadas por menores". 

En concreto, la Memoria, presentada este viernes por el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en la apertura del año judicial, hace referencia al aumento de las infracciones de violencia intrafamiliar, a la "alarmante espiral" de conductas contra la libertad sexual y al creciente abuso o mal uso de las TIC. 

En cuanto a los delitos contra la vida y la integridad física, la memoria señala un "preocupante" aumento del 18,8% en 2024, con respecto al año anterior, de los homicidios o asesinatos tanto consumados como en grado de tentativa cometidos por menores, con 120 causas incoadas a nivel estatal. 

La Fiscalía achaca esta "tónica ascendente" a la "proliferación" de "grupos y bandas juveniles violentas y de carácter identitario" no solo en grandes urbes superpobladas sino también en núcleos medianos y pequeños, como reseñan las secciones de menores de Madrid, Zaragoza, Valladolid y Toledo". También recoge un "leve" incremento del 1,36% en el último año de los delitos de lesiones, que han pasado de 12.394 en 2023 a 12.563 en 2024. * 

No es un tópico decir que lo que hoy hacen los menores es un anticipo de los que nos espera en el futuro. Puede que algunas prácticas desaparezcan, pero ya se ha cruzado un límite, algo que nos deja marcados.

Lo que ocurre con los menores es también un preciso retrato de lo que los adultos son incapaces de evitar, probablemente porque forma parte de su forma de actuar, que es lo que los jóvenes imitan. La violencia en colegios e institutos, el acoso a los más débiles, los ataques sexuales, etc. no son casuales ni nacen en ellos sino que derivan de lo que ven en los adultos, en sus comportamientos.

Citando el informe de la Fiscalía, se expresa que los hechos vinculados con el crecimiento de la violencia sexual y los ataques a la idea de igualdad... 

..."ponen de manifiesto que no está calando en los jóvenes los grandes esfuerzos que se están realizando en la formación en igualdad, predominando una deficitaria educación en valores que el entorno educativo del menor no ha sabido o podido paliar".

Asimismo, advierte de que este incremento está "íntimamente relacionado" con el "abuso de las TIC, redes sociales, plagadas de bulos informativos que buscan a los menores como gancho fácil para difundir su ideología, a veces centrada en la negativa o, al menos, la minusvaloración de la violencia contra la mujer". *

Si recordamos lo que vimos aquí ayer, relacionado con el negacionismo de la violencia contra la mujer, tildada de "ideología de género" y una falsedad, los efectos son claros. Es fallo en la educación y en la transmisión de valores igualitarios tiene sus efectos en la configuración de la violencia social de los menores.

¿El joven que aprende que el mundo se organiza en "bandas", que los más débiles pueden ser insultados, agredidos y vejados por diversión, que las mujeres deben estar "en su sitio" y que es el varón quien domina y manda, etc. no será también así de adulto? ¿No saldrán estos rasgos y comportamiento a relucir a las primeras de cambio; no será esa su respuesta?

La división y polarización social existente en España evitan que se planteen unos valores sociales estables y comunes. Y esto es esencial para poder desarrollarse de una forma constante en una dirección. Pero si se niega que exista una dirección porque los valores entran en discusión constante según quien los defienda es difícil que se pueda progresar.

La consecuencia es que esa parte de la sociedad que son los menores reciben señales contradictorias sobre los valores, que van del extremo individualismo al negacionismo de muchas situaciones.

El informe usa la expresión "gancho fácil" para definir la situación que algunos aprovechan para recoger el fruto de los "bulos informativos" que se difunden por las redes.

Hoy hemos perdido la efectividad del sistema educativo debido a ese aprendizaje paralelo e influyente que se produce a través de las redes incontrolables y anónimas. De las opciones que nos ofrecen elegimos la que nos resulta más cómoda y atractiva. El paisaje que se nos muestra es el de una sociedad en la que vale casi todo, en la que no lo importante es que no te descubran, una sociedad en la que una influencer, puede decir que leer está sobrevalorado, como hace unos días, etc.

Educa Tolerancia mayo 2025

Todo esto cala y de una imagen de "normalidad" placentera frente a los esfuerzos en el control, en la solidaridad y en la convivencia. La idea misma de organizarse en bandas es una forma primitiva del uso de la fuerza, de la desconfianza en las normas, Solo los fuertes sobreviven y han de demostrarlo de continuo con hechos.

Los datos de algunos delitos se reducen, pero aumenta su fiereza. Lo hacen de forma especial en un sector muy preocupante, el de la igualdad de género, del que dependen muchos otros que se derivan de esa falta reconocimiento. La presencia y difusión de un pensamiento retrógrado que sirve para evitar condenar la violencia contra las mujeres es responsable en gran medida. Esta actitud tiene nombre y siglas.

La técnica política de la polarización social está fracasando en cuanto a sus efectos en la ciudadanía, en especial entre los que tienen menos defensas, los menores. No avanzamos hacia una sociedad mejor porque no somos capaces de definirla; solo aspiramos al poder de controlarla. Luego nos sorprenden las diversas formas de corrupción y los altos niveles en los que se sitúa. Pero todo es resultado de la pérdida de valores y de las facilidades que damos para que esto ocurra. 

Telemadrid 6/12/2024

* "La Fiscalía alerta del "auge" de conductas "cada vez más violentas" de menores y la "alarmante espiral" de delitos sexuales" 20minutos 5/09/2025  https://www.20minutos.es/nacional/fiscalia-alerta-auge-conductas-vez-violentas-menores-alarmante-espiral-delitos-sexuales_6242188_0.html

sábado, 29 de marzo de 2025

Acoso: ¿qué sociedad queremos?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé muy bien si tenemos un modelo de persona y de sociedad o simplemente navegamos entre palabrería y malos ejemplos. Esto adquiere especial significación cuando se tratan casos dados en lo que llamamos "infancia", un constructo, un concepto en el que volcamos una serie de ideas preconcebidas que la realidad cuestiona cada día.

El caso del maltrato, acoso, agresión contra el menor con parálisis cerebral, convertido en objeto de mofa por sus compañeros agresores es algo más que un "caso". Son unos hechos que deben llevarnos a la reflexión sobre muchas cosas, para eliminar los tópicos sobre la "infancia", como un estado o totalidad.

Podemos pensar muchas cosas, como qué es un "centro escolar" y cuál es su "función formativa", qué modelo de persona saldrá de allí, qué experiencia de convivencia se adquiere. Podemos pensar en cuáles son los valores que traen los alumnos desde sus casas, si es allí donde adquieren eso que les permite atacar, burlarse de otros compañeros sin sentir ningún remordimiento o sentido de la maldad cometida. Podemos pensar en las reacciones de las familias ante los hechos incuestionables y la enseñanza de qué todo vale o que eso pasa por permitir que "personas discapacitadas" vayan a los centros. Podemos pensar en los centros y su incapacidad para evitar llegar a estas situaciones; podemos pensar en la insuficiencia personal y presupuestaria, una queja frecuente. Podemos hacerlo también sobre el absurdo de los tratamientos legales en estas situaciones y la extensión de la idea de que los menores son "inimputables", por lo que pueden hacer lo que quieran sin consecuencias, algo derivado de una serie de ideas preconcebidas sobre la infancia que quizá habría que revisar con seriedad, a la vista del aumento de los delitos. Podemos pensar sobre los modelos de violencia que se transmiten a través de los medios, de un clima de enfrentamiento que puede convertir la violencia en algo cotidiano y en espectáculo, ejemplificado en las relaciones políticas, sociales, deportivas...

Sí, podemos pensar en muchas cosas. Algunas se evitan deliberadamente porque nos llevan demasiado lejos; otras, sencillamente se ignoran. Pero los actos están ahí, incómodos, inquietantes porque sabemos que no son resultado de un mal día, sino una constante que crece.

En 20minutos se nos ofrecen datos sobre situaciones de este tipo, del acoso a las personas con discapacidades:

Hace unos días conocimos otro terrible caso de acoso escolar a un alumno con discapacidad, en esta ocasión a un adolescente con parálisis cerebral cuyos compañeros grababan y golpeaban mientras él estaba sentado en su silla de ruedas.

El caso se dio a conocer en el programa de Ana Rosa, y, tras pedir Jesús Martín Blanco director general de Derechos de las Personas con Discapacidad, a la fiscalía que actuara, se espera que esté pronto en manos de la justicia.

Sin embargo, y a la espera de que se resuelva este caso, cabe recordar que el caso [de] este alumno cántabro no es mucho menos una excepción, pues el 80% de los alumnos con discapacidad ha sufrido acoso o bullying en algún momento, porcentaje que se eleva hasta el 92 % en la educación ordinaria, como el instituto en el que está matriculado este alumno. En la educación especial en cambio, el porcentaje de alumnos que sufren acoso no llega al 3%, “cualquier forma de violencia o discriminación hacia las personas con discapacidad es intolerable. Desde ambas entidades creemos que es imprescindible seguir trabajando para construir entornos educativos seguros, respetuosos e inclusivos para todas las personas”, aseguraban desde Aspace al saltar la noticia.* 


El caso es, ni mucho menos, una excepción a la vista de los datos que se nos cuentan. Más bien parece una norma por las cifras, una situación cuya "normalización" asusta y nos lleva de nuevo a las grandes preguntas del comienzo, a las básicas: ¿qué sociedad estamos construyendo, qué tipo de personas estamos (de)formando?

En estas páginas hemos sostenido y lo seguiremos haciendo que la "infancia" no es un pasado que se deja atrás, sino una etapa de iniciación al futuro, que el maltratador en la infancia lo será de adulto con gran probabilidad sino es corregido, si no toma conciencia de la maldad de su acción.

Las cifras de violencia y la gravedad de los delitos aumentan a la vez que las edades descienden. Nos lo repiten con datos y nos lo muestran como casos en los medios cada día. La violencia, el acoso, el maltrato, etc. va aumentando y son cada vez más jóvenes. Violaciones en grupo, apuñalamientos, etc. ya forman parte de la experiencia infantil.


Estamos ya viviendo en una sociedad distorsionada en la que estos casos saltan a los medios (¿existe lo que no está en los medios?) o dejan de hacerlo por lo cotidiano. La creación de grupos, asociaciones, ONGs, etc. y su manifestación en calles y centros escolares, la publicación de informes, etc. no logran frenar todo esto en medio de la maraña de problemas que la política, el deporte y los casos fabricados expresamente para consumo de los medios tratan de atenuar.

Hay demasiado ruido mediático para atender a los grandes problemas sociales, tanto de hechos como de principios. Estos casos nos obligan a ponernos delante del espejo, ante una imagen poco favorecedora, necesitada de maquillaje.

 

* "8 de cada 10 alumnos con discapacidad ha sufrido acoso, 9 de cada 10 en la educación ordinaria" 20minutos 29/03/2025 https://www.20minutos.es/noticia/5695617/0/9-cada-10-alumnos-con-discapacidad-ha-sufrido-bullying-9-cada-10-ellos-educacion-ordinaria/

miércoles, 11 de septiembre de 2024

El acoso en España, mirar para otro lado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo etiquetamos y eso nos permite describirlo y aportar datos, estadísticas sobre su incidencia. Es un paso necesario que expertos y medios necesitan. Esta vez le toca al "bullying". Los términos en inglés le dan cierta consistencia, Si se dice en inglés no solo queda cosmopolita, sino que nos permite asegurarnos de su existencia fuera de nuestro espacio. Es algo que no es solo nuestro, lo que da cierta tranquilidad en cierto sentido, permite comparar con la situación fuera y saber si vamos mejor o peor en términos comparativos.

Nada de eso soluciona nada; todo se queda en el aspecto discursivo, Lo que se dice limita lo que se hace.

Los datos del acoso vuelven a ser preocupantes, otra seña en el mismo sentido; pese a lo que los políticos digan, las señas que llevamos recogiendo este septiembre no son buenas. Los indicadores siguen mostrando una crisis de valores sociales, una falta de sentido social, de un modelo positivo. Parece que España fluye sin demasiado sentido hacia no se sabe dónde, sin más objetivos que los económicos y la confrontación permanente, Dado que los datos están ligados al espacio, los políticos no pueden usarlos en su lucha, ya que afecta a todos con pocas variaciones.

En RTVE.es, con material de Agencias, se titula "Casi la mitad de los estudiantes españoles no actúa ante un caso de bullying y el 9,4% afirma ser víctima"^, lo que es un signo claro de renuncia social y pérdida del sentido de la indignación y de la justicia,

En el texto se nos explica: 

Casi la mitad de los estudiantes, un 47 %, reconoce que no hace nada ante los casos de bullying que sufren sus compañeros y un 9,4% afirma que él o uno de sus amigos es víctima de acoso escolar presencial o digital.

Así lo ha reflejado el VI estudio "La opinión de los estudiantes" que anualmente realizan la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, que ha cuantificado por primera vez el conocimiento real de casos, no su percepción. El informe se ha realizado mediante una encuesta a más de 9.300 estudiantes de entre 11 y 14 años y de 454 profesores de centros educativos de Madrid, Comunitat Valenciana, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Baleares.

Más casos entre los 11 y 12 años

Según las respuestas, el acoso escolar tiene más incidencia entre los 11 y 12 años, un 66,2%, y es muy similar entre chicos y chicas, mientras que en Secundaria hay un 57% de casos. En concreto, el 9,4 % de los alumnos afirma que él o alguno de sus compañeros está sufriendo acoso escolar o ciberbullying. Además, uno de cada cuatro alumnos asegura que las situaciones de acoso escolar duran más de un año, el 47,3 % manifiesta que se mantienen meses y el 26,1 % señala que unas semanas.

Aunque el 53 % de los estudiantes piensa que los compañeros de las víctimas sí actúan contra el acoso ―3,2 puntos menos que el año anterior―, un 47 % reconoce que no hace nada cuando ve que otro escolar lo está sufriendo.*

 

La costumbre de tratar este tipo de situaciones de forma aislada evita que se entienda su complejidad sistémica, las conexiones con otros datos, como, por ejemplo, los suicidios y la delincuencia. ¿Creemos que los abusadores solo imponen el maltrato, que no se sienten capaces de ir más allá sintiéndose poderosos? ¿Creemos que sus víctimas desconectan al llegar a casa como si no hubiera pasado nada?

Ayer mismo me comentaba una madre que su hija había pasado un verano fenomenal... hasta ayer en que había vuelto al colegio, El recuerdo traumático de lo ocurrido durante el curso anterior devolvió la angustia a su ánimo. Esas experiencias quedan ahí, guardadas y pueden volver en cualquier momento.


El hecho de que casi la mitad mire hacia otro lado antes los ataques a otros compañeros nos va creando un perfil social que, igualmente, tendrá trascendencia en el futuro. El hecho de que no se intervenga va minando la confianza en las instituciones, empezando por las escolares.

El artículo marca dos líneas en su entrada: "Los insultos, motes y burlas son el tipo de acoso escolar más frecuente, seguido del aislamiento y las agresiones físicas" y "Las chicas son las que más sufren ciberbullying y WhatsApp es el medio principal para ello". Ambas son lo suficientemente preocupantes. Un enfoque más amplio, por ejemplo, nos permite asociarlo con el crecimiento de la violencia de género.

¿Por qué seguimos sin sumar los diferentes factores, que por más que separemos los datos afectan a las mismas personas, tanto en su presente como en su futuro?

 

* "Casi la mitad de los estudiantes españoles no actúa ante un caso de bullying y el 9,4% afirma ser víctima" RTVE.es / Agencias 11/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240911/casi-mitad-estudiantes-admite-no-hacer-nada-acoso-escolar/16243949.shtml

miércoles, 3 de mayo de 2023

Los observadores del acoso escolar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo el bullying, una expresión para tratar de encubrir una realidad como si fuera algo de importación  y no una triste realidad que avanza a pasos agigantados. En un desplazamiento por los canales de noticias me encuentro —ayer fue el Día Internacional contra el Bullying— con una entrevista en el canal de Aragón con un experto que además de darnos las cifras (1 de cada 4 alumnos lo sufre), da un paso más y deja claras las cosas: los protocolos no solo son inútiles sino que son una forma de protegerse el propio sistema. No funcionan porque no se trata de evitarlo, sino de diluir con ellos la responsabilidad. Es una práctica habitual en diversos campos. Sirven para hacer creer que hay algo en marcha, pero nadie para los acontecimientos, ni las familias de los abusadores, ni las familias de las víctimas que no logran convencer a las instituciones de lo que ocurre y si lo hacen es demasiado tarde.

¿Cómo no ver los síntomas claros, ante los ojos, para unos y otros? Sin embargo, todo parece darse en un mundo invisible. Quizá lo sea y no deseamos verlo porque estropea la imagen social idealizada que se nos vende cada día y que aceptamos.

El caso del suicidio de una joven de 20 años en Gijón ha completado el círculo de la visibilidad, lo que no es posible negar, al dejar una carta denunciando la realidad que vivió. Angélica Reinosa firma en La Sexta el artículo titulado  ""Queridos acosadores": la joven que se suicidó en Gijón dejó una carta culpando a quienes le hicieron bullying". En el texto se nos explica lo vivido: 

La joven que se quitó presuntamente la vida en Gijón tras ser víctima de acoso escolar dejó una carta en la que se dirigía a quienes le hicieron bullying en el colegio, en la que les culpaba directamente de su muerte. "Queridos acosadores", arranca la misiva, que agrega: "Sabéis quienes sois".

"Espero que todos y cada uno de vosotros sepáis el daño que vuestras acciones han hecho. Habéis cogido a una niña de alta autoestima y de altas capacidades y la habéis machacado hasta el punto de no salir de la cama en años y de llevarla al suicidio", continúa la carta.

Una carta en la que la joven fallecida, de 20 años, se dirige a estudiantes del colegio de Gijón donde había estudiado: "Dais asco. Que sepáis que habéis herido a muchas personas y ahora espero que carguéis con una muerte en vuestra conciencia", escribió. Un escrito que terminaba pidiendo el fin del acoso escolar: "Por favor, parad el acoso, dejad a las personas ser quienes son. Stop bullying. Hasta siempre", concluía.

Después de que los familiares de la joven denunciaran su desaparición y de que su cuerpo fuese junto a un cerro, el Gobierno asturiano va a investigarlo. El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha indicado que se encargará a la Inspección Educativa "que determine qué ha sucedido".* 

Lo dramático del caso y lo directo de la acusación contra sus torturadores solo deja dos dudas: 1) que realmente remuerda a alguien la conciencia por el suicidio de la joven, y 2) que la inspección educativa sirva de algo más que para dilatar el proceso y que se pierda en el olvido dando paso al siguiente caso. Hay que dar la razón al experto entrevistado en el Canal Aragón. Una realidad de tamaña magnitud como muestran las cifras solo puede producirse ante algo más que ineficacia.

Como fenómeno, el bullying es el inicio de un estado, el comienzo de una forma social que hace de la violencia su eje. Insistimos en lo que hemos dicho aquí muchas veces: no hay una frontera en la persona, sino, por el contrario, una acumulación de experiencias. Los acosadores saben bien lo que hacen y saben también de la impunidad que el propio sistema les garantiza. El acoso es el resultado de una mediocridad social y personal imperante. No se da para más. Necesitamos de los "débiles", de los que se oponen para ejercitar y mostrar nuestra fuerza a través de la violencia. ¿Cómo podemos llamar "educativo" a un sistema del que sale la gente así, machacada durante años en los colegios? ¿Qué estamos creando allí?

En Aragón Noticias leemos:

Este martes se celebra el Día internacional contra el Acoso Escolar, una jornada en la que centros escolares como el IES Lázaro Carreter de Utrillas (Teruel) realizan encuentros, en este caso con 65 profesores y 273 estudiantes, para visibilizar al alumnado y profesorado que trabajan para mejorar la convivencia. Porque para evitar el acoso escolar, la prevención es clave. 

"El acoso escolar está presente en todos los centros educativos y me atrevería a decir que, si no en todas, en casi todas las aulas. Es un problema y es un problema que no podemos negar. No podemos mirar para otro lado, ni podemos aspirar tampoco a que en un centro educativo no exista ese caldo de cultivo, porque en todas las interacciones sociales hay desigualdades, en las que probablemente los docentes tengan que intervenir", ha explicado Manuel Martínez, coordinador del teléfono de atención contra el acoso escolar (900 100 456).

Martínez ha incidido en la importancia de involucrar a toda la comunidad educativa en la prevención de casos de acoso escolar y, especialmente, ha hecho hincapié en la labor de los observadores. "El acoso escolar es como un triángulo. Por un lado, están los acosadores, los acosados y los observadores. Los observadores tienen que formar parte activa porque así es como hacemos que deje de existir el acoso", afirma.**


 

Los "observadores" son el modelo a escala de la sociedad, son el entorno que permite y admira la violencia. Se desahogará posteriormente en el maltrato familiar, en la violencia del deporte, en la conducción temeraria, en el acoso laboral... en un sinfín de formas en las que dará rienda suelta a lo que reprime cada día ante los demás y que necesita liberar.

Los observadores son también la propia comunidad educativa, convertida en mero negocio; son los que no intervienen y pagan sus frustraciones y muchas veces odio hacia su propia tarea, hacia los padres exigentes y amenazantes, con los que se tienen que enfrentar a lo largo del curso.


Produce una enorme tristeza la lectura de la carta de la joven torturada hasta llevarla al suicidio. Creo que "torturadores" es más claro que lo que se ha acuñado con el término "bullying", que define la acción, pero no a sus perpetradores. Los "abusadores" están demasiado cerca del más coloquial y casi de disculpa infantil "abusones". Este se queda corto ante los suicidios producidos por sus acciones, auténtica tortura, física y mental. Es cierto que lo que se vive en esos años angustiados es una marca para toda la vida, algo que definirá nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestras acciones. Algunos, como es el caso de la joven, no aguantarán más.

Estamos incubando una sociedad violenta, irresponsable, caótica, donde es posible desarrollar la maldad ante los ojos aburridos de los observadores. Esto tiene consecuencias en el presente, pero también para el futuro. hay que ser ingenuos o idiotas para no verlo.

Leo en el final de uno de los artículos** sobre el acoso el desarrollo de un programa de Inteligencia Artificial que monitoreará a 40.000 niños para detectar sus "cambios emocionales" y saber si están siendo acosados. No sé qué hacer, si reír o llorar.

* Angélica Reinosa ""Queridos acosadores": la joven que se suicidó en Gijón dejó una carta culpando a quienes le hicieron bullying" La Sexta 2/05/2023 https://www.elmundo.es/cronica/2023/05/02/6451641821efa04e5d8b458a.html 

** "La prevención es clave para evitar el acoso escolar, que este curso ya ha recibido 343 notificaciones" Aragón Noticias 02/05/2023 https://www.cartv.es/aragonnoticias/aragon/la-prevencion-es-clave-para-evitar-el-acoso-escolar-que-este-curso-ya-ha-recibido-343-notificaciones-en-aragon-18187

martes, 28 de febrero de 2023

La visita didáctica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En plena tormenta por los casos de bullying, de acoso escolar, con media sociedad horrorizada mientras la otra media piensa en qué ponerse, el diario El Mundo nos sorprende con el titular "Hacienda visita colegios para "educar" a los jóvenes en la obligación de pagar impuestos", algo que me parece muy loable, porque no hay como invertir en buenos ciudadanos para el futuro.

La pregunta que nos salta a la mente es obvia: ¿para cuándo lo mismo contra el acoso escolar? ¿No va a haber una iniciativa similar para "educar" a los jóvenes de que está muy feo eso del acoso, que cuesta cada año muchas vidas, que el suicidio es la segunda causa de muertes entre jóvenes, etc.? 

En la información del diario leemos sobre estas visitas:

Intensificar las visitas a colegios e institutos para concienciar a los estudiantes, para explicar a los jóvenes por qué es importante pagar impuestos y tratar así de que en el futuro cumplan con sus obligaciones tributarias. Es uno de los objetivos que Hacienda se ha marcado para este año, y así lo refleja en el Plan Anual de Control Tributario que ayer publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE).

«La Agencia Tributaria considera que uno de los puntos de partida en la lucha contra el fraude ha de ser la educación cívico-tributaria, en el convencimiento de que puede servir para incidir en el comportamiento tributario de los futuros contribuyentes», explica el organismo que dirige Soledad Fernández.

«Por ello, se pretende avanzar en el desarrollo de acciones en el ámbito educativo que fomenten un mejor entendimiento de la necesidad de que toda la sociedad contribuya al sostenimiento del bien común», añade el documento. Y eso pasa, añaden fuentes de la Agencia Tributaria, por esas visitas a colegio e institutos que, remarcan, ya se hacían en el pasado pero que se paralizaron como consecuencia de las restricciones que desató la pandemia del coronavirus. Otra muestra de esta actividad, exponen, son los premios de educación cívico-tributaria.* 


Nada más lejos de mi intención que criticar una iniciativa institucional para mejorar algo. ¿Pero cree alguien que eso puede funcionar así, que se puede ser buen ciudadano sin ser buena persona? ¿Puede haber un "buen comportamiento tributario" si no hay un "buen comportamiento" a secas? ¿Qué es el "bien común" para alguien que lleva a otros con sus acciones de acoso a suicidarse?

Hoy mismo, las noticias nos cuentan el intento de suicidio, lanzándose desde un cuarto piso, de un joven de quince años que sufría de burlas, que se burlaban de él por padecer autismo. No sé si Hacienda ha visitado ese colegio y les ha convencido para que en el futuro sean buenos contribuyentes, jóvenes preocupados por los demás, al día con sus declaraciones.

Hacienda siempre ha tratado de hacernos sentir parte de algo, aunque sea del presupuesto nacional. Aquel "Hacienda somos todos" no igualaba en la declaración de la renta, ¡qué bueno ser parte de algo, sentirse que somos necesarios, útiles, que contribuimos al bien común y que alguien, supuestamente, nos lo va a agradecer! Pero todo esto suena ridículo en medio de esta avalancha de caso sobre el acoso, de la inoperancia cuando no la desidia de los centros escolares, donde no se sabe muy bien qué se aprende realmente para la vida futura.

Como siempre, somos un país donde se valora poco la enseñanza, por mucho que se diga. Se ha percibido como una entrada al mundo laboral y no como una entrada en la vida. Las notas son lo importante; lo demás es palabrería, algo que se traduce en una lucha constante entre familias y centros, entre alumnos entre sí. Pero muchos, sin duda, serán buenos contribuyentes, personas con cuyos impuestos se crearán nuevos centros en los que se reproducirán los acosos sin que haya presupuesto para abordarlos.

Volvemos a insistir en la unidad de la persona y sus efectos sociales. Nos hemos acostumbrado a visiones parciales de los datos. Las personas tienen todo un campo de posibilidades. Cuando crece el acoso, cuando lo hace el maltrato y la violencia de género, etc. no son solo datos; son casos reales, personas reales, sufrimientos y muertes reales.


No hemos llegado a saber si los criminales, los que explotan de furia y matan o los que ejercen su maldad de forma lenta y meticulosa, están al tanto de sus impuestos, si donan a alguna institución (religiosa o laica) para de sus impuestos poniendo la x en el casillero correspondiente. No existe el acosador, el violador, el asesino, el criminal "buena persona", "buen contribuyente".

En los casos de violencia de género, el noventa por ciento se acompaña con las declaraciones de vecinos, familiares, conocidos, etc. diciendo estar sorprendidos porque siempre se les veía bien, porque no mostraban síntomas de que pudieran acabar así. Este "así" suele ser la tumba, el hospital, la huida en el mejor de los casos.

Todo esto es una forma de ser, de estar en el mundo, que se va generando precisamente como sentido de superioridad, costumbre en el uso de la violencia o de su deseo contenido de aplicarla en el momento de encontrar alguien lo suficientemente débil como para sentirse superior, propietario de sus vidas, algo que puede acabarse con un gesto suyo. Eso también se aprende en las escuelas, que es el espacio donde se aprenden muchas cosas más que las asignaturas. 

En la noticia sobre el joven de 15 años que se lanzó desde un cuarto piso, leemos:

Según el progenitor, Pol "tiene un grado de autismo" y "dificultades para relacionarse, pero es muy inteligente y se da cuenta de todo lo que le rodea". Según el testimonio del padre, antes de lanzarse, el joven dejó escrito que no quería vivir "en un mundo donde la mala gente es aplaudida y las personas sensibles, nobles y de buen corazón siempre tienen las de perder".

Aunque el padre del menor considera que su hijo no era víctima "directamente" de acoso, sí que piensa que "hay muchas maneras de hacer sentir mal a las personas y todo suma" y que Pol era víctima de risas y de expresiones como "este tío es un rarillo, míralo cómo se mueve, no se relaciona con nadie".

De esta manera, "así estaba completamente solo día tras día, en la hora del patio, en la biblioteca, para no recibir burlas", explica el padre, que lamenta que "hasta que llega un día en el que su mente lógica dice qué hago yo aquí, ya no me quedan momentos de felicidad".**


Sí, es una buena pregunta, la que ronda en la mente de personas que ponen en la balanza del sufrimiento si merece la pena seguir viviendo o es mejor acabar. Efectivamente, hay muchas maneras de hacernos sentir fuera de lugar, solos, aislados.

El joven apunta algo importante sobre ese mundo nuestro en el que "la gente mala es aplaudida". Puede que no nos guste, pero no puede ser más clara la descripción del mundo que hacemos. La visita didáctica de Hacienda trata de evitar que el modelo "pa' la saca" prenda en jóvenes que ven cómo los sinvergüenzas triunfan y se llevan las portadas, cómo hay que abofetear a la pareja en Tiktok para conseguir visitas y triunfar, y muchos otros casos. Sí, el aplauso tiene cada vez menos conciencia.

Hacienda quiere que seamos "buenos ciudadanos", contribuyentes cumplidores por el "bien común". Nuestro aplauso. En las cosas del dinero, todos somos conscientes. Pero si entramos en otros terrenos, nos damos cuenta de la pobreza mental, afectiva, social en la que vivimos, incapaces de frenar este estado de acoso y el sufrimiento que provoca.

En La Vanguardia hablan de la "pandemia de la salud mental" y titulan "Los profesores desbordados por el malestar emocional en el aula". Creo que, sin mala intención, hay un mal enfoque. Equiparar la "pandemia" (aunque sea una metáfora) de muchos casos en los que el acoso es la fuente, solo tiene sentido si el virus son los otros. Sin embargo, se sigue tratando como una "enfermedad" que reside en el "paciente", que en realidad es una "víctima". Echar la culpa o asociarlo con la "pandemia" es liberar de responsabilidades. Igualmente, calificar la situación de "malestar emocional" es recurrir a un eufemismo.

Esto es una lucha por el dominio, de fuertes contra débiles, entendiendo por tales a los que se consideran aislados, como señala el padre del joven que intentó suicidarse lanzándose desde un cuarto piso. Es lo mismo que forzó a lanzarse a las gemelas, es el acoso al diferente, al que tiene que levantarse cada día con una opresión en el estómago, con una voz en la mente que le grita "¡no vayas!", al temblor ante la visión del edificio. Mientras recibe sonrisas del profesorado y escucha las palabras acogedoras, acompañadas de sonrisas, "¡Buenos días!" al entrar en el infierno.

Vuelvo a la idea de estos días: lo que ocurre en colegios e institutos es un mal social que se diseminará en el futuro por toda la sociedad dando lugar a los acosadores, a los violadores en grupo o en solitario, al abuso en las empresas y puestos de trabajo. Se aprende que hay fuertes y débiles, que se mira para otro lado, que muchos lo encubren para no verse comprometidos.

Y al igual que Hacienda nos quiere buenos ciudadanos y contribuyentes, conscientes del bien común, deberíamos empezar a explicar en esos mismos centros lo que es la diferencia entre personas, que los débiles o los diferentes deben ser ayudados y protegidos, no maltratados o burlarse de ellos. Pero todo a nuestro alrededor nos dirige en la dirección contraria, el mundo es de los fuertes, de los implacables, de los que solo piensan en los demás como víctimas a las que acosar y explotar en cualquiera de los términos que se consideren aceptables.

 Creo que necesitamos más "visitas didácticas", más voces diciendo que está mal llevar a otros a la desesperación, maltratar. Reciben visitas sobre la violencia de género, ahora de Hacienda. va siendo hora de considerar el acoso escolar como lo que es, un mal ejemplo peligroso, un entrenamiento perverso para la vida. Hay que empezar a llamar "enfermos" a los que lo practican y no a quienes lo padecen.  Quizá haya que luchar contra la "violencia sumergida" al igual que se hace contra la economía sumergida.

* Daniel Viaña "Hacienda visita colegios para "educar" a los jóvenes en la obligación de pagar impuestos" El Mundo 28/02/2023 https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2023/02/28/63fcd8c1fdddff27998b4596.html

** Angela Clemente "Un niño de 15 años con autismo que no quería vivir "donde la mala gente es aplaudida" se lanza desde un cuarto piso" Antena 3 27/02/2023 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/nino-15-anos-autismo-que-queria-vivir-mundo-donde-mala-gente-aplaudida-lanza-cuarto-piso_2023022763fca315b385600001629d90.html