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domingo, 30 de septiembre de 2018

¡Fuera Mickey!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De nuevo me sorprende Egipto con una noticia que nos trae Egyptian Streets. Lo hace con el titular "Egypt Governor: Replace Disney Figures With Military Martyrs in Kindergartens"* (28/09/2018) y el texto de la noticia explica la iniciativa, una más, de lavado de cerebro militarista que los egipcios están viviendo, aplaudido por unos y en silencio por otros.
Que se cambien las decoraciones de las salas de las guarderías infantiles implica, más que un salto, una confirmación de cuál es el camino elegido por este régimen que no quiere que se vuelva a producir una Primavera egipcia como la de 2011.
La situación egipcia se construye sobre una enorme omisión: ¿contra quién se levantaron en 2011? El hecho de que el detonante fuera la muerte del joven Khaled Said a manos de la Policía del régimen, que no le perdonó que denunciara su participación en el narco tráfico en su ciudad, Alejandría sigue siendo tergiversado. El mismo ejército que sostenía a Hosni Mubarak y a su régimen se ha mostrado en dos ocasiones como "salvador", la primera cuando salva al régimen al decapitarlo en una operación de auto cirugía —eso fue sacar a Mubarak— que todavía dura. El pueblo egipcio debe "agradecerle" a su ejército que no arremetiera contra ellos (y se lo pensaron mucho) y olvidar que los militares eran el sostén del régimen decapitado. 
La gran falacia ha sido hacer creer que las libertades que se pedían entonces se han ganado, cuando el régimen es actualmente mucho más represivo que lo era el de Mubarak, que por pura laxitud no se encargaba de perseguir más que aquello que le cuestionaba directamente, dejando espacios no de libertades sino de indiferencias. El otro hecho por el que los egipcios deben dar las gracias —como le gusta recordar al presidente al-Sisi— es el golpe de estado, el "no-coup", que sacó a los Hermanos Musulmanes del poder, y que los militares y el discurso oficial egipcio considera una "rectificación" positiva de la deriva del régimen posrevolucionario.


Desde ese momento, todo lo que tuviera que ver con el levantamiento de 2011, un movimiento popular contra el autoritarismo, es considerado peligroso. Solo debe haber una voz, la oficial del régimen, que se debe cimentar en una idea, la "unión del pueblo y su ejército" bajo una sola mano y un solo discurso.
Lo que no parece dispuesto el régimen es a abandonar el papel del ejército, en el que se amparan todos aquellos que tienen algo que perder. Los discursos se han ido volviendo cada vez más militaristas, como hemos tenido ocasión de contar aquí a través de múltiples noticias —de la Feria del Libro de El Cairo a las series televisivas de Ramadán— en las que se ha resaltado la campaña propagandística de los militares para no verse cuestionados.
Pueblo, Estado y Ejército se presentan como caras de un mismo ente cuya unión está mantenida por el nacionalismo y la religión. Al-Sisi ha elaborado un "populismo de estado" cuyos márgenes democráticos son imposibles. Los episodios generados por las elecciones presidenciales —una gigantesca farsa en la que se seleccionó al candidato opositor entre los leales mientras se encarcelaba a los posibles candidatos— dejan claramente a la vista las enormes carencias del régimen en cualquier cosa que se pueda parecer a una democracia. El parlamento adolece de los mismos problemas, con un sistema electoral hecho para debilitar a los partidos, que necesitan del poder para tener entidad. El próximo paso —crear una oposición dentro de los favorables— no hace sino dejar en evidencia al sistema.


El episodio de sustitución de Mickey Mouse por los héroes es revelador; ya no son los mártires de la revolución, sino los rostros de los militares. Los uniformes entran por los ojos de todos desde la infancia, convertidos en figuras paternalistas, proveedoras de las necesidades del pueblo al que asisten con las mercancías que venden y reparten desde los camiones militares, traídos directamente desde las fábricas en la que producen según las carencias o según los negocios en exclusiva y sin pago del IVA.

Los egipcios siguen viviendo bajo esa imagen, reforzada de forma conductista en la que lo bueno se asocia con los uniformes y lo malo con la diversidad. La maniobra de considerar el estallido popular de 2011 como una forma negativa lleva hacia un autoritarismo que se ve cada día más elaborado y envolvente.
Al amparo de los discursos de la seguridad, el régimen no da un solo paso hacia la famosa hoja de ruta prometida hacia la democracia. Tan solo refuerza su papel de control del país a través del afianzamiento del papel de ejército y de un régimen férreo. Hacia el exterior, los discursos son justificativos de las acciones interiores y se basan en la idea de la necesidad de reforzar el apoyo antiterrorista. De esta forma, el gobierno egipcio insiste en que está protegiendo al mundo del terrorismo mientras que aprovecha para hacer la limpieza interna de toda la oposición democrática, política y mediática, de la que se va deshaciendo.
La conversión de las guarderías infantiles en una especie de "espacios chavistas" a la egipcia se hace sobre la ya omnipresente imagen del presidente al-Sisi en todos los rincones. No debe haber espacio sin rellenar por el todo (el ejército) y la parte (el presidente). Todo lo que los egipcios asocien con lo positivo debe ir asociado con ambos. Lo negativo, en cambio, debe serlo con las conspiraciones internacionales, los terroristas, etc. Nadie debe dejar de besar la mano presidencial.


No hace mucho contamos aquí la instauración del canto del himno y el izado de bandera en los hospitales, lo que no deja de ser un despropósito porque suelen ser zonas de silencio. Todavía no se han producido curaciones milagrosas al escuchar el himno o no nos han informado de ellas.
Como curiosidad, recordemos que fue un meme de al-Sisi como Mickey Mouse en Facebook lo que dio con su autor en la cárcel, lo que sirvió para convertirlo en muy popular. Fueron tres años de condena en 2015. Pronto los niños dejarán de sentir esa tentación.





viernes, 17 de agosto de 2018

Aparentemente o el nuevo salto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El uso del "aparentemente" en la esfera internacional es altamente conflictivo ya que lleva a la especulación a los más altos términos. ¿Qué quiere decir "aparentemente"? 
En la película Minority Report (S. Spielberg 2002), basada en un relato del gran autor de Ciencia-Ficción Philip K. Dick, con la ayuda de tres "psíquicos" o videntes, llamados "precogs", con capacidad de anticipar los crímenes, se definía lo que era un "precrimen". Una compañía privada se había encargado de la seguridad de los Estados Unidos gracias a los tres desafortunados cuyas visiones coincidentes servían establecer la criminalidad de futuros criminales. La eficacia era, desde este supuesto, detener a los futuros criminales antes de que cometieran sus crímenes. Memorable película y no menos interesante fábula social.
Podemos leer en el relato de Philip .K. Dick del mismo título que la película. "El informe de la minoría" (1956):

—Tendrá usted ya una idea de la disminución del porcentaje de criminalidad con la metodología del Precrimen. Lo tomamos de individuos que aún no han vulnerado la Ley.   
—Pero que seguramente lo habrían hecho —repuso Witwer convencido.   
—Felizmente no lo hicieron… porque les detuvimos antes de que pudieran cometer cualquier acto de violencia. Así, la comisión del crimen por sí mismo es absolutamente una cuestión metafísica. Nosotros afirmamos que son culpables. Y ellos, a su vez, afirman constantemente que son inocentes. Y en cierto sentido, son inocentes.   
El ascensor se detuvo y salieron nuevamente hacía otro corredor alumbrado con igual luz amarillenta.   
—En nuestra sociedad no tenemos grandes crímenes —continuó Anderton—, pero tenemos todo un campo de detención lleno de criminales en potencia, criminales que lo serían efectivamente.*

La cursiva del "son" nos adentra en el problema del "ser" o "no ser" culpables.  Ese "en cierto sentido" es decisivo porque implica que quien tiene el poder es quien interpreta y decide. En el fondo, está siempre el poder.
Si nos trasladamos de la Ciencia-Ficción al circo internacional que estamos viviendo hoy en día, veremos que tiene mucho de este "informe en minoría" ya que la mayor parte de lo que ocurre en la relaciones entre los Estados Unidos de Trump (los "UST", para dejar claro) y el resto del mundo se basa en un suponer al que nadie tiene acceso más que el poder.
Con la excepción del propio Trump, que tiene la opción de declararse "inocente" de cualquier cargo ya que tiene el poder, los demás son culpables "en cierto sentido". De hecho, el mandato hasta el momento se ha convertido en un continuo ejercicio de dedo acusador en cualquier tipo de situación. Trump ha acusado a quien le ha venido en gana de hacer, de no cumplir o de ser responsable de algo que él mismo determina. Trump necesita enemigos de referencia. Su visión es agonística, permanentemente en enfrentamiento contra el mundo al completo o parte de él. El consejo dado en su visita a Reino Unido a Theresa May no fue "negocia", sino "demanda" a la Unión Europea, ante el asombro de su anfitriona. Trump necesita de agravio, de la amenaza, para justificar su política agresiva y expansiva, su constante intimidación del otro. Lo hemos visto con Irán, China, Turquía, la Unión Europea, México, Canadá, etc. con diferentes motivos, comerciales, climáticos o militares.


Es en este último aspecto en el que surgen nuevas preocupaciones por el incremento de la tensión mundial por la política agresiva de los Estados Unidos en todos los órdenes, económico (aranceles y sanciones), militar (amenaza constante, aumento de presupuestos, militarización del espacio) y social (política anti inmigratoria, ataques libertad de prensa...). Cada cambio en el equipo es un avance hacia nuevos radicalismos,
La preocupación la trae la BBC recogiendo información del Pentágono con un titular rotundo: "China 'training for strikes' on US targets". En la noticia, podemos leer:

China's military "is likely training for strikes" against US and allied targets in the Pacific, a Pentagon report warns.
The annual report to Congress says China is increasing its ability to send bomber planes further afield.
The report highlights its increasing military capability, including defence spending estimated at $190bn (£150bn) - a third that of the US.
China has not yet commented on the report.

What else does the report say?
The warning about air strikes is one part of a comprehensive assessment of China's military and economic ambitions.
"Over the last three years, the PLA [People's Liberation Army] has rapidly expanded its overwater bomber operating areas, gaining experience in critical maritime regions and likely training for strikes against US and allied targets," the report says.
It goes on to say it is not clear what China is trying to prove by such flights.
The PLA may demonstrate the "capability to strike US and allied forces and military bases in the western Pacific Ocean, including Guam," the report adds.**


Lo importante de todo esto es ese "likely" que a los ojos de Trump es más que suficiente para convertirte en culpable. Donald Trump es los tres "precogs" juntos. Su visión es infalible y no solo ve el futuro, sino que lo ajusta a martillazos. Más adelante, la BBC cita: «The document warns that China "is likely preparing for a contingency to unify Taiwan with China by force"». ¿Se puede expresar algo así? ¿Se puede expresar algo así, con Trump? Con Trump no se vuelve a la Guerra Fría; se vuelve a la Guerra Mundial, con él, el ambiente siempre tiene un carácter pre-bélico, un desafío constante hasta llegar al borde. No todo va a salirle como con Corea del Norte.
El crecimiento de la tensión en el mundo desde la llegada de Donald Trump al poder es un hecho palpable en todo el globo. La nueva escalada con China es volver a recuperar la precampaña electoral, en la que China era responsable de todos los males de los Estados Unidos y del planeta. Era China quien se había "inventado" el calentamiento global para frenar el desarrollo norteamericano. La academia científica puso el grito en el cielo y avisó de la incongruencia de Donald Trump, pero no sirvió para que los UST modificaran su actitud.


Estado Unidos se ha ido retirando de los foros globales en los que se cimentaba la búsqueda de la estabilidad mundial, del clima a los Derechos Humanos, de cuyo organismo en Naciones Unidas ha abandonado explicando que lo hace por las críticas internacionales a Israel. Como sabemos, no solo no se ha reducido la tensión en la zona, sino que ha aumentado, uniendo a los demás países en contra de las acciones de Israel. Nada se arregla, todo empeora. Igual ocurre con Irán, cuyo acuerdo costó mucho y que Trump no solo ignora sino que amenaza con sancionar a los países que lo mantengan. Ha incendiado también Irán, como acaba de hacer con Turquía, despertando un enorme sentimiento antinorteamericano por todo el mundo. Hasta en Reino Unido ha sido un trauma recibirle en medio de una manifestación masiva y con el alcalde de la ciudad de Londres diciéndole que no es bien recibido. Ningún presidente de los Estados Unidos ha hecho tan poco por la imagen norteamericana, que se encuentra por los suelos.

La idea que se desprende del informe del Pentágono se basa en un "likely" constante. Todo es "aparentemente"; nadie se atreve a afirmar nada. Pero para alguien acostumbrado a vivir en la mentira y la exageración, en una constante huida mediática hacia adelante, esto ya es suficiente. La exigencia de una "fuerza espacial" se ha justificado por la posibilidad de recibir amenazas desde el espacio de satélites chinos o de cualquier otro país que le sirva a Trump para mostrar músculo.
Es Donald Trump quien está favoreciendo el militarismo de aquellos que se siente presionados e insultados por las pretensiones norteamericanas de convertirse en juez y jurado del mundo. Es el carácter permanentemente ofensivo de su diplomacia la que está creando un profundo rechazo y una reacción para rearmarse ante la amenaza que supone. La sospecha de que tras este militarismo estén causas puramente económicas no ayuda nada a pensar con tranquilidad en un mundo cada vez más inquieto.


La "grandeza" de América no es más que la bravuconería desplegada una y otra vez en cualquier escenario. Es vivir con la amenaza. Ya muchos líderes mundiales, aliados hasta hace poco de los Estados Unidos, están llamando a política en paralelo, incapaces de sumarse a las iniciativas de Trump. Lo hemos visto con la Unión Europea y el acuerdo con Irán. Lo hemos visto con la cuestión de Israel y Palestina. El mayor logro de Trump hasta el momento es conseguir que se pongan de acuerdo Fatah y Hamás, dos organizaciones antagónicas, ante la amenaza que supone Trump. El informe del Pentágono será ya un arma en sus manos; con es aparentemente le basta. Pretender que China debe aceptar los límites que Estados Unidos le "imponga", que no debe "relacionarse" o tener "influencia" en su propia zona es algo más que una ingenuidad. China tiene relaciones cada vez mayores con todo el mundo. No va aceptar que los Estados Unidos le digan con quién se puede relacionar o no. El poder de China ha resurgido precisamente por el comercio y no por el ejército; saben que su futuro es ese camino y no el que Trump les quiere marcar, limitando su comercio y sus relaciones en la zona.


Dar el salto de una "guerra comercial" a un informe del Pentágono en los términos señalados, en donde se especula con situaciones bélicas, como sería la invasión de Taiwán es una irresponsabilidad. Aquí no valen "likely". Como señalan muchos analistas, Estados Unidos se ve desbordado por el crecimiento de China en las últimas décadas y no está dispuesto a permitirlo. Pero se ha hecho con las reglas de la comunidad internacional y a ello ha contribuido la propia política norteamericana de la globalización.
¿Cuántas décadas tardarán los Estados Unidos en recuperar algo de la credibilidad perdida? ¿Lo lograrán o han sido las acciones de Trump las que definitivamente han acabado con el "imperio americano" al quedarse solo?


* P. K. Dick "El informe de la minoría". Trad. de Manuel Mata Álvarez-Santullano y Carlos Gardin.
** "China 'training for strikes' on US targets" BBC 17/08/2018 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-45218741




martes, 28 de febrero de 2017

Trump o las guerras que hay que ganar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Le faltaba el crecimiento monstruoso del presupuesto militar. La "grandeza" es agresividad- Trump quiere "ganar guerras otra vez". No sabemos muy bien cuáles. Dado el cariz que todo esto está tomando, el incremento de guerras irá parejo al del presupuesto.
Lo más sorprendente —si es que nos queda capacidad para ello— es la forma en que le hemos escuchado hablar de las guerras para justificar el aumento del 9% de un presupuesto ya enorme. Lo ha hecho como si fuera una cuestión de prestigio. Y en su mente se debe de tratar de algo parecido. Si de los japoneses se dice que trasladaron la agresividad de la guerra a los negocios, Trump está trasladando la agresividad de los negocios a la guerra.
Cualquier otra persona habría hablado de "defensa", tratando de evitar la palabra "guerra", que no tiene un eco positivo. Pero Donald Trump la ha repetido hasta la saciedad en unos pocos minutos; la ha repetido tanto que podríamos ver en sus ojos el brillo de las futuras victorias. Trump ha hecho desear victorias.
El diario El País — "120 generales retirados se rebelan contra el presupuesto de Trump"— nos habla hoy mismo de la carta que le han enviado militares que saben lo que es vivir las guerras:

“Sabemos por nuestro servicio de armas que muchas de las crisis que nuestra nación enfrenta no tienen solo una solución militar. Y esto incluye desde hacer frente a la violencia extremista de grupos como ISIS en el norte de África u Oriente Próximo hasta prevenir pandemias como el Ébola o estabilizar Estados débiles y frágiles que pueden detonar la inestabilidad”, indica la carta.
Para los generales retirados, el servicio diplomático y sus agencias de cooperación, como Usaid, resultan absolutamente necesarias para el mantenimiento del orden y la paz. “Son críticas para prevenir el conflicto y reducir la necesidad de enviar a nuestros hombres y mujeres al frente”, dicen.*


Pero la idea de "prevención de conflictos" no significa nada para una persona cuya nueva obsesión son las "guerras". Trump ha prometido "victorias", que Estados Unidos "cuando más lo necesita" volverá a "ganar guerras". Y el mundo se estremece porque el señor Trump "cumple". Y si tiene que organizar una guerra para ganarla, lo hará.
Ya ha creado una guerra interior. Lo ha hecho mediante los discursos en los que ha convencido a una parte importante de la sociedad norteamericana de que viven bajo amenazas constantes, que son agredidos desde el interior por las oleadas de extranjeros criminales que llegan a parasitar los Estados Unidos. Si les ha convencido ya de que viven amenazados, con asesinos en cada esquina, ¿por qué no hacer que cualquier conflicto se convierta en una "amenaza" que justifique el uso de la fuerza militar? ¿Tendremos pronto una nueva "guerra de Granada"?
Trump ya ha dicho que ese presupuesto de destinará a la protección "interior" y "exterior". No quiere que a su país le ocurra lo que a "Suecia" —su Suecia imaginaria— o a "París" —que "ya no es lo que era", según le dijo un buen amigo—. Desde que Trump comenzó su campaña, los peligros han aumentado. Con sus discursos, la violencia aumenta.


El editorial de The New York Times —esos "enemigos del pueblo norteamericano"— comienza con una pregunta de la esposa del ciudadano indio asesinado hace dos días al grito de "¡fuera de mi país!", confundido con una persona de Oriente Medio: “Do we belong?”. El asesino había comenzado ya su guerra contra los extranjeros, esa guerra que hay que ganar, según Trump, contra la invasión. Señala el editorial:

President Trump and his administration have not only tried to keep many immigrants and foreign visitors out of the country, they have done so by casting them as criminals, potential terrorists and trespassers, out to steal the jobs and threaten the lives of Americans.
Ms. Dumala and millions of other members of minorities are integral to the United States, which is almost entirely made up of immigrants and their descendants. But this history might not comfort marginalized groups who hear the administration’s words and see what is happening in this country and wonder if it is safe to stay here, or come here.
Every weekday, get thought-provoking commentary from Op-Ed columnists, the Times editorial board and contributing writers from around the world.
Mr. Trump’s denunciations of and policies targeting Mexicans, Muslims and others have reawakened and energized the demons of bigotry. Hate crimes and other incidents of bias have flared up, as documented by many news organizations. Mr. Kuchibhotla’s murder is one end of a continuum of hate. Elsewhere, people have defiled or threatened violence at Jewish cemeteries and synagogues.**


Por más que la Casa Blanca y sus representantes lo nieguen, lo cierto es que los hechos están ahí y no pueden ser disimulados con "hechos alternativos", "fake news" o "teorías de la conspiración". Trump es la conspiración, una conspiración para subvertir la realidad, que es sustituida por un escenario de agresividad creciente hacia todo lo que apunta o insinúa.
Y ese escenario es el de la emergencia de un fascismo cada vez más identificable por los actos que se cometen desde que se convirtió en el poeta apocalíptico que es en estos momentos.
Euronews nos explica los hechos que encontramos mencionados en el editorial de The New York Times:

Nueva York, Nueva Jersey, Florida, Alabama, Michigan… Cada vez son más los Estados afectados por la ola de actos antisemitas que azota Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump al poder. Este lunes, varios centros judíos han tenido que ser evacuados tras recibir llamadas con amenazas de bomba. Todo apunta a que se trata de una acción coordinada.
Al menos 11 Estados de la mitad este del país han sufrido recientemente actos de tipo antisemita. El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, no deja lugar a dudas sobre la posición de Trump:
- “El presidente continúa condenando esos y cualquier otra forma de actos antisemitas y de odio en los términos más fuertes. Siempre hemos protegido la libertad religiosa. Nadie en Estados Unidos debería sentir miedo de seguir libre y abiertamente la religión de su elección”.
A las amenazas se suman los ataques vandálicos que han sufrido varios cementerios judíos. El pasado domingo un centenar de lápidas fueron total o parcialmente destruidas en Filadelfia. La semana pasada ocurrió lo mismo en Misuri. La comunidad musulmana también ha sido blanco de ataques similares.***


La América "blanca", "cristiano-integrista" y con ganas de ganar guerras de nuevo está puesta en marcha. La pone en marcha Trump con los discursos del miedo y la amenaza. La agresividad de esta América desborda los casos más extremos porque lo hace desde una perspectiva distorsionada del estado del mundo, cuyo peligro se acrecienta con la llegada de personajes como Trump a las presidencias. Son cada vez más los Trumps repartidos por la geografía internacional con el consiguiente aumento de los riesgos. Todos quieren ganar guerras.
Desde casi todas partes, se critica la política y las actitudes de Donald Trump. Desde dentro y desde fuera se le reconviene. Los aplausos que sonaron ayer cuando notificó la presentación de un presupuesto  con un histórico aumento del 9% son una mala señal.
Lo malo no es el incremento en sí, sino el espíritu con el que se hace. Los militares firmantes de la carta de la que daba cuenta El País se lo han dicho: la mejor forma de no tener que hacer guerras es crear condiciones para evitarlas. Pero Trump quiere ganarlas. Y eso asusta a todos. Como expresa el titular de USnews, el presupuesto militar aprobado representa la guerra a la diplomacia.



* "120 generales retirados se rebelan contra el presupuesto de Trump" El País 28/02/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/28/estados_unidos/1488236757_598942.html
** "Who Belongs in Trump’s America?" The New York Times 27/02/2017 https://www.nytimes.com/2017/02/27/opinion/who-belongs-in-trumps-america.html?action=click&pgtype=Homepage&clickSource=image&module=opinion-c-col-left-region&region=opinion-c-col-left-region&WT.nav=opinion-c-col-left-region

*** "Se acentúa la oleada de actos antisemitas en EEUU" Euronews 27/02/2017 http://es.euronews.com/2017/02/27/se-acentua-la-oleada-de-actos-antisemitas-en-eeuu


jueves, 6 de agosto de 2015

El libro molesto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ahram Online nos da cuenta de la orden de retirada de las librerías egipcias y la búsqueda de "responsables" de una obra traducida del francés, "L'Égypte de Tahrir. Anatomie d'une révolution", dedicado a la revolución del 25 de enero de 2011. Egipto asimila mal su historia y lo hace, además, intentando reescribirla con falsos discursos. Toda historia se escribe desde el presente. Las autoridades egipcias pretenden —una vez más— corregir lo que los demás vieron y ellos no quieren ver.
La razón de todo este problema es una cuestión muy sencilla: Egipto se niega a asimilar que su levantamiento contra Hosni Mubarak fue un levantamiento contra quien lo mantenía en el poder, el Ejército. Eso significa que la Revolución se hizo contra el Ejército, pilar del régimen, garante y responsable último. Pero también significa que fue el Ejército quien decidió "degradar" a Hosni Mubarak y poner al mando una Junta, la SCAF, contra la que los propios egipcios tuvieron que luchar durante un durísimo periodo de transición en el que ya empezaron los enfrentamientos sociales entre los que había salido a la calle y los que se limitaban a responsabilizar a Hosni Mubarak de lo hecho por el régimen durante treinta años. Se trataba de personalizar el régimen en la figura de Mubarak y convertirlo en el chivo expiatorio liberando de culpas al resto o, por el contrario, de dirigir el dedo contra la institución que rige los destinos de Egipto desde los años 50 en que tomaron el poder.


La gente no recuerda —no quiere recordar— la tensa espera en la Plaza hasta saber qué iba a hacer el Ejercito y cómo finalmente asumieron el control del país sacando a su comandante en jefe de allí, lejos de las iras populares. La gente no recuerda —no quiere recordar— la tensa negociación del poder egipcio con una repleta plaza de Tahrir de donde la gente se había jurado no irse hasta que cayera Hosni Mubarak. La gente no recuerda —no quiere recordar— la dureza del periodo de la SCAF, con la represión de los manifestantes, y las manipulaciones de la opinión pública que ya empezaron a darse para canalizar los efectos de la revolución y limitar los "daños".
Han hecho una separación mental entre "ejército" y el "millón y medio de policías" que el régimen tenía para controlar cualquier intento de levantamiento mediante la ley de excepción, con la que se mantuvo, con el aplauso o la indiferencia del Ejército, durante treinta años en el poder.


Durante ese tiempo, el Ejército —financiado por los Estados Unidos— se dedicaba a lo suyo, especialmente a vigilar que no le pasara nada a Israel gracias a los acuerdos de Camp David firmados por Sadat y ratificados de hecho por Hosni Mubarak. Nadie le inquietó en su gobierno autocrático. El Ejército se dedicó a los negocios y el estatalismo de la época de Nasser se fue abriendo a las empresas privadas sin que el Ejército dejara de controlar sus propios y abundantes negocios, llegando a ser un poder económico real compensado por el político, que también controlaba. El Ejército era intocable.
El egipcio es mitómano por naturaleza y el Ejército satisface su necesidad de una institución estable en medio del caos. Solo instituciones como el Ejército sirven de referencia en un mundo que se iba desmoronando por la dejadez del régimen de Mubarak. Su prestigio era el de los héroes en las batallas. Mada Masr acaba de publicar un interesante reportaje sobre el papel apologético del cine en la construcción del imaginario militar egipcio. Señalan:

If you grew up in Cairo, July 23 is likely associated with a long weekend in the north with your family, a televised military parade celebrating the 1952 revolution, and watching a swarm of films depicting the Free Officers Movement that launched the revolution (or coup, rather) that felled King Farouk and established the Egyptian Republic.
Under the newly appointed President Gamal Abdel Nasser, Egypt's luminous cinema industry was used as a tool to educate the masses, show them how to be good citizens in a new, modern society, and to reinvent the nation’s identity. During this period, a wave of films emerged that were still infused with the melodrama characterizing the big hits of the 1920s-1950s, but that focused on social issues, such as class divides, social justice and feminism — similar to the social realist film movement that swept across the USSR, which was forming close cultural ties with Egypt at that time. Scholar Viola Shafik coined the term “melodramatic realism” for the films of the Nasserist era.
The events that led up to and surrounded the July 23 coup were particularly popular as subject matter during this period, and these films get replayed incessantly on television on its anniversary. Through this repetitive act of watching them year after year, some of those films became as engraved in my mind as the lines of those Amr Diab songs that stay with you forever. But this year I asked myself, do these films have much to offer besides their political message and obvious propaganda?*


La gloria en las pantallas. Los egipcios aman el cine y aman su cine clásico, con sus actores y cantantes que el régimen se supo atraer para convertirlos en las referencias míticas. Después de hacer un repaso por aquel cine propagandístico, la autora —la periodista cultural Rowan El-Shimi— cierra el artículo con la siguiente conclusión:

If we overlook the propaganda elements in these films, there was a certain optimistic fantasy these directors and writers were sharing with their audiences. At the time, many hoped the revolution would bring about freedom and equality to the society. But that dream eventually shattered, and we found ourselves with a new elite, decades of military rule, the absence of democracy and a stronger-than-ever return of the secret police.  As I reflect on the gap between the July 23 films and the historical reality, I can’t help but wonder, what will the films of June 30 look like in 60 years’ time?*


Ese "gap", esa brecha entre la fantasía militarista de la pantalla y la dura realidad que el Ejército amparaba y servía para reprimir, es lo que se está produciendo de nuevo entre la Revolución que fue y la fantasía que se ha elaborado para hacerla compatible con la situación actual. Muchos egipcios no ven el Ejército real, sino el fabricado a golpe de canciones, películas y documentales sobre los gloriosos héroes que acaban presidiendo el país, uno tras otro.

El "no-golpe" del 30 de julio de 2013 llevará al poder a un general que dice no tener aspiraciones a la presidencia hasta que revela sus sueños proféticos. Sí, debe ser el presidente porque Dios y la Historia lo quieren. Y ¿quién les dice que no a cualquiera de los dos? Dios y la Historia siempre quieren a un militar al frente de Egipto. El pueblo vuelve a adorar al mismo Ejército que hasta el momento seguía reprimiendo manifestaciones y enjuiciando a los civiles.
La parte de la sociedad egipcia terriblemente miedosa y complaciente, los mismos que querían acabar rápidamente con las protestas en 2011 tras la salida de Mubarak diciendo que ya se había conseguido lo que se quería, abrazó su deseo de seguridad. Son los que más tenían que perder, ya fuera por la salida del turismo o por los negocios amasados en la época de Mubarak, Son la burguesía que la época de Sadat y su apertura a los mercados acabó forjando frente a la nacionalización nasserista, es el pueblo que vive del turismo que tiene que solo llegará a un país en calma.


Recuerdo los escrúpulos de conciencia de una joven que tenía que redactar textos que atrajeran al turismo internacional intentando convencerles de que la violencia solo estaba en ciertos puntos de la ciudad. Lo demás estaba tranquilo. Servidumbre del turismo.
La retirada de un libro sobre la revolución de 2011 porque, según señala Ahram Online, se insulta al Ejército y se falta a la verdad es un escándalo. Es un escándalo histórico, de la Historia. En el otro sentido es una vulgaridad más. Pero es también un ejemplo de cómo se conecta la microhistoria con la Historia, de cómo los pequeños actos son reflejos de las grandes líneas que después interpretamos como tendencia.
Nos cuenta en Ahram Online así el caso:

Egypt’s National Centre for Translation (NCT) has pulled its own book Egypte de Tahrir: L'anatomie d'une révolution' from shelves and stopped its sale after last week’s backlash by a TV presenter, who accused the NCT of publishing books that 'attack the army.’
The book, authored by French journalists Claude Guibal and Tangi Salaün, was written in the aftermath of the Egyptian Revolution and published in 2011 by SEUIL publishing house in France.
In 2012 translator Assem Abd-Rabbu Hussein signed a contract with the NCT to translate the book.
The book was published in 2014 and released with a few lines on the back cover by the renowned Egyptian author Alaa Al-Aswany, according to a press release by the NCT.
The translator's preface, which was written in 2012, included a line referring to the clashes between the army and some activists in February 2011, which the army itself apologized for in an official statement.
Last week, Al-Bawaba News website wrote a scathing piece on the book, saying that the ministry of culture and the NCT are publishing books that insult the army. TV presenter Ahmed Moussa carried the story from there, attacking the NCT on his TV programme, accusing it of publishing books that attack the army, pointing to the line from the translator's preface which prompted wide reactions from the ministry.
Minister of Culture, Abdel-Wahed El-Nabawy, opened an investigation into the matter, while the NCT had to pull the book from its outlets and cease selling any copies of the book.**


El libro que se publica en 2011 en Francia contiene un punto de vista del momento, en el que el Ejército hace lo que hace y así es contado. En 2012, llega a manos de un traductor que lo da por bueno. No le extraña a nadie lo que allí pone, todavía se está en conflicto con el propio Ejército que se enfrenta cada día, con el mariscal Tantawi al frente de la SCAF, a las manifestaciones populares después de un año de revolución en las calles. Se firma un contrato oficial con el Centro Nacional de Traducciones, Todavía las instituciones no tienen un criterio y todo está en el aire. La revolución sigue como un impulso que muchos siguen manteniendo y alienta. Se habla de las víctimas como mártires y se decora con sus rostros las calles de El Cairo y demás ciudades donde han caído. Los grafitis contra el Ejército y la represión ocupan los demás espacios libres.

El prefacio del traductor contiene esas líneas en las que se hace referencia a los enfrentamientos entre manifestantes y el Ejército. Y es aquí donde la Historia debe ser cambiada, eliminada, vaporizada. El Ejército siempre ha estado junto al pueblo. El Ejército y el pueblo son una sola mano, repiten en la calles. En las manifestaciones de julio de 2013, las que acabarán en el "no-golpe" contra Mohamed Morsi y los Hermanos Musulmanes, la frase se ampliará: ""El Ejército, el pueblo y la Policía son una sola mano". La misma mano que reprimió y torturó queda exonerada de cualquier responsabilidad por décadas de cárceles y desapariciones, la misma mano que torturó a Khaled Said en Alejandría, el detonante de la revolución egipcia. La misma mano.
Entonces la Historia se cierra; se convierte en una fantasía que se debe alimentar con la Sisimanía, la adoración del militar, del jefe de los Servicios de Información, que es encumbrado a la gloria, invitado desde un sueño por el asesinado y religioso Sadat —no por el socialista y laico Nasser— a ocupar la presidencia.


En 2014 sale a la luz el libro, con unas líneas en la solapa de Alaa Al-Aswany, el escritor que apoyó inicialmente el golpe contra Morsi y los islamistas —con esperanza, como tantos otros— y que acabará autoexiliándose en el silencio. Al-Aswany hará pública su retirada después de décadas reclamando democracia en sus artículos. Todos ellos acababan con la frase "La democracia es la solución", en contraposición a "el Islam es la solución" reclamado por los islamistas, claros antidemócratas y que dieron ejemplo de ello en el año de gobierno de Morsi. Tampoco Al-Aswany, el autor del fresco de la hipocresía y la corrupción que es El edificio Yacobian es adecuado para interpretar lo ocurrido en estos años confusos.

Cierra el caso el papel de los medios en este ejercicio de microhistoria revelador: el escándalo del presentador que clama contra quienes han permitido que se insultara al glorioso Ejército —¡Dios les ilumine!— financiado por el Estado. ¡Cómo se ha permitido este insulto! El Ministro de Cultura —viejo conocido nuestro, del que los intelectuales piden la cabeza, profesor de la Universidad de Al-Azhar— se disculpa diciendo que es cosa de su antecesor, cabeza de turco perfecta porque era un laico, algo peligroso en el Egipto iluminado de hoy.
El escándalo de los medios es muy representativo de la caza de brujas y traidores, de gente que desprestigia la gloriosa revolución del 30 de junio, de la que la mayor parte de los que aceptaron salir en la foto inicial han desaparecido y de los que pronto no se podrá hablar tampoco. El Ejército, con el ministro de Defensa al frente —hoy presidente—, tomó el poder para evitar una guerra civil, según se dijo, y se convenció de ellos a todas las instancias. Lo que siguió también es historia reescrita: represión brutal con cientos de muertes, detenciones y condenas a muerte masivas. Para ello, el mariscal Al-Sisi pidió al pueblo egipcio que se manifestara para decirle así que tenía carta blanca para acabar el proceso. Y así se hizo. El pueblo se reunió y él aceptó el mensaje.


Las palabras de defensa del traductor y prologuista del libro suenan en un contexto de miedo por el revuelo creado por los medios:

On the sentence that stirred the criticism, Abdraboh believes that it was taken out of context as it was written in 2012 and tackled an incident that the army itself has apologized for. 
"I do believe that my words have been taken out of context, and I don't know why this attack on the book is taking place now. The book deals with the 25 January revolution and analyses its different factions and the parties who played key roles: the people, the army, and the Muslim Brotherhood. It was written in 2011 and my preface was written in 2012. It was a different historical moment than the one we are living in right now and I believe that behind all of this is the hostility towards the 25 January revolution, which our current constitution acknowledges and President El-Sisi recognizes, but apparently there are some people who monopolize patriotism," he stated.
The NCT and the ministry never contacted Abdraboh and he only knew about the confiscation of the book through media reports.
"I don't think confiscating books is the ideal way to spread ideas and have a debate. Now I'm just waiting on the investigation that the ministry is undertaking," Abdraboh concluded.**


¿Fuera de "contexto"? ¿Es posible establecer un contexto en Egipto, es decir, es posible un mensaje —un libro, un artículo, un chiste, un grafiti...— que no esté sometido a revisión por haber quedado fuera de contexto y ser interpretado peligrosamente? Lo que ayer era celebración se vuelve insulto en el siguiente giro. Nada se puede leer con sentido más que en el momento de la su escritura; todo pierde su sentido poco después. Demasiada discontinuidad histórica, demasiado cambio para volver al mismo punto: cantar la gloria de tus salvadores.
En todo este tiempo, Egipto ha escrito una de las páginas más extrañas de la Historia. Ha mostrado sus virtudes y defectos, la rebeldía y la sumisión, la protesta contra los que torturan y su elevación a héroes; el hundimiento de los héroes de la revolución convertidos en "agentes extranjeros", en "traidores", en "islamistas" o en "alcohólicos" y "homosexuales".


Con la retirada del libro de los estantes, se retira un pedazo molesto de Historia. Se arrancan de la memoria hechos que ocurrieron porque el Ejército está por encima de la Historia. ES como es esas pirámides que están cuando llegan al mundo y siguen cuando lo abandonan, dando muestra de la indiferencia histórica como si se tratara de un poema baudeleriano. El mensaje es claro: tú no puedes cambiar el destino. Y el destino es el Ejército.

Hoy se estará inaugurando con enorme boato el tramo del Canal de Suez que los expertos economistas internacionales dicen que no hace falta pero que el régimen necesitaba para su propia imagen. Nada ha cambiado y el ciclo se ha cerrado. El régimen tiene su propia forma de entrar en el imaginario: seguridad y obras públicas. De maqueta en maqueta, de inauguración en inauguración, se irán tapando los dolorosos agujeros de la seguridad etiquetada como "guerra al terror". Eso permitirá justificar muchas de las cosas realizadas y muchas de las que quedan por ocurrir.
Dicen que la Historia comenzó con la Escritura, que permitía conservar los recuerdos más allá del alcance de la memoria. También trajo la tachadura y el borrado, la reescritura y la falsificación. Los egipcios no necesitan leer lo que ocurre en libros escritos por extranjeros que no entienden nada de lo que allí pasa. Pero algún día tendrán que recurrir a ellos para intentar algo muy difícil: entenderse ellos mismos. Habrán borrado de sus estantes y de sus memorias cualquier vestigio de verdad. Esto da alguna forma de felicidad.
Los condenados a la infelicidad son los que recuerdan y los que desaparecen los que tratan de hacer recordar, de que no se olviden el sufrimiento y el deseo de libertad que un día muchos tuvieron. Como el libro, son molestos y deben ser retirados de los estantes de la vida.



* "Book pulled from shelves due to alleged criticism of Egypt army" Ahram Online  5/08/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/18/137010/Books/Book-pulled-from-shelves-due-to-alleged-criticism-.aspx







miércoles, 1 de abril de 2015

El amigo americano paga de nuevo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las relaciones internacionales de Egipto son, en el mejor de los casos, complicadas. Algo le pasa al país para tener relaciones tan especiales con sus socios. Ayer, tanto Ahram Online como The New York Times, daban cuenta del reinicio de la ayuda militar a Egipto suspendida desde el derrocamiento del presidente Morsi. Estados Unidos ha estado manteniendo al ejército egipcio durante décadas como forma de mantener un aliado estable en la zona que garantizara la seguridad para Israel. Desde que Anwar El Sadat diera el giro hacia Estados Unidos alejándose del socialismo de Nasser, Estados Unidos ha sido un aliado y financiador del que se ha revelado como único poder en el país.
Egipto se ha dedicado a coquetear con Rusia para hacer ver a Estados Unidos que tiene pretendientes cercanos. La política de Rusia es siempre tratar de robar clientela a los Estados Unidos alentando las disputas. Pero las relaciones con los Estados Unidos tienen un coste, que ha sido crear grandes corrientes antiamericanas acusándolos de favorecer al enemigo de los "árabes", Israel. Los gobernantes, como le ocurrió al propio Sadat, que pagó con su vida, sufren un ataque constante en su prestigio acusados de favorecer "infieles".


Pero la situación egipcia y sus actuaciones también se han convertido en un problema para las autoridades americanas porque supone también un desgaste de prestigio como no había ocurrido anteriormente. Para solventar esta acusación de apoyar a un régimen cuyos estándares democráticos dejan mucho que desear, la lucha contra el terrorismo se ha impuesto como argumento que permita salvar a los dos la distancia. Permite a Obama no ser acusado de mantener un régimen represivo y permite a Al-Sisi recibir la ayuda para estabilizar Egipto frente a los ataques en sus fronteras y en el interior.
Sin embargo, Estados Unidos ha puesto unas limitaciones a la ayuda, que entrarán en vigor en 2018. Señala The New York Times que son de dos tipos:

The United States took a long-overdue step that amounts to shredding Egypt’s credit card. Starting in fiscal year 2018, Egypt will no longer be eligible for cash flow financing, a mechanism that allowed the nation to place multimillion-dollar orders for American-made military equipment years in advance, under the assumption that Congress would continue to set aside $1.3 billion in military aid year after year. Taking away that privilege will make it easier for the American government in the future to suspend, limit or condition aid, if it chooses to.
Also starting in 2018, American officials will be able to exert greater control over the type of weapons Egypt gets, which will allow the United States to focus aid on counterterrorism capabilities and toward investments in maritime and border security. The Egyptian government has historically favored acquiring tanks and warplanes in seeking to build a strong conventional military force.*


Límites de financiación y control sobre el tipo de armas y fines de las mismas. De alguna forma, el gobierno egipcio queda en evidencia aunque consigue seguir financiando el Ejército, haciéndolo más poderoso para mantener un control sobre las fronteras pero también dentro de ellas.
La situación interna de Egipto es compleja y llena de este tipo de contradicciones. La política seguida desde el derrocamiento de Morsi ha hecho que se reestructuren las alianzas entre los países árabes y que los que apoyaban al presidente de la Hermandad Musulmana dejaran de hacerlo, mientras que su mayor enemigo en la zona, Arabia Saudí, se ha convertido en su sostén económico y político. Eso también supone una erosión, pues por motivos históricos y sociales, los saudíes no le caen bien a nadie o casi nadie. Eso convierte también la política egipcia en un pasar de unos a otros que el orgullo nacional no lleva nada bien.
Tras anunciar las limitaciones que el apoyo militar tendrá en el futuro, la Casa Blanca se ha encargado de airear el sentido de las conversaciones mantenidas con el presidente Al-Sisi:

Yet even as it announced those two important and sensible changes, the Obama administration decided to authorize the delivery of F-16 aircraft and other items that had been held back in protest for the Egyptian government’s appalling human rights record. President Obama told President Abdel Fattah el-Sisi of Egypt during a phone call on Tuesday that the American government would keep asking Congress for $1.3 billion in military aid yearly for Egypt.
In their conversation, Mr. Obama expressed concern about Egypt’s detention of peaceful protesters and mass trials of political opponents, according to a statement issued by the White House. That criticism is unlikely to have much effect, considering how erratic the United States has been toward Egypt in the wake of the 2011 public revolt and the country’s subsequent reversion to authoritarianism.*

Las autoridades norteamericanas han hecho ver que no es por gusto por lo que se mantiene la ayuda, sino por elementos de causa mayor, por la estabilidad de la zona y por sus propios intereses estratégicos. No hay apenas lenguaje diplomático para recalentar un poco la frialdad.
El párrafo final del editorial de The New York Times pone el énfasis en los motivos expresados a través un ejemplo que recordaremos:

Reassuring Egypt that the aid, though somewhat modified in its content, will continue is likely to be interpreted as a reluctant endorsement of the country’s despotic practices. Ordinary Egyptians end up paying the price. During a recent demonstration, security forces opened fire on unarmed protesters in Cairo using birdshot. After a young woman died of her wounds, one security official explained chillingly that she had died as a result of being too thin. The authorities said they were charging other marchers with crimes that could lead to several years in prison.*

La joven no es otra que Shaimaa al-Sabbagh, la activista muerta por la policía cuando iban a depositar flores pacíficamente en recuerdo de los muertos en la Plaza de Tahrir en la Revolución del 25 de enero de 2011. A efectos exteriores, el caso es demoledor y muestra hasta qué punto Egipto se sigue encerrando como el caracol dentro de su concha.
A la nula sensibilidad para este tipo de casos se sucede el descaro con el que se manifiestan los miembros de un régimen acostumbrado a hacer cualquier tipo de declaraciones sobre muertos y muertes sin consecuencias, algo que ya no puede ser como ha sido durante décadas. Acusar al mundo entero de una conspiración contra Egipto por decir estas cosas no es parte más que de una misma ceguera escandalosamente persistente.
El Daily News Egypt titula en estos días "Deaths in police custody continue", da cuenta de otro caso de detenido muerto por "haber tragado un cuerpo extraño" y hace un balance de las muertes en las comisarías en lo que llevamos de año:

Since the beginning of the year, several incidents of prisoners dying in police custody have been taking place.
The “string of deaths” amongst detainees held in custody inside Matariya police station point to “torture and horrific detention conditions”, Amnesty International said in a statement last March.
In the same month, the El-Nadeem Center for the Rehabilitation of Victims of Violence recently released a report on cases of torture and abuse in Egyptian prison and detention facilities during February.
In February, three prisoners died inside the Matariya police station, with allegations of torture ensuing.**


A estos casos se deben añadir los de los encierros y multas a manifestantes pacíficos. Los compañeros de la difunta Shaimaa al-Sabbagh acaban de ser condenados al pago de elevadas multas, 50.000 libras egipcias.
Con este mar de fondo, el empeño en que las sanciones o recriminaciones al gobierno egipcio son una conspiración de simpatizantes internacionales de los Hermanos Musulmanes es un autoengaño, en el mejor de los casos, y una verdadera forma de mantener alejado al país de la raíz del problema real.
La otra versión de las relaciones con los Estados Unidos la daba el diario Ahram Online con texto de AP, si bien señalando que " *This story has been edited by Ahram Online":

The U.S. has been providing hundreds of millions in counterterrorism assistance to its ally, which didn't stall as a result of the government overthrow. Egypt has been arguing it needs the money to face growing threats from extremists creeping over the border from lawless Libya or operating in the Sinai Peninsula, and the U.S. sees the funds as critical for stability in the volatile Middle East.
The aid comes as Egypt is trying to play a leading role in forming an Arab military alliance that can fight terrorism in the region.
The White House said it is not issuing a certification that Egypt has made progress toward democracy. Instead, the U.S. said it is maintaining that the aid is in the interest of U.S. national security.
The White House said in Obama's call to el-Sisi, he "explained that these and other steps will help refine our military assistance relationship so that it is better positioned to address the shared challenges to U.S. and Egyptian interests in an unstable region, consistent with the longstanding strategic partnership between our two countries."
Obama told el-Sisi that beginning in fiscal year 2018, US will channel aid for Egypt to counterterrorism, border security, Sinai security, and maritime security and to sustain weapons systems already in Egypt's arsenal.
The White House said Obama also reiterated U.S. concerns about Egypt's continued imprisonment of activists and encouraged increased respect for freedom of speech and assembly.***


La noticia refleja el planteamiento norteamericano y su preocupación por la situación de los derechos humanos en Egipto. La forma en que Egipto lea esto es ya otra cuestión, pues el clima mediático actual lo puede presentar desde como una victoria hasta una confirmación de que Estados Unidos está detrás de los activistas detenidos. A pocos se les ocurrirá que medida que pretende defender a los activistas. Recordemos que entre las peticiones que el movimiento Tamarod reclamaba al presidente Morsi, además de su renuncia y la convocatoria de elecciones generales, se encontraba la ruptura del acuerdo militar con los Estados Unidos. Hoy nadie se acuerda, pero es interesante recordarlo.

La respuesta de el-Sisi a François Hollande sobre los derechos humanos, varias veces comentada aquí, forma parte de esas excusas, como la delgadez de Shaimaa al-Sabbagh y los detenidos que se tragan objetos extraños.
Es difícil pensar en que una democracia, como la que se dice que está en marcha, pueda basarse en el exterminio de los opositores, que una parte de los cuales, a su vez, se dedican al exterminio de los demás mediante acciones terroristas. La estrategia de la violencia lleva a una detención de cualquier proceso en el que el gran beneficiado es el que ocupa la silla del poder. Las soluciones de fuerza solo llevarán al mantenimiento de la fuerza como valor principal.
Por eso es controvertida la reanudación de la ayuda militar a Egipto. Sus detractores piensan que no es el camino más adecuado. Los lamentos de Obama sabrán a poco a los que están encarcelados. Y tendrán un motivo más para prevenirse del amigo americano, al que todos critican incluso cuando paga.
El otro amigo que paga, Arabia Saudí, ha sido contundente en el cobro: la movilización egipcia hacia el conflicto en Yemen, que tampoco tiene buena prensa. Egipto recibe dinero, pero siempre de mala gana. El caricaturista Andeel ha sabido expresarlo de forma concisa:


Andeel: Sargento.- "And keep it in your minds lads, the Gulf gives us money because the Gulf loves us. Now jump." (Mada Masr 31/03/2015)
No sé si el "mixed messages", como señalaba el editorial de The New York Times, es el término más adecuado a un "equívoco" entre palabras y hechos, entre deseos y realidades. Lo que sí parece claro es que es un mensaje con muchas lecturas y ninguna positiva. La necesidad manda no es un mensaje político.

* "Mixed Messages in Egypt’s Military Aid" The New York Times 1/04/2015 http://www.nytimes.com/2015/04/01/opinion/mixed-messages-in-egypts-military-aid.html
** "Deaths in police custody continue" Daily News Egypt 30/03/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/03/30/deaths-in-police-custody-continues/

*** "US releases military aid to Egypt suspended since 2013" Ahram Online 31/03/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/126595/Egypt/Politics-/US-releases-military-aid-to-Egypt-suspended-since-.aspx