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sábado, 23 de noviembre de 2013

El armario ruso de IKEA

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario El País nos trae hoy la noticia —original de The Guardian— de la decisión de la empresa IKEA de retirar de su catálogo publicitario ruso una página reportaje en la que una pareja lesbiana explica cómo aprovechar mejor el espacio disponible en su casa de Dorset*. El argumento es el de "cumplir las leyes" del país de ventas, que es lo segundo más importante, según la empresa. Dicen los representantes de IKEA que lo primero que es el diseño de interiores; lo segundo, la Ley. No han caído los de la empresa nórdica —zona siempre con fama de abierta y liberal— en que el verdadero "diseñador de interiores" en Rusia es Vladimir Putin. Y diseña el país a golpe de ley y con la ley, a golpes, pues la represión de la homosexualidad suele acaba de esa manera desde que las leyes se han vuelto homofóbicas. A la gente que le gusta dar golpes, le encanta tener a la ley de su parte; da una doble satisfacción perseguir lo que odias y encima ser buen ciudadano. Es el imperialismo de la Ley, más que su imperio.


El tercer principio de IKEA, no explicitado, es que tú ética no te arruine un buen negocio. La modernidad que sirve para vender muebles en Reino Unido usando a una pareja de lesbianas para promocionar sus productos, se esconde en el fondo del armario —de IKEA, por supuesto— en la promoción rusa.
No es la primera vez que ocurre algo así con IKEA en Rusia. Las tiendas permiten hacerse fotos para una especie de "catálogo personalizado". Además de ver cómo pueden quedar los muebles en tu casa, la empresa te ofrece la posibilidad de que te fotografíes en ellos. Ya no tienes que imaginarte nada. Pero lo que ellos no imaginaban es cómo algunos clientes iban a posar entre sus muebles. La siguiente fotografía desapareció rápidamente de la web rusa de IKEA. Los lectores entenderán inmediatamente por qué:


IKEA se pliega con demasiada facilidad allí donde llega. No es la única empresa que lo hace. Desconocen estas empresas la diferencia entre el "respeto a la ley" y la "ley respetable", entre el cumplimiento y el "imperativo legal". Lo que ha hecho la empresa al modificar su catálogo para la edición rusa es contribuir al "diseño interior" ruso, refrendar de forma sumisa una ley que no debe considerar justa, pues la incumple entonces en el Reino Unido. Sin embargo, ante la observación sobre  sus contradicciones,  suelen contestar con un alzamiento de hombros, como diciendo "no es cosa nuestra".
Ante esta actitud, de la misma manera que se exige y presiona a las empresas que actúen modificando las condiciones de explotación de los trabajadores en aquellos países en los que las leyes lo permiten —trabajo infantil, horarios excesivos, salarios de miseria...—, IKEA puede verse cuestionada por esto. Pero la teoría comercial solo habla de ética cuando no tiene más remedio, es decir, cuando le causa pérdidas.


La empresa se ha enfrentado ya a diversas campañas—la acusación de "obsolescencia programada" de sus productos, las protestas por las condiciones laborales o la reciente condena de dos de sus directivos en Francia por espiar a sus trabajadores— y puede que no le moleste una más si obtiene beneficios con ello. Corre el riesgo de que se le haga boicot como ha ocurrido con la campaña contra el vodka ruso, producto en el que se han concentrado las iras por las leyes homofóbicas en el país gobernado por Putin.
Las empresas no cambian. Cuando lo hacen es por las presiones de sus clientes, por temor a las pérdidas, no por otra cosa. IKEA se ha complicado la vida porque a lo mejor le habría salido más barato afrontar una multa y retirar el catálogo con la cara lavada, por "imperativo legal", que quedar en evidencia al censurar —sin que nadie se lo diga— una parte de su catálogo que pueda no "gustar" a los rusos. De esta forma el gobierno de Putin siempre podrá decir que ellos no tienen nada que ver y que ha sido la empresa sueca la que se ha encerrado sola en el armario.


En una sociedad globalizada, no puede haber una ética parcial, que sirva para unos sí y otros no. Ese es el argumento de todos los dictadores y autócratas que sostienen la "diferencia" y su perpetuación. Si creemos que los Derechos Humanos son ambas cosas, "derechos" y "humanos", son para todos y no se pueden retirar y sacar cuando interesa en función de los beneficios económicos posibles. No se puede jugar a ser moderno en un catálogo y retrógrado en otros. Puedes hacerlo, por supuesto, pero quedas en evidencia y tocado en eso que cuesta tanto crear: la imagen de la empresa. Pero tras la imagen pedimos hoy algo más. Hay límites a las "relaciones públicas": el enmascaramiento hipócrita de la realidad, la ceguera interesada, la doble moral.
No sé qué opinará la pareja, Clara y Kirsty, que fue utilizada para el catálogo británico, pero me imagino que se sentirán engañadas, manipuladas por la empresa, cuya liberal aceptación de la homosexualidad va por barrios. Lo que normaliza en un sitio, lo esconde en otros.
Durante el Campeonato del mundo de Atletismo, celebrado este verano en Moscú, muchos atletas suecos pintaron sus uñas de colores, formando un arco iris, como manera de protestar por la homofobia de las leyes rusas. Atrajeron así la atención para dar cuenta del problema y no dejar que la costosa y masiva publicidad del Campeonato ocultara el problema social y legal.


En octubre un artista sueco, asustado por las leyes que Rusia estaba aprobando en cadena, sobre publicidad, adopción, etc. decidió celebrar un acto al que puso por nombre "Live and Let Love", concentrando a dos mil personas en el Estadio Olímpico de Estocolmo. Consiguieron que la bandera arco iris ondeara en la pantalla del estadio. La causa era la realización de un vídeo:

With the Winter Olympics set to be held in Sochi in southern Russia in February 2014, the choice of Stockholm Olympic Stadium, the venue for the 1912 summer games, was an obvious one after he decided that initial plans to host the event in Berlin proved too difficult.
"I called and asked if we could use the stadium, and when they heard what I was planning they joined right away, and said of course we could be there."
The "Live and Let Love" video will open with a young girl in a rainbow sweater singing the Russian anthem in the empty stadium. A young boy's voice will join in, followed by a violin, soprano, and then the voices of 2,000 choir singers and any other Stockholmers who choose to participate. As the song progresses rainbow-coloured flags will be raised throughout the stadium.**


El vídeo se dará a conocer como una apertura alternativa, con ese estadio vacío, cuando comiencen los Juegos de Invierno. Me van a maldecir, explica el artista. Su objetivo no es que cambien la leyes rusas —algo que hoy le parece imposible—, pero sí hacer ver a los que las padecen que no están solos, que no son olvidados. Que los podrán borrar del catálogo de IKEA, pero no de su país. Vladimir podrá seguir decorando los interiores rusos consultando el catálogo de IKEA sin sobresaltos, escogiendo armarios con mucho fondo. Incluso para la villa olímpica.



* "Ikea retira un artículo publicitario sobre lesbianas de la edición rusa de su revista" El País 22/11/2013 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/22/actualidad/1385121065_009308.html

** "Stockholm sings in support of Russian gays" The Local 4/10/2013 http://www.thelocal.se/20131004/50606


 




jueves, 2 de mayo de 2013

Los hombres que no soñaban con la empleabilidad (o la libido laboral)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario ABC titula "Los españoles aún sueñan con un trabajo seguro"*. El artículo es un resumen del resultado de la encuesta realizada anualmente por la empresa Ranstad, una multinacional holandesa que se dedica a saber cuáles son las empresas favoritas de los trabajadores. ABC describe el objetivo de la empresa como "«Employer Branding» (valor de una marca como empleador)". Con ello se pretende establecer cuáles son las empresas más "atractivas" para los trabajadores y paralelamente los motivos de su atractivo.
La empresa ha realizado también —junto a otros 17 países— en España su encuesta preguntando a 7.000 personas sobre sus preferencias a la hora de ser contratado. Los resultados españoles nos dan que la empresa favorita para ser contratado es: "EADS, compañía del sector aeronáutico, espacial y de la defensa", lo que no deja de ser algo sorprendente porque seguro que ni a usted ni a mí se nos hubiera ocurrido ni a muchos ingenieros que han emigrado, pero a muchos de los 6.998 restantes seguro que sí. Lo interesante también, claro, son las consecuencias que sacan:

Tras la seguridad laboral a largo plazo (30%), los aspectos más valorados son que la compañía esté saneada a nivel financiero (19%), las perspectivas de futuro (8%) y las condiciones económicas (8%). Pero para Rodrigo Martín, presidente de Randstad España «la clave está en la empleabilidad, no en la seguridad». «El contrato -comentó durante la presentación de los premios- no es lo que da seguridad al empleado, a la vista está que no hay fórmula indefinida que resista a la reforma laboral. En realidad, lo que ayuda a conservar el puesto de trabajo es el valor que uno aporta a su empresa. ¿Valgo lo que cuesto? Esa es la pregunta que habría que hacerse».



El señor Martín es un hacha en esto de las evaluaciones, seguro, y por eso vale lo que cuesta para su empresa multinacional. Déjelos soñar, señor Martín, aunque solo sea un poco. En país con seis millones de parados y con perspectivas no demasiado buenas —incluidas las de la reforma laboral— hasta el momento, cuando ya no creemos en tantas cosas, déjenos creer en los sueños. No nos dé, por favor, la "clave" —aunque sea obvia—  porque no son argumentos conscientes los que usted recoge en la encuesta, sino deseos insatisfechos, pulsiones de la libido laboral que se redirigen hacia objetos de deseo, la aspiración del inconsciente a la felicidad que la dura realidad obliga a reprimir, que diría un freudiano ortodoxo. ¡No haga que la gente se tenga que reprimir también en las encuestas! ¡Ya nos reprimimos bastante!

Deje los sueños infantiles de "seguridad" a los ejecutivos bancarios que se "jubilan" con 88 millones de euros de pensión, como el señor Alfredo Sáenz, segundo del Banco Santander, primero condenado, indultado por el gobierno anterior después, y retirado por la puerta de atrás estos días tras anularle el indulto. Lo que ocurre es que la "puerta de atrás" de estos señores —y de muchos otros— es de un tamaño desproporcionado para el resto de los mortales. Si le hubieran hecho la encuesta al señor Sáenz habría dicho que él se pasó mucho tiempo en el Santander no por seguridad, sino por empleabilidad, es decir, que la empresa lo valoraba mucho. De lo cual no hay ninguna duda. Ha sido el ejecutivo mejor pagado de este país; lástima que lo condenaran.
Contrasta esto de la encuesta de Ranstad —para gente que sueña con la empleabilidad—, con otra noticia, hace un par de días, en el diario El Mundo: la revuelta popular producida por la afluencia masiva de personas en Almussafes a un cursillo — solo para empadronados en la localidad— sobre cómo preparar el currículum que entregarán para una futura tienda de IKEA en la zona.** Aquí, más que sueños de "¿valgo lo que cuesto?, tenemos pesadillas sacadas a la luz, las de la desesperación del "paguen lo que paguen" y en lo que sea.


La "Agència de Desenvolupament Local de Almussafes" había organizado un cursillo de orientación laboral para la presentación. Esto ha sido, por un problema de interpretación de la información en las redes sociales, confundido con la recepción de los documentos para solicitar empleo en la tienda, lo que ha desencadenado una marea de personas, unos cuantos miles, que llegaron con la pretensión de entregar el currículum más los que fueron al ayuntamiento, las llamadas, etc. El colapso de la desesperación.
No sé si IKEA aparece en las listas del señor Rodrigo Martín como una empresa muy "deseada". Da igual. El "deseo" se lo acaban tragando junto a muchas otras cosas para conseguir un empleo. Que el factor más bajo —un 8%— para que una empresa resulte atractiva a un presunto trabajador sea las condiciones económicas, nos dice que el capitalismo ha llevado a su punto exacto la falta de pretensiones económicas ante la desesperación del desempleo, aspecto teorizado ampliamente por todos los economistas clásicos de cualquier orientación o procedencia.

La empresa Randstad vive de ofrecer información a las empresas sobre qué aspectos son los más atractivos, algo que le permite seleccionar a la baja a sus futuros empleados, ya que tendrá siempre cola de gente que quiera trabajar allí y lo hará por menos que otros. La freelancer que organizó los cursillos para el ayuntamiento de Almussafes ha creado su puesto de trabajo para orientar a los que no tienen trabajo; es uno de los pocos sectores en crecimiento junto con las ETT y similares.
La pregunta, señor Martín, no es "¿valgo lo que cuesto?", ejercicio espiritual masoquista de orientación protestante, sino "¿cuánto van a tardar en encontrar a uno que lo haga por menos que yo?" o "¿por qué abrir una fábrica aquí cuando gano más en Bangladesh?". Hay muchas más preguntas que uno se hace en estos tiempos de tanto teórico del Management.
La gente valora lo que no tiene, que es la seguridad. El deseo de seguridad es humano, profundamente humano, es lo que libera la angustia y amplia el deseo de vivir a otras esferas;  no es algo infantil, como nos venden cada día los cursis. Solo tienen seguridad los contratos blindados de ejecutivos, directivos y políticos, estos últimos continúan su larga vida política dando el salto a lo que no habían pisado antes, empresas, y lo hacen bien pagados.


Decir que no es el "contrato" lo que da seguridad será cierto, pero es un sarcasmo infame en un país con seis millones de personas que aspiran a un poco de estabilidad, a una millonésima parte de la que tienen sus ejecutivos, que se van de una empresa a otra, cuando les interesa, con ofertas mejores y el bolsillo bien cubierto. Ellos sí creen en el contrato y en la movilidad positiva, la que hace ganar más en cada salto. Los saltos de los trabajadores, mayoritariamente, son saltos a menos, de empresa que les pagan poco a otras que les pagan menos. Y eso es generalizado, por eso han aumentado las diferencias.
Deje, al menos, que la gente valore esa "seguridad" que solo tienen algunos: los que teorizan sobre el "infantilismo" de la seguridad.

* "Los españoles aún sueñan con un trabajo seguro" ABC 02/05/2013 http://www.abc.es/economia/20130502/abci-trabajo-seguro-suplemento-empresa-201304301339.html
** "Locura para trabajar en Ikea" El Mundo 30/04/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/30/valencia/1367317366.html